Вы находитесь на странице: 1из 9

Unidad II

TEXTO Nº 1:
Anzieu, Didier: “El concepto de grupo”. La dinámica de los grupos pequeños,
Madrid, Biblioteca Nueva, 2004, Cap. 1.

CAPÍTULO PRIMERO: EL CONCEPTO DE GRUPO

Etimología

El término francés de grupo es reciente. Viene del italiano groppo o gruppo,


término técnico de las bellas artes, que designa a varios individuos, pintados o
esculpidos, formando un tema. Son los artistas franceses, como Mansart, los que lo
han importado hacia mediados del siglo XVII, después de sus estancias en Italia. La
primera aparición escrita de grupo se encuentra en la traducción (1668), de R. Piles,
del De arte graphica de Du Fresnoy: es un término de taller. La primera aparición
literaria de la palabra se debe a Moliere, en un texto poco conocido, el Poéme du Val-
de-Gráce (1669), donde el autor cómico defiende a su amigo el arquitecto Mansart
describiendo el fresco de la cúpula del pintor Mignard que pone su pundonor en utilizar
las nociones técnicas:

Los grupos dispuestos en una noble disposición


Que del campo del cuadro comparta con justeza...
Pero dónde, sin prisa, el grupo se reúne,
En forma de un dulce concierto, que haga un bello conjunto de todos
reunidos.

La palabra se extiende rápidamente en el lenguaje corriente y designa una


reunión de elementos, una categoría de seres o de objetos.
Solamente hacia mediados del siglo XVIII, es cuando grupo designa una reunión
de personas. Otros dos textos de Marmontel y de Mme. Genlis, citados por Litré,
serían sus primeras manifestaciones escritas1. Simultáneamente, las palabras
análogas se imponen en alemán y en inglés (gruppe, group). Hay que poner de relieve
que las lenguas antiguas no disponen de ningún término para designar una asociación
de personas cuyo número es restringido y que persiguen fines comunes. Los hombres
piensan fácilmente según la oposición individuo-sociedad; no piensan naturalmente en
términos de grupo, mientras que su vida y sus actividades se desarrollan
frecuentemente en el seno de aglomeraciones restringidas. ¿Qué es lo que nos puede
aclarar el origen de la palabra sobre las significaciones latentes de la misma? El primer
sentido del italiano Gruppo era «nudo» antes de convertirse en «reunión», «conjunto».
Los lingüistas lo relacionan con el antiguo provenzal grop nudo, y suponen que deriva
del germano occidental kruppa = masa redondeada. Por otra parte, parece que grupo
y grupa tienen como origen común la idea de algo redondo.
La etimología nos proporciona así dos líneas de fuerza que encontramos a lo
largo de toda la reflexión sobre los grupos, el nudo y lo redondo. El primer sentido de
nudo se ha convertido, poco a poco en grupo hasta poner de relieve el grado de
cohesión entre los miembros. En cuanto a redondo, desde muy pronto designó, en el
francés moderno, una reunión (esta última palabra, más tardía, apareció en el siglo
XVI) de personas, o, para conservar la misma imagen, un círculo de gente. E.
Rostand, en Cirano de Bergerac, ha yuxtapuesto hábilmente los dos términos:

1
Un estudio más profundo de la palabra grupo se encuentra en Anzieu (1964, págs. 399-401 y
422-424) y en el Dictionnaire historique de la langue française (Le Robert), 1992. Un estudio
de los términos Seminaire, Sesion, Stage se encuentra en KAES (1974 a).

1
Yo hago, atravesando los grupos y los redondeles
Sonar las palabras como las espuelas.

La idea de fuerza aquí es la del grupo de iguales. Habría que hacer un estudio
sobre su camino histórico y su valor simbólico 2: se trataría de una tradición celta (los
caballeros de la tabla redonda), recogida por la orden de los Templarios (el ara de sus
iglesias tenía una forma circular, para que los caballeros estuvieran todos en primera
fila durante la misa, y todos a la misma distancia de Dios). Otra investigación debería
realizarse sobre la palabra grupo fuera de las lenguas occidentales.

