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Temas de educación

Colección dirigida por César Coll

Michael W. Apple
Últimos títulos publicados:

4. D. L. Stufflebeam y A. J. Shinkfield, Evaluación sistemática


5. R. S. Nickeison, D. N. Perkins y E. E. Smith, Enseñar a pensar
Educación y poder 6. M. W. Apple, Educación y poder
7. J. Cook-Gumpeiz, La construcción social de la alfabetización
8. T. Husén, Nuevo análisis de.la sociedad del aprendizaje
9. D. Edwaids y N. Mercer, El conocimiento compartido
10. N. Entwistle, La comprensión del aprendizaje en el aula
11. I. Selmes, La mejora de las habilidades para el estudio
12._S.J. B^temigvpolítjc:a de ¡a escuela__
13. P. Langford, El desarrollo del pensamiento conceptual en la escuela primaria
14. G. Kirk, El curriculum básico
15. M. Wamock, Una política común de educación
16. P. Freire y D. Macedo, Alfabetización
17. MJ/V. Apple, Maestrosy textos
18. H. A. Giioux, Los profesores como intelectuales
^ , _ ?.^eü^J^jiaturaleza política de l^educaóón
20. P. Langford, El desarrollo del pensamiento conceptual en la escuela secundaria
21. A. Garton y C. Pratt, Aprendizaje y proceso de alfabetización
22. L. B. Resnick y W. W. Ford, La enseñanza de las matemáticas
y sus fundamentos psicológicos
23. C. B. Cazden, El discurso en el aula
24. C. WatkinsjP. WagnexJ^ disciplina escolar
§57_v7 Lewis, Desarrollo y déficit
26. O. C. D. E., Escuelas.y calidad de la enseñanza
27. S. S. Stodolsky, La importancia del contenido en la enseñanza
28. D. A. Schon, La formación de profesionales reflexivos
29. C. Rogers y P. Kutnick, Psicología social de la escuela primaria
30. J.D. Wilson, Cómo valorarla calidad de la enseñanza
31. J.-M. Barbier, La evaluación en los procesos de formación
32. G. Hanko, Las necesidades educativas especiales en las aulas ordinarias
33. RJfatmg. Teoría criifca.de la.educación y discurso etutLaula
~347j. Dean, La organización del aprendizaje en la educación primaria
35. H. Gardner, La mente no escolarizada
36. A. F. Gaiton, Interacción social y desarrollo del lenguaje y la cognición
# 37. ]. T. Bruer, Escuelas para pensar
PAIDÓS
Barcelona • Buenos Aires * México
38. P. Woods y M. Hammersley, Género, cultura y etnia en la escuela
Ministerio d e Educación y Ciencia
39. M. W. Apple, El conocimientgj¡ficisI
40. E. Dowling y E. Osbome, Familia y escuela
FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA 41. N. Mercer, La construcción guiada del conocimiento
Construyendo Educación Popular
42. J. L. Lemke, Aprender a hablar ciencia
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente

FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA


Construyendo Educación Pop o ular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
SUMARIO
Título original: Education andpower
Publicado en inglés por Routledge and Kegan Paul, Limited, Londres

Traducción de Isabel García

Cubierta de Ferran Cartes

P rólogo............................................................................................... . 9
Agradecimientos. ........................................................................................ 15

1 Reproducción, contestación y currículums ......................................... 17
2 Conocimiento técnico, discrepancia y Estado: la acomodación de
la c u l t u r a ................................................................................................ 53
3 La otra cara del currículum oculto: la cultura vivida - 1 . . . 79
4 Resistencia y contradicciones en las clases, la cultura y el Estado:
2." reimpresión, 1997 la cultura vivida - II . . .................................................. 105
Q u ed an rig u ro sam en te pro h ib id as, sin )a au to rizació n escrita d e los titulares de) « C o p yrigh t» , b a jo las
5 La estructura del currículum y la lógica del control técnico: los re-
san c io n e s e sta b le c id a s en las le y e s , la rep rod u cción total o parcial de esta o bra p o r c u alq u ie r m étodo o
p ro ced im ien to , co m p ren d id o s la rep ro g rafía y el tratam iento in form ático , y la d istrib ución de e jem p lares
sultados de la r e a d a p ta c ió n ................................................................ 147
d e e lla m edian te a lq u ile r o p réstam o p ú b licos.
6 'Trabajo-político y educativo: ¿es posible el éxito? . . . . 177

© 1982 by Michael W. Apple Referencias bibliográficas............................................................................... 191


© de la presente edición: Centro de Publicaciones del Ministerio
Indice de a u t o r e s ........................................................................................ 201
de Educación y Ciencia, Ciudad Universitaria, s/n; Madrid y
Ediciones Paidós Ibérica, S. A.,
Indice analítico . . . . . . .................................................203
Mariano Cubí, 92 - 08021 Barcelona
Coeditan: Centro de Publicaciones del M.E.C. y Ediciones Paidós Ibérica, S. A.

ISBN: 84-7509-455-4
Depósito legal: B-28.550/1997
N.I.P.O.: 176-87-171-5

Impreso en Novagrafik, S. L.,


Puigcerda, 127 - 08019 Barcelona

Impreso en España - Printed in Spain

FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA


Construyendo Educación Popular
FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
C struyendo Educación Popular
Con
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
i
t
I

PROLOGO

Con tanta atención está tratándose en la actualidad el sistema educativo en


i los medios de comunicación, en comisiones nacionales, en política y en nues-
tras vidas cotidianas, que sería una lástima que nos viéramos tan envueltos en
la corriente que alaba su «excelencia» (un lema con múltiples significados y
connotaciones sociales y económicas), que desistiéramos de seguir haciéndonos
algunas preguntas críticas sobre lo que hacen las escuelas. ¿Cuál es la relación
i,
entre la educación y la sociedad de la abundancia? ¿Quién planifica en ultimo
término cómo se organizan la mayoría de las líneas en nuestros coleglQsJIÍos
planes de estadibs y jas enseñanzas prácticas? Estas son preguntas fáciles de
plantear, pero difíciles de responder. Educación y poder es un peldaño más en
mi intento de tomar en consideración las preguntas y las respuestas como se-
rias y posibles.
E ducación y poder es una continuación-expresa de Ideolozy and Curricu-
lum } Prosigue donde éste se queda, adentrándose en las estructuras y las rela-
cionesentre educación, economía, gobierno, y cultura-que nos controlan y logran |
en consecuencia una actividad dempctática. En muchos aspectos Educación y
poder es un libro mucho más optimista que Ideology and Curriculum. No es
que yo crea que las condiciones no son malas en muchos colegios, en muchos
trabajos remunerados y no remunerados que tantas mujeres y hombres desem-
peñan, etc. Como demuestra el capítulo 1, detrás de las estadísticas oficiales
de color de rosa, elaboradas en Washington, hay otra realidad, una realidad de
creciente desigualdad, de terribles niveles de pobreza, de una crisis emergente.
Necesitamos recordar, por ejemplo, que uno de cada siete americanos vive
en la pobreza, y uno de cada cinco en el caso de los niños. Estos datos no dis-
minuyen: crecen inexorablemente dada la política económica, social, militar,

1. Michael W. Apple, Ideology and Curriculum, Boston, Routledge and Kegan Paul,
1979.
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Construyendo Educación Popular Construyendo Educación Popular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
10 | Prólogo

sanitaria y educativa de la actual administración. Nos movemos, de hecho, hacia Educación y poder | 11
lo que se ha dado en llamar una economía «doblemente vertical», donde las
cifras de los extremos crecen.2 La economía supuestamente «recuperada» es un términos de clase, raza y sexo. Pero no están predecretadas. E l poder debe
colaborar para que las desigualdades ahora bruscas, a fuerza de construirse y
caso típico. H a dejado fuera a millones de personas. Esto ha significado que
reconstruirse, lleguen a parecer legítimas.
muchas de aquellas personas que han encontrado empleos cuando el índice de
E sta acción de leer nuestra formación social de manera diferenciada'es un
desempleo ha disminuido hasta unos «niveles aceptables» (¿aceptables para acto creativo. Requiere que conscientemente asociemos lo qué ¿légimós pára
quién?, seguramente no para los millones de personas desempleadas y subem- asegurar que nuestros colegios, medios de comunicación, gobierno e institucio-
pleadas) han tenido que aceptar salarios y condiciones de trabajó que son con- nes económicas funcionen. Al mismo tiempo, requiere que reconozcamos cómo
siderablemente menos seguras que antes. Se ha visto también un continuo in- y de qúé imánéra él poder desigual se manifiesta por sí mismo. ¿Quién se bene-
tento de abaratar los programas de educación, salud y bienestar, tan necesarios ficia de las relaciones normales entre estas instituciones? ¿De qué formas? Para
para gran parte de la población americana. entenderlo, necesitamos optar por aquellas personas que están relegadas o dis-
Incluso dadas estas condiciones, está claro que hay también muchas formas criminadas cultural, política o económicamente, o que durante la actual res-
de actuar de un modo progresista y situarse donde esa acción tenga una posi- tauración conservadora están perdiendo lo que durante tantos años habían
bilidad de éxito. L a, tensión entre el pesimismo y el optimismo guía este Jibro. estado intentando conseguir ¿ Mujeres, negros, trabajadores (estos grupos, obvia-
mente, no se excluyen), éstas son las perspectivas que utilizamos para volver a
Antonio Gramsci encontró un modo de plasmarlo que hablaba directa-
situarnos intentando ver cómo una sociedad puede funcionar realmente.
mente a aquellas personas (quizá muchos de los que leáis este volumen) que,
Elizabeth Ellsworth resume parte de este argumento en su discusión sobre
habiendo examinado muy atentamente las estructuras de dominación de una estrategias en lecturas feministas. Aunque habla explícitamente de interpreta-
sociedad, a menudo desesperan de la posibilidad de progreso efectivo en busca ciones feministas de «textos» cinematográficos, asegura que son significativos
de una sociedad más justa y humana. El lo plasmó del siguiente modo: «E l también para otras áreas. Como ella dice, una tal estrategia ofrece «a los lee- \
pesimismo, d elin t electo, el optimismo de la voluntad.» Es una bella frase. De tores los significados a través de los que situarse activa y enérgicamente en re- )
cualquier forma, deseo que vaya incluso más allá. Una investigación sobre las lación al texto, para rechazar el punto de vista de [los grupos de dominación] j
fuerzas estructurales y laa experiencias de personas en esta sociedad no da como- [ . . . ] y leer el texto en cambio desde la posición política de los oprim idos»...4j
resultado una victoria monolítica de las ideológíás del poder (podemosi jam ar- Todavía, a causa de que siempre hay una persona que hace lá lectura de un
los capitaf, patriarcado y racismo). tJna mirada más al interior revela álgo más texto o un conjunto de estructuras sociales, he escogido escribir personalmente,
sutil, más contradictorio, más fácil de transformar en un movimiento positivo sobre todo en el capítulo 1, para que el lector de este texto pueda ver más cla-
en educación, trabajo, «estado», y en relaciones racides de dase y sexo en ramente cómo y por qué yo me comprometo aquí en lá lectura.
Este acto de lectura puede ser creativo, pero hay algo que no lo es. No es
general. Como afirmo más adelante, no queremos parecer románticos lacrimo-
fácil. Cómo se construyen y se critican la clase, el sexo y las relaciones racia-
sos, pero hay otras cosas que avanzan además de las retrógradas. Ese es el pri- les, no siempre se observa con facilidad, en parte porque muchos aspectos de
mer peldaño, aunque hay que imaginar que de hecho va a haber tantos mo- nuestras instituciones dominantes no tienen sólo un efecto. Pueden ser funda-
mentos positivos como negativos. mentalmente contradictorias. Este es un punto crítico a lo largo del libro, por
En muchos sentidos, el problema del análisis que se perfila en este volu- lo que debemos ser sensibles a las líneas escolares y a otras instituciones elegi-
men depende de un acto de «reposicionamiento». Proppne una «lectura» social das entre una variedad de fuerzas y necesidad de competencia. La posibilidad y
de la vida y las iristitucionesde un modo distinto al que hacía una distribución el deseo también son nombrados por profesores y estudiantes que ocupan las
por grupos de dominación en la sociedad.3 En lugar de ver la sociedad como aulas de esos colegios. A causa de esto, mi interpretación de cómo funciona la
relativamente pluralista^ actuando aún para el bien común, el lector se interro- educación no sólo intenta resituarnos para esclarecer las conexiones entre cole-
ga sobre nuestras instituciones culturales, económicas y políticas como relacio- gios, necesarias para una formación social más completa. Haré hincapié en que
nes personificadas de dominación y subordinación. Éstas relacioneT existen en lo que estamos viendo no es sólo una imposición de los: grupos dóminanjtea-de
raza y sexo, sino tamíaéh el resultado contradictorio de- conflictos, culturales,
políticos ^económ icos muy reades, en eHqterior y el exterior de nuestro siste-
2. Para una discusión más profunda de estas tendencias económicas, véase Joshua
ma educativo.
Cohén y Joel Rogers, O » Democracy, Nueva York, Penguin Books, 1983, y Martin Car-
noy, Derek Shearer y Russell Rumberger, A New Social Contract, Nueva York, Harper and
R ov, 1983.
3. Elizabeth Ellsworth, «Incorporation of Feminist Meanings in Media Texts», Hu-
manittes i» Society 7 (invierno-primavera de 1984), 69. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUN U AMA
Construyendo Educación Popular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
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Construyendo Educación Popular
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Educación y poder | 13
12 | Prólogo

de productos es casi sacarlo de su sitió en los debates públicos sobre el orden


Uno de los beneficios de las nuevas ediciones de libros que se escriben
social que son tan necesarios ahora. Los peligros de la privatización son reales
es la oportunidad de repensar, ampliar o clarificar la certeza de los argumentos.
y jmeden serlo en más de un aspecto si tales pTanes'para mercantilizar la jd u -
Señalaré algunos temas que pueden necesitar un comentario más exhaustivo.
caclón se llevañ~a3elante.
Incluso en el corto espacio de tiempo desde que el libro fue publicado por
Buena parte del objetivo de este libro es el proceso laboral, en fábricas,
primera vez, algunas posturas se han exacerbado. Entre las más importantes
almacenes y oficinas por un lado, y los colegios por otro. En particular, los ]
para mis argumentos está la influencia creciente de las grandes empresas (y su
defensa) en los colegios de todos los niveles. Estamos siendo testigos de ung
capítulos finales del volumen emplean un espacio considerable para enseñar
importante ofensiva comercial, en la que nuestro’Üístema edúcativoestásiendo cómo el proceso laboral se está transformando. Este es uno de los lugares don-
engullido por la órbita ideológica de las compañías y sus necesidades. «L o que de quisiera ahora extender mi análisis.
erEüeño~pára los negocios es búeno para el país y sus gentes» puede que no Cada vez está más claro para mí que la discusión del proceso laboral de la
sea una buena política educativa, pero se está convirtiendo en el lema fiel de enseñanza necesita extenderse de muchas formas. E s cierto que los trabajos de
lo que está sucediendo. Este es un cuadro cada vez más frecuente, no sólo de la los(as) profesores(as) han estado sobrepasando el cambio esencial. Un complejo ,
escuela en general, sino de los currículums y la investigación en muchas uni- proceso de destrucción y reconstrucción está comenzando, un proceso en el
versidades en particular. que una parte considerable del profesorado está perdiendo el control de las
Esto proporciona, una base sólida a mi tesis de que una de las funciones partes más importantes del plan de estudios y la pedagogía, cuando las ideolo-
de nuestro sistema educativo es la producción de conocimientos técnico-admi- gías y los modos mercantilistas penetran en el corazón de muchas aulas. To- ¡
nistrativos que están acumulando últimamente los grupos dominantes y utili- davía, mientras el profesorado se enfrente a lo que llamo en este libro pro-1
zándolos ^ a ^ c o n tr o l ecónómco, político y cultural. Hay profundas escisio- cedimientos «de control técnico», no todos hacen frente a estas presiones
nes en este proceso en mudios colegios y universidades, pero yo no creo que ideológicas de una forma“ similar. En la escuela básica especialmente, los(as)
jpodamos. comprender totalmente la educación,, el mecenazgo hada algunos, es- maestros(as) son más aptos para experimentar lo que los sociólogos críticos han
tudiantes, y los privilegios de determinadas formas de conocimiento. sin „tomar llamado la degradación del trabajó. No creo que podamos comprender del todo
en serio~erpap e T ^ l^ istem a educativo en la producción de ese conocimiento por qué en la escuela básica los profesores están sujetos a un mayor control y
y en sus asodácíbñés IñcipieTífes para aunar intereses. Seria fundamental, por a una enorme intervención por parte del Estado en los planes de estudios, a ,
ejemplo, para examinar la informatización dé muchos aspectos de la sodedad menos que retrocedamos y nos hagamos una pregunta muy concreta: ¿quién f
bajo este prisma.3 está haciendo la enseñanza? Hasta ahora y desde hace mucho, la enseñanza í
Con la reelecdón de Reagan y con el sector derechista induso más flore- básica históricamente se ha tomado como trabajo «de mujeres». '
dente, otros argumentos de Educación y poder cobran induso más actualidad. En la investigación que continúa donde acaba Educación y poder, he presta-
En el capítulo 4, por ejemplo, examino propuestas para la elaboradón de pla- do mucha atención a la relación entre la enseñanza y el trabajo de la mujer.7 Es
nes y créditos fiscales, fijándome en por qué se proponen durante un período dedsivor creo, que reconozcamos que la educación .8? construye sobre .la basé
de crisis ideológica y lo que pueden ser, de hecho, sus últimas consecuencias. no_só!o_de_láTdinámica de clases, sino también sobre, dinámicas de razy y
Los planes sociales del ala derecha tienen como una de sus¡ plataformas la re- sexo.8 Y cuando se habla de la enseñanza en particular, es muy difícil perder de
privatización de tantas instituciones públicas conip sea posible, creyendojque vista que son mujeres las que pueblan la mayoría de las aulas en muchos paí-
la (realmente ficticia) «maino invisible» del mercado regulará cualqujeiLXQsa ses. Históricamente, los empleos remunerados de las mujeres han estado suje-
que se ^ é d s e y^ó consegmrá para el bien común. Esto no^sólo^s ingenuo po- tos a una enorme presión por el control externo.
líticam«mt¿.r ff'ttimbÍ<S> una ¿ticálsocudrpeugrosa. Sustituyela ganancia privada Me gustaría decir, de hecho, que muchos de los intentos cotidianos.de,las
(oculta bajo la retórica de la «democracTá» y la «elección personal») por el bien
legislaciones de Esta3o, ae los departamentos de Estado para la educación, y
público. Necesitamos ser muy cüidádósós pára no dejarnos atrapar por esto.
Democracia significa más que una elección en la práctica consumista. Reducirla
7. Michael W. Apple, «Work, Gender and Teaching», Teachers College Record 84 (pri-
a su esqueleto económico como algo totalmente vinculado a nuestra elección
mavera de: 1983), 611-28 y Michael W. Apple, «Teaching and “Women’s Work” : A compa-
5. Véase, por ejemplo, Douglas Noble, «The Underside of Computer Literacy», Rari- rative Historical and Ideological Analysis», Teachers College Record 86 (primavera de
tan, 4 (primavera de 1984), 37-64. 1985).
6. Véase Andrew Levine, Anguíng for Socidism, Boston, Routledge and Kegan Paul, 8. Esto se analiza de modo más detallado en Michael W. Apple y Lois Weis, comp.,
1984. Ideology and Practice in Schooling, Filadelfia, Temple University Press, 1983, especial-
mente en el capitulo 1.

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Construyendo Educación Popular FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente Construye
y ndo Educación Popular
Una Escuella Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
14 | Prólogo
AGRADECIMIENTOS
«los proyectos educativos» de racionalizar y estandarizar el proceso y los frutos
de la enseñanza, de ordeñar los contenidos realmente específicos así como los
objetivos, de definir ,toda la enseñanza como una colección de «competencias»
medibles. etc., están relacionados con una larga Kstoria de intentos de control
sobre el trabajo de las profesoras y trabajadoras en general. E s realmente un
asunto muy complejo, y quisiera simplemente apuntar aquí que se tratará con
mucho más detalle en mi nuevo libro Teachers and Texts.9
Parte de la tarea que he realizado en Educación y poder no es sólo una
resituación para poder alcanzar una mejor comprensión de los papeles contra-
dictorios que desempeña la educación, aunque esta comprensión crítica es
incluso más importante hoy. H a sido también para averiguar si hubo oportuni-
dades en muchos campos para una acción seria individual, y sobre todo colec-
tiva. Dada la situación estructural de los colegios, el tipo de conocimiento que
suelen considerar más adecuado, la cultura vivida por estudiantes, hombres y
mujeres en su trabajo remunerado y no remunerado, y las condiciones bajo las
que cada vez más los maestros tienen que trabajar, ¿son estrategias para llevar No hay ningún contenido que sea «original», todos los libros son colectivos.
a cabo satisfactoriamente políticas escolares más democráticas en las escuelas
Esto es totalmente cierto en Educación y poder, pero en dos sentidos diferen-
y otras instituciones que sólo parecen sueños? Demasiadas personas, incluyendo
tes. E l primero no se menciona normalmente en los agradecimientos. Aun te-
muchas de izquierdas, han ignorado la importancia de la educación como factor
esencial para otra actividad política, y también han ignorado lo que las luchas
niendo esto en cuenta, yo creo que es necesario decirlo. Este libro no habría
en torno al contenido, la forma y los objetivos de la educación han hecho y podido escribirse sin los esfuerzos diarios de trabajadoras y trabajadores de iz-
pueden hacer.10 Para ellos, las escuelas sólo son instrumentos de dominación. quierdas que han luchado para construir y mantener un movimiento democrá-
Nosotros no debemos aceptar esta opinión. Puede haber y hay cosas por hacer tico y emancipador en la teoría y en la práctica. Ni podría haber sido escrito
en educación. Y o he señalado algunas áreas donde la acción progresista debe sin los esfuerzos creativos de aquellos autores que han participado y han hecho
ponerse en marcha. aportaciones teóricas a este movimiento en las décadas anteriores. Aquellos que
Desde luego, habría mucho que: decir sobre la acción política, económica y han luchado para restablecer y mantener una tradición crítica no reductiva ni
cultural y sobre cómo deberían funcionar las escuelas. Pero también hay ries- mecanicista de la escuela izquierdista, han ejercido gran influencia sobre mí.
gos al hacerlo desde objetivos y estrategias de la escuela e incluso hay que hacer Incluso aunque su influencia fue a través de un debate interno entre los que es-
las cosas desde el principió. Además, incluso mis propias respuestas pueden ser cribieron y mis propias reacciones, perplejidades, acuerdos y desacuerdos, e
parciales, lo que pretenden es señalar aquellas áreas que parecen más significa- incluso aunque ellos nunca conozcan el significado cotidiano de sus ideas, se lo
tivas y que son parte de un diálogo crítico continuo entre todos nosotros so- agradezco de todos modos. Nosotros estamos en deuda con ellos.
bre los fines y los medios de nuestras instituciones sociales y culturales y sobre Las deudas no son siempre tan anónimas, desde luego. Yo soy muy afor-
cómo pueden reconstruirse más democráticamente. Si Educación y poder aporta
tunado por tener amigos y colegas en Wisconsin y en todo el mundo que no
aunque sea algo a este diálogo crítico abierto, habrá cumplido sobradamente su
permiten que la amistad se interponga en la crítica necesaria. Algunos de ellos
propósito.
merecen una mención: Ron Aminzade, Jean Anyon, Madeleine Arnot, Stanley
Michael W . A p p l e
Universidad de Wisconsin, Madison Aronowitz, Ann Becker, Basil Bernstein, Jean Brenkman, John Brenkman, Ro-
1984 ger Dale, Henry Giroux, Andrew Gitlin, Herbert Kliébard, Henry Levin, Alan
Lockwood, Vandra Masemann, Linda McNeil, Fred Newmann, Gary Price,
9. Michael W. Apple, Teachers and Texts, Boston, Routledge and Kegan Paul, dispo- Fran Schrag, Richard Smith, Joel Taxel, Andrew Urevbu, Gary Wehlage, Lois
nible. W eis, Paul Willis, Erik Olin Wright y Michael F. D . Young. Otros cuatro
ÍO. Véase David Hogan, «Education and Class Formation», en Michael W. Apple,
comp., Cultural and Economic Reproductión in Education, Boston, Roudedge and Kegan quedan aparte para una mención especial por su contribución permanente a mis
Paul, 1982, págs. 32-78. planteamientos y replanteamientos: Michael Olneck, Steven Selden, Philip
Wexler y G eoff Whitty.
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16 | Agradecim ientos
1 REPRODUCCION, CONTESTACION
En mis libros anteriores, yo daba una amplia información a los estudiantes Y CURRICULUMS
graduados que trabajan conmigo y que conozco por el ahora famoso (o infame)
seminario de los viernes. Este es el caso. Los capítulos de este estudio son el
resultado de intensos debates y discusiones con mis estudiantes. Ellos también
me han enseñado muchas cosas, y también lo han hecho profesores de básica
y del último nivel con los que he colaborado en la última década y los exper-
tos con los que he trabajado para elaborar materiales de educación política en
centros y oficinas.
David Godwin, de Routledge and Kegan Paul, intenta demostrar cómo
combinar calidad editorial y apoyo. Bonnie Garski y Bárbara Seffrood son algo
más que mecanógrafas y secretarias, aunque son muy buenas en esto. Sus co-
mentarios y las sugerencias de cambios fueron siempre acertados. Su amistad,
competencia y comprensión es muy valiosa.
La enigmática habilidad de Rima D. Apple para hacerme fácil la labor de
decir lo que quiero decir, sus sugerencias para la coordinación, su apoyo cons-
tante, por no hablar de todo lo que sigue enseñándome sobre las historias de 1. La sombra de la crisis
las mujeres, la ciencia y la medicina, todo completa una deuda que ningún ma-
rido puede fácilmente llegar a saldar.
Cuando comienzo a escribir, me vienen a la memoria las palabras del fa-
Finalmente, quiero dedicar este libro a Mimi Russak Apple, que incluso
aunque no ha vivido para verlo acabado, habría comprendido su enfoque sobre moso sociólogo Manuel Castells: «L a sombra de la crisis planea sobre el mun-
las luchas contra la explotación. Desde esta perspectiva, ella y mi padre, Harry do.» Las imágenes que él evoca proporcionan la línea conductora que guía este
Apple, vivieron las vidas de las que yo aprendí la importancia de tales luchas. libro. Al margen de los altibajos del «ciclo económico» y al margen de la ines-
Algunas partes dé este libro han aparecido en diferentes formas en Curri- tabilidad de la educación, de los cuales oímos hablar tanto en la prensa, nues-
culum Inquiry, Interchange, Journal of Education, Journal of Economic and tra vida cotidiana y la vida de millones de personas de todo el mundo se ven
Industrial Democracy y Public School Monopoly, obra compilada por Robert atrapadas por una crisis económica que, probablemente, tenga finalmente efec-
Everhart. tos culturales, políticos y económicos.
Afecta a nuestras ideas sobre la escuela, el trabajo y el tiempo libre, los '
roles sexuales, la represión «legítima», los derechos políticos y la participa-
ción, etc. Está sacudiendo los verdaderos cimientos económicos y culturales de
la vida cotidiana de muchos de nosotros. He aquí las imágenes mismas de
Castells:

Fábricas cerradas, oficinas vacías, millones de personas sin empleo, días de


hambre, ciudades deterioradas, hospitales abarrotados, administraciones acha-
cosas, explosiones de violencia, ideologías de austeridad, discursos fatuos, re-
vueltas populares, nuevas estrategias políticas, esperanzas, temores, prome-
sas, amenazas, manipulación, movilización, represión, excedentes de productos
en el mercado, uniones de trabajadores militantes, computadoras estropea-
das, policía nerviosa, economistas asombrados, políticos astutos, personas
que sufren; tantas imágenes que nos habían dicho que se fueron para siem-l
pre, que se fueron con el viento del capitalismo postindustrial... Y ahora
han vuelto otra vez, traídas por el viento de la crisis capitalista.1
1. Manuel Castells, The Economic Crisis and American Society (Princeton, Princeton
University Press, 1980), pág. 3.
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La sombra de la crisis | 19

18 | Reproducción, contestación y currículums


tadas. Las luchas y el terreno sobre el que hay que trabajar se están replan-
Los medios de comunicación no logran evadirnos de estas imágenes. Su re- teando. Así pues, las imágenes de estas luchas que Castells evoca, no son está-
petición y el hecho de no poder escapar de la visión y la experiencia de ellas, ticas para las personas como nosotros que las vivimos en nuestra vida cotidiana
dejan constancia de su existencia. La crisis no es una ficción. Se puede ver cada (a veces quizás inconscientemente). Y grupos de estas personas constantemente
día en los empleos, las escuelas, las familias, el gobierno, el cuidado de la salud imaginan y son imaginadas por los procesos cuando están comprometidos en
y la propaganda de la prosperidad que nos rodean. los conflictos.
Respecto a esto, nuestras instituciones educativas y políticas han perdido Aunque la crisis que Castells describe no es totalmente económica, la pro-
gran parte de su legitimidad cuando el aparato del Estado se descubre incapaz fundidad con la que se siente a nivel económico necesita señalarse, aunque sea
de responder adecuadamente a la situación ideológica y económica. Lo que se sólo para indicar su magnitud.
ha llamado la crisis fiscal del Estado emerge cuando a éste no le es posible Algunos de los datos son de hecho chocantes. Mientras las encuestas oficia-
mantener los empleos, los programas y los servicios que el pueblo ha consegui- les de desempleo dan un 7-8 % , y son suficientemente negativas, la tasa real
do tras años de lucha. Al mismo tiempo, los recursos culturales de nuestra so- de desempleo en Estados Unidos está rondando el 14 % . Aunque los datos
ciedad se están empezando a comercializar por completo, al ser invadida la actuales son útiles, la tasa de desempleo en los suburbios de las ciudades era
cultura popular por un proceso de rentabilización. Se procesan, se compran y
en 1975 del 60-70 % entre la juventud negra e hispana.3 Dado el deterioro de
se venden. Ellos también se han convertido en un aspecto más de la acumu-
la economía americana (y el de todas aquellas que están interconectadas con
lación.
ésta) hay pocos motivos para creer que haya podido descender significativa-
La crisis, aunque claramente relacionada con el proceso de la acumulación
de capital, no es económica únicamente. También es política e ideológico-cultu- mente.
ral. De hecho, es una intersección de estas tres esferas de la vida social, de Otros descubrimientos sobre el sexo y la raza aparecen en otro lugar del
cómo interactúan, cómo cada una apoya y contradice a las otras, lo cual se pue- cuadro. Incluso cuando las mujeres hayan luchado durante años para con-
de ver con toda claridad. La crisis estructural que normalmente estamos corro- seguir la igualdad, datos recientes ponen de manifiesto lo difícil que resulta
borando — no, viviendo— no se «explica» sólo económicamente (lo que podría avanzar en este sentido. Como Featherman y Hauser han mostrado, por ejem-
resultar demasiado mecanicista), sino socialmente por cada una de las esferas. plo, «mientras los logros educativos y ocupacionales de las mujeres se han reali-
Como Castells lo define, éste es el caso porque: zado paralelamente, el nivel de los salarios femeninos respecto de los masculi-
nos ha bajado del 0,39 a 0,38 entre maridos y esposas». De hecho, ha habido
la economía no es un «mecanismo», sino un proceso social configurado y un cambio insignificante en el porcentaje de diferenciación salarial que pue-
replanteado por las relaciones cambiantes del género humano con las fuer- de tenerse en cuenta en el panorama de la discriminación sexual. La discri-
zas productivas y por la lucha de clases que define a la especie humana
históricamente de una forma específica.2 minación contabilizada del 85 % en 1962 y del 84% en 1973 no representa
un cambio.4 Aunque un dato reciente sugiere que esta diferencia puede re-
Lo que implica esto es lo siguiente. No sólo es en la economía, una abs- ducirse muy lentamente en el sector profesional5 — y esto es ciertamente un
tracción, donde se pueden encontrar las raíces de los tiempos difíciles que cambio positivo— el hecho es que sólo un porcentaje relativamente pequeño
afrontamos. E s más, las palabras clave son lucha e imaginación. Apuntan a de mujeres están trabajando en este sector.
cambios estructurales. Nuestros problemas son sistemáticos, cada uno se cons- ¿Y qué ocurre en otros grupos? Las poblaciones negra e hispana de los
truye sobre otro. Cada aspecto del proceso social en el Estado y las políticas, Estados Unidos han aumentado sus niveles de desempleo y economía sumer-
en la vida cultural, en nuestros modos dé producción, distribución y consumo gida más que otras, y estos niveles se incrementarán significativamente en un
sirven para acostumbrarse a las relaciones con y entre los otros. Como modo futuro no lejano. Muchas de éstas personas que trabajan, están empleadas en
de producción intenta reproducir las condiciones de su propia existencia, «se» lo que se podría llamar «economía irregular», en la que el trabajo (y el sueldo)
crea antagonismos y contradicciones en otras esferas. Grupos de personas que
luchan en aspectos como el sexo, la raza y la clase en cada una de las esferas,
3. Castells, The Economic Crisis and American Society, págs. 179-181.
en el proceso social completo, incluyendo la economía, también se ven afec- 4. David Featherman y Robert Hauser, «Sexual Inequalities and Socio-Economic Achie-
vement in the U.S., 1962-1973», American Sociological Review X L I (junio 1976), 462. Véa-
- 2. Ibíd., pág. 12. Compárense aquí también los argumentos de Althusser sobre la se también Erik Olin Wright, Class Structure and Income Determination (Nueva York,
autonomía relativa de las esferas polític'a, económica y cultural. Louis Althusser, Lenin and
Academic Press, 1979).
Pbilosopby and Other Essays (Londres, New Left Books, 1971). !
5. Michael Olneck, comunicación personal. Véase también Castells, The Economic
Crisis and American Society, pág. 192.
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20 ¡ Reproducción, contestación y currículums La sombra de la crisis | 21

