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INTRODUCCION

El trabajo tiene por objeto analizar el papel que juega la jurisprudencia judicial dentro
de un ordenamiento jurídico como el nuestro. Para ello es necesario delimitar lo que
hemos de entender por jurisprudencia y cómo se enmarca dentro de las fuentes del
derecho. Veremos las diferentes posturas doctrinarias que han tratado la materia.
Aquellas que consideran la jurisprudencia como fuente de derecho directa o formal
del derecho, posturas positivas y aquellas que le niegan dicho carácter, posturas
negativas. Luego, más allá de la vinculación que tenga la jurisprudencia judicial,
revisaremos la importancia que ésta tiene, en el marco de sus funciones propias, de
interpretación, integración, y en los casos en los que para parte de la doctrina cumple
una efectiva función "creadora de derecho". Finalmente, en esta misma línea, cual es
el fin de la administración de justicia a través de la dictación de la sentencia.
En si demostrare de todo lo que se basa la jurisprudencia como fuente de derecho ya
que es uno de los más importantes en nuestro país, por lo que el siguiente resumen
tratare de explicar lo que es jurisprudencia y las posturas que tiene y lo que tiene que
ver en si con el derecho civil ya que es algo fundamental en esta materia y que nos
servirán de aquí en adelante en la carrera y en lo que nos vallamos a especializar
cada uno.
LA JURISPRUDENCIA Y LAS LAGUNAS DE LA LEY
Indiscutiblemente podemos decir que la jurisprudencia es una fuente formal del
derecho ante las lagunas de la ley. Por lo que, en cambio la jurisprudencia no es
fuente de derecho cuando simplemente interpreta y aplica la ley a través del silogismo
jurídico, si el texto de la misma es absolutamente claro. En este caso, la labor de los
tribunales en rigor no puede aportar ningún elemento nuevo al ordenamiento jurídico.
Cuando un texto legal es obscuro o dudoso, la jurisprudencia sí implica una labor de
creación jurídica y que por lo tanto nos hace creer que es una fuente formal del
derecho, pues al precisar el sentido y el alcance de la ley tan solo por ser obscuro ya
que puede admitir diversas interpretaciones, necesariamente introducir nuevos
elementos o tipos que van vitalizando y enriqueciendo al ordenamiento jurídico.
Esto lleva a que la jurisprudencia sea indiscutible ante las lagunas de la ley,
necesariamente tiene que ser fuente constante del derecho para poder tener un cierto
valor, en virtud de que la función de los tribunales ya no será de mera o necesaria
interpretación, sino que sea de integración del orden jurídico que antes de la labor de
jurisprudencias sea incompleto, pidiendo presentarse después como una simple
plenitud hermética. Dando por efectiva la afirmación de que no hay lagunas en el
orden jurídico y de que el juez siempre tiene que juzgar, por lo que esta corriente
enunciada como un postulado de la teoría jurídica conocido con el nombre de
postulado de la plenitud hermética del derecho”. a todo esto, se dice que se significa
como aquella denominación que los tribunales, en cuanto intérpretes del derecho,
disfrutaras, en los procesos, pero este poder será ejercido por aquéllos de una
manera enteramente concreta y sin sacar, necesariamente a lo menos,
consecuencias para aquel provenir.

La jurisprudencia en definitiva sería aquella norma contenida en el fallo de un juez o


