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CapiruLo I LAS TEORIAS POLITICAS DEL ANTIGUO ORIENTE 1, Breve caracteristica del régimen social y politico del antiguo Oriente Las primeras sociedades de clase se formaron en los paises del anti- Guo Oriente en el Asia Anterior,’ oriental y moridional, y en la parte nordeste del Africa. Ya al comenzar el cuarto milenio a. de c., como re- sultado de la desintegracién del régimen del comunismo primitivo y de la divisién de la sociedad en clases —en esclavistas y esclavos—, comenzaron a formarse los Estados esclavistas mas antiguos: Egipto, Babilonia, India, China y otros. Todos estos Estados constituian una parte de la superestructura eri- gida sobre una base esclavista. Sin embargo, el régimen esclavista de los paises del antiguo Oriente tenia sus propias particularidades. En dicho régimen, la posesién de esclavos conserva durante algin tiempo las for- mas primitivas, limitadas fundamentalmente por los marcos de la esclavitud doméstica. A la vez que los esclavos, también es objeto de explotacién la masa de los comuneros arruinados. Por largo tiempo siguen conservandose supervivencias del régimen del comunismo primitivo. La agricultura, en la mayoria de los paises del antiguo Oriente, en virtud de las particula- ridades del clima y del suelo, era posible solamente a condicién de utili- zar una irrigacién artificial y la construccién de las correspondientes ins- talaciones (diques, muelles, canales). Esto contribuyé a la conservacién de la comuna familiar y, mas tarde, de la comuna aldeana, asi como a la ee de la propiedad estatal de la tierra. 7 tierras del Estado y de los templos pasaron a ser practicamente propiedad individual, aunque nominalmente eran —como también en par- te los esclavos— de propiedad comtin de los esclavistas. ___ La tarea de organizacién de los trabajos de irrigacién, en los que par- ticipaban inmensas masas de esclavos, estaba condicionada necesariamente 1 Hoy conocido por Cereano y Medio Oriente. (N. del T.) LA IEOLOGIA POLITICA DEL ANTIGUO EGIPTO 27 a la centralizacién politica y a la creacién de monarquias organizadas, rela- tivamente grandes, con formas burocriticas. El Estado esclavista adopta la forma de una Despotia oriental, 0 sea una monarquia, en Ja que todo el poder del Estado se concentra en manos de una sola persona, el déspota, que se apoya en el aparato burocratico del Estado. En su intento de fundamentar la plenitud de poderes ilimitados del déspota, la clase gobernante de los esclavistas proclama el origen divino de este poder, Los idedlogos de la clase gobernante justifican y defienden la necesidad de la desigualdad social, infunden a las masas el sometimiento y la obediencia e incitan al poder supremo a aplicar un severo terror. En cambio, en la ideologia de los oprimidos se refleja la conciencia de la injus- ticia del régimen existente, y surge la duda en torno a la “justicia de la opresién” en medio de la cual viven. 2. La ideologia politica del antiguo Egipto 1—EI antiguo Egipto, desde el momento mismo en que se formaron alli las clases (cuarto milenio a. de c.) y a lo largo de los milenios subsi- guientes, representaba una sociedad esclavista. No obstante, siguieron existiendo considerables supervivencias del régimen del comunismo primi- tivo y durante largo tiempo se conservé la comuna aldeana. A la vez que explotacién_de los. esclavos,.se efectué también la de los agricultores y artesanos libres, a quienes se les imponian obligaciones, en beneficio, no solamente del Estado, sino también de los representantes de la nobleza terrateniente y buroeratica. El Estado esclavista del antiguo Egipto estaba organizado a la manera de una Despotia oriental regida por el faraén endiosado. La circunstancia de ser el antiguo Egipto donde precisamente aparece esta forma de gobier- no del Estado esclavista, se explica por el hecho de que la utilizacién de las. aguas del Nilo para la irrigacién artificial requeria la