Distinción de las cinco categorías fundamentales

Las acciones de grupo se distinguen de las acciones psíquicas individuales


porque se corresponden con una pluralidad o con un conglomerado de individuos. Se
necesitan dos individuos para constituir una pareja y por lo menos tres para componer
un grupo. De hecho, no existe ninguna personalidad normal que permanezca
psicológicamente aislada de las demás, y el estudio de las relaciones con el otro es un
capítulo necesario de la psicología individual. El grupo empieza con la presencia de un
tercero en una pareja y con los fenómenos consecutivos de coalición, de rechazo, de
mayoría, de minoría. Los fenómenos de grupo sólo se manifiestan plenamente a partir
de cuatro miembros. Cifra a partir de la cual el número de relaciones posibles de dos
en dos, supera el número de miembros (entre tres personas A, B, C, hay tres
relaciones posibles: AB, AC, BC; entre cuatro personas, A, B, C, D, existen seis
relaciones posibles: AB, AC, AD, BC, BD, CD).
Por otra parte, las acciones de grupo son diferentes de las acciones sociales en
las que la pluralidad de los individuos es, en el primer caso, una pluralidad de
individuos que están presentes juntos (o que lo han estado y lo recuerdan o que saben
que lo estarán). La copresencia lleva consigo efectos específicos. La ambigüedad del
término de grupo es, por otra parte, molesta, ya que los sociólogos hablan de grupos
sociales para designar por ejemplo las .clases sociales o las categorías socio-
económicas. Sería deseable reservar el uso científico del vocablo grupo para los
conjuntos de personas reunidas o que pueden y quieren reunirse.
Una reunión o un grupo de individuos puede tomar muchas formas y nombres.
Entre estas formas, las distinciones son difíciles de establecer, en razón de sus
superposiciones, del movimiento de los aglomerantes humanos y de la imprecisión de
los útiles científicos en este terreno. No obstante, parece que se desprende una
convergencia entre los trabajos más diversos, por la observación de las sociedades
animales hasta el análisis filosófico-político del grupo humano según Sartre (1960).
Nos parece que ésta nos impone las cinco distinciones fundamentales que siguen.

La multitud. Cuando se reúnen un gran número de individuos (varias centenas


o varios millares) en el mismo lugar, sin haber buscado explícitamente reunirse, se
encuentra uno con los fenómenos de multitud. Cada uno pretende satisfacer al mismo
tiempo una misma motivación individual. De esta simultaneidad a gran escala se
desprenden fenómenos específicos. Se busca el sol, el agua, la seguridad, la
venganza, las buenas palabras, etc., por su propia cuenta, y uno se encuentra con
otros veraneantes en la misma playa, con otros creyentes en el mismo lugar santo,
con otras amas de casa en el mercado, con otros viajeros esperando en un muelle de
la estación, con otros ciudadanos en una reunión electoral, con otros curiosos en un
acontecimiento excitante, con otros espectadores en una representación con otros
hombres furiosos que linchan a un hombre cuya piel es de diferente color. Se habla de
aglomeración, de corte, de aglomerado, de concentración, de concierto, de concurso,

