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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES

1580 - 1930
Riqueza y singularidad de un patrimonio

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES
1580 -1930
Riqueza y singularidad de un patrimonio

PATRIMONIO HISTORICO - AGUAS ARGENTINAS - 2


Fotos de tapa: Ernesto Sijerckovich

ISBN: 987 - 96100 - 1 - 6

© de la Primera Edición por Patrimonio Histórico - Aguas Argentinas, septiembre de 1999


Impreso en Argentina / Printed in Argentina

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723.


Se permite reproducir el material siempre que se reconozca la fuente.
CONSEJO NACIONAL DE INVESTIGACIONES
CIENTIFICAS Y TECNICAS (CONICET)
Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI) Dr. Ernesto Maeder
Director

Arq. Ramón Gutiérrez


Director de la investigación

Equipo de trabajo
Arq. Jorge Tartarini
DG Irina Fiszelew
Arq. Celina Noya

Lic. Elisa Radovanovic


Arq. Patricia Méndez
Arq. Diana Rosemberg
Arq. Graciela Viñuales

Redacción e investigación documental


Lic. Elisa Radovanovic - Arq. Jorge Tartarini

Diseño y diagramación
DG Marcelo Bukavec

Fotografías
Sr. Ernesto Sijerckovich
Sr. Gustavo Sosa Pinilla
Arq. Jorge Tartarini
Centro de Documentación de Arquitectura
Latinoamericana (CEDODAL)
Archivo General de la Nación (AGN)
INDICE

PRESENTACION 9

INTRODUCCION 11

CAPITULO I
EL ABASTECIMIENTO DEL AGUA EN BUENOS AIRES.
SUS ORIGENES
El período colonial. 15
Las iniciativas del gobierno de Rivadavia. 16
Los proyectos de Bevans y Pellegrini.
Los nuevos emprendimientos de Pellegrini. 20

CAPITULO II
ACERCA DE LA HIGIENE EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX
Las epidemias y la prédica de los higienistas. 25
El impacto de los modelos sanitarios. 26
El agua, elemento primordial.
Entre las letrinas y el sistema de circulación continua. 32

CAPITULO III
LOS PRIMEROS PROYECTOS DE SALUBRIDAD
El debate de la década de 1860. 37
El proyecto de Coghlan (1869). 38
El plan de Bateman (1871). 42

CAPITULO IV
EL ESTABLECIMIENTO RECOLETA
De las aguas para locomotoras a la primera
instalación de filtros. 47
La Planta del Plan de Bateman. 48
El Plan de 1908. Un remozamiento forzoso e inesperado. 53
De los años de preguerra al Plan de 1923. 58
Del Plan de 1923 al Museo que fue Casa de Bombas. 60
CAPITULO V
LAS INDUSTRIAS ANEXAS
La fábrica de cemento en Barracas. Un intento. 63
La fábrica de ladrillos en San Isidro. 64
La pequeña fábrica a vapor de Mr. Ramsay.
Las fábricas de coagulante y de ácido sulfúrico. 66
LOS GRANDES DEPÓSITOS URBANOS
El Palacio de Aguas Corrientes de avenida Córdoba. 67
Los pozos semisurgentes de Belgrano y Flores. 68
Los Depósitos de Caballito y Villa Devoto. 71
El agua del centro a los barrios y viceversa.

CAPITULO VI
LA PLANTA DE LIQUIDOS CLOACALES DE PUENTE CHICO
(WILDE)
El problema de los desagües cloacales y su dudoso destino. 79
1882: Llega de Londres el proyecto para Puente Chico. 79
El funcionamiento cloacal. De la Capital hasta el Sur, 86
pasando por un gran sifón.
La finalización de un plan y el comienzo de nuevos problemas. 88
Otra cloaca máxima y la esperada modernización tecnológica. 90

CAPITULO VII
LA PLANTA SAN MARTIN EN PALERMO
Agua para 6 millones de habitantes. 93
Los efectos de la Gran Guerra. 100
Palermo en los años ‘20. 100
Provisión y crecimiento urbano: El Aglomerado Bonaerense. 104

CAPITULO VIII
AGUAS ARGENTINAS Y LA PROTECCION
DEL PATRIMONIO CULTURAL 111

BIBLIOGRAFIA
ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS CONSULTADOS 115
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

PRESENTACIÓN
LAS OBRAS DE AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES

La ciudad de Buenos Aires se consolida a partir de fines del siglo XIX como una ciudad
moderna abandonando el perfil de la “gran aldea” que predominaba hasta entonces. En
esa tarea de transformación urbana, las obras de abastecimiento de agua potable y de
saneamiento jugaron un papel relevante para asegurar condiciones sustancialmente
diferentes en la calidad de vida de los habitantes.

Este libro narra la trayectoria de estas obras, la continuidad de la acción empresarial y las
múltiples expresiones del patrimonio que estos emprendimientos generaron desde la
instalación en la Recoleta en 1784. Analiza cómo se determinó la formación del Palacio de
las Aguas Corrientes (1886-1891) y Villa Devoto (1916), la extensión definida por el Ing.
Paitoví en 1925 y finalmente el traslado de los filtros a Palermo, testimoniando así una
pujante y pionera capacidad de afrontar las sucesivas demandas de crecimiento con la
tecnología posible.

A partir de la concesión de los servicios de agua potable y cloacas de la Ciudad de Buenos


Aires y 17 partidos del conurbano bonaerense concretada en mayo de 1993, Aguas Argentinas
ha rehabilitado, mejorado y extendido las obras básicas, revirtiendo la situación de colapso
en la que se encontraban fruto de décadas de desinversión.
Hoy, los 7,6 millones de personas abastecidas gozan de una mejor calidad de vida, ya que
cuentan con un servicio confiable y seguro, producto de la gestión y la inversión realizada
en estos últimos cinco años que superó los 1.200 millones de pesos.
Este proceso histórico de las obras de agua potable y saneamiento, nos permite hoy
comprender el papel clave que cumplió, en ese medio siglo que va desde 1875 a 1925, el
equipamiento y la infraestructura de servicios en la transformación urbana de Buenos Aires.

Aguas Argentinas contribuye con este libro a la memoria y al conocimiento de la evolución


histórica de nuestra ciudad.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Ya se han cumplido 150 años desde los primeros intentos de formar


pozos artesianos que realizó el ingeniero inglés James Bevans y luego
el francés Sourdeaux, y más de un siglo tiene nuestro sistema de
agua potable y desagotes, mostrando la increíble vitalidad de esa
acción que culminaría en la antigua Obras Sanitarias de la Nación.

El conjunto de estas obras pensado desde una mirada urbana


proyectada hacia el pasado de Buenos Aires, sorprende por su
carácter pionero y por la importancia que ellas tuvieron para la
formación de la ciudad. Ya señalamos como el Palacio de las Aguas
Corrientes, ubicado en los límites de las parroquias (barrios) del Pilar
y Balvanera, vino a configurar un paisaje urbano diferente y a
densificar un área abierta en que solamente el edificio de la Escuela
Normal de Profesoras, realizado por Ernesto Bunge, lo acompañaba
con entereza.

Cuando se comienzan las primeras tomas de agua y la casa de


INTRODUCCION bombas en la Recoleta, todavía Torcuato de Alvear no había dado
los pasos para la configuración de ese lugar como un núcleo vital
en la rápida expansión del barrio norte porteño. El templo del Pilar
El presente libro que han escrito Elisa Radovanovic y Jorge y el convento de los antiguos recoletos habían visto erigir en sus
Tartarini en el marco de los trabajos del Proyecto Patrimonio Histórico proximidades el primer cementerio, indudable configuración de lo
CONICET - AGUAS ARGENTINAS aborda el proceso de trans- “extramuros” que se consideraba este paraje en el contexto urbano.
formaciones de la ciudad de Buenos Aires, en lo que constituyó uno
de los elementos esenciales de su modernización: las monumentales Las obras de abastecimiento de agua de la Recoleta, de esta manera,
obras de saneamiento y salubridad. conformaron un conjunto de edificios que, consolidados y ampliados
a través de los años, constituyeron un paseo cierto y una referencia
Si el tomo anterior fue dedicado al surgimiento de un edificio urbana precisa en la ocupación de una de las zonas más caracte-
emblemático como el “Palacio de las Aguas Corrientes”, el libro que rizadas de la ciudad. Parte de estas edificaciones transformadas
hoy presentamos cruza transversalmente la historia del servicio de hoy en nuestro Museo Nacional de Bellas Artes evidencian que el
agua potable y de la formación de redes de aguas servidas que reciclaje de este tipo de edificios tiene antecedentes valiosos en
constituyen un hito singular entre “La gran aldea” y la metrópoli nuestra historia.
moderna.
La réplica de la primera Casa de Bombas, realizada en 1926 en la
Es que las obras de equipamiento e infraestructura tiñeron buena planta potabilizadora de Palermo cuando se resuelve desactivar el
parte de las acciones de ese dinámico tercio final del siglo XIX, conjunto de Recoleta, señala también la conciencia de respeto por
cuando arreciaron las inversiones del capital extranjero y arribaron un pasado que había marcado justamente un hito en ese proceso
a nuestras costas millones de inmigrantes dispuestos a encontrar transformador.
mejores horizontes en un país donde estaba casi todo por hacer.
El abandono de la Recoleta y la formación de la Planta General San
El salto cuantitativo que introdujo el ferrocarril, al pasar de los 4 Martín se inserta a la vez, en un proceso más amplio de
km por hora de la carreta, a los 40 km. iniciales de su circulación, es transformación urbana: es la época de la Intendencia de Carlos Noel,
equivalente al que genera el sistema de las primeras bombas de la cuando su hermano, el arquitecto Martín Noel, presidía la Comisión
Recoleta y sus redes, frente al abastecimiento de aljibes y de agua que formularía el “Plan de Estética Edilicia” de la ciudad, retomando
del río que habían signado los primeros tres siglos de vida de la antiguos proyectos del francés Norberto Maillart, y los nuevos que
ciudad. surgían de la visita del paisajista Jean Claude Nicolás Forestier.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

El impulso dado a la Costanera Norte y Sur y a los bosques de pertenencia del personal de Obras Sanitarias de la Nación es lo que
Palermo, donde el notable paisajista parisino Charles Thays había ha querido potenciar la empresa Aguas Argentinas a través de su
dejado su impronta, definió un ambiente especial sobre el cual se Proyecto Patrimonio Histórico dirigido a consolidar una acción
formaría paulatinamente el nuevo asentamiento potabilizador que solidaria para el rescate de su patrimonio, y al mismo tiempo trasmitir
otrora fuera complementario de la central ubicada en Recoleta. una creciente información que permita entender la importancia de
estas acciones del pasado.
En todos estos casos las obras de las aguas corrientes dejaban una
impronta no solamente por el volumen de sus instalaciones, sino El libro que hoy el lector tiene en sus manos trata justamente de
también por el carácter pionero que ellas tendrían en la configuración ayudar a una comprensión de ese pasado que se testimonia en
de estos puntos urbanos donde se radicaban. muchas obras del presente y que habrá de ser herencia de nuevas
generaciones en el futuro. En él, hemos buscado brindar un
La otra cara de estas obras emergentes es justamente aquella red panorama del proceso de abastecimiento de aguas, desde la colonia
invisible de impresionantes cañerías maestras y de reparto, válvulas hasta la construcción de los dos grandes edificios de concentración
y colectores; en fin, la impresionante urdimbre de un sistema oculto en Devoto y Caballito, los que desactivaron parcialmente los tanques
que permitía abastecer de agua y limpiar una ciudad cuyo ritmo de que existían en el Palacio de las Aguas Corrientes de la avenida
crecimiento y extensión era vertiginoso. Córdoba.

Es quizás aquí donde debamos rendir un justo homenaje a esos Para ello se ha compulsado una amplia bibliografía, que se refleja
anónimos técnicos de Obras Sanitarias de la Nación que continuaron parcialmente al final del libro, y la documentación histórica
la labor inicial de Coghlan y Bateman. Quienes junto a los ingenieros disponible en los Archivos de la empresa ya que la transferida al
Guillermo Villanueva en 1904, y Antonio Paitoví desde 1920, daban Archivo General de la Nación no está aún disponible para su
impulso a los diversos planes que se extendieron a todos los núcleos consulta. Ha sido un denodado esfuerzo el de los redactores el
urbanos del país o definieron los nuevos sistemas de desagües de sintetizar una masa enorme de información para presentar al lector
aguas pluviales. este panorama de la evolución de los servicios de aguas en la ciudad
de Buenos Aires. Creemos que lo han logrado adecuadamente.
Son ellos los que tuvieron que dar respuesta a los sucesivos problemas
históricos que fueron desde la carencia de un servicio higiénico y la Ello nos permite hoy entregar a la comunidad un nuevo trabajo
creciente demanda de agua, hasta las dificultades que causó el realizado al amparo de un Proyecto que, uniendo investigación y
aumento del consumo y la incapacidad de evacuar las aguas servidas. espíritu empresarial, busca rescatar aquellas cosas que en nuestra
Son los que tuvieron que implementar criterios para transformar esas historia testimonian una forma solidaria, eficiente y responsable de
aguas servidas y buscar los puntos no contaminantes del desagote, y servir a los demás. Con aciertos y perplejidades esta es la historia
que por décadas mantuvieron un servicio cuya obsolescencia se del secular esfuerzo que comenzara Obras Sanitarias y que hoy
anunciaba. continúa Aguas Argentinas.

Es este patrimonio el que la empresa Aguas Argentinas busca


rescatar, el que configuran sus testimonios edilicios, las
manifestaciones de la técnica y la creatividad de sus profesionales
y, sobre todo, una historia que pertenece a la memoria de una ciudad Arq. Ramón Gutiérrez
que ha vivido estos procesos evidentes donde las aguas corrientes Director
han dejado profunda huella.

Se trata de mantener viva una memoria que sirve de elemento


aglutinador de una empresa que tuvo siempre hondos afectos por
su evolución histórica, que buscó formar su Museo y conservó el
magnífico Archivo de Planos que constituye uno de los acervos
documentales más importantes de la ciudad. Este sentimiento de

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

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> EL ABASTECIMIENTO DEL AGUA EN BUENOS AIRES.
SUS ORIGENES
> El período colonial.
> Las iniciativas del gobierno de Rivadavia. Gobernador Intendente Francisco de Paula Sanz y por un consejo
Los proyectos de Bevans y Pellegrini.
de técnicos y alarifes, entre los que se destacaron los ingenieros
Joaquín Antonio Mosquera y José Custodio de Sá y Faría. Así se
> Los nuevos emprendimientos de Pellegrini.
implementaron un conjunto de medidas en el que, principalmente,
se procuró el trazado e higiene de calles, y se realizaron los primeros
ensayos de iluminación, pavimentación, calzadas y desagües. El
primitivo caserío, con sus estrechas vías trazadas a cordel, era
atravesado por cursos naturales de agua que desembocaban en el
Riachuelo y en el Río de la Plata. Eran los denominados terceros
que anegaban la próspera villa hasta convertirla en un sitio
intransitable.

En las instrucciones provistas para los habitantes -unos 25.000


en 1780- se trató de evitar que se propagaran focos de infección,
prohibiendo el tráfico de carretas por el centro de la ciudad y
así, mejorar el pésimo estado de las calles. En aquellos tiempos se
creía que la relación entre lo salubre y lo insalubre derivaba del
CAPITULO I aire que se respiraba, y era opinión de los facultativos que las
aguas estancadas y podridas contaminaban el aire causando
epidemias. 4
EL ABASTECIMIENTO DEL AGUA EN BUENOS AIRES.
SUS ORÍGENES El Virrey Vértiz impartió Instrucciones que disponían la creación de
lugares comunes o letrinas, cañerías y sumideros y otros servicios
El período colonial recurriendo a la voluntad de los propietarios. Los vecinos que
arrojaran residuos a las calles serían severamente multados. Para
En un terreno barrancoso y anegadizo Juan de Garay fundó en ello, prescribía:
1580 la ciudad de Santa María de los Buenos Aires. La villa depen-
diente de la corona española se fue desarrollando lentamente. El “Que por las cañerías que salen a las calles por debajo de las calzadas
jesuita alemán Antonio Sepp, de paso por el lugar en 1691, comenta no se viertan aguas inmundas, por lo que perjudican a la salud pública
que apenas se trataba de un “pueblecillo” recostado sobre las orillas llenando la calle de mal olor y de insectos; no teniendo otro objeto estos
del Río de la Plata en un paraje muy salubre, cuya agua considera conductos que el desagüe de las lluvias y de alguna otra agua que aunque
“muy buena y que favorece a la digestión...”.1 proceda del servicio de la Casa, sea de oficinas limpias de motivos
inmundos bajo la pena expresada (...).”5
Sin embargo, la villa colonial venía de sufrir penurias, como la
ocurrida en 1685 cuando se produjo “gran mortandad de habitantes” En relación al servicio de abastecimiento de agua, que generalmente
y lo propio pasaría en 1700 con una epidemia de viruela que hizo era prestado por carros que la recogían del río en las inmediaciones
sus estragos en la población.2 de la ciudad, se aconsejaba que “los negros y demás que proveen de
agua al pueblo (concurran) al menos al paraje que llaman las Catalinas”6,
Poco a poco la ciudad se fue transformando en un centro importante, ubicado en la prolongación ideal de la calle Viamonte sobre la ribera.
asiento de las autoridades, y de grupos sociales de influencia. En Se trataba de evitar, además, que los aguateros negros que extraían
1776 se la elevó a sede del Virreinato del Río de la Plata con el objetivo el agua de “donde se les (daba) la gana”, elevaran el precio de “medio
principal de otorgarle el “grado de civilización, cultura y aseo” que le real a un real o más”.7
correspondía como “Capital de un vasto Reino y la Puerta de Naturales
y Extranjeros en un comercio libre”.3 Desde mediados del siglo XVIII comenzaron a construirse en los
patios de las casonas señoriales, los aljibes que conservaban el agua
El Virrey Juan José de Vértiz y Salcedo actuó secundado por el de lluvia en las recámaras. El interés por conducir el líquido vital

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

desde el río a las casas, calles y plazas se verifica con la creación en


1783 de “cierta máquina que habrían de construir” Matías Sánchez
Berenguillo y Esteban Palazios, “maquinistas” de la corte de Madrid.8
En 1802 se conoció también un curioso proyecto presentado al
Consulado por el vecino de la ciudad Juan Vicente Chilavert, para
la captación de aguas subterráneas con fines de “riego y brebaje del
ganado”, inspirado en un procedimiento de perforación a percusión,
conocido actualmente como sonda.9 Sin embargo, las autoridades
consideraron inútil realizar gastos en este emprendimiento.

A pedido del Procurador Síndico General, en 1807 continuaron las


medidas de limpieza de calles y extracción de basuras como medio
para evitar la propagación de enfermedades pestilentes.10

Las iniciativas del gobierno de Rivadavia


Los proyectos de Bevans y Pellegrini

La Buenos Aires criolla que nació bajo el signo de la Ilustración y las


ideas revolucionarias hacia 1810, contaba con unos 40.000
habitantes. Allí se movía una “sociedad abigarrada” que usaba la
ciudad más que antes y desbordaba los espacios públicos, en donde
“la preocupación por la limpieza elemental fue la primera que apareció”.11
Las tentativas en favor de la higiene pública resultaron un tanto
aisladas; sin embargo, ya el 9 de agosto la Junta Provisional de
Gobierno de las Provincias del Río de la Plata, emitió un Bando por
el cual se prohibía arrojar aguas servidas a los albañales. Durante el
gobierno del Triunvirato, el 5 de enero de 1813 se reglamentó la
venta de agua, el riego de calles y las descargas de los albañales y
aguas servidas.

Los intentos iniciales para negociar un empréstito “dentro o fuera del


país” en pos de la construcción de un puerto y dotar de aguas
corrientes a la Capital de la nueva República, se realizaron durante
Ordenanzas promulgadas por el Gobernador Intendente Don Francisco de Paula Sanz. Buenos Aires, febrero de 1784. el gobierno de Martín Rodríguez, quien tenía como ministro a
(Archivo CEDODAL) Bernardino Rivadavia. 12 Con este motivo, las autoridades
contrataron en Inglaterra los servicios de Santiago Bevans, ingeniero
hidráulico que se encargó de confeccionar un plano y memoria
descriptiva para “el mejor aprovechamiento de vertientes o manantiales
de agua y medios para evitar su mal sabor”. 13

Pronto Bevans -que concitaba la atención de los porteños por sus


curiosos atavíos cuáqueros, ancho casacón y sombrero de clérigo-
realizó experiencias que se basaron en un invento inglés que permitía
obtener agua a profundidades adecuadas, para lo cual se
importaron del exterior taladros que tenían algunas fallas. El punto

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

elegido fue la antigua noria de la Recoleta, apartado sitio de la ciudad


donde se encontraba la iglesia de los frailes recoletos franciscanos y
el primer cementerio público. Los periódicos El Centinela y La
Abeja Argentina se hicieron eco de esta empresa, recordando
algunos trabajos realizados en Carolina del Sur donde se habían
perforado napas con tubos huecos que llevaban un taladro. En 1823,
durante el ministerio de Julián S. Agüero, estas pruebas se llevaron
a cabo durante 32 días, sin alcanzar el éxito esperado. Como
consecuencia de la dimisión de Rivadavia y la inestable situación
política, Bevans -que había sido designado jefe del Departamento
de Ingenieros Hidráulicos- vio suspendida su labor.

En noviembre de 1828 arribaba al país, previa escala en Montevideo,


el ingeniero saboyano Carlos Enrique Pellegrini, que con anterioridad
había sido contratado por Rivadavia. Los continuos cambios políticos
de ese período obligaron a Pellegrini, a rescindir el compromiso
pactado con el gobierno. No obstante, estos hechos no le impidieron
encarar en 1829 el problema de abastecer de agua “clarificada a la
población de Buenos Aires”.14 En aquel entonces ya Filadelfia, Londres,
Glasgow, París y Versalles poseían ingeniosas máquinas que por
medio de tubos proveían de agua a estas ciudades. Basándose en
estas experiencias, Pellegrini estaba convencido que:

“En pueblos nacientes, cualquier especulación sobre objetos de primera


necesidad debe fijar la atención de los capitalistas con preferencia a las
que tienen relación con el lujo y placeres. El agua es el primer elemento de
los seres organizados”. 15

El proyecto contemplaba extraer el vital elemento del Río de la Plata


en las cercanías del Fuerte, o en una propiedad distante a una cuadra
del mismo. Por efecto de las mareas en la tosca, el agua penetraría
bajo el nivel de la playa y por un proceso de clarificación caería
pura y cristalina en una especie de aljibe. Allí 6 bombas la
Arriba: Plano de Buenos Aires, levantado por el ingeniero José Bermúdez en 1708. En las cercanías del Fuerte se realizaron las
ascenderían 30 varas por encima del terreno, para enviarla a un
primeras perforaciones para obtener agua potable. (Reproducido por A. Taullard en Los Planos más antiguos de Buenos Aires )
arca suspendida de 250 varas cúbicas que por medio de “llaves de
fuente” permitiría abastecer, por lo menos, 100 carretillas de
Abajo: Visión de la Plaza de la Victoria hacia 1830, según una acuarela del ingeniero Carlos Enrique Pellegrini, con la antigua Pirámide
aguadores por día.16 de Mayo, y más atrás, el edificio de la Recova que dividía en dos la actual Plaza de Mayo. (Archivo CEDODAL)

El informe incluía un minucioso detalle del suministro de líquido y


de los flujos cronométricos; como también la economía de tiempo y
trabajo que los aguateros ahorrarían por viaje. Se preveía, además,
establecer un sistema de tarifas para particulares y fondas cuyo
consumo, mayor y constante, los beneficiaría con un precio menor.
Para llevar a cabo la empresa, se formaría una Sociedad Anónima
con un capital de 72 acciones de 1.000 pesos moneda corriente cada
una.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

LAS LAVANDERAS

El trabajo de las lavanderas en las orillas del Río de la Plata, a


pocos metros de la Plaza de Mayo. (Foto AGN)

Las negras o morenas se ocupaban del lavado cada una de un pito o cachimbo, desafiaban jamás estaban calladas y después de algunos
de ropa. Ver en aquellos tiempos una mujer los rigores de la estación. dichos, que sin duda para ellas serían muy chis-
blanca entre las lavanderas, era ver un lunar tosos, resonaba una estrepitosa carcajada; la
blanco; como es hoy un lunar negro, ver una Por entonces usaban una especie de garrote con carcajada de la lavandera era característica.
negra entre tanta mujer blanca, de todas las que apaleaban las ropas, sin duda con la mira
nacionalidades del mundo, que cubren el in- de no restregar tanto; puede este medio haber Tan es cierto, que la escena no debe haber ca-
menso espacio a orillas del río desde la Recole- sido muy útil para economizar trabajo, pero recido de atractivo, que algunas familias iban
ta y aun más allá, hasta cerca del Riachuelo. era eminentemente destructor, pues rompían la una que otra tarde en verano, o una que otra
tela y hacían saltar los botones. mañana en invierno, a sentarse sobre el verde,
Eran excesivamente fuertes en el trabajo, y lo a tomar mate y a gozar de los chistes y salidas
mismo pasaban todo el día expuestas a un sol Allí cantaban alegremente, cada una a uso de de las lavanderas.
abrasador en nuestros veranos de intenso ca- su nación, y solían juntarse ocho o diez, for-
lor, como soportaban el frío en los más crueles maban círculo y hacían las grotescas figuras
inviernos. Allí en el verde, en invierno y en ve- de sus bailes -especie de entreacto en sus pe- José Antonio Wilde. Buenos Aires desde 70 años
rano, hacían fuego, tomaban mate, y provistas nosas tareas-. Sin embargo, parecían felices; atrás (1810-1880). Buenos Aires, Eudeba, 1977.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

EL AGUA DE BUENOS AIRES

Un carro de aguatero en una arbolada Plaza de Mayo, cuando


aún la casa de Gobierno no había sido remodelada. Fines de
la década de 1870. (Atención Luis Figueroa)

La de aljibe se rejunta en azoteas que a causa agua está en las peores condiciones que se dos son los de Enero y Febrero, si por otra par-
de su poca declividad no pueden estar nunca puede imaginar, asoleada y sucia con los re- te se consultan los médicos sobre el particular
bien limpias y son generalmente el receptácu- siduos que se arrojan de la ciudad y de los todos están de acuerdo para decir que en esos
lo de una porción de inmundicias, a más esa buques, etc., algunas veces suele estar tan in- dos meses del año las enfermedades son más
agua que permanece estancada tanto tiempo munda que no se puede beber. La de los po- variadas y los enfermos más numerosos, eso
(tres y cuatro meses) contrae todos los defec- zos, ya he dicho es tan mala que no se em- no se debe atribuir sino a las malas condicio-
tos de una mala agua: a causa misma de esa plea sino en los usos más groseros. nes de higiene en que nos hallamos para com-
larga estagnación se desarrollan en su seno batir las influencias exteriores y la principal es
vegetaciones y una porción de animales, cu- El consumo de semejantes aguas es muy nocivo la falta de una agua buena y abundante.
yos despojos contribuyen a darle un mal gusto y tiene una influencia tan marcada sobre la
y un olor nauseabundo insoportable. En el salud pública en general, que si se examinan Julio Lacroze. Estudio sobre la distribución de agua
río, los mismos carros que la distribuyen la van las tablas mortuorias de la ciudad de Buenos en las ciudades. Buenos Aires, Imprenta del
a buscar al bajo entre dos muelles, donde el Aires, se observará que los meses más carga- Mercurio, 1866.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

A B

avecinaban en la gran aldea, imitando a los que eran de uso común


en Río de Janeiro.20

Los nuevos emprendimientos de Pellegrini

Con la caída del gobierno de Juan Manuel de Rosas, se reorganizó la


administración nacional y municipal. En agosto de 1853 resurgió en
Pellegrini la esperanza de proveer con “baratura y profusión, tan luego
como lo permitan sus autoridades, del agua del río clarificada”.21 Lo
animaban en esta nueva propuesta las obras realizadas por dos
Al año siguiente, se hizo cavar un pozo a 70 varas del Fuerte en empresarios que poco tiempo atrás habían conseguido llevar agua al
medio de “una isleta de tosca” comprobándose la existencia de un Molino San Francisco ubicado en la calle Balcarce. Estos habían elevado
“agua cristalina, fresca y abundante”.17 Sin embargo, el proyecto de el agua a 110 pies de altura por unos conductos que proveían al estable-
Pellegrini -según expresa en su Revista del Plata- quedó “olvidado cimiento de agua filtrada y purificada proveniente del río, a solo una
en la chimenea de la secretaría de Gobierno” del Fuerte, y sumido en cuadra de distancia. La proposición de Pellegrini consistía en:
veintitrés años de “letargo industrial”.18
“llevar por caños subterráneos en algunos puntos de la capital depósitos
Mientras el tema de abastecimiento del agua quedaba relegado en de las aguas del Río que clarifiquemos en nuestro establecimiento,
la ciudad, una casa emplazada en la calle Florida al 200 se distinguía sirviéndose V. H. garantirnos por quince años la venta exclusiva de esta
de “todas las demás en su construcción y distribución”19, se trataba de agua de perfecta pureza y condición (...) levantar los aparatos y
la propiedad de Mariquita Sánchez de Thompson. La patricia dama construcciones hidráulicas que nos es preciso tener inmediatas al río, en
se hallaba en Montevideo cuando en 1847 el lugar fue recorrido por la pequeña porción de playa y tosca que enfrenta del lado del mar la casa
su amiga Mariquita Nin, quien expresa: “no he visto concluida la obra propiedad de Blumstein y de La Roche en la calle Balcarce”.22
de las aguas, que es una verdadera novedad”; el curioso reparto “de
tubos” que desde los patios pasaban por “medio de llaves a las tinas”, Las bases de este proyecto fueron oportunamente defendidas por
anticipaba junto con “otras maravillas” los progresos que se Bartolomé Mitre en la sesión legislativa del 12 de junio de 1854.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

En la otra página: Los proyectos del ingeniero Carlos Enrique Pellegrini. Arriba: Retrato de Carlos E. Pellegrini, aparecido en El
A. Establecimiento de aguas clarificadas para Buenos Aires. Año 1829. Sud Americano. Buenos Aires, 5 de diciembre de 1888.
B. Pavimento y alcantarillado de calles. Cortes de acera, calzada y
conducto de desagüe. Año 1853. Derecha: Proyecto de pozo artesiano en Barracas,
(Reproducido por Alberto de Paula - Ramón Gutiérrez en La encrucijada de realizado por A. Sourdeaux y Cía. (Archivo CEDODAL)
la arquitectura argentina, 1822-1875. Santiago Bevans - Carlos Pellegrini.)

