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Fiesta Prohibida: El Grupo Intelectual Primero de Mayo.

*
Inserto este texto de mi colega y amigo Jesús Cabel Moscoso, escrito hace muchos años. Al releer
su texto Fiesta prohibida encuentro acertadas sus críticas y observaciones, desarrolló una
adecuada y justa interpretación del mensaje y las propuestas que se trazó el GIPM desde su
fundación. Con esta publicación, Cabel rompió con la perniciosa y pésima costumbre de algunos
estudiosos de la literatura peruana, aficcionados por la omisión deliberada y del ocultamiento de la
obra de autores situados fuera del canón de sus propias propuestas estéticas.
No deja de llamar nuestra atención que este texto ya agotado, es reclamado actualmente por
muchos poetas y estudiosos. Espero que Jesús escuche este clamor y se anime a reeditarlo
insertando nuevos estudios sobre la actividad poética reciente.

En 1947, tres poetas se reúnen con el interés de fundar un grupo literario:


Guerra Peñaloza, Carlos Loayza y Víctor Mazzi. Viajes impostergables truncan la
idea hasta 1950 en que Mazzi organiza el grupo “Tierra y Libertad”. Se
encontraba por entonces en Paucartambo. Sin embargo, fue el azar el que
permitió que vuelvan a encontrarse en Lima en 1956. Aquí es donde decidieron
fundar el “Grupo Intelectual Primero de Mayo” (G.I.P.M.) en el local donde
funcionaba el “Movimiento Social Progresista” (Jr. Chincha 243-Lima). Y no es
que el GIPM haya nacido bajo los principios del M.S.P. sino que Mazzi, el principal
animador del grupo trabajaba y vivía en dicho local. Por ese entonces militaba en
el M.S.P: Sebastián Salazar Bondy, Manuel Jesús Orbegozo, Hugo Bravo, Hernán
Velarde, Luis Alberto Ratto, Francisco Moncloa, Leopoldo Vidal Martínez y
Alejandro Romualdo, éste último elegido presidente honorario cuando se fundó el
G.I.P.M. Después militaría en el movimiento, José Miguel Oviedo, entre otros.
Al iniciarse el GIPM contó con catorce miembros: Víctor
Mazzi Trujillo, Leoncio Bueno, José Guerra Peñaloza, Carlos Loayza Gómez, Víctor Raúl Ladera,
Miguel Herrera Gallegos, Moisés León Paitán, Algemiro Peréz Contreras, Benjamin Inocente
Alcántara, David Gonzaga Gálvez, Emilio Saldarriaga García, Jorge Sosa, Danilo Valladares y
Eusebio Arias Vivanco . Su acta de fundación permite entrever aspectos de importancia:

"Sin desechar las experiencias positivas de los movimientos artísticos y filosóficos de todos los
tiempos, ni caer en el sectarismo, ni en los prejuicios negativos, lucharemos consecuentemente por
superarnos al máximo mediante el esfuerzo colectivo, trabajando en equipo, rechazando las
pretensiones individualistas, la pedantería, el autoelogio y la maledicencia, hasta construir
nuestra propia fuerza, que será en todo momento fuerza de renovación y pureza, de decidido
apostolado con fecundidad de mensaje y columbramiento del futuro."

A la fecha el G.I.P.M. ha lanzado su segunda declaración. En ella puede notarse casi un cambio
radical frente a la primera declaración de 1956. Sus miembros en la actualidad no pasan de
cuarenta, pero en todos late un espíritu de lucha ejemplar. Cabe anotar que desde 1968 ya no
pertenecen al G.I.P.M.: Leoncio Bueno, Jesús Ángel García, Carlos Milla y José Gutiérrez Olaya,
ya que según sus declaraciones del actual Secretario, el G.I.P.M. no tiene militancia política (se
entiende como grupo) y los miembros mencionados pretenden pretendían imprimirle un sello
característico . Por lo expuesto es útil revisar algunos pasajes de la segunda declaración:

“Pero creemos que lo importante es destacar, subrayar, sostener que la concepción proletaria
del mundo también se hace extensiva a la poesía y a todas las cosas llamadas del espíritu. Y esta
poesía proletaria, pues, no surge del aire. Es todo un proceso que va de lo inferior a lo superior,
que va perfeccionando sus armas (técnicas y conceptuales) para mejor interpretar los hechos y
los objetivos que más y mejor que convienen al proletariado, a esa clase que es dueña del futuro
y que no es excluyente de quienes, no siendo proletarios por extracción obrera adoptan sus
intereses y se identifican con su lucha en la única causa justa que en el estado actual de la
sociedad, es la destrucción de ese orden que permite a unos pocos explotar a las grandes
mayorías, que permite a unos pocos chupar la sangre de los muchos, que permite la cárcel, el
hambre, la muerte, la ignorancia para el pueblo, y los placeres, el hartazgo, la riqueza, la
educación para los zánganos. ”

Puedo afirmar que parte de los ocho excelentes cuadernillos publicados por el G.I.P.M. entre
1957 y 1970, el trabajo mejor organizado y el que los representa, es la antología: Poesía
Proletaria del Perú (1930-1976) perteneciente a Mazzi. Esa antología habla por todos los
esfuerzos de quienes han hecho del G.I.P.M. un grupo sin antecedentes en la historia de la
literatura del país. Si existen algunas divergencias propiamente con el contenido y elección de los
poetas, en parte se debe a la necesidad de selección y criterios del antólogo –no incluye, por
ejemplo, a César Lévano y Julián Petrovick-; pero lo que sí, deja notar en general, es que la
poesía proletaria principalmente trata de ajustar sus temas a los problemas que le concierne al
proletariado. Así resulta ser la intérprete de una realidad que en la mayoría de los casos el poeta
no la comparte pero la hace suya, la vive con intensidad, se identifica con su angustia. Muchas
veces su versión, a fuerza de datos obtenidos de segunda mano, es falseada, pero siempre
buscará los temas de palpitante actualidad: el hambre, la miseria, las injusticias, etc. Su eje de
acción es el presente y existe el particular convencimiento en el tipo de lector al que se dirigen.
Están seguros que cuentan con un auditorio heterogéneo pero totalmente de acuerdo con lo que
tratan. En todo caso, la poesía proletaria está limitada por quienes la comparten. Si existen
ocasiones en que la individualidad vence al hecho de fondo que trata, estas le restan fuerza y
energía a temas de mayor horizonte, insistiendo en impactar, convocar sentimientos más o menos
de interés público desde la única alternativa ideológica: el proletariado. Sin ser explícitamente
una poesía política, es en suma, una poesía destinada a reflejar el sudor y la esperanza del
mismo.

Víctor Mazzi Trujillo (Apata, Jauja, 1925) insurge en la


década del 50, pero su obra significativa alcanza el nivel de sus postulados que esgrimen desde
los manifiestos del G.I.P.M., logrando excelente tono corrosivo lindante a la ironía y el sarcasmo,
en este último lustro. Gran parte de lo que hemos indicado se encuentra en sus libros: A lengua
Viva (1975), Poemas del albañil (1976) y Memorial de un tiempo a otro (1978). En este último,
pese a su brevedad, descubrimos poemas de un fervor admirables por las causas de las mayorías.
Dice:
Si no hubiera señales
las inventaría
para decir lo que es
un pueblo
la vida, el mundo.
Cogería el sonido
de una hoja en el otoño
de unos tiestos crepitantes
o de un pájaro pequeño.
Quizás dibujaría
signos de un árbol
o en una piedra
para hablar de los míos.
Así diría
¡Estoy presente!
y soy testimonio de un tiempo
con el cuchillo entre los dientes.

(“Señales”, p. 6)

Precisamente a la antología de Mazzi que refleja en todo sentido su gusto, criterio e ideología, se
debe la presencia de poetas como Algemiro Pérez Contreras, silenciado sin ningún escrúpulo; y
los más recientes: Julio Carmona, Martín Parodi, Artidoro Velapatiño y Alberto Alarcón. En mi
opinión, el éxito del G.I.P.M. obedece en gran parte, a la participación activa de elementos
jóvenes de diferentes lugares del país, no necesariamente de Lima. Se puede notar en ellos,
cierta correspondencia con lo que manifiestan, sea que estén más cerca de la República Popular
de China que de la U.R.S.S. Ya pueden señalarse la diferencia abismal que guardan con grupos
similares: un rechazo frontal a “Hora Zero” y acercamiento, por ejemplo, al Círculo Literario
“Javier Heraud” de Ayacucho.

Algemiro Pérez Contreras (Jauja, 1934 – Ocros, Ayacucho, 1960) se dio a conocer en los cuadernos
que editara el G.I.P.M. Por esos años es que publica Herida Innegable (Chosica, 1957) y Biografía
del amor (Huancayo, 1958), además de la antología infantil, una plaqueta Poemas para navidad y
las revistas que dirigió: “Formas de la Voz” y “Honda Tierra”. Sus dos libros éditos reducen una
constante reiterativa: el amor. El autor no intenta otros temas sino la correspondencia entre el
yo-amor. Su mundo queda reducido a la amada ausente que desconoce sus pasiones y penurias.
No por ello, su canto deja de ser transparente, emotivo, doloroso. El lenguaje como
consecuencia, será sencillo, a veces cortante, impulsado por el hecho de impactar e impactarnos.
Este será el sello intransferible de reconocimiento de toda su obra, válido para indicar los
inéditos. Una estrofa del segundo poemario puede adelantar lo propuesto:

Días que me conducen


de bruces a la noche
y no quisiera llamarme Algemiro
Que bien me vendría un César
un Luis un Manuel un Alberto
o un Ricardo simplemente
pero no soy más que un hombre del amor.
(VI, p. 7)
El poeta llega al extremo de la negación de su identidad, la cual está en función de un nombre
deseado que culmina nuevamente en el amor. En otro poema afirma: “A veces desenredo
silencios/y me digo/Tú tendrás la edad/donde el amor es canto” (p. 9) Y concluye: “Para el
amor/yo siempre seré un niño” (p. 11). Estos dos únicos poemarios editados nos dan las claves
para una interpretación de su quehacer poético: el asombro ante la desigualdad social y el
desamparo en el que se vio inmerso, ya por la prematura muerte de la madre o el abandono del
padre –al cual prácticamente niega-, lo condujeron a frenar esa realidad y qué mejor si pone los
ojos del corazón correspondiente a un niño.