2
Cfr. G. Poulet, Les meramorphoses du cercle

2
de horda, de peregrinaje, de tumulto. Las motivaciones pueden ser igualmente
negativas: todos esos hombres se reúnen ahí por la misma coacción. Tan pronto se
trata de coacciones sociales: contingente de reclutas en el patio del cuartel, colonia de
prisioneros, campo de personas sospechosas o desplazadas, jaleo de estudiantes de
un curso obligatorio, hornada o carretas de condenados, multitud de esclavos. Como
las coacciones se deben a los acontecimientos: manojos de sobrevivientes de una
catástrofe, caravanas de fugitivos, oleadas de gente cercadas por un incendio o una
inundación, embotellamientos, bullicios, tumultos espontáneos. La situación de
multitud desarrolla un estado psicológico propio: a) pasividad de la gente reunida hacia
todo lo que no es satisfacción inmediata de su motivación individual; b) ausencia o
bajo nivel de contactos sociales y de relaciones interhumanas; c) contagio de las
emociones y propagación rápida, al conjunto, de una agitación nacida en un punto; d)
estimulación latente producida por la presencia masiva de los demás, y que puede
estallar en forma de acciones colectivas pasajeras y paroxístias, marcadas con el sello
de la violencia o del entusiasmo, o que puede inducir, a la inversa, a una apatía
colectiva impermeable a todas las intervenciones3.
Nuestra definición de la multitud excluye las manifestaciones preparadas
previamente, que reúnen a los adeptos, encuadrados por un servicio de orden. Aquí,
en efecto, el proyecto de reunirse pasa al primer plano. En los participantes y sobre
todo en los organizadores, está presente la intención de provocar y explotar los
fenómenos de multitud en provecho de objetivos que son los de un grupo secundario.
Es éste un ejemplo de interferencias entre las diversas categorías grupales sobre las
que nos esforzamos en distinguir. La organización de las multitudes es un problema
familiar de los dirigentes de movimientos políticos y sociales, de los teóricos de la
acción psicológica, y de los responsables de las fueras de policía y de seguridad.
W. A. Wesley distinguió, al lado de esas multitudes organizadas, las multitudes
convencionales que se reúnen a una hora y en un lugar fijos o conocido (auditorios y
asistencias; público de una reunión, de una representación, de una manifestación,
pelotones de corredores, bañistas en una piscina; bailarines en un baile público), y las
multitudes espontáneas, reunidas por un incidente, con reacciones imprevisibles y
fácilmente peligrosas, y donde no hay, en principio, ni dirigentes, ni organización, ni
reglas.
Los fenómenos de multitud no deben separarse de los fenómenos de masa.
Ciertamente, la presencia masiva de otros seres humanos es una de las causas
esenciales de algunos comportamientos comprobados en las multitudes. Pero sería
deseable emplear el término de multitud para toda reunión espontánea o convencional
de gran número de personas y reservar la expresión de masa para todos los
fenómenos de psicología colectiva que se refieren a un número aún más grande de
personas, las cuales no están físicamente reunidas, ni incluso reunibles: la moda, la
opinión pública, los rumores, las corrientes de ideas, las obstrucciones, los lectores de
un periódico, los auditores de una emisión radiofónica, los admiradores y admiradoras
de una vedette, los trabajadores de cierta categoría, los jóvenes entre trece y veinte
años, los aficionados a la música o al bricolaje constituyen semejantes masas. De ahí
incluso, el esfuerzo para organizar esas masas en agrupamientos y para reunirlas en
multitudes que es familiar para los especialistas de la acción política, sindical,
comercial o publicitaria.

La pandilla. La multitud se define por la psicología de la simultaneidad. Una


multitud tiene la soledad en común. La pandilla, por el contrario, tiene la similitud en
común. Cuando los individuos se reúnen voluntariamente, por el placer de estar juntos,
como búsqueda de lo parecido, se trata de una pandilla. Este fenómeno se ha descrito
3
La psicología de las multitudes no se estudia en la presente obra. Reenviamos al libro clásico
discutible de Gustave Le Bon [1963]. Una bibliografía moderna del tema se encuentra en
Stoetl La psychologie sociales, Flamarion, 1963, págs. 225-245. La obra más nueva es la de S.
Moscovici, L’ age des foules, Fayard, 1981.

