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Área

 de  Gestión  Cultural  –  FCE  –  Universidad  Nacional  de  Córdoba,  Argentina.  

Sociología de la Cultura
Ana Wortman*

Temas:
1. Diferencias de énfasis y perspectivas con respecto a qué se entiende
por cultura en la modernidad tardía.
2. Planteos de Raymond Williams (estudios culturales ingleses) Theodor
Adorno y Max Horkheimer (Escuela de Frankfurt) y Pierre Bourdieu
(sociólogo francés).
3. Impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información
en la esfera cultural del siglo XXI, particularmente desde el aporte del
sociólogo catalán Manuel Castells. Para reflexionar en torno a la
dimensión social subjetiva de esta cuestión desde el punto de vista de
las representaciones, de lo público y lo privado, leeremos a Paula
Sibilia (antropóloga argentina)
4. Dimensión cultural de las clases sociales, en términos de prácticas y de
consumos culturales, estrategia de inclusión y también de
diferenciación social (Bourdieu, Sennet, Sassen).
5. En torno al concepto de Globalización cultural (Appadurai, Bauman,
Ortiz).

Sociología de la Cultura 1  
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Sociología de la cultura

El objetivo de la materia consiste en recorrer el concepto de cultura fundamentalmente a partir de las


teorías sociológicas más significativas que analizan la cultura en las sociedades post Segunda Guerra
Mundial, esto es en la llamada modernidad tardía. Reflexionaremos en torno a los planteos de
Raymond Williams (estudios culturales ingleses) Theodor Adorno y Max Horkheimer (Escuela de
Frankfurt) y Pierre Bourdieu (sociólogo francés desde una perspectiva estructuralista).

Antes de ello dilucidaremos el significado de la palabra cultura desde la filosofía de Castoriadis, en


términos de imaginarios sociales.

En segundo lugar analizaremos los cambios culturales que se producen primero a partir de los
medios de comunicación (sociedad de masas) y posteriormente de las nuevas tecnologías de la
comunicación y la información, en la perspectiva del sociólogo catalán Manuel Castells. También nos
interesa reflexionar en torno a la dimensión cultural de las clases sociales, en términos de prácticas y
de consumos culturales, estrategia de inclusión y también de diferenciación (Bourdieu, Sassen,
Sennet ).

Por último abordamos bibliografía que analiza la cultura en el contexto de los llamados procesos de
globalización cultural (Appadurai, Bauman, Ortiz).

1) Complejidades del concepto de cultura

El concepto de cultura es sumamente complejo, bueno en realidad, ¿hay conceptos que no lo son?
Hay una acepción inicial vinculada a las sociedades agrarias, la cultura estaría relacionada con la
tierra, el cultivo, la transformación de la naturaleza. El concepto de cultura, que conocemos en la
actualidad se remonta a los comienzos de la modernidad y al crecimiento de las ciudades, es decir lo
opuesto al mundo campesino, donde el tiempo no pasaría…Si bien el concepto se fue transformando
se podría decir que las múltiples acepciones que tiene en la actualidad se anclan en la modernidad,
ya que no existe ninguna vinculada a la producción de alimentos, a la tierra o los animales. (Williams,
Raymond Palabras claves)

Es decir, que la cultura es creación humana y supone el reconocimiento de una mente creativa en un
cuerpo que siente. Desde el momento que la humanidad desplaza a la religión como creadora del
hombre y sus fantasmas, aparece la cultura como resultado de sus acciones. Como afirma
Castoriadis http://es.wikipedia.org/wiki/Imaginario_social, el animal se diferencia del hombre en que el
animal “sabe” por instinto cómo subsistir en este mundo.

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Sabe dónde encontrar el alimento, cómo protegerse de la naturaleza (clima, animales, otros seres
vivientes) en cambio el hombre no sabe nada, no puede sobrevivir sin el otro. Necesita del cuidado
de sus mayores para su crecimiento. Todas las pautas que hacen a cómo protegerse del frio, cómo
alimentarse, cómo relacionarse con el otro se aprenden en la vida social. En ella están implícitas
pautas culturales.

Frente al sinsentido y al caos en el cual nos situamos día a día, los imaginarios imprimen una
significación, un valor, un lugar a los objetos y las personas con las que nos relacionamos
cotidianamente.

En la vida cotidiana las personas van configurando un orden y un sentido de las cosas. Así es como
de ser un ente viviente que no sabe nada, con la historia se van configurando saberes, hábitos,
costumbres, reglas, prejuicios, conocimiento. Los objetos cobran sentido: las edades, momentos de
pasaje como la adolescencia, juventud, la mediana edad, la tercera edad, la vejez y la muerte
adoptan cambiantes significados.

Hasta las cosas más irrelevantes que realizamos día a día son producto de la cultura y seguramente
no va a ser igual en el espacio que vivimos que en el Norte, Sur, en América del Norte o América del
Sur, en África, Asia, Europa, etc. Según las regiones, si se trata de un espacio urbano, cosmopolita o
de un área campesina, más desvinculada de la circulación de múltiples culturas, las tradiciones y las
costumbres serán más arraigadas. Las zonas urbanas están más atravesadas por un rasgo de la
modernidad que es el valor de lo nuevo y que con las nuevas tecnologías de la comunicación y la
información se ha acelerado a niveles difíciles de procesar por el hombre.

Hay una instancia cultural como es por ejemplo, comer con cuchillo y tenedor, lavarse los dientes con
un cepillo, dormir en camas, qué hacer cuando una persona se muere, usar camisón, usar pañuelo.
Todo ese saber es la cultura, es un saber que nos ordena y nos organiza. Constituye un saber
incuestionado, arraigado, en un tiempo largo. El ser humano necesita de ese saber incuestionado, de
ese sentido común, de ese saber ordinario en cuestiones vinculadas con la reproducción, cuidados
diarios, de modo de poder trabajar, producir, criar a los hijos, circular por la ciudad, hacer política. Si
esto no ocurriera, o el cuestionamiento sobre qué hacer en cada acción fuera permanente, las
personas quedarían sumergidas en una maraña de complicaciones que lo paralizarían. Entonces lo
que pretendemos decir es que la cultura forma parte de la vida cotidiana.

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La sociología interpretativa de Alfred schütz. Rubén Leal Riquelme reflexiones entorno a un


1
planteamiento epistemológico cualitativo Alfred Schütz´s Interpretative Sociology. Thoughts
about an Epistemological Qualitative Idea, Universidad de La Frontera*, Departamento de Ciencias
Sociales, Temuco, Chile.

