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Eclesiología

Sermón

El resultado de nuestra reconciliación

Efesios 2: 19-22

Josue Jimenez Galarza


El resultado de nuestra reconciliación

Efesios 2: 19-22

V19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino con ciudadanos de los santos, y
miembros de la familia de Dios, V20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y
profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, V21 en quien todo el
edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; V22 en quien
vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el espíritu.

Introducción

No hay resultado que sea más importante, para nosotros los creyentes, al igual que para los
incrédulos no hay resultado más importante que el resultado de la obra reconciliadora de
Cristo en la Cruz del calvario. Ter una nacionalidad y formar parte de una familia es lo que
nos hace como personas frente a la sociedad, pero no puede haber nacionalidad y familia si
estas no están fundamentadas sobre una base, y si esto es así tampoco hay propósito alguno
que se quiera cumplir como comunidad. Pero con la obra reconciliadora de Cristo ha hecho
que la iglesia como pueblo tenga cada uno de estos aspectos, ha hecho que su iglesia tenga
una nacionalidad, y que pertenezca a una sola familia, y no a cualquier familia si no que ha
hecho que pertenezca a su propia familia, donde el arquitecto y constructor de esto no es otro
sino Él mismo, para cumplir con ella sus propósitos santos.

Efesios capítulo 2: 11-22 nos habla de la reconciliación por medio de la Cruz de Cristo.

I. La necesidad de nuestra reconciliación. V11-12


II. El medio de nuestra reconciliación. V13-18
III. El Resultado de nuestra reconciliación. V19-22

En esta ocasión nos limitaremos a exponer solamente el resultado de nuestra reconciliación


que consta de los últimos cuatro versículos, y lo haremos bajo tres encabezados respondiendo
a una sola pregunta ¿cuál es el resultado de nuestra reconciliación? El resultado de nuestra
reconciliación es que tenemos:
A. Nueva identidad en el que somos edificados. V19
B. Nuevo fundamento sobre el cual somos edificados. V20
C. Nuevo propósito para lo cual somos edificados. V21- 22

En resumen, el resultado de nuestra reconciliación, en los versículos 19 al 22 es que, tenemos


una nueva identidad en la que somos edificados bajo un fundamento nuevo, para un propósito
nuevo.

Veamos entonces que el resultado de nuestra reconciliación en primer lugar es que tenemos
una:

A. Nueva identidad en el que somos edificados. V19

¿Por qué decimos que tenemos una nueva identidad, como resultado de nuestra
reconciliación? versículo 19 responde a esta pregunta.

V19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y
miembros de la familia de Dios.

El texto nos muestra dos aspectos en cuanto a nuestra nueva identidad:

1. Nuestra nueva ciudadanía.


2. Nuestra nueva familia.

Con respecto a:

1. Nuestra nueva ciudadanía

El apóstol Pablo dice, así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos
de los santos. El hecho de que este versículo comience con un “así que” es solamente en
virtud de la obra reconciliadora de la muerte de Cristo y de su sangre derramada en la
Cruz. Esto lo vemos en el v13 que dice: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en
otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo; y
añade en el v16, diciendo: Y mediante la cruz reconciliar con Dios… Esta es la razón
por la que pablo puede decir: “así que” ya no sois extranjeros ni advenedizos. Lo que
Pablo está diciendo es que ya no somos lo que éramos, Sinclair Ferguson “esta es la
conclusión a la que llega el apóstol Pablo, ya no somos lo que una vez fuimos”
(Ferguson, Vamos a Estudiar Efesios 2009) extranjeros y advenedizos, sino que ahora
somos conciudadanos de los santos.

El apóstol Pablo está contrastando nuestra condición actual con nuestra condición pasada,
por esto nos dice, así que ya no sois extranjeros ni advenedizos lo que esto quiere decir
es que, si hubo un tiempo en el que fuimos extranjeros y advenedizos, hubo un tiempo en
que había una distinción nacional entre el pueblo judío y los gentiles (estos son quienes
que no forman parte del pueblo de nacional de Dios) hubo un tiempo en que los judíos
llamaban a los gentiles como los incircuncisos, este era el tiempo en el que los gentiles
estaban sin Cristo, era el tiempo en el que estaban alejados de la ciudadanía de Israel,
alejados del pueblo nacional de Dios, era un tiempo en el que los gentiles eran ajenos a
los pactos de la promesa, era el tiempo en que se encontraban sin esperanza y sin Dios en
el mundo.