Pellegrini, que no cejaba en su tentativa de realizar un Gran Filtro Aljibe animales inmundos”. Escuchemos sus premonitorias afirmaciones:
en la tosca ribereña,23 desconfiaba del éxito de la experiencia de pozos
artesianos emprendida en 1861 por D. A. Sourdeaux y D. R. Legout, “Los caños que proponemos no son para llevar basuras ni inmundicias,
en la zona de Recoleta. En este sentido explica que la ascensión del sino para aprisionar aguas llovedizas. Llegará un día que tengamos que
agua en pozos barrenados dependía de su aprisionamiento entre capas ocuparnos de cloacas, pero afortunadamente nos separa de él un siglo tal vez”.26
impermeables, y de la presión hidrostática que provenía de la infiltración
a una altura superior del pozo.24 La idea de empedrar las bocacalles contribuiría a mejorar la
viabilidad de los peatones y el tránsito, en una ciudad que ya en
Este ingeniero francés preocupado por resolver los problemas de la 1853 había alcanzado a unas 90.000 almas.
ciudad, había diseñado además un plan general para los desagües
pluviales por medio de conductos subterráneos como se practicaba Pellegrini se adelantó a su época al comprender la urgente necesidad
“universalmente”, proponiendo a la recién creada Municipalidad no sólo de proveer de agua a la población sino también de dar salida
capitalina empedrar 200 bocacalles y encerrar en conductos subterrá- a las aguas servidas, aunque cabe recordar que será la presencia en
neos las corrientes de las lluvias, por los que correrían dos “caños el medio local de un ingeniero -contratado en Inglaterra para las
acollarados uno al lado del otro”.25 En su época, se creía que “las cloacas obras del ferrocarril- la que desbarataría la aplicación de sus ideas
o albañales subterráneos eran un foco de peste, cuando no un receptáculo de progresistas en el proceso de modernización de la ciudad.

21
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

TESTIMONIOS DEL SUBSUELO PORTEÑO

La ciudad, desde su misma con formas rectangulares y muy similares a los usados para del patio posterior, que recién en el
fundación, tuvo problemas de agua, circulares. Actualmente, al ser extraer agua, aunque en lugar de siglo XIX tuvieron una llave para
ya que la proveniente del río no era reabiertas, sus dimensiones brocal se les hacían unas bóvedas cerrar el caño y evitar los malos
bebible directamente; por lo tanto impresionan por la envergadura del de ladrillos de cerca de un metro olores. Cuando la letrina era
se optó por el método más sencillo trabajo que debieron significar. de altura, que remataban en una grande o llegaban instalaciones de
de estacionarla durante varios días Muchas de estas cámaras sirvieron boca pequeña por la cual se varias cocinas y baños a la vez, se
en grandes tinajas de cerámica - para alimentar algunos mitos arrojaban los líquidos, a veces hacían cámaras rectangulares
agregándole a veces alumbre para porteños, asignándoles funciones mediante un caño cerámico. Estos abovedadas en la parte superior
acelerar la decantación-, o que nunca tuvieron o pozos no necesariamente llegaban dejando las paredes y pisos sin
haciéndola atravesar filtros de pie- confundiéndolas con túneles u otro a la napa freática y cuando se recubrir para que pudieran ab-
dra o cerámica para luego tipo de obras subterráneas. llenaban simplemente, los cerraban sorber los líquidos. En ciertos casos
guardarla en las tinajas. Con el y se excavaba otro cerca del se hallaron algunas de dimensiones
tiempo, los aguateros recorrerían la Para los desagües de letrinas y primero. Sobre ellos se construía considerables, hasta de 5 metros de
ciudad vendiendo el agua a los cocinas se usaron pozos ciegos, una letrina, por lo general al fondo largo y 10 metros de profundidad.
vecinos. Pero desde el siglo XVII se
inició la excavación de pozos de Las salidas del agua a la calle y el
balde, los que llegaban hasta la movimiento dentro de la casa se
primera napa con una profundidad hizo, desde el siglo XVII hasta el XIX
de 6 a 10 metros, o incluso un poco medio, a través de albañales, que
más, según la zona en que eran conductos hechos con ladrillos
estuviere. Esos pozos, de un metro unidos con cal, de forma rectangu-
de diámetro, tenían en su boca un lar, que obviaban la necesidad de
brocal de ladrillos y más tarde, en los caños, raros y caros hasta
el siglo XIX, de mármol tallado. pasada la mitad del siglo XIX.

Fueron los jesuitas quienes en el siglo El subsuelo de la ciudad, perforado


XVII comenzaron a construir aljibes, durante cuatro siglos una y otra vez,
es decir cámaras o cisternas ha dejado un conjunto significativo
subterráneas con un brocal superior, de evidencias sobre los sistemas de
adonde llegaba el agua desde las abastecimiento de agua y de
terrazas o patios mediante cañerías desagües, que la arqueología ur-
de hojalata o cerámica y desde bana ha ido estudiando y haciendo
1860 también por caños de hierro comprensible. Estos pozos y
o plomo. Estos aljibes estaban cámaras, aljibes y albañales,
totalmente aislados de la tierra con conductos y desagües, son una
paredes, piso y la parte superior importante fuente de información ya
abovedada; algunos tenían que han permitido mejorar nuestros
escaleras para bajar y limpiarlos; conocimientos y hacer más
otros tenían un pozo de decantación compren-sible la vida cotidiana de
más pequeño en el medio del piso. la ciudad a través del tiempo.

Hay evidencias de cámaras Daniel Schávelzon. Investigador del


subterráneas de 10 metros de alto, CONICET.

22
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

NOTAS argentina. 1822-1875. Santiago Bevans. Carlos Pellegrini. Resistencia,


Departamento de Historia de la Arquitectura, UNNE, 1974, p. 26.
1. Facultad de Filosofía y Letras. Documentos para la Historia Argentina.
Tomo IX. Administración edilicia de la ciudad de Buenos Aires. (1776-1885). 14. “Proyecto ...”. En Boletín ... op. cit., p. 132.
Introducción de Luis María Torres. Buenos Aires, Compañía Sud Americana
de Billetes de Banco, 1918, p. CXVIII. 15. Ibidem, p. 136.

2. Estas relaciones provienen de asuntos referidos a la higiene de la población, 16. Ibidem.


compostura de calles y aceras. Las aquí mencionadas pertenecen al Archivo
General de la Nación. Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires, 17. “La ciudad de Buenos Aires provista con baratura y profusión, tan
Buenos Aires, 1907. Libro 11, f. 41 vta. y libro 13, f. 74. Citado en Ibidem, p. luego como lo permitan sus autoridades, del agua del Río Clarificada”.
XXIII. En Suplemento a la Revista de Noviembre. En Revista del Plata, 1a. época,
Nº 3, 1853, p. 42.
3. Ibidem, p. LXXIV.
18. Ibidem.
4. Georges Vigarello. Lo limpio y lo sucio. La higiene del cuerpo desde la
Edad Media. Madrid, Alianza, 1991, p. 195. 19. Nota de las Cartas de Florencia Thompson de Lezica. Citado en Clara
Vilaseca. Compiladora. Prólogo y notas. Biografía de una época. Cartas de
5. “Testimonio de las providencias de Gobierno dadas por el señor Dn Mariquita Sánchez. Buenos Aires, Peuser, 1952.
Francisco de Paula Sanz durante su mando en la Capital de Buenos Aires, Nº
19. Expediente sobre trazado, construcción e higiene de las calles de la ciudad 20. Ibidem.
de Buenos Aires, iniciado por oficio del Virrey Juan José de Vértiz, dirigido al
Cabildo de esta ciudad (16 de agosto de 1783 - 1º de mayo de 1785)”. f. 143 vta. 21. “La ciudad de Buenos ...”, op. cit, Revista del Plata, 1a. época, Nº 3, 1853,
Citado en Facultad de ... Documentos ... op. cit., p. 109. p. 42.
La pena estipulada para los que arrojaban basuras u objetos de cuero sería la
pérdida de su caballo o mula con sus arreos. 22. Ibidem, p. 44.

6. “Presentación del Síndico Procurador al Cabildo sobre la aplicación del 23. “Gran Filtro Aljibe para la ciudad de Buenos Aires.” En Revista del Plata,
auto de buen gobierno de 21 de mayo de 1772, firmado Joseph A. Ibañez”. Nº 12, agosto 1854, p. 181.
Citado en Ibidem, p. 50. Este era un mecanismo indestructible formado por:
“zanjas rectangulares de una vara de ancho y una vara de alto, cuyo fondo y costados
7. Ibidem. revocamos con una sutil capa de mezcla hidráulica. (...) A un pie debajo de este nivel
colocamos el cielo del filtro compuesto de maderos de quebrachos agujereados, sobre
8. Cabildo del 3 de octubre de 1783. En Acuerdos del Extinguido Cabildo de cuyos maderos van sentadas las materias filtrantes. Estas materias irán, como de
Buenos Aires. Serie III, T. VII, Buenos Aires, 1930, p. 257. costumbre de mayor a menor, a partir de los maderos, en los que cargará el cascajo,
debiendo cubrir este una capa de arena gruesa, y terminarse el relleno con arena fina
9. Este tema puede verse en Carlos A. Young - Sadi Santini. “El consulado de del río. (...) y caída (el agua) en el fondo del estanque-filtro, sin comunicación alguna
Buenos Aires y la captación de aguas subterráneas”. En Boletín de Obras con el agua salobre que pudiera manar subterráneamente de la tosca, fácil será después
Sanitarias de la Nación, febrero, 1942, Nº 56, pp. 120-125. extraerla de allí con caños, y una bomba de vapor colocada al pie o arriba de la
barranca, para conducirla a los castillos de donde se surtirán las fuentes”.
10. Facultad ..., op. cit, p. XXI y ss.
24. Respecto de los pozos artesianos, Pellegrini se pregunta: “¿De dónde
11. José Luis Romero. Latinoamérica: las ciudades y las ideas. Buenos Aires, podía venir ese inmenso stratum de piedritas que, bajo el suelo pampasiano,
Siglo XXI Ed., 1976, pp. 120-121 y 145. constituiría su adaptación al artesianismo?”. En Revista del Plata, Nº 5, 2a.
época, marzo 1861, p. 85.
12. “Proyecto preparado por el Ing. Carlos E. Pellegrini en el año 1829, para
suministrar agua clarificada a la ciudad de Buenos Aires”. En Boletín de 25. “Encañadura de las corrientes llovedizas”, En Revista del Plata, Nº 1,
Obras Sanitarias de la Nación, Nº 20, febrero, 1939, pp. 132-136. septiembre 1853, p. 7.

13. Alberto de Paula y Ramón Gutiérrez. La encrucijada de la arquitectura 26. Ibidem.

23
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

24
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Links > ir al índice


>ACERCA DE LA HIGIENE EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX
>Las epidemias y la prédica de los higienistas.
>El impacto de los modelos sanitarios.
El agua, elemento primordial. En un período de notables transformaciones, la incorporación del
>Entre las letrinas y el sistema de circulación continua. país a la división internacional del trabajo incidió en el ingreso de
grupos inmigratorios; el creciente movimiento de personas y
mercaderías favoreció la expansión de epidemias. Por primera vez,
en 1867 se presentó el cólera asiático, que se extendió a la campaña
y a las provincias, y volvió a desatarse al año siguiente. El avance
de la zona urbanizada sobre la periferia denotó un ostensible
crecimiento de la población, que en 1869 arrojó unas 170.000 almas
congregadas en los nuevos límites fijados al ejido capitalino.

El desarrollo de estos males se atribuía a las condiciones de desaseo,


al aire impuro, a los desvíos alimenticios y al hacinamiento de
personas en las pequeñas habitaciones de los conventillos que fueron
multiplicándose en el barrio sur. Con el tiempo, se fueron intensifi-
cando las prédicas acerca de la limpieza corporal y la alimentación:

“Cuanta más agua tenga cada casa y cada individuo, tanto mejor se
CAPITULO II cumplirían los preceptos higiénicos, el pobre necesita aseo, necesita agua
abundante (...) y el baño es uno de los más poderosos elementos para su
ACERCA DE LA HIGIENE EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX higiene, que en último término, es la de la comunidad.”4

Las epidemias y la prédica de los higienistas El cuidado de la salud fue cobrando cada vez mayor interés, como
puede verse en un compendio de higiene pública y privada que
“La distancia de un centro de población a otro fue, por centurias, el José Antonio Wilde dedicó a los alumnos de las escuelas en 1868.5
único elemento de protección que había para liberarse de las enfermedades La higiene se había convertido en “la primera necesidad de los
transmisibles (...) nuestras ciudades seguían su letargo colonial, sin pueblos, su conservación y fomento, el principal deber de los gobiernos,
aumentar su población de una manera visible y eficaz, (...) con pésimos y el estado de ella en un país, (era) también la mejor prueba del progreso
pavimentos, sin aguas corrientes, ni cloacas, ni servicios de asistencia e ilustración a que ese país ha alcanzado”.6 La función de los higienistas
y de profilaxis que pudieran valorarse”. 1 debía centrarse en “gobernar e inmiscuirse en la confección de las
leyes, de los reglamentos, de las disposiciones locales y aún de las
A principios del siglo XIX la organización sanitaria de Buenos Aires convenciones internacionales”, el concepto de higiene era aplicado a
era precaria. La población se vio afectada por enfermedades las clases pobres, cuyo único agente protector podía ser ejercido
epidémicas, como la viruela, la escarlatina y el sarampión. Durante desde el rol de control del Estado.7
la segunda mitad del siglo, la irrupción de enfermedades exóticas
como el cólera morbus, procedente de Asia y la fiebre amarilla, Esta fue una etapa de creciente actividad industrial y comercial;
originaria de Centro América, alertaron a las autoridades acerca sin embargo, el clima de inusitada prosperidad se vería quebrado
de las deficiencias de la salud pública. en los primeros días de 1871, cuando la fiebre amarilla golpeó
nuevamente las puertas de algunos puntos situados en el barrio
En 1858 la fiebre amarilla se declaró en “los estrechos límites de un solo sur: “¿cómo habrá entrado el enemigo y quién era culpable por su
barrio”, siendo los enfermos trasladados a un lazareto improvisado negligencia?” 8 La epidemia alcanzó “el maximum de su intensidad
en la quinta de Lezama en pleno barrio de San Telmo.2 La epidemia, en abril y desde entonces fue decayendo gradualmente hasta fines de
que el año anterior había alcanzado la vecina orilla de Montevideo, mayo o principios de junio en que ocurrieron los últimos casos” pero
cobró 400 víctimas y provocó una “profunda impresión de terror” entre su efecto dejó unas 15.000 víctimas.9
los porteños que huyeron hacia los distritos rurales.3 Se creyó entonces
que los encargados de establecer la cuarentena no habían cumplido La aparición de estos males se atribuía a las endebles condiciones
el plazo para proteger la entrada de los transportes marítimos. sanitarias de una ciudad poco aseada, de estrechas calles y escasas

25
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

plazas. A la influencia perjudicial que ejercían el aire y el polvo


sobre los individuos, se sumaban los hedores de letrinas, sumideros
y pozos negros cuyos “gases producidos por la fermentación, (y) los
líquidos en que estaban disolviéndose las materias orgánicas,
impregnaban el suelo, viciaban el agua de los pozos y arrojaban sobre la
superficie emanaciones metíficas incompatibles con la buena salud del
pueblo”.10 Así lo habían demostrado las deficientes condiciones de
salubridad de Catedral al Norte que durante la epidemia de fiebre
amarilla contaba con 1.800 letrinas llenas; si esto ocurría en la
parroquia donde habitaba “la gente más acomodada ¿qué no sucederá
en las demás parroquias?”.11

Los higienistas que se planteaban estos interrogantes orientaron su


discurso principalmente a la defensa sanitaria marítima y al
saneamiento interno, influyendo con su prédica en la política estatal
durante más de medio siglo. En los Cursos de Higiene Pública12
ocuparon un lugar destacado: el tema del agua -hasta entonces
fuente de enfermedades-; los primeros intentos de provisión de agua
potable iniciados en Buenos Aires; la necesidad de implementar un
sistema de drenaje de las aguas pluviales y de las materias cloacales;
y las condiciones de las viviendas de los sectores obreros.

Con médicos de la talla de Guillermo Rawson, Eduardo Wilde,


Pedro Mallo, Emilio Coni, la noción de prevención adquirió una
dimensión desconocida hasta entonces. Más que impedir con
medidas restrictivas el ingreso de los gérmenes, éstos apuntaron a
evitar su proliferación por medio de las obras de salubridad
urbana.13 En este contexto, los avances que brindaban las ciudades
europeas y norteamericanas en el campo del sanitarismo fueron
presentados por nuestros más prestigiosos higienistas como modelos
para implementar en el medio local.

Portada del célebre trabajo del ingeniero Freycinet sobre saneamiento de ciudades, publicado en El impacto de los modelos sanitarios. El agua, elemento primordial
París, 1870.
Desde el siglo XVIII en el continente europeo se desarrollaron los
principios de la ciencia hidráulica. Las primeras bombas modernas
empleadas para elevar las aguas del río Támesis datan de 1761.
Estos avances tecnológicos que alcanzaron inicialmente a Londres
luego serían seguidos por otras ciudades. En París se crearon dos
usinas de bombas y máquinas para levantar las aguas del Sena,
que a fines del siglo XVIII permitieron disponer de 10.000 metros
cúbicos de agua por día para unos 600.000 habitantes. 14

La primitiva provisión de agua fue mejorada cuando en 1829 James


Simpson construyó en Londres un filtro lento de arena, encar-

26
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

gándose de los trabajos la Compañía de Chelsea y Lambeth Water. Modelo de cloacas proyectadas para la capital de Francia. (Archivo CEDODAL)
A partir de entonces, se fueron perfeccionando las cañerías de
fundición y se generalizó su empleo en reemplazo de los antiguos
conductos de madera o de plomo. 15 El sistema de filtros fue
adoptado por todas las compañías cuando la ley inglesa de 1852
obligó a purificar el suministro de agua. 16

Hacia la década de 1830 Europa sufrió el impacto de las epidemias


de cólera, lo que impulsó a los sanitaristas a establecer medidas
para solucionar los problemas surgidos de las malas condiciones
de salubridad en las ciudades industrializadas. De esta manera se
fue gestando una legislación que orientó los primeros intentos para
mejorar las condiciones higiénicas, en donde se establecieron re-
glamentaciones de vigilancia en los distintos sectores urbanos y
sociales, a la vez que numerosas instituciones se encargaron de
proveer iluminación, pavimentación, alcantarillado y abastecimiento
de agua.

27
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Pueden citarse los ejemplos de Roma, que recibía por medio de veinte
acueductos 800 millones de litros cúbicos cada 24 horas; y de Madrid,
donde en 1858 se construyó un canal de 12 leguas y media que
nacía en el río Lozoya y surtía un depósito para su distribución.17
Por su parte, la provisión de agua de Glasgow provenía de un túnel
elevado que tenía:

“42 km de largo, que proporciona a cada uno de sus habitantes, la


inmensa cantidad de 560 litros por día, que es todo lo más que puede
necesitar el habitante de una ciudad, por más agua que consuma.”18

A pesar de estos avances, todavía muchos sitios sufrían las


consecuencias del uso que sus habitantes hacían de las aguas de
pozo; por su grado de contaminación éstas no eran aptas para el
consumo y facilitaban el desarrollo de enfermedades como la fiebre
tifoidea, la disentería y el cólera. Tampoco eran aconsejables los
pozos artesianos, porque la calidad de su agua no era buena. 19

En los Estados Unidos de América, la primera iniciativa de


proporcionar agua purificada data de 1866 y fue realizada en la
ciudad de San Louis, Missouri; también se hicieron obras de captación
de agua filtrada en Newark, New Jersey, en 1869. Un destacado
ejemplo lo brindaba Chicago por sus importantes acueductos.
Domingo F. Sarmiento, invitado por las autoridades, navegó el túnel
principal que proveía de agua a esa población desde una toma situada
a cinco millas de la costa del lago Michigan. En aquella ocasión, el
estadista pensó solicitar el concurso del ingeniero que estaba
realizando estos trabajos para aplicarlos en nuestra ciudad.20 También
en Washington se alojaban, por día, unos 300.000 metros cúbicos de
agua.21 En Nueva York el depósito situado en el gran Parque Central
recibía el agua por un túnel que comenzaba en el río Croton22; de
suma utilidad, si se tiene en cuenta que en esos días:

Retrato del reconocido higienista Guillermo Rawson. (Colección particular) “El cólera reaparece en Nueva York cada cuatro meses. Viene en cada
buque cargado de inmigrantes y se desarrolla en el mar por las mismas
causas por las que se propaga en tierra. Las comisiones de higiene lo aguardan
tranquilas, con 15 galones de agua potable provisto a cada habitante”. 23

En América del Sur, ciudades como Río de Janeiro se aprovisionaron


tempranamente del vital elemento y, en Montevideo, el líquido era
conducido por medio de un acueducto, desde Santa Lucía, distante
11 leguas de la ciudad.

El avance de los sistemas de salubridad en distintas partes del


mundo no hacía más que reafirmar la necesidad de procurar un
servicio de provisión de agua potable para Buenos Aires, junto
con un sistema de desagüe de las aguas servidas y pluviales.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

TRATADO DE FIEBRE AMARILLA

Consolador es el pronóstico de los doc-


tores Wilde y Mallo, médicos de la Ca-
pitanía del Puerto.

En su informe dicen que el flagelo no


es importado, sino espontáneo y surgi-
do de las malas condiciones higiénicas
de la ciudad, del modo de vivir de la
gente pobre.

Entonces estamos condenados a sufrir


constantemente el terrible azote, toda
vez que nunca dejará de haber pobres,
ni de ser deseada la Metrópolis del Pla-
ta, ni de ser inerte la Municipalidad.

En fín, acostumbrémonos a vivir faz a


faz la muerte, y compremos una quin-
ta.

Los que no tengamos con que comprar


una quinta, compremos cuando menos
por cinco pesos el folleto del amigo
Martín “Tratado de fiebre amarilla”.

El Mosquito, 23 de Julio de 1871.

“Pílduras contra la epidemia”. El 13 de marzo de 1871 se creó una Comisión Popular de Salud Pública, algunos de sus miembros
fueron víctimas de la fiebre amarilla. En la copa aparecen, entre otros, Roque Pérez, Lucio V. Mansilla, Héctor Varela y Manuel
Bilbao. Publicado en El Mosquito. Buenos Aires, marzo de 1871.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

LAS LETRINAS

Los franceses dan los nombres de lieux sidad de que tengan las señoras que va- do están húmedas o mojadas. Los aparatos inodoros son muy varia-
ou fosses d’ aissances a los receptácu- lerse de utensilios frágiles, que ocasio- Las letrinas fijas, pueden construirse im- dos; se encuentran en uso en muchas
los de las aguas servidas y de materias nan frecuentes desgracias o accidentes. permeables o permeables; en el primer casas, los de Blanchard y Chateau, en
fecales o excrementicias a que se dan, caso, son formadas por obras de alba- que los líquidos en la fosa, pasan por
entre nosotros, los nombres de excusa- (...) Otro defecto de construcción en el ñilería y se les da la profundidad que pequeños agujeros para ir a otros de-
dos, lugares, letrinas y necesarias y que país, es que las fosas, pozos o receptá- se quiere, revistiendo su interior de una pósitos dejando los sólidos en la primer
los ingleses llaman water closet, casi culos, sean hasta el agua, pues a ello, sustancia capaz de no permitir la fil- tineta o receptáculo; los de Renard, lla-
exclusivamente, por lo generalizado que es debido, que el agua de los pozos, tración; cuando se perfora el suelo, que mado método chinesco, que consiste en
está el empleo del agua para evitar las que antes servía para usos familiares, es permeable y no se hace nada para mezclar tierra o barro de las calles, para
exhalaciones de esas oficinas. se haya puesto en todas partes inservi- evitar la desperdición por las paredes, construir más tarde ladrillos o tabletas,
ble, pues como la capa de agua a que las letrinas o fosas son más o menos para abono del suelo o bien, separan-
La costumbre arquitectónica en el país, llegan unos y otros es la misma, la pre- permeables según los subsuelos. do las materias en el momento de la emi-
es que los sumideros y letrinas por no sencia de la materia orgánica que se sión; está el sistema Mercier, que con-
multiplicar los pozos o fosos permanen- disuelve, las vuelve nocivas e impropias Se llaman fosas o letrinas inodoras, los siste en adaptar un tubo ventilador a las
tes, comuniquen con el mismo recipien- para todo uso. recipientes guarnecidos de un aparato fosas movibles, sea que éstas conten-
te al derramarse en él. Ya hemos indi- circular hermético, que es por lo gene- gan todo, sea que se hallen separados
cado, que según las opiniones de los Los receptáculos para las materias ral fierro que se opone a la exhalación los líquidos, está el sistema de Fortin-
ingenieros e higienistas, ésta es la cau- excremen-ticias, orinas y materias feca- mefítica de que son generadores estos Herman, el de Tacon, Rogier Mottes,
sa principal de los malos olores que sue- les, pueden ser fijas o movibles, pero lugares. Doulton, Dumuis, los ingleses, etc., que
len exhalar esas bocas de infección. en ambos casos, mientras no vayan a son tan numerosos que es imposible to-
parar a las cloacas de circulación con- Debido a la poca atención o cuidado marlos en consideración.
Otra costumbre del país, es no construir tinua, deben estar separadas de las que hay en la construcción de las letri-
en las habitaciones destinadas para aguas de lavado, de toilet y de frega- nas y a las mezclas de las aguas su- Diremos por último a este respecto que
esto, orinales separados de las letrinas. do. Las fosas movibles o susceptibles de cias, orinas y heces, hay siempre un hay una biblioteca llamada Scatológica,
Resulta de aquí, que aun en las casas transporte son de madera o metal y más gran desprendimiento de gases perju- que trae una larga lista de las obras so-
de familia, en que hay en uso letrinas o menos grandes. diciales a la salud en las casas parti- bre la materia desde el siglo 16 y que
inodoras, no sea posible mantenerlas culares, que son los que originan las hay una obra que consta de mas de 500
con la limpieza que habría de desear, Unos y otros de estos receptáculos, es diferentes clases de tifus según la opi- páginas del Sr. Liguier, arquitecto de la
en particular donde hay hombres, por- decir, los fijos y los movibles, pueden ser: nión más recibida hoy en la ciencia y ciudad de París, que contiene todo lo
que éstos, al satisfacer los deseos con divisor, que es cuando están provis- que acaba de prevalecer en la Acade- que se puede desear saber al respecto
vesicales o mojan el suelo o el madera- tos de un mecanismo que separa los só- mia de Medicina de París y se ha he- y a la que me refiero en la imposibili-
men o mármoles que cubren el apara- lidos de los líquidos y si los líquidos como cho necesario que una ordenanza mu- dad de detenernos más en esta mate-
to. A causa de esto, existe la costumbre se estila en algunas partes, van a las cloa- nicipal, entre nosotros, ordene la colo- ria.
general en el país que para regir de cas, dejando las materias sólidas, se de- cación de un tubo de desprendimiento
vientre se estile la posición en cuclillas, nominan filtrantes. Estas materias cuan- para los gases que se forman por la pre- Pedro Mallo. Lecciones de Higiene Pri-
es decir, a pulso, como vulgarmente se do pierden el líquido, toman a la larga sencia de tantas materias y de tan di- vada y Pública dadas en la Facultad
dice, que es la posición menos cómo- una consistencia extraordinaria por lo versa composición: ese tubo debe so- de Medicina de Buenos Aires. Fascícu-
da, la más laboriosa y de aquí la nece- dura, pero son más inofensivas que cuan- brepasar el edificio para que los gases lo 1º. Buenos Aires, Imprenta de la Tri-
se diseminen en la atmósfera. buna, 1878.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

LOS CARROS ATMOSFÉRICOS

El procedimiento mecánico simple, para quida y susceptible de viajar por medio se adapta la extremidad libre de éste al diciones favorables para la aplicación del
la higiene de las casas, por lo que hace de un tubo, dejando casi totalmente va- conducto del recipiente, se abre la llave sistema, pero esa ordenanza, que pare-
a las letrinas, consiste en la extracción cía la letrina. y en menos de cinco minutos queda lle- ce natural, era una imposición en favor
de los líquidos, por medio de aparatos (...) no el tonel, que tiene generalmente dos de un sistema y por lo tanto de los em-
que podemos llamar barométrico neu- En todas las ciudades en que se usan metros cúbicos. presarios.
máticos o carros atmosféricos, como se tales aparatos, hay un establecimiento (...)
llaman entre nosotros. donde se preparan los recipientes para Una vez lleno un tonel se adapta otro y Con los carros atmosféricos se hace hoy
la extracción de las materias. así sucesivamente, hasta agotar la letri- la extracción de los líquidos de letrina,
El procedimiento de extracción es muy na, lo cual se conseguirá toda vez que si no con más economía, con más hi-
sencillo; consiste en unir el depósito de Para extraer el aire de los toneles se los su profundidad no tenga una medida giene que antes, a lo menos.
los líquidos de letrina, con el recipiente llena de agua, expulsando de ellos, por superior a la de la altura de una colum-
del carro, en el cual se ha hecho el va- consiguiente, todo el aire. na líquida que equilibre la presión at- Los líquidos son echados en sitios de-
cío. Por medio de un tubo provisto de mosférica. terminados, con permiso de la Munici-
llaves se establece la comunicación; y los Luego se extrae el agua por medio de palidad, sin que hasta ahora se hayan
líquidos se precipitan hacia el recipiente bombas de gran poder y se cierra her- Cuando se cambia el recipiente hay que formulado quejas fundadas contra las
con suma rapidez. Al que no ha visto las méticamente las aberturas, por medio de tomar la precaución de recibir el líqui- Empresas, pues aunque caro, el siste-
materias de las letrinas, al que no las ha llaves dispuestas al efecto. do que gotea de los tubos, en vasijas ma es ventajoso si se lo mira por el lado
examinado o ha tenido ocasión de estu- que contengan una solución de sulfato de la higiene mientras no haya cloacas.
diarlas, le sorprende la rapidez y la fa- Hecho esto se lleva el aparato a la casa de hierro.
cilidad de su pasaje. cuya letrina ha de agotarse, se introdu- (...) Eduardo Wilde. Curso de Higiene Pú-
ce un tubo vertical hasta cierta profun- Al establecerse en Buenos Aires la em- blica. 2ª. e. Buenos Aires, Imprenta y
Nadie sin que se lo hayan dicho o lo didad en la letrina, se ajusta a la extre- presa de carros atmosféricos, una orde- Librería de Mayo, 1885.
haya visto, puede creer que el depósito midad libre de ese tubo con una serie nanza municipal mandó que las letrinas
existente en las letrinas, sea una mez- de otros, unidos por sus extremos y que no tuvieran más de siete metros de pro-
cla semi-fluida, casi en su totalidad lí- forman por lo tanto un solo conducto, fundidad, con lo que se las ponía en con-

Los carros atmosféricos.