es temporal, sujeto a reiterados desempleos, a un sueldo miserable, a un pobre mayor que los que encontramos en Inglaterra y Europa.10 El beneficio es más
beneficio y a poca autonomía. Como las mujeres, ellos parecen sufrir una doble importante que las personas, según parece. Todavía muchas personas están con-
opresión. No sólo es la formación social desigual según la clase — un aspecto vencidas de esto. El trabajo de mono azul y cuello blanco es a menudo terri-
es el hogar, por ejemplo, por lo que significa la diferencia de clase para el acce- blemente aburrido y repetitivo. Los trabajadores tienen de hecho muy poco
so a la educación— sino que hay que añadir a esto las fuerzas poderosas de control sobre su trabajo, y la centralización del control está aumentando en ofi-
reproducción de la raza y el sexo también. Cada una de estas fuerzas afecta cinas, almacenes, universidades, escuelas, fábricas y muchos otros lugares.11 Las
a la otra.6 jubilaciones están desapareciendo, y las ayudas conseguidas duramente se debi-
Ciertamente los logros los han conseguido pequeños sectores de estos gru- litan. Mientras los trabajos de servicios crecen (pasando a ser ocupados por
pos. De cualquier forma, las estadísticas frías de estos logros pueden dar lugar mujeres con bajos salarios), otros empleos desaparecen repentinamente, mien-
a algunas consecuencias. La economía ha evolucionado hacia una menor mercan- tras las grandes compañías se trasladan a zonas con mano de obra más barata,
tilización, en su propio beneficio basado en el sexo, la raza o la composición dócil y menos organizada. Incluso estos trabajos de servicios secundarios están
de clases, más de lo que podríamos haber supuesto. La magnitud del avance convirtiéndose en trabajos pesados, con la responsabilidad de la organización,
ha sido por medio del empleo en el Estado. el incremento de la inseguridad y la exigüidad de los servicios sociales serios
Un hecho explica esto con claridad. E l gobierno — en los niveles local, es- para compensarlo. Además, se estima que esas condiciones pueden empeorar, ya
tatal y nacional— emplea a un 50 % de todos los profesionales blancos y mu- que la economía produce sólo la mitad de los nuevos empleos que se deman-
jeres de los Estados Unidos.7 Esto ha sido posible sólo gracias a la protesta y darán en el futuro.12
a la lucha dentro del Estado.8 Estos trabajos no se han «concedido», sino que Para muchas mujeres a menudo es peor. Desde que muchas de ellas traba-,
son el resultado de la presión de los grupos de personas año tras año. Sin tal jan en puestos de «cuello rosa» y en sectores de gran competencia y bajos suel-
estado de movilización, los logros entre estos grupos hubieran sido sensible- dos (esto es, almacenes, restaurantes, oficinas pequeñas e industrias de trabajo]
mente menores. Como veremos más tarde, de hecho el papel que desempeña intensivo, como confección y accesorios), suelen estar condenadas a un progre-\
el Estado en nuestra economía y cultura requiere mucha atención, si queremos sivo empobrecimiento.13 Lo mismo ocurre con los trabajadores de las minorías,;
entender cómo una sociedad desigual se perpetúa y cómo utiliza las crisis. Esto gran parte de los cuales trabaja en el sector de la competencia. Las condiciones j
será muy importante en mi tesis sobre el papel contradictorio de la escuela en de trabajo aquí son mucho peores, y de nuevo el desempleo y el subempleo, las ¡
dicha reproducción. inadecuadas ayudas de jubilación y hospitalarias, la falta de unión entre los
Las condiciones también parecen ir empeorando, por lo que se ha dado trabajadores, suelen ser la tónica general.14
en llamar las dinámicas del desarrollo _desigual. Esto es, hay una creciente dico- Si a esto se suma la pérdida del poder adquisitivo del sueldo de la mayoría
tomización entre tener y no tener. Podemos tener una evidencia parcial de esto de los trabajadores, la diferencia de sueldo según el sexo y la clase, la pérdida
en el hecho de que los trabajadores asalariados en industrias con sueldos bajos del control del trabajo, la degradación de las ciudades, los costes astronómicos
hayan caído en los últimos años del 75 % en el promedio de sueldos en indus- en materia de salud física y mental que estas condiciones generan, merece la
trias con sueldos altos al 60 % . Una economía dual se crea con una tara que pena recapacitar a fondo. Las imágenes que Castells esboza sucesivamente, des-
de acuerdo con los economistas políticos será imposible resolver a corto plazo.9 criben las condiciones de trabajo que soportará gran parte de la población den-
¿Y qué sucede con las condiciones estrictas de trabajo? Citaré sólo algunas tro y fuera de las fronteras de los Estados Unidos. Lo que significan estas con-
estadísticas sobre el tema, aunque podrían llenarse páginas y páginas de libros. diciones, las razones estructurales de éstas, no se han puesto de manifiesto
En salud y seguridad, los Estados Unidos van rezagados, por detrás de otras
naciones industrializadas, con un índice de mortalidad y lesiones de 3 a 4 veces 10. Gamoy y Shearer, Economic Democracy, pág. 51.
11. Hay una tendencia equilibradora para garantizar a los trabajadores algún tipo de
control, y no sólo hacia una mayor producción y una menor resistencia obrera. Véase, por
6. Castells, The Economic Crisis and American Society, pág. 187, y Wright, Class ejemplo, Richard Edwards, Contested Terrain (Nueva York, Basic Books, 1979).
Structure and Income Determination, sobre todo los capítulos 6-9. 12. Castells, The Economic Crisis and American Society, págs. 161-185.
7. Martin Carnoy y Derek Shearer, Economic Democracy (White Plains, Nueva York, 13. O ’Connor, The Fiscal Crisis of the State, págs. 13-15. Ha habido intentos de or-
M. E. Sharpe, 1980), pág. 24. ganización por parte de las mujeres trabajadoras, que continúan hoy día. Véase Roslyn L.
8. Véase Francis Fox Piven y Richard Qoward, Poor People’s Movements (Nueva Feldberg, «Union Fever: Organizing Among Clerical Workers, 1900-1930», Radical Ame-
York, Vintage, 1977). rica X IV (mayo-junio 1980), 53-67, y Jean Tepperman, «Organizing Office Workers», Ra-
9. Castells, The Economic Crisis and. American Society, págs. 178-185. Véase también dical America X (enero-febrero 1976), 3-20.
James O’Connor, The Fiscal Crisis of the State (Nueva York, St. Martin’s Press, 1973). ' 14. Lillian Rubin, Worlds of Pain (Nueva York, Basic Books, 1976).

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22 | Reproducción, contestación y currículums
La sombra de la crisis | 23
^ debido al control hegemónico de los medios de comunicación y las industrias
i de información.15 Criticamos a algún industrial, a alguna compañía, a un peque- también en la banca y en las industrias de comunicación, así como en el creci-
ño núcleo de personas del gobierno, a una abstracción llamada tecnología, en miento nacional y el poder internacional, concentrados en conglomerados de
lugar de ver cómo se interconectan los aparatos político y productivo en la empresas financieras e industriales. Los tipos de inversión de estas compañías
sociedad. En parte, no obstante, no podemos culparnos por no reconocer la si- industriales y financieras revelan lo que se podría esperar: la acumulación hasta
tuación. Lo que se nos ha mostrado es la versión desconectada, a través del el extremo del capital y el beneficio; con bienestar personal, proyectos públi-
aparato cultural en sus formas dominantes. Sé precisa una constante atención cos, empleo en alza, etc., en direcciones diferentes si se considera en su totali-
para diseccibnarlo, incluso por parte de los(as) trabajadores(as) más sensibles dad. De todo esto se desprendería muy claramente que los intereses del capital
controlan en gran medida nuestra vida económica y nuestro bienestar personal.16
políticamente, para comemar a ponerlos juntos, ver que estas imágenes se
Estos datos presentan una visión muy poco atractiva de las condiciones es-
generan por las contradicciones y presiones dé la formación social y su modo
tructurales en que muchos de nuestros ciudadanos se encuentran y del poder
de producción. Vivimos una crisis de legitimación y acumulación —-donde
desigual de nuestra sociedad. Todavía alguien podría argüir que esto son abe-
el aparato productor y reproductor de una sociedad (incluyendo las escuelas)
rraciones; en general, nos estamos transformando en una sociedad más iguali-
están hundidos por las tensiones, donde la verdadera esencia de la continua taria; no hay más que mirar alrededor. Desgraciadamente, esto puede ser más
reproducción dé las condiciones para mantener la hegemonía se ve amenaza^ un deseo que una realidad. Como dicen los autores de Economic Democracy:
da— , y es duro ver el impacto que todo esto provoca en la práctica de nuestra
vida cotidiana. Esto es especialmente difícil en la educación, donde la ideo- Tal como lo han demostrado muchos estudios académicos y gubernamenta-
logía que tiene como objetivo la mejora y los inmensos problemas que los edu- les, el reparto de la riqueza y dé la renta en Estados Unidos ha variado poco
cadores encuentran, dejan poco tiempo para pensar seriamente en la relación en el sentido de una mayor igualdad desde el comién2o del siglo, y menos
todavía desde la segunda guerra mundial.17
que existe entre prácticas y métodos educativos y la reproducción de la desi-
gualdad. Incluso con esta distribución desigual y el aumento de la concentración y la
Como veremos, sin embargo, los hombres y las mujeres que trabajan en centralización, sabemos que la paralización y la inflación cercan la economía.
nuestras oficinas, almacenes, tiendas, fábricas y escuelas no se han cruzado de La legitimación y la acumulación de capital se ven amenazadas. El nivel de
brazos ante esto, hecho que quedará más claro en mi posterior exposición so- endeudamiento de estas mismas compañías se ha elevado extraordinariamente,
bre las formas culturales de resistencia. Pero el hecho de que las condiciones en parte a causa de la financiación de innovaciones tecnológicas debido al au-
objetivas que tienen que afrontar no sean fáciles, y la esperanza de que se los mento de la competitividad internacional.18 Los nuevos mercados «necesitan»
comprenda no sea muy grande, es algo que hay que tener en cuenta desde el desarrollarse; los trabajadores deben ser sometidos a mayor control y discipli-
principio. na; hay que aumentar la productividad; es preciso desarrollar las nuevas tecno-
Esto da una idea del punto de vista en que se sitúan muchos trabajadores logías en términos de crecimiento constante y hay que generar las técnicas y
i y empléados. Pero ¿qué pasa con el otro punto de vista, el que ejerce el mayor los expertos que se necesitan para que se ocupen de todo. El papel del traba-
control sobre nuestra cultura, política y economía? El panorama que aparece jador es fundamental, puesto que se ha comprobado que el grado de explotación
aquí es la rápida centralización y concentración de los recursos y el poder eco- de los trabajadores es un excelente baremo de los niveles de beneficio de la
nómico y cultural. Unos cuantos ejemplos son suficientes para explicar la ex- industria.19 Esto es, uno de los principales medios por los que las empresas
tensión de — lo llamaré así— el poder corporativo. Las cién compañías más pueden dominar los «problemas» económicos que surgen es redirigirlos sobre
su fuerza de trabajo y aumentar el nivel de trabajo explotador que pueden con-
poderosas aumentaron su control de los recursos de un 40 % en 1950 a casi
seguir de ella.
el 50 % en 1969, una cifra hoy incluso superior. De los más de dos millones
El Estado y la escuela no son inmunes a estas presiones. La austeridad
de negocios en Estados Unidos en la actualidad, las doscientas compañías más
social «necesita» imponerse. Las políticas gubernamentales deben correspon-
grandes obtienen dos tercios del beneficio total de todo el país. Los beneficios
en conjunto y tras los pagos de impuestos fueron en 1970 tres veces superiores 16. Castells, The Economic Crisis and American Society, págs. 144-145, y Michael
a los obtenidos diez años antes. En seguros, los diez mejores negocios controlan Useem, «Corporations and the Corporate Elite», Annual Review of Sociology VI (1980),
alrededor del 60 % de todos los recursos. Este mismo fenómeno se produce 41-77.
17. Carnoy y Shearer, Economic Democracy, pág.17.
15. Todd Gitlin, «Hegemony in Transition: Televisiones Screens», en Cultural and Eco- 18. Castells, The Economic Crisis and American Society, pág. 66.
nomic Reproduction in Education, Michael W. Apple, ed. (Londres, Roudedge and Kegan 19. Useem, «Corporations and the Corporate Elite», 53.
Paul, 1982). <
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24 | Reproducción, contestación y currículums

Crítica educativa | 25
derse con las exigencias del capital. Las prácticas educativas necesitan aproxi-
marse al trabajo y a los costes de la investigación, y las premisas del desarrollo se alian las escuelas con agentes externos, de modo complejo y contradictorio?
industrial tienen que socializarse tomándolas para ello el Estado y la univer- ¿Qué hacen las personas de dentro y fuera de la escuela frente a estas presio-
sidad. Estas condiciones en el lugar de trabajo y en la esfera política también nes y contradicciones? ¿Han puesto suficientemente de manifiesto esto los re-
generan sus propios problemas, desde luego. La intensificación de la competi- cientes análisis sobre las conexiones y las respuestas, incluso algunas de las más
tividad hace que la reflexión sobre las tecnologías sea imprescindible, antes de interesantes investigaciones marxistas? ¿Cómo se enlazan los procesos de re-
que éstas sean comparadas mediante los beneficios. Los trabajadores reaccionan producción y contestación cultural y económica en las escuelas? ¿Hay actual-
contra gran parte de ello. Los grupos progresistas, educadores, madres y padres, mente propuestas de reforma adecuadas para tratarlos en toda su complejidad?
pueden poner en entredicho los nexos de unión entre el Estado, las fábricas, las ¿Qué pueden hacer los educadores progresistas y otras personas en esta situa-
escuelas. Los negros, hispanos, y muchos otros trabajadores rechazan el deber ción? Quizás el mejor modo de comprometerse en esto sea empezar a conocer
de pagar ellos por las contradicciones de la sociedad. Y la inflación y la tensión en el resto de este capítulo cómo los presupuestos sobre escuelas y producción
económica surgen de nuevo. Por todo esto, las perspectivas de que el conflicto económica y cultural han crecido en complejidad. Trazaré aquí mi análisis pro-
gresista así como el de otras personas respecto a lo que hacen las escuelas a
y la crisis prosigan van en aumento.
este respecto, y cómo responden a las contradicciones estructurales y a las crisis
E sto ofrece una visión pesimista de las actuales circunstancias que viven
de reproducción. En esta tarea, esbozaré algunos argumentos que aparecerán
muchos de nuestros ciudadanos. Si Castells y tantos otros están en lo cierto, no en los siguientes capítulos.
podemos esperar que esto mejore pronto ni significativamente. Lo que sí pode-
mos hacer es enfrentarnos honestamente a la crisis estructural y ver cuál es su
trayectoria en una de las instituciones principales de reproducción: la escuela. 2. Crítica educativa
Debemos hacer esto incluso si significa criticar algunos modos básicos de las
instituciones educativas que funcionan normalmente. Para hacerlo, sin embar- En el apartado anterior de este capítulo hablé sobre algunos aspectos de
go, necesitamos comprender en su totalidad la conexión entre educación y es- la crisis estructural que estamos empezando a sufrir. Analicé cómo ha ido
feras ideológica, política y económica de la sociedad, y cómo la escuela participa influyendo en el proceso de producción, en los aspectos culturales y en la
en cada una de ellas. legitimidad de nuestras instituciones. Tanto las estructuras económicas y cul-
A l mismo tiempo deberíamos tener en cuenta las críticas existentes de las turales como las escuelas, «reflejarán» estos cambios en el proceso de pro-
ducción de la cultura y en la legitimación. En parte debido a esto, serán el
escuelas y las sugerencias para su reforma, y colocarlas también dentro de la
objetivo de serias críticas similares a las que se dirigen contra otras institu-
crisis de estas tres esferas. De cualquier modo, no sólo nos deberían preocupar
ciones, en las esferas política, cultural y económica.
estas conexiones y críticas. También debemos ser conscientes de la posibilidad No es casual que una parte importante de la crítica radical a nuestras insti-
de actuar. Precisamente porque esta crisis genera contradicciones y tensiones tuciones aproximadamente durante la última década, se haya dirigido hacia la
que emergen en todos los niveles de nuestra formación social, así también emer- escuela. Esto ha ido haciéndose más patente al tiempo que nuestras institu-
gerán en las escuelas. Encontrarlas será indudablemente difícil, pero también ciones educativas se hacían menos útiles en los procesos de democratización
importante. Puede darse el caso de que estas contradicciones y tensiones -abran de lo que a muchos nos hubiera gustado. De todos modos, esta crítica ha sido
la posibilidad de actuar sobre la educación, del mismo modo que, por ejemplo, positiva desde el momento en que ha desarrollado nuestra sensibilidad acerca
la crisis en nuestras fábricas y oficinas está provocando presiones para un mayor del importante papel que las escuelas — y el conocimiento tanto explícito como
control y una mayor autonomía por parte del trabajador.20 implícito que se maneja en ellas— desempeñan en la reproducción de un
Las conclusiones señaladas son el trabajo que abordaré en este libro. ¿Cómo orden social estratificado, que descansa sorprendentemente en la desigualdad
por razón de sexo, clase o raza. Personas tan diversas como Bourdieu, Al-
thusser, Baudelot y Establet en Francia; Bernstein, Young, Whitty y Willis en
20. Edwards, Contested Terrain. Esto no implica que todos los planes para que el Inglaterra; Kallos y Lundgren en Suecia; Gramsci en Italia; Bowles, Gintis,
trabajador «consuma» sean necesariamente progresistas. Para un interesante argumento so-
yo mismo y otros en Estados Unidos, hemos afirmado repetidamente que el
bre cómo los planes de creación de empleo y de incremento dé la participación de los tra-
bajadores de hecho aumentan la eficacia de la producción capitalista y reproducen la capa- sistema educativo y cultural es un elemento extraordinariamente importante
cidad empresarial de dominio del proceso productivo, véase James W. Rinehart, «Job En- para el mantenimiento de las actuales relaciones de dominación y explotación
richment and the Labor Process», ponencia presentada en una conferencia sobre Nuevas en estas sociedades.
tendencias del proceso laboral, organizada por el Departamento de Sociología, Universidad
del Estado de Nueva York en Binghamton, Binghamton, Nueva York, mayo 5-7, 1978.
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28 | Reproducción, contestación y currículums
Crítica educativa | 29
tiéndose paulatinamente en una iniciativa política muerta. Las preguntas que
nos hacíamos pretendían distanciamos del modo de funcionamiento del sistema estructuralmente. Y que «actores resueltos, razonables y bienintencionados» a
económico y del sistema cultural de una sociedad. E l hecho de que el método menudo contribuyen — simplemente por perseguir sus fines subjetivos— a
que utilizábamos tuviera sus raíces en los intentos de la industria de aumentar mantener estas relaciones estructurales.25 Estos actores, pueden, desde luego,
el control laboral y la productividad, en los movimientos eugenésicos de moda estar desempeñando sutilmente funciones ideológicas desde el momento en que
y en los intereses de un grupo de determinada clase o nivel, desaparecía por la están intentando aliviar algunos de los problemas que los alumnos y otras
ausencia de una interpretación histórica en este terreno.23 A l mismo tiempo, personas se encuentran individualmente. Esto se debe tanto a los lazos entre
instituciones culturales y económicas —que muchos marxistas han etiquetado
parecíamos aceptar que el desarrollo de este método supuestamente neutral
(con dificultad) como relación entre la base y la superestructura— como a
eliminaría la necesidad de interesarse por el conocimiento que se acumularía o
las características individuales de estas personas. Además, uno puede observar
se acumulaba y se transmitía en las escuelas. Mientras un buen número de tra-
las escuelas y nuestro trabajo en ellas desde dos ángulos: uno, como forma
diciones alternativas intentaban mantener vivo este tipo de discusión política, de mejorar y replantear los problemas, a través de la cual ayudamos a los
creyendo en la neutralidad innata de nuestras instituciones, lo que se enseñaba, estudiantes individualmente para que salgan adelante; y dos, a escala mucho
así como los métodos y acciones, estaban planificados para legitimar las bases mayor, para ver los tipos de personas que logran salir, y los efectos sutiles
estructurales de la desigualdad. de la institución. Estos tipos y efectos pueden decir mucho sobre la impor-
La clave de esta última afirmación es el concepto de legitimación (como tancia de la escuela en la reproducción, función que puede ser muy sutil si
Wittgenstein, estoy diciendo que el significado de nuestro lenguaje y nues- nuestras acciones individuales se limitan a nuestro punto de vista inicial.
tros actos está en su utilización); y el uso en este caso suele haber sido doble. Hasta aquí he utilizado términos como función y reproducción. Se refieren
Como intenté demostrar en Ideology and Curriculum, las tradiciones dominan- al papel de las instituciones educativas para preservar lo existente. Pero tam-
tes en este campo ayudan a la reproducción dé la desigualdad, miéntras sirven bién implica que hay algo más que merece nuestra atención si no queremos
al mismo tiempo para legitimar las instituciones que la recrean y nuestras ser meramente mecanicistas.
propias actitudes dentro de ellas. Eso no quiere decir que a los(as) niños(as) ¿Qué queremos decir cuando hablamos de que las escuelas «funcionan»
individualmente no les ayuden nuestras actitudes y nuestro discurso, ni que para reproducir una sociedad desigual? A diferencia del funcionalismo socio-
nuestras acciones cotidianas estén equivocadas. Significa que nuestro trabajo lógico, donde se asume el orden y la desviación, desde la perspectiva de que
puede desempeñar macroeconómicamente funciones que no se parecen en nada el orden es problemático, los análisis marxistas y neomarxistas indican algo
a nuestras intenciones. más en este sentido (o al menos lo intentan). Más que una coherencia funcio-
¿Cómo se explica esto? Un problema esencial que nos acosa es el modo nal donde todo se desarrolle con relativa fluidez para mantener un orden
en que los sistemas de dominación y explotación persisten y se perpetúan, sin social básicamente imperturbable, estos análisis apuntan a «la controvertida
que las personas implicadas lo reconozcan conscientemente.24 Esto es de espe- reproducción de las relaciones fundamentales en una sociedad que permite a
la misma reproducirse una y otra vez, pero sólo en forma de orden social
cial importancia en la educación, donde nuestras prácticas comúnmente acep-
dominante y subordinado (esto es antagónico, no funcional)».27
tadas buscan ayudar a los estudiantes y aliviar muchos de los «problemas
Porque la escuela no es «únicamente» una institución de reproducción
sociales y educativos» a los que se enfrentan. Aparentemente, tal perspectiva
donde el conocimiento explícito e implícito que se transmite convierte inexo-
de los «problemas» sería de ayuda. Sin embargo, ignora algo que se ha ido
rablemente a los estudiantes en personas pasivas, necesitadas y ansiosas de
haciendo evidente en la literatura sociológica reciente.
Lo esencial de esta corriente la establece muy acertadamente DiMaggio
cuando dice que la clasificación de individuos, grupos sociales o «problemas 25. Ibíd., 1461-1462.
sociales» tiende a confirmar y reforzar las relaciones de dominación generadas 26. El debate acerca de la relación entre base y superestructura es extraordinariamente
interesante en la actualidad. Véase, p. ej., Raymond Williams, Marxism and Literature
(Nueva York, Oxford University Press, 1977), Michele Barrett y otros, eds., Ideology and
23. Michael W. Apple, Ideology and Curriculum (Londres, Routledge and Kegan Paul, Cultural Production (Nueva York, St. Martin’s Press, 1979), Paul Hirst, On Law and
1979). Véase también, Steven Selden, «Conservative Ideologies and Curriculum», Educatio- Ideology (Londres, Macmillan, 1979), Colin Sumner, Reading Ideologies (Nueva York,
nal Tbeory X X V II (verano 1977), 205-222, Harry Braverman, Labor and Monopóly Capital Academic. Press, 1979), y John Clarke, Chas Critcher y Richar Johnson, eds., Working
(Nueva York, Monthly Review Press, 1974), y Randall Collins, The Credential Society (Nue- Class Culture (Londres, Hutchinson, 1979).
va York, Academic Press, 1979). 27. Stuart Hall, «The Schooling-Society Relationship: Parallels, Fits, Correspondences,
24. Paul DiMaggio, «Review Essay: On Pierre Bourdieu», American Journal of So- Homologies», ciclostilado, pág. 6.
ciology LX X X IV (mayo 1979), 1461.

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Crítica educativa | 31
integrarse en una sociedad desigual. Esta tesis falla en dos puntos fundamen-
tales. Primero, la visión de los estudiantes como receptores pasivos de los al capital.31 E sta no es una idea abstracta. Estos conflictos ideológicos impreg-
mensajes sociales. Lo que la institución enseña, ya sea a través de los planes nan nuestras instituciones educativas y tienen lugar cada día en ellas.
de estudio oficiales o del conocimiento más oculto, no se modifica por la La insistencia en la resolución de las contradicciones en los últimos párra-
cultura de clase, ni por el rechazo de clase (raza o sexo), de los mensajes so- fos, no sólo es importante para reflexionar sobre cómo las escuelas se ven
ciales dominantes. Cualquiera que haya enseñado en escuelas de la clase obre- influidas por conflictos entre acumulación y legitimación, no necesariamente
ra, en escuelas situadas en ghettos de los suburbios de las ciudades, o en de elaboración propia. Aporta también un principio fundamental para una
cualquier otro lugar, sabe que éste no es el caso. Lo más normal es la rein- reflexión sobre cómo colabora la propia ideología, colaboración que ha sido
objeto principal de mis investigaciones y de otras sobre la reproducción.
terpretación por parte del estudiante, o como mucho la aceptación parcial, y
Al mismo tiempo que la escuela es sorprendida en contradicciones que pue-
muy a menudo el rechazo directo de los métodos planificados o. no. Evidente-
den ser difíciles de resolver, también las ideologías se llenan de contradicciones.
mente, hay que ver las escuelas como algo más complejo que un simple me-
No hay coherencia entre valores y actitudes. Probablemente sea erróneo que
canismo reproductor.
sólo sean valores. En vez de eso podrían ser conjuntos de significado, prácticas
E l planteamiento de la reproducción también es simple en otro sentido. y relaciones sociales que a menudo son internamente incoherentes. Tienen ele-
N o habla, y por tanto niega, que las relacionéis sociales capitalistas sean intrín- mentos que van directamente en contra de los beneficios desiguales de la
secamente contradictorias en algunos aspectos básicos. Como afirmaba anterior- sociedad y, al mismo tiempo, tienden a reproducir las relaciones y referentes
mente, al igual que en el área económica donde el proceso de acumulación de ideológicos que mantienen la hegemonía de las clases dominantes.32 Debido
capital y la necesidad de extender mercados y beneficios genera contradic- a esto las ideologías son combatidas y contestadas constantemente. Puesto que
ciones internas en la sociedad (por ejemplo, los beneficios en ascenso y la las ideologías tienen «una connotación positiva o negativa», las personas nece-
inflación provocan una crisis en la legitimidad tanto del Estado como de sitan estar a un lado o al otro. Las instituciones privadas se convierten en
la economía),28 en otras instituciones emergerán igualmente contradicciones lugares de lucha y de generación de estas ideologías dominantes. La escuela,
parecidas. La escuela no puede permanecer ajena a este hecho. a este respecto, tiene una importancia crucial.
Por ejemplo, en el aparato del Estado las escuelas desempeñan importantes Aquí lo importante no es la institución. Los actores (el pueblo real) deben
tareas en la creación de condiciones para la acumulación de capital (escogiendo, elaborar las ideologías dominantes. Como dice Gramsci — una de las figuras
seleccionando y certificando un grupo de estudiantes organizado jerárquica- más influyentes en el análisis de la relación entre cultura y economía— ésta
mente) y para la legitimación (manteniendo una ideología meritocrática falsa ^ha sido una de las principales tareas de los «intelectuales», extender y legitimar
y además legitimando formas ideológicas para la recreación de la desigualdad).29 los significados y la práctica ideológica dominante, intentando acallar a las
Con todo, estas dos funciones de la escuela a menudo están enfrentadas. La personas y crear la unidad en el contestado terreno de la ideología.33 Tanto
necesidad de acumular capital puede contradecir la necesidad de legitimación, si lo aceptamos como si no, los educadores están en disposición de ser llamados
una situación que actualmente es más conflictiva. En la escuela podemos; verlo «intelectuales» y, además, no están separados de estas tareas ideológicas (aun-
en la relativa superproducción de individuos cualificados justo en un momento que muchos de ellos puedan luchar contra ello, desde luego). De nuevo es
en que la economía no demanda tanto personal altamente remunerado. Esta útil la intuición de Gramsci. El control del sistema cultural de una sociedad,
superproducción cuestiona la legitimidad de los modos de funcionamiento de del conocimiento que conservan y producen las instituciones, y de los actores
las escuelas.30 A un nivel más concreto, podemos ver las contradicciones de las que' trabajan en ellas es esencial en la lucha por la hegemonía ideológica.
Todos estos comentarios generales sobre cómo se ha situado recientemente
instituciones en el hecho de que la escuela tiene diferentes obligaciones ideo-
lógicas que pueden entrar en conflicto. Se necesita capacidad de crítica para 31. Ron Aminzade, comunicación personal. La literatura sobre lo que se entiende
mantener dinámica nuestra sociedad; por tanto las escuelas enseñarían a los como el papel de la escuela como aparato del Estado está creciendo con rapidez. Tiende
estudiantes a ejercer la crítica. A la vez las capacidades críticas pueden desafiar hacia un funcionalismo que quizá na haga justicia a las contradicciones e intereses de las
clases rivales en el Estado y entre el Estado y las esferas culturál y económica de una so-
ciedad. Véase Roger Dale, «Education and the Capitalist State: Contributions and Contra-
28. O ’Connor, The Fiscal Crisis of the State. dictions», en Cultural and Economic Reproduction in Education, Apple, ed.
29. Yo he dicho que el Estado cumple tres funciones: legitimación, acumulación y 32. Richard Johnson, «Histories of Culture/Theories of Ideology: Notes on an Impas-
producción. Véase Michael W. Apple y Joel Taxel, «Ideology and the Curriculum», en se», en Ideology and Cültural Production, Michelle Barrett y otros, eds., pág. 73.
Educational Studies and Social Science, Anthony Hartnett, ed. (Londres, Heinemann, 1981). 33. Chantal Mouffe, «Hegemony and Ideology in Gramsci», en Gramsci and Marxist
30. Véase Fierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron, The Inheritors (Chicago, University Theory, Chantal Mouffe, ed. (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1979), pág. 187.
of Chicago Press, 1979), pág. 81, y Collins, The Credential Society.

