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“Notas para una poética de la crítica” Porrúa (Prólogo)

Marina Yuszczuk leen poetas recientes, y en sus textos, puede percibirse la cercanía que
interpela, que afecta la lectura, en el sentido que le da, por ejemplo, Massumi

Sarlo: un lugar para la voz femenina. No ocuparse de obviedades “a las


mujeres les cuesta más ocupar un espacio público” sino cómo trabajaron a partir de las
desventajas y la potenciación de sus diferencias.

Norah Lange: la mujer niña

Las mujeres cuando escriben no deben contradecir la cualidad básica de su sexo: conserva, no
parte.

No como poetisa. Vinculación familiar. Ingreso al campo cultural como prolongación del
escenario del campo paterno. Ausencia de especificidad sexual → poesía de amor de Norah.
(no como el de Alfonsina que excibe la femeneidad, la sexualidad)

CONOCE sobre ultraísmo porteño (formación familiar) pero también posee las restricciones de
prever esos lectores dentro de su familia. La sociedad familiar patriarcal fija las condiciones de
la moral y pone sus límites.

Oliveiro como vigía estético.

Alfonsina convierte la sexualidad y la sensualidad en el centro de la poética. Es cursi porque no


sabe “leer ni escribir de otro modo”. Innovación no desde lo formal sino desde lo temático:
inversión de roles en la sexualidad. Autoabastecimiento y autodeterminación (LOBA)

Victoria Ocampo: la mujer sabia. 30 años en construir esa imagen. Carencias no materiales:
intolerancia cerrada de su familia. Carencia de libertad intelectual, libertad sexual y libertad
afectiva. Victoria lee apoyada en su biografía.

Lo femenino como enunciación


Años 80 (ÉPOCA EN LA QUE ESCRIBE SARLO): los libros de poesía con firma de mujer
dejan de ser una rareza. Rosenberg, Bellessi, Kamenszain, Gruss, Bertone, Roffé,
BERNARDELLO, Genovese

Actualización de lecturas antiguas.

Primera teoría literaria de género en la Argentina “Un no de claridad” Laura Klein y Silvia
Bonzini y “Bordado y costura del texto” Tamara Kamenszain. Escribir y leer desde el género.

“Beneficiarias directas” de aquella revolución ¿?

Fernanda Laguna: disquiciones


La princesa de mis sueños

La poesía banal, encantadora y plástica de Fernanda Laguna

Comienza por Borges → alephiana

Una nadería importada de China, un gatito que mueve la mano, una huevera de silicona, una
flor de acrílico, de las que hay millones, convertida en objeto único, "artistique", por haber
sido seleccionado por las artistas, trasladado de Once a Almagro y expuesto en Belleza y
Felicidad. Hay una intensa bibliografía sobre la materia.

los poemas de Laguna parecen una versión loquísima (si fuera posible una más loca que el
mismo original) de El Aleph.

Prócer → Borges y Darío

como las baratijas trasladadas de Once a Almagro, adquirieron otro valor, dictadas

Cosas maravillosas de Yuszczuk


“Aparente simplicidad”

Mal que les pese o les haya pesado hace veinte años a los poetas serios, es una versión
desquiciada y femenina del genio que abraza amorosamente su bagaje girlie pero lo
metamorfosea en una figura mucho más inquietante, donde la decadencia y la alegría están a
la par.

Los efectos sobre la poesía circundante son catastróficos. Y sobre la crítica


también. Lo demuestra una reseña muy reciente de Télam en la que Martín
Prieto, a esta poética que es extraterrestre, la acomoda en la biblioteca junto a
Borges y Rubén Darío. ¿Hay una crítica machista? ¿El patriarcado llega hasta
la literatura? Si alguna vez sienten curiosidad al respecto, lean la nota de
Prieto.

Las comandantas de Sergio Raimondi

Una nueva revolución “Estoy pensando en organizar una revolución. /


Creo que voy a ser partícipe de una muy grande” distinta → sin prisa, no
excluyente, ni violenta.
su emergencia no parece implicar una interrupción brusca del resto del orbe vital.

En “Terminaron los 90”, la capacidad para resolver simultáneamente tareas múltiples, pero
además para subsumir a pleno no solo la lucha política sino la poesía en ese orden, aparece ya
como cualidad de género: “Ellos quedaron con sus castillos / y nosotras comandamos la
libertad de la fiesta por sobre lo bueno / haciendo medialunas con el cuerpo con pañuelos
verdes, / bailando, / atajando bebés en medio de las lecturas” (GP).

Desde su particularidad, no en los anaqueles de Borges y Darío.

hecho en este caso de un movimiento

incesante, gradual, microscópico, capaz de incorporar el hacer múltiple de la vida

cotidiana, ajeno a la épica de sacrificios literales y figurados, apto para alojar

subjetividades inestables, sostenido en afectos y afecciones de la índole más diversa,

amateur porque exige la inventiva del día a día, amable con la incertidumbre del no

saber, movido por un deseo que sabe del cuerpo y de todos los cuerpos posibles en

cada cuerpo y que es tan imaginativo, generoso e interesado en sumar que no deja

afuera de su convocatoria ni siquiera a las plantas, a las mariposas, a las hormiguitas, a

los sea-monkeys y a las hadas.