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Vida de excelencia

Excelencia vs Perfeccionismo
Una persona perfeccionista es aquella que tiende a mejorar algo indefinidamente porque considera lo que
no es perfecto como inaceptable. Es hacer algo una y otra vez hasta que le salga perfecto; lo cual es
imposible. Uno se vuelve duro consigo mismo, se culpa cuando falla, evita hacer ciertas cosas pensando
que no las podrá hacer “perfectas” y esto le causa ansiedad. No debemos exigirles a los demás que hagan
las cosas “perfectas” como a nosotros nos gusta. Eso causa gran tensión y molestia. Uno se vuelve exigente
y estricto con uno mismo y les hace la vida imposible a los demás. El error está en que nadie es perfecto.
Es una ilusión y al ponerte como objetivo la perfección, estableces metas poco realistas e imposibles de
alcanzar y te sentirás insatisfecho.

La meta debe ser la excelencia, no la perfección. La perfección no es la búsqueda de la excelencia, es la


búsqueda de lo inalcanzable. Mientras que la perfección tiene que ver con absolutos, la excelencia significa
que uno actúa lo mejor que puede, a pesar de que en algún momento pueda cometer errores. Si eso sucede,
no te recrimines, ni te sientas culpable; simplemente corrígelos. Entonces, la excelencia, es hacer lo mejor
que puedas en la tarea o trabajo que te asignan. Que tu característica sea rendir lo mejor que puedes en
todo.

¿Qué es la excelencia?
Derivado del latín excelsus (elevado o superior); es decir, es hacer lo mejor que se pueda con los recursos
y oportunidades que tenemos. La excelencia es una manera permanente de ser, es hacer las cosas bien,
sin errores, con actitud y voluntad de servir. El rumbo de la excelencia está trazado por los valores, la verdad,
la bondad, la superación personal y el bien común. Estar enfocado en la excelencia mantiene tu atención en
lo que esta correcto y funcionando, y no en lo que no funciona. La excelencia no tiene límites. Siempre
puedes buscar niveles más y más altos de excelencia. La excelencia es un profundo sentimiento de liderazgo
y la capacidad de reinventarse a uno mismo. Lo que aceptamos como excelencia hoy, no será lo mismo
mañana, ni en un mes, ni en cinco años.

Mejor es vivir una vida de excelencia que de exigencia


Vivimos en un mundo exigente, en el que vamos corriendo para llegar a todos. Cada vez tenemos más
responsabilidades y nuestra exigencia aumenta, pero hemos de ser realistas y hacer las cosas lo mejor
posible y disfrutándolas. Vivir con exigencia significa no conformarse, lo que permite avanzar y promover
nuestro desarrollo personal. Sin embargo, la exigencia también conlleva una permanente insatisfacción que
no nos permitirá disfrutar de la vida. Por eso, es mucho mejor vivir una vida de excelencia que de exigencia.

Hablar en público, como sabemos es un arte, pero como cualquier artista, siempre hay que dar lo mejor de
sí para poder satisfacer a quienes uno se dirige. El orador debe tener en mente que cada actitud y acción
debe estar acompañado de la excelencia, esta debe ser una pieza clave en cada discurso, en cada
alocución, en cualquier charla que se tenga con una o más personas, ser excelente al hablar, al escuchar,
al saber tomar decisiones, excelente en sus movimientos corporales, excelente para llegar a su público.

1. Sé sincero contigo mismo y aprende a aceptarte


Vivir una vida de excelencia requiere que nos conozcamos a nosotros mismos, y es que, para lograr un buen
desarrollo personal es fundamental que sepamos hacia donde queremos ir. Y es que, si nos ponemos a
andar sin sentido, seguramente acabemos perdidos y frustrados. Ninguno de nosotros somos perfectos, e
intentar serlo a toda costa será una de las causas de que vivamos con frustración. Es importante que
aceptemos tanto lo bueno como lo malo que nos pasa e intentemos mejorar y aprender de todas las cosas
y que es parte de nuestra naturaleza. Tenemos que reconocer nuestros errores y aprender de ellos.

2. Enfócate en el qué y luego encontrarás el cómo


Concéntrate en lo que quieres lograr y luego en cómo lo vas a hacer. Muchas veces nos enfocamos solo en
el esfuerzo o el sacrificio para lograr algo. Cuantas veces hemos pensado quiero tener una empresa, pero
luego pensamos ¿cómo? si no tengo plata. O quiero bajar de peso, pero ¿cómo? si no tengo un gimnasio
cerca. Si tienes una meta clara y definida, vas a luchar por conseguirla. Tendemos a pensar en ese sacrificio,
cuanto nos va a costar, que tenemos que levantarnos temprano, hacer abdominales, y no nos concentramos
en el beneficio, en la recompensa de lo que queremos.
3. Constancia, constancia y constancia

Esto es no desistir. El método prueba-error causa muchas frustraciones y abandonos, sin embargo, los
buenos líderes, son aquellos que a pesar de las caídas se mantiene en pie intentando llegar al resultado
final. No te rindas, aprende de los fallos y no te desvíes del objetivo final. Pero para ello es imprescindible
una actitud ganadora. Como dicen “unos pueden ver el vaso medio lleno y otro medio vacío” todo dependerá
de nuestro punto de vista.