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Marcelo D. Boeri .

Ricardo Salles
Los Filósofos Estoicos:
Ontología, Lógica, Física y Ética
Illustration on the cover:
Fragment 01 a marbled shield
Introducción
from the Parth enon Frieze, Athens
at the British Museum
1. El estoicismo antiguo
Junto con el epicureísmo y el movimiento escéptico surgido de la academia platónica, el
estoicismo antiguo es una de las tres principales escuelas de la filo sofía helenística (c. 300
The printing of this volume was made possible by generous funding fro m a.e. - c. 30 d.C.), y el movi mi ento fi losófico dominante desde el inicio del Imperio Romano
the Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, México, and the Facultad de hasta fines del siglo III de nuestra era. El desarrollo de la hi storia del estoicismo antiguo
Filosofía y Humanidades, Universidad Alberto Hurtado, Chile comprende tres grandes etapas suces ivas, marcadas por camb ios doctrinales importantes. La
primera va de Zenón de Citio, el fundador de la escuela estoica a comienzos del siglo III a. C. ,
a Antipatro de Tarso, director de la escuela del siglo II y a sus di scípulos inmediatos. La
segunda también se ubica dentro de la época helenística y va de Panecio de Rodas, sucesor de
Antípatro, a Posidonio de Roda s a principios del siglo I d.C. La tercera etapa abarca el inicio
y auge de la época imperial romana, dándose por terminada con la muerte del emperador
Marco Aurelio en el año 180 de nuestra era. l
Bibliografische Infonnation der Deutschen Nationalbibliothek Después de esta última etapa, en la antigüedad no hubo más estoicos destacados. Pero el
Die Oeutsche Nationalbibliothek verzeichnet diese Publikation in d er estoicismo siguió ejerciendo una enorme infl uencia a través de filósofos clave de la antigüe-
Oeu tschen Nationalbibliografie¡ detai llierte bibliog rafische Daten dad tardía. Algunos de ellos, en efecto, siendo adversos a 105 estoicos, solieron expresar mu-
sind im Internet über http: //dnb.ddb.deabrufbar. chas de sus propias tesis a través de conceptos centrales del estoicismo y en el sentido técnico
en que los estoicos habían empleado estos conceptos. Ejemplos de ello son las nociones de
destino (et~ap~évll) y asentimiento (mryKará8scrt¡;) en Alejandro de Afrodisia, director de la
TSBN 978-3-89665-586-8 escue la peripatética de Atenas a fine s del siglo segundo, y los conceptos de hálito (7rVEülla) y
razón seminal (07[€p ~a1:lKO¡; A6yo¡;) en Pl otino, fu ndador en Roma de la escuela neoplatónica
a principios del siglo tercero. El tema de la influencia del estoicismo en la historia de la filo-
so fía med ieval, moderna y contemporánea es demasiado amplio para abordarlo aquí,2 pero
cabe indi car que autores tan importantes como Agustín de Hipona, Anselmo de Canterbury,
$pinoza, Gracia, Schopenhauer, Nietzsche, Brentano, Frege y, en tiempos recientes, autores
tan diversos como Benson Mates, GiIles Deleuze y Francois Récanati retomaron y desarrolla-
ron ideas clave del estoicismo.3
A diferencia de la escuela epicúrea, al interior de la cual había poca discusión en torno a
las tesis del propio Epicuro,4 la escuel a estoica tuvo, desde su inicio, un desarrollo comp lej o
marcado por intensos debates doctrinales entre di sti ntas facciones en su interior. Si bien
Zenón de Citio, el fundador, siempre constituyó una figura de autoridad que pocos estoicos
pusieron abiertamente en duda, la ambigüedad e incluso la indefinición de muchas de sus
ideas sobre temas centra les del sistema deja ron un amplio margen para la exégesis y la inno-
vación. De este modo, los desacuerdos que hubo al interior de la escuela no se limi taron a
aq uell os que marcaron las tres etapas centrales de la historia del estoicismo a las que nos
1. Auflage 2014 referimos antes. A menudo, dentro de una misma etapa , se pueden observar desacuerdos
sustantivos. 5 Por ello, es fáci l equivocarse cuando se atribuye tesis estoicas a "los estoicos" a
© Academia Verlag
BahnstraBe 7, 0-53757 Sankt Augustin
Internet: www.academia-verlag.de 1 Pueden consultarse tres valiosos estudios sobre la cronología y el desarrollo del estoicismo: Dorandi
E-Mail: info®academia-verlag.de 1999. y 1999b, Gi1l2003 y S,dl,y 2003.
1 Para valiosas referencias bibliográficas respecto de la investigación actual sobre este tema, cf. Long
1974: 232-47, 2002: 23 1-74 y 2003. Véase también el importanle volumen editado por MilIer e Inwood
Prioted in Gennany (Miller-Inwood 2003); los ensayos incluidos en ese volumen muestran la poderosa influencia del estoi-
cismo en filósofos de la Modernidad temprana (como Spinoza, Lipsio, Locke, Buller o Leibniz) o en
Ohne schriftliche Genehmigung des Verlages ist es nicht gestattet, d as Werk un ter juristas-filósofos (como Grocio).
Vervvendung mechanischer, elektronischer und anderer Systeme in irgendeiner l Para estos tres últimos autores, cf. Mates 1953, Deleuze 1969, Récanati 2007.

Weise Zll verarbeiten und zu verbreiten. Insbesondere vorbeha lten sind die Rechte 4 Moribundo, el propio Epicuro recomendaba a sus amigos "no olvidarse de sus doctrinas" (DL 10.16), lo

der Vervielfal t igung - auch van Teilen d es Werkes - auf fotomec hanischem ocler cual parece haber sido interpretado en el sentido de ''no modificar" dichas doctrinas.
ahnlichem Wege, der tontechnischen Wied ergabe, des Vortrags, der Funk- und , Un caso significativo a este respecto es Aristón de Quíos, quien desafió abiertamente la teoría de los
Fernsehsendung, der Speicherung in Datenverarbeitungsanlagen, der Übersetzung indiferentes y defendió la tesis de que lo único relevante y que, por tanto, nos concierne son los asuntos
und der Iiterarischen und anderweiti gen Bearbeitung. éticos (cf. Estobeo, EcI. 2.8, 13 ss. = SVF 1.352; FDS 208. Eusebio, PE 15.62, 7· 11=SVF 1.353. Sexto Empí-
2 lntroducción Introducción 3

secas, pues, si bien existe un núcleo básico de tesis comunes a todos ellos, este núcleo fue anteriores, tenemos muy poco, pues comparten con los presocráticos la mala fortuna de que
cambi ando a lo largo del tiempo y, en cada momento, aun cuando había cierto acuerdo respec- sus obras se han perdido. Afortunadamente, disponemos de una enonne cantidad de material
to del núcleo doctrinal, no necesariamente había acuerdo sobre otras tesis importantes . Las fragmentario que viene de la antigüedad a través de diversas fuentes como, por ejemplo,
fuentes antiguas frecuen temente se refieren a los estoicos en su conjunto y, con ello, alimen- fi lósofo s o escritores de temas filosóficos (en especial Alejandro de Afrodisia, Aulo Gelio,
ta n la ilusión de que entre ellos no había desacuerdos fi losóficos profundos. Por esta razón, el Cicerón, Galeno, Proclo, Plotino, Plutarco y Sexto Empírico), teólogos del s. 1 a. e. (como
término de "escuela" sería inapropiado para referirse al estoicismo, si por "escuela" (CLtpEotg Filón de AJejandría) o de los primeros siglos de la era cristiana (en especial Clemente de
entendemos un grupo de personas que reciben, comparten y transmiten dogmáticamente una Alejandría, Orígenes, o Nemesio), y doxógrafos tardíos (principalmente, Aeci o -Pseudo~
misma doctr ina. En ese caso, un término como "movimiento" sería más adecuado para hacer Plutarco-, Diógenes Laercio y Estobeo).1O Estas fuentes nos proporcionan una impresionante
justicia a este carácter dinámico del cstoicismo.6 cantidad de material para nuestro conocimiento del estoicismo en su conjunto. Sin embargo,
Las facc iones dentro del estoicismo tenían sus propios líderes , y suelen ser ellos cuyos muchos de los informes suministrados por estos escritores a veces son citas, hechas fuera de
nombres e ideas llegaron hasta nosotros. Pero también se hicieron famosos algunos de los contexto, de pasajes presumiblemente incluidos en una ob ra original de un filósofo estoico en
discípulos más cercanos de los líderes y, asimi smo, ciertos estoicos pasaron a la posteridad particular como, por ejemplo, en la República de Zenón o en el tratado Sobre /0 Providencia
gracias a que ocuparon altos cargos públicos. A continuación ofrecemos una li sta de los filó~ de Crisipo. Algo que dificulta aún más la labor de interpretación es que muchas de es tas
sofos esto icos más destacados, indicando con un asterisco los directores de la escuela. fuentes no son enteramente fia bl es por ser sumamente host iles al estoicismo, presentando sus
doctrinas bajo una luz poco favorable y en ocasiones distorsionándolas del iberadamente.
Siglos IV-I!I a. e.
'ZeDón de Citio (334-262) 2. Antecedentes de la p resente colección.
Aristón de Quios (11. 260) Al comienzo del siglo XX los estudiosos dedicados al estoicismo se beneficiaron con la
aparición entre 1903 y 1905 de la monumental obra en tres tomos de Hans von Arnim, Stoico-
'Cleantes de Asos (331 - 230)
rum Veterum Fragmenta, a los cuales se sumó en 1924 un cuarto tomo compilado por M.
'Crisipo de Solos (c. 28{)- c. 206) Adler con varios índices.l1 El primer tomo fue dedicado a Zenón y sus contemporáneos o
*Zenón de Tarso (sucedió a Crisipo c. 206) discípulos inmediatos, el segundo a la "lógica" (es decir, lógica forma l, filosofia del lenguaje,
*Diógenes de Seleucia o "Babilonio" (230-152).' lingüística y epistemología) y la fis ica de Crisipo y, el tercero, a la ética de Crisipo ya sus
sucesores hasta Antípatro de Tarso y algunos estoicos menores posteriores. Al interior de cada
Siglos !I-1 a.e. uno de estos tres tomos, el material aparece ordenado temáticamente siguiendo una di vis ión
*Antípatro de Tarso (c. 2 10-129) muy fin a y detallada de la estructura del sistema estoico. La obra de van Arnim ha sido y
Boeto de Sidón (siglo 11) seguirá siendo un libro de fuen tes de referencia obligada para cualquier persona que trabaje
• Panecio de Rodas (c. 185- c. 109) sobre el estoicismo antiguo .
Posidonio de Apamea (c. 135 - c. 5 d. C)' Esta contribución pionera, sin embargo, también tiene defectos y limitaciones. A nuestro
juicio, los seis más graves son los siguientes: (a) en ocasiones, van Arnim atribuye errónea-
Siglos 1-111 d. e mente a ciertos estoicos específicos doctrinas que no les pertenecen;12 (b) grecias a estudios
Lucio Aneo Séneca (4 a. C. - 65) rec ientes, se ha mostrado que hay ciertos textos fundamentales que él no incluye en su colec~
ción;13 (e) frecuentemente van Arnim des membra un texto dotado de gran unidad lógica en
EpictclO (c. 55- c.135)
varios pasajes y los incluye en lugares distintos de la colección; (d) en muchos casos, [os
Hierocles (fl. c. 150) textos incluidos están cortados de una manera tan arbitraria que resulta muy dificil reconstruir
Cleómedes (siglo 1) el argumento o el trasfondo en e l que se formu la un argumento; (e) muchas de las ediciones
Marco Aure li o (12 1_ 180)9 críticas de los textos griegos y latinos reproducidos por van Arnim han sido mejoradas y
remp lazadas por nuevas ediciones; (f) muchos pasajes se repiten innecesariamente en diferen-
De ciertos esto icos de la época imperial sobreviven algunos tratados y obras completas o tes secciones de la obra. '4
casi completas. Por ejemplo, de Séneca tenemos una parte voluminosa de su correspondencia A raíz de estos problemas, aunados a que en SVF los textos aparecen sin traducción y a
filosófica (Cartas a Lucilio) y tratados como el De ¡ro O Cuestiones Natura/es; de Epicteto, que aún no existía un libro de fuentes sobre la filosofia helenística en su conjunto, en 1987
cuatro libros de discursos o conversaciones (.61arP1Paí) compiladas por su discípulo Arriano, Anthony A. Long y David N. Sedley publicaron una colección de textos en dos volúmenes,
y de Marco Aurelio, doce libros de reflex iones filosóficas (ta € l~ taut 6v). Pero de los estoicos
10 Para las dificu ltad es de los Placi,a (atribu idos fI Aecio o Ps. Plutarco) cf. la monumental obra de
rico, AM7.64-67 = SVF 3.361). Sobre Aristón, véase la todavía importante monografia de [oppolo 1980 M a nsfeld~Run ia 1997; 2009; 2010.
con los comentarios críticos de Schofield 1984. 11 van Amim 1903~ 1 905 (SVf).
6 Sobre la noción de pertenencia a una escuela en la filosofia antigua, cf. Dorandi 1999b y Sedley 1989 12 Por ejemplo, van Amim incluye en el volumen Il varios textos del De Fato de Alejandro de Afrodi~
y 2003. sia que, supuestamente, reportarían doctrinas erisipeanas, cuando actualmente se sabe, gracias a estudios
7 También se sabe que en el siglo nr a.e. los siguientes estoicos realizaron alguna contribución (no recientes (por ejemplo, Bobzien 1998), que las teorías estoicas referidas por Alejandro en este tralado no
siempre menor) a la doctrina o práctica estoica: Perseo de Citio (307 ~243) , Arato de Solos (c. 315-c. 240), son necesariamente de Crisipo.
Apolófanes de Antioquía (fl. 275), Esfera de Borístenes (c. 285-219), Herilo de Calcedonia (fl. 250), Y II Por ejemp lo, Zenón ap. Alejandro de Licópolis, Confra Manichaeonlm Opiniones Dispwario 19,2-4
Aristocreonte de Solos (ll . 210). (recogido en nuestro capítulo 18, texto 18. 1).
8 Para los siglos 11-1 a. e ., cf. también Apolodoro de Seleucia o "Babilonio" (fl. [50), Arquedemo de 14 Para ejemplos de (e) cf. el pasaje dividido entre S VF 1.102 y 1.497 o el dividido entre SVF3.18, 188,
Tarso (n. 140), Sosígenes de Tarso (siglo TI), Hernclides de Tarso (siglo rn, Eudromo (siglo TI), Atenodo- 497-498 Y763; de (d) cf. SVF 1.154 y 2.980; de (e) ef. las nuevas ediciones de Diógenes Laercio de H. S.
ro de Tarso (c. 130-c. 60), Hecatón de Rodas (fl. 100), Antípatro de Tiro (s iglo f), Crinis (siglo [J. Long de 1964 y de M. Marcovich de 1999; y de (f) cf. SVF 1.628 y 3.285. Como hemos dicho arriba, a
9 Para los siglos I~III d.C., cf. también Lucio Aneo Comuto (c. 20-c. 70), Musonio Rufo (c. 25 ~ c. 90), pesar de todas las objeciones que legítimamente pueden hacerse a la obra pionera de von Amim, la misma
Flavio Arriuno (c. 90- 175), y Filópatro (fl. 140). sigue siendo de referencia obligada para el estudioso del estoicismo.
4 Introducción Introducción 5

The Hellenislic Philosophers (LS),15 que, sin estar exclusivamente centrada en el estoicismo, do de los SVF. 24 Al español destacan la del volumen 1 hecha por Ángel Cappelletti en 1996
constituyó un forrnjdable avance para el estudio de la Estoa. No sólo las ediciones de los para la editorial Gredas de Madrid y la del volumen n, hecha en dos tomos, por Javier Cam-
textos griegos y latinos estaban al día en ese momento, sino que el aparato crítico y las notas a pos Daroca y Mariano Nava Contreras en 2006 también para Gredos. 25 La labor llevada a
los textos originales contribuyeron a iluminar muchas dificultades texhmles. A diferencia de cabo por estos estudiosos es sumamente valiosa, pues pone a disposición de los lectores his-
van Amim, los textos figuraban no sólo en los idiomas originales, sino también en traducción panohablantes muchos textos clave sobre el estoicismo que nunca antes habían sido traduci-
al inglés e iban acompañados de comentarios y notas (de tipo histórico y filosófico en el dos al español. Pero estas obras no pasan de ser meras traducciones de los SVF: en primer
volumen T y lingüístico y erudito en el volumen 11). La obra de Long y Sedley, sin embargo, lugar, no realizan una selección de textos sustantivamente distinta de la de van Amim, sino
pretende ofrecer los textos más relevantes para el estudio de la filosofía helenística en general, que incluyen prácticamente los mismos textos y los cortan todos prácticamente del mismo
es decir, del estoicismo, epicureísmo y escepticismo. Por consiguiente, la selecc ión de textos modo; en segundo lugar, tampoco editan los textos griegos y latinos originales, sino que se
es a veces más limitada que la de SVF, en la medida en que debe cubrir tres diferentes escue- basan en las ediciones empleadas por van Arnim y en las lecturas que éste ocasionalmente
las. Además, aunque Long y Sedley incluyen ciertos textos del estoicismo imperial (cosa que propone de pasajes específicos, muchas de las cuales han sido superadas durante todo el siglo
muy raramente hace van Arnim), esta etapa del estoicismo cae fuera del dominio que pretende XX por la crítica textual más reciente . Asimismo, las introducciones y notas redactadas por
abarcar su colección. 16 los traductores no ofrecen al lector una interpretación detallada de las doctrinas estoicas. Por
El mismo año que en que apareció LS, Karlheinz Hülser publicó su monumental obra en estas razones, estas colecciones, si bien constituyen una herramienta importante de consulta
cuatro volúmenes Die Fragmente zr/r Dialektik der Staiker (FDS), una colección de 1257 para el lector de habla hispana, heredan directamente los serios problemas metodológicos que
textos en griego, latín, árabe y armenio, ordenados temáticamente, sobre la "dialéctica" o afectan a los SVF. Una situación similar puede advertirse en la traducción italiana publicada
"lógica" estoica, es decir, la disciplina que abarca la lógica fonnal, la filosofía del lenguaje, la por Roberto Radice de SVF en su totalidad en 1999: Stoici antichi, tutti i frammenti?6 Más
lingüística y la epistemología. 17 A diferencia de van Arnim, Hülser no sólo ofrece los textos recientemente aún, Richard Dufour ha emprend ido la tarea de mejorar la obra de van Arnim
en el idioma original con un breve aparato crítico, sino además una traducción al alemán y en su colección de textos Chrysippe publicada en 2004 en la editorial francesa Les Belles
breves introducciones a cada terna específico. Al igual que van Arnim y LS, Hülser ordena el Lettres.27 Sin embargo, este libro no supera realmente los SVF pues sólo abarca los temas de
material temáticamente. Pero los FDS constituyen un avance muy significativo respecto de su segundo volumen, es decir, la dialéctica y la física. Por consiguiente, la ética queda fuera
LS, ya que incluyen una enorme cantidad de textos importantes que no habían sido considera- por completo. Un aspecto valioso de este libro, sin embargo, es que, si bien los textos griegos
18
dos en LS. Sin embargo, aunque algunos textos petienecientes a la física y a la ética son y latinos que aparecen impresos no van acompañados de un aparato crítico, Dufour emplea las
consignados por Hülser, los PDS no pretenden abarcar estas dos áreas del pensamiento estoi- mejores ediciones disponibles hoy en día. Sin embargo, la selección de textos y los lugares de
co, las cuales están, por tanto, casi totalmente ausentes de la colección a pesar de ser funda- corte son prácticamente los mismos que en SVF. 28
mcntalcs. 19 También cabe mencionar otras tres valiosas colecciones de textos. La primera es
Posidonius, editada por Ludwig Edelstein e Ian G. Kidd Y publicada en 1972. 20 En esta obra 3. Objetivo y estructura dc la presente colección
los autores recogen todos los fragmentos y testimonios conocidos en griego y en latín sobre El objetivo general de la presente colección de textos es ofrecer al lector una colección de
Posidonio, acompafiados de aparatos críticos detallados, breves notas introductorias a los textos antiguos lo suficientemente ampl ia como para permitirle estudiar el estoicismo en su
textos y una introducción general al volumen. Este tomo fue seguido por otros dos de comen- conjunto con cierto grado de detalle, precisión y complejidad. A lo largo del trabajo, hemos
tario, debidos a Kidd y publicados en 1988 y de un cuarto tomo, publicado en 1999, con las tratado sistemáticamente de evitar los problemas que plantea SVF, usando las ediciones críti-
traducciones de Kidd de los textos contenidos en el prirnero. 21 La otras dos obras son Panaetii cas más recientes, intentando no dividir textos dotados de una notable unidad temática y
Rhadii Fralfmenta de Modestus Van Straaten,22 y Paneúo di Radi. Testimonianze de Frances- buscando incluir todos los textos que consideramos fundamentales. La selección que ofrece-
ca Alesse,2 quien realizó sobre Panaecio una investigación análoga, aunque más breve, a la mos no es exhaustiva, pues, por razones de tiempo y espacio, hemos dejado fuera algunos
que realizaron.Edelstein y Kidd sobre Posidonio. Estas tr~s obras, sin embargo, están dedica- textos que pueden ser relevantes para afinar ciertos detalles o señalar ciertos matices doctrina-
das, no al estoicismo en su conjunto, sino al dominio más limitado de estos filósofos estoicos les.
particulares. Nuestro ordenamiento de los textos es temático. Los temas tratados son, en su mayoría,
Algunas de las colecciones que hemos mencionado hasta aquí han sido traducidas total o los que las fuentes distinguen como clásicos dentro de cada una de las tres áreas que abarca la
parcialmente. También cabe mencionar !as traducciones que en años recientes se han realiza- filosofía estoica. Pero también incluimos temas que, si bien no constituyen por sí solos apar-
tados dentro del sistema estoico, tienen en sí mismos un interés filosófico para el lector con-
temporáneo (por ejemplo, el de los universales o el de la motivación para actuar). De este
1, Long-Sedley 1987 (LS). modo, distinguimos treinta temas y dedicamos un capítulo a cada uno, divididos en cinco
16 La selección de textos de filosofia helenística publicada por Lloyd Gerson y Brad Inwood en 1988 grandes grupos: (1) capítulo I (las partes de la filosofía), (2) capitulos 2-4 ('ontología'), (3)
(seguida de una selección de textos de filosofia estoica publicado por ellos en 2008) es un proyecto capitulos 5-10 ('lógica'), (4) capitulos 11-20 ('fis ica'), y (5) capitulos 21-30 ('ética'). Para
parecido al de Long y Sedley, con la salvedad de que los pasajes seleccionados son generalmente más cada uno de los treinta temas, nuestro principal criterio de selección fue incluir todos aquellos
largos, los temas más amplios, y las traducciones no van acompañadas del texto griego o latino.
17 Hülser, 1987-1988 (FDS).

1& Por ejemplo, sobre la teoría de la argumentación, en FDS se incluyen 168 textos, en SVF 38 y en LS 24 De LS hay una traducción reciente al francés hecha por Jacques Brunschwig y Pierre Pellegrin (cf.
10. LS 2001), la cual, salvo por algunas notas y cierto material nuevo, es exactamente el mismo libro que LS.
19 También debe mencionarse la colección de textos editados por Isnardi Parente en 1989 en dos volú- 25 Cf. Campos Daroca-Nava Contreras 2006 .
menes; la obra contiene casi todo el material reunido por van Amim (en traducción italiana, sin textos 26 cr. Radice 1999. Un antecedente importante de la traducción Radice (también basado en SVF) es
originales), con la excepción de los pasajes inciertos o repetidos y con el agregado de algunos textos que Isnardi-Perente 1989. Para una reseña crítica de Radice cf. Méthex.is xm [2000], 171-173. La ventaja de
no están en von Arnim. la edición de Radice para el lector italiano es que dispone del texto completo de los SVF y de la traduc-
20 Cf. Edelstein-Kidd 1972 (EK). ción italiana en páginas opuestas. Un detalle especialmente valioso de este libro son sus índices temáticos.
21 Cf. Kidd 1988 yKidd 1999. 27 cr. Dufour 2004 . Un antecedente importante de la traducción de Dufour (también basado en SVF) es
22 Cf. Van Straaten 1952. Bréhier 1962.
23 Cf. Alesse 1997. lS Para una reseña al libro de Dufour cf. Lukoschus 2006.
6 Introducción Introducción 7

textos que, según los estudios más recientes, son indi spensables para entender cómo los estoi-
Agradecimientos
cos abordaron ese tema particular. Por ello, si bien prácticamente todos los textos que elegi-
mos aparecen en al menos alguna de las princ ipales colecciones que hay en la actualidad - En la elaboración de esta obra hemos incurrido en varias deudas con diferentes institucio-
SVF, FDS y LS- ninguna de ellas los contiene a todos. ~es .Y personas. Marcelo D. Boeri quema agradecer el apoyo proporc ionado por las siguientes
La presente colección i~cluye, además de esta introducc ión, la traducción al español de mstItuclones y personas: CONICET (Argentina), Universidad de los Andes (Chile) Universidad
los. textos con un comen~ano filosófico. Cada capítulo incluye, además, el texto griego o Alberto Hurtado (Chile), Center for Hellenic Studies (Trustees for Harvard Univ~rsity) por un
latmo de los textos tr~ducl~os , ~on un aparato crítico y notas filológ icas y fi losóficas. Al final Jumor. Fellowshlp' en el año académi~o 1999·2000, Brown University (USA), Jobo Simon Gug-
del volumen, hemos mclUldo: (1) las tablas de concordancia entre nuestra numeración de los gcnhclm FoundatiOD I?or un FeIlowshlp en el año académico 2008-2009, CONlCYT (Chile) por
text?s y las numera.~iones ~fr ~cidas en las principales compi laciones modernas de textos el apoyo dado a traves de sendos Proyectos Fondecyt durante los años académicos 2008·2009
e s ~01cos (Anex.o D. (11) dos bibliografías, una de obras antiguas y otra de literatura secundaria, (proyecto 1085103) y 2012-2014 (proyecto 1120127), David Konstan, Eduardo Molina Cantó
as! como una hsta de obras de otros filósofos citados (Anexo II) , (iii) dos glosarios -griego- Eduardo Silva. "Yévalo, Sebasti~n S~nhueza y Tania Squizzato. Ricardo Salles querría agradecer ~
~spañol y latín.griego- de términos técnicos (Anexo 111),29 (iv) un índice de textos citados, o t~os los partICipantes del SemlOarlo de Historia de la Filosofía del Instituto de Investigaciones
mde~ locomm (Ane~o IV), (v) un índice de filósofos estoicos (A nexo V) y, finalmente, (vi) Ftlosóficas de la UNAM? coord.inado por Laura Benitez y José Antonio Robles y el apoyo recibi-
una hsta de las abreViaturas que hemos empleado a lo largo del libro. do del Center ~or Hellemc Studles (T~stees for Harvard University) por un Junior Fellowship en
Por últim?, hemos ~tilizad.o [~s siguientes sig!10s diacriticos: cuando hay alguna laguna el año acadérruco 2003-2004, del InstItute for Advanced Study en Princeton a través del fondo
en ~I tex:to gne.go .0 latmo la mdlcamos con el signo <"'>; los agregados introducidos por "Willis F. Doney Membership Endowment" por un Membersrup en el año académico 2010-
algun editor se mdlcan entre < >; cuando en la traducción agregamos alguna palabra que no 2011, del programa PASPA-UNAM durante el año académico 2010-2011 y de los proyectos
está en el texto or iginal la indicamos entre [ ]. PAPIIT-UNAM lN401408 y CONACYTCB2008-01 100539.
. .Esta colección es el resultado de un trabajo conjunto sobre todos los capítulos del libro. Ambos autores quisieran expresar su deuda especial con Andrea Lozano Vásquez y Andrés
SI bien cada un~ de ellos fue redactado en prImer lugar por alguno de nosotros, ese primer Santa N.tarfa por su. colaboración en el cuidado técnico de múltiples aspectos en el proceso de
borrador fue reVisado a. fond~'p~r e~ otro y, en ocasiones, el texto final incluye partes redacta- confección. de este lIbro. Esf:'1 obra está dedicada a la memoria del profesor Alfonso GÓmez·Lobo,
das p.or am~os. A .contlOuaclon indicamos cuáles capítulos fueron redactados por cada quien cuyo trabajO en filosofia anngua y su bonhomía fueron una fuente de inspiración que se encuentra
en pnmera tns tanCi8 : más allá de lo que podríamos expresar en un agradecimiento formal.

Boeri: 1-3,5-8,11,13- 14, 21-23,25-27,30


Sa lles: 4, 9, lO, 12, 15-20, 24, 28-29

29 Este segundo glos~rio tiene como obje~ivo hacer un relevamiento de algunas de las traducciones que
e~sa.yan lo~ autores latmos (mayom1ente Cicerón, Séneca, Aulo Gelio y Lactancio) de algunos términos
tCCnlCOS gnegos cmpleados por los estoicos antiguos y medios.
Las partes de la filosofía 9

Capítulo 1 1.4. Cicerón, Defin. 3.74 (FDS 348)


En verdad, me atrajo la admirable disposición del sistema y el sorprendente orden de los
Las partes de la filosofía asuntos. ¡Por los dioses inmortales! , ¿no 10 admiras? Pues ¿qué puede encontrarse, sea en la
naturaleza -en la que nada puede ser más conveniente ni estar mejor orgaruzad()-- o en las
producciones que dependen de la acción humana que sea tan sis temático, construido y unido?
¿Qué conclusión no se sigue de su premisa? ¿Qué consecuencia hay que no se siga de lo que
1.1 Aecio 1, proemio 2 (SVF2.35; LS 26A; FDS 15) la antecede? ¿Hay algo que no se encuentre conectado causalmente con otra cosa a punto tal
Los estoicos sostuvieron que la sabiduría es un conoc imi ento de cosas divinas y huma- que, si se alteraras una sola letra, todo se derrumbaría?
nas, y que la filosofia es la práctica de una hab ilidad úti l. La virtud únicamente y en su más
alta expresión es útil , y las virhldes más genéricas son tres: fisica, ét ica y lógica. Ésa es la 1.5. Estobeo, Ecl. 2.8, 13-18 (SVF 3.301; FDS 208)
razón de que la filosofía también tenga tres panes: la fisiea, la ética y la lógica. Hacemos Aristón decía que, entre los asuntos inves tigados por los filósofos, unos nos conciernen,
física cuando investigamos lo relativo al cosmos ya lo que está en él, ét ica cuando dedicamos otros no nos conciernen, y otros están más allá de nosotros. Nos conciernen los asuntos éticos,
nuestro tiempo al modo de vida humano, lógica - a la cual tambi én denominan "dialéctica"- no nos conciernen los dialécticos pues no contribuyen a la rectificación del modo de vida; y
cuando 10 dedicamos a la argumentación. están más allá de nosotros los físicos, ya que resulta imposible conocerlos y no comportan
ninguna utilidad .
1.2. DL 7.39· 41 (SVF 1.45-46; 2.37-38 Y 2.41; LS 268; FDS 1)
Afirman que el discurso filosófico tiene tres partes. Una parte de él es, en efecto, la físi- 1.6. Eusebio, PE 15.62.7-14 (SVF 1.353)
ca, otra la ética y otra la lógica. El primero en hacer esta distinción fue Zenón de Citio en su Más tarde, los del círculo de Aristón de Quíos intentaron decir que sólo había que filoso-
obra Sobre la raz6n, y Crisipo en el libro l de su obra Sobre la raz6n y en el libro 1 de su far sobre los asuntos éticos. Ellos, en efecto, son posibles y beneficiosos; pero los di scursos
Fisica, y Apo lodoro, el Efil o, en el libro 1 de las Il1troducciones a las doctrinas, y Eudromo sobre la naturaleza son todo lo contrario: son incomprensib les y, aunque se los comprenda, no
en su tratado Elementos de ética, y Diógenes de Babilo nia y Posidonio. A estas partes Apolo- comportan beneficio alguno. En efecto, no tendrían mucho más que ver con nosotros, aun
doro las llama "á reas", Crisipo y Eudromo "es pecies", y otros "géneros". Comparan la filo- cuando nos eleváramos a regiones más celestiales que Perseo, "sobre el fluir del Ponto, sobre
sofia con un animal, y a la lógica la asemejan a los huesos y los nClVios , a la ética a las partes las Pléyades", y con nuestros propios ojos viéramos el cosmos en su totalidad y cómo es la
más carnosas, y a la flsica al alma. O, de nuevo, [la comparan] con un huevo: la lógica es lo naturaleza de 10 existente. Desde luego que, al menos por esto, no seremos más prudentes o
exteri or, la ética lo que viene después y la fisica las partes más internas (o " la lógica es la más justos o más val ientes o más moderados, ni tampoco fuertes, hermosos o ricos, cosas si n
cáscara, la ética la clara, y la fis ica la yema"). O [la comparan] con un campo férti l: la lógica las cuales es imposible ser felices. Sócrates, por lo tanto, correctamente dijo que, entre las
es la empalizada que lo rodea, la ética es el fruto y la fisica es la ti erra y los árboles. O, de cosas existentes, unas están más allá de nosotros y otras no nos conciernen. Pues las cosas
nuevo, [la compa ran] con una ciudad bien fortifi cada y admi ni strada según la razón. Como fisicas están más allá de nosotros, las que están después de la muerte no nos conciernen;
dicen algunos estoicos, ninguna parte es preferible a otra, sino que están mezcladas, y hacían únicamente nos conciernen las humanas. Por eso dejó de invcstigar las teorías naturales de
una transmisión mixta [de la filosofía]. Otros, sin embargo, colocan a la lógica en primer Anaxágoras y Arquelao, y " lo bueno y lo malo que ha sucedido en tus palacios". Dicho de
lugar, a la física en el segundo, y a la ética en el tercero. Entre éstos se encuentran Zenón -en otro modo, no es sólo que los discursos físicos sean dificiles o imposibles de [comprender],
su obra Sobre la razón--, Crisipo, Arquedemo y Eudromo. Por cierto que Diógenes Ptolomeo sino que además son impíos y contrarios a las leyes, pues no se dirigen al carácter humano ni
comien za a partir de los asuntos éticos, Apolodoro pone tales asuntos en segundo lugar, Pane- al orden propio de nuestra vida. Algunos, en efec to, consideran que los dioses no existen en
cio y Pos idonio comi enzan a partir de los asuntos físicos, según dice Fanias, el discípulo de absoluto, otros que son "lo infinito" o "el ser" o "10 uno" o cualquier cosa antes que los [dio-
Posidonio, en el libro I de su tratado Conferencias posidoneas . Cleantes, en cambio, sostiene ses] reconocidos. La discordancia es enorme, pues en tanto unos muestran todo como infinito,
que hay seis partes: dialéctica, retórica, ética, política, física, teología. Otros, como Zenón de otros lo muestran como finito, en tanto unos estiman que todo está en movimiento, otros
Tarso, dicen que éstas no son partes del discurso [filosófico], sino de la filosofia misma. consideran que nada se mueve en absoluto.
Algunos afinnan que la parte lóg ica se divide en dos ciencias: retórica y dialéctica. 1.7. Sexto Empírico, AM 7.12 (SVF 1.356; FDS 209)
1.3. Plutarco, SR 1035A (SVF 2.42; LS 26C; FDS 24) También Aristón de Quíos, dicen, no sólo rechazaba el estudio de la física sino también
Crisi po cree que los jóvenes tienen que oír primero (conferencias1 sobre lógica, en se- el de la lógi ca porque es inútil y dañino para los que filosofan; pero además circunscribía
gundo lugar sobre ética, y en tercer lugar sobre física; y, finalmente, deben ocuparse del dis- algunas áreas de la ética, como la exhortativa y la relativa a las sugerencias. Pues ellas caerían
cu rso sobre los dioses como la culminación de estos estudios. Sin embargo, aunque en mu- en el dominio de las nodrizas y los pedagogos, pero para vivir con di cha basta el discurso que
chos lugares ha dicho esto, bastará con citar lo que se encuentra literalmente así en el libro JV nos familiariza con la virtud, nos hace ajenos al vicio, y va en dirección de aquellos interme-
de su obra Sobre los modos de vida: "Ahora bien, primero me pa rece que, de acuerdo con lo dios respecto de los cuales la mayoría de la gente cae en un estado de excitación y es desdi-
que los antiguos han dicho correctamente, los tipos de [proposiciones) teóricas del filósofo chada.
son tres: unas lógicas, otras éticas y otras fisicas. Segundo, que de éstas las lógicas deben 1.8. DL 7.160-161 (LS 31N; FDS 211)
ponerse en pámcr lugar, las éticas en segundo y las físicas en tercer lugar. Entre las fisicas, el [Aristón] eliminó no sólo el área fisica [de la fi losofía}, sino también la lógica, al argu-
discurso concern iente a los dioses está último. Por eso también llamaron 'i niciaciones ' a sus mentar que aquélla está más allá de nosotros en tanto que ésta no nos concierne; sólo la ética
tran smi siones".

L
lO Capítulo 1 Las partes de la filosofia 11

nos concierne. Y compara los argumentos dialécticos con las telarañas que, aun cuando pare- en tanto que su fin es el conocimiento de los métodos demostrativos. Todos los demás asun-
cen mostrar una cierta habilidad artesanal, son inútiles. tos, en efecto, concluyen en éste, en demostrar científicamente, de manera que no es posible
subordinar [la lógica] a ninguna parte de la filosofía, pues si la lógica trata no sólo los asuntos
1.9 Amonio, In A. Pro 8, 15-10, 8 (SVF 1.48; 2.49, 50; FDS 28) humanos, sino también los divinos - en efecto, la usamos cuando debatimos acerca de asuntos
Pero puesto que, como se ha dicho, el estudio propuesto se subordina a la lógica - la que, humanos o divinos- pero no se refiere solamente a las cosas humanas como porciones de lo
según los peripatéticos, es un instrumento de la filosofía- , pero como no todos opinaron así práctico, [entonces] tampoco se refiere solamente a las cosas divinas como [porciones] de lo
respecto de la lógica (se. que es un instrumento de la filosofía), sino que otros pensaron de teórico. Por consiguiente, [la lógica] no es una partícula, sino la tercera parte de la filosofia.
otra manera, mencionemos, pues, no sólo a los que opinaron de modo diferente acerca de eso, Los estoicos creen que de esta manera construyen [su tesis de] que [la lógica] es parte de la
sino también sus opiniones y los argumentos, valiéndose de los cuales, aseveran sus propias filosofía; no obstante, sus intentos son fáciles de rebatir. Pues a lo primero diremos que, aun-
opiniones, como creen. Los estoicos no consideran conveniente llamar a la lógica "instrumen- que la filosofía produce la lógica, no hay necesidad de que ella sea una parte. No, en efecto,
to de la filosofía" ni tampoco "una partícula cualquiera", sino "parte". También algunos porque [aunque] el herrero produce el yunque, el yunque es parte del arte de la herrería, pero
platónicos comenzaron por esta opinión porque, según Platón, la lógica no es un instrumento es un instrumento. A lo segundo diremos que cometieron un para logismo. En efecto, no había
sino una parte, y la parte más val iosa de la filosofía. Los peripatéticos, en cambio, la llaman necesidad de dec ir que, si el arte usa de algo que no es parte o partícula de otro arte, eso es o
"instrumento", no "parte". Tenemos que mencionar las pruebas, valiéndose de las cuales unos bien parte o bien partícula de aquel [arte] que usa, sino que había que agregar que también es
establecen que [la lógica] es un instrumento y otros que es una parte de la filosofía. Antes de un instrumento, es decir que había que decir "aquello que, si no es o bien parte o bien partícu-
eso, sin embargo, debemos decir en qué se diferencia instrumento de parte; ahora bien, "ins- la o bien instrumento de otro arte." Ellos, sin embargo, no recordaron el instrumento porque
trumento" es aquello que no contribuye a la existencia de algo y que, una vez eliminado, el algo no puede ser solamente instrumento. Estas son [las exp licaciones] para rebatir los argu-
todo permanece. "Parte", en cambio, es aquello que contribuye a la existencia de algo y que, mentos mediante los cuales los estoicos, según creen, construyen [su tesis de] que la lógica es
una vez eliminado, el imina de modo conjunto el todo. Por ejemplo, el trinchete es un instru- parte de la filosofia.
mento del zapatero; desde luego que el trinchete no completa su sustancia ni, eliminado el
trinchete, perece conjuntamente el zapatero. La mano, en cambio, es parte del hombre y, 1.10 Alej andro de Afrodisia, in A. Pro 1, 9-2, 2 (SVF 2.49a; FDS 27)
eliminada la mano, también perece conjuntamente el hombre tornado como un todo. En efec- Ahora bien, quienes dicen que ella (se. la lógica) es una parte [de la filosofía] fueron lle-
to, ya no es un todo, sino que está mutilado e incompleto. "Parte" difiere de "partícula", por- vados a ese [enfoque] porq ue, tal como la filosofía trata los demás asuntos que todos admiten
que la parte es una parte grande y la partícula una parte pequeila, es decir, es una parte de la que son partes de la filosofía, ésta, al hacer de su tarea no sólo el descubrimiento, sino tam-
parte. Por ejemplo, la teórica es parte de la filosofía; es partícula, en cambio, la teológica. bién el orden y la constitución de ellas (se. de sus partes), así también sin duda sucede en
Habiendo distinguido previamente estos asuntos, tenemos que decir el modo en que tanto relación con este estudio. Sin embargo, aunque [la lógica] es un producto de ésta (se. de la
estoicos como peripatétícos aseveran sus propias opiniones. Ahora bien, los estoicos afirman filosofía), no es una partícula de ninguna de las otras partes de la filosofía, ni de la teórica ni
que es la filosofía misma la que engendra la lógica y que, grac ias a ella, sería parte de la de la práctica. Pues su tema es distinto del de cada una de ellas, y el propósito de cada una de
filosofía. También formulan otros muchos malos argumentos por el estilo, mediante los cua- ellas es diferente. Y dado que eH as difieren entre sí, se dividen dicotómicamente entre sí.
les, así creen, construyen [la tesis de que] la lógica es parte de la filosofía. Es por eso que hay Dado que esta investigación (se. la lógica) difiere de cada una de ellas, razonablemente podría
que dejar de lado muchos [de sus argumentos] y hay que mencionar aquel que creen que es el dividirse dicotómicamente respecto de ellas. Se diferenc ia de ellas tanto en cuanto a su tema
más constructivo y penetrante. En efecto, argumentan del siguiente modo: si un arte usa algo (pues sus temas son las proposiciones y las premisas) como por su fin y propósito. Su propó-
que no es parte ni partícula de ningún otro arte, eso es absolutamente o parte o partícula de sito, en efecto, consiste en probar que, a través de un cierto tipo de composición de premisas,
este arte . Por ejemplo, dicen, la medicina usa la cirugía, y dado que ningún otro arte usa la se deduce algo por necesidad no sólo a partir de lo establecido, sino también de lo aceptado;
cirugía como de una parte o una partícula, la cirugía no es un instrwnento de la medicina. éste, [sin embargo], no es el fin de ninguna de aquellas [partes].
Pero la filosofia, dicen, usa la lógica, que no es [parte] de ningún otro arte <*> de la filosofía
1.11 Fil6pono, in An. Pro 6, 19-7,9 (FDS 29)
a no ser como parte o partícula. Pero si uno dice que también las demás artes usan la lógica,
Hay que investigar a continuación si tanto la lógica como el estudio dialéctico son parte o
tal como la medicina usa los argumentos deductivos y todos las demás artes usan los argu-
instrumento de la fi losofía, dado que los antiguos opinan de manera contraria y diferente
mentos deductivos, diremos que también aquellas [artes] los usan, pero que no conocen sus
sobre ella. Los estoicos directamente declaran que ella es una parte cuando la dividen dicotó-
métodos y que no se aplican preferentemente a eso. Por ejemplo, el médico no se aplica prefe-
micamente en dos partes diferentes de la filosofía. En cambio, los peripatéticos, esto es, los
rentemente al método deductivo, y no se podría decir que dicho método es una parte o partícu-
discípulos de Aristóteles, [dicen] que es un instrumento. Los de la Academia - entre los que
la de la medicina, sino que en la medida en que le es útil para la demostración de las proposi-
también está Platón- , por su parte, evidentemente dicen que es no sólo parte, sino también
ciones teóricas médicas, en esa medida 10 adopta como instrumento junto con el dialéctico. El
instrumento. Además, los estoicos establecen que [la lógica] es parte de ella (se. de la filosof-
filósofo, en cambio, conoce en la medida que tiene trato, sobre todo, con dicho método. Ahora
ía) mediante un argumento del siguiente tipo: aquello de 10 que se ocupa un arte o una ciencia,
bien, en este sentido los estoicos, como creen, construyen [la tesis de] que la lógica no es un
dicen, si no hiciera referencia a otro arte o ciencia como parte o partícula de ella, es su parte o
instrumento; queda que digan que sea una partícula porque los asuntos humanos son la mate-
partícula. Pues bien, si la filosofía se ocupa de la investigación lógica - que no se reduce a otro
ria de las tres porciones de lo práctico, y la felicidad de la vida humana, la que el político se
arte o ciencia como parte o partícula-, entonces, la lógica es una parte o partícula de la filo-
preocupa por procurar, es un fin. Y, de nuevo, los asuntos divinos son la materia de las por-
sofía . Por cierto que no es una partícula, pues no es parte de la [partícula] teórica ni de la
ciones de lo que es teórico, y la felicidad teórica (o contemplativa) es un fin . Pero el trata-
práctica. En efecto, la partícula de algo también participa del tema y del propósito de aquello
miento lógico no tiene el mismo tema ni [el mismo] fin, pues su materia son los argumentos,
12 Capítulo 1 Las partes de la filosofia 13

de lo cual es partícula; ciertamente, (la lógica] no participa del [tema o del propósito] de [la do, la lógica no es parte o partícula. Por tanto, es instrumento. Y [éste] es el tenor del primer
partícula] práctica, pues su tema son los asuntos humanos y la pasión moderada, en tanto que argumento en estos temas. El segundo argumento tiene el siguiente tenor: la lógica es produ-
su propósito es aque ll o que, en cierto modo, es elegibl e o evitable en relación con dichos cida por la filosofía; todo 10 que es producido por algo es parte de lo que lo produce. Por
asuntos. La lógica, sin embargo, tiene como tema las premisas [de los argumentos] y como tanto, la lógica, en la medida en que es produc ida por la filosofia, es parte de ella. Sin embar-
propós ito probar que, a tmvés de una cierta composición de las premisas que se siguen, se go, también este argumento es fa lso; en efecto, inmediatamente que el herrero produce <un
deduce por necesidad algo, cosa que no es el fin de la [partícula] práctica [de la filos ofía], sino yunque> para sí mismo y, si fuera el caso, el carpintero UD martillo, ninguno de los dos (sc. el
que [su fin] es, como dije, la pasión moderada o lo que en sen tido absoluto es bueno. Así yunque y el martillo) es parte de ninguno de ellos (se. el yunque no es parte del herrero ni el
también la lóg ica no es una partícula de lo práctico, pero ciertamente tampoco lo es de lo martillo lo es del carpintero). También los argumentos de los estoicos tienen un tenor de esta
teórico, ya que su tema son los asuntos divinos, en tanto que su fin es la consideración teórica índole, dado que se apresuran a mostrar que la lógica es parte de la filosofía.
que a ellos se refiere. Pero si [la lógica] no es parte de lo teórico ni de lo práctico, entonces,
COMENTARlO
no será partícula de la filosofia. Resta, por tanto, que la lógica se divida dicotómicamente en
En el helenismo era más o menos habitual hacer una presentación sistemática de la filo-
[partícula] teórica y práctica y que sea una parte de la filosofía. Así también [lo creen] los
sofía según la tripartición fisica, ética y lógica, tripartición que se remonta al académico Jenó-
estoicos.
crates e incluso a Aristóteles; algunos autores antiguos incluso la hacen llegar hasta Platón (cf.
1. 12 Oli mpiodoro, Prolegomena 14, 18-1 5, 30 (FDS 30) Cicerón, A cad. 1. 19; Eusebio, PE 11.1.1; DL 3.56; Hipólito, Refut. l.18, 2. Para la tripartición
Estamos investigando si la lógica es parte o instrumento de la filosofía. Pues bien, hay en Jenócrates, cf. Sexto Empírico, AM 7. 16, Frag. 1 Heinze, y AM7.147, Frag. 5 Heinze;
que saber que ha habido opiniones diferentes sobre ella. Los estoicos consideran que es parte, para la tripartición en los estoicos antiguos cf. texto 1.2). Es en el estoicismo donde esta tri-
los peripatéticos que es instrumento, el divino Platón que a la vez es parle e instrumento -y partición se convierte en el esqueleto de un modelo sistemático de división. Aun cuando se
dice que es parte en el Fedro, donde afirma que la lógica ofrece a la filosofía la explicación hace una distinción de las diferentes regiones del saber filosófico, algunos testimonios enfati-
del coronami ento [del saber], y que es instrumento [lo di ce} en el Fedón, donde afirma " niño, zan que ninguna parte es preferible a otra, ya que todas ell as se encuentran "entremezcladas"
ejercítate a través de la ll amada ·charlatanería' por el tiempo que seas joven; si no lo [haces], (cf. texto 1.2). Los estoicos, según nos informa Cicerón (texto 1.4), mostraron un sis tema
se te escapará la verdad". Mediante estas [palabras] Platón no hace más que mostrar que la filosófico perfectamente coherente y admirable (admirabilis compositio) y una secuencia
lógica es un instrumento de la filosofía, pues nunca podía atreverse a decir que la parte es sorprendente (incredibilis ordo) en lo que se reficre a la organización de los temas; cada
ejerc itación y c harlatanería. Pero esto es [lo que dice] Platón. Los estoicos, por su lado, de- concl usión se sigue de las premisas y cada argumento se sigue del anterior. El conjunto está
seaban comprometerse con su propia opinión a través de dos pruebas; la primera de ellas tiene tan bien organizado que si se alterara una sola letra la totalidad del sistema se demunbaría.
el siguiente tenor: todo aquello de lo cual hace uso un arte o una ciencia, si no es propio de Este tipo de presentación puede ser parte de alguna exageración, pero es ilustrativo de hasta
otro arte ti otra cie ncia es, o bien parte o partícula, o bien parte o partícula del mismo [arte o qué punto los estoicos pensaban que entre las partes de la filosofía debía haber unidad y co-
de la misma ciencia] usada, tal como, por ejemplo, [sucede] en el caso de los modelos. La herencia: la naturaleza (fisica), el lenguaje (lógica) y la conducta (ética) son aspectos parciales
dietética es parte del arte de la medicina y de ningún modo parte de otro arte o ciencia. Por 10 de una misma totalidad, y el más pequeño cambio alteraría y destruiría el todo (sobre las
tanto, la dietética es parte del arte de la medicina y este único arte hace uso de ella. Pues bien, conexiones entre las tres partes del discurso filosófico cf. Forschner 1995: 22-24).
si la filosofía también hace uso de la lógica y no hay otro arte o ciencia que haga uso de ella, Este comentario se centra en tres temas principales: (i) la tesis de que ninguna parte es
entonces, la lógica es parte o partícula de la ti losofía. Pero por cierto no es una partícula; por preferible a la otra, sino que todas están " mezc lada s" (texto 1.2). (ii) La discusión de qué es
tanto, es una parte. Y adecuadamente se añade al argumento "si no es propio de otro arte o exactamente lo que se divide: la filosofía o el di scurso filosófico; (iii) la disputa entre peri-
ciencia" a causa de la astronomía. Pues parecía que la astronomía era parte del arte del pilota- patéticos y estoicos sobre si la lógica es un instrumento de la filosofía o una parte de ella.
je, porque hace uso de él -como lo muestra Arato cuando, al hablar de la Osa Mayor, [dice]: (i) A pesar de los diferentes énfasis que uno puede encontrar en los testimonios acerca de
" los sidonios navegan de un modo correctísimo"- si [la astronomía] no preexistiese siendo la prioridad de una parte de la filosofía sobre otra, parece haber sido común entender que, no
parte de la filosofía. En efecto, se reduce a la [parte] teórica, y la teórica a la matemática. El obstante, todas las partes se encontraban interconectadas. Por ejemplo, la ética tiene ciertos
tenor de la prueba también posee este modo. Es posible, sin embargo, refutarlo en pocas presupuestos que, en sentido técni co estricto, pertenecen a la física y la lógica esto icas. En
palabras y fáci lmente mediante una demostración [referida aJ la lanceta; en efecto, si alguien efecto, la psicología estoica de la acción (para la cual cf. capítulo 24) se explica por el recurso
les dij era: "la lancem, ¿corresponde a algo? ¿No corresponde sólo a la medicina? ¿Hay algu- a varias nociones claves (como "proposición" y "predicado", dos AelCTá, para los cuales cf.
Ilas otras personas que hagan uso de ella o sólo los médicos?" Pero además, ninguna persona nuestro capítulo 8 y los textos allí discutidos) que, en sentido estricto, son estudiados por la
sensata exigirá que la lanceta sea parte de la medicina, si es que la lanceta es un cuerpo, y la lógica. La lógica y la fís ica se conectan por el lado de 10 que nosotros denominaríamos teoría
medicina algo incorpóreo. El cuerpo, sin embargo, nunca es parte de lo incorpóreo. Por consi- del conocimiento o epistemología pues, como veremos (cf. capítulo 6), el origen del impulso
guiente, ¿de dónde surgió el paralogismo? Digo, ciertamente, que en el argumento se ha y la acción tienen una relación estrecha con los estados cognitivos del sujeto. La lóg ica, la
omitido lo que se está investigando, pues ellos deberían decir del siguiente modo: "todo aque- fisica y la ética, por su parte, se articulan en la teoría del significado (capítulo 8), la psicología
llo de lo cual un arte o ciencia hace uso, si no es propio de otro arte o ciencia, es o parte o de la acción y la tesis de que el alma humana es una entidad de carácter corpóreo (cf. capítulo
partícula o instrumento, o es parte o partícula o instnunento del mismo [arte o ciencia] de que 13). El modo en que funcionan las tres partes de la filosofía como un todo queda claro en la
hace uso. Pero, por cierto, no hay ningún otro [arte o ciencia] que también haga uso de la defin ic ión estoica de fi losofia que la carac\eriza como un arte útil (texto 1.1), donde "úti l" en
lógica que no sea so lamente la filosofía. Por consiguiente, [la lógica] es parte o partícula o su más alto grado son las virtudes que, de un modo genérico, son tres: física, ética y lógica (o
instrumento de esta [filosofía] de la que hace uso. Pero desde luego que, como se ha mostra- sea, las tres partes del discurso filosófico). Ética, física y lógica son diferentes aspectos del
14 Capítulo 1 Las panes de la fi1osofia 15

principio organ izador del cosmos, el ÁÓYo<; universal, la naturaleza, dios o "hálito" (1Iv€ü~a) ­ hacer referencia al proceso de transmisión de la filosofía del modo en que el maestro expone
todos nombres diferentes que designan el mismo objeto-, que se man ifiesta no sólo en la una lección de filosofia ante sus alumnos. lerodiakonou ha hecho otra sugerencia que parece
naturaleza fisica, sino también en el lenguaje, en los procesos cognitivos en él implicados y má s convincente: la distinción verdad-verdadero ayuda a especificar la diferencia filosofia-
en la acción. Como es claro, la acción humana no puede explicarse de un modo coherente si discurso filosófico. De acuerdo con los clásicos pasajes de Sexto en los que se expone la
se prescinde del lenguaje que la expresa racionalmente, o de la natura leza que, entre otras distinción estoica (PH 2.81 w83; AM 7.38 w45), la verdad es algo corpóreo - pues es el "conoci-
cosas, da cuenta de la constitución natural del animal racional y su capacidad de autorccono- miento declarativo" (lmCIT~j.111 ano<poV1 ucr¡) de todas las cosas verdaderas", y el conocimiento
c imiento como un agente racional (cf. capítulo 22). La física no estudia los fenómenos natura- es un cierto estado de lo rector del alma, en tanto que lo verdadero es incorpóreo (pues es la
les en cuanto puramente natura les pues, como sostenía Crisipo, la investigación física no debe proposición, es dec ir, un AEK1ÓV, que en el mapa ontológ ico estoico es un ítem incorpóreo; cf.
llevarse a cabo en vistas de ningún otro fin que no sea la distinción relativa a bienes y males capítulo 2). Según la interpretación que sugiere lerodiakonou (1993: 60), la verdad sería a la
(cf. Plutarco, SR 1035C; SVF 3.68). La lóg ica tematiza los fundamentos de la comprensibili- filosofia como 10 verdadero al discurso filosófico; y si la filosofía era pensada como idéntica a
dad de todo discurso humano. Si hay una necesaria interdependencia entre todas las cosas, el la virtud, se la podría entender como una disposic ión de la facultad rectora del alma y por eso
todo no es el resu ltado de una suma de palies ya que cada una de éstas existe sólo en relac ión podría ser tratada como corpórea, al igual que la verdad. La interpretación de lerodiakonou
con las demás. En el plano cosmológico esto se debe a la constitución " neumática" del uni- encuentra cierto apoyo textual parcial en un pasaje de Epicteto, quien, al citar palabras de
verso (cf. capítulo 12, SVF 2.473 y Sexto Empírico, AM 9.127 con el comentario de Forschner Zenón de Citio, sostiene que (1) el tema propio del filósofo no es pasar el tiempo, sino la
1995: 55-56. Para el poder causal del1tVEü¡.w como causa cohesiva cf. nuestro capítulo 14 y razón; (2) que su fin es conservar su recta razón, y que (3) sus principios teóricos son conocer
Boeri 2009c). los elementos de la razón, i.e. conocer los elementos de la razón, i.e. cuál es cada uno de ellos,
(ii) El texto 1.2 presenta varias dificultades: 1) según la mayor parte de los estoicos, lo cómo se ajustan los unos a los otros y qué consecuencias se siguen de ellos (Diss . 4.8.12).
que hay que dividir no es la filosofía, sino "el discurso filosófico" (6 Kala. q:nAocroq>ío:v AóyoC;; Aunque un poco elíptico, este pasaje de Epicteto apoya la opinión de que los estoicos conci-
el. texto 1.1 , en cambio, dice que la filosofía -no el discurso filosófico- tiene tres partes); 2) bieron el discurso filosófico como la colección articulada y ordenada de proposiciones filosó-
diferentes filósofos utilizaron diferente terminología para referirse a las tres partes del discur- ficas verdaderas, de modo que habrían considerado a la filosofía como un cuerpo idéntico a
so filosófico: algunos hablan de j.1Ép'l ("partes"), otros de lÓltOl ("áreas" o "lugares"), otros de una disposición de la parte rectora del alma, y al discurso filosófico como el agregado in-
Eí01l ("especies") y otros de yÉvll (<<géneros"); 3) la observación de Diógenes de que los estoi- corpóreo articulado de proposiciones filosóficas verdaderas (cf. lerodiakonou, 1993: 6 1). La
cos no fueron unánimes en el orden en que debía ponerse a las tres partes del discurso fi losó- conclus ión según la cual la fi losofia es un cuerpo idéntico a una disposición de la parte rectora
fico y 4) la presentación que hace Diógenes Laercio de diferentes símiles usados por los del a lma es también conjetural, aunque tiene cierto apoyo en los pasajes de Sexto ya mencio-
estoicos para describir la estrecha relación existente enrre las tres partes del discurso filosófico nados donde se distingue "verdad" y "verdadero", siendo lo primero un cuerpo y lo segundo
(la filosofia se compara con un animal, con un huevo, con un campo férti l y con una ciudad un incorpóreo.
bien fortificada). De las cuatro dificultades señaladas nos centraremos en las tres primeras. La otra cuestión problemática del texto 1.1 tiene que ver con la terminología uti lizada pa-
Zenón de Citio y Crisipo dividían "el discurso filosófico", no la filosofía; Cleantes, el ra hablar de las partes del discurso filosófico. Apolodoro llama a esas partes lóno<;, Crisipo y
otro representante importante del estoicismo antiguo en su etapa fundacional (además de Eudromo dOll, otros -yÉvr]. La pregunta clave en este caso es por qué algunos estoicos piensan
Zenón y Crisipo), sostenía que "hay seis partes", aunque no ac lara si se refiere a seis partes de que hay que reemplazar la palabra "parte" (j.1€POC;) por "especie" (doo~), "área" (lÓltO~) o
la fi losofia o del discurso filosófico: dialéctica, retórica, ética, política, f1sica y teología. la "género" (yÉvo<;). No hay textos que expliquen o discutan estas distinciones; no obstante, tal
retórica es tratada habitualmente en el contexto de la dialéctica o lógica, la política en el de la vez habría que pensar que el hecho de que distintos filósofos estoicos hayan emp leado pala-
ética y la teología en el de la física, de modo que la distinción de Cleantes no parece introdu- bras diferentes para hablar de las partes del discurso filosófico debe haber obedecido a los
cir nada nuevo (para la algunas precisiones sobre este detalle cf. Barnes 1999: 66-67). Zenón distintos modos en que interpretaron tales partes. Los estoicos le otorgaron una cierta impor-
de Tarso, en cambio, no está de acuerdo con los demás estoicos y sostiene que física, ética y tancia al tema de la división en el contexto de su lógica, lo cual probablemente puede ayudar a
lógica deben ser vistas como las tres partes de la mosofia mi sma. Esta distinción también justificar el importante papel que le asignaron al problema de la organización de la filosofía.
aparece en Estobeo (Ecl. 2.42, 7ss.), donde se dice que Eudoro, siguiendo una práctica estoi- En DL 7.61-62 se ofrece una serie de definiciones (muy probablemente estoicas, ya que se
ca, sugería que el discurso filosófico sea dividido en ética, fis ica y lógica. En ninguno de estos encuentran en el contexto de la exposición de las doctrinas de Zenón de Citio) de qué es un
pasajes, sin embargo, se di scute por qué fís ica, ética y lógica deben ser partes de la fílosofia eIoo<; y qué una olaíp€O"l;: una especie se caracteriza como lo que es abarcado por un género
misma y no del discurso filosófico. Para complicar un poco más el asunto, Plutarco dice (en el (por ejemplo, "hombre", que es abarcado por o está incluido en "animal". A continuación se
texto 1.3) que C risipo sostenía que "las clases o géneros de proposiciones teóricas o especula- da una serie de tipos de división, comenzando por la OtClíp€O"1<; misma: (a) la división de un
tivas" (8Erop11JlOra) del filósofo son tres: unas lógicas, otras éticas y otras fis icas". Esto no género, que es el corte de dicho género en sus especi es próx imas (por ejemp lo, entre los aniw
contradice lo dicho por Diógenes Laercio (en el texto 1. 1) de que Crisipo, como Zenón, divid~ males, unos son racionales, otros irracionales). (b) El segundo tipo de división es la "parti-
ía el discurso fi losófico (no la filosofia), pero tampoco es útil para aclarar la distinción filosof~ ción" (j.1Eptoj.16;), que, según Crinis, consiste en la distribución de un género en áreas (por
ía-discurso filosófico. De hecho no hay textos que expliquen tal distinción. ejemplo, los bienes pueden serlo del alma unos, y del cuerpo otros (omitirnos los otros dos
Algunos estud iosos han sugerido que la expresión "discurso filosófico" hace referencia a tipos de división -"división contraria": CtV110Ia{pEcrt<;; "subdivisión": UltOOtaíPEO"l<; menciona-
la exposición de la filosofía para propósitos de enseñanza (Hadot, 1979: 215). Sin embargo, dos en DL 8.61- pues son irrelevantes en esta discusión). De estas definiciones podría inferir-
en Ol se habla de una "transmisión mixta" (no:pá.ooO"\<; ~tKl~ ) de la filosofía y ta l transmisión se que en tanto una división (OtaÍp€crt<;) resulta de la enumeración de las especies de un género
se distingue de l di scurso filosófico, de manera que esta expresión no puede ser tomada para (racionalw irracional dicho de ani mal, por ejemplo), una partición, en cambio, conduce a una
16 Capítu lo 1 Las partes de la fil osofía 17

lista de partes de un todo o de un género (por ejemplo, los bienes lo son del alma o del cuer- fisica, ética; entre los que establecen este orden se menciona a Zenón, Crisipo, Arquedemo y
po). Es probable que los estoicos que llamaban a las partes del discurso filosófico Ei'Oll estu- Eudromo (cf. texto 1.2, pero véase también capítulo 5, textos 5.3 y 5.14 en los que Epicteto
vieran pensando en un procedimiento similar a la división, en tanto que los que usaron "áreas" respalda la prioridad de la lógica con el correcto ejercicio de la razón que es presupuesto por
estuvieron más a favor de un procedimiento semejante a una partición. Así pues, los q ue cualquier tipo de investi gación que uno se proponga hacer). Sin embargo, Crisipo, según otro
usaron la palabra "especies" habrían enfatizado el carácter sistemático y completo de la divi- testimonio (texto 1.3), ponía primero a la lógica, luego a la ética y por último a la fís ica. Al
sión de las disciplinas filosó fi cas, en lanto que los que usaron "áreas" consideraron el discurso menos dos de los símiles mencionados en el texto 1.2 (el del huevo y el del animal) corres-
filosófico como una disciplina unitaria dividida en pa rtes que corresponden a diferentes áreas ponden a este orden. Es difícil saber con precisión el significado de estos cambios de orden; la
de conoc imiento (cf. Ierodiakonou, 1993: 66-67). insistencia de que, en rigor, no hay ninguna prioridad entre las partes del discurso fi losófico
Esta conclusión, sin embargo, parece demasiado especulativa; al parecer, en el texto 1.2 nos hace pensar que las di ferencias y desacuerdos en cuanto al orden obedecen más a cambios
no hay nada que asegure que ll amar "especies" a las partes del d iscurso filosófico implique de énfas is que a una distinc ión precisa res pecto de la prioridad de una parte con respecto a
necesariamente que se haya enfatizado el carácter sistemático y comp leto de la división de las otra. Los sími les del ser vivo y del huevo da n una idea totalizadora y de unidad de todas las
discipl inas filosóficas. Quizás uno podría inclinarse a pensar que, siguiendo la definición de partes sin que haya prioridad de una parte sobre la otra, pues tanto el ser vivo como un pro-
especie que aparece en el mismo DL y que éste atribuye a Zenón de Citio, los estoicos que ducto natural (como el huevo) no se entiende sino es en completa unidad sistémica de las
llaman "especies" a las partes del discurso fi losófico (entre los que se cuentan Crisipo y Eu- partes funcionando como un todo .
dra ma) piensan que éstas son " al gas" incluidos en el género "discurso filosófico" . Pero en (iii) Finalmente, nuestros textos 1.9-1.L2 documentan la po lémica entre estoicos y peri-
esto no ve mos ningún énfasis puesto en el carácter sistemático y comp leto de la división de patéticos en relación con la tes is estoica de que la lógica no es un instrumento de la filosofia
las disciplinas filosóficas. No es tan claro cómo podría establecerse que el empleo de "espe- (peripatéticos), sino una parte de ell a (estoicos). A pesar de l tono polémico de estos pasajes y
cie" exh iba un carácter más sistemático de la división de las disciplinas filosóficas que si sólo del modo en que la explicación es presentada en dicho trasfondo polémico, son úti les para
se usa "área" o "tópico". "Especie" y "área" son, como lo reconoce lerodiakonou (1993: 64), darse una idea de l argwnento estoico de fondo. Como es habitual en este tipo de informes, los
dos modos diferentes de dividir un género: cuando se lo divi de en especies se llama "divi- peripatéticos (Alej andro, Oli mpiodoro) y los platónicos (Amonio, Filópono) introducen in-
sión", cuando se lo divide en áreas "partición". Llamar a las partes del discurso fi losófi co gredientes aristotélicos para expl icar lo que dicen los estoicos. Por ejemplo, es una distinción
" especies" sólo apunta a una división en un sentido más forma l o técnico de la misma, pues aristotélica, no estoica, hablar de "parte teórica y práctica" de la filosofía; aun cuando Ar istó-
lógica, ética y física son las especies próximas del género "discurso filosófico". Pero si se teles estrictamente no habla de parte teórica y práctica de la fi losofia, sino de ciencias o sabe-
llama a las partes del discurso fi losófico "áreas" se hace una "partición" de diferentes áreas de res (ET[l(yt~)lal) teóricos o prácticos, o de un "pensamiento discurso" (olávota) que puede ser
un mismo objeto. En el caso más genera l, fis ica, lógica y ética no son más que di ferentes práctico, productivo o teórico - <:f. Mel. 993b20-2 1; 1025b25; 1026b5; 1064a I6-17- , parece
d ominios del discurso fi losófico; se trata de una distribución de mI discurso en áreas o "cam- haber sido una extensión relativamente apropiada hablar de partes teórica y práctica entre los
pos": el área fisica, ética y lógica. comentadores griegos de Aristóteles.
En este capítu lo hemos incl uido también algunos testimonios que dan cuenta de la posi- Aunque los contendores de l debate respecto de si la lógica es parte o instrumen to de la fi-
ción heterodoxa del estoico Aristón de Quíos en cuanto al modo en que se divide el discurso losofía suele limitarse a los estoicos y los peripatéticos, respectivamente, Amon io no quiere
filosófico y la relevancia que tiene cada parte de ese discurso. Aristón y algunos de los de su dejar fuera a Pl atón, quien (según su testimonio) habría argumentado que la lógica no sólo es
círculo íntimo creían que únicam ente era perti nente dedicarse a cuestiones de ética (cf. textos parte de la fil osofía, sino "la parte más va liosa" (cf. 1.9). Fi lópono va aún más lejos y sug iere
1.5, 1.6, 1.1 Y 1.8); los asuntos dialécticos, sostenían, no son de nuestra incumbencia en la que, de acuerdo con Platón, la lógica no sólo es parle, sino tambi én instrumento de la fil osofía
medida en que no contribuyen en nada a la rectificación o mejoramiento de nuestro modo de (cf. I.LL ; el enfoque de Fi lópono es ava lado también por Olimpiodoro en 1.12). Antes de
vida. Las cuestiones de fis ica, en cambio, es tán más all á de nosotros pues no es posible cono- exponer brevemente 10 que parece haber sido el argumento estoico para justificar la tes is de
cerlas y no producen ninguna uti lidad; más aún, en caso de que fuera posib le conocer ta les que la lógica es parte de la fi losofi a, conviene detenerse brevemente en la explicación que
cuestiones, las mismas no tendrían ninguna utilidad, dice Aristón. Su sugerencia y la de algu- provee Amonio en el texto 1.9 de la di stinción "parte" ()lÉpo~) y "partícula" (Jl6pIOV), por un
nos de su círculo, entonces, era que, para la vida práctica, los asuntos teóricos relacionados lado, y parte e instrumento (opyavov) , por el otro (jJ6plOv también podría entenderse como
con el conoc imiento de la naturaleza y todo lo que ella implica no tienen importancia (cf. "porción", pero, como es claro en estos textos, el vocab lo se usa para indicar una "parte pe-
textos 1.5 y 1.6). No seremos más justos, prudentes, valientes o moderados, argumenta queña", i.e. se trata de una "partícula"). Tales dist inc iones, en e fecto, son relevantes en el
Aristón, por el hecho de saber cómo es el cosmos o la natura leza de lo existente. Aristón y los argumento estoico, tal como se lo reporta en la versión proporcionada por los comentadores
de su entorno dicen estar suscr ibiendo una pos ición estrictamente socrát ica, según la cual hay griegos de Aristóteles reproducid os en estos pasajes.
cosas que están más allá de nosotros y hay otras que directamente no nos conciernen (texto Comencemos por la distinción instrumento-parte: (a) un instrumento es algo que no con-
1.6; sobre el desi nterés de Sócrates por las cuestiones fisicas o, en general, de orden cosmoló- tribuye en nada a la existencia de algo y a tal punto ello es así que, si dicho instrumento se
gico, véase JCDofonte, Mem. 1.1.1 - 16 y Aristóteles, Met. 987b 1-4). El otro punto importante elimina, el todo no se elimi na. (h) Parte, en cambio, es lo que sí contribuye a la existencia de
relacionado con las innovaciones de Aristón (y que se sigue de su crítica a la lógica y la físi- aque llo de lo que es parte, y si se destruye, ta mbién se destruye el todo ("en cuanto todo") del
ca) tiene que ver con el hecho de que eliminó la división tripartita de la filosofía (cf. texto 1.8) que la parte es parte. Ejemplo de (a) es el trinchete del zapatero: si el trinchete se elimina, no
y la redujo a una sola: la ética. se destruye el zapatero junto con el trinchete. Un ejemp lo de (b), en cambio, es " mano", q ue
También cabe preguntarse qué importancia tuvo -si es que ttlVO alguna- el orden en que es una parte del hombre entendido como todo del cual una mano es una parte suya . En efecto,
los estoicos ponían las partes de la filosofía. El orden atribuido a va ri os estoicos es lógica, si se mutila una mano de una persona, ésta ya no será el todo que era antes de ser mutilada . Si
18 Capítulo 1 Las partes de la filosofía 19

uno intentara aplicar esta distinción a la polémica sobre el esta tus de la lógica, tendría que decir que si un arte usa de algo que no es parte o partícula de otro arte, cso es o bien parte o
decir que, según los estoicos, la lógica es parte del todo (entendido como un "todo completo") bien partícula del arte que usa, sino que habría que agregar "si no es o bien parte o bien partí-
que es la filosona, porque si se elimina la lógica lo que habrá es una "filosofía mutilada" que, cula O bien instnllnento". Aunque la explicación de por qué habría que agregar "instrumento"
en sentido estricto, ya no será fi losefia. El modo en que sug iere entender Amonio la relación es un poco oscura ("no recordaron el instrumento porque algo no puede ser solamente instru-
parte·todo resulta bastante estoico y sin duda coincide con la imagen "organicista" en la que mento"), es evidente que la intención es indicar que no es suficiente con mostrar que algo
proponen los estoicos abordar la filosofia mediante sí miles orgánicos (cf. supra texto 1.2, puede ser parte o partícula de un todo mayor, porque, además de eso, también puede oficiar de
donde se la compara con un anima l y un huevo). En efecto, en tal tipo de modelos el todo no instrumento de ese todo. La objeción de Olimpiodoro parece un poco más completa y explica
es la mera suma de parles, sino que las partes se encuen tran ínti mamente integradas al todo con más claridad por qué sería necesario introducir la noción de instrumento. (1) Un instru-
(se trata de la diferencia de un todo continuo ---el que favorecen los estoicos- respecto de un mento como la lanceta es prop io de la medicina y de los médicos; (2) eso, sin embargo, no
todo que opera por contigüidad, como el que es el resultado de l ensamblaje más o menos significa que deba creerse que la lanceta es parte de la medicina, yeso es así por dos razones:
mecánico de partes; para este tema cf. capítulo 12 y nuestro comentario a los textos allí in- (2. 1) la lanceta es un cuerpo y (2.2) la medicina es un incorpóreo. Pero (3) dado que un cuer-
cluidos). Inversamente, según la distinción de Amonio, para un peripatético la lógica sería po nunca es parte de un incorpóreo, parece haber una falacia (claro que un estoico, sobre la
instrumento de la filosofía porque ella no contribuye a la existencia de la filosofía y, aun base de su fisicalismo, siempre podría argumentar que un arte o ciencia no es un incorpóreo,
cuando sea eliminada la lógica, la filosofía seguiría existicndo (un enfoq ue que, sin embargo, sino un cuerpo porque no es más que un estado del alma que, según los estoicos, es un cuerpo;
no parece muy aristotélico). para los argumentos estoicos a favor de este enfoque cf. capítulos 6 y 13). De aquí, (4) Olim-
La segunda distinción de Amonio consiste en mostrar que (c) parte y (d) partícula son di- piadora infiere que lo que hay que decir es " todo aquel lo que un arte o ciencia usa, si no es
ferentes, pues (c) es una "parte grande", en tanto que (d) una "parte pequeña", i.e. una "parte propio de otro arte o ciencia, es o parte o partícula o instrumento, o es parte o partícula o
de la parte". Por ejemplo, la parte teórica es parte de la filosofía ; la parte teológica, en cambio, instrumento del mi smo [arte o ciencia] que usa" . Pero (5), como no hay ningún otro arte o
es una partícula porque es parte de la parte teórica. Una vez hechas estas distinciones, pase- ciencia que también haga uso de la lógica, a no ser la fi losofía, se sigue que la lógica es parte
mos ahora a explicar los argumentos estoicos a favor de consi derar la lógica como parte de la o partícula o instrumento de esta fi losofia, de la que hace uso. Y (6) como se ha mostrado,
filosofía. cree Olimpi odoro, que la lógica no es parte o partícula, debe ser instrumento. Éste es proha-
Argumento J: la lógica es parte de la fil osofía porque ésta produce o engendra la lógica. blemente el argumento más detallado adversus sloicos, aunque, como hemos señalado, los
Este cuasi-argumento tal vez es, como indica Amonio en 1.9, un " mal argumento", pero la estoicos seguramente rechazarían algunas premisas.
explicación se construye, de nuevo, sobre el modelo organicista según el cual el todo es ante- Argumento 3: en un contexto peripatético Alejandro de Afrodisia (cf. 1.10) atribuye a los
rior a la parte. En el texto 1.1 2 Olimpiodoro suministra una versión (apenas) más completa del estoicos las tesis (parcialmente también respaldada por Amonio en 1.9) de que, aunque la
mismo argumento: (i) la lóg ica es producida por la filosofía; (ii) todo lo que es producido por lógica es un producto (epyov) de la filosofía (ésta es una manera diferente de formu lar el
algo es parte de lo que lo produce. Por tanto, la lógica, en la medida en que es producida por Argumento 1), no es parte de ninguna de las demás partes de la filosofía (Alejandro piensa,
la filosofía, es parte de ella. Tanto Olimpiodoro en este pasaje como Amonio en 1.9 creen que como Amonio, en la parte teórica y práctica de la filosofía. El pasaje de Alejandro citado en
es fácil rebatir este tipo de argumento: según Olimpiodoro, lanto el herrero como el carpintero 1.10 es continuado en el capítulo 9, texto 9.20, donde se retoma el debate entre peripatéticos y
producen sus propios utensilios (se. el yunque y el martillo, respectivamente); sin embargo, ni estoicos sobre el estatuto de la lógica). y ello es así porque su tema es diferente del de las
el yunque ni el martillo son parte del herrero y del carp intero, respectivamente. Amonio, por demás al igual que su propósito (cf. la misma idea en el texto 1.9). Con la excepción de la
su parte, sos tiene que, aun cuando la filosofía produce la lógica, ello no implica que necesa- lógica, no hay ninguna parte de la filosofía cuyo tema sean las proposiciones y las premisas de
riamente és ta sea parte de aquélla. Pues aunque el herrero produce el yunque, éste es parte del los argumentos, ni hay ninguna parte de la filosofía cuyo fin o propós ito sea probar que algo
arte de la herrería (y es un instrumento). se deduce necesariamente a partir de un cierto conjunto de premisas. Si esto es así, entonces,
Argumento 2: éste es el argumento que, según Amonio, es "el mas constructivo y pene- la lógica debe ser parte de la filosofía y una parte diferente de las demás (aunque, claro está,
trante", y puede articularse del siguiente modo: (i): si UD arte usa algo que no es parte ni partí- las "otras partes de la filosofía" en que piensan los estoicos no son la teórica ni la práctica,
cula de ningún otro arte, ese algo absolutamente es parte o panícula de dicho arte. (ji) La sino la ética y la fisica).
cirugía, por ejemplo, la usa solamente la medicina y no hay ningún otro arte que la emplee Argumento 4: el Argumento 3 es parcia lmente reproducido también por Amonio en 1.9,
como su parte o partícu la. (iii) Por tanto, la cirugía es parte de la medicina, como la lógica lo aunque él introduce otros ingredi entes (ausentes en Alejandro) que parecen coincidir con
es de la filosofía (Amonio proporciona otro ejemplo - el uso que pueden hacer de la lógica alguna idea de Epictelo en nuestro capítulo 5, texto 5.13: los procedimientos provistos por la
otros artes o di sc iplinas- para indicar que, no obstante, el uso de la lógica que puedan hacer lógica se encuentran en la base de los mecanismos argumentati vos y de comprensión que se
esos otros artes se reducen a la utilidad que tal uso puede tener dentro de cada disciplina, pero encuentran en las demás partes y sus temas (cf. 1.9: "usamos la lógica cuando debatimos
no lo utilizan preferentemente como algo central de su disciplina). La argumentación es repe- acerca de asuntos humanos o di vinos"). Y esto es así porque todos los demás asuntos conclu-
tida con leves variantes por Filópono en 1.11 y por Ol impiodoro en 1.12. En todo caso lo que yen en la posibilidad de hacer una demostrac ión científica (É1tt(}trH.l.OVlK&~ anoowevúvat;
el argumento se propone mostrar es que si la lógica no se subordina a ningún otro arte o cien- Amon io seguramente entiende este procedimi ento en un sentido aristotélico fuerte de "ciencia
cia, a no ser la filosofía, debe ser parte suya (en 1.11 aparece la discus ión más detallada de por demostrativa" como conocimiento demostrativo). Si esto es así, la lógica no puede subordi-
qué la lógica no puede ser "partícula", sino únicamente "parte", cn el sentido indicado al narse a las demás partes y no es parte de la fi losofía, sino la tercera parte de la filosofía (de
comienzo de la secc ión correspondiente a estos textos). También este argumento es conside- nuevo, Amonio piensa en la lógica como tercera parte luego de la parte teórica y práctica,
rado deficiente por Amonio (1.9) y por Olimpiodoro (1.12): Amonio cree que no basta con quod non en el caso de los estoicos).
20

Como se ve, es probable que la decisión estoica de pensar en la lógica como parte de la Textos Anotados
filosona, no como instrumento, obedezca a razones sistemáticas que tienen que ver con su Las partes de la filosofía
noción de la filosofía como sistema, es decir, como una estructura ordenada y coherente en la
que ninguno de sus ingredientes podía ser prescind ible sin que se vea afectada la tota lidad . Al
menos en ese aspecto la distinción de Amonio (ef. 1.9) entre "parte" y "partícula" resulta
decisiva para comprender el enfoque estoico en este detalle que, al parecer, no es menor. 1.1 Aecio 1, proemio 2 (SVF 2.35; LS 26A, FDS 15)
al ~ ouv L'tO)lKOI. E<pacrav 1"~V ~ crOlp(av dvat 9EÍrov tE Kal
av9púmívrov E1tlcmí~r¡v, t~V M <ptAoo"O<p(av amcrlO"lV brtTllodou léxvrlc;, brrrlÍ.O€lOV 8' dVal
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AoytlGÍv' Ot' ~v ahíav Kat rpl~p~e; ÉCíttV ~ qnAúcroepía, ~e; TO ~ eplJatKOV TO o' r¡8tKOV
5 TO 8E AoytKÓV' Kal epUatKOV IlEY orav 1tspl KOO)lOU ~TlTcO¡.u:v Kol T&V f;y Kóa).U9, ~8tKOV ro oe
KarTlcr;(oAllIlÉvOV 1tspl rov avGpál1ttvov píov, WytKOV oE TO 7tspl rov Aóyov, Kat o
OlaN::K't'tKOV KaAoUOlV.
1-2 nlV p€\i crocp(av ... ctO'lOlOW Para una definición alternativa de sabiduría y filosofía cf Séneca, Ep.
89.4-5 (LS 260), donde también aparece la definición de sabiduría como "conocimiento de las cosas
divinas y humanas" y como "conocimiento de las cosas divinas y humanas y sus causas". Sobre cto'Kr¡m~
cf. Epicteto, Diss. 3. 12.3-4: "no todo lo dificil o peligroso es útil para la práctica, sino lo que conduce a
concluir lo que está previamente establecido".
2-3 emníóslOv ... t~V apsTIÍv La utilidad propia de la virtud y de las tres partes de la filosofia como vir-
tudes más genéricas está dada por el hecho de que su posesión garantiza una vida razonable, la vida
propia del sabio (cf. los capítulos 26 y 30). La virtud es un arte que se refiere al modo de vida total, vida
que presupone la posesión y ejercicio de las tres partes de la filosofia (cf Estobeo, Ecl. 2.66, 14-67,4; LS
61G).
3-4 ap€1'u¡; ói: T(l:~ Y€VlKWtIÍta¡; ... Aoyuoív Cicerón, en el contexto de una doxografia estoica (De fin.
3.72), explica en qué sentido debe entenderse que las partes de la filosofía son "virtudes": los estoicos
llaman virtud a la dialéctica (1), porque ella nos proporciona un método para que no asintamos a lo falso,
(2) para que no seamos engañados por una probabilidad engañosa (captiosa probabilitas), y (3) para que
seamos capaces de sostener y defender lo que hemos aprendido sobre los bienes y los males . Sin la dialéc-
tica uno se aparta de la verdad y puede ser engañado. Así pues, si la temeridad y la ignorancia son vicios,
la dialéctica, que las elimina, debe ser una virtud. Por su parte, también la física es una virtud porque
quien ha de vivir en conformidad con la naturaleza debe tomar como su punto de partida el cosmos en su
totalidad y su administración (cf. Plutarco, SR I 035C; SVF 3.68). Para juzgar apropiadamente acerca de l
bien y del mal hay que conocer el orden de la naturaleza y si hay conformidad o no entre la naturaleza del
hombre y la naturaleza universal (sobre este importante detalle cf. los capítulos 23, texto 23.1, Y30, texto
30.3). Aunque se omite la explicación de por qué la ética es una virtud, puede comprenderse por qué lo es
a partir de lo dicho respecto de la física como virtud (cf. Cicerón, Dejin. 3.72-73).