(Archivo Museo del Patrimonio, Aguas
Argentinas)

31
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

El proyecto para una gran estación de Entre las letrinas y el sistema de circulación continua
desinfección en la isla Martín García (no
concretado) respondía a medidas cautelares de “la vida y la muerte están registradas en las estadísticas oficiales, y
defensa sanitaria marítima impulsadas en la las mejoras que considero posibles están grabadas en monumentos
década de 1880. Planta general y detalle
imperecederos, bajo la forma de obras sanitarias en aquellas comunidades
parcial de las letrinas. (Archivo CEDODAL)
americanas y europeas que han luchado gloriosamente con la muerte y
la han vencido”.24

Así se expresaba Guillermo Rawson, fuertemente impresionado por


el ejemplo sanitarista inglés que había asegurado el “respeto y la
admiración de todos”, por haber logrado disminuir “la mortalidad
media en sus grandes ciudades, desde 50 por 1.000, hacia el fin del siglo
pasado, a 22 por 1.000 que es la proporción que corresponde a los últimos
años”. 25

Según los datos estadísticos, las epidemias causaban mayores


estragos en aquellos lugares donde se mantenía el sistema de
letrinas cuyos modos de limpieza eran discutibles. El ingeniero
Belgrand fue el creador del alcantarillado moderno de París -por
donde corrían tanto las aguas pluviales como los líquidos servidos-
así quedó en 1852 constituido el “todo a la alcantarilla”, sistema que
posteriormente sería puesto en tela de juicio.26 El caso de Londres,
considerada una ciudad malsana hasta la aplicación del método de

32
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

circulación continua que fue desarrollado “luminosamente” por


Freycinet -ingeniero comisionado por el gobierno francés para
estudiar la salubrificación de las ciudades europeas, entre 1862 y
1869-, cambiaría con la ejecución de las obras de canalización
subterráneas.27

Sus fundamentos fueron reconocidos por

“hombres de ciencia y constantes observadores en los resultados


prácticos, tales como los señores Bateman, Haywod, Letheby, Bazalgette,
Frankland (ingenieros ingleses) etc., Warel, Vesluys (belgas), Freycinet,
el barón Haussmann, Mille, etc. franceses muy especiales, y de cuyas
fuentes bebemos las ideas que nos sugiere el buen deseo”.28

Las obras de saneamiento realizadas en Londres entre 1859 y


1873 bajo la dirección de Joseph Bazalgette, impulsaron el método
de circulación continua en toda Europa, estableciéndose como
ley necesaria para la salud pública que todo centro poblado debía
contar con una provisión de agua abundante, con desagües de
líquidos servidos y pluviales a través de canalizaciones subterrá-
neas.

El saneamiento de las ciudades con el sistemas de cloacas había


demostrado evitar la propagación de enfermedades como el cólera;
especialmente porque el drenaje subterráneo permitía “que el aire
penetrara y ocupara el lugar del agua al través de la capa de tierra seca,
acelerando así la oxigenación de las sustancias infectas que estaban en
solución”. Este procedimiento ejercía “poderosa influencia sobre las
capas atmosféricas inmediatamente contiguas al suelo y que (formaban)
el aire respirado por los habitantes”.29 Las experiencias basadas en el
poder desinfectante de la tierra probaron la eficacia fertilizante
de los desechos cloacales. El doctor Frankland, profesor de Química
en el Colegio Real de Londres, había instituido:

“en los últimos años, experimentos de los cuales resulta la conveniencia


higiénica e industrial de aceptar el sistema de irrigación de los terrenos, La acción del gobierno para controlar la higiene pública a fines del siglo pasado, caricaturizada por la prensa de la
como destino que debe darse a las materias cloacales”.30 época. Tomado de revista Caras y Caretas. Buenos Aires, 1899.

El ejemplo del Parlamento inglés, que nombró una comisión especial


para ejecutar las obras de cloacas y desagües, debía ser seguido en
nuestro medio por la Asamblea Legislativa de la Provincia de Buenos
Aires. En este sentido Bazalgette, jefe de las Obras Públicas de
Londres, y H. C. Ford, “otro ingeniero muy distinguido”, sostuvieron
desde 1862 correspondencia con John Coghlan, autor del primer
proyecto de saneamiento para Buenos Aires inspirado en los modelos
empleados en las principales ciudades europeas.31

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

NOTAS 15. F. W. Robins. The story of water supply. London, N. York, Toronto.
Oxford University Press, 1946, p. 192.
1. Nicolás Lozano - Antonio Paitoví. Evolución de las ciencias en la
República Argentina. XI. La Higiene Pública y las obras sanitarias 16. Según Valentín Balbín se conocían dos sistemas de filtro: el escocés, en el
argentinas. Buenos Aries, Imprenta y Casa editora Coni, 1925, p. 8. cual las materias filtrantes estaban contenidas en compartimientos
Los primeros conocimientos de higiene que se remiten a los tiempos separados, y el inglés donde estaban dispuestas en capas sucesivas y
virreinales del Protomedicato resurgieron en 1827 con la cátedra de Materia superpuestas. Este procedimiento fue usado en las obras de Chelsea y fue
Médica y Terapéutica que fuera reorganizada posteriormente en 1852. un modelo seguido en otros países. Valentín Balbín. Disertación presentada
a la Universidad de Buenos Aires para optar al grado de ingeniero. Buenos
2. Guillermo Rawson. “Estadística vital de la ciudad de Buenos Aires”. Aires, Imprenta Americana, 1870, pp. 34-35.
Trabajo presentado en el Congreso Médico Internacional de Filadelfia, 1876. También Julio Lacroze refiere, entre otros sistemas de filtros conocidos, el
En Escritos y discursos. T. I, 1891, p. 66. Fonvielle, aparato de clarificación a alta presión, el filtro Souchon, el Launay
conocido como filtro chino. Estudio sobre la distribución de agua en las
3. Ibidem. ciudades. Establecimiento de aguas corrientes en Buenos Aires. Buenos
Aires, Imprenta del Mercurio, 1866, pp. 21-24.
4. Guillermo Rawson. Conferencias sobre Higiene Pública dadas en la
Facultad de Medicina de Buenos Aires (1874). Estratadas, anotadas y 17. Jaime Arrufó. “La implantación del servicio de aguas corrientes en
seguidas de un apéndice por Luis C. Maglione. París, Donnamette & Hattu, Buenos Aires. Discusión pública”. Boletín de Obras Sanitarias de la
1876, p. 205. Nación, Nº 17, noviembre 1938, p. 472.

5. José Antonio Wilde. Compendio de Higiene Pública y Privada al alcance 18. E. Wilde. Curso ... op. cit., p. 77.
de todos; para el uso de las clases más avanzadas en los establecimientos
de educación. Buenos Aires, Impr. J. A. Bernheim, 1868. 19. G. Rawson. Conferencias..., op. cit., p. 199.
La temperatura de las aguas surgentes hacía pensar a estudiosos como
6. Ibidem, p. III. Fonssagrives que un día se llegaría a proveer a las casas por medio de un
sistema de tubos “en que tendremos, en nuestras habitaciones y en nuestros gabinetes
7. Eduardo Wilde. Curso de Higiene Pública. 2a. e. Buenos Aires, Imprenta de baño, una llave de agua artesiana al lado de una llave de agua fría(...)”. Citado
y Librería de Mayo, 1885, p. 8. en Ibidem, pp. 202-203.

8. G. Rawson. Estadística vital ..., op. cit., p. 69. 20. “Sarmiento y la salubridad pública de las ciudades”. En Boletín de
Obras Sanitarias de la Nación, Nº 14, agosto, 1938, p. 118.
9. Ibidem.
21. E. Wilde. Curso ..., op. cit., pp. 77-78.
10. Ibidem, p. 73.
22. G. Rawson. Conferencias ... op. cit., p. 209.
11. G. Rawson. Conferencias... op. cit, p. 173.
23. D. F. Sarmiento. “Higiene de las ciudades. Discurso en la inauguración de
12. La primera cátedra de Higiene Pública creada en 1873 en la Facultad de las aguas corrientes. 20 de septiembre de 1868”. Obras escogidas. T. XV.
Medicina de Buenos Aires, estuvo a cargo del doctor Guillermo Rawson Discursos populares. Buenos Aires, Librería La Facultad, 1917, pp. 248-252.
quien fue luego sustituido por Pedro Mallo; también se hicieron célebres las
conferencias de higiene dictadas por el doctor Eduardo Wilde en el Colegio 24. G. Rawson. “Estadística...”, op. cit., p. 97.
Nacional publicadas en 1878 y reeditadas en 1885.
25. Ibidem, p. 76.
13. Héctor Recalde. La salud de los trabajadores en Buenos Aires (1870-
1910). A través de las fuentes médicas. Buenos Aires, Grupo Editor 26. En octubre de 1896, uno de los mejores redactores de L’Economiste français,
Universitario, 1997. Véase el Capítulo VII: “Respuestas institucionales a los Ernest Brelay escribía: “El ¨todo-a-la-alcantarilla¨, para los más perspicaces, es
problemas de salud en la ciudad de Buenos Aires”, pp. 289-300. como una herida abierta en la ciudad de París, por donde salen a chorros -con sus
intestinos- su honor, sus finanzas, la salud de sus habitantes y la de los ribereños
14. G. Behmann. Salubrité Urbaine. Distributions d’eau et assainissement. exteriores del río, maculados por su lodo infectado”. Citado por Roger-Henri
2ª. e., T. I, París, Librairie Polytechnique, 1898. Guerrand. Las Letrinas. Historia de la higiene urbana. Valencia, España,

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Edicions Alfons el Magnanim. Institució Valenciana D’Estudis I Investigació,


1991, (Estudios Universitarios 48), p. 157.

27. Jayme Arrufó. Mejoras materiales. Salubrificación de la ciudad de


Buenos Aires por los principios de la circulación continua. Alimentación
de agua. Canalización subterránea para los desagües. Desinfección de los
líquidos provenientes del alcantarillado. Buenos Aires, Imprenta del Siglo,
1871, p. 3.

28. Ibidem, p. 25.

29. G. Rawson. “Estadística...”, op. cit., p. 83.

30. G. Rawson. Conferencias ..., op. cit., p. 191.

31. Mejoras en la Ciudad de Buenos Aires. Plan, informe y presupuesto del


ingeniero Coghlan. Publicación Oficial. Buenos Aires, Imprenta Buenos
Aires, 1869, p. 7.

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Links > ir al índice


> LOS PRIMEROS PROYECTOS DE SALUBRIDAD
> El debate de la década de 1860.
> El proyecto de Coghlan (1869).
> El plan de Bateman (1871). trabajos quedaba en manos de la corporación municipal a fin de
“conservarla como un patrimonio feliz de nuestra culta capital”.3

A comienzos de la década de 1860, el interés para proveer de aguas


corrientes a la ciudad fue creciendo mientras se realizaban en
Inglaterra estudios relativos a este tema, y se buscaban privilegios
para la concesión de dicho abastecimiento.4 La preocupación por
obtener el vital elemento en sectores determinados del Río de la
Plata obligó a proyectar una ordenanza por la cual los aguateros
debían acudir a la zona de la ribera comprendida entre el bajo de
Santo Domingo -prolongación de la calle Belgrano- y “al norte de
la batería del paseo Guardia Nacional”, en Retiro; los infractores serían
multados con sumas que oscilaban entre 100 y 200 pesos.5

En 1862 Coghlan, representante de la compañía Easton Hnos. de


Londres, confeccionó un plano “demostrando el área que se propone
proveer de agua” a la ciudad.6 Desde el borde de la ribera, el
CAPITULO III perímetro trazado alcanzaba al sur la calle Cochabamba, para
llegar irregularmente por el oeste hasta las de Pichincha y
Azcuénaga, recortándose hacia el sur por el Retiro, superficie un
LOS PRIMEROS PROYECTOS DE SALUBRIDAD tanto ajustada para una población estimada en 90.000 habitantes
a mediados de la década del ‘50.
El debate de la década de 1860
Una Comisión integrada por cinco miembros del concejo municipal
A principios del período de la organización nacional la examinó otros proyectos7, pero la falta de fondos y de una persona
creación de la Municipalidad resultó significativa para Buenos competente para evaluar los estudios fueron demorando el empren-
Aires, el organismo, entre otras funciones, debía velar por la dimiento, al tiempo que Coghlan resolvía retirar su primer diseño.
Higiene Pública ocupándose de la “desinfección del aire y de las Las propuestas examinadas resultaron deficientes, puesto que se
aguas”, y del desalojo de las materias infectas.1 En aquellos días, limitaban a unas 300 manzanas, cuando la ciudad necesitaba
los intentos para surtir de agua a la población, resurgieron con la “mucha mayor cantidad de agua que antes, fuera de que según parece a
propuesta de dos particulares, Taylor y Baratta, que intentaron la obra de las aguas corrientes están ligadas las de desagüe”, se
comprar un terreno en las inmediaciones de la Recoleta destinado apuntaba en 18668; pocos años antes había comenzado a discutirse
a depósito.2 La aparición, en 1858, de un brote de fiebre amarilla la construcción de alcantarillas en un área restringida.
apremió a las autoridades para adoptar fuertes medidas sanitarias,
mientras Pellegrini reiteraba la presentación de su postergado Buenos Aires sede del gobierno nacional y provincial se había
proyecto de aguas clarificadas al cual ya nos referimos. transformado en un centro:

En 1857 la instalación del primer Ferrocarril del Oeste, cuyas “del cual radian varios ferrocarriles, (...) hoy la principal plaza de
máquinas debieron surtirse de agua potable, abrió las puertas al comercio de toda la República, donde se encuentra también la mayor
progreso de Buenos Aires. Para ejecutar estas obras había sido civilización y sí, como se espera, la gigantesca empresa del ferrocarril
contratado John Coghlan, de origen irlandés, miembro del Instituto transandino se realiza y que el puerto de esta ciudad se efectúa, (...) será
de Ingenieros Civiles de Londres. Dos años después, la indudablemente el emporio central del comercio sobre el Atlántico entre
Municipalidad le encomendó confeccionar los planos y la Europa, costas del Pacífico, Nueva Zelanda, etc”.9
presupuestos para la provisión de aguas corrientes, integrándose
al mismo tiempo una Comisión de vecinos nacionales y extranjeros La prosperidad alcanzada por esta “Atenas”, “dos veces capital”,
que debía dictaminar en este asunto. La superintendencia de estos permitió a Julio Lacroze publicar un detallado informe sobre el

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

sistema de distribución de agua. La muy buena calidad del agua tadas por el Gobierno de la Provincia procuraban detener la
del Río de la Plata determinaba la colocación de la toma frente a marcha del flagelo, y hacer menos probable su repetición.
un paraje elevado, en las denominadas Cinco Esquinas o Socorro:
“antes que (...) haya recibido todas las inmundicias del puerto y de la La Municipalidad primero fue asesorada por los ingenieros Lacroze
ciudad, los caños penetrarían en el río hasta encontrar la corriente fuerte y Tassier, quienes presentaron un “Estudio General sobre Aguas
para luego dirigirse a los estanques de depósito donde se asentaría y Corrientes, Cloacas y Adoquinado”, luego suscribió un contrato para
filtraría para ser distribuida”.10 Para llevar el agua a los estanques de ejecución de estos trabajos por seis millones de pesos fuertes. Sin
filtración, la bomba de alimentación debía ser “a vapor, aspirante y embargo, al no reunir los proyectos elevados las condiciones
foulante”, los edificios necesarios para la administración, los requeridas, el Poder Ejecutivo resolvió encargar a Coghlan “los
maquinistas y empleados eran concebidos como: planos demostrativos” y sus presupuestos, que fueron acompañados
por un detallado informe. 15
“lo más simple posible (...) pero con una solidez a prueba de cualquier
accidente. El todo (...) un conjunto combinado de tal modo que, sin
sacrificar nada a las reglas arquitectónicas, presente la mayor comodidad El proyecto de Coghlan (1869)
y desahogo para el buen servicio del establecimiento”.11
El desarrollo de Buenos Aires, promovido por la afluencia inmi-
Lacroze señalaba, además, la necesidad de asegurar la evacuación gratoria, obligaba a procurar agua abundante a 170.000 habitantes,
del suministro de agua para usos domésticos, industriales y públicos, según datos proporcionados por el Censo de 1869. El nuevo proyecto
y “desembarazarse de las inmundicias de toda clase que se producen de Coghlan contemplaba la provisión de agua filtrada, la construcción
diariamente en los grandes centros de población”.12 Sin embargo, esta de un sistema de desagüe y el empedrado de las calles.
propuesta influida por las obras de salubridad europeas, no alcanzó
el éxito esperado. El sistema de saneamiento por implementar en la ciudad se basaba
en las condiciones topográficas y geológicas del suelo porteño, en
Mientras en el seno de la sociedad porteña se seguía debatiendo el las condiciones climáticas y en aplicaciones estadísticas relativas
modo de ejecución de estos trabajos, el cólera morbus hizo su al estudio de su creciente población. La parte técnica y científica
reaparición en 1867 causando pánico en la población. El poder se inspiró en las experiencias realizadas por el ingeniero Bateman,
municipal quedó acéfalo, constituyéndose en su lugar una encargado de los trabajos de aguas corrientes de Glasgow y de
Comisión de Salubridad que adoptó medidas provisorias de higiene Manchester; y por Rawlison, ingeniero en Jefe del Gobierno inglés.
y de control. Ese año fue decisivo para establecer la provisión de Recordemos que los planos de Coghlan fueron avalados por H. C.
agua corriente a la ciudad, cuando el gobernador de la Provincia Ford y J. W. Bazalgette, Ingeniero en Jefe de la Comisión de Obras
de Buenos Aires, el doctor Adolfo Alsina, inició las gestiones para Públicas de Londres “constructor de importantísimas obras análogas
obtener un empréstito. El proyecto fue aprobado por una Comisión en la Gran Bretaña”. 16
especial de aguas corrientes para:
El sistema de desagües y cloacas aseguraba la supresión de las
“invertir en el establecimiento de depósitos de aguas filtradas en varias letrinas en la ciudad, “foco de olores nauseabundos y gases malsanos”.17
plazas de la ciudad, hasta la cantidad de 50 mil pesos fuertes, que se Los “proyectistas de obras modernas” ya habían adoptado el sistema
tomarán por medio de un empréstito en el Banco de la Provincia, garantido de water closet, método mucho más eficaz y económico.18 Ahora se
con el mismo establecimiento y el producido de la venta del agua”.13 trataba de:

La partida a Europa del ingeniero Guntz, autor de un proyecto “reunir en cloacas que recorran cada calle, todas las materias fecales,
análogo, comisionado para adquirir y remitir las máquinas y las aguas que han servido en las casas, y las pluviales de las calles, y en
aparatos requeridos para colocar cañerías en 12 millas, pareció utilizar estas primeras dos materias, y parte de las aguas pluviales,
aliviar la tensión provocada por el foco epidémico.14 Con destino a para el riego de terrenos siendo éste el único modo satisfactorio de
la obra principal, que se iniciaría en el bajo de la Recoleta y debía desinfección que hasta ahora se ha descubierto, permitiendo que el
ser concluida en seis meses, llegaron procedentes de Inglaterra dos sobrante de las aguas pluviales, que algunas veces proviene de tormentas
buques cargados con objetos y maquinarias. Las medidas implemen- violentas, corra a derramarse en el río más inmediato”.19

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Proyecto propuesto para la distribución de aguas filtradas por la Compañía de Robles y firmado por “Hunt Schrader” (¿Henry Primera Casa de Bombas en el bajo de la Recoleta, construida en 1869 siguiendo el proyecto del ingeniero Juan Coghlan. En la
Hunt - Hans Schroeder?) el 20 de mayo de 1887. El punto de toma en el río se estableció en la bajada de la calle Libertad, a soledad del paraje se destacan las formas clásicas del incipiente enclave industrial. (Archivo CEDODAL)
varias cuadras de la Recoleta. (Planoteca del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires)

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

En el medio local la ciencia sanitaria era desconocida, esto determinó


que a partir de estos nuevos planteos se iniciara un sostenido debate
acerca del modo en que las materias cloacales debían purificarse una
vez desagotadas, el sitio al que deberían ser derivadas y los terrenos
que debían elegirse con fines de irrigación. Otro tema de discusión se
generó en torno de la colocación de cañerías para agua corriente dentro
de las cloacas, método juzgado muy inconveniente por Coghlan:

“desaprobado por Mr. Belgrand, el ingeniero en jefe de los desagües


de París. El sistema de colocarlas en la misma cloaca con caños de barro
o gres que conducen materia fecal, ha sido adoptado por primera vez,
en cuanto que yo tengo conocimiento, por la Municipalidad de Buenos
Aires y debe ser rechazado aún con más empeño”.20

De acuerdo a los estudios topográficos llevados a cabo, el desagüe


natural de Buenos Aires se hallaba dividido en tres sectores
orientados al sur, centro y oeste. Para la ejecución de las obras de
salubridad se consideraron cinco distritos que serían atravesados
por un sistema de alcantarillado, cloacas mayores e interceptoras.
Según los cálculos efectuados las cloacas debían llevar “la cantidad
de agua correspondiente a la caída de una pulgada de agua en una
hora, llenándolas hasta las dos terceras partes; siendo los albañales de
salida de mayores proporciones”. 21 La vasta red subterránea se
completaba con canaletas y rejillas para el paso de las aguas
pluviales, dos en cada bocacalle, con “entradas laterales para la
inspección de las cloacas, y para ventiladores” colocados a la distancia
aconsejada por los expertos.22 El emprendimiento esbozado por
Coghlan fue despertando interrogantes entre los profesionales que
comenzaban a actuar en nuestra ciudad.23

Los servicios proyectados se extendían a 960 cuadras, eran 480


manzanas donde se alojaban unos 100.806 habitantes,
calculándose una densidad de población de 31.000 habitantes por
milla cuadrada. En el perímetro se incluían los sectores periféricos
de la Boca y Barracas, abarcando hacia el norte una línea irregular:

“que arranca de la calle de Charcas, pasa a la de Juncal, sigue hasta


la del Talcahuano, de allí se dirige a la esquina de Callao y Tucumán,
sigue por esta calle hasta la de Larrea y de nuevo se dirige al Sud Oeste
hasta la Plaza 11 de septiembre donde la línea Oeste y Sud arranca de Portada de la tesis presentada por el ingeniero Valentín Balbín -una de las primeras en la historia de la Facultad de
la calle Cangallo por la de Rioja hasta Potosí, sigue esta calle hasta la de Ingeniería- que desarrolla el tema de la provisión de agua en las ciudades. (Biblioteca de la Facultad de Ingeniería de la
Universidad de Buenos Aires)
Pasco, va por ésta hasta la de San Juan y desciende (...), hasta la de
Salta la que sigue hasta la barranca que costea hasta el río”.24

En cuanto a la provisión de agua se contemplaba establecer la


toma en un terreno anegadizo de la Recoleta, frente a la antigua

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

quinta de Samuel Hale. El establecimiento contaría con depósitos


de decantación, filtros de arena, y la casa de bombas elevadoras.
El líquido purificado sería luego distribuido por caños de hierro
fundido, hasta el centro de la Plaza de Lorea, donde se elevaría
un depósito o tanque regulador.

El sitio elegido para obtener el agua fue objeto de polémica, se


sostenía que la mejor calidad de agua se hallaba en las cercanías de
los Olivos. Puesta en duda la excelencia del agua de las orillas del
Plata donde se aprovisonaban los aguateros, los informes del
prestigioso químico Puiggari habían demostrado que: “conteniendo
comparativamente muy poca cantidad de materias fijas y siendo aun éstas
de las reconocidas como útiles o inofensivas es (...) perfectamente potable
y de buena calidad”.25 También se criticó el sistema propuesto que
dejaba descansar el líquido dos o tres días en un depósito para luego
pasar a los filtros y a las bombas de distribución. Asimismo, resultaba
“malo y contrario a los principios de la higiene y de la hidráulica que el
depósito de agua filtrada permaneciera descubierto”.26

Quedó así abierto el debate sobre la ejecución de las obras que se


comenzaron en el camino a Palermo, en un cuadrilátero irregular
recostado sobre las vías del ferrocarril. El 20 de septiembre,
Sarmiento, en su carácter de Presidente electo de la República,
expresaba durante la colocación de la piedra fundamental de las
instalaciones de la Recoleta:

“El Ejecutivo de la Provincia obró sabiamente acometiendo la


empresa cuyos felices comienzos solemnizamos hoy. Una ciudad sin
abundante provisión de agua, es un cuerpo enfermizo y sujeto a los
estragos de este azote de la ignorancia, del egoísmo, de la intemperancia
y del desaseo.”27

El presupuesto presentado por Coghlan resultó el más ventajoso,


ascendía a 3.737.000 de pesos fuertes de los cuales debían deducirse
los 345.000 empleados en la planta de agua filtrada. Para la
ejecución de las obras previstas se pensó suscribir un empréstito
en el exterior, determinándose que debían ser de propiedad y
administración pública, y dirigidas por una entidad permanente
designada por la Legislatura o el Poder Ejecutivo provincial.
Arriba, interesante plano donde se señala el sector del río prohibido para las lavanderas, aledaño al Establecimiento
Recoleta, firmado por el ingeniero Dawney el 13 de julio de 1871. (Planoteca del Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos
Aires). Abajo, tanque distribuidor de Plaza Lorea. (Foto AGN)
El 28 de diciembre una Comisión integrada por Juan José Méndez,
Director del Ferrocarril Oeste, Rufino Varela y el mismo Coghlan,
debió proponer el precio del servicio de las aguas filtradas. El tema
fue objeto de sostenidas discusiones, estableciéndose una tarifa
módica basada en el 3% sobre el precio de los alquileres de los
domicilios particulares. En cambio para las industrias y hoteles,

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

confiterías, droguerías, zapaterías y otros locales comerciales, se Bateman prometía realizar tres visitas personales a Buenos Aires,
adoptaron importes especiales; mientras que para los edificios contando con la colaboración de Alfredo Moore en quien depositó
públicos, se estipularían convenios. La mensualidad para cada toda su confianza. Un desgraciado suceso impidió la llegada del
aguatero fue fijada en 300 pesos, por la cual podían llenar sus asistente, ya que a fines de enero se declaró la peor epidemia
pipas las veces que quisieran y elegir el sitio de abastecimiento. conocida hasta entonces. La fiebre amarilla, procedente del Brasil,
provocó más de 15.000 víctimas, mientras miles de personas
Pareció por fin, que el Gobierno había alcanzado su cometido: ofrecer huyeron a refugiarse en los pueblos vecinos y la campaña. La
agua barata y abundante, estimulando el consumo requerido por la epidemia había encontrado un medio apto para desarrollarse,
higiene de la población. Sin embargo, en los primeros días de abril puesto que las condiciones sanitarias de la ciudad eran pésimas.
de 1869 el servicio de agua filtrada se brindaba irregularmente por Existía una “sola cloaca para dar curso a las inmundicias y en donde
haberse retrasado la construcción del depósito central que debía todos los residuos y la suciedad de siglos se han ido depositando en
levantarse en la Plaza de Lorea. La cañería extendida a 177 cuadras, letrinas y resumideros en la vecindad de las casas”. 31
proporcionaría un suministro diario calculado en 3.000.000 de
galones, equivalente a 26 galones por cabeza. Con esta “proporción Moore llegó a Buenos Aires recién en el mes de octubre, el retraso
en práctica en Londres”, se esperaba alcanzar una provisión constante permitió a Bateman excusarse de presentar planos “necesariamente
en surtidores públicos ubicados en puntos claves de la ciudad y imperfectos”. 32 Sin embargo, el prestigioso ingeniero consideró el
plazas.28 Se consideró que en las casas porteñas el sistema de cañerías informe de Coghlan “cuidadosamente escrito”, puesto que explicaba
fuera implementado con llaves distribuidas en las cocinas, las las ventajas y resultados del sistema de drenaje y desagüe. El nuevo
letrinas, los patios y las habitaciones. plan proponía ampliar la provisión de agua, junto con el esta-
blecimiento de cloacas y empedrado de las calles. 33
Hasta 1870 el servicio de aguas corrientes quedó bajo la dirección
del Ferrocarril Oeste, año en que pasó a manos de una Comisión Las obras encaradas inicialmente por Coghlan, para el abaste-
de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado, constituida por José cimiento de agua potable, no fueron objetadas por su sucesor,
Manuel Estrada, José Roque Pérez, Vicente E. Casares, Manuel aunque sugería incrementar prontamente su escala, previendo una
A. Aguirre y Rufino Varela. Aun faltaba proponer al gobierno el población de 200.000 almas. Calculaba suministrar 30 galones
nombre del ingeniero director de las obras; y el de los empleados diarios por habitante.34 Bateman se basó en los estudios del doctor
y agentes destinados a su construcción. En diciembre arribó John Frankland que aseguraban la buena calidad del agua del río de la
La Trobe Bateman, contratado para proyectar el puerto de nuestra Plata, aunque sugirió que la toma debía situarse tres millas más
ciudad. La presencia de este ingeniero civil, miembro de la arriba de la estación de bombas de la Recoleta.
Sociedad Real inglesa, considerada un “accidente feliz”, cambiaría
el rumbo de las obras de salubridad que debían encararse en Buenos “Yo recomendaría que en la parte del río en donde hay una
Aires.29 profundidad de doce a trece pies, se excavase un pozo de una hondura
de 30 pies, abajo del fondo del río y que del fondo del pozo se hiciese un
subterráneo abovedado (tunnel) bajo del río hasta la costa, y de allí a la
El plan de Bateman (1871) tierra adyacente a las presentes reservas o depósitos, en donde se
construiría una nueva estación, con los correspondientes reservas, filtros
La fama de Bateman reconocida por el célebre higienista Freycinet, y cisternas cubiertas para el agua después de la filtración”.35
aunada al prestigio alcanzado como “primera autoridad en la
materia”, tornaron inminente el desplazamiento de Coghlan en la Advertía también la necesidad de construir un depósito cubierto
dirección de los trabajos de salubridad.30 Manuel Aguirre, Presidente en la parte más elevada de la ciudad, que pudiera contener 16
de la Comisión de Aguas Corrientes, lo invitó a practicar nuevos millones de galones. El tanque de Lorea ya resultaba demasiado
estudios y planos completos. El contrato fue estipulado en un plazo pequeño, pero podía conservarse para aprovisionar las fuentes de
de siete años, debiendo sus honorarios ser pagados en cuotas la plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo). En relación a los
trimestrales, calculándose un 7% sobre el costo de las obras. Se le conductos y aparatos que debían instalarse en las casas, aconsejó
ofrecía la cooperación de jóvenes ingenieros, que servían al gobierno el sistema adoptado en Manchester, por el cual se otorgaban
en el ámbito local, para efectuar nivelaciones y mediciones. licencias a cierto número de plomeros respetables. Estos empleados

42
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

examinaban y ponían a prueba todos los artefactos para la


provisión de agua, y se encargaban de sellarlos una vez aprobados,
método que sería puesto en práctica en Buenos Aires bastante
tiempo después.