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Construyendo Educación Popular Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
32 | Reproducción, contestación y currículums

la enseñanza ante la ideología y la reproducción revelan algunas conclusiones Crítica educativa | 33


excepcionalmente complejas, desde luego. La reproducción, el Estado, la legi-
timación, la acumulación, la contradicción, la hegemonía ideológica base/ mentales es tan necesario como la misma producción; las relaciones de pro-
ducción aisladas no pueden «producir» tal orden social. En consecuencia, la
superestructura, son conceptos extraños a un terreno comprometido en la relación no es dé correspondencia, sino de conexión: la conexión entre dos
construcción de métodos eficaces y neutrales. Sin embargo; si queremos to- esferas distintas, pero interrelacionadas e interdependientes. Gramsci es uno
marnos en serio la naturaleza política de la educación y el currículum, así de los destacados teóricos de esta postura. La naturaleza de la conexión es
como los beneficios y resultados desiguales de la educación escolar,34 son esen- descrita en frase de Gramsci como «complejo estructura-superestructura». De
ciales. Por lo general, si nos ocupamos de que las características de las escuelas nuevo, simplificando, podemos denominarlo el paradigma de la hegemoníaJ*
y del conocimiento que se imparte en ellas estén conectadas a las relaciones
Aunque algunos de estos puntos estén siendo actualmente debatidos, de-
de dominación ¿cuál es el uso que hay que hacer de estos conceptos en un bemos destacar lo que se está argumentando. Las instituciones «superestructu-
análisis de la escuela y del currículum? rales» tales como las escuelas, gozan de un significativo grado dé autonomía
En su discusión sobre los métodos que los marxistas han visto en la ense- relativa. La estructura económica no puede asegurar una correspondencia
ñanza (y estos métodos no son parecidos entre sí, son radicalmente distintos),35 simple entre ella y estas instituciones. En cualquier caso, estas instituciones,
Stuart Hall extrae lo esencial de la aproximación de aquellos que estamos y la escuela entre ellas, desempeñan funciones esenciales en la recreación de
influidos por este pensamiento y en concreto por el trabajo más temprano las condiciones precisas para el mantenimiento de la hegemonía ideológica.
de Gramsci. Una cita de uno de sus pasajes más extensos resume claramente Sin embargo, estas condiciones no se imponen. Son y precisan ser reconstrui-
algunos de los antecedentes de esta postura: das continuamente tanto en el terreno de las instituciones como en la escuela.
La existencia de una fórmula social concreta se construye a través de relacio-
[E sta postura] atribuye la mayor importancia a la preservación de la «com- nes antagónicas (y a veces incluso a través de formas opuestas, como veremos
pleja unidad» de la sociedad a las relaciones con la estructura económica, posteriormente en este libro, y como argumento en mi tesis valiéndome de los
pero considera vitales las llamadas «superestructuras», trabajo crítico que conceptos y posiciones de este capítulo). Sobre todo, la hegemonía no surge
hay que llevar a cabo para apoyar, en los aspectos social, cultural y político, espontáneamente, hay que elaborarla en espacios concretos: la familia, el lugar
así como ideológico, las condiciones que hagan posible una producción capi- de trabajo, la esfera política y la escuela.37 Y justamente es este proceso de
talista. Además considera que las superestructuras tienen una función, prin- comprensión de cómo se configura la hegemonía de cómo se produce en parte
cipalmente crear un consenso social, «de acuerdo» con los requerimientos y en las interacciones educativas, pedagógicas y evaluativas en las escuelas, lo
condiciones de un sistema capitalista a largo plazo (por ejemplo, en la obra que ha constituido mi primera preocupación.
dé Gramsci). Esto sugiere que, aunque las superestructuras sean más deter-
minadas que determinantes, la configuración de base/superestructura no es
tan importante como el «trabajo» relativamente autónomo que las superes- Ideología y currículum como primera aproximación
tructuras desempeñan en la estructura económica. Este se considera un «tra-
bajo» difícil, controvertido, que funciona entre la oposición y el antago- ¿Qué podemos sacar de esta discusión sobre el modo en que deberíamos
nismo — en resumen, por medio de la lucha de clases que está presente a juzgar las escuelas? No es el modelo base/superestructura, libre de conflictos,
todos los niveles sociales— donde es difícil hacer correspondencias sim- unidireccional. La contestación es consustancial a la reproducción. Incluso con-
ples. Lejos de asumir una simple relación entre las diversas estructuras so- ceptos como reproducción pueden resultar inadecuados. Es más sencillo decir
ciales, este enfoque ve el «trabajo» que las superestructuras realizan como esto primero, y empezar comprendiendo lo que implica la perspectiva enun-
necesario, precisamente porque el sistema económico no puede por sí mis- ciada por Hall en la actualidad, distinta de como lo fue hace tres años, cuando
mo asegurarse las condiciones necesarias para extender su propia reproduc- estaba completando el trabajo sobre Ideology and Curriculum.
ción. E l sistema económico no puede asegurar que la sociedad alcance el ni-
vel de civilización y cultura que su avanzado sistema de producción exige. 36. Hall, «The Schooling-Society Relationship», pág. 7.
37. £1 argumento es parecido al de Finn, Grant y Johnson cuando sostienen que el
Crear un orden social que gire en torno a las relaciones económicas funda- análisis personal debe «abarcar las relaciones entre las escuelas y los demás lugares de re-
laciones sociales... en una estructura social concreta». Dan Finn, Neil Grant, Richard John-
34. Véase Jerome Karabel y A. H. Halsey, eds., Power and Ideology in Education son, y el C.C.C.S. Education Group, «Social Democracy, Education and the Crisis» (Birmin-
(Nueva York, Oxford' University Press, 1977) y Caroline Hodges Persell, Education and gham, University of Birmingham Centre for Contemporary Cultural Studies, ciclostilado,
Inequality (Nueva York, Free Press, 1977). 1978), pág. 4.
35. Sobre el debate generado por estas diferencias, véase, p. ej., Apple, Ideology and
Curriculum, y Apple, ed., Cultural and Economic Reproductión in Education.
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Una Escuela Pop
pular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urg
gente
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Crítica educativa | 35
34 | Reproducción, contestación y currículums

Junto con estas personas, propuse demostrar que esto ocurría realmente. Las
Para ser sincero, no caí en la cuenta de todos estos datos sobre reproduc- preguntas que yo hacía no se parecían a las que dominaban nuestro campo
ción, contradicción y contestación a la vez, ni me di cuenta de cómo podrían de erudición. En lugar de preguntarnos cómo conseguir que un estudiante
utilizarse o lo que significaban. Dado mi propio interés y el de personas como
adquiera más conocimientos, hice una serie de preguntas más políticas: «¿Por
Bowles y Gintis, Bourdieu, Bernstein y otros, en la reproducción — un interés
qué determinados aspectos de una cultura colectiva aparecen en la escuela
que fue importante en ese momento histórico concreto, pero que está comen-
como conocimiento objetivo? ¿Cómo, en concreto, puede el conocimiento
zando a dejar fuera otros elementos sobre lo que debía suceder en las escuelas—
oficial representar los fundamentos ideológicos de los intereses dominantes
ha habido que luchar, trabajar con estos aspectos y por último incorporarlos len-
de una sociedad? ¿Cómo legitima la escuela estos niveles de conocimiento
tamente. En ocasiones, esto incluía (y todavía lo hace) una seria autocrítica
parciales y limitados como verdades incuestionables?»39
de mi propio trabajo y del trabajo previo de los demás, construir y corregir
Estas preguntas constituyen los principales intereses que guían mi trabajo.
errores, y reforzar lo que ahora parece demasiado simple y mecanicista.
Como ya mencioné anteriormente, me había dado cuenta de que en nuestra
A partir de este movimiento concienciado, integrado por personas como
larga historia, desde Bobbitt y Thorndike hasta Tyler y Popham y Mager, al
yo, alejado de la perspectiva de la reproducción, en lo que queda me gustaría
transformar el currículum en un asunto de métodos eficaces, conseguimos
utilizar mi trabajo como caso paradigmático para entender cómo el extraor-
una educación casi totalmente despolitizada. Nuestra búsqueda de una me-
dinario crecimiento de la literatura sobre cómo se reproducen, contradicen y
todología neutral y la transformación constante de esta área en un «instru-
responden tales cosas ha influido en la enseñanza que lucha por situar a la
mento neutral» al servicio de intereses estructüralmente no neutrales, sólo
escuela en un nivel mayor de relaciones sociales, y ver la lógica de los argu-
servían para ocultarnos el contexto político y económico de nuestro trabajo.
mentos que esgrimiré en los siguientes capítulos de este libro.
En mi trabajo previo me detuve en el papel que el currículum desempeña El tipo de examen político-económico en que estaba comprometido era parecido
en la creación y recreación del monopolio ideológico de las clases dominantes y en muchos aspectos al de Katz, Karier y Feinberg en la historia y la filosofía de
segmentos de clase en nuestra sociedad. En síntesis, la problemática que guió la educación, Bowles y Gintis, Carnoy y Levin en la economía de la educación,
mi trabajo fue la relación entre cultura y poder. Aunque no estaba totalmente y Young, Bernstein y Bourdieu en la sociología de la educación. No obstante,
convencido, intuitivamente me di cuenta de que esa cultura tiene una forma aunque había similitudes, existían y existen serios desacuerdos entre muchos
doble. E s una experiencia vivida, desarrollada e incorporada a la vida cotidiana de nosotros sobre cómo investiga y actúa la izquierda sobre las instituciones
y al funcionamiento de grupos específicos. Y todavía tiene otra característica educativas. Estos desacuerdos procedían del contexto del segundo aspecto que
más. Me refiero a la capacidad de ciertos grupos para transformar la cultura apuntaba más arriba.
en un producto, para acumularla y convertirla en lo que Bourdieu ha llamado La mayor parte del pensamiento neomarxista concebía la escuela como
«capital cultural». En muchos sentidos me parecía que el capital cultural y una «caja negra» y yo estaba tan en desacuerdo con esto como lo estaba con
el capital económico se podían entender como cosas muy similares.38 Estos la tradición educativa dominante. No se entraba en la escuela para averiguar
significados de cultura — reprocesada y experimentada— estaban poco desa- cómo era la reproducción. En muchos aspectos, era igual a la fundamentación
rrollados en mis primeras investigaciones, quizá debido al peso de los deba- Tyler sobre los currículums en la que el enfoque era científico y ponía el
tes y discusiones en los que quería intervenir. énfasis en el consenso, el esfuerzo, el rendimiento y la producción eficaz. Las
Gran parte del análisis en Ideology and Curriculum se concentró sobre la interpretaciones en cuanto a la escuela eran distintas de las de Tyler y la
enseñanza en dos aspectos: 1) un debate con teóricos liberales sobre el currí- eficacia se refería a los currículums «especializados», incluso se veían las es-
culum y la educación en general, intentando mostrar lo que se enseña en la cuelas como las que recogían el esfuerzo (estudiante) y lo procesaban (a tra-
escuela y sus efectos ideológicos; 2) un debate interno entre los pensadores o vés de un plan de estudios) para convertirlo en agente de una fuerza de tra-
teóricos izquierdistas sobre lo que es la escuela. bajo altamente estratificada y desigual (rendimiento). Por tanto, el papel
El primer aspecto nació de mi coincidencia con Bowles y Gintis, Althusser fundamental de la escuela consistía en la enseñanza de una conciencia ideoló-
y otros, según los cuales la escuela es un agente primordial en la reproduc- gica que ayudara a reproducir la división social del trabajo. Esto estaba bien
ción social. Nuestros intentos de modificar este agente se dispersaban, en parte se hiciera como se hiciera, pero había dos problemas: ¿cómo se hacía esto?
porque no reconocíamos el funcionamiento socioeconómico de la institución. ¿Lo hacían todas las escuelas?
Empleé mucho tiempo en Ideology and Curriculum intentando contestar
38. Es importante tener presente, sin embargo, que el capital no es una cosa, sino un
conjunto de relaciónese 39. Apple, Ideology and Curriculum.

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36 | Reproducción, contestación y currículums

Crítica educativa | 37
a estas preguntas. Cuestioné la enseñanza desde muchas ópticas: histórica,
económica, cultural y etnográfica. Durante el proceso comprendí que era contiene. Quiero decir que el sistema educativo está formado por un conjunto
esencial analizar tres elementos básicos de la enseñanza. Eran las acciones de instituciones que también son imprescindibles para la producción del cono-
recíprocas y aplicaciones cotidianas del currículum que ocultan normas y va- cimiento. Como el lector verá en el capítulo 2, éste ha sido y es un elemento
lores importantes; la estructura formal del conocimiento escolar — es decir, el clave en mi argumentación para interpretar la educación. Las escuelas están
currículum explícito— que se planifica y fundamenta sobre textos y materia- organizadas no sólo para enseñar conocimiento, cómo y con qué fin, sino
les pasados por los profesores; y finalmente las perspectivas que los educa- también para ayudar en último término en la producción del conocimiento téc-
dores (véanse las opiniones de Gramsci sobre el papel de los intelectuales) nico-administrativo preciso entre otras cosas para expandir mercados, contro-
utilizan para planificar, organizar y evaluar lo que ocurre en la escuela.40 Cada lar la producción, el trabajo, las personas, comprometerse en la investigación
uno de estos elementos fue analizado para ver cómo los métodos y prácticas necesaria y básica para la industria, y para crear las necesidades «artificialmen-
generalizados en las aulas — aunque aparentemente estén allí para ayudar a los te» extendidas entre la población.42 Este conocimiento técnico-administrativo
se puede acumular. Funcionaba como una forma de capital, y como el capital
niños individualmente— eran en menor medida instrumentos y en mayor
económico tendería a ser controlado por las clases más poderosas y a servir
medi3a parte de un proceso complejo de reproducción cultural y económica
a sus intereses.43 El capital económico y el capital cultural estaban inexorable-
de las relaciones sociales de nuestra sociedad. mente ligados. Los tipos de conocimiento considerado neutro en la escuela y
Un concepto de esta última frase, la palabra cultural, hace surgir la pre- que funcionaban como un complejo filtro para estratificar grupos de estudian-
gunta: ¿hacen eso todas las escuelas? Siguiendo a Bernstéin, Bourdieu y espe- tes estaban conectados a las necesidades específicas de nuestro tipo de estruc-
cialmente a Gramsci, era evidente para mí que las escuelas eran instituciones tura social. La escuela producía conocimiento de un modo particular, al tiempo
tanto culturales como económicas, pero al examinar la reproducción de la que perpetuaba categorías de discriminación que estratificaban a los estudian-
división social del trabajó no contestaban al modo en que las escuelas con- tes. La creación de la discriminación y la producción de capital cultural esta-
tribuían a la creación del monopolio ideológico. Por eso, una vez más apare- ban indisociablemente conectados.
cía la estructura y el contenido del plan de estudios de forma más evidente Además empecé a ver la necesidad de interpretar la enseñanza como un
si intentábamos ver cómo funcionaba la dominación cultural y cómo «se creaba sistema de producción y reproducción. Nuestro análisis de lo que se consigue
la unidad». Lo que los investigadores del problema de la reproducción estaban en las escuelas y el porqué de lo que se contabiliza como conocimiento y
valores neutros, estaría incompleto a menos que veamos los complejos y con-
olvidando era que había una cultura tácita oculta y transmitida, para después
tradictorios papeles que desempeñan las escuelas. Como argumentan algunos
ser rechazada, dentro de la institución. La forma de organizar el currículum,
de los «nuevos» sociólogos de la educación, las escuelas procesan personas y
los principios sobre los que se basa y evalúa, el verdadero conocimiento, todo conocimientos. Pero el «procesamiento» de conocimiento incluye no sólo su
ello era muy importante si se quería entender cómo se reproduce el poder. distribución diferenciada entre distintos tipos de personas, sino también su pro-
Y aquí no me refiero sólo al poder económico, sino también al cultural, aun- ducción y acumulación última por quienes detentan el poder.
que los dos estén interrelacíonados en gran medida.41 Aunque todo esto pueda parecer terriblemente abstracto, sus raíces estaban
Sin embargo, en este punto de la cultura y el currículum, hay todavía un y están en algo mucho más concreto. Con la experiencia de haber enseñado
aspecto muy importante de las escuelas, y aquí es donde yo quería ir más durante años tanto en básica como en el último nivel y de haber trabajado como
lejos que los teóricos de la reproducción económica como Bowles y Gintis. profesor constantemente con maestros y gobernantes, buscaba formas de enten-
Intentaban ver la escuela como un lugar donde se enseñan normas económi- der mis actos y los suyos. Los maestros, por ejemplo, se culpaban a sí mismos
camente enraizadas, normativas y valores, algo que yo comprobé tanto en la como individuos (o a sus alumnos) por los fracasos de los estudiantes, como yo
etnografía de las escuelas infantiles como en el análisis de los estudios sociales mismo lo hacía. Cada vez más, en cualquier caso, me parecía que no era una
y en los planes de estudios científicos documentados en Ideology and Curri- cuestión del esfuerzo dél profesor y de los alumnos. De hecho, pocos grupos
de personas trabajaban tan duro y en circunstancias tan adversas, inseguras
culum. Esta posición contempla las escuelas y su plan de estudios oculto y
y complejas como los maestros y los gobernantes. Al contrario, se hace más
explícito como parte de un mecanismo de distribución. Esto es exacto. Después
de todo, las escuelas reparten valores y conocimiento ideológicos. De todos 42. Dávid Noble, America by Design (Nueva York, Alfred A. Knopf, 1977) y Cas-
modos, se rechaza un factor esencial que nuestro sistema educativo también tells, The Economic Crisis and American Society.
43. Aquí estoy de acuerdo sólo en parte con Bourdieu, puesto que no llegaba sufi-
cientemente lejos en el análisis de cómo se producía el capital cultural.
40. Ibid., pág. 14.
41. Collins, The Credential Society. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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Crítica educativa | 39

38 | Reproducción, contestación y currículums


se enseña en las escuelas y las «necesidades» de una sociedad desigual, y que no
claro que la institución misma y las conexiones existentes, así como otros podía explicar totalmente lo que además estaba ocurriendo.
poderosos agentes sociales producían las reglas y prácticas dominantes en la En la lucha con este problema, el trabajo de Erik Olin Wright sobre la
vida de los educadores. Culpar a los maestros, castigar a los individuos, no naturaleza de la determinación fue de gran ayuda. E l enunciaba modos de
era ninguna ayuda. Pensar cómo y por qué la institución hacía lo que hacía determinación básicos, algunos de los cuales indicaban una situación en la
de una forma que fuera más allá de estas acciones individuales, que conecta- cual una institución o una forma de actuación reproducían un orden social
ban estas acciones con modelos materiales e ideológicos, parecía mucho más o una ideología dada. Pero también mostraba en gran medida lo que podría
ético. De esta forma tomaríamos mucho mejor las decisiones sobre los currí- estar ocurriendo. Había medios y prácticas que contradecían los intereses
culums y la acción pedagógica correctas. Aunque darnos cuenta del control explícitos e implícitos de una clase dominante. Había instituciones poderosas
era un paso que yo consideraba básico si alguna vez queríamos empezar a — como el Estado— que mediatizaban los intereses del capital, y lo que es
darnos cuenta de los distintos beneficios económicos y culturales que resul- más importante, acciones y luchas concretas, aunque en ocasiones inconscien-
taban de él. tes, de grupos de personas que existen y que deberían mediar y transformar
Al mismo tiempo, cuanto más consciente era de esos beneficios desiguales
las estructuras y métodos existentes de forma significativa.44
y de las estructuras sobre las que se fundaba la educación, más se modificaba
Comprendí que los cálculos sobre los planes ocultos — cálculos que pre-
políticamente mi postura. El análisis, aunque todavía deficiente en muchos
aspectos, estaba empezando a entenderlo, me empujó en otros campos. Me tendían demostrar que tanto los estudiantes como los trabajadores eran socia-
obligaba a sumergirme más profundamente en la acción y la política socialista lizados y que el poder de los medios técnico-administrativos que utilizaba el
en distintos niveles, hasta por fin volver sobre mi análisis original. Mi trabajo! capital era indiscutible— eran parte d e un auténtico proceso de reproducción
inicial parecía no «teorizar» adecuadamente sobre lo que tanto yo como los; ideológica contra el que yo quería luchar. Esto significaba que debía estudiar
grupos de trabajadores(as), padres/madres y maestros(as) de orientación pro- dos áreaq: las resistencias en la escuela y en el puesto de trabajo. Si Wright
gresista con quienes trabajaba estábamos haciendo. Esto se convirtió en lo (y mi experiencia personal) estaba en lo cierto, yo debería encontrar los pro-
más urgente. cesos contradictorios en mis estudios sobre esta's instituciones y no solamente
una relación entre lo que la industria desea y lo que ocurre. Y estos procesos
contradictorios se exacerbarían al tiempo que se agrandara la crisis estructural.
Conflicto y contradicción en el trabajo y la cultura El temor creciente a la contestación y a las resistencias, y mi propio trabajo
político con personas que se desenvuelven en fábricas, escuelas y oficinas me
Después de leer el apartado anterior de este capítulo, referente a las teorías
permiten examinar la repentina explosión investigadora sobre el control coti-
sobre la reproducción simple y sus problemas, espero que quede claro para el
diano en el trabajo. Algo comienza a ponerse de manifiesto. Cuando uno
lector que parte del problema era debido a que la metáfora que se ocultaba
tras la mayoría de los análisis de Ideology and Curriculum era la idea de la examina el proceso productivo, la vida de los hombres y las mujeres en nues-
reproducción. Yo lo había ampliado para incluir consideraciones tanto cultu- tras oficinas y fábricas, lo que aparece es una visión más compleja de la que
rales como económicas, y había elaborado un concepto de escuela como sistema podríamos deducir de lo escrito sobre los planes ocultos, donde las conexiones
tanto productivo como reproductivo. En cualquier caso, la orientación que entre escuela y economía afloraban de forma directa. Esta complejidad es más
subsiste es demasiado funcional en un sentido. Se veían escuelas, y sobre todo importante debido a que la veracidad de las teorías correspondientes depende
planes de estudios ocultos, en correspondencia perfecta con las necesidades ideo- de la exactitud del enfoque del proceso productivo. En lugar de encontrar
lógicas del capital; sólo necesitábamos ver cómo se conseguía esto. Lo que ob- trabajadores que se guíen siempre por el dinero, la autoridad, la planificación
viamente se había perdido en este punto de exposición era un análisis que inci- experta o por las normas de productividad y puntualidad, la actual organiza-
diera en las contradicciones, los conflictos y sobre todo las resistencias, así ción del proceso productivo así como su control pone de manifiesto, por el
como en la reproducción. Porque aunque yo había arremetido contra los mo- contrario, que los trabajadores a todos los niveles se comprometen, resisten,
delos mecanicistas infraestructura/superestructura, la forma y el contenido cul- en una acción que es más contradictoria. Una cita del capítulo 3 aportará un
tural están totalmente determinados por la forma económica, y aunque quería
ejemplo de mi último argumento.
demostrar que la esfera cultural tenía un grado de autonomía relativo, tenía
una noción de la determinación poco desarrollada teóricamente. Era una noción En lugar de un proceso productivo totalmente dirigido por las empresas, en
que me llevaba a un razonamiento de correspondencia funcional entre lo que lugar de estructuras de dominación duras y expeditivas, y normas de pun-
44. Erik Olin Wright, Class, Crisis and the State (Londres, New Left Books, 1978).
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Crítica educativa | 41
tualidad y sumisión uno observa una compleja cultura del trabajo. Esta
auténtica cultura laboral proporciona sólidos cimientos para la resistencia sidad de Birmingham, aportaron elementos importantes que me permitieron
obrera, la acción colectiva, el control informal del ritmo y la destreza, y la aplicar a la escuela parte de lo que he aprendido sobre el proceso productivo.
reafirmación de la humanidad de cada uno... Los trabajadores y las traba- Willis y otros demostraron que más que lugares donde la cultura y las ideo- 1
jadoras aparecen comprometidos en una actividad informal y explícita que logias se imponen-a los estudiantes, las escuelas son los lugares donde se
pasa inadvertida cuando hablamos únicamente en términos reproductivos. producen éstas. Y, lo mismo que en el lugar de trabajo, se producen a través
Por lo tanto, creo que los trabajadores resisten con métodos sutiles e de formas plagadas de contradicciones y mediante un proceso basado en la
contestación y en la lucha.45 Una vez más, la resistencia y la importancia de
interesantes. A menudo se oponen y transforman parcialmente los métodos
la cultura que se vive se hacían presentes. Los puntos generales que expuse
dé control, en ocasiones para resistir y conservar sus propias normas que
en mi primera discusión sobre la reproducción no eran más que meras abstrac-
guiarán el proceso laboral. Cualquier reproducción en marcha se cumple no
ciones. La herencia de las teorías mecanicistas quedaba ahora algo más lejos.
sólo con la aceptación de las ideologías dominantes, sino con la oposición
Estas investigaciones etnográficas me ayudaron a concluir que no había
y las resistencias. Deberíamos recordar aquí, sin embargo, que estas resisten-
proceso mecanicista donde las presiones externas de la economía o del Estado
cias tienen lugar en el terreno del capital y no necesariamente en el de las
no moldeasen inexorablemente tanto a las escuelas como a los estudiantes para
personas que trabajan en nuestras oficinas, almacenes e industrias. asimilarlos a los procesos de legitimación y acumulación del capital económico
Hay que recordar también algo que apunté anteriormente, y que argumen- y cultural. Los mismos estudiantes tienen un poder basado en sus propias
taré con más detalle en los capítulos 3 y 4. Estas resistencias culturales infor- formas culturales. Actúan contradictoriamente, sosteniendo este proceso re-
males, este proceso de contestación pueden actuar de forma tan contradictoria productivo y «penetrándolo» en parte.46 Como mostrará mi análisis de algunas
que puede, en último término, llegar a ser reproductiva. Resistiendo y creando de las mejores obras sobre las resistencias culturales y de clase, los grupos de
una cultura del trabajo que reconstruya parte del control de los trabajadores estudiantes pertenecientes a la clase obrera a menudo rechazan explícitamente
sobre el proceso productivo y rechace normas con las que los trabajadores son el mundo de la escuela. Este rechazo, lleno de contradicciones, generará inten-
teóricamente socializados, los trabajadores pueden estar de hecho reforzando tos de intervención por parte del Estado en momentos de conmoción social
las relaciones sociales de producción en su-conjunto. Sí, pueden controlar par- e ideológica.
cialmente el grado de destreza de su trabajo, pero no pueden realmente tocar Además del trabajo de Willis, otros estudios realizados en Estados Unidos
las exigencias mínimas de la producción, ni desafiar seriamente los «derechos» mostraban cosas similares. Por ejemplo, la etnografía de Robert Everhart
del gobierno. Las resistencias a un nivel pueden reproducir parcialmente la sobre los estudiantes del último nivel muestra cómo estos jóvenes, fundamen-
ausencia de control en otros. talmente de clase obrera, pasan gran parte de su tiempo «vagueando» e imi-
Todas estas reflexiones sobre la-actividad cotidiana en nuestros centros de tando las formas culturales que les otorgan algún tipo de poder en la institu-
trabajo eran muy importantes. Mi trabajo sobre «la otra cara del plan oculto», ción escolar.47 Aunque estos estudiantes no rechazan globalmente los currícu-
sobre lo que el proceso productivo aparenta, me ha proporcionado un alto lums formales, realizan en la escuela el mínimo trabajo exigido e incluso
grado de penetración en las formas culturales de oposición que se desarrollan intentan rebajar esta exigencia. Estos estudiantes, como los muchachos del
día a día. Mi interés por la ideología y la autonomía relativa de la cultura se trabajo de Willis, se resistían. Sólo daban lo necesario para no comprometer
mantenía entero, y si la resistencia y la contestación fueran reales podrían la movilidad que alguno de ellos pudiera tener. Sin embargo, ya «sabían» que
utilizarse para un auténtico cambio estructural. Podrán servir para «ganar» esto sólo era una posibilidad que no estaba totalmente garantizada. De hecho,
personas para el otro lado. Los modelos base/superestructura eran muy limi- la mayoría de ellos se mantendría dentro de las líneas económicas establecidas
tados tanto teórica como políticamente y yo me aproximé a ellos en algunos por sus padres y madres. Los elementos de autoselección, las formas culturales
aspectos importantes. Mis intentos de ir más lejos — ocuparme seriamente
tanto de la cultura como de la economía, articular los principios de la pro- 45. Paul Willis, Learning to Labour (Westmead, Saxon House, 1977) y Robert Ever-
ducción y reproducción del conocimiento— estaban estimulados por algo hart, The In-Between Years: Student Life in a Júnior High School (Santa Barbara, Cali-
fornia, Gradúate School of Education, Universidad de California, 1979).
más, desde luego. Se estaba progresando claramente en cuanto a la produc- 46. Es peligroso utilizar conceptos como penetración, especialmente dada la forma en
ción y reproducción cultural, sobre todo por parte de los etnógrafos mar- que los términos e imágenes sexistas dominan nuestros hábitos lingüísticos. Véase Noelle
xistas. Bisseret, Education, Class Language and Ideology (Londres, Routledge and Kegan Paul,
Investigaciones etnográficas recientes, en particular las llevadas a cabo por 1979).
47. Everhart, The In-Between Years.
Paul Willis en The Centre for Contemporary Cultural Studies de la Univer-
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Construyendo Educación Popular Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
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de resistencia, que reproducían y contradecían las «necesidades» del aparato Crítica educativa | 43
económico, todo esto demostraba la relativa autonomía de la cultura. También
aportaba un elemento crítico en cualquier evaluación sobre lo que hace la es- Educación y Estado
cuela. Porque sin penetrar en las escuelas, sin ver cómo y por qué los estu-
diantes rechazaban los currículums explícitos y escondidos, y sin relacionarlo El estímulo especial que he recibido de Wright en torno a los procesos y
con el retorno a las concepciones no mecanicistas de reproducción y contradic- las instituciones contradictorias como forma de presionar económicamente y a
ción, seríamos incapaces de entender la complejidad del trabajo que realiza la través de sus propias necesidades, necesidades que pueden no ser estrictamente
escuela en los núcleos de producción ideológica.48 reproductoras de los intereses dél capital, me llevaron a un lugar que me pro-
La idea de una etnografía marxista específica era muy importante en este porcionó una perspectiva extraordinaria sobre la creación de la hegemonía ideo-
punto. Para algunas representaciones mediocres que pretenden impresionar la lógica y la relativa autonomía de la cultura. Esta era la esfera política, el E s-
ideología económica en todo, un acercamiento más complejo iluminaría de tado, y su propia relación con la ideología y la economía. El Estado se convertía
modo distinto la ideología. No es una forma de falsa conciencia «impuesta» en un ingrediente esencial de mi análisis, y empecé a darme cuenta de que el
por una economía. Es parte de una cultura vivida, resultado de unas condi- poder, el valor y el alcance del control del Estado y su intervención en la eco-
nomía y en todo el proceso social aumentaba en parte como consecuencia del
ciones materiales de las acciones personales de la vida diaria. Era un conjunto
proceso gradual de acumulación de capital; de la necesidad de consenso y de
de medidas y acciones que de hecho contenía elementos positivos, aunque
apoyo popular a este proceso y del acompañamiento «desclasado» de personas,
también elementos reproductivos. Y debido a la existencia de esos elementos debido a la reorganización política y al discurso en torno a los individuos como
positivos, como en el caso de los trabajadores a quienes yo estudié, era obje- agentes económicos,49 entre otros. Por consiguiente, había una interacción di-
tivamente posible comprometerse en una actividad centrada en la educación námica entre las esferas política y económica que se situaba en la educación.
política que desafiara los puntales ideológicos de las relaciones de patriarcado, Aunque aquélla no pudiera reducirse a ésta — y como la cultura tenía un rela-
dominación y explotación en la sociedad. La posibilidad objetiva de una edu- tivo grado de autonomía— el papel de la escuela en un aparato de Estado está
cación positiva es algo sobre lo que volveré en capítulos posteriores. muy relacionado con los problemas básicos de acumulación y legitimación a
Mientras sucedía todo esto, cuando empezaba a darme cuenta de cómo los que se enfrenta el Estado, y con un modo de producción.50
un método refinado podía ayudarme a entender las prácticas culturales y polí- Me resultaba extraño que hubiéramos ignorado por completo el papel del
ticas que yo veía (y en las que me comprometía), empecé a comprender que Estado en la educación, salvo algún estudio por lo general liberal sobre «polí-
no podía contestar coherentemente a algunas de las tradicionales preguntas ticas educativas».51 Después de todo, el mero reconocimiento de que aproxima-
que llenaban la educación. Si quería entender por qué los esfuerzos reforma- damente una sexta parte de la fuerza de trabajo de los Estados Unidos está
dores a menudo fracasaban, por qué incluso nuestros planes más creativos empleada por el Estado,52 y de que la enseñanza misma es una forma de tra-
parecían no alcanzar a los alumnos más «perjudicados», los instrumentos de 49. Bob Jessop, «Recent Theories of the Capitalist State», Cambridge Journal of
investigación y el sistema teórico que afloraban en las etnografías marxistas Econotnics 1 (diciembre 1977), 353-373, y Hetbett Gintis, «Communication and Politics:
Matxism and the "Problem" of Liberal Democracy», Socialist Review X (marzo-junio 1980),
ayudaban a una mejor comprensión. Estábamos más cerca de entenderlo en 189-232.
profundidad gracias a estos estudios sobre la resistencia, la contestación y la 50. Véase Roger Dale, «Education and the Capitalist State: Contributions and Con-
cultura vivida. tradictions», en Apple, ed., Cultural and Economic Reproduction in Education.
51. No quiero rechazar totalmente tal trabajo. Parte de él es útil e interesante. Véase,
por ejemplo, Michael Kirst y Decker Walker, «An Analysis of Curriculum Policy-Making»,
Review of Educational Research X LI (diciembre 1971), 479-509; William Lowe Boyd, «The
Changing Politics of Curriculum Policy-Making for American Schools», Review of Educa-
tional Research X LV III (otoño 1978), 577-592, y, sobre todo, Arthur E. Wise, Legislated
Learning: The Bureaucratization of the American Classroom (Berkeley, University of Cali-
fornia Press, 1979). Para críticas de las teorías liberales sobre el Estado, véase Ralph Mi-
48. Apple, «Analyzing Determinations: Understanding and Evaluating the Production liband, Marxism and Politics (Nueva York, Oxford University Press, 1977).
52. Castells, The Economic Crisis and American Society, pág. 125. Castells puntualiza
of Social Outcomes in Schools», Curriculum Inquiry X (primavera 1980), 55-76. Hay otras que si entramos a considerar la gran cantidad de empleo que depende de la producción de
formas de concebir la producción cultural como un proceso de producción, per se. Véase, bienes y servicios militares, nos encontraremos con que casi un tercio de nuestra fuerza
por ejemplo, los ensayos de Barrett y colab., eds., Ideology and Cultural Production, Rosa- de trabajo depende de la actividad económica del Estado, casi totalmente. Véase páginas
lind Coward y John Ellis, Language and Materialism (Londres, Routledge and Kegan Paul, 125-130.
1977), y Philip Wexler, «Structure, Text, and Subjet: A Critical Sociology of School Know-
ledge», en Apple, ed., Cultural and Economic Reproduction in Education.
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Construyendo Educación Popular
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pular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
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44 | Reproducción, contestación y currículums

