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GÓMEZ PEREZ, Rafael – Introducción a la metafísica

Capítulo I: Introducción general a la metafísica.

1. ¿Qué es la metafísica?
Lo que tiene ser puede denominarse con el nombre de ente (como lo que tiene vida se
denomina viviente). La metafísica es la ciencia que estudia el ente en cuanto ente. Las demás
ciencias estudian lo que es, lo que tiene ser, en cuanto que es un determinado tipo de ente.
Si toda ciencia es conocimiento de las causas de lo que se da, la metafísica es un conocimiento
de los principios y de las causas del ente en cuanto ente. Por tanto es ciencia en sentido estricto. Por
esto es que Aristóteles denomina a la metafísica como filosofía primera.
El objeto material de la metafísica es el ente, es decir, la totalidad del ente; el objeto formal es
el ente en cuanto ente.
La metafísica presta al conjunto de las ciencias el servicio de mantener constantemente
disponible la pluralidad de registros de la inteligencia.

2. La metafísica como ciencia especulativa


La metafísica es ciencia especulativa porque tiene como fin conocer la verdad más profunda de
las cosas: porque son lo que son; y, aun más, porque son. ¿Qué es ser?
Las ciencias especulativas se distinguen entre sí según el grado de separación de la materia y
del movimiento en la consideración de sus respectivos objetos. Separación de la materia y
movimiento es una expresión equivalente a abstracción, salvo en la metafísica.
Hay tres tipos de objetos:
• Hay objetos que dependen de la materia según el ser (sin materia no son) y según el
modo de entenderlos. La materia entra en su definición. Aquí encontramos a la filosofía de
la naturaleza y a las ciencias experimentales.
• Hay objetos que, aunque no pueden existir sino en la materia, pueden ser entendidos
sin ella, porque la materia no entra en su definición. De estos tratan las matemáticas.
• Hay objetos que no dependen de la materia según el ser, porque, o nunca son con
materia o, dándose a veces unidos en la materia, son de suyo independientes de ella. De
estos objetos trata la metafísica.
La metafísica, aun tratando aún tratando de cosas que no son empíricamente experimentables,
tiene que recurrir a imágenes, ejemplos, comparaciones, para no perder el contacto con la realidad
sensible.

3. Metafísica: Objeto material y formal


• Objeto material: todo conjunto de aspectos que hacen a la materialidad de las cosas y a los
que accedemos por los sentidos. (determinada materia, extensión, olor, color, etc.)
• Objeto formal quod: si me preguntan qué (quod) es lo primero que veo, responderé el color
del árbol. El objeto que formalmente aprehendo es el color: el color es, para la vista, el objeto
formal quod.
• Objeto formal quo: yo tengo capacidad para ver, pero si no hay luz no puedo ver. Por tanto, la
luz es también objeto de la vista, y precisamente el objeto que formalmente hace que pueda
ver lo que veo: el objeto por el que veo (quo) lo que veo.
El objeto material de la metafísica es todo; son objetos para la metafísica todas las cosas,
puesto que todas son entes, es decir, tienen ser. El objeto formal quod de la metafísica es el ente en
cuento ente, lo primero que vemos. El objeto formal quo de la metafísica es la razón, ya que el ente
en cuanto ente es inteligible para la razón.

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4. Ente, que viene de ser
¿Qué quiere decir ente? Ente es lo que es. Lo primero que advertimos es que las cosas son; ente
es la primera noción, y las primeras nociones ni se definen ni se demuestran. Se muestran.
El ente es lo que tiene ser. Algo es real porque tiene ser. En metafísica se trata, en definitiva, de
fundar el ser del ente.

5. El principio de no-contradicción
De cualquier ente hay algo que se puede decir sin que quepa poner objeción alguna: “es
imposible que esto sea y no sea a la vez, bajo el mismo aspecto y en el mismo sujeto.” Este
principio de no-contradicción aparece apenas el entendimiento advierte un ente; advirtiendo lo que
esto es advierte lo que no es y, con eso, la división entre una cosa y otra.
Este principio es una operación lógica fundada en la realidad. Lógicamente, el principio reviste
esta afirmación: “no puede suceder que afirmaciones y negaciones opuestas se verifiquen a la vez
acerca de lo mismo.

6. Primera aproximación Terminológica


• Ente: es aquello que es: id quod est. Ente es el participio presente del verbo ser.
• Entidad: nos situamos en otro nivel: de la abstracción. La entidad es algo real porque los entes
son reales.
• Ser: componente metafísico del ente concreto y singular. Ser es verbo, acto.
• Esencia: es aquello por lo que una cosa es lo que es. Al referirnos a esencias estamos dando
ya con el ser.
• Existir: resultado de tener el ser.
• Existencia: abstracto de existir.

7. Metafísica y teología
La teología sobrenatural es la ciencia que toma como datos para sus análisis las verdades
sobrenaturales reveladas por Dios a los hombres. Son verdades que superan la capacidad de la razón
humana, pero no son irracionales.
Los misterios divinos, por su propia naturaleza, de tal modo sobrepasan el entendimiento
creado que, aun enseñados por la revelación, y aceptados por la fe, siguen encubiertos por el velo de
la misma fe.
La metafísica puede caminar entre las realidades sobrenaturales. Esa metafísica de la realidad
proporciona a la teología análisis verdaderos, con los que profundizar en el contenido de la
revelación. Una filosofía del ser necesita precisar mucho las nociones para que pueda adentrarse en
la teología. Si se enfoca mal la metafísica, se termina desarticulando la teología.

Capítulo II: La experiencia del cambio: substancia y accidentes

1. La experiencia del cambio


La realidad que se presenta ante el hombre es algo cambiante. La experiencia de cambio lleva a
interrogarse si es que todo cambia y nada permanece nunca igual, o si el fondo de todo es siempre el
mismo y el cambio es simple apariencia.
Santo Tomás: “Todo movimiento presupone algo inmóvil; porque cuando el cambio se hace
según una cualidad permanece inmóvil la sustancia.”
En las cosas sensibles se registra el cambio y a la vez la permanencia de algo. Es necesario
atender tanto a lo que cambia como a lo que permanece. Hay tres teorías que buscan explicar este
tema:
- Monismo ontológico: (Parménides) la verdad es una e inmóvil. El cambio y la

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multiplicidad son apariencias.
- Idealismo: (Espíritu Absoluto) lo múltiple es una instancia que es preciso superar. La
verdad evoluciona dialécticamente en la historia universal.
- Fenomenismo: Nada hay fijo. La verdad es el nombre del devenir.

