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Régimen simple aumenta tributación

combinada de sociedades nacionales


y sus socios

La Ley 1943 de 2018 redujo la tarifa general del impuesto de


renta que utilizarán las sociedades del régimen ordinario entre
2019 y 2022, y aumentó la tarifa a los dividendos no gravados
de sus socios. Si tales sociedades deciden acogerse al régimen
simple, la tributación combinada puede elevarse.
La nueva Ley de reforma tributaria 1943 de diciembre 28 de 2018
introdujo múltiples e importantes cambios al impuesto de renta de las
sociedades nacionales y sus respectivos socios o accionistas, creando
en especial la oportunidad de que muchas de tales sociedades puedan
abandonar el tradicional régimen ordinario del impuesto de renta (en el
cual la sociedad tributa sobre su utilidad fiscal) y empiecen a acogerse de
forma voluntaria al nuevo régimen simple de tributación (en el cual la
sociedad tributaría sobre sus ingresos brutos ordinarios, ver artículos 903
a 916 del ET, los cuales fueron modificados con el artículo 66 de la Ley).

Sin embargo, entre los factores determinantes que se deben considerar


detenidamente antes de que una sociedad decida quedarse en un
régimen o en otro, figura el de la tributación combinada que enfrentaría
junto con sus respectivos socios o accionistas. Veamos por qué.

Escenario si deciden permanecer en el


régimen ordinario
Si examinamos primero lo que sucedería a las sociedades nacionales
que decidan quedarse en el régimen ordinario (pues no pueden o no
quieren trasladarse al nuevo régimen simple), tenemos que el artículo 80
de la Ley 1943 de 2018 modificó el artículo 240 del ET para rebajar la
tarifa general del impuesto de renta. Dicha tarifa se irá reduciendo
anualmente del 33 % al 30 % entre los años gravables 2019 y 2022.
“aumentó del 10 % al 15 % la tarifa del impuesto de renta a
los dividendos no gravados que reciban los socios o
accionistas que sean personas naturales residentes”
Al mismo tiempo, el artículo 27 de la Ley 1943 de 2018 modificó el
artículo 242 del ET y aumentó del 10 % al 15 % la tarifa del impuesto de
renta a los dividendos no gravados que reciban los socios o accionistas
que sean personas naturales residentes. Adicionalmente, mediante el
artículo 50 de la Ley se agregó al ET el nuevo artículo 242-1, con el cual
se impone un nuevo impuesto del 7,5 % a los dividendos no gravados
que se repartan a otras sociedades nacionales.

Así, es necesario evaluar cómo se afectará la tributación combinada de


las sociedades y sus socios por causa de estos cambios. Para ello
podemos plantear un caso sencillo:

Hasta el año gravable 2018, si la utilidad contable antes de impuestos de


una sociedad era de $100.000.000, entonces primero se liquidaba el
impuesto de la sociedad con una tarifa del 33 % (lo cual arrojaba un valor
de $33.000.000), y con ello quedaba una utilidad contable después de
impuestos de $67.000.000. Supóngase además que dicha utilidad se
entregaría durante el 2019 a un solo socio que es persona natural
residente, y que aplicando la fórmula del artículo 49 del ET se daría como
dividendo no gravado. Por tanto, con la versión que tenía anteriormente
el artículo 242 del ET, dicho dividendo le hubiera producido al accionista
un impuesto de $4.000.000. En consecuencia, se diría que los
$100.000.000 de utilidad contable obtenidos por la sociedad terminaban
generando una tributación combinada entre la sociedad y el socio
equivalente a: $33.000.000 + $4.000.000 = $37.000.000 (un 37 %).

Sin embargo, con los cambios que introdujo la Ley 1943 de 2018, y
suponiendo que estamos en el año gravable 2022 cuando la tarifa será
del 30 %, los mismos $100.000.000 primero producirían un impuesto en
cabeza de la sociedad del 30 % ($30.000.000), quedando una utilidad
contable después de impuestos de $70.000.000. Luego, cuando esos
$70.000.000 se entreguen como dividendo no gravado al socio persona
natural residente, y aplicando la nueva versión del artículo 242 del ET y
proyectando una UVT de $40.000 para esos años, se produciría un
impuesto en cabeza del socio de unos $8.700.000. Por tanto, los
$100.000.000 de utilidad contable producirán esta vez una tributación
combinada de: $30.000.000 + $8.700.000 = $38.700.000 (un 38,7 %).