bajo que responderá a cambios en las condiciones globales de intervención es- Crítica educativa | 45
tatal en el proceso productivo, deberían hacernos reflexionar y tomar nota de
de su poder y que destruiría su legitimidad) o a crear el consenso entre gran
ello en todas nuestras discusiones en torno a la educación, en primer lugar.
parte de estos grupos enfrentados. Además, para conservar su propia legitimi-
Este es el mejor sistema si estamos interesados, como yo lo estaba, en cons-
dad, el Estado precisa integrar gradual pero constantemente muchos de los
truir y reconstruir ideologías hegemónicas a través de aparatos de Estado como intereses de los grupos tanto aliados como opuestos que lo integran.55
la escuela. Esto implica un proceso constante de compromiso, conflicto y lucha activa
Se iba haciendo cada vez más patente que el concepto de hegemonía no para conservar la hegemonía. Los resultados, además, no son un simple reflejo
es autónomo. En primer .lugar, está unido al Estado. E s decir, la hegemonía no de los intereses de una economía o de las clases dominantes. Incluso las refor-
es un hecho social cerrado, sino un proceso en el que los grupos y clases domi- mas propuestas para cambiar las escuelas y lo que se enseña en ellas está orga-
nantes «actúan para conseguir el consenso activo gracias al que gobiernan».53 nizado y controlado, y forma parte de este proceso. Ellas también formarán
Por lo tanto la educación como parte del Estado, debe contemplarse como un parte de un discurso ideológico que refleja conflictos internos del Estado, los
elemento importante para la creación de tal consenso. La interrelación de mis intentos del aparato de Estado de mantener su propia legitimidad y la del pro-
primeras preocupaciones se hacía patente. Primero, la literatura sobre el Estado ceso de acumulación que conlleva.
Esto tenía importantes consecuencias en mi análisis de la escuela, de los
hizo posible que fuera más lejos en mis argumentos contra las teorías educa-
currículums y de la actividad pedagógica cotidiana que ocurren en ella.' Signifi-
tivas dominantes, teorías que actuaban como si la educación fuese una inicia- caba que yo tenía un modo más positivo de entender por qué los currículums y
tiva esencialmente neutral. prácticas educativas no son nunca resultado de una «mera» imposición; ni son
Y tan importante como esto, desde luego, las investigaciones sobre el Esta- producto de una conspiración para, por ejemplo, perpetuar las condiciones de
do me permiten fundamentar mis argumentos con respecto a los de otras perso- desigualdad social. El hecho de que justamente el caso sea el contrario, que ellos
nas de izquierdas que parecían todavía meramente economicistas. A diferencia estén dirigidos por la urgencia de ayudar a hacer mejor las cosas, se puede en-
de éstas, yo creía que el hecho de que la educación sea una parte del Esta- tender si reconocemos que sólo de este modo pueden integrarse distintos inte-
do y un agente activo en el proceso de control hegemónico no nos debía incli- reses sociales en el Estado. Integrando elementos ideológicos distintos desde
nar a aceptar que todos los aspectos del plan de estudios y la enseñanza se la diversidad, y a menudo poniendo a discutir a grupos en torno a sus princi-
pueden reducir a los intereses de la clase dominante.54 Como muchos aspectos pios unificadores, se puede lograr el consenso56 y se mantiene la idea de que
de las teorías liberales, esta aceptación sería también incorrecta. El Estado es las prácticas que se basan en estos principios hegemónicos de hecho ayudan
realmente a estos grupos enfrentados.
un espacio de enfrentamiento entre clases y segmentos de clase, y entre grupos
¿Cómo es que el Estado aparece como un grupo de «instituciones neutra-
de raza y sexo. Debido a que es el lugar de tal conflicto, debe forzar a todo les» que actúan en interés de todos? 57 La estrategia hegemónica más eficaz
el mundo a pensar de modo distinto (una tarea muy difícil, que está mas allá parece ser «integrar la democracia popular y las exigencias económicas colec-
tivas en un programa que favorezca la intervención del Estado en interés de
53. Mouffe, ed., Gramsci and Marxist Theory, pág. 10. Véase, también, el argumento la acumulación».58.Esta es exactamente la estrategia normalmente empleada que
de Gitlin de que hay un serio peligro —que deberíamos reconocer sinceramente— en el irá apareciendo con más claridad en mis reflexiones sobre el papel contradicto-
abuso de conceptos como hegemonía en la explicación de la reproducción tanto económica rio del Estado en la acumulación y en el mantenimiento de relaciones sociales
como cultural. Gitlin lo expresa muy bien cuando dice: «Necesitamos ir al corazón de la
discusión sobre la hegemonía cultural. Gran parte de la discusión permanece hasta ahora
55. Mouffe, ed., Gramsci and Marxist Theory, pág. 182.
sin explicar, como si la hegemonía cultural fuera consustancial a la cultura, una bruma inal- 56. Ibíd., pág. 193, y James Donald, «Green Paper: Noise of a Crisis», Screett Edu-
terable que se ha extendido sobre la vida pública de las sociedades capitalistas para con- cation X X X (primavera 1979).
fundir la verdad del "telos” proletario. Por eso a las preguntas "¿Por qué las ideas radi- 57. John Holloway y Sol Picciotto, «Introduction: Towards a Materialist Theory of
cales se suprimen de las escuelas?", "¿Por qué se oponen los trabajadores al socialismo?", the State», en State and Capital, John Holloway y Sol Picciotto, eds. (Londres, Edward
etc., un deifico solitario responde: hegemonía. “ Hegemonía" es la explicación mágica como Arnold, 1978), pág. 24. Si el Estada puede considerarse un conjunto de instituciones es
último recurso. Y como tal no es beneficiosa ni como explicación ni como guía para la parte de una intensa controversia. Véase, por ejemplo, Jessop, «Recent Theories of the
acción. Si la "hegemonía” explica todo en la esfera cultural, no explica nada.» Su propio Capitalist State», los artículos recogidos en los volúmenes mencionados editados por Hollo-
análisis se mueve con dificultad con esta idea, y deja constancia del poder constante de way y Picciotto, Mouffe, y Apple, y Alan Wolfe, ’.«New Directions in the Marxist Theory
su uso. Véase Todd Gitlin, «Prime Time Ideology: The Hegemonic Process in Televisión of Politics», Politics and Society IV (invierno 1974), págs. 131-159.
58. Bob Jessop, «Capitalism and Democracy», en Power and the State, Gary Little-
Entertainment», Social Problémi XXVI (febrero 1979), 252.
john y colab., eds. (Nueva York, St. Martin’s Press, 1978), pág. 45.
54. Mouffe, ed., Gramsci and Marxist Theory, pág. 10. Véase también, Dale, «Edu-
cation and the Capitalist State», y Martin Carnoy, «Education, Economy and the State»,
en Apple, ed., Cultural and Economic Reproduction in Education. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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46 | Reproducción, contestación y currículums
Crítica educativa | 47
hegemónicas en los capítulos 2, 4 y 5. Veremos entonces cómo la escuela es un
lugar donde Estado, economía y cultura se interrelacionan y donde las reformas E l segundo aspecto a examinar es la forma. ¿Cómo se combina la cultura
propuestas y las innovaciones que tienen lugar en los currículums «reflejan» formal y el contenido? ¿Qué sucede en el plano de la organización del conoci-
dichas interrelaciones. miento mismo? Permítaseme poner un ejemplo, sobre el que profundizaré
más adelante. Por múltiples razones, económicas, políticas e ideológicas, un
gran número de los currículums en Estados Unidos se organizan en torno
Ideología y estructura de los planes a la individualización. Es decir, no importa cuál sea el contenido específico de
las matemáticas, las ciencias sociales, las ciencias naturales, la lectura, etc., mien-
tras se dispongan de tal forma que los estudiantes trabajen según sus niveles
H asta ahora he hablado del Estado, del proceso productivo y de los currí-
de destreza individual, sobre fichas individuales, sobre trabajos individuales.
culums explícitos y ocultos en dos lugares. He descrito mi propia convicción de
Tomemos uno de los más populares planes de lectura, por ejemplo, los elabo-
que las ideologías avanzan en sentidos contradictorios tanto en la escuela como
rados por Science Research Associates (una filial de IBM ), el Equipo dé Lec-
en el centro dé trabajo. Al mismo tiempo, pienso que las formas usuales en que
tura SRA. Aquí se aplican tests a los estudiantes para establecer sus niveles de
la izquierda ha analizado estos lugares es algo limitada. Aun teniendo en cuenta
conocimiento; se colocá a cada uno en un nivel con un color determinado, y
la evolución de mi propio pensamiento en los últimos años, deberíamos tener entonces ellos trabajan con una serie de material normalizado, sobre textos y
cuidado de no exagerar el caso con metáforas reproductivas. Porque yo no nie- ejercicios individualizados.
go que la lógica y la ideología del capital entran en la escuela y sus currículums Fijémonos en el fondo. Las actividades pedagógicas, curriculares y evaluati-
mediante métodos muy poderosos. De hecho, como veremos en el capítulo 5, vas se diseñan de tal forma que los estudiantes sólo hacen intercambios persona
tal lógica tiene un profundo impacto en la práctica escolar cotidiana. Para en- a persona con el profesor, no unos con otros (excepto en los «descansos»). El
tender esto, debemos volver a la idea de la cultura no como experiencia vivida, profesor «organiza» el sistema. Esto aumenta la eficacia y refuerza la discipli-
sino como forma programada. Esto aporta otra pista para ver cómo actúa la na. Uno podría preguntarse: ¿cuál es el fallo? Esta es una pregunta equivocada
escuela en su papel de producción y reproducción ideológica. si uno está interesado en la reproducción ideológica y en saber cómo responde
A lo largo de mis investigaciones durante la pasada década, he sostenido la escuela a la crisis. Una pregunta más adecuada sería: ¿cuál es la clasificación
que si queremos comprender cómo trabajan las ideologías en la escuela, debe- ideológica del material? ¿Cómo se organizan nuestras experiencias de forma
mos fijarnos en las cosas concretas del día a día escolar (actualmente de gran similar al consumo individual pasivo de bienes y servicios que han estado su-
importancia). E s a través de la estructura que adopta el currículum, no sólo jetos a la lógica de la acomodación, tan precisa para la acumulación constante
a través de su contenido, cómo la lógica y las formas de control penetran de capital en nuestra sociedad?
en la escuela. Y esta relación entre estructura y contenido será objeto de crí- Quizá resulte útil un ejemplo de otro sector cultural de la sociedad, que
tica en mi análisis sobre la reproducción y la contradicción. me ayudó en mi comprensión inicial de estas cuestiones. Está tomado de la
Si queremos entender por qué están ocurriendo estas cosas tan cruciales, incisiva tesis de Gitlin sobre cómo la programación televisiva de primera hora
tanto en las escuelas como en nuestra vida cotidiana, necesitamos comprender lleva a los telespectadores a considerarse individuos apolíticos, consumidores
la progresión histórica de nuestra estructura social. Sin ser reduccionistas, debe- individuales. El señala las siguientes características como fundamentales para
mos entender los cambios y las crisis de nuestra economía y de la forma y el la reafirmación de la hegemonía. La «curva de acción narrativa» donde carac-
contenido ideológicos generados por ella, que actúan sobre ella. El conocimien- teres normales se enfrentan con una nueva concepción de situaciones norma-
to del currículum se convirtió en algo primordial para mí. les, el reforzamiento de argumentos en los que los datos estereotipados son
Es importante cuestionar dos aspectos del currículum. El primero se re- exagerados al máximo, la resolución de la trama en veinte o veinticinco minu-
fiere a su contenido. ¿Cuál es?, e igualmente importante, ¿qué deja a un tos, todas estas repeticiones son «repeticiones que agudizan la fijación social».
lado? En palabras de Macherey, además, uno debe interrogarse sobre los silen- «Expresan y cimentan la dureza de un universo social impermeable al cambio
cios del texto si quiere descubrir los intereses ideológicos del trabajo.59 Siguién- sustancial.»61
De todas maneras estas fórmulas no están aisladas. Hay que verlas en rela-
do a Raymond Williams, he llamado a este análisis del contenido del currícu-
ción con unas estructuras temporales y con la comercialización. Porque orga-
lum la «tradición selectiva».60
riizandcr el tiempo libre de los individuos en unidades de recambio, la televisión
59. Pierre Macherey, A Tbeory of Literary Production (Londres, Routledge and Kegan
Paul, 1978). 61. Gitlin, «Prime Time Ideology», pág. 254
60. Véase Williams, Marxism and Literature, y Apple, Ideology and Curriculum.

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FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA Construyendo Educación Popular
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La circulación del conocimiento técnico-administrativo | 49

48 | Reproducción, contestación y currículums


general— tendremos una clave para descifrar las posibles acciones que los
grupos progresistas pueden emprender en la escuela y entre el profesorado.
«extiende y armoniza» la industrialización del tiempo. Tiempo de los medios Esta doble asunción — que las nuevas formas auriculares generan nuevas for-
de comunicación y tiempo de la escuela, con unidades y curvas de acción simi- mas de control y a la vez posibilidades de acción política— nos abre una puer-
lares, que indican que es el momento del trabajo cronometrado... De esta forma ta para la comprensión de lo que ocurre en la escuela y nos proporciona un
el tiempo se comercializa, se homogeneiza la duración y según la fórmula em- dato clave para nuestro análisis. ¿Cómo? Ciertos principios basados original-
pleada, incluso el interés personal se hace rutinario por la estructura cuadricu- mente en parte del conocimiento técnico-administrativo, y generados por el
lada que se utiliza. La forma de este aspecto del aparato cultural es un factor sistema educativo, han dirigido la organización y el control de'los centros de
importante.62 trabajo en las economías industriales. Estos principios no sólo han entrado en
Incluso la forma de la experiencia social del proceso estudiado favorece la
las naves de las fábricas, sino que han sido importantes en todos los aspectos
formación de la experiencia ideológica. Como observador uno se encuentra
aislado, a menudo solamente comprometido en la interacción social en el tiem- del aparato productivo de la sociedad. El trabajo de cuello azul y blanco, el
po que duran los anuncios.63 Los anuncios indican los momentos clave de lo trabajo manual e intelectual, la venta y la asociación, sí, incluso la enseñanza,
que ocurre en pantalla. El hecho dé que los anuncios sean tan importantes, han sido incorporados lenta pero firmemente a los principios de estas formas
dice mucho de las consecuencias sobre los límites de nuestra conciencia. Desem- organizativas y de control. En muchos aspectos, la enseñanza es un proceso
peñan un importante papel para «acostumbrarnos a pensar en nosotros mismos laboral que, para ser exactos, tiene unas características específicas que no se
y a considerarnos un mercado y no un público, consumidores en lugar de ciu- pueden asimilar con las del trabajo en un almacén, en una compañía de seguros
dadanos».64 Señalaré que este ejemplo sobre el impacto ideológico de un ele- o como vendedor(a) sino nada menos que con un proceso laboral. Y es en el
mento, la televisión, parte de un sistema cultural más amplio que no conside- terreno de las escuelas como centro de trabajo donde el conocimiento técni-
raba el contenido: qué sucedía o qué posibilidades se presentaban y el papel no-admiñistrativo que la escuela produjo vuelve a entrar en la escuela para
ideológico que la tradición selectiva desempeñaba en esta labor. Aunque es- controlar y racionalizar el trabajo de profesores y alumnos.
tos temas son de gran importancia, perdemos algo igualmente importante si
De hecho, debido a la actual crisis estructural erf las esferas económica,
negamos la forma que adopta el contenido: su organización de nuestros pen-
sámientos y acciones, sus secuencias temporales y las implicaciones interper-
cultural y política de la vida social, los elementos básicos utilizados para orga-
sonales, su integración en los procesos de acumulación de capital y en las ideo- nizar y controlar el proceso productivo en nuestra sociedad — entre ellos la
logías legitimadas. Es evidente que también hay que hacerse estas preguntas división trabajo intelectual/trabajo manual, el divorcio entre teoría y práctica,
en lo que respecta a la forma del currículum y a la interacción social en las la lógica de la descualificación y el control de la fuerza de trabajo— están sien-
escuelas. Por eso es en el terreno de las formas dominantes de los currículums do reconstruidos en la escuela en formas complejas y paradójicas. Y cómo otros
donde surgen el control, la resistencia y el conflicto. Y es en este mismo lugares de trabajo y ambientes culturales, estos elementos están sujetos al mis-
terreno donde se hace visible la crisis estructural, y las preguntas sobre los mo tiempo a la aceptación y al rechazo. Volviendo a la vida cotidiana de las
currículums ocultos, la intervención del Estado y el control del proceso produc- escuelas que se estudia en el capítulo 5 podemos completar el círculo de nues-
tivo se integran en el nivel de la práctica escolar. tras investigaciones preguntándonos cómo las escuelas reproducen y contradicen
Para ver las implicaciones de fondo de estos argumentos, debemos recordar las «necesidades» de nuestra sociedad desigual.
un aspecto que estaba implícito en mi breve exposición sobre el Estado. Las
escuelas son lugares de trabajo del profesor. Esto es algo que solemos olvidar.
Incluso variaciones en la estructura del currículum, como las que he estado
exponiendo, tienen un profundo impacto en tal trabajo. Abarcan una rela- 3. La circulación del conocimiento técnico-administrativo
ción completamente transformada entre el trabajo dé una persona, las apti-
tudes, la conciencia, los resultados y otras personas. Al mismo tiempo, anali- Naturalmente, este capítulo sólo ha sido el inicio en cuanto a temas tan
zando estos cambios como haré en el capítulo 5 — tan contradictorios como complejos como Estado, clase, cultura, reproducción, contradicción, conoci-
los cambios que podemos ver hoy día en cualquier aspecto del proceso laboral miento y enseñanza. De cualquier forma, mis anteriores reivindicaciones en
cuanto a la estructura de los planes de estudio, y su relación con el proceso
62. Ibíd., pág. 255.
63. Véase, p. ej., Raymond Williams, Televisión: Technology and Cultural Form (Nue- laboral de la enseñanza, nos retrotraen al punto inicial de la sección interme-
va York, Schocken Books, 1974). dia de este capítulo, la escuela como aparato productor y reproductor.
64. Gitlin, «Prime Time Ideology», pág. 255. Una idea recorre estos argumentos: la importancia del conocimiento téc-
nico-administrativo y la ideología que lo acompaña. La escuela ayuda a pro-
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50 | Reproducción, contestación y currículums

ducirla como si fuera un tipo de «capital»; es contestada en el lugar de tra- La circulación del conocimiento técnico-administrativo [ 51

bajo; asocia Estado y escuela. Cada uno de estos lugares la transforma hasta
Los capítulos 3 y 4 vuelven a la cultura como experiencia vital y al papel
que ingresa en la escuela y de nuevo se produce y reproduce. Por lo tanto se
contradictorio que tal cultura vital desempeña. La veremos como fundamento
puede divisar un proceso constante aunque contradictorio. esencial para el posible desarrollo de la resistencia y de alternativas a las prác-
Quiero aclarar este punto en el sentido de que puede actuar como ejemplo ticas del capital y del Estado al tiempo que reproduce parcialmente las condi-
dé muchos de los argumentos que he esgrimido y seguiré esgrimiendo aquí : la ciones de existencia de tales prácticas ideológicas.
circulación del conocimiento técnico-administrativo cuando está inmerso en Más específicamente, en el capítulo 3 desafiaré las teorías económicas do-
el Estado, en la economía y en la escuela. minantes de reproducción, especialmente las relacionadas con los planes ocul-
En muchos sentidos se puede concebir como parte de un proceso circular. tos. Examinaré el proceso laboral en el centro de trabajo siguiendo las ideas
E l conocimiento técnico-administrativo se adquiere a largo plazo a través de de Erik Olin Wright sobre la posibilidad de actividad no reproductiva, que se
la organización de la educación. Como veremos en el capítulo 2, la acumulación da en sitios concretos. El enfoque se referirá a la vida diaria de los trabaja-
para su uso por parte de quienes detentan el poder (a través de leyes especí- dores en las tiendas, fábricas, oficinas y en cualquier otro lugar. Rechazo y
ficas, prácticas de alquiler, procesos de crédito, etc.), es una tendencia muy contradicción, así como reproducción, será lo que guíe los temas.
marcada en nuestra estructura social. Estas formas de conocimiento, o «el ca- El capítulo 4 profundizará en mi análisis de los procesos de rechazo, me-
pital cultural» — y la ideología de la racionalización en la que se basan y que diación y transformación. En él analizaré las formas culturales relacionadas
con la clase y el sexo que surgen en los modelos de interacción cotidiana de
en parte está generada por él— se utilizan en la economía y va en aumento en
muchos estudiantes. Proseguiré con la extraordinaria importancia de supe-
el Estado, en un momento en que éste se ve inmerso en una amplia crisis de
rar las teorías simplistas base/superestructura mostrando la relativa autono-
acumulación de capital y de legitimación. En el centro de trabajo y en la escue-
mía de la cultura. Las conexiones y contradicciones entre la ideología cultu-
la, de todos modos, los trabajadores y estudiantes intervienen, transformando ral y económica se harán evidentes. Al mismo tiempo, enlazaré estas conexiones
e incluso rechazando algunos aspectos. En el proceso se produce alguna altera- y contradicciones con la crisis que provocan en el Estado, indagando en las
ción, pero su circulación sigue creciendo al tiempo que avanza la crisis. Incluso reformas actualmente propuestas para hacer posible que la escuela responda
a través de un conjunto de interrelaciones complejas, la lógica del capital re- adecuadamente a la crisis estructural; tales como la de los plazos para el pago
presentada por el conocimiento técnico-administrativo vuelve a sus orígenes de impuestos, planes de ayuda. Por fin, como en los anteriores capítulos, ofre-
— el sistema educativo— como forma de control. ceré sugerencias para la acción.
Esto es complejo, pero así son los lazos entre las tres esferas que he indi- E l capítulo 5 nos devuelve al proceso de acomodación, por el eual vuelve
cado. Si fueran sencillos, las condiciones económicas que describía con ante- a penetrar el conocimiento técnico-administrativo en la escuela. Aquí la es-
rioridad y que tantas personas están descubriendo ahora, deberían resolverse tructura y el contenido cultural se exhiben como productos, mientras el Estado
fácilmente. Desde luego no es así. Pero nuestros problemas son dobles, tanto y el capital intentan controlar tanto el contenido de lo que se enseña, como
por la carencia de comprensión de las relaciones entre economía, cultura y la forma en que se transmite, y el proceso laboral de la enseñanza. El capítulo
política, como por la carencia de voluntad y por la dureza de las condiciones analizará la estructura del plan de estudios que en la actualidad se encuentra
cada vez con más frecuencia en la escuela, y lo relacionaré con los argumentos
objetivas para lograr un movimiento amplio de trabajadores que las cambien.
previamente expuestos sobre el proceso laboral. En resumen, el capítulo 5 nos
Ahora que ya he dibujado el armazón teórico y político que he utilizado y
ayudará a profundizar en una de las formas más importantes de integración
expuesto en general en mis argumentos básicos, permítaseme una puntualiza- de las demandas democráticas colectivas para que tanto la acumulación como
ción más específica sobre el contenido de cada uno de los restantes capítulos. la legitimación puedan desarrollarse.
El capítulo 2 se inicia con la definición de cultura como bien de consumo, El capítulo 6 resumirá los argumentos apuntados y examinará las propues-
enumerando una serie de limitaciones de las actuales teorías económicas sobre tas para el éxito de la acción progresista en la escuela y en las instituciones
lo que hace la escuela, incluyendo algunas de las más respetadas teorías mar- circundantes. Tal acción es hoy incluso más necesaria, por la crisis que planea
xistas. Hablo de interacción dialéctica en la escuela como aparato productivo sobre nosotros.
y reproductivo. Concibiendo la cultura como producto, quedan documentados
! los lazos entre la función de la escuela como ayuda en la producción del cono-
cimiento técnico-administrativo que exigen tanto la acumulación de capital
como el control laboral por un lado, y el papel de la escuela en la estratifica-
ción de la población estudiantil y en la creación de la segregación por otra.
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Construyendo Educación Popular
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i e... Otra Práctica Sindical es Urgente
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Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
2 CONOCIMIENTO TECNICO, DISCREPANCIA
Y ESTADO: LA ACOMODACION DE LA CULTURA

En un libro de cuentos para niños, recomendado para el aprendizaje de la


lectura, hay un diálogo que es más o menos como sigue. Boris el oso y Morris
el alce se encuentran en el bosque. Boris, obviamente el más fuerte de los dos
y el que más sabe, pregunta a su amigo si le gustan las adivinanzas. Morris
permanece a la escucha quieto. Trata de descifrar el enigma. De repente, en
un momento de lucidez, contesta algo parecido a «Bueno, no lo sé. ¿Cómo .ó
saben?». Boris, exasperado, con los ojos centelleantes, grita a su compañero:
«¡Escucha, una adivinanza no es algo que se come!» Morris entonces lo entien-
de. Y dice: «Desde luego, ya lo sé. Es algo que se bebe.»
Ahora yo me encuentro en la ‘situación de Morris. Los Boris por un lado,
me cuentan la forma de interpretar un fenómeno concreto, aunque en este caso
se trate de la escuela y no de un acertijo. El grueso de los Boris, incluyendo a
muchos reformadores de los planes de estudios e investigadores educativos, me
cuentan que las escuelas son los motores de una democracia meritocrática. Una
pequeña parte, y de la que debo decir que me siento más cercano en muchos,
aspectos, interpretan las escuelas de forma estructural. Me cuentan que las es-
cuelas son simplemente mecanismos para la reproducción de la división del |
trabajo. Aun así sé que el primer grupo de los Boris está claramente equivo- \
cado,1 y desafortunadamente el segundo grupo parece demasiado prendado de i
una visión monolítica y negra de la enseñanza. Por mi propia experiencia en el
interior de este planteamiento y por mi investigación sobre este aspecto ideo-
lógico y económico de la planificación y pedagogía cotidianas que hay en él,
permítaseme preguntarme, al igual que Morris, si esto es una adivinanza con

1. Véase la reseña de investigación sobre la relación entre enseñanza y desigualdad en


Caroline H. Persell, Educaliott and Inequality (Nueva York, Free Press, 1977).

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54 | La acomodación de la cultura

Lo que hacen y no hacen las escuelas | 55


solución. ¿Podemos comprender lo que es y lo que hace la escuda sm „redu-
cirla, como esa adivinanza, a tina sola función y al mismo tiempo sin beneficiar desean tener una visión macroeconómica, siquiera para hacernos recordar lo
las teorías de la reproducción? ¿Podemos construir una teoría de la escuela que está publicado en el trabajo de Gramsci y Williams. Como ellos nos re-
más sutil «aparentemente» — una teoría que sea algo más compleja que la en- cuerdan constantemente, la hegemonía ideológica como parte de las actuales
carnada por la teoría unidimensional de la recreación de una fuerza de trabajo funciones de control, no es algo que sólo pueda verse en eJ terreno de la con-
jerárquica— , que nos ayude a explicar algunas de las características internas ducta maiaosociál y las relaciones económicas; ni es algo que existe sólo en
que conocemos de la escuela y las conexiones entre ésta y una economía in- nuestras mentes, por decirlo de algún modo. En lugar de eso, la hegemonía
justa? conforma nuestras prácticas cotidianas. Es nuestro engranaje de métodos y
E stá claro que somos parte dèi camino hacia esa meta. Esto se debe en acciones cotidianas lo que conforma el universo social como lo conocemos,5 un
parte a que el desarrollo impresionante de los estudios etnográficos y etnome- universo en el que participan los currículums internos, la enseñanza y las ca-
todológicos ha permitido un crecimiento paralelo de nuestra comprensión de racterísticas evacuativas de las instituciones educativas.
las formas internas (y las presiones sobre ellas) en que los estudiantes y pro- Incluso teniendo en cuenta todo esto, quiero decir que hasta que no com-
prendamos los vínculos existentes entre las prácticas pedagógicas, los planes de
fesores «negocian» sus respectivas realidades en las aulas.2 También ha permi-
. estudio escolares y las estructuras «externas» de dominación social, tendremos
tido clarificar las formas en que los profesores aplican aspectos de la discrimi-
i una explicación necesariamente incompleta de X . Por lo tanto, aunque estemos
nación de los estudiantes en la escuela.3 De todos .modos, aunque estos tipos
empezando a tener descripciones clarividentes y globalizadoras de los trabajos
de investigación nos ayuden a desentrañar los ínedios que educadores y alum- internos de las escuelas y de la asignación de la discriminación, hay que com-
nado imponen o llevan a la práctica cotidianamente, surgen en el momento pletarlo con una teoría estructural de la enseñanza y el espacio de la discrimi-
menos adecuado para hacerse dominantes, ofreciendo posibles razones sobre nación en ella. Tal teoría tendría que relacionar los tipos de conocimiento
los tipos de transformación y las interpretaciones de la discriminación. Descri- considerados importantes en las escuelas (conocimiento lógico o de alto nivel),
bir X obviamente no es lo mismo que explicar por qué X es lo primero. los estudiantes etiquetados como marginales, las «necesidades» económicas, po-
Este proceso explicativo puede realizarse de dos maneras. Una puede ex- líticas e ideológicas de la sociedad en Ja que las escuelas están integradas, y por
plicar las condiciones de existencia de X en una institución, haciendo énfasis último el papel del Estado en todo ello, de qué modo responde a la comple-
«internamente» sobre lo que la acción apoya o contradice en el entorno inme- jidad de este entramado, y hacerlo de una forma más positiva que las teorías
diato en que se halla. O, como quisiera hacer en este capítulo, uno puede enfo- simplistas de reproducción económica ahora existentes.
! cario hacia la relación entre esta X y los modos «externos» de producción y
| las fuerzas económicas e ideológicas en que la X está inserta. Mi enfoque, por
Lo que hacen y no hacen las escuelas
i lo tanto, será estructural. Intentará descubrir las conexiones entre la creación
y la asignación de tales datos comò formas de discriminación en la escuela y
Al comenzar, debería quedar claro que hay un peligro en el uso del con-
las condiciones culturales y económicas desiguales ..que deberían aportar razo-
cepto discriminación. Su utilización tiende a presentar a algunas personas como
nes para la existencia de este tipo de condiciones en tales instituciones. Esto distintas e inferiores. Según esta visión aceptada, las escuelas son instituciones
no significa negar la importancia de las valoraciones internas de la enseñanza; básicamente meritocráticas. Conducen a úna movilidad a gran escala entre gru-
ni es asumir que el análisis estructural dé la vida escolar, como la idea de Boris pos e individuos de una población. Cualquier carencia de movilidad, cualquier
sobre los acertijos, pueda explicarlo todo.4 De hecho, las descripciones microso- fallo en la ejecución, se define como carencia del individuo o del grupo que
ciales de nuestras prácticas habituales son imprescindibles para aquellos que ha fallado. Uno debería decir que la discriminación «la gana» el marginado
desde el momento en que tanto los currículums explícitos como implícitos, las
relaciones sociales en el aula y las categorías según las cuales los educadores
2. Véase, por ejemplo, Peter Woods y Martin Hammersly, eds., School Experience
organizan, evalúan y dan significado a las actividades escolares, se perciben
(Nueva York, St. Martin’s Press, 1977).
3. Por ejemplo, David Hargreaves y colab., Deviance in Classrooms (Londres, Rout- como básicamente neutras. Esta ansia de neutralidad es menos real de lo que
ledge and Kegan Paul, 1975) y Rachel Sharp y Anthony Green, Education and Social Con- podríamos pensar tras la anterior exposición. Como ya señalé en el capítulo 1,
trol (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1975).
4. He afirmado además que la verdadera diferencia entre macro y microexplicaciones 5. Raymond Williams, Marxism and Literature (Nueva Yoik, Oxford University Press,
no es útil. Véase Michael W. Apple, «The New Sociology of Education: Analyzing Cultural 1977).
and Economic Reproduction», Harvard Educational Review X LV III (noviembre 1978), pá-
ginas 495-503.
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Construyendo Educación Popular
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56 | La acomodación de la cultura

Conocimiento escolar | 57
la estructura formal del conocimiento en la escuela y los currículums ocul-
tos, menudo llevan en sí mismos compromisos ideológicos.6 Las catego- ¿Cómo podemos lograrlo? Primeramente haré algunas propuestas gene-
rías que utilizan los educadores en sus reflexiones sobre la planificación y la rales, fundamentadas empíricamente, sobre por qué las escuelas parecen emer-
evaluación de la vida escolar tienden hacia las relaciones desiguales y dominan- ger como instituciones insertas en nuestra sociedad. Las escuelas parecen
tes existentes en nuestra sociedad.7 cumplir un cierto número de funciones. Son órganos.reproductores que ayu-
Y por ultimo, las escuelas no son tan meritocráticas como muchos inves- dan a seleccionar y garantizar una fuerza,cíe trabajo. Aquí los teóricos de la
tigadores en educación podrían hacemos “creer. Aunque muchos individuos reproducción están en lo cierto. Pero la escuela es algo más. Está ayudando a
piensen todavía que la enseñanza sirve para elevar al máximo la posibilidad de mantener el privilegio de algunos modos culturales, tomando la estructura y
movilidad personal, llevando de forma más o menos directa a vivir mejor en el contenido de lá cultura, y el conocimiento de los grupos poderosos y defi-
un futuro, análisis recientes indican todo lo contrario. Porque si de verdad niéndolo como conocimiento que debe conservarse y transmitirse. De este modo
viviéramos en un sistema meritocrático, «esperaríamos encontrar la relación actúan como agentes de lo que Raymond Williams ha llamado la «.tradición
entre los haremos y la realidad del éxito que están surgiendo, y la relación en- selectiva». Las escuelas pues, también son agentes para la creación y recreación
tre la familia y la caída del éxito entre los adultos».8 Este no es el caso. En de una cultura dominante eficaz. Ensenan normas, valores, reglas y la propia
cultura, contribuyendo a la hegemonía ideológica de los grupos dominantes.11
lugar de eso, los hechos cotidianos parecen indicar que la pérdida de los nexos
Y esto no es todo, ya que las escuelas ayudan a legitimar el nuevo cono-
entre causas y consecuencias en la escuela es poco consistente.9
cimiento, así como las nuevas clases y estratos del colectivo social, y suele ser
En lugar de observar las características internas y externas de las escuelas en lucha por un puesto en el currículum escolar, entre las culturas de las clases
de este modo, que es una percepción ideológica y empírica incompleta, quisiera y grupos antiguos y los surgidos recientemente, donde uno puede ver conflictos
decir que uno de los papeles sociales fundamentales es «la amplificación de la de clase y sexo y contradicciones económicas que se manifiestan en las acti-
discriminación». E s decir, la escuela genera )espontáneamente ciertos tipos vidades cotidianas de las personas.12
de discriminación. Este proceso de generación espontánea está íntimamente Diré qué está' lista dé funciones sociales de la escuela incluye necesaria-
ligado ál complejo papel de la escuela en la reproducción de las relaciones de mente tanto aspectos culturales como económicos. Las escuelas asignan perso-
clase; por un lado el papel de la escuela como aparato ideológico estatal10 en nas y legitiman conocimientos, legitiman personas y asignan conocimientos. Uno i
la creación de agentes (con las disposiciones y valores apropiados) para cubrir puede hablar de esta combinación (y no son funciones separadas, sino que se!
las necesidades de la división social del trabajo en la sociedad y por otro lado interrelacionan) positiva o negativamente. Esto es básicamente negativo, pósi-;
con el papel de las instituciones educativas en la producción de tipos de co- tivo o contradictorio. Pero uno debe hablar del control de la economía y la
nocimiento concreto que precisa una sociedad desigual. Es una interacción cultura si quiere entender lo que hacen las escuelas. Por eso, como veremos, '
— con demasiada frecuencia está cubierta de teorías de laboratorio— entre es- el control del conocimiento y el poder económico van a la par, pero no en la
tos dos factores, de la que me ocuparé (especialmente del último). En síntesis, forma en que solemos imaginárnoslos.
queremos interpretar esto como un problema cuando se empiezan a desatar los
lazos que unen los papeles económicos y culturales de la escuela.
Conocimiento escolar: ¿distribución o producción?
6. Michael W. Apple, Ideology and Curriculum (Londres, Routledge and Kegan Paul,
1979). Que existe relación entre el conocimiento y la economía no es nada nuevo.
7. Ibíd. Véase también Basil Bernstein, Class, Codes and Control, vol. 3: Towards a A menudo se reconoce7 aunque no desde los mismos puntos de vista, por parte
Theory of Educational Transtnissions (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1977). de marxistas y no marxistas. Por ejemplo, dos aproximaciones recientes — una
8. Michael Olneck y James Crouse, Myths of the Meritocracy: Cognitive Skill and
supuestamente neutral, la otra de izquierdas— son algunasde las respuestas a
Adult Success in the United States (Madison, Wisconsin, University of Wisconsin Institute
for Research on Poverty, Material de Discusión 485-78, marzo 1978), págs. 13-14. esta relación, y han dominado nuestro pensamiento sobre la función dé la es-
9. Ibíd., pág. 15. Véase también Martin Carnoy y Derek Shearer, Economic Democra- cuela. Aunque básicamente cada una no sea más que un tipo ideal que atenúa
cy (White Plains, Nueva York, M. E. Sharpe, 1980).
10. No estoy suscribiendo en su totalidad el punto de vista de Althusser, desde luego. 11. WiUiamSj.Aídfxijm and Lileralure.
Para críticas a tal punto de vista, véase Michael Erben y Denis Gleesen, «Education as 12. .Tohn Meyeh> «The Effects of Education as an Institution», American Journal of
Reproduction», en Michael Young y Geoff Whitty, eds., Society, State and Schooling Sociology L X X III (julio 1977). Véase también, Randall Collins, «Some Comparative Prin-
(Guildford, Inglaterra, Falmer Press, 1977), págs. 73-92, Paul Willis, Learníng to Labour cipies of Educational Stratification», Harvard Educational Review X LV II (noviembre 1977),
(Lexington, Mass., D.C. Hearth, 1977), y R. W. Connell, «A Critique of the Althusserian págs. 601-602.
Approach to Class», Theory and Society VII (noviembre 1979), 303-345.