1.2 DL 7.39-41 (SVF 1.45-46; 2.37·38 Y 2.41; LS 268; FDS 1)


Tpt)lEpr; epamv EIvat tOV Ka-t'U cp tAoaoepíav AÓYOV' dvat yap
autou ro IlEV Tt epUatK6v, TO oE ~8tKÓV, ro OE: AOytKÓV. o{)rro OE:
7tpó.ho~ otsiÁ.E ZT¡vcov Ó KtnEU~ Év rép TIEpt ÁÓyou Kat XpúO'l1t1tO~
EV tép a' TIEpl Aóyou Ka1 f;v Té) a' t&v <DUalKillv Kal 'A1toU60copoe;
5 ó "EeptMOe; Év tép 7tpómp rcOv Ete; rO. 86y)lara daayeoy&v Kat
EÜOpO~lOe; EV 't~ 'H8t!CÜ aTOlXEtCÓaEt Ka1 ÓtoyÉVll~ ó 8apuAcóvtoe;
Kal TIoaEtOCÓVlO¡;.
TauTa OE: ta IlÉPll ó Ilb.: 'AltoUóOcopOe; "C6ltou~ KaAEt, Ó 6E
Xpúat7t1to<; Kat EÜOpO¡.lOe; s.lOll, aAAOl yÉVll· StKÚsoucrt OE: ~4>C9
10 T~V eptAoO'oepíav, OO'tOl<;!lEY Kal VSÚpot~ ro AOytKOV 7tPOaOIlOtOUV'tSe;,
TOt~ oE ao.pKcooEO'tÉpOl~ tO Y¡8tK6v, tU 6E l.IfUX~ 10 <pUalKÓV. ~
nciÁIV 041' ta )lEY yap ÉKTO¡;; etvm "Ca AOytKÓV, ta 6E )lSta mUta
TO ~elKÓV, ta O' EarotÚtro lO epUalK6v. ~ aypó) 7tall<PópQ)' <oú> 'tOv
)lb.: 1tSplpepAll)l€.VOV r,ppo.Y)lov TO AoytK6v, cOv oE Ka p7tOV 10 ~etKÓV,

l.
22 Capítulo 1 Las partes de la filosofía 23

Cicerón, Acad. 1.19; Eusebio, PE 11..3-6; DL 3.56; Hipólito, Re! 1.18). Sexto Empírico, en cambio, la
15 l~V BE y~v ~ rO. OÉvópa 10 <pUOlKÓV. ~ nÓÁEt KaA&~ ttttlXlO¡..tÉVl.1
atribu)'t a Jenócrates y a los peripatéticos (AM 7. 16) . Ninguno de estos escritores, sin embargo, habla de
Ka\ KOto. Aóyov ÓIOIKOUllévl]. eC(iJ/llÍlmTQ lógicas, éticas y fisicas, sino de "partes" lógicas, éticas y fisicas.
Kal OÚe€V ¡.tÉ po~ TOO ÉtÉpou 1IpOKtKpícrem, KaOá t\Ve¡; aúrwv 12 Crisipo pretende derivar -rf.Actu( ("iniciaciones") de tEA.Eutalo~ ("final"); cf. EtymoJogicum Mag-
<pUOlV, áU.lt. ..u::¡..t{X9m aútú. Kal nlV ttupóooow ¡..lUCTllv Enolaov. num 75\.16-22 (SVF 2.1(08): "Crisipo dice que es verosímil llamar 'iniciaciones' (tEA.&tá¡;) a los discur-
oe
ñUOl 1Ip&tOV IJEv TO AóylKOV táttoucn, oeúu:pov SE TO <j>UOlKÓV, sos sOOrt los asuntos di vinos, y que en todas las cosas hay que enSeñarlos al final, cuando al alma se le
20 Ka1. Tphov TO ~elKÓV' 6)v san Z~vOJv f:v Tcg TIepl /..6you Kal presenta un escollo y lo domina, y es capaz de ca llar frente a los no iniciados. Pues escuchar sobre los
Xpú",•• ", Kal 'APXéo~ ~", Kal EüoPOllO'. dioses y volverse rectamente continentes sobre ellos es un enonne premio". Véase también Platón, Fdr.
'O }lEY yap IltoAe}laeUC; ,1wyÉVT]C; ano ¡ro" ~elK&V apxetat, 6
249C y250B-C, donde tEAEní ("iniciación") se conecta con tD..rov ("perfecto").
Ó' 'AnoAA68ropoc; óeún;pa ta ~OtKá, ll avutnOC; OE: Kal nocret8cóvlOC; 1.4 Cicerón, Defin. 3.74 (FDS 348)
ano tooV <PU01KWV apxoV'tal, KuOá <PllO"l cI>cnvíac; Ó IlOO€10roV{OU Verum admira bilis compositio di sciplinae incredibilisque me rerum traxit ordo; quem, per
25 YVÓJPIIlOC; év np 1tPCÓtC9 tOOV IlocnnocovEÍrov crxo')..fJ)v. ó 8e K4ávOllS deos irnmortales! Nonne rniraris? Quid enim aut in natura, qua nihil est aptius, nihil
e~ ¡..tépr¡ qnloí, ¿haAeICTIKÓV, Pl]WplKÓV, ~elK6v, 1tOAl't"lK6v, ,+,U01K6v, descriptius, aut in operibus manu factu is tam compositum tamque compactum el
OeoAoYtK6v. MADI 8' ou rov AÓYOU 'w ura IlÉpTJ 'Pucrív, O:AA' Cturi;c; coaegmentatum inveniri potest? Quid posterius priori non convenit? Quid sequitur, quod
n1, ~u..ocro~(a" 00, Z~vrov 6 TapcrEú,. TO oe AOYIKOV ~épo, ~acrlv 5 non respondeat superiori? Quid non sic aliud ex alio nectitur, ut, si ullam litteram
eVLOt Et~ Mo OICLtP€tO'Ocn E1ttcrt~ ,..ta~, €1¡;; P1llOPllCllV KOL s1S Sta- moveris, ¡abent omnia? Nec tamen quicquam est quod moverit posit.
30 AeKtlK~v.
1.5 Estobeo, Ecl. 2.8, 13-18 (SVF 3.301; FDS 208)
I <pao"IV FP, Edelstein-Kidd, Marcovich: <Pllaív B 4 f:v t4J a' tooV $UO'lKWV Long: f:v r TI 1'WV $UOlKWV 'AplO''t(OV E<Pll1:&v ~r¡Toullévrov 1tapa TOte; qnAoo6<p0l¡;
Marcovich: Év -rti a' tWV <l>UO"lKWV PF 3 Ó ''Eq)\M~ P von Amim, Edelstein-Kidd: Ó EqlllJ.oc; B lF: Ó
6lPllAO':; 8 2 HOlser 12 beto.:; P: c~(O Fp5: om . BplQD 13 oll add. von Amim 17 itpOKEKpía€lal cadd., nI flev etvat 1t'pOe; ~Ila¡;, rO. DE llllBev 1t'pOe; ~Ilae;, ta 8'
van Amim: anOK€KpíaeO: t Cobel I nva; aUTrov !pumv BP : <pClO"t tlV&; F: !Caa éí. nv~ von Amim 18 Im'P ~~a, Opo, ~~a<; ~EV 'u ~OIKá, ~~ .po, ~~a, o.
alla. IlElltX(lClI p2Q: áva~Il ¡Xeal BplF la OI\l),¡¡KTIKÓ· ~~ yup cru~~ÓAl.Ecr9at .po, •• avóp9roOlv
Una versión ligeramente diferente de los símiles puede encontrarse en Sexto Empírico, AM 7. 17- 19
5 piou' Ú1t'Ep ~Ilae; oE ru <puO"lKá' &Oúvara yo.p tyvroa9at
(Feag. 88 EK). mi ouoE napÉXEtV xpEÍav.
1 Tp lllEP~ <paGtv ...A.6yov La tripartición de la filosofia se volvió un lugar común durante el período 6OtilE codd.: COIT. Meineke
helenístico (cf Sexto Empírico, AM 7.22-23 Y Séneca, Ep. 89.9 ss.).
1.6 Eusebio, PE 15.62.7-14 (SVF 1.353)
S Como observa Kidd ( 1988: 349~350), la lectura 6 "EcpIU~ ("el que pestañea", un apodo de Apolo-
doro probablemente debido a un defecto en sus ojos) no es segura, aunque prefiere adoptarla por parecerle i,'!tt9'ÜatEPOV ol1tEpl 'Aplmoova tOY Xí:ov €1t'EXEtPllOav A.tyElV
peligroso confiar demasiado en Cicerón, ND 1.93 (cuya lectura también encuentra incierta), quien favore- ro; MOl )lóva ta. ~8tKa <ptAooo<pElv' €tvOl yap o~ Taura IlEv ouva1:u Kal roq¡é-
ce la lectura !úUo~. El Apolodoro mencionado en esta linea debe ser Apolodoro de Seleuc¡a, d¡scípulo )J~a, tOU~ lléVtOl1tEpL r'ij<; <PÚOEOO<; Myou<; 1t'UV TouVaVtlOv ll~t€ Ka1:a-
de Diógenes de Babilonia. ),~lttoUe; dVOl Il~t€ Kal El o<p8elEV, O<p8Ao<; EXElV rt. )llloev yap ~111V
5 Eota8cn 7rAEOV, aU' ouó' el IlETEOOpór EpOt toi) nEpaéroe; a.p9éV'TEe;
1.3 Plutarco, SR 1035A (SVF 2.42; LS 26C; FDS 124)
'O Xpú(m,[1Io~ OtEtat oe'lv tWV AOY1KWV 1tPWtOV aKpo- ultep tE nÓVfOU XEUIl' U1tÉp fE n 4tá8a
QcrOm tOU~ véou~ Ó€ÚtEPOV i5e tWV ~elK&V I.Hml ó€: touta autOi~ tOle; O)lllaO't KU1:l(01).l.EV TOV 1t'6..vta K601l0V KaL T~V TOOV OVHOV q:nJGlV,
tcOV <pUcrIKWV, roe; av lÉAO~ oE tOÚ'l'OU; tOV 1tEpt 8Erov A6yov ~n~ o~ 1IOtÉ EcrtlV' 0-0 yap Dr1 ólá yE TOUtO epPOV1¡1CO't€POll<; ~ OtKatoTépou<;
Ecrxarov 1t'apaAall~ávEtv.noUaxou óE roúrrov un' autoú ~ aVOp€tolÉpOUC; ~ O'ro<ppovEO'tépoue; ~~laC; EOEcrOal Kalll~v ouBe toxupouc; ~ Ka-
5 AeyollÉvrov apKécr€1 1tapa8écr8ca la EV 1:(9 1:Etápt<9 1t'€pl 1O }.ou~ ~ 7rAouoíouC;, rov xwple; OUX otóv TE d>80l1l0VEIV. o8tv opOOOC; dnE
Bírov qovta Kan! A~tV oürroe;" 1t'pónOV llEv oov OOKet ÚIlKjXÍrlle; Ka! Hav KaA&~, 01:1 roov ovrcov Ta. Il&v U1Iep T¡).tUC; etll, Ta OE ouoev
llOt Ka1:a. ro' óp8we; ú1t'a 1:&v ap-,(aíoov dpllllÉva tpía yÉvll IIpOC; ~llaC;' EivOl yup ta <pUOlKa IlEV únep ~)laC;, "[a. O€. llEta tav 8ávatov
t &V 'Toi) <plAOcr6<pou eEropr¡~Útrov efval, 'Ta ~IEv AOytKa ta. oooi:v npoe; ~~Qe;, )l6va oE npae; ti~ae; 1:0. civOpÓ>mva. taÚtll oe Kal
O' ~91KÓ 'Ta óE <pUO'lKÚ ' tita 'Toútrov OEiv rátt€cr8at 1tp&w ¡:aípttv ourav eln6vra tti 'Ava~ayópou KOL'APXEÁúou <pUalOAoy{q. ~r¡TeiV
I O ~ev ta AOY IKa oeúTEpa oE ta ~8tKa TpÍta 0& ta <pUOlKá'
150m oi EV IlE"'fÚPOlO't KaK6v <1:> ayaSóv TE tÉtuKtat.
o
r rov OE epUOlK&V EOXaroe; tivcu 10Cpt rrov 8EcOV AóyO(;:
010 Ka! rEAtTae; <1tPOO'>lly6pEuao.v ttl<; TOÚWU 1topa86- Kal aAACOe; OE EtvUl tOUe; cpU<JlKOUe; Aóyoue; Ol> xaÁ.E1t'O~ OUOE aouvútOUe; 116-
O'EIe;. UIJ.O.. Kat acrE~elC; Kal1:oie; VÓ~OlC; {mEVavTlou<; KallJ,r¡8ev 7rpae; av8pó)1ttvoV
\'0\',
~Bo~ Ka, KÓO'~OV ~íou mi) KaS' lÍllue; cruVTEívovTac;' roue; )lEY yo.p a~lOuv
3 ro~ ay tD..~ Pohlenz: rooaútco~ codd. von Amim I tOútOl~ om. rE I trov Oe&v AÓycov B 4 rrolJ..ét~
Oi; lOÚtWV von Amim 5 A€yo¡1ÉVcov von Amim 6 Kata MC;lv ex,ovta pOI van Amim 9 oEiv tátTE09at ~~8' EtVat SEOUe; 1:0 1tapánav, TOUe; oE "[o
a.1t'ElpOV ~ 'to ov ~ lO ev, KU\ náv'ta
XdvzB, van Arnim: O€IV 1IpO-ráHEO"eCLl a: Of;:\ 1tpotúrr€Cf9at AbgE 12 1tpo<Jlwópc.uaav Bemardakis, 20 ~aM..ov ~ TOUe; vOlll~o)lévouC;" Tf¡V T' 0.0 8tu<pcovíav 1t'U~móAAT]V OOT]v '
Cherniss: llyóp€Uaav codd. tOU~!lEY rap QnElpOV (mo<palvElv 'rO xov, TOUe; OE: nE1rSpClcr!lévov, Kal 'toue;
'-8 tpía ytvr¡ ... la oc qlUatKá Esta tripanición de la filo sofia con frecuencia se atribuyó a Platón (cf. ~ O:~IOUV ürrav1:u KIVetcr8cu, TOUe; OE: Ka8ána~ ll'1oév.
24 Las partes de la filoso na 25

15 T€A€t nvt 1tpo::; TO etVCtl Ka! 0'Ú aVCtlpEOÉvtO~ cruvavmp€tTCtL tO OAoV. otov
~-3 ~<P€~:l~la van Ami~ 3 d Kal Ocp8f:lEV,Van Am,im 6 q)l)O"\v 1Tl~ van, Arnim 10-11 elnE l:;COKpéftTJ<;
OH 'HuV QVHOV van Amlrn 15-16 Kal )11106\1 1tpO~ av8pwmvov 1']80'; Km KÓO)lOV ~¡O1) tOÚ Ka6' ~)laC;
tO crKll1'ÉCO¡; opyavóv Eanv alllA'l' OU yap ~ al.llA.Tl crt.l¡.t1tAr¡pCOUKf¡ Ecrnv t~~
c:ruVTBÍVOVWC;" am. van Amim 18 OOT[V cadd .: ouauv van Arnim oúcrÍa::; aú1'OU, OUDE TCtÚ1'r¡~ a.<pavtcrOdcrr¡::; cruva1t6AAUTCtl ocrKUT€Ú::;' T¡ XElp 08
).l€po::; ECIT!V 'tOÚ avOpdl1tou, Kal T~::; XelpO;; a.VOlpE8EÍcrr¡~ auva1tÓMUtm Kal
6 Ú1tSP n: ¡¡ÓVlOU I1AEláSa Eurípides, Fr. 131 Nauck
OAO~ Ó UVepC01tO~ ' OÚK€n yap OAo::; EcrtlV, aAAa KOAO~O::; Kal o.tEAf¡::; Ecrnv.
o ••

8-10 q:lPOVLJ.-ICOTSpOUC; ... otóv Te sUOat~(OVEtV Algunos intérpretes han hecho notar que en este pasaje
Aristón de Quíos (discípulo heterodoxo de Zenón de Cilio) parece considerar a la fuerza , la riqueza y la
oe
20 ).l€po::; Ilopíou Ota<pÉpEt, on 1'0 ¡.tÉpo::; )1€ya )'!€PO¡; áottv, 1'0 8e ~ÓplOV
belleza como condiciones de la felicidad , lo cual se opone abiertamente a su doctrina de los bienes exter- j..lIKpOV ¡.tEpO::; ácrtlv Ka\. '[OU ).lÉpou~ ¡.tÉpo::;· otov t.tÉPO::; )..lÉv Ecrnv <ptAocro<pía::;
nos (para la cual véase nuestro capítulo 26). Por esta razón algunos han pensado que el texto tendría que TO OEOJpr¡UK6v, ).lÓplOV oE tO OWAOytK6v. TOÚtroV 1tpOOtCOpLcr¡.t€VroV /...€KtÉOV
ser atribuido a Aristón de Ceos. Sin embargo, en el contexto queda claro que Aristón se propone mostrar ot::; KpatÚVOU01v tU Éautrov oóy¡.taTCt 01 TE LTC01KOl Kal oi ITEpl1ta.tr¡nKoí.
que la física no sólo no es beneficiosa para el logro de la virtud, sino que tampoco lo es para obtener oi )..lEV Oúv LtC01KOí <paO'1V on aÚt~ ~ <pIAocro<pía T~V AOYlK~V a1toy€vvq.
cosas tales como riqueza o fuerza (cf. Ioppolo 1980: 81-82). 25 Kat 'taÚtll ).lÉ.po~ av Ei'r¡ al)'[~<;. Kat UAAOU::; (jf; 1tOAAO'O~ tOlOúTOUe;
15 OUt oí ~v l.u:yáp01CH ... tÚUKtat Homero, Od. 4.392. Este verso es citado por Plutarco, eN 1063D. Uyouat AÓyOU::; aaOpoú~, 01' cbv, 00::; oloV'tat, KatacrK€Uá1;;oucrlv Otl ).tÉpo~
19.0 &1tf.lpOV ~ tO OV ~ tO Ev Anaximandro y tos eleatas Parménides y Meliso, respectivamente.
Ecrt1.V ~ AoylJdj t~::; <pIAocro<p{a::;. OlO ro'O::;).lEY nOMo'O~ EatÉov, EK€lVOV
1.7 Sexto Empírico, AM 7.12 (SVF 1.356; FDS 209) OE AEKTÉOV OV OlOVTCtl KatacrK€Uo.crnKCÓtatOV Kalopt)..lúTCttOV dval. auMO-
Ka! 'ApÍ<:rrwv bE 6 Xio~ 0'0 lJóvov, ro~ o
y{¡;ovtm yap oü'tco::;' Eáv n::; tÉxvr¡ KÉxpr¡'taí nVI ).l.r¡OE)..llii::; uUr¡::; tÉXVr¡::;
<paen, naptlH':110 t~V tE <puenJdjv Ka! AOytK~V 8Ewpíav OU:l tO 30 ).lÉpo::; EcrttV ~ ¡.tÓplOV, tOUTO 1távrOJ::; taútr¡::; T~~ TÉXVr¡<; ~ ¡.t€PO~ Ecrrlv ~
aVCO<pEAE.~ Kal1tpo~ KaKOU 'tOt~ <ptAocroq>ouow unápXELV, o.AAa ).lÓpwv· otov tU xelpoupyUCl], <paoív, KÉx.pr¡tCtl ~ ta'tplK~, Kal é1tEt8~ oúóEllía
KallOU l;fhKOU tÓ1tOU~ ttVa~ cru~nEpléypa<pEV, Ka8á1tEp tÓV uUT] tÉXVll KÉXPlltat ru XELPOUpylKTI roe; ¡.tÉp€l ~ 1l0pí(9, ~ XElpouPyllCll
5 n.: 1tapCltVE'tlKOV Kal tOV U1t08EtlKOV tÓ1tov ' tOÚtOU~ yap d~ t~::; iatplKii::; OÚK Eanv opyavov. ~ BE <plAocro<pta, <pacrív, KÉXP'ltal TTI
tít8a~ Ka!1WtOayCúYou::; ní1ttEIV, «PKEiv OE npo~ tO ).laKa- AoyueTI, iín::; OI)OE~Ua::; UAAr¡::; tÉXV'l::; < *> T~::; <plAoao<pía<; aM' ~
plCú~ PlroVat TOV OlKElOuvra ).!EV npo~ apEnlv AÓyOV, anaAAo- 35 ).lÉpoe; ~ IlÓptov. si oÉ n::; UyEl 01'1 Kat OJJ.m 't€XVm KÉXpr¡Vtat tfl
TplOuvTa OE KaKla::;, KatCtTp¿xoVtCt OE trov ).!ETCt~U tOÚtCOV, AOyIKTI, ro::; ~ tatpUcTl KÉx.pr¡tm cruAAoylcrl.lOl~ Kal aAAat 1Tiioat 'tÉXVm
1TEpt a. 01.1tOAAOl1tto'l8Évt E~ KaKObClt).!oVOUOlV. KÉxpr¡vtat cruMOylcr).lOl::;, EpOÚIlEV Otl KÉxpr¡Vtal ¡.tEV KaKetVat, aU' OUK
datv TroV ).lE8óOcov é1ttcrt~)10VE::; Kat oú 1tpO'lYou~Évro::; rrEpl toiho an:ou-
6 .hea<; áv KCtI von Amim I apKElO'em codd . : corr. Bekker
8á1;;oucrlV' otov ó tatpo::; oú rrpor¡you).lÉvüJ~ n€pl 't~v cruMOytcrtlK~V ¡.tÉOooov
1.8 DL 7.160·161 (LS 31 N; FDS 211) 40 a1Touoá1;;El, OÚOE El1tOt::; ¡.tÉPO¡; lllJÓPlOV tatpu<fj::; dvat aur~v, nAA' ocrov
t6V'tE écrttv aút6) Xp~crl¡.tOV 1TpO::; a1tÓOE1~lV tcOV ta.tPIKcOV GEropr¡!látcov, 'tocrOUtOV
<pUcrtKOV tÓ1tOV Ka! tOV AOylKOV aV1íPE1, AÉyroV tOV ).lEV EtVat Ú1TEP rrapaAall~ávEl napa tOU OWAEKtlKOU 00::; opyavov' Ó OE <ptAóao<po::; E1ttcrt~­
oe
~).la::;, tOV 8' o'Ooev 1tpo::; ~).la::;, ).lÓVOV tOV ~8tKOV dvat npo::; )..lcov ECITlv ro::; Evl )..láAlcrTCt t~~ Wlo.tÍTr¡::; ).lEOóOOU. TCtútlJ ).lEV oúv oi
~¡.ta::;. LtCOtKOí, cb~ OlOVtat, KaTCtcrK€uá1;;ouow on OUK opyavóv écrnv ~ AoylK1Í.
5 'E01K€Vat OE 1'0'0::; otaA.eKnKou::; Aóyou::; tal::; apaXV10l::;, aKaÍtOl 45 AOl1tOV oE on IlÓplOV, AÉyouow on tcOV tpl&V ).lOplrov 'tou 1tpaKtlKOU ijAr¡
OOKOUVtCt 'tEXVIKÓV n E).l<paívEtV, axpr¡má Ecrnv. ).lÉv €crnv ta nV8pCÓ1tlVa, tÉAO::; oE 1i wu avOpoo1tívou píou E'Ooat)1ovía, ~v
6 1tOAlTlKO::; crrrouoá1;;EI n€pl1tOtEiv' náAlv oE 'trov tOU 8eCOpT]T1KOU Ilopícov
3 ouoE F
ÜAr¡ IlÉv €crn Ta 8eia. npáYllaw, r¿Ao::; BE ~ OEOOpr¡tlK1l EÜoCtl).lovía· ~ BE
1.9 Amonio, InA. Pro 8, 15-10,8 (SVF 1.48; 2.49,50; FDS28) AOylK~ 1TpantatEía OÚtE ÜAr¡V tT¡v aÚt~v eX€L OÜ'tE téAO~' ijAr¡ ).lEY yap
'Em:to~ 8É, oo~ Elpr¡TCtt, {mo t~V AOY1K1lv aváYEtat ~ 1tpOKE1¡.tÉVr¡ oe
50 aÚt~~ EcrttV oi. A.6Y01, tÉAo::; ~ yvrocrt~ 'toov a1TOO€IKT'lKrov ¡.tE8óocov·
1TpaYlla'TEía, ~n::; Kata to'O::; nEp¡:n:arr¡nKo'O::; opyavóv EcrtlV <plÁocro<pía::;, Kal ta aMa yap návtCt El.~ tOUto cruVtEAet, d~ TO é1tLcrtllIlOVLKóJ~ anOoEt-
oú 1táVtE::; OE OÜTCO::; E8ó~acrav 1tepl r~::; AOyIK~::;, Otl opyav6v Eanv <plAO- mvat. rocrt€ úrr' o'OoÉn:pov IlÉpOe; <p IAocro<pía::; 8úvatCtl tEtáXOat· Et yap
cro<pta~, w.J.a c()J,.ot OAAro¡;, <pÉp€ roú::; tE Ota<pópco::; oo~ácravta¡; 1t€pt toúmu Ka.!1t€pl avOpco1tívcov Kal 8EÍcov 1tpaYllá'tcov ~ Aoyucrl1tpay)laT€tÍewl
5 elnCOIlEV tá tE o6y).l.ata atJtrov Kal TO'O¡; AÓyOU::; ot¡; KEXPll).l.ÉVot nx Éautrov, (KeXp~¡.tEOa yap aútti ~ nEp" av8pcon{vcov ~ Oeícov 1TpaYlJátcov OtaAEYÓ-
ro~ OlOVtat, Oóy~Ct'ta KpatÚvOUGlv. oi ).lEV LtOJ1KOt t11V AoyIK~V oú ~ÓVOV 60 IlEVOl), ñU' oú 1tEpl avOpwmva. Ilóva EXEl ro::; ta to13 1tpaKttKOU )16pta,
opyavov OUK a~lOúcrl KUAetaOCtl <plAocrO<p(a~, clAA' OÓOE: ¡.tÓplOV TO tUXOV OJ..Aa OÚDE 1tEpl OEta ¡.tóva 00::; ta tüu 8ECOpr¡tlKOU' rocrtE ou ¡.tÓPIOV aMa tpÍtov
~Épo~. Kal. tlVE::; OE trov ITAatrovlKrov 'taÚtll~ €y€VOVtO t~::; 86~T]~, on )lÉpo::; Ecrtlv ql1Aocro<plCt4. oihco::; o'(OVtat KawmcEuásEtV oi LtC01KOt Otl
Kata I1A.áTCOVU OtJK opyavov ~ AOyUcTl aAAa !lÉpo::; Kat n¡.tlCÓtutOV ).lÉpo~ ).lEpO::; ECITlv <plAocro<pla.::;. Emlv oE Ta E1tlXEtp~¡.tatU aútrov EÜolácretcnu.
10 EcrttV <ptAoao<p ía~. oí OE ITEpl1taTllTlKol opyavov aUt~v UyOUcrlV aAA' oú 1tpo::; ).lEV yap 'to nproTOv EpOU).l€V on, e1. Kat <ptAocro<pía a1tOTEAEi T~V
oe
¡.tÉpo::;. N::KlÉOV ta bnX€lp~¡.tata Ta 01::; KEXPr¡pÉVOt KatacrK€Uó1;;oucrlv 65 Aüyudlv, OÚK aváYKT] aUt~v ).lÉ.pO¡; etvm' oú yeíp, E1TE10~ Ó xaAK€U~ ano-
oi ~EV on opyavov, oi OE on ).l.Épo~ E<rrtV <ptAocrocpía::;. npo tOÚtOU oe tEAEl tOV OK).l.OVo., 6 UK¡.tOJV ).lEpO::; Ecrtlv t~t; xaAKEUTucf¡<; aM' opyavov.
o
AoSKtÉOV tL OlCt<pÉpEt opyavov ¡.t€pou~. opyavov ¡.ti:v ouv Ecrnv )..l~ cruVt€N::l 1TpO::; BE. tO 8eú1'€pov EpOU).leY on 1TapEAoytcraVto' oú yap EOEl dn€lV Ott,
oe
t1Vl1tPO¡; to etVat Kat oú o.VCtlpEOÉVtO~ TO OAOV j..lÉV€L· ¡.tÉpo::; 1) cruv- Ea.v tÉXV'l KÉXpr¡taí tIVIO).llÍ. Ecrnv aU'l ~ 'tÉXVr¡::; IlÉpo::; ~ )l6ptov, 'tOUtO
26 Capítulo 1 Las panes de la filosofía 27

EKEÍVr¡c; r~¡;; XPro~IÉvllC; ~ ~époC; EmLV 11 !16plOV, aM' sSet 1Cpoa9e'ivat Kal ro ltEpl 8 Katayívetat, <pam, tÉXV11 n r; ~ 8ltlO't~Il11, ci J.l~ avaq>ÉpOllo EL; f.lf.-
70 opyavov Ka\ einelv '6 EaV ~~ TI ru~<; rÉX"~<; ~ ~épo<; ~ ~6pIOV ~ opyavov'. 10 pav réxv~v ~ Érrtm~~~v tb<; ~épo<; ~ ~6p1OV aúr~<;, ÉKeív~<; ~po, Émlv ~
oe
oí lOU Ópyávou JlV1ÍJlTIV OUK ¿1t"Ol~cr(lVtO che; Jl~ ouvajltvou tlVOC; ópyávou 1l6plOV. ci roívuv ~ q:HAooo<pía KaTayívEt alnEpl t~V AoyuCT¡V I-lÉ9000v, ~nr;
J..l6vroC; dvell. taflla Ka11tpor; 10 avatpb¡,lat TOU¡; )..6your; U (h, <he; o'{ovnll, OÚK aváYEtUl el<; ÉtÉpav rÉ;(Vrlv ~ Érrtcrt~ ~~v tb<; ~épo, ~ ~6pIOV, ~ AOyl~
01 L'tWtKOl Katao"Kwá~ouatv on JlÉpOC; sCrtlv ~ AoyIK~ t~C; qUÁoO'Q¡píac;. apa tfjr; <pv...ocro<píac; eOTI jlÉpor; ~ jl6ptov, jlÓplOV Ilev OÚv OUK EcrttV' OÜtE
24 00" Wall ies : 15H PI 33 <puoív Wallies : Q>llO"ív P 34 lac. in tex to signo et in app. cri!. Wallies
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48 to..o.; M 1\ OEúlpr¡nKi] EUOaljlOvía Amonio debe estar pensando en Aristóteles. EN 1177aI7-18; 28 . A.oytlC~ ÜAT]V jlEv EXEl Tar; npOtáOE1~, crKonov oe t OOU1 tf¡~ totdaoe cruv8é-
oero~ t ooV npOtáaErov 'fooV É1tOI-lÉvoov tl E~ &váYKllr; OEl1CVÚVm cruVOy6IlEVOV' {)
1.10 Alejandro de Afrodisia, in A. Pro 1,9-2,2 (SVF 2.49a; FDS 27) 20 OUK ecrtl roü 1tpOKnKOü t ÉAOr;, aU' ro~ eLltOV, ~ jlEtplOnáBEta ~ émAoo~ 10
Di /le" oúv ~lépo¡; (d)'r~v AéyovrE~ ~vé- aya8óv. KOl OÜl"ro~ I-lEV ~ AOyIK~ OUK EO't t jlÓptOV tOU npaKtlKOÜ. aU'
X8WJ"av snl 1"OUTO, 816TI rocrnEp ltEP! ta aAAa, él Ó~lOAOYeltCU npo~ clnávtrov OÜtE Jl~v tOÜ O€WP11ttKOU' taÚ10U yap ÜAT] jleV ta Beta, tÉAO~ OE ~ nEp!
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pertal au~AOl(;, l"OÚtot~ Kal ~ IlÉOOOO¡; aütT] éKatépa~ sKeívoov ola<pÉpouoa 1.12 Olimpiodoro, Prolegom ellu;1I Categorías 14, 18-15,30 (FDS 30)
10 EUAÓYro¡; av aVttOlatpOttO a-ol"ol~. Kal yap 'fc9 unOKEtl-lév(9 Ota<pÉpEI EKEívoov ~l1tOÜVtEr; El jlÉpor; ~ opyavov ~ AD"ftK1) Tt;r; <pIAoao<pía~. od 'foívuv dOÉVOl
(a~lroJlata yap Kal nponioetc.; ta únoKEÍIlEva taÚtu) Kal 'fc9 tÉA€! Ka! 'fft ottOláqJopol oó~m YEyóvaO"t nEpl WÚT11r;:, TooV jlEV !trolKoov jlÉpo~ aUT~v
npa9Éoer ~ yap taút11c.; np69EO"tr; T() OHl tf¡r; noui~ l &V npOt áOEOOV auvBÉ- efval VO)ll~ÓVtrov, t OOv oE n Epmat11l"tK&V opyavov, tou aE 9dou nAátrovo~
oeror; E;K looV TIOq.lÉVOOV tE Kat c:ruyxoopoullÉvoov E~ aváYKllr; tt cruvaYÓJlEVOV jlÉpO¡; ül-la Kal opyavov, JlÉpo<; jlSv aut~v eTvCll ).1yOVt~ EV cDaíap<Q, EvOa
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oencvúvat, ouosrÉpar; EKEÍVroV tÉAor;:. 5 )..óyov enÉxnv <P11olv aut~v TptyXOU 1rpO~ tT¡v <plAooocp tav, opyavov SE f.V
7 l"ClÚtr¡¡; LM I eu:pa KLM <Da(Brovt, evBa <P11olv '00 1rat, YÚJlVa~E O'EaUtOV Oto. tJi~ KaA.OUIlÉv11c.; aooAe-
OXíar;:, Ero<; En vÉ<x; El, d8E )l~, f.KqJEÚ~eTa( OE tO áAr¡Oér;:', ouSEv aUo
8-9 OiCl<pépoVl"Cl ... aVtlOtCltpEitot Ull~}.OI¡;; Uno podría sospechar que el uso de avtLlhmpetra¡ en este ala TOÚtrov EVOEIKVÚl-levO~ Ó TIAát rov ~ Ol"t opyav6v scrnv ~ AOytK1) lt;~
pasaje (yen el de Filópono, texto 1.11 ) probablemente evoca el sen tido técnico estoico de "contmdividir
por el contrario", es decir, el tipo de división consistente en seccionar un género en una especie según su
<p IAooocpíae;' ou yap elXÉv nOte tOAjl~Oat Kat elne!v &.OoAEcrxlav Kal YUl-lvaOlav
opuesto, como cuando se divide por negación (cf. DL 7. 61). El ejemplo esto ico de "contradivisión" es: lOro ~é po<;. aAl.&. rauta ~v ó nl.órúlv.
"de los existentes, unos son bienes, otros no bienes". Si aplicamos esto al pasaje de Alejandro y los demás oe
Oi !l"OOlKOl Ola Oúo E7ttXElP11~látoov T~V lSíav S6~av ~POÚAOvrO
que testimonian [a objeción peripatética respecto de [a tesis estoica de que la lógica es parte de la filosof. ntcrnoaaaOat, rov 10 ltp&tOV TotaÚ1T]V eXEI ttlv ayroY1ív' nav, cQ KÉXP11taí
ía, no instrumento, deberíamos entender el problema del sigui ente modo: de la filosofia, 10 uno es parte, tI<; ~ réX"~ ~ Éntor~~~, Éav ~~ 11 hépa, réX"~, ~ enlm~~~, <i\ ~épo,
lo otro no parte. Éste, sin embargo, no part:ct: ser el espíritu de estos pasajes, pues la contrariedad no es i\ ~6pIOV, aúr~, tíj, Kexp~~~<;> ~ ~épo, ~ ~6p16v Émlv. olov tb<;
entre "parte" y "no pa rte", sino entre "parte" e "instrumento". Debe tratarse, entonces, de un sentido no
técnico estoico de ó:vnOtaípEat<;: "división dicotómica" (en DL 7.61, R. Goulet 1999 ad locum opta por
15 EnlnapaSElYllál"oov' Tf¡e; ialPIKf¡ r; tÉXV11r;: ~€pOr; sml tO OlCltt11l"tK6v, Kal
traducir avnolaípEcrt¡;; directamente por "dichotomie"). Si los comentadores griegos entienden oú5a~ói<; hépa<; réX"ll<; ~ gmm~~~<; ~épo<; ~ ~6p16v Bor!' r~<; iarpl-
ó::vr¡O¡UtPC(0'8ClI simplemente como "dividir dicotóm icamente", "masofia" sería el género y ''parte'' e Kil~ apa tÉXV'1~ 'to olarr'1l"tKOV jltpor; latí, Kal aÜt11 1l6v11 Kf.xp11tat
"mstrumento" sus especies, aunque no especies obtenidas por negación, lo cual indicaría que no está aut c$. el toívuv Kat ~ <ptAooo<pía KÉxp11Tat tÜ A.oYIKft, hÉpa SE tÉXV1l ~
empleando el término en el sentido estoico de DL 7.6 1 (esto es lo que parece estar pensando Fi lópono al Émm~~~ raúru oú KÉXP~tal, T~<; lípa <¡llAooocpía<; ~épo<; ~ ~6pIOV ~ AoylK~.
fi nal de 1.11).
20 aUn Il~V au 1-l6plov' Jlépo<; apa. KaA.&r;: & npÓOlCEttat té!) A6)'<Q t O'EaV
1.11 filópono, ill An. Pro 6, 19-7,9 (FDS 29) Jl~ TI Él épac; TéxvTJr; ~ e1ttcrr~jl11r;' 8u1 t~V acrtpovojltav. €KtVÓÚVEUev yap
'E~ij~ S'lt11T€OV n6n:pov jlÉpo~ Ecrtlv ~ apyavov ~ AOytK1Í t E Kat OUX- ~ acrtpovoJlía IlÉpO¡; eTVat 'lije; KUpepv11TlKilr;:, t1tEIO~ KÉXP11l"at aurfj , ro~
M:K1'lK~ 1tpaYJ.lOTEÍa tijr; qHMmcxpíar;, EnEÍnep Evavt íoor;: Kal olaq>6p(O~ OoK&l OT]AOt'Í\.pato~ f.J:yrov nEpl lilr; apKtou
tOt~ 1raAOLOt~ nEpl aUT~~. oí I-l€V yap LTCiHKOlavtIKpur; jlÉpor; aut~v ano- 'Tft Kal EtS6vtot iBúvrata vourOJ..ovrat',
5 c:paívovtat, t oir; éíAAOI~ Mo IlÉpEO"l tiir; C:PIAocrocpLar; au't~v avrtOlatpouvrEr;' ol
óf. n eplnaTT]tlKOl, toutÉonv al emo 'AplOT01ÉAOUr;:, apyavov' 01 BE ano tft~ 25 el ~~ npoün~pxev ~épo, mioa r~, cptAooocpía,' uno yap ro eEúlp~rlK6v avá-
'AKaO'lJlíar;, rov ¿enl Kat n Aál"ffiV, Kal jlÉpor; Kal. opyavov c.pct.1vovtat A€yovn:r;:. rETaL, Kal 10 8ECOP11t1KOV uno tO llaBr¡Jlal"tK6v. Ka! ~ ¡. UN tOÚ EltlX€lp~­
Kal al jlCV ¿TroIKOl t OlOÚteg TIVI NJYrJ) tO dVal aUT~~ jlépor;: KatacrKEuá~ouO"t, ]..latO~ ayú)y~ tOUtOV EXEt tOV tp6nov. eon OE: tAty~al aUtO ouvt6~ú)~ Kat
28 Capítulo 1

pQ.Oíroc; Oll} ¡fic; tOÜ q>M;pot6~ou a1tOoeí~Ero<;' cpaÍf] yap av t U; npoc; alJtOÚC; ' Capítulo 2
on ro cpA.ePOt6~ov tívoc; E<JTív; ~ Ilóvll<; iatplI(iic;; ~ ttvg¡; QUOI TOÚtCfl El género supremo y su primera división: cuerpos e
30 lCÉXP11vt"Clt ~ ¡..¡6VOI jarpaí; Kal B¡.trot; t oov su eppovoúvrrov oueste:; ¡.ttp~ rile;
iarpno;c; KaUcrEl dvat ro cp4poróllOV, El'"te 'fO )..IEV orolla, lO q>Aeporóllov, incorpóreos
TO oe aaCÓIlCltOV, ~ iarpuClí ' ouÓrnOtE OE: 'to arojlQ ro6 &crro~lá:rou Jlép~
emí. nó8ev ouv 6 nupaAoyl0"1l0C; 1CpollA8cv; !J:yoo Toívuv, olón ro ~TJtOÚJlEVOV
f.V r ó) bnXElp~ Jlatl1tapaMAEl1nat· EOEI yap aótouc; OÜt roc; etnBí'v" otlrréiv,
35 q, KÉxp~ta¡ ne; ~ ,éxv~ ~ É1tlcmí~~, eav ~~ TI !:tÉpae; tÉXV'le; ~ émcrt~~~e; 2.1 Séneca, Ep. 58.11-15 (SVF 2.332; LS 27A)
~ ~IÉpae; ~ ~6pIOV ~ iípyavov, a1Ít~e; '~e; K<xp~~ÉV~e; ~ ~Époe; ~ ~6p16v Éon Todavía hay algo anterior al cuerpo, pues decimos que en tanto unas cosas son corp6reas,
~ OpyClVOV. áM& Il~V Kul tÚ AOytKfj ouóqlÍa aUll tIC; KtXPlltaL ~ )lóvl1 ~ otras son incorpóreas. Por lo tanto, ¿cuál será el género del cual se derivan? Aquél al que
q> IAooo<p¡a' taú'~e; lipa '~e; XPOl~ÉV~e; ~Époe; ~ ~6P16v ÉcrtlV ~ opyavov. antes le conferimos un nombre poco apropiado: "lo que es". Así, en efecto, se dividirá en
aAAcL Il~v OUK aon pepar; ~ ¡.tópwv 1Í AoytK~, roc:; Ó€OEIK't(U' opyavov apa especies, de modo que digamos: "lo que es" es o bien corpóreo o bien incorpóreo. Éste es, por
40 EOlí. KClL av ¡cúrote; ~ ayroy~ rou npcótOu ÁÓyou. oeútE:poc; AÓYO~ rOlalh'lv cons iguiente, el género primero y más importante y, por así decir, universal; los demás géne-
exwv r~v Ctyroy~v' ~ AoYlK11 Jtpopá),J,.mat uJto rii.~ c.pIAOO'oc.píac;· Jtuv ro JtPOM ros son sin duda [géneros], pero particulares, como "hombre" es un género. [ .. .] Aquel género,
paMóJ.lEVOv lmó !tvo~ )lÉpo~ Écrrl !OU 1tpoPáMOVtO~' Ji AOY\lC~ apa Ú)~ 1tpO- "lo que es", es universal, [pues] no tiene nada sobre él; es el principio de las cosas, y todas las
~A~e<¡oa Ílno t~e; <pIAooo<p¡a\ ~ipoe; aÍl'~e; Ion. t¡I<UO~\ oeKal Oo,oe; " cosas se subordinan a él. Los estoicos pretenden poner todavía otro género, que es más prima M
AÓYO~ KaOÉcrtllKcv' aUtíKCl YOUV Ó )lEV xaAKEu~ Éavt0 <aK~l ova> rrpopáU.srat rio, por encima de éste (i.e. de "lo que es"), del cual hablaré enseguida, si aquel género del
45 Kal Ó r¿lCtoov, El tÚX01, ocpupav, Ka! OUOátEpOV ou8erépou J.lÉpo~ émí. Ka1 que hablaba antes es puesto con razón como primero, porque abarca todas las cosas. Divido
oí )ley r &v Lrw'iKOOV AÓyOl rOlaÚtllV €XOUO'l r~v o.ywY1Ív, oEllevúvat E1tElyÓ- "lo que es" en estas especies , para que sean corpóreas o incorp6reas; no hay una tercera .
¡..tEVOI t~V AOYllcrlv ¡..tÉpo~ oucrav tii.~ cptAooocpía~. ¿Cómo divi do el cuerpo? Diciendo que o son animados o inani mados. A su vez, ¿cómo divido
3 vo¡.tí~Ovte<:; codd. : corroBusse 13-14 ex p. 15, 19 add. Busse <~ ~ttp~ ... t~C; KéXf>ll¡.tb".,C;> los animados? Diciendo que unos tienen alma y que otros tienen vitalidad; o así: algunos
M tienen movimiento, caminan, se trasladan; otros fijos al suelo se alimentan y crecen con sus
4 S flépo~ fltv aón)v ... tT¡v cpv..ooocpíav La referencia de Olimpiodoro al Fdr. es seguramente errónea:
no hay ningún pasaje de ese diálogo en el que Platón haga esta afinn ación; hay, sin embargo, tmas líneas raíces. De nuevo, ¿en qué especies divi do a los anima les? Son o mortales o inmortales. Algu-
en la Rep. en que no sólo se dice lo que infonna Olimpiodoro, sino que además se usa prácticamente la nos estoicos creen que el primer género es el "algo"; te explicaré por qué lo creen. "En la
misma terminología: "¿Les prescribirás (se. a los guardianes) que se ocupe n especialmente de esta ense- naturaleza de las cosas -dicen- alglUlas ex isten, algunas no existen; éstas que no existen, s in
ñanza, gracias a la cual serán capaces no sólo de preguntar sino también de responder con el máximo embargo, también las comprend e la naturaleza de las cosas; son las que se presentan a la
conocimiento posible? .. Ahora bien, ¿acaso no te parece ... que para nosotros la dialéctica se encuentra en mente, como los Centauros, los gigantes y cualquier otra cosa fabr icada por un pensamiento
l~ ~ás elevado, como una especie de coronamiento de los conocimientos y que no hay ningún otro conOM falso que comienza a tener cierta imagen, aunque no tenga sustanc ia".
Cimiento que pueda se r correctamente puesto por encima de ella?" (53408-E4). Olimpiodoro dice "filo-
sofia", no "d ialéctica", pero en lenguaje platónico ambas cosas son [o mismo. 2.2 Alejandro de Afrodisia, In Top. 301 , 19-302,2; 359, 4-18 (SVF 2.329; LS 27B; FDS
6-7 óu), t~~ lCo.Aou~¡évr¡<; ÓOOA€O'Xla<; El susta ntivo &óoAea;r:ía no aparece nunca en el Ped.; como en la 711)
cita anterior de Platón , el pasaje platónico más parecido a lo que cita aquí Olimpiodoro, tanlOdesde el De este modo, podrías mostrar que los de la Estoa no postu lan adecuadamente el algo
punto de vista tem1inológico como conceptual, es Ponn. 1350 : "esfuérzate y ejercítate más, a través de
esa práctica a la que la gente llama charlatanería (a804a;r:ío:), mientras aún eres joven. De lo contrario, la como género del ser, pues si el algo [es algo], obv iamente tamb ién es un existente. Pero si es
verdad se te escapará" (trad. M.L Santa Cruz). un existente, podría admitir el enunciado de lo existente. Aquellos, sin embargo, al establecer
24 t1j )Cal rto6vtot i8úvr(lta vo:tlTVJ.OV'Wl Arato, Phaenomena 1.44. para sí mi smos que lo existente se dice sólo de los cuerpos, podrían evitar la dificultad. Es por
eso, en efecto, que sostienen que el algo es lo más genérico, por cuanto se predica no sólo de
los cuerpos, sino también de los incorpóreos. Pero dado que el algo es lo más genérico, tam M
bién el uno estaría subordinado a él. Sin embargo, es posible que el lUlO también se predique
del mismo algo, de modo tal que el algo no es género del uno, pues admite su enunciado. De
este modo podrías mostrar que tampoco la multiplicidad es un género del número, pues tam-
bién la multipli cidad es número y el enunciado de " número" coincide con ella. Si esto es así,
los que definen "número" como " la multiplicidad de lUlidades" no se expresan correctamente,
pues la multiplicidad misma también consiste de muchas unidades. Dijo que los enunciados y
definiciones de ex istente y uno son o más generales y más reputables, o que le place que,
entre las cosas que de este modo se dicen de muchas maneras, unas se dicen a partir de lo uno
y respecto de lo uno, y que son d efiniciones (ta les cosas son "ser" y "uno"), o que, de acuerdo
con los que explican alguna de estas cosas como un género, según aquellos también serían sus
géneros. [ ... ] Si alguien explicara como d if erencia de algún género lo que sigue a todas las
cosas - por ejemplo, si alguien estableciera como diferencia de algo el uno o el ser, le resultará
30 Capítulo 2 El género supremo y su primera división: cuerpos e incorpóreos 31

de nuevo que o dice igualmente el genero y la diferencia o que, aÚD más, dice la diferencia. 2.7 Pluta rco, Cof. 11l6B7-C2 (FDS72 I)
Igualmente, aunque [fuera] el género, del que ha expl icado tal diferencia, correspondería a las Privan, en efecto, a muchas e importantes cosas -al vacío, al tiempo, al lugar y al género
cosas que siguen a todo. Por ejemplo, si alguien mencionara al ser como género y al uno de los decibles en sentido estricto, en el cual también se encuentran todas las cosas verdade-
como diferencia, siendo el ser como lo dividido por la unidad y la multiplicidad (pues la ras- del nombre "existente". Pues argumentan que, aunque estas cosas son no existentes son,
multiplicidad también es algo existente), igualmente producirá la diferencia. De nuevo, si el sin embargo, "algas", y siguen haciendo uso de ellas en sus vidas y en su filos afia como de
género no correspondiera a lo que sigue a todo, [a diferencia, que corresponde a lo que sigue a cosas subsistentes y reales.
los existentes, corresponderá aún más a él. De este modo, se probará que "el algo" no es
género de todo. Pues también será género del uno o igualmente del ser para él o, aún más, si 2.8 Plutarco, CN 1080D-F (SVF 2.486-487; LS 50C)
al menos el uno [se predica] del concepto, en tanto que "el algo" únicamente de los cuerpos y La [tesis] de que nada está en contacto con nada es cont"raria a la concepción común ; y en
de los incorpóreos, el concepto no es ninguna de estas cosas de acuerdo con los que argumen- no menor medida lo es ésta: que los cuerpos están en contacto unos con otros pero no están en
tan esto. De este modo, el que explica lo que es objeto de opinión como la diferencia del ser contacto con nada. Sin embargo, deben aceptar esto los que no admiten partes mínimas del
se equivocaría, pues 10 que es objeto de opinión es más que el ser, si es que el no ser también cuerpo, sino que siempre toman alguna [parte] antes que lo que parece estar en contacto y
es objeto de opinión. nunca dejan de avanzar más allá. En todo caso, lo que ellos principalmente alegan contra los
que ponen delante indivisib les es lo siguiente: que no hay contacto de los todos con los todos
2.3 DL 7.135 (SVF 3.6; LS 45E) ni de las partes con las partes. Aquell o, en efecto, no produce contacto, sino mixtura; esto, en
"Cuerpo", como dice Apolodoro en su Física, es lo triplemente extenso: en largo, en an- cambio, no es posible pues los indivisibles no tienen partes. Ahora bien, ¿cómo es que ellos
cho y en profundidad. Yeso también se llama "cuerpo só lido". no desembocan en esto, dado que no admiten una parte última ni una primera? Porque, ¡por
2.4 Sexto Empírico, AM 10.218 (SVF 2.330; LS 27D) Zeus!, argwnentan que los cuerpos están en contacto, aunque no los todos con los todos, en un
límite, no en una parte. El límite, sin embargo, no es un cuerpo; un cuerpo, entonces, estará en
De manera que éstos hacen del tiempo un cuerpo, pero los fi lósofos de la Estoa creyeron
contacto con un cuerpo por medio de un incorpóreo y, de nuevo, no estará en contacto [con
que él era un incorpóreo, pues sostienen que, ent re los algas, unos son cuerpos y otros in-
él], pues hay un incorpóreo en medio. Pero si va a estar en contacto, el cuerpo va a producir y
corpóreos. Y, entre los incorpóreos, enumeran cuatro cl ases: decible, vacío, lugar, tiempo. Es
a recibir una acc ión por medio de lo incorpóreo. Pero son los cuerpos los que por naturaleza
por eso que se hace manifiesto que suponen que el tiempo se da como un incorpóreo, y
producen, reciben una acción unos con otros y están en contacto.
además también opinan que éste es un estado de cosas q ue se concibe por sí mismo.
2.5 Sexto Empírico,AM 8.409-410 (SVF 2.85; LS 27E) 2.9 Galeno, D e me/hodo medelldi Iibr¡ 10. 155,1-8 (SVF 2.322; LS27G; FDS 236, 717)
De la pedantería lingüística, de las que algunos fi lósofos se jactaron, que derriba por
En efecto, dice, tal como a veces el entrenador y el instructor de combate toman las ma-
completo nuestras costumbres en la vida, puesto que, de acuerdo con sus propios libros, no
nos del nido, lo educan en el ritmo y le enseñan a realizar ciertos movimientos, y otras veces
puede hacerse uso de ella a través de aquell os, por ahora me rehúso a hablar, y discuto más en
se mantienen lejos y, en cierto modo, realizan un movimiento rítmico y se ofrecen a sí mis-
otra parte lo que ellos [arguyen]. Ahora bien, habiendo debatido en no menor medida todo lo
mos para que el niño los imite, así tamb ién algunas cosas que se hacen presentes, como si
que hay que [discutir] también en los razonamientos que se refieren a los elementos, llamo
estuvieran tocando a y en contacto con lo conductor [del alma] - como lo blanco, lo negro y,
"pedantería" a aquella en la que dividen genéricamente lo existente y lo subsistente.
en general, el cuerpo- producen la impresión en elto. Otras cosas, en cambio, tienen una
naturaleza que es tal como la de los decibles incorpóreos, y lo conductor es presentado en 2.10 Cicerón, Acad. 1.39 (SVF 1.90; LS 45A)
ellos, no por ell os . Los que dicen esto, sin embargo, se va len de un ejemplo plausible, pero no También discrepaba [Zenón] con ellos porque sostenia que era completamente imposib le
prueban el asunto en cuestión pues el entrenador y el instructor son cuerpos y, según esto, que a lgo incorpóreo - a cuyo género Jenócrates y sus predecesores también dec ían que perte-
era n capaces de produci r una presentación en el nido. La demostración, en cambio, es in- necía el alma- fuera agente de a lgo y que solamente un cuerpo era capaz de actuar o de recibir
corpórea y, según esto, se investi gaba si lo conductor es capaz de producir una impresión al una acción.
modo de una presentaci ón. De manera que ellos no son capaces de demostrar lo que se inves-
tigaba a l comienzo. 2. 11 Pseudo Galeno, De historia pltilosophica 23, 2-6
Algunos suponen que "cuerpo" es lo que es capaz de actuar o de padecer; otros sos tienen
2.6 Plutarco, eN 1073E (S/lF 2.525) que "cuerpo" es 10 triplemente extenso acompañado de resistencia, pues es un punto del que
Y, en general, es absurdo y contrario a la concepción comun [afirmar] que algo es y que no hay parte alguna. Y lo que participa del largo y del ancho es "superficie"; y cuando eso
cs no existente; éstos, sin embargo, dicen que <muchas cosas son algas> pero que son no también adquiere profundidad, consideran que es un cuerpo. Algunos han supuesto que los
existentes, que es lo más absurdo que puede decirse del universo. En efecto, al circundar el límites son cuerpos.
vacío infinito exterior con el cosmos, dicen que el universo no es un cuerpo ni un incorpóreo.
A es to se sigue q ue el universo es no existente, pues ll aman "existentes" sólo a los cuerpos, 2.12 Sexto Empiríco, AM 1.15-19 (SVF 2.330; LS 27C)
porque corresponde a un existente hacer algo y recibir una acción. E l universo, sin embargo, Una manera semejante de dificultad se producirá también respecto de los que argumentan
no es un existente, de modo que e l universo no hará algo ni padecerá nada. que se enseña que "el no algo" es un existente o que el "algo" es enseñado. Pues si se enseña-
ra que el " no algo" es un existente, será en cuanto se ensei"ia algo, y por eso el no algo y el
algo serán, contrariamente, lo mi smo, lo cual se encontraba entre los imposibles. Nada sucede
al no algo, por lo cual tampoco es enseñado. También eso se encuentra entre lo que sucede,
El género supremo y su primera división: cuerpos e incorpóreos 33
32 Capítulo 2
enseñable debe estar incluido dentro del género "algo" y no puede ser enseñado a través de
pues "el no algo" no se enseña. Según la misma analogía, también "el algo" estará entre lo no
" no algos" ya que ellos son "insusbsistentes al pensamient?" (aV\)1[ó~ata yáp ton tÚ
enseñable. Pues si por eso será enseñable que es el caso, no será nada no enseñable, a lo que
8tavoíq.; el térm ino avu1t6crtata designa, probablemente, a los ltems no eXIstentes. C~. Scxto,
sigue que no es nada enseñable. Por cierto que si "<el> algo" se enseña, se enseñará o bien a
AM 10.238, donde indica los atributos o propiedades -cru~~E~TP(évC1\- de las sustancIas): Un
través de no algas o bien a través de algos. Pero no es posib le que se enseñe a través de no
ejemplo de " no algo" puede ser una "concepción" (MóTJ~a) que, de acuerdo con los e~tolcoS,
algos, pues, según los de la Estoa, ellos son insubsistentes a l pensamiento. Queda, por lo
son "cuasi-exi stentes" (wcrave\ tI ov) y "cuasi-cualificados" (rocrave\ 1tOtóv). Uno pO~l a tener
tanto, que el aprendizaje se dé a través de algos, lo cual es de nuevo in viable, pues tal como lo
la tentación de inc luir entre los "no algas" a los centauros, gigantes y demás fiCCiOnes de
mismo que se enseña, según esto, se enseña de acuerdo con el algo, de tal modo que, puesto
nuestra mente que menciona Séneca en nuestro texto 2.1 . Pero en e~ info.~e ,de Séne~a. se
que aquellas cosas a partir de las cuales se da el aprend izaje son algos, <todas> las cosas serán
incluye a tales fi cciones de la mente entre los " no existentes"; ahora bien, .Sl (1) .I ~ems ficttc~os
enseñables, y así, al no haber nada no enseñable, se eliminará el aprendizaj e. [Dicho] de otra
como centauros o gigantes son no existentes, si (ii) Séneca sigue la claSlficacJon onto lógIca
manera: dado que de los algas unos son cuerpos y otros incorpóreos, las cosas que se enseñan
estoica que damos por supuesta aq.uí , i.e. el Item más ge~érico e~.:'el .~~go", ~ cue~,os - =
tendrán que ser algas: son o bien cuerpos o bien incorpóreos. Sin embargo, como establece-
existentes- e incorpóreos - = subslstentes- son sus especIes), y (m) SI no eXIstente (quae
remos, no pueden ser cuerpos ni incorpóreos. Por lo tanto, los a lgas no son enseñados.
non sunl seguramente la traducción que hace Séneca del griego OUK ovt a) es una manera de
COMENTARIO referirse'a lo que las fuentes griegas ll aman "subs istente" (Úq>lcrr6.~EVOV), entonces, tales í~ems
Este capítulo presenta las distinciones básicas de la ontología estoica, las cuales introdu- fict icios deben ser "algo". Hay, sin embargo, otra forma de entender este asunto: en pnmer
jeron va rios puntos de detalle que modificaban sustancialmente la ontología platónico- lugar, no hay una razón definitiva para pensar que lo que Séneca entiende por " no. e~istente"
aristotélica. Veremos con más detalle en lo que sigue del comentario a este capítulo dichas sea lo mismo que "subsistente" en las fuentes. griegas~ en segund~ lugar, ítems ficb.~l o~ c~mo
di stinciones, pero una fundamental tiene que ver con la inversión radical de la ontología lal los gigantes son casos de "cosas" que se conciben o pIensan (vooulleva) por ana logta s lg~len­
como era concebida en Platón y Aristóteles: ahora " lo real" ya no serán más las Formas o do un procedimiento de aumento (cf. capítulo 6, texto 6.3) ; el centauro, por su parte, se ~lensa
reali dades intel igibles, sino " lo existente" (ro ov), que los estoicos identificaron con loscuer- por composición (a partir de hombre y ~aba llo; ~f. 6.8). ~e.ro como tod~ conce~,to ~btlvo,~!
pos. Lo corpóreo, en efecto, fue, en su opinión, la marca esencial de lo existente y lo real, y es debe ser precedido por un contacto sens ible, los ltems fiCtICIOS deben denvar .d e eX lstente.s .
lo único capaz de actuar y de recibir una acción (cf. 2.6 y 2.8). Esto indica que, como veremos No hay duda de que una t 1tíVOlCt debe estar precedid~ por u~ ~ontacto sen;lble (como dIce
en el capítulo 14, las causas en sentido cstricto son cuerpos (cf. tambi én 2.1 y 2.6), dcmodo Sexto en 6.8) , pero el problema aquí es si ese tipo de Item fictiC IO es una 6rlvOl~ \un cuerpo)
que la tes is platónico-aristotélica de que las causas en senti do estri cto son real idades inteligi- o más bien, un tw611~a. En el contexto del tratamiento técnico del twór¡IlU exphcnamente se
bles (como Formas o fines) es rechazada por completo (véa se Frede 1980). Un tipo decisivo a;gumcnta que es una ficción de la mente (epávr:f).af1(J. 8l().voía~), es decir, un ítem que ca~ece
de ítem de la ontología estoica, entonces, son los existentes-cuerpos; pero los estoicosdiscu- de q>avtacrtóv (t.e. un cuerpo) que la impresione como factor extr~-mental (para un tratalm e?-
tieron además un no menos importante tipo de ítcm en su ontología que tiene que ver, 00 ya to más detallado de este asunto cf. capítulo 6 y nuestro comentano). Esto parece contradeclf,
con los cuerpos, sino con los incorpóreos (tiempo, decible, lugar y vacío; cf. 2.4 y 2,7) que, al menos en parte, la explicación de cómo se generan los conceptos de "gigante" o "centauro"
aunque no son existentes, son subsistentes y que, como argumentaremos, tienen una fimción (según 6.8); un modo defl acionario de entenderlo sería simplemente suponer qu~, aunque d.e
complementaria para dar real idad a los cuerpos. Una pregunta que surge de irunediatoes: si modo directo no hay un <pavrOO1"ÓV ni de "gigante" ni de "centauro" , no es pOSible ~onceblf
las cosas verdaderamente existentes son los cuerpos, ¿qué papel desempeñan los incorpóreos ninguno de esos conceptos sin ítems corpóreos como "hombre" y "caballo" que, o~V1ament~,
en la ontología estoica? Argumentaremos que entre cuerpos e incorpóreos hay una relaciónde sí tienen un q>avracrtóv que los impresiona. Si esto es así , hay que as~mir que lo.s. ltems fich-
complementariedad en el sentido de que lo uno no puede darse sin lo otro. Podríamos decir cios dependen, indirectamente, de los cuerpos; sin embargo, no son DI cuerpos m lDcorpóreos
que la existencia es a los cuerpos corno la subsistencia es a los incorpóreos (cf. 2.6). Ahora en sentido estricto. Pero si hay algún sentido en que deba entenderse que dependen de los
bien, tanto los cuerpos como los incorpóreos son especies de un género mayor (el "género cuerpos (al menos en la explicación de la génesis de tales ficc iones), tampoco puede~ ser
supremo" : yevlKww·tOV), a saber, "el algo" (ro tí; cf. 2.1; 2.3. La tes is estoica de que elgéne. especi es del género Hno algo" (para una versión diferente. de este tema, en l.a que los ltems
ro supremo estoico es el "algo" parece contradec ir lo d icho en 6.13 - = DL 7.61 -, donde se fict icios serían espec ies de "no algo" junto con las concepcIOnes cr. Brunschwlg 1988: 40-42).
habla de " lo más genérico" como aquello que, siendo un género, no tiene género, a saber, ~lo El texto 2.2 es un pasaje especi almente representativo del impacto que debe habe.f pr~~u­
existente", Le. t O 15v. Pero como ha mos trado Brunschwig 1988: 50 - seguido por Mansfeld cido la tesis es toica del "algo" como género supremo en el ambiente intelectua l penpatettco
1992 : 84, n.22- , la lecc ión otov tO ov no se encuentra en algunos de los principales codd. de de la antigüedad tardía pues dicha tesis va en contra de la " más razonable" posición entre los
Diógenes Laercio, de manera que no puede tomarse por cierto que en ese pasaje el genero peripatéticos de que el 'género supremo es "el ser" o "lo que es" (tO ov), una especie de "al~o"
supremo sea " lo que es" o "lo existente"). Además, según el reporte de Sexto Empírico (cf. en la ontología estoica (a este respecto no deja de ser interesante el hecho de que el estoIco
tex to 2.12), es probable que los estoicos también hayan distingu ido el " no algo" (olh¡),aun. Séneca -cf. 2.1- prefiera la tes is plat6nico-peripatética -re. el género supremo es el ser- a la
que no es muy seguro que el "no algo" forme parte de la ontología estoica (cf. Caston 1999: estoica -el género supremo es el algo-; sobre este detall e cf. Sedley 2005: 124- 125). Este
166-168 y nuestro capitulo 4). pasaje de Alejandro es también significativo para ver su es fu~rzo por mostrar .10 absurdo de la
Ahora bien, si " los que argumentan que se enscfta que el ' no algo' es un exi stente" en tesis estoica: en el primer pasaje aristotélico que comenta Alejandro en 2.2 AnstóteJes. trata d.e
2.12 son los es toic os, hay que creer que Sexto está equivocado, pues no conservamos ningún probar que las especies "participan" ().1etqelv) de los géneros pues en ,tanto una esp~c¡e admi-
pasaj e que podamos atribuir razonablemente a algún estoico en el que se argumente que el no te el enunciado de un género (é1tlMXEtat "[ov t al> yÉvou~ )..óyov), un genero DO adrm te el de la
algo es un existente. En efecto, " existente" es una especie del a lgo. No obstante, la obStr."3.- especie (o, para dec irlo, en el lenguaje de Cal. 2b20-21, " los géneros se predican de las espe-
ción importa nte de 2.12 es que Sexto confirma, de todos mod os, que para que un objeto !ea
34 Capitulo 2 El género supremo y su primera división: cuerpos e incorpóreos 3S

cies, pero las especies no se predican recíprocamente de los géneros"). En el texto de Aristóte- Proclo ha tenido cierta aceptaci ón entre algunos estudiosos contemporáneos, aunque de diver~
les se, hace, explíci ta la posibilidad de que el género pueda participar de la es pec ie; por ejem- sas maneras. Por ejemplo, Graeser (1978: 89) piensa que en la terminología estoica el equiva-
plo, SI se diera como explicación un género para lo que es y para lo uno (Tóp. 121a13 - 16). Es lente a "subsisti r" significa un modo de existencia dependiente, que es distinto de ser real en
probablemente por esto que Alejandro en su comentario al pasaje menciona la teoría estoica el sentido de ser tangible y capaz de actuar o de recibir una acción. Es cierto, como seña la
del "algo" como género supremo que abarca tanto al ser como al uno, y en su comentario Graeser, que un incorpóreo no es rea l en el sentido de ser tangible; pero de ahí no se sigue que
procura mostrar que no es posible postular un género que esté por encima del ser. Su objeción los "dec ib les" (que es el ejemplo de incorpóreo que cita) no sean algas del mundo; como
de fondo es que si el "a lgo" es algo, también "es" o, como hemos traducido para hacer justicia claramente señalan todas las doxografías, los incorpóreos son especies del género "algo"
al probable uso técnico estoico del participi o neutro de l verbo ser (por oposición al del verbo (Graeser implica lo mismo al examinar la teoría estoica de las categorías o "géneros del ser";
subsistir: úqllcrrávm), "es un existente". Pero, como advierte Alejandro, los esto icos pueden cf. su 1975; 18-23 y nuestro cap ítu lo 3). No hay testimonios claros, por lo demás, de que los
evitar esta objeción pues sos tienen que "existente" se predica solamente de los cuerpos, de estoicos hayan pensado que los incorpóreos debían ser despreciados por el hecho de ser inac-
manera que "existente" puede entenderse como una especie del "a lgo", siendo la otra especie tivos y no existentes, como afirma Proclo. Creemos que hay varias maneras de mostrar que,
lo "subsistente" (cf. 2.7) , que coincide con los incorpóreos (para los cuales cf. 2.3 y capítulo aun cuando los incorpóreos no son existentes, resultan dec isivos para la constitución del
20). En 2.2 Alejandro avanza en el intento de mostrar quc no es posi ble que el "algo" estoico dominio de lo corpóreo. Por ejemplo, aunque el tiempo es un incorpóreo, es al menos una
s~a ~énero del U?O y, por tan to, .que pueda postu lárselo como género supremo (que, por con- condic ión necesaria para la constitución de la realidad corpórea. Según Clemente (cc. capítulo
slgUlcnte, debcfla estar por enCIma tanto del ser como del uno). Alejandro argumenta que, 14, texto 14.11), el tiempo es aquell o que ofrece la noción de las condiciones sin las cuales el
dado que .el uno se predica del algo, se sigue que el algo no puede ser género del lll10 pues el efecto no puede producirse. El ejemplo, es el del aprendizaje, que se lo entiende como un
algo adnute el enunciado o definición (AÓYOC;) del uno. Alej andro parece estar retomando la proceso: si es un proceso, implica lUla cierta duración, un antes y un después. Si se quiere
tes.is ~ri stotél ica en el pasaje de Top. que está comentando (121 a 10-15) , Le. el pasaje en el que ofrecer una explicación coherente de este proceso, debe tenerse en cuenta el tiempo o, dicho
Anstoteles argumenta que la definición de " participar de algo" es admitir la defi nición o de otro modo, si no se considera el tiempo no puede explicarse el aprendizaje (para la rele-
enunciado de lo participado. De 10 cual se sigue que las especies participan de los géneros, vancia de los incorpóreos vacío y "decible" en la constitución del dominio corpóreo véase
p.e ro. los géneros no participan de las especies. Podemos recapitu lar lo dicho hasta aquí en los Boeri 200 1; 731-737).
sIgUIe ntes pasos: Ahora bien, si, como los estoicos sostienen, la interacción es solamente entre cuerpos (cc.
2.6,2.8 Y capítulo 14, texto 14.10), cabe preguntarse cómo es pos ible que nuestra mente (un
(i) (x) x es existente " es un cuerpo; inversamente, cuerpo) o, más prec isamente, lo conductor de nuestra alma (1;Yq.lOV1K6v; cc. 13. 1) sea capaz
(ii) (x) x no es existeote" es un incorpóreo. de pensar los incorpóreos. El pasaje de Sexto que hemos reproducido en 2.5 probab lemente
(iii) Tanto cuerpos como incorpóreos son especies del género "algo"; o, dicho de refleja el intento de los estoicos por responder a esa pregunta . De acuerdo con su modelo
otro modo, (x) si x es un cuerpo o x un incorpóreo, -+ x es una especie del epistemológico (para el cual cc. capítulos 6 y 7) , los estoicos ven el conocimiento como un
género "algo". proceso en el cual el que conoce es pasivo en la medida en que es afectado por una presenta-
ción; el objeto de conocimiento, en cambio, tiene un papel activo en la medida en que es lo
En 2.4 se introduce la lista más completa de incorpóreos estoicos de que disponemos que produce la presentación (es el q>avwm6v; cc. 6.2 y Sexto Empírico AM 8.402). Si esta
(una lista similar, sin embargo, aparece en 2.6). El otro dato importante que se introduce en expl icación es razonable, uno podría albergar dudas razonables respecto de si sería posible
2.4 es el de que un incorpórco (como el tiempo en este caso) es un "estado de cosas" (1tpdy¡. w) que los incorpóreos, en la medida en que son objetos de conocimiento, puedan desempeñar un
que "se concibe por sí mi smo" (KaO' au'tó 'ti VOOÚ¡.u:.:vov). ¿Qué significa esta aclaración? Tal papel activo ya que, dado que son incorpóreos, no puede producir ni recibir una acc ión. Para
vez lo que está sugiriendo es que, contra lo que piensa Proclo (1n Plaf. Tim. 271 D =SVF comprender mejor el pasaje conviene comentar brevemente lo que precede al texto citado de
2.521; 89, In primum Euelidis elemenlorum librum commentarii 89, 15-21 =SVF 2.488), ni el Sexto en 2. 5: Sexto ataca a los estoicos haciendo notar que una demostración no es un cuerpo,
t i~mpo (ni ~ing~n o tro incorpóreo) subsiste como un "mero concepto" (Kcn' €rríVOlC1V \jItA~v), ya que está compuesta de incorpóreos (los AeK1á) y, por lo tanto, no puede ser a lgo activo. Y
ni su ser es mfenor por depender de los cuerpos. Es muy p robable q ue Proclo no esté utilizan~ si no puede ser algo activo, no puede afectar nada y, consecuentemente, tampoco afectará a lo
do la palabra €1tlVOla en sentido técnico estoico pues, si ése fuera el caso, su afirmación sería conductor del alma . De donde se sigue que la demostración o prueba será incognoscib le (Sex-
falsa. En efecto, para los estoicos una E1rívOla depende de un cpavwcrróv que haya impresio- to, AM 8.403-406). La respuesta estoica a esta objeción es la que aparece en 2.5 (y un poco
nado nuestra mente y, por tanto, es una entidad corpórea. O sea, en sentido estricto una antes en el texto de Sexto): los incorpóreos no son activos ni producen una presentaci6n en
81tlvota no es un no-exi stente y, por lo tanto, tampoco subsiste (eso correspondería, en rigor, nosotros, sino que somos nosotros los que somos representados en relación con ellos (al br'
al €w6T]~a, co~o señalamos antes), sino que existe (sobre este punto véase lo dicho arriba). Éla:Ívou; q>C1vracrloú¡.tEVOl; Sexto AM 8.406). Lo que el ejemplo de 2.5 trata de ilustrar es, por
Que los m~orporeo~ son estados de cosas que se conc iben por sí mismos debe significar que una parte, el caso de un cuerpo (el entrcnador) que afecta a otro cuerpo (el niño, cuando éste
son algos mdependlentes de l hecho de ser pensados, y que cuando se los piensa o conc ibe na es tomado de la mano y se le enseña a realizar un cierto movimiento); por otra parte, el entre-
necesitan como su referente un existente; si ése fue ra el caso, los incorpóreos serían cuerpos nador también puede hacer lo mismo pero sin entrar en contacto corpóreo con el niño, sino a
(quod non), como sucede en el caso de la ¿ntVOla recién mencionado. La inferencia de Pro- la di stancia. de manera que el niño lo imi te. Esta segunda parte del ejemplo muestra un rnooo
clo, sin embargo, parece ser que, dado que los cuerpos son los Ítems verdaderamente reales de de causación en el que la interacción corpórea no sería impresc indible (contra 10 que se sugie-
la ontología estoica, entonces, los incorpóreos deben tener lll1 modo dependiente de ser (i.e. re en el capítulo 14); en este segundo caso, lo conductor de l alma del niño sería afectado por
deben depender de los cuerpos) y por eso deben ser meros conceptos subsistentes. La tesis de sí mismo (para esta sugerencia cf. Brunschwig 1988: 75). Sexto se queja de que el ejemplo,