Hay momentos en que ese fluir permanente se detiene y aparece


la nada, el vacío. Estamos pensando aquí en la sensibilidad social
dominante durante los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre
de 2001 en la Argentina. Los sujetos sienten que no tienen “de
dónde agarrarse” en el contexto de un fluir de acontecimientos que
se producen frente a ellos.

La caída del Muro de Berlín, 1989

Como venimos advirtiendo, la cultura es esto, que no parece cultura, porque está naturalizado y
mucho más. Las tragedias, las catástrofes naturales o sociales, las crisis políticas, las guerras
socavan esa aparente naturalidad y provocan traumas en las personas, ya que cierto orden que da
sentido, universo estable de significado, a las cosas desaparece abruptamente provocando la locura

El imaginario social es el magma de significaciones


que hace que las cosas tengan sentido para el sujeto
y lo ubiquen en un universo social. Desde nuestro
lugar de investigadores en ciencias sociales, nos
interesa dilucidar este magma, o como lo denominan
Berger y Luckmann, las estructuras de sentido común,
desde donde se constituyen nociones que organizan
el mundo de las personas, en términos intersubjetivos.

Ahora bien en ese saber incuestionado, la cultura en un sentido largo, podemos encontrar distintos
niveles. En un primer nivel nos encontramos con actividades elementales de la vida cotidiana como
ejemplo la cocción de los alimentos, hacer las camas, limpiar la casa, obviedades podríamos decir,
que -en la actualidad- están atravesadas por las prácticas de la sociedad de consumo (publicidades
apuntan a estas “banalidades”). y en un segundo nivel de la cultura, se expresan prácticas cotidianas
que, a lo largo del siglo XX asumen una dimensión pública y política como por ejemplo el cuidado de
los hijos, el lugar de la mujer, los roles femenino y masculino, el cuidado de los ancianos, las
identidades sexuales.

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Si bien la vida cotidiana en sus distintos niveles, tiene mayor vinculación con lo doméstico y la vida
privada y aparenta estar lejos de la política y de los requerimientos de un orden político, muchas
veces los regímenes dictatoriales intervienen en este plano como para generar consensos, a través
del control de lo que se dice, lo que no se dice, en la manera de interpelar al otro, a través de la
propaganda política a través de cierta imagineria.

Es decir, la hegemonía política tiene un aspecto cultural vinculado a construcciones de sentido


común. Estas frases, este tipo de razonamiento se advierte en encuentros casuales, con un
vendedor, con el taxista, en todo tipo de micro interacción social y tiene consecuencias en adhesiones
o rechazos políticos. Este nivel prerreflexivo, inconciente, vinculado con el mundo afectivo, presente
en el cuerpo , en nuestra manera de vestirnos, movernos, de taparnos, de mostrar, de ocultar, de la
belleza, lo lindo y lo feo, lo vergonzoso alude a valores y clases sociales, asume una cuestión moral
también.

Se supone que en una sociedad democrática las personas son libres de vivir como quieran, vestirse
como quieran, relacionarse como quieran. Existe, por lo tanto, un imaginario cultural que imprime
cada vez más la idea de que los sujetos pueden decidir reflexivamente cómo construir su vida, en
términos de estilos de vida, sexualidad, vestimenta, prácticas culturales, familia, etcétera.

Es de destacar que estos son cambios de los siglos XX y XXI. Hasta ese momento, aun en la
modernidad, la vida cotidiana estaba sumamente pautada por normas establecidas por instituciones.
La escuela, la familia, la Iglesia, el partido político, los estratos y/o clases sociales, todo ello. Si bien,
continua existiendo su influencia en la construcción subjetiva es mezclada y combinada con los
medios masivos de comunicación. La imagineria mediática del cine, la televisión y la publicidad es
fuertemente normalizadora.

Mafalda y la televisión.
http://www.youtube.com/watch?v=QqrmAM2v4xQ&feature=related

La velocidad de la imagen, los colores, los escenarios, las escenas, las historias que se eligen tienen
una gran capacidad de incidir en las de presentación del yo en la vida cotidiana, en los valores e
imaginarios del mundo contemporáneo.

Entonces de una primera definición de la cultura vinculada al sentido común, el mundo y el saber
ordinario, la vida de todos los días, pasamos a una segunda definición, vinculada con la articulación
entre la conformación de nuestra subjetividad en relación a nuestros padres, familia, escuela, entorno
doméstico etc y aquello que se transmite via medios de comunicación, aspecto que también incide en
nuestra cosmovisión, nuestros imaginarios, percepciones y representaciones.

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La creación permanente de necesidades a través de la publicidad ocupa hoy el


lugar de la regulación normativa de la sociedad moderna, ya que reemplaza el
adoctrinamiento ideológico, mientras que la seducción sustituye a la coacción y
al mantenimiento del orden.

En el marco del debilitamiento de los discursos estatales, en un


contexto de globalización y de lo social en general, las imágenes
publicitarias se presentan como un mandato moral. Frente a la
llamada “muerte de las ideologías” la satisfacción de los sujetos se
orienta hacia lo privado, con un énfasis fuerte en la imagen corporal,
dirección en la cual contribuyen la imagen televisiva y la imagen
publicitaria. La obsesión en torno a nuevos modelos e ideales
corporales constituye el eje de las publicidades orientadas al
consumo cotidiano, en el interior de un particular culto a la
exhibición de cuerpos producidos en función de la mirada del otro, y
donde la sexualidad queda restringida a acotados imaginarios
corporales hegemónicos.

Publicidad de “Dolce Gabana”, una marca de lujo.

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La lógica del corto publicitario se adapta al estilo de vida veloz característico de estos años, de
ahí su irradiación al conjunto de la cultura. En efecto, los cortos publicitarios tienen la capacidad
de narrar escenas de la vida cotidiana y presentar escenarios de lo social en un tiempo muy
breve, de una manera más atractiva que otras ficciones; y también la ficción cinematográfica
pasó a tener una estética publicitaria. Así, es posible decir que:

En  el  proceso  de  legitimación  cultural  del  capitalismo  tardío  y  en  la  proyección  imaginaria  
de  este  nuevo  ethos  subjetivo,  la  imagen  mediática  ocupa  un  lugar  muy  relevante.  

Precisamente, Leslie Sklair (2003) desarrolla el concepto de “ideología cultural del


consumismo” para caracterizar el comportamiento de las masas empobrecidas en el contexto
del nuevo capitalismo y el impacto que tiene la publicidad en la vida cotidiana de las
personas. Y, en relación con la intensificación de los procesos de globalización a escala
planetaria, sugiere adoptar el concepto de “prácticas trasnacionales” para referirse a las
prácticas sociales contemporáneas en el nivel económico, político e ideológico cultural.

