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Atención Primaria afecta al 15% de los niños españoles antes

de los 16 años.

Los niños desobedientes dificultan su educación en casa y en el colegio

Esta conducta "dificulta la educación por parte de los padres y

profesores", señala la psiquiatra María Jesús Mardomingo.

Pero luchar contra la desobediencia y conseguir un cambio

de actitud es posible. Para ello "es necesario una implicación

absoluta de los padres", explica esta experta. Por eso, a

continuación se dan cinco pautas y consejos para lograrlo.

1. Identificar al niño desobediente

La desobediencia aparece a partir de los dos o tres años de edad

Identificar a un niño desobediente y saber cuándo, además, esta

actitud puede suponer un problema a la larga es el primer paso

para corregir a un pequeño que no obedece.


Pero, ¿cómo saber si un niño muestra una actitud de

desobediencia excesiva? Los especialistas apuntan que a

partir de los dos o tres años se pueden identificar las primeras

conductas, que además son mucho más frecuentes (casi el

doble) en los niños que en las niñas, según las conclusiones del

último Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría,

celebrado en Sevilla en octubre.

El patrón es una continua desobediencia y hostilidad hacia

las figuras de autoridad. Un comportamiento que ocasiona

importantes problemas en la convivencia familiar.

2. Motivar al niño desobediente

Mardomingo señala que las terapias más eficaces para corregir

a un niño desobediente son las que están orientadas a estimular

la motivación del niño, con el refuerzo de sus aspectos

positivos y el castigo o ignorancia de los negativos.


Para modificar la conducta desobediente de los hijos, los

especialistas recomiendan mostrar una actitud colaborativa:

dejar que el niño se exprese y escuchar sus preocupaciones,

pero también explicarle con calma los problemas que provoca

con su actitud. Lo idóneo sería alcanzar entre ambas partes una

solución. Es decir, pactar con el niño.

3. No perder los nervios ante el desafío del

niño

No obstante, ante el desafío del pequeño es primordial no

perder nervios, aunque sea difícil. Hay que intentar controlar el

enfado al máximo.

Una buena técnica es colocarse a la altura del niño, para que

haya un contacto visual directo. Este es uno de los consejos

importantes para aprender a hablar con el niño. Desde esa

posición hay que decirle, en tono firme, que no es aceptable su

comportamiento.
4. Las rutinas ayudan al pequeño a obedecer

Mantener un horario y un ritmo de vida estable es esencial para

corregir a un niño desobediente. Si el niño se acuesta tarde y

come a cualquier hora, en definitiva, lleva una vida caótica y será

incapaz de guiarse por normas o límites cuando existan.

Por el contrario, un horario definido para cada actividad, las

horas necesarias de descanso y el orden y equilibrio

alrededor fomentan una actitud más colaborativa y asertiva por

parte del pequeño.

5. Poner normas y límites frena la

desobediencia

Las normas y los límites son fundamentales para establecer las

barreras entre lo que se debe y no se debe hacer. Tienen que

ser claras y razonables. También deben estar adaptadas a la

edad de cada niño. No se debe exigir nunca más de lo que el


pequeño pueda conseguir y es aconsejable explicarle siempre

el porqué de cada norma y en qué le beneficia.

En este sentido, es importante aprender a dar órdenes. "Ve a tu

cuarto, deja la cartera, lávate las manos y siéntate a comer". Un

niño de corta edad es muy probable que no sea capaz de cumplir

las cuatro órdenes anteriores a la vez. Los padres deben saber

adaptar sus peticiones al ritmo del pequeño y asegurarse de

que las cumple antes de dar la siguiente.

6. Premiar los buenos comportamientos

El refuerzo positivo es fundamental para que el pequeño repita

las actitudes deseables. Esto no significa que haya que regalarle

algo cada vez que se porte bien. Sí es posible, sin

embargo, recompensarle con palabras de agradecimiento y

satisfacción y un buen abrazo.