I
36 Capítulo 2 El género supremo y su primera división: cuerpos e incorpóreos 37

aunque plausible, no logra demostrar lo que se estaba investigando. Sin embargo, lo que quizá 9.258-26 1). Pero lo que los estoicos parecen haber sostenido (y podrían haber replicado) es
los estoicos pretenden enfatizar mediante el ejemplo del entrenador que puede enseñar a su que, aunque los cuerpos tienen extremidades, dichas extremidades son límites incorpóreos de
al umno a la distancia es el hecho de que el conoc imiento no debe ser entendido como una los cuerpos, no partes de los cuerpos que limitan (cf. Cherniss 1976: 8 11 , n.e). El Iím.ite,
relac ión en la que, en sentido estricto, el sujeto que conoce sea el paciente y el objeto que se entonces, no es la parle extrema de un cuerpo, si no un incorpóreo que, como tal, no es parte
conoce el agente. No deja de ser importante, sin embargo, la objeción de Sexto, pues el cono- del cuerpo y, por tanto, no es un cuerpo. Es evidente que Plutarco se da cuenta de que el
cimi ento presupone que lo conductor del alma (un cuerpo) sea afectado por otro cuerpo. límite es incorpóreo, como piensan, los estoicos; lo que se rehúsa a admitir es que el límite no
Además, el ejemplo del niño que a la dismncia ve a su maestro y Jo imita también puede sea parle del cuerpo. La afirmación enigmática de los estoicos, según la cua l "nada está en
exp licarse recurriendo al esquema "cuerpo (agente) -+ cuerpo (paciente)". La vista (y cual- contacto con nada o que los cuerpos están en contaclO unos con otros pero no están en contac-
quier otro sentido) es, según los estoicos, un hálito (1rVeG¡.1O; un cuerpo) que se extiende desde to con nada" debe entenderse en el sentido de que cada unidad corpórea es indivisible, y si es
lo rector (otro cuerpo) hasta los ojos (otro cuerpo; cf. Aecio en 13.13 y, en general, el capítulo indivisib le carece de parte. Por lo tanto, el contacto entre un cuerpo y otro no puede darse
13). como la interacción corpórea entre una parte de un cuerpo y una parte de otro cuerpo, sino
Los textos 2.6-2.8 son ilustrativos no sólo del alcance de la teoría estoica de los cuerpos y como el "contacto" en el límite, que es el [tem geométrico que distingue a un cuerpo de otro.
los incorpóreos, sino también de las objeciones que se presentaron a dicha teoría, sobre todo Por últ imo, un breve comentario sobre la noc ión estoica de cuerpo (reportada en 2.3 ,
en lo que respecta al enfoque estoico del límite como un incorpóreo. En 2.6 Plutarco presenta 2.10 Y 2.11). La definición matemática de cuerpo (como lo tridimcnsionalmente extenso) se
la misma objec ión que leemos en 2.2 : si el "algo" es, no puede ser un 1111 ovo Sin embargo, remonta a Platón (Teet.155E; Leyes 896D) y Aristóteles (Fis. 3.5, 204b20-22); los estoicos
como el mismo Alejandro seña la en 2.2 , al establecer que lo existente sólo se predica de los necesitaban agregar que un cuerpo como lo tridimensionalmente extenso debe estar acompañado
cuerpos, los estoicos pueden evitar esa dificultad. El texto 2.6 también es útil para advertir la de resistencia (eL 2.11), de modo de poder distinguir espacio vacío de cuerpo. Si efectivamente
funcionalidad de la teoría de los incorpóreos, en este caso, el modo en que puede ser aplicada restringieron al ámbito de 10 corpóreo la capacidad de actuar o recibir una acción, los estoicos
a la explicación cosmológica. Plutarco intenta mostrar el absurdo de la tesis estoica al hacer están rechazando explícitamente la concepción platónico-aristotélica según la cual realidades
notar que si el universo o todo (tO miv) es el vacJo externo junto con el cosmos (en realidad, incorpóreas como Ideas, Fonnas o fines puedan operar causalmente (cL LS, 1 273). Ésta es una
esta premisa no está dicha explícitamente en el argumento de Plutarco pero tenemos registro consecuencia importante porque indi ca la significativa diferencia existente entre el estoicismo y la
de ella: cf. Sexto Empírico AM 9.332), se sigue, entonces, que el un iverso no será un cuerpo tradición que lo precedió en materia de causalidad (para la cual véase nuestro capítulo 14). La
ni un incorpóreo. O sea, el cos mos es un cuerpo y el vacío un incorpóreo; pero el universo, definición de cuerpo como lo que es capaz de actuar y de recibir una acción (cE 2.10 y 2.11 )
que es el conj unto del vacío externo junto con el cosmos, quedaría en una especie de limbo parece tener un carácter mucho más funcional y adaptarse mejor a ciertos postulados básicos del
ontológico pues no es un cuerpo ni un incorpóreo. Plutarco sugiere que de esto se sigue que el estoicismo antiguo que hacen de dios un cuerpo (cf. capítulo 14, texto 14.1) y que, como tal, tiene
universo es no existente, por lo cua l parece asimilar el universo al vacío (que, claramente, es capacidad de actuar sobre otras cosas por ser el princip io activo por antonomasia. Annas ha
un incorpóreo). En cualquier caso el problema que tal vez los estoicos tendrían que explicar es argumentado que por "cuerpo" (o "cosa fís ica") los estoicos quieren decir "un objeto sólido
cómo justificar que el universo o todo (un inc orpóreo, según Plutarco) pueda darse 'y'unlo con tridimensional", pues decir que cuerpo se define mejor como " lo que puede actuar o ser actuado"
el cosmos" (cr. capítulo 12 y Sexto, AM 9.332). Ese "darse junto con" no puede suponer es casi equivalente a la definición del sentido común (cL su 1992: 37, n. I). En su opinión, ambas
contacto en el sentido de una interacción entre cuerpos; quizá el modo más simple de entender caracterizaciones estarían apuntando a lo mi smo. En sus trabajos pioneros sobre el estoicismo
el asunto seria pensar que el universo no es entendido como una entidad existente ni corno un antiguo Reesor sostuvo que el ténnino croo)la no designaba un sóli do tridimensional, sino la
il:corpóreo subsis tente s/riclo sensu, sino como la suma o el conjunto total del vacio que capac idad de actuar o ser actuado. Reesor ni ega, además, que la definición de cuerpo como lo
c~rcul1da al cosmos y el cosmos circundado por el vacío (en todo caso, tambien genera cierta tridimensionalmente extenso sea verdaderamente estoica (una sugerencia que no ha encontrado
dificultad el hecho de que el vacío pueda circundar al cosmos, pues entre vacío y cosmos no apoyo por parte de los especialistas y que resulta difici l de sostener a partir de la evidencia textual ;
puede haber tampoco ningún tipo de interacción causal). cf. su 1954: 57; 77-78). Cabe la posibilidad, sin embargo, de que ambas definiciones existieran
. .Por otra parte, el núcleo de la objeción de Plutarco a los estoicos en 2.8 parece seguir la conjuntamente; Hahm, por ejemplo, convincentemente ha sostenido que, aunque es cierto que
sigUIente secuencia argumentativa: (i) decir que nada está en contacto con nada o que los para los estoicos la propiedad más significativa del cuerpo es la capacidad de actuar y recibir una
cuerpos están en contacto unos con otros pero que no están en contacto con nada es contrario acción, no hay razón para negar que los estoicos tuvieran otra descripción de "cuerpo" (1977: 21 ,
al sentido común y absurdo, porque (ii) si x está en contacto con y, lo es tá (i i.i) como un todo n.l). Estaríamos dispuestos a admitir, entonces, que no hay razón para negar que los estoicos
con un lodo o (ii.ii) como una parte con una parte. Los estoicos nicgan tanto iij como ii .ii, al pudieran aceptar en forma conjunta ambas descripciones de cuerpo; lo que no nos parece tan
argumentar que ii.i no es un caso de contacto, sino de mi xtura ( lo que sucede en este caso es concluyente a partir de los testimonios es que la propiedad más significativa de cuerpo sea la de
que " la totalidad de la substancia y sus cualidades peculiares se interpenetran recíprocamente actuar y recibir una acción, aun cuando uno puede admitir que funcionalmente permite explicar
y se preserva en lal mezcla la substancia y las cualidades originales"; cr. capítulo 16, texto con mayor claridad ciertas tesis estoicas como la ya mencionada de la mezcla total. El hecho de
16.1) y q ue ii .ii es imposible por cuanto los indivisib les carecen de partes. (iii) Pero los estoi. que Plotino (SVF 2.3 15), por un lado, critique la definición de cuerpo como 10
cos admiten que los cuerpos están en contacto en un límite (no los todos con los todos). Sin tridimensionalmente extenso y que, por el otro, Galeno (SVF 2.381) atribuya expresamente esa
embargo, ( iv) el límite no es un cuerpo, de donde se sigue que un cuerpo estará en contacto definición a los estoicos puede conftm1ar, al menos parcialmente, que "algunos estoicos"
con otro cuerpo por medio de un incorpóreo (a saber, el límite) y que, a la vez, no estará en aceptaron esa caracterización como apropiada. Esto en algún sentido explica que ambas
contacto con dicho cuerpo porque en medio de los dos cuerpos hay un incorpóreo, lo cual es definiciones de cuerpo hayan subsistido conjuntamente en la tradición de la escuela estoica y, en
absurdo (una versión diferente del argumento de Plutarco puede encontrarse en Sexto, AM cierto modo, se hayan complementado.
38 Capítulo 2

La noción de contacto probablemente desempeñó un papel importante en la concepción Textos Anotados


estoica de cuerpo y, por extensión, en su concepción de la causalidad (como se ve en 2.6, es El género supremo y su primera división: cuerpos e incorpóreos
propio de un existente actuar y recibir una acción, de donde también se sigue que existente es Jo
mismo que cuerpo en el sentido en que se lo define en 2.10 y 2.11). Aristóteles había sostenido
como un postulado fundamental de su teoría del movimiento y del cambio que para que exista
movimiento fís ico debía haber contacto entre motor y movido (er. Fís. 7.1 , 242b59-63; 7.2, 2.1 Séneca, Ep. 58.11-15 (S VF 2.332; LS 27A)
243a32-34; 244a1 4-244b2; 245a4-5; 254bl-2 con los comentarios de Boeri 2003: ad loe.). Tal Etiamnunc est aliquid superius quam corpus: dicimus enim quaedam corporalia esse,
vez no sería aventurado sugerir que los estoicos hayan llevado esta tesis hasta sus últimas quaedam incorporalia. Qu id ergo erit, ex qua haec d iducantur? Ilud, cui nomen modo
consecuencias, de modo tal que todo 10 que tuviera algún poder operativo causal debía ser de parum proprium imposuimus, "quod est". Sic enim in species secabitur, ut dicamus:
carácter corpóreo, pues sólo las cosas corpóreas pueden estar en contacto entre sí. Los principios "quad es1" aut corporale est aut incorpora le. Hoc ergo est genus primum et
dios y materia, como principios metafísicos básicos de la realidad, también parecen satisfacer la 5 antiquissimum et, uta dicam, generale; cetera genera quidcm sunt, sed specialia:
definición de cuerpo como lo que actúa y lo que es actuado, respectivamente (cC capítulo 14, tamquam horno genus est. [ ... ] Illud genus "quod es1" <est> generale, supra se nihil
texto 14.L). En efecto, la materia es para los estoicos algo pasivo por dcfirución y, aunque habet; initium rerurn est; omoia sub i\lo sun1. Stoici volunt superponere huic etiamnunc
suponen que la totalidad de lo existente es una unidad de carácter corpóreo, piensan que los aliud genus magis principale: de qua stalim dicam, si prius i1lud genus, de quo locutus
constituyentes básicos del un iverso pueden ser distinguidos en principio pasivo (materia) y sum, merito primum poni docuero, cum si t rerum omnium capax. "Quod est" in has
principio activo (dios, razón). Pese a que en el análisis es posible distinguir los dos principios 1O species diuido. ut sunt corporalia aut incorporaba: nihil tertium est. Corpus quomodo
mencionados, de hecho son inseparables ya que el mundo es concebido como una unidad. Pero, diuido? Vt dicam: aut animantia sunt aut inanima. Rursus animantia quemadmodwn
por otra parte, sería imposible pensar en algo activo que al mi smo tiempo no supusiera algo diuido? Vt dicam: quaedam animum habent, quacdam tantum animam, aut sic: quaedam
pasivo sobre lo cual ejercer su acción. En suma, se podría conjeturar que ambas caracterizaciones impetum habent, incedunt, transeunt, quaedam solo adfixa radicibus aluntur, crescunt.
de cuerpo subsistieron conjuntamente y sirvieron para ser aplicadas a explicaciones de hechos Rursus animalia in quas spec ies seco? Aut mortalia aut inmortalia. Primus gcnus Stoicis
puntuales dentro de la teoría física general. Por ejemplo, el fenómeno de la interpenetración de los 15 quibusdam uidetur "quid": quare uideatur, subiciam. " In rerum, inquiunt, natura
cuerpos (sobre el cual cf. nuestro capítulo 16) podría entenderse mejor si se piensa en "cuerpo" en quaedam sunt, quaedam non sunt, et haee autem, quae non sunt, rerum natura
términos de 10 que es susceptible de actuar y de recibir una acción. Esta caracterización parece compleetitur, quae animo succurrunt, tamquam Centauri, Gigantes et quicquid al iud
describir una cierta cualidad especial de algo, no el hecho de que ese algo sea tridimensional con fa lsa cogitatione formatum habere aliquam imaginem coepit, quamui s non babeat
resistencia, una cosa que está actuando sobre otra del mismo tipo. Esa "c ierta cualidad especial de substantiam".
algo" seria el modo en el que se manifiesta el1tVEú)la en los distintos niveles de la realidad: en las 4 genus : genus est VPb 6 quod cst <est> generale Préchac: quod est generale codd. 7 Stoici Pré-
piedras como e~u;, en las plantas como <púcrt~ y en los animales como 'f'UX~ (Aqu iles Tacio, chac: Sthoici ex Siuhoici Q 8 aliud Préchac : aHut Q p I principale Préchac : principali p ¡ si prius
Isagoga excerpla 14, 14~ l5=SVF 2.368). Como "algos individuales" todas las cosas (piedras, Préchac QLVPb : spirius p 9 sil Préchac : se p 10 aul incorporalia om. P ¡ quomodo Préchac : corna-
plantas o animales) también tienen un 1tVEU)lCt cohesionante que está actuando de modo tal que da p 11 inanima pQVP : inanimantia L : inanimata b I Rursus Préchac : Rusus b 12 quaedam ani-
detennina lo que el objeto es (pues el 1tVEÚ~la cualifica la materia indeterminada). Pero ese mum Préchac : animan p I aUI sic Préchac: aul si b 13 impetum pQL VP, Préchac : inpetum Hense I
incedunl Préchac: incaed- p : incend- b I adfixa Préchac : aff- b ex adf- L1 ¡ crescunt cocld. Beltrami,
componente cohes ionante de cada cosa no es algo externo, no es otra cosa tridimensional con
Préchac : sec!o Haase 14 Rursus Préchac : Rusus b ¡ quas Préchac: ex qua V 15 qllid Préchac : ex
resistencia que penetra desde fuera al objeto, de modo que resulte cierta la afumación de que los quod 11/ lIid. p2 I in rernm Préchac: iterum P 15-16 natura quaedam Préchac: naturam quaedam Q 17
estoicos creen que es posible que dos cosas ocupen el mismo lugar. La idea, sin duda paradójica complectitur QV: conplectitur pPb alii I quidquid V ¡ aliud LVPb, Préchac : aliquid p 18 formatum
para los peripatéticos, que es enfatizada en las ru entes del estoicismo, es la de que un cuerpo pase Préchac : fonnatu p I imaginem Préchac : magnem P I substantiam Préchac : sustantiam p
completamente a través de otro (Cf. H ipólito, Re! 121=SVF 2.469; Temi stio, In Phys. 104,14-
2-3 nud ... quod eSI Como es obvio, quod est es la traducción (poco elegante en el latín de Séneca que
18=SVF 2.468; Plutarco, eN 1077E=SVF 2.465. El complejo tema de la interpenetración de los carece de participio de presente del verbo ser) de tO ovoComo señala Mansfeld (1992: 84-85, y n.23),
cuerpos o de los cuerpos que pasan a través de otros es tratado en detalle por Todd 1976: 73-88 Séneca sostiene que el quod es! como género supremo es una doctrina de Platón (Séneca puede estar
y, más recientemente, por Sorabj i 1988: cap. 6. pensando en So! 246a-c; sobre el significado del quod es! como género supremo de los platónicos cf.
Si las conexiones que hemos establecido entre los estoicos y sus fuentes platónicas y Sedley200S, 123 y 125).
aristotélicas son razonables, será claro entonces que en estos temas los e-stoicos también estaban 14-15 Primus genus Stoicis quibusdam uidetur "quid" El tO T\ y~vu..:drtcpov estoico.
innovando, pero siempre teniendo a la vista alguna posición de sus destacados predecesores. 2.2 Alejandro de Afrodisia, 111 Top. 301, 19-302,2; 359, 4- 18 (SVF 2.329; LS 27B; FDS
711)
oürro OEt-
KVÚot~ av en ¡..t1l KaA&~ ro rl oi a1to ~~ ¡roa~ yévo¡; roú OvtO~ ríeEV-
Tal' El yap tí, OflAOV en Kal ov o El OE ov, tOV tOÚ Ovto~ aVCtOéXOlrD av
"Aóyov. WJ.' €KE1VOl vo¡.109Er*HlvtE¡; Ct-lnoi¡; ro Bv Ko.ta aro¡..tátcov ¡..t6vrov
5 AÉyEcr9Ctl OlCt<pEÚYOlEV av ro ~1tOpr¡ ¡..tÉvov· Oto. tautO yap tO tt yEV1KOOtEpOV
autoú <pao'lV dVCtl, KC1rl1YOPOÚ¡..tEVOV ou Kara O'<D).lánDv ¡..tóvov Cr..Ala Ka1 Kara
aoco)látwv. &"AJ..' E7tel y€vtKc6rarov tO "tí, EL., av Ú7t' auro Ka1 to ev'óJJ...'
El género supremo y su primera división: cuerpos e incorpóreos 41
40 Capítulo 2

Ecrtl Kal tOÚ tlV~ Ctl)tou lO év KatllyoP~cr(ll' roOt€ ou )'tv~ la Tt ro\) év6c;, I <he; F: om. BPO! Cv t'fi $OOIl<U om. F
8móEXó~EVoV aUIou ¡OV 'A&yov. OEIKVÚ01<; av OÜ!ro<; ¡.HIOE t OÚ ap le~OÚ 1-2 to tpt;oi ótncrtatóv ... eie, páeo:; cf. Estobeo, Ecf. 1.143, 24 (Diels, DG, p. 457; SVF 2.357): l:oo¡.tá
10 .0 nA~eO<; y,vo<; oV' Kal yap ." nA~eO\ aple~Ó\, Kal ¡~ap¡!6~El aónji Ó tatt tO tplxU olflcrtat 6v, n)..átEl, Pá9EI, Il~KEt. Véase también PS. Plutarco, P/acita 882F, 3-4, donde se
tOU aptO¡.t.ou 1..6)'0<;. el oe TDuro, 011 KaAWC; Di ópl~6 ¡.t.svoí <pam lOV ap19- agrega la idea de que un cuerpo, además de ser triplemente extenso, es una "masa resistente" (OyK~
n:vtín)1'[or;) y ocupa un lugar (tO Katé):ov t6nov). Cf también Plotino, 6.1, 26 (=SVF2 .3 15): "si consideran
!lOV 7tA:i190c; J,loveXórov' Kal. yap uino l a 7tÁ:f19or; ¡.t.OVáOE<; ticrln:ollaí. tou que es común a los cuerpos la triple extens ión, entonces, se refieren al cuerpo en sentido matemático".
oe ov'tOC; !CUt TOÚ évoc; dn:E. )..óyom; Kat ÓplO,.tQUC; etvOl, ~tOl KOlVÓtepOv
Kul Evóo~6tepov, ~ 3rt apÉoK€l UUT(9 tWV OÜtro 1tOAAaXOOC; A.eyo¡.t.Évrov, roe; 2.4 Sexto E mpírico, AM 10.218 (SVF 2.331; LS 27D; FDS 720)
15 AÉyerat la a<p' év6c; lEKal1tp{); EV, Kal ÓptO¡.lOUC; etVCtl (¡maura os 16 n : liS09' o'ÓtOt flEV a&fla 1tOtoum t OV Xp6vov, aloe ano 't~c;
Bv Kut lO EV), ~ on KUHl toUe; D.7toOl06vt a<; Toúroov tl roe; yévoc;, Kar' Etonc; cp1AÓcrOcpOl aaOOflCltOV autov ct)1í911oav unáp-
€KEÍVOUC; etT] av Kal lOÚtroV yévT] . [ ... ] X€tV· trov yap tlvrov <pam ta ~ Etvat acó~ata, ta SE
Cr.1t€&oKt nvoc; yÉVOUC;,
El os rO rrdo"IV ~1t6¡.t.EVOV otacpopáv t U; &ooo~ata, t rov oe aaoofláuov téOOapCl E'(Ol1 Ka'Wpt8pouv~
orov 10 €V ~ 'rO OV el Ótu<popúv lIVOr; 9tíT] n;, crutlP~cretC11 TOÚtc\> 1táAIV 5 tClt ro~ AEKtOV KClt KEVOV Kal tónov KClt xp6vov. t~ oi)
20 ~ br.' \.'crTl~ 'fO Y¿Yo~ KCll 'f~V otacpopav AéYE1V ~ €ntnASOv 'f~V olacpopav S~A.OV yíVEtUt, eht npo~ r0 aoooflarov unoAappáv€lV tOV xp6vov,
A.É.yelV' EX' '{crTl~ ~év, el KClt 'fa y¿Yo~, 0'Ó 'f~V totaÚtllV OlCHjl OpaV cmoMoú)KEV, Ett Kat KaS' Clut6 t1 VOOÚflEVOV 1tpay~Cl óo~á.~oucrt tOÜtov.
elll 'feOv xnow bro~ évú)v ' otov E.i tO ~Ev OV yévo~ tO oc EV otacpopáv tt~ 3 <pllal von Affiim 6 t 6) NERAB , von Amim , Bury, HUlser: tO LV
t.1YOt toO l:SvtO~ ro~ otO.lpou~évou 'foil OVtO~ té?> €Vt Kat té9nA.~eEt (Kat
yap tO XAíiOo~ DV n), EX' lcrTl~ 'f~V OtClf.jlOpav XOt~OEt· XtlAlV El tO y€VO~ t w0'8' O.otOI Enesiderno y Heráclito (cf. Sexto Empírico, AM 10.216).
25 ~~ TroV XéiOlV bto~évrov El" , eOLat [yo:p] oilToO €1tt1tMov ~ otaepopo: ouoá 2 I:t oo:~ <ptAOOO<pOI &owJlatov autov Para la caracterización del tiempo como un incorpóreo cf. capitu-
lo 20 y los textos allí discutidos.
yE t&v micrt tOt~ OUOtV É1to)lévrov. o{)¡ro OEtXe~OETCll ~l1oe tO tl yévo~
4-5 trov oE nO'ú.l~átú.lv t€O'O'llpa ... r.p6vov Éste es el pasaje que menciona los cuatro incorpóreos estoi-
Bv TroV1táVTWV' eO'TClt yap Kal Toil Évo~ yÉvo~ ~ En' '(OT)~ OvtD<; autifl ~ cos canónicos (la misma Lista aparece en 2.6). Brunschwig (1988: 28-29), sin embargo, menciona una
Kat €ltt nA.É,ov, El yE t O )ley Ev Kal. Kata tOü EwO~~tatO¡;, tO ót T1 Kata posible variante de esta lista canónica y cita Cleómedes, Cae/o 1.1, 141 -142, donde se lee: "Ahora bien,
~t 6vwv owpátwv Kal &oú)~átwv, ro oe
Evv611pa ~'l OttEPOV tOÚt WV Kata ¿qué será esto? ¿Tiempo? ¿Superficie? ¿Debemos decir que alguna otra cosa semej antcT. Brunschwig
o
30 tOUr; tauta Aéyovtar;. OÜtw<; a~aptávOt av t OÜ l:SVTO~ ota<popav to o~Cl­ (siguiendo a Goulet 1980: 186, 0.52) piensa que sería plausible leer AEK'tÓV en vez de AEKtOOV, aunque,
crtOV (htoooú~' errlrrMov yap toil OVtO~ tO oo~a(Jt6v, Ei yE oo;;acrtov Ka. como él mismo admite, el texto no es completamente seguro. En todo caso lo que es interesante destacar
tO )l~ OVo
es que, si Cleómedes está pensando en los incorpóreos estoicos, &1tI<jKÍVEtCl ocuparía el lugar de t6n0'; (en
realidad, Cleómedes ya ha dicho que la superficie es un incorpóreo: cf. Cae/o 1.1 , 120: t~V €1n<páV€lClV,
2 tOU yévo(", tOU A : y&oe, tOu Wallies, van Amim, Hülscr 4 "ata] Kal B 5 tOUtO in to,)tOU mutavit oooav ó.(f(:Ó~atov). Como indica Brunschwig (1988: 29), el problema que se introduce aquí es el del
P2 7 oJJo' rnEl aB P, Wallies, Hülser: hIel oE A 8 tO ti] tO\) B : post év6c; add. ¡.t~ B 9 tautO\) A, Ppr. estatuto de los límites geométricos en la ontología estoica (para lo cual cf. in/ra 2.8). LS 1, 163; 165
: auto\) WaUies, Hiilser 10 tlPIO¡.tOI P : ap¡O¡.tóc, Wallies, Hülser II <pum om. P 14 t rov OÜtú.l om. B sugieren clasificar los límites matemáticos bajo el rubro "ni lo uno ni lo otro" (i.e . ni cuerpos ni incorpó-
16 KClI tO EV : ¡.t~ tO Ev superscr. pl 18 CtnoóMiú.lKtv aAP 19 tOll! ~ WalIies : té9 Évl p2 : n e, om. A 20 reos), pero no hay testimonios explícitos que autoricen a inaugurar esta tercera espec ie de 'tí. Los pasajes
post &n' '(011e, add. Kal A : ~ 8n' tOlle; ... UYEIVom. P 21 t~V olmpopo.v t~V t Olaútllv A 24 av D : BY de Cleómedes recién citados admiten explícitamente que un item matemático como la superficie califique
aABP len' tOTJe, Wallies : Enl nMov codd. 25 yo.p del. Wallies 26 tnOJ.l€VúlV om. A / itO:OIV como incorpóreo.
€noJ.l,€vú.lv toie, OflOW D 27 EníClT]~J crr¡ in ras. P 28 TOO EvvO~J.latOC;] EVOe; VO~llaTOe, B / ante Kanl Wa-
lIies add. KCÚ 31 onoolooó:; aBP / OVTO~] Y¿VODe, A / 1:0 óo~wJ'tov "toii I5vt oe, O 2,5 Sexto Empírico, AM 8.409-410 (SVF 2.85; LS 27E; FDS 272)
&a7t€p yáp, cpamv, 61tat~
El contexto de la primera parte del texto es el comentario a Aristóteles, Top. 121 al0 ("De nuevo, si es
necesario o posible que el género participe de lo establecido en el género''); la segunda parte del pasaje es ootpípTJt; Kal 6nA,oJláxoC; ecrS' ,hE flEv A.ap6 ~evoC; teOv XEtproV tOU
el comentario a Top. 127a26 ("De nuevo, se dijo como género o diferencia lo que acompaña a todas las natoac; pu8)lí~El KU1 OtOÚOKEt n vaC; KtvEÍa8at KIV~a€tC;, eaS' ,hE
cosas"). oe
onro9ev ÉotO)~ KClí 1t(j)~ KIVOÚ)lE:VOC; €V puS PC9 napéX€l
5 €autov EK€íV(9 1tpOC; flípTlOlV, oihoo Kal trov <pavtClatWV
12 nA~60t; Ilováorov Cf. Aristóteles, Mer. 1053a30.
13-14 tO\) O€ OVtOe; "nt toO f:v0c;. ijtOl KOtVÓtEPOV Kal tvoo~ón:pov Se entiende que el que sostiene EVta ~E:V OlOVEl. waúovrct Kal 8l"yyávovta rou 1Íyé~OV tKOU
esto es Aristóteles. Para la identidad entre av y Ev (en la medida en que ambos son nollaxii>t; ),¿yó~gva) 1t0l€lta1 nlV Ev toút~ nJmoatv, 61tot6v tan tO A.euKOV Ka.
cf.Fís. 185b6;Mer. 1005a6-7, 101 8a35, 1052alSerpassim. ~tAa.v Kal KOlVro~ -ro crro~a, eVICl ót tOlaútllV eX€l <pÚOlV <*>,
18 Ei os to naOtV brÓ~Ity()V OlflepopáV c[ Aristóteles, Top. 127a26: n ~,IV ei tO nacJlv t OU ~'YEPOVIKOU En' autotc; <P<lVtacrlOuflévou Kal. OUX un' au-
UKOAOUeOÚV yÉvoc; 11 OlaqH)pO.v K.t.A.. oe
10 t&v, onotó. t an t a. acrcbpata AEKtá. 01 tout O AtyOVt€<;
28 á' yE tO J.I€:v Sv. "ato. ¡.t6vrov O"wllátú.lv Kal UO"OOI.uitrov cr. capítulo 6, texto 6.13 y comentario ad m9av(9 ¡.lEY xproVtat napClodYJ.1att, ou OUVáyOUOl t o oe
¡OCl/I/I. 1tpOKéí~EVOV. o J.1EvyO:p 1tCl100rpípr¡c; Kal. (lltAolláX0t;
2.3 DL 7.135 (SVF 3.6; LS 45E) EOLl oro~a, Kal Kma tOfita EóÚVatO <pavtaa{av E~1tOtétV
l:&,.w S' totív, ro~ CP11O'lv A1tOAA68(j)po~ Ev tD cI>UOtKlj, tO tt9 1tCll8í' ~ 8E a1t6a€t~tC; aaCÓ flatO~ Ka061Ot~K€l, Kat Ka"tCt
tplX~ ota(J"'tat6v, E¡~ ~f¡KO~, ct~ 1tAárot;, Ei~ páeo~' tOÚtO S€: Ka. 15 routo E~r¡tEtro d ÓÚvatal cpavtacr'twroc; tU1tOUV t o ~yEJ.10-
crt€PEOV a& ~a KClA.ettal. VlK6v. motE ~T¡ a1tOOEoE'ixSat Cl1hOt~ tO &PX~O€V ~11 ~
tOú~evov.
42 Capitulo 2 El género supremo y su primera división: cuerpos e incorpóreos 43

OéXEa8at tOi~ ~~ a1!oAeínouOtv ¿AáX\(:rta IlÉPll crcó llaTo~,


8 gVta óB TOmÚtTJv CXCl rpÚI3lV <.> lacunam stat. Kochalsky: €vta Se < OU> TOlaúrr¡v ElE1 rpÚOlV Bury
13 Eml Kochalsky : sial a, Bury I f.8\ÍVQTO N: iOúvavto ~ 5 &U' &eí Tl tOu
oOKoi)vtO~ amEa8m 1tpÓ'tepov A.aIlPávouO"l
Kal 1l1106nOTE tOU 1!poáyelv EnÉlcmva nauo!l-Évot~. OyO\)V
5 T6lV qlCtVt aOTwv Cf. capítulo 6, texto 6.2 y nuestro comentario ad {ocumo autol llá AtOTa npo<pÉpoum toi~ lOOV &IlSPOOV npolma).!É-
9-10 Toil ~yqlOVtKO¡j br.' aUToit; ... un' almov, ónoiá con ta aarol..La'ta AE.Klá Probablemente la distin- VOte;, tOUt ' Bat í, t O Jl~e' OAote; oÁOOv á<p~v tival Il~'ts ).!Épem
ción E1[' o.út oi¡;... óx' notrov intenta enfatizar el hecho de que [os decibles, por ser incorpóreos, ~o pueden
ser agentes causales en el mismo sentido en el que se entiende una relación causa l en sentido estricto Jlep&v· t O JleV yap OUX ácp~v &ua KPQOlV nOleiv, tO B' OUK
entre dos cuerpos. En efecto, dado que los decibles son incorpóreos y lo regente del alma es un cuerpo 0 0 10 sIvaI Buval ov IlÉPll t OOv a).!EpOOv OUK tXÓVTroV. n&¡; ouv OUK
puede haber una interacción causal entre ellos (cf. capítulo 14). En nuestro comentario intentamos aclarar aUlOl TOÚtql nspmímouOl, Jll)Dev IlÉ po~ ecrxatov JlllBe
las dificultades de este pasaje. rrpóhov anoAtl1!ovn:e;; éhl v~ óía ljIaÚE tV Kato. nÉpac; t a.
12-13 ó ¡.tEv yap 1taI8OTp¡~'l~ ... <pavramav EI..t1tO\€lV Cf. capítulo 6, tex to 6.2 (con nuestro comentario), aOO¡. la.ra <aM' 01r,(> oAa OAroV ouoe Kata JlÉpo~ AÉyOUOlV.
donde quedu claro que lo que produce una ¡povraO"¡a es un cuerpo. TO Be nÉp a~ a OO).la O\)K tan v'. a'VETat t 01VUV crroJla crcó).!ato ~
2.6 Plutarco, CN l073E (SVF 2.525) 15 aaroJlá'tC9, Kat OUX éhve'tal náAlV, &ooo).!ú'tou pEta~U Ovt~.
Ka9óAou ~ev éhonov Kal 1!apo: 't"~v €wOláv eCJ'nv el B' aljlI::WI, Kal 1!OL~aS \ n Kal nElastaL r0 aaCO)..látC9 t O
dvOl ~É.v tl ~~ Bv o' ElvUl, <múTCov 1!OAAÚ nv ' EÍvat> ).lEv OUK lSvta o' cTVOI aro).la · rrOleí'v oÉ 'tt KaLnúcrxetV Ú1!' &M~ACOV Kal atttecr9al
AEyóvn ov &'t"01!oo't"D.'t"óv san ro 8nt rou 1WVtO¡; AeyÓ~EVOV. ta. OWJlaw 1!ÉCPUKEV. el o' á<p~v t<JXELTi!? &crCO llátO) tO
KEVOV yap lhtElpOV e~OJ9Ev 1"0 KOOIlQ? nEp19€vte~ OiStE crrolla aroJla, Kal cruva<p~v E~el Kal KpaOLV Kal cro~(flutav·
5 TO nov O\)t' acrcóllatOV ETval }1youow. EnetalOE toÚt O} tO ~~ Bv 2 toú"tOu <ro> Pohlenz : t OUtO Chemiss 5 ill' lid tt Wyttenbacb, Pohlenz, Chemiss : aUo. El ti E,
etVat t O 1!ov· ()Vta yap !lÓVD. tO: ocó).!am KaAOUO"lV, B 6 "tO;) ... 1tauo!ls\!O\~ Wyttenbach, van Amim, Pohlenz, Chemiss: tou.; ... nauo!lé\!ou~ E, B 12
emHO~ OVtO~ tO nou:í'v Tl Kal1!áOXE1V, tO 013 nav OUK lino4; (novr~ Bemardakis, Pohlenz, Chemiss : 6:ttOÁI11Óvr~ E, B I vf¡.6.ia IjfUÚEIV Wyttenbach: Jl~
av €O!lV· (fJOr ' o\)te tt lIOI~oel 01)tE t!nElcretal tO nov. ólQ\vaúElv E, B 13 DAo. oÁillv ou : ES: <OU;(> DAa DÁillv OU<O€:> Wyttenbach : <6),,),.: OU;(> DAa OA.roV
ou<ob Pohlenz : 6:U~AroV 06 Chemiss 16 ttEÍoEtal E : 1t1ÍOEtOI S J 7 Kat Ünt EO"Ool E, B : "(<9
2 Etval ¡.t&v !l1J.~ Bv 8' dVOl Cbemiss : EtVat ¡.tb.> tI, 11~ Bv 8' EtVat van Amim I aua ó' add. von Ar- anu:oSal Gi esen, Chemiss
nim post ¡.t~ Bv 8' f:tVOI I <tOÚtrov llollá n v ' dvat> add . Chemiss pos t ¡.t~ Bv 8' ETvac cilla rr.6U'
autwv dvOt Pohlenz 7 l;,tEll:o Madvig : SnEITCl o': Pohlenz ; tnctot) <o'> Rasmus: ht:EI8~ van Este pasaje da algunas pistas respecto del estatuto ontológico de ¡tems geométricos como el límite,
Amim, Chemiss 8 OÜtE Rasmus post 110lTlaEl, van Amim : OUOE cocld. post 1101110EI aunque el contexto es fuertemente polémico. De acuerdo con el reporte de Estobeo (Ee/. 1.142,2 = SVF
2.482), Crisipo habria sostenido que items tales como "superficie" o "línea" (pero también incorpóreos
1-2 lí:tonov . . . t1,...~ Bv ó' Etval Como señala Chemiss (1976: ad foc.), PIUlarco probablemente pensaba canónicos como lugar, vacío o tiempo) son "cosas semejantes a los cuerpos" (to. tOl~ orol-\aal
que esta objeción no seria válida en contra del l-'~ av de Platón como alteridad (cf. So! 258D-259B). npooEOIK6ra). Según Posidonio (Frag. 16 EK), la superficie es el límite del cuerpo, o lo que única mente
4-5 KCVOV yap 01t€lpoV .. . oih' uow,...UtoV dvOl AÉyouow Para la tesis estoica de que el cosmos es un tiene largo y ancho, pero no profundidad. El dato interesante es que Posidonio admite que la superficie
todo, en tanto que el vacío externo circundante junto con el cosmos es el universo (11O:V) cf. Sexto Empíri- tiene existencia no sólo conceptual (Kat' €ttíVOlCtV), sino también real (KaS' úttómaO"tv) . Kidd (1988: 126)
co AM 9 ..332, Plutarco SR 1054B-C y Soeri 2001: 732. Véase también nuestros capítulos 12 y 20 Y el argumenta que para los estoicos limi tes matemáticos no eran cuerpos, sino meros conceptos; para apoyar
comentano ad toel/m. su afirmación cita 2.8, Proclo, In Eucf. Def. l (SVF 2.488), el pasaje de Estobeo citado al comienzo de
esta nota y Cleómedes, Cae!. 1.1, 120. De los pasajes mencionados, el único que dice expresamen te que
2.7 Plutarco, Col. 116B7-C2 los ítems geométricos son "meros conceptos" es el de Proc lo; pero como argumentamos en nuestro co-
1!oUa yo:p Kat ).!eyá/.a 1!p6y- mentario, hay razones para pensar que se trata de una interpretación muy discutible de Proclo.
Ilata t~~ TO\) OVtO~ &1!ocrrepouO"l1[po(JllYopía~, TO K€- 2 OU;( ~ttOV 8€ TO;)tO Cf. Sexto Empirico AM 9.258-266.
vov t OV Xpóvov t OV t6rrov, á1tAW¡; 't0 t rov AEKtroV y€'- 3--6 t O;)tO 8' áváyICTJ . . 1WUO¡.tf;vOl~ Cf. Sexto AM9.261; PH 3.4546. En su objeción Plutarco omi te la
VO~, ¿v ~ Kal 't&A1l8~ 1!Úvt' €vecrn. tatlta yap OVW ).lEV importante distinción estoica entre "límite" y "parte exrrema". La tesis estoica es que las extremidades de
5 11'~1Elvat
, Ttva'8" EIVal l"Il;;yOUO"I,
," ,
xpW¡.tEVOI 8" aUToí'~ w¡;
" los cuerpos son límites incorpóreos (cf. Plutarco CN I078E).
U<pecrt&crt Kat urrúpxoumv Ev ti!? Plcg Kal t<"9 qnAoao<peiv 9 KpliO"lv ttOIElV Para éste yorros tipos de mezcl a cf. capítulo 16, texto 16.1. Una versión similar de esta
Ola 'teAOUOW. explicación, aunque con una terminología diferente, puede verse en Sexto Empírico, AM9.260: ou 80;11;
~ma l llia ~vo)O"l~.
2-4 n;~ tOU 5vt~ . .. á11~ to tmV )j¡Kt:mV yÉvOt; Para la misma lista de incorpóreos cf. supra 2.3 11-12 ¡.t"ó€:v ¡.té~. ttpw"tOvCf. Plutarco, CN 1078E.
(plutarco cri tica la teoría estoica de los incorpóreos en CN 1074C-0).
18-19 si o' ó.<p~v .. Kal (1)va<p~v E;El Para los diversos tipos de contacto cf. capítulo 16 (textos 16.2 y
4-5 taÜTO. yóP ovta. tlva o' cTvat )J:youm Los incorpóreos están incluidos en el género "algo" (cf. 16.3).
supra 2.1).
6 Ó¡P6CttOOOI Kal Ú1táp;r:ouO"Iv Los incorpóreos son "subsistentes" (Ú<pEOTWcn) y los cuerpos "existentes" 2.9 Galeno, De methodo medelldi libri 10. 155, 1-8 (SVF 2.322; LS27Gj FDS 236, 717)
o "reales" (unápxouow). t~V yap JllKpoAoyíav trov óvoJlát wv,
2.8 Plutarco, CN 1080D-F (SVF 2.486-487; LS 50C) ~v ÉKoJlIjle'ÚcraV1:6 u ve¡; trov <jHAoaóc.pwv, avatpÉnoucrav ana.-
Kal Il~v tO ~llleCVO~ üm€o9at ~lleEv 1!apa t~V EV- crav t~V IN t 0 ~¡«> cruv~eElav, rol ~~ 51' EKe!VOUI m\'t'fi Xp~­
VOIÚV €O't"IV· OUX ~HOV DE tOUtO ro a111:Ecr8m ~Ev &u~AWV crOm óúvaa8m KatCt. ta mpOOv autrov cruyypá)..lpara, napm.-
ta crrollata ~1l 8Evl D' a1!'tEa8m· 't"ouro 8' aváYKl1 npocr- 5 tOU~at }1YELV Ta. vuv, ÉTÉpro61 8IEtAEYP¿VO~ urrep autrov ¿1!l
nA.É.ov. EipllKro~ oÚv ouoev ~ttOV oaa XP~ KV roí'~ nEpt rOOv
44 Capítulo 2 El género supremo y su primera división: cuerpos e incorpóreos 45

orotxaíwv AoyL(j)loi~, AÉyO) 8E j.llKpoAoyíav, €V TI 8tatpoüvtat ¿crtlV, OÜtro~ En:El Ka, "fa E~ álV ~ ~áEl1laIS nvá Eatt,
Kala. Y&11 tÓ te DY Kal 10 ú<pe(Jl"6~. <7távta> yEV~O'E1'at olOaKtá. Kal taÚttl ¡.t1l06VOC; ovtOC;
I t~V yap ,.I.lKpoAoyíav TWV 6vo¡.uhrov Long-Sedley 1I, 168 sugieren que la observación que se encuen. <u>oIBáK'to'U avmpE'iTUl ~ ~áEl1lO'1C;,
tra en este pasaje está hecha para justificar el cambio que hace Galeno de dveu a unápxclv, lo cual eslaria 20 'J\.AAroC; tE, Errel "frov TlvOOv ta. ¡..¡É.v ¿crrt O'OO¡.tata t a
indicando que no se está refiriendo a la distinción estoica "ex istente-subsistente", Creemos, sin embargo, Be aO'OO¡.tata, OE~ crEl tU 8loaO'Kó¡.teva tlVa ovta ~tOI 0'00-
que la }llKpoÁoyía lingüística a la que Galeno se refiere (er. 2.8 16 te Bv KO:\ lO Ú<pCcrtÓl;) muestra la ¡.tata dvCI\ ~ acrOO¡.tata' OÜtE SE aoo~ata Búvatat ún-
novedad que todavía en su época (s. 11 d.C.) suponía la distinción "existente-subsistente": aunque la áPXEIV outE amó ¡.tata, roe; 7tapacmíao¡.tev· OUK opa EO'tl
expresión 10 u<pe(jf~ aparece al menos una vez el1 Aristóteles (De incesslI animalillm 708b31), no tiene ttvel oli5aO'Kó¡.teva,
todavía el sentido técnico que se encuenlra en los estoicos.
2 oü t i OV Mau, Hülser : Ol> tí OV N : al> 'ti LE : oi5n 8ekker dubit, Bury 3 <TO> add. Bekker dubit 9
2.10 C icer6n, Acad. 1.39 (SVF 1.90; LS 45A) B Tl tcrtlv He intz 10 <t o>!Í add. Hei ntz: H van Amim : T( Long-Sedley 18 <n:ávta> add. Mau 19
discrepabat etiam ab iisdem quod nullo modo arbitrabatur quidquam eftici posee ab ea <o:>otóáK'toU COrT. Heinrz, Hülser : otoáK'tou G
qua expe rs esset corporis, cuius generis Xenocrates et superiores etiam animum esse El pasaje está incluido en la sección en la que Sexto discute "Acerca de lo que es enseñado" (IlEpllOú
dixerant, ncc vero aut quod efficeret aliquid aur quod efficerctur posse esse non corpus. otoaO'1<Ollévou).
3 nec vero aut quod efficeret ... non corpus Como hace notar Hahm (1977: 3), esta caracterización no
se encuentra en nuestras nlentes como una definición teórica, aunque siempre está presupuesta en una
importante cantidad de argumentos como un aspecto distintivo de qué es un cuerpo. La reconstrucción de
esta caracterización de cuerpo se hace, fundamentalmente, a parti r de este pasaje de Cicerón y de Tertu.
liana, De anima 5. y Nemesio, NH 21,6·9, ed. Morani (ef. HUlser (1987], vol. Il, p. 460=SVF 1.518); DL
7.55 (=SVF 2.140). Véase también Sexto, AM8 .263 y Séneca, Ep. 106.2·7 (=SVF 3.84).

2.11 Pseudo Gale no, De historia philosophica 23, 2-6


:ErolJa tlVWV ún:OAapÓVlWV lO oráv TE n:OIEIv ~ n:áOXEtV, {¡'·tepOI tO tptxft
Otacrt(.tlOV lJeta &vtltUn:ía~ lO a&~a Ka8EalÓVOI cpaaív. eTvat IJEV yap arU.ll.iiov,
00 ¡.ipo~ oUóÉv, E1tlcpávetav oE to ~~KOUt; Kal n:AálOW; ¡.tEtéxov, tauto oE
ó7tótav Kat pá9oC; npOaAÚPIJ. O'&lJa vOllí~oualV dvat. tlVE; ot ta 7tÉpara
5 aOOIJClta eTvCIl Ú7telA.~cpaalV,
1-2 I:ooJla .. , TO ,PLxft SLaO'TO:tOV ¡.Lttu avnn>1tíw; tO O'WJlCl Este informe coincide con 2.3, 2.1 OYoeros
testimonios, (citados en nota a 2.10), de modo que puede ser razonablemente atribuido a los estoicos.
4-5 nvf..; OS ,a n:épata ... úm:tA~cpamv la tesis de que los límites son cuerpos se opone al informe de
Plutarco en 2.8, según la cual los estoicos sostenían que los límites son incorpóreos . La tesis estoica de los
límites (nÉpaw) como incorpóreos también es testimoniada por Proclo (SVF 2.458) y DL 7. 135 (=Frag.
16, EK¡ cf. supra 2.3 ) donde se define "superficie" como "el límite del cuerpo" (CJw~w,o.; n:Épw;) o como
"10 que tieue largo y ancho pero no profundidad".

2.12 Sexto Empirico, AM 1.15-19 (SVF 2.330; LS 27C; FDS 710)


'O oE O~IOlOC; tl1 e; cmopíae; yEV~O'E't01 tpón:OC; Kal n:poe;
'toue; épouvta; tO oi) n Bv ~ TI oloáaKEaElal. d ya,p to oi) n
ov ÓlóúcrKOlTO, Eatat Jj OIÓÓcrKETOl tí, Kal Ola tOÜtO <tO>
mJto t avavtía aun Kal tI ECITCIt, on€p ~v t OOv aouvátwv.
5 tt$ tE oünVI ouóev aU].lplPllKEV, 010 oúoE 'to OtOO1JK6aOat·
Kal yap t OUtO tOOv Q'UJ.lP€Pl1KÓtOlV E<J"tív. 00 to(vuv to
oun OtOácrKEWl. Kata 08 t~V autf¡v avaAoyíav Kal to tI
trov aOtÓÓKtrov YEv~aEtat· el yap ¿¡la toÜtO OtOOKtOV
€crtCIt Ott EO'ltV, oooev aóíoa¡CToV €O'-W l, ~ enerat 10
10 1J1lÓEV etVat OlOaKt Óv. Kal ].l.~V si OIOÓcrKEtat <to> Tí,
~tOl Ola toov auttvOOv 818ax8~(jEral ~ Ola nov tlveOV.
aUa Ola IlEV tOOv OUtlVWV OUX ofóv tE oloaxEl~var av-
un6O'tatCf. yáp eatl tU otavolQ taüta Ka1:a tO¡)~ &no t~C;
O'tOae. Ad1teTat oÚv 8ul1:&v nvrov
15 YLv6aOat t~v )..lá911O'lV. él náAlv an:op6v ÉO'TlV' mo1t€p yap
auto tO OIOacJK6].levov KCl.'ta toÜ1:0 oloácrKEtat KaOo tí
Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 47

Capítulo 3 3.3 Plotino, Enn. 4.7 8a, 9-35 (SVF 2.375; FDS 839A)
Ahora bien, dado que transfirieron las capacidades de los incorpóreos a los cuerpos, no
Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser dejan ninguna [capacidad] para aquéllos. Pero que los cuerpos son capaces de lo que son
capaces debido a capacidades incorpóreas se hace evidente a partir de lo siguiente. Recono-
cerán, en efecto, que cualidad y cantidad son diferentes, y que todo cuerpo es cuantificado,
aunque no todo cuerpo es un [individuo] cua lificado, como la materia. Pero si reconocen esto,
3.1 Sim plicio, ;11 ca/.66 , 32-67, 8 (SVF 2.369; LS 27F; FDS 832) reconocerán que la cualidad, que es diferente de lo cuanti fi cado, es distinta del cuerpo. Pues
Al menos los estoicos consideran reducir el número de los géneros primeros e incluyen ¿cómo será un cuerpo si no es cuantificado, si, en rea lidad, todo cuerpo es cuanti ficado? Y
algunos de ellos, ligeramente modificados, en ese número reducido. Hacen, en efecto, una desde luego que, como también se decía arriba en algún lugar, si todo cuerpo y toda masa, al
división en cuatro: en sustratos, en [individuos] cualificados, en cosas dispuestas de algún ser dividida, dcja de ser lo que era, en tanto que, al seccionarse el cuerpo, la cualidad penna-
modo y en dispuestas de algún modo respecto de algo. Y es obvio que omilen muchos [géne- nece ella misma entera en cada parte (por ejemplo, la dulzura de la miel que está en cada
ros], pues a la cantidad [la omiten] abiertamente, y [también omiten] lo que está en el tiempo [parte de miel] no es menos dulzura), la dulzura no será un cuerpo. De igual modo sucede ~n
yen el lugar. En efecto, si juzgan para sí mismos que 10 dispuesto de algún modo abarca tales el caso de las demás [cua lidades]. Luego, si las capacidades fueran cuerpos, sería. necesano
cosas, - porque "el año pasado" o "en el Liceo, o "estar sentado" o "estar calzado" están, en que las capacidades fuertes fueran grandes ma sas, en tanto que las que pueden hacer poco
cierto modo, en re lación con alguno de esos [cuatro géneros]-, primero, si es mucha la dife- fueran masas pequeñas. Sin embargo, si hay masas grandes [con capacidades] peque~as, y
rencia entre ellos, la generalidad de 10 di spuesto de algún modo se predica de ella inarticula- [masas] pequeñas e incluso muy pequei1as que tienen capacidades muy grandes, hay que
da; segundo, eso dispuesto de algún modo general coincidirá sobre todo COIl el sustrato y la atribuir la acción a algo diferente de la magnitud, y, por tanto, a algo sin magnitud. Pero que
cantidad, pues estos [items] están dispuestos de algún modo. la materi a sea la misma, siendo, como dicen, un cuerpo, y que al recibir cualidades lleva a
3.2 Ploti no, E IlII. 6.1 25, 1-33 (SVF 2.371; 373; FDS 827) cabo cosas diferentes, ¿cómo es que no resulta evidente que las cosas que sobrevinieron hagan
Contra los que establecen cuarro [géneros] y dividen en cuatro, a saber, en sustratos, en que [las cualidades] sean razones inmateriales e incorpóreas? Que no digan que los animales
[individuos] cualificados, en ítems dispuestos de algún modo y en dispuestos de algún modo mueren porque el hálito o la sangre se retira [de ell os]. Pues sin éstos no pueden existir, como
respecto de a lgo, y ponen por encima de ellos algo común y abarcan todas las cosas con un tampoco sin otras muchas cosas, ninguna de las cuales podría ser alma. Por cierto que no es el
solo género (porque también admi ten un género único común por encima de todas las cosas) hálito ni la sangre [lo que se difunde] por todas las cosas, sino el alma.
uno podría argumentar muchas cosas: que ese "algo" de ellos es incomprensible e irracional. y 3,4 Filón de Alejandria, DAM 47-51 (SVF 2.397; LS 28P; FDS 845)
que no coincide ni con los incorpóreos ni con los cuerpos. Ni si quiera han reservado las dife- Sin embargo, ahora se apartaron tanto de la doctrina verdadera que incluso a ellos mis-
rencias con las cuales podrían divid ir el " algo" [en especiesJ. Ese "algo" es o existen te o no mos les ha pasado inadvertido que, al imponer la destrucción a la providencia -que es el alma
existente; ahora bien, si es existente es una de sus espec ies. Si es no ex istente, lo existente es del cosmos-, están filosofando de un modo inconsistente. Crisipo, por tanto, el más reputado
no existente, y otras miles de cosas [por el estilo]. Ahora bien, por el momento dejemos de de ellos, en sus tratados Sobre [el argumento] creciente establece portentos del siguiente tipo:
lado estos [detalles]; tenemos que exa minar la división misma: al ordenar a los sustratos como después de estab lecer que "es imposib le que dos [individuos] peculiarmente cualificados se
primeros y anteponer aquí la materia a 10 dem ás, ordenan el que les parece el primer principio den en la misma sustancia" dice: "considérese, en vista del argumento, que un individuo está
junto con lo que está después de su princip io. Y llevan a una unid ad, en primer lugar, las comp leto, y que a otro le falta un pie. Llámese al que está comp leto ' Dión', y al incompleto
cosas anteriores con las posteriores, aunque no es posib le que en un mismo género lo uno sea 'Teón'. y luego ampútesele a Dión uno de sus pies. Ahora b i e~, si se pregunta cuál de los dos
anterior y lo otro posterior. Pues en las cosas en que se da lo anterior y lo posterior, 10 poste- ha sido destruido, lo más apropiado es responder que Teón". Esta, empero, es la respuesta de
rior recibe su ser de 10 anterior, en tanto que en las cosas que se dan bajo el mismo género quien gusta de paradojas más que de la verdad, pues ¿cómo puede scr que Teón, al que no se
cada una obtiene lo mismo desde su género para su ser, si es que, en realidad, un género es le había mutilado ninguna parte, haya sido arrebatado, y que Dión, al que se le cortó el pie, no
aquello que se predica en el 'qué es' de las especies. Porque, creo, incluso ellos mismos sos- haya sido destruido? "Necesariamente", dice [Cris ipo], "pues Dión, al que se le cortó el ~ie,
tendrán que el ser pertenece a las demá s cosas a partir de la maleria. En segundo lugar, al ha caído en la sustancia imperfecta de Teón, y como dos [individuos] peculiarmente cuahfi-
enumerar el sustrato como uno, no están contando los existentes, sino qlle están investigando cados no pueden darse en relación con el mismo sustrato, se sigue que Dión debe permanecer
los principios de los existentes. Pero es diferente deci r los principios [de los ex istentes] y los y que Teón ha sido destruido". "No por otros, sino por los propios alados son vencidas las
[existentes] mi smos. Sin embargo, si van a afirmar que la materia es el único ex istente y que cosas", dice el poeta trágico. Pues si uno reproduce la forma de es te argumento y lo aplica al
los demás [ítems] son propiedades de la materia, no tenían que anteponer un género de lo cosmos en su totalidad probará de la manera más clara que incluso la providencia misma es
existente y de los demás [items], sino que era mucho mejor que hubiesen dicho que 10 uno es destruida. Examínese el asunto del siguiente modo: supóngase. por un lado, que el cosmos es
sustancia y que lo demás son propi edades [de la sustancia] y que hubiese n dividido estos como Dión - pues es completo-; por otro lado, que el alma del cosmos es como Teón, porque
[ítems]. Pero decir que unos [ítems] son sustratos y que otros son lo demás, siendo el sustrato la parte es menor que el todo . Luego, tal como el pie de Dión, así también amp.útese del ~os­
uno y no teniend o diferencia, a no ser por el hecho de que está dividido en partes como una mas cuanto le es corpóreo. Hay que decir, entonces, que el cosmos no ha SIdo destnndo,
masa - aunque no está dividido en modo alguno por el hecho de que argumentan que la sus- aunque su cuerpo haya sido amputado, tal como tampoco lo ha sido Dión, aunque su pie haya
tancia es con tinua- hubiese sido mejor decir "en un sentido es sustrato". sido cortado, sino que el alma del cosmos [ha sido destruida], como Teón, que si n sufrir muti-
lación alguna, [fue destruido]. El cosmos, en efecto, ha pasado a ser una sustancia más peque-
ña cuando lo corpóreo de él fue amputado, y el alma fue destruida por cuanto no es posib le
48 Capitulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 49

que dos [individuos] peculianncnte cualificados se den respecto del mismo sustrato. Sin es por alteración se produce en relación con la sustanc ia, en tanto que los otros tres se produ-
embargo, decir que la providencia es destruida es una atrocidad; y dado que [la providencia] cen en relación con los llamados [individuos] cualificados que se dan en la sustancia. Y de
es indestructible, el cosmos lambién debe ser indestructible. manera consistente con estos casos también suceden los casos de generación, pues la sustan-
cia no crece ni decrece por adición o sustracción, sino que solamente es alterada, tal como
3.5 Plutarco, eN J083A-1084A (SVF 2.762; LS 28A) ocurre en e l caso de los números y las medidas. Pero en el caso de los [individuos] peculiar-
Dejo a un lado muchos de sus absurdos y me concentro en los que están en contra de la mente cualificados, como Dión y Teón, surgen tanto los casos de crecimiento como de decre-
concepción común. Pues bi en, el argumento acerca del crecimiento es antiguo ya que, como cimiento. Es por eso también que la cualidad de cada cosa permanece desde su generación
dice Crisipo, ha sido propuesto por Epicanno. Pero cuando los de la Academia creen que no hasta su destrucción, <tal como> sucede en el caso de los animales, plantas y cosas que, como
se trata de una dificultad muy fácil ni que esté directamente resuella, éstos los han incu lpado y ésas, admiten destrucción. En el caso de los [individuos) cualificados peculiarmente, en cam-
denunciado porque eliminan las prcconcepciones y filosofan en contra de las concepciones bio, afinnan que hay dos partes receptivas, una respecto de la realidad de la sustancia, la otra
comunes. El los mi smos, sin embargo, no sólo no cuidan las concepciones comunes, sino que respecto de la del individuo cua lificado. Pues es éste, como solíamos decir con frecuencia, el
también distorsionan la sensación. En efecto, el argumento es simple y éstos reconocen sus que admite crecimiento y decrecimiento. Pero el [individuo] peculiarmente cualificado y la
premisas: (i) todas las sustancias particulares fluyen y están en movimiento, al expulsar algu- sustanc ia a partir de la cual se constituye no son lo mismo. Desde luego que tampoco es dife-
nas [partes] de sí mismas y rec ibir otras que entran en ellas de otra parte; (ii) los números o rente, sino que solamente no es 10 mismo por ser una parte de la sustancia y por ocupar el
cantidades que se agregan o sustraen no permanecen idénticos, sino que ll egan a ser diferen- mismo lugar, en tanto que los ítems que se denominan "diferentes de algos" deben estar sepa-
tes, cuando la sustancia recibe un cambio con los avances <y retiradas> mencionadas; (iii) ha rados en cuanto al lugar y no se los debe considerar en la parte. Mne sarco sostiene que es
prevalecido, de un modo incorrecto, llamar a esas transformaciones "crecimiento" y"decre- manifiesto que lo que es según el individuo peculi armente cualificado y lo que es según la
cimiento", pero es conveniente denominarlas más bien "generaciones" y "destrucciones", sustancia no son lo mismo, pues los ítems idénticos deben tener los mismos atributos. En
porque hacen que una cosa pase de un estado a otro. "Crece r" y "decrecer", en cambio, son efecto, si uno, en vista del argumento, modelara un caballo y 10 aplastara, y luego hiciera un
afecciones de un cuerpo que subyace y persiste. Si en cierto modo estas cosas se dicen y perro, sería razonable que, al ver esto, nosotros dijéramos que esto antes no exis tía pero ahora
estab lecen así, ¿q ué es lo que piensan estos defensores de lo evidente y cánones de las con- existe. Por 10 tanto, esto que se dice en el caso del [individuo] cualifi cado y lo que se dice en
cepciones comunes? (iv) Cada unos de nosotros es un mellizo, biforme y doble, no como el de la sustancia es diferente. En general, considerar que nosotros somos los mismos que
creen los poelas que son los Moliónidas, unificados en algunas partes pero separados en otras, [nuestras] sustancias parece ser no persuasivo, pues con frecuenc ia sucede que la sustancia
sino dos cuerpos que tienen el mismo color, la misma figura, el mismo peso y lugar [ ... ], existe antes del nacimiento de Sócrates, por poner un ejemplo tomado al azar, cuando Sócra-
cosas que no han sido vistas por ningún hombre antes. Pero solamente es tas personas vieron tes aún no existe, y que, después de la muerte de Sócrates, su sustancia persiste, aunque él ya
esta composic ión, duplicidad y ambigüedad, a saber, que cada uno de nosotros es dos sujetos, no exista.
el uno es sustancia, el otro <un individuo peculiarmente cual ificado>, y que aquél siempre
nuye y se mueve, no crece ni decrece, ni, en general, es posib le que persista. Éste, por su 3.7 Simplicio,;1I cul. 48, 11,49,9 (LS 28E; FDS 834)
parte, persiste, crece, decrece y padece todas las afecciones contrarias al otro, aunque se en- Es claro que Porfirio, al resolver esta dificu ltad, dice: "el sustrato es doble no sólo según
cuentra unido a, coincide con y se confunde con él, y ninguna parte ocasiona que, mediante la los de la Estoa, sino también según los más antiguos. En efecto la sustancia sin cualidad, que
sensac ión, entre en contacto con la diferencia. [ ... ] Pero nadie distinguió ni estableció esta Aristóteles llama 'en potencia', es 10 que, en primer lugar, significa sustrato; en segundo
diversidad y diferencia en nosotros, ni nosotros percibimos que nos habíamos vuelto dobles, lugar, s\lbsiste el [individuo] común o peculiarmente cuali ficado. Pues tanto el bronce como
sicmpre fluyendo en una parte, y permaneciendo los mismos en la otra desde nuestro nac i- Sócrates son sustrato para las cosas que sobrevienen [a ell os] o que se predican de ellos.
miento hasta nuestra muerte. Estoy haciendo su argumento más simp le [de lo que es], porque Ahora bien, dice, muchas de las cosas que ocurren están en un sustrato como respecto del
(ellos] postulan cuatro sustratos respecto de cada uno o, más precisa mente, hacen a cada uno sustrato primero; por ejemplo, todo color, toda figura y toda cualidad están en una materia
de nosotros cuatro. Pero inc luso dos bastan para [mostrar] el absurdo, pues cuando oímos en primera subyacente, aunque no existen como sus partes y es imposible que se den sin ella. En
la tragedia que Penteo dice que ve dos soles y un Tebas doble , decimos que él no ve, sino que el sustrato segundo, en cambio, no todo color ni toda cualidad están en un sustrato, sino cuan-
ve mal , y que está desvariando y que está trastornado en sus cá lculos. ¿No dejaremos de lado do completan la sustancia. El blanco, por cierto, está en la lana [como] en un sustrato, pero en
a estos [estoicos] cuando establ ecen - como si nos forzaran a entender ma l más que a hacerlo la nieve no está en un sustrato, sino que completa la sustancia como una parte, y es un sustrato
bien- no que una ciudad, sino todos los seres humanos, an imales, todos los árboles, aparejos, sobre todo de acuerdo con la sustancia. De modo similar también el calor es parte de la sus-
instrumentos y mantos son dobles y biformes? Ahora bien, ta l vez en este caso es excusable tancia del fuego, pero ocurre en el hierro [corno] en un sus trato, porque ocurre y desaparece
que ell os fOljen diversos tipos de sustratos pues no parece haber ningú n otro recurso para en el hierro sin que se destruya el hierro.
quienes se afa nan por sa lvar y cuidar los procesos de crecimiento.
3.8 Simplicio,;1I cul.212, 12,2 13,7 (SVF 2.390; LS 28N)
3.6 Estobco, Ecl. 1.1 77,2 1-179,17 (LS 28D; FDS 844; Frag. 96, EK) Algunos estoicos, al definir lo cualificado de tres maneras, argumentan que dos signifi-
A propósito de Posidonio. Posidonio sostiene que las destrucciones y generaciones que se cados son más amplios que la cualidad y sostienen que uno, o parte de uno, coinc ide con ella.
producen desde lo existente a lo existente son cuatro: pues, como dijimos antes, reconocieron En efecto, argumentan que, de acuerdo con un significado, "cualificado" es todo 10 diferen-
como insubsistente la [generación] desde 10 no existente y la [destrucción] en lo no existente. ciado, ya sea que se encuentre en movimiento o que se encuentre en un estado, o que sea
Pero de los cambios que se producen hacia lo existente, un o existe por división, otro por difícil o fác il de destruir. De acuerdo con esto, no só lo el prudente y el que estira su puño,
a lteración, otro por cofusión, y otro que es general y se Hama "por aná lisis". De estos el que sino también el que corre son [individuos] cua li ficados. Según otro [significado] que ya no
Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 51
50 Capítulo 3

incluía movimientos, sino solamente estados y que, claro está, también definían como "10 que a la escuela estoica, es pos ible rechazarla vigorosamente, dado que ni una organización, ni un
se encuentra en un estado diferenciado" [son individuos cualificados] el prudente y el que está estado ni una conexión adquirida ni ninguna otra combinación semejante llevan a la realiza-
en guardia. El tercer y más específico [significado] de "cualificado" es aquel, según el cual ya ción de lo cualificado. En efecto, el llevar desde lo no existente hacia los ex istentes y desde el
no incluían a los que se encuentran en estados no permanentes y, según ellos, el que estira su no viviente hacia los vivientes es similar a esto. Pues, por lo general, la sustancia es en cada
puño y el que está en guardia ya no eran [individuos] cualificados. También entre éstos, los cosa la obra primera, no la posterior que sobreviene a lo demás. Por lo tanto, tampoco lo
que se encuentran en estados permanentes diferenciados, unos 10 están de un modo que coin- cual ificado podrá ser así una existencia, pues si la forma es indivisible y unificada, la cuali-
cide con el sentido de su expresión y concepto; otros, en cambio, no coinciden. A éstos los dad, y de igual modo lo cualificado, nunca se dará de igual modo en los [cuerpos] discretos y
excluían, en tanto que a los que coinciden [con la expres ión y el concepto] y se encuentran en no unificados. Lo cualificado, en efecto, está presente de una manera indivisible en los [cuer-
un estado permanente diferenciado los establecían como "cualificados". Con "coincidir con la pos] que participan [de ello], como "blanco" está presente completo por todas partes en el
expresión" querían decir los que se ajustan a la cualidad, tal como "gramático" y "prudente", cuerpo que participa [de ello]. La cualidad, por consiguiente, que es una e indivisible, co-
pues ninguno de ellos es más amplio ni más conciso respecto de la cualidad. De modo seme- hesiona los [cuerpos] divisibles, y ni la cualidad ni lo cualificado están nunca presentes en los
jante también [sucede con] el amante de la comida y del vino; pero los que, como el glotón y [cuerpos] que están dispersos los unos respecto de los otros, es decir en los cuerpos que no
el borrachín, son efectivamente tales que, junto con su [correspondiente] actividad, tienen tienen una unidad natural.
[adecuadas a su condición] las partes [corpóreas] a través de las que disfrutan, son llamados 3.10 Simplicio, in eal.217, 32-218, 4 (SVF 2.389; LS 28L; FDS 858)
así. Por eso también si uno es un glotón, también es un acabado amante de la comida, pero si Los estoicos dicen que las cualidades de los cuerpos son corpóreas y las de los incorpó-
es un amante de la comida no es un acabado glotón. Pues cuando las partes [corpóreas] a reos incorpóreas. Se equivocan por considerar que las causas son semejantes en esencia a los
través de las cua les ejerce su glotonería se deterioran se libera de su glotonería, pero no ha efectos que proceden de sí mismas y por suponer una explicación común de la explicación
perdido su condición de amante de la comida. Ahora bien, aunque "cualificado" se dice de causal, tanto en los cuerpos como en los incorpóreos. Pero, ¿cómo la sustanc ia de las cualida-
tres maneras, "cualidad" coincide con "cualificado" de acuerdo con el último [significado] de des corpóreas va a ser [del tipo del] hálito si el hálito mismo es un compuesto, y si se consti-
" cualificado". Por eso también cuando definen cualidad como "un estado de 10 cualificado", tuye a partir de muchas cosas, es divisible y tiene una unidad adqu irida, de manera tal que no
hay que entender la definición como si se refiriera al tercer [significado] de cualificado pues, posee una unificación sustancial prioritaria por sí mismo? Por consiguiente, ¿cómo podrá él
de acuerdo con los estoicos mismos, "cualidad" se dice de una sola manera, "cualificado", en hacer que las demás cosas se cohesionen?
cambio, de tres. Pero si la cualidad subsiste junto con "ser participado" y lo cualificado junto
con "participar", y es por una y la misma cosa que estas dos están en nosotros, y no son las 3.11 Simplicio, in cal. 222, 30-223, JI (SVF 2.378; LS 28H; FDS 857)
dos externas, o una externa y otra está en nosotros, es manifiesto que [la cua lidad] se ajusta [a Los estoicos argumentan que lo común de la cualidad, lo cual está en Jos cuerpos, es una
lo que es] según la misma sustancia, y para nada se requiere de cierto ingenio de significados diferencia de la sustancia que no es separab le por sí, sino que se reduce a un único concepto y
o del agregado de partes para que un tercer significado de cualificado coincida con la cuali- peculiaridad, no especificada ni en cuanto al tiempo ni en cuanto a su fuerza, sino por la
dad, sino que estos deben bastar hasta este punto. "talidad" [que resulta] de ella misma en virtud de la cual subsiste el origen de lo cualificado.
En esos casos, sin embargo, si no es posible que, de acuerdo con la exp licación común de
3.9 Simplicio, in eal.214, 24, 215, 18 (SVF 2.391; LS 28M; FDS 853) aquellas cosas, haya un atributo de los cuerpos e incorpóreos, la cualidad ya no será un género
Tamb ién los estoicos, según sus propios supuestos, podrían plantear la misma dificultad único, sino que ella subs iste de una manera en los cuerpos y de otra en los incorpóreos, y por
al argumento que dice que todos los [individuos] cualificados se dicen según una cualidad. eso estará ordenada bajo otros géneros. Pero se argumenta algo aún más absurdo que esto, a
Pues ellos, al llamar a las cua lidades "condiciones", admiten las condiciones solamente en el saber, que las cualidades no tienen real idad, sino que ellas terminan en una concepción, a no
caso de los [cuerpos] un ificados, pero en el de los que son según contacto, como una nave, o ser que no estuvieran argumentando que termina en una concepción y una peculiaridad por
por separac ión, como en un ejérc ito, no hay ninguna condición ni puede descubrirse algún cuanto la cua lidad es insubsistente, sino porque no era separable por sí como la sustancia,
ítem del tipo del hál ito en ellos ni que tenga una sola explicación, de manera que llegue a la pero que es separable por un concepto y una peculiaridad. Sin embargo, la "talidad" que de
realización de una única cond ición. Lo cualificado, en cambio, se ve no sólo en (los cuerpos] ella misma [deriva] no sólo es oscura, sino que no conviene menos a la sustancia que a la
que existen por contacto sino también en los que existen por separac ión. Pues tal como un cualidad, a no ser que "lo tal" sea privativo de la cualidad, tal como "el esto" en mayor medi-
único gramático se encuentra en un estado permanentemente diferenciado por la adquisición y da 10 es de la sustancia. Pero, ¿en qué sentido argumentan que "en virtud de ella subs iste el
ejercitación cualificada [de un conocimiento], así también el coro se encuentra en un estado origen de lo cualifica do", si, en realidad, son por sí semej antes en esencia a los efectos dado
permanentemente diferenciado por un cuidado cualificado . Es por eso que son cualificados que ellas son no sólo compuestos de tipo corpóreo, sino que además son semejantes?
por su organ ización y su cooperac ión hacia una sola operación. Sin embargo, son cosas cuali-
ficadas sin cual idad, pues en ellas no hay una condición, ya que, en general, una cualidad o 3.12 Simplicio, in eal.165, 32-166, 29 (S VF 2. 403; LS 29C; FDS 833)
una condición no están en las sustancias discretas que no tienen ninguna unidad connatural de De acuerdo con este lugar, los estoicos cuentan dos en vez de un solo tipo [de relativo]:
unas respecto de las otras. Pero, si al haber "cualificado" no hay "cualidad", no podrían soste- unos que postulan entre los relativos, otros, entre las cosas dispuestas de algún modo respecto
ner que estas cosas coinciden entre sí ni que sea posible explicar la cualidad a través de lo de algo. Y de los relativos hacen una división contraria con las cosas que son por sí, y de las
cualificado. Contra esto puede argumentarse que, dado que la forma es una unidad incorpórea, cosas que están dispuestas de algún modo respecto de algo [hacen una división contraria] con
se extiende sobre las múltiples cosas, y que se da como un mismo existente completo en todas las cosas diferenciadas, pues llaman "relativo" a "dulce", "amargo" y los ítems de tal tipo que
partes. Si es así, también habrá una íillica cualidad que penetra a través de todos los [cuerpos] están dispuestos de tal modo, en tanto que [llaman] "dispuesto de algún modo respecto de
cualificados discretos y contiguos. Pero si alguien no admitiera esta suposición, por ser ajena
52 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 53
Capítulo 3

algo" a algo como "derecha", "padre" e ítems de tal índole. Sostienen que son diferenciadas piedra, si uno no la desviara a nuestras [partes] derechas e izquierdas. Extrafiamente, también
las cosas que están caracterizadas de acuerdo con una cierta forma ; así pues, tal como una de lo relativo se da en lo mismo, pues no se dice respecto de otro, sino de sí mi smo. Efectiva-
las co~as que son por sí es un concepto y otra es "diferenciada", así también alguno s Ítems son mente, lo que es de una vez , y no en algún sentido según algo, eso es ello mismo. Ése es el
"relacIOnes'.', y otros está? "dispuestos de algún modo respecto de algo". Pero la implicación modo en que el estado siempre subsiste junto con los rasgos característicos de la diferencia y
d~ las p~reJas es convertible, pues a algunos Ílems que son por sí pertenecen los que están ellos no son dos, corno suponen aquellos, sino que ellos dos son una sola cosa. A ell os tam-
diferenciados. En efec to, los Ílems que son por sí tienen ciertas diferencias, como "blanco" y bién sigue aquel [otro] absurdo: producir los géneros compuestos a partir de ciertos ítems
::negro""p~ro a lo~ que c:"tán dif~renciados no pertenecen los que son por sí, pues "dulce" y prioritarios y secundarios , ta l como lo relativo desde lo cualificado, es dec ir, [desdeJ un relati-
ama~g~ tIen en dIferencias en virtud de las cual es se las caracteriza, pero tales ítems no son vo . Pero también respecto de la consecuencia el relativo no sigue a lo relativamente dispuesto
por s:' SIllO ~especto de .~Igo. Los ítems relativamente dispuestos, en cambio, que se oponen a o lo relativamente dispuesto al relativo, como argumentan los estoicos, ni como [dice] 80eto
los ,?Ife:.encla~,os, tam~l en son en todo senti~o respecto de algo. Pues "el que está a la dere- que los rechaza. Los ítems dispuestos de algún modo respecto de algo, sostiene, son la conse-
~ha ~,pa,?re, ad~mas de encontrarse en cierto estado, tamb ién son " respecto de algo". Y cuencia común de lo relativo pues ha admiti do a aquellos y a la diferencia propia junto con el
d~lce . y amargo, al, ser respecto de algo, son diferenciados, en tanto que los ítems que encontrarse d ispuesto de cierto modo respecto de otro, Los relativos, en cambio, ya no se
estan .d,lspuestos de al~ mo?o respecto de algo son contrarios a los que son diferenciados. siguen junto con lo que se encuentra dispuesto de algún modo respecto de algo, ya que ser
Tamblen, en efecto, es nnposlble que los ítems que están dispuestos de algím modo respecto dicho "respecto de otro con un estado" y tener la diferencia propia no pertenece a todos los
de algo sean por sí O diferenciados, pues [su estadoJ so lamente depende del estado respecto de relativos . Sin embargo, es mejor argumentar que ellos se siguen recíprocamente los unos de
o~ro. Pe~o los re lativos no son por sí, ya que 110 son absolutos, sino que serán acabadamente los otros, de modo que si hay un relativo, también hay un dispuesto de algún modo respecto
dlfer~nclad?s, pues se los considerará según un cierto rasgo característico. Pero si hay que de algo, y si hay un dispuesto de algún mod o respecto de algo ta mbién hay un relati vo. En
asumir lo dl.cho de un modo más claro, llaman "relativos" a todos aquell os ¡tems que, dispues- efecto, también es necesario que el poder que presta su consentimiento sea considerado según
tos ~~,u~ cierto modo d,e acuerdo con un rasgo caracteristico propio, se vuelven hacia otra la diferencia, y que la concesión misma también [se la considere) como un estado pues si se
cosa, , dl spue.stos de algun ,mo?o respecto de algo", en camb io, son lodos aquellos ítems que, omite cua lquiera de ellos, no puede conserva rse una predicación de tal índole. Pues ni el mero
ade11l?s de I1mar ~uera de SI mismos, por natura leza le suceden o no le suceden a algo si n que estado es por sí ni la diferencia produce esta predicación separadamente del estado. Pero
tales lte~ns [ex~en1l1ent~n~ cambi.o o alteración , de manera que, cuando algo dispuesto de un tampoco hay que distinguir entre sí la diferencia y el estado, si no que hay que considerar una
modo .dl:erenclado se d~r.lge hac!8 otra cosa, solamente será un relat ivo (como el estado, el única propiedad común compues ta de lo que tiene un estado y de lo que se encuentra dispues-
~onocl mlen.to, la sensaclon). En camb io, cuando se lo considera no según su diferenciación to de algún modo respecto de algo. Por consiguiente, ya hemos debatido suficientemente estos
Inh:rente S1l10 meramente según su estado respecto de otra cosa, será un ítem dispuesto de detalles contra las hipótesis estoicas.
algun modo respecto de algo, Pues " hijo" y "el que está a la derecha" necesitan de ciertos
factores ex ternos pa~a su exi~tenc~~. Es tambi én por eso que, si no hay cambio alguno en 3.13 Dexipo, ill cat.23, 25-24, 18 (SVF 2.374; FDS 835)
ellos, [~n,oJ ya no sera p~dre SI su. h.l~o mucre, y el que está a la derecha [dejará de es tarloJ si el Contra aquell a dificultad hay que decir que no sólo seglUl los de la Estoa, sino también
que esta Junto a él cambia de pOSlClon. En cambio, " dulce" y "amargo" no podrían alterarse si según los más antiguos es posible que el sustrato sea doble. El denominado "sustrato" es uno
el poder respe~to de e.lI os no cambiara también, En tonces, si a pesar de no ser afectados en sí en un primer sentido como la materia incualificada, de la que Aristóteles dice que es "un
n~lsmos cambian debido al estado de otra cosa respec to de ellos, es evidente que los ítems cuerpo en potencia". En segundo lugar, sustrato es lo cualificado, que subsiste común o pecu-
d I S PU~SiOS d~ algún modo respecto de algo tienen Sll ser en su estado so lamente y no debido a liarmente, ya que no sólo "bronce" sino también "Sócrates" son sustrato para las cosas que
una .dlfere~c l a. Respect? de tal preci.sión de la división de un único género, hay que dec ir que sobrevienen o que se predican de ellos. Pues parec ía que el sustrato se decía según lo relativo
la dlfere,ncJa de lo relativo y de lo d ispuesto de algún modo respecto de algo no se debe a las (pues es sustrato para algo), o en sentido absoluto o en sentido pecul iar de lo que se genera en
cosas, SI~O solamcn~e a I~ expresión. Ambas cosas, en efecto, son igualmente s ubsistentes, él o se predi ca de él. En efecto, sustrato en sentido absoluto para todas las cosas que se gene-
t~ nto debido a una cierta dIferencia inherente como a un estado respec to de otra cosa. Lo uno, ran o predican es la materia primera, en tanto que es sustrato para algunas cosas que se gene-
Slll embargo, desemb~ca en. una dif~rencia mayor, en tanto que lo otro en un estado mayor ran en o se predican de él "bronce" y "Sócrates". Pues bien, al haber dos [tipos de] sustratos,
que no ~roduce una diferenCia genénca. Que el estado también subsiste j unto con los relativos muchas cosas que se generan, al estar en un sustrato respecto del sustrato primero, no estaban
que esta,n ~compañado~ de un rasgo característico propio lo reconocen todos. Y que el rasgo en un sustrato respecto del [sustrato] segundo, sino como sus partes. En efecto, [eso es así]
caractenstlco debe ser mmanente a las cosas relativamente dispuestas lo demostró suficiente- porque todo color, toda cualidad y toda figura pertenecen a la materia primera (como lo que
mente Boeto; de a h~ q~e tarnbiél~ e.so es manifiesto. Pues el estado mi smo respecto de otra está] en un sustrato (porque subsisten en ella, aunque no existen como sus partes y cs imposi-
cosa no puede por SI lTusmo subSistir en cuanto a su natura leza, sino que debe ser inmanente ble que existan sin ella), pero no porque todo color ni toda figura estén en el sustrato segundo
al r~sgo característico diferenciado, Pero este ra sgo característico se encuentra donde hay [como] en el mismo [sustrato], sino cuando no completan la sustanc ia, y entonces estarán en
~uaJ¡?ad (cOI?~O "ll1á~, b¡~nco" es ,:a l junto con "color"), y donde hay una cantidad (como en un sustrato [ ... ]. Pero "en la nieve" no está en un sustrato, sino que es un sustrato, ya que la
más , tam~l en hay mas g~~nde )~ ~ ?,onde hay un movimiento (como en "más rápido"), y blancura de la nieve no se dice de otro cuerpo como de un sustrato ni está en el cuerpo de la
do~de ha~ tIe~po (como en más VIeJo ), y donde hay un lugar (como " más arriba"). "El que nieve como en un sustrato, sino que complementa la sustancia como una parte. Aristóteles,
esta a I~ IzqUIerda" y "a la d~recha" subsisten junto a muchas dife rencias, pues también se por consiguiente, al admitir el sustrato segundo con un p ropósito didáctico, sostiene que todo
revelan Junto con un lugar y Junto con una parte tal. En efecto, se dice " derecha-izqu ierda" lo que existe en un sentido no sustancial está en algo como en un sustrato, y al estab lecer las
porque nosotros tenemos tales partes, pues al menos la piedra no será "derecha" respecto de la cosas que complementan la sustancia como existentes y al negar que las que no son tales sean
partes, sino atributos y afecciones, dice que las cualidades y cantidades del sustrato primero
54 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 55

son atributos y afecciones, y que los del sustrato segundo son como parles cuando comple- cuerpo junto con una cualidad. Desde luego que también parece que dicho argumento, al es tar
mentan sus sustancia. en conflicto con lo incorpóreo de la cualidad, está en conflicto con lo incualifica do de la
materia, pues separa lo uno de lo olro y dis tingue ambas cosas entre sí. Algunos de ell os
3.14 Dexipo, ;1I cal.30, 20-26 (LS 28J; FDS 847) aducen como argmnento que, al llamar a la sustancia " incualificada", ésta no está privada de
Pero si lo que se predica de muchos y difiere numericamente en el "qué es" es forma, ¿en toda cualidad, sino que tiene todas las cualidades, [una explicación] que está particulannente
qué se di ferencia el individuo y el uno del individuo y del uno? Pues no só lo éste sino también en contra del sentido común. Nadie, en efecto, piensa como incua lificado lo que no tiene parte
aquel son numéricamen te uno. Ahora bien, los que resuelven esta dific ultad de acuerdo con lo en ninguna cualidad, ni como impasible lo que siempre padece por naturaleza todas las
peculiarmente cua lificado es porque en tanto uno lo determina por la curvatura, la amarillez u afecciones, ni corno inmóvil lo que es completamente movible. Pero aunque la materia
otro conjunto de cual idades, otro lo hace por la cbatura, la ca lvicie o la blancura, Y. a su vez, siempre se piense acompañada de cualidad, aquella [afir mación] no ha sido refutada.
otro por otras [cualidades]; no me parece, sin emba rgo, que la solución sea adecuada. Pues la
reunión de cualidades no hace que sean diferentes en número, si es que cn verdad hay 3.17 Siriano, ;1I Melapll . 28, 18-29, 11 (SVF 2.398)
cualidad; hay que responder, por ende, más bien de aquella manera que las otras cosas en Incluso los estoicos ponen los [individuos] comúnmente cualificados antes que [os
número no difieren entre sí por su naturaleza y su sustancia, sino que contienen otra cosa en cualificados peculiarmente. Pero, ¿por qué lo definitorio o lo que está establecido como
cuanto al ser numeradas. Pues bien, son diferentes en cuanto numeradas, ya que el número común en los particulares es diferente? Por tanto, si es posible definir "sol", " cielo" o " luna ",
sobreviene a cada cosa en el ser numerado según una cosa única. Por [o tanto, me parece que uno podría definir, según aquello, cada una de es tas cosas, 10 cual pertenecía a todos los soles,
lo que esto dice es que son cosas discretas diferentes numéricamente en cuan to numeradas, aun cuando, si endo miles, eran homogéneos los unos re specto de los otros. As í son las cosas;
para que se dé en [a forma lo que se dice que es tal, a saber, que lo que es de muchos y de veamos, sin embargo, si los que dicen que cada una de las cosas sensibles tiene en sí mi smas
cosas discretas por ser numeradas es una forma, con el fin de que admi tamos "diferir" en vez algo establecido como universa l se avergüenzan por sus argumentos, porque si (uno] les
de "ser discreto". pregunta por qué no ponen antes también las formas en las cosas sensib les creo que para ellos
es fácil resolverlo. En efecto, sostendrán que las formas son inmateria les y que están
3.15 Dcxipo, ;1I cal.34, 11-24 (SVF 2.399; FDS 829) completamente separadas y que, al ser inteli gentes y demiúrg icas sólo de sí mismas,
Respecto de estas cosas de arriba estamos determinando considerar homóni mamente lo engendran todo y subsisten [a todo]. Pero las cosas que son un iversales en este sentido se
que es en potencia y en acto de acuerdo con las d iez categorías. Es precisamente por esa razón inquietan en relación con la materia y no s6 lo no pueden persistir en sí mismas, sino que se
que no pondre mos a la potencia y al acto entre las categorías, ya que, entre los homónimos convierten en receptáculos de los [individu os} peculiarmente cua lificados y junto con ellos
que ca mbian completamente según la sustancia, no era posible que haya uno so lo como tienen su ser. Además, di ce, ¿cómo puede haber dos sólidos en el mismo lugar? Algunos , sin
género común. Es prec isamente por eso que el movim iento, al encami na rse hacia la actual idad embargo, no sostendrán que el concepto uni versal es un sólido, sino que lo completa en
desde la potencialidad, en un caso en lo cualificado, en otro en lo cuantificado, y en otros en relación con una sola sustancia del cuerpo sólido, no que además de aquel cuerpo hay otro
las demás categorías, no es posib le pensar una sola categoría debido a la homonimia. Y si sólido. Sócrates, por cierto, tiene en sí mi smo no sólo e l " hombre definido", sino que también
algui en introdujera e[ reposo en lugar de [otra categoría], le objetaremos lo mi smo al tiene el "individuo peculiarmente cuali fi cado". No hay duda de que no son dos seres vivientes
argumentar además que el reposo conviene no a [as cosas que se dan en la generac ión, sino en lo mismo, o dos hombres o dos sól idos, sino que todas esas cosas se comprometen en
más bien a las inteligibles. Y si alguien, como hacen [os estoicos, ubicara la mayor parte de relación con una so la existenc ia. Pero, ¿cómo, dice, todavía permanecen inmutab les si se
las categorías en el "encontrarse dispuesto de cierto modo", deberemos mostrarles que omiten encuentran en 10 que está en movimiento? ¿O es que son inmutables hasta que la cosa ha
la mayo r parte de [os existentes (los que están en un lugar, los que están en el tiempo, los subsistido, por cuanto los individuos peculiarmente cuali ficados no están en movimiento
cuantos numéricos y según la cantidad) y que han dejado de lado también otras cosas por el cuando la cosa subs iste, sino que no son inmutables en senti do estricto si están en una cosa
es tilo, porque, en efecto, ninguna de tales cosas está incluida en " lo que se encuentra generada? Pues el hombre en sí y el [individuo] peculiarmente cualificado perecen junto con
di spuesto de cierto modo". Sócrates. Además de todas estas cosas, [si uno] pregunta qué necesidad hay de introduc irlas y
3.16 l'l utarco eN 1085E- 10868 de ponerlas en las cosas sensibles cuando se las introduce, a eso debemos decir que las cosas
Además, argumentan que la sustancia y la materia subsisten a las cualidades, porque sensibles, al ser imitaciones, también deben tener imágenes de los objetos inte ligibles , y ell os
prác ticamente así han dado cuenta de su definición. Y, nuevamente, vuelven a postular las son lo más aprehensible y lo más común antes qtle lo más específico y más particular. En
cua lidades de la sustancia inc luso como cuerpos. Pero esto involucra una enorme confusión, efecto, tal como en las formas inmateriales lo que tiene muchos má s poderes y es más
pues si las cua lidades tienen una sustancia pecu liar, en virtud de la cual se designa a los uni versal siempre precede a lo que es más particular e inferior, así también en las cosas
cuerpos y és tos ex isten, no requ ieren de otra sustanc ia por cuanto tienen la suya prop ia. Pero materiales previamente subyace lo comúnmente cualificado a lo peculiannente [cualificado],
si únicamente esto común subsiste a ellas (lo que ellos también llaman "materi a"), es pues es una producción y una imagen de la explicación más universa l, y es un espacio dotado
manifi esto que [las cualidades] parti cipan del cuerpo y que los cuerpos no existen, ya que lo de forma y un receptáculo de lo peculiarl1).ente cua li fi cado. Ahora bien, no hay nada de
que subsiste y admite [algo] debe ser diferente de 10 que admite y subsis te a ellas. Ell os, s in asombroso en que incluso en el cielo haya una sustanc ia de un cierto tipo común del cielo, en
embargo, miran la mitad [del asunto] , pues denominan "i ncualificada" a la materia y virtud de la cual el cielo es defin ible, la que, aunque hubiese miles de cielos, podría ser
pretenden no llamar más "inmateriales" a las cualidades . Por cierto, ¿cómo es posible pensar también como la forma y la peculiaridad de este cielo.
en un cuerpo sin cualidad y no pensar en una cualidad s in un cuerpo? Pues e[ argumento que
entrelaza un cuerpo con toda la cualidad no deja que la mente enlre en contac to con ningún
56 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 57