Este es el estado en que aparecemos en este mundo después de la caída de nuestros


primeros padres Adán y Eva, aun el pueblo de Israel antes de ser el pueblo nacional de
Dios, a no ser por la gracia de Dios en Abraham todos eran paganos lo mismo que los
demás, de manera muy acertada el apóstol Pablo en Romanos 3:9 y 23 encierra tanto a
judíos como a gentiles a todos bajo pecado por cuanto todos pecaron y están destituidos
de la gloria de Dios. Esta era nuestra identidad, y está es aun de aquellos que no han sido
reconciliados por Cristo. Por gracia es que Israel fue tomado por Dios para hacerlo pueblo
suyo, y es por la obra reconciliadora de Cristo en la cruz que muchos de ellos fueron
hechos ciudadanos y familia del verdadero pueblo de Dios que está formado de toda legua
y nación.

En el AT. Hay cinco palabras para referirse a un extranjero y en el NT hay 6 palabras,


pero todas ellas hacen, Alfonso Ropero “referencia al hecho de residir en tierra
ajena…generalmente considerado como enemigo” en el AT un extranjero no podía tomar
a una israelita por mujer, Ex. 34:16 no estaba permitido que ningún tipo de extranjero
subiera al trono para gobernar Dt. 17:15 ni les estaba permitido entrar al santuario, mucho
menos al lugar santísimo. El apóstol Pablo para referirse a un extranjero en nuestro texto
usa el término pároikos. W. BARCLAY dice que “El paroikos estaba lejos de ser
aceptado como ciudadano. Era un residente extranjero, uno que vivía en un lugar, pero
que no se había nacionalizado; pagaba un impuesto por el privilegio de existir en una
tierra que no era la suya.” (Barclay s.f.) Eran moradores, A T Robertson “fuera de la casa
y familia de Dios” (Robertson 2003)

Lo que pablo está diciendo con esto es que nosotros éramos estos que estaban lejos de
ser ciudadanos, no teníamos entrada al lugar santo de Dios, éramos moradores pero no
dentro sino fuera del pueblo santo de Dios y por tanto no éramos conciudadanos de los
santos, no hay forma de cambiar nuestra identidad por nosotros mismos, cuando naciste
en este mundo perdiste tu identidad, a causa de tus pecados, nacimos en un mundo que
se desvía día tras día, que se envanece en sus razonamientos y que no busca a Dios,
nacimos perteneciendo a una ciudad de labios inmundos que no te guía al lugar donde
puedes obtener una nueva identidad, necesitas la obra reconciliadora de Cristo en la Cruz
del calvario para obtener una nueva identidad, un identidad diferente a la del resto del
mundo, una identidad santa, solo así podemos ser llamados conciudadanos de los santos.

Y no es otra cosa aparte de la obra reconciliadora al igual que a los judíos que haya
cambiado nuestra identidad, de ser ciudadanos de un mundo que sigue al príncipe de la
potestad del aire y sus recompensas que no permanecen para siempre, a ser ciudadanos
del reino y conciudadanos de los santos.

Otro de los aspectos que nos muestra el texto en cuanto a nuestra nueva identidad no es
solo que tenemos una nueva ciudadanía sino también una nueva familia:

2. Nuestra nueva familia

El texto dice, y miembros de la familia de Dios, ahora no solo hemos dejado de ser
extranjeros, nuestra identidad no solo es nueva en cuanto a nuestra ciudadanía si no que
nuestra nueva identidad abarca mucho más allá de solo ser conciudadanos de los santos,
el resultado de la obra reconciliadora de Cristo es mucho más íntima de lo pudiéramos
imaginarnos, y es el hecho de que somos miembros de la familia de Dios, 1 Juan 3:1
mirad cual amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios, Juan 1:12
a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, a esto añade
Pablo en Gálatas 3:26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, Romanos
8:17 y si hijos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo. No solo
tenemos aquello que Dios nos puede dar que son las innumerables riquezas de sus gracia
sino que tenemos aquello que Romanos 8:17 nos dice, a Dios, tenemos por herencia a
Dios mismo y coherederos con Cristo, somos doblemente herederos de Dios.

Y nuestro Padre ha llamado a sus hijos de cada rincón de la tierra formando un solo y
nuevo hombre donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni
escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Gracias a la obra de
reconciliación hecha por Cristo en la Cruz es que cada uno de nosotros hemos sido hechos
cercanos al Padre, donde se nos ha sido dado una nueva identidad para así y solo así
podamos acercarnos confiadamente a al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y
hallar gracia para el oportuno socorro.