2. La substancia
Lo que permanece en el cambio se llama substancia. No la podemos definir pero si la podemos
describir.
- Permanencia en los cambios
- Unidad del ser en la multiplicidad
- La subsistencia de un núcleo sobre el cual o en el cual existen los demás.
Existen dos sentidos de substancia. El primero y más fundamental es el de sujeto al cual
sobrevienen los accidentes, como subsistente, en el cual todo lo demás se sujeta. El segundo
sentido, toma la substancia como esencia, como parte formal del sujeto.
Independientemente de esto, encontramos en la substancia la división de
- Substancia Primera: es real, inmediato, este algo concreto. En la realidad existen
solo substancias primeras, los individuos de cualquier género o especie y
- Substancia Segunda: en sentido lógico, es lo universal. Es el producto de una
abstracción de la mente, y esa abstracción es posible porque existen substancias primeras.
Compete a la substancia tener en sí el acto de ser. La substancia realiza plenamente la noción de
ente: lo que tiene el ser en sí y no en otro. Lo específico de la substancia es tener el ser en calidad de
sujeto. La substancia es también per se, por sí, pero ésta no es la nota característica de su definición.
La substancia puede ser algo común, su núcleo no puede estar en el acto de ser, que es algo
propio de cada cosa; su núcleo debe ser una esencia a la que le corresponde ser en sí y no en otro.

3. Los accidentes
La esencia del accidente corresponde ser en otro y no en sí. Los accidentes son determinaciones
del ente y se dan, múltiples, en el sujeto. Son modos secundarios de ser.
Todas las sustancias tienen accidentes, que son formas que la perfeccionan. La sustancia y los
accidentes agotan todos los modos de ser. El ente se divide en predicamentos según los diversos
modos en que se da: sustancia y accidentes. Predicar es sinónimo de decir de; hablamos de
predicamentos para referirnos a los modos de ser (reales) que observamos en la realidad.
Nueve tipos de accidentes:
• Intrínsecamente unidas a la esencia:
o Cantidad: por parte de la materia.
o Cualidad: por parte de la forma.
o Relación: por respecto de otra cosa.
• Extrínsecos a la esencia:
o Tiempo: Quando.
o Espacio: dos tipos: 1) Ubicación, 2)Situación (situado).
o Acción: que realiza el sujeto.
o Pasión: una acción que el sujeto padece.
o Hábito: modo exterior de presentarse.

4. La triple relación de la substancia al accidente


Sin la substancia los accidentes no serían. La substancia (primera), el ente, tiene una unidad
radicada en su único acto de ser. Hay tres relaciones de la substancia al accidente:
• La sustancia sirve de vía al accidente para ser.
• La sustancia es al accidente como la potencia al acto. El sujeto se actualiza por sus

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accidentes. Los accidentes perfeccionan la substancia.
• Los accidentes son causados por la substancia. La forma substancial es causa de los
accidentes, ya que les da el ser.

5. Prioridad de la substancia respecto de los accidentes


Santo Tomas: “La substancia es algo completo en su ser y en su especie; el accidente, en
cambio, no tiene un ser completo, sino que depende de la substancia.”
- Prioridad de la substancia en cuanto al ser. (prioridad más importante)
- Prioridad en cuanto a la definición: el accidente se define por la substancia.
- Prioridad en el conocimiento: de lo primero de lo que se tiene conocimiento es del
compuesto de substancia y accidente; después, el conocimiento de los accidentes nos lleva a
conocer la esencia del objeto; y, finalmente, conocida esta, obtenemos un mejor
conocimiento de los accidentes que nos han conducido a ese conocimiento de la esencia.
- Prioridad en el tiempo: porque ninguno de los accidentes es separable de la
substancia, mientras que solo la substancia es separable de los accidentes; porque un sujeto
realmente existente puede carecer de un accidente, pero luego puede adquirirlo.

6. El ser (“ese”) de los accidentes es “ser-en-el-sujeto”


La noción de accidente contiene algo de imperfección, porque el esse de los accidentes es in-
esse (ser-en) y depender, y entrar en composición con el sujeto. El accidente no da el ser al sujeto,
sino el sujeto al accidente. El acto de ser corresponde al sujeto, y los accidentes lo tienen por
participación de la substancia, del sujeto.
Que los accidentes no tengan el ser en sentido propio y verdadero no quiere decir que no sean:
son, pero en la substancia. Su ser es ser-en-el-sujeto. Los accidentes no se hacen ni se corrompen;
es la substancia la que se hace o deja de ser según tal o cual accidente.

7. Estudio del accidente relación


La relación es un accidente. Los que se relacionan son los sujetos. La relación es: orden o
referencia de una cosa a otra. La relación es un simple “referirse a”. Nada se añade al sujeto
cuando se pone en “relación a”, pero la relación es algo real, ya que el sujeto “referido a” adquiere
obligaciones, modos de comportamiento, etc, que antes no tenía.
La relación puede ser:
- Real: cuando alguna cosa, según su naturaleza, se ordena a otra, o cuando dos cosas
se ordenan entre sí. (relación padre-hijo)
- De Razón: no tiene directamente una base en la realidad; existe esa relación en el
entendimiento que establece una referencia lógica entre dos cosas.
a) Requisitos de la relación real:
Para que exista una relación real entre dos cosas hace falta:
- Un sujeto y un término real.
- Un fundamento real que es causa de la relación y distinto realmente de ella.
- Distinción real entre el fundamento y el término.
- Que el sujeto y el término sean simultáneos y conocidos simultáneamente.

b) División de la relación real:


Según sean los modos posibles de que una cosa se ordene a otra, habrá otros tantos tipos de
relación real.
- Orden según el ser: cuando una cosa depende en su misma existencia de otra.
- Orden según la acción y la pasión: cuando una cosa recibe/confiere algo de/a otra.
- Orden según la cantidad: la cantidad de una cosa puede ser medida por la de otra.

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Capítulo III: La composición fundamental en todo ente creado: Potencia y Acto.

1. La experiencia del movimiento


El movimiento es una experiencia que permite advertir la realidad de la potencia y del acto.
Hay cosas capaces de realizar o de recibir determinaciones que antes no tenían. Ciertas capacidades
o potencias pertenecen a una cosa y no a otras.
Potencia es aquello que puede ser algo y no lo es. Acto es aquello que ya es. Movimiento es el
paso de la potencia al acto correspondiente.