3.18 Plutarco, eN 1077C-E (SVF 2.112; 2. 1064. FDS 851; LS 280) categoría de acuerdo con el primer significado, referirá "el ser prudente", "el ser moderado" y
Pues bien, es posible oírlos y dar [con ellos] en muchos escritos dis intiendo con los "el estar sano" a esta categoría (pues "ser prudente" es " tener prudencia"), y las calegorías de
académicos y reclamando que [éstos] confunden todas las cosas con sus indiscemibi lidades, y acción y pas ión las derivará de ésta. También la d istinguirá de "relativo", pues el que ha
obliga~ a que un solo individuo cualificado esté en dos sustancias. Por cierto que no hay obtenido algo se encontrará entre lo que es relativo, y "haber obtenido algo" corresponde a
ninguna persona que no piense y crea que, por el contrario, es asomb roso y paradójico si, en "tener" (o "encontrarse dispuesto"), y "padre" corresponde a "relativo", y "ser padre" se da en
la totalidad del tiempo, dos palomas no han sido ¡ndiscernibles de otra, o dos abejas de otra o " tener un hijo". Pero si [uno establ ece la categoría] según el segundo (significado], los demás
un grano de trigo de otro, o un higo del higo del proverbio. Pero 10 que en real idad está en significados de " estar dispuesto-tener" se referirán a las demás categorías, la úni cas que [se
contra de la concepción común es lo que dicen e imaginan éstos: que dos individuos refieren] a éste de acuerdo con el dominio de algo recientemente adquirido. Pues bien , que
peculiarmente cualificados se dan en una sola sustancia, y que la misma sustancia que tiene queden resumidas así las (posic iones] del noble Boeto.
un único individuo peculiarmente cuali ficado, cuando se aproxima otro, recibe y conserva a
3.21 Plotino EI/I/. 6.1, 30, 1-21 (SVF 2.400)
ambos de manera simi lar. Pues si hay dos, también habrá tres, cuatro, cinco y todos los que
Tal vez es absurdo poner las cosas "dispuestas de cierta manera" en el dominio de " lo
uno no podría decir respecto de una sola sustancia. No me refiero [a las que están] en las
dispuesto de cierta manera" como terceras, o cualquiera sea el orden [que tengan], porque
diversas partes [de ella] , sino a todas las infinitas [cualificaciones de ellas] que, de manera
todas las cosas dispuestas de cierta manera se dan en re lación con la materia. Sin embargo,
simila r, se dan respecto de la [sustancia] total. Al menos Crisipo argumenta que Zeus yel
dirán que entre cosas dispuestas de cierta manera hay una diferencia y que la materia en este
cosmos se parecen al hombre, y la providencia a su alma. Ahora bien, cuando se produce la
sentido y en aquél se encuentra dispuesta de cierta manera de un modo diferente del que se
conflagrac ión Zeus, que es el único dios inmortal , se retira hacia su providencia, y luego
encuentran [las cosas incluidas] en las dispuestas de cierta manera. Además, [dirán] que los
ambos, habiendo llegado a ser a la vez, continúan existiendo en la sustancia única del éter.
indi viduos cualificados se encuentran di spuestos de cierta manera respecto de la materia y que
3.19 Simplicio, in cflt. 172, 1-10 (FDS 872) los peculiarmente [cualificados] se encuentran di spuestos de cierta manera respecto de las
Los estoicos incorrectamente creen que las cosas dispuestas de cierto modo respecto de cosas cualificadas. Pero, dado que las cosas cualificadas mi smas no son más que materia
algo está n separadas de toda peculiaridad diferenciada porque por naturaleza suceden o no dispuesta de cierta manera, de nuevo las cosas dispuestas de cierta manera regresan hacia la
suceden a algo si n que se produzca cambio alguno respecto de ellas. En efecto, se d ice que materia y se darán en relación con la materia. Pero si hay tan enorme diferencia en los (esta-
esto es fal so porque, incluso entre los relativos, se produce un cambio por cuanto por natura- dos] mismos, ¿cómo "lo dispuesto de cierta manera" [habrá de ser] una sola cosa? En efecto,
leza ellos ca mbi an. Y ya sea que en los [ind ividuos] cualificados o en los demás subsista ¿cómo [incluir] en un solo [género] "de tres codos" y " blanco" si aquello es "cuantificado" y
generación y tenga una existencia propia en ellos, ya sea separado, tal como la explicación esto "cualificado"? ¿Y cómo [hacer lo mismo] con "cuándo" y "dónde"? ¿Y cómo (habrán de
subsiste todavía en mayor grado, en ambos casos, los relativos tienen una ex istenc ia ta l como ser cosas] dispucstas de cierta manera "ayer", "el año pasado", "en el Liceo" y "en la Acade-
hemos dicho que se constituye a la vez a partir de una diferencia y de un estado. Pues bien, mia"? Y, en general, ¿cómo el tiempo es un ítem di spuesto de cierta manera? Pu es no pueden
q ue los relat ivos subsisten y tienen una natura leza de tal índol e, quede dicho a través de estos serlo ni el tiempo mismo ni lo que está en el ti empo mismo, ni lo que está en el lugar ni el
[argumentos]. lugar. Y el actuar, ¿cómo es un ítem dispuesto de cierto modo? Porque el que actúa no se
encuentra dispuesto de cierto modo, sino que más bien actúa de cierta manera o, en general,
3.20 Simp licio, ill cat.373, 7-374, 6 (SVF 2.401; FDS 867)
no de cierta manera, sino que solamente actúa. Y el que padece no es un ítcm dispuesto de
Entre los de la [escuela] estoica que consideran [el asunto] Soeto se opone a refeir el "es- cierto modo, sino que más bien padece de cierta manera o padece en general. Pero quizá lo
tar dispues to" al "estar dispuesto de cierto modo", pues cree que no hay que reducirlo ni a lo
dispuesto de cierto modo solamente se adapta al yacer y al "poseer o encontrarse dispuesto";
que está dispuesto de cierto modo ni a los relativos, sino que ["e l estar di spuesto"] es una pero en el caso del "poseer o encontrarse disp uesto" no [se trata] de "encontrarse dispuesto de
categoría propia. Ella es, en efecto, de l tipo de un estado y el estado se dice principalmente de cierto modo" , sino de "encontrarse dispuesto".
tres maneras y en sent ido homónimo, pues (se entiende en el sentido de] "en sí mismo y por sí
mi smo", "respecto de otro" y "de otro respecto de sí mismo". Ahora bien, el [estado en el COMENTARIO
sentido de] "en sí mismo" se ve en el [individuo] que está dispuesto de cierto modo; por Es dific il exagerar el impacto que debe haber tenido en Aristóteles y probablemente tam-
ejemplo, el que está en guardia, pues su estado lo es respecto de sí mismo. El [estado en el bién en los estoicos la distinción platónica entre " deci rse por sí" y "decirse respecto de otra
sentido de] " res pecto de otro" es el que se encuentra en los ll amados " relativos", pues "padre" cosa" (Platón. Sol 255c 12-13). Hay más de una razón para pensar que en esa aparentemente
y "el que está a la derecha" se dicen en el estado no de uno mismo respecto de sí mismo, sino inocente observación se funda la idea original de Aristóteles para di stinguir sus categorías,
en el [estado en que algo se encuentra] respecto de otro. Y el [estado que va] desde otro hac ia pero la principal es que, como insiste Aristóteles con frecuencia, tanto aquello de lo cual se
sí mismo es el que es propio de quien está armado o calzado. pues es e l estado de otra cosa dice lo demás (la sus tancia) como lo que se dice de ello (las demás determinaciones categor ia-
respecto de él mi smo: de los armamentos al que está armado, de los calzados al que está les que se predican de la susta ncia) "soo", aunque el "es" en cada uno de esos casos es dife-
ca lzado. "Sin embargo", dice Bacto, "nunca corresponden a 'estar di spuesto' las cosas que rente (cf. Aristóteles, Cal. la20-2alO; Top. I 03b20·104a2). Es posible argumentar que cual·
signi fi can lo que es equivalente a 'estar dispuesto de cualquier modo' , ya sea en una parte o quier teoría que pretenda ofrecer una explicación general de la realidad debe ocuparse de
un lugar, lo que, sin duda, es significado por la expresión que se propone por sí misma, y elaborar lU1 cierto esquema categorial que permita encuadrar los objetos bajo el presupuesto
aquellas cosas son más y diferentes en la organización. Pues el campo que es propuesto, o el de la ontología subyacente de dicha teoría. Dicho de otro modo, las categorías entendidas
padre o la parte producen la diferenc ia" . Y está bajo esta significa ción diferente de "estar como modos fundamentales de ser permite n estructurar la reali dad y distinguir objetos y tipos
dispuesto", la que se ordena peculiarmente en el dominar. Ahora bien, si uno establece la de objetos, y dichas categorías deben coincidir con el trasfondo ontológico que presuponen ya
58 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 59

que si son "modos fundamentales de ser" deben adecuarse a la teoría ontológica de la que desde Aristóteles. El segundo género del ser ("cual ificado") corresponde al segundo signifi-
parten. "Categoría" (KU'r1lYopía) es 1m vocablo perteneciente a ese selecto grupo de palabras cado de "ÓnoKEíflEVOV distinguido en 3.13, y se remonta a una discusión que, según Simplicio,
del vocabulario griego filosófico (como " filosofía" o "idea") que nunca fue traducido, sino tan tuvo lugar entre Antístenes y Platón. La objeción de Antístenes era que él era capaz de ver el
sólo n:ansliterado. Hay, probablemente, una razón de fondo para esto: la palabra categoría caballo, pero no la "caballidad ", a lo cual Platón rep licó que eso se debía a que tenía con lo
puede designar tanto al sujeto (i.e. aquello de lo cual 10 demás se dice) como a un predicado que se ve caballo (el ojo), pero no aquello con lo cual se puede contemplar la "caballidad"
(re. aquello que se dice de un sujeto); Aristóteles es perfectamente consciente de esto cuando (S implicio, in cal.208, 30-32). Más allá de la veros imilitud que esta anécdota pueda tener, es
argumenta que "todas las KD.t1rlOpíat [que derivan] de estas cosas (re. de géneros y especies y claro que el prob lema de la cualidad y lo cua lificado, así como del estatuto ontológico de esos
de las diferencias) se predican o bien de los individuos o bien de las especies, ya que de la ítems ya comenzó a ser intensamente discutido en época de Platón, quien, además, parece
sustancia primera no hay ninguna Ka-rrnOplCt pues no se dice de ningún sujeto" (Cal. 3a34- haber forjado por primera vez el tecnicismo 1tol6rl1~, "cualidad", con clara conciencÍa de que
37). Es decir, la categorías entendidas como "predicaciones" corresponden propiamente a las estaba introduciendo un término nuevo en el vocabulario filosófico (cf. Teel. 182A7, donde
determinaciones categorial es accidentales; la sustancia como sujeto, en cambio, también es expresamente declara que el término rr0l6rf]~ puede parecer inaudito e incomprensible). Aho-
una categoría (entendida como modo fundamental de ser, que Aristóteles entiende como "ser ra bien, el sujeto o sustrato "Sócrates" está cualificado de dos maneras, según los estoicos: en
x", donde x significa un sujeto), pero no es un predicado. Es probable que los estoicos hayan un sentido peculiar o en un sentido común. Desde el punto de vista de su cualificación pecu-
advertido esa ambigüedad de la pa labra "categoría" y por eso evitaron usar el término para liar (io{ú)~ lt01ÓV) el sustrato es "Sócrates" (porque es un sujeto que es portador de la cualidad
referirse a los géneros. del ser (cf. Graeser 1978a: 201). peculiar "Socrateidad"); desde el punto de vista de su cualificación común o general (KOlV&~
El tema de las "categorías" estoicas ha probado ser un asunto particularmente difici l y rrotóv), en camb io, ese mismo sustrato o sujeto es "hombre", ya que además es portador de esa
una razón importante de tal dificultad reside en el modo en el que fue transmitida la doctrina . cualidad común (cf. 3.7). Para los estoicos lo "comúnmente cualificado" es técnicamente un
En la mayor parte de los casos, las fuentes más importantes (Simp licio, Plotino y Plutarco) nombre común o "apelativo" (rrpocrf]yopía), es decir, un nombre de clase. Los nombres en
son hostiles a los estoicos (cf. 3.2, 3.5 y 3.21) . Parece que constituyó un lugar común entre los cuanto signos son obj etos físicos (son una parte del /"'6yo~ y, como él, son fís icos; DL 7.58),
críticos de los estoicos señalar que éstos no le confieren un lugar especial, como sí hace pero sus significados son incorpóreos. Los estoicos parecen sugerir que las cosas que clasifi-
Aristóteles, al tiempo y al lugar (cf. 3,1 Y 3.15), pero este reproche se basa en un prejuicio que camos bajo lU1a clase ("caballo", "hombre") no son más que porciones de 1rVEÜIlU que cam·
antepone el modelo aristotél ico de las categorías al estoico, ya que en el modelo estoico tanto bian sus denominaciones según sea la alteración de la materia por la que pasa (cf. Aecio,
el tiempo como el lugar son considerados bajo la categoría de " lo que está dispuesto de algún 1.7.33; SVF 2.1027; LS 46A) . Cada cosa singular, además de pertenecer a una clase, debe
modo" (ro rrw~ EXOV; cf. 3.21). Como vimos en el capítulo 2, para los estoicos el término más caracterizarse como la cosa singular que es: este hombre al que llamo " Sócrates" o este caba-
general no es av ("existente"), sino TL ("algo"), género bajo el cual se encuentran los cuerpos llo al que llamo "Bucéfalo"; tales individuos deben entenderse como ejemplificaciones apro-
y los incorpóreos. Este cambio parece reflejar un deseo consciente por parte de los estoicos de piadas de la cual idad común "hombre" y "caballo", respectivamente (en su sentido técnico
distanciarse de Aristóte les y ha llevado a pensar a Bréhier (1970: 43) que en tanto los géneros estricto "Bucéfalo" y "Sócrates" son nombres (ovóWHa), lU1a parte del Aóyo~ que revela una
"sustrato" (D1COKB1f.1€VOV) y "cualificado" (ttOlÓV) corresponden a los cuerpos, los géneros cualidad peculiar; DL 7.58). Los estoicos distinguían "cualidad" (rrolórl1~) de "cualificado"
"dispuesto de cierto modo" (nw~ EXOV) y "dispuesto de cierto modo respecto de algo" (npó~ rí (rrOlóv); en 3.8 Simplicio parece distinguir al menos tres significados de "cualificado", aun·
nú)~ EXOV) corresponden a los incorpóreos (en esta línea interpretativa cf. también Menn 1999 : que, como Menn ha mostrado (1999: 223, n. 12), es probab le que el significado intermedio de
224-225). Uno tendría razones, sin embargo, para creer que éste no puede ser el caso pues rr0l6v (que excluye "correr" como ejemp lo pero incluye "estirar el puño") no corresponda
para los estoicos los estados y dispos iciones, que son distintas manifestaciones del1tV€UflCt (un propiamente a "cualificado", sino a "encontrarse dispuesto de cierto modo", la tercera cate-
cuerpo), son corpóreos (un ejemp lo de algo "dispuesto de cierto modo" es "conocimiento", goría estoica (nú)~ EXOV), no a la segunda (esta interesante sugerencia, sin embargo, no cuadra
que los estoicos definen como "10 rector [del alma] dispuesto de cierto modo"; Sexto, A M con el hecho de que Simplicio expresamente afirma que "cualificado" se dice de tres maneras
7.38 = SVF 2. 132). Por lo demás , como pensaba Plutarco (cf. 3.5: "porque [ellos] postulan y atribuye esta posición a los estoicos; cf. 3.8 hacia el fina l. Podría tratarse, sin embargo, de
cuatro sustratos respecto de cada uno o, más precisamente, hacen a cada uno de nosotros un detalle que Simplicio no llegó a percibir con claridad). El primer significado de nOlóv es el
cuatro"), hay razones para creer que "s ustrato", "cualificado", "dispuesto de cierto modo" y más inmediatamente comprensible en el sentido común, es decir, todo lo diferenciado (rruv ro
"dispuesto de cierto modo respecto de algo" no son más que diferentes descripciones o aspec~ Kara owcpopáv): uno puede decir que x es F porque x es portador de una cierta cualidad que lo
tos del mis mo objeto cuya existencia es señalada con el pronombre deíctica, que indica el distingue o diferencia de otra cosa (o, como define Simplicio ro KaTa otacpopáv en 3.12, lo
"particular objetivo" (como sugiere Long, siguiendo a Strawson; Long 1971 : 89). En efecto, diferenciado es "lo que es caracterizado de acuerdo con una cierta forma"). Esa diferencia que
los estoicos sostienen que una proposic ión indefinida (como "alguien camina") y una proposi- distingue al sujeto como tal puede ser peculiar o común y se aplica tanto a procesos como a
ción intermedia (como "Sócrates camina") se vuelven verdaderas cuando la correspondiente estados permanentes. Siempre según el testimonio de Simplicio en 3.8, "cualidad" debe coin-
propos ición definida (como "éste camina") es verdadera cuando se la dice de un sujeto ex is- cidir con el tercer significado distinguido de "cualificado", re. cualificado como lo que se
tente (cf. Sexto, AM 8.96-97 ~ SVF 2.205 y Graeser 1978a: 204-205). Las proposiciones encuentra en un estado permanente; ejemp los de este tercer significado de "cualificado" son
definidas son las que "se enuncian de un modo indicativo" (Kura O€t~lV l:!o:P€pÓI.HNa) ya que "gramático" y "prudente", casos que "coinciden con la expresión" pues ellos no son más
indican un indi viduo particular. De este modo, puede decirse que "éste" (por ejemplo, Sócra- amplios ni más concisos respecto de la cualidad. O sea que cua lificado en este sentido (es
tes) es un sustrato o sujeto, pero dado que es portador de una cierta cualidad (nOlÓrl1~) tam- decir, el que coincide con "cualidad") debe ser un estado permanente del individuo cualifica-
bién es "cualificado" (notóv). Es probable que, como señala Dexipo (en 3.13) el suj eto como do. Una cualidad es la "F-eidad" o propiedad; lo cua lificado, en cambio, es la cosa u objeto
primer género del ser es más que "materia incualificada", una distinción bastante familiar ("Ó7tOKEíflEVOV) que satisface ta l F-eidad en la medida en que es una ejemplificación apropiada
60 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 61

de F (ef. 3.7, 3.8 Y 3.17). A cualidades (propias o peculiares) como "Socrateidad" o "Dioge- saberse con seguridad si efectivamente Crisipo tomó prestada esa premisa o si efectivamente
neidad" y a una cualidad común como "humani dad" corresponden, respect ivamente, ind ivi- creyó que tal premisa era verdadera, como se ve en la sección final de 3.4, es evidente que
duos peculiarmente cuali fi cados (como "Sócrates" o " Diógenes", o incluso d ios mi smo, que Crisipo pensó la relación entre Teón y Dión como la de una parte con el todo (como aparen-
es uno, de los significados de mundo, según los estoicos, entendido como un individuo pecu- temente también pensaron los académic os), pero en tanto los académicos creyeron que la
lianncnte cualificado a partir de la sustancia total; cf. DL 7.1 37 Y nuestro capítu lo 12) y lo parte y el todo eran individuos diferentes (cf. 3.5, donde queda claro que los académicos
comúnmente cualificado (como "humano") . sostienen que transformac iones tales como "crecimiento" y "decrecimiento" deben entenderse
Antes de pasar a examinar los otros dos géneros del ser debemos ocuparnos del "argu- como "generaciones" y " destrucciones"), los estoicos p ensaron que eran el mismo indi viduo
mento creciente" (expuesto en detalle por Filón en 3.4 y menc ionado también por P lutarco en (regresamos a este punto enseguida). En 3.18 Plutarco expone el argumento académico en
3.5 y por Estobeo en 3.6), que tiene una conexión directa con la segunda categoría es toi ca. La contra de los estoicos y trata de hacer evidente que éstos, al admi tir que Zeus y la providencia
teoría estoica de la mezcla o mixtura (llí~lg como la comp leta interpenetración ocupan el éter durante la conflagración, caen en contradicción pues ése sería un claro caso en
(avrmop€K"tam<;) de dos individuos que conservan tanto su sustancia como sus cual idades el cual dos indi viduos pecul iarmente cualificados (Zeus y la providencia) ocupan una única
generó no pocas dificultades entre los críticos de los estoicos (cf. cap ínllo 16, textos 16.1 y sustancia (en contra de 10 que sos tiene Crisipo en 3.4). Como sugieren LS (1, 175), una proba-
16.4). Los estoicos estaban dispuestos a defender la tesis de que dos gemelos o dos huevos ble respuesta de los estoicos sería decir que Zeus y la providencia no son individuos distintos,
(aparentemente idénticos) se diferenc ian, y que una persona con el sufic iente entrenamiento es como tampoco lo son el hombre y su alma, sino aspectos de una misma entidad. Además, la
capaz de dist inguir el uno del otro (en el dominio más propiamente epistemológico esto expli- última sección de 3.4 muestra que Dión y Teón no pueden ser dos individuos diferentes, sino
ca que el que conoce en sentido estricto sea capaz de dis ti nguir una presentación cognitiva de dos partes de un mismo individuo (la misma idea aparece en 3 .6, donde queda claro que,
una presentación aparentemente cognitiva pero fa lsa; cf. cap ítulo 7, tex to 7.1 S). Si, como aunque una parte no es idéntica al todo, tampoco es completamente diferente de él). En efec·
parecen haber argumentado los académicos, es pos ible que dos Ítems sean cual ita tivamente to, en la reformulación del argumento creciente que se da en la última sección de 3.4 Dión (el
indiseernibles ( llamemos a esta posición la ''Tesis de la Indiscernib ilidad de los Idénticos"; que está completo) es el mundo (o sea el todo) y Teón (el incomp leto) es como el alma del
TII), se sigue que un ítem pecul iarmente cualificado se daría en dos sustancias (cf. 3.18), lo mundo (esta reformul ación del argumento hace persuasiva la respues ta a la objeción académ i-
cual es un abs urdo para los estoicos pues, según ellos, es imposible que dos individuos pecu- ca presentada por Plutarco en 3.18). Entonces, si se le amputa al mundo (=Dión) todo lo que
liarmente cua li ficados se den en la misma sustancia o sustrato. El argumento creciente de los es corpóreo (=el pie de Dión), aunque se le haya amputado lo corpóreo, el mundo no ha sido
académicos parte de la premisa según la cual la identidad peculiar de un individuo es una destrui do, ya que el mundo solamente ha pasado a ser una sustancia más pequeña cuando se le
función de su compos ición materia l (cf. LS l, 175; Bowin 200 3: 241), es decir, e l supuesto quitó lo corpóreo. Por último, el argumento creciente no sólo plantea una dificultad en torno del
bás ico del argumento creciente es q ue la materia es el único principio de identidad. P ero como probl ema de la identidad individual: en 3.4 el problema se p lantea tanto desde el punto de vista de
la consti tución material de nuestro cuerpo está en permanente cambi o y nuestra identi dad está la ident idad del yo individual (Filón, DAM § 48) como desde el punto de vista de la identidad del
estrecha mente asociada a la compos ición material de nues tro cuerpo, entonces (co ncluyen los mundo (§ 49), porque si en virtud de la conflagración y posterior reorganización cósmica todo
académicos) nuestra ident idad también se encuentra en constante cambio (ef. 3.5). El argu- volverá a repetirse hasta en sus más mínimos detalles (como sostienen los estoicos; cf Nemesio,
mento, en la versión de Filón (3 .4), puede articularse en los siguientes pasos: (i) supónganse NH 111, 14- 112, 3, ed. Moran i ~SVF 2.625 y nuestro capítulo 18, texto 18.6), cabe preguntarse si
do s indi viduos Dión y Teón; éste es incomp leto (le fa lta un pie) y aquél completo (posee la identidad sustancial de los suj etos particulares del mundo y la identidad del mundo mismo se
todos sus miembros). (ii) Supóngase ahora que a Dión se le amputa un pi e; si se pregunta cuá l mantienen inalterables a lo largo de los infini tos ciclos. Si hubiera dos individuos cualitativamente
de los dos ha sido destru ido, la respuesta apropiada es , según Crisipo, dec ir que Teón, porque indistinguibles (como creen los académicos), selÍa el caso de que un individuo peculiannente
Dión , al que se le amputó el pie, "ha caído en la sustancia imperfecta de Teón" y como dos cualificado se dé en dos sustratos diferentes, una tesis que los estoicos, por las razones antes
individuos pecul iarmente cual ifi cados no pueden darse en el mismo sustrato, Dión deb e so- aducidas, consi deran fa lsa. Si dos individuos peculiarmente cua lificados se dieran en u ocuparan
brevivir y Teón perecer. Que Dión " ha caído en la sustancia imperfecta de Teón" debe signi- el mismo sustrato, habría que suponer que Dión y Teón son dos cuerpos; pero, como se indicó
fi car que Dión (sin un pie) es lo mismo que Teón, o sea , no hay dos individuos (pues si los antes, Teón es solamente una parte de Di ón U.e. Di ón s in un pie y, aunque una parte no es
hub iera cada uno de ellos estaría peculiarmente cualificado), porque dos individuos pecu liar- idéntica al todo, tampoco es comp letamente diferente de él) o el mismo Teón pero en un
mente cual ifí cados no pueden darse en la misma sustancia. (ii i) De acuerdo con el enfoque momento diferente. E s claro que Dión y Teón ocupan e l mis mo lugar y se dan en la misma
avalado por Filón en 3.4, sin embargo, Dión debe perecer y Teón sobrevivir, porque a Teón sustancia, pero no son dos indiv iduos diferentes, sino el mismo individuo en U11 es tado dife-
no se le había mutilado nada y a Dión se le cortó un pie. Si fuera el caso de que Dión y Teón rente.
pueden sobrevivir habría dos objetos materiales que coinc idirían en espacio y ti empo, que Si lo que hemos argumentado hasta este momento es razonable, puede entenderse por
poseen la misma determinación material (i.e. están cua lificados peculiarmente según la mi sma qué "sustrato" y "cualificado" son dos aspectos del mi smo objeto. Veamos qué ocurre ahora
cua lidad) y que, por tanto, se dan en el mismo sustrato (ésta es la posición respaldada por TIl con los otros dos géneros del ser: "dispuesto de cierta manera" y "dispuesto de cierta manera
que, para ser cierta, debe presuponer que Dión y Teón son dos individuos diferentes). Sedley respecto de algo". El tercer significado de 1t01ÓV discutido antes da una clave de qué enten die·
( 1982: 270, seguido por Bowin 2003: 242) sostiene que lo que se propone hacer Crisipo es ron los estoicos por "encontrarse dispuesto de cierta manera"; 10 cual ificado no es más que la
reducir al absurdo la premi sa de que la materia es el único principio de ident idad, y esa reduc. ejemplifi cación de la cual idad en un sujeto. Por ejemplo, todo conocimi ento DO es más que 10
ción la lleva a cabo reduciendo al absurdo la premisa de que Teón y Di ón están relacionados conductor del alma dispuesto de cierta manera, o el puño no es más que la mano d ispuesta de
com o la parte al todo. Según Sedley, Cri sipo "toma prestada" del argumento creciente una cierta manera (cf. Sexto Empírico, AM7.39). Hay entonces ciertos estados o disposiciones de
prem isa en la que Teón y Dión se relac ionan C01110 la parte con el todo . Aunque no puede los sujetos que no contienen una cual idad ( ni peculiar ni común) y que, sin embargo, descri-
62 Capítulo 3 Las subdivisiones de l género del cuerpo o del ser 63

ben ciertos estados (no pennanentes) de un sujeto. Si "puño" tuviera una cualidad (peculiar y mano) sean no sustancias, sino relativos. "Hombre particular" o "buey particular" no se dicen
común), entonces, sería un individuo diferente de "mano"; pero el caso es que un puño es "hombre particular o buey particular de algo", pero la cabeza y la mano se dicen "cabeza de
solamente una mano en un cierto estado o disposición, no un individuo diferente, razón por la alguien" o "mano de alguien" , lo cual parece indicar que este ti po de ítem no se encuentra
cual l;;t cualidad común y peculiar de "puño" DO puede ser diferente de la de mano. Dada la entre las sustancias, sino entre los relativos (Cal. 8a 16-28). Es probable que los estoicos hayan
estrecha conexión entre "cualificado" y "dispuesto de cierta manera", sería útil comenzar por tenido a la vista este importante pasaj e de Cal., no sólo porque utilizan también el ejemplo de
preguntarse en qué se distingue lo uno de lo otro. Tomemos los dos ejemp los más claros de la mano, sino porque parecer haber dado conscientemente el paso que Aristóteles se niega a
"dispuesto de cierta manera" mencionados antes al comienzo de este comentario: "conoci~ dar, a saber, considerar (en la nueva defrnición de relativo) que son "relativos" aquellos items
miento" y "puño". Tanto el uno como el otro no pueden entenderse más que como determina- cuyo ser es lo mismo que "estar dispuesto de algún modo respecto de algo" (cf. Aristóteles,
ciones de algo ya determinado, a saber, el individuo cualificado que llamamos "alma" y"ma- Cato 8a31-32: la 1[p6~ l t o~ ta etVCtl raur6v ¿Cin 1(9 7rpÓC; TÍ 'TrCV'; eXf¡lV). Según los estoicos,
no" respect ivamente. En 3.12 ejemplos de "dispuesto de cierta manera" (o de "relativo" sin hay otros estados (no permanentes) que, aunque son F, siendo F un cierto tipo de relación, no
más en el uso amplio de la expresi6n) son "du lce" y "amargo"; es claro que tanto lo uno como contienen una cua lidad por cuanto no son Ílems diferenciados (cf. 3.5), que es lo mismo que
lo otro deben ser propiedades que se dan respecto de otra cosa que ya está cualificada y que decir que tales ítems no son "cualificados". En efecto, como nos informa 3.12 (probablemente
disponen a dicha cosa de una manera determinada. Además, tanto "dulce" como "amargo" el reporte más detallado sobre el tercer y cuarto género), los ítems que se encuentran dispues-
también son cua lificaciones que no pueden pertenecer y no pertenecer a algo sin que se dé un tos de cierto modo respecto de algo (como "padre" o "a la derecha") son -a diferencia de los
cambio de cual idad en ese algo. Dicho de otro modo, x es F, siendo F un lroJ~ EXOV, si y sólo sí que están meramente dispuestos de cierto modo- no diferenciados y son "completamente
F no puede pertenecer y no pertenecer a x sin que se dé un camb io de cualidad en x. Si los (n:ávrroe;) respecto de algo". O sea, x es F, siendo F un 1tpO~ ti 1tro~ EXOV, si y sólo si F no es un
ítems que se encuentran dispuestos de cierto modo son también cuali fi cados deben ser, por lo ítem diferenciado y si es completamente respecto de algo (en 3.12 la única explicación que se
tanto, "diferenciados" (ya que la dulzura es una cualidad d iferenciado ra del Ítem que llama- ofrece para justificar que las cosas dispuestas de cierto modo respecto de algo no son diferen-
mos "dulce"), y el único modo de que se alteren es si su prop io poder o facu ltad también cias es que ellas están constituidas por meras re laciones, i.e. se trata de cosas cuyo ser es lo
camb ia, pero 110 hay ningún factor externo que, al camb iar, determine que lo nw~ exov tam- que es respecto de otra cosa). Enseguida nos enteramos de que el adverbio 7távrro<; que califi-
bién cambie. El texto 3.20 informa sobre una aparente irmovación del "herético" Boeto de ca a np6~ tí écmv significa que no hay ningún sentido en que pueda dec irse que algo que está
Sidón sobre la categoría de "d ispuesto de cierto modo" . De acuerdo a l reporte de Simplicio, dispuesto de cierto modo respecto de algo puede ser por sí, pues su estado única mente depen-
Boeto habría sostenido que no puede reducirse "estar dispuesto" (ro EXEIV) a "es tar d ispuesto de del estado en que se encuentra otra cosa, de manera que para existir necesita de ciertos
de cierto modo" (10 ]tro~ EXEtV); su razón es que cree que se trata de "una categoría prop ia". factores externos (l.e. el factor respecto del cual puede predicarse con verdad que "x es mayor
Esto es, Boeto parece retrotraer el tema a la categoría aristotélica de "posesión o estar dis- o menor que" o que "x está a la derecha o izquierda de", etc.). Es por eso que lo que se en-
puesto" (cf. Aristóteles, Cal. I b27-2a3). Lo que Boeto parece estar argumentando es que cuentra dispuesto de cierto modo respecto de algo camb ia si el objeto ex terno a sí mismo (que
aunque todo 1tro~ €xOV es un eXelv, no todo eXElv es un 1troc; EXOV, de donde se sigue que "10 le confiere su encontrarse dispuesto de cierto modo respecto de algo) cambia; por ejemplo, si
dispuesto de cierta manera" no pued e ser un género. A contin uación di stingue tres sentidos de muere el hijo, el padre dejar de ser padre o si muere el padre el hij o deja de ser hijo; o el que
"estado" (oxtO'l~): (i) en sí mismo y por sí mismo, ( ii) respecto de o tro, y (iii) de otro hacia sí está a la derecha de x dejará de estarlo si x cambia de lugar. Dicho de otra manera, lo que se
mismo. "Estar en guardia", el ejemp lo que da Boeto de O), aparece en 3.8 como ejemplo de encuentra dispuesto de cierta manera respecto de algo no altera su estado interno cuando
"lo que se encuentra en un estado diferenciado", donde se trata de un tipo de "cualificado". El pierde la propiedad de ser ese 1tpÓ~ rl ]troe; EXOV. Como vimos arriba, la primera característica
ejemplo de (ji) coincide con los ejemp los típicos de "encontrarse dispuesto de cierto modo que distingue a "lo dispuesto de cierta manera respecto de algo" de lo "dispuesto de cierta
respecto de algo" y se diferencia de l sentido anterior en que en (ii) el "respecto" es exter ior y manera" es que en tanto esto es determinado, aquell o no lo es; la segunda es ésta: términos
en O) "interior". Ahora bien, (i) y ( ii) son sofisticac iones de "cual ificado" y "d ispuesto de relativos como "dulce" o "amargo" (que, en cierto modo, pueden inc luirse entre "lo dispuesto
cierto modo", cuyo objetivo parece ser mostrar, por un lado, que lo dispuesto de cierto modo de cierto modo" ya que estos relativos como lo nro~ EXOV son ítems determinados) no pueden
no puede ser un género pues se subsume a "dispuesto" y, por el otro, que hay que aclarar de dejar de ser lo que son ("dulce" o "amargo") sin experimentar un cambio interno. Lo que está
qué tipo de disposición o estado se trata (pues puede tratarse de un estado o disposición exter- dispuesto de cierta manera respecto de algo, en cambio, puede dejar de ser lo que es sin expe-
na o interna). El tercer significado de "estado" distingui do por Boeto, en cambio, parece rimentar ningún cambi o interno de estado. En este último caso se trata de un claro ejemplo de
extender el tipo de discusión de los estados o disposiciones discutidos por los estoicos y rein- "cambio de Cambridge", esto es, el caso en el que un p redicado es verdadero de un objeto x
terpretar la categoría aristotélica de posesión o encontrarse dispuesto (eXElv). Dc hecho, los en el tiempo t, pero no verdadero de x en 11 sin que x experimente ningún tipo de cambio (cf.
ejemplos que da Boeto ("está annado", "es lá ca lzado") son los mi smos que da Aristóteles Geach 1969: 7 1-72). El primero en introducir esta idea en el pensamiento griego fue Platón,
(Cal. 2a3); el nuevo énfasis de la distinción estaría dado por el hecho de que OiO indica que cuando en Teet. 154b-d introduce el ejemplo de los dados: la primera "afinnación asombrosa
hay estados que se incorporan a un individuo procedentes de objetos externos . y ridícula" es que puede decirse que seis dados pueden ser llamados "más", pero también
Pasemos ahora al cuarto y último género del ser: 10 que se encuentra dispuesto de cierto pueden ser ll amados " menos". Frente a la pregunta de si es pos ible que una cosa llegue a ser
modo respecto de algo (1tpOe; tí nro<; exov) . No deja de ser interesante observar el hecho de que mayor que otra o más que otra si no es por medio del crecimiento Teeteto está inseguro y se
Aristóteles ya visualizó el prob lema que tenía su definición inicia l de "relativos" como "todos ve forzado a dar dos respuestas opuestas: respecto de los dados debe responder que "es posi-
aquellos ítems que son tales que, 10 que ellos mismos son se dice que lo son de otros ítems" ble", ya que los dados pueden llegar a ser más grandes sin que medie un proceso de creci-
(Cal. 6a36-37). En efecto, más adelante se ve en la necesidad de correg ir dicha definición miento pues seis (sin experimentar ningún cambio), comparado con cuatro, es " mayor" o
pues, de mantenerla sin corrección, se corre el riesgo de que ciertos ítems (como cabeza y "más"; compa rado con doce, en cambio, es " menor".
64 Capítulo 3

Simplicio (3 .1 ) Y Dexipo (3.15) reprochan a los estoicos el hecho de que agrupen bajo " lo Textos Anotados
di spuesto de algún modo" a prácticamente todas las categorías (con excepción de la cualidad Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser
y la sustanc ia; cf. Menn 1999: 224). Naturalmente, Sexto y Dexi po es tán pensando en la lista
aristo~élica de categorías; pero la funcionalidad de la categoría "dispuesto de algún modo"
permite a los es toicos incluir en e lla ítems como tiempo, lugar, acción, pasión, cantidad, etc.
Tomemos el caso del puño, que es un ejemplo de m:oc; EXOV: un puño no es más que una mano 3.1 Si mplicio, ill cal.66, 32-67, 25 (SVF 2.369; LS 27F; FDS 832)
dispuesta de c ierta manera. Pero si es una mano es un existente, i.e. un ente extenso con una Oí Bé ye LtOOlKOt ei~ EAáttOVa aucr-tÉA.Aé:lv a~loú(J tV t OV trov npó)toov y€vrov
cierta cantidad, que está en un lugar, que está en el tiempo, que hace o padece algo, etc. (éste aplOJ.lOv Kaí tlva tv toi~ lAáttoow l>1t11AAaYI-lÉva napaAal-l~ávouatv. nOlOUvtm
es, por lo demás, el modo en el que Plotino entiende "lo dispuesto de cierto modo" en 3.21 , yap t~V tOJ.l~V Ei~ tÉooapa, de; l>1lOK€íJ.l€va Kal1toul Kaln&~ ex.ovta Kal
i.e. como el género que incluye el lugar, el tiempo, la acción, la pasión , etc., aunque encuentre 1lp6~ tí noo~ exovta. Kal BiiAOV Otl 1lÁ€icr-ta 1lapaÁ€ínouotv· t6 tE yap nooov
absurda la teoría). Pero los pasajes más polémicos en contra de los estoicos están 5 aVttKpUe; Kal ta f:v Xpóvey Kal €V t61tey. Ei yap tO 1tro~ EXOV vo~í~OU01V al)tOt~
representados por nuestros textos 3.2-3.3. Plotino comienza por poner en duda el "algo" como ta towúta nEptAa~~áv€lV, on tO l!€PUO' lV OV ~ tO Év ¡\uK€lC9 ~ tO Ka9iicr9m
género sup remo (para el cual cf. nuestro cap ítulo 2) al argumentar que "es incomprensible e ~ l>nOBEBÉo9at BláK€ltaí 1too~ Kutá n tOÚtrov, 1lp&tov J.lev 1loUiie; OÜOT]~ tii~ EV
irracional" por no coinc idir ni con los incorpóreos ni con los cuerpos (3.2). Un estoico tOÚtOle; BIQ(popa~ a8\(ip9pootO~ ~ tOÚ nOOe; eX€lv KOIV6t'1e; npoo<pspEtat Kat'
claramente podría responder que, precisamente por ser el género supremo , el "algo" no puede alJtfl~, E1t€lta tO KOIVOV 'TDÚtO ta l!&e; EX€tV Kal t0 ÚnOKelJ.lÉvey áp p6crel
ser un cuerpo ni un in corpóreo; el argumento que ensaya Plotino a continuación tampoco sería 10 Kal t(9nocrCfl póAlcrta· Ka! tauta yap BláKeltaí ¡tooc;.
plausible para un estoico porque, por la razón recién aducida , los predicados "existente-no 2 il1tr¡A.aYJlÉvu K 3 TOJl~V] olaípEcnv K 4 tí 1tW¡; J 6 ~ tO f.V L : iírOi f.V J 7 ~ ro tl1toodiéoOm v 8
existente" no pueden decirse del "algo". La siguiente objeción de Pl otino se centra en tratar de 1tp0o<pÉPEWI JL: ¿K<pÉpEtm Kv 9 tOÜtO in tO mutavit J : toGtO tO scri. Ka lbtleisch : toúm LK v.
mostrar el absurdo estoico de postu lar al sustrato como primero, anteponiendo así la materia a
4 1tpÓ¡; tí 1tID¡; f:xovta Para esta tenninología para indicar este tipo específico de relación cf. Aristóteles,
10 demás. Se trata en este caso de un claro ejemplo en el que se produce un evidente choque
Cal. 8a32, 8b 1-3, Top. 142a29, 146b4 y Boeri 1993.
de dos enfoques ontológicos fu ertemente antitét icos: el de Plotino, para quien un verdadero
10 5uíKEltuí 1tro¡; Cf. Aristóteles, Cal. 9a 12.
principio debe scr un ítem inmaterial, y el de los estoicos, para quienes lo verdaderamente
existente y real so n los cuerpos. En 3.3 Plotino omite el hecho de q ue, por principio según los 3.2 Plotino, EIlIl. 6.1 25, 1-33 (SVF 2.371; 373; FDS 827)
estoicos, no puede haber una "capacidad o poder incorpóreo": si x es un poder capaz de npo, DE TOO, ,Énopo neMO, KO' '''POXID, D'-
producir a lgún tipo de efecto en y, x debe ser corpóreo. Pero "cuerpo" puede entenderse, atpOUVta~ d~ únoK€ÍI-lEVa KalnOla Kulnro~ €X,ovra Ka! npóe;
según los estoicos, de dos maneras: (i) como lo triplemente extenso (cf. capítulo 2) y (ii) tí noo~ ExOVta, Kat KOlV6v tl En' al>trov t l Oévra~ Kal
como lo que es capaz de producir o de recibir una acción; aunque (i) no puede no ser €vl yÉv€l n€ptAaJ.lPávovta~ ta návta, Otl pev K01V6v tl Kal
cualificado, (i i) si puede serlo (plotino está probab lemente pensando en nuestro texto 14.1 o 5 EnlnávtOOv ev yÉvoe; AUJ.lpávoUOl, nOAAo. av tiC; ).J:y0l.
en algún ol'ro pasaje similar, capítu lo 14, donde los principios activo y pasivo, i.e. la materia, Kal yap oo~ &crúv€tov autoie; Kal aÁoyov tO tI to'O-ro Kat
son llamados "cuerpos"). Pero natw-almente el sentido en que se dice que la materia es un OUK ec:papJ.l6ttov aowpcí.totC; Kal oropaol. Kal B\ac:po pa~ ou
cuerpo, no puede scr el sentido cn el que uno puede advertir la presencia de una cualidad en un KlltUAeA.üínacrlv, at~ tO -rt Blatp~Oouot. Kal tO ti tO'OtO ~ av
cuerpo discreto: el modo en que se apli ca la noción dc "cuerpo" a la materia incualificada debe ~ Il~ av eonv· ti ~v oÚv oV, €V ti trov d8&v aottv· ti M
coincidir con el sentido más general de "sustrato" distinguido en 3.13. Pero eso no explica que los IO p~ av, 60tl lO av J.l~ OVo Kal ~lUpía et epa. Ta'Ota ).Iev oov
cuerpos son capaces de lo que son capaces gracias a las capacidades incorpóreas. Desde luego que BV tcQ 1tap6vn EatÉOV, aut~v Be t~V 8wípEOlV €1tlOK€1t-rSOV.
los estoicos eSl'arÍan dispuestos a aceptar que cuando un cuerpo se divide [a cualidad pennanece YnoK€ÍJ.lEVa ~v yap nprota tá~aV"te~ Kal t11V ÜAllv
en él entera en cada pmtc. pero eso no pmeba que la cualidad sea incorpórea. sino que es corpórea €vtuu9u trov aUrov npotá~avtee; t~V nprot1lv autOte;
porque, preci samente, uno puede seguir diciendo que cada parte del cuelpO es dulce, yeso es así BOKouoav apXtlv cruvtáttOUOl tOte; ).I€ta t~V apX11v aut&v.
porque hay interacción entre la cualidad (corpórea) y el ítem corpóreo que es cualificado por esa 15 Katnp&tov pev lO. np6t€pa toie; ÜOt€pOV ei~ ev ayouOlv,
cualidad. Un estoico podría invertir la carga de la pmeba diciendo quc el que debe probar el modo OUX otóv t€ av f:v yÉvSt tú) aut0 ID I-lEV npót€pOV, to Be
en quc se relaciona la cualidad con el objeto cualificado es quien sostiene que la cualidad, aunque ücr-t€POV dval. 'Ev l-leV yap tOi~ €V or~ lO 'ltp6t€POV Kal tO
incorpórea, es capaz de cualificar un cuerpo. A pesar de las dificultades propias de la versión üot€pov, tO ücrt€POV napa tOU npOIÉpoU Aa)1páv€l tO ttVQl,
plotiniana de los géneros estoicos, su presentación crítica de la teoría estoica deja en claro que €V SE: tate; úno t O auto yÉvo~ tO toov de; tO ttVQl €KaOtOV
los cuatro géneros del ser esto icos son aspectos o enfoques diferentes del mismo ítem que, 20 Ex€l napa tou yÉvou~, d'1l€p tO'Oto Bei yÉvo<; ttVat tO &v
desde el punto de vista de la ontología estoica, es un "existente". t(9 tí €an t&v dBwv Kar'1yopOÚ)1EVOV· €nEI Kal alnol
c:p~OOUO"l napa tfl¡; ÜA'1~, OiI-lOl, tate; aMOle; to eivat l>náp-
X€lV. "En€Lta lO únoK€íJ.lEVOV Ev apLOIlOUvtE~ OU ta avta
esapL91l0uV'tUl, aM' apxa~ t &v OV"trov ~"tOU01· Bla¡pÉp€l8e
25 apxa, AÉyElV KO' O",Ú. El DE Bv ~EV ~óvov ,~v iíA~V
<p~ooucn. ta B' aUa náO'1 tfl~ ÜA,,~, OUK €xpflV tO'O OVtO~
66 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 67
Kal TfiN o.AAWV €V n ytv~ ltpOl"átTetv' ~lall.ov 8' av ~É,,:rtOV cualificado y sustancia a partir de la cual tal individuo se constituye). Para el significado estoico de oucría
al)Toi~ f)J.yetO, ei ro !lev ouo(av, ra 8' M'Au 1[110'1, Kat como el sustrato o materia primera de los existentes, i.e. como aquello desde lo cual se dan los cuerpos cf.
Ou]poúvro taüra. To 06 Kul Myelv Ta )..tev Ú1COKeí¡. u::va, la Orígenes, Orat. 27, 8, 9-27 (SVF2.3 18; capítulo 14, 14.3). Es decir, "sustancia" no es para los estoicos lo
30 O€ 'tu aMa, évo~ ovro~ to\} Ult"OKEl¡..lÉVOU Kal Ota<popav OUK mismo que "cuerpo", pues un cuerpo se da a partir de la sustancia, de modo que, en este se ntido, ésta
tiene una anterioridad lógico-ontológica rcspecto de los cuerpos y no es un cuerpo en el mi smo sentido en
exovroc;, dU' ~ ti?> )lq.tf:píaO<u, rocmep OyKOV de; )1Épll ~ que lo es lo que sc extiende en tres dimensiones (cr. DL 7.135 Y nuestro capítulo 2).
Kahot DUO!?: Jl€JlepícrSat t<'9 cruvEX~ Myelv t~V ouaíav - Pé)..lIOV 10 OlISP Ka\ avro lIOU DJ:yEtO cr. Plotino, Enn. 4.7, 5.
AtrE1V ~v "tO )lev Ó1tOK€í,.u::vov". 21 ü)..1"]V )..Itv ... oooav El sujeto de <pClO"lV deben ser los estoicos.
1 !f.ttapa~ w 2 1tOO~ Crcuzer : 1t&~ Enneadum archetypus 4 la deesl in E 7 01))( deest in Val. 20 ro EV 24-25 Mi¡, OlÓrl1tV€Ú¡.lCtrOe; .. t..ey6vtrov cr. Caleidio, In Tim . cap. 220 ('" capítulo 13, texto 13.13).
: T(9 év F 23 EV deest in Dann. Marc. B 33 ).lev post 10 del. Kirchhoff, Bréhier : ro )lev von Arnim
Hellly-Schwyzcr, Hü1ser. ' 3.4 Filón de Alejandría, DAM 47-51 (SVF 2.397; LS 28P; FDS 845)
oe
vuvl toaoutOv ÓÓ~l1~ OAll00U:;
6 TO TI 106,0 El género supremo estoico (cf 2.1 y 2.2; véase también aquí línea 2 donde se refiere al OI~).laptOv, ooate A.eA~8aO"\v (lUrDUe; Kal tft 1tpovoíq - o/UX1l o· elJ"TI
"algo" estoico como lColv6v TI in' aútoov). '
roí) K6cr~ou - epOopav ElItepÉpOvrE~ E.; 6Jv avaKóAOUOCt epv..ocrO<poúcrl.
8-10 TO TI ,OUTO ro Bv Jl~ av Una objeción similar puede verse en el capitulo 2 (texto 2.2).
Xpúam1to~ youv o OOKI¡. HÓtalo<; l&V rrap' autOle; év tOle; n ep! au~avo¡...ttvou
o ••

3.3 Plotino, EI/I/. 4.7 8a, 9-35 (SVF 2.375; FDS 839A) 5 tepateúeta( t l t010UtoV' rrpOKatCtaKeuácrae; on Mo ¡oíooe; nOlDUe; 8rrt tlíe;
Ta~ o"Úv OUVá¡.tEt~ toov acrro).látrov ).l€ta- cuhile; oucrÍae; aJ.l~xavov auat~vQl, f.Pllaív· "scrtoo OeropÍa<; eVEKCt lOV IlÉV
ptpácravte; ei~ ta crro).lata ouó€)J.íav EKEívou; KataÁEÍ1tOu- tlva oÁÓKAllpov, rav oE xoople; €lTlVOEloOCtl tOÓ hipou lTooó<;, KaA.eicrOm
atv. "On OS KCtI rO. crro).lCtta acrro)J.átOl~ ÓUVá~IEcrt óúva- 5E: tOV )J.ev óAóKÁllPOV .6.írova, tOVOE: (heA~ eérova, KU1telrO cllTot é).l-
a
tOl 6úvatat, EK nov()e ()~AOV. 'O~tOAoy~aoual yo.p ETepov vea80l ó.{rovoe; tOV €lepOV toiv ltOOOlV. ~l1tOU~ltvou o~, 1t6-cepoc; sepOaptett,
5 1roLóTT]ta Kal1tocrÓtllta etVCtl, Ka'¡ 1téiv croo¡.tCt 1tocrov dvat, 10 tOV eérova epácncElV oiKelÓtepov eIvett". toGtO oe 1tapaoo~oAoyoDvro~ )J.ñUóv
Ka! ETI OU 1téiv aó}¡.ta 1tOlOV etva t, óSCi1t€p l~V iSAllv. EcrtLV ~ aAll0eÚOVtO<;. rroo~ yap 6 ¡...tE:V ouoev aKprotll PlacrOElc; pépoe;, 6
Tauta ó& O¡.tOAoyouvn:<; lllV rrol6tllta O)J.oAoYlíaouO"lv Sle- 8Éoov, av~p7racrtQ\, 6 o' an:oKo1tde; tOV 1tóoa LlÍrov oux10lÉepOaptCtl;
pov oucrCtV 1toaou lh€pov cr<Íl)J.CttO~ dvCtt. n ~ yo.p )J.~ oeóvtroc; 'Pllcrív' avaÓeÓpá).ll1KE yap ó ¿Kt~1l10dC; tOV 1t68a ó{rov Exl
, ouaa
1toaov "' aW)J.a - "EcrtCtl, El1t€P
" ~
1tav crro).lQ ltoo6v; Ka! ¡.t~v, t~V ateA1) 10Ü 8Érovoc; oucríav, Kal óúo ió(ro~ 1tOta 1t€pl tO aúro U1tOKeÍ-
10 OltEp Kalavro 1tOU EAiYEtO, €i 1téiv aooJ1a ).lepl~6J1evov 15 IlINOV ou 5úVaVtal dvat. 'Totyapofiv tOV ~l€v .6.Íoova IlÉVE1V avaYKaiov, lOV
Ka! OyKO~ ltéi~ tÍq>atpe"ltat 01t€P ~v, Kep¡...tatl~o¡...tÉVOu ()6 'TOU oe escova OIEc.pOápOal.
crÓJ).latO~ ¿<p' éKácrtC9 ¡...tépel li aUt~ OAllltOl6tl1~ )J.Ével, tU o' OUX t'l7r' aMffiv aAAcl tOle; aunov mepoie;
otov YAUlCÚtll~ ~ toD ).lÉÁlro~ ouMv EAatTOV yAuKÚrl1~ Ecrtlv MICTKóf.leVa
~ ¿ep' ÉKáat(9, OUK av EI1l aoo).la ~ yAUKÚTlK fO~IOÍro<; epTlcrlv Ó lpaylKóc;' a1to).la~á).levo<; yáp "Tle; tOV tÚ1tOV tOÜ AÓyou Kal
15 Kal aí aMa\. "E1telta, el cr<Íl)J.ara ~aav ai 6uvá).let~, 20 iq>aPIl6crae; tC9 1tavrl Kóa~lC9 óeí~El oQ(pémata KCtl au-n)v epOelpO~lévl1v
avaYKaiov 11v ta<; ).lEV iaxupo.C; t&v 6uvá)J.erov ¡.tcyóJ..ou~ t~V 1tpÓVOlav. crKórrEl o' ¡}¡OE' urroKEÍcrOro ro J.lEv wcravetó.írov 6 Kóa~lo~
oyKau~, ta~ 6s oAlYov opéiv OUVCt~IÉva<; OYKOUC; ).lIKpOU<; - t '),,>lO, yáp - • tO oe wcravel El/rov ~ "0" K6crflOU 'lNX~, ol6n "0"
efva\. Ei &e ¡.. t eyáArov ).lEV OYKWV ).lIKpaí, OA(YOl OE: Kal OAOU t O ).lepOe; EAa"ttOV, Kal aepatpEÍaO co,l6orrep arro rou ó.írovoe; o rroúc;,
)J.1KpÓtatOl toov OyKrov J.leyícrtae; E;(aum lae; 5uvá).lele; liJJ...ro oüt me; Ka! a1to rou K6ollOU ocrov aútou crool-wloEIÓée;. OUKOUV aváYKll
20 nvl ~ lleyÉSet tO 1totctV avaSerÉav' a).l&yéOelapa. To' 06 . 25 >J:yEIV Otl 6 1l!N KOOlloc; OUK lepOaptat ó tO uoo)J.tl (l<pCtlpeOete;, óScr1tep 0-008
ÜAI1VIlE:V t~V aun)v dvat cr&~la, roe; epamv, oocrav, ouxepopa Ó a1toKo1tele; tOV J[óoa óírov. &U' ~ tOU KÓcr).lOU ljIUX1í, roorrep 8Érov Ó
OE: 1tOIEiv 1tOIÓll1tae; 1tpoaAapoDcrav, 1tooe; ou O~AOV 1tOIEl Illloev 1taOoov. Ó 1lE:v yap Kóa)J.~ ¿1t' ¿Aáttova oucríav ávéopO)J.EV, a<pCtl-
ta. rrpoayevó¡...teva Aóyoue; aÚAou~ Kal acroo~UlrOUe; dvat; pE8évroe; aut0 tOÜ crco~larO€l50ü<;, Ecp8ápll o' 1i 'llUxrl 51a 10 J.lll óóvacr8Ctl
M~, ótón 1rVSÚ¡.UltOe; ~ alllarOe; arrocr'Távtoov cmoOvócrKEl Búa i8iooe; 1t0l01 eIval1tep\ tO aUla tl1tOKeÍJ.leVOV. ~Kescr¡...tOV óe tO Af;yE1V
25 ta ~0Ct, ÁEyÓVtoov. OU yap elJ"T tv áveu toÚlooV dvat, 30 <p8elpecr8at "T~V 1tpÓvOICtV' aepOáprou ó€ urrapxoÚ011e;, aváy"'l K(tI tOV KóatJov
ouó' aVEu 1tO)...AÓ)V líJ.J...rov, 6>v OU56V av ~ 'VUX~ eí'l1. Kal aq>8aptov etval.
J.l~v oüte 1rVEu~la Ola lTávtrov oü-ce at)J.a, 'VUx~ ot. 5 ¡Mene; lImO. Cumon! : ióíroc; lIOlol van Amim : ioímc; 1tOlOUe; Long-Sedley : €iOOlTOlOO!; codd. 12
~ 7IOIOV Vigier: 7IOOOV Eusebius 8 oucrav ONDQP: dvCL\ TJMV 14 ~l om. D 18 oy¡cwv TJMV: trov 6.VTÍp1taO"tQl] 1t<p9aprat coni. Mangey : 1tEmípOltal Wendland / ólÉ<pOapral M : EcpOaptCll codd. UHP
OyKcov ~NDQ: 22 7IpocrA~poiicrllv TJ : 7IpocrpaAouoav ONDQP : 7IpoO"/.aJ.lPávoVaClv MV 23 ¿úAOVe; 13 eKt).rr¡OEU; MU : oU r~¡T]Ocl~ codd. HP : OUKt¡.LT¡Otle; Cumont J4 [Meoe; 7IOUl Cumon l : iMOle; nOIO!
van Amlm : ClUtoU~ EuseblUs 24 )J.~ olón ONDQPTJ : )..I~ 8~ on MV : )..11"10' on Stephanus van Amim, Long-Sedley : Eioo7IOlOl\ eodd. / lIEpl codd. MU t rrl eodd . HP 14-15 to autO
ulIoKEÍIlEVov Bemays : toU auto;) U7IOKEtp1vOI) codd. 15 Oúvat' codd . HP : 8úVavto.l M, von Amim,
6 wmrEp nlv ü)..1"]V PI~tino tra la de mostrar una inconsistencia en los cstoicos al señalar el hecho de que Long-Scdley 16 óu:<p9úpOal M : é<pOápOal codd. UH P 29 tóí<o<; ltOlo. Cumont, Wendland
éstos h,ablan de la. matena como de un cuerpo sin cualidad. Sin embargo, hasta donde puede reconstruirse
la te?n~, los .estOlcos no hablaban de la materia como de un cuerpo sin cualidad, sino como de una sus- Filón está discutiendo las consecuencias que se seguirían si fuera posible que se destruyera la tierra yel
tanCia mc~allficada. (cf. DL 7. 134 "" SVF 2.300 y nuestro capítulo 14, 14.1). Un cuerpo ya es un ';i ndivi- universo, ya propósi to de esa posibilidad menciona a "los que introducen las conflagraciones y regenera-
duo peculiarmente cualificado" (cf. inj¡'a 3.6, donde se establece con claridad la diferencia entre individuo ciones del mundo" (los estoicos).
68 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 69

2-3 \jIUX~ 8' tcrrl TOí.) K6cr¡..tou Para la noción platónica de "alma del mundo" --que los estoicos, como 35 al.crO~crEl ¡..tr¡oa¡.wu nupéxov ulflacr9m. [ ... ]
Filón, retoman: Plutarco, SR 1052C (SVF 2.604)- eL Tim. 348-36 0 (con los comentarios de Lisi 1997) y taú"tr¡v oe l~V €V ~).ltV ÉtEp6tr¡ta Kat <ola>tí'Opav
nuestro texto 18.12. Para los estoicos el alma del mundo es una forma del1rVl:.oJ¡..tCl, que todo lo penetra. En ouod<; OtElAEV ouoe olÉcrtllcrcv, OÚo' ~¡..tEi<; ~crOÓ).lEOa ottta!
un sentido macrocósmico consideraron a dios como hálito que se difunde por todas las cosas que, al yEyOVÓtE-; Kal t<$ )leV OE! péOVtE~ jlÉpEt t<$ o' alto yEvé-
mismo tiempo, garantiza la unidad del mundo. Como Platón, los estoicos también sostuvieron que el crEOO~ axpt t Et...eutijr; 01 autO! olajlÉvOvtE<;. cmAoúcrtEPOV oe
mundo es un ser vivo dotado de inteligencia (Platón, Tim. 3087-8; DL 7.142), de modo que también
debía tener alma. 40 lt010U).lal tOV A6yov· erret técrcrapá yE nOlouCJtv únoKd).lEVa
1tEpt EKamov, jlaUoV oe tÉoaap' EKaO"TOV ~).lrov· apKEt
4 f.v 1"01<; nEpl U1j~aVO)lÉvou Se refiere al libro de Crisipo en el que éste discutía el "argumento crecien-
te", una expresión probablemente forjada por los académicos del siglo III a.e. (cf. Plutarco, CN 1059B ss. ce Ka! ta Búo 1tpo<; t~V ot01tíav, e'( yE tOU ).lEV IlsvOÉooe;
y 4.4. Véase también Sedley ¡ 982: 272, n.17). OKoúOVtE<; EV -rD tpaYC98íg Aéyovto~ ro~ "Búo).lEY ~A{OUe;
20-21 ecpapv6oll<; t01Iilvtl K60IlÜ) ... cp8EIPOIl€VIlV nlV ltp6volllv Los estoicos habrían podido responder 8e
óp*, 6m", e~~a,'·, OUX ópav
a esta objeción: la providencia no puede ser destruida porque durante la conflagración Zeus y la 45 autov aAAa napopav AÉyO).lEV, EK"tpE1tÓ¡.tEVOV Kalnapa-
providencia ocupan el mismo éter, pues dios es co-extensivo con el fuego (cf. Plutarco CN 1077C-E). KlvOUVta tOte; /...Oylcr).l01<; · tOútOu~ o' ou ).líav nÓAlv, aA/...a
Claro que esta explicación genera la dificultad siguiente: si dios y el filego son co-extensivos, parece que
TCÚVtae; avOpwrrou~ Kat ~0a KalBtvopa neÍvta Ka! OKEúr¡
si es posible que dos cosas peculiarmente cualificadas se den o existan en el mismo sustrato.
Kat opyava Kal l).látlCt ottta Ka!Oltí'uij nOE).lévoue; OU
3.5 Plutarco. eN I083A-I084A (SVF 2.762; LS 28A) XUípEtv em)lEV, ÓJ~ ltapaVOE1V ~).léi~ ).IaMOV ~ vodv avayKeÍ-
napir¡)lt OE: 1tOMa~ ato1tia~ mJt&v tmv 1tapa tllV 50 Sovw,;
evvolav ¿<pamÓ).lEVo~. Ó toivuv 1tEpt aU~lícrEOO~ AÓyO~ EcrÚ 'Evtau8a ).lEV o-ov '(aoo<; autoi~ cruyyvOOO"1a TCAáttouO"lv
~lEY apXa10~· ~pó)tr¡tat yeip, éó~ <pr¡crt Xpúcr\7[ltO~, Ult' Étépa-; <púcrEte; Ú1tOKE1).lÉvroV· aUq yap ouoE)lía <palvE-
'EmXeip).lou · trovo' ev 'AKaOI1).lEÍQ oio).lÉvoov ).l~ rrávu tal ).lr¡xav~ <ptAott)lou).lévOt<; crroaUl Ka18ta<puAeÍ~at ta~
5 pq.OlOV ).Iqo' aÚtÓüEV EtOl).lOV dvm t~V orroplav, nOMa au~~crEt<;·
Kat"tl"tléicrOm <OOtOl Ka\.> KCttE~ÓllOav ro~ ta~ rrpOA~IfIEt~ ovmpoúv- 4 B~ 'AKaOTlllelar; Bemardakis : BV 'AKlloIlIlEÍ~ Chemiss 6 <onTOt Ka\.> add. Pohlenz 7 post 1tllpa la<;
tOOV Kalnapa tae; €vvoía~ <qJ\AOcrO<pOÚVtoov· aÓtolo' ou ).lóvov OUOE: "ta~ evvoía~> Ewoíll<; lacuna : <qHAoao¡poúvrrov Ilutol O' ou ¡.t6vov OUOe tar; ¿woíll<;> add. Rasmus, Bemardakis 14
<pUAeittOUCJtV, elMeJ. Ka! t~V <Kal &.cp600t<;> add. van Herwerden 17 O€. B : [OE] del. Bemardakis 19 EKPtpál;ou<J1 Wyttenbach :
a'lcrOr¡mv npocrOtacrtpbpouCJiv. Ó ~l€V yap Aóyoe; Cl7rAou:;; Écrn EKPU)l;ouot codd. 22 EvaPYEía<; Leonicus : Ev€pyEÍIlr; codd. 24 ol.'ovrl1t, toi<; IlEv Pohlenz : OiÓ).IZVO l
10 Ka! ta A~~l).lata cruyXOOPOUCJiV 00"t0L" tae; EV ).IÉPEt rrácrae; codd. 27 post KilI t6ltov laclU1a : <tOV aUTov OflCOr; OE omAa Kllí1t8P> add. Chemiss 30 <1tOIÓtll<;>
add. \Vyttenbach : il:iíro<; 1toI6<; add. Sedley 36 <olct>¡popav add. Wyttenbach 37 ouo' Bernardakis,
oúcríae; pEtV Kat <pÉpEcrOm, ta ).lEY eS aútWv ).lEOlEÍcrae; ta
Long-Sedley : oün: codd. : oÚoE Chemiss 41 TtT""rIlpll codd. : t¿aO"llpll Chemi ss, Long-Scdley SI
8É noOEV EmÓVta rrpocroEXO).lÉvae;· ofe; OE rrpócrEtcrt Kat cruyyvCOO"tll codd. E : O"Úyyvcocrta codd. B : cruyyvrocrt€OV Wyttenbach
arrEtOW elptO).wTe; ~ nA~OEcrt, "tUina ).l~ Ota)lÉvelv elU'
EtEpa yívEcrOat, taT<; Eip1wÉvme; 1tpocrÓOOt~ <Ka! atí'Ó80l~> 2-4 6 toivuv 1t€PIIlUs~oEror; AÓYO<; ... ~pÓrrl1TIll yáp, roe; tpl"]O"\ XpÚOI1t1tOr;, U1t' 'EltIXáp~(Qu Plutarco se
refiere a la obra de Crisipo (citada por Filón en 3.4). Véase Epicamlo B 2 (DK); para una examen del
15 e~a)J..ay~v tij<; oúcrtae; Aa).l~avoúcrr¡~· au~~crEH; BE Ka. ¡pOí- fragmento de Epicatmo cf. Bowin 2°93: 244-246.
crElr; 0-6 Kata o(Kr¡v ÚTCO cruvqOda<; EKVEvllcijcrOm ta<; ).lEta- 10 Tel A~flllCt11l cruyXCOpODOlVontol Se refiere, claramente, a los estoicos.
POAClr; taúta~ AÉyEcrOal, YEVÉcrEt~ [&f:] Kal <peopa<; ).laUOV 21 TOÚtCOV AEYO~LÉVrov Kllt nOEIlÉvrov Los que dicen y establecen esto son los académicos.
s
m'na<; OVO).lá Ecr9m npoaijKov, on tOU KaOEO"troto~ de; 22 OUtOl KUl KIlV6vc<; lroV BWOlrov La referencia es claramente irónica. Lo que Plutarco parece estar
EtEPOV EKPlpá~oum· tO o' aÜ~Ecr8m Ka! to ).lEtoucr9m sugiriendo es que los estoicos, que ponen a las concepciones comunes como criterios de verdad, van en
20 rráBq crwjlató~ EmtV ÚrrOKEI).lÉVOU KCtt ota).lévovto~. OÜtro contra de tales concepciones. No es seguro que los estoicos hayan pensado en las concepciones comunes
8É 1too~ tOÚtooV AEyO).lÉVOOV Ka! nOc).lÉvooV, tí &~toUo"\V oi (KO!VIlI €Wotal) como criterios de verdad (cf., sin embargo, Alejandro de Afrodisia, Mixt. 217, 3 = SVF
np60tKOl tij<; Evapyda~ 0-0101 I(a! KaVÓVE~ "trov evvOlroV; 2.473, donde Alejandro atribuye a Crisipo la tesis de que las concepciones comunes son cri terios de
verdad). El criterio de verdad estándar, sin embargo, es más bien la "presentación cognitiva"
EKamov ~).lrov O(OU).lOV dval Ka!OI<pU~ Kal OlttÓV - OUX
(KIl"tIlAIl1ttt..al¡puvwO"Ía; cf. nuestro capítulo 7 y Todd 1976:1 89-190). Es probable que tanto Plutarco
éócr1tEp oí TCOllltat tOVe; MoA.tovíoa~ olovtat, toT~ ).lEV ~vú)- como Alejandro (cf. Mixt. 220,25; 227, 19) estén asimilando las concepciones comunes como criterios de
25 ).lÉvou<; ).lÉpEcr t tOt<; o' a1tOKplvO¡..tévou~, o:Ua Búo crwjlCt"ta verdad a las preconcepciones (1tPOA~'Vct<;), que sí figuran como candidatos posibles a ser critenos de
tautov €XOVta xpro).la, taUtOV oe crxiilla, taUtov oE pápo~ verdad (cf. capítulo 7, texto 7.4).
Kat tÓTCOV <*> Ú1tO ).lr¡OEVO~ CtV8pWTCOOV Opm).lEVa ltpÓtEPOV· 24 tou<; MoJ.tovíoa<; Gemelos legendarios (ef. Plutarco, Sobre el amor fraterno 478c; Eliano, Varia
aU' O-otOl ).l6VOI doov l~V cruV9Ecrtv taÚT11V Ka!OmA6r¡v historia 4.5,23; Suda, O 779, ed. Adler).
KUt &~Ití'lPO)~íuv, ro~ Búo ~jl&v EKacrtÓ~ Eanv ÚltOKE1).lEva, 30 La conjetura de Sedley ioíco<; Jtot6r; (que hemos adoptado) ya había sido adelantada por Chemiss (cf.
30 oe
tO).lEY oucría t O <¡8íoo~ 1tOlÓe; >. KCt!10 ).leV CtEl PE1 Kat <pé-
1976 , 850, n.b).
41 )l(vJ..ov SE lÉocrap' €Kllcrl0V ~fl&V Se refiere a los cuatro géneros del ser o categorías estoicas: sus-
pEtat, )llíl' aú~ó~EvOV jl~"tE ¡.unOÚ).lEVOV, ¡.t~9' OAro~ oIóv
trato, cualificado, dispuesto, dispuesto respecto de algo (d. 3.1).
ecrn btaJ.lévov, tO oe OlCt,. H~:VEt Ka! aU~cÍVEtat KCtl flEtoU1Ul ,
43-44 Cúo ... e~PIlr; Eurípides, Bacantes 918-919.
Kal TCcÍVta 1tcÍcrXcl tavavtía 9CttÉpQ?, cru¡.tnEtí'UKOe; Kat
cruvt]p¡.tocr).lévov Ka! cruYKEXU¡.tévov KCtt "tij-; Ot(t(popa~ tl}
70 Capínllo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 71

