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EL GOZO DE TRABAJAR EN EQUIPO Efesios 4:1-16

INTRODUCCIÓN:
Los mexicanos, al igual que muchos latinoamericanos, nos hemos caracterizado por
trabajar detrás de grandes caudillos que nos han llevado a limitar el desarrollo de la
sociedad y muchas veces eso se ha trasladado a las iglesias locales en donde la
actividad depende del personalismo de un individuo fundamentalmente.
Pero eso no es lo que la Palabra de Dios nos refiere, sino que se nos habla de la Iglesia
como un cuerpo en donde el desarrollo armónico depende fundamentalmente del
trabajo de todos nosotros para lo cual cada uno de nosotros ha sido capacitado
especialmente por Dios con dones.
De este cuerpo solamente una persona merece un posición dominante sobre todo
el organismo en funcionamiento, el cual es solamente es Cristo Jesús.
Los personalismos han debilitado mucho al cuerpo de Cristo ya que, si el desarrollo de
un cuerpo depende que todo pase por la opinión de una sola persona, esto forma un
cuello de botella que enlentece la circulación de la “toma de decisiones”.
Además, una persona sola trabajando nuca podrá tener un Gran desarrollo en lo que
hace pues el “trabajo en Equipo es superlativamente superior al del individualismo.
Así la Biblia ya lo dice “Un cordón de tres dobleces no se rompen fácilmente.
Alguien dijo que: “Si yo tengo una buena idea, y tú tienes una buena idea, ¿cuántas
ideas tiene cada uno de nosotros? Una. Pero si yo comparto mi idea contigo y tú
compartes la idea conmigo, ¿cuántas ideas tiene cada uno?... ¡Dos!.
ES MUCHO MÁS ENRIQUECEDOR TRABAJAR JUNTOS. Además, nunca nos
empobreceremos por compartir... “Nunca disminuyes la luz de tu vela por encender la
del otro”.
Existen innumerables ejemplos de la importancia de trabajar en equipo. Una canoa
nunca se desplazará mejor que si todos reman coordinadamente juntos... Ningún
goleador de un equipo de fútbol sería una figura si no fuera por el equipo que lo apoya
para que lo anote... Ningún corredor campeón de Fórmula 1 llegaría al podio si no
existiera un nutrido equipo que lo apoye en el mantenimiento de su auto veloz o en
el diseño estratégico de la carrera que le asesoran por radio...
Dios nunca nos habría dado la Gran Comisión de ir y predicar el Evangelio si jamás
hubiera tenido “in mente” de que avancemos en esta tarea. Pero esta gran tarea jamás
la podremos desarrollar solos...
Ningún pastor puede por sí solo llevar a cabo la tarea de evangelizar y enseñar, sin un
cuerpo eclesiástico que lo secunde, por más superdotado que éste sea...
Aún los misioneros dependen de toda una infraestructura que lo apoya cuando está
viajando en su tarea misionera.
Pocas cosas le son más agradables a Dios, nuestro Padre Celestial que ver a sus hijos
sirviendo y trabajando juntos en armonía (Sal. 133) y, cuando lo hacen unidos en amor
(Ef. 4:2 y 16) es como una Sinfonía a sus oídos (1ª Co. 13)... Pero cuando lo hacemos
con odios y contiendas somos un conjunto de cacerolas rechinantes...
Somos una Sinfonía completa bajo la magistral dirección del Gran Director que sonará
infinitamente superior a que si egoístamente queremos hacer la obra musical solo
nosotros por más virtuosos que seamos.
Siempre que el trabajo se deteriore bajo un espíritu de división, no debemos olvidar
que detrás de todo eso está manejando nuestras emociones como perverso titiritero,
Satanás que Jesús dijo que “Ha venido para hurtar, matar y destruir” y de quien “No
debemos ignorar sus maquinaciones”... Y EN VERDAD ES QUE MUCHAS VECES
VIVIMOS NUESTRO SERVICIO CRISTIANO COMO GRANDES IGNORANTES DE ESAS
MAQUINACIONES