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58 | La acomodación de la cultura
gumentos apriorísticos de los economistas políticos, según los cuales el mayor
las diferencias entre ellas, pueden denominarse teorías del capital humano y de papel económico de la escuela era justamente esta enseñanza encubierta. Ade-
asignación o distribución. La primera afirma que las escuelas son agentes fun- más, para Bowles y Gintis, esta enseñanza maquillada, puesta de manifiesto por
damentales en el desarrollo industrial y en la movilidad. Las escuelas maximi- las relaciones sociales en el aula, se distribuía de forma distinta. En síntesis,
zarían la distribución del conocimiento técnico* y administrativo entre la pobla- más que un sistema de escuela privada de capitalismo avanzado, hay dos. Cada
| cióñ. En tanto los estudiantes adquieren este conocimiento, podrán invertir uno de ellos transmite normas, valores y disposicionés diferentes dependiendo
¡ i estas destrezas y experiencias adquiridas y progresarán en la escala hacia me- de la clase social y la trayectoria económica personal.’7 La escuela funciona
l jores ocupaciones. Esto les proporcionará niveles de movilidad individual ele- como un filtro" entre el hogar y el mercado de trabajo; define a alguien como
vados, y también les garantizará la oferta de personas bien preparadas, preci- normáró desviado y estás définiciones de desviaciórvíorresponden por lo gene-
sas para la expansión económica. Preparación técnica general, movilidad y
ral a las necesidades de la economía exterior a la escuela. Esto es parcialmente
crecimiento económico van unidos. Aquí son imprescindibles tanto la plani-
exacto, aunque sea más mecánico.
ficación consciente de la «fuerza de trabajo» como el estímulo de los currícu-
De hecho, como he señalado anteriormente, aunque mis simpatías políticas
lums científicos, técnicos y profesionales en la escuela.13
se alineen con las ideas estructurales de la distribución y no con las del capital
Casi como respuesta directa a las ideas de muchos miembros de la escuela
humano, ambos grupos ignoran y por tanto no analizan, un aspecto importante
del capital humano, los teóricos de la distribución afirman lo contrario. La
de la escuela. Ambos grupos asumen al menos en términos del conocimiento
escuela no está para estimular la movilidad de clase. E s más, actúa como clasi-
ficadora. Coloca a los individuos en sus «lugares correctos» dentro de la divi-
interno de la institución, que las escuelas son instituciones de asignación. El
sión jerárquica del trabajo, y distribuye las disposiciones, normas y valores (a primero admite que una función fundamental del sistema educativo es maxi-
través de los currículums ocultos) que requieren los trabajadores para una parti- mlzar la distribución del conocimiento técnico para que los individuos puedan
cipación real en su peldaño de la escala laboral. La enseñanza de mensajes segre- también aumentar sus posibilidades de éxito en un mercado competitivo. Los
gados (según la posición social), la relativamente escasa importancia de la com- defectos (la visión de un mercado abierto y competitivo, etc.) están claros.18 La
petencia técnica y una carencia de movilidad entre clases van unidas.14 Para los otra es una postura estructural, aunque también admite que el único modo
teóricos del capital humano, la «apropiación» de conocimientos conduce a un serio de interpretar la escuela es verla como un mecanismo que reparte normas
mayor poder personal en el aspecto económico. Parai los teóricos de la distri- y disposiciones que refuercen y reproduzcan las posiciones sociales,-según cri-
bución, la interiorización del conocimiento oculto — disposiciones, normas y terios económicos. Esto es acertado en muchos aspectos, y de hecho ayuda a
valores— conduce a un poder permanente en manos de los otros. desmitificar gran parte de las creencias meritocráticas, todavía tan extendidas,
La teoría de la distribución que los economistas políticos de la educación creencias que consideran probado el «hecho» de que la distribución de este
han desarrollado es fundamental. Aunque sistemáticamente han menospreciado conocimientp..técmco garantiza un avance, social, de. raíz désígual. En cualquier
el importante papel del conocimiento escolar en la reproducción que quieren caso, ambas posturas llegan a entender totalmente el |>apel de la 'escuela en la
explicar,15 han aportado una importante base política desde la que se pueden reproducción .de_la_desigualdad, deben complementarse con un enfoque simul-
interpretar los mensajes que la escuela parece transmitir de forma tan poderosa. táneo dej a escuela como institución no sólo productiva, siiñocBsínButiva.
Por ejemplo, he comentado cómo la investigación etnográfica muestra que Aunque esto no agota de hecho todo"lo'llevado á càt>ojpor,el'"sistema edu-
el conocimiento implícito de la escuela efectivamente enseña normas «esencia- cativo, es necesario que veamos las escuelas como parte de un aparato repro-
les» y distinciones ideológicas a los estudiantes; normas y distinciones «nece- ductor de la sociedad en dos sentidos: primero, como instituciones que produ-
sarias» en el mercado laboral.16 Esta investigación confirmaba parte de los ar- cen formas culturales necesarias directa e indirectamente para dicho sector eco-
nómico; y segundo, como instituciones que generan, directa e indirectamente,
13. Jerome Karabel y A. H. Halsey, «Educational Research: A Review and Interpre-
tation», en Jerome Karabel y A. H. Halsey, eds., Power and Ideology in Education (Nueva 17. Bowles y Gintis, Schooling in Capitatisi America. Véase también Christian Baude-
York, Oxford University Press, 1977), págs. 12-16. lot y Roger Establet, La Escuela Capitalista (México, Siglo X X I Editores, 1975) y Jean
14. Véase, por ejemplo, Samuel Bowles y Herbert Gintis, Scbooling in Capitalist Ame- Anyon, «Social Class and the Hidden Curriculum of Work», Journal of Education CLXII
rica (Nueva York, Basic Books, 1976).
(invierno 1980), págs. 67-92.
15. Michael W. Apple, «The Politics of School Knowledge», Review of Education V 18. Karabel y Halsey, «Educational Research: A Review and Interpretaron», James
(invierno 1979).
O’Connor, The Fiscal Crisis of the State (Nueva York, St Martin’s Press, 1973) y Manuel
16. Michael W. Apple y Nancy King, «What do Schools Teach?», Curriculum Inqui-
Castells, T è e Economie Crisis and American Society (Princeton, Princeton University Press,
ry VI (n. 4, 1977).
1980).

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60 | La acomodación de la cultura

Conocimiento escolar y acumulación de capital | 61


aquellos modos culturales que dicho sector económico precise. Afirmaré que
hay una interacción, que es muy compleja, entre el papel de la escuela en la En mi reciente investigación para Ideology and Curriculum sobre el papel
producción de agentes para la división social del trabajo (un papel que los eco- ideológico del conocimiento escolar, yo indicaba lo siguiente:
nomistas políticos de la educación han reconocido) y la actuación de la escuela
como productora de capital cultural. En resumen diré que para entender esta Nuestro sistema económico está organizado de tal modo qué crea sólo una
interacción, tendremos que empezar a «descifrar la Iógica>> derpróceso dé ácü- parte”3e empleos y mantiene unos niveles de beneficio elevados para las em-
mulacióif colectiva, dado que la producción, la acumulación y el control de presas. En síntesis, la organización económica' es "más eficiente cuandto hay
determinados tipos de conocimiento son un aspecto integral de esté procesó.19 un porcentaje (medible) de desempleo de 3 o 4-6 % (aunque sepamos que
es una medida poco exacta a la que deben añadirse las consecuencias de
Como Erik Olin Wright ha dicho, la acumulación de capital descansa en el dichos niveles sobre los negros [y otros grupos], altos niveles de subempleo
centro mismo de la reproducción de las sociedades industriales.20 Hablando me- [y el trabajo mal pagado o gratuito de las m ujeres]). Dar trabajo beneficioso
tafóricamente, aunque la escuela no sea la impulsora de esta economía pertenece a estos individuos precisaría reducir el beneficio hasta niveles aceptables y al
al mismo sistema y contribuye al proceso de acumulación existente hoy día. menos una reorganización parcial de los mecanismos «de mercado» que
Acerquémonos a este sistema un poco más. aportan trabajos y medios. A causa de esto, no resultaría una metáfora equi-
vocada describir nuestro sistema económico como generador espontáneo de
niveles especíEcos^de süBS5íplTO''y7^OTpleb7~Pódélifi6s' cóñcébir este' mo-
delp cómo preocupado por la maximización de la producción de beneficios
Conocimiento escolar y acumulación de capital y ^ólo secundariamente preocupado por la distribución d e ; recursos y de
empleo.
Quiero que pensemos en el conocimiento como un tipo de capital. Al igual Un modelo parecido se hace realidad cuando pensamos en el conoci-
que en las institucióñés económicas la organización está en función de unas miento y su relación con la economía. Una economía industrial avanzada pre-
cisa la producción de conocimiento técnico para"mantener en funcionamiento
clases determinadas, para que éstas aumenten su contribución al capital econó- la sofisticada maquinaria económica y conseguir la maximización de las opor-
mico, las instituciones culturales pretenden que las escuelas hagan lo mismo. tunidades de expansión económica. Sin sobrepasar, ciertos límites, lo que
Las escuelas desempeñan un papel muy importante colaborando en dicha acu- realmente se precisa es la no distribución generalizáda de este conocimiento
mulación de capitalcultural. de altójiivel entre el pueblo. Lo que se requiere es vm axim izáf su/pródüctíón.
Estoy utilizando la idea de capital cultural de un modo específico, distinto En tanto en cuanto el_ c ó i^ m íé ñ to se pfoduz& ~H rc^
del de Bourdieu y otros. Para Bourdieu, el estilo, el lenguaje, las condiciones escuela, al menos en el aspecto primordial de su función, es eficaz. Además
se pueden tolerar ciertos niveles bajos de aprovechamiento por parte de
culturales, etc. de los grupos dominantes, por ejemplo su capital cultural, pue- una «minoría» de estudiantes, niños pobres, etc. Esto es menos importante
de hacerse efectivo en las escuelas para garantizar su hegemonía.21 Por lo tanto, para la economía que la propia generación de conocimiento. Una vez más,
son los primeros gracias a la «posesión» de dicho capital. Este concepto de la producción de un determinado «producto» (conocimiento^ de alto nivel)
capital cultural es muy fuerte. De todas formas falla al intentar captar el papel es más importante que' la distnBücioñ'dé ese producto. Én tanto ñojnter-
de la escuela en la producción de un tipo de capital. El trabajo de Bourdieu fiera“eh la producción" de'conocimiento1técnico", conviene diitribuirlo lo más
igualitariamente posible. ............................... .........
conserva parte de la teoría de la asignación. Para él, el capital cultural se utili-
Además, es justamente en el «mercado económico» donde conviene man-
za en una segregación, distribuyendo estudiantes érí sus puestos sociales «co- tener un nivel relativamente constante [o un colectivo o estado que con-
rrespondientes» según sus clases sociales. Sin esto, los estudian tés'son por defi- trole la variación del nivel] de desempleo, y para generarlo, tales institu-
nición marginados. Lo que no dice esta valoracion es que la escuela también ciones culturales generan «espontáneamente» [marginación] y niveles de
actúa como uno de los primeros modos de producción de necesidades culturales aprovechamiento deficientes. La distribución o escasez de determinadas for-
mas de capital cultural es de menor importañaá"rffi^erTalcülordje~vaLores
de una sociedad. Esto precisará una explicación posterior.
[generado por el procésoT social] que la maximización de la producción del
conocimiento mismo.22 ....
19. Erik Olin Wright, Class, Crisis and the State (Londres, New Left Books, 1978),
pág. 111. 22. Apple, Ideology and Curriculum, págs. 36-37. Estoy en deuda con Walter Feinberg
20. Ibíd., pág. 112. Wright admite, sin embargo, que la necesidad de un proceso cons- por su idea de que las escuelas sirven para maximizar la producción de conocimiento téc-
nico. Véase su «A Critica! Analysis of the Social and Economic Limits to the Humanizing
tante de acumulación de capital no siempre es beneficioso para la reproducción. Puede, de
of Education», en Humanistic Education, Richard Weller, ed. (Berkeley, McCutchan, 1977),
hecho, generar crisis estructurales en ella. Véanse págs. 111-180. Págs. 249-269.
21. Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron, Reproduction in Education, Society and
Culture (Londres, Sage Publications, 1977).

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Conocimiento escolar y acumulación de capital | 63
Por lo tanto, las escuelas no actúan «solamente» como mecanismos .de dis-
tribución del conocimiento y de las personas en sus lugares «correspondien- ha creado y organizado de tal forma que ha beneficiado a las grandes empresas.
tes» fuera de ellas. Son elementos importantes en el modo de producción de Por ejemplo, en su interesante aunque a veces polémico análisis sobre el papel
bienes en una sociedad. de las innovaciones técnicas en el crecimiento de la economía capitalista, Ste-
¿Qué puede haber de erróneo en este planteamiento? Desde luego, las es- phen Marglin señala que la tendencia del cambio tecnológico ha estado siempre
cuelas generan conocimiento. ¿No es de sentido común? Es en lo que parece en consonancia con la organización y reorganización industrial. E s decir, la
tan sensato, desde luego, en lo que hay que empezar a descubrir las relaciones eficáciOecnica llegó por la acumulación y el control del conocimiento técnico
entre el conocimiento de la escuela, la reproducción dé la división del trabajo administrativo, que fue patrocinado e introducido por los empresarios para
poder incrementar su reparto de beneficios económicos, no sólo de cara a la
y en el proceso de acumulación. Para lograrlo, necesitamos comprender cómo
eficacia de la organización. La función social de la división jerárquica del /
se utiliza realmente el conocimiento técnico-administrativo. Necesitamos enca-
trabajo, basada en criterios técnicos, pues, no era sólo eficacia técnica, sino acu-!
jarlo en las relaciones estructurales que ayudaron a generarlo, porque el cono- mulación. Al mismo tiempo, crecía el poder de la administración para contro-
cimiento técnico no es necesariamente un producto neutral en el contexto de lar y supervisar a los trabajadores por el hecho de que una jerarquía del tra-
una economía colectiva. Esto es importante en tanto comienza a hacerse evi- bajo basada en la técnica convierte las profesiones y las aptitudes en unidades
dente que hay casi una monopolización del conocimiento técnico y de la inte- que se pueden reorganizar en las naves de la fábrica.26 Parte de los frutos
ligencia tecnológica.23 .... históricos de este proceso están ilustrados por Harry Braverman en su trata-
La posición de Andre Gorz es aquí de especial importancia. Mantiene que miento de la progresiva atomización y la pérdida de control en los trabajos de
«siempre hay que recordar que “ los medios de producción” no son sólo fábrica cuello azul y blanco.27
y máquinas; son también la tecnología y la ciencia incorporadas a las máquinas La importancia del uso, el control y la acumulación del capital cultural téc-
y las instalaciones, que dominan a los trabajadores como una “ fuerza productiva nico se hace más evidente al examinar la historia de nuestras industrias más
diferente del trabajo”».24 complejas técnica y científicamente. Por ejemplo, en las extractivas, petróleo,
Hablando en términos generales, el conocimiento técnico es fundamental en acero, caucho y en toda la industria automovilística, la introducción de «la
muchos sentidos en cualquier economía industrial avanzada. La forma en que ciencia» como medio de producción previo, y con refuerzo del beneficio en el
se utiliza en la nuestra es, sin embargo, el factor principal. Dado el enorme monopolio industrial.
Por lo tanto, en este nuevo análisis de la historia sobre la relación entre
crecimiento en el volumen de la producción, ha sido necesario un simultáneo y
la ciencia, la tecnología, las instituciones educativas y la industria, Noble dice
rápido incremento de la información técnica y administrativa. Esto va apare-
que:
jado al constante aumento de la necesidad de «estudios de mercado» y estudios
sobre las relaciones humanas que. cada empresa necesita para aumentar su Este monopolio implica control no sólo de mercados y equipamiento e ins-
nivel de control del beneficio y del centro de trabajo. Para todo esto se pre- talaciones productivas, sino también de la ciencia. En principio el monopo-
cisala_produ£ción mecánica de información (y la producción de máquinas más lio sobre_la ciencia tomó la forma de control claro: éste es el control sobre
eficaces). Estos productos — la mercancía del conocimiento— pueden no ser los productos de la tecnología científica. Después se convirtió en control
sobre el proceso de producción científica, por medio de estudios industriales
materiales en el sentido tradicional del término, pero no cabe duda de que son
organizados y regulados. Por último llegó a incluir el dominio sobre las con-
productos fundamentalmente económicos.25 Si uno añade a esto el importante diciones sociales de este proceso: el desarrollo de las instituciones necesa-
papel que desempeñan las industrias relacionadas con el armamento en la acu- rias para la producción de conocimiento científico y de personas inteligen-
mulación de capital — algo que ya señalé en mis notas para el capítulo 1— tes, y la integración de estas instituciones en el sistema colectivo de la
la importancia de este tipo de capital cultural aumenta. industria científica. «L a revolución científico-técnica», como ha explicado Harry
Aunque no haya una regla sencilla y rápida, y haya variado en las diferen- Braverman, «no se puede entender en términos de innovaciones concretas...»
E s más, «debe entenderse en su conjunto como un modo de producción en
tes épocas, históricamente el conocimiento en economías como la nuestra se el que la ciencia y la ingeniería se han integrado como parte del funciona-

23. David Noble, America by Design: Science, Technology, and the Rise of Corporate 26. Stephen Marglin, «What Do Bosses Do?», en Gorz, ed., The División of Labour,
Capitalism (Nueva York, ALfred A. Knopf, 1977), pág. xxvi. págs. 13-54.
24. Andre Gorz, ed., The División of Labour (Atlantic Highlands, Nueva Jersey, Hu- 27. Braverman, Labor and Monopoly Capital (Nueva York, Monthly Review Press,
manities Press, 1976), pág. ix. 1974).
25. II Manifestó, «Challenging the Role of Technical Experts», en Gorz, ed., The Di-
visión of Labour, pág. 124.

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64 | La acomodación de la cultura

miento normal. L a innovación clave no se basa en la química, la electrónica, Conocimiento escolar y acumulación de capital | 65
las máquinas automaticás o cualquiera de los productos de estas ciencias-
tecnologías, sino en la transformación de la ciencia misma en capital».28 el hecho de que gran parte de la escolarización se encamina hacia facultades
y escuelas técnicas (y que como Karabel ha demostrado, la escuela a la que
Además, mientras la industria se relacionaba cada vez más con la división uno va está a menudo condicionada por la trayectoria personal en la clase
y el control del trabajo y con las innovaciones técnicas, si se trataba de exten- económica de cada uno)31 nos da una prueba_evidente de là influencia del doble
der sus mercados y aumentar el consumo, necesitaba garantizar una acumula- papel de la escuela en la producción de agentes y productos, culturales.
ción relativamente constante de dos tipos de capital, económico y cultural. H e argumentado ampliamente sobre la necesidad de ver las escuelas como
instituciones de producción y reproducción, para obtener una visión más com-
Estas necesidades precisaban una mayor influencia en los lugares dónde estos
pleta de su actuación. Al mismo tiempo, fijándonos en las relaciones entre pro-
agentes y el conocimiento fueran generados: la escuela y sobre todo la uni-
ducción cultural y económica, podemos comprobar totalmente esta visión. Qui-
versidad. Este proceso de influencia ha crecido en la actualidad, a menudo siera ir un poco más lejos en la explotación de estas relaciones.
en forma de intervención estatal, una forma de intervención que en breve des- Una mirada sobre la producción del conocimiento técnico nos permite ver
cribiré con más detalle. cómo las escuelas ayudan a perpetuar una segregáción que nos devuelve al
La opinión de Noble detallada arriba sobre la importancia de un control origen de la división social del trabajo: entre trabajo intelectual y manual.32
abierto manifiesta una visión crítica de tal forma que se puede ver un área Estos estudiantes clasificados comò capaces de producir — a través del trabajo
donde la acumulación de conocimiento técnico desempeña un papel económico extra— grandes cantidades de conocimiento técnico-administrativo, están cada
fundamental. Controlar la producción de conocimiento técnico era importante vez más «situados» en el lado intelectual de esta dicotomía. Esto se va hacien-
para una producción clara y sistemática y para la monopolización del mercado. do con trabajos «naturales» de los currículums y programas de orientación
Aunque el punto de mira primitivo de buena parte de la investigación empre- de las escuelas. Aquellos que rechazan o son rechazados por este cálculo sin-
sarial quería encontrar soluciones técnicas a problemas de producción inme- gular de valores, se sitúan una vez más a través de los programas y la orien-
diatos, la organización y el control de la producción de conocimiento eran esen- tación interna de la escuela, en una trayectoria que permita conseguir qué pos-
teriormente realicen trabajo adicional en forma de servicio y /o de trabajo ma-
ciales si uno quería «anticipar las tendencias inventoras y elaborar evidencias
nual.33 El hecho de que la cultura, la lengua y los valores de los grupos domi-
ypara abrir el camino del progreso técnico y la expansión económica.29 El control
nantes se utilicen en la enseñanza básica en la escuela, posibilita que los niños
; de aspectos amplios del conocimiento: técnico y científico, se llevó a cabo a pobres y de las minorías étnicas se; sitúen en el trabajo manual. Éste proceso
través de monopolios y de la organización y reorganización de la vida univer- no es tan fácil como parece. Los estudiantes no necesariamente se resignan
sitaria (especialmente de sus currículums). Además, como Noble vuelve a ante estas condiciones, un aspecto sobre el que insistiré en mi discusión sobre
demostrar, la industria y las ideologías que se elaboraron desempeñaron y las escuelas y la cultura de los estudiantes en éstas, en el capítulo 4.
desempeñan un papel fundamental en la determinación (es decir, en la fijación De nuevo señalo cómo funciona esto en los dos aspectos de la producción
de límites estructurales) de los tipos de currículums y prácticas pedagógicas de las escuelas en su labor de generación de agentes para cubrir las necesidades
consideradas apropiadas para gran parte de la actividad en la universidad y de la división social del trabajo. Por un lado aquellos individuos que no «pa-
en las escuelas técnicas. Dada la crisis económica que padecemos, se podría rece» que contribuyan a la maximización del conocimiento técnico-administra-
esperar también una influencia aún mayor de los intereses del capital en el tivo, son clasificados como marginales y son ordenados según normas y valores
futuro próximo. debidamente diferenciados. Por otra parte, se producen «expertos» que cum-
Respecto a un punto era muy eficaz utilizar las universidades para generar plen una función ideológica. En palabras de Wright «los expertos de las dife-
rentes clases en todas las fases del proceso productivo, ayudan a legitimar la
y conservar el conocimiento basado en la investigación teórica y aplicada. El
subordinación del trabajo al capital, haciendo que parezca natural que los tra-
costeuy^ el riesgo j l e producir personal entrenado para trabajar en la industria'
bajadores sean incapaces de organizar la producción por sí mismos». En resu-
y en la producción de investigación de la que depende la investigación científica
empresarial, está en gran medida situado en el sector público.30 Esto explica en 31. Jerome Karabel, «Community Colleges and Social Stratification», Harvard Educa-
parte por qué los currículums ocultos de la escuela — el conocimiento adecua- tional Review XLI1 (noviembre 1972), 521-562.
do en las aulas— parecen organizarse con proyección universitaria. Es decir, 32. Véase Nicos Poulantzas, Classes in Contemporary Capitalistn (Londres, New Left
Books, 1975), pág. 238.
33. Para una investigación sobre cómo funcionan estos programas internos, véase Ja-
28. Noble, America By Design, pág. 6. mes Rosenbaum, Making Inequality (Nueva York, John Wiley, 1976).
29. Ibíd., pág. 95.
30. Ibíd., págs. 128, 147.
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66 | La acomodación de la cultura
El papel del Estado | 67

men, a causa de la enorme división entre trabajo intelectual y manual, última- En cualquier caso, ya señalé en la Introducción que para entender estas
mente los trabajadores son excluidos del conocimiento necesario para compren- conexiones tan complejas tendríamos que ver no sólo las relaciones entre cono-
der y orientar aspectos fundamentales del proceso productivo.34 La acumula- cimiento, segregación y reproducción económica y cultural, sino también ten-
ción y el control de conocimientos técnicos están ligados estrechamente a la dríamos que empezar a luchar contra el poder del Estado. Y esto es a lo que
segregación, que como hemos visto es fundamental en la acumulación y el con- iremos ahora.
trol del capital económico.
Esta relación entre acumulación de capital cultural y económico, significa
que no es esencial que todo el mundo tenga conocimientos técnicos sofisticados El papel del Estado
para poder hablar. Puesto que el conocimiento es aprovechable, la escuela es
relativamente eficaz en este aspecto de su función reproductora. Dado que las En esta investigación comparativa entre el poder del Estado y sus meca-
condiciones de maximización de la producción del conocimiento técnjco-admi- nismos, Goran Therborn ha argumentado recientemente que el aparato estatal,
nistrativo se cumplen, y los estudiantes responden o rechazan gran parte de los en su verdadero funcionamiento y organización, se puede percibir como una
mensajes escolares según su clase (raza y sexo), la escuela puede utilizar este relación expresiva de un dominio clasista.36 Este no es un punto insignificante
conocimiento como un complejo filtro en la clasificación de estudiantes según en el argumento que defiendo, desde el momento en que el papel del Estado
sn puesto en un mercado jerárquico. Las raíces están unidas a los resultados (con la escuela como arma esenciaj de él) se va haciendo cada vez más nece-
(aunque no mediante cualquier proceso mecánico, puesto que también hay sario para comprender lo que hace la escuela.
movilidad individual). Puesto que cada vez es más difícil para las sociedades garantizar un flujo
Todo esto hay que situarlo en el proceso de acumulación. Las reservas de de conocimiento técnico y personas técnicamente especializadas y semiespecia-
capital en una economía se generan para tiempos de crisis. ParáTógrarlo son lizados, el entramado educativo del Estado, a través de los planes de estudio,
precisos dosjtipos ele reservas: í) reserva de trabajadores, que puedan encajar estableciendo y ensayando prioridades y políticas, adquiere una responsabili-
en determinadas posiciones, y 2) capital cultural, formas de conocimiento que dad grande. El Estado, en Estados Unidos, ha sido dirigido desde los años
se puedan utilizar para crear fórmulas de producción nuevas, para patentar treinta por políticas distribütivas de algunos de los recursos que la economía ha
monopolios, estimular necesidades y mercados y para la división y el control producido, pero vá entrando cada vez más en políticas productivas. Esto es es-
del trabajo. Se podría decir, por tanto, que el conocimiento técnico funciona a pecialmente cierto en la economía cuando el Estado regula, controla, subven-
través de las escuelas como una reserva de conocimiento, dér misrno modo ciona con intereses .especiales, patrocina investigaciones y proporciona apoyo
que una economía precisa una reserva de fuerza de trabajo. Ambas reservas monetario para la producción de bienes «necesarios», a menudo directamente
desempeñarán un papel importante en una crisis económica. relacionados con la industria armamentista. Actúa nacional e internacionalmen-
Me doy cuenta de que esto es complicado. De todas formas el eje central te como una fuerza «garantizando» ayudas con las que contribuir a la producti-
vidad económica.37
de esta parte de mi análisis se basa en una óptica estructural. Aunque el con-
tenido del conocimiento técnico no es necesariamente ideológico, los usos que A diferencia de los períodos inmediatamente anteriores, como en la segunda
guerra mundial, cuando el Estado intervenía en la economía para lograr unos
tiene en las economías industriales y el modo de funcionamiento en láFescue-
objetivos concretos, la intervención estatal ha crecido tan vertiginosamente que
las y a través de ellas, están «fijados» por los modelos existentes. E s decir, una
dominación, el uso y la acumulación de conocimiento técnico pone límites a
36. Goran Therborn, Wbat Does The Rulirtg Class Do Wben It Rules? (Londres,
la forma en que se manifestará en nuestra sociedad, y en último término los New Left Books, 1978), pág. 11.
tipos de conódmieñto y las personas consideradas legítimas en la escuela de 37. Wright, Class, Crisis and the State, pág. 162. Esto no significa que el Estado y la
las sociedades capitalistas.35 industria necesariamente tengan éxito en la regulación de estos aspectos diversos de la pro-
ducción y la economía. Como he señalado, se va haciendo más evidente que el Estado debe
34. Wright, Class, Crisis and the State, pág. 38. desempeñar diversas funciones, no sólo el creciente papel activo ya mencionado de estimular
35. Erik Olin Wright delimita seis modos de determinación, incluyendo las que yo la acumulación, algunos1de los cuales pueden entrar en mutua contradicción. Para intere-
estoy indicando aquí (determinación y selección estructural); Estas incluyen la limitación santes discusiones sobre las funciones variadas que desempeña el Estado, véase Claus Offe
estructural, la selección, la reproducción/no reproducción, los límites de la compatibilidad y Volker Ronge, «Theses on the Theory of the State», New Germán Critique VI (otoño
fundonal, la transformación y la mediación. Véase Wright, Class, Crisis and the State, págs. 1975), 137-147, James O’Connor, The Fiscal Crisis of the State (Nueva York, St Martin’s
15-23. Volveré sobre este punto en el capítulo 3. Otros intereses de status grupal también Press, 1973), y Roger Dale, «The Politicization of School Déviance», en Schools, Pupils and
entran aquí, desde luego. Para un interesante debate sobre esto, véase Randall Collins, The Oeviance, Len Barton y Roland Meighan, eds. (Driffield, Inglaterra, Nafferton Books, 1979).
Credential Society (Nueva York, Academic Press, 1979).