3.6 E,tobeo, Ec!. 1 177,21-179,17 (LS 28D; FDS 844; Frag. 96, EK) ¿AéyoPI;:V corro Meincke 22 EtVCtt t€ codd. : p~ atvat COnT. Diels 23 5 del. Heeren 25 .~v oDoíav FP:
t~e; ouoíue; codo Vat. 261:Ó11!"fJ P : .Ó11WV 29 MVTÍoupxo~ p : Mv~otap1"O~ Fp 34 tO M KaL F: ,60E Kal
2 1
IIoaEloOJvíou. ITOCl'EI0roVto¡; bE cpOOP(lc; Kal yEVÉ- <.0> Usener
aE:l~ r¿napar; Etval <pTplV EK rwv ov'twv tlr; -dt oV'W. ylVO-
)lÉvOl;. T~v ~l€V yap EK trov OUK ovrrov Kal t~V de.; <tU> OUK
1-10 TIOOElOOlvtOU .... WU~ ¿11i.Ti:; oDoía:; ytvOI.UNOU:; Posidonio, Frag. 96 (ed. EK). En la línea 4 con-
servamos la lectura ¿11€yvrooav (que es la que dan los codd.) pues el texto puede leerse naturalmente sin
ovw, KaOánEp eYlrO~H;V 1tpÓcrOEV, EnÉyvwoav avúnapK'tOv tener que recurrir a enmiendas. Como señala Kidd (1988: 387), los plurales en los codd. a veces son un
5 ouanv. TOOv 6' d;; <rel> ovw ylVO!lÉveov )lETUPOAroV 't"~v fl€V poco inciertos. Puede ser un modo general de hacer referencia a una tesis generalmente aceptada.
se
dvat Ka-¡:a OlC:dpWlv, t~V Km' clAAOícoo"lV, t~V OE KCm:l 14-15 tlÍOlVO¡; Ka! eÉú)vo~, ... ytv€o9m Se refiere al "argumento creciente" (para el cual cf. supra 3.4).
OÚYXUCHV, TY¡V 8' ¿~ aMov, 4yo)lÉvT]V 88 Km' aVáAUO"lV. 29 <pr¡OlV 6 Mv~oapxo:; Mnesarco, estoico del siglo II a.c., discípulo de los estoicos Panecio y
Toú''[(ov se 111'.1 Ka'!' UAAolroow 7tEpl tY¡v ouatav yívecrOat, Diógenes de Babilonia (cf. Estobeo, Ecl. 1.20, 179, 6-8, Cicerón, de Oratore 1.45= Testimonio 9, ed.
"taS 8' aMas tPEíS 1tEpl tOue.; nOluoe.; AryO)l€VOUr; TOUr; Alesse, y Alesse 1994: 203-204).
10 8.nl tlis aualas ylVO).lÉVOur;. 'AKOAOÚOroS OE TOÚrOtl; Kal 3.7 Simplicio, in cal. 48, 11 -26 (LS 28E; FDS 834)
-rete.; YEvÉaElr; <JU)lPaívEIV. TY¡v yap oualav oih' aÜ~EOeat WVrllV O~ T~V a7toptav ).úwv ó IIopcpúptOe; "OlH6v,
oih€ )lElOucrOm KUTO: np600E<JlV ~ acpaípEow, aMO: )l6vov cpT]aiv, Ecrdv 10 u1tOKsíIJEVOV, ov ).l6vov Kara rou~ ano tij~ LlOU:;, a)..)i}.
clAAOtoGoOm, Ku8ó'1tEp €Ir' aptO¡..toov KCt1IlÉtproV. Kat ou)lPaí-
Kal KU1"a. TOU~ 1tpf:apU1:Épous' ~ TE ya.p a110tO~ tAT], flv ouvá¡..tst KUASl o
VEIV Enl trov toíror; 1totroV, otov 6,trovo:; KaI8Érovo:;,
'Apta'wtÉ).T]~, rrproróv ÉattV tOU úrrOKEt¡.lÉ.vou OT]¡..talV6J..I.GVov, KalosúTspov,
15 Kal aU~~OSlr; Kal ¡..tStCÓOStS y{vEo8at. I1tO Kal napa¡..tÉvEtV
r~v fxácf!oU lwlólllra [ra} ano r~<; yEVÉcrSro<; !lÉXPL rfi<; aVal-
5 o o
KOLvror; 1tOLOV ~ ioíOJ~ úcpiaw1ar Ú110KEÍ¡.tEVOV ya.p KaL xaJ,.K6~ EcrllV
Kal Ó LCOKpárT]e; tOle; €1tlylVO¡.tÉvot~ ~ Ka"l"T]yopou¡.lÉ.Vot~ Kat' aUlrov. nOMa.
pÉcrsro<;, <ro<;> €nl TroV avaípscrtv bnosxo¡..tÉvrov ~c9rov Kal
oúv, IPT]cr1V, rrov eyylVO¡..lÉvrov roe; ¡..tEY npot; 1:0 nprorov Ú1tOKEÍ).lSVOV ev Ú1tOKSL-
<puré/N Kal rrov roúrOl<; l!ap01rAllaírov. 'En'¡ oE rrov {Otro<;
).lÉv(fl €arív, otov néiv XP&¡..la Kal.rráv axT1IJa Kalnáaa rrOlÓrT]~ EV únoKsl-
1tOlroV <paen Mo slvat rO. OEKrtKa ¡..tópta, ro J..I.Év n Kara
pÉVl1 ecrrlv TU 7tPCÓ"l"l1 ÜAU, oux Wt; IlÉpT] aUTf¡~ oV'ta Kal. aOúvma xOJpl.~
20 r11V r~:; nimia:; lnt6crTClcrLV, ro 8É <n > Kara r~v rou 1tOtOD. 10 uVlijr; etvar €1t1 oE lOU oEurÉpOU ÚnOKE1)..lÉvOU ou nuv xproIJa ouoE nácru
Touro yáp, ro:; nOMáKl:; €AéYO!lEV, T~V aÜ~llO"tv Kal n)v
1tOlÓ111~ f:v únOKSt¡..tÉv(fl, o.M' 01S ¡..t~ GU).lnJ,.r¡pOJllKaí dcrl "ril~ ouaía:;. 1:0
!lsíroO"tv Emoéxecr8m' IJ~ dvm oE rautov tó rE ltotOV
youv A.suKOV €1t1 IJEV 10U €piou ev Ú1tOKEtIJBVCfl, 8nl OE. "t~S xt6voe; OUK €V
10íros Kal r~v oualav [o} €~ ~:; e(J"n lOUtO, ¡..t~ IJSvtOt yE
ÚrrOKE1).lÉvCfl, o.AAa GU).lnAr¡poí: t~V ouaíav ro:; ).lépor;, Kal únoKsi¡..tf:Vov ).luUÓV
!-.l.llO' JhEpOV, aMa ~L6vov ou raurov Ota 10 Kal I1-Épo<;
Ea"ttv KaTa r~v oucríav. Ó¡..lo{co~ oE Kal ~ ElSp).l61'1~ T~~ IJEY lOU 1tUpO~
25 slvat Tf¡r; ouaía<; Kal1"ov aU1"ov 81tÉXEtV Tónov, Ta o' ihEpa
15 ouaía~ ).lÉpO¡; Ea'dv, EV únOKEt¡.tév(fl BE y(vErat t(9 crtolÍPep, Énf:18~ Kal. ylvsTUl
nvrov Asy6¡..tsva OElV Kal T6nQ? KExropícr8m Kal 11-110' IN
J..I.ÉpSl 8Ewpe"lcrElm.
ev
Kal. anoyívErat 1(9 crtolÍPO? aVE'U tijr; 10D crto~pOl) cr8opéiS·
To oE ¡..t~ dvm rauto TÓ 1S Kma 10 toíro<; 1totOV Kal 1 o~ A 3 Kal JA : om. celeri codd. 8-9 U110K€lPtvW Kv et Anon. Pamphr. 6, 23 Hayduck 9 aoúvatov
10 KU"ta 1~V ouaíav, O~AOV dvaí <P11GlV Ó Mv~aapxo:;' A 11 on: Bmndis : o.av Kalbf1eisch / O"U¡l1!A'lPWttKa A.
30 avayKalov yap lOl<; aUlOÍ<; -raUTlI GU).lpSPllKÉvm. Ei yáp 3-4 ~ 'E yap alrotOS ÜAT) ... 'Aptotot€Ar¡¡; Aristóteles nunca usa el adjetivo a1toto~ para calificar a la
1t<; 1tAáaa:; l1t1tOV, A6you Xáptv, ouveAáoS1SV, Ihrsna KÚva materia; probablemente, Simplicio está pensando en GC 329a34, donde Aristóteles habla del sustrato
nOt~OEtEV, EUAÓYro<; av ~).lá<; to6vrOl; sinsív, Ort 10UT' OUK como del "cuerpo perceptible en potencia". Para la idea de que la materia prima no tiene contrario por ser
~v náAat, vUv o' Itcrnv' roae' €1SPOV dvm tO 8nl10U l!OlOU
incualificada cf. Alejandro, in metaph. 717, 34. Para la tesis de que la materia incualificada es el principio
pasivo véase capítulo 14 (texto 14.1).
AEyÓIJSVOV tÓOS Kal <10> Énl. rf¡:; ouoía:;. KaElóAou VO)..lí~SlV
35 raur; auraus ~IJá:; stvUl raís ouota t:; cmíOavov dVUl <paí- 3.8 Simplicio, in cal.212, 12, 213, 1 (SVF 2.390; LS 28N)
VErar l!oMáKt<; yap GU¡.tpaívEl r~v )..lEv ouaiav lmápxstv 1tpO Tillv oE L1COlKillv "ttvs~ rplXro<; TO notov a<popt~Ó).lSVOt la IJEV Mo
Tlis yEvÉaEroe;, si tÚXOL, l~S LooKpárous, 10V oE LCOKpárT]v crr¡palV6¡..l8Va EnlrrUov T~t; nOlóT'1TOS UYOUOtV,.o OE. 6v ~"tot TOU évo~
IJT]oÉ7tW únápXElV, Ka!. ).lEra t~V roú LroKpálOUC; avaípeO"tv IJépoe; GUvanapTi~slV aVTU IPa<J1.v. Urovcrtv yap nOlOv KaS' EV ¡..tE.V crr¡¡..lat-
únollÉVStV !lEY T~V oucríav, aU1"ov oE ).ll1KÉr' EtvUI. VÓ).lSVOV l!áv 10 KUTa otacpopcrv, S'{1S KtVOÚ).lSVOV €'{ll f:'{n: {crxÓ)..l€Vov Ka! ErrE
I oc <p90pas codd. : <peopas codd.: Ó <p90PE,):; codd. 2 ante ovrrov add. OOK codd. F17 P 17 4 ante ona o
5 oucravaAúrroe; El"l"E €uava/cúrOJ~ Exsl' KaTo. Touro oE ou ¡..tóvov IPpÓVl¡.tOr; Kal. o
add .•u Diels, Theiler, Hülser, Long-Sedley : om. Wachsmuth, Edelstein-Kidd / ¿néyvú)oav codd., m)~ rrp01EÍvrov, aUa KUI. olpÉXroV rrolOí. KaS' €"tSpov óE KaS' oOUKÉll1:aS
Long-Sedley : cméyvOloav Diels, Kidd, Hülser : (l:Jréyvrool;:v €lO; Heeren : a11toOlcrav codd. : arr€yvw KtV~crEte; nsptsAá¡..lpavov, aAAo. IJ6vov la:; axéaEl~, oo~ Kul Wpi~OVTO TO lax6-
cb~ av Usener, Edelstein-Kidd, Theiler 5 to. Hülser, Long-Sedley 7 OE Ot' OAWV Meineke / AE)'O¡lINCOV
codd. F17 P17 11 ot. codd., Hülser. Long-Sedley : yap Heeren, Diels , Wachsmuth 12 11p69€O"tv codd ..
o o
¡..lsvov Ka10. ota<popáv, otór.; 8a1lV G'p6vq..l.o~ Kal npop€pAT]!lévor;. rpÍtov oE
skrí;yov SiOtKCÓ1arov nOlOV KaS' Oll OUKÉ1llOU~ ).l~ E¡.t¡.t6vros icrxo)..lÉvou~
1!p6cr8€crtv corro Heeren, Hülser, Long-Sedley 13-14 flÚProV [Kul] O"Uf.l¡3aívElv. ¿111M Heeren, Diels,
Wachsmutb : 1m' apt8poov KIlt f.l8-rpwv. KUl O"Up¡3uíV€tv Hülser, Long-Sedley 14 ¡Mm.; codd . . iOíro:; o
10 1tcpt€Aá¡..lpavov ovoSE ~crav rro1Ol. Ka" aurous nu~ npo.dvwv Kal npopspA.T]- o
corro Heeren 16 1:a del. Heeren: .u Hillser, Long-Sedley 17 cO~ add. Heeren 19 rpUOl codd., Diels : ¡.tÉVOS· Kal WÚ1WV OE 1WV E)..l¡.t6vcoe; tcrXO)..lÉvrov KUla OLaIPOpa.v 01 IJiv o.7tr¡p-
<¡l'l(l"t Heeren , Wachsmuth I OEKttKa Ilópta] ÉK"ttKa opta Theiler: OElC"ttKa IlÓpta Hülser, Long-Sedley 1lO"").lBVW:; KUTa T~V EKIPOpaV aV1"&v Kal r~v ÉnívOláv sial ro\OÜtOl, oí oE
20 tl add. Heeren 20-21 nOl'lwo 1:0 yap codd . : tOO 110IOD. TODw y6p corr. Canter / AtyO)lEV codd . . OUK a1tllPllcr)..l.ÉVWe;, Kal romoue; J..I.Ev napUlOúvro, rou~ oE anaprí1;ovta~ Kal
72 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 73

e~J..I6vou~ OVta~ KCttCt 01U1.pOpaV J[OlO'l)~ eríBEVrO. u1retptí1;E1V Be Ka!cl t~V aM~Aa~ evcoalv Ecrnv nOt6"tll~ ~ E~tr;. si 8e 7tOtOU OVtO~ OUK eOtlV nOlórr¡~.
15 EKqlOpaV eA.erav toU~'ñ ltol6tl1Tl cruvE~tcroUI. uivoU(;, ch~ rav ypaJ..l~lanKOv Kal 15 ou auvanapríl:;El taÚ"ra UU~AOl~, qlaisv av, oMe ouvatóv scrnv 81u 'tOU
"{av rppÓVIJ..IOV· oihe yap 1tAGOVál;;El OÜt€ EAAEtrrel taÚtrov eKátepor; napa 1"~V nOloú -r~v nOlÓTT]ra U1toóí8ocreal. 1tpO~ 0& taiha ouvatov ).If;v A.iyElV ÓJ~
1toIÓt'lta' Oj.lo{oos úE Ka. Ó c.píAo\jlOr; Kal Ó cpíAOtV~. oi )JÉvTOI llEta n;s uomJla"tov Bv tO d80~ EV Ka! ro auto olatetVSl €nlrroJJ..oi~, rr(lVraxoú ro
evepyeíar; lOtOÜtOl, óScmep ó (}\voq>6.yOt; Kal Ó oivóc.pAu~, €xovn:C; J.lép'l TOlaiha autO únápxov OAOV' d 8& roiho, E<Tral KalnOlóTll<; J.tla 8l~Koucra 8u1 r&v
O!' cbv arroAoúouOW OÜtrot; AÉ'yOVtat. OH:' Kal d J.l€v tIc; 6\j1oepáyoc;, Kal otEotr¡K6nov Kal auvomol1€v(¡)v 1tOlroV. d I1MOI ta"Útllv ll~ -r~v únó-
20 q>iÁo\Vor; návtroS' ei M c.píAO'l'Or;, 00 1tÓV!ror; olVoep6.yoS' EJtlAtl1tÓvrrov yap 20 8ScrlV ror; &rre~evroI1ÉVT]v rfl~ r1:(OIl(fj~ alpÉoero~ Il~ rrpoaOéxolTo, ecrnv
1:&V ¡..tepwv Ot' CÍlv o'l'oc.paYEl riir; )lEY ()\vocpayíar; O:1tO).iÁUTUl, r~v Se cpíJ..OIVOV lcrxuP&~ urrol1áxeaOat, ror; oiSn: Katáta~l~ oiSte crx.é.m~ oiSTe €rrtKTllTOr; aW-
e~lv OÓI( aVlípl1KEv. t ptXOOr; oov TOl) 1[0100 Aeyo J.lévou ~ 7tOlónl<; KCtta ro 8eO"l~ OÜTE ü)J..r¡ lU; totaÚrll O"Uf.1l!AOKT¡ 1tapáyel nva 1totOD ÚnÓ<TrucrlV.
n:AwwlOV 1tOlOV cruvcmaptíset npor; 1"0 7totÓV. 010 Ka, otav ópí~ú)vral nlV OIlOlOV yáp BorlV roúnp tO €K TDÚ )..l.~ ovrce; ta oVl"a rrapáyea9al Ka! EK
itQtótllttl axécnv nOtoü, oihror; o,KouatÉ,ov 'tou opou chC; roG rpÍtou 7rDtoU tOÚ ).l~ ~éi.rvro~ Ta l:;óJvm. OAro~ yap 1tproTOUpyÓV n XP~).Ia EV €Káot(fl
25 napaAa).lpaVO).lÉvotJ" ~IOVOXroC; ).lEY yup ~ 1totÓTllC; ÁÉyE'tal Kor' aurouc; rouc; 25 BO""ttV ~ Ouota Ka! OUX ÜOTepOV BnlylVÓ).I.eVOV IDJ..Otr;· ou8E tO notOV oÚV
LnolKoú~, rpLX&~ 8e ó 1tOtó~. aAA' el EV r0 1 UÉXe08at 1; 1totórll~ cruv- oü"tCO~ ún60lamv E~El. el yáp BOtlV clJlÉptOLOV stooc; Ka! ~VCO).l¿VOV, tv toír;
uq>loroTat Ka! BV t4> ~leTÉX€¡V -ro 1tOtÓV, €V! 8e Kal r0 aut0 -raúTá eotlV 81€OtT]Kómv Ka!ll~ ~vro).lÉVOlr; ou8ÉnOte tmápXEt 6).1otcoC; ).lEY ~ 1tOtÓtllC;,
a~<pÓTepa év ~~iv Ka\ oot< ta OVO EKtO, oot< tO ~Bv ÉKt6" tO se év ó ~LOícor; 8€ -ro nOlóv · Ka! yap roúro al1eptOtro~ nápecrrtV év roi~ l1elÉXOUO"tv,
~l1iv, O~AOV ro~ cruve~1O"ál:;el KaT' aur~v r~v ouotav, Ka! ou8ev 8ei ).I'1xav~~ otov lO A.eUKOV OAoV 1taVraxOU rrápeOLIV BV t0 )..l.E"tÉXOVTl crcóllan ).Ita ouv
30 tlVO~ 01111atVO).l€vrov ~ 110P1COV 1tpoo8~Kll~, ¡va ro tphov (11).1atVÓ~levOV rou 30 oÚcra Kal a).IÉplO"tOC; lÍ n0l6Tr¡~ rO. ).I.Eplcrro. cruvÉxel, Kat OU8É1tOTE tv lOí~
rrotOÚ ouvarraptíl:;T]Tat rrpoc; nlV rrO¡ÓrT]Ta. aun -raúta ).Iev apKelrro ).IÉXPl OlC9K¡O).lÉVOl~ an' aAA~A.roV Kal tv toi~ 11~ ~XOU(JlV au'tOqlUfj t~V EVroolV
TOOOe. OÜte ~ 1totÓrT]~ OÜ-re 1:0 rrOlov 7tápecrnv.
4 icrxó~Evov ex ÉXÓ~EVOV corro L : crxÓjlEVOV praeced. spatiolo J : exó}.ttvov Kv 7 1:0am. L 8-11 2 O\H&V codd. / av om. L 3 Kara r~v trOIÓtll1:U L 4 ra om. v 11 BV €pyov van Amim : kv&; epyou
).lEVOV KCU!:l ~ilQ(popáv, oIó¡; Éo-n v Ó <ppóvt~O<; Kal Ó 7[pofkI3Al1~tvO~. 1:pÍtov oE dcri¡yov ó codd. 12 cruVtpylUV LK : om acc. J: cruvÉpyelQv v, von Amim : hO¡; spyou O"UTÉMtaV cruvEPYlOV
7[poPEPA1WtV~ om. Kv 12 i:UUHov L / d(JI, d;; in ras. L 16 trapa, opa in ras. r 17 ¡U;1:(1. JLK : m:pl v Sedley 14 ~ L 15 cruva7[UP1:{~EIV Praml, von Amim 17 br\ Toi~ rroUoit; Kv, van Amim 19
21 010 K 22 lO post Ka1:a v : 1:0V JK : om. L 26 rptxO!; L 28 oiSte ro ~Ev SKt&; in margo .r 30 cruVOlEOTT]KÓ1:COV COITo Kalbfleisch : Oltcr-rl1KÓTCOV codd., van Amim / nOloo K / ToútllVJL, Hülser,
crT]).lUlVÓ¡..tEVOV ante ~ Kv. TOIUÚTT]V Kv, van Arnim 20 OO<IV supra L1 23 TOÚTto(l) ro JLK : <oüro TOO v fortasse recte 24
npolToupyóv K 27 Kal roe; ).l~ v 28 ab á).lEplcr-rCOt; denuo incipit A 32 oürE alterum om. A
4 niiv TO KUTa OIU<pOpáv, elTl; KlVOÚ~EVOV Ei.., dre icrxó¡.tlNov El tecnicismo 1:0 KU1:O: olu<popáv indica un
rasgo intrínseco de un objeto que lo diferencia de los demás y que coincide con uno de los tres significa- 3-4 beTa ... ~vw¡.ttvrov ~óvwv Ta €:K1"a El segundo género del ser es "cualificado", i.e. un objeto deter-
dos de "cualificado". Ejemplos de "movimientos o procesos" son los actos de adulterio, los robos, las minado del mundo que ya tiene ciertas cualidades. Esto es, los beTó son ítems susceptibles de tener una
traiciones, los homicidios y parricidios. Ejemplos de "estados", en cambio, son los vicios y"enfenneda- cierta cualidad. Para la noción estoica de "cuerpo unificado" véase Aquiles Tacio, Isagoga excerpta, 14,
des", tales como amor al dinero, al placer, a la reputación, fonnas de injusticia y de cobardía (cf. Plutarco 14-15 (=SVF 2.368): "se llaman 'cuerpos unificados' a los que, como una piedra o un leño, son goberna-
SR IOSOD). dos por un solo estado o condición (uno IllÓ:~ i!~Eooc; [... ] KpOTEiTUl); y un estado o condición (e';l¡;) es un
6 m'l~ npou:ívcov, CtMa Kal6 TpéX<OV no\O{ cr. Aristóteles, Caro 9a I4-1 5, para quien el ejemplo del co- hálito cohesivo (1tVEU).lQ.cruveKTIKóv) de un cuerpo" (cf. nuestro capítulo 12).
rredor y de los boxeadores son tipos de cualidad.
14-15 altapTí~EIV 08 Kata r~v ÉKqlOpav Este giro puede remontarse al estoico Antípatro de Tarso, quien 3.10 Simplicio, In cal.217, 32-218, 4 (SVF 2.389; LS 28L; FDS 858)
define "definición" (()po~) como "un enunciado que en el análisis se expreSa de un modo coincidente" oi oe rlffitKOl trov ).lEY CJOl).látrov oro).l.a.'tlKá~,
(Ctnupn~6V"t:<O~ ¿1(<pep6)1evo¡;. DL 7.60 =SVF 2.226 y nuestro capítulo 8). t &v 8e uOffi).l.átoov aOCO).láTOU~ etVat Myoucrtv taC; 1tOlÓtllrac;. mpáUovrat
oe cmo "TOU lÍyeícr8at ta alTta lOi~ U1to'teAOUf.levOlC; tic¡>' Éautrov ó).Iooúma
3.9 Simplicio,;1I c.'.214, 24, 215, 18 (SVF 2.391; LS 28M; FDS 853) etVat Kal ano TOU KOlVOV )..óyov Tfj~ ahta~ Brrt Te lOOV crOJ).Iá1:COV Kal errl
Kat oi LTrotKOt 5 t&v aO"{0l1átoov úrrort8Ecr8at. 1t&~ oE KOtrrveUI10tlKTt ~ ouota eO""tat rrov
8€ Kata ra~ aúroov Ún08€aE tt; t~V aut~v av Q;rropíav npoaayáyOl€V t<9 Atyovn crro).l.UrlKrov 1tOloTIÍrrov aUTou mú 1tVE"ÚI1(lrOr; cruv8Étou OVtOC; Kal EK 1tA.elóvrov
/..óY<9 Kata 1tOt6rllta návw ru 1tota Atyeo9at. 1:a~ yap 1tOlÓtT]ta~ EKTa auVE<rrr¡K6l0C; J.t6ptcrroú te únÓ:PXOVtOr; Kal eníK"tT]tov ExOVtO~ T~V EvOOO"tV,
AtYOVl"e~ OOtOl é7d TroV lÍV(¡)!1€VOOV llóvOJv ta €KtO: a1to4:ínouatv, é7d 8€ roa"te ou Kar' oUcr1av eXel r o cruvT]v&oOm ou8e npc6tffi~ a ql' éautOu; n&r;
5 toov Kata auvaqll)v otov V€ro~ Kat 81tt trov Kcm18táa-ramv otov mpatou ouv av TOt~ l.íUOt~ Toiho 1tapÉxot TO cruvéxsa8at;
!1r¡oev dvat EKtOV )1r¡8& eÚpÍcrKEa8m rrve\ll1attK6v tt EV E.1t' alhrov ~1l,Ó& 1 rrrOlKo\ A 3 acp', ti in ras. J: E<p' A 8 &x.€l b / lb] tOO A / c<p' Eamoú A 9 TO\~ bis A / Tauro in margo
Eva >...óyov exov, mate ¿nt rlvu ú1tóa-ramv EAgeiv )1la:~ E~Ero~. tO 8e nOlov l'
KOt EV toi~ €K cruvumo).l.évrov 6Erop€irCXl Kat tv roi~ EK 8u:atwtOJv' ro~ yap
1-2 oi 86 L1:COll<O\ ... A.ÉyOUOlv Tat; nOlóTT]1:(t~ De acuerdo con la teoría fisica general, todas las cualidades
e!~ ypa!1l1attKO~ lK noul~ aVaA~'VeOO~ KOI cruYfU).Ivaoía~ S)1l1óvrot; €x€! Kanl son corpóreas (cf. Galeno, de qualitatibus incorporeis voL XIX, p. 464, 1-3, ed. Kühn; SVF 2.377. cr.
10 8tarpopáv, oihror; Kal6 xopor; SK notar; ).IeAtTl1~ f:)1.).I6voor; Exel KatU ola- también 3.16). Long-Sedley (JI, 174) sugieren que un ejemplo plausible de ';cualidad ¡ncorpórea" puede
rpopáv. 010 nOta ).Iev lmápXEl 8u1 r~v KaTátaSlv Ka! t~V 1tpOr; EV epyov ser la verdad o la falsedad respecto de la proposición (en sentido estricto habría que decir "10 verdadero",
cruvepytav, o(xa ce
rrolóTllrór; €attV no¡ú· ES1~ yap EV t01hoL~ OUK eOLLv' pues en sentido técnico estoico estricto 10 verdadero (aAl18Ét;), a diferencia de la verdad (CtM8€IU), es un
0-68e yap oAror; EV OlecrrcóOatr; ouoÍatr; KalI1110E)1!av €xo"Úaall; au).lq>u~ rrpo~ incorpóreo; cf. Sexto Empírico PH 2.81 YSoeri 200 1: 736). Éste sería un ejemplo de cua lidad incorpórea
del incorpóreo "decible" (AEK1"ÓV); un poco más dificil resulta ver cuáles serían las cualidades incorpóreas
74 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 75

de los demás incorpóreos (tiempo, lugar, vacío). Se podria pensar en el pasado y el futuro como cual ida· aMa 1CpÓe; n. ta. os npóe; Tí Trooe; EXOVta, linep avtíKEltOL wi; KClta Ota-
des ¡ncorpóreas del incorpóreo tiempo ya que, a diferencia del presente que "existe" (ímápxcw), pasado y 15 <popáv, návtooc; Kalnpóe; tl ECITIV' 6 yap OE~IOe; Katnat~p )leta tOU nille;
futuro subsisten (Ó<pC01Ó.VQI; SVF 2.509). El ejemplo, sin embargo, no parece demasiado claro, porque exe1v Kal1Cp6c; r( d mv. t Oos yAUKU Kat1tlKpOv np6e; tt ovta Kata ola-
genera otra dificultad, a saber, cómo es que un incorpóreo puede tener una cualidad corpórea U.e. el
presente). <popáv EO'tlV, ra 8E. Trp6e; tl moe; ExOvta Evavtía 'toic; Kata otacpopav ÚnápXEl.
3-4 la (lttla ... KOIvOV 'A6yov t~C; aitíac; Estas líneas pueden estar sugiriendo la aparente distinción de Kal yap la Ilev np6e; 'tí moe; ExOvta aOúvatov KaS' aÚta efvat ~ Kata
Crisipo entre "causa" (un cuerpo) y "explicación causal" (un incorpóreo), para la cual véase nuestro ola<popáv' EK yap t~e; npOC; e-cepov OX€OEro; ~pTT]tat llóv1K 'ta IlÉvtOl
capítulo 14, texto 14.10. 20 np6; 11 KaO' aÚla pev OUK Eon v, ou yáp éottv anÓAUtCl. Kata ola<popav
os návtro; EmCXt· pela yáp 'tIVOe; xapaKt~pOe; OEoopeilOI. El (is oei oa<pÉO'tEpoV
3.11 Simplicio, in cat222, 30-223, 11 (SVF 2.378; LS 28H; FDS 857)
llela'AopEiv '[a AsyÓpEVa, npóe; ti )ley A.ÉyOUcrIV, coa Kat' OiKEiov xapaK'tt;pa
ot eSE LtOOtKOl tO K01VOV tf¡~ 1tOlÓ1"lltO~ ro ¿xl .cbv aWJláTWV ).,éyoucnv olaKEÍpevá nooe; ánovEÚEt npoc; ihEpOV, npóe; nOé moe; 6XOvro, coa nÉ<puKEV
Olaq>opaV stVaL oucría~ OUK anOOlOA:rprnlV KaS' éC(l)t~V, aM' et~ twórUla O'UppaívElv nvt Kal )l~ O'U)lpaíVEtV oveu t~e; nept aUla )l€tapoAt;e; Kal
Kat iOló'tT]ta ánoA,~youoav, oÜ"t"e xpÓVql oüte iOXÚ t doonOtoupévT]v, o.AAa
tU ES aúnle; tOtOU'tót11tl, KaS' ~V nOtou 'ÚcpícrWWt y€VEcrte;. EV 8€. toÚtOt~
25 o.')..)..ouboeroe; lleta tOU npoe; 'to bcroe; o.nopA€nelv, rome orav Ilev KCl'ta ola-
epopáv tt OtaKel)lEVOV npoe; erEpov VEÚcrtl, npóe; tt )lÓVOV ECITat wüw, roe;
5 El p~ otóv tE KC.na tOV EKslVrov 'Aóyov KO\VOV elVCl! oúprr'twpa OWpCltWV KOt
~ e~le; KOt ~ ¿1ttcr't~¡'¡l1 Kal ~ ai'crS'lOl~' otav os p~ Kata t~V Evouoav
acrw!lá:rrov, OUKÉtl eOWl 8v yévo~ 1; 1tOtÓTT]~, a)..')..' Ét€PCO~ !lEV Enl t ooV
crco~látcov, étépwe; oe Ent roov acrco!lá'tcov aÜ't11 úcpéOrT]KEV Ka! ún' l:íJJ.a
oe
olaepoplÍv, Kma 'VtA~V T~V npo~ ¡::tEpOV ox€01V 8eOOp11Tal, npó~ tí 1COOe;
EXOV EO'tat. Ó yap uíoe; Kat Ó oeSloe; E~ooOév tlVWV rrpoaMovtat rrpoc; t~V
yév11 OUl roiho raxOlíosral. toÚWU OE EtI arom:órepov AtYErat tO )l~ EXE1V
30 unócrromv' 010 Kat )lT]OE)ltáe; yevop€V'le; nept m')ttlllEtOpOAt;e; yévOlro av
urrÓOtacHv tae; nOI6rT]w~, áJJ..' ei~ EWÓ11)la aurae; KOtaA.1ÍYSlV, El )l~ opa
OUK€lt naTI¡p tOÜ ulOü anoOavóvroe; ouos oeSloe; roü rrapaKEI¡..tÉvOU )lEra-
10 oux o{hro~ eAéyovto dr; twó11!la Kal i01Ót11rCl a1to')..~yslv roe; ávunoatátou
crtáVlO~' ro os yAUKU KalnlKpov OUK av o.)J..oia yévOtlO, El ¡..t~ aullpeta-
Oü011r; t~; rrolót11tOe;, áA).' on OUK ~v anOOta'AT]1tt~ KaS' ÉClUt~V W01tEp ~
PáAAOl Kal ~ 1CEpt aUla Mva)lte;. El lOÍVUV Kat ¡..t11oev aUta na06vra IlEta-
ouoía, áJJ..' Ewoíg Kal iOIÓt11Tl Xropl~o)lév11. ~ OE ES Éautl1~ totout6tT];
plÍM€1 Kata t~V aUou rrpoe; aUta crx€OIV, O~AoV ott EV tU crxÉcrEI PÓVIJ lO
o.aa<p~e; rÉ ¿crnv Kal OUOEV ~t'tov tU oucríg npo01ÍKel ~nep tft 1rot6n¡t1, si
35 dvOt ElEI Ka1. ou Kmá tlva 8la<popav ta npóe; Tí nroe; 6xovra,
J.111 opa tO t OIOÜlOV nOIÓt'ltÓr; tonv lOIOV, rocmep tO tOUtO pIDov oucríae;.
npo, M t~V tOlaÚt~V aKpl~oAoyíav t~, tOO évo, yévou, lhOlpÉcrero,
15 n&e; oe Atyoucrtv "KaO' ~v nOlou u<pÍatmat yévecrte;", s'ínEp Ó)looúcrtoí eiOtV
P'ltÉov a n ou Kora ta npáyparIÍ EcrtlV ~ ola<popa tOÜ np6e; tt KOt rou
toie; anOtEAoUpÉvOte; u<p' Éaur&v, brelo~ Kal aural eiow arollarOetoei; cnJv-
np6, tí nro, ~XovtO" auo. Kata n\v l1~lV ~6V1]v' IÓn' 1m¡, yap ií~q><ú Kat<Í
Oetel te Kal oúralnapanA'loíwr; eiaív;
te ola<popáv l\Va únoucrov Kat Kara t~V npo~ ollo crx€01V u<pícrtavtat' t O
1 0'1011(01 A 2 &v v6TlI..tCl codd. : évvórll..to. COIToKalbfleisch 4 o.orii~ cocld. : (lI')tii~ corro Kalbfleisch 6 40 oe onou pev nlv Ola<popav pIDov npo01tlmElv, anou oe t~V OXémv Ilallov
€v om. v 7 aO'w).ul.tCtlV ClÜrr¡] O'W)..lClrwv OOtfj A I aUIlAo KA 10 ew611llo A: tv v61lllo ceteri codd. / p~ TrOleiv YEVUcT¡V olaepoplÍv. Kat Ott Ilev 'toi; np6~ tl llE'ta TOÜ OlKEíou
al'l:Ovunootá'Wu A 12 aOtii~ KAv: Éautfj~ LJ 13 ~n€p ex €Im:p COITo L 16-17 aútul codd,
xapaK'tt;po~ Kal ~ crX€01e; cruvu<plO'to'tat, napa náV'toov 0lloAoyc'ital' Ott oE
2 d~ tvv6r¡)..lo. Para el valor técnico preciso de este tipo de concepto en los estoicos c( capítulo 6 (texto Kat toie; np6e; tí nro¡; EXOUOIV &váYK1l xapaK't~pa EyunlÍpX8tV tei; u1CoKel-
6.3) con nuestro comentario ad ¡ocllm. pÉV01e;, lKov&; Ó BÓ1180e; árréoEtSEV. Kat aut60ev os touro 1tPó811AOV' ou
8-9 tOÚ10U 8S €tI ... aU' Ei~ tvv6r¡)..lct l1ota~ Kcttl1A~y6lv cr. Sexto, AM 8453 (= SVF 2.404), donde se 45 yo.p EXEt q>ÚOIV aUl~ KaS' OÚt~V ~ npo; EtEpOV crX€Ole; tH.pímoo8m, o.M'
argumenta que los ilems "dispuestos en cielto modo respecto de algo" son lo que se dan únicamente en un &VáYK11 aUt~V év tc9 Kata OIOl,pOpav xapOKtt;pt EvunápXEIV' Ó xo.paK't~poe
sentido conceptual pero no tienen realidad.
16-17 tOt~ &noT(:Aou)..lévo l~ ClUtllt 1rctpanAllcríú)~ do(v CC. 3.10.
oO.
OUtOe; anou )lEY TrOt6t11~ Emív, ro~ tO AEUKÓtEpOV crUv tft XpóQ lOloütOV, 01tOU
OS nooón1e; ro~ Ev t0 rrA.elov Kat )laKp6lEpOV, onou oE Kív11Ole; roe; EV ró) ffiKÚ-
3.12 Simpli cio, ill cal. 165, 32-167, 36 (SVF 2. 403; LS 29C; FDS 833) r Epov, onou 8E xpóvoe; ro~ Ev t0 npecrpÚt EpOV, onou 08 16noe; ro; EV tC9 ávcó-
Oí 08 ¿tOOIKol avO' kvoe; y€VOU; OÚO Kata tOVrónov mUlOV áplOpoüvtm, 50 tepov, Ó oE aplcrtEpOe; Ka! a~10e; crUv nMtOm ola<popoie; u<pímatat· Kal yap
ta !leV EV tOÜ; np6e; II n eme;, tO: os EV mi; 1Cpó~ tl nwc; exouow, Ka, llera t6nou Ep<paívetat Kal lleta )..lépoue; rOloúrou' tq, yap ~)l&; P€P11 6XEtV
lO: ¡..tev np6e; TI o.vno ta lpouow toi; KOO' aútá, ta Os np6c; lí ncoe; EX.OVtCl o
tmauta tO O~IOV Kat aplmepov A€ysr<u, End ye )..100e; npoe; tOV AtSOVOUK
t oie; Kata o¡acpopáv, npó~ tt ¡..tev Aiyovree; tO yAuKU KClI1ttKpOV Kat '[a EO'tat &~16e;, El !l~ ti; Kat toütOV npo~ la ~ lltrEpa OeSta KUt aplcrtepa napo-
5 t Otaüta, ocra tOlOOcrO€ olatí0'lcrtv, np6; t i oÉ 1toor; exovra otov O€StÓV, páJJ..ol. bIlos tOÜ tautoü Kal1topa06~w; t Onpóe; ti ÚnápXEl' Ol> yap npOr;
natÉpa Kal '[a rOlauw' Kato: Ota <popav 6É <pumv ta Katá ti erOOC; xapa· 55 etEpOv, &ua npo; Éauto Atyetat' tO youv Kaeá1ta~ ov, Wa)l~ Katá t1
KtTJPI~6!leva, lócrn€p OÚv éíUT] r rov KaO' aura EVVOta Kat OM'l rOOv Kata ¡..tT]oe nroe;, muto tot'rróv Ecrn v, oíhooC; oel ~ OX€OlC; toie; xapCllrn¡pOl tt;e; (ita-
ota<popáv, oüroo~ Ci)..'Aa !leV ta npóe; tí Eonv, aH,a Os ta npóc; t l Trille; <popae; cruvu<pímal<U, Kolou Mo taf"ú eonv, ooe; unovoouotv EKeivOt, &A)..' ev
axovta. OvtEOtpall)..tiV'l oÉ ECITlv toov au~uylOOV ~ áKoAouOía, toie; IlEY 'to cruvap<pÓtEpOV, En€t<U 8E aUtoiC; KaKeivo alonov t O OÚVSEta nOlelv ra
10 yap Kae' aúta auvuncíPXEI ra Km'a olwpopáv' Kal yap ta KaO' ama ySVT] €K npotÉprov nvoov KatOEUt€pCOV, me; 'lO 1tp6~ tt EK 1COtOU Kal npÓl;
ovta OIWpOpa; EXE! t1vá~, rocmep 1:0 M;UKOV Kat ll€Aav' ov
)l€V1:01 toi~ KClra 60 'tI. aMa Kat nEpt tt;; O.KoAouOíae; oüte, che; 01 LtrotKOI A.ÉyouO\v, '[0 psv
OtCltpOpaV la KaS' auta. auVUTrápxel' 'lO yap yAUK'U Kal1tlKpOV Ola<popae; np6e; rí nooe; EXOvtl ro 1CpÓ; n E1tITIat, t0 88 np6e; n OUKétt 'to npóe; tí
)lev axet, KaO' exe; xapaKtl1pí~E"cal, OU IlÉvrot Ka€!' aútá tonv wlaura, "ro, exov. o\le' ro, 6 B6~90, a~uvó~lfVO, aUtO", "t0 ~év np6, ti, <¡l~ crív,
76 3 Las subdivis iones del género del cuerpo o del ser 77

T(l1tpÓ~ 'tí 1t0)~ EXOV'ICl OUVClKOAOu86" ).lETa yap tO'U 1tpO~ E't"epÓV 1[ü)S sencilla razón de que no hay ningún predicado que esté en un lugar o que exista en el sentido de un
eXe lV 'taiha 1tpOcr€ÍA:tl'P€V KCrl T~V oiKdav otacpopcÍV' 1"0 DE npór; 'd 1tÜ)~ existente (sólo los cuerpos existen; pero los predicados no son cuerpos, sino incorpóreos y, por ende,
únicamente subsisten).
65 ovn oúKÉn Ta np6r; n ouvÉlTE'rat· ou yap nucnv únÚPXel roir; 1tpÓr; n
26-27 1tp6¡; TI ...~ smcrrT¡jlr¡ Kal ~ a't'cr8lJcrt.:; Cf. Aristóteles, Cal. 7b 15-8a12, donde se argumenta que
n:por; Et€PÓV 18 AÉy€cr8a¡ TU oxÉcre1 KClt t~V Olacpopav TI¡v oiKEíav €x€lV". "cognoscible" y "sensible" son especies de "relativo" que pueden persistir sin su correlativo. Lo que se
aÁA' Q).ltlVOV aVTClKoAou9Elv á)")\.~AOlr; 'talna AÉYE1V, wm€: El 111tpÓr; 'tÍ propone mostrar Aristóteles (como probablemente también los estoicos) es que "cognoscible" y
EO"'t"IV, Kuln:&r; €XOv dVCll, KCll el tl1tror; exov, Kal1tp6r; tt. EtVal yap "sensible" son anteriores a "conocimiento" y "sensación", razón por la cual éstos son relativos .
oEt KClt tT¡v E7ttW:ÚOUcrClV OúVa¡.llv KCLTa olC1<¡)opav 8€oopouMÉvY]v KClt tT¡v Ent- 44 ¡Kavw.:; ó Bór¡80.:; a1tt6EU;SV Se trata del estoico Boeto, discípulo de Crisipo. Más adelante (en la
70 V€\lOW Clll'tT¡v K(lt crxécrlV' ónón:pov yo.p av 67ttAel1tl.l roÚ!OOV, 01> cr01;c"Wl línea 62), en efecto, Simplicio vuelve a citar a Boeto rechazando la interpretación de "los estoicos" de lo
~ TOlaÚTTj KUTTrYOpi u" oihE yap ~ crxÉmt; 'titAr¡ KaS' f;aUt~V Ecrnv OliTE ~ relativo y lo relativamente dispuesto; la innovación de los géneros del ser de Boeto es detallada por
Simplicio en 3.20. Al parecer, Boeto sostuvo varias tesis heterodoxas, como que el cosmos no es un
OHupopa xroplt; lile; axÉcr€COC; raúTI]v 1tOU:;t rT¡v KClTI]yopíav. aJ,)..' aME: viviente (DL 7.143= Posidonio, Frag. 99a EK), o que la esfera de las estrellas fijas es la sustancia de dios
xwpí1;€lV 081 T~V Te Olwpopav cm' &M~AOJV KClt tT¡v OXécnv, aM.a Kmo: (DL 7. 148=Posidonio, Frag. 20 EK).
¡..tíav K01VT¡V 18161"1"]1"Cl cruvtCHa)lÉvllv flEWpEtV 10U rE EXOvtOe; r~v crxÉmv Kat
75 o
npoe; nwe; EXEt. raura )lEV ouv roe; npoe; 'tae; LrrotKae; ún08ÉcrEte; ÍKavroe; 3.13 Dexipo, in cat.23, 25-24, 18 (SVF 2.374; FDS 835)
avtdprp:at. I1poe; reuro ro anóPll~a €KelVO xp~ npoO"€t1telV, roe; Emt ro únoKEÍ-
)l€VOV onrov Kat Ka'ta rove; ano rtie; I:raus; Kat Kara 1OUS; np€apurÉpous;'
1 crr01KOt A S rotaí3ta KaL oO"a v 9 civEcrrpall).lSvll A I r&v bis A IS llEra wG 1t&.:; €XELV Kalbtleisch:
e
IlErU TOn 1tpÓ.:; rí 1túlt; A 16 i:CHI L I Of. om. Kv I post oVTa add . oUKtrl LA I Kal supra 18 ciOúvarov BV )lEv ro t...cyó)l€VOV nprorov únoKEÍ)l€VOV ro~ ~ anotOe; ÜATl, ~v ouvá)l€t
KaEl' aura dvat ~] ¿vavría toit; A 22 )lEraAaJ3eiv ex ).lEra¡3a),Eiv COIT. L 2S orE ~v TI Ka1a otaq¡opúv o
O"&)la 'AplcrrorÉAllS; ((>TlO"l, o€Úr€pov DE únoKEÍ).l€VOV 't0 n01ÓV, KOlVroS; ~
A 26 VEÚcrEt A : VEÚcrn ex vCÚcrEl corro L I Tauro emat v 28 8EOlpEtrat A 29 KCtl oE~tO':; A 30 5 l&troe; úcpícrrarm' únoKEÍ)l€VoV yap Kat Ó XaAKOe; Ka1 Ó LroKpár r¡e; 101S;
ylvOIlÉVl1':; Kv I yÉvolro in MyOlTO muto L 31 expectaveris OUKtTl vio.:; 1tarpo.:; rOD c'm08av6VTO':; (plo- ÉyylVO)lÉVOle; 11 KurllyopOU)l!N01e; Kar' a'Órrov, ro yap únoK€í)l€VOV Kur a
oe
tinus VII , 7) Kalbfleisch I ouM ser. Kalbfleisch : Ó codd. 32-33 cru).l).lEra¡3úUol A : ¡.tZW¡3ÚAA.ol 1tpÓS; n AÉy€crElat ÉOóK€l (nv1 yap Ú1roK€í~€vov), ~rOl 08 ánAros; 'trov ytVO-
Jv 34 nlV toG üUou v : om. JL fortasse recte 38 p6vov A : 1l6VT]V Kalbfleiscb 40 OXtO"lV om . L 43 )lÉvrov f:,¡ a';'1;4J KUt Karr¡yopOu).lÉvrov a'Órou ~ toiro¡;' ánAille; ¡.tEv yap úno-
Ctvá.YKlJ CtVÚYKlJ xapaKtfjpav sic A 44 1tp60lJAOV toGro Kv 4S ~ supra J"48 1t4íúJ Kal ).laKporp A : 51
q¡aívE1al A 54 auraü Kv 58 ÉKClVO A I CfÚvSE1a post yÉvr¡ coll. A 60 mOIKoI A I T(9 ante !lEV in ras . KEÍ~€VOV num. rot~ ylVO)lÉVOt~ Kat Karr¡yopOU)lÉvOl~ ~ 1tpárrr¡ ÜATl, rml o
L I ex to corro AI 1tpocrEÍ).:llq¡ev. 10 ú1tOK€í)l€VOV ytYVO)lÉVote; f.n' aú!ou Kat KUrr¡yopOU)lÉv01e; Ó XaA.KOe; Kat Ó
LooKpárr¡s;, Dúo roívuv Ú1tOK€l)lÉvroV ov'trov nOAAa rrov ErytVO)lÉvrov roS; npos;
9 CtVTEmpa¡.1I1Svll Of. ÉcrTlV ró)v cru~1Jy l wv ~ áxoAouSía Esta línea tiene un claro eco aristotélico; cf.
ro 1tprotOV únoKEí)l€VOV év únoKEl~Évcy ovra roe; npoe; ro o€Ú'r€pov OUK ~v
Aristóteles, in!. 22a33 -34: ).l~ ouvcm!'l aKoAou8Et ).lEV CtVT1CjlaTlKw,:;, aVTEmpall).lSvúJ':; oÉ· ("a 'no posible'
sigue contradictoria pero convertiblemente"; véase también Aristóteles, Top. 113bI5-26). En el contexto Év ÚnOK€l)lÉvep clAAa )lÉpr¡ aurou, olón )lEY yap nuv xpro)la Kat nucra
del pasaje de Simplicio la conversión es de las cosas diferenciadas a las que son por sí, ya que hay cosas nOlÓ"Tlle; Kulnuv crxfi,.w rtie; npoorr¡e; ÜATlS; ÉcrrtV f:,¡ Ú1tOK€t)lÉvQ) (Év yap
que son por si que tienen ciertas diferencias. No se trata, sin embargo, de una conversión reciproca, pues 15 raúru úcplma-rat OUX roe; ).lÉPll a'Órtie; ovra KUt aOúVUta xrople; aintis; dvm),
las cosas que son por sí no pertenecen a las que son diferenciadas; o sea, las cosas que son por sí pueden olón OE ou nuv xpro).la OUÓE nuv crxTl)la ¿nt rOD oEvrÉpou Úll:OK€l)lÉVOU
ser diferenciadas, pero la inversa no es posible. ¿v uur4J ¿crnv, <o),)..'> orav )l~ O"U)lnAr¡protLKa TI rile; ouO"Íae;, ró'tE Emat
9-1 0 rol!; ... cruV1.l1tápXe¡ ru Kara olctq¡opáv Mignucci (1988: 135-136) argumenta convincentemente a Év Ú1tOK€t~ÉVcy. <*> É1tt óE r t;<; xt6voe; OUK €v ÚnOK€l¡.tÉvQ) aM' U1tO-
favor de una interpretación predicativa de cruvu1tápXe1; en efecto, la afinnación explica la implicación
K€i)lEVOV. ~ yap rt;¡; XIÓVOe; A€UKÓtr¡e; o15r€ KaEl' únOKEt)lÉvOU Uy€"tm aAAov
(UKoAouEHa) entre las nociones de "diferenciado" y "cosas por sí".
19-20 ru IlÉvrol 1tp6.:; TI . ¿crrlV Ct1tÓAUra Tal como hemos interpretado en nuestra traducción este 20 crw)laroe; o15'tE Év únOKEt)lÉvcy Émi rép crwjJan rile; xtÓVOe;, aM.a O"U)l1tAllPOt
pasaje, Ct1tÓAUTa debe significar "absolutos" (un uso frecuente en Simplicio para distinguir un ítem que es r~v ou criav roe; ¡.tÉpoe;. 'AplcrrorÉAr¡e; O\)V ro OEÚ!€POV Ú1tOKEÍ)l€VOV dS; r~v
por sí de otro que es relativo, o un ítem que es una actividad de otro que es un proceso; cf. in caf.324, 26; otoameaÁiav napuAa)lpávoov nuv ro )l~ OUO"lrooro<; únápxov nvt f:,¡ ÚnOK€t-
329, 30). Mignucci sugiere (1988: 140), sin embargo, que si aquí se toma CUrÓAUTct en ese sentido, )lÉvcy cpr¡crlv dvctL, rO. )lEY oucríav 0"U)l1tA11POUVW nElele; ovta, ra DE )l~
entonces, no es necesario tomar HI Ka8' aurú para denotar la clase de cosas individuales. Si es así, debe r01aura ~Épr¡ )lEY ou )J;yrov, O"U)l1trro)laTa oE KUtnaEl~~ura, roe; Etvm rOD
significar solamente la clase de cosas no relativas. En esta interpretación ru KaS' aÚTcr son términos 25 )lEV npcótou únOKEt)l&vOU rae; 1tOtóTIlrae; O"U)lmro)lora Kal1tae~).lara Kat
absolutos; sin embargo, "hombre" (un ejemplo de tales ténninos por sí, según Mignucci) no es un
ténnino, según Jos estoicos, sino un nombre de clase que, por ser una parte del ').Óyo.:;, es también un ra¡; 1tocróTIlrae;, rou OE oEur Épou roe; )lÉpr¡, orav O"U¡.J.1rAr¡pOOcrtv auraD TI¡v
cuerpo (tal vez con "términos generales" Mignucci se refiere al significado de ese tipo de nombre que, oucríav.
según la ontología estoica, es un incorpóreo). Mignucci reconoce que su interpretación puede ser 1 1tpOO"Et1tEiv AM : 1tpoemEiv CR 2 ano rfj.; moa.:; CR : 01úJ"iKOU':; AM 3-4 ouvcrllEt cr&lla fortasse
potencialmente confusa y admite que en el infonne de Simplicio se habla al menos dos veces de ó 6c~l6,; secl. Simpl. 9 Y¡VOjlÉvou;] ÉYYIVO).lÉvou; Busse dub. in app. crit. 10 post Ú1tOKEljleVOV add. !lev As supra
como un ejemplo de itpo.:; rí 1tú)~ €XOv, lo cual parece indicar que no se trata de "términos generales", sino scr. M om. CR I f:rr.' AMR : U1t' C 17 OJ,,)..' add . Busse ex Simplicio om. ACMRs I ouoía.:; AM,
de individuos existentes. Cree, sin embargo, que esa objeción no es significativa porque Simplicio cambia Simplicius : s~ouO"íw; CR 18 lacuna ante E1tt M rfj.:; X1ÓVO':; Busse suppleverit ro yoi)v AEUKOV snt ).lSv rou
con frecuencia ó oE~tÓ~ por !O O&;lÓV (Mignucci 1988 : 141), pero eso puede deberse a un descuido de spíou €v ÚnOK(1).lSvú) ex Simplicio (in car.48, 22) 23 cru'.l1tAr¡pouvTa AM: aVU1tAllPoGvta CR 24 1tae~jla!ct
Simplicio que, en cierto modo, va en contra en contra de un princ ipio importante de la ontología estoica: CMR : ·nI Jtaa~).lata A 26 O"UjlJtAllP&crlV AM : cru~nA'1Poú<nV CR I auroD CR : aÚTal AM
para que haya un cambio efectivo como el que, de acuerdo con el reporte de Simplicio, los estoicos
suponen que hay en el caso de "lo dispuesto de cierto modo respecto de algo", Le. para que x, que está a
la derecha de y deje de estarlo, y debe cambiar de lugar. Pero lo que cambia de lugar debe ser un cuerpo. 3 1tprorov u1toKd).leYov ro.:; ~ (lnOLO¡; ÜAll Los estoicos siguen a Platón en su identificación de la oucríu
''Ni estar a la derecha" ni "ser padre" (los ejemplos estoicos de "estar dispuesto de cierto modo respecto con la materia (cf. capítulo 14, textos 14,1 y 14.8 Y Menn 1999: 216, n.2).
de algo") pueden cambiar de lugar o dejar de ser en el sentido ontológico fuerte de un existente por la 3-4 ~v ouvá.¡.tZt cr&).lU 'APlcrrOTMll'; q¡r¡o( Cf. Aristóteles GC 329a34 y nota a 3.7.
78 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 79

4-5 OEÚTEPOV Be U¡rOKEÍIlEVOV 10 1tOtóv, a K01VW¡; '11 ¡oíro; UCPlOtUTIll Este segundo significado de tauta OE 1I0M~V eXEl tapax~v . El /lEV yop i8i'av oumav
sustrato es lo que subyace a [as cualidades y puede persistir independientemente de ellas, Como puede 5 aln0l6n¡te<; exOucrt KaS' ~V aro/la-ra AtrOVtat KaÍ eicrtv,
verse con más detalle en nuestro comentario, todo lo existente es pensado por los estoicos como una parte
del My~, que puede significar una cualidad común ("hombre", "caballo", que técnicamente son
oux Étépm; ouaÍO<; MOVt al' T~V yap autrov qouOIV. ei
itpooT[)'opíUI; DL 7.58; DL 7. 147 =SVF 2.1021), o una cualidad peculiar (como "Sócrates", "bronce"; DL 8E tOUto IlÓVOV autal~ U<pÉcrn¡KE tO KOlVÓV, o1tep oúmav
7.58 Y DL 7.137 = SVF 2.526, donde el mundo es dios "peculiarmeme cualificado a partir de la totalidad OÚ-rOl Kal ÜAT]V KaAouOl, 8fiAoV Otl crrollatOI) )lEtÉXOUOl,
de la sustancia"). Dicho de a ira manera, un sustrato que subiste como algo común es un término de clase O'oollara o' OÜK eicrt· tO yap úcpecrrcOS KatOEXÓ~evov ola-
("hombre"); un sustrato que subsiste pecu liarmente, en cambio, es el individuo (,'Sócrates") que pertenece 10 cpÉpelv ováYKTl TroV él 8ÉXeral KaI ot<; ÚcpéO'n¡KEV. oi 8t TO
a dicha clase. Tl)lt01J pAÉlroum' nlv yo.p ÜAT)V a1tOlov 6vo~á~oucn, ro.l)
3.14 Dexipo, ill cal.30, 20-26 (LS 28J; FDS 847) oe 1I0lÓtlltas oUKétl ~OÚAOVTCtl KaAetv aÚAous. KaÍtOl
AU' el doó~ san tO KeLta 7rAtIÓVCOV KaI 81wpepÓvtcov té\> ap18~10 1t&~ oTóv re arulla n:OIÓn¡tOS aveu vofiO'at, 1I016rT]Ta 0'00-
BV t0 tí €crn KC1tllYOPOÚ¡.u::vov, ti'Vl 8tacpÉpel b Ctro¡..toe; Kal el~ tol) aró¡..tou /laTOS aVEu Il~ vooüvta<;; [) yap O'U/l1tAÉKroV aro)la nácrn
Kal Évóe;' €V yap apt8¡.uíj san Kul OUtOe; KaKeivo~. 15 1tolótTjn A6yoS OUOEVOS E~ )l~ <JÚv tlVI1tOtÓtTjtl arolla-
01 )..l8V oov AÚOVtee; t~V COtoplav TaÚTTjv KaTa tO i.8ícoe; 1tol6v, TOUt' tO~ o:qJaO'9Ctl TJlv olávOtav. ~ tOlVUV 1tpO~ tO aO'ro/latov
5 emw on o ¡..t6v cpépe ypunótTjTL ~ ~av06t11tl ~ ctlJ..n cruv8po~tfi nOlotlítcov tfie; 1tol6tr¡TOS /laxó¡..¡evo~ /láxecr8m KCX\1tpOS tO 01t010V
a<pcóplcrtat, aJAoe; 8e CH)..l6t11tt ~ cpaAaKpÓt11TL ~ YAauKÓtlltl, Ka\1táAIV Ete- tl1S ÜA11S EOlKEV, ~ SarÉpou 8át€poV anoKpívrov KaL O/l-
poe; hépate;, ou KaAOOe; )101 OOKOl)crl Aúelv' ou yap ~ cruvOpO)..l~ trov 1t010- ~6,epa x",p(Selv tlM~A",V. Bv O€ me, ainóiv .po~6.A-
t~tCOV apI8)1é\> 1tOtel 8lacpÉpelv, aM' elnep apa 1tOt6tlK ¡..tdUov oov EKeívcoe; 20 AoVTCtt A1Jyov, chS 01t01OV nlV ouaíav 6VOllá~ovt€<; oux
án:aVtlltÉ:OV, Otl ta t0 aptO¡..tc9 ¡!tepa ou otacpÉPEl aUlíAillv tlj <púcret Kal OtlmlOlle; Emép11tat 1t016r11ros WJ...' Otl 1táO'a<; eX€l taS
10 tU oucríQ, a.U' exel 1'0 EtEpOV KUtU tO apI9¡..te'icr9al· Etepa oov ch~ apt8- 1tOIÓtT]rae;, ¡.táJ..tcrta 1tapa T~V EVVOláv EO'tlV' ouodS yap
¡..tT]tá· BV yap tú) KaS' &v aplO¡..teiO'Om EKacrtov E1tÉpxetat Ó aptSIl6c;. 8ta- a1tOlOV voel ro )lr¡8e)1tdS n:0l6tlltOS a/lOlpOV ouo' 0:1ta9E:<;
cpépovta oov tCfl apIO¡..t(9 80KEt ¡..t0l AÉyetV tOUt' ecrn 81ecrrTjKóta ch~ aplS- to 1távta rrácrxelv ael. 1teqlUKo~ ouo' aKtvlltOV tO 1táVTU
¡..tT)tá. lV' TI tO Af:yÓJ.lEVOV bd tO-U E:lOOUC; tOlOÜtOV, Otl tO Kata 1tAsl6vcov 25 KIVT]tÓV. EKeivo Ó' on A.U..Utat, KQV ael ¡.teta 1tOtÓn¡TOS
Ka! Ot€crrllKÓtCOv t<9 aplSJ.leiO'Sat Ef86e; Bcrnv, (va t O 81a<pÉpetv aVrl tOÜ ~ ÜAT] volirat, 1'0 ÉTÉpav aór~v voeicr9Ctl Kal 81aepépouaav
15 oteatT)Kévat A.a ~l pávro Il EV. Tlis 1tOlÓtlltOe;.
2 Ka! om. ACRs : supcrscriptum deL M 4 j.ÚOvtE~ AM : ).É'yOvtB<; CR 10 ~EI R: eXelV ACM 11 T~ 2 <ó<; Bemardakis : Kal EB 9 o' ... yap Wyttenbach : yap ... lit EB 13 voiioal Kronenberg : 1tOl~crat
ex TO corr. AM I tKaOTov in marg. suppl. A 14 OIEcm¡K6TCOV CR: OIW.pt:p6vtWV AM. EB 19 xr.üpíl;f.1v Bemardakis, Chemiss : xwpíSf.1 EB.
3.15 Dcxipo, ill cal.34, 11 -24 (SVF 2.399; FDS 829) 9-10 TO yap \xpEcrtO:x; ... ot<; Ú<POOU1KEV Un argumento similar a éste puede verse en Plotino Enn. 6. 1 29.
npo~ 8~ raUta avroSev OlOpt~ÓJ.leSa TO OUVá/lEt Ka\€vepyelQ Serop€i- 3.17 Siriano, in Mel. 28,18-29, 11 (SVF 2.398)
aOal Kcrra tete; 8tKa Katr¡yoplm; Ó)1WVÚIlCO~. OlÓ1tep oiSte t~V OóVa¡.Hv oün: KaL oí ¿troucoL 08 rou~ KOlV&~ 1tOlOU¡;
-r~v Evepyetav O'ícrO/l€V &v '[(('i~ Katr¡yoplat~· TroV yap Ó/lwVú/lrov Ka\ Kat' 1tpO tOOV ioícoe; 1I0trov a1totí8evtat· tí 08 OAAO (;0'1:\ TO ÓptO'tOV ~ TO €v TO'iS
oucríav 1távtTI OtaAAanÓVtWv OUx oTóv lE ~v &v dvat KotVOV yévo~. ol61tEp KaS' EKacrra KOlVOV KCXta-rEruy¡..¡évov; &O'te el ecrtlv opíO'aO'Oat ~AtoV ~ oupavov
5 KCtt tfi~ KLvl1creroe; €ie; EvteAÉxetaV ano Tf¡~ ouvá~¡ero~ 60EUOúOll~ aMro~ )..lSV o
~ oeA~vllv , Km' ¿KEIVO av tl~ ópíaatto tOÚtrov EKacrtov, lmfipXEv av 1I00'lV
€V r~ 1t0l(9, aUro~ 8€ €v té\> TComíj, WJ..oo~ oe EV ,[((1~ aMat~ Kat1lYopíat~, 5 ~AioIS, El KUtllUpíOl Ovte~ ÓIlOetOE'i~ ~O'o.v o.AA~A01~. EXEl ~1(V OÜTW nI
OUX ofóv t é san voeiv /líav Kat11yopíav 8la t~V ó~lrovullíav. Kal-r~v crtácrlv 1tpáy)1UTa·tOCü)leV 08 el' nva BK trov AÓYWV alaxúv11v lIPOO'O<pAlcrKávoucrtv oí.
osel tl~ avtetcráyOl, raUta 1tpO~ autov aVTEpOUpEV, Kal €tt lIpoO'~Kelv ').1- AÉyovres EKacrtov trov aiO'811tWV eXe1V Év éaut olS tl Ka8óA.ou KaratEray-
yovte<; ou tOl~ EV yevéO'EI aUo /láUov 1'Oi<; VOT] toi<; t~V atácrtv. el 8É tl~ )1évov. Éprotg TOlVUV autoÚS, 8to. tí /l~ Ka! ta EiOT] &v TOle; alcr811tOlS
10 Ei<; tO 1t<:O<; qov O1JVtátTOl ta<; 1tA.eíO'ta~ Ka-rT]yopÍa<;, ooo1tep oí. EtrolKOl orrotí8Ev-ra1. tO oe OTllatrrpÓXEtpOV €KelVOt<; ci~ OtáAUcrtV' q>~O'OUO'l yap OH
1I010UOlV, S1tlOelK1'éov auto'ie;, OH rrM:lma lIapaAtÍrrou<Jl trov Ovtrov tÚ t E lOta E1811 auAd Écrtl Ka! xroptO'ta návtU KaI vocpa Kat ÓlllllOUP"(tKO KaL Éau-
€V t61t(9 Kal ta tv Xp6vC9 Kat Kat' ap18~ov 1toO'a Ka\ Kata 1tI1AiKov Kal t&v /lóvros OVtC1 TO 1táVTa yevvQ: rol úcpíml1<J1, ta 08 omro Ka9óAou (J1teÚOel
1'0 úrrooe8ÉO'9at Kal aMa TOUIu-ra' oU8~v yap 01'1 trov TOtOÚ-rrov nepléX€tal npo¡; T~V ÜAllV Ka! EV ÉautoiS Ilevelv ou 8úvatCtl TOOV t e lOÍú)~ 1tOtrov Ú1tO-
BV t é\> 1t00<; exovn ooxal yíyvovtat Ka. Ilet' autrov &xEI "[o e:lVat. npot; "[Oú"[(9 rrO:I(; OÚO O'tEpeá,
5 CV;; tvt€A€X€lav post OUVá~ECO<; tTansp. Aj\1 7 tOTl CM R : 0111. A 8 ra\ml M : Taihex ACR 10 lfxCilV <PllO'ív, &v tamé?> 8úvaTal €ÍVUt t61t(9; Ol ó8 OU <p~O'ot>O'l TOVKa8óAou wyov
AM 15 mepeov etvat, aMa cruvt eAeiv /lEY Ka. mÍtov EÍS tf¡v )llav ouaíav TOU O'-rEpeoü
acó¡.tato~, ou J.livt0l allo Ot€PEOV eTvat 1tap' ÉKeivo 1'0 crOO)1a. Ó youv
3.16 Plutarco eN 1085E-10868
¿wKpán¡S ~El)lEV &v Éavt0 KaL rov Ka'W'tEtay)lÉVOv av€lpro1tOV, eXel 8E:
"En T~V /lEV oUa1av Kal t~V ÜAllV ú<pecrrúval rai~
1tOIÓt11Ol AtyOUOlV, che; axe80v OÜTCO~ -rav opov a1l0010ÓVUI' KCÚ TOV iSíQ 1t0l6v' Kal ou 0~1I0U Mo ~é\>a €v auté\> ~ Mo avSpro1tOl ~
oe
ra<; 1rol6Tllta~ an nÚAIV ouda<; Kat mDllam 1tOlO-UO't.
Búo mepeá, M"Aa lIávra wiha cruwcúel 1tpOS )l(av Ú1tÓcrtaalV. aUn1tro~,
20 <PllO'lv, en aKív11Ta ~l¿V€t €v KIVOUllévOlS ovta; ~ aKívl1ta)lEv Eros TO JIpéiYlla
80 Capítulo 3 Las subdivisiones del género del cuerpo o del ser 81

u<pÉCttl1 Kev, E1tsL 1l110e oí iOíro¡;; 1tOlOl KIVOUVWl tOO 1tpán1atoc; U(¡)€OTroroc;, 20 nlv rrp6vOlov, ds' ó¡..tou YEVo¡..tévou~ 8n1 ¡..tlar; t fj<; t O"Ú
arrAror; 06 OÓK aKÍvl1ta, EaV ú>cnv Ev yevrrr0 npáy¡.tan; ou~.upOeípeT(H yap ai.8épo~ oucrla e; OlarEAetV al..lepot Épour;.
1"(9 EroKpálBl I(cLl Ó a1.hoávOpwnor; Ka1 o t8íror; 1tOlÓr;. n:por; &1[o.C11 18 ~E: om . B
8' Eprot Q., líe; av<ÍyK'l K0.1 daáyetv aUtCl Ka1 dcrá:yovw<; €V TOlr; aiaOllToí'r;
2-3 1tpOc; tOO~ 'AKaór¡)la"(J(oi>~ ... POCÍlvtCOy Para esta polémica entre académicos y estoicos cf. Cicerón
a
25 arrO¡ t9EoOat· rrpor; pT]téov, Otl &i la aicr81ltCt Ilt,.níJ..l.ura ovta Ka1 eiK6var; Acad. 2.49-59; 84-86 Y Sexto AM 7.252 (y nuestro capitulo 7, textos 7.3 y 7.15); 403-411. El núcleo de la
r&v VOTJt &v EX€IV Ka1 alml lO neptA:rl1rtlKwrepov KUI. KOIVÓtEpOV npo t OD tesis estoica es que si todo individuo existente es un ítem peculiarmente cualificado, entonces, no puede
d8u«(r)tÉpou Ka1 ¡.te:ptKffitÉpOU· KuOáne:p yap EV TOte; aÚAolC; €t'oecnv Ctd to. haber dos o más cosas que seao exactamente iguales (cf. Cicerón, Acad. 2.85).
1tOAUÓUvullúnepa Ko.l. óA1Krorepa npol1yettat TOOV ¡.teptKúJtépcov Ka1 úqu;I~l évú.)v, 10-12 a Aéyollatv ... 1tOlOV ió{w~ €;(ouaav Como acertadamente set1a la Cherniss (1976: 800, O. c), esto
ev
Oút(ocrt Ka1 'rote; uA1Koí'r; npáy¡..tam npoürrÓKEltat lO KOtV&C; 1tOUJV TOU no es lo que los estoicos quieren decir, sino que es una inferencia de Plutarco quien se apoya en un detalle
30 i8(00<;, nOÍlH.ta !-lEY av Ka1 elKOOV ¡oi) OA1KOJtÉpOU A6you, xropa 8¿ 'tIC; €lOO· de la teona de la conflagración. Como se ve en 3.4, 10 que Crisipo parece haber sostenido es que es
nerroulIlÉv.., Kallmo8ox~ tOD i8ícoc; nolOU. ouoev ouv Oau).wO"tov Kal f,V imposible que dos individuos peculiannente cualificados se den en la misma sustancia.
t0 oupav0 dvaí ttva KotV~V oucríav oupavou, KaS' ~v óptcrt6~ f,O"t tV Ó 16-18 AéyEt yoüv XpÚ<J11t1(()~ ... t OV KÓcr)lOV tii M \jIUxfi TT¡V 1tp6voluv' ,Ítay ouv ~ ¿K1tÚp(OOt~ yév'ltat
Cf. Cicerón, Acad. 1.29 y ND 2.58.
oupav6~, ~v ecrx,ov av, oe
El Ka1 ¡.mpÍot ~crav oupavoí, dvOl Kat t~V ch~
t OU06 'wu oúpavou 1l0pep~v rE Kal iOlónrW. 3. 19 Simplicio, in caL172, 1-10 (FDS 872)
1 post KOtV &~ spatium duarum litterarum in e 2 1tpO Bag. : 1tpO¡; C I i8lcov C : l8íax; COITo Bonitz 17 KUt ou KaAro¡;
KOlVOV post tOV add . Usener 20 <pacrlv C : cpllcrív COITo Usener 22 yBV"r]té9 scr. Kro!! : ytvBt t<"9 C : 01 LtOJtKOl. VO).llSOUcrtV 1t(icrT}~ Til~ Kara OIOc.pOpO:V íótérrf[tO~ O:1t11UáXSat ta
KIVlltep Usener 23 Ó autoáv9pro 1t o~ (cf. 111 ,33; 113,29; 35) au! 6 ev CtÚt<9 av9pomcx; coni. Usener 1tp6<; tí nco¡; Exovta, ÓtÓtt néepuKEv OV[..l~aíVE lv KOt O:1tocrul..lPalvEtv ).lllOE).llae;
24 eiaáyovta~ coni. Usener 26 1tEPtAll1tTlKóm:pa C m::ptAllltLtKCÍltBpOV COITo Usener 28 ¡..tEtapoÁ"<; nEpt auro: YEvo¡.tévf[~· 'l'eu13oe; yo:p tOuro AiyEtal, f,nE!. Kal trov
1toA.OOovatóm:pCt C: 1tOAooovcll.uim:pa COITo Usener 33 !Iva. pro tT¡v Usener 34 &iól6TIlta C : corro
Bag. iólóTIltCl.
5 np6¡; ti ylVEtat ).lEto:POÁ~ roe; nÉepuKE t aura ¡..tEra~álJ....glv. EltE oe
Év lOl~
nOlOlr; ~ rOle; éiAAOl<; yéveolV úep€crrf[KSv Kal ¡óíav €x.Et ún&nacrtv f,V EKE1VotC;,
El contexto es el de un supuesto apoyo peripalético y estoico de una teoria inmanentista de los univer- Elr e Kal XO)pt~ÓJlEVOV ro~ AóyoC; [f,crtlv] /::tt ).ldUov ú<pÉcrtT}Kev, Kar' a).l<p6rEpa
sales (c e Long-Sed ley Ir, 173 Ynuestro capítulo 4). oÚv EXBI n)v úepócrtacrtv ra. np6<; TI rOlaútTJv, onoíav elPTÍKOI..ISV f,!C 8ta<popéie;
1-3 oi I:tcDlKOI ó€. toO¡; KOtVOOI; 1tO\ou~ ... tO f:v Toi~ KaS' EKactta KOtVOV KatCtt&tCtY)ltvov; Siriano intenta rE o¡..toU Ka1 crxÉcrEroe; cruvlCftallÉvrJV. 5t1 ).lev ouv ÚepÉO""tT}KEV ta npó<; r l
sacar provecho de la supuesta prioridad de lo comúnmente cualificado respecto de lo peculiarmente 10 Kal ~vtlva EXEl <púcrtv, 1310. roúrrov Eip~O"eO).
cualificado, de modo de probar que en las cosas materiales lo que es prioritario también es lo
2 atWlKOI A I &1t11AáX9at A 3 y tvo~évr¡~ A 7 cxspectaveris xropt1;6J.lEVa (Kalbtleisch dicit) I o)~ 6
comúnmente cualificado, es decir, el universal. Es evidente que, intencionalmente o no, está omitiendo el A6y~ v I Bmlv Kalbtleisch del. 9 n: om., o~oO supra O
hecbo de que lo comúnmente cualificado en sentido estoico no puede homologarse al universal en el que
él está pensando. 2-31tá<J11~ ,ii~ KatCt Ótat¡"JoPo.v ... ,o.1tp6¡; tí 1troe; ExOvta cf. supra 3.12, 16-19.
14 t¡"Jr¡oív Debe ser el que presenta la objeción.
3.20 Simplicio, in caL373, 7-374, 6 (SVF 2.401; FDS 867)
3.18 Plutarco, eN 1077C-E (SVF 2.112; 2.1064. FDS 851; LS 280) T&v 8e cmo t,,<; Etoüe; a~lOÚVtCOV de; ro nro<; /::XEIV a vac.pÉpElv tO EXE1V
'AKOUcrCll toÍvuv ecrnv a\ltrov Kat ypá¡.q..laO"lv EVTU- 6 867"]80<; f,vavno"Útal, OÜtE de; r o 1tro<; €XOV ~ YOÚ IlEVO<; odv O\)rE de; ra
XElv noUol~ npo~ teU~ 'AK(ÚSjW({iKOU~ Ola<pEpO¡..t€Vrov Kal np6<; t1 avóYEtV out6, loíav se
dvUl KatTJyopíav' etVat ).leV yo:p crxEtlK~V
~orovrrov, ro~ 1távta npáy¡..tara cruYXáou(J"l tal~ cmapaA- our~v, rptxille; OE: ~láAtcrra Kal ÓIlOJVÚ).lro¡; r~v crxÉcrtv Átyecr8at· nlv ¡.uN
Aa~lOlr;, f,nl ouolv oucruDv €va notov EtVat Blw;6¡..tEVOl. Kaí- 5 yap etvat f,V ~auté9 Ka1 KaS' éallr6, t~V 8E: 1tpOe; gt EpOV, t~V CE ÉtÉpOU
5 tel teDrO ¡..t Ev OÚK /::CJ"tlV Ocrtlr; av9pro1tOJv ou SlaVOElrOl , npo¡; tomó. ~ ¡..tEY ouv Ev taur0 9Ecopdrm Karo: rav nw¡; Exovra, otoe;
Kal rouvaV"tíov OlEtOl 9aullamov dvm Kal7Iapáoo~ov, el Ó npop ep).~~tvo,· crxÉm, yáp tcrn v a~Toíi npo, tau, óv. ~ OE npo, ¡"epov
¡..t~rE c.pátta epánu ¡..t~rE ¡.tÚ.1Ull ¡..tÉAlua ¡..t~tE 1tuP0 1tU- ~ t&V A.eyO).lÉvrov npóe; rr ó yo:p 1tat~p KO!. 6 OE~lOe; Kara crxécrtv AkyErm
por; ~ cróK<9, t OtOU AÓYOU, cruKOV f,V t0 ltavt1 xpóv<9 yáyo- ou t~V aúro"Ú tlVOC; npoc; Éautóv, illa rl)v npor; etepov. ~ 8€ a<p' Étépou
vsv <Í1tOpÚUaKtOv' f, KElVa o' Ovtroc; napa U¡v EwO\áv Écrrlv, 10 npoc; t am6, Ola ~ rou 001tAlO"llévou Kat ún08Eoe¡..tévou· /::CftIVyap a AM)U OXtcrt<;
lOa AtyOUO"lV OOtO\ KalnMÍttouO"lv, ¿nt ¡..tta e; oúcríoo; Qú' 1tpOe; a útóv, t rov ~v 01tAroV 1tpOr; t OV ómÁlcrlltvov, -rrov OE: ú1t08T}).lároov
lóíro<; YEVÉcrGot 1tOlOUr; !Cal t~V aútllv oucrÍav evo. nOlOV 1tpOe; rov Ú1t08EÓE¡..tévov.").l~1tOrE oé, c.pr¡crtV o B 6.,Oo~, toi) qElV ¿mI
l.Óíro<; exoucrov f,ltI6vroc; t t Épou Sf;xEcr9m Kal ÓtUepUA-á.TIBtV o
0"T]¡..tatV6IlEVa ro ¡..tEY Icro13uvul..lei t é9 €x.EIV onoüv El~s IlÉpoc; El"tE xropÍov,
Ó¡..toíroc; <Í)lc.pOt€pou<;. d yap Ma, Ka1 t PS1<; Kal t 6Ttaps<; 8 o~ Ka!. tá;ta uno r"e; ~Eroe; KaS' aú-r~v nporaSdOT}<; O11lla{verm, ta 8E
EcroVr at Kal1t6vrB Kal ocrou~ OUK av n<; ElltOt rrEpl ¡.t(a v J 5 1tu íro f,KelVa Kal ErEpa Ev rñ cruvrÚ<;BI' Ó yap aypOc; npotaBE1<; ~ Ó nat~p
15 oucrtav' 'A.f.yco ó' OUK f,V )lépEO"l olaepó pot~, &AA.&. 1távta<; ~ r o llépOe; r~v Otaepopo:v ¡Wld" 1)1[0 oE taúrr¡v éü.Állv EtVat ro"Ú €XE1V
o¡..toiro<; 1tEpl OAllV tOll <; urrEÍpou<;. AkyEt youv Xpúcrt1t1tOC; O11¡..tacríav rl)v {OlOJe; enl rou Kpardv reraYllévf[v. "f,aV l..Iev oúv tT¡v Karr¡-
f,OtKávUl t0 ¡.tev UVOpc1)JtCfl tOV ó.ía Kal. tOV KÓcr¡..tOV tU yopíav Kara ro 1tprotOV OT}llatVÓ[..lEVOV r tOU rt~, Kal ro c.ppOVElV Kal tO
SE \)IUxf¡ r~v np6vO\uv' orav oÚv ~ EK1tÚP(()O"I~ yévr¡rcu, crroeppovEiv Kal tO úytaíVElv e1<; raúrT}v r~v Ka.rllyop{av avax,Of¡crstOt (eppóvllcrtv
¡.t6vov oc.p9aprov ovra rov 6.ía tillv 9Erov avoxoopEiv btl 20 yap eXEtv tO e.ppovBiv ecrtw), Ú1tE~a.lpEO~cretal óE: a no raÚtl1<; ~ Kara ro
82 3

1IOlE1V Ka\' mícrXElv Kmr¡yopía' OlaKple~O"fmn oe


KCtt TOi) np6o; 'tI " Ó f.l€v
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)'ap KEKrr¡¡..tÉvo-.; LO\) npóo; tt Barat, óE KEK1~creat wu eXEtV, KCtl Ó !J.f:V Capítulo 4
1rat~p 'roD npó-.; n, ro OE lratÉpa dvm EV 1"0 uiov EXEtV. ¿av &E. KCttO 10 Los universales
oeútepov, TU)lEY aMa tOO €XE1V O11JlUlVÓIlCVCt ElO; tao; o.).J...ao; KunTYOp{ao;
25 avaxe~cretm, non M KCttU KPÚ-nlO"lV É1nKt~tOU nvóo;, do; WÚt'lv ¡.tóva," "Cm·
aulO ¡.ti;v oúv KUl 'tu tDi) y€vvaíou Bo~eou rrpoOlcrroplícr8ro.
2 TI): ]'l:UC; K 5 i:aUT6] Éautüü K I olov Kv 9 o'; om . A 10 ota A 11 aut6v ex Écnrr6v corro L 14 o~] OE: 4.1. Estobeo,EcI.1.136, 21-137, 6 (SVF 1. 65; loS 30A; FDS316)
A 15 (ll)VáSEl K 19 CtX8~(JETm A 21 KUt lO náOX,€tv I tW L 22 ¿mi A 251lÓV1lV v. De Zenón y sus seguidores. Afirman que las concepciones no son algo ni están cualifica·
das, sino que son ficciones del alma, como si fueran algo y como si estuvieran cualificadas.
3.21 Plotino Enn. 6.1, 30, 1-21 (SVF 2.400)
Éstas son las cosas llamadas ideas por los antiguos . En efecto, las ideas son de las cosas que
'Ev OE T01<; 1tooo; exoucnv cÍ'torrov Jlf:v 10"00<; "tú nro<; €XOv-
caen bajo las concepciones, por ejemplo, de seres humanos, de caballos y, por hablar de modo
tCt lpha Tí8eaBm 11 Ó1[w(Jouv tá~eú}o; EXE!, bt€lo~ ][!::p1. l~V
ÜAr¡V 7tffi<; EXOVta rcávta. 'AA"Au ota<popav t&v 11:00<; EXÓvrúlV
más general, de todos los animales y de cuantas otras cosas dicen que hay ideas. Los filósofos
<t>~croucnv etvm KCx1 ñUco.; 1rW-'; EXEIV tr,v ÜAT]V 0001 KClI estoicos dicen que éstas son inexistentes y que nosotros participamos de las concepciones y
somos portadores de los casos-sujeto que ellos, sin duda, nombran "apelativos".
5 OÜt ro<;, t1Uroe; oE BV TOl<; 7toos EXOUO"l, Kal En ta ~Ev 1tOta
1tEPl tr,v ÜAT]V 1tro<; E;(OVtCl, ta 10iro<; oÉ 1tOO<; EXOVta 1tEPl 4.2. Aecio, 1.10.3-5 (SVF 1. 65 Y 2.360; FDS 317)
rO. 1tOt&. 'AAAa trov 1totCÓV alltWV ouoev ~ ÜAl1<; 7troe; &XOÚOT]e; Platón supone que las ideas son separables de la substancia de la materia al haber subsis-
OVtrov 1tÚAtv rú 7tC0<; EXOVtCl &1tl 1'T¡v ÜAT]V Clurol<; aVatpÉXEl tido en los pensamientos y las presentaciones de dios, es decir, del intelecto. Aristóteles, en
oe
Kal1tEpl rT¡v ÜAllV E<J1'at. Dcó<; &v ró 1tro<; EXOV 1tOAA~<; cambio, preserva las formas, es decir, las ideas, pero ciertamente no separadas de la materia,
10 olwpopá<; &V aurol<; oüoT]<;; ncó<; yap tO tpÍ7tT]XU Kal tO al generarse desde fuera lo que proviene de dios. Los estoicos seguidores de Zenón afirmaron
oe
AEUKOV de; Ev, 1011 ~ev 1toa01l, t01l 7tOt01l onoe;; nroc; 6e que las ideas son nuestras concepc iones.
oe
tO 7tOre Kal ro 1tOU; n&e; 15Aro<; 7troe; EXOVta 1'0 XeeS
4.3 Alejandro de Afrodisia, in Top. 359, 10-16 (SVF 2. 329; loS 30D; FDS 709)
Kal 1'0 TIÉpual Kal ro EV AUKíep Kal 'AKaolwiq.; KaloAroS
TIroe; oE Ó )'jJóvoe; noo<; EXrov; OÜtE yap autOe; OÜ1'E ra EV Nuevamente, si el género está entre las cosas que son consecuencia de todas, la diferen-
15 aUTC9 t0 ypóvep, OÜtE rO. EV r<'9 1'67tep oür€ Ó 1'óno;;. To BE cia dentro del género tendrá una mayor extensión al ser ésta una de las cosas que son conse-
nOlElv 1[(:oe; 1troe; EXOV; 'End ouo' ó notrov nCúe; EXCúV, aMa cuencia de todos los seres. De este modo, se mostrará que tampoco el algo es género de todas
~laAAÓV nroe; nOlCÓv ~ OAroe; oü 1troc;, aMa nOlWV ~óvov' Kal las cosas, pues también habrá un género del uno que tiene la misma extensión [que el uno] o
Ó náaxrov 015 nroe; EXrov, aD..a ¡..uv..Áóv nroe; náaxCúv ~ OAroe; incluso una mayor, si efectivamente lo uno se predica de la concepción mientras que lo algo
7tÚOXooV [o&ro<;]. "Iaroe; 6' av ~óvov áp).lÓOEt Enl toÚ KEla8m sólo de los cuerpos y los incorpóreos, pero la concepción [no se predica] de ninguno de ellos
os
20 'TO (1[(1<; EXroV) Kal Enl rou EXEW ' Enl toU EXEtv ou según quienes afirman estas cosas.
7[(0e; EXOV, áMa EXOV. 4.4. Simplicio, in cat.l05, 7-21 (SVF2 .278; loS 30E; FDS 1247)
16 E1I:cl KQt Ciz. 17 01) 1t:OOS Gollwitzer : OUK WV BxUC : OUK av W / 1I:OIOV W: 1I:OI&V Henry· Ahora vale la pena investigar si habrá de decirse, en conformidad con quienes otorgan
1
Schwyzcr 19 áw60el Henry~Schwyzer, Bréhier: UPIlÓO€I<C> von Arnim I OÜtwo; del. Theiler, H-S realidad a las formas y los géneros, que estas cosas existen. En efecto, Crisipo también cues-
20 1I:Wo; €XOOV Henry-Schwyzer: 11:00'; €XOV von Amim, Bréhier I hoov Henry·Schwyzer: BXOV von tiona, respecto de la idea, si habrá de decirse que es un esto. Y debe tomarse en cuenta la
Amim, Bréhier / ~ x.
convención entre los estoicos respecto de las cosas cualificadas genéricamente: cómo, según
ellos, se aplioan los casos, cómo las entidades comunes son tildadas por ellos de nada y de qué
manera surge, debido a su ignorancia de que no toda substancia significa un esto, el sofisma
del Nadie por la gramática de la expresión. Por ejemplo: "si alguien está en Atenas, no está en
Megara<; el hombre está en Atenas, por 10 tanto, el hombre no está en Megara>". En efecto,
el ser humano no es alguien, pues el [ser humano] común no es alguien. Sin embargo, en el
argumento lo tomamos como alguien y es por esto que el argumento tuvo este nombre,
habiendo sido llamado "el argumento Nadie". Lo mismo [ocurre1 también en el caso de este
sofisma: "lo que yo soy, tú no eres; yo soy un ser humano; por consiguiente, tú no eres un ser
humano". En efecto, también en este sofisma, los términos "yo" y "tú" se predican de indivi-
duos, pero "el ser humano" de ninguno de los [seres humanos] particulares. Por tanto, la
conclusión paradójica se dió por causa de que trató un 110 algo como algo.
84 Capitulo 4 Los universales 85