En ese plano deberíamos analizar también la publicidad contemporánea, en un mundo donde el


predominio de “prácticas trasnacionales” debe leerse en correlación con la transformación de la
empresa capitalista y su devenir en la corporación trasnacional.

2) Cultura y poder: La hegemonía (Estudios culturales ingleses)

En la reelaboración formulada por Williams, el concepto de hegemonía incluye y supera a los


conceptos de cultura e ideología. La cultura sería el proceso total en el que los hombres definen y
configuran sus vidas. Inspirándose en Gramsci, Williams introduce el tema de la desigualdad en la
capacidad de los hombres para realizar este proceso. De este modo, la referencia al poder supera a
una idea liviana de la cultura, tan arraigada en la actualidad, como argamasa que produce
imaginarios sociales, introduciendo el problema de la subordinación y la dominación.

Por otro lado, la hegemonía también se diferencia de la ideología, concepto que alude a un sistema
de significados, valores y creencias relativamente formal y articulado. Williams establece que algunos
análisis que siguen la línea de la ideología atropellan la consciencia relativamente heterogénea,
confusa o inarticulada de diferentes momentos históricos. Se podría decir que el nuevo ethos epocal
que constituye la sensibilidad posmoderna rechaza el uso del concepto ideología en sentido clásico.
Sin embargo, sospechamos que la manifestación de fisuras en el orden hegemónico y la recurrencia
a ciertos imaginarios, prácticas sociales, palabras, referencias, estilos de vida, remiten a ideologías de
vida –a pesar de su debilitamiento y coherencia modernas–, a restos de la época de las ideologías
duras y consistentes. Si está cada día más vigente el orden capitalista, más tendrá sentido hablar de
ideología.

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En todo caso, será necesario reformular el concepto dado el carácter difuso que asumen hoy las
clases dominantes, en el dominio del capital financiero. En realidad, la acepción dura de la ideología
se aplica por medios abstractos a la verdadera consciencia de las clases dominantes como a la de las
clases subordinadas.

Williams afirma que el concepto de hegemonía se asemeja a estas definiciones pero recobra una
importante diferencia al no igualar la conciencia a ese sistema formal y articulado que puede ser
abstraído como ideología. La hegemonía no es sólo el nivel superior articulado de la ideología, ni
tampoco sus formas de control consideradas habitualmente como manipulación.

La hegemonía constituye todo un cuerpo de prácticas y expectativas en


relación con la totalidad de la vida: nuestros sentidos y dosis de energía, las
percepciones definidas que tenemos de nosotros mismos y de nuestro
mundo. Es un vívido sistema de significados y valores –fundamentales y
constitutivos– que en la medida en que son experimentados como prácticas
parecen conformarse recíprocamente. Por lo tanto, es un sentido de realidad
para la mayoría de las gentes de la sociedad, un sentido de lo absoluto
debido a la realidad experimentada más allá de la cual la movilización de la
mayoría de los miembros de la sociedad –en la mayor parte de las áreas de
sus vidas– se torna sumamente difícil. Es decir que, en el sentido más firme,
es una cultura, pero una cultura que debe ser considerada asimismo como la
vívida dominación y subordinación de clases particulares (Williams, 1980:
131-132)26.

Las gentes se ven a sí mismas, y los unos a los otros, en relaciones


personales directas; las gentes comprenden el mundo natural y se ven
dentro de él; las gentes utilizan sus recursos físicos y materiales en relación
con lo que un tipo de sociedad explicita como ocio, entretenimiento y arte:
todas estas experiencias y prácticas activas, que integran una gran parte de
la realidad de una cultura y de su producción cultural, pueden ser
comprendidas tal como son sin ser reducidas a otras categorías de
contenido y sin la característica tensión necesaria para encuadrarlas
(directamente como reflejos, indirectamente como mediación, tipificación o
analogía) dentro de otras relaciones políticas y económicas
determinantemente manifiestas.

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Sin embargo, todavía pueden ser consideradas como elementos de una


hegemonía: una formación social y cultural que para ser efectiva debe
ampliarse, incluir, formar y ser formada a partir de esta área total de
experiencia vivida (Williams, 1980: 133).

La parte más difícil e interesante de todo análisis cultural, en las sociedades


complejas, es la que procura comprender lo hegemónico en sus procesos
activos y formativos, pero también en sus procesos de transformación. Las
obras de arte, debido a su carácter fundamental y general, son con
frecuencia especialmente importantes como fuentes de esta compleja
evidencia [...] Sería un error descuidar la importancia de las obras y las ideas
que, aunque claramente afectadas por los límites y las presiones
hegemónicas, constituyen –al menos en parte– rupturas significativas
respecto de ellas y, también en parte, pueden ser neutralizadas, reducidas o
incorporadas, y en lo que refiere a sus elementos más activos se
manifiestan, no obstante, independientes y originales. Por lo tanto, el
proceso cultural no debe ser asumido como si fuera simplemente adaptativo,
extensivo e incorporativo (Williams, 1980: 135-136).

3) Los bienes artísticos. El arte como cultura moderna

En segundo lugar, la cultura está asociada con el arte. Tanto Williams como Bourdieu hacen alusión a
esta división para la comprensión del concepto de cultura, es decir cultura en un sentido histórico y
antropológico por un lado y cultura como especialización (arte, bienes artísticos, instituciones) por
otro. Cabe señalar que estas descripciones tienen el propósito de permitirnos pensar y descifrar
posteriormente hacia dónde deberían apuntar las políticas y la gestión cultural. Porque si detectamos
que muchas cuestiones que atraviesan la vida se refieren a la cultura es importante discriminar a qué
perspectiva de la cultura estamos haciendo mención, con el propósito de intervenir por qué y para
qué.

Es evidente que la cuestión cultural tiene una faceta histórica, en la historia de la modernidad y del
pensamiento humanista y en la medida que se fue conformando un espacio público, los escritores, los
actores de teatro, los músicos generaron sus propios ámbitos bajo el apoyo de un mecenas. A veces
solos, otros en comunidad y en relación con otros pares fueron conformando un entramado de
iguales, de diferentes, jerarquías, de relaciones sociales, de disputas, de formas de consagración en
la búsqueda permanente por la legitimidad, esto es el reconocimiento. La historia de la modernidad
occidental es la historia de la conformación del campo intelectual y artístico.

