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LAS COMPETENCIAS DEL PREPARADOR

DE EXÁMENES DE SEGUNDAS LENGUAS


EXPERTO INTERNACIONAL EN DOCENCIA
ESPECIALIZADA EN ELE
(EIDELE)
CURSO
“COMPETENCIAS CLAVE DEL PROFESORADO DE IDIOMAS”
Anexo de la sección «Competencias del preparador de exámenes oficiales» (B.2) cedido por
Iñaki Tarrés (Instituto Cervantes de Berlín).

Las competencias del preparador de exámenes de segundas lenguas

Aquí se propone una descripción de las competencias del preparador de exámenes de


segundas lenguas en general, y de exámenes de Español como Lengua Extranjera en
concreto, y tienen en cuenta de forma especial el examen para la obtención del DELE. Esta
descripción nace de la necesidad de dotar al preparador de estudiantes y candidatos de una
identidad profesional específica descrita a partir de conocimientos y destrezas (saber, y saber
hacer). Se presenta como un desarrollo del perfil profesional de los docentes de lenguas
segundas, y parte del perfil diseñado por el Instituto Cervantes en su documento «Las
competencias clave del profesorado de lenguas segundas y extranjeras», Alcalá de Henares,
2012.

El documento al que hacemos referencia habla de una serie de competencias que permiten «dar
una respuesta eficaz a las situaciones a las que [el profesor de segundas lenguas] se enfrenta
en su actividad profesional». Nosotros vamos a centrar esa actividad en la preparación de
estudiantes y candidatos de exámenes de segundas lenguas que someten a evaluación su
competencia lingüística en un nivel concreto. Partimos de la idea de que el mejor preparador de
exámenes es el profesor de segundas lenguas, pero no entendemos que ser profesor sea
condición imprescindible para convertirse en preparador. El profesor de segundas lenguas
dispone de conocimientos, habilidades y destrezas muy útiles para la preparación de candidatos,
y otro tanto podríamos decir del perfil de examinador, pero es posible adquirir los
conocimientos y habilidades específicas del preparador sin ser o haber sido profesor o
examinador, pues son en su mayoría diferentes. Es evidente que una parte del conocimiento la
comparte con el profesor, en concreto el relativo al sistema lingüístico y la correspondiente
capacidad para explicarlo adaptándolo a las capacidad de comprensión del alumno, y con el
examinador, en lo relativo al instrumento de evaluación que es el examen.

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Frente a esos aspectos comunes, no parece imprescindible que el preparador conozca con igual
profundidad, por ejemplo, enfoques metodológicos o teorías sobre adquisición de lenguas
extranjeras. Ni siquiera necesita la competencia evaluadora tal y como la define el Instituto
Cervantes, «Evaluar el aprendizaje y la actuación del alumno», pues dicha competencia se
refiere a la evaluación del proceso de adquisición. Aquí nos vamos a referir básicamente a la
evaluación de la competencia a través de los instrumentos de medición del nivel de
competencia en segundas lenguas utilizados por instituciones educativas o por organismos
oficiales que permiten la certificación de un nivel de dominio, como es el caso del DELE.

Centrándonos ya en el concepto de competencia, vamos a compartir con el Instituto Cervantes la


definición de Perrenoud (2001: 509):

Competencia es la aptitud para enfrentar eficazmente una familia de situaciones análogas,


movilizando a conciencia y de manera a la vez rápida, pertinente y creativa, múltiples recursos
cognitivos: saberes, capacidades, microcompetencias, informaciones, valores, actitudes, esquemas
de percepción, de evaluación y de razonamiento.

En nuestro caso, esa «familia de situaciones análogas» se refiere a todas las que intervienen en
la preparación de exámenes de idiomas, ya sea para demostrar un nivel adquirido después de
un curso (exámenes de aprovechamiento) o un nivel de dominio (exámenes de nivel). A las
características de rapidez, pertinencia y creatividad vamos a añadir una más: la de rentabilidad.
Consideramos que el preparador es un profesional que sabe gestionar uno de los recursos clave
de la preparación: el tiempo. Como veremos en seguida, debe haber una relación entre el
conocimiento y el uso de los recursos, y el tiempo disponible para la preparación.