2. El movimiento: Paso de potencia a acto


El movimiento es una realidad y, por lo tanto, acto. El movimiento es el acto del ente en
potencia en cuanto está en potencia. Acto del móvil en cuanto que es móvil.
Hay muchos tipos de movimiento: a) el de un sujeto a otro sujeto (generación-corrupción), b) el
de un sujeto que está en cierto estado al mismo sujeto en otro estado: Se traslada (movimiento
local), se altera en sus cualidades (alteración), cambia en magnitud (aumento o disminución).
La generación y la corrupción, más que un movimiento, es un cambio instantáneo.
En la creación o en la aniquilación tampoco hay movimiento, o tránsito de potencia al acto. La
creación es poner algo donde antes no existía nada. La aniquilación es quitar todo lo que antes
existía.
En el movimiento se observa el arranque (potencia) y el término (acto). Y el movimiento es
propiamente este paso de la potencia al acto. En el movimiento se advierte también un sujeto que
mueve y otro que es movido: de ahí se extrae la distinción de potencia activa y potencia pasiva.
En el ámbito del conocimiento humano, pueden considerarse dos niveles de potencia y acto. 1)
es el paso de la ignorancia (potencia pasiva) a la ciencia (acto); 2) es el paso de la posesión habitual
de la ciencia (potencia activa) a su ejercicio actual (acto).

3. Acto es perfección
Todo está compuesto de potencia y de acto. Todo acto es limitado cuando no tiene toda la
perfección que le corresponde o no la tiene en todas sus formas posibles, pero el acto, de suyo, no
implica limitación alguna. Acto es afirmación de la realidad.

4. El acto es limitado por la potencia en la que es recibido


El acto no puede ser limitado por otro acto; en efecto, el acto no es nunca límite, sino
tendencialmente ilimitación, perfección; el acto que encontramos en la realidad es perfección
limitada.
El acto no puede ser limitado por la causa eficiente.
El acto solo puede ser limitado por la potencia en la que es recibido. Con la potencia que lo
limita, el acto forma el ente concreto.
La composición del acto y la potencia en la característica común de todo lo creado. Solo Dios
es Acto Puro, acto sin potencia alguna que lo limite, perfección ilimitada.

5. Acto y potencia se distinguen realmente entre sí


Respecto de una perfección cualquiera, la potencia es lo determinable, el acto es lo
determinado. Son distintos uno de otro porque una misma realidad no puede ser o no ser a la vez
según la misma perfección. Aquello que puedo llegar a ser no lo soy aún; y cuando lo soy, en
aquello, ya no estoy como antes.
La realidad de la potencia estriba en estar ordenada al acto. Sin acto no hay potencia. Potencia,
por tanto, es una ordenación real: lo que se da entre lo realmente determinable y lo realmente
determinante.

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6. Prioridad del acto
La realidad acto es indefinible; no se demuestra. Se advierte en la realidad. La potencia, en
cambio, se define por el acto. Por lo tanto, el acto es anterior a la potencia. Lo que está en potencia
no pasa al acto si no es por la acción de un ente en acto.
El acto es primero en perfección.

7. Potencia activa y potencia pasiva


En el movimiento podemos observar un motor y un móvil; en el motor está la capacidad de
obrar, la acción; en el móvil, la capacidad de ser movido, la pasión.
La potencia activa es el principio que da origen al movimiento del cambio hacia la constitución
de otra cosa en cuanto que efectivamente otra. Es la capacidad de obrar. El acto correspondiente a la
potencia activa es la acción.
La potencia pasiva es, en cambio, la capacidad de ser movido por otro. Esta potencia es
irreductible al acto y se contrapone a él como algo realmente distinto de él. La potencia pasiva
presupone la activa. La pasión presupone la acción.
La distinción de ambas se advierte con claridad cuando los dos sujetos del movimiento son
distintos. Uno pone la potencia activa y el otro está padeciendo la acción del primero.
Además, ningún ente es agente y paciente a la vez y bajo el mismo aspecto. Hay siempre algún
tipo de distinción, de composición de una cosa con la otra.

Capítulo IV: Sobre la esencia

La estructura formal de la substancia es la esencia. La esencia es aquello por lo que la cosa


es lo que es.

1. Aclaraciones terminológicas
La esencia recibe diversos nombres. Son sinónimos y se distinguen por el ángulo desde el cual
la inteligencia analiza la esencia.
- Quididad: lo significado por la definición. Cuando preguntamos por la esencia
preguntamos por lo qué es (quid est).
- Naturaleza: es la esencia en cuanto considerada principio de operaciones. “Su
naturaleza le lleva a hacer esto”.
- Lo Universal: es la esencia universal. El universal “la esencia humana”.

2. Esencia y substancia
La substancia es llamada ente principal, por lo que tiene una esencia a la que corresponde ser
en sí y no en otro como al sujeto. Por la esencia, el ente en colocado en un género y en una especie.
La esencia determina el modo de ser. Por eso, el término esencia corresponde únicamente a la
substancia.
La esencia es la estructura formal de la sustancia. Se puede decir que la sustancia es la esencia
específica, solo en el sentido de substancia segunda. La esencia, como estructura formal de la
substancia, no es una tercera cosa entre la especie y el individuo; es el principio formal de la especie
y del individuo.

3. Constitución metafísica de la esencia en las substancias corpóreas


En las substancias corpóreas la esencia es resultado de la composición de materia y de forma
substancial. Esto se advierte a través de la experiencia de los cambios substanciales. En la materia y

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la forma se da una distinción real.
La forma no es toda la esencia de la substancia corpórea, sino solo su principio formal. En la
substancia, la materia se comporta como potencia, la forma como acto. La primacía corresponde a
la forma (acto). Por eso se puede afirmar que las esencias de las substancias corpóreas, aunque
compuestas de materia y forma, están determinadas metafísicamente por la forma. El ser es recibido
en la esencia a través de la forma, que es acto en su orden. La forma no depende de la materia. La
forma es acto de la materia, esto hace que forma y materia formen una unidad. El ser y la unidad de
las substancias compuestas les vienen del acto formal.

