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Ricardo Maliandi i - | Etica: conceptos y problemas Tercera edicion, corregida y aumentada Editorial Biblos 26 ea: conseptosy problemas rece apostar a pura ganancis, porque si sus fanestos pronssticos no se cumplen, todos habrén salido beneficiados, De modo semejante a lo qua ocurre con Ia libertad, la ética nor ja puede tematizar « partir de actitudes co- jompro envuelta en tematizaciones a ética normativa seré tanto mas productive cuanto mayor sea Ia wnivocidad que se logre. ‘V2.8. Valgan las anteriores como muestras de una “aporétiea” que es, desde luego, mucho mds amplia, La escisién de las respuestas clasi- cas, para cada evestién, en nuevas dicotom! La posieiones extremas siempre indican unilateralidad. Lo caracteris- tivo del ethos es su estructua contlietiva, Bsta explica la constante po- iad de interpretaciones contrapuestas y muestra por qué os ne- cesaria la aplicacién del matodo dial us euidando, ala voz, que éste no determine nuevas concepciones unilaterales. V3. Problemas de la metaética La metaética, como vimos, es la reflexién sobre Ja semiosis del lengua- je moral. Pero hay que hacer ahora, ante todo, dos acotaciones: 1) Noes, em tal sentido, una rama de l ca entondida coma inguistica (o de la semisti- iguaje. En tal carécter, tiene que procu- rar resolver problemas referidos, por ejemplo, enuneiados morales (o a los do ética normativa} fia del lenguaje, ya que en el dambito de su interés entran, simul- téneamente, problemas conceptuales ‘También la Clasificaci6n de los problemas metaéticos ponder a criterios distintos. Y la clasificacién de las “tet Problemas ica p lucones a as, es deer, de los “modelos” de solucién, depende, obviamente, de los problemas especificos considerados Acaso el problema general mas caracieristico de la reflexién me- oranea sea el de si los términos normativos basicos leber”, etc.) expresan alguna forma de eonceimiento, 5; por tanto, si las proposiciones normativas (éticas y morales) son cla- lo son las descriptivas en “verdaderas” y “falsas”. El problema, en realidad, no es nuevo, pero en este siglo se afinaron las formas de formularlo y fue también posible diser ipos de respuestas. Como lo puso de relieve el neopositi “rculo de Viena, ete sctones que no pueden ser ver cadas como “verdaderas” 3” son proposiciones “sin senti 40", Los neopositivistas se apresuraron, claro esté, en ubicar bajo ese rrubro todas las proposi primero, y luego tam- bien todas las do la 6 én fue considerada, por sauchos pensadores, demasiado simple, poco sutil y hasta torpe. Como suele ocurrir, ciertas propuestas floséficas muy extremas sirven al ‘menos para generar reacciones criticas, y éste fue el caso. La exagera- sion de los neopositivistas sirvié para remover viejas inquietudes de la reflexién metaética que se remontaban a comienzos de siglo, y qui- 24 también raucho més atrés, en la tradicisn filoséfica anglosajona, El aso es que se puso de manifiesto la necesidad de aclarar cuél es, en realidad, el cardcter de las proposiciones éticas y del lenguaje moral en general. Desde la perspectiva de ese problema central, y de los muchos debates que han tenido lugar al respecto, es como se puede, y de he- cho se suele, clasificar las “teorias” 0 “modelos de solucién” en ol érea de la metaética, La principal dicotomia taxondmica deriva de lo que ya mencionamos: si los términos morales expresan o no algiin conoci- rmiento (y si, pot tanta, las proposiciones morales y sticas “tienen sen- ido”, o sea, son o bien “verdaderas” o bien “falsas"). En el primer caso (cs decir, si se afirma que esos términos expresan alin eonocimion- tol, se habla de “cognitivismo” (o “cognoscitivismo”, o también “des- criptivismo’, pues equivaldria a sostener la analogia entre proposicio- ‘es normativas y descriptivas), En el segundo caso, la designacién ge- etal es “no cognitivismo” (o “no cognoscitivisma” o “no descriptivis- ‘Tenemos entonces el siguiente cuadro:®? 53. Para estas disquisiciones taxondmions sobre La celexin metadti me he bosado et- Pecalmente an los siguientes textos: WD. Hudson, La filowia moral contmporinea, Masi, Sianza, 1974, passim; WK. Frankone, ob eit, exp. Vl, Breads dt RS Hartman