En cuanto al drenaje de la ciudad se implementaría un vasto


mecanismo, formado por cloacas colectoras e interceptoras, que
exigían una perfecta impermeabilidad para resistir la acción
corrosiva de las materias fecales. Los tamaños y declives
propuestos mantenían una velocidad casi uniforme para impedir
que en ellos se efectuaran depósitos. El conducto maestro iniciaría
su trayecto en el Matadero del norte, cercano a la Recoleta (hoy
intersección de las calles Las Heras y Pueyrredón), para dirigirse
hasta la cámara exclusa que terminaría en el Hospital de la
Convalescencia, situado en el poblado de Barracas. “En este punto
empezaría una cañería de tubos de hierro fundido, para conducir el
producto del drenaje, (a) través del Riachuelo (...) a un depósito o
reserva de salida sobre las orillas del Río de la Plata, para usarlo
durante la marea alta, y a una salida en el río”. 36 Para las cañerías
pluviales se concibieron vastas dimensiones, que facilitarían rápidos
descensos hasta desembocar en el Río de la Plata, entre dos puntos:
la fábrica de gas de Retiro, y la Boca.

El sistema de circulación continua fue defendido por Valentín


Balbín quien recordaba que luego de un debate sostenido con
Coghlan en 1870, el método fue condenado por algunos ingenieros
que veían circular ríos de muerte por las cloacas. Asimismo, el
proyecto de Bateman fue atacado en relación al sitio donde se
arrojarían “las materias ofensivas”, que arrastradas por el río se
desplazarían desde Quilmes hacia el puerto de Buenos Aires. 37
Por otra parte, el sistema de irrigación con estas materias, propuesto
inicialmente en pequeña escala, debía ser probado en climas
“calientes como el nuestro”. 38 Balbín opinaba:

“que se aplique (...) el sistema de irrigación, pero que se construyan Plano de las obras de provisión de agua potable ejecutadas hasta 1885. Proyecto del ingeniero Bateman para una sección de la
las obras de modo que en circunstancias excepcionales puedan arrojarse ciudad. (Museo del Patrimonio Histórico, Aguas Argentinas)
en un punto determinado del Río de la Plata las materias producentes de
las cloacas, sea desinfectándolas previamente o bien al estado natural, si
se probase que las aguas cercanas a la ciudad no sufrirían contaminación
alguna”. 39

El debate gestado en torno de la propuesta de Bateman y los dos


informes presentados por su comisionado Moore, decidieron a la
Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado, a recabar la
opinión de corporaciones científicas y de “caballeros tanto nacionales
como extranjeros, que se han hecho notar por trabajos y escritos sobre

43
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

estas materias”.40 El proyecto fue evaluado por los ingenieros Luis NOTAS
A. Huergo y Pompeyo Moneta; los doctores Ricardo Gutiérrez,
Vicente Fidel López, Pedro Pico; y el señor Jaime Arrufó.41 También 1. Julio Vela Huergo. “Síntesis histórica de la acción higiénica y urbana de
Obras Sanitarias de la Nación con especial referencia a la ciudad de Buenos
lo hicieron el Consejo de Higiene y el Departamento Topográfico. Aires”. En Primer Congreso Argentino de Urbanismo, 11 al 19 de octubre
La Comisión se expidió el 26 de abril de 1872, el plan fue aceptado de 1935. Contribución de Obras Sanitarias de la Nación, 1937, p. 53.
con excepción de dos puntos: el destino que debía darse a las
aguas inmundas y el lugar donde debía hacerse la provisión de 2. República Argentina. Actas del Concejo Municipal de la ciudad de
agua. Buenos Aires correspondientes al año 1856. Buenos Aires, Tall. Gráf.
Optimus, 1911, p. 267.
En relación al sitio al que deberían destinarse los líquidos cloacales, 3. República Argentina. Actas del Concejo Municipal de la ciudad de
los datos aportados por Bateman parecieron simples presunciones. Buenos Aires correspondientes al año 1859. Buenos Aires, Tall. Gráf.
El ingeniero había reconocido el principio de corrupción de los ríos Optimus, 1911, p. 219.
provocado por la mezcla proveniente del drenaje de las ciudades.
4. República Argentina. Actas del Concejo Municipal de la ciudad de
Sin embargo, “en virtud del volumen de agua y corrientes energéticas Buenos Aires correspondientes al año 1860. Buenos Aires, Tall. Graf.
(...) cree que esto no sucedará en el Río de la Plata”.42 Precisamente, Optimus, pp. 291-292.
para evitar la contaminación de los ríos se procedía a que las materias Desde entonces se debatió el tema de la responsabilidad de las obras por
impuras fueran destinadas para fertilizar terrenos. Con este fin, ejecutar, por una parte, se pensaba formar una empresa pública para dar
este necesario servicio. Mientras tanto, un señor apellidado Gowland
Moore estaba estudiando las posibles áreas de Buenos Aires que realizaba en Inglaterra gestiones con este fin; en Buenos Aires, Guillermo
podían ser irrigadas. El tema de aprovechamiento de los residuos Davies buscaba obtener privilegios.
cloacales se intensificaría tiempo después, cuando se propuso
emplear terrenos de bajo costo, situados al oeste de la ciudad para 5. Ibidem, p. 13.
el cultivo de eucaliptos.43 6. El plano publicado lleva la fecha 1º de mayo de 1862. Véase Liliana Crespi.
“Fondos documentales del Archivo”. En Archivo General de la Nación
Inicialmente, el presupuesto total estimado para las obras fue de (1821-1996). Ministerio del Interior. Buenos Aires, Parthenon Argentina,
1.100.000 libras esterlinas, equivalente a 6 libras por habitante. Para 1996, p. 192.
Bateman este precio era comparativamente menor al de trabajos
7. “Don Guillermo Davies, don Senen Rodríguez, don Pedro Baere (sic Beare), por
semejantes realizados en ciudades europeas. Para abaratar la don Tomás Docraw, don H. Stephenson, don Roberto King de Londres, don Eduardo
construcción evaluó el empleo de materiales del país para Taylor, don Eugenio Murray, don Juan G. Davvenport de Londres y don John
manufacturar concreto, cal hidráulica y ladrillos. El plazo de Coghlan (...)”. Citado en República Argentina. Actas del Concejo Municipal
ejecución fue previsto en un plazo de cuatro a cinco años, llamándose de la ciudad de Buenos Aires correspondientes a 1863. Buenos Aires, Tall.
Gráf. Optimus, 1911, p. 289.
a licitación en Europa y en la Argentina.
8. República Argentina. Actas de la Comisión Municipal de la ciudad de
Tras largas deliberaciones las Cámaras legislativas resolvieron Buenos Aires correspondientes al año 1866. Buenos Aires, Tall. Graf.
nombrar un jury formado por los ingenieros Lindmark, Lavalle, Optimus, p. 181.
Kihlberg, Kuhr y Almen quienes, con algunas modificaciones, 9. Julio Lacroze. Estudio sobre la distribución de agua en las ciudades.
aprobaron en forma definitiva los planos el 29 de noviembre de Establecimiento de aguas corrientes en Buenos Aires. Buenos Aires, Imprenta
1872. La construcción de este conjunto de obras destinadas a del Mercurio, 1866.
ampliar el abastecimiento de agua potable a la población, y
asegurar el desagüe de las materias cloacales y líquidos pluviales 10. Ibidem, p. 36.
parecía inminente. 11. Ibidem, p. 41.

El proyecto debía realizarse en un plazo perentorio, puesto que el 12. Ibidem, p. 55.
costo aumentaba por cada día de retraso, estaba además en “el
13. República Argentina. Actas del Concejo Municipal de la ciudad de
interés de todos, pobres y ricos, naturales y extranjeros”; necesario Buenos Aires correspondientes al año 1867. Buenos Aires, Tall. Gráf.
“para el presente” y “para las generaciones venideras”. 44 Optimus, 1911. Véase Acta de la sesión extraordinaria celebrada por el

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Concejo Municipal, el 28 de junio, 1867, p. 152. sobre drenaje, sistema de cloacas para desagüe y sobre provisión de agua
El doctor Alsina en su mensaje del 1º de mayo de 1868, aseguró que el de la Ciudad de Buenos Aires. 21 de septiembre de 1871. Buenos Aires,
fracaso de las tentativas parar dotar de aguas, desagües y adoquinados se Imprenta del Siglo, 1871.
debía a la falta de decisión de las autoridades, por este motivo celebró un
contrato con una fuerte compañía con la entrega de 50 mil patacones. 30. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria sobre
las Obras de salubrificación de la ciudad de Buenos Aires. Desde su
14. Ibidem. iniciación hasta el año 1875, p. 9.

15. Las propuestas presentadas fueron calificadas en dos grupos, las que 31. J. F. Bateman, op. cit., p. 7.
debían ser explotadas por particulares y las que lo serían por cuenta del
Estado o de la Corporación Municipal. Cabe mencionar los proyectos 32. Ibidem, p. 5.
elevados por: T. Robinson, E. Landois y Cía, A. Rodríguez, y J. M. Lagos,
Geille, Gotto, y Neate; y M. Blancas. Citado en Mejoras en la Ciudad de 33. Ibidem.
Buenos Aires. Plan, informe y presupuesto del ingeniero Coghlan.
Publicación oficial. Buenos Aires, Imprenta Buenos Aires, 1869, p. 3. 34. Ibidem, p. 33.

16. Ibidem, p. 22. 35. Ibidem, p. 35.

17. Ibidem, pp. 6-7. 36. Ibidem.

18. Ibidem, p. 11. 37. Valentín Balbín. La salubrificación de la Ciudad de Buenos Aires. Varios
estudios hechos en Europa por el señor Balbín (hijo). Publicación oficial.
19. Ibidem, p. 7. Buenos Aires, Imprenta de Jorge E. Cook, 1872, p. 87.

20. Ibidem, p. 25. 38. Ibidem, p. 104.

21. Ibidem, p. 30. 39. Ibidem, p. 105.

22. Ibidem, p. 32. 40. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria sobre
la salubrificación de la ciudad de Buenos Aires. Desde su iniciación hasta
23. Comenzaron a plantearse los primeros interrogantes: ¿debían los caños el año 1875. Anexo. Memoria de la Comisión de Aguas corrientes, cloacas y
colocarse en el interior de las cloacas mismas al modo de París? Valentín Balbín adoquinado, correspondiente al año de 1875. Buenos Aires, Imprenta del
encontraba estrechas las calles de la ciudad, muy concurridas las centrales, Mercurio, 1876, p. 11.
por lo cual la necesidad de reparar las cañerías perjudicaría la circulación de
los vehículos. En el caso de Londres, los trabajos de cloacas y aguas corrientes 41. Entre los informes presentados se destaca el del doctor Vicente Fidel
se hicieron por empresas diferentes de un barrio a otro. Antes de realizar estas López. Obras públicas de salubrificación. Buenos Aires, Imprenta y Librería
obras se requería una prolija nivelación de la ciudad. Véase Valentín Balbín. de Mayo, 1872.
Disertación presentada a la Universidad de Buenos Aires para optar al grado
de ingeniero. Buenos Aires, Imprenta Americana, 1870, pp. 66-67. 42. Ejecución de las Obras de Salubrificación de la ciudad de Buenos
Aires. Buenos Aires, Imprenta de la Opinión, 1872, p. 8.
24. Mejoras... Coghlan, op. cit., p. 9.
43. Los estudios sobre el aprovechamiento de los residuos cloacales se
25. Jaime Arrufó. “Obras para dar agua filtrada a la ciudad”. En La Tribuna, intensificaron tiempo después. El informe presentado a la Comisión de
14 de marzo de 1869. Aguas Corrientes por Ernesto Aberg, consideraba más favorable la
utilización de una zona al oeste de la ciudad, sobre la loma que separaba al
26. Jaime Arrufó. “Cuestión del día. Aguas corrientes”. En La Tribuna, 12 y Ferrocarril del Oeste del Río Matanzas, de menor valor económico. El plantío
13 de noviembre de 1868. propuesto de pasto, y árboles de adorno, convertirían al establecimiento en
un Parque de Recreo, la principal fuente de lucro sería una “selva” de Eucalyptus.
27. D. F. Sarmiento. “Higiene de las ciudades. Discurso en la inauguración Véase Ernst Aberg. Irrigación y Eucalyptus. Bases del proyecto presentado en la
de las aguas corrientes. 20 de septiembre de 1868.” Obras escogidas. T. XV. sesión de la Comisión el día 8 de abril de 1874. Buenos Aires, 1874.
Discursos populares. Buenos Aires, Librería La Facultad, 1917, pp. 248-252.

28. Mejoras... Coghlan, op. cit. , p. 31 y 38. 44. Guillermo Rawson. “Estadística vital de la Ciudad de Buenos Aires.
Trabajo presentado al Congreso Médico Internacional de Filadelfia reunido
29. Juan Federico Bateman. Mejoras de la Ciudad de Buenos Aires. Informe en 1876”. En Escritos y discursos. 1891, T. I, p. 101.

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Links > ir al índice


>EL ESTABLECIMIENTO RECOLETA
>De las aguas para locomotoras a la primera
instalación de filtros.
>La Planta del Plan de Bateman. Paz- obró como detonante para que a fines de 1867 se dictara una
>El Plan de 1908. Un remozamiento forzoso e inesperado. ley especial que autorizaba el inicio de las obras necesarias para
mejorar las condiciones higiénicas de la ciudad. Para ello, J. Coghlan
>De los años de preguerra al Plan de 1923.
planeó el suministro de agua filtrada en lo que bien puede
>Del Plan de 1923 al Museo que fue Casa de Bombas. considerarse la verdadera génesis del futuro establecimiento, pues
dentro del plan decidió instalar una toma de agua en el Bajo de la
Recoleta, frente a la quinta de Samuel B. Hale, vecino estrechamente
vinculado al gobierno y a los capitales ingleses radicados en el país.1

En aquel suburbio poco poblado -cercano a la antigua Noria de la


Recoleta, a la iglesia del Pilar y al primer cementerio público-
fueron instalados dos caños de aspiración de hierro fundido que
se adentraban 600 m en el río, en aguas altas, para traer el agua a
tres depósitos de decantación de 20.000 m3 de capacidad, donde
reposaba 60 horas, con tres filtros lentos de arena capaces de filtrar
5.400 m3 por día.

CAPITULO IV El silencio del paraje, ya elegido por Bevans en 1823 para realizar
infructuosas perforaciones de napas en busca de aguas ascendentes,
comenzó a quebrarse con el ruido que provocaban las máquinas a
EL ESTABLECIMIENTO RECOLETA vapor accionando dos bombas de 140 caballos cada una, encargadas
de elevar el volumen de agua. Una de ellas lo hacía desde el río
De las aguas para locomotoras a la primera instalación de filtros hasta los depósitos de asiento, y la otra desde el pozo de agua
filtrada hasta la red de distribución domiciliaria.
Aunque a lo largo de los próximos capítulos los protagonistas
principales de esta historia serán los edificios y sitios que integran El llenado del tanque elevado de Plaza Lorea (hoy Plaza Congreso)
el patrimonio histórico a cuidado de Aguas Argentinas, dedicaremos antecesor del Gran Depósito de avenida Córdoba, se realizaba sólo
parte importante de nuestro relato a algunos ejemplos que ya no cuando la capacidad de la red estaba colmada.2 Las cañerías tenían
existen pero que se encuentran estrechamente vinculados al origen más de 12 millas de longitud y en su recorrido se habían instalado
y evolución de las obras de salubridad en Buenos Aires. Comenza- surtidores públicos cada cuatro cuadras, además de existir también
remos hablando entonces del primer establecimiento potabilizador en todos los hospitales y edificios públicos.
que tuvo la ciudad, la Planta Purificadora de Recoleta.
La Planta de Recoleta ocupaba un terreno con forma de cuadrilátero
Para ello, debemos trasladarnos hasta los años previos a las epidemias irregular, y tenía un frente de 200 m sobre el camino a Palermo,
que azotaron la Gran Aldea, cuando tan sólo un reducido número mientras que en el fondo limitaba con las vías del Ferrocarril del
de vecinos se beneficiaba con el agua purificada del Río de la Plata Norte. Una descripción de 1869 destaca la modernidad de sus
que la empresa del Ferrocarril del Oeste hacía llegar por una cañería grandes bombas a vapor:
desde la Recoleta hasta su estación terminal de Plaza Lavalle, donde
hoy se levanta el Teatro Colón. El líquido, indispensable para el “El departamento de bombas llama la atención del espíritu curioso e
funcionamiento de las locomotoras a vapor, era un lujo para pocos si investigador (...) Ruedas grandes y pequeñas, cilindros sólidos y huecos,
tenemos en cuenta que la mayor parte de la población aún se abastecía cadenas y llaves, manómetros y válvulas, constituyen una admirable
como en tiempos de la colonia con aljibes y aguateros. combinación mecánica. En la parte superior hay un ferrocarril firme, en
sentido longitudinal, y sostiene otro de igual género lateral, movible
Como suele suceder, una circunstancia trágica como la provocada sobre ruedas, sobre el cual descansa el sencillo aparato mecánico llamado
por la epidemia de cólera que cobró miles de víctimas -entre las que travelling crane, con movimiento libre que sirve no sólo para levantar
se contaba el propio Vicepresidente de la República, el doctor Marcos cualquiera de las piezas de hierro más pesadas, sino también todas juntas,

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si fuera preciso, con tanta facilidad como un juguete en las manos de un adjudicataria de las obras -que no incluían la provisión de equipos
niño (...) El piso del gran terreno, es el salón principal de la maquinaria, y materiales importados- fue la de Newman, Medici y Cía, bajo la
allí suben y bajan los pistones de las máquinas a vapor, que su uniforme fianza de Anacarsis Lanús y Ambrosio P. Lezica.5
y acompasado juego ponen en movimiento las grandes ruedas, que lo
trasmiten, tanto a los balancines de las bombas centrífugas, como a los Para facilitar y economizar la descarga de carbón, materiales y
de las absorbentes e impelentes. Los émbolos impelentes están en las maquinarias importadas de enormes dimensiones, en 1874 se hizo
galerías subterráneas, pudiendo por entre ellas inspeccionarse a cada construir un pequeño muelle con tres pescantes a vapor en el
instante la parte cubierta de la maquinaria. Los constructores de este Riachuelo en conexión con el ramal de basuras del Ferrocarril del
admirable conjunto mecánico son los fabricantes de Londres, Mrs. Oeste. La cañería de hierro era depositada parte en galpones sobre
Easton, Amos, Anderson, que son reconocidos como especiales en la este muelle y parte, frente a la planta de Recoleta. A los terrenos
construcción de máquinas hidráulicas. El ingeniero director, Sr. Coghlan, iniciales de la casa de bombas, se fueron incorporando otros
el ingeniero mecánico, Sr. Dawney, y el Sr. Roques, empresario comprados a terceros y cedidos por el Municipio, para ubicar nuevos
constructor de las obras, han dado minuciosas explicaciones (...)”.3 filtros y depósitos, utilizándose la tierra extraída de éstos para nivelar
el lugar y evitar inundaciones. Además, se ganaron tierras al Río de
Como se ve, materiales y máquinas fueron comprados en Inglaterra, la Plata construyéndose una pared de retención, a iniciativa del
hacia donde había partido un ingeniero con las instrucciones y fondos señor Moore. La superficie llegaba entonces a 24 hectáreas.6
necesarios, tan sólo dos días después de ser promulgada la ley del 24
de diciembre de 1867. Los efectos del cólera de 1867 produjeron de En un ambiente político caldeado por el alto voltaje de la campaña
esta manera -además del saldo de víctimas- una inversión superior a presidencial entre los partidarios de Avellaneda y Mitre, y con la
los 6 millones de pesos moneda corriente en obras públicas de provisión amenaza de una profunda crisis económica en ciernes, se
de agua potable, las primeras que tuvo la ciudad. inauguraron las obras el 15 de mayo de 1874, fecha en la que tuvo
lugar la colocación de la piedra fundamental de la planta de
Los trabajos se iniciaron en 1868, realizándose el ensayo de las purificación en Recoleta. Su inscripción era todo un símbolo de esa
máquinas inglesas en diciembre de ese año y librándose al servicio efervescencia política:
público el 4 de abril de 1869. Buenos Aires se convertía de esta
manera en la primer ciudad de América con instalaciones de filtros “Obras de salubrificación de la ciudad de Buenos Aires, iniciadas
para agua purificada. Ciudades de Estados Unidos gozaron de bajo el gobierno del Dr. Dn. Adolfo Alsina, empezadas por el gobierno
este adelanto recién a partir de 1872.4 de Don Emilio Castro y consumadas bajo el gobierno de Don Mariano
Acosta, en virtud de las leyes de las legislaturas de 1868, 1870 y 1872”.7
En 1869 la Capital contaba con una población superior a los 177
mil habitantes, una cifra nada desdeñable si consideramos que Para alejar dudas y distinguir méritos, a cada cual lo suyo. El día
era la ciudad más poblada del país y de América del Sur. Exigía, de la inauguración, el frío y la amenaza de lluvia no amedrentaron
consecuentemente, una escala de emprendimientos cada vez al numeroso público que desde las once se congregó al pie de la
mayor, superior a los surtidores y a la lentitud con que crecía la barranca de la Recoleta donde se había armado un gran galpón
red domiciliaria. No es de extrañar entonces que, a fines de 1870, con mesas para albergar a mil invitados. Antes de iniciarse la
la precariedad de las instalaciones favorecieran nuevamente la ceremonia oficial, el Gobernador de la Provincia, Mariano Acosta
aparición del cólera, y poco después de la fiebre amarilla. y los miembros de la Comisión de Obras de Salubridad recorrieron
las obras en compañía de Moore -representante de Bateman- y de
los contratistas Dawney y Gibson.
El Establecimiento del Plan Bateman
Bajo la piedra fundamental, que estaba sobre un improvisado
En noviembre de 1872 el gobierno había aceptado oficialmente el pedestal de ladrillos, fue colocada una caja de lata conteniendo un
proyecto del ingeniero inglés que reemplazó a Coghlan, John acta de pergamino y monedas de la época confiadas por algunos de
Frederick La Trobe Bateman, y culminando el año siguiente, ya se los invitados. En el acta figuraban todas las autoridades provinciales
había invertido una considerable suma en adquisición de terrenos, presentes y también las del gobierno nacional, ausentes sin aviso.
materiales, maquinarias y equipo en general. La firma que resultó Así estaban las cosas entonces entre ambos Ejecutivos.