4.5 Siria no. in metaplr. \05,19-30 Y 106, 5-8 (SVF 2.364 & 3 Arch. 13; LS 30H; FDS interpretación se ajusta bien a ellas. Terminamos con la formulación de una dificultad en la
318A) teoría estoica.
Sin embargo, para que no perdamos el tiempo discurriendo sobre una historia que es cla~ La teoría de Zenón aparece en los textos 4.1, 4.2 Y 4.3: los universales son meras concep-
ra, debe mencionarse contra él [se. Aristóteles] un argumento acerca de Sócrates, Platón, los ciones (MO~).lata), los cuales, dentro de ta ontología estoica, son entidades inexistentes
parmenídeos y los pitagóricos, de que, por lo tanto, las formas no eran introducidas en com- (aVU1tápKrou~) que no son ni siquiera un algo (!l~) . Según el testimonio de Siriano en 4.5,
pañía de estos hombres divinos para el uso de convenciones respecto de los nombres, como lo (Jeantes Qarece haber aceptado esta postura sin cambios. Una manera de entender esto es que
creyeron Crisipo, Arquedemo y posterionnente la mayoría de los es toicos (pues, en virtud de los universales de Zenón y Cleantes no son absolutamente nada. En oraciones como "el ser
varias diferencias, las formas se distinguen por sí mismas de las cosas que se predican por humano es un animal racional mortal", el término sujeto "El ser humano" carece totalmente
convención) . Tampoco es el caso que [las formas] subsistan en la mente de modo análogo a de referente. Esta línea interpretativa, de tipo nominalista, es la más común entre los estudio-
los bien consabidos decibles, según Longino optó por cons iderar. En efecto, nada en absoluto sos de la ontología estoica y aparece con distintos grados de desarrollo en Zeller 1844-1852,
subsiste en la mente si efectivamente lo subsistente es carente de existencia, pues ¿cómo vol. 3.1: pp. 80-81; Prantl I855 -70, vol. 1: pp. 427-433; Stein 1888: 276-300; Brochard 1912:
podría una misma cosa ser pensable y, a la vez, subsistente? Según ellos [se. Sócrates, Platón, 221-224,235-238 Y 242-246; Couissin 1927: 390; Graeser 1975: 84; Forschner 1981: 74-81;
Parménides y los Pitagóricos], las ideas tampoco son concepciones, como posteriormente lo Inwood 1985: 204 y Sorabji, 2005, vol. 3: 129 y 147. Sin embargo, hay otras dos interpreta-
ha afinnado Cleantes y ni siquiera subsisten en la mente en conformidad con las ideas concep- ciones alternativas: por una parte, la de David Sedley (en Sedley 1985 y Long-Sedley 1987:
tuales, como [sostiene] Antonino al mezclar la opinión de Longino y la de Cleantes. [ ... ] vol. 1, 181-183), quien atribuye a Zenón y Cleantes una forma de conceptualismo similar a la
También se deja engafiar el peripatético Boeto por estas instrucciones de Aristóteles, al llevar que sostienen algunos empiristas británicos, y, por otra, la de Victor Caston (en Caston 1999),
las formas hacia lo mismo que las [concepciones] genéricas, junto a quien es razonable ub icar quien argumenta que ellos adoptaron una [onna de realismo. De acuerdo con Sedley, si bien
también a Cornuto, al haberse dejado llevar, él también, no lejos de esta doctrina. los universales esto icos no son absolutamente nada, somos capaces de representarnos univer-
sales en nuestra mente, de modo análogo a cómo, si bien no hay sirenas en la realidad, somos
4.6. Sexto Empírico AM 11. 8-11 (SVF 2. 224; LS 30!; FDS 629) capaces de formamos representaciones mentales de sirenas. Por consiguiente, el conceptua-
En efecto, los escritores técnicos afirman que la definición se distingue de la [proposi- lismo que Sedley atribuye a los estoicos es un tipo de nominalismo que, además, aplica una
ción] un iversal izable por la mera la sintaxis, al ser lo mismo [que ella] en cuanto a su fuerza. teoría sobre la formación de representaciones de particulares ficticios como las sirenas, al
Esto es verosímil. En efecto, el que afuma "El ser humano es un animal racional mortal" dice caso de los universales. Según Caston, en cambio, nuestras representaciones de universales no
lo mismo en fuerza que el que afirma "Si algo es un ser humano, es un animal racional mor- carecen de un objeto intencional: contrariamente a lo que sostiene la lectura nominalista-
tal", aunque difiera fonéticamente [este segundo enunciado del primero]. El que esto sea así, conceptualista, es falso que no hay nada en la realidad que sea representado por ellas. La
es evidente a partir del hecho no sólo de que la [proposición] universalizable es capaz de única reserva, sostiene Caston, es que su objeto es puramente intencional, es decir, un objeto
abarcar los casos particulares, sino también de que la definición engloba todas las especies del que no existe independientemente de las representaciones que tengamos de ellos. Los univer-
definiendum, por ejemplo, la de ser humano, todos los seres humanos específicos, la de caba- sales, al igual que las entidades ficticias en general, dependerían totalmente de nuestras repre-
llo, todos los caballos. Al subsumirse un solo caso falso, ambos quedan impugnados: tanto la sentaciones para existir y, por ello, estarían dotados de una existencia disminuida. Pero no por
[proposición] universalizable como la definición. Ahora bien, así como éstas divergen entre sí ello son nada como sostiene la lectura nominalista·conceptualista. Son objetos intencionales
en cuanto a la fonética, pero son las mismas en fuerza, de este mismo modo, afirman, la divi - que existen aunque sea en un sentido débil y disminuido, al ser totalmente dependientes de la
sión completa es universal en fuerza, pero se distingue sintácticamente de la [proposición} mente. La lectura nominalista-conceptualista, en cambio, argumenta que nuestras representa-
universalizable. En efecto, la [clase) dividida de esta manera: "de los seres humanos unos son ciones de universales no tienen ningún objeto en absoluto, ni siquiera uno puramente inten-
griegos y otros bárbaros" dice algo igual que "si hay ciertos seres humanos, son o bien griegos cional.
o bien bárbaros", pues si hubiera de encontrarse algún ser humano que no fuera ni griego ni En cualquier caso, los estoicos sostienen que podemos tener representaciones de univer-
bárbaro, necesariamente queda impugnada la división y se vuelve falsa la [proposición] uni - sales. De hecho, a las representaciones de universales, algunas fuentes las llaman "presenta-
versalizable. Por ello mismo también 10 que se afirma de este modo "de los existentes, unos ciones genéricas" (texto 6,5) y otras ·las clasifican como un tipo de concepto (E'wOla), a saber,
son bienes, otros males y otros son intermedios entre éstos" es virtualmente, según Crisipo, ta l el llamado "ficción" (cpávTUO').la). ¿Cómo sería posible representarnos un universal si, como
como [una proposición} universalizable del siguiente tipo: "si algunas cosas son existentes, afirmar la interpretación nominalista, los universales no son absolutamente nada? Una analog-
son o bienes o bien males o bien indiferentes". Sin duda, tal [proposición] universalizable es ía a la que ya nos referimos podría ayudarnos a entender esto. Así como puedo representarme
falsa al subsumirse bajo ell a algo falso. una sirena, aunque las sirenas, junto con todos los particulares ficticios, no son un algo (al
COMENTARIO menos en la opinión de algunos estoicos, cf. Brunschwig 1988: 99-103 y nuestro comentario
En este último capítulo sobre la ontología estoica, nos ocupamos de su teoría de los uni- en el capítulo 2), así también puedo representarme un ser humano genérico, aunque éste, por
versales. Por "universales" entendemos las entidades genéricas a las cuales pretenden referirse ser un universal, tampoco sea un algo. En ambos casos, las representaciones mismas son
términos singulares como "el ser humano" cuando fungen como sujeto de predicación en perfectamente reales, pues, según la epistemología estoica que presentamos más adelante en
oraciones como "el ser humano es un animal racional mortal" . Empezamos con una breve el capítulo 6, todas las presentaciones, incluyendo los conceptos, son estados materiales de mi
descripción de la interpretación tradicional y más difundida de la teoría estoica sobre estas alma que consisten en impresiones fisicas sobre su hálito (textos 6,1 y 7.10). Sin embargo, el
entidades. Enseguida, analizamos en detalle las princ ipales fuentes para mostrar que esta objeto intenc ional de mis representaciones de universales o de particulares ficticios, es decir,
aquello que ellas representan, no es nada (según la interpretación nominalista) o al menos, no
86 Capítulo 4 Los universales 87

algo que pudiera existir independientemente de las representaciones mismas (según la inter- falsas cuando no es asÍ. Pero, en la medida en que no existe un actual rey de Francia, el su-
pretac ión realista). Sobre la base de esta comparacióu, podemos incluso reformular la analog- puesto sujeto de estas dos oraciones no cae ni en la extensión del predicado Calvo ni en la del
ía anterior del modo siguiente; una imagen de una sirena puede ser perfectamente real (pién- predicado No-calvo . Es por ello que estas oraciones, carecerían de un valor de verdad. Pero
sese en el óleo de Leighton "El pescador y la sirena"), aunque la sirena misma no lo sea; esto representa una violación del principio de bivalencia. Para evitar esta consecuencia inde-
análogamente, si bi en mi representación del ser humano genérico es también perfectamente seable, se podría admitir en la ontología, como lo hace Meinong (1904), la presencia de obje-
real, no lo es su objeto intenciona l, a saber, el ser humano genérico. tos no-existentes que puedan fungir con referentes del término anterior, en este caso, un actual
Ahora bien, si para los estoicos los universales no son nada, como lo afirma la interpreta- rey de Francia. La propuesta de Russell es di stinta: para que estas oraciones no violen el
ción realista ¿cómo se generarían, según ellos, nuestras representaciones de universales? Aquí principio de bivalencia, se las debe de tratar como oraciones existenciales cuyo sujeto grama-
también conviene establecer una analogía entre los particulares ficlicios y los universales. tical no funciona, desde un punto de vista lógico, como un término singular genuino sino
La teoría estoica general sobre la formación de representaciones aparece en cuatro textos como predicado. Por ejemplo, " El actual rey de Francia es calvo" se analizaría como: hay un x
incluidos en el capítulo 6: 6.2, 6.3, 6.4 Y 6.5. En 6.3, se hace patente que los estoicos estudia- tal que (i) x es actualmente rey de Francia (ii) para todo y, si y es actualmente rey de Francia,
ron en detalle la formación de presentaciones que representan entidades ficticias. Prueba de y = x, es decir, x es el único rey de Francia (cláusula de "unicidad"), y (iü) x es calvo. For-
ello es que distinguieron por lo menos tres casos: ciertas ficciones se piensan "por analogía" malmente:
como en el caso de Ticio y el Cíc lope, otros "por transposición", como los ojos en el pecho. (2) 3x [(Fx & (y) (Fy ---> x~)) & ex]
Otros más, en cambio, "por composición" por ejemplo el hipocentauro. En el primer proce-
Puesto que no hay actualmente un rey de Francia, esta oración no carece de valor de ver-
dimiento, se magnifica el objeto conservando las proporciones elltre las partes, en el segundo,
dad sino que es falsa. Un problema análogo pudo haber preocupado a Crisipo en el caso es-
se cambia el lugar de una o más partes sin afectar su estructura general, en el tercero se reor-
pecífico de los universales. Consideremos una oración como:
denan las partes de tal modo que se altera su estructura general. Pero 6.3 110 se ocupa del caso
específico que nos interesa aquí, el de los universales. ¿Cuál podría ser el procedimiento en (3) "El ser humano es griego".
este caso? Una posib ilidad, sugerida en 6.4, es un mecanismo mental de abstracción que, a Pero supongamos, junto con Zenón y Cleantes, que no hay un ser humano genérico. Si es
partir de la observación repetida de casos particulares semejantes entre sÍ, despoja a los parti- así, (3) no es verdadero ni falso pues el sujeto de (3) no cae ni bajo la extensión del término
culares de las diferencias que los distinguen entre ellas y, enfocándose únicamente en los "griego" (o predicado ser griego) ni bajo la de su opuesto " bárbaro" (o predicado ser bárba-
atributos comunes en que se funda la semejanza que los une, elabora una representación ro). En cambio, supongamos que, siguiendo a Crisipo. el verdadero significado de (3) es la
menta l de dichos atributos. Como lo señala Sorabji (2005: vol. 3, 138-141), esta teoría de proposición:
corte aristotélico tuvo fuertes repercusiones en la epistemología de filósofos antiguos poste-
(4) (x) (si x es un ser humano, x es griego).
riores a él.
Hasta aquí nos hemos ocupado de la teoría estoica de los universales en la versión que Según puede observarse, (4) tiene un valor de verdad, pues es simplemente falso que to-
parece tener su origen en Zenón y Cleantes. Sin embargo, el pensamiento estoico sobre los do ser humano sea griego. Este método de análisis, permite asignar un valor de verdad deter-
universa les parece haberse modificado con el tiempo, a l buscar reso lver problemas que la minado a cualquier oración cuyo sujeto gramatical pretende referirse a un universal real. Pero,
versión original encontró. Una versión que se apalia de la original en este senti do es la de en principio, también podría funcionar cuando el término singular pretende referirse a un
Crisipo. De acuerdo con 4.5, la versión de Crisipo y de otros estoicos posteriores que lo si- particular como el actual rey de Francia. En efeclo, el análisis de Crisipo permite dotar de
guieron es distinta de la de Zenón y Cleantes, pues empiezan a introducirse "para el uso de valor de verdad a una oración como "El actual rey de Francia es calvo". En la teoría de Cris i-
convenciones respecto de los nombres" (1rpO~ t~V xplio'tV tli~ trov ÓVO~¡(itrov cruvT]e¡;da~). ¿Qué po, el verdadero significado de esta oración sería:
significa esto? Según 4.6, se sugiere que estas convenciones so n aquellas que rigen el uso de (5) (x) (si x es el actual rey de Francia, x es calvo).
términos singulares en las definiciones. Para tomar el ejemplo de 4.6, Crisipo hablÍa sostenido
Es preciso advertir que, por tratarse de una cuantificación universal, (5) es incapaz de
que el enunciado A "El ser humano es un anima l racional mortal" significa lo mismo que el
capturar un aspecto importante del significado de la oración "El actual rey de Francia es
enunciado B "Si algo es un ser humano, es un animal racional mortal " a pesar de que A y B
ca lvo", a saber, que hay un y sólo un individuo tal que ese individuo es el rey de Francia y es
difieren entre sí sintáctica y fonéticamente. En otras pa labras , A y B expresarían una misma
calvo. En cambio, este aspecto aparece claramente reflejado en el análisis russelliano gracias
proposición (axioma), la cual constituiría su significado. Dicha proposición sería la cuantifi-
al cuantificador existencial de (2) y su cláusula de unicidad.
cada universalmente ("uni versalizable": katholikón):
(1 ) (x) (si x es un ser humano, x es una anima l racional morta l) En cualquier caso, tanto el método de Russell como el de Crisipo permiten asignar un va-
Ninguna de las fuentes indica cuál era el objetivo de la teoría de Crisipo: ¿qué problema lor de verdad determinado a oraciones que aparentemente violan el principio de bivalencia en
filosófico pretendía resolver? A título de conjetura, podríamos pensar que se trata de un pro- virtud de que su sujeto gramatical -"el actual rey de Francia" en "El actual rey de Francia es
blema análogo al que preocupó a Russell al formular la versión clásica de su teoría de las calvo" y "el ser humano" en "el ser humano es griego"- carece de referente. Tanto Russell
descripciones (Russell 1905, cf. Neale 1990 y Ludlow 2007). Pensemos en un término singu- como Crisipo argumentan que, en rea lidad, la estructura lógica de estas oraciones es distinta
lar como "El actual rey de Francia". Dado que no hay un actual rey de Francia y dicho térmi- de su estructura gramatical. En particular, en esta estructura lógica, las expresiones "el actual
no, por consiguiente, carece de referente, las orac iones "El actual rey de Francia es calvo" y rey de Francia" y "el ser humano" no son rea lmente referenciales sino predicativas, tal como
"El actual rey de Francia no es calvo" carecerían de va lor de verdad. En efecto, oraciones puede apreciarse si atendemos a la estructura lógica de las oraciones: hay un x tal que x es
predicativas como éstas son verdaderas cuando el sujeto cae bajo la extensión del predicado y actualmente rey de Francia, x es el único rey de Francia y x es c~lvo, por una parte, y para
88 4 Los universales 89

todo x si x es un ser humano x es griego, por otra. Gracias a que en estas estructuras lógicas Cabe, sin embargo, hacer una aclaración importante. La idea de que una misma cosa
"el actual rey de Francia" y "el ser humano" no son referenciales, sino predicativas, las ora- puede estar simultáneamente en dos lugares distintos es, de hecho, aceptada por los estoicos.
ciones tienen un valor de verdad definido. Sin duda, Crisipo y Russell se ocupan de clases Como vimos en el capítulo 3, ellos consideran, por ejemplo, que las cualidades son entidades
distintas de oraciones (oraciones cuyo sujeto gramatical pretende referirse a universales, en el corpóreas capaces de distribuirse a lo largo del cosmos sin por ello perder su identidad. En
caso de Crisipo y oraciones cuyo sujeto gramatical pretende referirse a particulares, en el caso cambio, el sofisma del Nadie parte del supuesto implícito de que una misma entidad no puede
de Russell). Y su manera de entender la estructura lógica de las oraciones problemáticas estar simultáneamente en dos lugares distintos. Habida cuenta de que este supuesto es uno que
también difiere sustancialmente (como proposiciones cuantificadas universalmente en el caso Platón parece aceptar (en Parménides 131 B-C, por ejemplo, Platón deja muy claro que es
de Crisipo y como proposiciones cuantificadas existencialmente en el caso de Russell). Pero paradójica la idea de un objeto simultáneamente presente en lugares distintos) lo que podría
en ambos casos la estrategia genera l es la misma (ambos argumentan que, desde el punto de estar tratando de mostrar el sofisma del Nadie es que es absurdo, no en general, sino para el
vista lógico, las expresiones que funcionan como sujeto gramatical no son referenciales, sino propio platónico, sostener que existen entidades genéricas, pues esta tesis lleva a una conclu-
predicativas), el resultado es equivalente (ambas clases de oraciones tienen un valor de verdad sión absurda si se parte del supuesto, aceptado por Platón, de que una misma cosa no puede
definido, aunque distinto en cada caso: falso en Russell y verdadero en Cris ipo) y, por ende, simultáneamente en lugares distintos.
ambas propuestas poseen el mismo de grado de éxito como soluciones a la dificultad inicial Para terminar, es preciso señalar una posible tensión en la metafisica estoica, original-
con la cual pretenden lidiar (la dificultad de que ambas clases de oraciones parecen constituir mente puesta de manifiesto por Charles Kahn (en Kahn 1969: 165-166). En efecto, la idea de
una excepción al principio de bivalencia). que los universales no son nada parece contradecir la tesis, también sostenida por los estoicos
¿Cuá l es el lugar de la teoría de los universales de Crisipo dentro de la historia del estoi- a través de su teoría de las cualidades, de que existen cualidades comunes, las cuales se en-
cismo? Su originalidad parece radicar en intentar hacer compatibles el nominalismo- cargan de "cualificar comúnmente" a individuos particulares. Según vimos en el capítulo 3,
conceptualismo de Zenón y Cleantes con el principio de bivalencia, el cual es una pieza clave los individuos particulares, como Sócrates, suelen estar cualificados tanto peculiar como
de la epistemología y la física estoica. Pero la versión crisipiana no pretende en absoluto comúnmente en virtud de poseer, por un lado, cualidades peculiares (gracias a las cuales
sustituir o corregir el nominalismo de Zenón y Cleantes. De hecho, Crisipo toma de ellos la distintos individuos de una misma especie se diferencian entre sí, por ejemp lo, Sócrates de los
tesis de que los términos singulares genéricas como "El ser humano" carecen de referente en demás seres humanos) y, por otro, cualidades comunes como la belleza (gracias a las cuales
el sentido fuerte, es decir, en el sentido de que pudiera denotar una entidad determinada que distintos individuos son de una misma especie). Estas cualidades comunes, como 10 indica el
fuera sujeto de predicación y portadora de propiedades como ocurre con las entidades singula- texto 4.1 (cf. 8.7), son el referente de los llamados "apelativos" o "nombres comunes" y son
res comunes como Sócrates o el actual presidente de México. A lo mucho sería posible, corno porciones del hálito cósmico que se propaga a través de la totalidad del cosmos y se difunde
ya vimos, representarnos un ser humano genérico en ese sentido fuerte. El testimonio de en las distintas entidades corpóreas con mayor o menor intensidad. Por ejemplo, la belleza
Siriano en el texto 4.5 también alude a las posturas de Longino, Antonino y Comuto, acerca como cualidad común se difundiría con mayor intensidad en Afrodita que en Elena de Troya.
de las cuales no se sabe prácticamente nada más sino que son variaciones de las de Zenón- En cuanto cuerpo, la belleza y cualquier otra cualidad común, es un algo dentro de la ontolog-
Cleantes y de Crisipo Ccf. Frede, 1990 y Dillon-O' Meara 2006, p. 196 n. 149). La postura de ía estoica. Nótese también que las cualidades comunes son entidades genéricas en el sentido
Longino es parecida a la de Crisipo, por identificar los universales con decibles, y aparente- de que se identifican con aquella cosa que está presente en todos los individuos de una misma
mente cercana también a un cierto tipo de conceptualismo, por hacer de los universales enti- clase (por ejemplo, tanto en Afrodita como en Elena). Por último, cabe observar que, para los
dades que dependen, en un sentido no especificado en el texto, de nuestra mente. Lo mismo estoicos, una cualidad común puede estar simultáneamente en dos cuerpos que se hallan en
cabe afirmar de la postura de Antonino quien sostuvo que los universales son entidades con- lugares distintos (Afrodita y Elena), sin que por ello haya ningún misterio al respecto. En
ceptuales que subsisten en la mente. Cornulo, por su parte, parece haber adoptado una postura cuanto porción del hálito cósmico, una cualidad común como la belleza es un cuerpo elástico
similar a la de Zenón, al poner énfasis en el carácter general de los universales e identificarlos que se encoge y estira y, por ello, puede, en principio, abarcar físicamente la totalidad del
con "[concepciones] genéricas". cosmos y penetrar cuerpos individuales mezclándose con ellos. En este sentido, una misma
¿Qué pudo haber motivado a lo s estoicos a sostener que los universales no son algo? El cosa, la cualidad común, está presente en varios lugares distintos.
argumento atribuido a Crisipo en 4.4 (cf. texto 10.3) responde esta pregunta. El argumento es Sin embargo, la identificación de las cualidades comunes con entidades corpóreas parece
simplemente una reducción al absurdo de la idea de que los universales son algo. No pueden entrar en conflicto con el nominalismo estoico respecto de los universales. En efecto, es jus-
serlo, afirma Crisipo, porque, si lo fueran, entonces el ser humano sería alguien y esto condu- tamente en su calidad de entidades genéricas que se niega a los universales el estatuto de
ciría a una conclusión supuestamente absurda. El razonamiento se centra en un ejemplo: si el "algo". En otras palabras: la teoría estoica de las cualidades parece postular entidades genéri-
Ser Humano (u Hombre) es alguien, no puede estar a la vez en Atenas y Megara, pues algo no cas, mientras que la teoría estoica de los universales parece exclu;r tales entidades de la onto-
puede estar en dos lugares a la vez; por lo tanto, si el Ser Humano está en Atenas, no está en logía. Aunque, en general, la segunda parece haber sido el resultado de un largo y cuidadoso
Megara. Pero esto es lo que es absurdo. Aunque 4.4 no señala por qué es absw'do, la razón proceso de reflexión sobre la metafísica platónica, y aunque aparentemente descansa sobre
parece ser que el Ser Humano -en cuanto entidad genérica presente en cada una de sus instan- fundamentos sólidos, esta tensión en la teoria estoica de las cualidades - tensión que los estoi-
cias- debería estar presente en cualquier parte donde haya seres humanos, incluyendo Mega- cos mismos no parecen haber percibido- nos parece en gran medida insalvable.
ra. Pero es to es justamente lo que la conclusión niega y, por consiguiente, lo que la haría
absurda habida cuenta del hecho empírico de que hay seres humanos en Megara. Por tanto, no
debe tratarse a las entidades genéricas, como algas; en este caso, como personas.
Los universales 91

cosas del mismo tipo : "aquéllas [se. las ideas: ai ¡Mal] abarcan en límites definidos la generación de
Textos Anotados cosas ilimitadas" (SKElVat TWV o.nEíprov cv 1tÉpao"IV &plCJ)lévou; n)v yÉVEOlV nEpiA(l)lpávouow).
8 áV\)náp1C!ou~ dVOl Cf. 2.12 : los oünva. ("nadas") no subsisten en la mente (a:vunóota.ta tfi ó lavoí~).
Los universales 9-10 ~}.lru;, l WV M it1"ooo¡;;rov, O:~ o~ n:pO<J11yopía~ KaAOOO1, nryX.áVEIV. Un apelativo es una palabra que
denota una cualidad común (cf. 8. L flÉpO~ ).Ó)'ou Oll)loivov ICOIvt)V rrolótr¡ta) y el pos ib le significado de
esta afirmación es que somos "portadores" de los apelativos en caso nominativo porque, si bien somos
individuos, también estamos cualificados comúnmente (cf. nuestro capítulo 3, comentario).
4.1. E,tobeo, EcI.I.136, 21-137, 6 (SVF 1. 65; LS 30A; FDS 316)
Zi]vrovcv.; <Kal t rovan' CtlHou>.Ta EvvOlÍJ.lOtét 4.2. Aecio, 1.10.3-5 (SVF 1. 65 Y 2.360; FDS 317)
QlCtOl ,.llln: tlva Eiveu ~lÍtE 1IOlét, waavEl oÉ n va KaL m..álrov xrop\cr'ta~ n,¡; Ü).,llr; oucría¡; t ar;
rocravelnoul <pavráo).lCtw I./fUxíl~· terino ór; Ú1[O t&v ap- rOÉar; únola~lpávsl, Ev Wtr; vo~~aol Kal 'tair; q¡avracriOlr;
'tou Bsou, l"oUTé<TIll"OU vou, Ú<pS<TIoooar;.
xaírov ioéa~ 1tpocrayopcúf:crOal. T&v yap Ka'!cl lO. Moli-
s ¡..tetra un:01tl1ttóvrrov clveu 1"ac; i8¿m;, otov av9pcimoov, APtO'tOTéÁllr; o' clOll ~ a.nÉll1ls Kal iBtoo;, ou ~~V KSXro-
tmrwv, K01VÓtEpOV atJrElv návrrov t rov ~c9ú)v KCtt t&v 5 plOl'Éva, .~, ~A~" + gsOJ YE)'OVoo, .6 {mo w(; 9'0(; +.
dAA.rov 6nócrrov MyOlJ01V loéUl; ctvat. Taúwc; BE Dl 1:1"00- Oi (bto ZtlVWVO~ Ll"C01KOl Ewo~~Q'[a ~~ét€pa '[(J.~ loéoo;
tKOL CjHAÓOQ(poi <paow avunápK1our; EtVl1t Kul trov IlEY 6q¡aO"av.
¿vvorUlátrov J.leté;(etv ~).léir;, 1"&V OE 1ttmO'Ecov, élr; ó~ npoa- 5 f.~W YEyoVW~ tO uno toí) 8eoí) E: corrup. indoedd. (006' € bCÓV Cl~ toO yEyOVÓtO~ l:l1tO 9EOO Wytten -
1o T]yopí~ KCtAüu01, ruYXáVE1V. bach : f.f,' rov yCYOVéVUl tO ¡;;!oonOlr¡9ÉV Usencr) .

I KCtt n'Ov 6n:' o\)''[oil add. Diels 2 epam F : Cj)llcr\ P 3 &aavd XOI&: Iacobs : cll~ lív e1nOl FP 6 abt€lv 4.3 Alejandro de Afrodi,ia,;n Top. 359, 10-16 (SVF 2. 329; LS 30D; FDS 709)
Meineke : dm, FP 7 ,aúrac; Meineke: taína FP. nérJ...lv el tO ytvD¡;
La tesis de que las ideas son concepciones se atribuye a Zenón en este pasaje y a Clcantes en el texto ~~ tOOV 1tcrmv f.1to¡.tévrov Etll, E<TIat [yap] aut ou &nI 1tA.éov ~ Otm.popa oncrú
4.5, línea 10. Para un texto paralelo en que también se defin en los SWOtlflata en términos de ¡pavrácrflata yE trov 1téim 10ie; O,)OlV En:OJlÉVrov. OÜtro OEIXBtlOEtOl JlT)06 10 TI ytvcx;
cf. DG 400, 26-30 (aunque DO es claro que la definición que aperece en este texto de DG sea estoica y, si ov Trov 1tMOW· ccrtat yap Ka t TOU Évo¡; yÉVO¡; ~ En' 1alle; ovroc; ami9 ~
lo fue ra, no expresaria una concepción apegada a la ortodoxia. Cf. Long-Scdley 1987: vol. 2, 185). 5 Kal ht1. 1tAtov, El yE tO JlSv Sv Kat Kata 'tou tvvo~}.lal0¡;, 10 8E 'tI Ka'ta
1 <ml loov o.n' «ÓlOU> Cf. texto 4.5 , linea 10: EvvoiU.lará Eicr¡ a i ¡Mal, roe; K.4Ó:v6r¡~ Ücr1EPOV ¡;;fplJKIN. }.lÓvrov crw~ál(.ov Kal acrwJlá'twv, 10 oe €vvóT)Jla Jllloén:pov TOÚlroV KOTa
3-4 rauta Of. \)no l"(ÓV apxa írov ioéa; rrpooayopwwOaa En Parménides 132 B-C, Platón ya había explo- 'toUr; l"Uiha Myovrae;.
rado la pos ibil idad de iden lifi car las formas (d'ór¡) con concepciones o " pensamientos" (vOllI.lara) identi- 2 yap secl . Wallies 5 twOtlflatCX;] EvO~ VOtl¡lOTCX; B.
ficando estos pensamientos con una cierta clase de representaciones mentales de objetos. Respecto de los
votl¡·wra Platón afi rma que, si bien sólo se dan dentro del alma (OUOCl)lOO ¿OJ,o(h ~ €v \llUxai~) , aquello Para un texto paralelo a éste, cf. 6.13 . Este pasaje se refiere a Aristóteles, Top. 4.6 124a26.
que representan es algo eú sl enre (son "de algo existente": !lv6~ 0V10~, 132 Bll -C2). La diferencia entre
esta postura y la que parecen adoptar Zenón y Cleantes radica en que ellos afinn arían que las concepcio- 4.4. Simplicio,;/I c.t I05, 7-21 (SVF 2.278; LS 30E; FDS 1247)
nes (evVOtl~Wt(l) no son nada en absoluto (ni siquiera objetos mentales). Caston 1999: 176-192 interpreta 'A~tov DE ~T)'teiv Kanl: mue; u1t6<J't(lmv o l06vl"Ue; toie; e'tOEOlV Kal yÉVEO"tv
de forma di stinta la postura de Zenón y Cleantes, al argumet1tar que, al igual que los v0tl¡lClta de este ei pT)e~oEtOL TÚOS erVato K(tI yap Kal Xpúm1t1tOe; a 1tOpti m:pl tilr; ioéae;,
pasaje del Parménides, los ewotl )lo'ra de Zenón y Cleantes son una cierta clase de entidad, dependientes el 't601:> 'tl pT)e~O"El"Ut. ouJl:n:apaAT)mÉov os Kal 't~v OUVtlOEiCtv T&V LtrolK&V
de la mente ("intentional objets of thought"). En este sentido, la postura que Caston atribuye a Zenón y
1tepl trov yevnc&v 1tOl&V, 1tror; ai moocrete; Km' amoue; 1tpoftlÉpov'tal, Kal
Cleantes respecto de los universa les es realista, aunque se trate de un realismo débil, y no nominalista
como sostiene a mayoría de los estudiosos de este problema. Una tercera in terpretación es la de Sed!ey 5 1tOOe; oünva ta KOlVa nap' au'toic; AkyEtOl, Kal 01troe; napa. nlV ayvOlav toi)
( 1985) y Long-Sedley ( 1987), quienes les atribuyen una postura conceptualista similar a la de los /l~ mioav ouoíav TÓOE 11 OT]/laívetv Kal t O 1tapa 'tov O,)nv cróqaoJla yív€'tat
en:piristas britá~icos: "far fro m being prior to particular men in arder of being, as Platonism he Id, [the 1tapo. TO crx1l JlU Tfjc; ).1~fX.oC;, oiov 'El Tie; €<TIIV Ev A8ijvat¡;, olnc EcrtlV Ev
uni versal man] IS mercly a mental construc! compounded out of experiences of pre-existing individual
men, and corresponding to nolh ing in reality" (Sedley 1985: 89, cf. Locke, An essay concerning human
MeyápOl~ <Cév9pronoe; oe E<TItV 6v A8i]vatc;· OVK apa €<TItV lív9pro1toC; Év M syápOH;>" Ó yo.p
lívepw1tD¡; ov TiC; EcrtlV· 0-0 yáp E<J1W 'Tlr; Ó KOlV&;·
IInderstanding 3.3.1 1). No es del todo clara la diferencia entre la interpretación de Caston y la de Sedley
10 roe; 'ttvo. oe aUTov ü áPOIlEV tv t~ MYr(9, Kal 1tapa Touro Kat tO ovoJla
exc~p to por el hecho de que, a diferencia de Sedley (1985: 87), Caston sostiene (1) que las concepciones
estOIcas son algo, 11 (Sed ley argumenta que no son ni algo ni nada sino cuasi-algas, oün va, término que toiho EOXEV Ó AóyoC; Omu; KAllBEia¡;. 10 o-o'tO & Kal bd rouas 'tOu
ap~rece en algunas fue ntes como 2. 12 y que Caston traduce como "nada") y (2) que, en los estoicos, no oé
O"oq¡ío¡.tal"óe; E<TIIV' 'o €roo eiJlI, en) OUK ET·lívOpro1toc; mJ.lI qm· a v9pro1tOC;
eXiste una categoría ontológica de cuasi-algas distinta de la de los algas y de la de la nada (1 999 : 158- lipa oU OUK d' . Kat y a.p he) 'tOÚtOU tOÓ O"O<pícrlla'toc; ro j.l6v E:yOO Kut crú
165). o
€nll&v (hóJ.lrov AÉ)'etat, & livOpro1toc; be' ouoev\ 'trov Ev ¡.tipn -yi:yovev
4-5 T wv yap KOta la Cw0tlflO,ra unom1ttóvrrov ¡;;tvOI ra~ 16ta~ Es decir, los estoicos pretenden que sus 15 o,)v ~ 1tapayroYlÍ, OtÓ't1 T~ ou n v1 roe; nv1. €x.P~oa'to.
eWOtlllata tienen la misma extensión que las ideas tradicionales. Cf. el texto 4.2 y DG 6 15, 12- 16. Para
un aspecto de la concepc ión que tenía Crisipo de las ideas tradicionales, cf. Proclo, in Euclid. 395 (SVF 5 oü in ras. L 8 Cív9pw1t~ Of. 60tlV sv Aatlval~· OUK apa €O"n v avepro1t~ f.V MEyápm<; suppl. Kalb-
2.365) donde se indica que, para Crisipo, la extensión de los universales tradicionales -al igual que la de fleisch 14 clx;; nvl] ouorn K.
los teoremas geométricos- es ilimitada en el sentido de que cada idea aba rca un nú mero ilimitado de
Sobre el sofisma del Nadie, cf. 10.3, el escolio en Filópono, in cal.72 así como Elías, in cal. 178, 1-1 2.
Estos dos últimos textos sugi eren que el sofi sma pudo haber tomado su nombre del conocido episodio de
92 Capítulo 4 Los universales 93

la Odisea en que Ulises engaña a Polifemo (9.366-460). Como bien lo observan Long y Sedley (1987: 8 Aoyytvo<; Parece tratarse del Longino de fines del siglo 11 d.C, posible autor del tratado De Sublimita-
vol. 2, 183), el problema parece ser distinto en cada caso: en el argumento estoico se usa el término te, estudiante (al igual que Plotino) de Amonio y profesor de Porfirio, quien se refiere a él en diversas
"algo" para referirse a una cosa que en rcalidad no es nada (el ser humano genérico), mientras que en ocasiones en Vita Plot. (cf. 14, 19,20 Y 21). Contra Plotino, quien tomó del platónico Numenio la tesis de
Homero se usa el término "nada" para nombrar a algo (Ulises). E l sofisma del Nadie tiene un antecedente que las formas platónicas no son más que los pensamientos del intelecto divino (cf. Enn. 5.5), Longino
importante en la escuela megárica en argumentos diseñados por Estilpón contra la teoría platónica de las sostuvo paradój icamente que tales ideas existen fuera del intelecto sin por ello ser anteriores a él (porfirio,
formas. Al respecto, ci: DL 2.119. Vita Plot. 19~21). Según Michael Frede (1990: 92~96), la tesis que Siriano atribuye a Longino en este
texto ("[las formas] subsisten en la mente de modo análogo a los bien consabidos decibles") es usada por
3 1"ÓOC TI TéOl1ino técnico del capítulo 5 de las Cat, de Aristóteles para referirse a los sujetos de predi- Longino para resolver esta paradoja. La tesis de que los AElcrá "subsisten en la mente" aparece 8.3: los
cación por excelencia: las substancias primeras (individuos particulares corno Sócrates) y las substancias aprehendemos como algo subsistente junto a nuestra mente (!1l ~flEtÉpa napucplCITafltvou oUlvoig) .
segundas (géneros y especies como animal). Cf. el tratamiento clásico de este tema en Owen 1978. En 11 Av!wvtvo<; Cf. D¡¡¡on~O' Meara 2006: 196 n. 149, quienes argumentan que puede tratarse de un
este texto de Simplicio, el argumento estoico pretende demostrar justamente que los universales platóni~ contemporáneo de Plotino, discípulo (al igual Plotino y Longino, cf. nota anterior) de Amonio. Otra
cos no son sujeto de predicación. Sin embargo, no es claro si los propios estoicos usaron este término en posibilidad, aunque improbable por el contexto, es que se trate de Marco Aurelio aunque en sus medita-
este contexto o si es Simplicio quien lo usa para formular en términos artistotélicos la tesis estoica. ciones (ASI) no aparezca el término tvvÓTllla y s6lo aparezca Bvv01U en contextos ajenos al problema de
7 TO crxfj¡.tCt Tfj¡; AÉSEro<; Expresión usada por Aristóteles en SE 4 166bl0~19 (napa TO crxfi¡.w Tfj<; los universales (por ej. 1.9.1 03.2.3).
A¿SEfú<;) para referirse al tipo de sofisma que, en el interior de la clase de los sofismas que "acompañan a
la expresión lingüística" (napa !~v Ab;lV), que confunden una categoria morfológica con una categoría 4.6. Sexto Empírico AM 11. 8-11 (SVF 2. 224; LS 301; FDS 629)
semántica. Cf. Schiaparelli 1999: 1 45~15 1. En el sofisma discutido por Simplicio, el error radica en Tov yap opov <pacrtv oí TE;(VOypá<pOl
suponer que, puesto las expresiones que fungen como sujetos gramaticales de oraciones (por ejemplo, la 'l'tA'ti tU <JUvtá~Et OlCtlPÉpelV TOU Ka90AIKoU, OV-
palabra "Sócrates" en "Sócrates tiene la nariz chata") suelen denotar substancias, una expresión como
"alguien" también debe denotar una substancia cuando es el sujeto gramatical de una oración (por ejem~
Vá¡.tEl TOV autov oVTa. Kat E1KÓTCOe;' ó yap EtncDV "av8pw ~
plo "alguien" en "alguien está en Atenas"). 1tÓr; écrt1 ~ó)ov AoytKOV (}vr¡TÓV" rO) Einóvn "El' Tí €crrlv av-
8 <ñvOpwno<; oE EO'nv ¿y l\O~val(;' OOK a.pa eanv a.vOpwno<; ¿y M!:.-yápO\<;> Cf. Filópono, in cat.72 y 5 8peo1tor;, €KEivo ~tVÓV Eml AOytKOV 8vr¡TÓV" tf¡ IlEY ouvállEl TO
Elías, in cat.178, 1-12. auro /J;yet, T'ti DE lPWVÜ oul<popov. Kat Otl rouTo, (J1)~<pavi:e; €K
mu ~~ ~óvov TO Ka90AIKoV TroV é1t1IlÉpOUe; etvm nEplt..r¡ntt~
4.5 Siriano, in metaph. 105, 19-30 Y 106, 5-8 (SVF 2.364 & 3 Arch. 13; LS 30H; FDS KÓV, &JIJ..a KaL TOV opov €nt1táVTa Ta Eior¡ rou a1t00100-
318A)
IlÉVou 1tpáYllaToe; OllÍKEIV, olov rav ¡.u:.\¡ rou av8pÓJ1tou
AA/...' lva ~~ vUV 1tEPI T~V tcrropiav lPaVepaV oúoav olmpípoo~EV, pr¡TÉOV 10 É1ñ náVTae; TOUe; KaT' E100r; avOpá)1tou~, TOV DE TOU Ln1tOU
eva A.óyov nept I:coKpároue; Kat ITAátrovoe; Kat TroV Ilap~eVtoEÍOOv t EKat é1ttnávme; TOUe; l1t1tOUe;. évóe; le u1tOTax8ÉVTOe; 'l'E'ÚOOUe;
Ilu9ayopeíWv rrpor; amóv, roe; Cipa Ta Elor¡ 1tapa TO'1r; 8EÍotr; ToúrOle; avopácrtv 6Kém~pov yívf.tat ~OX8r¡póv, TÓ Te Ka80t..1KOV Kat b opor;.
OÜTE npo~ T~V xpfimv Tiie; TWV 6VO~láTWV auvr¡9Eiae; 1tap~YETo, roe; Xpúot1tnOe; alJ..U yap che; rauea <provai~ t~r¡t..Aay¡.ltva KaTu Oúva~iv EO"tl
5 Kal 'APXÉor¡I.Wr; KaL Ol rrÑ:lOUe; T&V LTOOtKroV ÜOTEpOV cVlÍ9r¡crav (1tOAt..ate; Ta aUTá, ctoE Kat ~ rfuLCr;, <pao~ OtaipEcrtr;, Oúva~lV
yap 01w:popale; OtÉcrtr¡KE Ta Ka9' aUTa ctOll Trov EV T'ti CiUvr¡9EÍQ. AEyo¡.t.ÉVwv), 15 €xoucra Ka80t..l1clÍv, (J1)vtá~E1 tOU Ka8oAtKOU 01Evi]-
oürE rote; Ñ:KTOtr; TOte; rrot..uOpUt..lÍTote; aváAoyov t0 v4I napulPímatat, ror; voxcv. Ó yap tpÓ1t4'> TtVOe olalpoú~eYO~ "trov av8pÓJnoov Ol
DPEtTO Aoyytvor; npEOpE'ÚElV' OUOEv yap OAOO<; rrapurpioTaTCt1 T0 ve?, EtnEp ~ dOlV 'tA).:r¡W:r;, oi Di: ~áppap01" lOOV n AÉyEl TeQ "El tlvÉr;
avoúcrtóv Emt TO rrapUlPtcrrá~EVOV ' 1troe; o' liv ro aUTO vor¡róv TE E1r¡ KaL E10lv av8peonol, ÉKeivOl ~ ''EUr¡V&; Eimv ~ Páppapot".
10 napuepímatro; oú J1~V oúo' EvvolÍ~aTá elO'lnap' aÚTOte; al tOÉal, roe; KÑ:áv- €ay yáp rte; av8peo1t0e; Eúpímcr¡rat ~lÍrE "EUr¡v IllÍTE ~áp-
Gr¡r; ÜcrtEpOV Etpr¡Kev, ouo', roe; AVTwvLvoe; J1tyvUr; T~V Aoyyívou KaL IO.eáv80ur; 20 papor;, aváYKl11lox811pav IlSv cfval Tf¡V OtaiPEO'lV, 'l'EiJooe;
Oó~av, Te? vó)napu<picrravTal KUTa Tar; SvvOr¡TlKar; iMae; [... ]
O€ yíVEo8Ctl ro Ka80t..tKóV. OlÓ1tEp Kat ro OÜtW Ñ:yólleYov
napacp¿peTCtt 08 Kat Bor¡80r; Ó "rrov OVTCOV Ta ¡.ltv ÉcrrtV aya8á, Ta oe KaKá, ta 8i: roúrrov
1tEpmarr¡!lKO; éK TcOV napa t0 AplcrtOTÉAEt KaTr¡XlÍO'EWV Elr; TalJrov ayrov lleTCt~Ú" OUVá¡.u;l Kara rov Xpúmn1tov
15 TOtr; yEVtKOte; rar; lOéae;' tP Kat TOV Kopvoi'lTov auvtáHEIV eüAoyOV, ou nóppro rOloihóv émt Ka80A1KóV' "El' tlvá ÉcrttV ovw, EKElva ~tOl
Kat aÚTov taÚtr¡e; l)"ltCVEx9ÉVTa rr,r; Oó~r¡e;' 25 aya8á €crrlV i1 KaKá €mlV 11 cÍou1lPopa". TO IlÉVTOt yE TOlOU-
4 PllatV C : Xp~(JlV corro Kro1l8 ouoE Usener. -rov Ka80AtKOV I.VEiJóó~ écrnv l)l'tOTClcrcro~évou tlVO~ aÚTó) 'l'eÚ-
Este pasaje forma parte del comentario de Siriano a Met. M 4 1078bI2~32, en que Aristóteles describe ooue;.
cómo los platónicos, inspirados en Sócrates y los Pitágoricos, llegaron a la teoría de las formas, identi~ 4!4> - 5 9vr¡tóv om. E 13 gO'la\ N 14 álOE Bekker: w<; o~ N : w~ OE LE¡;.
fic ándolas con lmiversales separados (Ku8óAOU XroptO'!IÍ). Para una interpretación sugerente de la primera
parte de este pasaje de Siriano, cf. Caston 1999: 148-149 y 196. Sobre la noción estoica de definición -donde encontramos dos tesis centrales: la de Crisipo (la defini~
ción de X es una "explicación de lo que es privativo" de X; wu ¡0(0l) anóooO\<;) y la de Antípatro (la
7 n:apuqlÍm:arcH Las concepciones, por no ser algo, "no subsisten" (avurróa!U!U Tti otavoíq.), término definición de X es una "proposición analítica formulada de manera adecuada" sobre X : J.,ÓYo¡;
técnico del estoicismo para referirse al tipo de existencia característico de los incorpóreos, como es el KflT'rivó.A\)O\v a:n:opn¡;óv"[(ov ÉKqlEPÓIlEVO<;)- cf. los textos recogidos en SVF 2.225 y 227~230 y FDS 622 -
caso en este texto de Siriano. Cf. 2.3. En la doctrina de los incorpóreos, el verbo urpícrt11pt también es 628. Cf. el estudio detallado de esta noción en Crivelli 2010 . Esfera, discípulo de Zenón, pudo haber
usado por algunas fuentes con la preposición itupá, como es el caso aquí. Cf. 8.3 y Caston 1999: 207 n. ocupado un lugar central en la teoria estoica de la definición (cf. 8icerón, TI/se. 4.53 citado en LS 32H).
126. Véase también DL 7.177.
94 Capítulo 4

1 t cX:VoypáqlOt Hemos seguido la interpretación literal, pero podría tratarse de "los escritores de manua-
les de retórica" (cr. LSJ s.v. tE)YoyparpÉ<.u) o de "los lógicos profesionales" (FDS 629). Capítulo S
4-5 el Tí gcnw üvapro7t~. SK6lVO ~t;lóv 6:ml AOylKov 8vrrróv Según t:xplicamos en el comentario, este
tipo de análisis pennile dotar de valor de verdad a oraciones cuyo sujclO es un ténnino universal sin por Lógica, dialéctica y retórica
ello dotar de existencia a los universales mismos. Como señalamos, este análisis también fu nciona en el
caso de términos que pretenden a re ferirse a particulares, por ejemplo "El actual rey de Francia", pues la
proposición correspondiente sería (1) (x) (s i x es el actual rey de Francia, x es calvo), la cual es verdadera.
Sin embargo, parece haber una di ficultad que conviene mencionar aquí: una oración como "El actual rey
de Francia no es calvo" - oración que parece ser la negación de "El actual rey de Francia es ealvo"- 5.1 DL 7.62 (SVF 2.122; FDS 696)
también sería verdadera, pues la proposición que le correspondería también sería verdadera, a saber, (2) Dialéctica es, como dice Posidonio, una ciencia de ítems verdaderos, falsos, y de ítems que
(x) (si x es el actual rey de Francia, x no es calvo). Nótese, sin embargo, que (1) y (2) no son contradicto- no son ni lo uno ni lo otro. Ella también, como dice Crisipo, [se refiere} a los significantes y los
rias, pues la contradictoria de (1) es (3) No-('() (si x es el actual rey de Francia, x no es calvo), la cual es significados. Pues bien, los estoicos dicen tales cosas en su discusión teórica concerniente a la
una proposición distinta de (2). Por lo tanto, la dificultad se desvanece, pues la contradicción que parece voz.
haber entre las oraciones "El actual rey de Francia es calvo" y "El actual rey de Francia no es calvo",
desaparece cuando sc las somete al análisis lógico que propone Crisipo (dcl mismo modo que si se las 5.2 Sexto Empíríco, AM 11.187 (SVF 2.123)
somete al análisis que propone Russell, pues tampoco son contradictorias entre si las proposiciones También ellos sostuvieron que la dialéctica es una ciencia de Ítems verdaderos, falsos , y
3x[(Fx & (y)(Fy - x=y» & ex] y 3xl(Fx & (y)( Fy _ x=y» & no-Cx), siendo que, a diferencia de lo de ítems que no son ni lo uno ni lo otro. AsI, pues, Items verdaderos, falsos, y los que no son ni
que ocurre en el caso de Crisipo, en el caso de Russell ambas proposiciones son falsas: es sencillamente
falso que exi sta algo que sea el actual rey de Francia y sea calvo, así como también es falso que exista lo uno ni lo otro preexistían a la dialéctica. Entonces, si la prudencia es un conocimiento de sí
algo que sea el acrual rey de Francia y no sea calvo). misma, tiene que haber preexistido a sí mi sma. Sin embargo, nada puede haber preexistido a
sí mismo; por lo tanto, de este modo hay que dec ir que tampoco cualquier ciencia existe
respecto del modo de vida.
5.3 Alejandro de Afrodisía, /11 Top. 1,8-14 (SVF 2.124; LS 31D; FDS 57)
Es bueno que nosotros sepamos por adelantado que todos los fi lósofos no usan el término
"dialéctica" con el mismo significado, sino que los de la Estoa, cuando defmen dialéctica como
"ciencia de hablar bien", y cuando posrulan que " hablar bien" es decir 10 que es verdadero y lo
que es conveniente, y consideran esto como pri vativo del filósofo, hacen referencia a la
dialéctica en el sentido de la fi losofia en su fonna más elevada. Es por eso que también sólo el
sabio es, según ellos, "dialéctico".
5.4 Plutarco, SR I04SF-I046B (SVF2.126; 31)
En el tercer libro de Sobre la dialéctica, habiendo hecho notar que Platón tomó en serio
lo concerniente a la dialéctica, y que [lo mismo hicieron] Aristóteles y sus sucesores hasta
Pol emón y Estratón y, en especial, Sócrates, y habiendo declarado que uno estaría dispuesto a
engañarse con tantos [filósofos] y de tal ca libre, concluye textualmente: "en efecto, si hubie·
sen hablado al pasar de tales asuntos , uno tal vez habría ridiculizado esta área. Pero dado que
ellos han hablado tan cuidadosamente, como si la dialéctica se encontrase entre las más signi.
ficativas y más necesarias de las capacidades, no es persuasivo que ellos, siendo en general
personas ta les como sospechamos, estén equi vocados ha sta tal grado". ¿Por qué tú, entonces,
alguien podría decir, nunca dejarás de estar en confli cto con personas de tal calibre y con
tantas de ellas, ni de imputarles, como crees, que están equivocadas en cuestiones tan impor-
tantes y significativas? Pues sin duda no escribieron seriamente sobre dialéctica ni, al pasar,
estaban jugando sobre lo concerniente al principio, al fin, a los dioses o a la justicia, asuntos
respecto de los cuales tratas a su teoría de o bscura, en conflicto consigo misma y con otros
errores incontables.
5.5 Plutarco, SR 103SF-I036B (SVF 2.127; LS 31P; FDS 351)
[Crisipo} no dice que rechaza absolutamente el argumentar dialécticamente respecto de
los [aspectos] contrarios de [un asunto}, sino que recomienda que se haga uso de esto con
precaución, tal como [se lo hace] en los tribunales no con una defensa, sino para destruir su
persuasividad. "En efecto", dice, "proceder así corresponde a los que observan la suspensión
del juicio respecto de todo y es una ayuda para lo que desean; pero, por el contrario, corres-
96 Capítulo 5 Lógica, dialéctica y retórica 97

ponde a los que ejercitan el conocimiento en virtud del cual viviremos en concordancia, ins- aquello de lo que tienes cognición y cua ndo exhortas a los demás junto con su defensa, estás
truir a sus d isc ípulos con elementos y pos iciones fuertes desde el comienzo hasta el fina l reconociendo que, por pundonor, te comportas como un jovenzuelo al usar el poder de la
destruyendo la persuasividad de sus [argumentos] en los casos en que es oportuno acordarse razón de un modo inútil y noci va.
de los argumenws contrarios, tal como también [se hace] en los tribunales", Esto es, precisa- 5.6 OL 7.4 1-48 (SVF 2.130; LS 3 1A; 318 ; 37C. F DS 33)
mente, 10 que ha dicho con estas mismas palabras. Ahora bien, que es absurdo que crea que Algunos sostienen que la parte lógica se divide en dos ciencias: en retórica y dialéctica.
Jos filósofos deben presentar el argumento opuesto sin una defensa, igua l que los oradores, Algunos también [la dividen] en la parte que trata la defi nición y en la que trata los cánones y
maltratándolo como quienes están luchando por la victoria, no por la verdad, se ha argumen- criterios. Algunos otros, en cambio, eliminan la que trata la definición. Ahora bien, adoptan la
tado contra él en otra parte. Pero él mismo, no en pocos sino en muchos lugares, presentaba que trata los cánones y criterios para descubrir la verdad, pues a ella redirigen las distinciones
argumentos contrarios a los que aprueba, y lo ha hecho con tanto ánimo, seriedad y tan~o entre las presentaciones; pero de un modo simi lar la [parte] que trata con la definición es para
pundonor que no corresponde a cualquiera comprender lo que le parece correcto. (Esto] es sm el conocimiento de la verdad pues las cosas se captan a través de conceptos. Y en cuanto a la
duda lo que ellos dicen cuando admiran la destreza de este hombre y creen que Carnéades no retórica, es la ciencia de hablar bien respecto de los discursos expositivos, y la dialéctica, es la
dice nada propio, sino que se precipita a atacar sus argumentos a partir de lo que Crispo in- ciencia de dialogar bien respecto de los discursos que consisten en preguntas y respuestas, de
tentó [hacer argumentando] en dirección contraria, y que con frecuencia declara: "hombre ahí que también la definen así: "ciencia de las cosas verdaderas, falsas y de las que no son ni
incomprensible, tu cólera te destruirá" . Porque [Crisipo, cree Carnéades,) provee significati- lo uno ni lo otro". También dicen que la retórica misma tiene tres partes: [i] una [parte] de ella
vos puntos de partida en contra de sí mismo a los que quieren conmover y desacreditar. sus es la deliberativa; [ii] otra la forense, y [¡ji] otra la encomiástica. También se divide en descu-
doctrinas. [ ... ] En el libro IV de su obra Sobre los modos de vida (Crisipo] escribe lo sigUien- brimiento, estilo, orden y representación. Un discurso retórico [se divide] en proemio, exposi-
te: "Los argumentos contrarios y los [aspectos] persuasivos [de los argumentos] en lados ción, lo que [se replica] en contra de los oponentes, y epílogo. La di aléctica se divide en área
contrarios no deben mostrarse al azar, sino con precaución, de manera que [las personas] no concerniente a los significados y al sonido vocal; y el [área] de los significados [se divide] en
sean desviadas por ellos y pierdan sus cogniciones por no ser capaces de comprender suficien- área de las presentaciones y de los decibles que a partir de ellas subsisten: proposiciones, [que
temente las soluciones y por conocer de un modo inseguro. Porque incluso quienes conocen son decibles1 completos, predicados - tanto activos como pasivos-, géneros y especies y, de
según el uso corriente tanto los objetos sens ibles como los otros objetos que fácil mente de- manera similar, argumentos, modos de argumento, silogismos y sofismas que dependen del
penden de éstos son desviados por las preguntas de los megáricos y por otras preguntas más sonido vocal y de los estados de cosas. Entre esos sofismas se encuentran los argumentos del
numerosas y más poderosas". Pues bien, con placer les preguntaría a los estoicos si cons ide- mentiroso, del que dice la verdad, del que niega los argumentos, el sorites, los defectuosos,
ran que las preguntas de los megáricos son más poderosas que las que en contra del us~ co- los aporéticos y los conclusivos, que se asemejan a ellos. Los argumentos del velo, del cornu-
rriente Crisipo ha escrito en seis libros. ¿O es que hay que hacerle esta pregunta a l ll1ls mo do, del no-alguien y del segador. Corresponde también a la dialéctica el área peculiar, antes
Crisipo? Exam ina , pues, lo que de esta manera ha escrito acerca del argumento megárico en menc ionada, que se refiere al sonido vocal mismo, en la cual se muestra la expres ión escrita y
su Tratado sobre el ZlSO del discurso: "Algo así también ha sucedido en el argumento de cuáles son las partes del discurso, la cual se refiere al solecismo, al barbarismo, la poesía, la
Estilpón y en el de Menedemo pues, aunque ellos se habfa n vuelto muy reputados en sabidur- ambigüedad, la expresión melodiosa, la música, y, de acuerdo con algunos [estoicos], a las
ía, su argumento se ha vuelto ahora hacia su desgracia , porque partes de él son muy obtusas y definic iones, las divisiones y las expres iones. [ ... ] [Dicen] que la dialéctica misma es necesa-
partes son claramente sofisticas". Muy estimado [Crisipo], ¿es que acaso temes que estos ria y es una virtud que contiene [otras] virtudes en especie. La "no precipitación" es el cono-
argumentos, de los que te ríes y, por tener un vicio manifies to, los llamas "desgracias de los cimiento de cuándo hay que prestar asenti mi ento y cuándo no; la "falta de descuido" es una
que preguntan", puedan desviar [a las personas] de su cognic ión, pero que tú mismo, aunque razón fuerte en contra de lo plausible, de manera de no ceder a ello; la "irrefutabil idad" es la
escribes tantos libros en contra del uso corriente y tienes la ambición de superar a Arcesilao, fuerza en el argumento, de manera de no ser conducido por él hacia la [posición] contraria. La
has agregado lo que descubriste, cualquier cosa que sea, y no esperabas perturbar a ninguno "ausencia de frivolidad" es un estado que refiere a las presentaciones a una razón recta. Sos-
de los que te encontraste? Desde luego que no se vale de meros argumentos dialécticos en
tienen que el conocimiento mismo es o una cognición segura o un estado en la recepc ión de
contra del uso corriente, sino que, como si fuera arrastrado por la pasión en un juicio, con las presentaciones que es inmodificable por un argumento. Sin el estudio de la dialéctica el
frecuencia dice con cierta pasión que hace vaniloquios y profiere sonidos inútiles. Pues bien, sabio 00 sería iofa lible en su argumento, pues lo verdadero y lo fa lso se discrimina gracias a
para no dejar de contradec irse en sus Tesisfisicas ha escrito lo siguiente: "Aun cuando tengan
ella y se d istingue lo persuasivo y lo que se dice de manera ambigua; sin ella no es posible
una cognición, será posible que argumenten en contrario haciendo una defensa, y a veces
formular preguntas y responder de manera metódica. La p recipitación en las afirmaciones se
estableciendo las posibilidades en cada lado, aunque no tengan una cognición de ninguno de hace extensiva a lo que sucede, de manera que las personas que no tienen sus p resentaciones
ellos". Y en su tratado Sobre el uso de la razón, después de haber argumentado que el poder
entrenadas se vuelven hacia el desorden y el descuido. Es únicamente de este modo que el
de la razón no debe usarse para cosas inconvenientes, como tampoco debe hacerse con las
sabio se mostrará agudo y penetrante y, en general, fonnidable en sus argumentos, pues a él le
armas, ha dicho lo siguiente: "Por cierto que debe usarse para el descubrimiento de las cosas
corresponde dialogar y debati r correctamente y a él le corresponde discutir lo que se le pre-
verdaderas y para la ejercitación en común de tales cosas, pero no para los fine s contrarios,
senta y responder a lo que se le pregunta, actividades que son propias de la persona experi-
aunque muchos procedan así". Por " muchos" tal vez quiere decir los que suspenden el juicio;
mentada en la dialéctica.
aquellos argumentan dialécticamente en cada lado, aunque no tienen cognición de ninguno de
ellos. [Su posición es] que, si algo es cognoscible, solamente así o particularmente de esta 5.7 Sext o E mpírico AM 2.6-7 (SVF 1.75; 2.294. LS 3 1 E; FDS 35)
manera (se. si es cognoscible) la verdad puede dar lugar a una cognición de sí misma. Tú Jenócrates, el discípulo de Platón, y los filósofos de la ESloa decían que la retórica es la
mismo, sin embargo, que los acusas, cuando escribes sobre el uso corriente 10 contrario a "ciencia de hablar bi en"; en un sentido, Jenócrates admite la expresión "ciencia" en vez de
98 Capítulo 5 Lógica, di aléctica y retórica 99

"arte", de acuerdo con la costumbre antigua, y en otro los estoicos [admi ten "ciencia"1 en vez Es necesario, en efecto, dar testimoni o verdadero de ellos. No encontré en ninguna parte nada
de "tener cogniciones seguras", que nacen solamente en el sabio. Pero ambos admiten "decir" [escrito] por alguno de los que son valorados por su nombre, ni siquiera una recopilación,
como diferente de "dialogar", precisamente porque lo que se estab lece con brevedad y en el mayor o menor, que esté en relación con el tratado que yo escojo. Las dos obras que Crisipo
[proceso de] recibir y dar una razón es tarea de la dialéctica; el "decir", en cambio, que se nos ha dejado con el título Acerca del orden de las parles del discurso no contienen, como
considera en amplitud y detall e es propio de la retórica. De ahí que cuando a Zen6n de Citio saben los que han leídos los libros, una teoría retórica, sino dialéctica, que trata sobre el orden
se le preguntó en qué se diferencia la dialéctica de la retórica, cerró su mano, la volvió a abrir de las proposiciones, las que son verdaderas y falsas, posibles e imposibles, contingentes, las
y dijo: "es como esto", establec iendo como peculiaridad de la dialéctica la dens idad y breve- que cambian, las ambiguas y otras de tal tipo , y no contribuyen con ninguna utilidad ni bene-
dad debida a la cerrazón (de su mano], e insinuando enigmáticamente la ampl itud del poder ficio para los di scursos políticos, si no que se hacen para el placer o la belleza de la exposi-
de la retórica debido a la apertura y extensión de los dedos. ción; a es tas cualidades , sin embargo, debe apuntar la compos ición, así que des istí de esta
investigación.
5.8 DL 7.83 (SVI' 2.130; LS 31C; FDS 87)
Los estoicos son de ta l índole en asuntos lógicos con el fin de confirmar del mejor modo 5.12 Quintiliano, JlIstitlltio oratoria 2.15, 34-35 (SVF 2.292)
pos ible su tesis de que el sabio siempre es un dialéctico. Pues todas las cosas se ven a través La definición que perfectamente pertenece a esta sustancia (i.e. la de "retórica") es "re-
de una considera ción que se basa en discursos, ya sea los del dominio físico o los del dominio tórica es la cienc ia de decir bien", pue s también comprende a la vez todas las vi rtudes de la
ético. Y en cuanto a la lógica, ¿qué hay que decir? Acerca de la corrección de los nombres, [la oración y también el carácter del orador. Porque si éste no es bueno, no puede hablar bien; del
cuesti ón de] cómo los usos corrientes asignaron [nombres1 a las cosas, [el sabi01 no podría mismo modo vale aquella defini ción de Crisipo, quien la toma de Cleantes: " la cienc ia de
decirlo. Al haber dos usos corrientes que caen bajo su virtud, una examina qué es cada uno de hablar correctamente". Hay otras muchas definiciones del mismo autor, pero má s bi en se
los existentes, otra qué es [lo que se] llama [así]. Así es pa ra ellos la lógica. refieren a otros asuntos.

5.9 Plularco SR 1047A-B (SVF 2.297-298; LS 31 H) 5.13 E pici ClO, Diss. 1.17.1-12 (SVF 1.48)
La retórica se define como " arte concerniente al orden y al arreglo del discurso expositivo". Que los asuntos lógicos son necesarios: Puesto que la razón es la que articula y realiza lo
Además, en el libro 1 [Crisipo] también ha escrito lo siguiente. " Creo que hay que ocuparse no demá s y que ella debería no ser inarticulada, ¿por obra de quién sería articulada? Es obvio que
sólo del orden libre y simp le, sino también de las representaciones apropiadas según las o por ella mi sma o por otra cosa. Sin duda , o aquella será la razón o algo superior a la razón,
modulac iones apropiadas de la voz en el discurso y los gestos del rostro y de las manos" . Sin cosa que es imposible. Si es la razón, de nuevo, ¿quién la articulará? Pues si ella [se articula] a
embargo, una persona que aquí se ha distinguido tanto en relación con el discurso y en el mismo sí mi sma, ella también puede [hacerlo]. Si vamo s a prec isar de otra cosa, esto será infinito e
libro ha vuelto a sugerir una explicación sobre el choque de los sonidos (i.e. el hiato) no sólo incognoscible. "Pero 10 que más urge es curar" y cosas semejantes. Pues bien, ¿quieres oír [lo
dice que, "al retener lo mejor, hay que descuidar estas cosas, sino también ciertos tipos de que digo] sobre aquellos asuntos? Oye. Sin embargo, si me dices que "no sé si hablas con
oscuridades y elipses y, ¡sí, por Zeus!, los solecismos de los que otros - y no pocos- estarían verdad o con fa lsedad" y si digo una expresión de un modo ambiguo y me dices " haz tu di s-
avergonzados". Por cierto que conceder en un momento a los que dicen que el discurso se tinción" no te soportaré, sino que te responderé "pero urge más". Pues es por eso que creo que
encuentra dispuesto en orden, incluso hasta el decoro propio de las manos y la boca, pero en otro anteponen los asuntos lógicos, ta l como antepondremos la investigación de la med ida a la
momento no poner atención a las elipsis y oscuridades, y no avergonzarse de los que cometen medición del trigo. Pero si no disti nguim os primero qué es un modio ni di sti nguimos primero
solecismos es propio de quien dice perfectamente lo que se le ocurre. qué es una balanza, ¿cómo podremos medir o pesar algo? Por lo tanto, si n haber exa minado
con cuidado ni haber investigado con exactitud aquí el cri terio de las demás cosas y por med io
5.10 Plutarco SR 1034E (SVF 1.50; 1.78; 1.260; LS 31L) del cual se examina con cuidado lo demás , ¿podremos investigar con exactitud y exa minar
Al que dijo "no des tu veredicto hasta que hayas oído ambos lados de la declaración" con cuidado alguna de las demá s? ¿Cómo es posible? "Sí, pero el modio tambi én es una
Zenón lo contradecía va li éndose de un argumento de este tipo: "el segundo hablante no debe madera estéril". No obstante, es medida del trigo. "También los asuntos lógicos son estéri les".
ser oído, ya sea que el primer hablante haya demostrado [su tesis], (pues en ese caso lo que se También veremos lo que a eso se refiere. Ahora bien, si alguien también concediera eso es
investiga tiene un lími te), ya sea que no la haya demostrado (pues eso es semejante a no haber suficiente aq uello de que los asuntos lógicos sean di scriminadores y examinadores y, com¿ se
escuchado con atención cuando se lo llamó o a haber dicho banali dades cuando escuchó). podría decir, factores de medición y de peso. ¿Quién dice esto? ¿Sólo Crisipo, Zenón y Clea n-
Pero o bien la demostró o bien no la demostró. Por consiguiente, el segundo hablante no debe tes? ¿Y Anti stenes no lo dice? ¿Y quién es el que ha escrito que el examen de la s palabras es
ser oído". Tras proponer este argumento, siguió escrib iendo en contra de la República de el principio de la educación?
Platón con la intención de refutar los sofismas y animar a sus di scípulos a que acojan la
dialéc tica ya que ella es capaz de hacer eso. Pero, por cierto, o Platón demostró o no demostró 5.14 Epiclcto, Diss. 4.8.12-13 (SVF 1.51; LS 3lJ; FDS 79)
lo que se encuentra en la República; sin embargo, en cualquiera de los dos casos no era Pues bien, ¿cuál es el tema del filósofo? No es su manto, ¿no? No, sino [ejercitar] su
necesario escribir en su contra, sino que eso era completamente inútil y vano. Lo mismo razón . ¿Cuál es su fin? No es portar su manto, ¿no? No, sino poseer una recta razón. ¿Cuáles
puede decirse también de los sofismas. son sus principios teóricos? No es algo que se relacione con cómo hacer la barba larga o la
cabellera densa, ¿no? Más bien es lo que dice Zenón: conocer los elementos del di scurso, cuál
5.11 Dionisio de Halicarnaso, De compositiolle verhorum 4, 129-147 (SVF 2.206a) es cada uno de ellos, cómo se relacionan entre sí y qué se sigue de ellos.
Ahora bien, cuando yo me decidí a ordenar este asunto estaba investigando si los que nos
precedi eron (y, especialmente, los filósofos estoicos pues sabía que ellos habían tenido una
preocupación no insignificante por el área del lenguaje) habían dicho algo sobre él pues sabía
lOO Capítulo 5 Lógica, dialéctica y retórica 10 1

