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Pontificia Universidad Católica de Chile

Facultad de Teología
Programa Magíster en Teología

Seminario de Teología Fundamental

“El método de la Teología Latinoamericana de la Liberación”

Profesor:
P. Sergio Silva G.
Alumno:
P. Nelson Chávez Díaz.
Fecha: 18-04-2012.
1.- ¿Qué elemento del método han aparecido aquí?

El tema del diálogo que posibilita la teología de la liberación implica que, en


su propia metodología, esta teología latinoamericana se convierta en una teología
del diálogo. Por tanto, para entrar a dialogar con el mundo, es necesario,
primeramente, asumir una actitud de “escucha”. La teología de la liberación, como
toda teología, debe hacer un esfuerzo por escuchar lo que la sociedad y la cultura
pueden estar diciéndole a ella, para luego poder incorporar estos elementos en su
reflexión, acogiéndolos críticamente y así poder aprender de ellos en la medida en
que puedan servir a la liberación del hombre. Se trata, en el fondo de comprender
que la experiencia de la escucha no sólo debe limitarse a una suerte de estrategia
comunicacional o de actitud empática hacia el otro o los otros, sino de validar la
escucha como un elemento indispensable para la realización de un trabajo
teológico que sea relevante y pertinente para la sociedad. En este sentido, me
parece muy relevante recoger las aportaciones que hace la “ontología del
lenguaje” cuando habla del fenómeno de la escucha como “precondición del habla
efectiva” en el sentido de “colocar aquello que nos interesa a nosotros, al interior
de lo que le interesa al otro” 1. La experiencia de la escucha lleva necesariamente
a la interlocución, especialmente con aquellas otras ciencias cuyo interés,
también, se centra en el hombre y, por supuesto, en la liberación del hombre de
todo aquello que lo oprime y esclaviza.

Un segundo elemento del método que aparece claramente en el texto “La


Teología en América Latina entre 1945 y 2000, con especial atención a la Teología
de la Liberación”, del P. Sergio Silva, es aquel que tiene que ver con la
comprensión de dicha teología como teología de la praxis de liberación. En
este sentido, creo que la Teología de la Liberación puede, perfectamente,
clasificarse no sólo como una teología del contexto o una teología de la historia,
sino sobre todo, una teología práctica. La recuperación del sentido de la historia –
como elemento del método- me parece una contribución importante, pues no sólo
quiere valorizar la acción del hombre en la historia sino también poder descubrir,
en esa acción, la acción de Dios en la historia del hombre. La historia se convierte
así en un lugar teológico que sobrepuja una comprensión solamente
historiográfica 2 posibilitando una reflexión de la teología en clave de “signos de los
tiempos”. Ahora bien, dicha expresión, aunque sabemos que todavía sigue siendo
explorada y estudiada por la teología y que, además, su significado e
interpretación, no deja de tener ambigüedades, no sólo debe comprenderse
como una teología más del genitivo, sino sobre todo, hacer un esfuerzo por
asumirla dentro del ámbito de una eclesiología, es decir, como una manera nueva
de ser de la Iglesia, en sus estructuras humanas, en su relación intramundana y
en su discurso y lenguaje.
1
Véase “Actos de lenguaje: La Escucha” (Volumen I), de Rafael Echeverría, J.C. Saez, Editor, LOM
ediciones, Santiago, 2007. p. 76 ss.
2
Es la clásica diferencia entre los términos alemanes Historie como conocimiento de lo sucedido en el pasado
y la Geschichte como el acontecer o el devenir. Véase Juan Noemí, “El mundo, creación y promesa de
Dios”, Santiago, 1996, ediciones San Pablo, p. 420.
2.- ¿Cuáles son los elementos del método más importantes a tener
presente? (señale 2 ó 3).

El primero me parece que es la triada Ver-Juzgar-Actuar. Este método,


aplicado al quehacer teológico, tiene indudables ventajas a la hora de querer
conocer la realidad y el contexto desde el cual es elaborada la teología de la
liberación. Sin embargo, cada momento debe comprenderse integralmente
vinculado a los otros, sabiendo además, que cada uno, a su modo, exige y
reclama la circularidad hermenéutica. Creo que con todas las ventajas
pragmáticas que este método posee no debe dejar de señalarse algunas
prevenciones a la hora de entenderlo y posteriormente de aplicarlo, pues se puede
correr el riesgo de asumir una actitud extrínseca y objetiva, como de observador
imparcial y aséptico de la realidad, al querer verla tan sólo desde un ámbito
descriptivo y no analítico; o también se puede juzgar esa misma realidad sin
implicarse en ella y desentenderse de aquellas responsabilidades personales o
institucionales que han contribuido a crear esa misma realidad que se juzga.

Junto a esta triada del ver, juzgar y actuar se encuentra aquella otra que
dice relación con los sujetos, por así decirlo, que toman parte de la reflexión
teológica. La metáfora empleada por Clodovis Boff 3 sobre el árbol refleja, con
mucha riqueza, la manera de construir la reflexión que posee la teología de la
liberación, asumiéndola como una corriente teológica en cuyo flujo se insertan los
teólogos profesionales, los pastores y sacerdotes y el pueblo fiel. Se produce, así,
una retroalimentación entre los tres planos que elaboran la teología por donde, en
palabras de Boff, circula la misma savia, sea en el follaje, el tronco o las raíces,
cuyo esplendor no se logra percibir.

Esta manera de concebir el trabajo y la reflexión teológica se aleja mucho


de aquella otra manera de hacer teología desde un escritorio o sólo desde la
academia, pues ésta integra toda aquella reflexión teológica y pastoral que el
pueblo de Dios, en la experiencia de las comunidades, va realizando, a veces, sin
tener esa conciencia lúcida de estar teologizando desde la fe vivida, testimoniada
y sufrida en la propia andadura histórica del pueblo de Dios.

Casa Betania, Talca, Abril 18 de 2012.

3
“Epistemología y método de la teología de la liberación”, en Misterium Liberationis, Conceptos
fundamentales de la teología de la Liberación (I), por Ignacio Ellacuría y Jon Sobrino, Trotta, Madrid, 1990,
p. 91 ss.