tribunal o en el conjunto de ellos; en un sentido material, es el fallo mismo o conjunto
de ellos; en sentido formal, es el modo de juzgar, el hábito o criterio de apreciación,
interpretación y subsunción que en el fallo o conjunto de fallos se contienen. El
concepto de jurisprudencia que debe considerarse, para un análisis de ésta en cuanto
a fuente del derecho, es el más restrictivo, el que se refiere al conjunto de
pronunciamientos de los tribunales superiores de justicia en nuestro sistema la Corte
Suprema de Justicia que son los llamados a formar jurisprudencia a través cíe la
uniformidad del derecho, que se logra justamente en la aplicación del mismo al caso
concreto.
La jurisprudencia de los tribunales superiores contiene una labor judicial resolutiva
cuya obligatoriedad dependerá de la consideración que de ella se tenga en cuanto a
fuente formal o directa del derecho, que será distinta dependiendo del ordenamiento
jurídico de que se trate, y en igual medida de la corriente dogmática de pensamiento
desde la que se analice.
La importancia de la labor jurisprudencial es innegable y nadie discutiría el papel
fundamental que juega en la interpretación y armonización del ordenamiento jurídico,
como veremos a continuación. El estudio de las variaciones de la jurisprudencia a lo
largo del tiempo es la mejor manera de conocer las evoluciones en la aplicación de
las leyes, quizás con mayor exactitud que el mero repaso de las distintas reformas
del derecho positivo que en algunos casos no llegan a aplicarse realmente a pesar de
su promulgación oficial.
En el derecho anglosajón es una fuente de importante magnitud, debido a que los
jueces deben fundamentar sus decisiones o sentencias judiciales mediante un estudio
minucioso de los precedentes, hechos o pruebas que incriminen al detenido sin violar
o vulnerar sus principales derechos.
En el derecho continental, la jurisprudencia es también una fuente formal, aunque
varía sustancialmente su valor y fuerza vinculante de acuerdo a las legislaciones
locales de cada país. Es así que, en algunos casos, los fallos de cierto tipo de
tribunales superiores son de aplicación obligatoria para supuestos equivalentes en
tribunales inferiores; en otros, las decisiones de instancias jurisdiccionales similares
no son por lo regular vinculantes para jueces inferiores, excepto que se den ciertas
circunstancias específicas a la hora de unificar criterios interpretativos uniformes
sobre cuestiones determinadas en materia de derecho (como en el caso de las
sentencias plenarias en el derecho argentino).
En todo caso, tampoco el estudio de las sentencias nos da la medida exacta de la
realidad del Derecho porque ocurre que en ocasiones y por diversas razones las
sentencias dejan de cumplirse o aplicarse.
Esto es así especialmente cuando el Poder Judicial entra en colisión con otros
poderes del Estado moderno como el ejecutivo y el legislativo, y aunque compromete
el principio de separación de poderes es un fenómeno que no puede desconocerse
completamente al elaborar una teoría del derecho, a riesgo de que aparezca como
totalmente separada de la realidad jurídica y social.
La jurisprudencia se inspira en el propósito de obtener una interpretación uniforme del
derecho en los casos que la realidad presenta a los jueces. En este sentido podemos
hablar claramente cíe la labor de integración que realizan los jueces y hablamos de
integración en un doble sentido: de la adaptación de normas de antigua data a las
circunstancias actuales e imprevistas a la fecha de su consagración; y de integración
en el sentido de
Así, hemos de revisar el papel de la jurisprudencia dentro del marco del derecho, más
allá de la consideración que la Constitución Política o las leyes hagan de la
obligatoriedad de su labor. No merece duda alguna la importancia del actuar de las
magistraturas en la actualidad, la que se acrecentará en el tiempo en el marco de
posibles reformas en los procedimientos que van de la mano con un protagonismo la
figura del juez. Con ello parece necesario apuntar algunas consideraciones que nos
parecen tener relevancia para dicha ponderación.
Siguiendo en la línea anterior, la jurisprudencia enriquecida y revalorizada por
recurrencia en su actuar propio a los principios jurídicos y la equidad, no solo en lo
que se refiere a la integración de las llamadas lagunas legales, sino que
especialmente en el papel de éstos, actúa de criterio directriz de cualquier
interpretación de la ley50. Así queda también en manos de la judicatura la
complementación y armonización de nuestro ordenamiento jurídico, que logra a través
de criterios ajenos -aunque contenidos- al ordenamiento normativo. El rol creador de
la jurisprudencia juega un papel fundamental y debe ser así, no le está permitido al
juez dejar de administrar justicia cuando ha sido solicitada, entendemos que hay en
ello un mandato inexcusable. Cuando se encuentra el juez ante el caso de una laguna
legal, labor de la que ya hemos dado cuenta, sin duda deberá inspirar su
pronunciamiento y ordenar su decisión racional en la ordenación jurídica que lo limite;
si nada han dicho las leyes, recurrirá a los principios inspiradores del derecho, los
principios jurídicos, claro está.
Pero igualmente en los casos de que los asuntos se vean resueltos por la ley positiva,
por la norma vinculante, enriquecerá su interpretación el recurrir a ellos, de igual
manera que a la equidad, ¡independiente del rol que juegue en la decisión de! caso
en particular, sea que se busque como medio para dar lugar al razonamiento dentro
de la ley, refuerzo argumental de la decisión judicial o como medio para decidir ante
la aplicación de una norma positiva en concreto.
Finalmente la idea de una jurisprudencia integradora y armonizadora del
ordenamiento jurídico lo será en la medida que dicha jurisprudencia esté movida por
un doble objetivo, la búsqueda de que en su actuar se proyecte la finalidad misma del
derecho, que es la búsqueda de la justicia en el caso particular y a través de éste, el
logro de la que se ha denominado la paz judicial; y en paralelo, que esta búsqueda
sea a través de una correcta aplicación del derecho por medio de resoluciones
coherentes, justificadas, empapadas de racionamiento, que den certeza y pretendan
segundad, de manera que sean respetadas, acatadas y emuladas, en definitiva que
pretendan una continuidad de aplicación, que determinen conclusiones futuras en
casos venideros, que vinculen y logren unidad: la jurisprudencia no se llama a
cualquier aplicación del derecho aislada, sino a la repetida y constante, uniforme y
coherente, por tal modo que revele un criterio y pauta general, un hábito y modo
constante de interpretar y de aplicar las normas jurídicas.