A dieciocho años de su trágica desaparición, muy contados han sido los esfuerzos realizados para
difundir su obra. Por un lado están: la Antología de la Literatura de Junín preparada por
Apolinario Mayta, la antología de Mazzi y por el otro, la revista “Proceso” Nº 2 (sep-oct, 1973) en
su sección “Poesía de Junín” a cargo del poeta y narrador Félix Huamán Cabrera. Al silencio físico
del poeta ahora se une el silencio impuesto por la indiferencia. En sus libros inéditos: Cercana
ausencia (1955), Poemas para después (1956), Andinelas (1957), Nadil (1957) y Desnuda Voz; de
tema amatorio, que peligrosamente se irá inundando del fantasma de la muerte; incluso, lo
vence, es la médula de su poesía. En Cercana… afirma: “Quiero vivir mi muerte amando”. O lo
invade la confusión: “Esta tarde amigos,/ni yo mismo he podido encontrarme”, para después
presentar un futuro incierto: “Ahora que la soledad/me acosa y me destruye,/y siento los días
lejanos de la luz”. Su vida, pues, corresponde a un torturado que, no es lo mismo que un rebelde.
En Poemas para después sorprende su creciente madurez:

Y tú anciana muerte
en ansias de soledad
querrás destruir todas mis formas
con tus sombras de siempre
pero seguirás siendo a través
de los astros perdidos
la raíz de mis manos
que yo asesiné porque dolía mucho.

El aparente triunfo sobre la pesadumbre y el escepticismo se transforma en una bandera de


lucha, en un ideal de liberación social: “Amad la libertad. Id a buscarla”. El tono imperativo es
un buen índice del cambio que viene operándose en Algemiro. Dice: “Amadla si
queréis/Rompedla si queréis/Yo solamente digo:/mi voz es la de ustedes”. Este sentido plural de
sentirse parte del mundo es reconocer los conflictos de ese mundo, al cual debe enfrentarse y
por eso confiesa: “Soy un hombre en pie/abierto a la esperanza”. Y al igual que Neruda, de quien
no puede desligarse, le canta al pan: “Yo te canto pan nuestro como el día/ porque en ti canto a
mi madre panadera”.

Nadil está dedicado o por lo menos lo escribió pensando en Nila Esther Robles Román,
presumiblemente otra de las musas del poeta. A este juego difícil de conjugar el amor y la
muerte, hemos visto que la trama social ha ido adquiriendo categoría de protesta sutil. En el
poema “Soy el amor” concluye:

Soy el fuego eterno


del espacio
del mar
de la tierra
hermosamente ardiendo.

La musicalidad de esta estrofa, nos recuerda a Javier Heraud. El poemario es breve y mejores
perspectivas puede encontrarse en Desnuda Voz. Aquí la emoción social gana propiamente al
poema: “Y soy un hombre hambriento de justicia”, pero logra modular este grito:

y que ya no será necesario


sufrir para seguir viviendo
llorar para seguir viviendo
luchar para seguir viviendo
cantar para seguir viviendo
hoy sé que la vida es muy inmensa
y eso me basta para seguir viviendo.

El ansía desmedida de la vida se trasluce mejor en un poema no catalogado en libro, y que es un


homenaje a César Abraham Vallejo:

Te esperaba socialista
como esperé la libertad
en versos de Mao Tse Tung,
como esperé el amor
en el rostro de mi amada.
Te esperaba armado de esperanzas

A estas alturas ya puedo lanzar un juicio mayor: las manifestaciones de que Pérez Contreras
tuviese inclinaciones izquierdistas se esfuman en su obra. Su poesía fue vencida por la soledad, la
angustia, la desesperación. El poeta estuvo más cerca de la muerte por que ella era una
alternativa de desprendimiento de la amargura, que de la comprensión cabal y solidaria de las
luchas del proletariado. Ciertos pasajes de su poesía plantean el desequilibrio social, pero la
espontaneidad de su visión resulta sólo una fugaz afirmación sin mayor importancia. El problema
de su formación, naturalmente influyó en su poética, fiel reflejo de un hastío fronterizo al
suicidio. Acaso, además de los puntos indicados, la misma geografía serrana, por lo general, de
vida apacible y nostálgica, haya influido poderosamente en su ánimo. Me explico: le faltó
formación ideológica que precise su función como poeta y como hombre. No podemos separar
este binomio indisoluble. Sus poemas que pueden clasificarse de corte social mantienen el aliento
místico, temeroso del poder divino que para él es Dios. A la sazón de Luis Monguió, Pérez
Contreras no fue un poeta proletario sino proletarista. Diría mejor: iniciado de proletarista,
truncado prematuramente por la muerte.

Otro de los representantes de la nueva promoción de poetas del G.I.P.M es Julio Carmona
(Chiclayo, 1945). Poeta que desde influencias tácitas, ha forjado una poética que lo emparenta
en parte con la llamada “generación del 50”. La importancia de su poesía radica en su desenfado
plasmado en sencillez y claridad. Su primer poemario Mar revuelta (Lima, 1970) aparte de la
predisposición para abarcar el entorno social tiene el eco tierno y dolorido del hombre
desamparado que busca un norte en el camino. Es al mismo tiempo, el niño, el hijo, el hombre
que desde su condición incierta elige libremente el compromiso de la época. No por ello su
poesía puede ser nominada de tendencia, política, de agitación, social, etc. No. El recoge del
lirismo tan antiguo como el vino, que parece entusiasma sus primeros pasos, la melodía grave, a
veces agonista. Esto no niega que la mejor “poesía social”, o por lo menos la más trascendente
en el Perú, sea de eminente lirismo. Afirmo pues, que Carmona, en esta primera parte que es a
la vez su libro inicial “Luz Canora” (1966-67) es consciente de sus limitaciones. La falta de una
ideología de ninguna manera puede sustentarse en la espontaneidad. Si nos refiere que: “No
todos los cadáveres están muertos” es porque la escena inmediata responde a los frustrados
movimientos guerrilleros del 65. Los mejores exponentes a sangre y fuego han sido reducidos a
las cárceles, otros como Edgardo Tello han caído con las armas en el combate. De ahí, el verso
entrecortado, casi arenga: “…aún/ podemos dejar/ constancia que este tiempo,/ mañana, /ha de
ser mejor”.
“Entretiempos” (1968) que es la segunda parte de “Mar...”, también presenta vacilaciones en los
textos: “Me obligas a enmendar mis cojas/ esperanzas/ tu corazón/ enredadera del aire…”; o
“Hermano, fui y estuve. La soledad/me envolvió en sus metales/grises, en sus abrazos ciegos…”.
El poeta avanza:

LA CIUDAD
a pesar de su sol es noche:
mina de tiempo. Se ignora
que la luz crece.

Pero el amor
construye el alba. No es
necesario verter agua
sobre la noche.

Cortar la noche
(sólo el amor corta la noche)
tallar sus mal torneadas
piernas. Enderezar
sus pasos a la aurora.

(“3”, p. s/n).

En casi todo este trayecto, la ciudad es rescatada del silencio, en este caso de sinónimo de vacío;
y el poeta no teme presentar el verdadero rostro del llanto, el cual aparece como una
experiencia de reencuentro personal y de hombría. Pero sobresale, su preocupación por describir,
darle movimiento a su ciudad: “Y mi ciudad/con sus rincones sucios/ no es hermosa”; “…mi
ciudad llamaríase: /ventana/palomar,/ puertas abiertas,/lucidad…” y así podríamos citar tantos
ejemplos como poemas conforman el poemario. La evocación a la ciudad (su ciudad
naturalmente) por momentos domina la trama poética, se vuelve intransigente. Nos muestra los
contrastes de esta sino prefiere el recuerdo prolongado de su pequeño pero significativo mundo.

No puede ocultarse el trasfondo político que


va ganando en su obra en A nivel de la arcilla (Lima, 1972). Más que autocrítica es crítica. El
panorama es diverso, precisamente por los tópicos que enfrenta, pero su apego a la patria que
reconoce “vendida al mejor postor…” plantea su arte poética que denomina Profesión y fe: “Y
aunque sea lo último que haga/ sólo quiero trabajar como trabajan los constructores del surco,
los dadores del sudor:/ con humildad.//Quiero ser algo/ útil en su diario trajín;/ en su lucha
quiero ser:/ trozo de canto, brizna de risa,/ ayudadora mano.//Sólo eso me propongo./Creo que
he de lograrlo”, (p. 18). Impacta en Carmona el denodado esfuerzo que libra porque sus
planteamientos sean claros, sencillos, arremetedores; y en esto hay una gran dosis de sinceridad
y de correspondencia: “por hacer con mi palabra/ un serio compromiso de labranza, /un
obsequiar ternura, amor y fuerza/ de agua y de tierra y de semilla/ para el alba” (p. 28). El libro
en realidad presenta varias partes diferenciables por los temas que trata, pero en ellos existe un
elemento correlacionador: el amor a la batalla, a la victoria necesaria frente al sistema. Aún
cuando les dedica dos sentidos poemas a Juan Ojeda y René Ramírez Lévano, antes que intentar
la elegía, arriesga la actitud serena del mensaje. Otros ejemplos serían los poemas: “Porque no
murieron cuando los mataron”, “Letanía al amor sin olvido” y “Petición y promesa por la madre”.
En este último desafío queda en pie:
Madre
venceremos
venceremos en tu nombre.
(p. 75)

En 1974, Julio Carmona obtuvo el Primer Premio de Poesía en el concurso “José María Arguedas”
compartido con Rosina Valcárcel y en 1975, el segundo premio de poesía en el concurso “Poeta
joven del Perú” otorgado por los “Cuadernos Trimestrales de Poesía” de Trujillo. Su obra
premiada en este último certamen fue A orillas del Amar. Aquí, a la inversa de lo intentado en
sus poemarios anteriores, se sumerge en las profundidades del amor a veces con resultados
adversos. Antes que el triunfo, Carmona le canta a la tristeza, porque su experiencia amorosa es
inalcanzable, dura, difícil. El escepticismo lo domina; aunque diga que “Muriendo por amor vivo
sin llanto” (VIII), y que de ello mismo se desprenda un verso categórico: “Vivir en soledad es vivir
muerto” (XX). Sin embargo, la clave del poemario construido en sonetos que le deben algo a
Martín Adán, principalmente, está el soneto XXIII:

Vuelvo a mi corazón sin abrigo


Vuelvo a mi cautiverio y mi desierto
Vuelvo a mi soledad sin un amigo
ni una amiga de sol. Estoy despierto
y el sueño queda atrás (nada es eterno).
Sin sollozar recuerdo el tiempo ido,
el tiempo en tus ojos, y el invierno
que ellos negaron vuelve a mi tiempo,
entrando, viento, a un túnel sin salida;
huyendo, mariposa, de tu incendio,
Y siendo llanto y sueño parva helada
(nacieron de una muerte o de una herida)
tú sola en mi dolor quedas reinada.