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Obras propuestas por el ingeniero Bateman para el Establecimiento Recoleta, el año anterior a su inauguración oficial.
A la primitiva Casa de Bombas se suma otra nueva, numerosos filtros, casas para el personal y depósitos de carbón
indispensables para el funcionamiento de la incipiente planta. Buenos Aires, marzo de 1873. (Archivo de Planos del
Gabinete Heliográfico, Aguas Argentinas)

La Planta Recoleta en 1879, cuando ya se encontraban las casas de bombas elevadoras e implentes construidas, junto
con los nuevos filtros y depósitos de asiento. Nótese el pequeño canal que desde el río llegaba hasta el corazón del
establecimiento, para facilitar la llegada del material importado. En punteado, los edificios proyectados. (CEDODAL.
Atención Ernesto Bunge)

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En el discurso de Acosta no faltaron referencias a la meca urbana líquido pasaba a los 4 filtros de 15.400 m2, y una vez filtrado se
del momento, París, y sobre el modo en que ésta había solucionado almacenaba en tres Cámaras de Reserva ubicadas debajo de aquéllos
sus problemas de salubridad. La comparación catastrófica con (51.200 m3) con techos de bóvedas de ladrillos. Desde estas cámaras
Buenos Aires fue elocuente: mientras que la capital francesa debió el agua pasaba por un túnel que atravesaba las vías del Ferrocarril
esperar a que el lodo de sus calles llegara a los palacios de los al pozo de Bombas de la Estación Nro. 1, a partir del cual las bombas
poderosos para iniciar las obras de salubridad, aquí fueron impelentes se encargaban de llevar el agua filtrada a las cañerías de
necesarias sucesivas epidemias para disparar obras de higiene que distribución. Esta Casa, comenzada en 1874, contaba con dos
justificaran el nombre dado por Garay a la ciudad siglos atrás. máquinas de 500 caballos cada una, servidas por 8 calderas, y una
Para las 15 horas el banquete había concluido y los carruajes de capacidad de 163.400 m3 trabajando en forma continua las 24 horas.
las autoridades retornaban al centro de la ciudad con la convicción Las bombas fueron adquiridas en Inglaterra a la casa James Watt &
de que en 1877 las obras serían finalizadas. Co. de Londres. De aquí el agua salía a través de dos cañerías de
hierro hacia la red domiciliaria y al depósito distribuidor.9
El proyecto Bateman, basado sustancialmente en los estudios
desarrollados por Coghlan, preveía la provisión de agua para Hasta fines de 1874 se habían levantado en Recoleta depósitos para
400.000 habitantes, a razón de 182 litros diarios por persona, es carbón, arcilla y cemento, edificios para alojamiento de ingenieros y
decir 72.700 m3 diarios; pues se estimaba que en 20 años Buenos fogonistas, excavaciones para los nuevos depósitos de asiento y filtros,
Aires duplicaría la población de entonces. Las obras se harían y los cimientos de la estación principal de bombas. El ritmo de los
susceptibles de ampliación para satisfacer de inmediato a la mitad trabajos era bastante lento y, lejos de concluirse, en 1877 se produjo
de la cifra definitiva de la población a servir, o sea 200.000 habitantes. la paralización de las obras. Hasta ese entonces se hallaban construidas
gran parte de las obras de provisión de agua, algunos conductos de
El inicio del sistema de provisión se encontraba en una Torre de desagüe pluvial y, prácticamente, nada de la red cloacal.
Toma construida en hormigón y granito de la Banda Oriental, sobre
el Río de la Plata, donde entraba el agua para ser conducida por En estas condiciones llegamos al año 1880, cuando tras sortear
un conducto subterráneo hasta la estación de bombas de Recoleta. rupturas institucionales, guerras y conflictos internos, Buenos Aires
El punto de toma, marcado por el Almirantazgo Británico con el fue declarada Capital de la República, con una extensión de 4.485
nombre de Poplar Grove -arboleda de álamos-, se ubicaba en el hectáreas y sus obras de salubridad a medio terminar. La Comisión
centro de la Corriente del Capitán, a 800 m de la ribera, frente al pasó entonces a depender del Ministerio del Interior, y se transformó
pueblo de Belgrano. El túnel que conducía el agua desde este punto, en Comisión Nacional de Obras de Salubridad, presidida por el
contaba con un tramo subfluvial (1.626 m) y otro terrestre (4.089 doctor Eduardo Wilde, quien analiza la provisión de agua de esta
m); construyéndose en la ribera un pozo donde terminaba uno y manera:
se iniciaba el otro, con una marcada diferencia de nivel que lo
hacía actuar como un sifón invertido. Sobre el túnel, tanto en uno “es tan grande como lo permite el poder de las máquinas. La población
como otro tramo, existían varios pozos que servían para ventilación se queja sin embargo y con razón, de la falta de ese elemento indispensable
y revisión. Era el de mayor longitud construido hasta entonces en para la vida, y la Comisión, que aprecia la justicia de esa queja, se encuentra
el país, y llegaba a Recoleta tras recorrer 5.700 m. La Torre de en la imposibilidad de remediar lo que el público llama un mal, sin pensar
Toma se inició en 1876 con la construcción de un dique con pilotes en que una mayor provisión, aumentando el caudal de agua que una vez
de madera que encerró el sitio en un círculo de casi ocho metros contaminada iría a sepultarse indefinidamente en el suelo impermeable
de diámetro, donde se ejecutarían los trabajos en seco. El cilindro de las casas, aumentaría un elemento pernicioso que manda día y noche a
de la torre tenía 3 m de diámetro interior, ubicado por sobre 2.60 las habitaciones los gérmenes de la enfermedad y la muerte.
m del nivel máximo de crecidas, rodeado por una pared de ladrillos La Comisión habría podido poner en función las grandes máquinas y
de 0.50 m de espesor, y dentro del cilindro se cavó un pozo a más suministrar más agua a la población, pero no contando con los medios
de 10 m bajo el lecho del río. El agua tenía acceso por cuatro de desalojar las aguas contaminadas, no ha querido hacer de una ciudad
compuertas graduables.8 hidrópica con líquidos envenenados...” 10

En la Casa de Bombas elevadoras Nro. 2 se levantaba el agua hasta Esta última referencia hace directa alusión a que, si bien el índice
los Depósitos de Asiento o Decantación de 85.000 m3. Luego el de mortalidad general había disminuido en 1860 de 27,6 cada mil

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Arriba, diseños del paisajista Carlos Thays para los espacios verdes
circundantes a la Planta de Recoleta, hacia la calle Centroamérica, hoy
Av. Pueyrredón. Buenos Aires. (Archivo de Planos, Dirección General de
Espacios Verdes, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; Fotos: Gustavo Sosa
Pinilla)

Derecha, Establecimiento Recoleta. En primer plano, la primer Casa de


Bombas que tuvo Buenos Aires, cuya réplica se encuentra hoy en el
Establecimiento San Martín, en Palermo. (Archivo CEDODAL)

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habitantes a 26,1 en 1880, continuaba siendo alto el índice de hacia 1885 pero, a merced de sucesivos reajustes y aumentos presu-
decesos por tifoidea, que de 48 por mil en 1869, pasa a 60 en 1880 y puestarios.
a 74 el año siguiente. La ecuación era sencilla: falta de desagües
cloacales y abundancia de agua corriente. Recién en 1884 entraron en funcionamiento las grandes bombas
impelentes, que habían sido montadas en la planta de Recoleta
Bateman, ahora representado por el Ingeniero sueco Carlos diez años antes. Sobre esta planta, que contaba con las máquinas
Nyströmer, asume nuevamente la dirección de los trabajos y envía a vapor más poderosas de la ciudad, afirmaba Wilde:
en 1882, desde Inglaterra, el proyecto definitivo y completo para
las obras de salubridad, que también comprendían la Boca y Barracas. “El edificio para las máquinas impelentes está construido de tal modo
El contratista encargado de ejecutarlas fue Antonio Devoto, con que puede fácilmente duplicarse cuando, en el futuro, el consumo determine
exclusión de las correspondientes a estos dos barrios y al Gran la conveniencia de aumentar el poder de las máquinas. La chimenea, que es
Depósito Distribuidor de avenida Córdoba, que recién se iniciará la más grande que existe en Buenos Aires y que ahora está en un extremo
en 1887. Las obras de su contrato habían quedado casi concluidas del edificio, quedará en el centro cuando se construya la otra mitad de él”.11

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Vistas de la Planta Recoleta hacia 1884, con los depósitos y filtros en plena construcción. (Museo del Patrimonio Histórico, Aguas El Plan de 1908
Argentinas) Un remozamiento forzoso e inesperado

En 1885 el índice de mortalidad provocado por la fiebre tifoidea


era de 53 por mil, para llegar a 64 en 1887, y seguiría creciendo.
Precisamente, en 1887, se produjeron dos novedades muy impor-
tantes: en mayo, el Poder Ejecutivo aprobó el Reglamento que
establecía el uso obligatorio del servicio de cloacas y provisión de
agua a todo inmueble habitado dentro del radio de las obras de
salubridad; y en setiembre se aprobó el arrendamiento de las
instalaciones por un período de 45 años.

La empresa adjudicataria debía concluir en un plazo de tres años

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Recoleta en vísperas de los festejos del Centenario de 1910. Un


elegante paseo forestado junto al río y a lujosas residencias de
formas afrancesadas. (Archivo CEDODAL)

las construcciones faltantes del Plan Bateman: el techado de los filtros


en la Planta de Recoleta, el Gran Depósito de avenida Córdoba; los
distritos que faltaban en la ciudad además de Boca y Barracas;
conexiones externas y el sifón del Riachuelo. ¿Quién celebró el contrato
de arrendamiento con el gobierno de Juárez Celman en junio de 1888?
Nuestro conocido vecino de Recoleta, Samuel B. Hale, quien al año
siguiente lo transfirió a otra compañía constituida en Londres: The
Buenos Aires Water Supply and Drainage Company Limited. Pero, los
excesivos costos de las tarifas, la inestabilidad económica y la crisis de
1890 pusieron fin a este oneroso contrato en 1891.12

También 1890 había sido un año negro por otro motivo: las
estadísticas de mortalidad alcanzaron el máximo absoluto del
índice y el máximo relativo general, con 115 decesos cada diez mil
habitantes por fiebre tifoidea.

En el mismo año se construyó en Recoleta la segunda Casa de


Máquinas inmediata a la primera, con igual número de motores y
de bombas. En este caso los motores eran “compound” y de balancín,
las bombas de doble efecto recibían su impulso del extremo opuesto
de los balancines, en relación a los vástagos de los émbolos. La
energía era generada por ocho calderas multitubulares, y los gases,
después de elevar la temperatura del agua de alimentación, eran
despedidos por una chimenea de 45 m de altura. La capacidad total
de las maquinarias podía elevar 168.200 m3 de agua hasta 48 m en
24 horas.13

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

La Casa de Bombas Elevadoras a comienzos de siglo, ubicada en un


extremo del establecimiento, sobre la calle Gallo, hoy Tagle.
(Museo del Patrimonio Histórico, Aguas Argentinas)

Vista posterior de las Casas de Bombas Impelentes sobre Avenida


Alvear, hoy del Libertador, con los depósitos, talleres, almacenes y
vías del ferrocarril para transporte de carbón y materiales. (Museo
del Patrimonio Histórico, Aguas Argentinas)

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Recién entre 1893 y 1894 pudieron concluirse las obras que la el Establecimiento San Martín en Palermo, capaces de elevar
empresa arrendataria debió entregar en 1892: la Torre y el Túnel 100.000 m3 de agua por día hasta el Establecimiento de Recoleta
de Toma; la Casa de Bombas Elevadoras en el extremo del túnel; a través de un conducto de hierro fundido.14
un Depósito de Asiento de 85.000 m3, cuatro Filtros de 15.300 m2
y tres Depósitos de agua filtrada, una Casa de Bombas Impelentes; Dentro del predio de la planta se instalaron filtros que elevaron a
y la red de cañería maestra y distribución de agua. casi 73.000 m2 la superficie filtrante total, se construyó un nueva
casa de bombas impelentes, depósitos de asiento, filtros de reserva,
A fines de 1894 la Comisión de Obras de Salubridad, a cargo de las a la vez que se transformaban las antiguas máquinas, se reforzaban
obras desde 1891, había introducido importantes mejoras en las líneas de impulsión con dos caños hasta el Gran Depósito, y se
Recoleta, tales como nuevos depósitos de asiento, filtros de reserva, ampliaba la red de distribución. Todo esto se comenzó en 1897 y a
otra casa de bombas elevadoras junto al río, una nueva casa de fines de 1902 estaba casi terminado.
bombas impelentes de triple expansión con motores de 1077
caballos, y la transformación de los motores de las bombas antiguas La introducción del procedimiento de coagulación para la
al tipo Compound. No obstante, la velocidad del crecimiento clarificación del agua extraida del Río de la Plata, permitió
poblacional de Buenos Aires, que en 1895 alcanzó los 660.000 aumentar el rendimiento del sistema de depósitos de asiento y de
habitantes, pronto excedió las previsiones del proyecto Bateman. los filtros de la planta en Recoleta. A raíz de los ensayos realizados
Afortunadamente, la construcción del Túnel de Toma en su parte en el año 1900, el coagulante (sulfato alúmino-férrico) adquirido
subfluvial, permitió derivar un volumen de agua diario de 220.000 en el extranjero comenzó a utilizarse en 1910 por iniciativa del
m3, es decir un excedente de 100.000 m3 sobre el rendimiento doctor J. J. Kyle, quien desde 1873 venía realizando trabajos sobre
máximo de la parte terrestre del túnel, que era de sólo 120.000 m3. el tema. Previo a ello, en 1908 se había construido en esta planta
un edificio para alojar los laboratorios de química y bacteriología.
La planta comenzó desde entonces un proceso de continuas La mezcla del coagulante se efectuaba en la cámara de distribución,
ampliaciones, internas y externas. Una prueba de ello es la instalación inyectándolo en cada caño de salida, con unas pequeñas bombas
de una casa de bombas próxima a uno de los pozos del Túnel de Worthington ubicadas en el subsuelo de la casa de bombas
Toma, en el Parque Tres de Febrero, dentro del predio que hoy ocupa elevadoras. En tiempos de la Primera Guerra Mundial, los precios

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Página anterior: Corte transversal de la fábrica de coagulante (“alúmino férrico”) inaugurada en la Planta Recoleta en 1917. del coagulante se elevaron de tal forma que, en 1916, se proyectó
(Museo del Patrimonio Histórico, Aguas Argentinas) regenerarlo extrayéndolo del barro decantado (loess pampeano), para
lo cual más tarde se construyó una fábrica que comenzó a funcionar
en la propia planta en abril de 1917. En este año ya había comenzado
Arriba: Las cubas de ataque en el interior de la fábrica de coagulante hacia 1917. (Museo del Patrimonio Histórico, Aguas
Argentinas) a funcionar el Establecimiento Palermo, al que se enviaba el
coagulante a través de una cañería de madera de 5 km de longitud.15

A la derecha: Talleres de fundición en Recoleta en la década de 1920. Abastecían a las obras de saneamiento de Obras Sanitarias En el inicio del nuevo siglo, Buenos Aires contaba con un radio
de la Nación y también a las instalaciones de la Planta Palermo, entonces en construcción. (Museo del Patrimonio Histórico, servido por agua para 501.000 habitantes, mientras que la Capital
Aguas Argentinas) se hallaba poblada por 821.000. Era evidente que había llegado la
hora de ampliar los servicios a toda la extensión comunal, pero el
ritmo de los trabajos no permitía mayores emprendimientos.

En 1905 se concluyeron las obras del radio Bateman en sus 30


distritos, un área de 2.593 hectáreas con 700.000 pobladores,
provista con agua corriente, cloacas y desagües pluviales. La ciudad
llegaba entonces a su primer millón de habitantes, esfumando la
previsión hecha por Bateman en 1871 que fijaba una capacidad
máxima para servir a 400.000 vecinos, cuarenta años después. En
esto también el desempeño de su estudio dejó bastante que desear.

Recoleta en estos años ocupaba casi 30 hectáreas, entre las calles


Gallo (hoy Tagle), avenida Alvear (hoy del Libertador), el Parque
Japonés y las vías de acceso del Ferrocarril Buenos Aires y Rosario;
a la vez que otras vías, las del Ferrocarril Central Argentino, lo

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

dividían en dos fracciones. La fisonomía que presentaban las casas De los años de preguerra al Plan de 1923
de máquinas era la de construcciones similares adosadas
longitudinalmente, pues inmediata a la primera se había construido El hecho institucional culminante de este segundo momento fue la
en 1890 una segunda con igual número de motores y bombas y, en sanción, en julio de 1912, de la Ley 8889 de autonomía de las Obras
1899, se agregó una tercera con motores de triple expansión y de de Salubridad, por la cual se las elevaba al rango de institución
1.077 caballos de fuerza. De esta última salían ocho caños a la red autónoma: Obras Sanitarias de la Nación, con un Directorio presidido
de distribución y al Gran Depósito de Av. Córdoba.16 por el citado ingeniero González.

Si bien la mortalidad se había reducido al 15 por mil entre 1905 y En 1912 el funcionamiento de la Planta Recoleta era básicamente el
1908, dentro de un área que superaba las 19.000 hectáreas, sólo mismo que en su origen, aunque modernizado y ampliado en sus
eran servidas 2.593 y más de las 16.000 restantes no contaban con instalaciones y equipamiento. El agua del túnel subfluvial era
servicio alguno o con servicios precarios de pozos semisurgentes tomada por las bombas instaladas en la esquina de las avenidas
en los barrios de Belgrano y Flores. Valentín Alsina y de los Ombúes, desde donde se enviaba por un
caño de hierro a la cámara de distribución de los depósitos de
Y aquí comienza el segundo momento fundacional de nuestra decantación del Establecimiento. Junto a esta cámara y al pozo
historia. El Ingeniero Agustín González redacta un proyecto de terminal del túnel, estaba la casa de bombas que elevaba a dicha
saneamiento para toda la extensión del territorio federal, previendo cámara el agua, desde donde luego pasaba a los depósitos de asiento.
el abastecimiento de una población de 6 millones de habitantes (2 Es decir que había dos casas de bombas elevadoras, una ubicada
millones Radio Antiguo, 4 millones Radio Nuevo) y una dotación frente al pozo de la ribera en Palermo (bombas suplementarias) y la
de 300 litros diarios por habitante. El estudio, pensado para dotar del propio establecimiento. Antes de pasar a los depósitos de asiento,
de aguas y cloacas a todo el resto de la Capital, en lo que se el agua era mezclada con el sulfato de alúmina o coagulante, con el
denominaba Radio Nuevo, fue aprobado por ley en 1908. A fin de acelerar la decantación de las materias en suspensión.19
diferencia del ideado por Bateman, las aguas pluviales no irían a
las colectoras sino que desaguarían por cunetas o por conductos Para estos años, las chimeneas del Establecimiento, se elevaban entre
separados al Río de la Plata o a los arroyos afluentes.17 la frondosa arboleda de un lugar convertido en escenario de paseos
estivales junto al río, de retretas y frecuentado asiduamente por los
Las obras, que comenzaron en 1910, comprendían la construcción porteños, a partir de las obras de embellecimiento impulsadas por
de una nueva torre y Túnel de Toma en el Río de la Plata; la formación el Intendente Torcuato de Alvear y los ediles que le sucedieron. De
de un nuevo Establecimiento Purificador de Aguas Corrientes en los antiguos plantíos de legumbres de la quinta de Hale ya poco y
Palermo; las cañerías de bombeo y la red de cañerías maestras y de nada quedaba, pues la Planta había crecido junto con la ciudad.
distribución; dos nuevos depósitos de gravitación en Caballito y Villa Cuidados jardines rodeaban por todas partes sus instalaciones, y a
Devoto; una segunda cloaca máxima con sus ramales y sifón bajo el poca distancia se encontraban las lujosas residencias de avenida
Riachuelo; una nueva casa de bombas elevadoras de líquidos Alvear, casi trasplantadas de un barrio parisino, y el refinado ámbito
cloacales en Wilde y toda la red de colectoras del Radio Nuevo. de encuentro de la Plaza Francia.

En 1909 se encontraba a estudio de la Dirección de Obras de Las calderas de Recoleta funcionaban con carbón procedente de las
Salubridad la posibilidad de suprimir las instalaciones existentes minas de Cardiff, pero en vista de la importancia que iba tomando
en Recoleta, sustituyéndolas por otras análogas a construir en la el uso del petróleo extraído en Comodoro Rivadavia, en octubre de
Planta de Palermo. El traslado implicaba un costo de 18 millones 1914 se realizó el primer ensayo para sustituir progresivamente el
de pesos y sólo podía materializarse una vez que se hubieran tipo de combustible, aunque sin resultado efectivo inmediato.20
construido y puesto en servicio las obras fundamentales del
proyecto de 1908 y el nuevo depósito de gravitación de Caballito. Hacia 1917 Recoleta complementaba el funcionamiento de la nueva
Esta propuesta motivó la suspensión temporaria de las obras Planta en Palermo, y se habían retirado las antiguas bombas a
previstas en este establecimiento, cuyos depósitos de decantación vapor e instalado grupos de bombas centrífugas y motores
y filtros de arena -aún con la ayuda del coagulante- carecían de la eléctricos que funcionaban con la corriente producida en una usina
capacidad necesaria para satisfacer las necesidades del servicio.18 del Establecimiento de Palermo. La planta contaba entonces con

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

La Planta Recoleta en 1928, el fin de un ciclo. En este año fue reemplazada en forma definitiva por el nuevo almacenes, talleres, corralón de carros, caballerizas, enfermería,
Establecimiento en Palermo. (Archivo de Planos Gabinete Heliográfico, Aguas Argentinas) comedor para personal y laboratorios para ensayo de materiales,
de química y de microbiología. En estos últimos se analizaban las
aguas provenientes de ciudades del interior y de la Capital, y se
hacían ensayos de cales, cementos, ladrillos, cañerías, etc.20

El 23 de Abril de 1917 se inauguró en Recoleta la fábrica de coagulante


para sustituir el material importado y adquirido para la clarificación
del agua. En ella, era tratado el loess pampeano que llegaba por
ferrocarril desde la fábrica de San Isidro, en instalaciones que supera-
ban los 2.000 m2 de superficie, con cinco galpones de 45 m de largo.21

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

La Primera Guerra Mundial impidió terminar las obras en 1918; En 1933 fueron demolidas las primeras obras de provisión de agua
situación agravada por el crecimiento constante de la población. potable que tuvo la ciudad, es decir, el filtro y la casa de bombas
Las principales metas del plan de 1908 se concluyeron en 1922, año impelentes proyectadas por el ingeniero Coghlan. Con buen criterio,
en que el consumo de agua por habitante llegó a 291 litros -la Obras Sanitarias de la Nación trasladó entonces la máquinaria
dotación fijada por el Ingeniero González- con una población servida original y construyó una réplica de este edificio fundacional en su
de 1.700.000 habitantes. En este momento, se contaba con una Establecimiento de Palermo.
superficie de filtros lentos de unos 100.000 m2 entre los
establecimientos de Recoleta y Palermo, y 1.600 m2 de filtros rápidos. La pérdida de su destino de uso original no significó la desaparición
A pesar de este volumen, se hacían impostergables las obras de inmediata de esta primitiva planta. En ella continuaron funcionando
ampliación, especialmente por la extensión que había tomado la una destilería de petróleo, una fábrica de coagulante e importantes
ciudad, transformada en una sumatoria de barrios nacidos siguiendo talleres de OSN, dedicados a atender los servicios de explotación y
el recorrido de las redes de transportes. Buenos Aires había crecido conservación de las obras en la Capital y de las provincias. En enero
borrando rápidamente sus límites políticos e incorporando de 1927 se trasladó a este establecimiento la Fábrica de Mosaicos
poblaciones vecinas y partidos que casi cuadriplicaban su extensión que funcionaba en el Gran Depósito de avenida Córdoba, “con su
original (19.000 ha) hasta llegar a 70.000 ha. propio personal y sin perder un sólo día de trabajo”.23

Para solucionar estos problemas en 1923 y bajo la dirección del En 1930 se había adaptado el edificio del antiguo laboratorio para
ingeniero Antonio Paitoví se elaboró un Plan que preveía la ser asiento de la Inspección General de Industrias Auxiliares.
ampliación general de los servicios de provisión de agua y de desagüe Cuatro años después, los talleres de fundición de hierro, bronce y
cloacal destinada a una población de 6 millones de usuarios, con plomo se encontraban en plena producción con más de 100 mil
un consumo de 500 litros por persona por día. Este ambicioso estudio, piezas fabricadas durante el año. No les iban en zaga los talleres
preveía un presupuesto original de 395 millones de pesos m/n, y de ajuste, tornería, herrería, calderería, hojalatería, automóviles,
contemplaba la construcción de una nueva torre y Túnel de Toma, carpintería y modelistas, pinturería, aparatos eléctricos, albañilería
plantas de purificación, de elevación e impulsión de agua, depósitos y medidores. En total, trabajaban casi 500 operarios. 24
de distribución, colectoras cloacales, ramales de cloaca máxima,
nueva cloaca (la 3ra.) con su sifón para cruzar el Riachuelo, casas Por un convenio realizado en 1935, la Municipalidad permutó
de bombas, fábricas de coagulante, etc. Se completaba, además, con todos los terrenos que ocupaba OSN en Recoleta por otros situados
un proyecto general de desagües pluviales para todo el municipio, en la avenida Costanera, de unos 53.000 m2 paralelos al
a un costo estimado de 114 millones de pesos m/n.22 Establecimiento Palermo. La comuna tomó posesión de los mismos
en marzo de 1936, a fin de ampliar el Paseo de la Recoleta
introduciendo jardines y espejos de agua coincidentes con la
Del Plan de 1923 al Museo que fue Casa de Bombas ubicación de los antiguos filtros y lechos de decantación. Sobre la
avenida Alvear (hoy del Libertador) se levantaría una fuente
Ciertamente, para 1923 las obras del Establecimiento Recoleta eran recordatoria del General Urquiza, y otros locales se utilizaron para
ya absolutamente insuficientes para satisfacer las necesidades del servicios del Ministerio de Guerra, el Archivo General de la Nación
Radio Antiguo, a la vez que costosas en su mantenimiento. La y el Museo Nacional de Bellas Artes. Reformándose para este
posibilidad de instalar nuevos filtros rápidos y otra casa de bombas último, las antiguas casas de bombas con proyecto del arquitecto
impelentes para aumentar a 800.000 m3 su capacidad de 250.000 Alejandro Bustillo.
fue evaluada pero, sin llegar a concretarse. Asimismo, la redacción
del proyecto de 1923 coincidió con la necesidad comunal de abrir Este Museo, creado en 1893, y que en 1910 ocupaba en Plaza San
una nueva avenida a través de la Planta, hecho que motivó un Martín el Pabellón Argentino de la Exposición Universal de París de
estudio del Directorio de OSN para trasladar sus instalaciones a 1889, fue reinagurado en 1934, y modificado sucesivamente en 1941,
otro lugar, tal como se había insinuado en 1909. El estudio culminó 1944 y 1960. En su exterior, a pesar de las reformas introducidas por
con la decisión de desafectar Recoleta concentrando todos los Bustillo, aún hoy pueden adivinarse las siluetas de las antiguas casas
procesos de purificación en el Establecimiento de Palermo, como de bombas que durante más de 60 años abastecieron de agua la
efectivamente aconteció en octubre de 1928. ciudad.

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NOTAS 15. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente


al año 1914. Buenos Aires, 1915, p. 28.
1. Julio Vela Huergo. “Síntesis Histórica de la Acción Higiénica y Urbana
de Obras Sanitarias de la Nación con especial referencia a la ciudad de 16. Municipalidad de Buenos Aires. Censo de la Capital Federal del 18 de
Buenos Aires”. En Primer Congreso Argentino de Urbanismo. Realizado Septiembre de 1904. Buenos Aires, 1905, p. 351.
en Buenos Aires los días 11 a 19 de octubre de 1935. Buenos Aires, 1937,
tomo II, p. 22. 17. Julio Vela Huergo. “Qué es y qué hace Obras Sanitarias de la Nación”.
En Boletín de Obras Sanitarias de la Nación. Buenos Aires, julio de 1937,
2. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) - Nº 1, p. 18.
Aguas Argentinas. El Palacio de las Aguas Corrientes - Monumento
Histórico Nacional. Buenos Aires, 1996, p. 28. 18. Dirección General de Obras de Salubridad de la Nación. Memoria
presentada al Señor Ministro de Obras Públicas - Año 1909. Buenos Aires,
3. Jaime Arrufó. “Obras para dar agua filtrada a la ciudad”. En La Tribuna, 1910, pp. 85-86.
Buenos Aires, 14 de Marzo de 1869.
19. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
4. Pedro A. Rosell Soler. “La primera instalación de filtros en América”. En al año 1912. Buenos Aires, marzo de 1913, pp. 7-9.
Boletín de Obras Sanitarias de la Nación. Buenos Aires, Diciembre de 1937,
N° 6, Año I, pp. 645-647. 20. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
al año 1914. Buenos Aires, marzo de 1915, pp. 73-74.
5. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria sobre
las obras de Salubrificación de la ciudad de Buenos Aires desde su 21. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
iniciación hasta el año 1875. Buenos Aires, p. 34. al año 1917. Buenos Aires, marzo de 1918, p. 28.

6. Ibidem, p. 32. 22. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
al año 1923. Buenos Aires, marzo de 1924, pp. 223-229.
7. Julio Vela Huergo. Op. cit, p. 29.
23. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
8. Orestes J. P. Cantaluppi. “Distribución de agua potable a la ciudad de al año 1927. Buenos Aires, abril de 1928, p. 156.
Buenos Aires. Primeras Obras - Ampliaciones - Estado Actual.” En Boletín
de Obras Sanitarias de la Nación. Buenos Aires, septiembre de 1939, N° 27, 24. Obras Sanitarias de la Nación. Reseña General, Histórica, Descriptiva
año III, p. 250. y Estadística. Buenos Aires, mayo de 1935, p. s/nº.

9. Ibidem, p. 252.

10. Julio Vela Huergo. Op. cit, p. 34.

11. Eduardo Wilde. Curso de Higiene Pública. Buenos Aires, Imprenta y


Librería de Mayo, 1885, p. 107.

12. Dirección General de Obras de Salubridad de la Nación. Obras de


Salubridad de la Capital - Contrato de Rescisión - Ley 2796 del 29 de
Agosto de 1891. Buenos Aires, Imprenta de Obras de J. A. Berra, 1892, pp.
4-5.

13. Orestes J. P. Cantaluppi. Op. cit., p. 252.

14. Dirección General de Obras de Salubridad de la Nación. Memoria


presentada al Señor Ministro de Obras Públicas - Año 1902. Buenos Aires,
1903, p. 31.