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Aunque Bourdieu no se identificaría con un marxismo vulgar que establece lo económico como
determinante del resto de los campos o esferas, utiliza la estructura de la dinámica económica para
pensar la lógica específica de los campos, que denomina economía de las prácticas. Desde esta
perspectiva la configuración del campo cultural supone la existencia de un capital y de relaciones en
lucha por la apropiación de ese capital. En ese sentido, Bourdieu se aproxima a Weber al pensar las
relaciones sociales en términos de relaciones de dominación. En efecto, las relaciones sociales que
se establecen en el interior del campo artístico e intelectual, son relaciones de poder entre artistas,
difusores y público que se dan en un mercado. Para entender las relaciones entre estos actores del
campo, es clave el concepto de legitimidad cultural. A diferencia de otros campos, el campo cultural
es el que más depende de la imagen que los actores tienen entre sí y en relación a otros. La
legitimidad se establece en torno a una jerarquía de productores culturales, lo cual no se identifica
con la legalidad sino con ciertas normas internas que imponen el reconocimiento.

Para abordar la perspectiva de Bourdieu y en consecuencia pensar el denominado campo intelectual


y artístico en tiempos de globalización, pongamos a Bourdieu con sus propias palabras: “La historia
de la vida intelectual y artística de las sociedades europeas puede ser comprendida como la historia
de las transformaciones de la función del sistema de producción de los bienes simbólicos y de la
estructura misma de esos bienes, que son correlativas de la constitución progresiva de un campo
intelectual y artístico, es decir de la autonomización progresiva del sistema de las relaciones de
producción, de circulación y consumo de bienes simbólicos....en efecto, a medida que un campo
intelectual y artístico tiende a constituirse, definiéndose por oposición a todas las instancias que
pueden pretender legislar en materia de bienes simbólicos, las funciones objetivamente impartidas a
los diferentes grupos de intelectuales o de artistas en función de la posición que ocupan en ese
sistema relativamente autónomo de relaciones objetivas, tienden siempre más a devenir el principio
unificador y generador de sus tomas de posición y el principio de la transformación en el curso del
tiempo, de esas tomas de posición”... (Bourdieu, 1971:85). Bourdieu y el capital cultural.

http://www.youtube.com/watch?v=cJ4ru3tOEFM

4) Mediatización de la cultura

4.1. Medios de comunicación masivos

John B. Thompson por un lado y Scott Lash y John Urry por otro, contribuyen en el abordaje de las
formas de conocimiento características de las culturas mediatizadas. La clave para analizar la
sociedad contemporánea, según Thompson en Ideología y cultura moderna, es lo que llama “la
mediatización de la cultura”.

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De esta manera se refiere al proceso general por el cual la transmisión de formas simbólicas llega a
estar cada vez más mediada por los aparatos técnicos e institucionales de las industrias de los
medios de comunicación.

Al analizar el carácter ideológico de las formas simbólicas massmediadas, el autor sugiere que
debemos tomar en cuenta los aspectos de la comunicación de masas –producción, transmisión,
construcción y recepción, apropiación de los mensajes de los medios–, y poner atención particular a
lo que se puede denominar la apropiación cotidiana de los productos massmediados. Si nos interesa
la forma en que el significado sirve para establecer y sostener las relaciones de dominación, entonces
debemos examinar cómo es comprendido y evaluado el significado movilizado por las formas
simbólicas massmediadas por parte de los individuos que, en el curso de sus rutinas diarias, reciben
los mensajes de los medios y los incorporan a sus vidas.

Para Thompson los medios de comunicación son claves para abordar la organización social del poder
simbólico. La presencia de los medios de comunicación implica la creación de nuevas formas de
acción e interacción en la sociedad, nuevos tipos de relaciones sociales y nuevas maneras de
relacionarse con los otros y con uno mismo. Cuando los individuos utilizan los medios de
comunicación, se introducen en formas de interacción que difieren en ciertos aspectos del tipo de
interacción cara a cara que caracteriza a la mayoría de los encuentros de la vida cotidiana. De
manera fundamental, el uso de los medios de comunicación transforma la organización espacial y
temporal de la vida social, creando nuevas formas de acción e interacción, y nuevos modos de
ejercer el poder (Thompson, 1990; 1999).

http://www.youtube.com/watch?v=8eeae0GuprM

Los medios de comunicación de masas producen o se apropian de determinados imaginarios sociales


para crear una intencionada visualización de la realidad convertida en hegemónica. Presentan una
homogeneizante y aproblematizada definición de la realidad que impide descubrir su origen como
creación social, pero que sin embargo es aceptada como la realidad por los que asumen estos
imaginarios. A Thompson le interesa mostrar cómo la legitimidad del orden social en el capitalismo
avanzado descansa en una diseñada producción de realidades por los mass-media, y esto a través
de la interesada utilización de imaginarios sociales difuminados por todo el entramado social.

4.2 Globalización cultural

Hablamos de “globalización” para referirnos a los modos en que la dinámica capitalista atraviesa el
mundo entero a partir de los años 90´, portando un cierto discurso celebratorio del “formar parte de un
mundo” que se impone a partir de la caída del Muro de Berlín. De modo que la llamada
“globalización” en principio está signada por una cuestión ideológica: el triunfo del capitalismo.

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Esta expansión y legitimación de la economía capitalista al mundo entero supone la conformación de


una estructura de clases y una cultura atravesada por la mercantilización creciente de todas las
esferas de la vida social. Es decir, donde:

La acción social que pauta los vínculos entre las personas, se articula cada
vez más con ciertos aspectos del capitalismo

Renato Ortiz (antropólogo brasileño contemporáneo) habla de la Mundialización de


la cultura, su libro de 1994 http://www.youtube.com/watch?v=CEH_X9Hn81Q

http://www.youtube.com/watch?v=scYZ9Diu9Qk&feature=relmfu

Alternativa en castellano
http://www.mml.cam.ac.uk/spanish/sp13/popculture/modernidad-mundo.html

Néstor García Canclini (antropólogo argenmex contemporáneo) este video es


relativo a “Google  ,  más  poderoso  que  las  cadenas  de  TV"  
 http://www.youtube.com/watch?v=PZlTVDakJ5s

Sin embargo, es a partir del desarrollo sin precedentes de las comunicaciones y de lo que Castells
(1996) da en llamar “sociedad informacional” cuando estas cuestiones se modifican sin
retorno. Este concepto nos permite pensar la sociedad y la política, los conflictos socioculturales y los
movimientos sociales en otros términos, a través de una mirada que recoge el impacto transformador
que supone la irradiación de la informática al conjunto de la población y a las formas de expresión de
los procesos y conflictos sociales.

http://www.youtube.com/watch?v=HeYWwZgaMHM&feature=related

Esta lógica, que impone un nuevo signo de época a los procesos contemporáneos, no implica
desconocer que el desarrollo tecnológico acompaña la conformación de sociedades crecientemente
desiguales. Por otra parte, el mismo autor no deja de señalar la emergencia de nuevas
contradicciones a partir de esta tecnología crecientemente renovada.