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FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA Construyendo Educac c ión Popular
Construyendo Educación Popular Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
68 | La acomodación de la cultura
El papel del Estado | 69
es ya parte esencial de todos los países capitalistas desarrollados. Aunque los
diferentes países diferirán en la forma de intervención: nacionalización de sorbiendo gran parte de esta población «sobrante» para el empleo público.
ciertas industrias en Francia e Italia, gasto público masivo en los Estados Uni- Para lograrlo, se puede obséi^áí la" siguiente máxima: socialización de los cos-
dos, no cabe duda de la expansión de tal intervención.38 Esta suele consistir tes y privatización de los beneficios,43 Tenemos aquí funcionando un modelo
básicamente en una serie de métodos. Primero, el Estado financia capital direc- clásico. Muchas inversiones de «capital humano» y desarrollo de los recursos
tamente, mediante medidas fiscales como créditos y préstamos e, indirectamen- son imprescindibles para la industria, pero, como señalé anteriormente, son
te, proporcionando energía, transporte, etc. Una segunda forma, y fundamental muy caras. El Estado se hará'cárgp del elevado coste inicial de la investiga-
ción y el desarrollo básicos. Luego «transferirá» los resultados al «sector pri-
para mis argumentos, incluye el papel del Estado en la asunción de los costes
vado» una vez que se han convertido ;en beneficios.'*4 El papel del Estado en
sociales del capital privado. E s decir, socializa los costes de cosas tales como
la acumulación de capital es muy claro en su subvención a la producción del
investigación científica y educación^ así como la orientación del pódér laboral. conocimiento técnico-administrativo,.
D e este modo, aun cuando estos gastos tengan — sobre todo al principio— el El énfasis sobre tal conocimiento tiene importancia por sus consecuencias
objetivo de aumentar la rentabilidad y la productividad de la industria, los para la legitimación de las necesidades del Estado, así como para las necesi-
costes «repercuten» en todos nosotros. Además, aunque los beneficios que acu- dades de acumulación de la esfera económica. Con el poder creciente áe la
mule el capital sean desproporcionaos, los gastos los asume el grueso de la nueva pequeña burguesía en el sistema económico y cultural, el enfoque del
población trabajadora a través del Estado. La industria puede aumentar su conocimiento técnico-administrativo hace posible que la escuela haga dos cosas.
aportación de conocimiento técnico-administrativo sin que los capitalistas in- Aumenta su propia legitimidad a los ojos de este sectór dé clase tan impor-
dividuales tengan que incrementar sus propios gastos para investigación tecno- tante, y, exactamente igual de importante, hace posible que este mismo grupo
lógica.39 utilice el sistema educativo para reproducirse.45 Directivos de nivel medio, em-
Hay otras funciones de la intervención estatal, desde luego. La contribu- pleados semiautónomós, técnicos, ingenieros, contables, empleados públicos,
ción del Estado a la expansión de salidas para la venta de bienes, su apoyo a etc., pueden ver la escuela positivamente (lo que en un momento de gran des-
un inmenso sistema armamentista aquí y en el exterior, y su absorción de confianza en nuestras instituciones básicas no es despreciable) y utilizarla para
trabajadores «sobrantes» por el aumento del número de sirvientes civiles asa- la reproducción de sus propias credenciales y posturas, y dar prioridad al em-
pleo de ellos en el Estado, así como en la industria.44
lariados, todo ello proporciona servicios fundamentales a la economía.40 Por
Deben tenerse en cuenta, pues, las necesidades específicas de la maquinaria
último, el Estado desempeña un papel que se ha llamado «la reproducción de
estatal. La escuela no sólo responde a las «necesidades del capital», sino tam-
las relaciones sociales» y la organización de la división sqcial del trabajo. Ade- bién protege su propia legitimidad ante sus otros clientes. En este caso (aun-
más, las leyes y reglamentación en educación, salud, medios de comunicación, que ño necesariamente en todos los demás), hay una coincidencia específica
familia, relaciones de propiedad, etc., tienden a reproducir los modos de rela- de intereses de gran parte de la nueva pequeña burguesía en su propia movi-
ción social y contractual que el capital precisa,41 aunque también pueden esti- lidad. Por consiguiente, de tal coincidencia surgen tipos concretos de inter-
mularlos las necesidades concretas del Estado mismo, desde luego. vención.
Cada uno de estos modos de intervención estatal se ha ido desarrollando Los efectos de estos intereses sobre la acumulación de capital y la legiti-
por la continuidad, y ahora empeoramiento, de la crisis de acumulación de capi-
tal. Para tratarlo, el Estado ha desarrollado y seguirá haciéndolo, estrategias 43. Ibld., pág. 130.
para intentar acabar con la crisis que «el proceso de producción global, de re- 44. Ibíd., pág. 125. Pot otra parte, podemos reconocer la existencia de un «socialismo
limón», en el que el Estado se hace cargo de las industrias que están fallando y absorbe
producción de circulación y control de capital, las comodidades, los recursos los costes. El hecho de que las industrias nacionalizadas estén casi siempre en situación de
y el trabajo» sufre.42 pobreza cuando son absorbidas, significa un alto grado de fallo y una baja calidad en cuan-
En resumen, pues, está claro que el Estado »e ha convertido en el verda- to a servicios y productos. Esto es utilizado después para argumentar en contra del socia-
lismo en general. Evidentemente, este es un proceso de razonamiento en espiral.
dero centro de nuestra economía apoyando la acumulación de capital, propor-
45. Véase Basii Bemstein, Class, Codes and Control, voi. 3 (Londres, Routledge and
cionando servicios, creando nuevos mercados y protegiendo los antiguos, y ab- Kegan Paul, 1977):
46. Randall Collins y su argumentación del mercado credencial es importante. Véase
38. Castells, The Economic Crisis and American Society, pág. 69. Collins, The Credential Society. Para una discusión de dónde se sitúa este grupo dentro
39. Ibíd., pág. 70. e la estructura de dase, véase Pat Walker, ed., Between Labor and Capital (Boston, South
40. Ibíd., págs. 70-71. tnd Press, 1979).
41. Ibíd., pág. 71.
42. Ibíd., pág. 104.
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70 | La acomodación de la cultura
El papel del Estado | 71
mación, y las ideologías fomentadas por ellas, son visibles tanto en la educa-
ción en general como en su función «reproductora» específica. Como la econo- Este mismo modelo — el Estado interviene para apoyar la legitimación y
mía, los ejemplos de este modelo de intervención se van haciendo cada vez la producción, la acumulación, y para aliviar los efectos negativos de la «dis-
más evidentes. Incluyen el énfasis sobre la educación competitiva, los sistemas tribución errónea»— en el que los beneficios revierten desproporcionadamente
empresariales, la educación universitaria, el futurismo (palabra clave, a menu- a aquellos que controlan la acumulación de capital económico y cultural, se
do, para la planificación de «potencial humano»), la base cada vez raásJmpor- puede encontrar en la educación. El Estado también actuará para solucionar las
tante sobre las matemáticas y el desarrollo de currículums científicos (enfren- consecuencias negativas que se hayan producido, aunque sólo sea para mante-
tados a las artes), programas nacionales de tests, facultades e institutos téc- ner su propia legitimidad. Definiendo grandes grupos de niños como desviados
nicos, etc. Todo esto y más enuncia el papel’ ’dé'.k''Mtervea(^ii$n.^§{atfll — a (aprendizaje lento, problemas de retentiva, problemas de disciplina, etc.) y
veces encubierto y otras muy claro— en la enseñanza, para intentar elevar al dando un apoyo económico y legislativo a profesores especiales y para «diag-
nósticos» y «tratamiento», el Estado creará grandes proyectos de readaptación.
máximo la producción de agentes y.de conocimiento básico"para una economía
Aunque éstos parezcan neutros, útiles y tendentes a aumentar; la movilidad, de:
injusta.'*7
hecho obviarán el debate sobre el papel de la enseñanza en la reproducción del
Estos datos sobre la esfera económica y la educación pueden ser aún más
conocimiento y las personas que la sociedad «precisa». Hará ésto en parte defi-
claros si observamos de cerca la economía (interna) americana. Donde existe
niendo las causas últimas de tal desviación en los niños y su cultura, y no en
mala distribución de los bienes y los recursos, originados por el funcionamien-
la pobreza, los conflictos y diferencias generadas por las jerarquías culturales.
to del «mercado», el Estado ha intervenido para distribuir los recursos a los
Esto se nos ocultará por medio del convencimiento de que las escuelas están
que no alcanzan un nivel mínimo. Además, como el desempleo elevado se en primer lugar organizadas como agencias de distribución, en lugar de, al
genera en tiempos de crisis, depresión y recesión de una forma espontánea, el menos en parte, como importantes agencias en el proceso de acumulación.
Estado aumenta los fondos para subsidios de desempleo. Aunque la asistencia Por tanto, al igual que en las relaciones económicas cotidianas donde uno
sanitaria por la Seguridad Social, no sea responsable de la gran proporción de de los mejores resultados del trabajo de gran parte de la fuerza de trabajo es
pobreza y desamparo, el Estado comienza a intervenir en ello. Cuando los aumentar la acumulación y el control del capital económico por medio de una
fondos de pensiones se devalúan por la inflación y la crisis de la economía, el pequeña parte de población, para después mejorar los efectos negativos de esto
Estado interviene para garanttear un nivel de ayuda. Véase que todos estos con programas sociales públicos, lo mismo podríamos decir del área cultural de
tipos de acciones, aunque aparentemente sean beneficiosas, significan dos cosas. la sociedad. E l sistema cultural de una sociedad, en especial la escuela, está
Primera, y de nuevo la más importante, es la velocidad crecieñte eñ que crece organizado de tal modo que colabora en la creación de un producto — a tra-
la intervención estatal. Segunda, cada una de estas intervenciones se diseña no vés del trabajo sobrante de su personal— que está controlado y acumulado
para desafiar las acciones del sistema económico, sino para mantener la legiti- en último término por una parte muy pequeña de la población. Aquellos gru-
m idad^e las instituciones políticas a los ojos de la población. El hecho de que pos de personas que no pueden colaborar en la maximización de su producción
las condiciones que provocan la necesidad de intervención sean generadas por son etiquetados y clasificados. Luego se convierten en receptores de cantidades
el sistema productivo de la sociedad, se cubre con la aparentemente menos cos- de dinero estatal relativamente pequeñas para remediar un problema de mala
tosa intervención (comparada con el coste económico y el compromiso estatal distribución. E s decir, la escuela está organizada para distribuir este conoci-
de colectivizar la acumulación de poder) del Estado. miento técnico. De todas formas, el reconocimiento, de la labor.de la escue-
E s fundamental comprender que el modelo de intervención no es un hecho la parece funcionar como un reconocimiento ideológico incompleto. Porque
neutral en términos de distribución de beneficios si se examina detenidamente. he mariténido que al igual que la economía está organizada para la acumulación
Como ha demostrado Vicente Navarro en su investigación sobre los efectos y no para la distribución, las escuelas están generalmente organizadas no para
de la intervención estatal en dos de estas áreas sociales — atención sanitaria e una'distribución amplia de bienes cülturales, sino para su producción y acumu-
inflación— , el modelo de beneficios generado por estos programas ha benefi- lación por parte de una clase empresarial y de la nueva pequeña burguesía.
ciado consecuentemente al 20 % de la población, a menudo a costa del res- Mis argumentos no implican necesariamente que esto se haga de una ma-
tante 80 % .48 nera consciente. Aun cuando fuera el resultado de planes de estudio y políticas
educativas globales, el conocimiento del propósito no implica una conspira-
47. Véase también la discusión sobre educación en Arthur E. Wise, Legislated Learning ción. Por otro lado, es muy difícil que sea de otro modo, dadas las disposicio-
(Berkeley, Universíty of California Press, 1979).
48. Vicente Navarro, Medicine Under Capitalisr» (Nueva‘York, Neale Watson Acade-
49. Noble, American By Design, pág. xxv.
mic Publications, 1976), pág. 91.

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FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA Construyendo Edu ucación Popular
Construyendo Educación Popular Una
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72 | La acomodación de la cultura

Lo que no explican las teorías de correspondencia | 73


nes institucionales existentes. Es el resultado de una «causalidad estructural» y
no la planificación consciente de manipulación por parte de unos pocos em- escuela directamente con las necesidades de una economía empresarial, no pue-
presarios. den dar cuenta en profundidad de la naturaleza del terreno educativo en la
No estoy abogando por una forma de determinismo tecnológico, donde to- esfera política, su autonomía relativa, su historia interna o la diversidad de
das las fuerzas del conocimiento técnico extraigan todo lo que es bueno y ver- la institución; ni puede comprender en su totalidad las prácticas y métodos
dadero en nuestras vidas. Más bien estoy diciendo que uno de los mejores actuales de los profesores, alumnos y trabajadores cuando ellos actúan en las
mecanismos a través del cual se reproduce un orden social injusto es a través aulas y en el centro de trabajo.51 A causa de la contradictoria situación en que
de la selección, organización, producción, acumulación y control de tipos con- se encuentran, las escuelas pueden «intentar» clasificar a los estudiantes, y
cretos de capital cultural. En una sociedad industrial avanzada, un elemento pueden utilizar categorías de desviación para que los estudiantes distintos pue-
significativo conlleva un tipo determinado de bienes culturales, el conocimiento dan tener formas específicas de ayuda. Nuestras instituciones educativas pueden,
técnico-administrativo. Este conocimiefíto no es cuestión de imperativos, no pues, dar un trato diferenciador a los estudiantes sobre la base del sexo,
la clase social y la raza, y ayudar a reproducir la división del trabajo, como
saquemos las cosas de quicio. Más bien se trata simplemente de definir lo
han mantenido Bowles y Gintis. De todas formas, no es un proceso mecá-
posible, no lo necesario. Los imperativos no están determinados por lo que
nico en el que «las presiones externas» de una economía o el Estado mol-
se puede hacer, sino por las decisiones ideológicas y sociales relacionadas con deen a los estudiantes y las escuelas dentro de ellas, con vista a los procesos
lo que se debe hacer.50 Este «debe» sólo puede entenderse situando institucio- implicados en la acumulación de capital económico y cultural.
nes como la escuela, organizada en parte para producir este tipo de producto Como vetemos después, parte del proceso de autoselección y selección
cultural, en el contexto de disposiciones sociales que determinan los usos a institucional está todavía en marcha. Una provisión jerarquizada de trabaja-
que se destinan los productos. dores distintos surge debido a que algunos de los estudiantes definen la escuela
Este es de hecho un proceso contradictorio, en el que a veces la escuela como desviada, no ajustada a sus expectativas culturales y económicas. De este
se encuentra atrapada sin salida. Por úna parte, debe colaborar en la acumu- modo, la escuela puede comprometerse en la producción de agentes y en la
lación, produciendo agentes para un mercado laboral jerárquico, y un capital maximización del conocimiento técnico. Además, tanto la creación de agentes
cultural de conocimiento técnico-administrativo. Por ^ tra parte,'nuestras ins- como la de productos culturales, pueden tratarse en el mismo momento histó-
tituciones educativas deben legitimar ideologías de igualdad y movilidad social, rico. Al mismo tiempo, la escuela puede actuar como legitimadora del orden
y hacer que las vean positivamente tantas clases y grupos sociales como sea po- social existente. Porque la vida cotidiana en las inescrutables aulas del sis-
sible. En momentos de crisis fiscal, esta contradicción estructural se acentúa. tema educativo «mantiene aquellos valores meritocráticos qué justifican las
recompensas discriminatorias, la separación entre “ éxitos” y “ fracasos” pro-
La necesidad de eficiencia económica e ideológica y producción estable, tiende
porcionan cotidianamente lecciones sobre la desigualdad».52 Por tanto, las prác-
a entrar en conflicto con las otras necesidades políticas. Lo que vemos es la
ticas pedagógicas y didácticas que se utilizan para organizar la jornada elf“la
escuela intentando solucionar los papeles contradictorios que debe cumplir. mayoría de las escuelas — los currículums diferentes, los ejercicios en grupo,;
los currículums ocultos— tienen gran importancia jpara posibilitar que los estu-
diantes interioricen el fallo basado en este proceso de clasificación como un
Lo que no explican las teorías de correspondencia problema individual («es culpa mía, si me hubiera esforzado un poco más»).
Para grupos grandes de estudiantes, la etiqueta de desviado que la escuela les
Me doy cuenta de que esta discusión sobre las relaciones existentes entre coloca,cuando actúan según la cultura que han vivido, llegará a convertirles en
la escuela y el entramado social ha sido muy esquemática, especialmente porque desviados. En palabras de Goffman, su trayectoria moral será tal, que vivirán
me he limitado a articular algo semejante a los principios de correspondencia, al margen de la etiqueta.53
uniendo algunos aspectos de los programas escolares, el Estado y el modeló
económico. Sin embargo, en nuestros intentos por no parecer un Boris, y eli- 51. ^Apple, «The New Sociology of Education: Analyzing Cultural and Economic Re-
minar en parte la confusión de Morris, tenemos que recordar que ninguna ex- Production», y Michael W, Apple, «Analyzing Determinations: Understanding and Evalua-
ÍS L Pr°duction of Social Outcomes in Schools», Curriculum Irtquiry X (primavera
plicación de la función de la escuela puede ser completa si se limita a tales 1980), págs. 55-76.
teorías de correspondencia. De hecho, demostraré en los dos siguientes capí- « y Halsey, «Educatiónal Research: A Review and Interpretation», pág. 25.
tulos que los principios de correspondencia que relacionan la actividad de la 53. Erving Goffman, Asylums (Nueva York, Doubleday, 1961). Véase también Ro-
«nbaum, Making Inequdity.

50. Ibíd., pág. 258.


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Construyendo Educac c ión Popular
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Una pular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
Construyendo Educación Popular
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74 ( La acomodación de la cultura
Encontrar espacios de actuación | 75

Encontrar espacios de actuación mulaciÓn, es algo que debe confrontarse con la visión de un conjunto de metáfo-
ras. Como sabemos, los artículos personifican conjuntos de relaciones entre acto-
Viendo las instituciones educativas no sólo como parte de un sistema de res y clases concretas.55 Tales metáforas pueden asumir tácitamente una valora-
distribución, sino como un sistema específico de producción, he tratado de des- ción no muy contradictoria de la enseñanza, de las clases, del conflicto y de la
cubrir algunos de los mecanismos actuales que funcionan en la escuela, para cultura. En cualquier caso, está claro que h¿ descrito sólo un aspecto de un
poder empezar a entender en profundidad la interrelación entre reproducción conjunto de luchas y disposiciones mucho más complejo y contradictorid. Es j
cultural y económica de nuestra sociedad. Se podría decir que las teorías que una descripción que debe completarse con análisis orientados históricamente
dominan cómo entendemos la selección en la escuéla^^qué se fiján en la dis- hacia la mediación y la contradicción, en palabras de Willis, sobre las penetra-
ciones y las limitaciones.56
tribüaón—' han' provocado una forma de control social relativamente .eficaz,
Por tanto, como ya he dicho, comprendo que sólo he presentado un razo-
aunque sutil.54 Ordenan nuestros pensamientos e investigan sobre las escuelas
namiento que es inadecuado en muchos sentidos. Las metáforas que he utili-
comcT si estuvieran designados como mecanismos de distribución. En cierto
zado para comenzar a desentrañar algunas de las razones estructurales que debe-
sentido, las escuelas lo son. Parecen «intentar» distribuir, o al menos propor-
rían explicar por qué existe X (en este caso como tipos concretos de escuelas
cionar, las condiciones para la generación de un currículum oculto, que se
y de discriminación) pueden llevarnos a pensar en términos excesivamente de-
diferencia a menudo en virtud de la raza, la clase, el sexo, y otro que ayude terministas. También pueden unirnos un poco más a las teorías de la «caja
a legitimar las disposiciones estructurales de las que forma parte la escuela. negra» sobre la enseñanza. De todas formas, aunque he empleado los últimos
Aun en otro sentido, en el terreno de la educación en general, el enfoque años argumentando contra aproximaciones tan económicamente mecanicistas
sobre la distribución ha provocado muchas investigaciones educativas para exa- y dé correspondencia para explicar lo que hacen las escuelas,57 eso no quiere
minar fenómenos más concretos. El plan de estudios y los investigadores sobre decir que se puedan ignorar las relaciones de las escuelas con el modo de pro-
educación en general, suelen fijarse en las técnicas empleadas por los profeso- ducción económica en el que se insertan. Unir las prácticas pedagógicas, cu-
res para la enseñanza, en los mejores diseños de planes de estudios, etc., asu- rriculares, de etiquetaje, de orientación de las escuelas hacia la acumulación y
miendo que los cambios en éstos, generarán escuelas más eficaces en la distri- el control del capital cultural y económico ajeno a ellas, aunque forzosamente
bución de la información supuestamente neutra que estas instituciones deben menos asentado en la interacción diaria en las aulas de lo que nos gustaría
enseñar. Porque, ¿acaso no es ésta la única labor del sistema educativo? (o a lo que yo estoy acostumbrado), es al menos un primer paso para una
Argumentando contra estas teorías dominantes y contra las tradiciones in- valoración más enriquecedora del papel de la escuela en nuestro nada merito-
vestigadoras y en busca de una perspectiva que vea las escuelas como aspectos crático orden social.
de un conjunto de ajustes productivos, he dicho además que el Estado asumirá Por último, no deberíamos ser totalmenté pesimistas por culpa de un aná-
un papel cada vezjnás importante, no sólo en la organización de la producción lisis como éste. De hecho, hay contradicciones que surgen directamente del
económica, sino también en la «cultural». Intervendrá activamente para garan- proceso descrito, y que debeñ y pueden explotarse. El creciente papel que
tizar la producción de tipos específicos de productos culturales (conocimiento desempeña el Estado, por ejemplo, en el proceso de producción cultural y
técnico) mediante autorizaciones, programas, instituciones y personas relacio- económico, significa qué estas intervenciones están en el terreno político y pue-
nadas con la maximización de este proceso de creación de productos.' He den convertirse en 'tóhflictós''j^lftícós7"ño''sHámehte técnicos.58 Por tanto,
establecido la hipótesis de que esto se relacionará con los cambios y las crisis pueden darnos la oportunidad de abrirnos al debate, a la acción colectiva, a
del proceso de acumulación y legitimación en (y entre) economías empresaria- una mayor educación política, etc. Esto~ unido a la clara tendencia hacia lo
les y con cambios en la estructura social. que Wright ha llamado la «proletarización» de los trabajadores del Estado, que
De todos modos, hablar del conocimiento como un tipo de capital, hablar analizaré en el capítulo 5 con más detalle, hace que las relaciones políticas entre
de la cultura como un producto, y ligar estas cosas con el problema de la acu- actores comprometidos estructuralmente sea más posible. Que el rápido creci-

55. Bertell O liman, AJienation (Nueva York, Cambridge University Press, 1971), y
54. El dato es parecido al argumento de Whitty según el cual en los primeros años se- Erik Olin Wright, Class Structure and Income Determination (Nueva York, Academic
tenta la autonomía y el profesionalismo del profesor actuaban para atenuar cualquier con- Press, 1979-)__ _
flicto entre la investigación educativa y las exigencias políticas y económicas en las escuelas. 56. PadJ^U s^)Le<»r»/»g To Labour (Lexington, D.C. Heath, 1977).
Véase Geoff Whitty, «School Examinations and the Politics of School Knowledge», en Len 57. Véase, por ejemplo, Apple, Ideology and Curriculum.
Barton y Roland Meighan (comp.), Sociological Interpretations of Schooling and Classrooms: 58. Wright, Class, Crisis and the State, pág. 237.
A Reappraisal (Driffield, Nafferton Books, 1978), pág. 131.
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Encontrar espacios de actuación | 77
76 | La acomodación de la cultura
Es justo en estos casos cuando la esfera política se convierte en un terreno
miento del intervencionismo estatal pueda proporcionar oportunidades para un de lucha, una lucha que puede, en último término, amenazar la legitimidad de
trabajo político, desde el momento en que abre al Estado a la crítica, lo ha la propia esfera política.
puesto de manifiesto Castells en sus análisis sobre algunas de las contradicciones ¿Qué programas habría que elaborar en el Estado, entonces? Si el Estado
generadas por nuestra sociedad cotidianamente. Castells describe el proceso de se sitúa en una posición vulnerable a causa de estas presiones contradictorias,
la siguiente manera: ¿sobre qué acciones concretas en la educación debería enfocarse? Como dicen
A largo plazo, la contradicción surgida de la necesidad del capital de desa- Carnoy y Shearer, es necesario detenerse en las escuelas de ingeniería, donde
rrollar las fuerzas productivas es [ ...] fundamental. Afecta a las condiciones en último término se genera gran parte del conocimiento técnico. Deben esta-
sociales de la investigación científica y a la innovación tecnológica. Ambas blecerse «centros de ingeniería democrática». Esto puede hacerse creando nue-
precisan inversiones masivas que sólo son productivas a largo plazo. Tam- vas escuelas, o a través de un trabajó político en las instituciones establecidas
bién precisan gran autonomía en la toma de decisiones, en relación con las que adiestran a los ingenieros para la industria. El debate político sobre los
necesidades de unidades concretas de capital. En otras palabras, el proceso fines y los medios de estas instituciones debe inaugurarse. E l énfasis sobre
de innovación tecnológica sólo puede ser eficaz en condiciones de produc-
ción que escapan a la lógica capitalista. Un elevado y continuo nivel de in- actitudes y valores democráticos daría una aproximación de las distintas mate-
novación sólo puede darse en una sociedad dondie la creatividad humana se rias. Al mismo tiempo, estas escuelas de ingeniería democrática podrían iniciar
vea favorecida por el tipo dé organización social y lás características del programas de educación tecnológica, como experiencias piloto, para trabajado-
proceso laboral. Precisa un sistema altamente desarrollado de educación, no res cuando se establecieran firmas con centros de trabajo más democráticos, con
sólo práctica profesional y manipulación ideológica. Requiere un creciente el fin de que estos trabajadores estuviesen educados de acuerdo con sus res-
, sector no'capitálista de servicios sociales capaces de proporcionar informa- ponsabilidades cada vez mayores.61
;> ción a los trabajadores, así como el perfeccionamiento de su iniciativa en el
¿¿proceso de producción, que contradice básicamente el modelo de autoridad Acciones semejantes son necesarias en la administración y en los negocios, j
~ en la organización de una empresa capitaUsta. Muchas de^estás fuñcrones Hay institutos para la administración democrática con funcionamiento normal,
son necésarias pará el desarrollo de lás fuerzas producüva^péró son iincom- que unen la necesidad de pericia técnica y planificación con valores cooperati- j
patiBleV^ón la lógica capitalista. Por consiguiente, sbnásumidas por el Es- vos y democráticos.62 La distribución más igualitaria de estas pericias técnicas
tado... [Por tanto], para obtener una expansión y defrtbarfasbarreras^exis- y administrativas entre los hombres y las mujeres trabajadores en despachos,
teñies en él proceso de acumulación, el capital crece, generando en propor- almacenes e industrias, es una importante tarea. También aparece la necesidad
ción creciente, un sector de actividades, reglas y aparatos que niegan su pro-
pia lógica. El capital persigue su acumulación aumentando la confianza en
de desarrollar modelos de educación laboral; aunque existen sindicatos, gru-
el Estado.59 pos de estudio, grupos feministas, el uso creativo de los medios de comunica-
ción, por ejemplo la televisión por cable, disposiciones para el trabajo rotativo,
Prosigue documentando la contradicción entre la legitimación y la acumu- grupos de trabajadores en las universidades y /o centros autoorganizados, etc.,
lación, que pueden aumentar las dificultades.
para reducir el poder ideológico de los expertos y comenzar la democratización
El capital debe desarrollar las fuerzas productivas para llevar a término su del conocimiento técmco^a3ministrativo.
acumulación. Pero las condiciones sociales precisas para el desarrollo de las Ésto es aún más importante en compañías que deseen ocuparse de la crisis
fuerzas productivas son cada vez más contradictorias con las relaciones socia-
de la acumulación cerrando industrias y/o trasladando sus instalaciones a otros
les capitalistas. Puesto que el capital dirige la sociedad, el Estado es utiliza-
do cada vez más como mecanismo para absorber, suavizar y regular las con- lugares. Para mantener sus empleos y proporcionar una base económica a sus
tradicciones que surgen en el proceso de acumulación. De todos modos, el comunidades, los trabajadores necesitarán altos niveles de destreza organiza-
Estado no es únicamente un aparato regulador capitalista. Expresa las contra- tiva y financiera, tanto como técnica para refinanciar y poner en marcha estas
dicciones de la sociedad, y debe cubrir las funciones de legitimación de los empresas y dar a sus comunidades también servicios sociales y escuelas. Su edu-
intereses dominantes y la integración de las clases dominantes en el siste- cación comenzaría ahora, antes de que la crisis sea más profunda. Esto propor-
^ ma. El crecimiento de la intervención estatal en todas las_. esferas de la vida
cionaría grandes oportunidades a estas personas para demostrar lo que son al-
i social y política para apoyar la lógica del capitalismo, socava las bases de su
legitimidad como representativa del interés general.60 - ternativas laborales a los modos de control social existentes en el centro de tra-
bajo, y proporcionaría también la posibilidad de desarrollar prácticas educativas
59. Castells, The Economic Crisis and American Society, pág. 57.
60. Ibíd., pág. 58. Puntualizo. Castells es aquí demasiado economicista, pero sus ar- 61. Martin Carnoy y Derek Shearer, Economic Democracy (White Plains, Nueva York,
gumentos son aún persuasivos. M.E. Sharpe, 1980), pág. 232.
62. Ibíd.

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78 | La acomodación de la cultura

alternativas entre los trabajadores que rompieran las prácticas autoritarias que 3 LA OTRA CARA DEL CURRICULUM OCULTO:
ahora son las que imperan. LA CULTURA VIVIDA - 1
En la escuela — en niveles inferiores al universitario— se deben experi-
mentar nuevos modelos de administración democrática. Como las técnicas de
administración que utiliza el Estado vienen cada vez más de la industria, surgi-
rán indudablemente los mismos conflictos entre producción y eficacia por un
lado y entre flexibilidad e iniciativa por otro. Esto puede servir para que gru-
pos de profesores, padres, madres, así como estudiantes, comiencen a estable-
cer formas de administración menos autoritarias y burocráticas en la escuela,
que prefigurarán las alternativas democráticas que ahora crecen lentamente en
muchos centros de trabajo y que serán menos románticas y más políticas que
las ensayadas hace ahora una década en el terreno educativo.
Por último, el hecho de que el Estado pueda perder parte de su legitimi-
dad, permite una valoración más correcta de las instituciones del Estado, por
ejemplo la escuela. Los educadores políticamente comprometidos, en lugar de
culpar a los maestros del fracasó de la educación, pueden demostrar algunas
relaciones entre formas actuales de funcionamiento de las escuelas y la repro-
ducción de la desigualdad, trabajando con padres y madres, trabajadores y Introducción
trabajadoras, ayudando así a la creación de/lazos entre maestros progresistas y
estos grupos. La posibilidad y la importancia de tales «coaliciones», es algo En el capítulo 2, concibiendo la cultura como parte de un proceso más
sobre lo que volveré más adelante. amplio de replanteamiento y acumulación, examiné las formas en que el sis-
Hay muchos Morris para los que el acertijo de lo que es la escuela debe tema educativo produce tipos concretos de conocimiento que, en ultimo térmi-
ser descifrado. Aunque, a diferencia de Morris, nosotros no podemos tener no, se acumula y utiliza en la esfera económica, y cómo su papel político, a
totalmente elaborada una valoración de lo que significa el acertijo, una cosa veces complementa y contradice e sto /Y a advertí que no debíamos, no obs-
está clara: lo que significa el acertijo no se explicará a menos que situemos tante, dar por asentado que baya siempre una correspondencia entre lo que la
las características internas de la institución y sus relaciones con agentes «ex- industria precisa en términos de capital cultural, las normas y disposiciones
ternos», dentro de un análisis más complejo de nuestro orden social. Tal aná- — la ideología— de sus trabajadores y lo que ocurre en la escuela. Aunque
lisis puede ser complicado, especialmente desde el momento en que, al menos los estudiantes sean clasificados de acuerdo con las categorías de desviación ge-
en Estados Unidos, tengamos que reenseñarnos tradiciones de izquierdas que neradas en parte por la función productiva del sistema educativo, esto no
hasta hace poco estaban terriblemente atrofiadas, tradiciones que inciden sobre significa que tengamos que aceptar obligatoriamente la idea de que «los es-
las contradicciones y las posibilidades así como sobre la reproducción. Todavía tratos últimos» de estos estudiantes tengan un plan de estudios oculto que les
nuestros más «intelectuales» sufrimientos deben compararse en todo momento prepare únicamente para ocupar y aceptar su lugar en los puestos más bajos
con el dolor de una clase diferente. Recordemos las frases de John Masefield: de la «escala económica».
De hecho, deberíamos ser cuidadosos al afirmar que las ideologías y los
Que todo el mundo salga de la cama, procesos de control que acompañan el crecimiento del conocimiento técnico-
y lavado, vestido, abrigado y alimentado
administrativo se emplean siempre adecuadamente. Demostraré en este capí-
vaya al trabajo, y vuelva á la cama de nuevo.
Créeme, Saúl, cuesta un dolor inmenso.63
tulo y en el siguiente que, debido a que la cultura también se vive, debido a
lo que'Habría de llamarse la intersección de las esferas económica y cultural,
Lo que necesitamos es un compromiso colectivo para ayudar a eliminar estas ideologías y procesos pueden no conducir a una imposición directa_de
este tipo dé dolor. control, sea en la escuela o en el centro de trabajo. Al igual que el papel de la
escuela como aparato productor y reproductor debe interpretarse teniendo en
63. Extraído de Lilian B. Rubin, Worlds of Pain (Nueva York, Basic Books, 1976), cuenta que surge de las presiones ejercidas sobre ella, también nosotros ne-
pág. ix. cesitamos darnos cuenta de que el uso y los efectos últimos del conocimiento

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Hacia la reproducción | 81

80 [ La cultura vivida - I
este programa diferenciado son muy complicadas, todavía se ve el papel fun-
técnico-administrativo en el centro de trabajo son también el resultado de damental de la escuela como la reproducción clara de la división del trabajo
contradicciones semejantes. Una vez más, la idea de que un simple proceso fuera de ella. La escuela es una institución determinada.
dé reproducción está en marcha deberá desarrollarse con más detalle y aparte. Los fenomenólogos sociales, los filósofos de la ciencia, los teóricos sociales
críticos y otros, mantienen que nuestra forma de comportarnos en el área
educativa, económica o política está en parte determinada por nuestra percep-
Hacia la reproducción ción^ de ello. Aunque este punto pueda ser tan general como relativamente
insignificante, es importante que los lazos entre percepción y acción se ten-
Las leyes físicas determinan la figura que cualquier objéto tendrá en un gan en cuenta. Hay que hacerlo sobre todo en un análisis serio de la ense-
espejo normal. La imagen se puede distorsionar por imperfecciones del cristal, ñanza que pretenda llegar a las teorías de correspondencia. Estas tienden, a
pero por lo general se ve lo que hay. La composición interna del espejo repro- «hacer» que veamos la escuela sólo en términos reproductivos. SulSgica mues-
duce el objeto exterior situado cerca de él. Este conjunto de leyes está bien tra que sólo actúa como reproductora del orden social. Tanto la forma como
para una reflexión sobre óptica, pero es cuestionable si se refiere a las escuelas. el contenido del conjunto de conocimiento escolar, así como el programa oculto
Nosotros, sobre todo muchos de los que estamos situados en el espectro polí- ayudan a crear las condiciones de reproducción cultural y económica de las
tico de izquierdas, tendemos, no obstante, a actuar como si fuese adecuado. relaciones sociales de clase.
Vemos las escuelas como un espejo de la sociedad, sobre todo en lo que res- Hay datos evidentes que apoyan esta afirmación, a la que he contribuido
pecta al plan de estudios oculto de la escuela. Una «sociedad» precisa trabaja- en cierta forma.1 De todos modos, viendo la escuela sólo en términos repro-
dores dóciles; la escuela, a través de sus relaciones sociales y de la enseñanza ductivos, como función pasiva de un orden social injusto, es difícil elaborar
encubierta, garantiza claramente la producción de tal docilidad. Los trabaja- cualquier acción educativa seria. Porque si la escuela está completamente de-
dores obedientes en el mercado laboral se reflejan en el «mercado de las ideas»,
terminada y no puede hacer nada más que reflejar las relaciones económicas
en la escuela. Como intentaré demostrar en este capítulo, tal coincidencia en
externas a ella, en la esfera educativa no se puede hacer nada. Desde luego
la imagen del espejo es demasiado simple tanto en la escuela como en el objeto
es una visión pesimista, y volveré a ella en esta discusión. Todavía queda algo
externo supuestamente reflejado, el centro de trabajo.
Los supuestos que subyacen a los más reciéntes análisis sobre progra- más que apuntar en el fondo de esta perspectiva pesimista. También es ade-
mas ocultos, pueden agruparse en torno a la teoría de correspondencia. En cuada como teoría de la relación entre instituciones sociales, escuela y otras
general, las teorías de correspondencia implican que hay características espe- fuerzas socioeconómicas poderosas. Porque el concepto de reproducción no
cíficas, rasgos de conducta, aptitudes y disposiciones que una economíáexige agota el conjunto de relaciones entre personas e instituciones. Puede ser un
a sus trabajadores. Estas necesidades económicas son tan poderosas que «de- elemento esencial; de todas formas habrá aspectos de la vida cotidiana que
terminan» lo que ocurre en otros sectores dé la sociedad, sobre todo en la pueden describirse no como reflejo de lo que necesitan las fuerzas sociales y
escuela. Además, si nos fijamos en nuestras instituciones educativas, espe- económicas, sino corno imágenes gènuinàmerite contradictorias. Por lo tanto
raríamos ^encontrar que las cosas tácitas que se enseñan a los estudiantes refle- entendiendo las escuelas únicamente como instituciones reproductivas, perde-
jen claramente la personalidad y los rasgos característicos que estos estudian- mos de vista la interacción dinámica entre educación y economía, y corremos
tes «necesitarán» después cuando se incorporen al mercado laboral. el peligro de reducir la complejidad de esta relación a una mera imitación
Una de las explicaciones más recientes de este tipo de análisis está, desde de lo que existe en la realidad.
luego, basada en Schooling in Capiialist America de Bowles y Gintis. Aquí el Para ir al fondo de la cuestión hay que pensar más claramente en el con-
programa encubierto se diferencia según la clase y la trayectoria económica en junto de instituciones, métodos y personas que pueden ser «determinadas».
perspectiva. L os" argumentos de Bowles y Gintis han llevado a gran número ¿Qué «formas de determinación» existen, que vayan encaminadas a la «mera»
de investigadores a defender que este programa oculto diferenciado se puede reproducción? Aunque sean desviaciones artificiales que podrían ayudarnos
ver en el hecho de que los estudiantes de la clase obrera aprenden puntuali-
dad, aseó, respeto a la autoridad, y otros elementos de la formación. Los estu- 1. Véase Basii Bernstein, Class, Codes and Control, voi. 3 (Londres, Routledge and
diantes de las clases más altas aprenden a tener una mente intelectual abierta, Kegan Paul, 1977). Jerome Karabel y A. H. Halsey, eds., Power and Ideológy in Education
solucionar problemas, flexibilidad, etc., aptitudes y organización que Ies harán (Nueva York, Oxford University Press, 1977), Pierre Bourdieu y Jean Gaude Passeron,
capaces de actuar como administradores y profesionales, nó como trabajado- Reproduction in Education, Society and Culture (Beverly Hills, California, Sage, 1977), Ted
res poco cualificados o no cualificados. Aunque las causas socioeconómicas de Tapper y Brian Salter, Education and tbe Politicai Order (Nueva York, Macmillan, 1978),
y Michael W. Apple, Ideology and Curriculum (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1979).