1.- DIOS TIENE UN PLAN (“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a
vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca”
Jn. 15:16).
Dios nos ha puesto en un tiempo y lugar para que crezcamos y nos desarrollemos y
cumplamos la tarea que él nos ha encomendado... No somos obra de la casualidad de
este universo...
“De un solo hombre hizo (Dios) todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y
determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios” (Hch. 17. 26
N.V.I.).
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales
Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ella” (Ef. 2:10).
Como hemos estudiado en los Encuentros Bíblicos Caseros, el Plan Eterno de Dios ha
sido revelado a sus hijos a través de su Palabra y somos parte de ese
Plan...
Solo tenemos una vida para vivir para Cristo Jesús en la tierra... ¡Invirtámosla
sabiamente!

Viajamos en un crucero de lujo llamado Tierra que viaja a 9.600 km/h... Nuestra vida
pasa como un relámpago delante de nuestros ojos… Si tomáramos la eternidad como
una larga soga que se pierde por ambos extremos en el horizonte lejano de manera
infinita, nuestra vida equivaldría a hacer una marca con una fibra en algún lugar de
esa cuerda...

Por algo el salmista dice “que la vida es tan pasajera como una sobra (Sal. 144:4) y que
el paso de nuestros años no más que “un pensamiento” (Sal. 90:9). Incluso Santiago
afirma que nuestra es como una “neblina” que desaparece de un día para el otro (Stg
4:14).

A pesar de la transitoriedad de esa vida, muchas veces nos aferramos a ella como si
fuera para siempre y sólo nos damos cuenta de la realidad de la eternidad que
pasaremos delante de la presencia de Dios, ya sea que lo hagamos en los cielos o en
el infierno, cuando estamos enfrentando a la muerte...

Si llevarnos al cielo hubiera sido la única razón por la cual Dios te salvó, entonces en
el momento de haberle recibido como nuestro Salvador, Dios nos hubiera matado.
¿Para qué tenernos aquí continuando pecando? Su obra hubiera estado completa...

Pero llevarte a gozar de los cielos en la eternidad, no es la única razón por la cual Dios
nos salvó. No se trata de nosotros si no lo que Dios quiere hacer a través de nosotros.

Es fácil distraerse en este mundo de tantas opciones y distracciones. Podemos vivir


durante cien años o más pero terminar no cumpliendo con el propósito por el cual
Dios nos creó...

Es como si estuviéramos estudiando en la escuela o en la universidad y tuviéramos


que preparar una monografía o un estudio sobre un tema en especial sobre Geografía;
luego de hacer un gran trabajo de investigación en la biblioteca y de muchas horas sin
dormir, nos presentáramos al examen y nos dijeran: ¡Buena investigación, buena
ilustración, maravillosa bibliografía! ¡¡¡TAREA EQUIVOCADA PUES ERA SOBRE
MATEMÁTICAS!!! Clasificación “0”.

Así puede pasarnos cuando estemos en la presencia del Señor y le oigamos decir:
“¡Linda casa, buen trabajo, buen estado físico, buen salario conseguido!
CLASIFICACIÓN “0”... TAREA EQUIVOCADA.

Esto también puede ocurrir en las iglesias locales, como lo hizo con las iglesias del Asia
Menor a través de Juan en el libro de Apocalipsis (Esmirna, Laodicea, Sardes, Filadelfia,
etc.), en que el Señor nos pueda clasificar “Gran programa de edificación del templo,
buena actividad social, buen bautisterio, buenas actividades recreativas”
CLASIFICACIÓN “0”... TAREA EQUIVOCADA.

Cuando lleguemos a los cielos habrá cosas maravillosas. Calles de oro, mar de cristal,
puertas hechas del nácar de las perlas, coros angelicales... pero nunca más habrá un
no cristiano. Por el resto de la eternidad, jamás tendremos la oportunidad de
compartir las Buenas Nuevas.

2.- ¿SIRVIENDO EN UNA IGLESIA CRUCERO O ACORAZADO?