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El sociólogo Manuel Castells establece una distinción analítica entre la


“sociedad de la información” y la “sociedad informacional”. El primer término
destaca el papel de la información en la sociedad, aunque el autor sostiene
que ella, en su sentido más amplio ligado a la comunicación del
conocimiento, ha sido fundamental en todas las sociedades (incluida la
Europa medieval, que estaba culturalmente organizada y en cierta medida
unificada en torno al escolasticismo).En contraste, el segundo término
“indica el atributo de una forma específica de organización social en que la
generación, el procesamiento y la transmisión de la información se
convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder,
debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período
histórico. Sin duda, el conocimiento y la información son elementos decisivos
en todos los modos de desarrollo, ya que el proceso de producción siempre
se basa en cierto grado de conocimiento y procesamiento de la información;
sin embargo lo que es específico del modo de desarrollo informacional es la
acción del conocimiento sobre sí mismo como principal fuente de
productividad.

(Castells, 1997: 47)

http://www.youtube.com/watch?v=4Nli7Ysyago&feature=related

En sus últimas publicaciones complejiza los temas que ya venía analizando en su obra La era de la
información al hacer referencia a un conjunto de experiencias políticas que no hubieran sido posibles
sin la existencia de las redes sociales virtuales. En efecto, si los movimientos nacional populares del
siglo XX (peronismo, varguismo) fueron acompañados por la radio, el cine y la televisión es decir por
la comunicación de masas, los nuevos movimientos sociales del Tercer Mundo (la llamada Primavera
Arabe), diversos tipos de alzamientos políticos contra formas autoritarias, etc deben ser pensados en
el marco de lo que Castells da en llamar auto comunicación de masas

Si la comunicación de masas era propia de la sociedad de masas, la autocomunicación de


masas es propia de la sociedad red

Sociología de la Cultura 13  
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Auto comunicación de masas es “auto” porque los mensajes son autoseleccionados, es aquella
comunicación que va de muchos a muchos con interactividad con tiempos y espacios variables,
controlados. Entonces, es auto porque podemos seleccionar los mensajes podemos emitir nuestros
mensajes, recibir los mensajes y el emisor es al mismo tiempo receptor y es auto porque nos
podemos referir constantemente a un hipertexto de comunicación, de mensajes que está disponible y
del cual seleccionamos y obtenemos aquellos elementos que nos permiten construir nuestro propio
texto. Cuando la gente dice, los jóvenes menores de 30 años no leen periódicos, dice algo falso ellos
leen mucho más que los adultos de todos los países, pero los leen por Internet, lo cual quiere decir
que no leen un periódico. Toman un trozo de aquí, una imagen de allá, lo combinan con un programa
de televisión que seleccionan y la idea es que cada uno se construye su propio mensaje y el propio
universo de comunicación en el que se inserta

En el mundo los usuarios de Internet en 1996 eran 40 millones de personas. El paso a la plataforma
móvil es muy rápido.

Desde el 2002 todo el crecimiento en comunicación telefónica es por móviles.

Lo más importante hoy día es la explosión de la comunicación inalámbrica. Un dato para fijarlo, en
1991, había en todo el mundo 16 millones de abonados de móvil no móviles o celulares.- En este
momento hay 4.700 millones. De ahí el impacto de la transformación y la existencia de una
comunicación de masa horizontal e interactiva, o sea estamos en un mundo de comunicación de
masa, pero por otros medios. Lo más importante es que la comunicación es cada vez más una
comunicación por espacio social. En julio de 2009 por primera vez en el mundo el número de usuarios
de los espacios sociales, de las redes sociales como Facebook, y otros superó al número de usuarios
de correo electrónico.

La tendencia de crecimiento de Facebook en Argentina en los últimos meses ha sido muy interesante.
En los últimos 6 meses creció 21% pasando de 10.2 a 12.4 millones de cuentas a diciembre de 2010.
Tomando en consideración que hay alrededor 26.6 millones de usuarios de Internet en Argentina,
hablamos de una penetración de 47% y tomando como referencia a la población de Argentina que es
de 40.1 millones de habitantes podemos hablar de una “Facebook-Densidad” de 31%.

No hay que perder de vista lo que esta gran comunidad en red puede aportar a la toma de decisiones
dentro del país, del gobierno, instituciones y empresas, pues son un grupo con una gran penetración
dentro de la población y por lo que conlleva estar en esta red con un nivel de adopción de tecnología
más evolucionado. .

A continuación les presentamos una infografía que representa un análisis de Facebook en Argentina.

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Área  de  Gestión  Cultural  –  FCE  –  Universidad  Nacional  de  Córdoba,  Argentina.  

Fuente: http://www.dosensocial.com/2010/12/23/facebook-argentina-12-4-millones-de-cuentas-infografia/

La informatización social no es ajena a los procesos de creciente desigualdad y asimetría social


que genera el capitalismo actual. Y a su vez, quienes no poseen bienes tecnológicos como un
ordenador en el ámbito hogareño, pueden acceder con notable facilidad a este mundo cultural,
que implica un nuevo modo de relacionamiento social. En efecto: tanto en grandes como en
pequeñas ciudades, los cibercafes constituyen escenarios privilegiados de socialización que
permiten el acceso masivo a este nuevo imaginario de la globalización, que jóvenes de clases
medias altas y altas como jóvenes marginales de los suburbios comparten.

Sociología de la Cultura 15  
Área  de  Gestión  Cultural  –  FCE  –  Universidad  Nacional  de  Córdoba,  Argentina.  

En la actualidad el correo electrónico, la telefonía digital, en particular el teléfono celular, el


Chat, el twitter, etc. constituyen modos de comunicación habitual en las sociedades
globalizadas, sin ello implique sin embargo el reemplazo del contacto personal, como se suele
aludir nostálgica o apocalípticamente. El desafío que plantean a nuestra comprensión las
profundas transformaciones que mencionamos radica precisamente en que ambas formas –
virtuales y corporales- conviven y construyen nuevas subjetividades, lenguajes, signos, etc. A
diferencia de los anteriores medios de comunicación, que proponían un usuario más pasivo, las
nuevas tecnologías promueven una apropiación activa y casi ilimitada. Por su parte la llamada
esfera de la cultura ha comenzado a transformarse a partir de su presencia, y la separación
creciente de las esferas de la modernidad asume nuevas formas. No solamente se consumen
bienes culturales a través de la web, sino que también se construyen imágenes virtuales y se
producen bienes culturales.

