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FACTORES QUE INFLUYEN EN EL ESTADO DE LA PIEL

FACTORES EXTERNOS

Clima: Una misma piel puede presentar características diferentes en distintos climas (más grasas en verano o normales en una estación fría).

Geografía: según las regiones geográficas la piel adquiere unas características particulares; En zonas frías abundan las pieles sensibles, con tendencia a la cuperosis o a la eritrosis; en zonas cálidas, pieles más grasas.

FACTORES INTERNOS

Edad: en la adolescencia se encuentra una mayor secreción sebácea, mientras que a edades avanzadas se encuentran principalmente pieles deshidratadas y alípicas.

Enfermedades: pueden dejar secuelas en el organismo y variar aspectos morfológicos y característicos del rostro. Ej.: Enfermedades renales pueden causar deshidratación.

Algunos fármacos: pueden producir cambios en la piel. Ej. Deshidratación por laxantes o sedantes; manchas y/o retención de líquidos (edema) por terapias hormonales.

CONSEJOS PARA PROTEGERSE DEL SOL

Elegir el fotoprotector de acuerdo con el fototipo y la edad (los ancianos y los bebés tienen la piel menos protegida).

NO exponerse al sol sin un FPS de 15 o 20 como mínimo (un FPS superior a 15 reduce el riesgo de cáncer cutáneo un 78%).

Preparar la piel para la exposición solar, manteniéndola limpia (sin maquillaje u otro tipo de cosméticos) e hidratada. Evitar el uso de colonias, perfumes y desodorantes ya que pueden causar reacciones de fotosensibilización y manchas cutáneas.

Evitar la exposición durante las horas centrales del día (de 12 a 16 horas) y controlar el tiempo que se permanece bajo el sol. NO SE DEBE comenzar con exposiciones de más de 10 minutos el primer día, aunque luego vaya aumentándolas progresivamente.

La protección solar ha de aplicarse con generosidad media hora antes, con la piel seca y extenderla por todo el cuerpo (sin olvidar zonas como el empeine,

las orejas o las calvas que suelen ser las que primero se queman porque los rayos del sol inciden perpendicularmente).

Repetir la aplicación siempre que sea necesario, en función de las características individuales y de la actividad que se vaya a realizar. En cualquier caso, se recomienda renovar cada 2 h.

Utilizar fotoprotectores labiales con un índice alto, ya que la piel en esta zona del cuerpo es muy frágil. Se puede usar igualmente un protector específico para el pelo.

Los párpados no son suficiente protección del ojo para los rayos ultravioletas por eso si se está tomando el sol es recomendable llevar gafas de sol homologadas ante la radiación UV. La luz solar puede dañar los ojos en forma de cataratas y otras alteraciones que pueden dificultar la visión.

Utilizar ropa de protección adecuada como sombreros, gorras, prendas de vestir que permitan una fácil transpiración y que tengan un FPU adecuado.

Beber abundante agua para reponer la pérdida de líquidos que se produce debido al calor.

Los niños menores de 2 años no deben someterse a la acción directa de los rayos solares; se protegerán con camisetas, gorros, etc.

En un día nublado la radiación UV traspasa las nubes; no así la radiación IR, por lo que no tenemos la misma sensación de calor.