Carmona en esta obra no pretende responder a inquietudes sociales ni escandalizar por los
mismos; se presenta tal como aspira a ser, desnuda patéticamente sus relaciones más
elementales, sus preocupaciones distan de la tentativa o la experimentación. El hallazgo de su
vida está en peligro y el amor ya no le es suficiente en la lucha diaria, pese a sentirse vencido,
doblegado y taciturno. Carmona ha escrito su primer poemario que se resuelve por el contenido,
en un libro sin la atracción por los temas públicos o sociales, que es la línea dominante en No sólo
de amor… (1980).
Martín Parodi (Tacna, 1945) es un caso ejemplar. Su único libro édito: Futuro pretérito (1975)
pretende irónicamente señalarnos la otra vertiente del futuro, es decir el pasado, que siempre es
un presente fugaz y escurridizo. Afrontarlo es el desafío, la tentación de responder por una voz
múltiple ajena a lo mítico y fantasioso, pero inmersa en una problemática universal:

El hambre es un artículo
de primera necesidad
que sólo lo consumen
los pobres.
(“Axioma”, p. s/n)
A la brevedad cortante se suma la causticidad, la definición original que persiste:
Si prestigio y dinero
es lo que usted
desea
Nosotros podemos ayudarle
a conseguirlos:
Compre la lotería
de la nación
y colabore
con el progreso del país
siendo un nuevo millonario.
(“Slogans”, p. s/n)

No puede negarse la buena dosis de humor, acompañado del enfrentamiento a situaciones que el
poeta conoce a perfección:

Marx y Lenin:
Sí, camaradas:
Dos
que se hicieron famosos
con nuestros problemas.
(“Periplo”, p. s/n)

Como se ve, Parodi no rechaza a secas, pero tampoco acepta pasivamente las ocurrencias de una
realidad inmediata, su “realidad” forjada desde su puesto de trabajador de tapicería. De ahí
porqué afirmábamos que era uno de los pocos casos que se ventilan en el frente cultural del país
y que es necesario estimular. El primer paso ha sido dado es una valiosa sorpresa.

Artidoro Velapatiño Castilla (Ayacucho, 1947) es profesor de Matemáticas en la U.N. de Tacna. El


conocimiento de esta disciplina se constituirá en el elemento de enlace para su manifestación
poética. A tiempo Completo (1971) su obra primigenia, plantea desde el título un acápite:
presenta una fe proclamada sin horario. La entrega a veces vehemente de un derrotero tomado
como fin y como medio de respuesta a implicancias sociales. El cuestionamiento de Velapatiño es
de voz imperativa, no resignada sino indignada. El recurso matemático encuentra amplía
proyección, va más allá de una simple hipótesis. Si se quiere, resuelve el teorema
correspondiente a la vida, pero incluida en una sociedad nefasta y cruda por sus contradicciones.
Así nos habla de “rectas paralelas que no se cortan” y es cierto, porque una de las propiedades
de este tipo de rectas, indica que, para que su paralelismo se cumpla, no debe haber un punto de
intersección, es decir, un punto común. El poema que mejor lo representa en esta etapa es
“Triangulación”:

He trazado un triángulo.
Observen
Un vórtice hacia arriba:
llamémoslo m
(Los militares son intrépidos. Arriba, siempre arriba
trepan)
Sean m1 y m2 los vórtices de la base.
(Somos la base.
Somos más que uno,
sin embargo,
estamos debajo, muy debajo de la altura)
Si trasladamos los vórtices de la base
hacia arriba.
Observen
Que no ha pasado nada:
El triángulo es siempre un triángulo
Pero mejor triangulado.
Frente a esta lógica básica, al alcance del lector más modesto, se contrapone el alarde discursivo
que francamente, resiente algunos poemas como “Extraprogramáticas” y “Registro de notas”;
pero es un libro inicial, ambicioso pese a su brevedad. Marco Martos en la presentación: De Entre
los Muertos (1979) señala ya, el respeto que Velapatiño siente por la palabra escrita. Lo que se
traduce en estudio, depuración del lenguaje para lograr imágenes sugerentes, frescas y
decididas. Esta constante es válida para los poetas más jóvenes del G.I.P.M. quienes han llegado
a la Universidad y los autodidactas se preocupan excesivamente por el tratamiento del lenguaje;
lo que es un excelente signo de solvencia creativa y crítica. Sí muestran un denominador común
es en la medida que reconocen a los líderes de todas las épocas, presentes con el ejemplo, con la
audacia de haber sostenido en la praxis los valores teóricos. Velapatiño en la primera parte
intitulada “Crónicas”, habla de José Gabriel, Atahualpa, Robespierre, Galois, Rimbaud, Chocano,
Alfonso Capone, Martín Luther, etc. Lo que no explica que se realice un enjuiciamiento de la
historia partiendo de personajes diversos, sino por oposición, el poeta se limita a la descripción
de actos que más o menos han convulsionado la historia de la humanidad. No se nota el humor
del que se refiere Martos, insinuándolo como sinónimo de calidad. El asunto es más sencillo, de
desarrollo lineal, no forzado. Se ha recurrido a lecturas dispares y de ellas se ha armado una
visión muy particular. Aquí está el logro, a fuerza de insistencia, diré que Artidoro Velapatiño
encuentra su auténtica fuerza en el poema “Perlaschallay”. Lejos de la amargura, late la
imprecación, la impotencia ante los ejércitos de la represión, del castigo. Toda la hipocresía que
ha engendrado encuentra eco hasta en el aspecto religioso. De aquí pues, que no tengamos
salvación si relegamos la esperanza a los cánones de la democracia. Se requiere de otros resortes
que impulsen el proceso de transformación, porque “En Ayacucho se aprende a cantar a la vida/
y al combate”.
“Patria o Muerte” la segunda parte, se limita a poemas reclamativos: el poeta ya no advierte sino
tal parece que su preocupación es atrapada por el testimonio de quienes, bajo el lema impuesto
por Ernesto Guevara, principalmente, cayeron por el mismo fuego. Así, “Cuentas Claras”, la
tercera y última parte, resulta ser más intensa, mordaz y poéticamente más lograda.
Precisamente el siguiente poema puede presentarse como arte poética proletaria:

No perdonamos a los que de la mano en la masa. Demasiado


saben lo que hacen. Y no tenemos por qué temer maldiciones
las cuentas claras. Demasiado ralo el chocolate y el azúcar
nos cuesta.
No estamos, en verdad, para perder el tiempo,
Los trapos
al aire
esperamos
ajustar cuentas.
(“Cuentas Claras”, p. 55-56)

Y cito otro ejemplo:


Cuando Darwin lanzó aquello de que el hombre
viene del mono, era el diablo encarnado.
Muchos se resisten aún a admitirlo.
Pero ¿A qué dudar incrédulos, no observáis
que los gorilas trepan a todos los árboles
y pretenden dirigirnos?
El sabio y su teoría, lo creo
están confirmados.
(“Evolución de las especies”, p. 74).

Estoy seguro que Velapatiño en próximas entregas, reunirá poemas estrictamente seleccionados.
Aparte de haber logrado ganar los Juegos Florales convocados por el Grupo “Javier Heraud”
(Ayacucho, 1967), es promotor de la revista de literatura proletaria “Canto y Seña”, así como de
“La Cossa Nostra”. Sus dos recientes plaquetas: “Comandante Che Guevara, presente” (Tacna,
1974) y “Al otro lado del camino” (Tacna, 1976), son dos muestras de su madurez creciente y
terca empresa acusatoria.

El más joven poeta proletario seleccionado por Mazzi, Es Alberto Alarcón (Talara, Piura – 1949).
Su obra, que se inicia con Puño en la Niebla (¿1969?) es un constante ejercicio de ataque a la
imposición de un sistema brutal y marginal. A esa concepción ha llegado por la vía del estudio, de
constatación fiel y frontal. No ha buscado una trinchera de fuego o montaña; se ha decidido por
el canto lúcido, hiriente, desmitificador. Uno de sus versos nos previene: “…meto fuego a mis
versos” y eso es lo que hace, partiendo de una realidad que no le es ajena porque él es el
principal protagonista. Su experiencia adquirida como ex-obrero de construcción ha jugado y
juega un rol importantísimo, si tenemos en cuenta que todos los personajes que desfilan en sus
poemarios, o son líderes de acciones transformadoras (no propiamente guerrilleros), o son
miembros del pueblo que siempre pugnan por su liberación. En la misma dirección apunta: El
viento en los cerrojos (1972). El poeta está atento a los acontecimientos nacionales: “En Puno. En
Puno/ mañana será tarde para /amarrar el viento”, o esa estrofa que lo revela por entero: “Y no
olvidéis que por todos los pájaros que/ muran en Haipong envenenados,/ la primavera un día
cantará por el puño de los hombres”. Sólo dos elementos sobresalen de esta etapa preparatoria:
1º La redención del hombre ha de lograrla el hombre sin caer en la garras de los falsos dioses
dirigidos desde Casa Blanca y 2º. La práctica de la esperanza como arma de empuje para la
insurrección general.
Viban los compañeros (1975) no se aparta considerablemente de sus poemarios anteriores, pero
hay un esfuerzo por despojarse de influencias. Si el ritmo de antes nos remitía a Songoro
Cosongo de Nicolás Guillén, no puede afirmarse lo mismo de los versos dedicados a los patriotas
españoles acribillados por Francisco Franco. Si existe un antecedente en la temática y estilo, es
la de César Vallejo. Aunque el breve homenaje a España no deja de ser importante, porque ahora
el poeta ha decidido hablar de su condición diaria, necesita puntualizar su propia actitud:

No cabrá nunca la tristeza en estas manos


ni la ancha soledad en este nido.
A mi me anida el sol con muchos pájaros
y no conozco la ausencia y el olvido.
No aguardo aquí la paz ni espero olvido.
Soy sangre de mi tiempo. Amo el aroma
de la tierra y el árbol que se escombra
desde su húmeda claridad estremecida.
Y amo esta vieja espada que es mi vida
rama en que nunca ha de cantar la sombra.
(“Confesión de Vida”, p. s/n)

Los poemas que siguen como “Biografía”, “1965” y “Los Intrusos”, aquilatan parte de esta
travesía militante.
A fines de 1975, Alarcón obtuvo una Mención Honrosa en el concurso “El Poeta Joven del Perú”,
1975. Su obra: Vestiduras del fuego viene a constituir el resumen y el avance de la tarea
emprendida. Cinco partes integran el libro: I. Definiendo las cosas; II.- Espinelas de octubre; III.-
Aquí convida la sombra; IV.- Patio cantado y V.- Por estas manos. Cada una será diferenciable en
la medida de sus objetivos. Si es la incitación a la rebelión, a la denuncia, veamos la primera
parte:

Mi patria es una amarga mariposa


No le quieren pintar sus mustias ramas
ni agregarle una flor en primavera;
mi patria huele a cuervo, a luz llorada,
a muro en llanto, a violenta puerta;
mi patria es este preso en cuya barba
baja la noche a construir sus rejas.
(“Grito en Puño para mi patria en Silencio”, p. s/n)

Considero que esta instancia es la mejor organizada; ya por la madurez expuesta que evidencian
los poemas incluidos, ya por la extensión de los mismos. Aunque la extensión siempre será en la
poesía sólo un artificio, no una meta ni una garantía de aliento poético. En cambio, la segunda
parte dedicada “al comandante che guevara”, aparte de lo novedoso por la utilización que le da
a los epígrafes de diferentes poetas, viene a ser la afirmación de otros poemas escritos con
anterioridad. No deja de sorprender su habilidad para las conclusiones: “Y decirte también que
en la alborada/ arderás tú y no el sol sobre la tierra”. Es el reconocimiento totalizador no exento
de filiación, al héroe indiscutible de estos tiempos. Su fe está cargada de las luchas perdidas pero
aleccionadoras. Ahora su canto es la mejor defensa y reconstrucción del presente. No habla para
el futuro. El poeta está convencido de su necesaria participación para la conquista de la alegría y
ésta, debe ganarse aquí y no en ningún otro infierno o cielo.
Cuando se sumerge en las relaciones amorosas, Alarcón recoge lo mejor del lirismo de los poetas
de los años 50, principalmente. Tal parece, a una primera lectura que este es un grosero pretexto
para entablar un nuevo frente de lucha. No es así. La concepción del amor marcha paralela a la
praxis de la réplica social:

Yo sólo sé que te amo, sin dudas, en medio de esta guerra.