4. Mutua relación entre materia y forma


- Materia y forma se relacionan como acto y potencia. La materia es el principio
determinable y la forma es el principio determinante de la esencia.
- La materia es a causa de la forma y no al contrario. La materia es ente en potencia:
es solo por participación de la forma. La forma no exige de sí la materia, pero la materia si
exige la forma.
- La unión materia-forma es inmediata: Materia y forma no son dos cosas que se unen
para formar una tercera; son los dos principios metafísicos de algo uno, del ente concreto.
La unión se realiza por una causa agente que lleve a la potencia a ser actualizada por el acto.
- La forma en las substancias materiales y en las espirituales: la forma de las
substancias que dependen totalmente de la materia necesitan la materia para subsistir.
Viceversa para las substancias espirituales.

5. La forma es el acto esencial


La forma hace que la materia sea porque, 1) la forma determina la esencia, 2) la forma es
realmente causa, aunque causa formal y no eficiente, del ser del ente. La forma es el camino por el
que llega el acto de ser. La forma da el ser.
- La forma de una substancia no es el mismo acto de ser, sino un principio de ser.
- La generación y la corrupción se dan al adquirirse o perderse la forma.
- El ente es causado formalmente por la forma y eficientemente por Dios.
- La forma substancial es única e indivisible en cada ente y asume la perfección y las
operaciones de las formas más imperfectas que ella.
- A nivel trascendental, la unidad del ente es dada por el acto de ser; a nivel
predicamental, la unidad del ente depende de la forma.
- Las formas no tienen ser, son principios por los cuales las cosas tienen el ser, el acto
de ser.
- La forma, que es el principio de ser, es también principio de operaciones. Cada ente
actúa según su forma.

6. El principio de individuación o qué hace ser individuo


La realidad está compuesta por individuos, substancias primeras, entes concretos. Individuo
es lo que es en sí indistinto y distinto de los demás.
La individuación no puede provenir de la forma, que es acto, y como tal implica ilimitación;
sin materia, la forma sería simple y subsistiría por sí (substancias espirituales). La individuación ha
de provenir de la materia, materia primera (el primer sujeto de cualquier actualización de lo
material).
Si la diversidad de las formas produce la diversidad de las especies, la diversidad de materia
individual produce la diversidad de los individuos dentro de la misma especie.
La materia se hace individual al recibir la cantidad, ya que determina a la materia con propia
extensión (dimensión), determina a la materia a ser “esta materia”. Como únicamente la cantidad
dimensiva tiene, en sí, por naturaleza algo de donde pueda provenir la multiplicación de los

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individuos de la misma especie, el primer fundamento de esta multiplicación es la dimensión.
La individuación por la materia, determinada a su vez por la cantidad, no es lago previo a
la unión de la materia y forma. Solo la unión de la materia y la forma da origen a la
corporeidad.

VIII-Metafísica como sabiduría

1-Punto de partida y objeto de la metafísica


La metafísica comienza cuando el conocimiento del ente se enriquece, al advertir en su seno
la distinción entre sujeto y acto de ser. La noción de ente en cuanto ente, es el objeto formal quod de
la metafísica, y abarca todo. Es una noción concreta (expresa la síntesis actual de sujeto y acto de
ser), y abstracta (alcanza a algo común, a todo). Esto no quiere decir que se lo conciba por
abstracción, de hecho no se puede llegar a un “concepto de ente”.
El objeto de la metafísica es el ente tomado como sustantivo, pero connotando el participio.
Tomado como sujeto, ente significa sujeto que tiene el acto de ser, algo que es. Una vez que la
metafísica advierte la dualidad de sujeto y acto de ser, procede:
a) A estudiar los modos en que el ser compete al ente (predicamentales)
b) A descubrir la distinción real entre esencia y esse
c) A advertir la noción intensiva de esse: el ser como acto
2-La analogía del ente
Ente se predica de todas las realidades, pero no de un modo unívoco o equívoco, sino
análogo. La analogía es un instrumento decisivo en la teología natural y en la cristiana. Permite
utilizar los conceptos humanos para expresar la vida íntima de Dios. Un nombre se predica de modo
análogo de diversas cosas cuando les conviene según una ratio en parte igual y en parte diversa.
Existen distintos tipos de analogías:
• La analogía de atribución: varios tienen relaciones diversas a un unnum. Puede ser
extrínseca, cuando la ratio significada por el nombre se encuentra per se sólo en el analogado
principal; en los demás se encuentra sólo por una relación de causalidad eficiente o final (animal
sano y alimento sano; lo realmente sano es el animal). Puede ser también intrínseca, cuando es
analogía según la realidad. Sustancia y accidentes; ambos participan de esse y la sustancia es causa
de los accidentes.
• La analogía de proporcionalidad: hay entre ellos una semejanza expresable en
proporciones. Esta puede ser propia cuando hay una ratio que se realiza formalmente en todos los
analogados. Hay relación esencia-esse en los accidentes y por otro lado en la sustancia, aunque lo
primero depende de lo segundo. Es impropia cuando la ratio se realiza formalmente solo en el
analogado principal, en los otros hay solo una semejanza (el silencio del mar).
La analogía de atribución intrínseca tiene la primacía metafísica y es el fundamento de la
analogía de proporcionalidad (propia). Esto se debe a que la analogía de atribución es la versión
lógica de la participación del ser. Por otro lado, se registra también una semejanza según
univocidad. En la participación predicamental, según la cual el individuo participa de la especie, la
especie se predica unívocamente del individuo.
3-El método metafísico
Es un prejuicio corriente considerar las ciencias más conocidas como realidades concretas, a
diferencia de la metafísica, que sería algo abstracto. En realidad las demás ciencias son las que
utilizan abundantemente la abstracción, la metafísica tiene un método propio que estriba en
devolverle a lo concreto la realidad. Abstraer es distinguir lo que en la realidad está unido. Hay dos
tipos de abstracción:
• Atracción total: aprehendemos un universal, sin considerar sus realizaciones individuales.
No se prescinde de la materia, sino solo de la materia individualizada (estudia la carne y los huesos,
no esta carne y estos huesos). Es utilizada en las ciencias naturales.