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Construye
y ndo Educación Popular FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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82 | La cultura v iv id a -I
Los currículums ocultos | 83
a ver la relación dialéctica de las instituciones en una sociedad, podemos dis-
tinguir* al^ éñ ó s~ seis tipos de Jdétérmmációh que representanlis presiones y otro cabo de la cuerda que liga la escuela a gentes externos. Me estoy refi-
contradicciones presentes en la sociedad. Estas incluyen: 1) limitaciones j;s - riendo al centro de trabajo. Uno podría describir lo que se enseña a los estu-
tructurales; 2) selección; 3) reproducción/no reproducción; 4^'límites de la diantes con suma claridad y todavía erraría en cuanto a los efectos de esta
compatibilidad' futíciónal; 5) transformación, y 6) mediación. enseñanza encubierta, si las normas o valores que organizan la vida cotidiana
Pueden' ampliarse aun más: párá qué"la éxtensión^de cualquier estructura de los trabajadores no son los mismos que aquellos por los que se rigen las
institucional, escuela o centro de trabajo, puedan variar (un ejemplo de limi- escuelas.
tación estructural); mecanismos como los modelos establecidos, apoyo econó- En el resto del capítulo, pues, quiero ofrecer el reverso de la moneda.
Quiero mostrar que la literatura sobre programas encubiertos, debido a su
mico y político, intervenciones estatales que incluyen posibles decisiones (un
modelo determinista dé socialización y a su enfoque exclusivo de la repro-
ejemplo de selección); aspectos funcionales de un conjunto de instituciones o
ducción con la exclusión de otros aspectos que pueden tener lugar, tiene ten-
relaciones, para la recreación de un modo de producción o una práctica ideo-
dencia a retratar a los trabajadores como autómatas, completamente controlados
lógica (un ejemplo de reproducción/no reproducción); qué aspectos de las por los modos de producción, los procedimientos técnico-administrativos y las
estfücturas institucionales y las prácticas culturales no son únicamente repro- formas ideológicas de nuestra sociedad. En términos más teóricos, existen
ductivas, sino genuinamente contradictorias (ejemplo de los límites de compa- agentes (con papeles sociales abstractos), pero no intexvienen. En realidad, por
tibilidad funcional); a través de qué procesos j e diseña la trayectoria y se tanto,"iás "estructuras sociales existen, los actores no.3
ayuda a configurar_Ja.interacción.entre elementos como por ejemplo la lucha Quiero afirmar algo más. Quisiera defender que tales cálculos determinis-
de clases (un ejemplo de mediación); y por último, qué acciones y luchas tas y económicos del programa oculto son en sí mismos elementos de la repro-
concretas están modificando significativamente estas instituciones y procesos ducción implícita, a nivel ideológico, de las perspectivas que se necesitan para
(un ejemplo de transformación).2 De este conjunto de relaciones que nos ayu- la legitimación de la desigualdad. Lo que quiero decir es únicamente esto. Los
den a llegar con más facilidad al reflejo de las analogías de la imagen, utilizaré análisis elaborados^^ recientemente^por teóricos y educadores de izquierdas son
dos en este capítulo: mediación y transformación para descifrar la posible reproducciones de la visión ideológica de la dominación empresarial. Viendo
complejidad asociada al plan de estudios y a la cultura ocultas vividas sin ser las escuelas como reflejos de un «mercado laboral» injusto, un mercado donde
modificadas. los trabajadores hacen únicamente lo que les han dicho, y asienten paciente-
En el capítulo 1 expuse que la literatura tradicional sobre los planes mente a las normas y relaciones autoritarias del centro de trabajo, estos análi-
sis aceptan como empíricamente correcta la ideología de la administración.
ocultos representa un enfoque claramente restringido de la socialización. La
Para desentrañar estos principios, tendremos que examinar el proceso
debilidad conceptual de esta aproximación (¿es una perspectiva unidireccional
laboral. Una buena parte de los recientes escritos sobre la relación entre los
de la socialización, un instrumento adecuado para arrojar luz sobre lo que
programas ocultos y el proceso laboral ha estado influida poderosamente por
sucede en la escuela?) hace que su continuidad sea cuestionable. Como vere- estudios como la investigación imprescindible de Harry Braverman, sobre el
jmos más ampliamente en el siguiente capítulo, es igualmente importante una crecimiento de los sistemas para asegurar el control, por la administración,
¡conclusión empírica. ¿Es correcto? ¿Interiorizan los estudiantes estas normas del proceso productivo.4
iy disposiciones sin cuestionarlas? Una forma de descubrirlo es mirando hacia Braverman pone un ejemplo de la penetración implacable de la lógica
Iatrás, comenzando por los lugares donde trabajan las personas. empresarial en la organización y el control de la actividad cotidiana en el
centro de trabajo. En esta descripción, los trabajadores son normalmente
descualificados (y desde luego algunos son «recualificados»). La cualificación
Los currículums ocultos y las normas en el centro de trabajo que tuvieron una vez — habilidad para planificar, comprender y actuar sobre
una fase de producción— la toma de ellos la administración y la guarda en un
La situación de las teorías sobre los programas encubiertos no sólo depende
de la exactitud con que perciben lo que ocurre realmente en las aulas. Hay
3. Véase Nicos Poulantzas, Classes in Contemporary Capitalism (Londres, New Left
Books, 1975), y Amy B. Bridges, «Nicos Poulant2as and the Marxist Theory of the State»,
2. Tengo una deuda con Er¡k_01in_5íright''y su discusión sobre los seis modos de Poliiics and Society IV (invierno 1974), págs. 161-190.
determinación que apunta en su Class, Crisis and the State (Londres, New Left Books, 4. Harry Braverman, Labor and Monopoly Capital (Nueva York, Monthly Review
1978), págs. 15-29. El análisis de Wright es más complejo teóricamente que el que yo he « e ss, 1974).
presentado, sobre todo en el tratamiento de los papeles que desempeñan el Estado y las
crisis económicas e ideológicas en estos procesos de. determinación.
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84 | La cultura vivida - 1

lugar controlado por ella.5 Para proseguir con la acumulación empresarial, la Los currículums ocultos | 85
planificación debe separarse de la ejecución, el trabajo intelectual del manual,
y esta separación debe institucionalizarse de modo sistemático y formal. El obedientes y trabajan duro. La relación monetaria replantea la astucia y el
ejemplo arquetípico es, desde luego, el taylorismo en sus muchas variantes. En control del trabajador.
Aunque Braverman no diga explícitamente esto, los programas ocultos de
pocas palabras, la administración planea, los trabajadores únicamente ejecutan.
la escuela han servido para prepararlos bien, porque si esto es a lo que se
Por lo tañtoVW’p ih d p i3 ^ t p ^ á d ó F p á t a el centro de trabajo debe ser «alejar
parece la lógica del control colectivo, habría que esperar que los trabajadores
la inteligencia de los empresarios de la capa obrera».6
necesitasen normas y disposiciones particulares para desenvolverse en un mer-
Este tipo de análisis es una gran contribución para la «desmitificación» de cado laboral jerárquico. Precisarán hábitos que colaboren para conseguir un
parte de las ideas sostenidas por muchos educadores, analistas políticos y otros. flujo suave y racional de producción, tendrán que dar su aprobación a la auto-
En particular, sirve para hacer surgir preguntas sobre nuestra suposición de ridad «experta». No tendrán necesidad de comprometerse colectivamente, ni
que hay una tendencia histórica hacia el aumento del grado de destreza en die tener sentido gremial^ creativo o de control.
las ocupaciones industriales en toda nuestra economía. E s igualmente acertado, De todas formas, al igual que hay un defecto en la visión meramente
como sostiene Braverman, ver la otra cara de esto. Se puede ver Ja^ expropia- productiva Hè~Ià escuela (y en relación con esta imperfección me extenderé
ción em presarial,3eia“destreza y el conocimiento, la racioñali^Íón_d.el_centro en el capítulo 4, las acciones cotidianas y la historia de las escuelas ayudan';
de trabajo y la creciente centralización del control 3d_ trabajo con _d fin de a que algunos estúdíañíes 'áctuen contra los poderosos mensajes sociales), j
que todas las decisiones importantes sean tomadas lejos del centro de pro- también puede esta visión, tan poderosamente defendida por Braverman, lle-
ducción.7 varnos a rechazar cosas parecidas que puedan ocurrir en los centros de trabajo.
TBraverman señala algo más para completar la visión. En el proceso de Acerquémonos a esto un poco más.
descualificación — o lo que podemos denominar la degradación del trabajo— , ¿Qué podemos encontrar en el taller o en la nave de una fábrica? ¿Pue-
den la lógica y las inexorables técnicas del capital reflejar las lecciones apren-
productos y trabajadores pierden poder constantemente. Aunque no es un éxito
didas, o al menos impartidas, en él programa oculto de la escuela? Aquí puede
total, desde el punto de vista del poder y de la lógica empresarial van regis-
ser útil un análisis de la separación entre planificación y ejecución. La reciente
trando más aspectos de sus vidas e instituciones, los trabajadores se convierten investigación histórica de las relaciones entre poder y trabajo, especialmente
en apéndices del proceso de producción. Finalmente, se ven enfrentados por del taylorismo, proporcionan una visión diferente de la de Braverman. Cada
los frutos del conocimiento que originalmente fue elaborado a partir del sis- vez se hace más evidente que en esta valoración se pierde de vista la respuesta
tema educativo y por los usos del taylorismo y el empresariado científico, por actual de los trabajadores a las normas y estrategias organizativas, y su capa-
las técnicas de organización de las relaciones humanas, y finalmente por la cidad de resistencia a ellas. Este aspecto general lo documenta extensamente
amenaza de la autoridad. Frente a todo esto, poco pueden hacer los trabaja- Burawoy.
dores. Atrapados en la red de la administración, son relativamente pasivos,
Una cosa es conseguir conocimiento para la administración y otra monopoli-
zarlo. Braverman mismo dice «...puesto que los trabajadores no han sido
5. David Montgomery, «"Wórkers" Control of Machine Production in the Nineteenth
destruidos como seres humanos, sino que simplemente se Ies utiliza en ta-
Century», Labor History X V II (otoño 1976), págs. 485-509. reas inhumanas, su inteligencia crítica y sus facultades mentales, no importa
6. Michael Burawoy, «Toward a Marxist Theory of the Labor Process: Braverman and cómo estén de muertas o mermadas, son siempre una cierta amenaza para el
Beyond», Politics and Society V l ll \un. 3-4, 1979), pág. 5, ciclostilado. Los elementos bá- capital». Más que una separación entre concepción y ejecución, hallaremos
sicos de la gestión científica eran de hecho más simples, y se podían resumir en cuatro una separación entre la concepción que tienen los trabajadores y los empre-
principios básicos. 1) Habría una planificación centralizada y un itinerario también centra- sarios del conocimiento de unos y otros. El intento de reforzar el taylorismo
lizado de cada una de las fases sucesivas de la producción. 2) Cada operación diferente sería lleva a los trabajadores a imaginar la unidad entre concepción y ejecución,
analizada sistemáticamente y descompuesta en sus componentes más simples. 3) En el de- en oposición a las reglas empresariales. Los trabajadores muestran mucha
sarrollo de su tarea, cada trabajadora) estaría sujeto(a) a una instrucción y supervisión deta- astucia al derrotar y engañar a los agentes del poder antes, durante y después
llada. 3) El pago de los salarios estaría cuidadosamente diseñado para hacer que los tra- de «la apropiación del conocimiento». En cualquier tienda hay formas «ofi-
bajadores hagan lo que los supervisores y los proyectistas centralizados les pedían que ciales» o «aprobadas por el empresario» para desarrollar tareas y también
hicieran. Véase David Montgomery, Workers' Control in America (Nueva York, Cambridge existe el saber inventado por los trabajadores como respuesta a cualquier
Unlversity Press, 1979), pág. 114. Para una visión más detallada de la relación personal ofensiva patronal.8
de Taylor con la gestión científica, véase Daniel Nelson, Frederick W. Taylor and Scientific
Management (Madison, University of Wisconsin Press, 1980). 8. Ibíd., págs. 33-34.
7. Burawoy, «Toward a Marxist Theory of Labor Process», 89.
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Los currículums ocultos | 87


En síntesis, estudio tras estudio se ha confirmado que gran parte de los
trabajadores adultos han podido continuar reuniendo las normas de produc-
tar la producción de trabajo en el mismo tiempo— , las resistencias de los tra-
ción informales, y han mantenido su capacidad de «desafío» hacia el super- bajadores a menudo tomaban la forma de autoorganización continua, oculta,
visor y el «experto».9 De hecho uno de los resultados más importantes en en grupos de trabajo.13 Estos servían para reforzar sus sistemas informales de
los intentos de separar radicalmente ejecución y concepción es poner el énfasis control y prevenir una posterior explotación económica.
en que la sumisión del trabajador y la obediencia al patrono en la consecución Durante las crisis económicas, cosas similares a éstas fueron las más des-
de los fines de la producción empresarial era justamente lo contrario de lo tacadas. En tiempos de dificultad económica, cuando se veía la perspectiva
que los empresarios pretendían. Más que crear una fuerza de trabajo sumisa, del desempleo, muchos trabajadores entonces frenaban su ritmo. Trabajado-
se promovería con frecuencia la resistencia, el conflicto y la lucha. Se avivaba res organizados y no organizados encontraron formas de proteger a los trabaja-
la acción colectiva de los trabajadores en el área de la producción, y a menudo dores antiguos que no serían capaces de mantener el ritmo generalizado del tra-
se socavaba el control patronal y las normas «necesarias en el centro de bajo, y se comprometieron en otra acción para mantener el control y los puestos
trabajo».10 de trabajo.14 Son ejemplos históricos; aunque debemos ser muy cautos al
creer que son únicamente de interés histórico. Es más, el control de la pro-
Estas formas de resistencia tienen, como ya sabemos, una historia extraor-
ducción por los trabajadores no era algo que existía y luego ^ejaba de existir
dinariamente larga. Que hubo una lucha dura y constante en la que los traba-
en un momento dado. En lugar de esto era, y es, una lucha constanté que
jadores estuvieron profundamente comprometidos con «los privilegios del ha adoptado múltiples formas.15
patrono» lo pone de manifiesto el hecho de que las primeras oleadas de huel- UiT apoyo parcial a mis conclusiones — que los trabajadores resisten a
gas en las industrias eran a menudo más tenazmente realizadas en torno a las menudo y soterradamente, que no están tan totalmente socializados para ser
directrlces dersindicato y al reconocimiento de otras huelgas en sintonía con operarios obedientes como afirman las teorías de la correspondencia— pueden
trabajadores'que tüvieran las mismas reivindicaciones. Las derrotas más duras hallarse en la literatura sobre el control burocrático. Esto se resume en una
fueron estas huelgas. Las huelgas por cuestiones salariales tuvieron general- reciente investigación sobre el crecimiento de los mecanismos burocráticos en
mente'éxito,11 con lo cual vamos al fondo de la razón por la cual los sindi- el centro de trabajo de Daniel Clawson. El afirma, tras pasar revista a la inves-
catos adquirieron un estilo cada vez más economista. tigación sobre el tema, que el rápido crecimiento de los controles burocráticos
Incluso las exigencias salariales escondían frecuentemente y todavía lo es prueba de la lucha de los trabajadores de cuello azul y blanco.* Porque si
hacen, una cólera disimulada contra los métodos patronales. En las famosas todos los trabajadores hubieran de contabilizarse como obedientes y respe-
huelgas de los trabajadores en industrias armamentistas (cuando empezó a tuosos de la autoridad, si hubieran de seguir trabajando tan duro como pu- \
dieran, si no «hubieran de utilizar materiales que les pertenecieran a ellos», y r1
introducirse el taylorismo, el objetivo parecía ser las escalas salariales de
si siempre hubieran de hacer lo que el patrono quisiera que hiciesen, el enor-
los obreros que cobraban 38 o 90 centavos a la hora, dependiendo de la
me coste de la vigilancia burocrática y jerárquica no tendría con qué pagarse.16 ;
cualificación del trabajo. De todas formas estos maquinistas pedían un nivel Así, hay un peligro que se cierne sobre esta perspectiva; está repetida-
salarial para todos ellos; esto era un desafío indirecto para las prácticas de mente comprobado por otros investigadores. Por ejemplo, un cierto número
clasificación, incluido «el derecho» del poder a dividir el trabajo y a menudo de escritores dicen que no sólo es la creciente burocratización del centro de
fijar clasificaciones nuevas y arbitrarias que se apartaran del control de los trabajo una respuesta a los intentos de trabajadores de hacerse con algún
trabajadores.12 instrumento de control, sino que el control burocrático a menudo ha gene-
Incluso trabajadores no cualificados lucharon tanto por el salarió como rado en sí mismo más conflicto todavía. Richard Edwards lo describe mejor.
por el control. Realmente es difícil separar ambos, i n c l u s o ánálítlcarnente.
Cuando la empresa se comprometía en «soluciones rápidas» o utilizaba lo que 14. Ibíd., págs. 143-151.
parecía ser autoridad arbitraria para incrementar el ritmo de trabajo — aumen- 15. Ibíd., pág. 10.
* Alusión al típico color azul del cuello en las camisas dé trabajó o monos en.con-
traste con ercuello Bláncó de lás camisas en 'el trabajo burocrátjco o de oficina. [T.]
9. Ibíd., pág. 34. 16. Daniel Clawson, «Class Struggle and the Rise of Bureaucracy», tesis doctoral no
10. Ibíd. Véase también el análisis del «fracaso» del taylorismo en David Noble, Publicada, Universidad del Estado de Nueva York, Stony Brook, 1978. La relación entre
America By Design (Nueva York, Alfred A. Knopf, 1977). crecimiento del poder burocrático y el control del trabajo también está reflejado en el
11. David Montgomery, Workers1 Control in America (Nueva York, Cambridge Uni- estudio de Clawson. Véase también Richard Edwards, Contesied Terrain (Nueva York, Ba-
versity Press, 1979), pág. 24. sic Books, 1979).
12. Ibíd., pág. 103. Véase también Noble, America By Design:
13. Ibíd., pág. 104.
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Por consiguiente, el control burocrático provocó entre los trabajadores nor- Los currículums ocultos ) 89
teamericanos un gran descontento, insatisfacción, resentimiento, frustración
y aburrimiento de su trabajo. No necesitamos citar aquí los múltiples estu- estas investigaciones recientes sobre la marcha actual del proceso laboral son
dios que miden la alienación: el famoso informe Work in America lo ha he- ciertas, esta supuesta correspondencia sólo puede describir parcialmente lo que
cho. Argumentaba, por ejemplo, que el mejor indicador de la satisfacción se experimenta en el trabajo. Tendremos que entrar en ello con más detalle.
o insatisfacción laboral es la respuesta de un trabajador a la pregunta: «¿Qué Si queremos entender la vida actual de los trabajadores en muchos niveles
tipo de trabajo te gustaría tener si pudieras empezar de nuevo?» Una gran del «área ocupácional», un factor importante es lo que se ha dado en llamar
parte de los trabajadores tanto de cuello blanco como azul —y una gran par- la cultura obrera. No es visible fácilmente para el no iniciado, y como los
te de ellos hacía horas extras— señalaban que elegirían un trabajo distin- estudios sobre los programas de estudios ocultos, requiere vivir dentro de
, to al que tenían. Este resultado está en consonancia con una gran parte de ello para llegar a comprender su organización y sus sutilezas. De todos modos,
; la literatura sobre el tema. La creciente insatisfacción y alienación entre los aun con su carácter sutil, prácticas informales y variantes evidentes, se puede
! trabajadores, provocada por su gran seguridad en el empleo, y las expecta- definir genéricamente como «una esfera de acción sobre el trabajo, relativa-
í tivas de seguir empleado en una empresa, crean problemas directamente a mente autónoma», un reino de v d o r e s x ^ ^ P informales, consuetudinarios,
i los patronos (algunos veían reducirse ostensiblemente la productividad).17 que median entre la estructura formal del centro de trabajo y distancia a los
trabajadores dé su impacto.21 Én resumen, la cultura del trabajo como «esfera
Este conflicto ha obligado a los trabajadores a introducir planes para de acción relativamente autónoma», no tiene por qué ser únicamente un modo
conseguir el enriquecimiento del empleo, aumento dél mismo empleo, auto- de reproducción. Constituye un mundo de acción que proporciona en parte la
determinación del trabajador y del empresario, etc. Aunque no podemos olvi- fuerza y la posibilidad de actividad transformadora.
dar que estos planes pueden amenazar en último término el control de los Esta cultura„del trabajo proporciona un campo para el desarrollo de normas
empleados sobre el centro de trabajo. Hasta ahora, como Edwards sostiene, alternativas, que son un poco más ricas que aquellas que bosquejaron los
teóricos de la correspondencia. Estas normas proporcionan un espado para la
«el problema es que un poco nunca es suficiente. Al igual que un poco de
resistencia del trabajador, un control al menos parcial de las destrezas, del
seguridad en el empleo conduce a demandar salarios que garanticen la vida, ritmo, dél cóhociíniénto y de la c6láíioracÍón, en lügar deconcluir lafragmen-
también un poco de control sobre las decisiones en el centro de trabajo hace tación de las tareas y un cierto grado de autonomía del empresario.
surgir la exigencia de una democracia industrial».18 Con una investigación más a fondò, vemos ciertas normas que impregnan
Como nos recuerda David Montgomery, la historia del aumento del control el centro de trabajo en muchas industrias, normas que se dan más como una
administrativo del centro de trabajo no es sólo cuestión de imposición. Una mera ilusión de autonomía, que «se manifiestan diariamente en formas de
valoración completa debe también hacer hincapié en «las iniciativas de los interacción que reproducen la cultura del trabajo». Entre las de mayor im-
propios trabajadores, en lugar de hacerlo en las formas en que se les ha ma- pacto está la~co6peHía3n, que’ se ' ejemplifica en los acuerdos para com partir1
nipulado por parte de quienes tienen autoridad sobre ellos».19 Como él señala, el trabajo. Un'^ejemplo de esto es la práctica de los trabajadores consistente
la resistencia de los trabajadores y sus programas_articulados para el control, en apartar piezas acabadas (en el sector del metal y en el de la madera). Estas
piezas se ceden a otros trabajadores que han tenido un día duro (se ha estro-
han sido con frecuencia las causas, no sólo los efectos de una rápida evolu-
peado la máquina, no se sienten bien, etc.).22
ción y difusión de las prácticas empresariales. Incluso tales prácticas de la Ejemplos significativos que niegan la aquiescencia pasiva, la inhabilitación,
«moderna» gestión dé personal se desarrollaron como respuestas administra- la pérdida de control, se pueden encontrar en cualquier sitio. Los trabajadores/
tivas «asimilativas y represivas» a las iniciativas de los trabajadores.20 industriales, por ejemplo en fábricas de acero, han mantenido un grado signi-
¿Cómo podemos entender esto? Las teorías de la correspondencia dirían ficativo de autonomía, desarrollando y reconstruyendo una cultura «del tajo»,
que la escuela es muy práctica en la enseñanza de normas concretas que se que les permita tener un protagonismo en la producción. Incluso en industrias
experimentan lejos del centro de trabajo. Aun en el mejor de los casos, si altamente mecanizadas, la «militancia» de los trabajadores para proteger lo que
está considerado como solidaridad, está clara. La valoración de Steve Packard

17. Edwards, Contested Terrain, pág. 123. 21. Susan Porter Benson, «The Clerking Sisterhood: Rationalization and thè Work
18. Ibíd., pág. 124. Edwards distingue tres tipos de control: simple, técnico y buro- Culture of Saleswomen in American Department Stores», Radical America X II (marzo-
crático. Cada uno de éstos se acomoda a sí mismo y en parte es resultado de determinadas abril 1978), pág. 41. Recomendable.
clases de resistencia. Su análisis de estos tipos de control diverso aportará mucho a la for- 22. Stanley Aronowitz, «Marx, Bravennan and the Logic bf Capital», The Insurgent
mación de mi propia investigación en el capítulo 5. Sociologist V III (otoSo 1978), pág. 142.
19. Montgomery, Workers’ Control in America, pág. 4.
20. Ibíd.
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sobre la vida cotidiana en las fábricas de acero documenta mejor la afirma-


ción. Aquí tenemos un ejemplo. Los currículums ocultos | 91

propósito de aumentar la producción y prescindir de obreros(as). Además se


Un día un empleado de grúa blanco fue asignado a una grúa mejor, que de-
aumentaría el grado de acumulación de capital de dos formas: mayores ven-
bería haber sido para un negro. Los trabajadores negros decidieron boicotear
tas de bienes y menos salarios a los trabajadores, que serían meros «pulsa-
la producción hasta que este agravio fuera solucionado. H ubo un ligero apo-
dores de botones». Entre las tecnologías destaca como lo más importante el
yo de la mayoría de los blancos, que también consideraban que el capataz desarrollo en las últimas décadas de la robotización. Esquemáticamente, la
estaba equivocado. robotización contiene la especificación de una parte que debe producirse en
Nada funciona si las grúas no extraen y transportan acero, así que los la máquina que está rota en una representación matemática de esa parte.
negros tranquilamente pararon la fábrica por completo. Mantuvieron las grúas Estas representaciones se traducen después en una descripción matemática
en primera y trabajaron a una velocidad muy lenta. Los capataces comenza- del proceso seguido por la máquina que realizará esa parte. Esto conduce, por
ron en seguida a salir de sus despachos, a mirar alrededor, frotándose los fin, a un sistema de control en el que cientos o miles de instrucciones se con-
ojos con incredulidad. Era como si todo el lugar hubiera tomado LSD o el vierten en un código numérico leído por la máquina automáticamente. La
aire se hubiera convertido en una espesa gelatina: todo salvo los capataces robotización es, por consiguiente, una forma de separar formalmente la con-
se movía a una décima de la velocidad normal.23 cepción de la ejecución, de «burlar el papel [de los trabajadores] como fuente
de inteligencia en la producción (en teoría)» y de organizar el logro de un
Este es un primer ejemplo de cómo el control del patrón sobre los tra- control total, y consiguientemente de sus empleados.27
bajadores no es total, por no decir que ni parcial. La desconocida vida cultural El énfasis sobre «en teoría» es importante. La introducción de la robotiza-
ción no ha estado libre de incidentes. Voy a explicarlo. La resistencia mani-
de la fábrica, la capacidad de cooperación de los trabajadores, son unos con-
fiesta y encubierta fue y es muy frecuente. Las huelgas y los desempleos en el
troles importantes sobre principios de beneficio, autoridad y productividad que trabajo tampoco son raros. En la fábrica de la General Electric en Lynn, Mas-
pretenden los empresarios.24 sachusetts, la introducción de la robotización provocó una huelga que hizo que
Esta resistencia, como ya.sabemos, a menudo se ha convertido en aspectos se cerrara la fábrica durante un mes. Los trabajadores lo vieron muy claro.
totalmente ecoñomicos. Luchamos y llegamos a acuerdos sobre salarios y Como dice un operador de máquinas:
beneficios, pero no tan a menudo en cuanto al control y el poder.25 En algunas
L a introducción de la automatización significa que nuestras capacidades están
industrias, desde luego — las minas de carbón son un ejemplo— , la tradición
siendo devaluadas y en vez de tener la perspectiva de conseguir un trabajo
de la resistencia es visible hoy en día. Sin embargo, la resistencia manifiesta más interesante, ahora tenemos la perspectiva del desempleo o del empleo
y formalmente organizada (o incluso la ausencia de ella en algunos momen- hasta la muerte. Pero hay alternativas que los sindicatos pueden explorar.
tos) no es tan importante para mi argumento como el hecho de la resistencia Tenemos que dejar claro que los“ írutos del cambio técnico se pueden re-
partir: algunos para los trabajadores, no todos para los patronos, como su-
informal al control en el área de la producción.26 cede hoy en día. Debemos exigir que el operador ascienda en virtud de la
Porque por más que seamos de izquierdas, como dice Noble, con un mons- complejidad de la máquina. Así, en lugar de dividir su trabajo, el operador
truo industrial por un lado y la impotencia y la desesperación por otro, tenemos podría prepararse para programar y reparar su material, una tarea al alcance
de nuevo evidencias de lo contrario en la práctica informal. Hasta ahora, en de la mayoría de las personas de la industria.
Exigencias como ésta están en el corazón de las cláusulas empresariales
la industria del metal se han desarrollado las nuevas tecnologías con el único que existen en muchos convenios colectivos pactados. Por lo tanto, para en-
frentarse con la robotización uno tiene que luchar también con otro ingre-
23. Extraído de Aronowitz, «Marx, Braverman and the Logic of Capital», pág. 142. diente fundamental del sindicalismo empresarial: la idea de «dejar que los
Véase también Steve Packard, Steelmill Blues (San Pedro, California, Singlejack Books, empresarios se ocupen de los negocios». La introducción de [la robotización]
(1978), y Reg Theriault, Longshoring on the San Francisco Waterfront (San Pedro, Califor- equipamiento hace urgente la lucha contra tales ideas.28
nia, Singlejack Books, 1978).
24. Aronowitz, «Marx, Braverman and the Logic of Capital», pág. 143. Esto es claramente una lucha y resistencia organizadas y explícitas. Pero
25. Véase Stanley Aronowitz, False Promises (Nueva York, McGraw-Hill, 1973). ¿qué sucede con las normas informales de la cultura del trabajo en el trabajo
26. De todas formas, no deberíamos olvidar que aunque esas resistencias puedan «asi-
milarlas» la administración (y nuestros sindicatos más conservadores) esa resistencia también 27. David Noble, «Social Choice in Machine Design», inédito, 1979, pág. 11.
irá en direcciones que no amenacen la producción. Véase, por ejemplo, Michael Burawoy, 28. Ibíd., pág. 48.
«The Politics of Production and the Productión of Politics: A Comparative Analysis of
Piecework Machine Shops in the United States and Hungary», en Political Power and
Social Tbeory, en prensa. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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92 | La cultura v iv id a -I

mismo? ¿Qué ocurre allí? ¿Aceptan los trabajadores las normas de obediencia Mujeres en el trabajo | 93

a la autoridad, puntualidad, etc., cuando no hay huelga? Aunque en teoría


posteriormente cuando, por ejemplo, las trabajadoras del calzado se organiza-
bajo la robotización todo lo que puede hacer un operador de máquina es apre-
ron junto con los hombres. Aquí, al menos, las mujeres fueron muy agresivas
tar botones para poner en funcionamiento o parar la máquina, y seguir ha- en la relación con sus patronos;30
ciéndolo para cargar y descargar la máquina, esto no sucede casi nunca. Aquí Esto no «sólo» ocurría en las fábricas. Lo mismo se puede ver en áreas
el proceso laboral tampoco concuerda necesariamente con las normas que «se de trabajo que por una gran variedad de razones económicas e ideológicas han
exigen». En la fábrica, uno se encuentra frecuentemente con trabajadores querido conscientemente contratar a mujeres, como son dépendientas y tra-
comprometidos en lo que se ha dado en llamar «aceleración» o «síndrome bajo de oficina.31 Quizás el aspecto más interesante sean las últimas áreas,
del 70 % », restricción colectiva de la producción mediante la colaboración de sobre todo el trabajo en almacenes de venta.
los trabajadores para lograr la velocidad a la que se alimenta la máquina para Ejemplos de esta sutil resistencia abundan entre las vendedoras. Por ejem-
que funcione al 70-80 % de su capacidad. Uno puede encontrar trabajado- plo, cuando las instrucciones obligatorias dadas por los patronos para obli-
res que hacen correr más a la máquina para conseguir productos suficientes garlas a cumplirlas en las plantas donde se vendía, interferían con las reglas
para ayudar a los demás. Y por último, las formas más sutiles de resistencia informales establecidas por la cultura del trabajo, aquéllas se boicoteaban o
en términos de actitudes negativas y no cooperativas y de «no aceptación alteraban. Si estos directivos incluían obligaciones extra, normalmente eran
rechazadas o se luchaba contra ellas informalmente. Las vendedoras hacían
[complaciente de la autoridad». Como dicen algunos empresarios: «Cuando
un trabajo descuidado o «excéntrico» cuando ponían los nuevos escaparates.^
colocas a un tipo sobre una máquina N.C., se transforma en un torbellino...
Como grupo, ellas recuperaban el tiempo que los patronos les habían quitado
entonces, por un proceso de ósmosis, la máquina también se convierte en para los trabajos extra, prolongando unilateralmente la hora del almuerzo.;
un torbellino.»29 O, por ejemplo, rechazaban la autoridad de los patronos al ignorar intencio-
nadamente las normas del almacén.32
~-í
La contravención de normas de la cultura del trabajo iba aún más allá.
Mujeres en el trabajo Desde el momento en que el trabajo de una vendedora era público, se llevaba
a cabo en plantas bajas, muchas empleadas desarrollaron formas más inteligen-
Hasta ahora he pintado un cuadro donde los trabajadores son fundamen- tes de hacer retroceder la autoridad y el acoso al que les tenían habituadas los
talmente hombres y obreros, en mi intento de descubrir si la literatura sobre empresarios. Las vendedoras podían fácilmente desconcertar a un comprador
los planes ocultos es acertada en su visión de una correspondencia entre lo o a un jefe de. planta delante de uno de sus superiores o de un cliente im-
que supuestamente debe enseñarse a los niños de clase obrera en la escuelá portante. Posteriormente, la solidaridad contra las disposiciones empresariales
y lo que «necesitan» en su posterior participación en un mercado laboral estra- y el control fue reforzada mediante sanciones informales. Una vendedora que
transgredía la cultura obrera podía encontrar su inventario misteriosamente
tificado. ¿Y qué ocurre con las mujeres? Si los hombres trabajadores mostra-
desordenado. Sus espinillas podrían ser golpeadas por los cajones. Y como los
ron y muestran signos de compromiso colectivos, de lucha, e intentos de
jefes de planta, la transgresora podía ser ridiculizada ante dientes y empresa-
mantener el control de sus destrezas y conocimientos (aunque sea informal- rios importantes.33 Todo esto no le deja a uno con la sensadón de una inte-
mente) — y puesto que actúan contra y no reproduciendo necesariamente las riorización completa por parte de la trabajadora de los imperativos de las
normas del mercado de trabajo que se exigen— ¿podemos decir lo mismo de normas y valores impuestos por la ideología empresarial.
otros grupos de trabajadores? La resistenda y el compromiso colectivo fueron más lejos en muchas
Pese a la relativa novedad de gran parte de la investigación en torno al fábricas. La cultura obrera en los almacenes también desarrolló importantes
trabajo cotidiano de las mujeres, surgen algunos puntos sorprendentes en esta formas de control del ritmo y los medios de trabajo, formas que reflejan
literatura. Las mujeres fueron con frecuencia más eficaces para resistir a las aquellas que se pueden encontrar en mi anterior discusión sobre la vida coti-
exigencias de la producción y a las normas elaboradas por los patronos en
i las fábricas. En las industrias textiles y del calzado, «la sindicación efectiva
30. Montgomery, «" Workers" Control of Machine Production in the Nineteenth Cen-
tury», págs. 500-501.
i de las operarías tuvo probablemente un impacto radicalizador destacable sobre 31. Véase Sheila Rothman, Woman’s Proper Place (Nueva York, Basic Books, 1978),
! la organización». E l reparto, el respeto mutuo, la resistencia al control empre- y Edith Altbach, Women in America (Lexington, D.C. Heath, 1974).
sarial, todas estas normas como contrapeso llegarían a ser más importantes 32. Benson, «The Clerking Sisterhood», pág. 49.
33. Ibíd.