Como puede verse, si la Ley 1943 de 2018 rebajó la tarifa general de la


sociedad que pertenece al régimen ordinario, pero al mismo tiempo
aumentó la tarifa para el dividendo entregado al socio o accionista que
sea persona natural residente; al final se puede comprobar que la
tributación combinada entre sociedad y socio sí aumentó.

Escenario en el régimen simple


Ahora bien, si esa misma sociedad del ejemplo anterior decide
trasladarse voluntariamente al nuevo régimen simple, en ese caso ya no
tributaría sobre la utilidad de $100.000.000 sino sobre sus ingresos
brutos ordinarios (supóngase que eran de $400.000.000), y lo haría con
una tarifa que oscilaría entre el 1,8 % y el 11,6 % según su actividad
económica, lo cual podría arrojarle un impuesto de $21.200.000 en
cabeza de la sociedad (esto si utilizamos la tarifa de 5,3 % que figura en
una de las tablas del artículo 908, y si trabajamos con la una UVT
proyectada de 40.000). La ventaja en este caso es que con ese impuesto
de entre el 1,8 % y el 11,6 % también quedaría cubierto de una vez el
impuesto de industria y comercio, que supóngase era de 0,6 % sobre los
ingresos brutos (unos $2.400.000), el cual la empresa hubiera tenido que
pagar por aparte si se quedaba en el régimen ordinario.

El problema es que si la sociedad ya no pertenece al régimen ordinario


sino al simple, cuando vaya a distribuir su utilidad contable después de
impuestos (unos $100.000.000 – 21.200.000 = 78.800.000), pasaría
totalmente gravada a sus socios o accionistas, pues en el régimen
simple no se puede aplicar la fórmula del artículo 49 del ET. Dicha
fórmula, que parte de tomar la “renta líquida gravable” que declare la
sociedad y con la cual se puede obtener el monto máximo de la utilidad
contable después de impuestos que se puede entregar como no gravada,
solo se puede aplicar en el régimen ordinario (algo que advertimos en un
artículo de noviembre de 2018, cuando la Ley era proyecto).

Por tanto, esos $78.800.000 en cabeza de un socio persona natural


residente, y tomando en cuenta lo indicado en la nueva versión del
artículo 242 del ET, producirían un impuesto con la misma tarifa del
artículo 240 del ET, es decir un impuesto del 30 % (que será la tarifa que
existirá a partir del 2022). Eso significaría que usando las instrucciones
de la nueva versión del artículo 242 del ET, el socio o accionista pagaría
otro impuesto de ($78.800.000 x 30 % = $23.640.000) + ($78.800.000 –
$23.640.000 = $55.160.000), cifra que se buscaría en la tabla del inciso
primero del artículo 242 y produciría otro impuesto de $6.474.000. Es
decir, el socio pagaría entonces otros $23.640.000 + $6.474.000 =
$30.114.000.

En consecuencia, la tributación combinada de la sociedad y su socio


sería: $21.200.000 + 30.114.000 = $51.314.000, cifra que al final
resulta exageradamente elevada, pues equivale a un 51 % sobre los
$100.000.000 de utilidad que había arrojado la sociedad.

“la única forma de evitar esa tributación combinada tan alta


en el régimen simple sería que el mismo socio también figure
en ese régimen”
Ahora bien, la única forma de evitar esa tributación combinada tan alta en
el régimen simple sería que el mismo socio también figure en ese
régimen. Para ello le tocaría decir que, por su propia cuenta, desarrolla
una “empresa” (de venta de bienes o prestación de servicios), y cumplir
además con todas las condiciones de los artículos 905 y 906 del ET.
Pero es posible que se lo impida la norma del literal b) del numeral 8 del
artículo 906 del ET, ya que los dividendos que recibe de la sociedad en la
que es socio sí serían rentas pasivas que le representarían más del 20 %
de todos sus ingresos brutos del año.

Por causa de todo lo anterior, es claro que para la sociedad tomada


como ejemplo lo único que convendrá es seguir perteneciendo al
régimen ordinario.