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• Abstracción formal: en el interior de un universal que se predica de muchos, se abstrae una
determinada formalidad. Está en el origen de las matemáticas, a quien le interesa la forma de la
cantidad. Esta abstracción formal cuantitativa es posible debido a que los accidentes advienen a la
substancia en un cierto orden, y entre ellos el primero es la cantidad. Captando la cantidad capto
también la substancia, pero no en su materia sensible, sino en lo que Tomas llama materia
inteligible.
El método de la metafísica es la separatio. Está más cerca de la abstracción total que de la
formal, pues esta conserva el concreto más íntegro que aquella. Separa lo que es separable en la
realidad del ser (aunque no sea físicamente separable), y es separable porque la esencia es distinta al
acto de ser, a la vez que es gracias es él. Interesada por el ser mismo de los entes, aquello que los
hace reales, el método metafísico no solo no abstrae, sino que opera en sentido inverso a la
abstracción, estudiando lo concreto en cuanto tal. La metafísica trata del concreto subsistente y de
los principios que entran en su constitución: acto y potencia, materia y forma, esencia y acto de ser.
Santo Tomas no habla nunca de tres grados de abstracción, como si fuesen una secuencia de
dificultad creciente. Explica esos tres modos diversos de entender las cosas según su separación de
la materia.
• La abstracción total: mediante ella, las ciencias naturales estudian lo que depende de la
materia según el ser y según nuestro modo de entender.
• La abstracción formal: con ella las matemáticas estudian lo que depende de la materia según
el ser pero no según nuestro modo de entender.
• La separatio: utilizada por la metafísica estudia lo que no depende de la materia según el
ser, sea o no en la materia. Persigue el conocimiento de las cosas atendiendo a lo más actual,
al acto de ser.

La metafísica actúa mediante la separatio para arribar a todas sus nociones. Así
experimentamos en las cosas una actividad hacia afuera y hacia adentro; las vemos dotados de
propiedades, de actos accidentales, separables de algo sin lo cual, por otra parte, no pueden ser:
la substancia. Se llega así a la substancia como unidad de sustentación y de definición esencial
de cada ente. A su vez, cada ente es gracias a su acto formal, a la forma substancial que en las
substancias corpóreas entra en composición con la materia. El acto de ser llega a los accidentes
y a la materia por la forma. Pero la forma no es el último y definitivo acto, pues está en potencia
de ser. El acto de ser es el acto de todos los actos.

Grados de Separación de la Materia:1

Las ciencias especulativas se distinguen entre sí según el grado de separación de la materia y


del movimiento en la consideración de sus respectivos objetos.
Estos grados de separación de la materia son:
• Hay objetos que dependen de la materia según el ser (sin materia no son) porque la materia
entra en su definición. (no se puede referir a una roca sin referirse a la materia.) De estos estudia la
filosofía de la naturaleza y las ciencias experimentales. (Estas ciencias necesitan de la
singularidad de la materia pero no de sus propiedades).

• Hay objetos que aunque no pueden existir sino en la materia, pueden ser entendidos sin ella
porque la materia no entra en su definición. (Podemos abstraer la forma cuantitativa de círculo, sin
necesidad de referirnos a la materia de las sustancias sensibles circulares.) De estos estudia la
Matemática.

1
Rafael Gómez Pérez, Introducción a la Metafísica, I. Qué es la Metafísica, Pág. 24-25

9
• Hay objetos que no dependen de la materia según el ser porque no son con materia o porque
son independientes de la materia. (Dios, los ángeles) Se prescinde de la corporeidad y se llega a
conceptos inteligibles. Estos estudia la Metafísica.

Tipos de Abstracción del Hombre:2

Abstraer es distinguir lo que en la realidad está unido. El entendimiento humano puede hacer
dos tipos de abstracciones y, según esos dos grandes tipos, se distinguen dos grandes grupos de
ciencias: Las de la naturaleza y las matemáticas:

• Abstracción total: Aprehendemos un universal (se abstrae el todo, la esencia) sin


considerar sus realizaciones individuales. No se prescinde de la materia, sino solo de la materia
individualizada de este o aquel sujeto. Esta abstracción es utilizada por las ciencias de la naturaleza
(biología, botánica, geología, física, etc) lo que pretenden es hablar de características propias de
todos los cuerpos.

• Abstracción formal: Abstracción de una forma. En el interior de un universal que se


predica de muchos, se abstrae una determinada formalidad. Mentalmente se considera esa
formalidad desligada de otras con las que en la realidad está unida. Esta es el origen da las
matemáticas a las que le interesa la forma de la cantidad. Esta abstracción formal cuantitativa es
posible porque la cantidad es independiente de la cualidad. Lo primero es la cantidad. Captando la
cantidad capto también la sustancia pero no en su materia sensible sino en su materia inteligible.

2
Rafael Gómez Pérez, Introducción a la Metafísica, VIII. Metafísica como Sabiduría, Pág. 212-214

10
Fernández Marcantoni: Curso de introducción a las disciplinas filosóficas

En todos nuestros razonamientos se parte para llegar a la conclusión de ciertas premisas que se
suponen verdaderas; estas premisas a su vez pueden ser demostradas y así sucesivamente. Pero
como no podemos seguir indefinidamente debemos llegar a juicios que son evidentes por sí
mismos y que no se fundan en otro anterior: son los principios lógicos, verdades sobre las que
deben asentarse todas las demás.
Son evidentes por sí mismos (la inteligencia de todos los hombres en su uso natural los
supone); indemostrables (sería imposible pretender justificarlos por premisas anteriores, no serían
principios), universalmente conocidos y no necesitan se demostrados para ser admitidos (no
pueden ser puestos en duda). Ojo, no son una verdad primera que contiene a todas).
Estos principios lógicos tienen su correlato intencional en los principios ónticos (de los seres),
que son en la realidad la fuente de donde la razón los saca; se fundan en la realidad misma del ser,
de las cosas, porque nuestro mundo lógico es un espejo que refleja la realidad ontológica.
Los principios lógicos se distinguen de los axiomas y de los postulados. Los axiomas son los
principios aplicados a las ciencias particulares (Matemática), son evidentes y se fundan en los
principios lógicos; los postulados son punto de partida de las ciencias particulares, se distinguen de
los axiomas en que a pesar de ser indemostrables no son evidentes y hay que admitirlos, suponeros
(los postulados de la razón práctica en Kant)
Principio de Identidad:
Se expresa: “Todo ser es idéntico consigo mismo” o “lo que es, es”. Se simboliza “A es A” o
“no A es no A”. Todo ser es lo que es, se identifica consigo mismo mientras es. Esta verdad se
desprende de la unidad metafísica del ser: todo ser es uno, está separado de todos los demás. Esta
propiedad lo hace inconfundible con toda otra cosa, aunque sea de la misma especie. Si así no fuera,
dudaría.
De igual modo nuestros pensamientos tienen esta propiedad, son lo que son. Si bien en los seres
del mundo corpóreo puede darse un cambio constante, en nuestros pensamientos, que son
verdaderamente universales, hay una mayor inmutabilidad temporal. El principio es más evidente
tratándose de nuestros pensamientos.
Una cosa es una cosa en medio de muchas que no son ellas, es una ley del ser.
“Lo que no es no es” es una formulación meramente lógica del principio, porque en la realidad
lo que no es, es la nada, y por consiguiente no se identifica consigo mismo porque no tiene ley
alguna. Podemos pensar la nada formando un concepto negativo del cual diremos que se
identifica consigo mismo: el ente lógico “nada” es idéntico a sí mismo.
El principio de identidad tiene primacía sobre los otros, al menos en el aspecto psicológico,
porque lo que primero capta la inteligencia es el ser: qué se opone al no ser, surge inmediatamente
percibida su identidad.
La unidad de conciencia nos demuestra que somos un sujeto que si bien a través del tiempo va
sufriendo muchos cambios, permanece idéntico a sí mismo; nos reconocemos como el mismo a
través de los años.
Principio de contradicción
Enunciado: “una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido”, “A no
puede ser A y no A juntamente”. Es un principio fundamentalmente ontológico. Se desprende
inmediatamente del de identidad: una vez que reconozco la identidad, puedo ver inmediatamente la
imposibilidad de lo opuesto, pero primero la identidad.
En el plano lógico se formula diciendo: “un mismo predicado, no puede ser afirmado y
negado de un mismo sujeto juntamente y en el mismo sentido”. Aquí se expresa la oposición
radical al no ser. El ser excluye absolutamente al no ser: esta flor es tal y no puede ser a la vez no-
flor. Es absurdo para los seres, inconcebible para la inteligencia, que una cosa sea y no sea a la vez.
La razón ve ello como una ley primitiva que se impone. Si dudamos del principio de contradicción,