La Internet habilita un uso interactivo y creativo, ampliando la existencia de productores


culturales, comportamiento más visible en las nuevas generaciones. En la actualidad no sólo se
hace cine, no sólo se hace teatro, no sólo se hace música, no sólo se hace literatura o plástica,
sino que también se construye una página web, se transforma el hecho material en un hecho
virtual. Sus creadores tienen páginas Web o blogs. Se ha constituido un conjunto
de bloggers que generan diarios, revistas, escriben, producen arte digital y un público impreciso
que se constituye en el mundo virtual, en el cual los productores interactúan con sus seguidores,
En dicho espacio, el llamado público tiene un lugar y puede convertirse también en un creador
cultural.

Asimismo, la masificación del uso de la web tiene consecuencias en las organizaciones y


movimientos sociales, y también promueve modificaciones en otros consumos culturales,
como ver televisión, y redefine, en consecuencia, la dinámica de las audiencias. Un ejemplo
interesante al respecto lo constituye la divulgación de capítulos de series televisivas por la web,
que altera la práctica individual y configura nuevas comunidades virtuales.

4.3. Internet modifica nuestros consumos culturales.

En las sociedades modernas occidentales, el consumo cultural estaba asociado a una pausa, a un
momento de ocio después del trabajo. Entre las diversas actividades del tiempo libre, las personas
podían elegir realizar tareas domésticas, encontrarse con amigos o familia o la salida cultural. Según
el análisis social esta elección estaría determinada no por la libertad sino por lo que las personas se
habilitan a hacer por su condición social. Es sabido que la condición social no se elige. También
inciden en esta decisión su capacidad económica, la oferta cultural, el acceso a los bienes culturales.
Si las personas viven en la ciudad o en el campo, si viven en una gran ciudad o en una ciudad
intermedia. También influye el grado de equipamiento cultural de una ciudad o región en el acceso a
los bienes culturales.

Sociología de la Cultura 16  
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El consumo cultural
http://www.youtube.com/watch?v=aRx9MpBHh5k&feature=related

Es decir, existen un sinnúmero de condicionamientos sociales para el consumo cultural, porque él


mismo es un hecho social. El consumo cultural es una forma de acción social que asume una
historicidad, se despliega en una especialidad y se vincula con la política y la economía. El consumo
cultural es una práctica de la modernidad a la vez que durante mucho tiempo se relacionó con una
vida social desplegada fuera del mundo doméstico donde se constituye la intimidad Quizás fue la
lectura o la ejecución de un instrumento las prácticas realizadas al interior de la domesticidad y fuera
de un ámbito social. Pero como señala Habermas si bien la literatura está asociada a la constitución
del individuo en la esfera íntima, como producto social moderno, lo literario necesita de ámbitos de
sociabilidad como el resto de las creaciones artísticas.

Con esta introducción pretendemos señalar, que esta historia de la cultura moderna y su recepción en
la forma de bienes simbólicos se modifica radicalmente con la expansión de las nuevas tecnologías
de la comunicación y la información. Películas de todos los géneros, series de todo el mundo, música
de todo el planeta, juegos, entretenimientos diversos, sonidos llegan a nosotros a través de cada vez
más pequeños aparatos Las pantallas de la computadora en el espacio hogareño se transforman en
una ventana al mundo En efecto, es clave en esta transformación, la posesión de equipamiento
tecnológico hogareño. Si tradicionalmente el hogar constituía un espacio de paz y bienestar, así
como de aislamiento del mundo exterior, ya con los medios de comunicación, el mundo exterior se
introduce en el hogar. En la actualidad podemos saber que pasa en el mundo sentados en un sillón.

Personalización del consumo cultural: el celular

Aunque más aún esta división entre lo privado y lo público adopta otro sentido con la complejización
del celular. Mediante este aparato ya lo que menos hacemos es hablar por teléfono. Es más esa
función parece estar en desuso. Con el celular se impone otro modo de comunicación atravesado por
las nuevas tecnologías e Internet. 2.0 Con el celular participamos del “mundo” de Internet en el cual
nos informamos, nos entretenemos, informamos a través de blogs o microblogs, participamos en
redes sociales, bajamos música, vemos series o películas. etc. La tecnología es un nuevo consumo
cultural. Esta impronta tecnológica modifica sustancialmente nuestra relación con la esfera de la
cultura tal cual había sido pensada en la modernidad y replantea aspectos sustantivos del lugar de la
cultura en la estructura social y de la teoría sociológica en general.

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5. De la industria cultural a las industrias creativas. Debates actuales

El aporte de Adorno y Horkheimer a la reflexión sobre el lugar de la cultura en la sociedad industrial


es innegable. El desarrollo de la industria cinematográfica de Hollywood, el predominio del carácter
industrial del arte, en detrimento de su faz creativa, así como fundamentalmente el creciente
predominio del valor mercantil sobre otros valores, imprimieron una direccionalidad en la producción y
el consumo cultural. Es decir que no sólo el carácter mercantil tergirversó el sentido mimético y
sublime del arte sino que también condicionó las formas de apropiación subjetiva, determinando la
percepción de los sujetos, limitando su imaginación y anulando su creatividad. De esta manera el
arte fue perdiendo funciones, habilitando a un sujeto cada vez más preparado para el trabajo
disciplinado, standarizado y esquemático.

Autores más recientes revisan esta mirada a la luz de nuevos procesos socio económicos. En un
contexto de auge del diseño, de sofisticación de los estilos de vida, y de gentrificación urbana, el
concepto de industria cultural se fue ampliando, ya que no sólo se consideró arte en un sentido
moderno vinculado a bienes simbólicos artísticos, sino también a otros bienes de la vida cotidiana que
comenzaban a estetizarse. En lugar de contemplar la industria cultural como aquello que en la esfera
cultural sustituye al arte burgués y a las vanguardias, y que traslada al ámbito cultural un modelo
fordista generado en el exterior de la cultura, el filósofo postoperaista Paolo Virno se pregunta por el
papel que le corresponde jugar a la industria cultural en la superación del fordismo y el taylorismo.
Según sus afirmaciones en Gramática de la multitud «ésta [la industria cultural] puso punto al
paradigma de la producción fordista en su conjunto. Un rasgo distintivo de las creative industries, en
términos de organización, no sólo de actividad es que ya no se organizan en forma de gigantescas
empresas de comunicación sino, principalmente, como pequeños negocios de productores y
productoras de cultura autónomos en el campo de los nuevos medios de comunicación, la
moda, el diseño gráfico, la cultura popular y, en el caso ideal, como acumulación de estas
pequeñas empresas, es decir, como clusters. Mientras el modelo de institución de la industria
cultural era la gran empresa establecida a largo plazo, las pseudo-instituciones de las creative
industries se muestran como temporalmente limitadas, efímeras y basadas en proyectos.