creacién de las co- rrespondientes instalaciones complicadas, cuyo mantenimiento y perfeccio- namiento sdlo podia asegurar una centralizacién politica. Aplastando y explotando a las inmensas masas de esclavos, agricultores y artesanos libres, empleando en vasta escala Ja coercién extraeconémica para extraer el sobreproducto, la clase esclavista utiliza e implanta la ideologia religiosa. El bajo desarrollo de la técnica, que coloca al hombre en situacién de dependencia con respecto a las fuerzas de la naturaleza, y la situacién estacionaria del desarrollo social erean condiciones favora~ bles para la consolidacién de las ideas religiosas en la conciencia de los hombres. También la ideologia politica de la clase esclavista gobernante de Egipto esta impregnada totalmente de ideas religiosas. i La clase gobernante sostiene y divulga por todos los medios la idea de que el faraén es un dios terrenal, continuacién directa de los dioses celestiales. Ya durante la época del antiguo Reino se habia formado un auténtico culto de los faraones, a los que se llamaba: “Gran Dios”, “Hijo del Sol”, “Descendiente de los dioses”. El rey no muere, sino que “des- aparece en su horizonte eterno”; después de la muerte se convierte en el 28 TEORIAS POLITICAS DEL ANTIGUO ORIENTE dios Osiris, Es un “ser que vive eternamente”, al que “le han dado la vida para siempre”. Los dioses, sobre todo el dios Horus, son declarados protectores de los dioses terrenales, los faraones. Todos los acontecimientos politicos son presentados como la manifes- tacién de la voluntad de los dioses terrenales y celestiales. Esta ideologia se refleja en diversas inscripciones, sobre todo en las de los muros internos de las piramides, en los himnos en honor del faraén y en otras obras literari: ’ 2.—La ideologia politica de la capa superior de la clase esclavista se revela con toda crudeza en La sabiduria de Ptah-hotep, que aparece en el tercer milenio a. de c., y cuyo contenido conservé su valor a lo largo de muchos siglos. Ptah-hotep es uno de los descollantes representantes de la nobleza egil que ocupa altos cargos en el Estado egipcio, incluso el puesto de visir, jefe de todo el aparato administrativo. Llegado a la edad madura, hace el resumen de la experiencia de la vida que ha acumulado durante largos afios. En la Sabiduria se reflejan también los conceptos de Ptah- hotep con respecto a los problemas del régimen social y del Estado. Ptah-hotep parte de la necesidad de la desigualdad social. Seguin él, el hombre que ocupa una posicién inferior en la sociedad es malo; el que ocupa una posicién superior es valioso y noble. Reclama a los _“inferi ” el sometimiento y la resignacién frente a los “superi perior” hay que estar quieto y doblar el espinazo. Dice a : Tos “inferiores” que su bienestar depende de la buena voluntad y de la benevolencia de los nobles y del poder de los ricos, Al mismo tiempo, Ptah-hotep aconseja a los “superiores” no ser so- berbios en su trato con los “inferiores”, no humillarlos, no ofenderlos ni dafiarlos, La fuerza de la afabilidad es mayor que la de la prepotencia; nadie debe pretender infundir miedo fuera del rey y dios. A la vez que da no pocos consejos referentes al modo de adquirir ri- quezas, Ptah-hotep condena, hipécritamente, el egoismo y la codicia, y declara que esta tiltima es una enfermedad mortal que destruye la fami- lia y estropea las buenas relaciones entre los familiares. La condenacién de la codicia es una especie de precaucién que Ptah-hotep toma ante el migdo de provocar el descontento de los desposeidos. Ptah-hotep muestra temor ante cualquier cambio. Se pronuncia en contra de cualquier modificacién en las normas de conducta de los hom- bres, Cuando ha llegado a viejo, el hombre no debe innovar los “preceptos del padre”, sino que tiene que inculcar a sus hijos todo lo que él le ha dicho; nada hay que afiadir a los viejos legados, ni modificarlos en nada. En los conceptos de Ptah-hotep acerca de la organizacién del Estado se reflejan nitidamente las peculiaridades del régimen de Estado de Egip- to. La palabra “dios” es con mucha frecuencia identificada plenamente con la de “faraén”. La subordinacién incondicional al jefe es considerada la méxima virtud del funcionario. “Dobla el espinazo —dice el potentado Ptah-hotep— ante quien es tu jefe, jefe tuyo en la casa del rey; tu casa se destacaré por su riqueza y ti fortaleceras Ja casa.”