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debemos dudar de nuestra propia duda, con lo cual caemos en la absoluta negación del ser y del
conocer.
El principio de contradicción es ley absoluta de nuestro pensamiento, principio
primerísimo al cual se reducen los demás; así el de identidad, pues si una cosa no fuera
idéntica consigo misma, sería y no sería a la vez, lo cual se opone al principio de
contradicción.
Se dice juntamente o al mismo tiempo: juntamente abarca las verdades temporales y
contingentes (verdades metafísicas, verdades necesarias, verdades universales); al mismo tiempo ya
que en tiempos distintos una cosa puede pasar del ser al no ser o viceversa.
Se dice en el mismo sentido pues en distintos sentidos algo puede ser y no ser a la vez; un
árbol es alto en relación a un hombre, y “no alto” respecto de la montaña.
Es un principio óntico, la inteligencia lo capta como ley del ser y al mismo tiempo en que capta
el ser ve su contradicción con el no ser.
Principio del tercero excluido
“Entre el ser y el no ser no puede haber término medio”. Está fundado en la evidencia del
principio de contradicción. Una cosa es o no es, excluimos el tercer término (algo intermedio entre
ser y no ser).
Debemos aplicarlo en el caso en que se opongan los predicados contradictorios con respecto a
un mismo sujeto. Por ej. “estos objetos del aula son bancos o no son bancos”. Si en cambio
expresamos: “los bancos del aula son negros o son blancos”, no hay aquí oposición contradictoria
entre los términos del predicad y bien pudiera ocurrir que no fueran ni negros ni blancos.
Principio de Razón suficiente
Se llama también principio de razón de ser. Se expresa: “nada hay sin razón suficiente”. Se
refiere a la razón de ser de todas las cosas. En orden óntico, extramental, todo ente tiene una razón
suficiente. Toda vez que conocemos un ente, sabemos implícitamente en el acto de conocerlo que
tiene su razón de ser en algo que lo explica suficientemente, aunque de hecho ignoremos esa
explicación. Todo lo que cae en la aprehensión intelectual es captado como algo que “por algo es”.
Si tomamos el concepto de causa en su sentido más amplio como “aquello merced de lo cual
se fundamenta algo en el plano real o lógico”, resulta que es lo mismo decir principio de razón
suficiente o principio de causalidad.
Pero si tomamos causa en su sentido metafísico más preciso como “lo que con su acción
produce la existencia de algo”, “aquello que da el ser al efecto”, tenemos que no es lo mismo
decir principio de razón suficiente que principio de causalidad, siendo éste sólo un modo de aquél.
En efecto, la relación causal supone distinción real entre causa y efecto, mientras la razón
suficiente se aplica tanto aquí, como donde no hay distinción real. En más detalle, todo ente es
una composición real de esencia y existencia y como tal lo aprehende nuestra inteligencia:
• En el orden esencial capta:
o La propiedad de un ente (la suma de los ángulos interiores de un triángulo es igual
a dos rectos), y capta que tal propiedad tienen su razón suficiente en la esencia del triángulo.
Aquí no hay relación real entre causa y efecto, porque la esencia del triángulo y sus
propiedades no son cosas distintas sino ante el entendimiento.
o La esencia misma de algo (ej. hombre). La razón suficiente estará aquí en la misma
inteligibilidad y suficiencia de la esencia como tal modo de ser que es, como tal verdad; la
razón suficiente está en la misma esencia, en su mismidad.
En ambos casos, el principio de razón suficiente se funda en el de identidad, y hasta se
confunde con él, pues la razón suficiente de la inteligibilidad de una cosa o sus propiedad es
está en la mismidad del ser; si el ser fuera lo que no es no habría razón suficiente para ser ésto
más bien que aquello.

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• En el orden existencial capta:
o Todo ser al alcance de la razón espontánea es causado por otro; aquí el principio de
razón suficiente se identifica con el de causalidad. Todo lo que existe recibe su existencia de
otro, no se puede dar el ser a sí mismo, es limitado, finito.
o También la finalidad es una causalidad real que todo ser cumple, ya que todo agente
obra por un fin (causa final). El entendimiento también capta esta relación en forma de
principio de finalidad, como un modo del principio de razón suficiente, ya que el fin de un
ser al obrar es la razón de ser de su acción.

El principio de razón suficiente se puede entender como diverso del de causalidad si nos
ubicamos en un plano estrictamente óntico. Se dice así que en todo ser finito hay causa de
su existencia y que esa causa es siempre otro ser; y que en cambio en Dios no hay causa sino
razón suficiente, ya que no es causado por otro sino incausado: hay en Él sólo razón
suficiente que está en su propio ser. Pero esto no se ve espontáneamente, por lo tanto no hay
aplicación del principio.