3
en los animales con el nombre de interatracción. En los seres humanos, consiste en
buscar en los «congéneres» los mismos modos de pensar y de sentir que los de sí
mismo y de lo cual no se es necesariamente consciente. Las pandillas de niños y de
adolescentes, normales o delincuentes, son las más conocidas. El placer de estar en
pandilla procede de lo que se suprime o suspende la exigencia de adaptarse, al precio
de una tensión psíquica penosa, a un universo adulto o social y a sus reglas de
pensamiento y de conducta; la copresencia de otras personalidades homólogas a sí
mismo —incluso, por ejemplo, por su sincretismo mental y afectivo, su débil nivel
intelectual, su sentimiento de ser incomprendido por los padres o los mayores, su
asociabilidad, sus tendencias perversas— permite abandonarse a ser sí mismo sin
coacción ni remordimientos y justifica ser como se es. Además, la pandilla aporta a sus
miembros, de lo que por otra parte están privados, la seguridad y el sostén afectivos,
es decir, un sustituto del amor. Los niños desamparados o abandonados, las
personalidades inafectivas o débiles o amorales (niños y adultos), los individuos
separados de los vínculos sentimentales y familiares, los que salen de comunidades
con una fuerte disciplina en las cuales sus necesidades afectivas no son satisfechas
(pensionistas, soldados, marinos), constituyen naturalmente las pandillas. En el adulto
socialmente adaptado, la pandilla —pandillas de compañeros, de felices jaraneros, de
juerguistas, reuniones prohibidas, andanadas—autoriza actividades que están en el
límite de las reglas morales y sociales: el juego, la bebida, el flirteo, la licencia erótica,
el escándalo en la vía pública, el envilecimiento, la destrucción de objetos, el
mancillamiento de algunos valores (patrióticos, religiosos, etc.). No obstante, las
actividades realizadas en común no aparecen como un fin esencial de la pandilla: el fin
es el de estar juntos porque se es parecido. Hacer algo juntos no es más que una
ocasión, más que un medio de experimentar intensamente que se está juntos: por otra
parte, esto puede consistir en escuchar discos, contar historias, incluso en callarse.
La pandilla es muy diferente de la multitud, por el número limitado de sus
miembros (algunas unidades o algunas decenas), por la atadura de éstos a su
colectividad, por su mayor duración. No obstante, la pandilla es bastante efímera. O
bien se duerme y se reconstituye para reuniones episódicas, o bien la evolución
psicológica individual de sus miembros la desagrega: algunos maduran, salen de la
adolescencia, se casan, progresan, y el bello parecido entre todos se destruye. Si se
trata de delincuentes no reincidentes, el arresto de los menores es suficiente en
general para dispersarlos.
La pandilla se hace duradera si se transforma en un grupo primario, pero cambia
entonces de características: afirma los valores comunes (por ejemplo antisociales),
privilegia la lealtad y la solidaridad de sus miembros, diferencia sus funciones, fija sus
fines distintos de la complacencia colectiva con sí mismo. La pandilla de gamberros se
convierte en una pandilla de malhechores; la pandilla de chicos, unos brutales otros
afeminados, se convierte en una comunidad de homosexuales4; la pandilla de
compañeros de escuela o de regimiento se convierte en una sociedad anónima de
responsabilidad limitada.
En los animales, la interatracción reúne a un gran número de individuos de la
misma especie (por el contrario, las muchedumbres comprenden a los representantes
de varias especies): bancos de pescados, colonias de insectos, hordas y manadas de
mamíferos, nubes o nubarrones de langostas o de mariposas, vuelos o revoloteos de
los pájaros. La actividad de estas pandillas se reduce en general al desplazamiento en
común, fundamentalmente a las migraciones.
Los zoopsicólogos se han sorprendido por el hecho de que un animal de una
especie dada, al menos los insectos (langostas, saltamontes), presentaban caracteres
físicos y psicológicos diferentes, según se viviera aislado o en pandilla y han llamado
efecto de grupo al hecho de que en el animal aislado que se aglutina en una pandilla
se producen cambios de tamaño, de color y de forma de algunos órganos, cambios
4
Una descripción de esta evolución en el seno de una escuela militar de estilo prusiano nos la
proporciona la novela de Robert Musil, Les désarrois de l'éleve Türless [1906].