Atención Primaria afecta al 15% de los niños españoles antes

de los 16 años.
Los niños desobedientes dificultan su educación en casa y en el colegio

Esta conducta "dificulta la educación por parte de los padres y

profesores", señala la psiquiatra María Jesús Mardomingo.

Pero luchar contra la desobediencia y conseguir un cambio

de actitud es posible. Para ello "es necesario una implicación

absoluta de los padres", explica esta experta. Por eso, a

continuación se dan cinco pautas y consejos para lograrlo.

1. Identificar al niño desobediente

La desobediencia aparece a partir de los dos o tres años de edad

Identificar a un niño desobediente y saber cuándo, además, esta

actitud puede suponer un problema a la larga es el primer paso

para corregir a un pequeño que no obedece.

Pero, ¿cómo saber si un niño muestra una actitud de

desobediencia excesiva? Los especialistas apuntan que a

partir de los dos o tres años se pueden identificar las primeras

conductas, que además son mucho más frecuentes (casi el


doble) en los niños que en las niñas, según las conclusiones del

último Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría,

celebrado en Sevilla en octubre.

El patrón es una continua desobediencia y hostilidad hacia

las figuras de autoridad. Un comportamiento que ocasiona

importantes problemas en la convivencia familiar.

2. Motivar al niño desobediente

Mardomingo señala que las terapias más eficaces para corregir

a un niño desobediente son las que están orientadas a estimular

la motivación del niño, con el refuerzo de sus aspectos

positivos y el castigo o ignorancia de los negativos.

Para modificar la conducta desobediente de los hijos, los

especialistas recomiendan mostrar una actitud colaborativa:

dejar que el niño se exprese y escuchar sus preocupaciones,

pero también explicarle con calma los problemas que provoca


con su actitud. Lo idóneo sería alcanzar entre ambas partes una

solución. Es decir, pactar con el niño.

3. No perder los nervios ante el desafío del niño

No obstante, ante el desafío del pequeño es primordial no

perder nervios, aunque sea difícil. Hay que intentar controlar el

enfado al máximo.

Una buena técnica es colocarse a la altura del niño, para que

haya un contacto visual directo. Este es uno de los consejos

importantes para aprender a hablar con el niño. Desde esa

posición hay que decirle, en tono firme, que no es aceptable su

comportamiento.

4. Las rutinas ayudan al pequeño a obedecer

Mantener un horario y un ritmo de vida estable es esencial para

corregir a un niño desobediente. Si el niño se acuesta tarde y


come a cualquier hora, en definitiva, lleva una vida caótica y será

incapaz de guiarse por normas o límites cuando existan.

Por el contrario, un horario definido para cada actividad, las

horas necesarias de descanso y el orden y equilibrio

alrededor fomentan una actitud más colaborativa y asertiva por

parte del pequeño.

5. Poner normas y límites frena la desobediencia

Las normas y los límites son fundamentales para establecer las

barreras entre lo que se debe y no se debe hacer. Tienen que

ser claras y razonables. También deben estar adaptadas a la

edad de cada niño. No se debe exigir nunca más de lo que el

pequeño pueda conseguir y es aconsejable explicarle siempre

el porqué de cada norma y en qué le beneficia.

En este sentido, es importante aprender a dar órdenes. "Ve a tu

cuarto, deja la cartera, lávate las manos y siéntate a comer". Un

niño de corta edad es muy probable que no sea capaz de cumplir


las cuatro órdenes anteriores a la vez. Los padres deben saber

adaptar sus peticiones al ritmo del pequeño y asegurarse de

que las cumple antes de dar la siguiente.

6. Premiar los buenos comportamientos

El refuerzo positivo es fundamental para que el pequeño repita

las actitudes deseables. Esto no significa que haya que regalarle

algo cada vez que se porte bien. Sí es posible, sin

embargo, recompensarle con palabras de agradecimiento y

satisfacción y un buen abrazo.

ola de Pediatría y Atención Primaria afecta al 15% de los niños

españoles antes de los 16 años.