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> LAS INDUSTRIAS ANEXAS
> La fábrica de cemento en Barracas. Un intento.
> La fábrica de ladrillos en San Isidro.
La pequeña fábrica a vapor de Mr. Ramsay. Al promediar 1872, la Comisión de Salubridad había planeado la
> Las fábricas de coagulante y de ácido sulfúrico. instalación de una fábrica en base a los cálculos hechos por el
> LOS GRANDES DEPÓSITOS URBANOS Ingeniero Bateman, quien sostenía que las piedras calizas del país
producirían cemento de igual calidad al inglés y a mitad de su costo.
> El Palacio de Aguas Corrientes de avenida Córdoba. También en opinión de Bateman, para instalar un establecimiento
> Los pozos semisurgentes de Belgrano y Flores. de carácter experimental y no correr riesgos, los dispositivos
> Los Depósitos de Caballito y Villa Devoto. mecánicos a importar para esta fabricación debían ser pequeños.
El agua del centro a los barrios y viceversa. La Comisión encargó entonces en 1874 la maquinaria necesaria y
se practicaron ensayos con muestras de tierras de Chivilcoy, Entre
Ríos y Córdoba. Los mismos estuvieron a cargo de Walter F. Reid,
de Manchester -contratado especialmente por la Comisión- quien
efectuó diversos informes favorables.2

El lugar más apropiado para localizar la fábrica se fijó en Barracas


cerca de la Convalescencia, en el mismo sitio comprado para la
estación de las bombas “Sewage”, encargadas de impulsar los
líquidos cloacales, cuando aun no se había decidido entre los
CAPITULO V sistemas de purificación o irrigación.3 A fines de ese año, con las
máquinas ya en el país y los edificios avanzados, se estimaba que
la fabricación normal podría iniciarse en tres meses. Para la puesta
LAS INDUSTRIAS ANEXAS en marcha de la fábrica, de la que se esperaba una producción
mensual de 100 a 120 toneladas, se contrataron en Europa
La fábrica de cemento en Barracas además del citado Reid como director científico químico, a Carlos
Stanley -también de Manchester- como administrador y contador
La historia de la industria de la construcción en nuestro país está comercial, un maquinista y un picador de piedras. El 12 de marzo
plagada de proyectos que no pasaron su condición de tales. Muchos de 1875 Reid se hizo cargo de la fábrica, y ya entonces estaban
de ellos, aunque contaron con sólidos argumentos y claros objetivos, terminados los depósitos para carbón y coke, un depósito para
tropezaron con las limitaciones de un medio en donde las grandes cemento y el galpón de hierro para las máquinas. En julio se había
distancias, los elevados costos de transporte -y también la tradición concluido la colocación de estas últimas y comenzaba a funcionar
importadora- eran moneda corriente y costumbres arraigadas. Esto la fábrica. Durante aquel año se quemaron 37 horneadas, con una
en buena medida sucedió con el primer intento de fabricar cemento producción de 170 toneladas de cemento, y para 1876 se contaba
en el país. con un nuevo horno con doble capacidad al existente.4

Uno de los materiales importados más solicitados para las obras Un informe del ingeniero Balbín, da cuenta en este año que el
de salubridad era el cemento. Razones no faltaban, pues era cemento producido en la fábrica de Barracas -sólo utilizado hasta
necesario que piezas como caños y otros elementos usados en los entonces en obras secundarias- no era de tan buena calidad como
conductos cloacales y de desagües contaran con perfecta imper- el cemento inglés y que su costo no había resultado bajo como se
meabilidad, gran solidez y probada durabilidad, que permitieran esperaba. Criticó además que la fábrica fue establecida como un
evitar continuas y costosas reparaciones. mero experimento y, por lo tanto, era demasiado pequeña para
abastecer las nuevas obras, que en los últimos seis meses habían
Por ello, cuando la Comisión Provincial de Aguas Corrientes, Cloacas consumido 1.500 toneladas por mes de cemento inglés.5
y Adoquinado inició sus trabajos con el Ingeniero Bateman en 1873, no
consideró prudente confiar a los contratistas de las obras la selección y La poca cantidad elaborada y la imposibilidad de disminuir los
cuidado de materiales imprescindibles como eran la tierra hidráulica costos de producción (gastos de personal, materiales y traslados)
o cemento y los ladrillos.1 El único cemento que reunía óptimas motivó que la Comisión resolviera clausurar la fábrica el 1º de
condiciones era el denominado Portland importado de Inglaterra. octubre de 1876, desvaneciéndose la idea original de iniciar la

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industria del cemento en la Argentina.6 Los galpones se utilizaron necesitaron de ladrillos de muy buena calidad, hasta que entrado el
entonces para guardar el cemento importado, y en 1878 sólo siglo XX comenzó a difundirse el uso del hormigón armado. Del
quedaban en ellos máquinas en desuso, como las utilizadas para ladrillo, y de su correcta cocción, resistencia y terminación dependían,
romper piedras, molinos, un locomóvil de 8 caballos, etc.7 no sólo la mayor o menor calidad estética y constructiva edilicia, sino
la seguridad estructural y las condiciones en que se ejecutaban los
Hoy, en el predio que ocupó la pequeña fábrica funcionan el Distrito importantes trabajos de ingeniería hidráulica. Era necesario pues
Unificado Centro-Constitución y la Estación Elevadora Boca- contar con ladrillos de primer orden, muy duros, perfectamente
Barracas de Aguas Argentinas. quemados, sin grietas, derechos, iguales y fabricados con buena
materia prima. Por el volumen de la demanda, era impensable acudir
por entonces a la importación masiva de elementos cerámicos.
La fábrica de ladrillos de San Isidro
La pequeña fábrica a vapor de Mr. Ramsay La Comisión Provincial de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado,
y los ingenieros locales, opinaban que los ladrillos comunes
Si de historias dilatadas hablamos, la evolución de la Planta Recoleta fabricados en el país eran totalmente inadecuados para esos fines.
bien puede compararse con la de otro enclave industrial que jugó También el ingeniero Bateman, antes de iniciarse las obras de su
un papel primordial en el abastecimiento de las obras de salubridad, Plan de 1872, sostenía que era preciso traerlos de Inglaterra, y en
desde los primeros trabajos iniciados por la Comisión Provincial de ese concepto había elaborado las especificaciones necesarias.
Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinados hasta los encarados por
Obras Sanitarias de la Nación desde su formación en 1912. No obstante, contrariando estas creencias, la atención de la Comisión
comenzó a recaer sobre los ladrillos que en pequeña escala hacía una
Nos referimos a una fábrica de ladrillos. Algo que puede parecer fábrica en las lomas de San Isidro, paraje que se caracterizaba por la
accesorio comparado con la magnitud y características de los calidad de sus tierras para la fabricación de piezas cerámicas. Estos
establecimientos aquí reseñados, pero que constituye una pieza ladrillos fueron examinados y aprobados, iniciándose entonces las
vital si pensamos que la mayor parte de las obras de salubridad negociaciones con su propietario, una Sociedad Anónima dirigida

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En la otra página: plano de ubicación del terreno comprado por la Comisión de Aguas Corrientes,
Cloacas y Adoquinado en 1873 para instalar la fábrica de cemento. (En el solar hoy ocupado por el
Distrito Centro - Constitución y de la Estación Elevadora Boca - Barracas, Aguas Argentinas). Croquis
del antiguo horno, desafectado en 1876. Publicado por Carlos Gottifredi en el Boletín de Obras
Sanitarias de la Nación, Buenos Aires, noviembre de 1943.

En esta página, la fábrica de ladrillos en San Isidro. A la izquierda, frente principal de la antigua
Fábrica de Coagulante. Arriba, edificios del Establecimiento San Isidro, desde Av. Centenario. Abajo,
detalle de la reja de hierro fundido del acceso al establecimiento, sobre Av. Centenario. (Foto Jorge
Tartarini).

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por Ramsay, para ver las condiciones en que podría entregar un Los precios bajos y la excelente calidad de los ladrillos los hicieron
número importante por mes. Tanto por su precio como por la muy solicitados, no sólo para las obras presupuestadas oficialmente,
exigua cantidad, el trato fue desechado por la Comisión, que sino también para la construcción de las cloacas domiciliarias por
también rechazó la propuesta de Ramsay para entrar con nuevo los particulares.
capital como uno de tantos accionistas.
El terreno, que originariamente era de 130 ha, hacia 1915 había
El efecto de la crisis monetaria llevó a la Sociedad a presionar a aumentado por compras sucesivas a casi 400 ha. La salida mensual
Ramsay para que vendiera la fábrica a la Comisión, como efec- promedio en este año era de 650.000 ladrillos, con nuevas calderas,
tivamente aconteció en mayo de 1873 por 3 millones de pesos. El hornos, elevadores de tierra, alumbrado eléctrico, y una pequeña
establecimiento contaba con un terreno de ocho cuadras cuadradas, locomotora para los traslados internos. La continua expansión de
con un horno Escocés en construcción y dos pares de otros; las tierras motivó la construcción de túneles subterráneos, por
maquinarias a vapor, galpones, secaderos, etc. y una gran cantidad debajo de las calles, para el tránsito de vagonetas con un trencito
de ladrillos. Ramsay -considerado por la Comisión como el único en del sistema Decauville.12
el país que había conseguido fabricar ladrillos de calidad- quedaría como
director y con todo su personal más entrenado. Para poder abastecer La carestía del carbón de hulla por los efectos de la Primera Guerra
el formidable volumen de ladrillos que demandaban las obras de hizo que en 1916 se ensayara el uso de petróleo mezclado con turba
salubridad se encargaron a Inglaterra nuevas máquinas y el señor o aserrín. A la vez que se fueron sustituyendo las máquinas a vapor
Moore, levantó los planos de los nuevos hornos tipo Hoffman. Antes por las de energía eléctrica, la fábrica diversificaba sus actividades,
de terminarse su construcción falleció Ramsay, por lo que la Comisión hecho totalmente necesario ante la disminución del consumo de
pidió a Inglaterra un nuevo experto para la dirección de la fábrica.8 ladrillos por el uso creciente del hormigón. Una prueba de ello es
que en 1917 había abastecido con más 5 millones de kg de tierra de
Junto con los hornos se construyeron viviendas para albergar a 120 la capa loess pampeano para la fabricación de coagulante en el
operarios, depósitos de carbón, y rieles para los traslados internos Establecimiento de Recoleta; o bien los ensayos para la fabricación
con tracción a sangre. Siempre con las miras de “establecer una Fábrica de ladrillos refractarios con tosca proveniente de Chilecito, La Rioja,
modelo digna del país” que no sólo abasteciera a las obras de a fin de sustituir progresivamente el material importado.13
salubridad sino a todas las que iba a encarar la Provincia en los
años venideros, la Comisión contrató con el Ferrocarril del Norte el Casi todo se aprovechaba o reciclaba: los ladrillos rotos se convertían
transporte de ladrillos hasta la antigua Estación Retiro y hasta la en granza, polvo o cascote para hormigón, el residuo del coagulante
Estación Central, ubicada a un lado de la Casa de Gobierno, a la que regresaba de Recoleta se utilizaba nuevamente en ladrillos o
altura de la prolongación de la actual calle Bartolomé Mitre.9 En bien para la fabricación de caños de material vítreo, de la misma
1876 la fábrica ya tenía una producción anual superior a los 9 forma en que se realizaban ladrillejos de estiércol -o briquetas- que
millones de ladrillos, duplicando la cifra del año anterior.10 se aprovechaban como combustible, utilizando como aglutinante el
petróleo, la cal o una solución acuosa del jugo de la tierra.14
La maquinaria de la fábrica fue continuamente aumentando y mo-
dernizando, de tal manera que pudo abastecer sin sobresaltos la Es bueno tener en cuenta que el establecimiento no sólo abastecía
mayoría de las obras de salubridad entre las que se encontraban la las construcciones de Obras Sanitarias de la Nación, sino que proveía
Planta Recoleta, la Planta de Wilde y el Gran Depósito de Avenida de ladrillos y demás productos a buena parte de la obra pública a
Córdoba. El contrato para el traslado de cerámicos a esta última nivel nacional y municipal.
comprendía la carga de 30.000 ladrillos diarios desde los vagones del
ferrocarril que llegaban de la fábrica de San Isidro al Establecimiento Las fábricas de coagulante y de ácido sulfúrico
Recoleta, hasta la manzana donde se levantaría el Depósito. Los
mampuestos para éste, comenzaron a fabricarse en 1886, desde Un complemento indispensable de la fábrica de coagulante (sulfato
mucho antes de iniciados los trabajos. Informes del director de la alúmino-férrico) que funcionaba desde 1917 en Recoleta era la
fábrica indicaban que en aquel momento existía la necesidad de instalación de un establecimiento para la obtención de ácido sulfúrico.
fabricar 4 millones de ladrillos “plásticos” y 6 millones de “secos” Las primeras gestiones del Gobierno se iniciaron en 1918 y, tras realizar
durante dos años, tiempo estimado que duraría la construcción.11 sin éxito seis licitaciones, en agosto de 1922 se firmó un contrato para

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la provisión y montaje de una instalación de este tipo con la New


York Steel Exchange Inc., de New York. El Directorio de OSN resolvió
levantarla en el establecimiento de San Isidro, en donde también
más adelante se ubicaron las nuevas fábricas de coagulante.15

La construcción contratada con la firma de Estados Unidos, que


procedía de la Chemical Construction Company de Carolina del Norte,
debería producir por día 30 toneladas de 2.000 libras de ácido
sulfúrico de 55º Beaumé, con un funcionamiento comprobado a lo
largo de tres meses, tal como establecía el contrato aprobado por el
Gobierno Nacional en febrero de 1923. Las instalaciones comenzaron
a funcionar en setiembre de ese año y en enero de 1924 se efectuó la
recepción definitiva. Tan sólo dos años más tarde, se iniciaba la
construcción de otra fábrica de ácido sulfúrico, a cargo de la misma
empresa. En enero de 1926 se comenzaron los cimientos y en
diciembre se había montado e iniciado su funcionamiento, con una
producción prevista en 60.000 kg de ácido sulfúrico. Cuando la
capacidad de esta instalación fuese insuficiente, se acoplaría a la
antigua logrando una producción de 100 toneladas diarias.16

Como complemento de la fábrica de coagulante instalada desde


1917 en Recoleta, el proyecto de ampliación del saneamiento en la
Capital incluyó la construcción de otra en San Isidro, que comenzó
a funcionar en agosto de 1928, precisamente cuando la Planta
Recoleta fue reemplazada por el nuevo Establecimiento de Palermo.
Tenía una capacidad de producción diaria inicial de 25 toneladas
por cada una de sus seis cubas, es decir cuatro veces mayor a la
capacidad de las cubas existentes en Recoleta. Desde esta fábrica
el coagulante líquido era impulsado al Establecimiento de Palermo
por dos cañerías de lapacho de 17 km de longitud.17

Esta última localización afianzaba la lógica interna de funcionamiento


de la institución. Ahora la antigua fábrica de ladrillos cobraba la
dimensión de verdadero enclave industrial integrado, pues se
localizaban en ella no sólo dos fábricas de ácido sulfúrico, sino una de
coagulante que sustituiría a la existente en Recoleta y que utilizaba la
materia prima del lugar, es decir, el loess pampeano o tierra colorada.

LOS GRANDES DEPÓSITOS URBANOS

El Palacio de Aguas Corrientes de avenida Córdoba

Emparentado íntimamente con Recoleta se encuentra el Palacio de


Aguas Corrientes de avenida Córdoba, habida cuenta que se trata
de uno de los elementos básicos del sistema de provisión proyectado

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por Bateman para el abastecimiento de toda la ciudad. La historia de de 6.000 metros cúbicos cada uno. Cada uno de los cuatro tanques del
este singular edificio, el primer Gran Depósito que tuvo la ciudad primer piso, cuyo fondo se encuentra a diez metros arriba de la superficie
mucho antes que los de Caballito y Devoto, fue pormenorizada en del terreno, descansa sobre 45 columnas de fundición (...)
“El Palacio de las Aguas Corrientes - Monumento Histórico Nacional”, A fin de soportar la segunda serie de tanques, las columnas se han
primera publicación de la serie Patrimonio Histórico, que compone la prolongado a través de los tanques inferiores, siendo rodeados de cajas
presente colección.18 En esta oportunidad, acudiremos a la descripción cuadradas de altura igual a la profundidad del tanque, remachadas al
que hace del Palacio el Censo de la Capital Federal, realizado en piso y en las cuales se puede penetrar para efectuar las reparaciones.
Septiembre de 1904, cuando habían pasado tan sólo diez años desde Las 45 columnas correspondientes a los tanques del segundo y tercer piso
su inauguración y su funcionamiento se hallaba en su apogeo: son también cuádruples, pero de diámetro decreciente. Encima de los
tanques del tercer piso se ha construido un techo cuya armazón se apoya
“El Gran Depósito Distribuidor constituye uno de los monumentos en las paredes de contorno y sobre columnas de fundición, colocadas sobre
más notables de la Capital Federal, y, en su género, del mundo entero. las que soportan los tanques. La cubierta es de pizarra.
Como no existiera ninguna altura que pudiera aprovecharse para la Cada una de las dos columnas de subida de agua alimenta dos tanques en
construcción de un depósito de material, para la distribución del agua a cada piso, llegando los ramales al fondo de los tanques; cada uno tiene las
la población, fue necesario establecerlo en el sitio más elevado posible y a válvulas necesarias para su funcionamiento, así como su caño de limpieza y
cierta altura arriba del suelo. El depósito está constituido por doce tanques de desborde. El peso del material de fierro es de unas 13.000 toneladas (...)
de fierro, de 6.000 metros cúbicos de capacidad cada uno, cuyo peso es Según las exigencias del consumo, el servicio de la ciudad se hace con
soportado por columnas de fundición, y distribuidos en tres pisos, cuatro tanques de los diferentes pisos. En las horas de mayor consumo, desde las
tanques en cada uno. 4 a.m. hasta las 11 a.m. y desde las 2 p.m. hasta las 7 p.m., funciona el
El edificio es de planta cuadrada, de 97,50 m de costado, aproxi- tercer piso; entre las 11 a.m. y las 2 p.m. el segundo piso. De noche se
madamente. Exteriormente, en los cuatro frentes está cerrado por cuatro hace funcionar el segundo y primer pisos. Además, en caso de producirse
paredes de construcción solidisíma, lujosamente decoradas, que soportan un incendio en las horas en que no funciona el tercer piso, se pone en
una pequeña parte del peso de los tanques. Interiormente, en su centro, servicio este último, para lo cual bastan tres minutos desde el momento
existe un patio también cuadrado, de 18,20 m de costado, cerrado de recibirse el aviso del cuerpo de bomberos.
igualmente por cuatro paredes. Entre los dos cuadros, el formado por las Al proyectar el Gran Depósito Distribuidor no se pensó que, antes de
paredes exteriores y el del patio interior, están distribuidas las 180 terminarlo, se habría abierto una avenida como la de Mayo, con edificios
columnas de fundición que, con las paredes, soportan el peso de los doce de 20 metros de alto, cuyos pisos superiores serían muy deficientemente
tanques y las 72.000 toneladas de agua que pueden contener. provistos. Para subsanar este inconveniente se aprovechó una de las
El estilo arquitectónico del edificio es del renacimiento francés y los primitivas bombas impelentes instaladas por el ingeniero Coghlan y el
paramentos de mucho lujo. Las paredes han debido construirse con gran caño maestro de la calle Libertad, para establecer un servicio de bombeo
solidez, tratándose de un edificio que mide cerca de cien metros de costado directo a una cañería de distribución especial en la Avenida.”19
y tiene veinte metros de altura hasta la parte superior del parapeto, sin
que sus paredes tengan otro punto de apoyo que el de los ángulos, y
expuesto a la acción del viento que suele soplar con gran intensidad. La provisión en las localidades más alejadas
Por esta razón se han construido torres macizas en los cuatro ángulos y Los pozos semisurgentes de Belgrano y Flores
en el centro de cada costado, agregándose, además, contrafuertes exterior
e interiormente. Las paredes descansan sobre un lecho de hormigón, que Como hemos visto al hablar del Plan de Obras para el Radio Nuevo,
se extiende a toda el área del edificio y sobre el cual apoyan también las proyectado a partir de 1906, y aprobado dos años después, el
columnas y paredes interiores (...) ensanche de las obras de saneamiento a nuevos barrios hizo necesario
Las paredes están construidas con ladrillos prensados, seleccionados, con construir instalaciones de mayor envergadura que las previstas por
mortero de arena y cemento Portland. Las paredes exteriores están Bateman para el Radio Antiguo. Para mejorar el servicio en este
revestidas con trozos de terracotta, que forman una ornamentación muy último, se tuvieron en cuenta las zonas de edificios de mayor altura,
rica. El número de trozos es de 170.000, de formas y colores muy variados, en los que la presión del agua era insuficiente. Este problema de
sin contar 130.000 ladrillos barnizados. vieja data comenzó a verificarse cuando en 1894 se produjo la
Los doce tanques son aproximadamente de las mismas dimensiones, es apertura oficial de la Avenida de Mayo y, paradójicamente, la
decir, 41 metros de costado y 3,96 m de profundidad, con una capacidad habilitación del Gran Depósito Distribuidor de avenida Córdoba.20

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Planos de la casa de máquinas y calderas del pozo semisurgente de Flores, proyectado en 1898. (Archivo Planos Gabinete
Heliográfico, Aguas Argentinas).

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Planos de la casa de máquinas y calderas del pozo semisurgente de Flores, proyectado en 1898. (Archivo Planos Gabinete
Heliográfico, Aguas Argentinas).

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Hacia 1908 el panorama de la provisión ciertamente no era muy


alentador. Las falencias afectaban tanto a los nuevos loteos de la
periferia, que impulsados por una especulación inmobiliaria desmedida
carecían de los servicios esenciales, hasta otros barrios tradicionales
como Belgrano y Flores, que continuaban abasteciéndose de pozos
semisurgentes. Además, aun en la Capital quedaban 350.000 habitantes
que carecían de agua para los usos más indispensables, y perforaban
pozos en cada casa o bien continuaban comprándola a los aguateros
por un costo 10 a 15 veces mayor que la suministrada por el Gobierno.

En el distrito de Belgrano, al comienzo, la provisión de agua había


tenido su fuente en el Río de la Plata, pero cuando la Comisión de
Obras de Salubridad se hizo cargo de la explotación, la sustituyó por
dos pozos semisurgentes con equipos de bombeo que podían proveer
hasta 6.000 m3 en 24 horas. El primer pozo se ubicó en las calles Arcos
y José Hernández, con un tanque de distribución de 1.000 m3 y un
edificio de oficinas. En 1909 se construyó un tercer pozo
independiente, para proveer la parte baja del distrito, atendiendo que
el consumo en Belgrano había aumentado de 204.250 m3 en 1891, a
444.630 m3 en 1900. En Flores la situación era similar. El primer pozo
semisurgente se instaló en la esquina de Granaderos y Bacacay, en
donde se ubicó una usina a vapor para accionar el equipo de bombeo, Antiguo pozo semisurgente en el barrio de Belgrano, a comienzos de siglo (demolido). (Archivo CEDODAL)
y un tanque de distribución de 1.000 m3. Este pozo se habilitó en 1903,
y en 1909, se terminó la perforación del segundo, aumentando la
provisión a 3.000 m3 diarios.21 Aún a comienzos de siglo, las zonas más alejadas de los centros urbanos presentaban formas de provisión de agua bastante
precarias. (Archivo CEDODAL)

Los grandes depósitos de Caballito y Villa Devoto


El agua, del centro a los barrios y viceversa

Pero la escasa capacidad de respuesta ante el consumo creciente, y


las posibles contaminaciones de napas, ponían serios límites a estas
soluciones. Era preciso entonces adoptar sistemas de provisión más
eficaces y seguros. Para ello, el Plan de 1908, planteó la construcción
de un nuevo Establecimiento Purificador en Palermo, la ampliación
del servicio de la Planta de Recoleta, un nuevo túnel y torre de toma,
mayores extensiones de redes de distribución, y la construcción de
dos grandes depósitos de reserva en zonas con cotas de 38 m,
ubicados en barrios periféricos de la Capital.

Uno de ellos se emplazó en el Oeste porteño, en el antiguo barrio de


Caballito. Se pensaba que este depósito podría ser inaugurado en el
verano de 1914-15, y para su construcción debió adquirirse una
manzana comprendida entre las calles Río Cuarto (hoy Pedro
Goyena), Beauchef, José María Moreno y Don Cristóbal (hoy Valle),
a un costo de $ 1.134.075,87 m/n.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Imagen del Depósito Caballito, a poco de su inauguración en


1915, en un barrio con calles de casas bajas y arboladas, aun
lejos del crecimiento urbano posterior.

Planta del Depósito de Caballito, a nivel de las bases de la


estructura de hierro interior. Año1912. (Archivo Planos
Gabinete Heliográfico, Aguas Argentinas)

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Otra vista del Depósito


Caballito

El otro depósito fue emplazado en Villa Devoto, un barrio nacido


Reja perimetral de hierro
por iniciativa del acaudalado inmigrante italiano Antonio Devoto, fundido de la firma W.
quien en 1888 había encargado al ingeniero Juan A. Buschiazzo el Macfarlane & Co. de Glasgow,
trazado de la villa. En el mismo año se inauguró la estación del en el Depósito Caballito. (Foto
Ferrocarril de Buenos Aires al Pacífico, y la zona se fue urba- Jorge Tartarini)
nizando con lujosas quintas y caserones. El sitio elegido fue la
manzana delimitada por las calles Mercedes, San Roque (hoy Pedro
Varela), Tres Cruces (hoy Francisco Beiró) y Gualeguaychú, cuyo
costo fue de $ 473.564,40 m/n.22

Las cañerías de agua filtrada llegaban a estos tanques desde las


bombas impelentes del Establecimiento Palermo, con un largo de
10 km en el caso de Caballito, y de 11,3 km en Villa Devoto.

Los dos depósitos fueron proyectados por el Departamento Técnico


de Obras Sanitarias de la Nación, siguiendo el diseño general del
Gran Depósito de avenida Córdoba, aunque sin su lujo ni ornato
y con modificaciones menores en la estructura metálica interior.
Cada uno contaba con doce grandes tanques de acero, de cuatro
metros de altura y 6.000 m3 de capacidad, distribuidos en tres
pisos y sostenidos por columnas de hierro.

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Plano de fachada del Depósito Villa Devoto.


Ingeniero Antonio Paitoví. Año 1915.
(Archivo Planos Gabinete Heliográfico,
Aguas Argentinas)

En la otra página, arriba: Imágenes


exteriores del Depósito Villa Devoto. Abajo:
estructura metálica interior del Depósito
Villa Devoto. (Fotos Jorge Tartarini)

Detalles de carpintería del Depósito Villa


Devoto. Ingeniero A. González. Año 1914.
(Archivo Planos Gabinete Heliográfico,
Aguas Argentinas)

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Los caños que llegaban a los depósitos se reunían en dos grupos de feccionado por los profesionales de la recién creada Obras Sanitarias
cuatro cada uno, convirtiéndose en dos grandes caños que atra- de la Nación. Aún cuando en su aspecto general no llegaba a
vesaban subterráneamente todo el edificio, y aumentaban su acercarse a la magnificencia y el lujo del Palacio de avenida Córdoba,
diámetro hasta llegar a 1,50 m en la parte central. En el sector continuaba su ordenamiento de volúmenes y su composición
opuesto a la entrada, estos caños se bifurcaban desprendiendo en académica en general, resolviendo la envolvente exterior con
todas direcciones los conductos de distribución. En la parte central, materiales y técnicas más austeras. Los revestimientos de terracota
los edificios contaban con ramales verticales que en forma de tanto en Caballito como en Devoto fueron sustituidos por un severo
columnas llegaban hasta lo más alto de los tanques, uniéndose a revoque símil piedra París, aunque conservando un ordenamiento
éstos por ramales cortos y dispuestos de tal manera que podían de vanos en las cuatro fachadas, similar a su antecesor. A pesar de
utilizarse con total independencia unos de otros. las limitaciones ornamentales, no dejaron de utilizarse en las cubiertas
las consabidas mansardas y las cresterías de zinc culminando faldones
La red de cañerías maestras comprendía dos servicios: uno y cúpulas.
exclusivo para el Radio Nuevo, y otro para reforzar la provisión
de agua del Radio Antiguo, especialmente -como señalamos- a los La parte metálica de ambos depósitos fue contratada en Londres
edificios de mayor altura de Avenida de Mayo, por encontrarse por la Legación Argentina, previa licitación privada entre firmas
sus tanques 10 m más altos que los del Depósito de avenida de Inglaterra, Alemania, Bélgica y Francia. La firma adjudicataria
Córdoba. fue The Cleveland Bridge Co. Ltd. La estructura para Caballito fue
adquirida en 196.900 libras y la correspondiente a Villa Devoto en
Como ya comentáramos, en 1914 las obras del Plan sufrieron un 264.500 libras. Los ramales para ambos fueron provistos por la
serio retraso debido a los efectos de la Primera Guerra. El conflicto fábrica de Head Wrightson Co. Ltd., y las rejas y ventanas de hierro
interrumpió la importación de maquinarias y materiales indis- por la fundición de Walter Macfarlane & Co., de Glasgow, Escocia.25
pensables para completar el sistema de abastecimiento de agua.
El Depósito de Caballito, por ejemplo, debía haberse inaugurado El 25 de octubre de 1915 se habilitó el Depósito Distribuidor de
en noviembre de ese año, pero por ese entonces se estaban Caballito, que recibía el agua proveniente de las líneas de impulsión
haciendo las pruebas de llenado de tanques. Aunque se esperaba del nuevo Establecimiento en Palermo. Aun no se encontraban en
habilitarlo en enero de 1915, recién en febrero de este año se servicio los tanques del tercer piso que tenían como finalidad
concluía el pintado interior de los tanques y se continuaba la abastecer de agua a los edificios más altos sobre Avenida de Mayo
colocación de los techos acabados de llegar de Europa. 23 La y las avenidas comprendidas entre Pueyrredón e Independencia
construcción de su gemelo, el Depósito Devoto, se encontraba en y el Río de la Plata. No obstante, el servicio de agua había mejorado
sus inicios, pues se habían ejecutado las fundaciones y las paredes considerablemente, y el mismo año fue desmontado el primer piso
hasta una altura de 12 m, habiéndose empezado a colocar las de tanques del Depósito de avenida Córdoba, debido a que los del
columnas de la parte metálica que también se habían recibido del nuevo depósito se encontraban a mejor nivel. 26
Viejo Mundo.
El Depósito de Villa Devoto fue terminado, probado con las cargas
La construcción del Depósito de Caballito fue adjudicada por máximas y efectuadas las pruebas de vaciados de tanques para su
licitación pública a la empresa de Lavenás, Poli y Cía. -simul- pintura definitiva, a fines de 1916. Restaban construir la casilla
táneamente a cargo del nuevo edificio de bombas en Wilde- que del guardián, las oficinas, los cercos, veredas, etc., que fueron
firmó un contrato en marzo de 1912, con un plazo inicial de 26 finalizados junto con la habilitación del Gran Depósito, el primero
meses, un presupuesto de $ 1.298.578,49 m/n y un costo final de de diciembre de 1917.27
$ 1.507.916,79 m/n. Por su parte en Devoto, la empresa a cargo
del Depósito Distribuidor fue Wayss y Freytag S.A. -también
adjudicataria de la cloaca máxima- contratada en octubre de ese
año, con un plazo de obra de 24 meses, un presupuesto de $
1.465.289,09 y un costo final de $ 1.482.235,11.24

El proyecto de la parte arquitectónica exterior había sido con-

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NOTAS 15. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente


al año 1922. Buenos Aires, Imprenta O.S.N., 1923, p. 107.
1. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria sobre
las obras de Salubrificación de la ciudad de Buenos Aires desde su 16. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
iniciación hasta el año 1875. Buenos Aires, p. 13. al año 1926. Buenos Aires, Imprenta O.S.N., abril de 1927, p. 130.

2. Carlos L. Gottifredi. “Cuándo fue iniciada en el país la fabricación de 17. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
cemento”. En Boletín de Obras Sanitarias de la Nación. Buenos Aires, a los años 1928 - 1929 - 1930 y 1931. Buenos Aires, Imprenta O.S.N., abril de
noviembre de 1943, N° 77, pp. 358-359. 1932, pp. 51-52.

3. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria y 18. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas - Aguas
presupuestos definitivos de las obras de salubridad. Año 1876. Buenos Argentinas. El Palacio de Aguas Corrientes - Monumento Histórico
Aires, Imprenta de M. Biedma, 1877, pp. XX-XXI. Nacional. Buenos Aires, 1996, 86 págs.