4
que le conducen a parecerse más a sus congéneres. Un efecto análogo se ha descrito
a menudo a propósito de las pandillas humanas: los miembros tienden a multiplicar los
signos exteriores de parecido en la postura (por ejemplo el desaliño), el vestido
(cazadoras negras), el arreglo personal (peinado), el lenguaje (argot), los objetos que
se exhiben (cadenas de bicicleta, coches deportivos, etc.).
El fenómeno de la pandilla ha sido ilustrado en la célebre novela humorística a
de Jules Romains, Le copains [1913]. Siete jóvenes despliegan la gama de sus
actividades propias de una pandilla normal: juegos de sociedad, borracheras,
novatadas. Estas, en conformidad con las teorías unanimistas del autor, están
destinadas a crear, después a disolver, los grandes sentimientos colectivos: maniobra
militar nocturna improvisada; sermón festivo en la catedral, inauguración de una
pseudo estatua de Vercingétorix. Los compañeros celebran sus pintorescas aventuras
en un picnic terminal: «Estaban contentos de ser siete buenos compañeros marchando
en hilera, llevando en la espalda o en el costado, bebidas y comida... Estaban
contentos por ser siete buenos compañeros, solos, perdidos al atardecer en una
inmensidad humana, a miles de pasos del primer hombre... Estaban contentos por
haber actuado juntos y de estar juntos en un mismo lugar de la tierra para recordarlo.»
Uno de ellos alza su copa en grupo y describe sus características: poder constructivo y
destructivo, acto puro, libertad pura. «Pero no he terminado de enumerar vuestros
atributos. Poseéis todavía, a partir de esta noche, la Unidad suprema. Se ha
constituido lentamente. Yo he seguido su gestación. Esta noche, vosotros sois un dios
único en siete personas...»

La agrupación. Cuando las personas se reúnen, ya sea en número pequeño,


medio o elevado (varias decenas o centenas, raramente varios millares), con una
frecuencia de reuniones más o menos grande, con una permanencia relativa de los
objetivos en el intervalo entre las reuniones, el nombre que conviene es el de
agrupación. Los fines de la agrupación responden a un interés común a sus miembros.
Éstos son específicamente conscientes, pero la responsabilización de este interés no
se efectúa activamente en la mayor parte; se las ceden a sus representantes, a sus
dirigentes, incluso a los acontecimientos. Fuera de la realización de los fines que
surgen de este interés, los miembros no tienen ningún vínculo ni contactos. Se podría
decir que este interés les es común, pero ellos solamente lo tienen en común por su
propia cuenta; no se los han apropiado. La mayor parte de las asociaciones, en el
sentido de la ley de 1901, son de este tipo.
De forma no limitativa, se pueden enumerar otros ejemplos: asambleas,
coaliciones, colectividad, cámara, colonia (de vacaciones), compañía, confraternidad,
fracción, harén, legión, tropa, unidad.
Según su ámbito de actividad, las agrupaciones adoptan nombres específicos:

 Ámbito intelectual y artístico: academia, capilla, círculo, club, escuela.


 Ámbito religioso: capítulo, concilio, cónclave, confraternidad,
congregación, consistorio, convento, orden, parroquia, patronato,
sodalidad, sinagoga, sinaxis (asamblea de los primeros cristianos),
sínodo.
 Ámbito político, social y corporativo: alianza, sociedad, asociación,
despacho, bloque, cámara, célula, clase, comicios, cooperativa,
corporación, estados generales, facción, federación, fraternidad y
hermandad, frente, liga, milicia, partido, sección senado, sociedad sóviet,
sinarquía, sindicato, unión.

Según el caso, esos tipos de agrupación se acercan ya sea a la muchedumbre,


ya sea al grupo secundario; pueden también estar creados o animados por un grupo
primario.