No quiero, no puedo compararte con nubes inventadas,
quiero que seas tan cierta como el tiempo en que te amo,
Nada hay en nuestras almas que se parezca al agua, nada sea brisa;
Todo es fuego terrible bajo el cielo,
todo es como un caballo,
como un ancho remolino.
(“El corazón de la tierra”, p. s/n)

Le dice a su compañera “Tú eres hermosa aunque el mundo esté obscuro/ y para poder mirarte
tenga que arder yo entero”. Este mismo latido, se apodera de los sonetos que integran la
penúltima parte del libro. Ahora le acompaña el conocimiento del amor frustrado, del amor que
no llega a pesar de la espera interminable. De ninguna manera, esta experiencia adquiere
relieves mayores. En los poemas a sus dos menores hijos retoma ese aire de pelea, de esperanza,
de agitación. Tres constantes que singularizan también a otro libro: ¡Señoras y Señores! (1976).
Veamos un ejemplo:
Una noche el General
soñó que escribía versos

con solamente saberlo


los ruiseñores han muerto.
(“Competencia”, p. s/n)

Su libro: El árbol de la Ira, aún inédito, reúne las palpitaciones siempre cercanas al hombre –en la
acepción general-, de lograr el triunfo definitivo. La poesía contribuye en esta batalla,
necesariamente; para Alarcón es su alternativa, o su salvación.

Notas finales del texto


(1) Véase: Prólogo del Alba, revista del G.I.P.M., Lima 1957.
(2) Quinto cuadernillo del G.I.P.M. : Perú es tu hora, Lima, mayo, 1964, p. 5
(3) Entrevista de Jesús Cabel a Víctor Mazzi. Chosica 7 de enero de 1978.
(4) En: Canto y Seña Nº 2. Director Víctor Mazzi. Lima 1977. P.3. Reproducido en Síntesis/
Suplemento Dominical de la Voz de Huancayo, Año I, Nº 14, Huancayo 30 de abril, 1978. pp. 6-9.
(5) Mazzi, Víctor Poesía Proletaria del Perú (1930-1976). Lima. Ediciones de la Biblioteca
Universitaria. 20 de abril, 1976, 125 pp.
(6) Cabel, Jesús “Mazzi y la Poesía Proletaria”. Crónicas de condenado (IX). Diario La Voz de
Huancayo, Huancayo, 9 de noviembre , 1976, p. 6.
-Gonzáles Vigil, Ricardo “El memorial de Víctor Mazzi”. Suplemento Dominical de El Comercio.
Lima, 18 de junio de 1978. p. 20.
-En : Q’awari Año 1, Nº 01. Lima, Facultad de Letras de la U.N.M.S.M. febrero de 1969, pp. 21-
23.
(7) Consúltese: Cabel, Jesús. “Editemos a Algemiro Contreras”, Crónicas de Condenado (VI).
DiarioLa Voz de Huancayo, Huancayo, 17 de octubre de 1976, p. 6.
- Ybazeta Cabello, René Zenaida. “Negativos para un Estudio de la Vida y Obra de Algemiro Pérez
Contreras”. (Tesis para optar el grado de Bachiller en Humanidades- especialidad de Español y
Literatura- U.N. del Centro del Perú). Huancayo, 1971. Biblioteca particular de Félix Huamán
Cabrera, quién además fue asesor de dicha tesis, aun inédita.
(8) Gonzáles Vigil, Ricardo. “Carmona: sonetos humanos”. Suplemento Dominical de El Comercio.
Lima, 2 de noviembre de 1980. p. 20.
(9) Martín Parodi co-dirigió con Artidoro Velapatiño, la revista La Cossa Nostra (Año 1, Nº 1,
Tacna, 1975) que lamentablemente no pasó del primer número.
(10) Gonzáles Vigil, Ricardo. “Velapatiño: educación y poesía” Suplemento dominical de El
Comercio. Lima, 11 de marzo de 1979. p. 20

* Tomado del libro Fiesta Prohibida, pp. 141-159. Se publica con la autorización expresa del
autor, dado en la ciudad de Ica en enero del 2010.

LA GESTA Y FUNDACIÓN DEL GRUPO INTELECTUAL PRIMERO DE MAYO.


TESTIMONIO DE VICTOR MAZZI TRUJILLO.

Lima 1966. Reunión del Grupo Intelectual Primero de Mayo.

No hace mucho tiempo, el poeta Julio Carmona me comunicaba la urgencia de un escritor


peruano por obtener datos sobre el Grupo Intelectual Primero de Mayo. Estoy seguro que muchos
estudiosos del proceso de la literatura obrera latinoamericana estarían interesados en contar
inmediatamente con los documentos y actas que guardo en el archivo familiar, sobre lo actuado
por el GIPM, a ellos pido un poco de paciencia y calma, requiere tiempo transcribir, corregir y
escanear las imágenes de cada documento, labor nada fácil dado el volumen de información que
tenemos almacenado.

Emilio Rojas Sáenz, -a quien agradezco su especial deferencia-, me entregó esta cinta
magnetofónica de una entrevista que realizada el año 1986, la cual entrego sin corregir o realizar
arreglos, tal como se hacen en los periódicos y revistas, quizás en ánimo de respetar la expresión
coloquial del testimonio que deja mi padre. Es posible que haya presencia de errores gramaticales
del español, son licencias necesarias para comprender el mensaje que deja y para evitar
interpretaciones antojadizas o incorrectas del testimonio.

El nacimiento del GIPM se haya ligado a otro poeta de trascendencia e importancia en la poesía
peruana: Leoncio Bueno Barrantes. A pesar de la disensión y alejamiento por discrepancias
ideológicas que sostuvo con mi padre y destacados miembros del GIPM, debo señalar que mi
padre siempre apreció su poesía y esto está sentado en este testimonio. Leoncio Bueno ya con 86
años de edad, hoy atraviesa un estado de salud muy delicado.

Aquí la entrevista realizada por el escritor Félix Huamán Cabrera, en Chosica.

¿Víctor, Cuál es tu lugar de nacimiento?


Nací en el distrito de Apata, provincia de Jauja, pero a los ocho días de nacido fui llevado a
Morococha (porque mis padres trabajaban en las minas) y se asentó mi partida de nacimiento en
Morococha, es decir, jurídicamente hablando nací en Morococha según consta en la partida. La
fecha es el 17 de marzo de 1925. Bueno el lugar de mi nacimiento el distrito de Apata, es un
distrito dedicado a la producción agropecuaria, un pueblo que vive desde la colonia, está poblada
de minifundios y tiene una hermosa vida y un río que solamente crece en invierno.

¿Cómo se llamaban tus padres?


Mi padre se llama José Mazzi Vargas y mi madre Fortunata Trujillo Espinoza. Mi padre es natural
de Apata, mi madre nació en Ambo (Huánuco). Mis padres desde que se casaron anduvieron en
pos de lograr una economía y por tal motivo mi padre se dedicó al trabajo en las minas, algún
tiempo estuvo en Lima, donde aprendió carpintería y ebanistería, era un hombre muy culto, hijo
de Italiano, ya que mi abuelo Carlo Mazzi Pacelli era procedente de Génova, y mis abuelos por
parte materna eran hijos de españoles, indudablemente que también tengo un poco de sangre
indígena, por cuanto mis abuelos se casaron con personas nativas. Tengo un hermano se llama
Gilberto Mazzi y mi hermana por parte materna Rebeca Robles

Víctor Mazzi T. (sentado) en Carhuamayo durante la construcción de una usina.

En tu niñez que experiencias te han servido para la literatura. ¿Qué recuerdos tienes?
Mis primeras letras las hice en Morococha, en el Centro Escolar Obrero que dirigía Augusto Mateu
Cueva y en la que trabajaba Gamaniel Blanco. A la edad de cinco años fui alumno de ellos, pero
por poco tiempo porque ellos encabezaron el movimiento obrero de Morococha y fueron
apresados y otros profesores perseguidos como Adrián Sovero, todos ellos escritores obreros
autodidactas, y cuyo Centro Escolar no dependía del Ministerio de Educación o de Instrucción, ni
de la empresa minera en la que se trabajaba (Cerro de Pasco Copper Corporation). Esta escuela
era solventada con cuotas por los propios obreros a quienes les descontaban por planillas y de ahí
fui donde vi las primeras marchas obreras con mis profesores adelante y entonces me di cuenta
de que la vida no era color de rosa. En ellos guardo una gran memoria y por ese motivo he escrito
poemas hacia ellos. Ahora… bueno yo pasaba mi infancia entre Morococha y Apata porque paraba
quince días con mi abuela con mis tíos y otros quince días en Morococha, vivía en los dos pueblos.
Pero lo que más me impresionaba era la visión cósmica de la naturaleza de Morococha; los
nevados, su flora, una flora que está pues a los cuatro mil quinientos metros de altura y que no
es la flora de la costa o de la selva y sus lagunas y el frío impresionante que se sufre en ese lugar.
Bueno el año 1931 se cerraron las minas, entonces los obreros tuvieron que migrar, debido al
crack económico que había empezado el año 1929 y lógicamente mis padres también como ya no
había trabajo en las minas, se vinieron primero a San Mateo (Huarochirí) a trabajar en las
carreteras. Mi madre daba pensión y mi padre trabajaba de carpintero en campamentos de la
carretera, puentes etc. Y esas veces donde yo iba y los ayudaba, entonces perdí años de estudio,
eso duró hasta 1932, es decir en San Mateo, hasta que llegamos a radicarnos acá en Chosica, pero
mis padres seguían trabajando en diversas carreteras la panamericana del sur la del norte,
entonces con mi madre que era enfermiza iba junto con mis padres porque no había quien la
atienda, entonces estuve en Chilca, en Casma, en el norte, en diferentes lugares hasta el año
treintainueve, años que dejé de estudiar por estar junto con mis padres, el año 1940 ingreso al
Centro Escolar 451 de Chosica, que dirigía el profesor Germán Rodríguez Villón, estuve solamente
hasta el tercer año de primaria que terminé en 1943. Indudablemente que yo había aprendido a
leer periódicos, revistas que habían salido en Morococha, sabia puntuación, sabía tildación, ósea
cuando ingresé al colegio me escribía versos, me llevaba todos los concursos que hacían dentro
del 451. La verdad que me aburría en el colegio porque en cuestión de historia, geografía era
muy destacado, casi todo había aprendido de los libros.

¿Qué labores has desempeñado?


