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Presentado a: Marie Eve Detoeuf.

Presentado por: Gabriela Ruge y Laura Beltrán.


ENSAYO PARCIAL: CAUSAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL: “Las
causas de una consecuencia”, “el legado de una guerra sin final”

“Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra, elegisteis el deshonor y ahora tendréis la
guerra”
Winston Churchill.
Desde 1914, el mundo entró en una etapa de conflicto permanente en la que una serie de
crisis produjeron un sinfín de concepciones a las que la humanidad tuvo que enfrentarse
tras descubrir la capacidad destructiva del hombre, que aunque muchos sufrieron en carne
propia, le concernía apenas a unos pocos. En tanto, es necesario visualizar un panorama
general de la primera guerra mundial.
Los gobiernos europeos implementaron la llamada unidad nacional para integrar las
emociones experimentadas por la población perteneciente a cada Estado. Al hacer uso de
esta herramienta, los mandatarios tuvieron en sus manos la posibilidad de conducir a
millones de personas, motivadas por el espíritu patriótico, a batallar una guerra que
realmente no les pertenecía, puesto que eran los Estados quienes tenían intereses políticos
para realizarla. La unión patriótica, bien manejada, es capaz de incentivar lo suficiente a un
pueblo para conducirlo hacia fines comunes, como afirma Martha Nussbaum en su libro,
Las emociones políticas: “La emoción patriótica puede servir de puntual necesario para
proyectos valiosos que impliquen un sacrificio por los otros”.
Lo anterior justifica, por ejemplo, la permanencia del ejército francés en las trincheras,
puesto que tras años de constante lucha en el frente occidental, no sentían un verdadero
avance en la derrota del enemigo, y por el contrario, cada vez era más palpable la baja de
soldados, y asimismo, la decadencia de su sentimiento de guerra. Esto se evidenció en la
batalla de Verdún, donde se dio muerte a alrededor de un millón y medio de hombres, y
hubo aproximadamente 10.000 prisioneros, en lo que se denominó como la “batalla más
sangrienta de la primera guerra mundial”.
Dado que nadie esperaba que la guerra se extendiera por 4 años, las expectativas de la
humanidad apuntaban en direcciones diversas, puesto que en la primera guerra se dio a
conocer esa naturaleza destructiva del ser humano, se reflejó su peor lado:
“indudablemente, tanto el carácter total de la guerra como la determinación de ambos
bandos de proseguir la lucha hasta el final sin importar el precio, dejaron su impronta. Sin
ella es difícil explicar la creciente brutalidad e inhumanidad del S. XX” (Hobsbawn, 1994.
p 57).
Las consecuencias de la cruel guerra se vieron reflejadas no sólo físicamente, en las
secuelas humanas: “una vez terminada la guerra, fue más fácil la reconstrucción de los
edificios que de las vidas de los seres humanos” (Hobsbawn, 1994. p. 51), sino en la
consciencia de que lo más probable sería el desarrollo de un posterior conflicto. El
debilitamiento de Alemania, que si bien le demostró que no era lo suficientemente fuerte
para atacar e invadir lo que expectaba para su anhelada expansión, también reveló su
capacidad de respuesta antes las condiciones desfavorables que el tratado de Versalles le
dejó.
El objetivo principal del tratado de Versalles era evitar el desarrollo de una nueva guerra
mundial, por lo cual era necesario controlar al causante del anterior enfrentamiento, es
decir, Alemania. Los parámetros utilizados para evitar que el país germano organizara un
nuevo litigio fueron, a grandes rasgos, la pérdida de territorios (como Alsacia y Lorena, que
pertenecían anteriormente a Francia); la restricción de su ejército a máximo 10.000
soldados; y las reparaciones económicas para las secuelas de la guerra (como las grandes
multas que debían pagar a los países vencedores).
Las consecuencias continuadas de esta primera guerra serían la postergación de un conflicto
que se sabía que llegaría. A nivel general, todos los países participantes de la guerra
presentaron muchos problemas económicos y sociales, de modo que nadie quería vivir otro
enfrentamiento. Sin embargo, para ello no se tomaron medidas eficientes, puesto que hubo
descontento en varios países y el tratado de Versalles (el más importante y reconocido), ni
siquiera fue firmado por Estados Unidos, que contaba con gran fuerza en el panorama
internacional.
Producto del tratado de Versalles, se creó la sociedad de naciones, la cual fue promovida
por el entonces presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, y cuya base principal fue
la seguridad colectiva, la cual representaría el medio para garantizar una paz conjunta.
Un factor determinante a tener en cuenta en la visión panorámica de la guerra total
(Hobsbawn), es el temor al expansionismo comunista, lo cual situaba a Rusia en un
aislamiento político. La clase media en los países europeos era la más temerosa del posible
crecimiento del comunismo ruso, dado que respaldaban su meritorio progreso económico
en un sistema capitalista. Sin embargo, la clase media no contaba con el suficiente status
económico para influir en las decisiones burguesas, por lo tanto, quedaba en una posición
media en la cual sabía que el capitalismo le proporcionaría la vía para construir una
economía creciente, pero el expansionismo ruso se acrecentaba con la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (1922).
A considerar, que fue la misma clase media la que influyó principalmente en el desarrollo
del fascismo italiano, y el posterior nazismo alemán.
Ahora bien, un aspecto de crucial relevancia en el desarrollo potencial de la segunda guerra,
es la crisis económica de 1929, que surgió tras la caída de la bolsa de Wall Street en
Estados Unidos, y que representó la entrada a un periodo de deficiencia económica en
muchos países que tenían sus inversiones puestas allí. En adición, esta crisis tuvo
implicaciones contundentes en la llegada de Adolf Hitler a la presidencia de Alemania,
puesto que allí se vivía el azote económico producto de la guerra, y había también una
debilidad política palpable liderada principalmente por Paul von Hindenburg, lo cual
permitió que los ciudadanos vieran en Hitler una esperanza para salir de la humillación que
les había rodeado desde el “final” de la primera guerra.
Hitler obtiene la presidencia de Alemania en 1933, reflejando en su elección popular, el
fuerte apoyo que le dio un pueblo esperanzado bajo su promesa de una Alemania próspera y
fuerte en términos políticos, lo cual denominó como “el tercer Reich”.
Como incumplimiento a lo pactado en el tratado de Versalles, Hitler empieza por invadir
los Sudetes checos en 1938, lo cual obtuvo una respuesta pacífica por parte de la sociedad
de naciones, otorgando dicho territorio a Alemania, como medio para evitar otra guerra
(objetivo inicial, el cual mantenía). Sin embargo, todo se salió de control, e inicia la
invasión a más territorios, desatando el conflicto con la ocupación de Polonia en 1939.
REFERENCIAS:
Historia Siglo 20. “La primera guerra mundial”. Recuperado de:
http://www.historiasiglo20.org/HM/1-2d.htm
Historia Siglo 20. “La batalla de Verdún”. Recuperado de:
http://www.historiasiglo20.org/HM/1-2d.htm
La Nación. “Guerra al deporte”. Recuperado de: http://www.nacion.com/ocio/artes/Guerra-
deporte_0_1440455982.html
Historia del Siglo XX. Hobsbawn, Eric. 1994. Recuperado de:
http://www.fmmeducacion.com.ar/Bibliotecadigital/Hobsbawm_HistoriadelSiglo_XX.pdf
Enciclopedia del Holocausto. “EL TERCER REICH EN PROFUNDIDAD”. Recuperado
de: https://www.ushmm.org/wlc/es/article.php?ModuleId=10007937

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