5
La noción de reunión, opuesta por Jean Paul Sartre, en la es de cursiva (1960) a
la de grupo, recubre tanto la muchedumbre, como la agrupación. No obstante, las
características descritas por el filósofo se aplican muy bien, a la agrupación: serialidad
de los individuos, sub-humanidad de sus relaciones, pasividad en la realización
práctica de los fines (el práctico-inerte), explicación por los directores o por las
agrupaciones defendiendo un interés antagonista.

El grupo primario o grupo pequeño. Presenta las características siguientes:

 numero restringido de miembros, de tal forma que cada uno pueda tener
una percepción individualizada de cada uno de los otros, ser percibido
recíprocamente por él y que puedan tener lugar numerosos intercambios
individuales;
 prosecución en común y de forma activa de los mismos fines, dotados de
cierta permanencia, asumidos como fines del grupo, que respondan a
diversos Intereses de los miembros, y que sean valorados;
 relaciones afectivas entre los miembros que puedan hacerse intensas
(simpatías, antipatías, etc.) y constituir subgrupos de afinidades;
 intensa interdependencia de los miembros y sentimientos de solidaridad;
unión moral de los miembros del grupo fuera de las reuniones y de las
actuaciones en común;
 diferenciación de las funciones entre los miembros;
 constitución de normas, de creencias, de señales y de ritos propios al
grupo (lenguaje y código del grupo).
Todas estas características no están necesariamente presentes a la vez en el
mismo grupo. El vocabulario es especialmente rico en términos que entran en esta
categoría: antena, areópago, bando, brigada, cartel, casta, cenáculo, clan, colega,
comité, comando, comisión y subcomisión, comunidad, común, consorcio, cuerpo,
camarilla, corte, directorio, equipo, grupúsculo, jurado, patrulla, falange, fratría,
pléyade, núcleo, secta, tribu.
En un grupo definido así se desarrollan conductas de mantenimiento, que
pretenden la conservación del grupo como realidad física y como imagen ideal, y
conductas de progresión, que llevan a la transformación: a) de las relaciones entre los
miembros; b) de la organización interna; c) del sector de la realidad física o social en el
cual el grupo ha elegido sus fines. El predominio del primer tipo de conducta
caracteriza la reunión mundana o los grupos conmemorativos. Los grupos de acción
privilegian el segundo tipo de conducta, sin poder, no obstante, pasar del primero.
En cuanto a la actividad del grupo o de la agrupación, tomada en los sentidos
precedentes, consiste únicamente en una reunión con debates, el término apropiado
es el de reunión-discusión. Ahí, todavía, la terminología es abundante: audiencia,
tribuna, coloquio, comicios, conciliábulo, conferencia, congreso, consejo, convención,
entrevista, discusión, encuentro, seminario, simposio, así como palabras tomadas del
inglés: meeting, staff-meeting, brain-trust.
Las características del grupo pequeño o primario, que nosotros retenemos,
incitan muchas discusiones. Según los autores, se pone el acento en tal o cual de
ellas. Kurt Lewin define al grupo por una doble interdependencia, entre los miembros y
entre las variables del campo; Catell, por la satisfacción que aporta a las necesidades
de sus miembros; Moreno, por las afinidades entre éstos; Homans y Bales, por las
comunicaciones en el interior del grupo y la interacción, que de ello resulta, en cada
uno de los miembros. He aquí dos definiciones tomadas de esta escuela
«interaccionista»:

 «Un grupo pequeño consiste en cierto número de personas que se


comunican entre ellas durante cierto período, y bastante poco numerosas

6
para que cada uno pueda comunicarse con todos los demás, no por
medio de una persona interpuesta, sino cara a cara» [Homans, 1950].
 «Un grupo pequeño se define como un número de personas en
interacción con cada uno de los demás, en una reunión o una serie de
reuniones cara a cara, reunión durante la cual cada miembro recibe una
impresión o percepción de cada uno de los miembros considerados como
suficientemente distinto de los demás en la medida que eso es posible,
ya sea en el mismo momento, ya sea informándose a continuación, y
durante la cual emite alguna reacción hacia cada uno de los demás,
considerado como una persona individual, con la condición, por lo
menos, de recordar que la otra persona estaba presente» [Bales 1950,
página 33].