Bien en 1944 dejé de estudiar y me dediqué a ayudar a mi padre en labores de carpintería y
construcción civil, desde entonces me he desempeñado en esa rama de construcción hasta 1966
hice de albañil, picapedrero, guardián, al parecer por todos los trabajos (…) te decía hice
diversos oficios hasta ese año, en que ha pedido de algunos docentes de la Universidad Nacional
de Educación y de la Federación me pidieron que fuera a vender libros en un puesto que instalé
al lado del comedor de estudiantes y cuyos libros guardaba en la Federación, en la Sala de Estar.
Este trabajo duró hasta 1977, en que vino la intervención, las fuerzas represivas destrozaron mi
puesto de libros y se robaron la mayor cantidad de libros, solamente recogí una tercera parte de
un enorme cajón, que tenía, que por lo menos habían 2,500 volúmenes, de ahí no me quedó más
que poner una librería en la sexta cuadra del jirón Camaná, con un socio Raúl Soto en la que
estuve el año ochenta, tuve que dejarlo porque me robaron también los libros en la librería que
había puesto, entonces como no tenía libros que vender, a Raúl Soto le dije: “lo poco que queda
véndelo tú y te doy el veinticinco por ciento”. Bien estaba pensando volver a Construcción Civil,
en eso se hizo la reapertura de la Universidad (La Cantuta) y en 1981 vine a solicitar permiso para
poner un puesto de libros, pero me denegaron el pedido y un día fui donde el Rector Roberto
Velásquez López a solicitarle que interviniera para que me dieran permiso y entonces el Rector
me dijo: “pero Mazzi si te damos permiso a ti va a venir hasta el vendedor de camellos, no te
podemos dar permiso, ¡pero si tú eres escritor y poeta y porque no te vienes a acá a trabajar con
nosotros… acá el profesor (Miguel) Gutiérrez ha presentado un proyecto sobre la generación del
cincuenta, porque no hablas con el profesor Miguel Gutiérrez y te queremos aquí y seguro que te
vas a desempeñar bien”, y así lo hice y estoy hasta 1985, estuve trabajando hasta ese año el
proyecto de la generación del cincuenta, la que al no haber sido ampliada el periodo de la
investigación, prácticamente se me dejó al aire, pero tuve la suerte de encontrarme con el
profesor (José) Mendo Romero, un día me manda a llamar: “señor Mazzi necesito hablar con
usted”, le dije: “profesor, en que lo puedo servir”, “yo sé que tienes problemas en (la Facultad
de) Humanidades, porque no te vienes a trabajar a la Biblioteca, ahí también hay trabajo de
investigación”. Y sin pensarlo dos veces me vine a la Biblioteca, ya estoy por cumplir los dos años
y medio, pero en calidad de contratado, como también estuve anteriormente como servicio no
personal, no tengo la condición de personal estable.

¿Actualmente qué labor desempeñas?


Bien estos momentos soy responsable del área de promoción y difusión de la biblioteca, mi
trabajo consiste en montar una edición del panel cada mes, hacer bibliografías, editar el boletín
“Debate educacional”, en estos momentos estamos pensando hacer “Fuentes de la historia de
Chosica” patrocinado por la Biblioteca para publicarlo muy posiblemente en octubre.

Cancionero el cantar de los andes, Perú 1947. Letra del poeta


Víctor Mazzi Trujillo.

¿A qué edad empezaste a escribir?


Yo empecé a escribir prácticamente en 1942. En principio me llamaba la atención las letras de las
canciones y decidí hacerme letrista y como letrista estuve hasta el año cuarentaicinco o
cuarentaiséis, en que vi que las letras que producía para las canciones con algunos músicos como
Pedro de Vivanco, Gerardo Salhuana, Francisco Ramos Tingo, Rodolfo Tejada Ayona y otros
compositores, no tenían más que un auge de un cuarto de hora como se dice en el argot, es
decir, uno o dos años y pasado de moda y nadie se recordaba de las canciones, entonces decidí
escribir ya poesía, y mi primer trabajo fue una obra titulada Guirnalda de Canciones a
Chosica que lo escribí entre 1944 a 1946, este libro se publicó acá en la Universidad Nacional de
Educación en 1976, después de veinte años. En 1947 publiqué Reflejos del Carbón, una edición de
trescientos ejemplares, que rápidamente se agotó y el editor no quiso reeditar la obra y como no
tenía dinero, prácticamente ya está fuera de circulación es una cosa de museo.

¿Cuáles fueron tus primeras lecturas?


En cuanto a mis primeras lecturas, en mil novecientos cuarenta comencé a leer a Máximo Gorki, a
Jack London, a Elías Castelnuovo, Alvaro Yunque, que en realidad eran autores de literatura
proletaria todos ellos. Eso influyó seguramente también en mi desarrollo literario porque me
gustaba leer todo lo que tenía relación con la vida de la clase obrera y del proletariado. Recién el
año cuarentaisiete comencé a leer a César Vallejo y por esa época eran muy escasas las obras de
Mariátegui. Los siete ensayos de José Carlos Mariátegui recién yo llegué a conocer por el
año 1951. Entre los poetas que leí posteriormente me impresionaron mucho estaba el francés
Paul Eluard y Jacques Prevert, Pero mayormente yo me he nutrido de la poesía argentina, de la
poesía que ya tenía escrito Raúl Gonzales Tuñón, Nicolás Olivari, -el primer “antipoeta” que
apareció en la literatura latinoamericana-, y de esa fecha he leído metiéndome también en la
literatura argentina, por ejemplo otros autores que me impresionaron mucho fueron Juan
Gelman, pero esto ocurrió por los años cincuentainueve, sesenta, y posteriormente Jorge
Alejandro Boccanera, un poeta argentino que ganó el premio Casa de las Américas, este poeta
también es obrero y es el único obrero que ha ganado el concurso Casa de las Américas.

Carta de Oscar Raúl García, poeta obrero argentino.


Bueno entre los autores que influenciaron en mi creación yo podría decir que ha habido en parte
de los españoles, especialmente de Miguel Hernández y del francés Jacques Prevert. Actualmente
mis lecturas preferidas son los de autores nacionales, dado que soy aficionado desde 1948,
especialmente la narrativa que se ha escrito en Perú. Esto no quiere decir que no he dejado de
leer a los poetas a Alejandro Romualdo, Gustavo Valcárcel, Francisco Bendezú, Jorge Eielson,
Javier Sologuren, Pablo Guevara. Entre los preferidos que tengo actualmente en narrativa
destacan Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Augusto Roa Bastos y Elvio Romero en cuanto a
poesía.

1966. Visita del poeta paraguayo Elvio Romero al Perú. Acompañan Jesús Ángel García, Leoncio
Bueno, Teodoro Stuchi y Víctor Mazzi T.

¿Cuáles son tus obras publicadas?


Tengo seis obras publicadas más una antología. Ya mencioné las dos primeras, después volví a
publicar a partir de 1975, se publicó en Argentina mi poemario A lengua viva realizado por el
poeta y editor Roberto Jorge Santoro, quien fatalmente fue desaparecido y asesinado por la triple
A. Después vinieron otros libros como Poemas de Vecindad editado por el SUTE de Lima, Poemas
del Albañil patrocinada por Mojinete de Tacna, Memorial de un tiempo a otro que se publicó en
1979 también en Tacna. Bueno, hablando de los libros, la gestación que tuvo cada uno de ellos,
lógicamente en Guirnalda de Canciones a Chosica fueron mis primeras impresiones sobre el
paisaje de la ciudad de Chosica, y esto se debió también a dar un homenaje al pueblo trabajador
de Chosica, porque no sólo me refiero al paisaje, sino a sus gentes, especialmente a sus
trabajadores y también hay un poco de biográfico. En cuanto a Reflejos del Carbón fue ya el
inicio prácticamente de la corriente de la poesía proletaria, donde ya hablaba sobre problemas
de los trabajadores en general. En el lapso de 1947 que se publicó Reflejos del Carbón hasta
1976, toda mi labor estuvo dedicada al Grupo Intelectual Primero de Mayo donde publicamos
obras de conjunto, ya no obras individuales, y con el Grupo Intelectual Primero de Mayo publiqué
ocho cuadernos de poesía, que alcanzó hasta 1970, a partir de esa fecha publiqué el órgano del
Grupo el cuaderno de poemas llamado Canto y Seña y posteriormente del setentaiséis al ochenta
he publicado y escrito trabajos en prosa en el Boletín del Grupo Primero de Mayo
denominado Puntos de Clase la que alcanzó cinco números, más adelante ya he comenzado a
recopilar trabajos para editar posteriormente, tengo más o menos veinte libros inéditos, aún sin
título todavía.
Caratula revista Puntos de Clase N° 03. Dibujo de George Grosz.

¿Cómo y dónde se editaron tus otros libros?


En lo referente a cómo se editó los otros libros, A lengua Viva es una recopilación de poemas
escritos que se hizo desde 1973, está interesado en algunos problemas no sólo los temas sociales
sino los problemas políticos, especialmente a desalinear de la cuestión velasquista, es decir, la
política velasquista. Los otros poemarios publicados se basan en mis impresiones acerca del
mundo del trabajo, hasta el último libro Memorial de un tiempo a otro, todos tienen temas sobre
el proletariado, es estrictamente poesía proletaria, bueno esto lo decíamos en las obras.
Actualmente escribo poemas, escribo ensayos, pero no tengo todavía trabajo terminado, sino de
tarde en tarde los voy realizando, posiblemente a fin de año haga un balance de todo esto y le
forma de libro y los publique luego.

¿Cuál de tus obras prefieres más y porque?


Bueno, yo creo en ese sentido que amo todas mis obras, claro que hay algunas que me han dado
mayores satisfacciones, por la crítica, el aplauso público, entre ellos podría decir por ejemplo
que A lengua Viva es uno de los poemario que me ha dado mayores satisfacciones, lo mismo
que Memorial de un tiempo a otro, pero en el fondo yo vivo contento con todas las obras
publicadas, las amo a todas.

¿Las nanas en que libro están publicadas?


Las nanas fatalmente no integran ningún libro publicado, sino se han publicado en talleres de
especialistas y justamente acá me han pedido en la Biblioteca una selección de las nanas para
publicarlas. Seguramente no van a pasar meses que van a publicar la selección de las nanas que
voy a recoger de los periódicos y revistas donde he publicado.
Víctor Mazzi, Hugo Villanueva y Leoncio Bueno. Lima 1966.

¿Cuál es tu relación con otros poetas de tu generación?