5.1 5 DL 7. 59 (FDS 594) no (en el capítulo 1, texto 1.1 se establece que a la lógica los estoicos también la denominan
Las virtudes del discurso son cinco: helenismo, claridad, concisión, propiedad, estilo "dialéctica"). Ahora bien, si aceptamos que, como se sugiere en 5.6, la retórica y la dialéctica
apropiado. Ahora bien, "helenismo" es una elocución infalible en su uso técnico y no fortu ito. son las dos "ciencias (o "conocimientos": ém(}t~¡.tal) en que se divide la lógica, hay que ver
"Claridad" es la expresión que genuinamente estab lece lo que se piensa. "Concisión" es una en qué radica su dife rencia. De acuerdo con ese mi smo pasaje, la retórica es "[a ciencia de
expresión que abarca exactamente lo que se requiere para la aclaración del lema. "Propiedad" h~blar bien respecto de los discursos expositivos" y la dia léctica es la "ciencia de dialogar
es la expresión apropiada al tema. "Estilo apropiado" es una expresión que evita la vulgari- bien respecto de los discursos consistentes en preguntas y respuestas". Esta caracterización de
dad. "Barbarismo" es una expresión defectuosa contraria a los griegos de buena reputación. "dialéctica" evoca inmediatamente la tesi s p latónica de la dialéctica como ciencia o conoci-
"Solecismo" es un discurso que se pone junto de un modo incoheren te. miento supremo que se identifica sin más con el correcto diálogo filosófico, en el cual deben
cump lirse algunas condiciones básicas: (a) el interrogado debe responder lo que realmente
5.16 EpicIclo, Diss. 2.20.2 1-22 piensa (s i no lo hace se destruirá el A6yo,; cf. Platón, Gor. 495a7-9); (b) el interrogado debe
¡Qué infortunio, que alguien que ha obtenido de la naturaleza las medidas y patrones para hacerse cargo de lo que se sigue de su respuesta, a[ menos toda vez que se siga. Ésta es la
el reconocimiento de la verdad no dedique su ingenio a aplicarlos y a añad ir lo que falta, sino "coherencia" (ó¡..toAoyía) exigida por Sócrates en varios pasajes de sus diálogos (Teet. 145c5
todo lo contrario, que intente destruir y hacer perecer si posee algo de conocimiento de la el passim; Gor. 461al -5; 461 b8-9; 468e2; 4 70bl -7. ef. también Tee/. 154d-e; I 64c8-9, donde
verdad! se enfatiza que el acuerdo no puede ser meramente nominal, como los acuerdos que los COL1-
COMENTARIO tcndares - aywvlO"wí- acostumbran hacer. Para la relación O¡lOAoyía-oIClAéyeaOat véase tam-
Desde Platón y Aristóteles - pero especia lmente desde que Aristóteles redefinió lo que bién Platón, Critón 48b-c; Pro/. 322d-e, con las observaciones de Brancacci 2005: 137-138).
cons ideraba que era el lugar apropiado de la dialéctica respecto de la filosofia- el examen de (c) Si la respuesta del interrogado es refutada, en la buena fe que presupone el diá logo filosó-
las relaciones entre lógica, dialéctica y retórica parecen haber ocupado un lugar prominente en fico quien ha sido refutado debe intentar corregir su tesis y ofrecer otra. Lo que es importante
los debates filosóficos en Grecia. Como sabemos (y como di scutiremos abajo), Platón es el destacar es que tanto la retórica como la dialéctica son "ciencias" o "conocimientos"
primero que advierte sobre el peligro implícito en las prácticas retóricas u oratorias de la (é1ttO"'t"~I-lClt), y si el conocimiento es el estado cognitivo propio del sabio (cf. capítulo 7, texto
sofistica, especialmente cuando éstas se pretenden identificar con lo que Platón entiende como 7.8), hay que inferir que únicamente el sabio es capaz de ser no só lo dialéctico (5.3; 5.8) sino
el legítimo propósito de la actividad filosófica, el cual presupone en su opinión eliminar la también retórico. Hemos destacado las palabras hablar (Atyelv) y dialogar (olaAÉyeaOm; esta
mera disputa verbal, cuyo único propósito es ganar la discusión, y enfat izar la bús queda de la distinción es una constante en todas las fuen tes que definen retórica y dialéctica; cf. SVF
verdad (cf. Platón, Men. 75C-D; Gor. 47IE-472C; PrOI. 337A-B; Fed. !OID5-102A 1; Teel. 3.267, con la excepción de nuestro texto 5.3) porque si los estoicos estaban pensando en el
167E; 1720; PhI. ¡l e; 17A; 508). Tanto el Gorg. de Platón como la Retórica de Aristóteles uso platónico de olaAiye0"9at en su caracterización de dialéctica, es probable que hayan queri-
constituyen documentos importantes de ese debate. do decir algo más que el mero "hablar" o " decir" . Si és te es efecti vamente el caso, es plausi-
Este comentario se divide en cuatro partes: en la primera (i) di scutiremos brevemente el ble pensar que el método y el estilo entre la una y [a otra no sea solamente lo que las diferen-
aparente trasfondo platónico de la d istinción estoica entre dialéctica y retórica y analizaremos cia (contra este enfoque cf. Long 1996a: 87). Aunque, como sugiere Long, es cierto que los
el modo en que [as distintas partes de la filosofía se conectan con las distinciones debatidas en verdaderos retóricos son los sabios estoicos (cf. OL 7.122; Plutarco, SR 1034B), es probable
este capitulo entre dialéctica, lógica y retórica. En la seglmda parte (ii) examinaremos la que entre una disciplina científica (la retórica) y la otra (la dialéctica) haya algo más que una
caracterización estoica de la retórica como "ciencia o conocimiento (€1tlO""[~ ¡..l"rl) de (cómo) distinción de método o el estilo, o ése es el modo en que argumentaremos (ésta es, en cierto
hablar bien"; finalmente, en la tercera secc ión (iii) procuraremos explicar cuál es la relac ión modo, la línea interpretativa que sugiere el texto 5.11, aunque Dion isio de Halicarnaso, al
que, según los estoicos , existe entre retórica y dialéctica, la prioridad de la lógica sobre la afirmar que " los estoicos no habían tenido una gran preocupación por el área de l lenguaje",
retórica y las conexiones de la lógica con la epistemología. Finalmente, (iv) en la última parte parece errar completamente el blanco. Su testimonio, con todo, es relevante, porque advierte
examinaremos brevemente dos pasajes de Epicteto incluidos en este capítulo, en los que se que no pueden clasificarse bajo la retórica tópicos tales como las proposiciones y sus valores
muestra [a necesidad de la lógica como nexo articulador de las demás partes de la filosofía. de verdad y modal idades).
(i) Como hemos visto en el capítulo 1, en su presentac ión más general los estoicos divid- Los textos que hemos incluido en este capítulo no nos permiten saber con precis ión si los
ían la filosofía en tres partes: fisiea, ética y lógica (cf. textos 1. 1 y 1.2). Aunque esta división estoicos suscribían a las condiciones platónicas de dialéctica enumeradas arriba (y, tal vez, a
parece haber tenido cierto consenso, el estoico Cleantes sostuvo que, en realidad, las partes de algunas otras), pero del hecho de que la dialéctica sea la "ciencia" del correcto dia logar en los
la filosofía eran sei s: dia léctica, retórica, ética, política, fi sica y teología . Pero como hemos discursos consistentes en preguntas y respuestas parece seguirse para los estoicos que es la
argumentado en nuestro comentario al capítu lo 1, e[ hecho de que en [a mayor parte de nues- ciencia o conoc imi ento de lo verdadero, lo fa lso y lo que no es ni lo uno ni lo otro. Esto últi-
tras fuentes la retórica sea habitualmente tratada dentro de la lógica, [a política lo sea dentro mo debe significar, como se sugiere en 5.6 hacia el final (cf. tamb ién 5.5), que la posesión de
de la ética y la teología dentro de la fisica, hace en cierto modo irrelevante la distinción de la dialéctica permite discriminar o distinguir lo verdadero de lo fa lso y lo que no es ni verda-
CJeantcs en seis partes. El otro punto importante que debe comentarse brevemente es el con- dero ni falso, así como formu lar correcta y metódicamente las preguntas y respuestas.
cerniente a la evidente distinción que parecen sugerir los textos de este capítulo entre dialécti- Además, el hecho de que al menos algunos estoicos apa rentemente hayan dividido la dialécti-
ca, por un lado, y retórica, por el otro, ya que si la distinción es tan neta, hayal menos una ca en una parte que trata con la definición indica que también el los, como Platón, entendieron
razón para pensar que [a sugerencia de Cleantes es al menos atendible. En este capítulo el la dialéctica como un saber cuya posesión habil ita a dar definiciones (presumiblemente, defi-
texto 5.6 indica que la retórica y la dialéctica son especies del género " lógica", lo cual contri- niciones correctas). Por lo demás, el comentario de Alejandro en 5.3 (en el sentido de que si
buiría a zanjar la dificultad de si la dialéctica y la lógica son cosas esencialmente diferentes o los esto icos entienden la dialécti ca como hablar bien y si esto es decir lo verdadero y lo con-
102 Capítulo 5 Lógica, dialéctica y retórica 103

veniente, están usando la palabra "dialéctica" en referencia a la filosofia en su senti do más tivos" (5.6; 5.7); en el símil de la mano (cf. 5.7), la retórica es como la mano abierto y la
elevado) parece respaldar la tesis de que los estoicos habrían estado dispuestos a suscribir la dialéctica como el puño, probablemente queriendo decir que la retórica es un discurso más
dialéctica en el sentido pl atónico de la ciencia o conocimiento más elevado. laxo y la dia léctica uno más concentrado y argumentativo (cf. Long 1996a y Schenkeveld
(H) Pero, ¿qué significa que la retórica es la "ciencia o conocimiento de (cómo) bablar 1999: 217 n.232). Que en un caso se diga "arte" y en otro "cienc ia" no tiene, probablemente,
bien? Debe significar que un buen orador debe ajustarse a las "cinco vi rtudes de l discurso" mayor relevancia pues, como señala Sexto en 5.7, la fuen te que él cita puede estar haciendo
(cf. 5.15); (a) se debe hab lar utilizando el estilo verdaderamente griego, es decir, siguiendo un uso de la costumbre antigua en la que ambas palabras (tÉXVTl; é1ttcrr~l.lT¡) eran empleadas
conjunto de reg las que se refieren al uso correcto de la lengua. No es fácil pensar sobre la base indi sti ntamente (una práctica habitual en Platón, por ejemplo). Pero el hecho de que los estoi-
de qué podrían estab lece rse esas reg las ya que los esto icos no deben haber estado pensando en cos hayan distinguido arte (t éxV11) de conocimiento (€1tlcrr~~.nÜ debería hacernos pensar que
una Acaderrua de la Lengua que regu lara los usos gramaticales correctos del idioma, pero es puede haber alguna diferencia entre decir que la retórica es el arle de hablar bien o la ciencia
fácil imagi narse que deben referirse a evitar ciertos usos incorrectos que se hacían de la len- de hablar bien. Si nos atenemos a la definición más estrictamente técni ca que dan los es toicos
gua en algunas regiones de Grecia y a en fatizar las prescripciones gramaticales que eran tan de ttxV11, hay que dec ir que una téXV'l no puede ser lo mi smo que ulla E1Hcrr~ l.lTl, pues en tanto
comunes en la gra mática antigua (cL Atherton 1993: 83-84). (b) La claridad, (e) la concis ión una t ÉXV'l es una estructura compuesta de cognic iones (cf. capítulo 7, textos 7.11-12), una
y la (d) propiedad parecen enfatizar la conexión que debe haber entrc la expresión y el conte- E1tloTIÍ¡.Ul no es meramente un co njunto de cogni ciones, sino una cognición segura e inmodifi-
nido (Schenk:eveld J 999: 219): sin claridad no se puede saber lo que se pien sa, sin concisión o cable por un argumento (cf. capítulo 7, textos 7.13 y 7.14; yen este capítulo texto 5.6). Sin
brevedad no se dan los requi sitos míni mos para la ac laración del tema y sin propiedad no cs embargo, como hemos sugerido antes, es probable que Sexto tenga razón y que en 5.7 y 5.9 se
posible establ ecer la referencia al tema en cues ti ón. Por último, (e) el estilo apropiado previe- esté utilizando SmcrrlÍlJ'l en lugar de tÉXVll.
ne acerca del uso dc vulgaridades en la expresión. Vista la retórica desde el punto de vista de Lo más relevante en la consideración esto ica de la retóri ca, no obstante, es el hecho de
las virtudes del discurso, se podría pensar que, aunque no es exactamente lo mismo que la que el mero "hablar o decir bien" no garantiza para los es toicos que lo que se diga sea verda-
dialéctica, constituye al menos la condic ión necesaria de la dialéctica. En efecto, sería dific il dero. "Hab lar o decir bien" entonces debe ser, como lo había sido para buena parte de la
pensar que uno posee la ciencia dialéctica si no es capaz de argumenta r con concisión, clari- tradición fil osófica precedente, hacer un discurso persuasivo. Hasta donde hemos podido ver,
dad y propiedad. los textos no parecen establecer que los estoicos haya avalado la críti ca fe roz que Platón
La dialéctica entendida como una virtud puede generar alguna confusión, pero básica- desata en contra de la retórica como un domini o opuesto al de la verdadera filosofia (cf. Gor.
mente debe entenderse como una perfección del a lma individual que posee no só lo la técni ca 448D; 449B); en el enfoque platón ico, la retórica sería un "artífice de la persuasión" (1lEt60ur;
o el saber dialéctico, sino también un cierto estado del alma (cf. texto 5.12, aunque la condi- Sl1 ~lloupyór; ÉcrttV ~ PTJtoptKTÍ; Gor. 453A2) y sobre todo de la persuas ión fo rense, la que se da
c ión o estado de "ser bueno" se refiere allí al orador o retórico) que permite al sujeto no ser en tribunales y asambleas (Gor. 454B-C; la oposición entre el discurso forense y el verdadero
prec ipitado en sus juicios, no ser descuidado de modo de no ceder a lo que, aunque no es discurso filosófico es todaví a defendida por el Platón tardío de Teet. I72C-174A). Es cierto
efect ivamente verdadero, es al menos plausib le, etc. Todas estas virrudes (no preci pitación, que Platón ya adelanta en el Gor. la posibilidad de una retóri ca fil osófica (cuando por boca de
falta de descuido, irrefutabilidad, etc.) describen excelencias propias del sabio (para el cual cf. su vocero Gorgias establece que " hay que valerse de la retórica, como de [cualquier otra]
nuestro capítulo 30) y ayudan a reforzar la tesis estoica de que el sab io nunca yerra y de que contienda, ta mbién con justicia"; 457B) como la que discute en el Fdr. 2690-2748 (hay, si n
sol amente él es un verdadero dialéctico (textos 5.3 y 5.8, una sugerencia que, de nuevo, re- embargo, otras observac iones - como la recogida en 5.8, según la cua l el dialéctico sería capaz
cuerda a Plat ón). Si n la dialéclica el sabio no podría tener conocimiento; tampoco podría ser no sólo de examinar qué es cada cosa sino también de saber cómo se la llama- que recuerda n
infalible o irrefutab le en su argumento, porque lo verdadero se distingue de lo falso grac ias a la caracterización platónica del dialéctico y de la dialéctica en el Crátilo (390B-E) y la Rep .
e ll a, así como lo meramente persuasivo (pero no necesariamente verdadero) y lo que es ambi- (533 8 ), respecti vamente, como aquel que sabe cómo hacer y responder preguntas y como el
guo. La dialéctica entendida como una virtud a la cual se subordinan otras virtudes ayuda a método de inves ti gación que sistemáticamente intenta captar cómo es en sí mis ma la naturale-
revelar el carácter práct ico de la dialéc tica: en efecto, no sólo es una técnica de la argumenta- za de cada cosa). Pero por lo general los procedimientos retór icos - asociados al discurso
ción correcta, si no que además sumini stra a quien la posee un entrena mi ento de sus capaci da- meramente forense- aparecen en Platón en el lado opuesto de l discurso fil osófico, cuyo obje-
des perceptivas, fortalece sus poderes argumentativos y lo capacita para ser cauteloso en sus tivo principa l no es persuadir (o solamente persuadir), sino a lcanzar la verdad. Ahora bien,
actos de asentimiento (cf. Atherton 1993: 53-54). La última subdivisión de la que habla 5.6 aunque no podemos establecer con certeza si los estoicos suscribieron o no a la oposición
respecto de la dialéctica muestra que ella (o, dicho de otro modo, la " lógica") también incluía platónica retórica-filosofía, encontramos algunas semejanzas interesantes con la descripción
en su tratamiento cuestiones de orden semántico (los significados -como los decib les "propo- que hace Platón de la retórica que critica. Por lo menos las tres primeras características del
sición", «argumento", etc.- y el sonido vocal o significante, que se refiere a la expresión modo en que según los estoicos se divide el discurso retórico (P'ltOptKOr; ÁÓyCX;) en 5.6 coi n-
escrita en la que se ve el solecismo, la ambi güedad, los barbarismos, la poesía, etc.) yepiste- ciden con las descriptas por Platón en Fdr. 266 D- 267A, a saber: proemio, expos ición y la
mológico (como los que adoptan la dialéctica que trata de los cr iterios para desc ubrir la ver- réplica que se da al oponente. Este último punto es importante porque, aunque Crisipo reco-
dad; sobre estos temas cf. ca pítulos 7 y 8, respectivamente). noce que la técnica de argwnentar los lados opuestos de un mismo asunto es propi a de los
(iü) Ahora bi en, el hecho de que el dialéctico deba ser capaz de distinguir lo verdadero de escépticos (cuyo objetivo último es suspender el juicio de su audiencia), parece haber negado
lo fa lso (asi como de lo meramente plausible y persuasivo) parece indicar que la retórica, expresamente que rechace de un modo absoluto dicha técnica (cf. 5.5). Pero, al mismo tiem-
aunque es pall e de la lógica, se encuentra, desde e l punto de vista estoico, en un nivel inferior po, Crisipo parece haberse preocupado por tomar distancia de los escépti cos, ya que sugiere
res pecto de la dialéctica. La retórica se define como «arte concerniente al orden y arreglo del hacer un uso cauteloso de la técnica. En efecto, insiste en que esa técn ica de argumentac ión
di scurso exposit ivo" (5.9) y como " la ciencia de hablar bien respecto de los di scursos exposi- propia de los escépticos (debe estar seguramenle pensando en Arcesilao, bajo cuya dirección
104 Capítulo 5 Lógica, dialéctica y retórica 105

Crisipo estudió) constituye un instrumento educativo para instruir a los discípulos "con ele- abajo en la dirección del cambio y desde el cambio hacia arriba, de manera enteramente cícli-
mentos y posiciones fuertes desde el comienzo al fin", Pero lo interesante de este "uso preca- ca, consumiendo todas las cosas en sí mismo, reconstituyéndose nuevamente a partir de sí
vido" de la argumentación dialéctica respecto de los lados opuestos o contrarios de un asunto mismo de manera ordenada y metódica" (en la medida en que este principio y razón seminal
es que su fin es destruir su plausibilidad; o sea, el uso de la técnica de Arcesilao sería un procede ordenada y metódicamente debe ser también una manifestación de la "recta razón";
medio apropiado de probar que no es plausible como técnica argumentativa tendiente a probar cf. capítulo 15, texto 15.15. Véase también capítulo 18, texto 18.12).
que ambas posiciones o lados opuestos de un asunto son plausibles. Si esto es así, el recurso
de la técnica escéptica habría constituido, en opinión de Crisipo, un recurso relevante para
mostrar que la tesis escéptica, según la cual no es posible establecer una posición y, por tanto,
tampoco establecer tes is positivas sobre el mundo es falsa. Pero cualquiera fuere el caso,
parece obvio que lo que se propone establecer Crisipo es que, aunque la técnica argumentativa
de los lados opuestos de una argumentación es útil desde el punto de vista didáctico, no cons-
tituye una prueba legítima en filosofía. Es por eso que la crítica de Plutarco a Crisipo en 5.5
parece un poco caprichosa, ya que Crisipo no niega que sea lícito hacer un uso (precavido) de
la argumentación de los lados opuestos de un asunto, sino que deba usarse sin más y que, de
hecho, sirva finalmente para probar algo. Si confiamos en lo que informa nuestro texto 5.10,
parece que Zenón no aconsejaba ni siquiera hacer un uso precavido del argumento de los dos
lados de un asunto.
(iv) Por último, haremos un breve comentario de los dos pasajes de Epicteto (5.13 y
5.14). Estos textos son importantes porque contienen una declaración explícita de la necesidad
de la lógica (entendida como la actividad que se dedica al AÓYOS; cf. capítulo 1, texto 1.1)
como una parte prioritaria de la filosofía, dado el poder artic ulador y organizador de la razón.
El primer argumento que se expone en 5.13 trata de mostrar que la lógica es la que articula "lo
restante" (ra ),omú), presumiblemente las restantes partes de la filosofía. El argumento tiene
la siguiente secuencia: (a) la razón (A6yO~) es la que articula; (a.i) si fuera inarticulada (quod
non ex hypothesi) , debería ser articulada o (1) por ella misma, o (2) por otra cosa. Si (1),
entonces la razón puede articularse a sí misma (lo cual prueba que ya es articulada); si (2),
tendría que tratarse de algo que sea superior a la razón . Esto, sin embargo, es imposible pues
no hay nada superior a la razón (para un argumento semejante cf. DL 7.142- J 43). La razón es,
por consiguiente, articulada y capaz de articu lar y de organizar lo demás. El segundo argu-
mento trata de mostrar, en conexión con el anterior, en qué sentido hay que decir que los
asuntos lóg icos deben ser antepuestos: en efecto, si se prescinde de los asuntos lógicos, se
carecerá por completo de los criterios o principios de distinción que son imprescindibles para
hacer un examen o una investigación en un área determinada del saber (para la prioridad de la
lógica en el curricu!um estoico, cf. capítulo 1, texto 1.3). En la analogía con la medida y el
trigo, la lógica es la medida, es decir, es el patrón que permite distinguir apropiadamente en el
exa men de una cuestión. Finalmente, en 5.14 se establece como el tema u ocupación propia
del filósofo hacer un ejercicio correcto de su razón, esto es, poseer una "recta razón". La
importancia del tópico de la recta razón para los estoicos difíci lm ente puede ser exagerada: en
el dominio lógico-dialéctico significa argumentar correctamente, hacer preguntas y responder-
las apropiadamente (un enfoque que evoca una concepción platónica, como hemos señalado
arriba), detectar las ambigüedades de un discurso, conocer los elementos del discurso, cómo
se rel acionan entre sí y qué se sigue de ellos (cf. 5.14). En el dominio de la ética la "recta
razón" se conecta directamente con la explicación del fin entendido como "vivir en concor-
dancia con la naturaleza", i.e. vivir tanto de acuerdo con la propia naturaleza particular como
con la naturaleza universal. Esto es, no hacer nada de lo que la ley universal (la "recta razón")
prohíbe hacer (cf. DL 7.87-88; nuestro capítulo 22 y Boeri 2009a). Por último, en la física la
razón es no pocas veces identificada con la naturaleza, con el hálito, con el cosmos, y en un
importante pasaje se menciona un signi ficado de "elemento" como el principio y la razón
seminal, así como el poder eterno que posee una naturaleza tal que se mueve a sí misma hacia
Lógica, dialéctica y retórica 107

TOlOÚTOlS Kat tOcroÚtOlS oVOÉ1tOtE Traúm.l ).laxóMevoe; ouo'


Textos Anotados f;,J;yxrov, roS VO).lí~étS, Ev tale; KUPtroTclTO¡'; KaL ).l€ylmOl~
Lógica, dialéctica y retórica 8ta¡.taptelvovtaC;; ou yap o~nou m:pl. ¡. uN OlaM::KtllcfjC; ¿OítOU-
15 oacr).lÉvroe; ErPU\Vav, nepl o' apxfic; Kal tÉA.üuC; Kal aérov KaL
OlKCl.lomJvr¡e; EK ltapÉpyou KaL1taí~ovtEe;, BV ote; tU<pAOV
autoov a1toKaAel'; tOV "Aóyov Kal ).lCl.XÓ~EVOV avt0 Kat )lU~
5. 1 DL 7.62 (SVF 2.122; LS 32C) píac; aAAa'; á)mp'"tÍae; Exovra.
b.taMxrudloé scrnv, ros 4'l1crt nocrEtOCÓVtO~, É1tlcrr~f..lT] CtAT]8&v 111Ept om. X4 B / OlaÁEKTfj~ F1 3 <oí> add. Wilamowitz : KCl! (bto wú"tcov <Ol> Meziriac 5 ¿e€A~OEtE
Kal ,+!EUÚ&V Kat OU8ETÉpÜ)V" WYXávE1o' aÜt11, cú~ Ó Xpú(mm6~ g 8 atlTou~ gt: auwu~ in (lI'm'i'lv mutavit g2 9 «&tcii:l; OÜOCl1~ g214 1tEpt 1l6V ÓlaAEKn"Kfi.~ F g (¡.tEV om.
q:>llcrt, 1l:Epl 0111.wivOVTa KUl OlU.taWÓ).IEVO. ay ~ OUY 1ñ 1tEpl cett. codd.): ltSp\ ó€ w..SlC"tlKt1~ « At
'Pcov~~ 8€oopíq ,maUla Atyacn TOl~ I.1l0tKOt~. 3 noAé¡.tcovo~ Kat rT páTCOVO~ Estratón de Lámpsaco, jefe del Liceo después de la muerte de Teofrasto.
Sostuvo que los procesos naturales debían ser explicados por causas naturales y no por la acción de dios;
l1t0O'1ÓCÓV10~ B 2 ouoertpwv F / aut~ SI pI 3 CjJ11m om. F.
esta tesis ha sido interpretada como un ataque a los estoicos (aunque esa objeción no debió haber consti~
3 1tEpl crr¡fluívovra Kal cnwCHv6~léva Sobre los significantes (los sonidos vocales) y los significados tuido un serio problema para los estoicos, toda vez que para ellos la naturaleza puede identificarse con
(decibles deficientes y completos) cf. Etym%gicum Magmll/I. s. v. ¿hOúcrKCO p. 272, 18 (=SVF 2.160), Sexto dios o con su acción causal; cf. nuestros capítulos 12 y 17). Los fragmentos de Eslratón son recogidos por
Empírico AM8.11, in/m 5.6 y nuestro capítulo 8. Wehrli 1969, vol. V. Polemón de Atenas fue el jefe de la Academia platónica entre 3 14 y 269 a.e.
aproximadamente; formuló el ideal de "vivir según la natumleza", el fin de la ética según los estoicos (cf.
5.2 Sexto Empírico. AM 11.187 (SVF 2.123) nuestro capítulo 22). Los fragmentos de Polemón aparecen recopilados en D6rrie 1987, vol. 1.
Kul aUTOl óE 7 "táx' ... "tov 161tOV tOÜ10V Cf. capítulo 1, textos 1.2 y 1.8, donde las partes de la filosofía son llamadas
t11V otaAEJC't"1IC11V ecpacrav Émoní)lT]v &/...118&v tE Ka!. 161to\.
'VEu8&v Kat OUBETÉpO)V' OUKOUV npoi.i<péan]KE Tf¡~ 010.-
5.5 Plutarco. SR 1035F-I036B (SVF 2.127; LS 31P; FDS 351)
AeJcrlKii~ T&AT]8~ Kul1}/ElJ8f¡ Kat ou8éT€pa. El 011 ÉaUt11~
To npos Ta évavtía 01aABreo8m Ka06A.oll ¡.tZv 015
5 €(J'!lV ÉlttCJnÍPll ~ 'PPÓV'lOl<;, 6cpeW;;1 npoü<pemáven éatrdi~·
<P'lmv ¿moooKt).lá~Etv. xp~creat oe tOÚtC9 napatVEl, ).lE"
ovOi;v 8E: 8úvatcn éauToD npoÜ<pe<JTl1K€Ven· ouoe raÚTIJ TOí~
EUAapeías OOOítep év tOle; olKacrTI]píOle;, Il~ ).leto. O1)Vll~
VOY PllT€OV dvaí nva 1tePl TOV ~íov E7HcrrT¡).lllV.
yopiae; c'.tM.& Bla"AúoVTas amrov TO mE)avóv· "tole; Miv yap
1 8~ NLE : 81 S. 5 É1tOXTlV ayouO"t 1teplnclvtrov Empá),J..et' q:r'lcrí tOUtO ltOt~
5.3 Alejandro, In Top. 1,8· 14 (SVF 2.124; LS 31D) ElV KaL cruVl~:pyóv €crTI1tpOS opoú""A.OVtat· tOle; o' 6mcrr1Í~
~)laS oe KaAros ~XelnpOeIO€vat OTl ~~v Evepya(o~ol, Kae' ~v 6~OAOyOU~€Vúl, plúlcr6~eea.
TO T~~ OWAeICHKilS ovo).la OUK Enl TO aVTo cr'l~lenvó~levov návm; al qnAó- to. Évavtía, motXEtOUV Kat KaTaO"'totX{~E1V tOUS eioayo~
crOq¡Ol q¡Épouow, ú"A)": oi ).lev anot~~ LWÜS Ópt~ÓMeVOt t~V BtaAeKHK~V évou, an' apx~, ~xpl tÉAou,' E~' &'v Katp6, E<TI1 ~v~-
EltHJT~).lllV tOU eú MYéIV, tO 8E: eú A€yelV EV tc"Q ta áAl18fi Kat ta Trpocr~~ 1O cre~Vat KaL toov EvCiVTírov Aóyrov, OlaAÚOVras autrov nJ
5 KOYW ""A.é'(eIV dvw tI8ÉMevOl, mUtO Be '(OIOV ~rOÚMEVOl tOU <p1"AOcrÓq¡ou KCltIl m9avóv, KaOá1tEp Kal Év TOle; OtKWTIllpíot~·" tCl.Utl yap
tfi~ téAelOtelt'l~ q¡tAocroq¡ías <pÉpoucrtv aVtó· Kal Ota tautO ).lÓVOC; Ó cro<po~ avtalS M~EO"tV E'íPllKEV. Ort Miv o-úv ¿ÍTonóC; ¿mi tOOS <ptAO~
KaT' alrwOe; OtaAeKTlKÓC;. crócpOUC; TOV evavtíov Aóyov OlÓ).lEVOe; OéLV ttE)ÉVat ).l~ ¡.u;to.
O"UVl1yop{as a.U' Ó).loíroS TOle; 8LKOAóyOlS KaKOUvtae;, oocrTrap
2 TO aUTO Ap : TaUTO d : raUTOV aB 4 post TOÜ 80 M::y8 1V add. Opl¡;OYTCLi a el margo P. / 10 06 €Ú Aty€IV
15 ou npoe; T~V aA~eetCiV aUa Trépt víKf\C; a.yrovl~o).lévouS, El-
itemt A I TUAll8i1 ap 6 t€4úná111~ ap I crO«lO<; ABd : «llAOOQ(pO~ ap.
Plltat 1tpOC; autov 01' étÉprov. ott o' autOe; OUK év oAíyote;
5.4 Plutarco. SR I045F· I046B (SVF 2.126; 31) álJJJ. 1toUaxou tOuS tvavtíous ots 80Kt).lá~Et Aóyou~ Kat~
'Ev té9 TpíTO) TrEpl t~s ÓtaAEKTlKflc; únwrcOv Otl Em<EÚaKEV €ppco¡..tÉvcoe; Kat ).lEta o1touofie; Kat <Pl"Aotl).líae;
nA.á:rrov EO"TrOúOacre n€pt T~V 01aAeKtllC11V Kat 'AptmOtÉAllS ToaaÚtllS, roma ).l~ navtoe; etvat KaTUI..ta9dv tO ápéaKov.
Kat <oi> Ú1tO TOÚtCOV ÜXPl nOA€).lrovoc; KaL LtpáTroVO~, 20 aVtOl o1Í1tOU Aéyoucrt. rl]v OElVÓtllta 8aU).lcl~OVTEe; tOU a.v~
llel"Alcrra Bi: LúJKPÓTllS' Kat E1tt(PCOV1ícr~ o·n Kat cruvE~a- opoe; KaL tOV Kapveáollv oUSev OiÓMSVOl ABrELV lotOv. &JJ....
5 ).laptáVelV ÜV Tle; E)eA.~m;le toÚto¡,; TOcrOÚtOlS Kat totoÚtoli; €~ c1v ETrEXaípllcre Xpúcrl1t1tOS eL; Touvavtíov, Óp¡..tOO).lEVOV
oÚmv' E1tt<P€PEt KaTa M~1V" d. ).lEY yo.p ¿K napÉpyou 1tEPI É1tLtíeEcr8at tOLe; AóyOI~ a&wu KaLltoAAclKte; Trapa<pE)trtE~
autOOV d.p~KEcrav, Táx' o.v ne; OUkruPE TOV Tónov TOUTOV· cr8m' "Oat¡..tóvu::, cp8(crsl cre tO crov ¡.dvo~", roe;
oihro O' aVTOOV É7HMEA.OOe; d.P'lKÓTCOV roS EV tal~ pEyímatS 25 ).leyáAas c'.t<POPMo.S KaE)' Éautou ot86vra tole; KtVéLV tO: O6y-
OUVelMecrt Kat c'.tvaYICalotátat<; alnfie; 015a'lS, aó m8avov ¿¡d ).lClta Kal. olapállilv POUAO~otS· [...]
10 tocroihov OICl.).laptáVEIV mJ-roue; Ev t01S OAot~ OVta~ orOUS évtó)
vnOvOOU).lEV.' Tl o-Úv mJ, <p~crQl tlS av, aUTOe; Ctv8pácrt tEt elptQ;lnépl Bícov, tauta YPcl<ProV' oux ro~ ~ruxE o'
108 Capítulo 5 Lógica, dialéctica y retórica 109

DUDe TOU¡; EvCtytíou~ Ú1toóeucrÉov AÓyou; DUae <rO> 1tp&; Eirrl1(t g / aTOltOt; Xg : (Ítonov cen. codd. 14 oI6J.l6V0t; Xg, Chemiss: oI6¡.tt\'out; codd. 14 KaKouvrat;
30 ra évavtÍa m9ava aU' EUWPOU~tvouc; ).l~ KCLI 7tEplOJra- X g : KaKouvra cen. codd. 16 CtÓtOV dvz : Utn:oov cetl. codd. I OA(YO'í Mezinac : A.6YOtt; cett. codd. 17
oTt; Chemiss : oü~ X3gB / a1tOK1~lá~m X3 20 aótol codd. (01 in ras. X ) 22 €K dvz 23 1tOU6.Klt; ye B ;9
crOÉvtEt; un' autrov TCIC; KatetA~ \jI€lC; a<proolV, aüra t rov
É:\'avTíov Xl I U1tOÓEICTÉOV X3gdv/ <ta> add. Pohlenz 30 Ka\ )l~ 30-31 1tEP10'1taO'OévrE) X
Mcrecov ¡KCtVroC; av oxouO'((I OUVá).leVOl KataAa).l~ávovtÉl; t' m::planao9Évrat; een. eocld. 31 oiht COIT. Reiske: ou8€ codd. 33 KatCr. t~\' X1dvzB: KCtt Cr. del. X : om.
EOO1tOaelcrTwc;' ErrEI Kal 0\ KClTa 1"~V auvríOelQv KCttaAa¡.t- g I nlv om. aAJ3yE 3~ ouv om. AJ3yE 42 OÚt~ Xl ~46 10V,. & 1 1t~XUtÉ¡rov COIT. W.ytten~.aeh
ta
póvoVTec; Kal atcrOTJta Kal ra lilla €K tWV aicre~crEIDv -raXUtÉprov X'dvz: xaXU1EpOV Xl et cett. codd. / é¡.ttpavcot; g I Elta Relsk : apa yE Chemlss, Hulser:
35 pqoíroC; npo'{evrm rama, Kal Ú1tO t &v MeyaplK&v epro- Epya codd. 51 avciipEt; E: tl o.vEupa X'dv: Otl av clSPOlt; z : tlva vEUpa X3g : t i áVEUpEt; áAJ3yB : el
trUlánov 1t8plO1tro~lEVOl Kal un' OAA.wV lt),g16vrov Kal ou- 11 áVEÍlpE<; Tumebus : tIV' avalpouV1:cx Ape lt 54 tlit; om. áAJ3yB 55 1táaou~ Chemiss : J3á90ut; Poh-

vCt¡.ttKCOt €PCOV epooTTJJlátrov.' ~ÓÉ.roc; av OÚv 1t\JOoí).l'lV trov lenz 56 K€VOKom:lv Chemiss: KaIVoKom:lv gl 59-60 1toloW¡évout; X3g: 1t010Ú¡.t EVO~ dvzaA 1:
1tOIOÚ¡.tCVOV J3yEB 60 KataAul-lJ3ávoV'tat; X . KataAallJ36.vovTa cett .codd. 61 tÓ. <ev>6V'ta Jones,
LtOJlK&V, ei rO. MeyaptKa epú)T~ )Jara 8uva¡.tucáltEpa vo- Chemiss, Hülser : o\'ta cocld. 65 autft Xl : autait; eett. codd. I cruyyu¡.tvaaluv Pohlenz : avyyÉvclav
).líl:;OUOlv dvat tOOV uno
Xpucrírmou Ka'[(I lile; cruV110€lac; codd. 66 M cocld. : ó~ Emperius, Chemiss; Hülser : [óE] del. Bemardakis 68 €TEPOV Xgd / El tl Me-
40 EV ~ P1PAíOl, YEypa~~tv.¡v- ~ WUTO nap' aUTou Xpu- ziriac, Chemiss, Hülser: tcrrl cocld. 69-70 &lJtlV ... nupÉXouoav om. E 71 tE om. E / 1tClpa dz 72 tE
crímtou osi 1t\JveóVI::cr9cn; crK61t€1yap aTa 1tepl tOÓ Meya- om. E:8€z.
ptKOUA6rou ytypac.pev €v tú) ltEpl A6you XplícrEWt; oürcoc;' 1-2 oi) tp11CJIV i.e. Crisipo.
oTóv n OUPPéP'lKE KCtl enl 101) LtlArrúlVOC; A6you Ka! ME- 4-5 toit; ¡..tBv yap &1tOX~v ... 1táv!:rov Los escépticos (c f. DL 9. 107). Para la expresión &1tOxr11tEpl1táv!roY
VEOlÍ¡.tOU· orp6úpa yap 8nl oorp(g yEVO¡.ttvrov UUt wv lvQó- cf. Sexto Empírico PH 1.31; 1.205.
45 ~rov. vUv d¡; OVEúio¡; autwv 6 A6y~ 7rEplrÉrpCUt1U1, ro¡; 6-710it; Ó' &nl<mÍ~'lV €vEpya~o¡..ttvOlt; Ka9' ~v ó¡..toAoyou¡..tlvwt; J3lú)o6~tea Cf DL 7.87 Y nuestro capí-
rwv ¡.tev naxurÉprov rrev ó' EK<pUVó)¡; O'O<pI~o¡.tévwv.' &pa yE tulo22.
roúrou¡; ~Iév, ro pO"natE, rout; A6you~, c1v KUtayE)..Q:~ Ka! 15 ou 1tprn; tT¡v aA~aElav ... ayrovl~ollÉvOUl; La distinción entre la mera lucha agónica por ganar la dis-
KaAEle; ÓVEÍOll rwv EpOyrWvtcov ro¡; E¡.tc:pallf¡ r~v KaKíav cusión y discutir en busca de la verdad es un motivo claramente platónico. Cf Platón, Teel . 167e- 168d;
Phi. 14b.
€xovtaS, Q¡.tW¡; Oéóla¡; IllÍ tlvOl; nEplcrn:áO'ú)O'IV &no r~¡;
21 Ka! to\' Kapveáó'lVCarnéades es el representante más importante de la Academia escéptica (ca. 155
50 KaraAlíI.VEüI¡;· auros óe roO'aüta plpAía ypárpwv KUta tile;
a.C.). Para las objeciones de Caméades a la epistemología estoica véase Schofi eld 1999c.
ouV119EÍa¡;, oT<;, Q n aVEüps<;, 1tpoaÉOllKa¡; u7rEppaAtcr6U1
24 óal¡..t6vIE, 199(0&1 O'E tO O'ov ¡..tévot; Homero, JI. 6.407.
qnAottlloú¡.tEVoc; tOV 'ApKEO'íAaov, ooóÉvu r rnv Evn ryxavóv- 35-36 ÓltO tooV MsyapIK&v &polr'ljlánov .... La escuela megárica fu e fundada por Euclides de Megara
trov bmapá~E lv 1tpOOEOóKT]Oa¡;; oME yap \IIIAOle; xp~rat en el s. rv a.C.; su influencia fue socrática y parmenídea. "Pregunta megánca" es un proverbio para decir
tate; Kara n;c; auvr¡Odac; É:1tlxmplÍ~laOlv, n)..)..' rocmEP év "sofistería".
55 oíKtl llEra náOouc; ttVOC; auvE7n1tciO'xwv ¡.troPOAoy€lv tE 43-44 tOl) I:t íA1troVOt; ... MEVEÓ~).lOU Estilpón de Megara, tercer escolarea de la escuela de Megara. Fue
noUáK1C; AÉy€1 Ka! KEVOKOnElv. Iva roívuv ¡.t.,ó· áVrlPPllO'tV maestro de Zenón de Citio y de Menedemo, el fundador de la escuela de Ererria. Los fragmentos de
o:noAím:1 roü ta tvaVtlU ).1YE1V, IN ¡.tev taí'c; <J)OOtKUIC; S É- Estilpón se encuentran recopilados en Giannantoni 1990.
O'EO'! tama y€ypaq>tv· €(j[UI Si Ka! Katw.a¡..tPávovtáe; tl 52 tptAotljlOÚIlt:V<><; tOV 'ApKEaí:>..aov Arcesilao fu e el director de la Academia a partir de 269 a.C. (se lo
conoce como el fundador de la "Academia Media" -cf DL J .14; Sexto Empírico PH 1.220- Yresponsa-
npoe; ta svavtío É1tlXE1pEIV, t~V evouO'av O'UYr]yop(av 1tOI- ble de haber introducido el escepticismo en la Academia). Arcesilao fu e especialmente crítico del criterio
60 ou ¡.tÉvoue;· note o' OUóÉtEpOV Kar aAo¡.tpávovrae; el~ sKá- de verdad estoico (ef. capitulo 7).
r Epov t a <lv>6vra AiYEtV'. ev os tú) m:P! tile; tau A6you X plÍ- 59 E1t1XEIPEiv Este verbo aparece con frecuencia en contextos dial.éctieos con el signifi cado general de
OEOJe; El7rCÓV, roe; ou óei' tU toí) AÓYOU OUVá~IEt 1tpOt; ta ¡.t~ "argumentar"; a veces, sin embargo, puede signifi car "atacar" (cf. Anstóteles, Rhel. 1377a30-31).
ÉmpáMOVta xpilcr6at Ka9ánEp ouó' 01tA01<;, t a ih' bu:í-
P.,KE· 1lpOe; ¡.tev yap tllVrrov aA1l900v EÜpEO'lV &1 XPila90l
5.6 DL 7.41-48 (SVF 2.130; LS 31A; 318; 37C. FDS 33)
65 UÚtU Kat1tpó<; t~Y tOÚtrov O'Unu~tvaaíuY, elC; t avavtía o' TO líE AoylKI>v ~pOS ~ao\v
oü, noM.&v nOloúvtú:lV mino', 1l0AAoUe; [óE] },j;yWY 100COe; EV10 I Eh; Mo ÓtatPEI0'9at errtO'tlÍIlCtC;, EIS PlltOPIK~V Ka! ei¡; OICt-
taUe; É:7rÉxoYtac;. ñU' EKElvOt ¡,iv OÚBttEpOY KatCtAaIl/3á- AEKtlIClÍV. tlVe¡; oe
Ka! eI¡; tO 6plKOV doo¡;, t O1tEpt KUVÓYroV Kal
YOVt EC; de; SKátEpOV €1tlXEIPOÜOW, roe; el n KatCtAll1tTÓV se
KPtnlpírov' eVIOl tO ÓplKOV 1tEptatpOUOlV.
ecrttv Oütro¡; ay ~IÓVro¡; ~ ¡.táJ.,tO'ta KCtrw...,,,,lv scwnle; nlV 5 To ~ ouv rrept KavÓVOOV Kat Kpnllpírov 1[apaAa~pávouO'lnpD<;
70 nAlÍOEtav napÉXoucrav' mJ o', Ó KCttr¡yOpOOV EKEívwv, co)toe; tO tr,v &AlÍOEtaV EÚpEIV' €Y a&ú) yap Ta~ t OOV q)(lvmmrov ola-
c:popa~ alTeu9úvouo\. lCal ro 6pLKOV M Ó).lo(roS lTpO~ btÍyvroQ'lv rile;
t E 'tavavtía ypác:pcov ot¡; Kcn aAa¡.tpávEv; lTEpl t~c; auvr¡OEíac;
É'tÉpOU¡; 'tE routo 1tOIEIV pEta auvllyopía¡; 1tpOtpEnó¡.tEVOe; a/..tí6elOO;· Ota yap troy 8WOtOOV ta 1tpáy¡.tata )..O¡.tPáVEtCU. 'ttív tE
BY axptíatO\!; Kal pÁapEpOle; 6¡.toAoYEi'<; tñ tOU A6you ouvá- PlltoPlKllV em<mÍ).lr¡v o~O'CtV tOU dí ),j,yEtV 1tEpl trov €:v Ste~6óú)
~IEl XJXÓJ.lEVO~ UlTO qnAotlJ.lía¡; veavu:ÚEaOal. 10 Myoov Ka! t~V OlaAeKt UcrlY toí) 6p9&¡; olaA.éyEoOCtllTEpl tOOV Bv
eproníoEl Kat anoKpíO'El Aóycov' o9ev Kal OÜtro¡; a1rrr¡v ópí~OVtal,
2 tpClO'í XB : tpua(v g / TOót(9 Xg: oihw celt. codd. 6 cruvt:py6v ion 1tpO~ a J30ÚAOVTCU om. g 7 rnO"t1Í¡.tllv aA.,e&v Kall.VEUOOOV Kat OUÓB'tÉpwv.
É:pya~o¡.tÉvOl~ gzB 8 K(lTUtt:lxí~elV Chemiss, Hü lser : KaTw:mxí~t:lv Xgdvz : ,cataO'T01Xf~EIV von N-
nim, codd. : K(lt(lCJcpaAí~t: lv Pohlenz 9 aXPI dvz 12 aUTai~ van Arnim, Che miss / EV 1ai~ gdB / Kal TIlv ¡.tEv Pll'tOpudlv UlYr~V Elvm AiyOUQ'l tpl¡..tf:pfi· TO )liv
yap aún;c; elvm au¡..tPOUAEUtlK6v, 'to M OLKCtVIK6Y, tO 8€ Ey-
110 Capítulo 5 Lógica, dialéctica y retórica I II

15 KúJ~lacJllK6v. Amim 49 aAAro~ ót scripsit Marcovich : aiJ,,(()~ 1" codd. 52 XpoKd!l€\la Dp 4 H : 1tpoCJKd!lcva B : AC)'ó)J.cva
EtvQl &' aut~~ tT¡v olaipco"lV 611; te nlV ruP€O'\V Kal E~ t~V F
eppá.crlv ¡(al ei~ n)v TÓ.~IV Kal si~ l~V lmÓKptaIv. rov oE PlltOPIKOV 1-4 tO O€J...oytKOV ... tO ÓplKOV lteplUlpoUO\V. En el capítulo 1, texto 1.1 la lógica es identificada sin más
AÓYOV etC; TE10 1tpooí~tov Kal €le; n)v bUfy'lOlV Kal ta npoc; mue; con la dialéctica.
aV'tIOtKOUC; Kal. '[OY ETtíAoyoV. 10-11 r~v OlaA€K1IKi¡v ... 1tEpl t rov &v tp(()t~OE I Kal CtXOKpíOEl Esta caracterización de di aléctica inme-
20 T~v 86 ÓtoJ,..eK'tIK11V OUUpEIO"OCU ale; tE "COY 7rept trov Ol)).tatvO- diatamente evoca la concepción socrático-platónica de la dialéctica como un diálogo consistente en el
¡.tévrov Kal rile; q>(()vi1~ tórrov' Kal TOV ~ t rov OTJllatVO).tÉvroY ete; método de preguntas y respuestas (preguntando adecuadamente por el qué de algo y respondiendo tam-
bién adecuadamente, i.e. procurando dar una correcta definición de ese algo), método quc parte del su-
te lOV nepl troy cpavtacnrov t 61tov ¡(al t mv El( l OÚtrov úqHmQ).t€vrov
puesto de que (i) el que responde dirá aquello que efectivamente cree (si así no lo hiciera, se destruye el
AEK'tWV a.~lQ)J.!Ó.tWv Kal O1YWrcl.rov Kal K01'1YOP'lIlÚtúJV Kal trov )..6yoc,; Platón, Gorg. 495a7-9 ; 500b7) y (ji) se hará cargo de lo que se siga de su respuesta a lo que se le
O)loírov opO&v Kal úmlrov Kal yevrov KCLt d8&v, O).toíroC; ó8 Kal pregunta. En eso consiste para Platón "el diálogo correcto" (6 pO&~ ola>..eycOOat). Véase también Platón,
25 Aóywv Kal . p6nwv Kal (T1)Uoy lcr~óiv Kal ,óiv .apu .~v tpwv~v Kal GOl". 449B4-5; 474BI-2 Y Teel. 167E-168A; 189E-1 90A.
ra: npáYllata croCfllcr).tátúJv· &v etVQI 'VeuOOJ.ltvouc; AóyOUC; Kal 13-15 nlv)J.1;v PlltOPIlCllV ... O'U)J.poUM:utlKÓV, ro oc. 0IKaVlK6v, ro O€ ByKro)J.IUcrtIK6v Para una explica-
CtA1l0eúOVToc; Kal ci1[cxpá(JKovr~ crropÍTac; te Kal t DUe; Ó).toíouC; ción un poco más detallada de esta distinción cf. Sexto Empírico AM 2.89-90 (cf. también Aristóteles,
WÚt01C;, sU11tetc; Kal cmópouc; Kal nepctlvovrac; Kol EyKeKuAu).t- Rhet. 1358b7 ss., quien distingue los siguientes tres géneros de discurso retórico: deliberativo, foren se y
epidíctico).
).tSvOUC; Keparívac; te KOt OÜtI8m; Kol Oepí~OVl'Cl~.
16-17 r~v olaípEO'\v €t:; tE t~V ci)peow ... r~v Ún:6KPIO'\V. t av ó€ pr[1:opIKOV En esta división de la dialéc-
30 ETvClI OE ti1~ OlaAeKTlICil~ tOlOV tÓ1tOV Kal tOV 1tpOE1Pllflévov tica es notoria la ausenci a de la prueba, una parte importante de la retórica tradicional (c f. Schenkeveld
1tEpl aóri¡~ tfj~ <p<ovfj~, €v cP OtÍlCVUtal ~ Eyypáf,tflaro~ <proyTJ Kal 1999: 2 18).
tíva 1'0. tOD A6yOU flépll, Kal1tEpl O'OA01KtO'f,tOÚ Kal pappaptcr).loú 18 Eir; O l~YllO'IV Zenón define la "exposición" como "el desarrollo de los tópicos que están en la hipóte-
Kal1totT]¡.tátúlV Kal O:~UplPOAt&V Kal1tEpl €)1flEAOÚ~ <pmvii~ Kal1tEpl sis (i.e. la introducción), desarrollo que fluye frente a quien está de cara al orador" (d~ tO ún:ep 1'00
).loumKll~ KCtt1tEpl opmv Kará TLva<; KCll otmpécrerov Kal J.1~€rov. [ ..] AkyO\ltoc, n:PÓO(()1tOV; cf. Anonymus Segerianlls 48, 1-4 = SVF 1.83).
oe
35 Aun,v n,v ota4KTtKT)v avaYKaÍav dvat Kal apET~v év dOEl 20·21 1t€pl t&v O'l1f.1at\lo)J.Évrov Kal n;~ q¡<i)vfl~ Los significados (OT])J.Qlvó)J.eva) son los decibles (cf. capí·
1t€ptéxoucrav apETá~' r~v 1" a1tpo1t1'mcríav 8m<J'tlÍ).lllV 1'OU1tm€ rulo 8) y el sonido vocal (ql(()V~) es el si gni ficante o signo (<11l)J.aivov). La distinción es importante porque
óe[ cruYKatatí9Ecr9at Ka! ).l~. t~V O' áVEtKClI6tllta toxu POV A6yov enfatiza la corporeidad del sonido y la incorporeidad del signifi cado, una observación que tiene conse-
cuencias importantes en la ontología estoica (cf. capítulo 2). Una qlwVIÍ es, en efecto, "aire golpeado o el
1tpO~ 1'0 EiK6~, Wot€ )l~ €v010óVat autcíj' t~V o' avcl€y~íav icrxuv
sensible propio del oído" (&~p 1t1::1t)..'lY)J.€VO~ ~ ro 10lOv aioOlltOV UKO i1~; cf. DL 7.55); un significado, en
€V My~, wern: )l~ arráy€cr6Clt Ú1t' autOÚ el~ 1'0 aVl'IKEíJlEVOV' 1'~V cambio, es el "estado de cosas" incorpóreo que es portado por dicho sonido.
40 o' CtJla1'al6t'lta ~lV avaepÉpoucrav 1'a~ cpaVl'acría~ bd t OV óp90v 26 la 1tpáY)J.uta Se trata de "estados de cosas" (más que de "cosas"), pues estos npáyllata son "deci-
AÓ'{OV. aut~v t e ttlV t1t1O'1'~Il11V c.paolv ~ KCltáAll\}f tV aOl.paAll ~ bles".
E~IV ev c.paVl'acnQlV 1tpOO'O~EI apBtámmtov Ú1t(J Myou. O\'K ávw 26·29 IV€'UOO)J.tv01)~ A.6y01)~ ..cal CtAr¡eeúovra~ ... Kal oütloa~ Kal OEpí~ovta~ Para la di scusi6n de estos
5e rll~ OtaAeJCtllci1~ gewpÍw; tOVcrocpov U1ttrotov roEaBal €v AÓy~' sofismas, que fueron tratados por Crisipo, cf. OL 7.25 , 7.192-1 98, Plutarco, eN 10590 -E, nuestro capiru-
tÓ n : yap aA'lge<; Kal 1'0 \}fEÚOO<; olaytVOOO'KE09al U1t' o:unl~ Kal 1'0 lo 10 y Atherton 1993: cap. 7. Sobre el sofi sma del sorites cf. capírulo 7, texto 7.7 con nuestro comenta-
rio. El "argumento del velo" ya fue conocido por Aristóteles, quien lo analiza como una falac ia que se
45 1t19avov tÓ 1" apcptp6Am~ Aty6~tBVOV OIEUKPIVeí'crBcu' xwpÍ<; 1"
basa en el accidente (cf. SE 179a26 -b2). Al parecer, fue fonnulado por Oiodoro Crono, maestro de Zenón
autll~ OUK eiVat óóé9 epmtuv Kal a1tOKplVf:cr6at. de Citio COL 2.11 1; sus fragmentos están recopilados en Giannantoni 1990). Varios reclamaban en la
~tateíve1V oE t~V tv taí'~ aJIocpácrecn 1tpon:€tElav Kal EJII 1'0. antigüedad la autoría del "argumento del corn udo": Eubúlides de Mileto (dialéctico asociado a la escuela
ytVÓPEVCl, root' d~ aKocrjlíav Kal e1.KatÓr'lt(l t péJIEcr6at tOU~ de Megara; DL 2. 108), Oiodoro Crono COL 2.1 11) Yel mismo Crisipo (DL 7. 187).
ayupváCfto~ i:.7.0Vl'Cl~ ta~ cpClvtaoia~. OUK l:í)J..w~ r' Ó~V Ka. 38-39 tt'1v o' Ctv€Aty~íav ... Eir; tO CtvtIKEÍ)J.€VOV La irrefutabi lidad como la fu erza en el argumento para
50 ay;(ívouv Kat ro OAOV OEIVOV ev A6yoU; <pavlícrecrOat tOV croep6v' evitar ser arrastrado por el propio argumento a la contradictoria de la propia tesis evoca la tesis de Platón
segUn la cual "la verdad nunca es refutada" (GOl'. 473BIO-ll).
toü yap aDtOD dvat ópe&~ olaA.éys.crBal Kat otaAoyí~Eoeal Kal
41-42 t~V tn:tO"t~)J.llV I.pClcrlv ... Ct)l€túmúl'tov Ú1tO >..óyou Para esta defini ción de t1tIO't~Ilr¡ cf. capítulo 7,
toÓ aDtOl> 1tPót; te 1'0. 1tpoKEÍ)lé:Va olaAeX9livClt Kal1tpo~ ro
textos 7.8, 7.13 Y 7.14 con nuestro comentario.
EpWtOO¡.t€VOV u1toKpívacr9Cll, a1tep e~I1tEÍpou otClAt:KTtKii~ avópCx;
EtVal. 5.7 Sexto Empírico AM2.6-7 (SVF 1.75; 2.294. LS 31E; FDS 35)
=:evoKpá,~S Be ó IDá,wvos &Koua~s
2 EI~. El o~ exp~nglt' P'I
' 1 om. F" 3'o . ~E ante ¡¡EPI addidit Usener 4 IU::pIOU:UpoUOl B 6 év codd. : delevit
Marcovlch 9 ouoav cocid : C1VUI scnpSl t Marcovlch 14 pouf..eutlK6v F I OlKClVIK6v BPF2 : KavovlKóV F1 17 Kal oí a1tl) 1'~~ 'EtOOO; <plA6O'O<pOl eÁG-
(l7tÓKPlo\V B ,18 ta ¡¡cplltp&; F ~O oE F ; ,oq¡. S P 21 ,ónOlv F2 22 ,ov PF ; r&v 8 27 Ka! alto¡púaKovrar; yov PlltOPUC11Vu1rápXEtV en:tot~)lllV tOÚ W AÉ'yE1V, liUro~
om. F I O(()PE¡ta~ BPFD , MarcovJch : O(()Pl,Cl~ Hicks, Long-Sedley, Hü lser 34 Ka! At~€(OV om. F 36 tE Br ¡.ti:v 3€V01(pá1'OlJ~ n,v 6mOTTÍIlllv Aa)Jpávovro~ Kal apxaY-
oe
von Amim : " Long; scripsit Marcovich 37 UV6.IKÓnltCt F : uVElIcm6n¡tCt von Arnim Long Marcovi ch 5 oe
Ké) v6).ley, avd ti1~ téXVll~, l:íMm~ trov 'EtúHKWV, avd
I i<:'/.upov >"6yov BPF: krxupóvOta coni. Usener 38 EiK6~ BPF : eiKaiov Reiske (~f. Di 7.1 17) 39 tOD ~EpaÍa~ eXE1v KatClAlí\}f6.1t;, €v crcxp6) ).l.6vey qmo).léVT]v.
últay€o9Cl1 F : arró1Eaeal BPI ún' <toü> ClUtOO scrips it Marcovich 40 o' codd. ; te von Arnim : oc Marco-
vich 42 1tPOcrOé~Et 8P"P : 1tPOO'€~CI 8 2: 1tpOc; A.É~lv F 44 tlit' aun;~ dgt Long: ax' aun;~ BPF Marcovich 1'0 5e A€yelVa¡.t<pÓtEpOl 1tapaAa.¡.t~ávo1)O'lv oo~ 01Cl<pépov
2
45 01€UKpívco9al pi : corrop 47 Ct1toQXÍo€O'¡ codd., Long, Marcovich, 'Long-Sedley : Ó;1tol.pácr;O\ corr. von tol) otaAÉyEcr6at, E1tEIO~1tf;p 1'0 ¡.tev f:v cruvrO).l í~ KeíJ.lEVOV
KCtV t(9 Aa)lpáVelV 1(0.1 OIOóVat A6yov OlO.AtKT1Kfl~ €Cfttv
112 Capítulo 5 Lógica, dialéctica y retórica 113

10 EP1'OV, TO 58 Aéy€lV €V Jl~Ke\ KaI8u;~66(fl9Eropoú).IEVOv prov.' oihw ÜÉ lt~ q)1A6ltI10~ evra'0Ela n¡;:pt tOV 'Aóyov ysvó-
PllTOPll(ii~ húrxuVl;;v lOlOv. €vesv youv KUI Z~vcov ó Kl- ¡.tSV0~ náA1v tv TC{> mhi9 PtPAíey n¡;:pt n;~ t&v epOOVT]ÉvtOOV
nEu~ eproT118El<; orep OlUcpÉPEl OIUAEKttKf] cruyKpoúa¡;:oo~ ún¡;:tnrov ero ¡..tóvov' <Pllaí wiha naperÉov
prl1:op lKf¡~, crucnpé'V~ -rT]v XElpa KCtlltáAlv €~alTAWO"a<; 10 TO'0 PM.tíovo~ txo¡.ttvou~, &"J..J.O. KatnOla~ aaacpdw; Kat
ro
eq:HI 'toú'W;¡', Kunl I1Ev T~V crlJ(J'1"pocp~v orpOYyúAov Kal EM.t:h"m~ Kal v~ Ma OOAotKtO"¡..tOÚ~, ¿cp' ot~ üM.0l av
15 PpaxU tfiC; OWA-sKtllCfj<; táHOJV loíW)lU, OUl OS tfjc; ¿~­ a1crxovEldlloav OUK OAí)'ot.' tO o~ nOTE ¡.tSv axpl XElproV
UltAÓmECOC; Kal EK'tÓOECOS téOv OaJcrÚACOV 1:0 ¡IJan) Tfj~ Kat crró¡.talO~ ciJ1tp¡;:nda~ Emxropciv roi; AÉyOUO"lV EV KÓO¡.tC9
PlltOpucfts ouváJl€w<; aiV1HÓIJEV0C;. Tav Aóyov OlOtíO¡;:cr€!at, norE oE Jl~i EAAd\jl€rov E1l:IcrTpt-
15 <pEO"Elm Kal aoa<p¡;:trov ¡.t~t¡;: aOAOtKí~ovra~ aicr;cúv€aElat t¡;:-
6 TOO pEpaí(l(; 8XEtV KaraA~1.jIEI<; cf. supra texto 5.6 (nota a las líneas 41-42).
AÉú)~ o n av bcíl1 AÉyovTrn; tanv.
8-11 "Co f1CVev cruv'tOflíg OtOóVUl )",&yov Olfxt.EK!I1Cfjo; ... iJTrrOpIK~<; EtÚYXavEv I8tov La antítesis que se
o • •

enfatiza aquí es entre la grandilocuencia ÜtaKpoloyía), propia de la retórica, y la brevilocuencia 1 K60"IloU g : K60"JloV Xylander, Chemiss 2 Kal eipollévou Myou Meziriac : ¡;lpllJlÉvou AÓYOU Ka!
CPpaXUAoyíCl), propia de la filosofia, una distinción platónica en su origen (ef. Platón, Gor. 46Id-462a, Wittenbach, Cherniss / Ka! ante rcí~lv Xg : om. cett. codd. 4 <<iAA0> Ko:nl TW Myro Sandbach 5
Prot. 335a-b; véase también Teet. 163d). La tesis según la cual es propio de la dialéctica ser capaz de dar rcícrel~ XgS : O"1cíO"Et~ cett. codd. 7 m;:pl 'tov aA 1 : Kaln¡;:pptrCv; A2~yE 9 g1tEI1tOO~ XgB ' 14 rav A6yov
y recibir una razón o explicación (Aóyo~) es de cuño claramente platónico, y aparece registrada en un om. E 15 croAmK{1;ovro~ g el om. ulcrxóv€oOm
escrito tan temprano como Prol. (336b9 -c1): "pero es capaz de dialogar (8wAéyEo8at) y de saber dar y
recibir una explicación (l-6yov rE 30uvut KOt M~ao8at)". Con frecuencia 81aAéyeo8m en el sentido de 5. 10 Plutarco SR 1034E (SVF 1.50; 1.78; 1.260; LS 31 L)
"dar un '),.6yor;" significa "definir" (como en Fdr. 269b y probablemente también en Teet. 202c y sobre npo~ TOV dn6vra
todo en Rep. 534b3-6: "dialéctico es el que aprehende o capta el A6yot; del ser de cada cosa; quien no lo
aprehende, en la medida en que no es capaz de dar un AÓYOt; de dicha cosa, tanto para sí mismo como para '~lllOE oíJCT]V OlKáatl~, nplv a¡.tlj)ú) ¡.tu8ov aKOÚO"1J~'
los demás, no tiene comprensión de esa cosa"). Para la dialéctica como método que elimina las hipótesis
para asegurarse en dirección de un principio no hipotético cf. Rep. 533c7-e2.
13-15 oucrrp€\jfar; ... n1~ OtaAEKnK~~ ráHrov iOiroJlu La misma analogía es infamada por Cicerón, De
aVTSM)'SV ó Z~vrov TOtOÚTey tlV\)jyyCf} xproj.!¡;:vo~ Eli
fin. 2. 17 (SVF 1.75). En ambos casos lo que se quiere subrayar es el hecho de que el discurso retórico es tlnSoEt~¡;:V Ó 1tp6tEpo~ dnrov, Ol)K aKoucrtSOV tO'0 o¡;:u-
"extendido" (como la palma de la mano), en tanto que el dialéctico es comprimido, como el puño. 5 tÉpou AÉ)'OVTO~ (nÉpoo; yap EX¡;:t tO SlllOÚP.€vov), Ett' OVK
&.¿OeIS"" (ií~OlOV yap ro, el ~~o· \)1t1íKOUaE KÁ~ee\, ~
5.8 DL 7.83 (SVF 2.130; LS 3JC; FDS 87) ÚIWKOÚOa.; El¡;:pÉnaEV). ~t01 o' anÉo¡;:l~sv 11 OUK anÉoEl-
Kat T010'0T01 Jlev tv TOl~ AOytKOi~ oi l:rro1Kol, i.'va ¡.tw.tcrTa S¡;:V· OVK aKouoTÉOV apa toD O€llTÉpou AtyOvtO~ .' toÚTOV
KpaTÚvú)cr1 OlCiAeK!tKOV ud dvat Tev aocpóv' náVTa )'ap rO. npá)'- 0$ tev A6yov Bp(fH~aa~ autOC; avrÉypa<p¡;: Jl8V npo~ T~V
¡.tara Ola lii~ &v AóyOt~ EI¡;:copla~ óp&oElat, oaa l¡;: lOU q:mcrtKO'0 1O nAátOOVO~ TIoAlldav, EAu¡;: Of. aoq>ío¡..taTa, KUt t~V OWM-
T61tou TU)'Xáv¡;:l Kat au ná:hv ooa ro'0 ~etKOu (d~ ¡.tSv yap tO KttK1lv ro~ tODto nOIElv ouvap.éVT]v EKÉAeu¡;: 1tapaAa¡.tpfÍv¡;:tV
5 Ao)'lKOV tí OÚ AÉy¡;:tV;) n¡;:pí i OVO¡.táTCOV OpElÓTllTO~, onro~ ouhasav tOU~ ~la8T]TfÍ~. KaLTOl11 tlnÉoEtS¡;: nAátrov 11 OUK a1tÉoEtS¡;:
oí V6~lOl Ent toi~ epyo,,;, OUK av BX¡;:tV ¡;:lndv. OUOIV O· oüomv Ta BV TU lloAtrdq., Kal' oUO€t€POV O' ~v avayKaiov avtt-
cruvllOElatV WIV Úrr01tlnTOÚOalV lU apElD, ~ lJev ti EKatJt6v tan ypá<p¡;:lV aUa návTÚ)~ n¡;:p\HaV Ka! Jlátmov. tO O' auto
T~V ovr~v OK01t¡;:l, ~ OE lí KaMltat. Ka\ c10¡;: ¡.tSv aUToi~ eX¡;:t 15 Kaln¡;:p\ TroV OO<pIO¡.tfÍtWV EcrTtV Ei1tÉtv.
la Aoy tKOV.
2 Jlr¡U Basiliensis : Jl~rE g : Jlr¡3evl ceU. codd. / a~upú.l codd. : av t1Jl1.pOl / aKoúcrE1r; g 6 OJlOlOV yap X
1 ra pro tva B 2 KpCl.rúvÚ)(H PF : KpCl.'ÚVrov B : Kpo:rúvovn;~ dg: Kpawvoucn Cobet 2 ael p : 0111. BacF : : OJlOIOV yap ... ~ OUK a1tÉoE1~ev om. d / 3' om. B 9 avrÉypo.<ps Stephanus 12 el B, Tumebus
Elvm aet F / ,a F: om. BPD 3 8ta roi~ F / TE BP : om. F 4 r6nou dw co : wnou cett. codd. : ruyxável
wnou F I ei Marcovich: d~ codd. 4-5 el !lE\! yap ro AOylKOV rí 8er AÉyuv 1tEpí [u;] óvoJlárrov ópeónlro~, 1-6 El',' ¿t1t¿3et~Ev 6 1tp6repot; elncóv, OUK aKouO",ÉOv roil O€llTÉpOU ¡"'¿YOVTOt; ... e'(,' OUK anÉ3Et~ev .
nw~ ra Ka" a~íav 6v6¡.w1Q. f:nl ror~ EPY01<; OUK av EXOt Einerv; dubitanter von Amim 5 ye scripsit ~rol 3' a1l:€ó€l~¡;;V ~ OUK anÉ3€I~ev ' OUK aKouO",ÉOv apa rou 3€llrÉpou ¡"'¿yovroc; El argumento de Zenón
Marcovich : rE codd . 6 «VEU aurou supplevit Marcovich I 8;(Olllev scripsit Marcovich : BXOI van Amim : puede estar dirigido en contra del "método antilógico" de académico Arcesilao (cf. Chemiss 1976: 429,
¡':xuv codd. 7 1Q.tV FD : rE SP 8 OK01t1~ (pro O"KOnEl, ~) F n.a y SI/pra texto 5.5).
21111011 3íKr]V 5IKáO"tJ~, nplv aJl<pOl llil60v O.KOúcrnr; Ps. Focílides frag. 87; Hesíodo, frag. 338.
2 81Cl.AeK'T1KOV <id EIVat rav 0"0<jl6v Sobre el alcance de esta afirmación véanse las precisiones de Long 5.11 Dionisio de Halicarnaso, De compositione verborum 4, 129-147 (SVF 2.206a)
1996" 97-98. ''Ey(j)y'
5.9 Plutarco SR J047A-B (SVF 2.297-298; LS 31 H) oÚv Ot¡;: ots)'Vrov cruvTán¡;:o8m talhT]v t~V únóElw1v. E~~TOUV ¡;:t tL
T~v Pll!OptJ01V ÓP~Etat lÉ';cvllV nEpt Kócrl.WV
Toi; 1tPÓt¡;:pov ¡;:tPlltal n€pl autf¡c;, Kal ¡.táA\crTa roi; ano
Tii~ :Eloa~
¡;:ipo¡.ttvou ),óyou KatláStv' En o' EV ti9 1tpámp Kal wúra cpv...oaó<pot~ Eloro~ loU~ Cívopa~ ou ¡.tlKpav lPPovt(oa TOO AEK!lKOU tÓ-
yÉypmpEv' ou IlÓVOV oE lOÚ EA€u8¡;:píou Kat a<p¡;:AoD~ K6ol1oU 5 nou nEn01ll~lÉvoU~. OEl )'up alHou; lMT]Elf¡ ¡.taptup¡;:iv. ouoa~lii 8'
O€lV ololJ,at Emcrrpúp¡;:oOm <aUa> Kan! ri9 )..6Yo} Kal trov ouoev Ú1t' ouo¡;:v(x; ¡;:uprov rrov 6v611Clto~ ~~lro¡.tÉvOOV OÜt¡;: ¡.tei~ov oüi
5 OlK€íúJV únoKpío€rov Kala ta.~ Em~aAAoúcra~ Táo¡;:l~ rii~ €AaTlOV CJUvaxEltv ¡;:1~ ~v trro
npoUPll¡.tat npay¡.taldav, a~ Of. Xpú-
<pú.)Vil~ Kat (J,.(T]llanOIlOU~ TOO tE npooro1tOU KUt rrov X¡;:t-
ot1tnoc; KaTaASAom¡;: cruVtá~€l~ olTIá~, EmypaepT,v Exoúaac; f1¡;:Pl n;~
114 Capítulo 5 Lógica, dialéctica y retórica 115

OUvtá~EO)~ t&v rOD A.6you Jltp&v Ol> fYrlTopucrlv 9Eoopíav €xoúO"a~ 4 lSlapOpCÓtOll Salm. olapapú)O~auul Upt l 1:m;' amoü S útp' aútoú s 5 €KEiVOt; vel KUKElVOt;; s 9
10 &),).0. ÓlrW:KTtlClív, roe; i'cracrav oí 'fUe; PíPAOUt; aveyvooK6t€t;, ÚllEP cil;IOO- va( codex Uptoni ElE\' R ETval S I m' Se 9-10 post 9cpant'ÚElv lacunam notavil Wolf 15
!lÚteov ouvrál;Eror;, clAr¡8rov t e Kat O/CUÚWV Kol 8uvat rov Kal npo·tÚaaoual· S 17-18 ~TJ8E ."np&tov del. Coro 20 Kata~avOó.vUE S Ka¡a~avOúVf:tal s I
Kata).1S~a9r]K6to; S (~aEht in rasura) 21 a.Kpt[Xi'x; s 27 talCttKó. s I ~6vo~ aut ~6vrot;; S : ~rov rot;; Se :
6.8uvátrov, EvOexOJ.l€vrov Te KCtt J.letamm6vrrov KCtt &~.HpIP6- ~rov OD Elter
Arov KalaMwv ltvrov 'totout01"p61tOJv, ou8e¡..tíav oüte xpeíav
o\)r' wcp€Aé:tav tOte; 1tOAlnKoí'r; J...6yOlt; ou¡..tpaA/collÉvrov, EtC; yODV ~oov~v 5.14 Epieloto,Diss. 4.8.12-13 (SVF 1.51; LS 31J; FDS 79)
15 ~ KálJ..or; tplll1.veíru;, rov 8ft O'toXá~€O"8at t~V crov8eow" Taúnlt; J.l€v tíe; OÚV ÜA11 mo cpiAocrÓCPOUj ~~ tpí-
T~\ npaWaTEÍ", anéO't~v [... ]. prov; OÜ, MM. Ó AÓ"yO\. T( Té"",; ~~ T\ tpope¡v Tp(-
pcova; o\), w,./..a. tO op8ov eXetV tov Myov. nota OEoo-
4-5 t6rrou] 601) F 8 omá¡j om~v FI TIepl: 0-0 ru:pl PM 9 ou] Kal P 15 Kal F: ~ PMV P~!lUta; M~ 1'1 t a nEpl1'OÜ 1t&<; móyrov ¡.ttyac; ylVElat

5.12 QuintiJiano, lnstitlllio oratoria 2.1 5, 34 (SVF 2.292)


a
5 ~ KÓ).lTJ paOEla; <OÜ;> uUd ¡.tQAAoV Z~vw<v> Atyel. YVOOVat
ta toO A6you crtOlXE10, 1toióv ti eKumov amoov ton
Huie eius substantiae maxime conveniet finitio: "rhetoricen es se bene dicendi
KO!nOOe; áp).lÓUEtat 1tpOc; üMr¡Aa Kal ocra tOmo1<; uK6-
scientiam". Nam et orationis amnes virtutes semel complectitur et protinus etiam mores
oratoris, cum bene dicere non posit nisi bonus.ldem valet Chryssipi finis il le, ductus a Aou9á ''' IV.
Cleanthe, "scientia recte dicendi". Sunt piures eiusdem, sed ad alias quaestiones magis 5 <oü> add. cod . Uptoni, Long-Sedley, Hülser
5 pertinent. 5.15 DL 7. 59 (FDS 594)
5.13 Epictoto, Diss. 1.17.1-12 'Apetal OE A.6you elcrlnMe, 'EAAr¡V~cr}1Óc;. aa<p~VEta, cruvro¡.tta.
"On avaYK(lla TCI AoytKá. 1tpérrov, KataO'Jc&U~. ' EUr¡vlo].lOt; ¡.tf:v oúv Éan <ppácrt~ aotámwtoe;
'Em::tO~ Áóyoe; tm!v Ó olapOp6)v Ka! ~EPYO~ÓI.U::VOt; év "tÜ u:xVt1Cn Kat M~ ehcaíq. cruVll8eíq.· aa<p~vEla 8É EOtt ~t~
ta Aomá, ESEt S' autov ~t~ aSuÍpOpOOtOV Elval, i:m:o yvoopí).looe; 1raptcr¡dcra tO VOoúJl€Vov' cruvroMía óé Écrtt ~t<; aura
tívoC; Stap8pwOfi; S~AOV yap on ~ úc.p' aútoü 11 \m' 5 ta avaYKaia neptéxouoa 1tpÜí; O~A.roOlV tOÜ 1tpáYMatOC;' 1tpénov
5 aJJ..ou.lí 1'01 AóyOC; 6<Jl'tV 6K€IVm; ~ a/J..o tt Kp6crcrov M 'O'tl M~\\ oiKE(a Tti) npáy~aTr KaTa(JICW~ BE M~I\ <K1tEtpcuyu¡a
EO'tall'OU AóyOU, orr€p &óúvcnov. €i A.óyo~, EK€IVOV B'
Tev lOlcoT\cr~6v. 6 pappap\cr~O\'K Tóiv KaKlóiv M~\\ <O'tl napa
rretAlV tíe; Stap8procret; ei yo.p autor; eamóv, &úValOl tO f8oc; t&v €USOKt~OÚvrrov 'EJJ..lívoov, aOAotKlcrMoe; Sé Écrn Aóyoe;
Kal oÚl'OC;. ei l:iAAou Se1lcroMEOa, a1tElpOV EmQt WÜtO aKata)J..~Aooe; cruvretay¡.tévot;.
Kal aKa1'w..r¡KtOv. [El] vaí, &)J,: Err€íyEt ¡.taAAoV OEP01tEÚ- 1 Elol om. F 2 KaTaO'l<eu~ BPF : a1[OOKf:U~ Suda I ouv om. F 3 aatplvEla B : autp~vlQ F 4 yvropt~Ot;; B
10 E1V' Kal ta 0MOIQ. 9ÉAEU; Oúv rrep! tKEÍVooV OKOÚE1V; j 1[oplO'téiaa 6 post J(ataOKEu~ SS Marcovich addidit €<nI 8 eMoKI~OÚVtrov Voss, von Arnim, Long,
aKoue. ñU' av ¡.tOt Mync; o'n 'OUKoToa rr6n:pov w...r¡9&C; ~ Egli, Hülser : eóocu~OVOÚvtWV BPF, Suda, Marcovich
\lfwSroe; olaA.Éyn', Kav tt Kat' O~tf.píPOAOV cpcovT¡v e'(1tco 5.16 Epictcto, Diss. 2.20.21 -22
Kal Atrue; MOt SláO"tI~OV', OUK e'n av~o¡.taí crou, a.U' Tíe; 11 aruxíae;; Aaprov tle; 1tapa tfie; cpúcrEcoe; ¡.tétpa
tpro OOt 'a.).).' EItEíyel ¡.t6.Uov'. Ola tOUtO yap oiMal Kctt Kavóvac; eit; €:1tlyvcoOlv tfi~ 0:Ar¡8eíCt~ ou npOm¡HAO-
15 1tpo[ O']tácrcrouOIv to. AoytKet. KaOetrrEp t~S ).letp~oecoc; mü texvei ¡OÚ¡Ot~ rrpocrOeivat Ka!7[poo€~€pyóoacr8at ta
oítou rrpotáO'ooMEV t~V tOÜ ¡.tétpOU a1tíO'KE\lflV. av &F. A<c>í1tovra, OJJ..iJ.nav tOuvavríov, el n Kat EXEI yvoopt(jn-
~~ olaAáproflEV npo"ov T( <O'tl ~óOlU\ ~~& OUWiPOlfUN 5 KOV tfie; a,A.T]8Eía~, E~atpelv 1relpéitat Kat a1tOMÚEIV.
rrprotov t í amt ~uy&;, rrrot; en ).l€Tpr;oaí n 11 <:nfjO'at
ouvr¡cró¡.tE8a; MaOOa Oúv tO t&v líAAwv Kpmíplov Kal 1 ~ chuxfa Se4 ArnOvtU S : A<e>movta S I exel scripsit Schenkel
20 Ot' oÚ 1'illa KataMaVOáv€l'ctI I.nl Kaw¡.tE¡.toOr¡KóTe<; MIlO'
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Katapa8Elv; Kalnwe; oTóv te; 'vaí' &:M.' 6 pÓ010e; ~ÚAOV
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30 ¡OOV ÓVO¡.tÓtffiV btíO'KE\IIte;'j
Presentación, asentimiento y formación de conceptos 117

" ¡madre, te lo imploro, no agites contra mí


Capítulo 6 las doncellas bebedoras de sangre y con forma de serpiente!
¡Ellas, sí ellas están jmlto a mí dispuestas a atacarme"!
Presentación, asentimiento y formación de conceptos lo dice como un loco y no ve nada, sino que s610 le parece que ve. Es también por eso que
Electra le responde:
"quédate ahí, miserable, permanece en tu lecho,
6.1 DL 7.49-51 (SVF 2.52, 55, 61; LS 39A; FDS 255) pues no ves con claridad nada de lo que te parece que sabes"
Los estoicos convienen en poner primero la explicación que trata de la presentación y la
sensac ión, en la medida en que el criterio por el cual se conoce la verdad de las cosas es gené- 6.3 DL 7.52-53 (SVF 2.87; LS 39D; FDS 255)
ricamente una presentación, y en la medida en que la expl icación que trata sobre el asenti- En efecto, entre las cosas pensadas, unas se piensan por contacto, otras por semejanza,
miento y la que trata sobre la cognición y el pensamiento, por preceder a las demás, no se otras por analogía, <otras por transposición>. otras por composición, otras por oposición.
constituye sin una presentación. En efecto, primero viene la presentación; luego, el pensa- Ahora bien, por contacto se piensan las cosas sensibles; por semejanza, las que derivan de
miento ex presivo comunica mediante una formulac ión proposicional aquello que experimenta algo que está enfrente de ellas, como Sócrates a partir de la pintura; por analogía, por aumen-
por acción de la presentación. Presentación y ficción son cosas diferentes, pues una ficción es to, como en el caso de Ticio y el Cíclope, o por disminución como en el de un pigmeo. Inclu-
una figuración de la mente, tal como ocurre en los sueños, en tanto que una presentación es so el centro de la ti erra se piensa por analogía a partir de esferas más pequeñas. Por transposi-
una impresión en el alma , esto es, una alteración, como supone Crisi po en el libro II de su ción, como los oj os en el pecho; por composición, se piensa el hipocentauro; por oposic ión, la
tratado Sobre el alma. Por cierto que no hay que tomar la impresión como si se tratara de la muerte. Algunas cosas, como los decibles y el lugar, también se piensan por transici,ón. Algo
marca de un anillo de sell o, porque no es posible que haya mucha s marcas en lo mismo y justo y bueno se piensa naturalmente. Por privación, como una persona sin mano. Estas son
respecto de lo mi smo. La presentación se concibe como lo que se da a partir de lo que es, yes sus doctrinas sobre la presentación, la sensac ión y el pensamiento.
moldeada, esbozada e impresa según lo que es de un modo ta l que no podría provenir de lo no 6.4 Aecio, 4.11.1-4 (SVF 2.83; LS 39E; FDS 277)
es. Según ellos, de las presentaciones una son sensoriales, otras no. Sensoriales son las que Dicen los estoicos: cuando un hombre nace tiene la parte ctor e su alma como una
caplamos a través de un órgano de los sentidos o a través de varios órganos de los sentidos; no tablilla lista para la escritura; en ella se registra cada uno de los conceptos. El primer modo de
sensoria les las que captamos por medi2pe miento, como por ejemplo las de los in- registro es el que se da a través de los sentidos. En efecto, cuando as personas perciben algo,
corpóreos y las demás cosas captadas p a raz' . De las presentaciones sensoria les, las que por ejemplo, algo blanco, tienen un recuerdo de ello cuando se ha marchado. Y cuando se
proceden de cosas que son están acampana as de concesión y asentimien to. Pero entre las producen muchos recuerdos del mismo tipo, entonces afinnamos que tenemos experiencia,
presentaciones también se encuentran los reflejos, que surgen como si procedieran de cosas pues experiencia es una multipliCidad de . resentaciones del mismo tipo. Algunos conceptos
que SOI1. Además, entre las presentaciones unas son racionales y otras irracionales; racionales se originan naturalmente de acuerdo con los modos mencionados y sin ninguna intención;
son las de los animales racionales, irracionales las de los irracionales. Las raciona les, enton- otros, en cambio, se originan ya a través de nuestras enseñanzas y cuidados. Ahora bien, estos
ces, son pensamientos, las ilTacionales aún no han recibido un nombre. Y algunas presenta- ' . . ente se deno~nceptos"; aquéllos, en cambio, también se lIama~
ciones son " técnicas", otras "no técn icas", pues una imagen es considerada de una manera :por concepc iones" Se dice que ~óri , en virtud de l.a cual somos lIamado~ ,"racionales",. se
un técnico y de otra por alguien que no lo es.
\1 comp a partir de nuestras preconcepciones a los siete años. Una concepclOn es una fiCCión
6.2 Aecio, 4.12.1-5 (SVF 2.54; LS 39B; FDS 268) de la mente de un anima l racional. Pues cuando la ficc ión sobreviene al alma racional, enton-
Crisipo afirma que esta s cuatro cosas [se . presentación, 10 que se presenta, lo fantástico, ces se llama "concepción", la cual ha tomado su nombre de " intelecto" (en-~óema-Moús].
ficción] so n diferentes las unas respecto de las otras. Una presenta ción entonces es una afec- Por eso, precisamente, lo que sobreviene a los animales irraciona les es solamente ficción. Las
ción que se produc e en el alma y que [en la afecc ión] misma mue stra lo que la ha producido. cosas que nos sobrevienen a nosotros ya los dioses son ficciones en cuanto al género, pero
Por ejemplo, cuando a través de la vista vemos algo blanco, lo que se ha producido en el alma concepciones en cuanto a la especie.
a través de la visión es una afecc ión. Y, de acuerdo con esta afección, podemos decir que hay 6.5 Sexto E mpírico, AM 7.242-247 (SVF 2.65; LS 39G; FDS 273)
algo blanco que nos pone en movimiento. Del mismo modo ocurre en e l caso del tacto y del De estas [presentaciones] unas son persuas ivas, otras no persuasivas, otras a la vez per-
olfato. Se dice que presentación viene de luz, pues tal como la luz se muestra a sí misma y a suasivas y no persuasivas, otras ni persuasivas ni no persuasivas. Ahora bien, persuasivas son
las cosas en ell a contenidas, así también la presentación se muestra a sí misma y a lo que la ha las que producen un movimiento uniforme en el alma; por ejemplo, que ahora "es de día" y
produc ido. Lo que produce la presentación es " lo que sc presenta"; por ejemplo, algo blanco, que "estoy conversando" y todo 10 que implica una obviedad semejante. No persuasivas, en
frío y todo lo que es capaz de poner en movimiento el alma ; esto es "10 que se presenta". "Lo ca mb io, son las que no son de esta índole, sino las que nos hacen que no prestemos asenti-
fantás tico" es una atracc ión vacía, una afección en el alma que se produce sin que nada se miento; por ejemplo, "si es de día, no hay so l sobre la tierra", "si está oscuro, es de día".
haga presente, como ocurre con el que lucha con las sombras o da puñetazos en el aire. Pues Persuasivas y no persuasivas son las que, según su disposic ión relativa, a veces son de un tipo
algo quc se hace presente subyace a la presentación, pero nada subyace a lo fantástico. Una ya veces de otro, tal como las [presentaciones] de los argumentos inextricables. Ni persuasi-
"ficción", en camb io, es aquello hac ia lo cual somos atraídos en la atracción vacía fantástica. vas ni no persuasivas son las que son [presentaciones] de cosas tales como "las estrellas son
Esto es lo que sucede con los melancólicos y los locos. Así, cuando Orestes, el personaje pares", "las estrellas son impares". Entre las presentaciones persuasivas, unas son verdaderas,
trágico, di ce: aIras ralsas, unas verdaderas y falsas, otras ni verdaderas ni falsas. Ahora bien, verdaderas son
Presentación, asentimiento y fonnación de conceptos 119
118 Capitulo 6

aquellas de las que es posible hacer una aseveración verdadera, como en el momento presente 6.9 Plutarco, CN 1084F (SVF 2.847; FDS 281)
"es de día" o "hay luz"; falsas, en cambio, son aquellas de las que es posible hacer una aseve- ¿Supone n que la esencia y origen del concepto mismo no están en contra de la concep-
ración falsa, como "el remo sumergido está quebrado", o "la columna es angosta"; verdaderas ción común? Pues el concepto es una cierta presentación, y una presentación es una impresión
y falsas son aquellas que experimentó Orestes en su locura a partir de Blcetra, pues en la en el alma.
medida en que las experimentó a partir de algo que existe, eran verdaderas --en efecto, Electra 6.10 Plutarco, CN 1084A (SVF 2.848; FDS 43 1)
existía-, pero en cuanto las experimentó a partir de una Erinia eran falsas, pues no había tal Pues es en extremo absurdo que ellos postulen como cuerpos a las virtudes, los vicios y,
Erinia. Y, de nuevo, [verdaderas y falsas son aquellas presentaciones que] alguien en sueños, además de ellos, a las artes, a todos los recuerdos, y aún más a las presentaciones, las pasiones
cuando a partir de Dión, que está vivo, sueña con una atracción falsa y vacía como si se trata- y los asentimientos.
ra de la presencia real <de Dión>. Ni verdaderas ni falsas eran las <presentaciones > genéricas
pues de las cosas cuyas especies son de este tipo o de aquel tipo, los géneros no son de este 6.11 Cicerón, Acad. 2.30-31 (L8 40N)
tipo ni de este otro tipo. Por ejemplo, entre los hombres, unos son griegos y otros bárbaros, En efecto, la mente misma, que es la fuente de: las sensaciones y también es ella misma
pero el hombre genérico no es griego - ya que entonces todos los hombres específicos serían un sent ido, tiene una fuerza natural que se dirige hacia aquellas cosas por las cuales es puesta
griegos- ni bárbaro, por la misma razón. en movimiento. Así, de tal modo atrapa unas presentaciones que enseguida se vale de ellas;
otras prácticamente las almacena y de ellas se origina la memoria. Las demás , sin embargo,
6.6 Cicerón, Acud. 2.144·145 (SVF 1.66; 1.8 41A; FDS 369) las construye por medio de semejanzas, a partir de las cua les se forman los conceptos de las
En efecto, niega Zenón, niega Antíoco que ustedes sepan algo. ¿Cómo es eso?, pregun- cosas, que los griegos llaman o énnoiai o prolépseis. Cuando a ello se agrega la razón, la
tarás. Pues nosotros también defendemos la tesis de que el que no es sabio comprende muchas conclusión de un argumento y una multitud de cosas innumerables, entonces aparece el cono-
cosas, y ustedes [se. los estoicos] niegan que alguno, a no ser que sea sabio, sepa algo. Zenón cimiento de todas ell as y la razón misma, perfecc ionada por estos pasos, llega a la sabiduría.
mostraba este asunto con un gesto: en efecto, mientras extendía sus dedos y presentaba la Por consiguiente, dado que la mente del hombre es muy apta para el conocimiento de las
palma de su mano abierta decía: "así es la presentación"; luego, mientras contraía un poco sus cosas y la cons istencia de la vida, abraza sobre todo la cognición y esta katálepsis que, como
dedos, decía: "así es el asentimiento"; luego, cuando los cerraba del todo y formaba un puño, dije al traducir literalmente, llamaremos "cognición", la ama por sí misma - pues nada le es
decía; "así es la cognición". De este símil deriva el nombre katálepsis para este [estado cogni- más dulce que la luz de la verdad- y también por su uso. Es por eso que se va le de los senti-
tivo] que antes no existía. Enseguida aproximaba su mano izquierda contra su pui'l.o derecho y dos y crea las artes que, prácticamente, son los demás sentidos, y fortalece la filosofía misma
con fIrmeza y fuerza 10 comprimía, y decía que tal cosa era "conocimiento", que nad ie posee hasta el punto en que produce la virtud, única cosa de la cual depende la totalidad de la vida.
a no ser el sabio. Por lo tanto, quienes niegan que algo pueda ser aprehendido nos quitan estos mismos instru-
6.7 Plutarco, CN I085A-B (SVF 2.847; 1.S 39F; FDS 281) mentos u ornamentos de la vida, o más bien, también destruyen la vida en su totalidad desde
Pero se desprecian a sí mismos de ta l modo que, al definir los conceptos como "ciertos sus fundamentos, y al animal mismo lo privan de alma, de manera que es difícil hablar de su
pensamientos almacenados", y a los recuerdos como "impresiones estab les y constantes", temeridad como lo exige la situación.
también fijan completamente los conocimientos como si contuvieran algo inmodificable y 6.12 Cicerón, Acad. 2. 37-38 (1.8 400; FDS363)
firme . Una vez conocidos suficientemente estos asuntos, que ya se explicaron, ahora sólo dire-
6.8 Sexto Empírico, AM 8.56-61 (SVF 2.88) mos unas pocas cosas sobre el asentimiento y la aprobación, que los griegos ll aman synkatát-
Todo pensamiento, en efecto, se genera a partir de la sensación o no independientemente hesis, aunque no porque el tema no sea amplio, sino porque se establecieron los fundamentos
de la sensación, o bien a partir de un contacto o no sin contacto. De donde descubriremos que un poco antes. En efecto, cuando estábamos explicando el poder que estaba en los sentidos,
las llamadas "sensaciones falsas", como las que se dan en los sueños o en la locura, no están simultáneamente se hacía claro que muchas cosas son aprehendidas y percibidas por los senti-
separadas de lo que conocemos a través de la sensación por contacto. [ ... ] Yen general no es dos, lo cual no puede suceder sin el asentimiento. Luego, dado que la principal diferenc ia que
posible descubrir nada en el concepto que uno por sí mismo no haya conocido por contacto. hay entre el no animado y el animado es que el animado lleva a cabo algo - pues ni siquiera
Pues dicha cosa se aprehenderá por semejanza de las cosas que se han presentado en un con- puede entenderse de qué índole es el que no lleva a cabo nada- o hay que suprimirle el senti-
tacto, o por aumento, o por disminución, o por composición. Ahora bien, por semejanza es do o atribuirle el asentimiento que está en nuestro poder. Pero a aquellos que rechazan la
como cuando, a partir de la imagen de un Sócrates visto, concebimos un Sócrates que no ha sensación y el asentimiento en cierto modo se les quita su mente, pues tal como el platillo de
sido visto; por aumento es como cuando, a partir de un hombre común, nos vemos llevados a una balanza cuando se ponen las pesas sobre él forzosamente se inclina, así la mente forzosa-
pensar [en uno de tal tipo], como el que [dice] que no se parecía "a un hombre que come trigo, mente cede a lo que es evidente. Pues de la misma manera que un animal no puede no desear
sino a una cima de las elevadas montañas cubierta de bosque". Por disminución, como cuando aquello que se le muestra como apropiado a su naturaleza - esto es lo que los griegos llaman
comprimimos el tamaño de un hombre común y pensamos en un pigmeo; por composición oikeion- , así también no puede no asentir al objeto que se le muestra como evidente.
cuando a partir de hombre y caballo pensamos en el hipocentauro, al que nunca habíamos
6.13 DL 7.60-61 (1.8 30C; FDS 621)
visto. Todo concepto, por lo tanto, debe ser precedido por un contacto que se da a través de la Un género es una combinación de muchos conceptos inseparables; como "animal", pues
sensación y por eso, si se eliminan las cosas sensibles, forzosamente se elimina todo pensa- éste comprende a los animales particulares. Una concepción es una ficción de la mente, que
miento. no es un existente ni un individuo cualificado, sino algo cuasi-existente y cuasi-cualificado;
por ejemplo, el resultado de la impres ión de un caballo cuando no está presente. Una especie
120 Capítulo 6 Presentación, asentimiento y fonnación de conceptos 12 1

es lo que es comprend ido por un género, tal como "hombre" es comprendido por "animal" . Lo 6.20 Epicteto, Diss. 1.28.4
más genérico es lo que, siendo un género, no tiene género; por ejemplo, "lo existente"; lo más Ahora bien, cuando alguien as iente a lo falso, sabe tú que no quería asentir a lo fa lso -
específico, en cambio, es lo que siendo una especie, no tiene especie, como "Sócrates", pues toda alma está privada de la verdad involuntariamente, como dice Platón-, sino que le
pareció que lo fal so era verdadero. Vamos a l dominio de las acciones: ¿qué es lo que tenemos
6.14 Cleme nte de Alejandría, Slrolll. 2.12.54.5-55.1 (SI-'F 2.992; FDS 365) que sea de tal índole como aquí lo verdadero o lo fa lso? Lo debido y lo que está contra lo
No sólo los platónicos, sino también los de la Estoa dicen que los asentimientos depen- debido, lo conveniente y lo inconveniente, lo que se relaciona conmigo y lo que no se relacio-
den de nosotros. Ahora bien, toda opinión, j uicio, suposición y aprendizaje -con los que na conmigo, y todo lo que es semejante a esto. Así pues, ¿no puede uno creer que algo le
vivi mos y con los que siempre trata el género humano- son asentim ientos. conviene y no elegirl o por sí mi smo? No puede; es como la que decía "advierto que lo que
6.15 E,tobeo, EcI. 2.88, 2-6 (SI-'F 3.171; LS 331) estoy a punto de hacer es malo, pero mi furia es más fuerte que mis deliberaciones". Porque
Todos los impulsos son asentimientos, y los [impulsos] prácticos también contienen un esto mi smo, satisfacer la furia y castigar a su marido [o considera más conveniente que salvar
[factor] motor. Yen tanto los asentimientos lo son a una cosa, los impulsos lo son hacia otra; los a sus hijos.
asentim ientos lo son a ciertas proposiciones y los impulsos a los predicados que, en cierto modo, 6.21 Epieteto, Diss. 3.7.14-15
están contenidos en las proposiciones a las cuales se presta asentimiento. ¿Por qué te apartas de tu propio bien? Eso es una insensatez, una necedad. N i siqu iera si
6.16 Sexto Emplrico, AM 7.241 (SVF 2.64; FDS 273) me dijeras que te apartas, te creeré. Pues tal como es imposible asentir a lo que parece falso y
La presentación se genera o de las afecciones externas o de las que están en nosotros, lo apartarse de lo verdadero, así también es imposible mantenerse apartado de 10 que parece
que, en su sentido más estricto, ellos denominan "atracción vac ía". bucno.