La distinción entre el grupo primario y el grupo secundario es del sociólogo


americano C. H. Cooley:

 «Por grupos primarios, entiendo a los caracterizados por una asociación


y una cooperación íntimas y cara a cara... El resultado de esta asociación
íntima es, desde el punto de vista psicológico, una cierta fusión de las
individualidades en un todo común, de forma que la vida común y la
finalidad del grupo se convierten en la vida y la finalidad de cada uno...
La forma más simple quizá para describir esta totalidad es decir que es
un nosotros; esto implica la especie de simpatía y de identificación mutua
de la que nosotros es la expresión natural. Cada uno vive con el
sentimiento de ese todo y encuentra en ese sentimiento los fines
principales que se fija su voluntad... Los grupos primarios son primarios
en el sentido que aportan al individuo su experiencia más primitiva y la
más completa de la unidad social; lo son también en que no son
cambiantes en el mismo grado en el que lo son las relaciones más
elaboradas, sino que forman una fuente relativamente permanente de
donde el resto mana siempre... Así, esos grupos son las fuentes de vida
no solamente para el individuo sino para las instituciones sociales»5.
El grupo primario se caracteriza por los vínculos personales íntimos, calurosos,
cargados de emoción entre todos los miembros; la solidaridad y la obtención de las
ventajas mutuas allí son espontáneas, no calculadas. Por el contrario, en el grupo
secundario, las relaciones entre los miembros son frías, impersonales, racionales,
contractuales, formales; las comunicaciones por escrito pueden más que los
intercambios hablados. Esta distinción de los grupos primarios y secundarios está
bastante próxima de la distinción, cronológicamente más tardía, efectuada por el
sociólogo alemán Tönies, entre Gemeinschaft y Gesellchaft. Desde un punto de vista
sociológico, esta distinción reflejaría el contraste, vivido en los países industrialmente
desarrollados al principio del siglo XX, entre la vida campesina tradicional y
comunitaria y la vida moderna urbana e impersonal.
Por los intercambios afectivos intensos que se anudan entre sus miembros, la
familia es el ejemplo mismo del grupo primario. Pero por las instituciones sociales que
la rigen, es también un grupo secundario. En razón de su finalidad, procreación y
educación de los hijos, por la naturaleza de los vínculos (alianza y consanguinidad)
entre los individuos que la componen, la familia constituye un aglomerado humano
particular, que sólo podremos estudiar brevemente en el marco de la presente obra.
¿Se puede identificar grupo primario y grupo pequeño?
El grupo primario en general es pequeño, a excepción de las vastas
comunidades religiosas o tribales. El grupo pequeño favorece, sin desarrollarlas
necesariamente, las relaciones afectivas intensas en su interior: los grupos de

5
Social Organization. 1909. Págs. 23-28.

7
resolución de problemas intelectuales, tal como se han multiplicado en los laboratorios
de psicología social, manifiestan generalmente una gran cortesía, pero no el
sentimiento de pertenencia ni la solidaridad típicas del grupo primario. Hablando de
grupo pequeño, se pone el acento en una dimensión numérica del grupo que permite a
cada miembro percibir a cada miembro, reaccionar a él, ser percibido por él, sin
prejuzgar la cualidad afectiva de sus relaciones. Una cuestión es saber en qué
condiciones un grupo pequeño se convierte en un grupo primario. No obstante, a nivel
de definiciones generales, y por oposición a la muchedumbre o al grupo secundario,
grupo pequeño y grupo primario pueden reunirse en una misma categoría.