Valoro y aprecio a los escritores de mi generación, realmente he vivido muy cerca, casi
íntimamente con la gente de mi generación, por ejemplo un poeta que me impresionó en un
primer momento y me sigue impresionando por supuesto, pero que me agarró de perfil y de
frente también, es Alejandro Romualdo Valle, y luego Gustavo Valcárcel, Juan Gonzalo Rose,
Manuel Scorza y algunos compañeros del Grupo Intelectual Primero de Mayo, hoy adversario mío,
Leoncio Bueno, es un gran poeta pero que no comulgo con su división ideológica. Casi he tratado
a todos los poetas de mi generación, son muy pocos a los que no conozco. Sería muy largo hablar,
por ejemplo, de los poetas de Junín, que estuvieron junto a mí lado, pero hay nombres que debo
recordar como Algemiro Pérez Contreras, Hugo Villanueva, Hilda Rojas Llacsa, una poeta sicaína,
que fatalmente se fue del Perú en 1962 a Cuba, se casó allá y se nacionalizó cubana, una gran
poeta que perdió las letras de Junín y del país. Hay otros nombres, digamos por otros
departamentos, por ejemplo de Cajamarca me impresionó mucho Mario Florian, Garrido Malaver -
en su primera etapa, me refiero a los poemas antes de La dimensión de la piedra, ya que en
la Dimensión de la piedra donde pasó a la metafísica y yo soy un poeta concreto, debatible,
realista, ya no me gustó mucho-. Podría hablar de poetas arequipeños como Alberto Vega,
Oswaldo Reynoso, Aníbal Portocarrero, de poetas piuranos como Luis Carnero Checa, Guillermo
Carnero Hocke, de poetas trujillanos como Marco Antonio Corcuera o Carlos Berrios, bien sería
una lista interminable.

¿Cuál de los poetas mencionados eliges como el más representativo?


Bueno, entre los poetas, a mí me parece el más alto poeta de mi generación es Alejandro
Romualdo Valle, sin lugar a dudas. Y si también se coloca dentro de mi generación a Jorge
Eduardo Eielson, es también hoy un poeta que amo, a pesar que su retórica pertenece a la
“poesía pura”, pero no dejo por eso de admirarlo. Ellos son pues los prototipos de mi generación,
pero hay otros más, por ejemplo Juan Gonzalo Rose, el poeta de la ternura y del combate, lo
mismo que Manuel Scorza, cuyo libro Las imprecaciones, marcó una ruta a los poetas social-
realistas, especialmente al que habla, porque me hizo pensar no sólo en la poesía de la clase
proletaria, sino en lo que se refiere a la poesía nacional, la poesía del Perú en combate.

¿Cuál es tu opinión de la literatura peruana del siglo XX?


Podría decir que es la más rica en expresiones poéticas dentro de Latinoamérica, indudablemente
que ha habido maestros en otros países, pero por la cantidad de obras resalta el Perú. Bueno por
la narrativa están Abraham Valdelomar, Carlos Parra del Riego, César Falcón, Ciro Alegría, José
María Arguedas, Julio Ramón Ribeyro, Enrique Congrains, Miguel Gutiérrez, Oswaldo Reynoso,
Antonio Gálvez Ronceros, Gregorio Martínez; sin olvidar a los últimos narradores, a generaciones
más recientes como Félix Huamán Cabrera, Antonio Higa, Roberto Reyes Tarazona, últimamente
las grandes cualidades de Cronwell Jara, Hildebrando y Julián Pérez y En materia literaria somos
un país riquísimo con grandes figuras y grandes promesas de figuras aunque indudablemente va a
dejar toda una huella en la literatura de habla castellana y en muchas partes superando por la
cantidad de figuras que tenemos.

¿Pero Colombia también tiene narradores excelentes?


Sabemos que en Colombia hay tres o cuatro narradores grandes, pero me parece que en el Perú
es donde se desarrolla más por la temática andina, los problemas sociales y la narrativa de
invención.

Es decir hay nuevos prototipos de creación…


Bueno la obra de la literatura peruana actual sigue llevando esos grandes prototipos de
creadores, esperamos que surjan otras figuras más porque yo creo que el Perú es tierra de poetas
y narradores, lo que sí es que fatalmente hay pocos ensayistas en el país, en ensayo hay países
que nos llevan la delantera.

Revista Canto y seña N° 02.


¿Qué expresa la literatura proletaria?
Bueno, la literatura proletaria es la expresión pues de la clase obrera y el proletariado. En un
principio nuestra poesía fue conformada por escritores obreros que no tenían conciencia de clase,
y esto ocurría por los años veinte y los años treinta y se llama proletario a aquel escritor que
tiene conciencia de clase, que lo diferencia de los escritores obreros. Esta literatura proletaria
obedece a los mecanismos de lucha y de los intereses de la clase trabajadora y como digo en mi
libro Poesía proletaria del Perú (1930-1976), tuvo su iniciación con Gamaniel Blanco y Augusto
Mateu Cueva en narrativa, César Vallejo –que es el primer narrador de temas proletarios con El
Tungsteno- y posteriormente surgió ya todo un movimiento porque antes actuaban
individualmente, en sí no había organización o algún organismo de literatura proletaria hasta la
fundación del GIPM, que se llevó a cabo el siete de julio de 1956, en la que participaron sus
primeros miembros: Leoncio Bueno, Eliseo García Lazo, Carlos Loayza Gómez, José Guerra
Peñaloza y el que habla y, a la que se sumó inmediatamente Algemiro Pérez Contreras, Moisés
León Paitán, Miguel Carrillo Natteri, José Gutiérrez, Luis Cohayla, Pedro Durán Quevedo, Julián
Huanay y otros más. El grupo llegó a tener más de cuarentaidós miembros repartidos en todo el
país. Como dije anteriormente, el grupo editó ocho cuadernos de poesía y dos revistas. Cada
cuaderno de Poesía llevaba un título diferente, una revista se llamó Canto y Seña y Puntos de
Clase.

Artículo periodístico de Sebastián Salazar Bondy, diario La Prensa.

¿Cuáles son las características de la poesía proletaria?


Indudablemente está en que los creadores de esta literatura son elementos de extracción obrera,
-sus primeros integrantes fueron de extracción obrera-, más tarde se abrió la posibilidad de los
escritores que adoptaban una posición proletaria. Hay dos sectores que la conforman: los
escritores de extracción obrera y los escritores de posición proletaria. Cabe mencionar algunas
figuras para dar una idea de esto, tenemos en primer lugar a Alberto Alarcón, en segundo lugar a
Julio Carmona, en tercer lugar a Artidoro Velapatiño y otros más que sería largo enumerar de los
cuarentaidós integrantes. Todos ellos hicieron trabajos de obreros en su mocedad, pero llevados
a mayor estudio ingresaron a las universidades y optaron títulos profesionales, esto no los
desmerece de una posición proletaria. Los temas que escriben no sólo hablan del proletariado, de
las fábricas, del dolor, del hambre, la miseria, sino que también devienen en asuntos sociales
generados en el país, ya sea por otras clases como la campesina o las capas medias, entonces su
temática trata ampliamente otros tópicos como la muerte, la alegría, no hay tema que se les
impida escribirlos, pero lo hacen desde un punto de vista proletario, ese sería una de sus
principales características.

¿Qué importancia que tiene la poesía del GIPM en el Perú?


A través de estos treintaitrés años de existencia del grupo, hemos visto que ha jugado un papel
principal en las luchas sociales, y no sólo de los trabajadores, sino de otros gremios, por ejemplo
estamos muy ligados a organismos magisteriales antes de que existiese el SUTEP, y con el SUTEP
hemos trabajado duramente, también con los técnicos de SENATI, y otros gremios que sería largo
enumerar, entonces ellos gustan de la poesía proletaria. He leído artículos periodísticos como el
de Denisse Angulo que refiere que el único arte de expresión popular que tiene categoría en el
país es la literatura proletaria, indudablemente se refiere al Grupo Primero de Mayo. Yo creo –
como dijo Hildebrando Pérez Grandez-, cuando se rescriba la verdadera historia de la literatura
peruana, la literatura proletaria tendrá el más importante papel; mientras aún se mantenga una
cultura oficialista, una cultura de las capas medias, bueno aún se haya marginal la literatura
proletaria. Yo creo que tiene una gran importancia en el devenir de la historia.
Testimonio de Hildebrando Pérez Grandez, Lima 1978.

¿Cómo se gestó el Grupo intelectual Primero de Mayo?


En 1956, en el mes de abril comenzaba la campaña electoral de las candidaturas de Fernando
Belaúnde por un lado y por el otro de Manuel Prado. En la candidatura de Belaúnde se habían
agregado varios organismos como el Movimiento Social de Izquierda, jefaturados por Félix
Zeballos y Leoncio Bueno, y por otro lado el Movimiento Social Progresista, además del
Movimiento de Mujeres del Perú. Durante esa campaña yo fui contratado por el MSP, como
regente de su local en el jirón Chincha 243, en la que frecuentaban escritores como Alejandro
Romualdo, Hernán Velarde, Sebastián Salazar Bondy y otros más. En medio de la campaña, un
día, Francisco Moncloa me llamó y me dijo: “quiero presentarte a un poeta obrero” y me
presentó a Leoncio Bueno, entonces de la conversación entre los dos, un día surgió la idea de
fundar un organismo de literatura proletaria.

Caratula de Cuaderno de poesía Prólogo del Alba.