Ahora esto nos lleva de la mano a nuestro segundo encabezado, porque una nueva
identidad urge de un nuevo fundamento y esto es lo que veremos ahora. Que el resultado
de nuestra reconciliación es que tenemos un:

B. Nuevo fundamento sobre el cual somos edificados. V20

¿Entonces cuál es el fundamento que se tiene como resultado de nuestra reconciliación?


versículo 20 nos responde a esta pregunta.

V20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra
del ángulo Jesucristo mismo.

El texto dice el fundamento de los apóstoles y profetas, Pablo no puede estarse refiriendo a
otros sino a los doce, pero no a las personas mismas, sino a la doctrina que predicaron y
escribieron como fundamento de la fe, y ¿qué era que predicaban y escribían los apóstoles y
profetas, sino de Cristo?, en el libro de Hechos vemos que la predicación de ellos nos es otra
cosa que la persona y los dichos y hechos de Jesús, en 1 Co.2:2 y 5 Pablo les dice a sus
oyentes, pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste
crucificado… para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el
poder de Dios.

Entonces Cristo es el fundamento de los apóstoles y profetas, y nosotros que hemos sido
reconciliados hechos conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, tenemos
este nuevo fundamento, Cristo, él es el fundamento Isaías lo dice, 28:16 “he aquí yo he puesto
por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable” esta es
sobre la que nosotros somos edificados como iglesia, y familia de Dios, lo que sostiene y
sobre la que se trabaja y se edifica a la iglesia no somos nosotros aun que somos las piedras
con la que es edificada la iglesia, no son los fundadores de la iglesia, tampoco son los líderes
de la iglesia aun que son los lideres a quienes usa Dios a para administrar su iglesia, no es el
pastor sobre la que se edifica la iglesia aunque es a quien Dios usa para predicar su palabra,
no es el gobierno, no algún sistema de pensamiento sobre la que se edifica, no es ningún
hombre aparte de Cristo nuestro redentor y reconciliador, que es Dios y hombre;

Entonces Samuel Perez Millos “los apóstoles son fundamento no personalmente sino
funcionalmente en el sentido del ejercicio de su ministerio” (Millos 2010) Sinclair B.F dice
que “recibieron un papel clave en su visión para la edificación de la iglesia… aparte de que
Jesús previó a todos los creyentes sucesivos llegar a la fe por medio del testimonio de los
apóstoles” (S. B. Ferguson 2009) pero Samuel Perez Millos “los apóstoles y profetas en el
sentido de establecer el fundamento son dones que no están operativos hoy ya que la base de
fe escrita no puede ser ampliada ni rebajada, quedando definitivamente en el canon del Nuevo
Testamento” (Millos, Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento 2010)

Así que el fundamento del cual se habla aquí es la de los apóstoles y los profetas, y en
resumidas cuentas se puede decir que el fundamento de los apóstoles no es otro aparte de
Cristo porque a este es que predicaban y de quien escribían los apóstoles. Sin embargo el
texto sigue diciendo que Jesucristo es la principal piedra del ángulo, Malcolm O. Tolbert
“Esta piedra era la piedra final que se colocaba en el edificio, quizá en el arco de la puerta”
(Tolbert 1979) de acuerdo a esto Cristo no solo es el fundamento firme e inconmovible sobre
el que la casa de Dios es edificada sino que Cristo es la piedra clave que une y completa esta
casa. Cristo es de principio a fin en su iglesia, él es nuestro fundamento, y el mismo es quien
corona la iglesia embelleciendo con su hermosura a todos los que son miembros de la familia
de Dios.

En último y tercer lugar veamos que el resultado de nuestra reconciliación es que tenemos
un:
C. Nuevo propósito para lo cual somos edificados. V 21-22

¿Cuál es ese propósito para lo cual somos edificados? dejemos que el texto responda.

V21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el
Señor; V22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el
Espíritu.