Los niños desobedientes dificultan su educación en casa y en el colegio

Esta conducta "dificulta la educación por parte de los padres y

profesores", señala la psiquiatra María Jesús Mardomingo.

Pero luchar contra la desobediencia y conseguir un cambio

de actitud es posible. Para ello "es necesario una implicación


absoluta de los padres", explica esta experta. Por eso, a

continuación se dan cinco pautas y consejos para lograrlo.

1. Identificar al niño desobediente

La desobediencia aparece a partir de los dos o tres años de edad

Identificar a un niño desobediente y saber cuándo, además, esta

actitud puede suponer un problema a la larga es el primer paso

para corregir a un pequeño que no obedece.

Pero, ¿cómo saber si un niño muestra una actitud de

desobediencia excesiva? Los especialistas apuntan que a

partir de los dos o tres años se pueden identificar las primeras

conductas, que además son mucho más frecuentes (casi el

doble) en los niños que en las niñas, según las conclusiones del

último Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría,

celebrado en Sevilla en octubre.


El patrón es una continua desobediencia y hostilidad hacia

las figuras de autoridad. Un comportamiento que ocasiona

importantes problemas en la convivencia familiar.

2. Motivar al niño desobediente

Mardomingo señala que las terapias más eficaces para corregir

a un niño desobediente son las que están orientadas a estimular

la motivación del niño, con el refuerzo de sus aspectos

positivos y el castigo o ignorancia de los negativos.

Para modificar la conducta desobediente de los hijos, los

especialistas recomiendan mostrar una actitud colaborativa:

dejar que el niño se exprese y escuchar sus preocupaciones,

pero también explicarle con calma los problemas que provoca

con su actitud. Lo idóneo sería alcanzar entre ambas partes una

solución. Es decir, pactar con el niño.

3. No perder los nervios ante el desafío del niño


No obstante, ante el desafío del pequeño es primordial no

perder nervios, aunque sea difícil. Hay que intentar controlar el

enfado al máximo.

Una buena técnica es colocarse a la altura del niño, para que

haya un contacto visual directo. Este es uno de los consejos

importantes para aprender a hablar con el niño. Desde esa

posición hay que decirle, en tono firme, que no es aceptable su

comportamiento.

4. Las rutinas ayudan al pequeño a obedecer

Mantener un horario y un ritmo de vida estable es esencial para

corregir a un niño desobediente. Si el niño se acuesta tarde y

come a cualquier hora, en definitiva, lleva una vida caótica y será

incapaz de guiarse por normas o límites cuando existan.

Por el contrario, un horario definido para cada actividad, las

horas necesarias de descanso y el orden y equilibrio


alrededor fomentan una actitud más colaborativa y asertiva por

parte del pequeño.

5. Poner normas y límites frena la desobediencia

Las normas y los límites son fundamentales para establecer las

barreras entre lo que se debe y no se debe hacer. Tienen que

ser claras y razonables. También deben estar adaptadas a la

edad de cada niño. No se debe exigir nunca más de lo que el

pequeño pueda conseguir y es aconsejable explicarle siempre

el porqué de cada norma y en qué le beneficia.

En este sentido, es importante aprender a dar órdenes. "Ve a tu

cuarto, deja la cartera, lávate las manos y siéntate a comer". Un

niño de corta edad es muy probable que no sea capaz de cumplir

las cuatro órdenes anteriores a la vez. Los padres deben saber

adaptar sus peticiones al ritmo del pequeño y asegurarse de

que las cumple antes de dar la siguiente.

6. Premiar los buenos comportamientos


El refuerzo positivo es fundamental para que el pequeño repita

las actitudes deseables. Esto no significa que haya que regalarle

algo cada vez que se porte bien. Sí es posible, sin

embargo, recompensarle con palabras de agradecimiento y

satisfacción y un buen abrazo.