4. Carlos L. Gottifredi. Op. Cit., p. 358. 19. Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Censo General de la
Ciudad de la Capital Federal del 18 de Septiembre de 1904. Buenos Aires,
5. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria 1905, pp. 355-356.
correspondiente al año 1875. Buenos Aires, Imprenta del Mercurio, 1876,
p. 249. 20. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas - Aguas
Argentinas. Op. cit., p. 71.
6. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria Año
1876. Op. cit., p. VII. 21. Orestes J. P. Cantaluppi. “Distribución de agua potable a la ciudad de
Buenos Aires. Primeras Obras - Ampliaciones - Estado Actual.” En Boletín
7. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria y de Obras Sanitarias de la Nación. Buenos Aires, septiembre de 1939, N° 27,
presupuestos definitivos de las obras de salubridad. Año 1877. Buenos Año III, p. 256.
Aires, Imprenta de la Penitenciería, 1878, p. 57.
22. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
8. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria sobre al año 1914. Buenos Aires, Establecimiento Gráfico de Martino, 1915, p. 86.
las obras de Salubrificación de la ciudad de Buenos Aires desde su
iniciación hasta el año 1875. Buenos Aires, p. 16. 23. Ibidem, p. 117.

9. Ibidem, p. 18. 24. Ibidem, cuadro N° 11.

10. Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Adoquinado. Memoria y 25. Ibidem, cuadro N° 17.
presupuestos definitivos de las Obras de Salubridad correspondiente al
año 1876. Buenos Aires, Imprenta de M. Biedma, 1877, p. VIII. 26. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
al año 1915. Buenos Aires, Compañía Sudamericana de Billetes de Banco,
11. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas - Aguas 1916, pp. 25-26.
Argentinas. El Palacio de las Aguas Corrientes - Monumento Histórico
Nacional. Buenos Aires, 1996, p. 38. 27. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
al año 1917. Buenos Aires, Tip. Casa de Moneda, 1918, p. 35.
12. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente
al año 1915. Buenos Aires, Compañía Sudamericana de Billetes de Banco,
1916, pp. 91-92.

13. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente


al año 1917. Buenos Aires, Tip. Casa de la Moneda, 1918, p. 158.

14. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente


al año 1918. Buenos Aires, Tip. Casa de la Moneda, marzo de 1919, pp. 151-152.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

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> LA PLANTA DE LIQUIDOS CLOACALES DE PUENTE CHICO (WILDE)
> El problema de los desagües cloacales y su dudoso destino.
> 1882: Llega de Londres el proyecto para Puente Chico.
> El funcionamiento cloacal. De la Capital hasta el Sur, las canalizaciones eran comunes hasta alcanzar las cámaras
pasando por un gran sifón. separadoras. Cuando las lluvias superaban cierta intensidad horaria,
> La finalización de un plan y el comienzo de nuevos problemas. los líquidos cloacales pasaban a cloacas interceptoras que entroncaban
> Otra cloaca máxima y la esperada modernización tecnológica. con una cloaca máxima, en tanto que las aguas de lluvia desaguaban
al Río de la Plata por conductos de tormenta ubicados frente a la
ciudad. Distinto fue el sistema adoptado en 1906 y en 1907 para los
distritos bajos, como la Boca, Barracas, la zona ribereña y luego el
Puerto, en donde los desagües se hacían por canalizaciones separadas
y los cloacales eran elevados por bombeo hasta los ramales de la
cloaca máxima.

Pero, nuevamente el proyecto definitivo para los desagües cloacales


sufrió demoras, pues las opiniones estaban divididas entre quienes
sostenían que la descarga de las aguas negras debía realizarse en
el Río de la Plata, en un punto a mitad de camino entre Quilmes y
la Boca del Riachuelo, y quienes pretendían destinarlas a riego.
Recién en 1878 la Comisión aprobó la propuesta para que los
CAPITULO VI líquidos cloacales se vertieran en el Río, en un punto más allá del
pueblo de Quilmes, a través de una cloaca máxima de 25 km de
longitud a partir del Riachuelo, canal que era atravesado por un
LA PLANTA DE LÍQUIDOS CLOACALES DE PUENTE CHICO (WILDE) sifón de hierro fundido de gran tamaño.1

El problema de los desagües cloacales y su dudoso destino En esos años, la eliminación de las aguas servidas desde cada casa
no podía ser más precaria, pues eran arrojadas a los pozos negros
Los temores gubernamentales de dar a la población gran cantidad de las letrinas y a pozos resumideros, con el consecuente peligro de
de agua sin ofrecer salida a las aguas servidas, se agudizaron con contaminaciones y epidemias. Esta situación no era patrimonio
las epidemias de cólera de 1867/68. En estos años, el proyecto del exclusivo de los barrios humildes, pues también se verificaba en
sistema de provisión de aguas y cloacas proyectado por el ingeniero opinión del doctor Wilde, en los edificios públicos, “capaces de generar
Coghlan -y aprobado por el gobierno en 1869- recomendaba la todo tipo de epidemias”. Desde el diario La Nación, este médico
irrigación como mejor medio para deshacerse y utilizar los efluentes opinaba en 1880 sobre el antiguo edificio de la Bolsa de Comercio:
cloacales. Pero las opiniones sobre lo aconsejable no eran uniformes.
“es un establecimiento insalubre de primer orden; el olor que exhalan
Como hemos visto al hablar del Establecimiento Recoleta, la ley sus letrinas es insoportable. En cualquier país culto nuestra Bolsa de
de 1870 concedía a la Comisión de Aguas Corrientes, Cloacas y Comercio sería cerrada por orden municipal.”2
Adoquinado amplias facultades no sólo para construir las obras
necesarias a la provisión de agua sino también las de desagües y
cloacas. Pero, en aquel contexto, y cuando las naciones más 1882: Llega de Londres el proyecto para Puente Chico
adelantadas económica y socialmente habían comenzado obras
de saneamiento a nivel urbano, era común que los legisladores Cuando en 1880 se produjo la cesión del Municipio de Buenos Aires
bonaerenses -puesto que hablamos de una ley provincial- tuvieran a la Nación, la primitiva Comisión se transformó en la Comisión
dudas respecto del tipo de instalación del sistema cloacal, es decir, Nacional de Obras de Salubridad, dependiente del Ministerio del
irrigación o purificación. Interior, y al año siguiente el ingeniero Bateman asumió nuevamente
la dirección de los trabajos. Con el estudio del 16 Great George Street
Desplazado el proyecto de Coghlan, el plan formulado en 1871 de Westminster en plena producción, la firma Bateman, Parsons y
por su sucesor el ingeniero Bateman, proponía el desagüe cloacal Bateman envió en 1882 el proyecto definitivo de las obras de
y pluvial como un sistema combinado, en el que la mayor parte de salubridad, que comprendía, además de la provisión de agua, las

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

La construcción de desagües cloacales en las calles de Buenos Aires construcciones de la Planta de Líquidos Cloacales que se ubicaría
hacia 1884. (Museo del Patrimonio Histórico, Aguas Argentinas) al sur del pueblo de Quilmes, en un paraje denominado Puente
Chico, hoy Wilde.3

En Europa fueron licitadas las maquinarias y calderas, mientras


que la construcción se adjudicó a la empresa de Antonio Devoto,
firmándose en julio de 1883 el contrato correspondiente. Se establecía
que la Comisión entregaría a Devoto para ser usado en las obras y
sin cobrarle su costo:

“Maquinarias de bombas; todas las piezas de terracota, los ladrillos para


revestimientos de bombas cerca de Puente Chico; las baldosas encáusticas
para las paredes y pórtico de la casa de máquinas; los ladrillos y la tierra
refractaria para el cañón maestro de la casa de calderas del mismo. Todas
las obras de fierro, las piedras sin labrar, las molduras de plinto, umbrales
de ventanas y la parte amoldada de los arcos, todo de terracota, para el
edificio de los separadores de la Sección Segunda; las piedras sin labrar,
pizarras, obras de fierro para el depósito de carbón de la Segunda Sección y
los ladrillos especiales para el plinto y la cornisa del mismo. Todo el material
de fierro necesario para enrejados y portones de fierro del muro de
circunvalación (...) Las máquinas, calderas, bombas, pescantes móviles y
demás maquinarias y piezas de fierro en colocación o incluidas en motores,

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Arriba izquierda: Sitio del sifón del Riachuelo, con los puentes
destruidos por las inundaciones de Setiembre de 1884. A la
derecha: el sifón provisional montado sobre un puente de
madera, que lo reemplazó hasta 1893.

Imagen de los conductos cloacales atravesando el bañado de


Quilmes. Año 1884. (Museo del Patrimonio Histórico, Aguas
Argentinas)

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Fachadas de los edificios para calderas y bombas de Puente


Chico (Wilde) proyectados por Bateman. Londres, 1882.
(Museo del Patrimonio Histórico, Aguas Argentinas)

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Corte transversal y planta del edificio de bombas impelentes


proyectado por Bateman. Londres, 1882. (Museo del Patrimonio
Histórico, Aguas Argentinas)

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

las exclusas, válvulas, aparatos de separación, techos, vigas y demás


obras de fierro (...) Las cañerías y demás obras de fierro que deban emplearse
desde la cloaca maestra interceptora hasta la desembocadura del Río de la
Plata al Sur del pueblo de Quilmes”.3

Las obras se iniciaron a fines de 1883, año en que fueron adquiridas


a la firma Easton & Anderson en Londres las máquinas de bombas
y calderas, aunque recién tomaron impulso a partir de 1884. Como
sucedió con la Planta de Recoleta y las redes de distribución en
general, los trabajos de desagües cloacales se prolongaron más de
lo esperado, y aún en 1887 no se había concluido el sifón del
Riachuelo ni las cloacas domiciliarias. Tampoco habían sido ter-
minados los desagües combinados del proyecto Bateman, ni los
existentes habían sido útiles para evitar las inundaciones. Los altos
índices de mortalidad debidos a las epidemias evidenciaban con
crudeza estas falencias.

Sobre los edificios del establecimiento de Puente Chico opinaba


Wilde en 1885:

“La construcción de estos edificios es muy sólida y su arquitectura


de carácter serio; las caras exteriores se dejarán sin revocar, tomándose
las juntas de los ladrillos. Para las molduras y los detalles delicados se
ha empleado terra-cota”. 4

Estas piezas de terracota, al igual que las máquinas y el cemento,


eran importados de Gran Bretaña, pero en la construcción en
general se utilizó una importante cantidad de ladrillos de la fábrica
que la Comisión de Salubridad tenía en San Isidro.

En 1885, la Comisión Nacional de Obras de Salubridad para facilitar


el transporte de materiales hasta Puente Chico solicitó que el
Ferrocarril a la Ensenada construyera una estación a la altura del
kilómetro 14, con el nombre de “Estación Wilde”, de suma utilidad
para el establecimiento que estaba en plena erección. El ríspido
intercambio de notas entre la Comisión y la empresa ferroviaria
ofrece un panorama elocuente de las tensiones entre el Gobierno
nacional y el provincial. 5

Dado el adelanto de las obras generales, el Gobierno en 1886 decide


promulgar una ley que mandaba a construir las obras domiciliarias,
que correspondían al interior de los edificios y su unión con las
cañerías de las calles. En 1888 se acordó el arrendamiento de estos
trabajos, entregándose su terminación a una empresa particular, y
en marzo del año siguiente, se comenzó a conectar la red de cloacas
con las obras domiciliarias, a cargo de la empresa The Buenos Aires

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

En esta página: Ex casa del encargado del establecimiento


Wilde. Pintoresquismo y tradición funcional, hábilmente
conjugados. Londres, 1886. (Fotos Jorge Tartarini)

En la otra página y arriba: La construcción del


Establecimiento de Puente Chico hacia 1884. (Museo del
Patrimonio Histórico, Aguas Argentinas)

Abajo: Vista posterior de la antigua casa de máquinas,


donde se ubicaban las salas de calderas, hoy talleres.
(Foto Jorge Tartarini)

Water Supply and Drainage Company Limited. Se suponía que los


propietarios de las casas regularizarían su situación, presentando
planos o proyectos, en menos de tres años. Pero el mal desempeño
de esta empresa, y la crisis económica del ‘90 echaron por tierra
estas desmedidas expectativas. En octubre de 1891 se habían
aprobado más de 16.500 planos, pero las cloacas domiciliarias
terminadas sólo alcanzaban a 4.366. 6

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

En ambas páginas: El delicado trabajo decorativo y la formidable calidad de factura de las piezas de terracota, bordeando vanos de
puertas, ventanas y el basamento de una esbelta chimenea de ladrillos. (Fotos Jorge Tartarini)

En 1888 fueron instaladas las primeras bombas elevadoras del


Establecimiento de Puente Chico, adquiridas en Inglaterra en 1883.
El segundo cuerpo de máquinas recién sería montado en 1894.
Las salas de máquinas que albergaban estas bombas habían sido
construidas por la empresa de Antonio Devoto en dos etapas, en
1888 y en 1898, y constaban de dos cuerpos similares que alojaban
en conjunto cuatro máquinas a vapor de alta y baja presión. Cada
máquina accionaba cuatro bombas y la capacidad total de la sala
era de 20.000 m3 por hora. El vapor era generado por calderas
con tubos de fuego del tipo Jarrow, con una presión de servicio de
90 libras por pulgada cuadrada.7

El funcionamiento cloacal
De la Capital hacia el Sur, pasando por un gran sifón

Al habilitarse en 1889 las obras de desagüe, dándose principio a la


construcción de las cloacas domiciliarias, quedaban sin realizar las
obras externas correspondientes a varios distritos, de los 30 en que
estaba dividida la ciudad. Los límites de estos distritos estaban
determinados por la configuración del terreno, y en la mayoría de
ellos el desagüe se realizaba de la siguiente forma: las cloacas
colectoras, instaladas generalmente en el centro de las calles, recibían
las aguas servidas y también las de lluvia, por medio de las cloacas
domiciliarias y los sumideros. Las cloacas domiciliarias admitían sus
propias aguas servidas y las de lluvia que caían en cada propiedad.
Los sumideros, por su parte, recibían el agua de lluvia de las calles y
había cuatro por cuadra, dos en la mitad y dos en los extremos. Las
colectoras estaban formadas por caños de barro cocido vidriado, en
sus diámetros más pequeños, y en hormigón y albañilería de ladrillo
prensado en los más grandes. A través de las cloacas colectoras,
enlazadas unas con otras, las aguas llegaban hasta una cámara
reguladora ubicada en el punto más bajo del distrito, en donde pasaban
por una batea para llegar a la cámara interceptora. Cuando había
lluvias mayores, las bateas se desbordaban y el agua de lluvia
mezclada con las aguas servidas pasaban a los conductos de tormenta

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

y por éstos al río. Las aguas servidas llegaban a la cloaca máxima por
medio de las cloacas interceptoras.

En todas las bocacalles existían bocas de registro para la inspección


y limpieza de las colectoras, en donde desaguaban las cloacas
domiciliarias por medio de caños de barro cocido (cloaca domi-
ciliaria externa). En varios distritos era necesario bombear el agua
servida para hacerla llegar hasta la cloaca máxima, especialmente
en los ubicados en las zonas más bajas a lo largo de la ribera, donde
fue preciso instalar casas de bombas. La cloaca máxima recorría la
ciudad de norte a sur, desde su arranque en Pueyrredón y Las Heras
hasta el Riachuelo, en donde un sifón invertido le permitía continuar
su trayecto hasta el Establecimiento de Puente Chico. En este punto,
los líquidos cloacales seguían bajando hasta los 8 m de profundidad
en la cámara separadora, en donde se les privaba de todos los objetos
extraños por medio de rejas que interceptaban su paso. Luego las
máquinas elevaban los líquidos hasta 14 m de altura, por una triple
hilera de caños de hierro fundido de 1 m de diámetro y 1.207 m de
largo, volcándose éstos a la segunda sección de la cloaca máxima,
formada por un conducto de poco más de 2 m de diámetro que
llevaba los líquidos hasta Berazategui, atravesando Bernal, Quilmes
y Ezpeleta. En Berazategui existía una cámara de enlace entre el
conducto y los tres caños de hierro, que cruzaban el bañado y se
internaban más de 500 m en el Río de la Plata.8

Cuando en 1891 la empresa arrendataria se retiró de las obras, la


Comisión debió afrontar los trabajos pendientes de ejecución, entre
los que se contaba el del sifón de la cloaca máxima a través del
Riachuelo, una obra que tuvo alternativas diversas. La inundación
de 1884, que destruyó los puentes de hierro del Ferrocarril a la
Ensenada (luego Ferrocarril Sud) y el puente carretero existentes en
el lugar donde se ubicaría el sifón, hicieron modificar su proyecto,
colocándose mientras tanto uno provisorio, montado en cañerías
sobre un puente de madera. Fue calculado para la evacuación de
8.000 casas -aunque llegó a abastecer 14.000 conexiones- y funcionó
hasta 1893, año en que se puso en servicio el definitivo.9

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

La Planta de Wilde con la nueva Casa de Bombas Elevadoras


habilitada en 1919. Más atrás las chimeneas de las otras dos
Casas proyectadas por Bateman en 1882. (Museo del Patrimonio
Histórico , Aguas Argentinas)

La finalización de un plan y el comienzo de nuevos problemas

En 1905 -cuando Buenos Aires llegaba al millón de habitantes- se


concluyeron las obras del radio Bateman en sus 30 distritos,
cubriendo un área de 2.593 has. incluidas las 590 del distrito Boca y
Barracas, con los tres servicios provistos, de agua corriente, cloacas
y desagües pluviales. Entre 1906 y 1908 se agregaron las 409 has.
de Puerto Madero, totalizando 31 distritos, de los cuales 24
desaguaban por simple gravitación a la cloaca máxima. La población
que en 1871 dentro del Radio Antiguo era de 200.000 habitantes,
había pasado en 1905 a 600.000. Las obras proyectadas por Bateman
35 años antes eran, a poco de su terminación, insuficientes.

Al igual que la limitada provisión de agua de la Planta Recoleta, el


servicio de la Planta de Wilde era insuficiente para este volumen
poblacional. Recordemos que la previsión de Bateman había sido un
sistema para servir a 400.000 habitantes y no a más del doble como
sucedía realmente. Acorde a esta realidad, el proyecto elaborado por
Las “huellas” de la fábrica de ladrillos de San Isidro en los pisos de la Planta de Wilde, un establecimiento que abasteció la
el ingeniero González, aprobado por decreto del P. E. de setiembre mayor parte de las obras de saneamiento en la Capital y Gran Buenos Aires. (Foto Jorge Tartarini)
de 1908, comprendía las obras necesarias para proveer de agua potable
y desagües de aguas servidas a toda el área de la Capital situada
fuera del Radio Bateman, a la vez que comprendía obras para mejorar
el funcionamiento dentro de este último.

Se trataba de satisfacer las necesidades de un radio cinco veces más


grande que el Antiguo, y se preveía abastecer una población de 6
millones de habitantes, con un sistema de servicios distinto al
propuesto por Bateman, pues la red de desagües pluviales no recibía

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Izquierda y abajo: La Casa de Bombas de 1919, conocida como


“Sala Diesel”. En 1927 sus bombas elevadoras Worthington fueron
reemplazadas por electrobombas verticales con motores Skoda.
(Fotos Jorge Tartarini)

a los cloacales en ningún punto de su recorrido. El proyecto


comprendió la construcción de una segunda cloaca máxima, con
sus ramales y correspondiente sifón bajo el Riachuelo, una nueva
casa de elevación de líquidos cloacales en Wilde y la red colectora
del Radio Nuevo. Para ello, se dividió a este último en 24 grandes
distritos, de los cuales 11 desaguaban por simple gravitación a la
cloaca máxima por medio de ramales y los 13 restantes lo hacían a
un pozo central desde donde se elevaban al ramal de la cloaca máxima
más próxima. Para cruzar el Riachuelo se construyó un nuevo sifón,
y en el Establecimiento de Wilde se proyectó una nueva casa de
bombas para impulsar los líquidos por tres hileras de caños hasta
una loma existente a 1 km donde se ubicaría la cámara de válvulas
(enlace) con un conducto de 3 m de diámetro, paralelo al de la primera
cloaca máxima y desembocando a 600 m frente a Berazategui.10

Hacia 1912, para la elevación hasta la cloaca máxima de los líquidos


cloacales recogidos en los distritos bajos había cuatro estaciones
principales de bombas, con motores eléctricos y una a vapor, y 17
estaciones secundarias en la Boca y Barracas, con bombas hidráulicas
automáticas, abastecidas por una central de generación de fuerza
hidráulica en Casa Amarilla. Más adelante, entre 1932 y 1935 estas
bombas fueron sustituidas por ejectores hidroneumáticos
independientes para cada pozo, desmontándose la usina y en su
local pasó a funcionar la imprenta de OSN.

También en 1912 se reforzaron las instalaciones de la sala de


máquinas agregando dos bombas centrífugas de 5.000 m3 horarios
de capacidad cada una, acopladas a motores de alta y baja presión.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

La impulsión de los líquidos se efectuaba por una triple línea de Para dirigir el efluente de la primera cloaca máxima a la nueva casa
caños de hierro fundido de 1.07 m de diámetro hasta la cámara se construyeron enlaces entre ambas cloacas (1ra. y 2da.).12
de carga situada a 1.207 m.11
Las principales obras de este plan -con interrupciones por los efectos
A fines de 1914 se encontraba en construcción avanzada el edificio de la Primera Guerra- se terminaron en 1922, año en que el índice
para la nueva casa de bombas elevadoras, prevista en el Plan de de mortalidad general era de 13,5 por mil, y el de tifoidea de 8 por
1908, y ya había sido contratada en Inglaterra la maquinaria que cien mil. Las dos cloacas máximas existentes -con diámetros de
debería ser entregada y montada a mediados del año siguiente. 2,07 m a 2,28 m y 3,00 m- se vinculaban dentro de la ciudad por
También en aquel año comenzaba a considerarse la posibilidad de una cloaca máxima intermedia -de 2,50 m de diámetro- y cruzaban
utilizar hornos incineradores para eliminar los residuos extraídos el Riachuelo mediante sendos sifones.
de las rejas, dejados hasta entonces en zanjas a cielo abierto, como
efectivamente aconteció en 1915. En mayo de este último año se
habilitó la segunda cloaca máxima hasta Wilde. En 1917 se Otra cloaca máxima y la esperada modernización tecnológica
encontraban montadas y en explotación las cuatro nuevas máquinas
elevadoras contratadas con la firma James Simpson y Cía, terminado Aunque los índices de mortalidad habían bajado respecto de años
el nuevo sifón bajo el Riachuelo y habilitado en diciembre de ese anteriores, el aumento insospechado de la población determinó
año el conducto de enlace entre las dos cloacas máximas, denominado que se formulara un nuevo proyecto, esta vez bajo la dirección del
cloaca máxima intermedia. Al habilitarse en 1919 la nueva casa de ingeniero Antonio Paitoví. En lo referido a los líquidos cloacales,
máquinas, construida siguiendo el plan de obras del Radio Nuevo, el Plan de 1923 comprendía la construcción de cañerías colectoras
las antiguas bombas del Radio Antiguo quedaron fuera de servicio. cloacales, ramales de cloaca máxima, una nueva cloaca máxima

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Plano del Establecimiento Wilde con las ampliaciones proyectadas NOTAS


dentro del plan para una población de 6 millones de habitantes.
Año 1923. (Archivo Planos Gabinete Heliográfico, Aguas 1. Alfonso H. Diz. Historia de Wilde. Buenos Aires, Ediciones Dunken,
Argentinas) 1995, p. 48.

2. Julio Vela Huergo. “Síntesis histórica de la acción higiénica y urbana de


Obras Sanitarias de la Nación. Con especial referencia a la ciudad de
Buenos Aires”. En Primer Congreso Argentino de Urbanismo realizado
en Buenos Aires los días 11 a 19 de octubre de 1935. Buenos Aires, 1937,
T. II, p. 35.

3. Alfonso H. Diz. Op. cit., pp. 53-54.

4. Eduardo Wilde. Curso de Higiene Pública. Buenos Aires, Imprenta y


Librería de Mayo, 1885, p. 180.

5. Comisión Directiva de las Obras de Salubridad de la Capital. Memoria


correspondiente al año 1885. Buenos Aires, Imprenta de la Tribuna
Nacional, 1887, pp. 539-548.

6. Dirección General de Obras de Salubridad de la Nación. Memoria


presentada a S.E. el Sr. Ministro de Obras Públicas. Año 1902. Buenos
Aires, Imprenta de M. Biedma e hijo, 1903, pp. 26-27.

7. Silvio J. Arnaudo. “La primera cloaca máxima de la ciudad de Buenos


Aires. Su reparación terminada en 1938”. En Boletín de Obras Sanitarias
de la Nación. Buenos Aires, mayo de 1939, Año III, Nº 23, p. 501.
(3ra.) con su sifón para cruzar el Riachuelo, que permitiría extender 8. Municipalidad de Buenos Aires. Censo General de la Ciudad de Buenos
el servicio a todo el Municipio. Esta nueva cloaca además tenía Aires del 11 al 18 de Septiembre de 1904. Buenos Aires, 1906, pp. 362-363.
como misión, a través de diversos enlaces, aliviar el trabajo de las
otras dos ya entonces sobrecargadas.13 9. Dirección General de las Obras de Salubridad de la Nación. Op. cit., p.
25.
En 1928 se habían desmontado en Wilde las cuatro máquinas a
vapor instaladas en 1915 colocándose en su lugar grupos de 10. Obras Sanitarias de la Nación. Proyecto de Saneamiento del Territorio
electrobombas, y la maquinaria generadora de energía eléctrica se de la Capital Federal. Memoria Descriptiva. Buenos Aires, Establecimiento
había terminado de montar. El desarrollo de la red cloacal hacia Gráfico Dufour, 1908, p. 63.
1935 -aún sin la 3ra. cloaca máxima construida- era de casi 2.550
km., de los cuales 507 pertenecían al Radio Antiguo. Los ramales de 11. Silvio J. Arnaudo. Op. cit., p. 501.
las dos cloacas máximas, en Capital y Provincia, totalizaban 162
km., de tal modo que la longitud total excedía los 2.710 km.14 12. Ibidem, p. 508.

13. Obras Sanitarias de la Nación. Saneamiento del Territorio de la Capital


Al finalizar la década de 1930, en Wilde funcionaban cuatro rejas Federal. Proyecto de ampliación de los servicios de agua y cloacas para
separadoras y cuatro grupos de electrobombas para la elevación de una población de 6.000.000 habitantes. Buenos Aires, Imprenta de O. S. N.,
los líquidos hasta el nivel que permitiera su descarga en el río. Cada 1924, p. 84.
grupo contaba con una bomba centrífuga capaz de elevar 17.000
m3/hora, provistas por la fábrica Worthington Pump and Machinery 14. Obras Sanitarias de la Nación. Reseña General, Histórica, Descriptiva
Corporation y los motores eléctricos por la firma General Electric. y Estadística. Buenos Aires, mayo de 1935, p. s/nº.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

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> LA PLANTA SAN MARTIN EN PALERMO
> Agua para 6 millones de habitantes.
> Los efectos de la Gran Guerra.
> Palermo en los años ‘20. una extensión original de 14 ha y había sido entregado por el
> Provisión y crecimiento urbano: El Aglomerado Bonaerense. Gobierno Nacional en virtud de lo dispuesto por la Ley Nro. 6385.2

Frente a él se construyó una nueva Torre de Toma, hexagonal, de


mampostería hidráulica, con una capacidad de 1.600.000 m3/diarios,
de la que partía el túnel de toma de 3 m de diámetro y 1.245 m de
largo, 1.000 de los cuales fueron bajo el río. El revestimiento interior
del conducto era de hierro fundido, sistema adoptado en los túneles
construidos entonces en Londres y Nueva York; y terminaba en una
cámara junto al edificio de las bombas elevadoras. De esta cámara
partían caños de 1,50 m de diámetro que conducían el agua a los
pozos, y de aquí era aspirada por un par de bombas centrífugas
acopladas a motores de vapor. Para su elevación se habían instalado
cuatro bombas y seis calderas, previendo que el edificio podría albergar
hasta seis bombas y diez calderas. La chimenea capaz de abastecer
esta decena de calderas tenía una altura de casi 50 m y un diámetro
interno de 1,90 m en la parte superior. El agua elevada por las bombas
se descargaba en una cámara abierta junto al edificio, y de allí pasaba
CAPITULO VII a otra cámara donde se le agregaba el coagulante. Luego era enviada
a los distintos depósitos de asiento, que en sus primeros años fueron
LA PLANTA SAN MARTIN EN PALERMO cuatro, de más de 100 m de largo y 96 m de ancho, con una
profundidad superior a los 6 m. Al salir el agua de estos depósitos,
Agua para 6 millones de habitantes por medio de cuatro caños de 1 m de diámetro cada uno, se reunía
en una cámara abierta de distribución y de esta cámara, por otros
El nacimiento de este formidable Establecimiento se remonta a caños, el agua se remitía a cada grupo de filtros.
1906 cuando la Oficina Técnica de la Comisión Nacional de Obras
de Salubridad decide encarar un vasto proyecto de saneamiento Estos filtros entonces eran siete, de 105 m de largo por 70 m de
para una población de 6 millones de habitantes, comprendida en ancho y 4 m de profundidad, con una capa filtrante de 2 m de
los límites del Radio Antiguo y del Radio Nuevo de la Capital espesor formada por distintas capas de arena fina, de arena gruesa,
Federal. El ambicioso plan, coordinado por el ingeniero Agustín piedra pequeña y piedra gruesa sobre el piso. Al llegar el agua al
González, fue concluido y aprobado en Agosto de 1908 y fue fondo del filtro, recorría por un drenaje de ladrillos hasta unas
inaugurado oficialmente durante los festejos del Centenario de canaletas colectoras, de donde pasaba a las cámaras reguladoras
1910. Por distintas circunstancias, los trabajos recién cobraron de filtración y de éstas a las reservas de agua filtrada. Estas cisternas
impulso constructivo a partir de 1912, cuando se constituyó el o reservas estaban debajo de los filtros, de los depósitos de
primer Directorio de Obras Sanitarias de la Nación. clarificación, e inclusive debajo de las canchas de arena y del depósito
de combustible, con una capacidad total de 285.000 m3. Las formas
El citado Plan contó con un presupuesto de $ 18.000.000 m/n, de constructivas de los depósitos bajo los filtros recordaban las grandes
los cuales $ 12.550.000 m/n correspondían a la construcción de obras de ingeniería de la antigüedad romana, pues el techo de éstos
filtros, depósitos, bombas, edificios y cañería interna de la nueva -es decir el piso de los filtros- estaba formado por una serie de bóvedas
planta purificadora. 1 sobre arcos y pilares de mampostería de notable calidad de factura.

