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PONTIFICIO SEMINARIO

PALAFOXIANO ANGELOPOLITANO

Reporte de lectura sobre los autos


sacramentales:
-El gran teatro del mundo (Calderón de la Barca)
-El diablo mudo (Calderón de la Barca)
-El de hospital de locos (José de Valdivieso)
-Aucto de la Fee (Joan Timoneda)

Alumno: Arcangel R. Mendoza R.

Taller de Teatro
Facilitadora: Mtra. Leticia Campos V.

Febrero de 2019
Reporte de lectura sobre los autos sacramentales:

-El gran teatro del mundo (Calderón de la Barca)


-El diablo mudo (Calderón de la Barca)
-El de hospital de locos (José de Valdivieso)
-Aucto de la Fee (Joan Timoneda)

Auto sacramental

Genéricamente describimos el auto sacramental como una breve composición dramática


de un solo acto, propia de la literatura castellana y portuguesa del siglo XV, en la que
generalmente se utiliza la alegoría y aparecen personajes bíblicos. Cuando nos referimos al
auto sacramental a la obra literaria que se usa para ensalzar la eucaristía y este acto está
destinado a ser representado en público en el que generalmente se utiliza la alegoría y
aparecen personajes bíblicos.

La mejor definición de la variedad teatral conocida como Auto Sacramental, según


Parker, es la que da Calderón de la Barca:

Sermones puestos en verso, en ideas representables de la Sacra Teología, que no


alcanzan mis razones a explicar ni comprender.

Una vez que hemos descrito estas cuestiones generales sobre lo que es un auto
sacramental, presentamos el comentario a las obras arriba enunciadas.

EL GRAN TEATRO DEL MUNDO (CALDERÓN DE LA BARCA)

Esta obra se presenta como un conjunto de buena comprensión en la que muestra que el
mundo es un teatro en el que se va realizando la creación, por consiguiente hay un artífice o
creador que va realizando a las creaturas, la trama que se desarrolla entre la interacción de
los diversos personajes pone en evidencia una manifestación de la historia de la Salvación,
en la que se muestra el fin para el cual el hombre ha sido creado y cuál es su relación con
Dios, particularmente en la presencia de los sacramentos.
Este acto, valiéndose de un lenguaje alegórico y religioso presenta, tal vez de modo
abstracto, un profundo mensaje catequético, en él convergen las múltiples realidades de la
autoridad, la abundancia, la fatiga diaria del hombre por el trabajo, la humildad, la
hermosura, la sabiduría y la inocencia. A través de todas ellas se muestran los distintos por
los que el hombre puede proceder en el camino de la vida. Destaca también la importancia
de la conversión en la vida del hombre. Reconocer y desear a Dios son las actitudes últimas
del hombre que desea el Bien Supremo, galardón por el que se lucha a lo largo de la vida.

EL DIABLO MUDO (CALDERÓN DE LA BARCA)

En este auto sacramental, Calderón nos presenta el personaje del demonio ideando la
trama y planteando toda la acción dramática, es decir, actuando como un demiurgo. Traza
planes y estratagemas para confundir al hombre, sin embargo, a pesar de que el demonio,
en múltiples ocasiones logra seducir al hombre, finalmente termina fracasado. Él es quien
prepara asechanzas contra los personajes, proponerles trampas, sugerirles engaños. Nuestra
obra describe en su desenlace historia cotidiana del hombre, sus luchas internas entre lo
humano y lo divino que hay él, la inclinación a sus apetitos y placer al que cede la
concupiscencia.

El autor nos enseña que desde su osada rebelión contra Dios, el demonio no puede hacer
otra cosa que reiterar su incesante propósito, para ver cómo de manera inexorable este se
derrumba con estrépito ante el triunfo de sus presuntas víctimas. La obra, después de narrar
la historia del pecado que irrumpe en la vida del hombre, presenta también las
desavenencias entre las religiones (judaísmo, gentilidad, etc.), y sus doctrinas con las que
también se educa al hombre. Como es propio de los autos sacramentales, termina elogiando
el Sagrado Sacramento, con el himno eucarístico más conocido del Medioevo, cuya belleza
y riqueza hoy se conserva en nuestra liturgia: Tantum ergo.
EL DE HOSPITAL DE LOCOS (JOSÉ DE VALDIVIESO)

Esta obra, quiere enseñarnos el origen demoníaco de la figura del loco, que a su vez
también se puede comparar con el mundo, se alude a su origen infernal y encarnando las
fuerzas del mal. Los locos del hospital, que de forma catequética aluden a los vicios, son
concebidos como personajes malditos. En este auto sacramental la acción transcurre en un
hospital de locos al que ingresa el alma, engañada por el demonio y los vicios, y del que es
recatada por Jesús.

Esta obra, joya de gran calidad literaria, se presenta con un tono en el que se combinan
lo culto y lo popular, ameno, con algunas imágenes bellísimas y una notable riqueza
teológica. Presenta también una ambivalencia educativa: el loco puede representar la
agilidad con la que el mundo y sus vicios destruyen el alma, es decir, un loco malicioso. La
otra cara es la del loco inocente, para representar la pasividad y atracción con la que el
demonio se acerca constantemente a la vida del hombre.

AUCTO DE LA FEE (JOAN TIMONEDA)

Esta obra, en su brevedad, representa a la fe como la mayor de las virtudes, con las
cuales el hombre se acerca a Dios y lo reproduce entre los suyos, es también un arma
poderosa con que se afrontan y superan los embates del mundo y las atracciones del
pecado. La justicia y la razón son también positivas cualidades que distinguen y le dan
sabor al hombre insípido en el tesón diario del mundo. Para acercarse a la Eucaristía y
recibirla, el hombre ha ser un creyente bondadoso que esté dispuesto a renunciar al mal, al
pan barato y fácil que no implica el ejercicio virtuoso.

Anexo: Para nuestra presentación final, considero que, después de las necesarias
adaptaciones del libreto, la obra que podamos escenificar sea la de El gran teatro del
mundo. Pues conjunta en su contenido, varios de los elementos que las otras obras
presentan, y tienen gran valor catequético.