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José Ramón Pérez
Capítulo V- Del ente y el Ser

La creación es necesariamente afirmada por la razón como única solución posible del
problema del origen radical del ser. Dios guarda su misterio, pero el hecho mismo de su acto
misterioso es una exigencia de la razón tomada en su empleo filosófico. Lo que caracteriza los
acontecimientos de que somos testigos es su carácter mundial, planetario. Ya no existe una historia
exclusivamente nacional. Por razones económicas, industriales, técnicas, se ha establecido de hecho
una solidaridad tal entre los pueblos de la tierra, que sus vicisitudes se integran en una historia
universal de la cual somos momentos particulares.
El Hombre tiene una función central en este mundo, y los desequilibrios del Hombre inciden
en el medio cósmico. La criatura Hombre tiene una realidad inteligible, sólo cuando actúan en él
tres conciencias en armonía: la que el Hacedor tiene de su criatura Hombre, la que el Hombre tiene
de su Hacedor, y la que tiene el Hombre de sí mismo. En el Hombre se produce un desequilibrio si
queda atento solo a la conciencia de sí mismo, perdiendo conciencia de su absoluto hacedor. La
consecuencia obligada es Robot, un fantasma lleno de vistosidades externas.
Todos los fracasos de la Metafísica debieran atribuirse al hecho de que se haya pasado por
alto o se haya abusado del primer principio del conocimiento. Este principio es el ser, y el problema
siempre pendiente es: ¿qué es el ser? Nuestro tiempo es esencialmente a-metafísico. La vieja reina
de las ciencias ha muerto en el abandono en la época de Kant. Pero es el Ser Quien ha llamado al
hombre al constituirlo como real, siendo entonces vocación fundamental del hombre responder a su
propia realidad.
¿Cómo sea posible este llamado divino y la correspondiente vocación humana? Nuestra
respuesta será la formulación de la realidad hecha por un teólogo-filosofo, Santo Tomas de Aquino.
Suponemos que el hombre es un ser que conoce otros seres en cuanto verdaderos, los ama en
cuanto buenos y los goza en cuanto bellos. Estamos señalando al hombre individual y concreto el
cual al relacionarse con la realidad siempre circunstanciada en tiempo y en espacio, como lo está el
hombre mismo, logra conocerla.
El primer principio del conocimiento
Lo que primeramente concibe la inteligencia del modo más evidente y en lo que resuelve
todos sus conocimientos, es el ente: primer principio del conocimiento. Esta formulación inteligible
comienza, necesariamente, con la experiencia sensible de la realidad. Pero esto no implica que todo
que encerrado en la experiencia. Precisamente, la superación de la experiencia es lo que realiza la
inteligencia del hombre al concebir la realidad experimentada por el como ente, es decir, como “lo
que es”.
Dicho el ente, la inteligencia dice los otros principios de todo conocimiento humano: lo que
es es igual a lo que es; lo que es no puede ser y no ser al mismo tiempo y respecto; entre lo que es y
lo que no es no hay término medio y, finalmente, lo que es viene de lo que es, porque de la nada
nada viene. El hombre puede conocer porque de entrada nomas conoce el ente y los primeros
principios de todo conocimiento humano.
Que “lo que es” sea lo primero que el hombre conoce resulta de tal evidencia porque “lo que
no es” no fue, ni es, ni será nunca objeto de la inteligencia humana. Una aclaración: que podamos
conocer porque conocemos evidentemente el ente y los primeros principios ontológicos y lógicos,
no quiere decir en absoluto que los restantes conocimientos los vayamos deduciendo de él de
acuerdo a los primeros principios lógicos. Lo que queremos significar, es que el hombre podrá
recién afirmar sus conocimientos como verdaderos o falsos, por esta recurrencia al ente y a los
principios.
La metafísica, ciencia fundamental.
El sentido último del análisis de todas las ciencias, que evidentemente e lograr el
conocimiento de la realidad, no estará jamás completo hasta tanto no establezcamos y afirmemos la
necesidad de una ciencia que se pregunte por el ente en cuanto tal. Esta ciencia es, desde
Aristóteles, la Metafísica, ciencia fundamental de todas las ciencias. Esto tampoco significa que las

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demás ciencias dese deduzcan de ella, sino que todos los conocimientos, en este caso los científicos,
encuentran su posibilidad de afirmación y de sentido último, simplemente porque habiendo una
ciencia que establece este sentido, posibilita fundamentar, en última instancia, el sentido de todos
los conocimientos científicos. No aceptar esto implica que no existe más conocimiento que el
científico, afirmación más bien filosófica.
Cada vez que el filósofo y el científico se preguntan por tal o cual realidad, no se pregunta
por la realidad en cuanto tal. Cuando no se admite esto explícitamente, es tal parte de la realidad,
con su método propio, lo que se quiere absolutizar. La penosa consecuencia es que no se logra
entender la realidad particular que se investiga ni mucho menos la realidad en cuanto tal.
Análisis metafísico: ¿qué es el ente?
Los filósofos antiguos no sospecharon que hubiese otros entes fuera de los cuerpos
sensibles. Algunos solamente se fijaron en el movimiento accidental. Avanzando algo más, otros
distinguieron entre forma sustancial y materia; y percibieron que la transmutación se realiza en los
cuerpos según sus formas esenciales. La materia es restringida por la forma a una especie
determinada, al modo como la substancia de cualquier especie es restringida a un modo particular
de ser por los accidentes que le advienen. Pero posteriormente otros se animaron a examinar al ente
en cuanto ente, no solo en cuanto que es “esto”, sino porque es ente. Lo que es causa de las cosas en
cuanto que son entes, también debe ser causa de todo aquello que pertenece al ser de ellas. Por lo
que también la materia prima ha sido, en este caso, creada.
¿Qué es, pues, el ente? Gramaticalmente hablando es un participio presente. Un sujeto que
participa de la acción del verbo ser, en el sentido de existir. Cuando se nos habla del ente, todos
entendemos lo que se nos señala con él, porque todos entendemos que ente es “lo que es”. Pero no
podemos tener una representación sensible de lo que entendemos, ya que el ente es inteligible, no
sensible, y no es cualquier inteligible sino el primer inteligible.
Nuestro modo de conocimiento es el de una inteligencia que funciona a través de los
sentidos. Si bien no tenemos imagen sensible del ente, nos imaginamos alguna cuando nuestra
inteligencia dice “algo es”, es una imagen borrosa e indeterminada, pero imagen al fin. No hay
posibilidad de formular al ente sino en y a través de la experiencia. Pero superamos la experiencia
sensible porque la concebimos, y la concebimos como inteligible cuando la decimos y llamamos
como “lo que es”.
La cuestión reside en no creer que se trata de dos departamentos estancos: la inteligencia y el
sentido. Estos no son más que funciones por medio de las cuales es el mismo hombre concreto el
que realmente conoce la realidad concreta. Pero el conocimiento inteligible, si bien no está separado
en el hombre que conoce, es distinto del conocimiento sensible. Si pretendiésemos negar la
posibilidad de concebir lo inteligible, absolutamente todo, incluida nuestra propia negación,
resultaría ininteligible. No hay realidad alguna que no pueda ser conocida por nosotros si no cae
dentro de la noción de ente, y el ente no es adquirido sino a través de la experiencia sensible del
hombre.
El ente es un sujeto que ejerce la acción de existir. Si le quitásemos dicha acción, que lo
constituye como tal, ocurriría que no solo desaparecería la acción de existir, sino también el mismo
sujeto que la ejercía. De allí que la acción de existir es la primera de la realidad, es precisamente
dicha acción, lo que la inteligencia ha aprehendido en su primera incursión por la realidad. Queda
así descartada la posibilidad del que el ente sea una simple ocurrencia o hipótesis creada por el
hombre para explicar lo inexplicable.
Si preguntásemos ¿Qué significa existir?, la pregunta quedaría sin contestación directa
porque está mal formulada. Preguntamos qué (quid) como si el existir fuese una cosa, pero resulta
que no puede ser una cosa, un algo. Es más bien el verbo que expresa la realidad en cuanto que la
realidad es, y no en cuanto que es tal o cual realidad, cosa que expresaría un sustantivo. Cada vez
que la interpretación del ente se realiza por medio de esta reducción de la acción de existir al algo
del ente, resulta imposible entender la creación de la nada y, por consiguiente, la misma posibilidad
de la multiplicidad y, también, su unidad real. La única posibilidad de que la multiplicidad sea real
y, por consiguiente una, es que el ente sea creado de la nada por el Ser. Podemos contestar, ahora sí,