En la Argentina empujadas por la digitalización y los cambios en los hábitos de consumo


cultural, las industrias llamadas “creativas” se mueven y cambian. Pero no dejan de crecer.
Según datos del Sistema de Información Cultural de la Argentina, las actividades culturales
pasaron de representar el 2,35% del PBI en 2004, al 3,5% en 2009, algo por encima de la media
representada por estas industrias en América Latina (3%).

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La cultura como recurso


http://www.columbia.edu/cu/spanish/courses/spanish3330/9cultural/yudicecultura.pdf

5.1. La clase creativa

En las diversas acepciones más recientes para definir al capitalismo actual, hay una que puede llamar
la atención, que es la de capitalismo cultural, también capitalismo cognitivo, el cual hace hincapié en
el papel que el llamado trabajo inmaterial tiene actualmente en la generación de la ganancia. Existe
una bibliografía italiana que discute precisamente esta creciente relevancia de un nuevo tipo de
trabajador que no es el clásico obrero ni tampoco el que la sociología norteamericana denominó
White collar workers, refiriéndose a la clase media asalariada, que creció a la par de la demanda de
burocracia administrativa privada y pública estatal.

El desarrollo de las nuevas tecnologías, junto con el crecimiento de las industrias culturales y de la
comunicación, el éxito del diseño en sus distintas versiones (industrial, indumentaria, gráfico, etc)
terapias alternativas, nuevas profesiones y nuevos saberes generan una transformación de las
clases medias. Bourdieu en su libro La distinción, ya nos había advertido sobre la emergencia de una
nueva pequeña burguesía surgida en el marco de las transformaciones del capitalismo y de la
estrategia de las empresas trasnacionales cada vez más dependientes del marketing y la lógica
publicitaria para generar valor en sus productos. Se trata no sólo de nuevos productos que satisfacen
nuestras necesidades sino también de la emergencia de nuevos estilos de vida. En el contexto de
transformación del sistema productivo capitalista fundado en la producción en masa para las masas,
esto es una sociedad bastante homogénea en su composición perofundamentalmente en sus
aspiraciones propia de un estilo de producción, denominado capitalismo fordista, van surgiendo
nuevos actores sociales, con diferentes nombres de acuerdo a la teoría social y política que los
enmarque.

Dentro de la bibliografía británica se ha instalado el concepto de clase creativa, asociada a una nueva
clase media que construye un ethos muy distinto a la vieja clase media burocratizada, disciplinada ,
progresista pero también sacrificada siempre pensando en un futuro de bienestar para si misma como
para sus hijos.

Sociología de la Cultura 19  
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Esta clase creativa se caracteriza y se distingue del resto porque su fuerza de trabajo se funda en la
creatividad, en la singularidad. Si bien conforma un conjunto con otros que también trabajan y se
reproducen a partir de la creación, también existen debates acerca de cuán clase puede denominarse
en tanto su meta se funda en la conformación de si mismos como obra de arte y hacen un culto de la
singularidad de su estilo de vida. (Featherstone, Mike, Cultura del consumo y posmodernismo,
Amorrortu, 2000)

Estas nuevas clases medias, que Lash y Urry, denominarían estetizadas se corresponden con el
desarrollo que hicimos en la clase a, en torno al aumento de industrias culturales, por un lado y a la
transformación de su denominación, ahora llamadas industrias creativas, por otro. Como se señaló si
bien el aumento de este tipo de industrias es un fenómeno asociado al desarrollo de las nuevas
tecnologías, a su expansión y al consumo de sus productos por las sociedades mundializadas, que
atraviesa al universo, en la Argentina esta cuestión tiene que observarse en particular, dado el
singular crecimiento de este tipo de industrias.

Sobre los cambios que han experimentado las clases medias latinoamericanas en el contexto de la
globalización, ha salido reciente el libro de la CEPAL Las clases medias en América Latina,
compilado por Rolando Franco, Martín Hopenhayn y Arturo León, 2010, Siglo XXI. Luego de dos
décadas que el tema cedió su protagonismo al de la pobreza, en el contexto de cierto crecimiento y
nueva movilidad social, el crédito, políticas keynesianas, expectativas políticas, nuevas formas de
consumo, reapareció el debate. También han emergido nuevas lecturas, dada la transformación del
mercado de trabajo, la diversificación de carreras universitarias, las transformaciones de las ciudades
, también aparece en esta publicación una preocupación por la dimensión cultural no siempre
presente en el estudio de las clases medias, menos en América Latina . Lo que se señala es cómo no
sólo han cambiado los bienes que se consumen o sea su dimensión material, sino que también ha
cambiado el significado cultural de los bienes, o sea su dimensión cultural o simbólica. Es decir que
si en los años 40/50 se compraba una heladera que duraba 20 años, un televisor que duraba 10,
ropa que duraba 5 o más años, se iba al cine a una sala del barrio, en la actualidad todo eso, entre
una multiplicidad de bienes más se ha modificado radicalmente. También en la diferencia de ingresos
de una familia el nivel educativo alcanzado. Se establecía una clara diferencia entre clases según las
personas hagan trabajos manuales o no manuales.

En la actualidad, por las sucesivas crisis, muchas veces ocurre que sectores con altos niveles
educativos no logran insertarse profesionalmente, lo cual produce lo que los autores llaman
“vulnerabilidad para abajo”. Por el contrario, ciertas zonas del sector servicios, que no
necesariamente tienen altos niveles educativos, el crecimiento económico hace que a través del
consumo se produzca una “movilidad hacia arriba”, igualándolos en el acceso a viajes y colegios
privados con viejas clases medias.

Sociología de la Cultura 20  
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6. Implicancacias de la cultura en las sociedades contemporáneas.

Según Jameson (1984) y luego Lash (1990), el capitalismo posfordista se caracteriza por difuminar la
dimensión cultural al conjunto de la sociedad, ya todo es cultural. La economía es cultural, la política
es cultural, etc. El valor signo se impone en todas las esferas de lo social y modifica las pautas de
organización social y económica. Esta diseminación de lo cultural al resto de la sociedad hace que
Lash denomine a la posmodernidad como un nuevo régimen de significación, que se caracterizaría
por la desdiferenciación de esferas en los términos que habían sido planteados por Weber y
Habermas. Si entonces el campo cultural ya no está diferenciado del resto de los campos, como lo
estaba en la modernidad, esto supone una reformulación de las relaciones de dominación en la
llamada sociedad de la información.