El lugar elegido para su emplazamiento fue un predio vecino al De cada depósito salían dos caños que enviaban el agua a un colector
Parque 3 de Febrero, donde se encontraba el vivero municipal y general que la conducía hasta los pozos de aspiración de las bombas
donde se hallaban desde hacía algunos años las máquinas impelentes. Estas estaban ubicadas en un edificio con dos salas, una
elevadoras auxiliares del Establecimiento Recoleta, a orillas del Río para las bombas y motores y otra para las calderas. Había ocho juegos
de la Plata, entre la calle La Pampa y el Tiro Federal. El predio ocupaba de bombas y motores con una capacidad para elevar 2.790 m3 por

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hora cada uno. De ellos partían los caños de impulsión de 1,10 m de


Plano del proyecto original, aprobado en 1908, que muestra la organización funcional adoptada desde un comienzo en la diámetro hacia los depósitos de Caballito y Devoto. En este caso, la
Planta Palermo: un eje longitudinal con filtros y depósitos de decantación a ambos lados, pero aun sin el acceso a través del chimenea llegaba a los 60 m de altura y casi 3 m y medio de diámetro
arco actual ni los terrenos ganados sobre el lado Este. Obsérvese la antigua casa de bombas elevadoras auxiliares preexistente
superior, y estaba calculada para una capacidad de 12 motores y
que enviaba el agua hasta el Establecimiento Recoleta. (Archivo Planos Gabinete Heliográfico, Aguas Argentinas)
bombas, previstas para instalar más adelante en el edificio.3

La construcción de los filtros de reserva y de la nueva Torre de Toma


En la otra página: El primer momento del proceso de construcción de la Planta Palermo, durante la década de 1910. Un
fue adjudicada a la empresa de la firma Roversi, del Bono y Cía.; la
esfuerzo constructivo singular y de avanzada a nivel continental. ( Museo del Patrimonio Histórico, Aguas Argentinas)
de los depósitos de decantación a Fernández Poblet y Ortúzar; la de
los edificios para bombas impelentes y elevadoras a Broggi Hermanos;
los edificios para el personal y muro de cerco perimetral a Carlos H.
Martini. La cámara intermedia y el túnel subfluvial, obras que ofrecían
mayores dificultades de ejecución, fueron concertados con la Societé
des Grands Travaux de Marseille. El revestimiento metálico del túnel
fue contratado por la Legación Argentina en Londres, a través de
una licitación privada, junto con las maquinarias, cañerías y otros
materiales que todavía no se fabricaban en el país.4

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Vista aérea del Establecimiento Palermo a comienzos de la década de


1930, con la mayoría de las construcciones terminadas, y amplios
espacios verdes parquizados (Archivo Planos Gabinete Heliográfico,
Aguas Argentinas)

Plano de fachada del Laboratorio de la Planta Palermo, inaugurado


en 1929. (Archivo Planos Gabinete Heliográfico, Aguas Argentinas)

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A la vez que se construían estas obras y se ampliaban las instala-


ciones de la Planta Purificadora de Recoleta, en 1909 el Ministro de
Obras Públicas encargó a la Dirección de Obras de Salubridad
estudiar la posibilidad de suprimir las instalaciones de esta antigua
planta, para reemplazarla por la nueva a construir en Palermo. La
Dirección informó que no existía inconveniente técnico alguno, pero
para ello debía ser aumentada la capacidad de las bombas
proyectadas en la nueva planta, terminar todas la obras previstas
en ella y, también, el Depósito de Gravitación a construir en
Caballito. 5 Y para todo esto, obviamente, aun faltaba mucho tiempo.

En 1911, se habían completado las obras para oficinas, depósitos


y cerco, hallándose muy avanzadas las restantes. A la vez, se
comenzaron a recibir los materiales contratados por la Legación
Argentina en Inglaterra, como los techos de los filtros con la firma
A. y J. Main & Co. Ltd., las máquinas impelentes con la de James
Simpson & Co. Ltd. y las elevadoras con Gwynnes Co. Ltd.4

A fines de 1912 la población que utilizaba los servicios proyectados


por Bateman para 180.000 habitantes, era de 900.000 personas. Las
ampliaciones previstas por la extinguida Comisión de Obras de
Salubridad no habían podido efectuarse por razones económicas,
quedando a medio hacer o sin ejecutar elementos fundamentales
del sistema.

La rigurosidad del verano de 1912 hizo que las reservas de agua


filtrada de las cisternas de Recoleta llegaran al límite y “hubiera
sido necesario poner a la población a ración de agua si en esas ocasiones
se hubiera retardado un día más el cambio atmosférico salvador”. 5

La situación cambió en 1913, cuando se puso en servicio la primera


sección de las obras de Palermo, con las dos primeras líneas de
grandes cañerías de impulsión que alimentaban el norte, centro y
sur de la antigua red de distribución. En tanto, las expectativas
para los años venideros seguían traduciendo confianza en el futuro
inmediato, todavía ajeno al inicio de la Primer Gran Guerra:

“Y cuando en el verano de 1915-1916 entren en servicio todos los


depósitos de decantación y los nuevos filtros de Palermo, las líneas
restantes de grandes cañerías de impulsión, y el Gran Depósito regulador,
de reserva y distribución de Villa Devoto, el más alto de los tres de igual
capacidad que existirán entonces, la ciudad de Buenos Aires dispondrá
de una provisión de agua que no será superada ni en cantidad ni en calidad
por la de ninguna otra ciudad de su rango en el mundo, y que permitirá
mantener, sin inconvenientes, el regimen civilizador de canilla de agua Algunos de los edificios levantados a fines de la década de 1920. Coherencia estilística exterior y, por dentro,
libre para los usos domésticos.”6 indispensables adelantos tecnológicos. (Archivo de Planos Gabinete Heliográfico, Aguas Argentinas)

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Derecha: Planta del Establecimiento hacia


1932, con su conformación edilicia actual
ya consolidada. Los adelantos técnicos se
traducen en la aparición de nuevas
construcciones como casas de bombas
elevadoras e impelentes, central
eléctrica, filtros rápidos, etc., aunque sin
apartarse del estilo arquitectónico
original. (Archivo Planos Gabinete
Heliográfico, Aguas Argentinas)

La Planta Palermo y sus edificios:


A. La Casa de Administración (1912. En
1919 se agrega el piso superior). (Foto
Ernesto Sijerckovich)
B. y B´. Antigua Casa de Bombas
Impelentes y Sala de Calderas, 1910-
1913. (Fotos Ernesto Sijerckovich)

A B

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Los efectos de la Gran Guerra incorporar 156.000 m3 adicionales de agua filtrada por día.12 Toda
la cañería de hierro necesaria para estos trabajos fue fundida y
La conflagración europea alteraría los tiempos de este eufórico torneada en los talleres de la Planta de Recoleta. La superficie total
optimismo, especialmente por la imposibilidad de concretar los obtenida era similar a las de los mayores unidades de filtros rápidos
empréstitos necesarios para solventar la ejecución de las obras, y por existentes en distintas ciudades de Estados Unidos, y entre las
el retardo en las entregas de los materiales importados de Europa. mayores del mundo.13
Una muestra de los vientos ajenos al mundo de preguerra que soplaban
por aquí, fue la puesta en servicio en 1913 de la nueva torre y Túnel La instalación de los filtros hizo necesario ampliar el plantel de
de Toma, dos nuevos depósitos de decantación, dos filtros máquinas impelentes, compuestas hasta mediados de 1921 por ocho
construidos sobre depósitos de agua filtrada, una estación de bombas bombas acopladas a motores Worthington. Por eso, como obra
elevadoras con cuatro máquinas funcionando, una estación de complementaria, se incorporaron dos grupos de bombas de la firma
bombas impelentes con ocho bombas instaladas, dos grandes líneas The Worthington Pump and Machinery Corporation, y acopladas a
de impulsión y una longitud total de cañería colocada de 323.894 m.7 turbinas de vapor fabricadas por The General Electric Co. Las calderas
Y todo esto sólo en Palermo, pues también continuaban las mejoras tubulares con recalentadores, encargadas de producir el vapor
en la Planta Purificadora de Recoleta, que seguía creciendo. necesario a las turbinas, eran de la firma The Babcok and Wilcox Co.14
En noviembre de 1913 se habían puesto en funcionamiento con
carácter provisional un grupo de bombas centrífugas accionadas Palermo en los años ´20
por motores eléctricos, hasta tanto llegaran las adquiridas en
Inglaterra. Estas funcionaron hasta septiembre de 1914, cuando A fines de 1921 trabajaban en Palermo 170 operarios, mientras
entraron en uso los grupos de bombas contratadas con la firma de que en Recoleta lo hacían 400, hecho justificado por la cantidad
James Simpson & Co.8 Durante este último año las inversiones y las de talleres y dependencias que seguía concentrando este viejo
actividades debieron, por la mencionada Guerra, reducirse al establecimiento. 15
mínimo. El conflicto también determinó que para el accionar de
las máquinas en Recoleta y Palermo comenzaran a utilizarse en Desde diciembre de 1922 comenzó la clorinación del agua que
1915 sustitutos del carbón importado de las minas de Gran Bretaña, permitió disminuir la dosis de coagulante usado hasta ese
como leña, o bien petróleo crudo de Comodoro Rivadavia.9 momento. Este servicio, ya utilizado por OSN desde hacía tres
años en la ciudad de Córdoba, era empleado con éxito en distintas
En abril de 1917 había comenzado la producción de sulfato de alúmino ciudades de Europa y Estados Unidos16 En el mismo mes se dio
férrico en la fábrica montada en el Establecimiento Recoleta, y desde término en todos sus detalles a la primera batería de filtros rápidos
esa fecha se comenzó a inyectar al agua el coagulante elaborado en el y a la transformación de los dos primeros depósitos de decantación.
país. Su uso en Palermo, comenzó en julio del mismo año.10
Durante 1923, como vimos al hablar de Recoleta, se redactó un
Otra innovación importante en el nuevo establecimiento Plan general de obras para ampliar los servicios de agua y cloacas
purificador fue la instalación de una usina eléctrica, habilitada en a una población de 6.000.000 de habitantes, es decir, poco más del
agosto de 1917, que suministraba energía no sólo a la propia planta triple de la que contaba entonces la Capital Federal. Se esperaba
sino a seis casas de bombas de los distritos bajos, y a la fábrica de que la urbe alcanzara esta cifra luego de 40 años. La ejecución de
coagulante y las bombas elevadoras de Recoleta. Estaba compuesta este plan era imprescindible para evitar las deficiencias que habían
por tres grupos de motores Sulzer-Diesel a petróleo crudo, y un sido previstas para el verano de 1924-25, si no se lograban habilitar,
alternador Oerlikon. 11 por lo menos, una batería de filtros rápidos y las nuevas máquinas
elevadoras e impelentes contratadas para la Planta de Palermo.
Al llegar a 1919, la mayor parte de las obras previstas en el Plan de La construcción de los edificios que las albergarían debía
1908 habían sido concluidas. Aunque para continuar incrementando producirse en la zona del ensanche de sus terrenos.
la capacidad de provisión de agua potable eran necesarios nuevos
filtros rápidos. Su puesta en funcionamiento en septiembre de Para poder alcanzar un servicio de 3.000.000 m3 diarios, era preciso
1921-pese a que estaban en construcción desde 1919-, permitió construir un nuevo túnel y Torre de Toma a 1.800 m de la ribera, y

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C D E

C. D. y E. Paredes de los filtros, 1912 - 1928. (Fotos Jorge Tartarini)


F. Bombas Impelentes Principales, 1927. (Foto Jorge Tartarini)
G. Talleres, 1927. (Foto Jorge Tartarini)

F G

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H
I
H. Canal colector. (Foto Jorge Tartarini)

I. Museo y réplica de la primer casa de bombas que tuvo Buenos Aires,


inaugurada en 1869 en el bajo de la Recoleta. Demolida en 1933, Obras
Sanitarias de la Nación decidió rendir homenaje a su importancia histórica
construyendo una similar en la Planta Palermo, y colocando en el interior su
maquinaria original. (Foto Jorge Tartarini)

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

ampliar la extensión del Establecimiento para aumentar su capacidad,


con nuevas cámaras de carga, y nuevos filtros rápidos transformando
cada una de las secciones de los existentes del tipo inglés, en otras
tantas baterías de 8 filtros rápidos o mecánicos, de la misma forma
en que ya se había hecho con el que se encontraba en servicio desde
1921. También eran necesarios 4 nuevos grandes depósitos de
gravitación ubicados en los puntos más altos de los barrios a servir,
y sustituir las cañerías de impulsión, que desde Recoleta alimentaban
el Radio Antiguo, por otras a instalar en Palermo.17

Este plan general no fue considerado en su momento, y debió ser


reemplazado con uno provisional para atender las necesidades más
apremiantes durante 3 ó 4 años más. Este último recién se sancionó
en agosto de 1926, y preveía trabajos hasta 1930, comprendiendo
la eliminación del Establecimiento Recoleta y las obras necesarias
en Palermo para reemplazarlo.

A fines de 1928 quedaron terminadas en Palermo todas las instalacio-


nes capaces de proveer de agua al consumo de la ciudad, quedando
fuera de servicio en octubre de ese año la Planta de Recoleta. La esta-
ción de bombas elevadoras eléctricas, con sus pozos de aspiración
en conexión con el túnel subfluvial y las cámaras de descarga de las
bombas, también habían sido terminados, por lo que quedaron fue-
ra de servicio las antiguas bombas centrífugas a vapor que funcio-
naban en la primitiva casa de bombas elevadoras. Con un canal
colector de agua decantada de 350 m de longitud y baterías de filtros
rápidos en plena transformación y ampliación, Palermo había
remozado sus instalaciones de tal forma que había logrado capacidad
suficiente para suministrar más de 1 millón de m3 de agua por día.18

El edificio de la central eléctrica, también habilitado en 1928, tenía


cuatro grupos electrógenos de 4.000 kw cada uno, con sus respecti-
vas calderas generadoras de vapor. Por su parte, el edificio de las
bombas impelentes, con sus máquinas asentadas a 5,50 m por de-
bajo del nivel del terreno, poseía diez grupos de electrobombas, tres
de los cuales estaban destinados a reemplazar la provisión desde el
Establecimiento Recoleta.19
J
Hasta 1928 el contralor de las aguas y líquidos residuales se efec-
tuaba en el laboratorio de la Planta Recoleta. Al año siguiente se J. Pórtico de entrada, 1928. (Foto Ernesto Sijerckovich)
efectivizó la instalación de uno nuevo en el Establecimiento Paler-
mo, considerado en aquel momento el más importante del país. El
edificio contaba con dos pisos, sobre una planta de 48 x 24 m, dos
patios posteriores y amplias terrazas. En la planta baja se encontraba
la sección de Ensayos de Materiales, en el primero las secciones de
Aguas y de Microbiología, y en el segundo la de Química General.20

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Provisión y crecimiento urbano: El Aglomerado Bonaerense de alimentación se simplificaba, pues el agua se bombeaba
directamente desde estos “ríos” a los depósitos, evitando su envío
Hacia 1935 la población de Buenos Aires era de 2.248.900 habitantes, desde Palermo. 23
todos servidos por la provisión de agua potable, a razón de un
consumo diario estimado en 397 litros. El Establecimiento Palermo Los antiguos límites jurisdiccionales que los planes de saneamiento
tenía una extensión de 24 hectáreas, y su presencia en el Parque habían considerado hasta entonces en sus previsiones, se
Tres de Febrero pasaba casi desapercibida, teniendo en cuenta la encontraban en crisis. Fenómenos como las migraciones internas y
magnitud de sus instalaciones industriales. El efecto se lograba el proceso de conurbación e industrialización creciente, habían
merced a los amplios espacios verdes parquizados que rodeaban el transformado la realidad funcional de Buenos Aires, que estaba
conjunto edilicio, a tono con la calidad paisajística ambiental del convirtiéndose en una verdadera megalópolis. Ahora debía servirse
entorno, y también por el sobrio tratamiento ornamental de una a una densa población concentrada alrededor de la capital, en una
arquitectura de singular coherencia estilística, si consideramos que serie de localidades algutinadas en el denominado “Aglomerado
el momento constructivo cubrió un período de más de 20 años. Bonaerense”. En respuesta a esta nueva demanda, desde 1939 OSN
comenzó a proyectar un plan general de saneamiento del
En sus instalaciones coexistían entonces dos tipos de filtros, los Aglomerado, que contemplaba la construcción de dos plantas
lentos o ingleses, y los rápidos o norteamericanos, con una purificadoras al Sur y al Norte de la ciudad, al mismo tiempo que se
superficie filtrante cercana a los 40.000 m2. Funcionaban, además, ampliaban los servicios del Establecimiento de Palermo.24
otros edificios anexos como el de disolución de coagulante, la
administración, la cocina y comedor de obreros, la planta de Hacia 1960, el Establecimiento Libertador General San Martín en
molienda de cal (antes de pasar a los filtros se añadía al agua Palermo, purificaba dos millones y medio de m3 de agua por día,
decantada una lechada de cal) y más de 6 hectáreas de jardines.21 para una población que excedía los cinco millones de habitantes.
La “Fábrica de agua”, como la denominaba la Revista de OSN
La capacidad que en 1924 fue de 450.000 m3, alcanzó en 1939 a entonces, continuaba renovándose para afrontar nuevos desafíos,
1.200.000 m3. Las ampliaciones continuaron sucediéndose y el entre los que se encontraba la meta de alcanzar los cuatro millones
establecimiento no dejó de modernizar los procedimientos para de m3 por día. La premisa para lograrlo seguía siendo la misma:
purificar el agua extraída del Río de la Plata, siguiendo el siguiente mejorar y ampliar el servicio para responder a las cambiantes
esquema: exigencias de una de las capitales más populosas de América Latina.
Afortunadamente, en este proceso de crecimiento se respetaron las
1ra. Etapa: Coagulación. Agregado de coagulante (alúmino férrico). características de la arquitectura y de los amplios espacios verdes
2da. Etapa: Decantación. Asentamiento del agua en decantadores. parquizados que forman parte de la identidad del Establecimiento,
3ra. Etapa: Alcalización. Tratamiento con cal (hidróxido de calcio). desde su origen hasta el presente.
4ta. Etapa: Desinfección. Tratamiento con cloro.
5ta. Etapa: Filtración. Pasando por filtros rápidos con capas de canto
rodado y arena.
6ta. Etapa: Amoniación. Tratamiento con amoníaco para eliminar
excesos de cloro.22

Hacia 1949, luego de cumplir estos pasos, el agua era impulsada


por conductos de hierro y de hormigón a los tres grandes depósitos
urbanos de avenida Córdoba, Caballito y Villa Devoto. Además,
un volumen de agua era impulsado como refuerzo de la provisión
que hacían los pozos semisurgentes, a los pueblos ribereños, y a
Avellaneda. En aquel año se estaban construyendo los denominados
“ríos subterráneos”, a través de los cuales el agua por simple
gravitación llegaba a la base de estos depósitos y a otro que se K. Un sector del Establecimiento con la chimenea del pequeño
construiría en el barrio de Constitución. De esta manera el proceso museo en primer plano. (Foto Ernesto Sijerckovich)

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Los jardines y su equipamiento original. (Fotos Jorge Tartarini)


A. Fuente
B. Garita

C. Templete
D. Pedestales
B

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C D

107
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Pasado y presente en la Planta Palermo. Edificios históricos y nueva arquitectura


en interesantes contrastes. Año 1996. (Fotos Jorge Tartarini)

Plano de la nueva Torre de Toma. Año 1923. (Archivo Planos


Gabinete Heliográfico, Aguas Argentinas)

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

NOTAS 18. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente a


los años 1928-1929-1930 y 1931. Buenos Aires, Imprenta O.S.N., 1933, p. 7.
1. Dirección General de Obras de Salubridad de la Nación. Memoria pre-
sentada a S. E. el Sr. Ministro de Obras Públicas por Guillermo Villanueva. 19. “El nuevo Establecimiento para las Aguas Corrientes de la Capital Fede-
Director General. Año 1909. Buenos Aires, Imprenta M. Biedma, 1910, pp. ral”. En El Arquitecto Constructor. Buenos Aires, Revista Quincenal, 16 de
80-81. agosto de 1928, Nº 391, Año XX, p. 49.

2. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente 20. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondien-
al año 1914. Buenos Aires, Est. Gráfico de Martino, 1915, pp. 86-87. te a los años 1928-1929-1930 y 1931. Op. cit., pp. 190-191.

3. Primer Congreso Nacional de Ingeniería celebrado desde el 23 de Sep- 21. Obras Sanitarias de la Nación. Reseña General, Histórica, Descriptiva
tiembre al 8 de Octubre de 1916. Relación general a cargo del Ingeniero y Estadística. Buenos Aires, mayo de 1935, p. s/nº.
Santiago Barabino. Buenos Aires, Talleres Gráficos de la Guía Expreso,
1917, pp. 423. 22. Rogelio E. Trelles. “El suministro de agua potable a la ciudad de Buenos
Aires”. En Revista de Obras Sanitarias de la Nación. Buenos Aires, enero-
4. Ibidem, p. 425. marzo de 1949, Nº 130, Año XIII, p. 4.

5. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio corrrespondiente 23. Ibidem, p. 9.


al año 1912. Buenos Aires, Imprenta de G. Kraft, 1913, p. 7.
24. “El Establecimiento San Martín llegará a producir más de 3.000.000 m3
6. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente de agua potable por día”. En Revista de Obras Sanitarias de la Nación.
al año 1913. Buenos Aires, Imprenta de G. Kraft, 1914, p. 11. Buenos Aires, noviembre de 1952, Nº 148, Año XVI, p. 162.

7. Ibidem, p. 13.

8. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente


al año 1914. Buenos Aires, Est. Gráf. de Martino, 1915, pp. 66-67.

9. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondiente


al año 1915. Buenos Aires, Compañía Sudamericana de Billetes de Banco,
1916, p. 55.

10. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondien-


te al año 1917. Buenos Aires, Tip. Casa de Moneda, 1918, p. 28.

11. Ibidem, pp. 87-88.

12. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondien-


te al año 1921. Buenos Aires, 1922, p. 14.

13. Ibidem, p. 169.

14. Ibidem, p. 181.

15. Ibidem, p. 193.

16. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondien-


te al año 1922. Buenos Aires, Imprenta O.S.N., 1923, p. 133.

17. Obras Sanitarias de la Nación. Memoria del Directorio correspondien-


te al año 1926. Buenos Aires, Imprenta O.S.N., 1927, p. 4.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

110
OBRAS DE SALUBRIDAD EN BUENOS AIRES

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> AGUAS ARGENTINAS Y LA PROTECCION
DEL PATRIMONIO CULTURAL

intervención sugeridos. Este panorama es el que permitirá a la


empresa establecer prioridades en las acciones dirigidas al adecuado
mantenimiento de un vasto conjunto patrimonial que comprende
los establecimientos San Martín en Palermo y de Líquidos Cloacales
en Wilde, los grandes depósitos urbanos de Avenida Córdoba y
los barrios porteños de Caballito y Villa Devoto, como también
diversas casonas -hoy recicladas- y construcciones industriales,
distribuidas en distintas zonas de Capital y Gran Buenos Aires.
Como derivación importante de este trabajo, se realizará un Manual
de Mantenimiento y Conservación, destinado a solucionar los
problemas que presentan los edificios históricos con criterios y
técnicas similares.

Otras actividades de extensión y promoción del patrimonio


histórico fueron -como señalamos en la publicación anterior- el
montaje e inauguración del Museo del Patrimonio y la creciente
presencia que el Programa va adquiriendo en diarios, revistas,
CAPITULO VIII radios, televisión y medios en general. Las visitas al Museo y los
recorridos por el interior del Palacio de Avenida Córdoba, van
ganando adherentes en la medida que aumenta el conocimiento
AGUAS ARGENTINAS Y LA PROTECCION DEL PATRIMONIO CULTURAL de la calidad y singularidad de las piezas que alberga, y de un pa-
trimonio industrial prácticamente desconocido entre los porteños
El interés por la protección y conservación del patrimonio cultural en general.
heredado no es un tema excesivamente novedoso para Aguas
Argentinas. Desde 1995, esta empresa viene desarrollando múltiples La realización de charlas, folletos explicativos, afiches, y la inclusión
actividades tendientes a evidenciar la importancia que adquiere este del Palacio en recorridos de turismo cultural tuvo efecto dinamizador,
tema en sus actuales estrategias de comercialización y de de la misma forma en que Aguas Argentinas ha incluido charlas
comunicación con el cliente y la comunidad en general. sobre su patrimonio histórico en los diversos cursos de inducción,
de actualización y de perfeccionamiento que habitualmente realiza
Estas actividades se desarrollan a través del Programa Patrimonio para su personal. La idea fundamental es que sus integrantes
Histórico, un emprendimiento que es resultado directo de un tomen debida conciencia del papel que asume el patrimonio histórico
Convenio formalizado entre la empresa y el Consejo Nacional de en las actuales estrategias empresarias, como una tradición viva y
Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Como se señala omnipresente relacionada con la memoria, identidad y sabiduría
en la Introducción, esta publicación continúa la Serie iniciada en acumulada por cada uno de sus integrantes desde su origen hasta
diciembre de 1996 con el libro “El Palacio de las Aguas Corrientes” el presente.
y forma parte de los distintos proyectos y realizaciones encaradas
por dicho Programa. Tan importante como estas tareas, han sido las relacionadas con
el ordenamiento y sistematización de los archivos de planos históricos
En este marco se desarrolla el Proyecto de Relevamiento e Inventario existentes en el Palacio de Avenida Córdoba, un trabajo que ya ha
de Edificios y Establecimientos de Valor Patrimonial que actualmente tenido avances parciales, con la publicación del primer Catálogo
se hallan a cuidado de la empresa. En este trabajo, hoy concluido, de Planos para la consulta de investigadores e interesados en
se han seleccionado medio centenar de ejemplos -sobre un universo general. De esta manera, en forma permanente se trata de avanzar
de más de 200- teniendo en cuenta sus valores históricos, con trabajos de gabinete que, aunque no produzcan efectos
testimoniales, estéticos, arquitectónicos y ambientales. La información externos inmediatos como los antes mencionados, son estrictamente
contenida en las fichas ofrece un panorama del estado de necesarios para la conservación y recuperación de uno de los
conservación de los inmuebles, junto a niveles de protección e repositorios documentales más importantes del país.

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OBRAS DE SALUBRIDAD EN BUENOS AIRES

También han contado con numerosos participantes los Seminarios que


el Programa ha organizado durante 1996 y 1998, en donde reconocidos
especialistas locales e internacionales abordaron temas vinculados con
la valoración, protección y recuperación del patrimonio industrial en
el país, en Latinoamérica y Europa. No menos relevante ha sido la
participación de Aguas Argentinas en la organización de la Mesa Redonda
“Las Empresas y su Patrimonio Cultural” que se llevó a cabo en Setiembre
de 1997 en la Biblioteca Nacional, donde organizaciones gubernamen-
tales y no gubernamentales destacaron su meritoria -y pionera-
contribución a la protección del patrimonio cultural de los argentinos.

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OBRAS DE SALUBRIDAD EN BUENOS AIRES

113
OBRAS DE SALUBRIDAD EN BUENOS AIRES

114
AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

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Observaciones

a. En la bibliografía y en las notas la grafía ha sido modernizada.

b. Las publicaciones periódicas citadas han sido publicadas en Buenos


Aires.

c. La bibliografía complementaria puede verse en El Palacio de las Aguas


Corrientes. Aguas Argentinas, Patrimonio Histórico 1.

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

AGRADECIMIENTOS
Los autores desean expresar su agradecimiento a todas aquellas
personas que contribuyeron a plasmar y jerarquizar el presente
trabajo. Especialmente al personal de la empresa Aguas Argentinas
que nos ha acompañado en las visitas a los edificios y lugares
históricos aquí pormenorizados, contándonos sus experiencias y
ofreciéndonos material cariñosamente atesorado. A todos ellos,
muchas gracias.

También merecen nuestro sincero agradecimiento las siguientes


personas:

Sra. Myriam Casals


Sra. Amanda Cipolina
Sr. Andrés Delbarba
Prof. María Rosa Gamondés
Sra. Dora de la Torre
Dr. Miguel Unamuno
Arq. Dora Castañé
Instituto de Investigaciones Geohistóricas (IIGHI)

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AGUA Y SANEAMIENTO EN BUENOS AIRES. 1580-1930

Este libro se terminó de imprimir


en septiembre de 1999,
en «Marcelo Kohan / Impresión & diseño»
José Cubas 4530, Buenos Aires, Argentina.

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