El grupo secundario. El grupo secundario u organización es un sistema social


que funciona según las instituciones (jurídicas, económicas, políticas, etc.), en el
interior de un segmento particular de la realidad social (mercado, administración,
deportes, investigación científica, etc.). Una empresa industrial, un hospital, una
escuela, un partido político, un movimiento filantrópico son organizaciones. La
organización es a la vez: a) un conjunto de personas que persiguen lenes
determinados, idénticos o complementarios; en derecho administrativo, es tina
«asociación» si los fines no son lucrativos, una «sociedad», en el caso contrario;
desde este punto de vista, se encuentra una mezcla, más o menos compleja, de
fenómenos de muchedumbre, de agrupación, de grupo primario; y b) un conjunto de
estructuras de funcionamiento que regulan las relaciones de las partes que lo
componen entre ellas (servicios, despachos, talleres, comités, etc.), y que determinan
más o menos las funciones de las personas. En el grupo secundario, las relaciones
entre los individuos a menudo son más formales, frías, impersonales (burocracia, por
ejemplo).

Un caso particular: el grupo amplio6. Añadamos algunos datos que se refieren


a una dimensión grupal intermediaria entre el grupo primario y la agrupación y que ha
empezado a estudiarse sobre todo en una perspectiva psicoanalítica. El grupo amplio
es una reunión de 25 a 50 personas invitadas a hablar libremente en torno a un tema o
a un problema común. La imposibilidad de identificar a cada uno, el hecho de ser el
objeto de miradas y de escuchar los discursos sin poder controlar esas miradas y esos
discursos llevan consigo las amenazas para la identidad personal y una búsqueda de
vínculos con los compañeros, por ejemplo el establecimiento de una «piel» común con
su vecino (Turquet, 1974). El espacio del grupo amplio es vivido como una imagen del
interior del cuerpo de la madre (Kaés, 1974). Frente a la angustia del lactante que ha
perdido la protección materna, angustia a la que regresan los participantes, el monitor
tiene que manifestar una presencia-sostén que permite enganchar los fenómenos
transicionales en el sentido winnicottiano (Anzieu, 1974). Bejarano (1971, 1974) realizó
la hipótesis de que el grupo amplio favorece la proyección de la transferencia negativa
escindida sobre él, pero también el que moviliza una imago fraterna o societal.

Clasificación general. Si la ciencia de los grupos debe desconfiar de la


abundancia y de la confusión de los términos, conviene, por el contrario, completar los
conceptos fundamentales que venimos de precisar, por dos neologismos: grupal, para
calificar los fenómenos propios del grupo, fundamentalmente para distinguir las
relaciones entre los individuos en el interior del grupo, de las simples relaciones
interpersonales y de las relaciones sociales en general; grupalidad, para designar el
conjunto de características internas esenciales del grupo.
La distinción de las cinco categorías, muchedumbre, pandilla, agrupación, grupo
primario, grupo secundario, no debe esconder la existencia de fenómenos grupales
comunes. Por lo menos tres de entre ellos se establecen de forma segura y ya
antigua: la emergencia de líderes; la identificación de los miembros unos con otros en
6
Cfr. la obra colectiva inglesa dirigida por L. Kreeger, The large grup. Dynamics and therapy,
Londres, Constable, 1975.

8
diversos grados; la adhesión inconsciente a las representaciones sociales imaginarias,
de los clichés, de los estereotipos.

El CUADRO I resume los rasgos propios de cada una de las cinco categorías.
Semejante clasificación sistemática tiene, sobre todo, un enfoque eurístico. El cuadro
hace que aparezcan las hipótesis, que pertenecerían a la observación cuantitativa y a
la experimentación para verificar:

 la duración de un grupo y su grado de organización interna varían en el


mismo sentido;
 el número de los miembros del grupo es máximo en dos extremos
(muchedumbre y grupo secundario).