¿Como afectaría al análisis de las relaciones sociales en términos de campo, y específicamente del
campo cultural, la creciente desdiferenciación de esferas que plantea Lash? Ya los bienes simbólicos
no son producidos exclusivamente por los intelectuales y los artistas, entendidos estos en sentido
clásico. Con el desarrollo de la informática y en particular con la difusión del diseño a todos los
planos de la vida social, teniendo en cuenta la emergencia de lo que se da en llamar trabajadores
simbólicos, se produce una diseminación de estos bienes por fuera del campo.

Podríamos incluir aquí, a diseñadores gráficos, diseñadores de páginas web, diseñadores de objetos,
publicistas, etc. La presencia de estos nuevos trabajadores, los profesionales del “design”, como los
denomina Featherstone (1990), otorgan un plus a los objetos en general y a los productos ya
simbólicos en particular, los cuales inciden en la perspectiva que los intelectuales y artistas tienen de
su pertenencia interna y legitimidad cultural, resignificando y ampliando el concepto de campo
intelectual y artístico .

Por su parte, Yúdice (2003: 340) toma de Toby Miller un concepto que nos parece muy apropiado
para pensar estas transformaciones producidas en el marco del capitalismo posfordista que es el de
división internacional del trabajo intelectual “En la era posfordista, la cultura , a semejanza de las
ropas que usamos, puede ser diseñada en un país, procesada en otros, comercializada en varios
lugares y consumida globalmente”. De esta manera la noción de campo cultural atraviesa diversos
espacios y pone en relación algunos de estos profundamente desiguales, estableciendo nuevas
relaciones de dominación.

Asimismo, el tema de la creación cultural, analizado por Williams y por Bourdieu, se resignifica en
este nuevo horizonte temporal. En efecto la creación cultural si bien se pensó como producto de la
inspiración individual o el genio del artista, significaciones propias del individualismo moderno, las
ciencias sociales contribuyeron a pensar que en realidad la creación se produce en el marco de
determinadas relaciones sociales en un espacio cultural, histórico y social determinado. La creación
cultural hoy debe ser pensada en una sociedad mundo ya que la proliferación de signos y de
estímulos visuales provocada por Internet, y la circulación intensiva de personas, genera intercambios
continuos, que impugnarían las visiones nacionales y locales de producción cultural.

Sociología de la Cultura 21  
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Esto ocurre también en la relación entre artistas e intermediarios culturales, como publicistas,
empresas trasnacionales, críticos, curadores. Ya las nuevas generaciones gestionan su producto en
términos globales. Si bien no ha desaparecido el ámbito nacional en la definición del lugar simbólico,
la legitimidad cultural no se produce localmente, aparecen en forma creciente los festivales, las
exposiciones internacionales, las coproducciones. Ser un artista móvil o un intelectual móvil, genera
un plus de legitimidad cultural no otorgado solo por las titulaciones y las instituciones locales. En ese
sentido el campo cultural esta atravesado por las características que sociólogos como Bauman
utilizan para hacer un diagnóstico de la sociedad actual, la estratificación se produce entre sujetos
móviles y sujetos localizados, cuyo ámbito finito de sentido, como diría Schutz se reduce a su
estrecha territorialidad, sin conciencia de globalización.

A nuestro entender esta estratificación de la sociedad global, enunciada por Bauman, atraviesa la
lógica de los campos. Quizás incluso se produce una movilidad mayor en una minoría de artistas
provenientes de países subdesarrollados que captan la lógica de la globalización y del discurso
multicultural dominante en vastas instituciones internacionales que aquellos generados en los países
desarrollados, cuyo espacio mundo es más reducido. Por otra parte, como señala García Canclini
(1999), en relación a las formas de la globalización, el caso de los artistas nos lleva a hablar de
globalizaciones tangenciales ya que no todos los artistas son atravesados por estos procesos de
globalización.

También la conformación de los públicos se está transformando. Si bien en el marco del dominio de la
industria cultural y fundamentalmente de las distribuidoras trasnacionales que determinan las formas
de la creación cultural y se rigen por el éxito de la producción cultural están orientadas al gran
público, siguiendo el análisis de Bourdieu en “Mercado de bienes simbólicos” (2003), las nuevas
tecnologías no necesariamente siempre limitan la autonomía de productores culturales. Existen
casos en que algunos grupos musicales producen su música, más allá del dominio de los sellos
trasnacionales: Yúdice (1999) nos aporta ejemplos en ese sentido. Nuevas formas de creación van
construyendo nuevos públicos y no necesariamente se someten a la lógica del gran público, sin por
ello dejar de constituir un mercado, dentro del gran mercado capitalista, un nicho de producción y
consumo al decir de Lash y Urry (1997). No es el público el que determina las formas de la creación
sino que contrariamente lo que se puede observar es la proliferación de nuevos creadores culturales
que -ante las dificultades que imponen las crisis y cierres de las sociedades nacionales- se lanzan a
nichos de nuevos públicos en un espacio transnacional, posibilitados por las nuevas tecnologías y por
la intervención en el espacio global de agencias trasnacionales.

Si bien Adorno y Horkheimer cuando desarrollaron el concepto de industria cultural no aludían


directamente a la trasnacionalización como cuestión del capitalismo consumista, se puede afirmar
que este tema ya era inherente a la producción industrial de la cultura, en particular en relación al cine
y más en particular a cuestiones vinculadas a la circulación y distribución de películas. No así a su
producción, como señalan Lash y Urry (1997), aludiendo al impacto del capitalismo posfordista en el
plano de la producción.

Sociología de la Cultura 22  
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También Ortiz hace referencia a este fenómeno cuando desarrolla los rasgos emergentes de la
producción cultural actual. Como señala García Canclini (1999) “La aplicación de formatos
industriales y criterios transnacionales de competencia a las artes visuales y la literatura está
modificando su producción y valoración, aunque la mayor parte de las obras artísticas siga
expresando tradiciones nacionales y circule sólo dentro del propio país (García Canclini, 1999:15).

El Etnógrafo, nuevo documental de


Rosell http://www.youtube.com/watch?v=ecwzcbZj7mE

Cultura y desarrollo http://www.youtube.com/watch?v=qUfdxRG6k2s

Gestion cultural en Chile, http://www.youtube.com/watch?v=K8bO90t7Kkc

Políticas de cultura en América Latina


http://www.youtube.com/watch?v=RnbTFCFG7y0&feature=related

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Gedisa, Buenos Aires

*Investigadora del Área de Estudios Culturales, Instituto Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales
UBA. Es profesora de grado y posgrado de dicha Facultad en Teoría Sociológica contemporánea. Se
especializa en estudios de públicos de la cultura. Es autora de numerosos libros y artículos de su
especialidad.

Sociología de la Cultura 27