Básicamente el texto nos da una doble respuesta:

1. Para ser un templo santo. v21


2. Para morada de Dios. v22

1. Para ser un templo santo. v21

La casa que Dios está edificando no es una casa cualquiera, no es una casa común, sino un
Templo Santo, somos edificados sobre el fundamento de los apóstoles que no es otro sino
Cristo mismo, pero sería una construcción sin belleza sin atractivo, indeseable no apto para
habitar si Cristo no fuera el fundamento, el que termina y el que une este templo santo. Este
templo no está construida de barro moldeada y cocida en fuego, sino de piedra que es
moldeada y forjada para que todo el edificio esté bien coordinado, el Templo no está
específicamente en un lugar como el de los judíos en Jerusalén, o como el de los efesios el
templo de la diosa diana, el templo Santo que Dios está construyendo no es físico sino que
es un templo intermunicipal, interdepartamental e internacional, este templo es el templo de
piedras vivas, Sinclair B F. dice es “El templo cristiano que está hecho de cristianos” nos
dice 1Pedro 2:5 que como piedras vivas sed edificados como casa espiritual y sacerdocio
santo para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

2. Para morada de Dios. v22

V22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el
Espíritu.

El templo que Dios hace no solo es un templo donde no habite nadie o donde Dios habite una
pequeña parte, sino que, es un templo en el que no hay lugar para nadie más aparte de nuestro
Dios, es un templo donde Dios lo llena todo, lo abraca todo y cada parte de del templo está
contenida en él, esto están real por que en cada uno de nosotros mora Dios, así lo escuchamos
de la boca de Cristo mismo en Juan 17:23 y dice, yo en ellos y tú en mí para que sean perfectos
en unidad, en otra ocasión Pablo escribiendo en su primera carta a los Corintios diciendo,
1Co. 6:19 O ignorarais que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo el cual está en
vosotros… y el texto dice para morada de Dios en el Espíritu.

Ahora bien ser edificados para ser templo santo en el Señor y para morada de Dios en el
Espíritu, es el mayor privilegio y propósito que podamos tener, no hay forma de cumplir
nuestro propósito por el cual fimos creados el de Glorificar a Dios y gozar de el por siempre,
si Dios no es nuestro constructor para hacernos parte de su templo, no hay forma de cumplir
nuestro propósito con el cual fuimos creados y sino no hemos sido reconciliados con Dios
por medio de Cruz de Cristo, somos inservibles. Pero gracias a la obra reconciliadora de
cristo ya no somos lo que una vez fuimos. Hasta aquí hemos visto que el resultado de nuestra
reconciliación es que tenemos una nueva identidad, un nuevo fundamento, y un nuevo
propósito.

Hermanos el constructor de la iglesia es Dios y Dios no deja a medio construir, él toma las
piedras con las cuales construir, puede ser una piedra muy horrible pero Dios es poderoso
para cambiar la estructura y el propósito, y nosotros no servíamos más que para ser
desechados, pero Dios hizo de nosotros una piedra viva para ser parte del templo Santo del
señor, y ser miembros de la familia de Dios. Este templo se habrá terminado de construir,
solo hasta que la última piedra viva sea añadida para alcanzar la altura perfecta y solo
entonces Cristo Vuelva por segunda vez, solo que nosotros, por nuestro pecado somos
difíciles de moldear somos reacios a encajar con otras piedras vivas, queremos ser solo
nosotros los que sobre salimos, nos es difícil soportar las faltas de otros sobre llevar las cargas
de los otros, pero las escrituras nos dice sobre llevad los unos las cargas de los otros y cumplid
así la ley de Cristo.

Hermanos esto debe de llevarnos a la unidad, porque ninguno de aquí es ya más extranjero,
cada uno de los que estamos aquí fuimos hechos cercanos, con ciudadanos de los santos, y
miembros de la familia de Dios, tenemos una identidad en común somos ciudadanos del
reino, tenemos un solo Padre Dios, y tenemos un solo fundamento, y un solo propósito.
Bibliografía
Barclay, William. Comentario al Nuevo Testamento, Tomo 10, Efesios. s.f.

Ferguson, Sinclair B. Vamos a Estudiar Efesios . EE.UU. : Pergrino , 2009.

—. Vamos a Estudiar Efesios. EE.UU.: Peregrino, 2009.

Millos, Samuel Perez. Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento.
Barcelona España: Clie, 2010.

—. Comentario Exetegético al Texto Griego del Nuevo Testamento, Efesios . Barcelona


España: Clie, 2010.

Robertson, A. T. Comentario al texto Griego del Nuevo Testamento . Barcelona, España:


Clie, 2003.

Tolbert, Malcolm O. Efesios: un Nuevo Pueblo de Dios. Nashville Tennessee, Estados


Unidos de América: Copyright 1979 CONVENTION PRESS, 1979.