El Instituto Cervantes distingue entre tres competencias intrínsecas al profesor de segundas


lenguas y cinco que comparte con otros profesionales. Nosotros hemos seguido esa
diferenciación, centrándonos en las tres competencias centrales y adaptándolas al perfil de
preparador. Las otras cinco competencias se han reducido a tres, integrando las dos últimas
«Participar activamente en la institución en la que trabaja» y «Servirse de las TIC para el
desempeño de su trabajo», en las anteriores.

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Hemos definido cada una de las competencias clave a partir de habilidades y destrezas que se
han considerado relevantes, a semejanza de lo hecho por el Instituto Cervantes, pero a
diferencia del documento de referencia, hemos incluido como parte de la descripción del perfil los
conocimientos que consideramos necesarios en un buen preparador. La institución española
prácticamente da por sentada la preparación lingüística del profesor, y apenas hace referencia a
ella en su perfil. Nosotros hemos querido destacar la necesidad no solo del conocimiento del
sistema lingüístico que se evalúa, sino también del de los procedimientos e instrumentos de
evaluación de segundas lenguas, conocimiento que sin llegar a convertir al preparador en un
profesional de la evaluación, sí precisa de una mención explícita.

Veamos ahora en panorámica cuáles son las competencias del preparador de exámenes de
segundas lenguas.

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COMPETENCIAS GENERALES Y COMPETENCIAS ESPECÍFICAS DEL PREPARADOR DE
EXÁMENES DE SEGUNDAS LENGUAS

> Conocer el procedimiento de evaluación que va a seguir el alumno.


> Diagnosticar las posibilidades del alumno de conseguir sus objetivos.
a) Organizar la > Proporcionar al alumno toda la información necesaria y de la mayor calidad.
preparación del examen. > Promover una preparación ajustada y fiable.
> Planificar secuencias preparatorias y gestionar el trabajo individual y de grupo.
> Servirse de las TIC para el desempeño de su trabajo.

> Servirse de herramientas y procedimientos de evaluación del proceso de


preparación.
b) Evaluar el proceso de >Evaluar la rentabilidad de los recursos disponibles para la preparación.
preparación del alumno. > Promover en el alumno una relación constructiva con el instrumento de
evaluación.
>Promover y garantizar buenas prácticas en la preparación.

>Enseñar al alumno a usarlos recursos y medios disponibles para prepararse.


> Integrar herramientas para reflexionar sobre el proceso de preparación.
c) Implicar al alumno en
> Motivar al alumno para que se prepare en coherencia con el instrumento de
su propia preparación.
evaluación.
> Conseguir que el alumno se responsabilice de su propia preparación.

>Proporcionar al alumno conocimientos para entender la cultura de la que


procede el instrumento de evaluación.
d) Facilitar la >Dotarle de herramientas para que se adapte a la “cultura de examen” de la que
comunicación procede el instrumento de evaluación.
intercultural. > Fomentar actitudes positivas respecto a esa “cultura de examen”.
> Promover el desarrollo en el alumno de habilidades interculturales asociadas al
instrumento de evaluación.

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>Estar al tanto de los instrumentos de evaluación para los que va a preparar a
sus alumnos.
e) Desarrollarse >Analizar y reflexionar sobre su práctica como preparador de exámenes.
profesionalmente como > Definir un plan personal de formación y actualización continuas.
preparador de exámenes >Mantener contactos con otros preparadores y compartir conocimientos y
de segundas lenguas. experiencias.
> Participar activamente en el desarrollo de la profesión de preparador.
> Participar activamente en la institución en la que trabaja.

> Gestionar y enseñar a gestionar emociones relativas al examen y su


f) Gestionar emociones
preparación.
y actitudes relacionadas
> Motivarse y enseñar a motivarse.
con el examen y
> Desarrollar instrumentos de gestión de las emociones y actitudes relativas al
presentes en su
examen.
preparación.
> Conocer y compartir los presupuestos de buenas prácticas de examen.

Perrenoud, Philippe (2001): Développer la pratique réflexive dans le métier d'enseignant.


Professionnalisation et raison pédagogique. Paris: ESF.