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que el existir es aquello que se opone a la nada. Pero la nada no es sino nada más que nada, no es en
absoluto. La conclusión lógica es que concebimos la realidad porque la concebimos como ente. El
existir es siempre el existir de algo, la acción de ser ejercida por un sujeto. Por consiguiente es en
ese sujeto que es real, en ese ente, que concebimos y formulamos la realidad.
Volvimos al comienzo, al ente, pero ya no estamos en la misma situación. Ahora sabemos
que por más esfuerzo que hagamos por eludirnos de “lo que es”, es siempre “lo que es” lo que sigue
siendo alimento de nuestra inteligencia. Sabemos también que el contenido del conocimiento
humano es real, y que su inteligencia vive siempre dentro de esta realidad. Dando un paso más,
podemos afirmar que si la acción de existir es lo que hace al ente que sea ente, el existir es la
perfección del ente en cuanto tal, es la perfección de todas las perfecciones.
El Ser-Dios concebido como “yo soy el que soy”
Podemos hacer un intento de considerar la acción de existir en sí misma. Eso que la
inteligencia toca como sólo acción de existir, no es un ente. Es más bien un puro ES, fondo de todo
lo real pues no hay un más allá de Él. Todo lo que no es Él, en este caso el ente, en Él se asienta
necesariamente. Este es el Dios concebido por Santo Tomás de Aquino y coincidente con el Dios de
la Biblia según el famoso texto del éxodo “Yo soy el que soy”. No es el Acto Puro aristotélico, una
Forma Pura imposibilitada de crear toda la realidad. El Ser para Santo Tomás es la-mismísima-
acción-de-existir-subsistente y, por consiguiente, es creador de toda la realidad: causa universal de
los entes.
Santo Tomas no es Aristóteles, para él el ente no es la substancia y la causa del ente no
puede ser una forma. La causa de la substancia será la que es causa del ente. Dios es causa de toda
la realidad, porque es causa en cuanto que esta es real, en cuanto que es ente. Pero Dios no es un
ente, no tiene esencia, o dicho de otro modo, su Esencia y su Ser son lo mismo. La exégesis bíblica
contemporánea corre el riesgo de extralimitarse y hacer afirmaciones que la exceden. El exégeta
podrá decir lo que quiera sobre lo que su ciencia entienda por Dios, pero no podrá decir que el Dios
de la Biblia no coincide con el Ser de los metafísicos.
Resulta contradictorio afirmar que la Razón Divina niegue la razón humana, o sea, la
metafísica. Dios no puede nunca ser puesto como garante de nuestra negación de la metafísica. Esto
es lo que supone decir que la razón humana no puede alcanzar la realidad de Dios. Dicha realidad
no sólo es alcanzada por la fe, sino también por la razón humana, y es alcanzada como causa
eficiente creadora del ente.
La única manera de entender la existencia de Dios es entendiendo la creación de la nada. De
acuerdo con lo dicho hasta ahora, tanto Dios como el ente son reales. Pero el ente no es la absoluta
realidad, sino que es una realidad relativa a la Realidad Absoluta, que no es un ente. Está fundado
en Dios, y la única manera del ente de estar fundado en el Ser, es siendo el ente creado de la nada
por el Ser. Que la realidad del ente sea relativa a la de Dios, no significa que no sea real, sino que
para ser real depende de Dios. Este es el significado de la palabra contingencia a nivel metafísico.
Este querer de Dios que el ente sea real es lo que todo medieval entendió siempre cuando habló de
la creación de la nada.
El ente necesariamente es creatura de Dios porque sino no sería, mientras que Dios es
necesariamente el Ser y libremente el creador del ente. Dios creó la creatura porque quiso, es el
Amor la razón por la que Dios, además de ser Él, quiso ser la causa eficiente del ente, creándolo de
la nada. El Ser en esta manera de concebir la realidad es un Ser Personal; es un Principio Personal
coincidente con el Señor de la Biblia. Dios es el Señor y manifiesta su verdadero señorío en la
creación de la nada, en su libertad absoluta, en su Amor.
Volviendo a nuestra pregunta inicial, la vocación humana fundamental es concordar con la
realidad y, consecuentemente, con su Raíz en este encuentro histórico para el hombre con el Ser-
Dios. Dios verdaderamente inventó la realidad movido por su Amor. Será su Amor lo que llevará al
hombre por el camino del encuentro con el Ser.

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