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EL PERDÓN

MARÍA ELISA RUIZ VILLA (COLPILADOR, REVISOR, UTILIREO, REALATOR, LIDER


DE GRUPO)

MARÍA NIDIA MARÍN (EVALUADOR, VIGÍA DEL TIEMPO, UTILERO,


COMUNICADOR)

JOSÉ ALEJANDRO PEREZ

LILIANA ROSA GIRALDO CARDONA

Profesora

YULIETH CAROLINA GARCIA

Trabajo de seguimiento

UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA (UNAD)

PSICOLOGÍA 100003_36

MEDELLÍN 2018
EL PERDÓN

El perdón es un sentimiento que posee la capacidad de generar efectos psicológicos positivos

como no vivir atormentado, sacudirse el yugo del pasado, mejorar la salud (por ejemplo, dormir

mejor, estar más relajado, consumir menos fármacos), reconciliarse consigo mismo y recuperar

la paz interior (EchEburúa, E. 2013). El perdonar no consiste en perdonar a los demás, más bien

es brindar el perdón a nuestra alma, es la forma en la cual nos liberamos de resentimientos, de

actitudes agresivas y negativas. Cuando se perdona se abren las puertas a continuar el presente y

a que exista un mañana, pues se olvida y se sanan heridas pasadas alimentadas de rencor y odio,

que finalmente eran una carga desagradable de llevar. El perdón es esa fuerza sanadora, que

permite ponerse en los zapatos de los demás y ayuda a cada corazón y alma a superar las

adversidades. El perdón es una fuerza o sentimiento moral que se enlaza con otros sentimientos

morales tales como la esperanza, la confianza, la paz, el amor, solidaridad y fraternidad. El

perdón surge como un motor de sanación y reparación continua y lenta frente a la capacidad que

tiene el ser humano de para emprender nuevamente relaciones de confianza y solidaridad con

otras personas; después de sufrir un tras el daño, respalda la capacidad para perdonar. "Tras el

daño, respalda la capacidad para perdonar, entendida como la capacidad para reparar lazos

morales rotos: hacia “dentro” (autoestima y autorrespeto) y hacia “fuera” (percepción de lo que

significa interactuar con otras personas, confianza en la moralidad compartida y en la capacidad

para actuar con responsabilidad)." (González, L. C. M. 2016).

De acuerdo a Honneth, Axel (1999), citado por González, L. C. M., desde esta perspectiva, el

perdón es tanto un sentimiento moral como un proceso, ya que consiste en proseguir con la

propia vida, experimentando día a día el costo del daño y encontrando razones para no
retribuirlo, para no buscar venganza y, sobre todo, sin querer replicarlo de otras maneras. Este

proceso depende de razones que se construyen con otros, siendo su punto de partida la capacidad

individual, pero respaldada intersubjetivamente, para reconocer que se ha sufrido un daño y que

este no tiene justificación moral alguna: por eso el perdón no excluye la demanda de justicia.

Así, el perdón sigue siendo una opción personal pero tiene una dimensión social porque se trata

de una respuesta moral que cuando se manifiesta siempre lo hace respaldada por procesos

comunitarios o mediados por el acompañamiento solidario de otras personas.

Perdonar y arrepentirse son acciones que trabajan en sinergia, es decir, el arrepentimiento no sólo

facilita la acción de perdonar, también produce cambios positivos en la salud psíquica y física de

quien puede concederlo. En síntesis el estilo en todas sus dimensiones de alguien que perdona es

de calma, sobriedad, claridad para tomar decisiones sin carga emocional.

Otros autores como Piaget y Behn (citados por Casullo, M. 2005), analizaron el perdonar en

relación con el desarrollo del juicio moral. Según Angyal y Beaven citados por Casullo, M.

(2005), Pueden mencionarse también estudios de consejeros psicológicos, que en el campo del

counseling pastoral, plantearon la vinculación entre el perdonar y el logro de la salud mental.

Rokeach (citados por Casullo, M. 2005) se ubica como uno de los antecesores más importantes

dado su interés por el estudio de los valores humanos, que categoriza en instrumentales y

terminales.

Finalmente el perdonar supone tanto una dimensión subjetiva intrapsíquica como otra

interpersonal, por lo cual se sugiere pensar el perdón como un constructo psicosocial, que ejerce

enorme influencia sobre el actuar de los individuos que lo experimentan, pero se encuentra

ligado a variables de tipo religioso, ideológico-políticas, culturales y socio-históricas, que

condicionan algunos sentimientos tales como: la aceptación incondicional, la renuncia mental


por ofensas recibidas, comportamientos de humanización frente a debilidades o errores propios y

de los demás.

REFERENCIAS

Molina González, L. l. (2016). La dimensión social del perdón y la posibilidad de reinterpretarlo

como un proceso de reconciliación con el daño. (Spanish). Revista Estudios De Filosofía, (54),

151-176. Recuperado de:

http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2139/eds/detail/detail?vid=1&sid=f068d806-2cb2-4485-

bae2be0d99cb9bda%40sessionmgr101&hid=121&bdata=Jmxhbmc9ZXMmc2l0ZT1lZHMtbGl2

ZQ%3d%3d#db=hus&AN=119585545

EchEburúa, E. (2013). El valor psicológico del perdón en las víctimas y en los

ofensores. Eguzkilore, 27, 65-72. Recuperado de:

https://core.ac.uk/download/pdf/132350798.pdf

Casullo, M. (2005). La capacidad para perdonar desde una perspectiva psicológica. Revista de

Psicología, XXIII (1), 39-63. Recuperado de:

http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=337829529002