Antes, -como antecedente-, debo referir que en 1950 se empezaron a realizar los trabajos de la
construcción de la usina de Paucartambo, en el departamento de Junín, en Carhuamayo, llegaron
cinco mil obreros, entre esos cinco mil habían otros escritores obreros que no nos conocíamos y
yo estaba ahí. Realizaba labores de picapedrero y me desempeñaba como corresponsal del diario
Última Hora. Un día en medio de la lluvia, llevaba mi portavianda de comida para calentarlo en
mi campamento, cuando escucho una voz que me llamaba: “Señor Mazzi, señor Mazzi”, volteo y
veo a un joven que me llamaba, y como estaba lloviendo, le dije: “no se detenga, que la lluvia
nos va a ganar, ¿dígame que desea?” Me contestó: “yo sé que usted es corresponsal de Última
Hora y quiero publicar mis versos”. Este joven se llamaba Víctor Ladera Prieto, poeta acollino.
Bien, con él establecimos la primera manifestación de amistad literaria-intelectual. Al poco
tiempo llegó Sócrates Morales, que era periodista, ya tenía una edad avanzada (65 años), sin
embargo, trabajaba de picapedrero. Llegué a conocerlo de manera casual, porque había
publicado un cancionero, yo sabía el nombre de él pero no lo había visto hasta ese momento,
cuando me dijo: “yo soy Sócrates Morales”, le dije: “Ah, usted ha publicado un cancionero, su
nombre me es conocido”. Y así nos fuimos juntando varios elementos que a veces en una cantina,
nos poníamos a recitar y resulta que Morales también era poeta y quería recitar. Hasta que
llegaron dos elementos que no eran peruanos, hasta ese momento. Uno era perseguido político y
otro había venido a actuar como torero a Lima y no sé porque razones de la vida, el torero fue a
parar a Paucartambo. El boliviano Armando Guillén, -quien al principio pasaba por puneño-, un
día hubo una huelga, él se subió sobre una piedra (y arengó a todos los trabajadores), entonces la
compañía lo persiguió por haber iniciado la organización del Sindicato. Como sabía filosofía,
pintura y literatura, yo me acerqué a él y se acercó a mí también, entonces le hablé que
teníamos que fundar un grupo de escritores, ahí me enteré que era un perseguido político que
había actuado en la revolución de Cataví, mucho antes de la revolución de 1951, bueno, con ellos
formamos un grupo que se llamó “Tierra y Libertad”, porque veíamos los problemas del
campesinado de Paucartambo, fatalmente no llegamos a publicar nada, sino que era un grupo
que en horas de descanso se ponían a conversar de literatura, iban al río a lavar su ropa y
mientras secaba la ropa hablábamos y leíamos nuestros trabajos, nos hacíamos críticas. Bien esto
duró hasta el año 1954, cuando terminó la contrata de la Empresa Cristian Nielsen y retomaron el
trabajo los mismos dueños que era la Cerro de Pasco Copper Corporation, entonces nos
despidieron a todos los que había llevado la Cristian Nielsen, cada uno tomó un rumbo diferente;
unos se fueron a trabajar a Chimbote, otros se fueron a Cerro de Pasco, muchos regresaron a sus
tierras.
Cuando en 1956 se funda el Grupo Intelectual Primero de Mayo [GIPM] y a Leoncio Bueno le digo
que conocía a otros escritores proletarios le explicaba sobre dos amigos de la infancia que eran
José Guerra Peñaloza –que en ese momento se desempeñaba como obrero- y Carlos Loayza
Gómez, -que es albañil en ejercicio actualmente aquí en Chosica-, Leoncio me dijo: “habrá que
llamar a esta gente y habrá primero que preparar un acta de fundación y una declaración de
principios”. Bueno con tal motivo llamé a Pedro Durán Quevedo, que era librero y había sido peón
de chacra en Piura, lo elegimos nuestro primer secretario general, ocupando los otros cargos los
fundadores. Cuando se fundó el Grupo, vinieron otros trabajadores y se inscribieron, entonces
formamos un taller de poesía, pero lo interesante de esto fue que era un organismo con acta de
fundación y con una declaración de principios, es decir, ya tenía un cauce, no era una cosa
espontánea. Digamos es como aparece este organismo y que dentro de él se desarrollaron
también no sólo actividades de creación, de arte, sino también hubo diferencias ideológicas,
había dos líneas muy marcadas; una liderada por Leoncio Bueno, -que dicho sea de paso, era
miembro del Partido Obrero Revolucionario, de tendencia trostkista-, pero también había algunos
elementos provenientes del APRA, que luego no duraron mucho, en el debate ideológico se
tuvieron que ir; esto dio lugar a que sus miembros pensara también en estudiar filosofía,
ciencias, ha determinar que no sólo se debía trabajar en arte.
Logo del Grupo Intelectual Primero de Mayo.

¿Qué sindicatos influenciaron?


Tuvimos un papel principal en todas las luchas, especialmente en la Federación de Construcción
Civil. Gracias a la invocación del Grupo se contó con dos filiales. Lo mismo ocurrió con la
Federación de Empleados Bancarios, -que esa vez funcionaba en el Paseo Colon-, cuyos dirigentes
fueron Ugarte, Humberto Damonte, José Luis Alvarado. Nosotros nos presentábamos
regularmente en recitales, incitándolos a defender sus derechos laborales. Bueno esto se
desarrolló también en provincias; por ejemplo José Guerra Peñaloza el año 1958 se fue a vivir a
Huancayo y fundó el organismo Acción Cultural del Centro en compañía de otros poetas del grupo
como Víctor Ladera, Hugo Villanueva. Este organismo duró hasta 1968; lo mismo hizo Algemiro
Pérez Contreras en Jauja, asimismo otros integrantes en otras provincias del Perú.
La segunda generación de poetas del GIPM, Lima 1966.

¿Cuáles son las etapas por las que atravesó el Grupo Primero de Mayo?
La primera etapa estuvo constituida por los siguientes: los fundadores más Pedro Durán Quevedo,
Julián Huanay, José Gutiérrez, Miguel Carrillo Natteri, Moisés León Paitán, Rosa del Carpio –que
fue la primer integrante mujer- y el joven narrador Walter Paredes. En la segunda etapa, -
contando con los anteriores-, está el pintor Alberto Andia, Hernando Salas Gamarra, Miguel
Herrera, esta etapa es de 1960 a 1966. A partir de 1966 ingresan al Grupo otros poetas, entre los
que se encuentran Artidoro Velapatiño, Eduardo Ibarra, Magno Dueñas, Gladys Basagoitia,
Teodoro Stuchi (ganador del premio de poesía ACUNI 1968). Una tercera etapa, a partir de 1971,
se afilian al Grupo Julio Carmona, Néstor Espinoza, Raúl Soto, Nelson Parra, Donald Jaimes,
Joaquín de los Santos, diríamos que es la promoción más joven del Grupo.
¿Quienes se retiraron del Grupo?
Con los debates ideológicos algunos abandonaron el Grupo Primero de Mayo, voy a mencionar que
en 1968 abandonaron el Grupo Leoncio Bueno; por la misma época Carlos Milla Villena (que era
historiador); Esteban Pabletich, al mes que se había afiliado al Grupo, (él había dedicado uno de
sus libros de ensayos al GIPM); Jesús Ángel García (poeta autodidacta que no sabía escribir y que
dictaba de memoria sus poemas), -él publicó libros que hablan del poder indio, canciones indias,
pero él no es indio, él es blanco nacido en Trujillo, radicado en Lima más de 35 años, ¡las cosas
curiosas que tenía el GIPM! El alejamiento de ellos se dio por motivos ideológicos y esto no
quiere decir que hayamos perdido la amistad, siempre nos encontramos con ellos,
conversamos, sin tener espacio en el Grupo, ya que no trabajamos con ellos. Eso sería en
resumen las respuestas al cuestionario.
Víctor, solamente una cosa, por ejemplo a nivel de lo que se llama la enseñanza de la literatura a
nivel educativo, tú crees que más o menos, de esta perspectiva, que valor, que fines podría jugar el
trabajo de clase…

Claro, siendo la poesía del Primero de Mayo una poesía marginal, popular y que habla … y sus
temas son la tensión social…

[Aquí se interrumpe la versión magnetofónica de la entrevista]

MAZZI y la poesía de clase.

Víctor Mazzi cerca su casa. Foto tomada por


Eduardo Ibarra, 1988.

Entrevista Ricardo Gonzales Vigil*


Hemos buscado a Víctor Mazzi para conversar sobre una de las vertientes menos conocidas de
nuestra literatura; la poesía proletaria. La reciente aparición de su antología Poesía Proletaria
del Perú, (1930-1976) (Introducción, selección y notas de V. Mazzi; Lima eds de la Biblioteca
Universitaria, 1976) nos ha decidido a hacerlo, porque dicha obra constituye un valioso
panorama, a la vez que una primera sistematización y caracterización de dicha vertiente.
También porque permite destacar la labor cumplida por el Grupo Intelectual “Primero de Mayo”
del cual Mazzi es el principal animador, a lo largo de dos décadas de funcionamiento (1956-1976).
Un incentivo más ha sido la edición del primer (Guirnalda de canciones a Chosica; Chosica Eds. La
Cantuta, 1976) y del último poemario (Poemas del albañil; Tacna, Mojinete, 1976) de Mazzi.
Víctor Mazzi (Morococha, 1925) tiene una amplía trayectoria como poeta y coordinador literario.
Ha publicado Reflejos del Carbón (1947), A lengua viva (1975) y Poemas de vecindad (1975),
además de los poemarios anteriormente mencionados. Ha obtenido varios premios de poesía y
ensayo, conferidos por la Universidad Nacional de Ingienería y el Concejo Municipal de Barranco,
y ha sido miembro cofundador de diversas agrupaciones culturales, entre las que destacan el
Grupo Intelectual “Primero de Mayo” y el Instituto de Cultura de Chosica.

LA POESÍA DEL PROLETARIADO


RGV: ¿Qué entiende Ud. por poesía proletaria?MAZZI: La poesía proletaria exterioriza una
concepción y una perspectiva estético-ideológica que corresponde al proletariado ya que expresa
las experiencias de la clase obrera. Hay que tener en cuenta que todos los escritores que se han
denominado “literatos nacionales” en realidad no encarnan a la mayoría. Bien sabemos que los
sentimientos son comunes a todas las personas, pero las características son diferentes y perfilan
una fisonomía clasista. Como muestra pensemos que cuando un familiar de un proletario muere,
éste se pone a llorar con una desesperación y angustia que no se puede permitir en otras clases;
entre las clases burguesas la muerte tiene un sentido de apariencia, es decir el deudo se pone a
decepcionar los pésames y ha mantener las apariencias en todo. Lo mismo ocurre en el amor, en
el dolor; sus características determinan el apartamiento de las clases. Todo esto exige que la
clase trabajadora tenga sus aedas que trasunten sus sentimientos y los hagan accesibles a la
gente que conforma la clase proletaria, ya que la poesía en boga o más publicitada no es
accesible a las masas.
RGV: ¿El concepto de proletariado incluiría al campesinado, ya que la gran mayoría de
peruanos siguen siendo campesinos?
MAZZI: Las expresiones del campo no son las de la ciudad. La poesía proletaria trae una
conciencia de clase y la poesía indigenista, como nos la recuerda Mariátegui, no fue hecha por
indígenas, en cambio, la poesía proletaria es hecha por los mismos obreros.
RGV: Pero en su antología incluye poetas que no son de extracción obrera y que no han
transcurrido su vida en oficios proletarios.
MAZZI: El poeta es proletario por extracción o por posición. Si adopta la conciencia de clase, está
inmerso en los problemas del proletariado. Existiría pues un proletariado fabril y un proletariado
intelectual.
RGV: ¿Es lo mismo hablar de poesía proletaria y poesía revolucionaria?
MAZZI: Bueno, en algunos aspectos sí, porque no puede estar alejada de la acción política, pero
no se puede identificar la poesía proletaria con la poesía política. La poesía política siempre
trasunta una expresión partidaria; la poesía proletaria en cambio, sin dejar de ser política, no se
identifica con una actitud partidarista sino con las necesidades de expresión de la clase obrera.

