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INVESTIGACIÓN NOVENO

Sin duda alguna estamos en un momento histórico en el que la educación necesita cambios
metodológicos, ya sea por variables tecnológicas y comunicativas, o por el mismo cambio
de mentalidad del mundo globalizado. Así, la investigación como estrategia pedagógica
permite no solo la interacción asertiva con el educando, sino que permite desarrollar
innumerables competencias no solo en los jóvenes sino en los maestros.

“La pedagogía activa o nueva. Surge como una contestación al enfoque frontal
predominante en la sociedad y el carácter puramente receptivo del estudiante, y
se constituye como una liga que aglutina diferentes pensadores y experiencias
de enseñanza diferentes al “transmisionismo”, los cuales consideran que el niño
no es un ser pasivo, ni una tabula rasa en donde los adultos imprimen
conocimientos y valores. Por ello, el punto de partida de todo quehacer
educativo es la actividad que los niños realizan, el respeto a sus intereses, a su
libertad individual.” (Mejía, 2011: 136)

Evidentemente ha sido la innovación la mayor competencia adquirida, la creatividad para


solucionar problemas, la investigación como fundamento de un desarrollo del conocimiento
social y científico. Maestros y jóvenes investigadores promueven el desarrollo del
conocimiento a partir de sus propios interrogantes, y es ahí justamente donde el aprendizaje
se da de manera significativa, y por tanto el conocimiento funge como un proceso
encaminado a la solución de problemas. Como nos plantea Mejía (2011) “En ese sentido,
va a requerir propuestas metodológicas que permitan un proceso donde él es agente activo
de su constitución en sujeto.”

De esta manera se puede considerar que la investigación debe guiar los procesos
pedagógicos que se presentan en las aulas de clase de nuestro sistema educativo. Ya que
permite que el educando sea un agente activo en la dicotomía enseñanza-aprendizaje. No
solo estamos hablando de un aprendizaje constructivista, sino de una relación
epistemológica entre el sujeto que investiga y el objeto de investigación, por ello no carece
de lógica proponer una estrategia que permita principalmente confrontar al estudiante con

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sus interrogantes para que él mismo en el procesos investigativo logre dar una solución a
sus problemas.

Así mismo, implementar la investigación en la cotidianidad del aula sería un elemento más
para desarrollar competencias en el educando, por ejemplo la competencia comunicativa en
la cual se subsume la competencia argumentativa, de vital importancia no solo para un
ámbito escolar, sino para su vida diaria. Puesto que sería impensable pensar en un pleno
desarrollo de un proceso investigativo sin la utilización de dicha competencia. “La
argumentación continúa siendo el único medio disponible para cerciorarse de la verdad, ya
que las pretensiones de verdad que devienen problemáticas no pueden examinarse de otra
forma. No hay ningún acceso inmediato, ningún acceso que no esté filtrado
discursivamente, a las condiciones de verdad de las creencias empíricas”. (Habermas, 2002:
50)

La investigación está en un constante devenir de la verdad, ya que no hay verdades


absolutas, pero es menester la argumentación como filtro de los hallazgos que se hacen en
la investigación. Ese proceso de desocultamiento (Aleteia) de la verdad sólo se puede dar a
conocer a través de un proceso argumentativo. En síntesis la investigación también permite
desarrollar competencias de las cuales no somos plenamente conscientes pero que son
inherentes a ella.

Ahora bien, desde una perspectiva formal, podemos afirmar que la investigación no es un
proceso lineal, y dista de ser un proceso con un fin prometido.

La particularidad de la investigación es precisamente ese movimiento ondulatorio que


muchas veces hay que retomar desde pasos anteriores para entender qué está sucediendo y
hacia dónde se está dirigiendo la investigación. Por ello siempre es un constante
aprendizaje, porque se necesita planificación, reflexión, evaluación, es un constante volver
a analizar, y en ese movimiento, maestros y educandos adquieren aprendizajes a partir del
error. Desde nuestra experiencia, podemos afirmar que el principal problema de la
investigación ha sido quizá, tomando en cuenta nuestra propuesta investiga, entender o
tratar de entender el comportamiento de determinados hechos, de los cuales no hemos

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encontrado solución o razón de ser. Sin embargo, es menester aclarar que la es aquí donde
juega un papel muy importante la creatividad e iniciativa de los investigadores.

También es de vital importancia comprender que la investigación ha de ser encaminada a


partir de las propias motivaciones y preferencias de los investigadores, porque se puede
caer en el error de estar en un enfoque investigativo de poco agrado que termina siendo un
proceso pobre e ineficaz.

Finalmente, no está de más decir que la investigación permite realizar un desarrollo más
eficaz en nuestra estrategia de enseñanza, en nuestro quehacer pedagógico. Logra
implementar la innovación y la creatividad en nuestro propósito de alcanzar el
conocimiento y desarrollar el aprendizaje, permite generar cambios en el aula que ayudan a
mejorar el desarrollo del aprendizaje a partir de métodos de investigación acción, como
bien nos dice Munévar (2000:4) “La investigación-acción es una tradición que aplicada al
aula y a la escuela puede ayudar a los maestros y demás actores a solucionar sus
problemas”.

La investigación acción permite solucionar problemas no solo del aula de clase, sino
problemas que se relacionan con su entorno y con su comprensión del mundo.

“Los que tengan como oficio la investigación tendrán como propósito el explicar, analizar,
e interpretar los procesos que dan cuenta de lo educativo, lo pedagógico o lo didáctico.” De
Tezanos (1998:12)

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REFERENCIAS

DE TEZANOS, A. (1998). "Innovación e Investigación: algunas distinciones para


conversar". Seminario Taller de Formación en Investigación Etnográfica. Centro de
Investigaciones de la Universidad Pedagógica Nacional-CIUP. Santafé de Bogotá. 18 al 22
de mayo de 1998.

HABERMAS, J. (2002). Verdad y Justificación: Ensayos filosóficos. (Trads. P. Fabra y L.


Díez). Madrid: Editorial Trotta.

MEJÍA, M. (2011). La investigación como estrategia pedagógica una apuesta por


construir pedagogías críticas en el siglo XXI. Revista de Investigación y pedagogía Praxis
y Saber. Vol. 2 Núm. 4. Colombia.

MUNÉVAR, R. (2000) investigación pedagógica y formación del profesorado. Revista


Iberoamericana De Educación. España.

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Sergio Andrés Beltrán Rojas

Filósofo de la Universidad Industrial de Santander

Docente del área de Filosofía de la Institución Educativa Mario Morales


Delgado Fe y Alegría

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