6.17 Ga leno, De uni",i cuiuslibet peccatis dignoscendis 5.59, 4-60, 11 (SVF 3.172) 6.22 E picleto, Diss. 3.22.42-43
Ahora bien, todos están de acuerdo en que el asentimiento falso y precipitado es error; DO ¿Quién puede ob ligarlos a asentir a lo que parece fa lso? Nadie. ¿Quién a no asent ir a lo
lo están, en cambio, en que haya un asentimiento débil. Pues creen que es mejor establecer que parece verdadero? Nadie. Aquí ven ustedes, por lo tanto, que en ustedes hay algo que es
que el asentimiento débil es un intermediario entre la virtud y el vicio. Dicen que hay un libre por naturaleza. ¿Quién entre ustedes es capaz de desear o rechazar o tener un impu lso o
asentimiento débil cuando todavía no nos hemos convencido de que una cierta opinión es una repulsión o estar preparado o proponerse algo si n haber tenido una presentación de lo
verdadera, como [sí nos hemos convencido]. si fuera el caso, de que tenemos cinco dedos en conveniente o de lo que no es debido? Nadie. Por lo lanto, tambi én en estas cosas ustedes
cada mano y que dos más dos es cuatro. Tal vez, a una persona adulta que haya pasado toda tienen algo no impedido y libre.
su vida en la investigac ión de las cosas verdaderas se le podría impu tar que asienta débilmente 6.23 Epicteto, Diss. 2.11.1-11
a alguna de las cosas que tienen una demostración científica. En efecto, el conocimiento del El comienzo de la filosofía, al menos entre los que entran en contacto con ella como se
geómetra tiene una índole tal respecto de los asuntos que se enseñan a través de los Elementos debe y por la puerta, es la conciencia de la propia debilidad e impotencia respecto de las cosas
de Euclides, como la que tiene la mayoría de la gente sobre el hecho de que dos más dos es necesarias. Pues bien, no llegamos [a la vida] por naturaleza con ningún concepto de " triángu-
cuatro. También tiene el mismo conocimiento respecto de los teoremas de las esferas que se lo rectángulo" o de "semitono", sino que somos instruidos en cada uno de ellos gracias a un
enseñan a continuación de éstos, tal como respecto de todos [los problemas] que se solucionan método técnico y, por eso, los que no los conocen tampoco creen conocerlos. ¿Pero quién,
siguiendo ta les teoremas; y, más aún, también respecto de los teoremas de los conos y del inadvertidamente, no tiene un concepto innato de bueno y malo, bello y feo, conveniente e
cuadrante solar. Ahora bien, si duda un momento y no tiene de ellos un asentimiento firme -al inconveniente, felicidad, apropiado y concerniente [a nosotros], de lo que hay y de lo que no
que algunos denominan "cogn ición"-, uno convendría en que eso es un error, por cuanto, hay que hacer? Es por eso que todos usamos [estos] nombres e intentamos ap licar las precon-
obviamente, se trata de un geómetra. Las opiniones infortunadas dcl qllC durante su vida se cepciones a los casos particulares: "lo hizo bien, de manera debida o indebida; fue desafortu-
equivoca en los asuntos que tienen que ver con el conoc imiento, la adquisición y evitación de nado o afortunado; es justo o inj usto". ¿Quién de nosotros evita usar estos nombres? ¿Q uién
bienes y males también constituyen el asentimiento falso, precipitado o débil. Ahora bien, allí de nosotros aguarda a usarlos hasta que los aprende, ta l como los que ignoran las líneas o los
ya hay un peligro que no es pequeño, sino que, si asentimos falsamente a la opi nión concer- sonidos? La razón de esto es que en esta área ya llegarnos, en cierto modo, como si estu vié-
niente a los bi enes y los males, también se trata a la vez de un error mayor. ramos instruidos por la naturaleza, y desde allí somos impulsados y agregamos nuestra opi-
6.18 Aecio, 4.9.4 (FDS 296) nión. - ¡Pues por Zeus! -dice-, ¿yo no sé lo que es noble y vergonzoso? ¿No tengo el concepto de
Los estoicos [sosti enen que] las sensaciones son verdaderas; entre las presentaciones, en ello? - Lo tienes. -¿No lo aplico a los casos part iculares? -Sí, lo aplicas. -¿No lo apl ico bien? -
cambio, unas son verdaderas y otras falsas. ¡Allí se encuentra toda la cuestión y allí sobreviene la creencia! Pues si partimos de estos [supues-
tos] reconocidos, las personas proceden a la controversia debido a su inapropiada aplicación [a
6.19 E,tobeo, Ec!. 1.349, 23-27 (SVF 2.74; FDS 294) ella]. Porque, si en aquellas situaciones efectivamente dispusieran [del modo correcto de aplicar
Los de la Estoa establecen la sensación no sólo en el dominio de la presentación, sino que tus preconcepciones], ¿qué les impediría ser perfectos? Pero ahora, dado que crees que aplicas
también la aplican a la sustancia a partir del asentimiento. Una presentación sensoria es un apropiadamente rus preconcepciones a las situaciones particulares, dime, ¿por qué supones esto?
asentimiento o una sensación del asentimiento que se da según impulso. Porque [asfj me parece. Ahora bien, ¿no le parece así a alguna otra persona, y cree que también
ella misma [as aplica bien? ¿O no lo cree? - Lo cree. Entonces, ¿pueden ustedes aplicar bien las
preconcepc iones a aquellas cosas respecto de las cuales los dos opinan cosas que están en conflic-
122 Capítulo 6 Presentación, asentimiento y fonnación de conceptos 123

to? - No podemos. -¿Puedes, entonces, mostrarnos en relación con tales preconcepciones algo ¿qué dices? ¿No te parece bien que haya que hacer lo que es noble? -Sí, sin duda, eso me
más elevado y que sea mejor para aplicarlas que lo que te parece? Un loco, ¿hace algo más que 10 parece por sobre todas las cosas. Entonces, apliquen sus preconcepciones. Aquí comienza el
que le parece que son cosas nobles? Y bien, ¿basta ese criterio para él? - No basta. conflicto: uno dice " no debo entregar a Criseida a su padre"; el otro dice: "sí, debes hacerlo".
Sin duda, uno de ellos está ap licando mal la preconcepción de lo que debe hacer. De nuevo,
6.24 Epicteto, Diss. J.2.5-8 uno d ice: "ciertamente, si debo devolver a C risei da, yo debo tomar un premio de ustedes". Y
"Raciona'" e "irracional", como "bueno" y "malo", "conveniente" e "inconveniente" re- el otro [agrega]: " [¿y qué], ¿tomas a mi amada?"; el otro responde: "sí, a la tuya". " Yo solo
sulta de un modo para uno y de otro para otro. Es especialmente por esa razón que necesita- [debo perder mi premio]"; "sí, yo solo no tengo [ningún premio]". Así se produce el conflicto.
mos de la educación, de modo de aprender a aplicar nuestra preconcepción de racional e ¿Qué es, entonces, lo que debe ser educado? Aprender a aplicar las preconcepciones naturales
irracional a las si tuaciones pa rticulares de acuerdo con la naturaleza. Sin embargo, para juzgar a los casos particulares de acuerdo con la naturaleza, y en cuanto al resto, distinguir que, entre
lo que es rac ional e irraciona l no sólo usamos el valor de las cosas externas, sino también el las cosas existentes, unas cosas dependen de nosotros y otras no dependen de nosotros. De-
que se relac iona con el propio carácter de cada uno. penden de nosotros el arbitrio y todas las acciones que dep.enden de él; no dependen de noso-
6.25 Plutarco, eN 1070C-D tros, en cambio, el cuerpo, sus partes, las posesiones, nuestros padres, hermanos, hijos, la
También (es así en cuanto a] esas cosas en lo que se refiere a los bienes y los males, 10 elegi- patria y, en genera l, nuestros asociados. ¿Dónde, entonces, ubicaremos el bien? ¿A qué clase
ble y lo evitable, lo fam iliar y lo ajeno, cuya evidencia tiene que ser más manifiesta que la de las de cosa lo aplicaremos? ¿Al que depende de nosotros?
cosas calientes y frías, blancas y negras. En efecto, las presentaciones de estas cosas, [que vienen] COMENTARIO
de afuera, son adventicias a los sentidos, pero aquellas cosas ti enen un origen connatural [y deri- Este capítulo debe leerse en conexión con el capitu lo 7, donde se puede apreciar con má s
van] de los principios que se encuentran en nosotros. detalle la funciona lidad de las nociones de presentación y asentimiento. Tanto la presentación
6.26 Plutarco, SR 1041E- 1042A (SVF 3.69; 545) como el asentimiento son dos ingredientes fundamentales de la explicación estoica del cono-
Sostiene [Crisipo] que la expl icación sobre los bienes y los males, que él mi smo introdu- cimiento y del modo en que se llega a conocer. Los estoicos estud ian los problemas gnoseoló-
ce y aprueba, es la más coherente con el modo de vida, y es la que está más en contacto con gicos en el contexto de su dialéctica o lógica, una de las tres partes de la filosofía (cf. capítulo
las preconcepciones imp lantadas. Así lo ha d icho en el libro 1 de sus Exhortaciones. Sin em- 1). Como la mayor parte de los filósofos heleníst icos, sostienen que el conocimiento comienza
bargo, en el libro 1 afirma que esta explicación aparta al ser humano de todo lo demás, como por los sentidos, cuando el sujeto es afectado en sus capacidades senso-perceptivas; el alma es
si no tuviera interés para nosotros y no contribuyera en nada para la fel icidad. Pues bien, comparada con una tablilla en blanco y quien escribe en ella es la experiencia perceptiva, un
considera tú el modo en que él es coherente consigo mismo cuando declara que la [exp lica- resultado de la cual es el registro de los conceptos en la mente, que quedan como rastros
ción] que nos aparta de la vida, de la salud, de la ausencia de dolor, de la integridad de nues- (texto 6.4). Si como se argumenta en el texto 6.4, el primer modo de registro en el alma es el
tros órganos sensorios es más coherente con la vida y con las precol1cepciones comunes, y que se da a través de los sentidos, la sensación (IlYoOllcrtt;) y todo lo que está asoc iado a ella
afirma que estas cosas, que imputamos como procedentes de los dioses, no son nada para debe desempeñar un papel decisivo. El conocimiento empieza por los sentidos, pues son ellos
nosotros. Pero para que no se niegue que [Crisipo] se contradice, esto es lo que ha dicho en el los que graban en el alma los primeros registros. Pero en el proceso de captación y categorizac ión
libro 111 de su tratado Sobre la ju.sticia: "es también por eso que, a causa de su exceso de de las cosas los sentidos no son receptores pasivos de los datos impresos en ellos desde fuera.
maguiuld y belleza, parece que decimos que son semejantes a una ficción, y que no se en- Según los estoicos, una corriente de 1tVsu¡.ta va desde el ~yq.!.OVlKÓV al órgano del sentido y su
cuentran en el plano del ser humano, es decir, en el de la naturaleza hu mana". ¿Hay entonces objeto (ef. textos 6.9 y 13.13, el capitulo 7; véase también SVF 2. 836 Y 850; LS 53 H; FDS
otra manera más evidente en que alguien podría reconocer que se está contradiciendo consigo 441). Luego vuelve al sujeto por medio del órgano del sentido y deposita una presentación senso-
mismo que ésta, [la de quien] afirma que, a causa del exceso parecen ser ficciones y que lo ria o (jlavtaota en su mente. EI1tVEUJla (para el cual cf. capítulo 12) forma una especie de puente
que así se dice está por enc ima del ser humano y de la naturaleza humana, y afirma que esas material por el cual los datos sensorios viajan en la mente (para el modo como los estoicos dan
cosas son coherentes con el modo de vida y especialmente entran en conta cto con las precon- cuenta de este mecanismo en la explicación de cada sentido cf. nuestro capítulo 13). Una vez que
cepciones implantadas? la presentación (<paVTllcrla) ha sido depositada en la mente, la misma debe ser evaluada por el
sujeto. (cf. texto 6.5, capítulo 7 y nuestro comentario).
6.27 Epictcto, Diss. 1.22.1-11 (LS 40S; FDS 313) Las hueHas que se registran en el alma se ident ifican con recuerdos y con conoc imientos.
Las preconcepc iones son comunes a todos los seres humanos; una preconcepción no está Como en el símil platónico de la tablilla de cera (cf. Platón, Teel. 190e-196d), los estoicos
en conflicto con otra, pues ¿quién de nosotros no supone que el bien es úti l y que él es elegi- también parecen haber pensado que en la tablilla se registran ítems conceptuales (los concep-
ble en toda circunstancia y que hay que buscarlo y perseguirlo? ¿Quién de nosotros no supone tos, aun cuan ellos se deriven de la experiencia) y empíricos, que se dan a través de los sent i-
que lo justo es noble y conveniente? ¿De dónde, entonces, surge el conflicto? De la apl icación dos (como cuando uno percibe algo blanco y lo recuerda cuando ese objeto blanco ya no está
de las prcconcepciones a los casos particulares, cuando uno voc ifera: "obró bien, es va liente"; presente). En el texto 6.4 se distinguen dos tipos de conceptos: (1) los que se o riginan natural-
y otro dice: "no (o~ró bien], si no que está fuera de sí". De ahí surge el conflicto para los seres mente sin que medie intención alguna, y (ji) los que se originan a través de las enseñanzas y
humanos entre sí. Este es el confl icto entre judíos, sirios, egipcios y romanos: no en relación cuidados. Aquéllos se denominan "preconcepciones" (1tpOA.~",Stt;), éstos "conceptos"
con el hecho de si lo pío debe ser honrado entre todas las cosas y si debe perseguirse en todo, (M"WOlat). Una preconcepción es un "concepto natural de los universales" (textos 7.2 y 7.4,
sino si comer carne de cerdo es pío o impío. Ustedes descubrirán que és te es el conflicto entre capítulo 7). El término técnico "preconcepción" fue probab lemente acuñado por Epicuro (cf.
Agamenón y Aquiles; llámalos a una posición intermedia: ¿qué es lo que tú dices , Aga- Cicerón, ND 1.43); Jos estoicos lo incorporan a su vocabulario epistemológico casi sin discu-
menón? ¿No hay que hacer lo que se debe y Jo que es nob le? - Sí, desde luego. Y tú, Aquiles, sión. Hay, sin embargo, una diferencia entre la preconcepción epicúrea y la estoica: para
124 Capítulo 6 Presentación, asentimiento y formación de conceptos 125

Epicuro una preconcepción es natural en la medi da en que ha sido insta lada en la mente prácticamente se identifica la sensac ión con el asentimiento e incluso con la cognición mues-
humana a través de la repetición de presentaciones sensoriales, es decir que se da por el entor- tran el va lor básico de la ai'cre l1 O't~ como estado mental fundamental a partir del cual se desen-
no externo al sujeto (cf. Sexto Empírico, AM 9.25 -26; Accio, 1.7.34). Las preconcepciones cadena, por así decir, un cierto refinamiento perceptivo que se traduce en presentación, asen-
estoicas, en cambio, son parte misma de la naturaleza humana: aunque el alma humana o, más timiento, cognición, etc. Para una discusión valiosa sobre las diversas maneras en que,funcio-
prec isamente, lo rector del alma es como una hoja de papel en blanco li sta para la escritura, na la sensación aún puede verse BonhOffer 1890: 122-129). En la q¡avracrto humana intervie*
hay preconcepciones implantadas (1tpOA~I.!'€l~ E¡. U.pU'tOt; ef. aquí textos 6.24, 6.25 Y las notas al nen ele mentos judicativos, creen los estoicos, porque el contenido intencional de una presen*
texto gr iego de 6.4 ) en ell a, que son componentes racionales naturales, cuya función es deter- tación es ya una proposición (cf. textos 6.5 y 6.19 Y texto, donde los ejemplos de presentacio-
minar y ayudar a interpretar el material suministrado por los sentidos (para una discusión más nes son propos iciones) o, más simplemente, porque una presentación es una proposición (cf.
detallada de este tema cf. Striker 1996: 57-68 y Scott 1995, cap. 8). Sexto, AM 11.1 82-183, Marco Aurelio AS! 5.16, Y nuestro texto 6.5). Para el estoico Cris ipo
El término cpavracría aparece en el vocabulario filosófico griego con Pl atón; el pasaj e del una <pavracría es una afección (en el alma) que muestra lo que la ha producid o, esto es, el
diálogo Teet. (15I e- J52e) en el que discute la tesis según la cual conocimiento no es más que objeto que la ha producido (texto 6.2). L a presentación proporciona información al sujeto
sensac ión y examina las "apariencias" o "presentac iones" diferentes que una y la misma cosa acerca de la naturaleza del objeto; a lo que asentimos o nos rehusamos a asentir es al conteni-
pueden producir en dos sujetos distintos es ilustrativo del uso que tiene el término en el voca- do proposicional de la presentación (en este punto damos por sentada - sin ofrecer ningún
pul ario fi losófico griego y del tóp ico de discusión introducido por Pl atón, explotado amplia- argumento- la posición ortodoxa, según la cual los estoicos di stinguieron los es tados psico ló-
mente por Ari stóteles y retomado con peculiar vigor durante el hel enismo. Como suele ocurrir g icos de los animales racionales de los de los no racionales, siend o estos últimos aquellos que
con estas nociones clave, las dificultades comienza n con la traducción; de hecho, no hay carecen de contenido proposicional. Representantes sobresa li entes de la interpretación tradi-
ninguna palabra en nuestra lengua capaz de apresar la multipli cidad de sign ificados y matices cional son Frede 1987b: 151-176 - especialmente 152- 170- ; Inwood 1985: 73-75 y LS 1987:
de vocablos como a'{crf)'1O"t~ Y cpavnlO"ía que, desde Pl atón y Aristóteles, fueron usados con un vo l. 1 240. Para la interpretación que sostiene que las presentaciones de los anima les no están
valor técn ico preciso. Según sea el contexto, estas palabras pueden designar una capacidad, comp letamente privadas de contenido proposicional cf. especialmente Sorabj i 1993 : 20-28, y
una ac tividad y el producto o resu ltado. Esto se ve con cl aridad cuando, por ejemplo, se co- nuestras notas al texto 6.1). El asentimiento (rruyKaláOECJt¡;) es un acto mental por el cual el
necta o'{cre'lO"t~ con un sent ido en particul ar : "vista", por ejemplo, indica la capacidad de ver, sujeto presta su consentimiento a la proposición, Le. acepta como verdadera la proposición.
el ver y lo que es visto. Del mismo modo atcrO'lO"l~ puede ser la capacidad de sentir o percibir, Aunque asentimiento y presentación son dos eventos diferentes que suceden en la mente, en
el sentir o percibir y lo sentido o percibido. Con frecuencia <pavracrta signifi ca "i magen o algunos casos su relación es muy estrecha : tanto desde el punto de vista teórico como desde el
representación mental", " impres ión" (en el sentido de una impronta o marca que se produce punto de vi sta práctico el asentimiento a una propos ición es crucial para exp li car el conoci-
en la mente) , "apariencia" (por oposición a "realidad"), pero también "apariencia" en el senti * miento y la acción, respectivamente. Para tomar un ejemplo de Ari stóteles de una presenta-
do de " lo que se aparece o hace presente". El dobl e va lor (epistémico y fi siológico) que una c ión descriptiva, una persona puede tener la presentación de que el sol es de un pie de diáme-
<pavracrla tiene ha llevado a algunos estudiosos a traducir la palabra por "presentación" (ésa es tro, pero si tiene la creencia de que es más grande que la tierra habitada no asiente a dicha
la traducción que utilizamos en la mayor parte de los casos en este libro). Una <pavracrla es presentación (cf. DA 428b3-4). Hay otros casos, sin embargo, en los que el asentim iento a un
necesar iamente una experienc ia individual en la medida en que es algo que se hace ma nifiesto cierto tipo de presentación (la "presentación motivante o impulsiva"; cf. texto 6.22, Estobeo,
a un sujeto individua l. Sin embargo, eso no signifi ca forzosa mente que deba pertenecer a un Ec!. 2. 86, 17-18 Y nuestro capítulo 24) da lugar a la acción. En todo caso los estoicos parecen
dominio subjetivo y privad o y que, por lo tanto , el sujeto pueda dec id ir sin más sobre el con- haber distinguido claramente el objeto del asentimiento (las proposiciones, que constituyen el
tenido de dicha presentaci ón. La ¡pavracría ya es, según Platón, una combinación de sensación contenido intencional de las presentac iones; cf. texto 6. 15) y haber argumentado que el asen-
y op ini ón, de modo que, en su op inión , ya tien e un cierto carácter judicativo (cf. Platón, So! timiento depende del sujeto (textos 6.14 y 6.21; texto 28, capítul o 14). Esto último es particu-
264a-b). larmente enfatizado en un notab le pasaje de Alej andro de Afrodisia (cf. cap ítulo 24, texto
Aristóteles retoma el mi smo tipo de prob lemas que d iscute Platón y argumenta en contra 24.8), donde se hace especial hincapié en el hecho de que el ser humano, a dife rencia de los
de la tesis pl atónica de que la <paVTacrla es una combinac ión o mezcla de sensación y opinión animales, no sigue sus presentaciones irrefl exivamente, sino que su propia naturaleza lo ha
(cf. DA 428a25). También es tá interesado en mostrar que no todo lo que aparece (ro dotado de razón, la c ual lo faculta para decidir qué es e legible y que no lo es (como es obvio,
cpCtlv6~u:vov) es verdadero, porque aunque la sensación (al men os la del sent ido propi o en se trata en este caso del asentimi ento que se presta a una presentación evaluativa, pues la
cues tión) no sea falsa, la presentación o apariencia (q¡avracrta) no es lo mismo que la sensa* presentación se le aparece al agente como algo elegibl e). La razón, en efecto, "somete a prue-
ción (cf. Me/. 10IObl-3 ; véase también 101I aI7-24, 1053a35-b3 y 1062b33-106 3a I7). Aun- ba" las presentaciones antes de que el sujeto les preste su asentimiento (un comentario más
que los estoicos parecen haber seg uido la opinión de Platón, según la cua l una presentación es detallado de este importante pasaje puede verse en Salles 2005a: 57-58).
una mezc la de sensación y op ini ón - si bien en la medida en que reconocen una cierta identi* Como vimos arriba, el asentimiento puede entenderse como el acto mental por el cual el
dad entr e sensación y presentación podría pensarse que es a estructura proposic ional ya está sujeto cons idera verdadera la presentación o proposición. En conexión con esta caracteriza*
presente en la sensac ión mi sma (cf. tex to 6.19 donde se afirma que una presentación sensoria ción de asentimiento pueden leerse los textos 6.20-6.22, que introducen el interesante proble-
es un sensación del asentimiento, y SVF 2.72 donde se atribuye a los estoicos la tesis de que ma de que nadie asiente voluntariamente a lo falso. Siempre que uno presta su asentimiento lo
toda sensación es asentimiento y cogn ición)-, también parecen haber ten ido en cuenta la hace porque cree que la proposición es verdadera. Lo que puede ocurrir, como señala el texto
importante observac ión de Aristóteles sobre el hecho de que no toda presentación es verdade- 6.20, es que uno crea o le parezca que lo falso es verdadero. Es por eso que uno no puede
ra (cf. texto 6.18; para una evaluación general de la noc ión de cpavracría en Platón, Aristóteles creer que algo le conviene y no elegirlo; el caso de Medea ilustra, según Epicteto, el asunto :
y su recepción en los estoicos cf. Boeri 2004: 12 1-139). Todos aquell os pa sajes en los que Medea cree que es más conveniente para ella castigar a su marido, no importa que eso impli*
126 Capítulo 6 Presentación, asentimiento y formación de conceptos 127

que ases inar a sus hijos. Lo que puede suceder es que la creencia que motiva esa elecci ón sea una Erinia (ef. capítulo 7, textos 7.3 y 7.5). A partir de la definición técnica de (flavrama
fa lsa, de donde se sigue que el agente tomará por verdadero lo que en real idad es fa lso. (como "impresión -ru1tWat<;- en el alma; texto 6.1) se advierte que toda cpavraaía tiene una
El asentimiento ta mbién puede entenderse como un acto mental que posibilita la capta- base fisiológ ica (es una impresión o impronta en el al ma), pero también comporta un estado
ción o sensación sensorial o que, en ocasiones, se identifica con tal captación sensorial sin epistémico. Gracias al texto 6.1 (y al texto 7.1 0, capítulo 7) sabemos que hubo una discusión
más; como argumenta Cicerón, probablemente reproduci endo una posición de Zenón, sin en el seno de la escuela estoica, pues aunque todos parecen haber estado de acuerdo en que
asentimiemo no puede haber una percepción sensorial de las cosas (texto 6. 12). Esto explica, una cpavracría era una "i mpresión en el alma" (rúnw(J1<; Év \lfUXü), no coincidían en cómo había
hasta cierto punto, en qué sentido puede decirse que " la mente es ella misma un sentido" que entender esa impresión. C leantes (el sucesor de Zenón) la entendió como una " depresión
(texto 6.11), y de qué manera los estoicos parecen haber argumentado que toda sensación o y una elevación, tal como la impresión sobre la cera hecha por los ani llos". Crisipo, en cam-
senti do (ato011O'l<;) es un asentim iento y una cognición (Aecio, 4.8. 12=SVF 2.72). Este tipo de bio, consideró que ese enfoque era absurdo, pues requeriría que cuando nuestra mente tuviera
pasaje, en el que se identifican sin más diferentes facultades cognitivas (como sensación, cpavracríat en un momento de un triángulo y un cuadrado, el mismo cuerpo tendría que tener
asentimiento y cognición) puede dar lugar a malos entendidos; en rigor, son diferentes even- en sí mi smo al mismo tiempo diferentes figuras, triangu lar, cuadrangular o incluso circular, lo
tos, pero en su funci onamiento se presentan como una unidad: es el alma del sujeto en su cual es absurdo (cf. texto 7.10, capítulo 7). Además, Crisipo interpretó la afinnación de
totalidad la que siente, asiente y conoce. El asentimiento (cruYKaróOtal¡;;), junto con la presen- Zenón, según la cual una cpavraaía es una impresión al argumentar que Zenón había dicho
tación, el conocimiento (bnar~ J.111) y la cognición (KatciA:rp.vtc;), son representados en el fa mo- "impresión" en lugar de "alteración" (é'tepo íwotc;), de modo que la definición correcta sería:
so símil de la mano atribuido por Cicerón a Zenón (texto 6.6). El símil muestra, una vez más, "tpavraaía es una alteración del alma", porque en este caso ya no era absurdo que el mismo
la anterioridad lógica de la presentación, seguida por el asentimiento , la cognición y el cono- cuerpo en uno y el mismo tiempo reciba muchas alteraciones. Otros sostuvieron que ni siquie-
cirnlento (l a relación de estos diferentes estados cognitivos la examinaremos en el capítulo ra la defini ción corregida de Crisipo era correcta, pues si una tpavracría existe, es una impre-
siguiente). El símil de la mano en el que se representa la presentación, el asentimiento, la sión y una alteración del alma. Y si hay una impresión del alma, no es de todas maneras ulla
cognición y el conoci miento puede leerse en conexión con el texto 6. 18 , donde se introduce el c.pa.vtama. Pues si ocurre un golpe en un dedo o sucede una rasgadura en la mano, se producen
problema de los tipos de asentimiento. Un asent imi ento, en efecto, puede ser firme o seguro- una impresión y una alteración del alma , pero no una cpavracría, porque ésta no ocurre en
en cuyo caso, como se sugiere en el texto, llega casi a ident ifica rse con la cognición cualquier parte del alma, sino so lamente en la mente (StávOta), esto es, en lo conductor
(KaráAll'VI<;)- o "falso", precipitado o débil, en cuyo caso se identifica con el error (~)'e ~ovtK6v). Como respuesta a este tipo de objeción los estoicos replicaron que "con la
(á~ápr'l ~a) . Un asentimiento débil sería el que uno tiene cuando todavía no se ha convencido impresión del alma" se quiere decir "en cuanto está en el al ma", de modo que la definición
su fic ientemente de la verdad de una op inión o, dicho de otro modo, cuando uno no tiene aún completa debe ser la siguiente: "una tpavtacrla es una impresión en el alma en cuanto está en
certeza de la verdad de un juicio, como la certeza que se tiene de que dos veces dos es cuatro, el alma" (cf. texto 7. 10, capítulo 7 y Sexto Empírico, AM7.372-373). Este tipo de discusión
o que tene mos cinco dedos en cada mano (no está demás recordar, si n embargo, que la certeza no sólo muestra la complej idad del tema, sino también la discusión existente al interior de la
no es suficiente para que haya una KatáAll'Vtr;, pues uno puede tener certeza de cosas que son escuela.
fa lsas. La certeza a la que nos referimos es la certeza a la que uno llega luego de un examen De acuerdo con el texto 6.1 , los estoicos ponen en primer lugar la explicación que trata lo
cuidadoso, como la certeza que tiene aquel que tiene un conocimiento experto en un área de relativo a la presentación (tpavraaía) y la sensación (aYa0'lat<;). Esto es así porque el criterio
especiali zac ión). Como se ve en el texto , el asentimiento déb il o "falso" se asocia a cierto de verdad, es decir aquello mediante lo cual se conoce o eva lúa todo lo que puede ser caracte-
estado de duda del sujeto. Para mostrar la condición op ues ta a este estado de duda, propio de rizado como verdadero o fa lso, es una presentación (o, como veremos en el capítulo 7, un tipo
quien presta débilmente su asentimiento, se presenta el caso de alguien que tiene un conoci- especia l de presentación), y porque el asentimiento, la cognición y el pensamiento (V6'lOlS) no
miento experto (un geómetra) que, al menos en el dominio propio de ese conocimiento exper- se constituyen sin una presentac ión que active las demás capac idades cognitivas. Los filósofos
to, no debería experimen tar dudas ni asentir, por lo tanto, débil mente. Si uno cree tener un estoicos di stinguieron varios tipos de presentaciones; el texto 6.5 (junto con el texto 7.3 del
conocimiento espec ial izado en un dominio particular y experimenta ciertas dudas al asentir a capítulo 7) ofrece la clasificación má s completa de presentaciones que podemos atribuir a los
una propos ición propia de ese conocimiento, lo que esto revela es que el sujeto en cuestión no estoicos: las presentac iones pueden ser (a) persuasivas, (h) no persuasivas, (e) a la vez persua-
poseía con propiedad ese conocimiento (regresaremos sobre este punto en el capítu lo siguien- sivas y no persuasivas, (d) ni persuasivas ni no persuas ivas. (a) es el tipo de presentac ión que
te, donde tamb ién exa mina remos la cognición como estado intermedio entre opinión y cono- produce un " movimiento unifo rme en el a lma", como "es de día", " estoy conversando" o
c imiento). cualquier obviedad por el estilo (este tipo de ejemplo muestra que para los estoicos la presen-
Ahora bien, lo que produce la presentación es "lo que se presenta" (tpavtacrróv), es decir, tación ya es una proposición); (b) son aquell as presentaciones cuya falsedad es tan obvia que
una cosa fría o caliente, o, en general, cualquier obj eto extra- mental que sea capaz de activar o hacen que no les prestemos asentim iento; por ejemplo, "si es de día, no hay sol sobre la tierra"
poner en movi mi ento el alma (texto 6.2). Lo "fantástico" o " ficticio" (tpavracrrtK6v). en cam- o "si está oscuro, es de día". Este segundo ti po de presentaciones introduce la importante idea
bio, es una afección que se produce en el alma si n que nada se haga presente; es por eso que de que algunas presentaciones pueden ser capaces de induc ir o no induci r su asentimi ento
los es toicos dicen que es una "atracción vacía" (8táK€VO¡;; iJ.. KUa~l6<;): es vacía porque no hay (regresaremos a este tema al discutir las presentaciones cognitivas en el capítulo 7). (e) El
ningún obje to existente que produzca tal afección. A diferencia de lo que ocurre con la siguiente t ipo de presentación carece de eje mp lo, aunque se aclara que se refieren a las pre-
(flavracría, que siempre presupone que subyazca un objeto quc sc haga presente, nada subyace sentac ion es de argumentos inextricables o insolubles. (el) Con este tipo de presentaciones los
a "lo fantástico". Una fic ción (tpávtaa~a), por su parte, está conectada con la atracción vacía estoicos parecen indicar el tipo de presentación cuya verdad o falsedad no es posible estable-
fan tástica y es caracterizada como aquello hacia lo cual somos atraídos por dicha atracción. cer; los ejemp los son " las estrellas son pares", "las estrellas son impares". A continuación el
Ficc iones es lo quc experimenta Ores tes en su locura que confunde a su hermana Electra con texto introduce una subdivisión dentro de las prcsentaciones persuasivas en d.i verdaderas,
128 Capítulo 6 Presentación, asentimiento y fom1ac ión de conceptos 129

d.2 falsas, d.3 verdaderas y falsas, dA ni verdaderas ni fa lsas (cf. LS, vol. 1,239 Y la extensa yen tiempos recientes (Scon 1995: 201-210) esta afmnación ha sido desafiada. El tema es
nota al pasaje en vol. 2, 242, donde se sugiere que esta subdivisión puede ser un error de seguramente dificil, entre alfas razones, porque en algunos pasajes (cf. 6.23 , 6.25 y 6.26) se
Sexto o una interpolación). Para los ejemplos de cada caso remitimos al texto 6.5. El tipo de habla de "conceptos o preconcepciones innatas" (eJ.lepUTot; una traducción menos problemática
presentación más interesante es el que se clasifica bajo d.3, que ejemplifica el tipo de presen- de este término, de modo de evitar un compromiso innati sta, podría ser "implantadas").
tación que tuvo OTestes y que, en general, tiene todo aquel que no percibe claramente ni logra Probablemente, hay razones para entender e)..lepuTot 1tpOA~\IIB1~ de un modo deflacionario, de
distinguir apropiadamente el verdadero estado de cosas. Este tipo de presentación coincide manera de abandonar el innatismo que sugieren; si no se lo hace así, parece difíci l hacer
también con las presentaciones que, genéricamente, se denominan "no cognitivas", que son un coincidir este pasaje con nuestro texto 6.4, un pasaje habitualmente aceptado como estoico
tipo de presentaciones verdaderas junto con la s cognitivas (las cuales, a su vez, son el criterio por los estudiosos. Si se interpreta E)..lepUTot como "implantadas", la explicación se enfoca de
de verdad; cf. texto 6.1 ; véase también texto 7.3, capítu lo 7). Que las presentac iones que se nuevo en el trasfondo empirista que los estoicos pretenden defender: las preconcepciones o
cla sifican bajo d.3 son verdaderas y fa lsas significa lo siguiente: son verdaderas porque el los conceptos son implantados por la sensación. Como sabemos, los estoicos creen que en los
sujeto percipiente las experimenta a partir de lo que es (E lectra, que es "lo que se presenta", el principios de la vida humana el individuo tiene el tipo de presentación que tiene cualquier a Iro
c.pavta<IT6v; cf. texto 6.5) , pero a la vez son falsas porque Electra no es una Erinia, o sea, la animal. A medida que el individuo crece y la racionalidad comienza a aparecer en él esas
presentación de Orestes no representaba exactamente lo que es, lo cual debe significar que no impresiones comienzan a dar lugar a conceptos elementales de los rasgos sensoriales más
representaba adecuadamente el objeto al que se refería. Es te tipo de presentación corresponde simples (colores, for mas, etc.). Una vez que uno ya tiene esos conceptos elementa les, esas
a lo que en el texto 7.3 del capínl lo 7 se llama "presentación no cognitiva". impres iones elementales que al comienzo eran puramente sens ibl es, se vuelven racionales (en
Los estoicos también hicieron una distinción entre presentaciones (a) sensoria les y (h) no algunos casos incluso coinciden con las impresiones cognitivas; esto está fuerte mente
sensoriales (texto 6.1). Las primeras (a) son aquellas que captamos a través de uno o más sugerido en varios textos que hem os incluido en el capítulo 7). Además, en el texto 6.4 es
órganos de los sentidos, las segundas (h) las que captamos a través de la mente (oul T~¡; inequívoco el hecho de qu e sin la sensación de algún objeto no pueden producirse los
olavoía¡;), como por ejemplo los incorpóreos (vacío, tiempo, lugar y los "deci bles", i.e "pro- conceptos; es más, el texto parece sugerir que, en realidad, los conceptos surgen a partir de
posiciones", "predicados", etc.). Aquí se presentan algunas dificultades de tipo sistemático una cierta acumulación de experiencia perceptiva. Cuando el objeto ya no está presente se da
que vale la pena señalar: la definición general de presentación es "impresión en el alma" . un recuerdo en el sujeto percipiente, y cuando se producen muchos recuerdos de un mismo
Ahora bien, para que se produzca esa impresión en el alma debe haber un objeto que se haga tipo hay experiencia (cf. también texto 6.11). Hay, por otro lado, un pasaje de Cicerón (A cad,
presente, e l epavtaO''tóv. Pero los dec ibles, que son incorpóreos y presentaciones no sensoria- 2.21; que muy probablemente reporta doctrina estoica) donde se argumenta que hay cierto
les, no tienen un epaVTaOTÓV que los produzca. De hecho, según la posición ortodoxa, para que tipo de cosas que las aprehendemos con la mente (animus), no con los sentidos (como "esto es
A cause un efecto y B lo reciba ambos factores deben ser de naturaleza corpórea, y los deci- dulce, aquello es un caballo"; claro que para los estoicos la mente, no menos que los órganos
bles son por definición incorpóreos (sobre este punlo cf. capítulo 14, Frede 1980, Joppolo de los sentidos y las sensaciones, es también una entidad corpórea). En una versión más
1994 y Bocri 200 1: 738 -744). Los estoicos podrían repl icar que ésa es, precisamente, la razón matizada lo que uno podría argumentar es que las nociones comunes o preconcepciones que
de que sean presentaciones no sensoriales. Como argumenta el texto 6.16, una presentación surgen en nosotros naturalmente y no como el resultado de una búsqueda consc iente surgen
puede generarse de las "afecciones externas" (que deben ser los epaVTOOTá) o de las que están como la consecuencia de impresiones más elementales; si lo que se quiere es defender un
en nosotros, que, en su sentido más estricto, se denominan "atracción vacía". Éste es el tipo de enfoque innatista, se podría sugerir que las impresiones son la condición de que se activen las
presentación no sensoria que coincide con "lo que captamos a través de la mente" y no a preconcepciones, en cuyo caso habría que entenderlas como una suerte de estructuras
través de uno o más sentidos. En la medida en que una concepción (Ew611~la) es (i) una fic- "innatas". Pero no hay textos que puedan confirmar este enfoque de un modo categórico; lo
ción de la mente, y (ii) es el resultado de la impres ión (ávaTÚnCO¡..ta) de un objeto existente que los textos en general indican es que sin una acumulación de experiencia perceptiva que dé
cuando éste ya no está presente (texto 6.13), se enti ende en qué sentido se dice que hay pre- lugar a recuerdos del mismo tipo no hay conceptos, y los recuerdos llegan a ser "del mismo
sentaciones de carác ter no sensoria l. Dicho de otro modo, una presentación no sensor ia (como tipo" luego de una experiencia repetida. Cicerón también dice que las preconcepciones
un incorpóreo) no requi ere como condi ción necesaria la presencia de un c.pavtacrróv, sino que estoicas son anticipationes (su traducción de 1tpoA~'VBlt;; ND 1.44), pues son condición
es el resultado de una impresión (avanmcoJ.la) y se da cuando el objeto ya no está presente. necesaria de la formación de impresiones racionales más complejas que permitan una
No obstante, la dificultad parece pers istir, pues si (a) las presentaciones no sensoriales son las cognición de las cosas. Pero las impres iones en general y las impresiones o presentaciones
que se captan a través de la mente (los incorpóreos), y si (b) la mente es un cuerpo (cf. capítu- cognitivas en particular presuponen conceptos, y estos conceptos surgen de impresiones más
lo 13), es dable suponer que, dado el fisicalismo estoico que exige que haya una identidad de primitivas que ya rio presuponen conceptos.
nahll'aleza corpórea entre lo que causa y lo causado, (c) aquello que se capta a través de la Para compli car aún más el problema Epicteto (cf. texto 6.23) distingue dos tipos de
mente también sea de naturaleza corpórea. conceptos, cuyo origen es también diferente: (i) conceptos teóricos, como "triángulo
En cuanto a la formaci ón de conceptos, los estoicos, sobre la base de su epistemología rectángulo" o "semitono", no son "connaturales" (otra probable interpretación de ej.lepuTol),
empirista, deberían negar toda forma de innati smo y sostener que el origen de un concepto sino que llegamos a adquirirlos g racias a una instrucción técnica. En efecto, nadie hace uso de
debe ser el resultado de una impresión sensible. Eso es lo que parece indicar nuestro texto 6.4, ellos desde el comienzo de su vida y por eso " los que no los conocen tampoco creen
cuya imagen del alma como un papel en blanco listo para la escritura se hi zo clásica entre los conocerlos". (ii) Conceptos prácticos o evaluativos, como bueno-malo, bello-feo, en cambio,
empiristas británicos (cf. Locke, Essay 2.1 § 1; como observamos en nuestras notas al texto son connaturales a nosotros, ya que no hay nadie que, incluso inadvertidamente, no posea un
griego en 6.4, sin embargo, la idea de la tabula rasa deriva de un pasaje muy poco innatista de concepto de este tipo. La prueba de esto la encuentra Epicteto en el hecho de que todo el
Platón: Teet. 197e2-3). No obstante, desde el siglo XIX (con los trabajos de Bonnh5ffer 1890) mundo usa esos nombres y ap li ca las preconcepciones que tales nombres significan a los
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"casos particulares" (t aie; enl ~t€POlX; oÓcr1mc;). Todos dicen " 10 hizo bien o mal". "esto es jus to concepto "blanco" o " dulce" presupone la experiencia sensible). Es por eso q ue, según los
o injusto". Pero además, usamos esos nombres "como si estuviéramos instruidos por la estoicos, todos los conceptos o pensamientos constituyen un cierto tipo de presentación, la
naturaleza"; no es necesario "aprender" tales concep tos para usarlos. Eso, sin embargo, no cual a su vez se entiende como una impresión (rú1tm(JI~j texto 6.9). La expl icación de los
significa que apl iquemos correctamente las preconcepciones a cada situación particular: se decibles y el lugar (incorpóreos) pensados "por transición" (~€t á~a(JI~) puede generar alguna
requiere una instntcción prec isa para aprender a ap licar tales nociones (cf. 6.24). La dificultad, sobre todo si uno piensa cómo un p roceso empírico puede pennitir que uno se
expl icación de Epicteto sobre el origen de los conceptos se reduce, básicamente, a argumentar represente conceptos de incorpóreos. LS (vol. 1,241) sug ieren que esto puede referirse a la
que en tanto los conceptos teóricos son el resu ltado de una instrucción téc nica, los conceptos capa cidad de abstracción de la mente; así la idea o concepto de un lugar se obtiene a partir de
prácticos son connatural es a cada uno de nosotros en la medida en que todo el mundo los los cuerpos particulares. Más di fíci l resulta pensar cuál sería el referente objetivo (corpóreo)
util iza como si ya los tuviera. Es deci r, nadie está en desacuerdo respecto de que hay acciones de un AsKlÓV, aunque se podría sugerir el siguiente ej emplo: cuando uno está aprendiendo a
buenas y justas o malas e inj ustas; el desacuerdo sobreviene cuando se trata de saber en q ué hablar y escucha el sonido (que es un cuerpo) de la sentencia "en es te momento hace frío",
consiste el bien o el mal en una situac ión particular, es dec ir, en la creenci a (probablemente puede obtener la noción de decible a partir de esa sentencia que se torna significaliva una vez
falsa) que guía una apli cación incorrecta de un concepto a un caso particular. que uno ha aprendido a hablar. Dicho de otro modo, uno primero tiene la impresión sensible
En su monografia pionera sobre Ep icteto yel estoici smo antiguo Bonhoffer intentó mos- del sonido de las palabras y, más tarde, una vez que ha adqu irido los conceptos, entiende el
trar que las 1tpOA~\jIet~ estoicas no dependen de la experiencia sensib le, ya que dichos prccon- significado de los sonidos (para éste y otros problemas relac ionados con el sonido o voz como
ceptos se restringen a los conceptos evaluativos (cf. su 1890: 200-203. Bonh6ffer está pen- el cuerpo portador de significado s incorpóreos cf. nuestro capítulo 8).
sando en Diss . 1. 18.6, donde Epicteto argumenta que la vista es capaz de discernir _ A pesar de las dificultades que genera en sede estoica la tesis de que hay ciertos concep-
ÓtaKpmK~- propiedades sensibles como "blanco" o "negro", pero es el juicio -yvro~ll- el que tos "impla ntados" en nuestra alma, uno podría entender que en un enfoque empi rista como el
discierne lo que es bueno o ma lo, re. el juicio o algún tipo de actividad intelec tual distingue estoico la explicación del origen de los conceptos no tiene nada extremadamente sofi sticado,
prop iedades evaluativas; para la discusión de estos pasajes cf. Bonhoffer 1890: 193-195). pero la distinción de dos tipos de conceplos (EWÓT] ~a y EWOla) revela un refinami ento que no
Sandbach presentó algunas objeciones importantes a la identificación que Bouhóffer hace se encuentra antes del estoicismo. Hacia el final del texto 6.4 se sugiere que una concepción
entre "concepto" y "preconcepto" (cf. su 197 1: 22-23; 35, n.1 2), aunque nuestros textos 6.23 (Ew6T]~a) es una ficci ón de la mente, es dec ir, se trata de una noción que carece de un
y 6.27 podrían apoyar la identificación de tales nociones (en efecto, ejemplo de "concepto" - cpavtacrtóv que la impres ione como factor extra-mental. Tamb ién se indica que cuando la
MOta- en 6.23 es bueno y malo, bello y feo; en 6.27 "bueno" es uno de los ejemp los de ficción (cpáV'mcr~a) sobreviene al alma raciona l, se llama "concepción" (Evv6T]~a ; hemos
"preconcepción" (1tP6A'l\j1t~). En años más recientes Scott propuso una lectura renovada del recurrido a esta distinción en la traducción de los dos términos que hacen referenc ia a los dos
innatismo estoico: habría ciertos conceptos y creencias que han sido "sembrados" en lo seres tipos de conceptos distinguidos para marcar una cierta diferenc ia también en español entre
humanos en el nacimiento por la natura leza o por dios (Scon 1995: 9 y 200, donde cita Ci- ambos tipos de conceptos, aunque la mi sma pueda parecer un poco artificial). Lo interesante
cerón, De fin. 1.3 J Y subraya la presencia de la palabra insitus, i.e. "sembrado"; este enfoque aquí es que, a di ferenc ia de una M Ota (concepto), que es una VÓT]O'l<; y. por tanto, una presen-
avalaría la posibilidad de entender E~'PUtOt como " implantadas/os"; cf. texto 6.25). Pero la tación sensoria (texto 6.7), un twóll ~a es un incorpóreo. Es por eso que, como se argumenta
sugerenc ia de Scott es mucho más matizada, ya que lo que se propone es defender un enfoque en el texto 6.13 , un twóT]~a no es un exi stente ni un individuo cualificado, si no es cuasi-
disposicional del innatismo estoico, según el cua l lo que hay en los humanos es una disposi- existente y cuasi-cual ificado (para la distinción cuerpo-incorpóreo y las subdivi siones del
ción innata para formar ciertos conceptos y creencias. Para apoyar su hipótesis Scott remite a género del cuerpo véase capítulos 2-3). Esta sofi sticada di stinción entre dos tipos de concep-
Il uestro texto 6.25 , donde se trata el origen de nu estras ideas y conceptos de cosas sensibles _ tos muestra, una vez más, el modo en que funciona (esta vez en la epistemología estoica) la
que no son partes de nosotros en la medida en que proceden del exterior: E~ro8ev)- y los distinc ión cuerpo-incorpóreo y e l modo en que los estoicos tuvieron que lidiar con entidades
conceptos evaluativos (que son connaturales a nosotros: €v ~~iv mJ~'PutOv; Scoa 1995: 202- incorpóreas a pesar de su cerrada defensa de una posic ión fi sicalista vigorosa.
204. Al comentar Cicerón, ND 1.44 Scon sostiene que innata no corresponde exactamente a
"i nnato", sino que puede signi fi car "natural " como opuesto a convencional. El pasaj e de
Cicerón parece dar la razón a Scott, ya que allí innata se opone a la formación de un concepto
por con vención o por ley). El contraste es claramente entre algo que es interno y algo que es
adventicio o externo ; aunque Scott sug iere una lectura innat ista débil , di cha lectura no necesa-
ri amente rehúsa la base empirista vigorosa de la teoría .
Los textos 6.3 y 6.8 son ilustrativos de las vari adas formas en que ll egamos a formar di-
ferentes conceptos a través dcl contacto (o experiencia directa; 1tEpÍmmm<;), de la semejanza ,
la ana logía (por aumento o por disminución), la transposición, la composición o la oposición.
El texto 6.8 puede ser sospechado de cierta contaminación aristotélica pues sumin istra una
especie de traducción al gri ego del adagio nihil eSI in infellecfu qllod 110n prius fuer;! in sensu,
frecuente mente asoc iado a Aristóteles. Pero la idea, a la que sin duda los estoicos deben haber
adhcrido, es que las impresiones sensibles tienen una anterioridad lógica respecto de las acti-
vidades racional es (cf. texto 6.1 y Cicerón, Acod. 2.21, donde se argumenta que la cognición
de "esto cs blanco, o esto es dulce" es garantizada por la mente, no por los sent idos, pero el
Presentación, asentimiento y fonnación de conceptos 133

ción misma, sino de la OtáVOla, que es capaz de expresarse por medio de un Á6"(<><;. El paso siguiente -que
Textos Anotados es omitido e n esta exp licación- es el asentimiento, que se presta o no a la proposición. Lo que queda claro
en todo caso es el hecho de q ue una <pavtaoía es el punto de partida (rrpo'lyetTal) de cualquier acto mcntal
Presentación, asentimiento y formación de conceptos y, por lo tanto, anterior al asentimiento y a la cognición (K(l'"t6ATl'.vI~). Dicha anterioridad no es sólo tem·
poral, sino también lógica.
5·6 ñlQ<¡lÉpel ÓS <¡lavtaO'Ía KOI1pÚVtaCl'llo Se presenta aquí una distinción extremadamente sutil y muy
dificil de interpretar: en nuestra traducción <p<lvtao(a es "presentación" y <¡lávtaol-lO "ficción". Aun9uc
6.1 DL 7.49-51(cf. SVF 2.52, 55, 61; LS 39A; FDS 255) ambas palabras están etimológicamente emparentadas, sus sign ifica dos son diferentes en el uso téclllco
'ApéOKEl TOle; EtrolKOi~ rov 1rt::pl q>avraaíw; Kal (liae~crE:ro<; npoT6.nElv Aóyov, KaeÓn TO estoico, quienes parecen haber dado por supuesta la asociación que hace P latón ~e un cpávtoO'lla a. lo
ilusorio (cf. Rep. 382A2; 5IOAI; 5 168 5; So! 266B9-C4). La comparación de un qxtvtao~a como el tIpo
Kpmíptov, ~ ~ QA~Oela rrov 1tpay~áTrov yIVrocn<etat, KaTel ytvo~ qxxvracria Ecrtí, Kal
de imagen mental que se da en los sueños está probablemente tomada de Aristóteles (cf. DA 428a l -8;
K(leÓn ó 1tEpl cruyKara9éaeroc; Kal Ó 1U;pl KatClAll\lleroc; Kal VO~(JE~ A6y~, 1tpoáyrov t&v 431014-17).
liUoov, OUK avru ¡pavracriac; cruvím(llUl. rrpOTJYelrcu yap ~ q>C1vraoía, E19' ~ O,áVOlO 7 Para la definición de BóICT]crtc; como ó6t;a OKaTó.ArFn-o~ cf. SVF2. 131.
5 o
EKA.ctA.'lTttdj únápxouaa, 1tácrX€\ 1>ltO T~C; <pavraaíac;, touro EKCPép€\ AÓ'{ot. Llla<pép€1011 7·8 <¡lavrooía ó6 tan tÚ7to)OIl; ... -n1v tÚ1to)o!V OlOVEl tÚ1tOV o<¡lpaYlcrrftpo~ Aunque por lo general [os
<pavrama Kat <pávmcrpa' <pávracr~ta ¡.1Ev yáp É(in BóKT]crt<; 6wvoíac; ata yíVEtat KaTa !Oue; estoicos parecen haber estado de acuerdo en que una cpavtaO'Ía es una "impresión en el alma" (tú1tOOOl<; Év
ünvom;, <pavracrla 8é €crn TÚrrcom<; f:v o/Uxfi, ToutécJ'tlv clAAoícoOl<;, roe; o Xpúc)'t1moc; €v tó) IjIUxft), no coincidieron sobre cómo había que entender esa impresión (la imagen de la "impresión en ~.I
P' nep1lVUxilc; ú<plm(ltat. 01> yap o€Ktéov t~v n)mJ)ow alavel túnov a<ppaYtcmipoc;, alma" evoca inmediatamente el sími l del bloque de cera de Platón, Teet. 190e·196d). Cleantes la entendlO
erre! avéVOEKT6v aan 1tOAAoUC; nntoüe; KaTa la aUTO1tepl ro otltO yív€aOal. voeitcu OE: como una "depresión y una elevación, tal como la impresión sobre la cera hecha por los anillos (Sex to
Empírico, AM 7.227·228, incluido en el capítulo 7, texto 7.12)". La obselVaeión de Crisipo, según la cual
10 <pavrama ~ cmo úrrápxovto~ Kata t O urr<Ípxov ÉvarrO/l€I_UXnUNl1 Ka\ Évarroterurrco/lÉvl1 Ka\ no hay que tomar esa impresión como si se tratara de la marca de un anillo de sello está claramente
Évarr€cr<ppa ytcr/lÉvrl, ola OUK av yÉvottO arra ~n) urr<Ípx.oVt Ol;, T rov oE <pavtacrlrov Kat' dirigida en contra de la interpretación de Cleantes (para el a ntecedente platónico y aristotéli~o de la
aUtOU~ ai /lÉv elO"lV aicrOlltlKaí, ai o' oi)' aicrel1tlKal ~ ai eSt' aicrBl1t11pÍou ~ analogía del anillo para ilustrar la fisiología de la percepció n, cf Platón Teet. 19 1A-195B y Anstóteles
aicrOl1t11pírov Aa/l~av6/l€Vat, OÚK aícr9'ltlKal eS' ai oux
til~ otavoía~ KaOÓrr€p t &v &. DA 424a 17·24, respectivamente).
crro/látcov Kol trov cw.rov t &v "A6y(f} Aa/l~ovo/lévwv, twv o' aicrlh1tlKú)V < ai /lEY> arro 9·11 vodtal SS 1pOVTaO'Ía ~ ... ola OUK liv Y6vOlTO altO Il~ \múPXOVTOC; Esta caracterización de cpavraoía
15 urrapxóvtrov /l€t' d~€ú)~ Kal cruYKo'"t08écr€ro~ yívovtaL. dcrl oE '"trov <pavtacn&v K01 éfl<P<Í(JI::t~ técnicamente corresponde al criterio de verdad, la "presentación cognitiva", es decir, el tipo distintivo de
presentación cuyo asentimiento da lugar a la aprehensión o cognición (KOtÚ"l1\ft<;), u.o paso previo al
al rocravel arra urropxóv'"toov ytVÓ/levot. "E'"tt t rov <pavracnrov al ~v dm ')..oYIK01, 01 oE
conocimiento (Émcn~Ilr¡ ; cf. infra texto 6). La expresión ún:ó,pxov es claramente ambIgua, pues puede
a).oyOl' AoytKal /lEY al t &v AoylKWV (t9rov, éi"AOyOl BE al '"tcOV o..MJyrov. al PEv oov AOYtKal interpretarse en sentido modal ("lo que es el caso") o en sentido existencial ("lo que existe"; ésta es la
V01ícr€t~ dcrív, a l o' O"AOyOl ou tE'"tuX~KaO"\v 6v6pat~, Kal ai ~lév elcn '"tEXVIKaí, ai oE interpretación que sugiere el texto 5 , donde Sex to argumenta q ue presentaciones verdaderas y falsas son
atexvOl·IDJ..ü)~ yoüv O€copeitat lma TE'"',(Vítou EiKrov Kal WJ..ro~ {mo atÉxvou. las que experimentó Orestes, pues en la medida en que las experimentó a partir de algo que exi~te -
U1tó,pxov- eran verdaderas, ya que Electra existía. O sea, cuando Orestes ve a Electra como una Funa, ~u
2 Yl'yvWaKC!m B 3 óJ o m. F 7·8 EV T{9 Ó€UTÉPí9 H.S. Long: TU Ó€\lTÉPQ: H icks : Év t~ P' A.A. Long presentación es parcialmente correcta - en la med ida .que su presentación deriva de un obj~t o real o eXIs-
post von Amim f.v tft P' : TOO IP jBPF : Tti ÓU<oo€ICáTñ F 9 n:epi TO aUTO FPD et SI/da: TOO crúno SPI /
tente: Electra- y parcialmente incorrecta -en la medida en q ue, de hecho, no hay una F~~ a-; ef. I ~bert
VO~t€ S I lO Kai mho to Usener / Ka! €vmrotET\lrrO)~É"'1 om. saF 11 ivarroO'<ppaYICl'¡.¡.t"'1 F 11.12
1980: 183). Los textos son los suficientemente ambiguos en este punto como para pemut¡r ambas mter·
<cpavraoloov ai> aiaO'lnKaí Gigante 12 autoov F 14 t&v om. Suda / a1l-ltv add. van Am im, Hicks
pretac iones, tanto la existencial como la modal; para una exposició~ del tema véase, además .de n~estro
15·16 6lat ... YlVÓ).lEVat om. Fa 16 rocravd FP : cO~ av 8/ AOylcrtlKal B : ÁOylKaí PF 18 TOÜ 6v6pat~
F / al ~(év clO'l FP: eiOlV al pév BF 19 ouv F comentario, las observaciones de Frede 1999: 300·3 11 , quien examma en detalle las dos posl?les mter·
pretaciones del participio U1tó,pxov en los diferentes textos , aunque se inclina por defender la mterpreta-
Este pasaje se abre con una cita aparentemente tomada del Compendio de los filósofos de Diocles de ción modal (no sin antes sugerir que Sexto está equivocado o confundido acerca del sentido de "lo que
Magnesia (cf. Mansfeld 1986: 35 1-373). Kidd (1988: 190) piensa que la supuesta cita se limita a la sec. es"; cf. especialmente 306·307; 3 12·3 13). A favor de la interpretación m odal está el hecho de que en el
ción 49 de DL 7. texto 5 se ponen proposiciones ("es de día", "estoy conversando", las estrellas son pares") como e~emplos
de presentaciones, sugiriendo que dichas proposiciones son sin más las presentaciones o, más precisamen-
2 'APOO'KEt 1"01<; I:túllKOtt; ... aveu <pavTaO'Ía<; O'UvÍOtatcn El c riterio de verdad al cual se refiere es, cla. te, el contenido de las presentaciones. Para la interpretación de \l1tápxov en el sentido d.e, "~bje t o externo
ramente, la presentación cognitiva (<pavraoía KaTaAI1][ttK~) , para la cual cf. Capírulo 7, textos 1 ~3 con real" véase Schofield 1980: 284, Almas 1980: 89 y LS vol. 1: 250. En nuestra traduCCiOn mterpretamos
nuestro comentario (para una discusión de detalle véase Annas 1980, Frede 1999 y Hankinson 2(03). La \l7tápxov con e l giro "lo que es", que tiene la misma ambigüedad q ue el origi ~a l griego, p~es pu~e signi·
presentación (cpavTaoía) y la senso-percepción (ai'oe'lol~) son las facultades cognitivas priori tarias; de ficaf tanto lo que existe como lo que es el caso. Un texto paralelo a este pasaje en su verSión latma puede
hecho, en el contexto empirista de la epistemología estoica son lo que da lugar a todos los demás ítems verse en Cicerón Acad. 2.77 (SVF 1.59): Visum ( la traducción de Cicerón del griego <jlaVTaCl'ía) [, .. ] ilI um
cognoscitivos, incluidos los pensamientos (VO~oEl<;), que se entienden como una especie de concepto ita definisse, ex ea quod esset, SiCllt esset, impressum et signatum et effictum.
(eVVOla), que, a su vez, es un cierto tipo de presentación (cf. textos 7-9 , y Hankinson 2003: 64; sobre este 15 tll1pó'Cl'€t<; Para el-lcp(lot<; como "reflejo" o "apariencia" e f. Posidonio Frag. 15 (EK). Ooulet 1999 ad
punto cf. también Ps. Galeno, DM 126 ( 19. 38 1, 12-13: "un concepto (Énívota) es un pensamiento almace- loel/m traduce "illusions"", subrayando así el ingrediente de irrealidad que implica toda {¡:)l<pa0l<;. Para el
nado (ÉvarrOKEII-lÉ"'1 v6'1crt~), y un pensamiento es una presentación racional"" ). Por otro lado, como antecedente aristotélico del término cf. Sobre la adivinación en el suelTO, 464b 10-12: "si allí se produce
queda claro a partir de la psicología de la acción (para la cual cf. capitulo 24), el asentimiento se presta a un gran movimiento (Le. en el agua), el reflejo (S:J.UPa(JI~) no es en nada semejante [al original], y las
una presentación (la presentación 'impulsiva' debe ser asentida para que pueda funcionar como fuente de
imágenes (rO. dOO)Aa) no se asemejan a las cosas reales (Tate; cv..'l9Ivoit;). Sería hábil el que pudiera dis·
un impulso), o a la proposición que en sí misma es el aspecto proposicional de la presentación. Pero sin cernir los reflejos". En los Meleorologiea 345b23 Aristóteles también utiliza S:).lcpaO't~ e n el sen tido de
presentación previa no hay asentimiento.
''reflejo'' (en todo caso se trata también de algo "ficticio"). La palabra también aparece al menos una vez
4·5 npor¡yeLTat yo.p ~ cpoVTaola, ... tJajl6pel UryCi) El "pensamiento expresivo" comunica por medio de en los textos de Epicuro asociada a EloO)Aa: "imágenes" o "simulacros"; cf. Deperditorulll fibror wn
una fónnula proposicional (A6yCi)) lo que experimenta por acción de la presentación. La idea parece ser reliquiae, Frag. 13 (ed. Arrighetti): "Al dejar a un lado muchos de los [rasgos] comun.es junto c~n los
que la capacidad de expresar el contenido de la presentación en e l lenguaje no es propia de la presenta- objetos [a que se refieren] , como si opinaran cosas diferentes, algunas cosas se dan en cIertos reflejOS de
134 Capítulo 6 Presentación, asentimiento y fonnación de conceptos 135

las imágenes" (Kat' dBroAro\' é~I[<páJO"EI(; t[tv]á~). Para el uso de E).1<PQOl¡:; por parte del académico Caméa- 2 aútó te GC : tv OUt~ Nemesii 172 al.iqu i codd.: aútó) Hülser : 3 tl A.cuKÓV Reiske : tO A.euKÓV
des en el COnlexto de una discusión polémica con los estoicos c( Sexto, AM 7. 168-169 Y la discusión de Long·Sedley 4 <Katcl> add. Wyttenbach, Long-Sedley 6 aúto] (IlJto ABC 10 KEVoi~ Reiske : Kcvcl~
¡appolo 2005: 93-95. codd.
18 tE;(VtKllí Cf. texto 11 y capítulo 7, texto 14.
Un pasaje paralelo a éste se encuentro en Nemesio, NH 55, 9-56, 2 (FDS 270), aunque allí la distinción
18-19 ni ).leV ouv )'OYUCCtI VO~O'f:l~ doív Para la idea de que las presentaciones (racionales) son cierto terminológica no corresponde exactamente con la que se presenta en este pasaje. Por ejemplo, Nemesio
tipo de pensamientos ef. Aristóteles, DA 433a 1O. Este pasaje (j unto con el texto 4) parece avalar la inter- define qmv'tCtO'tIKóV como "la capacidad del alma irracional que actúa a través de los órganos de los
pretación ortodoxa (que suscribimos), según la cual las presentaciones sensoriales tienen contenido sentidos". El sentido técnico estoico infonnado por el texto de Aecio, en cambio, proporciona una preci-
proposicional solamente en los humanos, no en los animales (cf. Frede 1987b; Inwood 1985: 73-74; LS sión diferente, pues se trata de una afección en el alma que, sin embargo, no presupone un objeto sensible
vol. 1: 240). Sorabji, en cambio, ha argumentado que los estoicos admitieron que las presentaciones de existente capaz de producir dicha afección. Oe todos modos , el texto de Nemesio citado arriba parece
los animales tienen conten ido propos icional (en el sentido débil predicativo; cf. su 1993: 22). Como inspirado en la distinción estoica entre rpOVTOO'(O y sus cognados.
reconoce Sorabj i, una objeción importante a su propuesta es que los animales no tienen conceptos; es
más, los estoicos incluso parecen haber sostenido que los anima les carecen de asentimiento (cf. Clemente, 2-4 SnEIMv 151' 5o/t:oot; ... AruKOV KtVoUV ~~éi~ La fisiología de la presentación que se describe aquí es
StrOI1l. 2.20.110- 1 l 1; Séneca, Ep. 11 3.18-19). A favor de s u sugerencia, sin embargo, Sorabji argumenta bastante similar a la explicación aristotélica de cómo se produce una percepción (Oto6rto\~). Según
que no es obvio para muchos filósofos contemporáneos, como tal vez tampoco lo fue para los estoicos, Aristóte les, la percepción es un proceso anímico, pero que tiene lugar únicamente a través del cuerpo. En
que "pe rcibir que" y percibir como" involucre el uso de conceptos. Además, hace notar que algunos ese sentido no es ni estrictamente anímico ni estrictamente corpóreo ("dado que percibir no es propio ni
t~xtos estoic~s muestran que una presentación perceptuul en el sentido indicado no depende de ser vcrba- del alma ni del cuerpo [ ... ], es manifiesto que perc ibir no es una afección propia del alma y que un cuerpo
l1zada por qUien la posee, SIno que son verbalizab/es (cf. 1993: 22 y 40-44 para el argumento completo) . inanimado no puede percibir"; Sobre el sueño y la vigilia 454a7-\ \ ; cf. también De senSIf 436a7-8 y DA
A favor de la tesis de Sorabji está el hecho de que los estoicos parecen haber argumentado que el hombre 433b20). Aristóteles, como este pasaje de Aecio, sugiere que la percepción tiene cierta dependencia
no se diferencia de los animales irracionales por tener un "lenguaje proferido" (J'[PQ(POpIKO~ A.éryo~), ya causal respecto de los objetos sensibles externos, pues son precisamente tales objetos los que activan las
que también hay animales (como los loros o los cuelVos) que profieren sonidos articulados (cvápapouc; capacidades perceptivas de los órganos sensorios (sobre este punto cf. DA 416b32-417a9). Los estoicos
1tpocpt.pOVTUl qKilvó'C;), sino por su lenguaje interno (lvl5laetr41 A.óY41; sobre este tema cf. capitu lo 8). parecen haber dado por sentada la explicación aristotélica del fe nómeno de la percepción al concordar en
Tampoco sc diferencia el hombre de los animales por tener presentaciones, pues los anima les tambiél1 1as que (1) lo que se produce en el alma como el resultado del ejercicio del sentido en cuestión (vista, tacto,
tienen, silla que se diferencia por tener presentaciones de "inferencia" y de combinación (áUa t Ú olfato, etc.) es una afección (1tó'aüt;), y (ii) en que lo que pone en movimiento o activa (KlVOÜV) el sentido
~EtIlp(mKÚ Kat O1Jv{lEtIKÚ qKlVTaaíQ; para este significado de ~Eto~OtlKU cf. Sexto Empírico, AM 3.25), es un objeto sens ible externo.
lo cual a su vez le permite tener un concepto o noción de secuencia lógica (&KoAou9ía~ evvOlOV) . Pero S ei'PlltOIO' ~ rpavtaoía 6:1t0 tOÓ <pO)t~ Para esta "etimología" de qKlv't'aO'ía cf. Aristóteles DA 429a3-4.
esto de nuevo mostraría que las presentaciones humanas tienen contenido proposicional y las de los 9 Como en Platón (So! 2660), lo estoicos asocian 'llaVT(10tlKÓV con lo que no es o con 10 falso (en el
animales no (cf. Sexto Empírico, AM8.275-276 con los comentarios de Long 1971: 87-88). lenguaje de los estoicos, a una "atracción vacía" ~táKEVO~ tAKUOIl~- , pues se trata de una afección que
se produce sin que nada real se haga presente).
6.2 Aecio, 4.12.1-5 (SVF 2.54; LS 39B; FDS 268)
14-16 ili llt1tEP, ... Il~ '1tíO'w; ¡..tal K.t.A Eurípides Oresfes vv. 255·2 57.
XpúO'l1t1tO~ OlU<pÉpetV aU~A.wV <pr¡crl TÉnapa r auta. <pavracría ~tv ouv ecm 1táeo~ &v ru
18-19 Ilév', ro tllAaÍ1rwp', ... tv 15E~viol~' K.d.•. Eurípides Ores/es vv. 258·259.
'l'UxU ylVó~EVOV, eV'OelKVÚ~evov aúró rE Kal 1'0 1te1t0111K~' otov, hmoav 01' 5'Vtoo~
Oe"'pói~év TI M:uK6v, rcrTl ,áO", ro tyy"1'ev~~Évov 8u\ rfj, 6pácre"', EV Tií 'lJUX¡¡' Kal 6.3 DL 7.52-53 (SVF 2.87; LS 39D; FDS 255)
< KCttU> routO ro náO~ t inttv exo~tv, Oit únÓKtltal AtUKOV KIVOUV TÍ¡.tar;. ó~o¡oo~ roov yap voou¡.tSvmv nI )lCv Kar a ttEpímooOlv &vo~O", ta SS KaO' ó~0l6rr¡ta, Ta eSe Kat'
5 Kal OU1 r~~ á.<p~C; Kal rlit; Ocr<PPlícreffit;. tlPIlra! 'O' ~ epavtacría cmo toG <poot&;· KaOárrtp yap avaA.oyíav, < ta 8& Kara. ¡.te1'á9E01V,> ta 'Os Kata OÚV9€crlV, ra. eSs Kat' ÉvavrícoOlv.
tO c.pror; aúto 8e(KVUcrt Kal ta l:íX'A.a ta tv aln(9 1t€P le;(ó¡.teva, Kal ~ cpavtacría 8eíKVl.101V Kata. 1tEpí1ttCOO1V IlCv OUV i:vo~Or¡ ra. ato611rú' KaS' ÓIlOlórr¡ta 8s ta. a1t6 tlVOr; napa-
EaUtl1V Kal ro1t€7tOlllKOt; a{mív. <pavtamov M ro nolOUV r~v q>avtacríav' otov tO AeUKOV Kel ~ÉvOu, roe; LffiKpárr¡r;ano r~r; EiK6vo¡;; ' Kat' avaAoyíav 8e aÚSlltlKroe; ~Év, <ro~> ó TlTtlOr;
Kal tO IfIUXPOV KaL nav it o av 8úV1ltat Ktvdv t~V \lfUXlív, tOÜt' Ecrn q>avtacrtóv. 5 ro,
Kal KÚKAm'l" ~"''''TlKro, 8é, ó nuy~a¡o,. Ka\ ro KÉvrpOV 8. rfj, yii, Ka!' avaAoyíav
q>aVtacrHKov 8' Éml oláK€VOe; EA.KUO'¡JÓe;, 1I'áOoC; €v tU l.jIUXU an' OUOeVOC; epavtamoG &vo~911 ano tooV 1l1KpOt€p<ov cr<patpoov. !CaTa )lEtá8eOlV 8é, oiov 6<pOa.A)loL ¿ffi toG
I O ytvÓ~levOV, KuOárrep em toG cnC\u¡.taxouvro~ Kal Kevoie; ¿1tHpÉpOvtOr; tar; xeipar;' tU yap m~Oo\)¡;;' Kata OÚVOeOlV os tvo~Or¡ ' ImroKÉvtaupcx;' Kal ICar' evavríooo'lV Oávat~. voei1'Ut M
<pavru<J'Íg Ú1tÓKeltal t I <p<lvt(lmóv, t0 BE qmvruOT1K0 ou8tv. <pávtacrpa 'O' Emív, ¿<p' o Kal Kara )lEtá~aoiv tlva, Ó)~ 1'a. AeICta. KUI ó rÓ1tDl;. epUOIKror; 'O€ VOeltal 8íKalóv tt Kal
éAKÓ)leOa ICata r ov <pavramlICov 81áKEVOV €:AKUcr~ÓV' raUta 'Os yíV&tal ¿ni roov dyaG6v· ICal ICara crt€P1101V, otov aXElp. 1'0lá8E tlva Kal nepl <pavraoiar; Kal aiO'e~cr€roc;
¡JeAaYXOArovroov KaL )le)lr¡v6nov. ó yoüv rpaY1Kor; 'OpÉOTT]C; orav Akm' 10 Kal vo~cr€roc; 8OY)lat~OUOI.
1 voou~Év(Ov codd. : OlClVOOU}l¿VCOV Suda 2 ta OE Kara IlEtú9cmv om . BPF : add. Stephanus 3 oÚv
ro ~~t€P, lKetf:Úm cre, )l~ 'nícr€ IÉ ¡JOt om. F / ¿wo~9'l F 4 ~ add. Huebner I ttmó'lt; F S M n;~ K ••. Á. p2 6 oTov PF : OÚv oí B 7
15 toe; ai~latm1tOUe; Kal opaKOVtWOElr; K6par;'