? 2N. P. Tulia, Aforismos didécticos del antiguo Egipto, ed. rusa, Leningrado, ‘1941, pag. 49, LA IEOLOGIA POLITICA DEL ANTIGUO EGIPTO 29 3.—A partir de la vr dinastia (es decir, aproximadamente desde media- dos del tercer milenio a. de c.) comienza en Egipto la desintegracién de la monarquia centralizada. La unificacién habia reportado, a su debido tiem- po, considerables ventajas a los diversos nomos; habian recibido pastizales y materia prima de que carecian. La unificacién produjo el florecimiento ‘en el sistema de regadio y elevé el poderio militar del pais. Sin embargo, con el correr del tiempo, la nobleza local, en virtud de la falta de am- plios lazos econémicos en la escala de todo el pais, y como no estaba ya directamente interesada en las instalaciones de irrigacién ni en las cam- pafias militares emprendidas por el faran, y sentia la carga de su depen- dencia con respecto al gobierno central egipcio, comenzé a luchar por emancipar los nomos de las obligaciones y cargas que el gobierno del fa- raén les imponia. Muchos de los nomos logran paulatinamente cierta auto- nomia, lo que da como resultado el comienzo de la desintegracién del Egipto ‘nico y centralizado. La descentralizacién politica provocé la decadencia del sistema de rega- dio, el cual necesitaba ser constantemente ampliado y perfeccionado me- diante una red de canales para irrigar y explotar los campos “altos”, es decir, las tierras que no se beneficiaban por el desbordamiento anual del rio y eran propiedad privada de los esclavistas pudientes. En relacién con ello surge de nuevo la necesidad de la unificacién, cuya iniciativa corrié a cargo del nomo de Heracledpolis. Los reyes de este nomo (de lat y m dinastia), a fines del tercer milenio, someten a su poder el valle del Nilo, desde su desembocadura hasta Tinis. En ese periodo ya se manifiestan en Egipto las contradicciones m4s agudas: las masas pobres se sublevan con- tra los ricos y los propietarios enriquecidos de los campos “altos” se le- vantan contra los representantes de la antigua nobleza burocratica. La Instruccién del rey Ahtoy (x dinastia) a su hijo constituye un inte- resante monumento literario que refleja esta encarnizada lucha entre las clases y entre los diversos grupos de la clase dominante. Este tratado po- litico pone de relieve la ideologia de la capa superior de la sociedad escla- vista egipcia en un momento critico para ésta. Es completamente posible que el autor de la Instruccién no haya sido el propio faraén, sino alguno de sus cortesanos y, mds probablemente atin, alguno de los altos funcio- narios. . El autor de la Instruccién aconseja seguir una politica rigurosa pero cautelosa frente a dores. Recomienda, por un lado, aplastar vio- Jentamente_a los “facciosos” y ser implacable con los pobres que pretendan apoderarse de los bienes de los esclavistas; por otro lado, en su deseo de evitar una accién del pueblo, sefiala la necesidad de hacer algunas conce- siones a los trabajadores. “No tengas escripulos en caso de saqueo..., pero debes castigar... por cualquier palabra que pronuncien.” “Aplasta la grey, extingue la llama que parte de ella, no hagas el juego al hombre hostil; siendo pobre (lite- ralmente: «en su calidad de pobre>) es un enemigo.” El autor considera que no se debe tener confianza en los pobres, pues- to que quieren apoderarse de la propiedad ajena. “El desposeido codicia lo 8 Instruecién del rey de Heracleépolis a su hijo, versién rusa de B. L. Rubins- tein, Mensajero de historia antigua, N° 2, 1950, pag. 126.