La iglesia puede funcionar como una nave que funciona como un ACORAZADO DE
GUERRA (estamos en guerra espiritual según Ef. 6) donde cada uno sabe exactamente
cuál es su rol, donde cada uno tiene su función, una responsabilidad, y un propósito para
cumplir allí...
O podemos ser un GRAN BARCO CRUCERO en donde 450 personas perezosas disfrutan
del tostarse a la luz del sol, descansando al lado de una piscina y comiendo hasta
asquearse mientras 40 personas trabajan denodadamente para mantenerlos felices.

Muchas personas se niegan a usar del don que el Señor les ha dado según hemos leído
en el pasaje de Efesios, porque aluden estar muy heridos o estar elaborando u duelo
interminable de algo que sucedió en el pasado, despreciando la promesa de Dios que
somos NUEVA CRIATURA EN CRISTO JESÚS, QUE TODAS LAS COSAS VIEJAS PASARON
Y HE AQUÍ SON TODAS HECHAS NUEVAS (2ª Co. 5:17).

Pero aunque los dolores del pasado se hicieran presente en tu mente, Dios nos dice que
“A los que amamos a Dios todas las cosas nos ayudan para nuestro bien, los que
conforme a su propósito hemos sido llamados” (Ro. 8:28)... Dios usará tus experiencias
negativas para completar tu diseño...

¿Qué has aprendido cuando fuiste herido? ¿Te han servido para hacerte más compasivo
hacia otros en situaciones similares?... DIOS NUNCA DESPERDICIA UNA HERIDA. Sal. 56:8
dice “Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu
libro?”.

Él recuerda cada una de tus lágrimas y las circunstancias en las que las derramaste y las
usará para tu bien... Algunos piensan en su infancia y en la manera en la que fueron
criados y que por causa del pasado les será imposible tener éxito en el mundo... Sin
embargo consideremos algunos ejemplos de lo que otras personas pudieron hacer...

Uno de ellos no habló hasta los 4 años de edad y no leyó hasta que tuvo 7. Uno de sus
maestro lo rotuló de “mentalmente lento, no sociable y a la deriva en sus tontos
sueños”. Su nombre era Albert Einsten...

De otro alumno uno de sus maestros le dijo “Es demasiado estúpido para aprender
algo”. Se llamaba Thomas Edison...

De otro individuo se sabe que estuvo en la bancarrota varias veces y fue despedido por
el editor de un periódico local por una aparente “falta de ideas”. El hombre despedido
se llamaba Walt Disney...
Solo por mencionar otro más, este reprobó 6to. Grado y sufrió toda una vida de
contratiempos y derrotas. Finalmente, en su ancianidad se convirtió en Primer Ministro
de Inglaterra. Se llamaba Winston Churchill.

CONCLUSIÓN

Siempre existen razones para que no sirvamos a Dios en nuestras vidas ya sea por
causas externas o internas para que sirvamos deficientemente o no sirvamos con
nuestros dones en la edificación de la Iglesia de Cristo.

Nos limita muchas veces que creemos que nada somos y que nada significamos o que
nos han herido tanto en la vida que somos inservibles. Y si servimos, lo hacemos con
tanto egoísmo pensando en nuestras necesidades que terminamos dividiendo la iglesia
según nuestra conveniencia.

Justo antes del arresto que llevaría a Jesús a la cruz, Él pronunció una oración vital para
la Iglesia que fundó. Él pidió al Padre Celestial: “para que todos sean uno; como tú, oh
Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo
crea que tú me enviaste” (Jn. 17:21. V.R.V.).

A menudo como cristianos constantemente le pedimos a Dios que conteste nuestras


oraciones. No hay nada malo en todo eso; Dios nos enseña que debemos llevar a Él
nuestras súplicas delante de su presencia, y es algo que le agrada (1ª Ti. 2:1 al 3)...

ÉL nos invita a orar y es muy fiel en responder conforme a su Voluntad. Pero al leer este
versículo de Jn. 17: 21 deberíamos hacernos esta pregunta: “¿No sería bueno que,
aunque sea una sola vez, nosotros respondiésemos a una de SUS oraciones?”.