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EEUU LITERATURA

Vargas Llosa dice que "La ciudad y los perros" le ayudó a descubrir su

vocación.
EFEChicago (EE.UU.)25 abr. 2017

Fotografía cedida por la Universidad de Chicago en donde aparece el escritor


peruano Mario Vargas Llosa en su primera conferencia en el ciclo de "El escritor y
sus demonios" hoy, lunes 24 de abril 2017, en la Universidad de Chicago, Illinois
(EE.UU.). EFE/Universidad de Chicago

El escritor peruano Mario Vargas Llosa aseguró hoy que su primera novela, "La
ciudad y los perros" (1963), fue una "gran aventura" que lo ayudó a descubrirse
como escritor realista y a vencer las dudas que tenía con su vocación de escritor.
En la primera de cuatro conferencias que dictará en la Universidad de Chicago
(Illinois, EE.UU.) en torno a "El escritor y sus demonios", el premio Nobel de
Literatura 2010 dijo que descubrió desde muy joven los problemas sociales y
políticos del Perú y siempre se preguntaba cómo se puede ser escritor en un país
donde muy poca gente lee.
"Los pobres no leen porque son ignorantes y los ricos (no leen) porque le dan
poca importancia a la cultura y la literatura, y también son ignorantes", expresó.
La serie de conferencias del Nobel se enfocará en cuatro de sus novelas y en la
diversidad de temas cubiertos durante su extensa carrera, estilos y técnicas
diferentes, comenzando por "La ciudad y los perros".
Vargas Llosa reveló que los problemas morales que le planteaba su vocación se
disiparon cuando ingresó a la universidad donde su pensamiento fue "impregnado
por las ideas de los filósofos franceses", en particular Jean Paul Sartre, para quien
hacer literatura era una forma de participar en los cambios históricos de manera
muy efectiva.
"Sartre me convenció de que con la vocación literaria uno no actuaba de manera
despectiva sobre los problemas de la sociedad, sino que los cambios en sus
orígenes eran siempre ideas", expresó.
"La ciudad y los perros" fue su primera novela, publicada en 1963 y considerada
de trascendental importancia porque colocó a la narrativa peruana en el llamado
"boom latinoamericano", junto con diversos autores de Latinoamérica.
Vargas Llosa estudió dos años de educación secundaria en el Colegio Militar de
Lima, entre 1950 y 1951, y usó sus vivencias con la severa disciplina militar para
escribir sobre los perros, como se llamaba a los cadetes de tercer año, que son los
personajes de la novela.
El escritor dijo estar muy agradecido con su padre por haberlo enviado a ese
colegio, aunque su intención era tratar de alejarlo de una vocación que
consideraba como "un pasaporte al fracaso".
"Para mi padre, los escritores eran bohemios casi marginales y no muy viriles, y
pensó que la rigurosidad de un colegio militar sería la cura para mi vocación
extravagante", relató.
Vargas Llosa indicó que los años en el colegio le permitieron aprender sobre la
realidad social del Perú, de la que vivía aislado, y obtener la información para
comenzar a escribir la novela en el otoño de 1958, en Madrid (España), y
terminarla en una buhardilla de París (Francia) en 1961.
El primer título fue "Los impostores", luego lo cambió por "La ciudad y las nieblas",
y al final por sugerencia del crítico peruano José Miguel Oviedo, se decidió por "La
ciudad y los perros".
El borrador inicial tenía 1.200 páginas, y fue rechazado por varias editoriales
españolas y latinoamericanas antes de ser aceptado por Seix Barral, de
Barcelona.
Sin embargo, el original permaneció guardado en un cajón durante mucho tiempo
hasta que el editor Carlos Barral lo leyó, y decidió publicarlo, no sin antes tener
que maniobrar para esquivar la censura de la dictadura de Francisco Franco.
En Perú, la reacción de los militares a sus relatos sobre las intimidades del colegio
fueron drásticas: hasta quemaron varios ejemplares como protesta y lo
consideraron un "traidor" de la patria.
"Eso le dio gran publicidad al libro y me dejó con la duda de si fueron los militares
los que lo convirtieron en un best seller en Perú", bromeó el escritor.
Vargas Llosa también reveló que siempre odió el título "El tiempo del héroe" que le
pusieron a la traducción de su primera novela al inglés, porque el editor consideró
que "La ciudad y los perros" no tenía suficiente gancho.
"Fue además una demostración de que el escritor no tiene control total sobre su
obra", agregó Vargas Llosa durante su conferencia, que tuvo que interrumpir dos
veces y disculparse ante el público porque le sonó el teléfono móvil que tenía en
un bolsillo.
Sobre el proceso creador, Llosa dijo que a partir de su primera novela cumple
siempre con la misma rutina. Una primera versión muy caótica de la historia, sin
mucha preocupación por la estructura y organización.
"Lo importante es sacarme la presión que siempre siento, luchar contra la
desmoralización que lo convence a uno que la historia nunca despegará", dijo.
Luego viene una segunda versión, donde disfruta de la escritura, encuentra la
estructura de la historia y la forma de organizarla.
Y en la tercera versión y definitiva le incorpora un sistema cronológico que hace
que la historia sea "más persuasiva y seductora, para mantener la atención del
lector".
Todos los lunes, a lo largo de las próximas tres semanas, Vargas Llosa abordará
los procesos de creación de "Conversación en La Catedral" (1969), "La guerra del
fin del mundo" (1981) y "La fiesta del Chivo" (2000).

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