ETAPAS DE LA POESIA PROLETARIA PERUANA


RGV: ¿Cómo logró determinar la existencia de “anticipadores” y de “cursores” de la poesía
proletaria peruana, de acuerdo al esquema que presenta Ud. en su antología?
MAZZI: En principio soy un estudioso de la literatura peruana. El proletariado no ha existido
solamente a partir de la revolución industrial, sino desde mucho antes (tenemos el movimiento
de Espartaco 80 años antes de Cristo, en el que intervinieron albañiles, pescadores, es decir
hombres pertenecientes al proletariado sin saberlo). Al estudiar las obras y las biografías de Juan
del Valle y Caviedes, Gabriel Aguilar y Nalvarte, y Constantino Carrasco me di cuenta de que eran
precursores de la literatura proletaria; Caviedes, por ejemplo, había sido un obrero, aunque claro
en esa época no estaba sistematizada la noción de clase. En cuanto a los cursores, observé que se
había escrito mucho sobre el proletariado en 1912; uno de los textos que recuerdo es una oda a
los obreros escrita por José Gálvez Barrenechea. Este poema no tenía una visión total de lo que
es el proletariado. Lo mismo ocurre con la generación de 1920, con Serafín Delmar, Magda Portal,
Nicanor de la Fuente y otros que trataron de hacer una poesía cercana a la visión de la clase
obrera, pero no lograron penetrar a fondo en la actividad y sentimientos de la clase trabajadora
peruana. Todo esto me hace hablar de cursores a partir de los postulados estéticos y políticos que
trazó José Carlos Mariátegui y más profundamente César Vallejo; si bien ellos no fueron obreros,
estuvieron al servicio de la ideología de la clase obrera y, por lo tanto, son proletarios por
posición.
RGV: La mayoría de los autores posteriores han participado en el Grupo Intelectual “Primero
de Mayo” ¿Cómo se gestó esta asociación?MAZZI: Podemos decir que en Chosica se originó la
idea de reunir a los escritores de la clase obrera, dado que acá nos encontramos tres
trabajadores que hacíamos versos: José Guerra Peñaloza, Carlos Loayza y yo; en 1947 ya
trazamos un esbozo de lo que podría ser más tarde la poesía proletaria. Luego fui a trabajar a
Paucartambo, donde me encontré con escritores obreros y en 1950 instituimos el grupo “Tierra y
Libertad”, con Víctor Ladera Prieto, Eusebio Arias Vivanco, Sócrates Morales y otros. Después
pudimos reencontranos en 1956 en Lima, y conocimos a otros escritores como Leoncio Bueno y
dimos fundación al Grupo Intelectual “Primero de Mayo”. Se elaboró un programa de principios
que está vigente. Actualmente agrupa a 35 escritores, 13 de ellos bastantes jóvenes. Tenemos
filiales en Tacna, Cusco, Piura, Chiclayo, Jauja, Huancayo, y otras ciudades del país. El Grupo
“Primero de Mayo” ha leído una serie de autores que le crearon la conciencia de una corriente
proletaria; el grupo Boedo de Argentina, diversos autores latinoamericanos y norteamericanos
cercanos a la clase obrera, los poetas obreros españoles –entre ellos, la figura de Miguel
Hernández-. Y creo que es la primera vez que una entidad se ha logrado mantener, porque el
grupo Boedo no duró más de diez años. Estamos en constante correspondencia con escritores
obreros de otros países.
* Entrevista realizada por Ricardo Gonzáles Vigil el 6 de marzo de 1977. Publicado en El
Dominical, suplemento de El Comercio. P. 20. Lima. Perú.

Víctor Mazzi Trujillo y El Grupo Primero de Mayo


Por: Miguel Ángel Huamán V.

El 27 de Octubre de 1978, en la Casona de San Marcos se realizó un homenaje al poeta Víctor


Mazzi, miembro fundador del grupo Primero de Mayo (GPM), poeta proletario y trabajador
consecuente de reconocida trayectoria en el ámbito intelectual de izquierda. Como era de
suponer el homenaje, que según palabras del mismo homenajeado, era en realidad al GPM más
que a la persona de Mazzi, pasó desapercibido y silenciado para la prensa burguesa. Varios
integrantes de “Síntesis” estuvimos ahí, en este merecido homenaje. Este acto y la aparición de
“Puntos de Clase”, revista del GPM han motivado el presente artículo, con el animo de participar
en aquella “labor de contrastar posiciones y puntos de vista con aquellas otras que son
antagónicas o no antagónicas”.

Lo que nadie dijo en un homenaje


Un hecho que nos llamó la atención fue sin duda el que se llamase e invitase a un poeta, a fin de
rendirle merecido homenaje, y no haber presentado un intento, por lo menos, de profundizar en
el análisis de su obra y contenido. Si bien es cierto varios compañeros hicieron mención al trabajo
y significación de la obra de Víctor Mazzi, creemos que ninguno de ellos tocó aspectos
fundamentales que se desprenden de dicha obra, colocándose, en un mismo plano, de aquellos
camaradas que homenajean a un poeta leyendo y propagandizando versos propios, es decir,
distintos al del homenajeado, sin realizar siquiera el esfuerzo de escribir alguno para el dueño
del homenaje.

El hecho más significativo que encierra la obra de Víctor Mazzi, como la de muchos poetas
proletarios, es el de ser un claro desmentido a aquella imposibilidad de ser poeta sin dedicarse a
exclusividad al arte, es decir, sin dejar de ser trabajador manual.

Ahora en que se habla de la separación del artista de la realidad social y de la necesidad del
escritor de dedicar tiempo y excedente económico para permitirse disponer del dominio del
lenguaje que su arte requiere, la presencia misma de Víctor Mazzi es un claro y categórico
desmentido a dicha posición. Hoy más que nunca en él esta demostrado que el trabajo
intelectual, la creación artística, no sólo puede estar ligada la trabajo manual, a la actividad
social de producir, sino que necesariamente debe estar vinculada a ella, a fin de poder asumir la
fuerza y la potencia que requiere para su expresión vital. La separación entre artistas y
trabajadores no es una barrera imponderable del sistema capitalista, y aquellos que sentimos en
nuestra sangre y carne rugir el viento agitado de la creación artística, debemos asumir el arte en
conjunción con la vida, ser trabajadores y escritores, y romper con el estereotipo del artista
profesional, parásito del sistema. Esta es la única manera de lograr superar la profunda anemia
emotiva y el enclaustramiento a que ha sometido la burguesía, a la poesía y el arte.

Víctor Mazzi es un obrero, pero no es todos los obreros, ni todos los obreros son como Víctor
Mazzi, el forma parte de la intelectualidad obrera, pero ¿qué significado tiene ello? Hoy en día en
que comprobamos que para muchos poetas ser artista, ser revolucionario, significa: ser bohemio,
impresionar, figurar, asumir poses, es decir derrochar un sinnúmero de imágenes que desdicen,
niegan, el arte socialista y transformador que pretenden asumir. Víctor Mazzi y los intelectuales
proletarios de su grupo demuestran la posibilidad real de transformación de las condiciones de
existencia que han tenido, porque su lucha por arrancar conciencia, cultura, arte a la vida de
explotación que somete el sistema al asalariado es la base más sólida sobre la que se alza el
bastión del arte nuevo, en ellos nada es pose, es exigencia vital, romper con las barreras
ideológicas que la burguesía impone al obrero, este es un claro ejemplo a seguir, imponiendo una
imagen exacta del artista del nuevo arte, del artista militante, responsable, metódico, serio, es
decir el opuesto al bohemio megalómano etílico, que ahora atiborra los cafés y los bares
pequeños y burgueses.

Saludamos en Víctor Mazzi y en el GPM la salvación de la vida de aquella degradación pintado por
otros de cualidades revolucionarias, y estamos seguros que este gran mérito de los poetas
proletarios, si bien no fue dicho en el indicado homenaje, constituye una aproximación necesaria
y el acicate indispensable para el desarrollo de posteriores investigaciones y análisis aún
pendientes en torno a la significación, alcance y magnitud de la obra de los poetas proletarios.

“Puntos de Clase” y puntos sobre las íes.


Hemos recibido con agrado la aparición de la Revista “Puntos de Clase”, coincidimos con ellos en
lo que respecta a considerar una publicación pequeña, ágil y de bajo costo, la única manera de
realizar un trabajo de educación y divulgación que deje huellas, y estaremos dispuestos a
colaborar con ellos en la medida de lo posible, pero también entendemos que dicha publicación
debe de presentar el proceso de avance de las investigaciones que con respecto al arte realizan.
Pues una publicación es un compromiso con los principios y posiciones que uno asume, un
compromiso de ampliarlos, profundizarlos, desarrollarlos.

Los compañeros indican que después de más de dos décadas de actividad literaria y cultural lo
menos que debe exigirse es la necesidad de asumir colectivamente la más plena conciencia, de la
obra realizada, de sus defectos y aciertos, de sus limitaciones y alcances, de modo tal que
puedan cumplir más convincentemente con su cometido; más adelante expresan su adhesión al
realismo proletario, método y punto de vista del proletariado consciente , además de declarar su
deseo de alentar y promover toda manifestación artística y literaria que no siendo de carácter
proletario, sirva en un grado u otro, a la causa de la revolución. Pero se quedan en una adhesión
lírica, en simples “buenas intenciones” pues comprobamos que en su sección – Debate – donde
por el tema (Poesía y Lucha de Clases) entendemos debería consignarse sus avances, no hacen un
balance de su trayectoria, de su método, de cómo el realismo proletario ha avanzado en el Perú,
y si no lo ha hecho por qué, o de la manera como han investigado, ahondado en 22 años de
experiencia, en torno a los temas y conceptos que utilizan. Pensamos que eso debe reflejar una
revista, más aún si se plantea elevar a los lectores de lo elemental a lo complejo, por más
pequeña que sea y por pausada su forma de plantear las cosas no debe publicar algunas
generalidades consabidas: ¿tal vez suponen aquellos criterios esbozados rigurosos y suficientes
para iniciar el trabajo? ¿qué hablar de arte y cultura proletaria no es una realidad consabida, sino
algo absoluto e invariable? Permitan algunas interrogantes, no desde el punto de vista de aquél
que niega lo dicho, sino de aquél que exige mayor precisión: ¿No son palabras y frases repetidas
por casi todos los grupos que se reclaman marxistas dentro del arte y la literatura? ¿Qué
entienden por realismo proletario? ¿Qué tiene que ver dicho punto de vista con la literatura
proletaria? ¿Qué avances, que aportes ven ustedes en la literatura proletaria y el realismo
proletario dentro del arte auténticamente peruano? ¿cómo empezaron asumiendo sus criterios y
en que han avanzado con respecto a las consideraciones sobre su propia actividad? ¿Cuáles son los
elementos de la tradición indígena que han intervenido en la profundización del realismo
proletario y el arte proletario en el Perú? ¿Qué nuevas formas han dado al realismo proletario y al
arte? En fin son muchas preguntas y el lugar es corto.

Dejemos establecido, no estamos contra “Puntos de Clase”, sabemos que en el panorama


literario local en ellas existe una clara posición de búsqueda y solución a los problemas diversos
del arte, no creemos que haya otro grupo que se plantee un trabajo más serio, abierto al dialogo
y estamos seguros que lo dicho será sólo el inicio de un mayor intercambio de ideas que con la
investigación y el trabajo darán el fruto de un arte vinculado al destino de la clase obrera, el
campesinado y los demás sectores populares.
Nosotros estamos en vías de definir una posición más precisa y nos exigimos por ello con respecto
a la rigurosidad y a la seriedad del compromiso, ustedes como dirección esclarecida de la clase
obrera tienen un compromiso mayor, no sólo con las bases a quienes se dirigen, sino también con
los instrumentos teóricos y literarios que utilizan en dicho trabajo. Para nosotros el arte del
futuro estará más cerca de ustedes que de cualquier otro grupo bohemio y dilatante, quizá
nuestra insistencia por que avancen sea también la exigencia de avanzar, con ustedes, en nuestra
definición y compromiso.

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