29. Ibíd., págs. 45-46.


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94 | La cultura vivida - 1 y no político. Pero existen formas que no son simplemente reproductivas. H a-
blando metafóricamente, el espejo reproductor padece alguna fisura interna.
diana en el lugar mismo de actividad laboral. Al igual que en la fábrica, donde
los trabajadores encontraron formas eficaces de transformación, de atenuar o
trabajar contra las exigencias de los patronos, también las dependientas desa- Contra el romanticismo
rrollaron una cultura del trabajo que podría poner límites a la producción y
amortiguar la competitividad entre los departamentos durante las rebajas.
En este capítulo, he querido exponer unos cuantos ejemplos descalifica-
Estas tácticas son adecuadamente ilustradas por la siguiente discusión.
dores para arrojar luz sobre la bondad relativa de la investigación que se está
Cada departamento tiene una idea de las ventas totales que constituyen el llevando a cabo sobre los mensajes ocultos de la escuela. He afirmado que
trabajo de un buen día. Las vendedoras utilizaban varias tácticas para man- las teorías dé correspondencia, aunque desarrollen.la complejidad, etnográfica
tener sus «libros» de venta dentro de los límites aceptables: tener de repente y estadística que se precisa para desenmascarar lo que enseña la escuela en la
libros deficitarios pondría en peligro la situación de la trabajadora frente al actualidad, dependen de la exactitud de su visión sobre el proceso laboral. El
empresario al igual que libros boyantes podrían colocarla en mala disposición
uso exclusivo de la reproducción, en cualquier caso, les lleva a aceptar la
para sus expectativas. Las dependientas individualmente eludirían a los clien-
tes hasta el último momento, cuando sus libros estuvieran en condiciones
ideología empresarial (por ejemplo, los trabajadores se guían en todo momento
óptimas, o llamarían a otras dependientas para ayudarles. Las vendedoras por la relación salarial, por la autoridad, por la planificación experta, por las
trabajaban para aproximar la cuota informal a una regularidad imprevista, normas de puntualidad y productividad) como descripción real de la realidad
saltándose las fluctuaciones de los hábitos de compra de los clientes, de una que se desarrolla fuera de la escuela. Si la metáfora de la reproducción se
forma que los empresarios nunca hubieran imaginado. Ajustaban el número
complementa con investigaciones explicativas de otras formas de determinación,
de transacciones que realizaban para compensar el tamaño de las compras;
si hacían pocas ventas grandes a primera hora del día, podían retirarse luego tales como la mediación y la transformación, entre otras; y si, realmente se
a hacer el trabajo de almacén. Durante la lenta estación veraniega o durante examina la organización y el control del proceso laboral hoy en día, uno ¡
el tiempo frío, eran más dinámicas con el pequeño grupo de clientes, mien- se encuentra un cuadro de los aspectos fundamentales, de la vida cotidiana, ;
tras en la época de mayor afluencia, ignoraban a los clientes que les pondrían distinto del que se esperaría encontrar.
su cuota por encima de donde estaba.34 Más que un proceso laboral totalmente controlado por las indicaciones
ideológicas, técnicas y administrativas de los directivos, más que las estruc-
Los directivos no eran los únicos destinatarios de estas prácticas informa-
turas rápidas y expeditivas de autoridad y las normas de puntualidad y sumi-
les. A los clientes también les tocaba una parte, y este reparto tiene sentido
sión, se ve una cultura laboral compleja. Esta proporciona importantes par-
puesto que, a diferencia de la fábrica, los almacenes no sólo incluyen la pro-
ducción de bienes, sino también «la producción de clientes». A través de celas para la resistencia obrera, la acción colectiva, el control por cuenta propia
métodos sutiles — seleccionar y elegir entre los clientes que esperan, simular del ritmo y la habilidad, y la reafirmación de la humanidad. En los ejemplos
no hacer caso a los clientes mientras hacen cuentas, o ponerse a charlar con descalificadores que doy aquí, los trabajadores y las trabajadoras parecen com-
sus compañeras, desaparecer yéndose a alguna habitación, ser descorteses, prometidos en una actividad explícita y libre que se pierde de algún modo
etc.— , las vendedoras transmitían un mensaje oculto a directivos y clientes: cuando hablamos en términos reproductivos. Estos términos nos hacen ver la
nosotras atendemos a los clientes según nuestras condiciones, y no según las escuela y el trabajo como ingenios electrónicos.36
] vuestras. Aunque seáis de una clase social superior, aquí somos superiores no- Estos son aspectos importantes,^pbrque la organización y el control del
¡ sotras, controlamos la mercancía.33 trabajo en las economías empresariales no s'e pueden entender sin referencia
Hay además otros ejemplos que podrían señalarse. Podríamos encontrar a los intentos manifiestos y velados de los trabajadores para poder resistir al
prácticas «culturales» informales parecidas en el trabajo de oficina, por ejemplo. control racionalizador de los patronos.37 Una teoría del mensaje oculto que
De todas formas, lo más importante para seguir pensando en ello es una
pierde de vista estos riesgos, pierde su vitalidad conceptual, por no decir su
cuestión: el mito — y puede ser sólo eso— de las trabajadoras pasivas. Como
exactitud empírica. ------ '
hemos visto, los hombres y las mujeres tienen cierta capacidad. Puede ser in-
formal y estar relativamente desorganizada, y puede serlo en el terreno cultural 36. He discutido los problemas de ver las instituciones como si fueran «cajas negras»
en Michael W. Apple, ed., Cultural and Economic Reproduction in Education (Londres,
34. Ibíd., pág. 50.
Routledge and Kegan Paul, 1982).
35. Ibíd., pág. 51.
37. Jeremy Brecher, «Uncoveríng the Hidden History of the American 'Workplace»,
Review of Radical Political Ecotiomics X (invierno 1978), pág. 3.

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Contra el romanticismo | 97
Castells señala el significado de la resistencia de los trabajadores en tér-
minos estructurales: taylorismo e incluso sobre los nuevos tiempos y las medidas de movilidad, así
como nuevos sistemas de control, tales como la robotización, lo corroboran.)
La principal barrera estructural en la producción y expansión capitalista es
De todos modos, señalan que lo que debería llamarse atomización o creación
la resistencia de los trabajadores a la explotación. Desde el momento en que
del individuo abstracto puede y va a seguir haciéndose.41
un aumento del nivel de beneficio es el elemento básico necesario para la
Cualquier valoración honesta debe ignorar el análisis de Braverman, esbo-
acumulación de capital, la lucha por encima del aumento relativo de trabajo
pagado y no pagado es el primer determinante del grado de explotación y, zado anteriormente. El poder ha intentado históricamente incorporar la resis-
además, el tanto por ciento de beneficio y de la rapidez y configuración del tencia y propagar su dominio en el centro de trabajo; mientras, como ya hemos
proceso de acumulación. Este es un factor históricamente solucionado. La re- visto, se puede encontrar con grados de éxito variables, está claro que muchas
sistencia del trabajo, durante los siglos, tiende a crecer, y el capital se hace técnicas empresariales desarrolladas como respuesta al conocimiento de los tra-
cada vez más capaz de absorber el mismo trabajo en términos absolutos.38 bajadores y al coniról y resistencia autónomas han sido fructíferas en dos
sentidos.
Dicho todo esto debemos, no obstante, tener cuidado de no llegar a una Primero, aunque los principios del empresariado científico no fueron muy
visión excesivamente romántica.) He hecho hincapié en el otro lado de las fructíferos — y provocaron de hecho muy a menudo más resistencia por parte
de los trabajadores— en el control de lo que ocurría en fábricas y oficinas,
normas y disposiciones qüe dirigen el centro de trabajo, normas y disposicio-
tenemos que recordar que tenían una segunda intención. Y en esta intención
nes que significan lucha, resistencia, conflicto, y aspectos de acción colectiva
el capital ha sido muy afortunado. Los procedimientos técnicos y administra-
que hagan de contrapeso a la obediencia, la sumisión, la estructura de auto-
tivos fueron desarrollados como parte de una estrategia ideológica mucho
ridad burocrática y las relaciones con los expertos que el poder aspira a im- mayor para desacreditar las prácticas laborales predominantes ante el público.
poner. Hasta ahora, aunque veamos cómo las condiciones de vida del centro Por eso, etiquetas como «jerarquización» fueron aplicadas por Taylor y otros
de trabajo interfieren en las «exigencias» ideológicas y económicas y tienen a las reglas de control laboral de la eficacia y a las disposiciones de reparto
potencial transformador, tenemos que recordar en todo momento que el del trabajo. De este modo, el público (y en último término el trabajo) podía
poder es a menudo desigual en fábricas, oficinas, tiendas y almacenes. Lá ver que era importante «liberar al trabajo de la responsabilidad ajena» desde
lucha y el conflicto existen; pero eso no significa que vayan a triunfar. El el momento en que era «inmoral dar a este trabajo, en cuanto a clase, la
éxito viene determinado por las limitaciones estructurales y los procesos de esperanza de que alguna vez podría gestionar el negocio».42 E l hecho de que
selección que se manifiestan en nuestras vidas. sólo últimamente el trabajo haya comenzado a plantear cuestione^ serias sobre
Hay factores influyentes dentro y fuera del proceso productivo, que van compartir el «trabajo de responsabilidad», señala el relativo éxito de la estra-
en contra del sentido de colectividad y que exacerban el sentido de aislamien- tegia empresarial.43
to y pasividad. La «producción en serie» en la que cadenas de montaje se- Segundo, en gran parte a través del proceso descrito en el capítulo 2, los
paran a los trabajadores en el vasto interior de las fábricas (ahora en oficinas), patronos acumularon una reserva de técnicas y conocimiento que podría utili-
es sólo un ejemplo.39 Esto va unido a las diferencias de categoría y rango en zarse cuando fuera adecuado cpntinuar la racionalización de la producción y
el lugar de trabajo para que incluso en zonas no tan abiertamente como en la la confirmación del control laboral.44
fábrica — en el hospital, por ejemplo— «haya mandatos contra la confrater-
nización entre trabajadores de distinto rango y castigos a quienes tengan 41. Sobre la creación de un individuo abstracto como forma ideológica, véase Michael
W. Apple, «Ideology and Form in Curriculum Evaluation», en George WiUis, ed., Qualita-
alguna responsabilidad en los intereses de un trato más condescendiente.40 tive Evaluation (Berkeley, McCutchan, 1978), Apple, Ideology and Curriculum, Raymond
Desde luego, no son ejemplos detallados. (Mi anterior discusión sobre el Williams, The Long Revolution (Londres, Chatto and Windus, 1961), y Steven Lukes, In-
dividualism (Oxford, Basii Blackwell, 1973).
42. Montgomery, Workers’ Control in America, pàg. 27.
38. Manuel Castells, The Economie Crisis and American Society (Princeton, Princeton 43. Véase Martin Camoy y Derek Shearer, Economie Democracy (White Plains, Nue-
University Press, 1980), pág. 48. Es importante recordar que las formas de resistencia va York, M. E. Sharpe, 1980), y David Moberg, «Work in American Culture: The Ideal
variarán con el tiempo, desde luego, dependiendo del cambio del material y de las condicio- ° f Self-Determination and thè Prospects for Socialismo, Socialist Review X (marzo-junio
nes ideológicas. 1980), pàgs. 19-56.
39. John Ehrenreich y Barbara Ehrenreich, «Work and Consciousness», en R. Baxen- 44. Véase la interesante discusión en Nelson Lichtensi’ in, «Auto Worker Militancy
dall y colab., eds., Technology, the Labor Process and thè Working Class (Nueva York, and thè Strutture of Factory Life, 1937-1955», The Journal of American History LX V II
Monthly Review Press, 1976), pág. 13. (septiembre 1980), págs. 335-353.
40. Ibíd., pág. 14.

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98 | La cultura vivida - 1

Contra el romanticismo | 99
, Entre estas técnicas, algunas ya las he mencionado: la racionalización de
i la producción (sistemas de valoración de costes, centralización y prócedimien- po y control utilizando sus máquinas para la creación de objetivos inútiles,
; tos burocráticos y de supervisión), una nueva división del trabajo (transforma- aunque a menudo complejos, denominados «caseros». O encuentran modos
ción de los trabajadores cualificados en otros menos cualificados y uniformi- de jugar juegos complicados con las máquinas. A menudo el juego y la cons-
zados, aprendizaje y conocimiento diferente para patronos y trabajadores, una trucción He objetos caseros son conocidos por la dirección, pero no interviene
¡división radical entre trabajo manual e intelectual) y diseño de tecnología puesto que mantiene a los trabajadores ocupados y relativamente contentos
i (informatización destinada a eliminar el control y el conocimiento de los tra- con el trabajo y nó amenazan la producción significativamente. Én resumen, la
bajadores, producción en cadenas de montaje donde el ritmo de la cadena resistencia de los trabajadores al control rutinario y técnico-administrativo, y
señala el ritmo de trabajo). Otras técnicas incluyen: procedimiento de contra- sus propias formas culturales provoca lo que Michael Burawoy ha denominado
tación (se les da una batería de tests a los futuros empleados, se selecciona a un escape utópico.47 El ocio es llenar el tiempo fabricando objetos inútiles; es
algunos según las condiciones económicas para pagarles menos, se excluye o la ausencia de trabajo con significado serio. La lucha en los talleres se trans-
forma, debido al proceso de producción de bienes individuales, en jugar juegos.
incluye según raza o sexo), políticas de bienestar colectivo (el entrenamiento
Aunque el juego pueda ser culturalmente creativo — y esto no puede pasar
para las relaciones humanas, unido al taylorismo, «aumenta» en momentos de
inadvertido— 7 ¿ r efecto contradictorio último puede ser la despolitización
¡expansión económica, primas, planes de pensiones y de salud a menudo pro- entre el trabajo, lo que uno produce y el proceso y control de la producción.
porcionaban «una garantía para» un mayor control empresarial y disposición Una pregunta que deberíamos hacernos es si, como yo he señalado, estas
contra la huelga), y situación del lugar de trabajo (las compañías trasladan sus prácticasjie normas de contrapeso relativamente autónomas existen realmente;
fábricas y oficinas a tierras lejanas donde se consiga mano de obra abundante ¿dónde, cuándo y cómo pueden ser "contradictorias, incluso prestando un apoyo
y más sumisa, amenazas de cierre de fábricas).45 parcial a las premisas ideológicas y económicas del control a un nivel incluso
Naturalmente puede haber más. E incluso éstas no incluyen las presiones más profundo?48 No es una pregunta fácil de responder, pero no podemos
ideológicas y económicas externas al centro de trabajo que pueden «provocar» entender el mensaje oculto o el proceso laboral sin hacérnosla.
que hombres y mujeres asuman su trabajo y su vida social como algo innato La búsqueda de una respuesta requiere, cuando menos, tomarse en serio
y natural.46 Ni incluyen tampoco la acción del Estado, cómo interviene y cola- la idea de que la esfera cultural no se puede reducir exclusivamente a la eco-
bora en el proceso de acumulación del capital, que en todo momento estable- nómica. Paul Willis remarca este punto cuando opone a la tendencia predo-
minante de la izquierda a hacer cultura — incluso los trabajadores en el propio
cerá serias trabas para la acción colectiva.
lugar de trabajo— sólo una respuesta epifenoménica o reflejo de una relación
Aún se podría decir más sobre la cultura del trabajo. Muchos de estos
económica o productiva dominante. Como él dice:
«intentos» libres para la transformación y las formas de cultura del trabajo,
pueden vehicular las presiones de la ideología empresarial y pueden volverse N o hay razón para mí en poner en una balanza «lo cultural» y «lo produc-
contra los mismos .trabajadores; esto es muy importante." tivo» o «lo real» cómo si lo anterior no tuviera un papel actualmente en las
Por ejemplo, en algunos talleres mecánicos, los trabajadores «roban» tiem- relaciones sociales que constituyen nuestra sociedad. Estoy hablando contra
la trivialización de la idea de cultura, cultura de la clase obrera y sobre todo
45. Brecher, «Uncovering the Hidden History of the'American Workplace», págs. 7-14. su campo central: los tipos de relaciones culturales/formas de lucha en el
46. La literatura sobre la creación y recreación de la hegemonía ideológica está ha- terreno de la producción. La cultura no es sólo una respuesta a la imposi-
ciéndose muy extensa y obviamente es de gran ayuda para entender este tema. Entre los ción que ciega o desbarata una «adecuada» comprensión, ni tampoco una
análisis más recientes que podrían resultar útiles para seguir con este tema están Raymond compensación, un cambio a desechar; éstos son los modelos mecanizados
Williams, Marxism and Literature (Nueva York, Oxford University Press, 1977), Ray- esencialmente reaccionarios. La formas culturales ocupan precisamente aque-
mond Williams, Televisión: Technology and Cultural Form (Nueva York, Schocken, 1975), llos espacios y potencialidades fiumanas que el capital combate para conse-
Will Wright, Sixgum and Society (Berkeley, University of California Press, 1975), R. W. guir la íévalórización* y acumulación dé aquél. Hay diferentes lógicas en la
Connell, Ruling Class, Ruling Culture (Nueva York, Cambridge University Press, 1977), experienaa’ dé la producción qué están en la propia relación del capital, en
Center for Contemporary Cultural Studies, On Ideology: Working Papers in Cultural Stu- sí y para sí mismo. Que el capital trate a los trabajadores como robots no
dies X (Birmingham, Inglaterra, University of Birmingham Centre for Contemporary Cultu- significa que lo sean. Las experiencias de la producción se elaboran, a través
ral Studies, 1977), John Brenkman, «Mass Media: From Collective Experience to the Cultu-
re of Privatization», Social Text I (invierno 1979), págs. 94-109, Stanley Aronowitz, «Film 47. Burawoy, «The Politics oí Productión and the Production of Politics».
—The Art Form of Late Capítalism», Social Text I (invierno 1979), págs. 110-129, Fredrie 48. Estoy en deuda respecto de una discusión sobre mi teoría fundamental, de Paul
wülis.
Jameson, «Reification and Utopia in Mass Culture», Social Text I (invierno 1979), págs-
130-148, y Todd Gitlin, «Television’s Screens: Hegemony in Transition», en Apple, ed.. Cul-
tural and Economic Reproduction in Education.
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100 [ La cultura vivida - 1

de la praxis de diferentes discursos culturales. Para ser sinceros, estos dis- Acción educativa | 101
cursos surgen en gran medida sobre la relación con fuerzas e instituciones ex-
ternas: familia, Estado, organizaciones obreras, etc. Es evidente que en esta educativo penetra cada vez más en el terreno político y económico como
sociedad, por ahora, las . consecuencias reales de estas formas culturales se predigo que sucederá, aumenta la posibilidad de una acción organizada de
producen _en el .modelo capitalista. Pero nada de esto puede impedirnos ver autoconcienciación.50 Incluso en lo que se refiere al trabajo informal, la cul-
las luchas, complejidades y tensiones en el escenario del trabajo, aunque rio tura laboral de los maestros (que sé que existe por experiencia personal)
siempre se las denomine de modo que se las pueda reconocer. Hay formas puede ser utilizada con fines educativos. Se puede emplear en un proceso
de praxis que surgen por la mediación humana en el centro de producción de educación política utilizando elementos de él'como” posibilidades reales de
y que a la vez, proporcionan las condiciones para las relaciones capitalistas recuperar — al menos parcialmente— el control de las condiciones del propio
penetrando parcialmente éstas relaciones y desafiándolas de distintas formas.49 trabajo, y. para clarificar las determinaciones estructurales qué limitán la
actividad pedagógica progresista.51
Pero la acción se puede llevar a cabo no sólo como un largo y lento
Acción educativa proceso por el que los profesores se den cuenta de su situación. También hay
que actuar en los currículums. Ño iré más lejos de lo que han ido otros en
Estos argumentos pueden parecer lejanos desde la realidad de la práctica su lucha por introducir elementos honestos, críticos, y a la vez sexual, racial
en el aula y desde la actividad educativa. Después de todo, el debate acadé- y económicamente progresistas en las escuelas.52 Si hay resistencia, si aunque
mico en torno a cuestiones conceptuales y a la justificación empírica que ro- sólo sea a nivel personal, encontramos mujeres y hombres en nuestros nego-
dean los planes ocultos es en parte el mismo: un debate académico sobre cios, fábricas o cualquier otro lugar, luchando por" conservar el conocimiento,
la humanidad y el orgullo, entonces la acción sobre la enseñanza puede, ser
cómo interpretamos lo que ocurre en la escuela. De todos modos además de
más importante "dé lo que pensamos. Porque los estudiantes tienen que cono-
la comparación entre lo que sucede en la escuela y su supuesto efecto sobre
cer la histoná'obrera'rica, seria, organizada en torno a las controvertidas nor-
(o en correspondencia con) lo que ocurre fuera de esta institución, hay que mas, llevadas a cabo por mujeres y hombres que han sobrevivido al currículum
entender unas cuantas cosas respecto a esta discusión. Como dije anteriormen- oculto, podría ser una estrategia eficaz para la acción educativa. Como Ray-
te, hay lazos reales entre concepción y acción. Como yo explicaba, una visión mond Williams nos recuerda, la superación de lo que se ha dado en llamar
de la afortunada degradación del trabajo, inconscientemente acepta una ideolo- la «tradición selectiva» es fundamental para la práctica de la emancipación
gía empresarial a nivel conceptual, y a nivel político puede conducir al cinismo cotidiana.53
o pesimismo, en cuanto a las posibilidades de acción en el área socioeconó- Todo lo que hemos perdido debido a esta tradición selectiva se puede ver
mica y en la escuela. O puede hacer que esperemos que suceda algún hecho parcialmente en el siguiente párrafo de Montgomery:
catastrófico de forma repentina, alterándolo todo. Tanto uno como otro pue-
No sólo los trabajadores resistieron tenazmente los esfuerzos de los patronos
den conducir a la inactividad. para introducir cronómetros e incentivos salariales, sino que también for-
Teniendo esto en cuenta, quisiera volver a la postura que esbocé al iniciar mularon con frecuencia sus propias contrapropuestas para la reorganización
este capítulo. La postura confirma que las escuelas no son más que espejos industrial. Por un lado, incluían las clasificaciones ordinarias de pago, el con-
reproductores, y por lo tanto cualquier acción en ellas está condenada al fra- trol sindical sobre la reducción de mano de obra, la jornada de 8 horas, y
caso. Si he sido correcto en el; análisis — que en casi cualquier trabajo, hay sobre todo el consentimiento de los directivos para tratar con los delegados
elegidos por los trabajadores, todas las cuestiones que afectasen el «funcio-
elementes de contradicción, de autonomía relativa con un potencial transfor-
namiento» de los trabajos. Por otro lado, los sindicatos de las minas de car-
mador— , entonces también será cierto para las escuelas. Si ignoramos esta
institución, ignoramos algo sobre lo que'volveré en el capítulo 5: que millones 50. Véase James O’Connor, The Fiscal Crisis of the State (Nueva York, St Martin’s
press, 1973), Erik Olin Wright, Class, Crisis and tbe State (Londres, New Left Books,
de personas trabajan en ellas. Debido a su situación como funcionarios del 1978), y Castells, The Economie Crisis and American Society.
Estado, sus condiciones de trabajo pueden conducirles a una primera valora- 51. La discusión de Hinton sobre «fanshen» es interesante. Véase William Hinton,
ción seria sobre el poder y el control en la sociedad. Cuando la crisis mone- Fanshen (Nueva York, Vintage, 1966).
52. La atención continua de Fred Newmann sobre los fondos públicos y programas de
taria del Estado se agudiza, cuando las condiciones de los funcionarios del arción social a lo largo de su trabajo, merece una mención aquí. Véase también la discu-
Estado son menos seguras por la «crisis de la acumulación», cuando el trabajo sión entre Newmann y yo en Richard Weller, ed., Humanistic Education (Berkeley, McCut-
clian, 1977).
49. Paul Willis, «Shop Floor Culture, Masculinity and the Wage Form», en John Clar- 53. Williams, Marxism and Literature.
ke, Chas Critcher y Richard Johnson, eds., Working Class Culture: Studies in Hislory and
Tbeory (Londres, Hutchinson, 1979), pág. 187.
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Construyendo Educación Popular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
102 | La cultura v iv id a -I

bón y de los trabajadores ferroviarios hablando desde posturas de fuerza sin Acción educativa | 103
precedente, demandaban la propiedad pública de sus industrias con un des-
tacado papel para los empleados en la administración, así como asambleas y transformación en la escuela se parecen a los que se pueden encontrar en
abiertas de trabajadores de la confección debatieron formas de asumir la el centro de trabajo. Con la introducción creciente de procedimientos de ra-
gestión de la industria de confección masculina.54 cionalización e ideologías empresariales en las escuelas (por ejemplo, planifi-
cación de sistemas, dirección por objetivos, enseñanza basada en la compe-
El reconocimiento de lo que hemos perdido, en cualquier caso, precisa no tencia, aumento de los tests, etc.) ¿responden los profesores de igual modo
sólo un análisis teórico e histórico, sino la producción constante de materiales a como lo hacen los trabajadores que be examinado? ¿Y los estudiantes como
aquellos del estudio de Willis que mencioné en el capítulo 1, que actúan
curriculares y estrategias educativas que se puedan utilizar en clase o en cual-
contra, transforman parcialmente, o se comprometen de algún modo en una i
quier otro lugar.55 Obviamente, debe tenerse en cuenta la actividad política
actividad que va más allá dé uña mera socialización y reproducción de normas 1
organizativa cercana para conseguir las condiciones necesarias, e incluso inten- y valores considerados neutros en los conocimientos implícitos? ¿Se vuelve ;
tar utilizar material nuevo o previamente preparado. La tradición selectiva ha finalmente esto contra ellos en un nivel ideológico más profundo? ¿Qué estu- !
funcionado de tal modo que los materiales curriculares utilizados generalmente diantes — por sexo, raza y clase— ? ¿Qué hacen?57 Estas son preguntas sobre
ahora, proporcionan poco más que un sentido de herencia en una gran parte las que volveremos más adelante.
de la población. Aspectos fundamentales del movimiento obrero a menudo Podemos llegar a darnos cuenta de que hay más cosas de las que ve el
son rechazados, definidos al margen de la actividad laboral «responsable», o ojo, e incluso de las que algunos de los teóricos sobre métodos de enseñanza
sujetos a algún comentario editorial que es utilizado para desacreditarlos.56 Es (los que son deterministas) podrían hacernos creer. Si las limitaciones no ge-
evidente que el trabajo educativo y político sería fácil. Este trabajo se exten- neran imágenes reflejas, sino que fijan límites contradictorios,58 los límites
dería más allá dé nuestro sistema educativo oficial. La educación política eq que en el nivel práctico se vean mediatizados por (y pueden ser transformados
el centro de trabajo — en nuestros almacenes, oficinas, fábricas, y en cualquier potérici'álmente) la acción informal (y a veces consciente) de los grupos de
otro lugar— puede (y lo está haciendo) seguir adelante; Desde el momento personas, podremos explorar los modos en que son contestados ahora, dichos
en que existen elementos activos de una cultura del trabajo, y desde que los límites. En este procesó, deberíamos encontrar espacios donde esos límites
procesos culturales de resistencia, mediación y transformación pueden vislum- desaparezcan. Pocas cosas hay más dignas de esfuerzo.
brarse, se puede trabajar con ellos. Los educadores políticamente progresistas,
los dirigentes de sindicatos, los grupos formales e informales de hombres, mu-
jeres, negros, hispanos y otros trabajadores pueden colaborar en la búsqueda
de formas de compromiso no elitistas en tal acción manifiesta. Esta politización
es un complemento ideal para la «democratización» del conocimiento técnico-
administrativo al que aludí en el capítulo 2.
Pero ¿qué ocurre con nuestra comprensión de la enseñanza encubierta y
no explícita ? Si los~módélos de correspondencia y reproducción no pueden
responder adecuadamente de la complejidad de la vida cotidiana en la escuela
o en los centros de trabajo, esto tendrá importantes consecuencias para la 57. He simplificado mis argumentos de este capítulo para facilitar su lectura. En el
investigación futura sobre el plan de estudios oculto. De nuevo, teniendo aspecto teórico, mis ideas son parte de un debate más amplio dentro del análisis de la
relación entre reproducción económica y cultural. En esencia, quiero decir que no sólo
cuidado de no idealizar en exceso la resistencia a los condicionamientos ideo- es una posibilidad epistemológica, sino una consecución actual, que los trabajadores pueden
lógicos y económicos/ quisiera ver si los conceptos de mediación, resistencia crear formas alternativas y «relativamente autónomas» de conocimiento que no sean sólo re-
presentaciones de «categorías sociales burguesas». Esto se realiza tanto en el poder del
54. Montgomery, Workers’ Control in America, pág. 155. capital económico y cultural de las clases dominantes como en el sistema de Estado en
55. Véase, por ejemplo, Pal Rydlberg, The History Book (Culver City, California, sus varias formas. Mi postura aquí es similar a la de Willis y Aronowitz, que han discutido
Peace Press, 1974) y Quebec Education Federation, Pour Une Journee Au Service De la abiertamente las teorías deterministas de Althusser, la lógica escolar capitalista y otras.
Class Ouvriere (Toronto, New Hogtown Press, sin fecha). Véase, por ejemplo, Paul Willis, Learning to Labor (Lexington, D.C. Heath, 1977), Paul
56. Jean Anyon, «Ideology and U.S. History Textbooks», Harvard Educational Re~ Willis, «Class Struggle, Symbol and Discourse», inédito, Universidad de Birmingham, 1979,
view X L IX (agosto 1979), págs. 361-386, y Rich Fantasía,# «TTie Treatment of Labor in y Aronowitz, «Marx, Braverman and the Logic of Capital».
58. Véase Apple, Ideology and Curriculum.
Social Studies Textbooks», inédito, Department of Sociology, Univérsity of M assach u setts,
Amherst, 1979.
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Construyendo Educación Popular
FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA Una Escuela Pop
pular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urg
gente
Construyendo Educación Popular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
4 RESISTENCIA Y CONTRADICCIONES
EN LAS CLASES, LA CULTURA Y EL ESTADO:
LA CULTURA VIVIDA - II

1. Introducción1

Volvamos ahora a trasladar nuestra atención desde el centro de trabajo


a la escuela. Hasta ahora he examinado críticamente reivindicaciones sobre
la función de la escuela en lo que Althusser llama un aparato de estado ideo-
lógico — que produce personas (con disposiciones, valores e ideologías «apro-
piadas», enseñadas a través de un programa no explícito) para responder a
las necesidades dé una división social del trabajo en la sociedad— y el lugar .
de nuestras instituciones educativas en la producción de conocimiento, las for-
mas culturales necesarias para una sociedad injusta; es decir, como lugar para
la producción de artículos culturales (conocimiento técnico-administrativo)
que son importantes para una economía y para un segmento de clase cada
vez más poderoso. Mi examen del centro de trabajo señalaba la necesidad
de ver la cultura como un proceso vivo, además de como un producto. Las ;
culturas de clase vehicularon y transformaron el conjunto de «limitaciones»
estructurales de las que el capital cultural colectivo es una parte en muchos
aspectos. Al igual que la naturaleza relativamente autónoma de la cultura
ofrecía la llavé de este análisis, también la idea de que nó se puede reducir
esta esfera' de la cultura a un reflejo «epifenoménico» ele la esférá económica,
ofrecerá la llave de mi discusión sobre la forma en que se viven las culturas
de clase fuera de la escuela, etc. La cuestión de la autonomía relativa surgirá
también de la discusión de este capítulo en otro señtido, cuando examino la

1. Quieto agradecer a Geoff Whitty, de la Universidad de Londres, su ayuda en la


elaboración de los argumentos que aparecen en este capítulo.

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Construyendo Educación Popular Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
106 | La cultura v iv id a -Il
Introducción | 107

respuesta de la escuela a la cultura viva de los estudiantes y a las presiones


se encuentran « fuera de allí», en un sector económico de lasociedad igual-
de las esferas económica y política, según el capítulo avance.
men te abstracto yáislacIb;3~Y las idéologías que se viven no son únicamente
Como en los capítulos introductorios, afirmaré que la reproducción social
reflejos ae lo que es útil a la reproducción.
es por naturaleza un proceso contradictorio, no algo que sucede mecánica-
mente sin lucha.2 Para llegar a esta conclusión, tendré que examinar con detalle
empírico la naturaleza de las contradicciones presentes en mi discusión sobre
las necesidades del Estado. Para hacerlo, mostraré cómo las contradicciones
Ideología y cultura vividas
reales que viven los estudiantes en su vida diaria pueden acabar apoyando las
En el capítulo 3 demostré que no relacionar las prácticas y los significa-
instituciones e ideologías a las que quieren oponerse, a la vez que ofrece un te-
dos ideológicos con el conjunto de disposiciones sociales e institucionales pue-
rreno para la acción. Por último, analizaré algunas de las más importantes pro-
de ser una postura monolítica. Como Gramsci, Wright y otros han ido apun-
puestas para la reforma escolar que son el resultado de la intervención estatal
tando inexorablemente, habrá tendencias de contrapeso y prácticas opuestas
para «resolver» los problemas provocados por estas luchas y contradicciones
también. Estas tendencias y prácticas pueden no ser tan poderosas como las
— propuestas tales como créditos, moratoria fiscal y similares— a la luz de mi
fuerzas ideológicas y materiales que apuntan hacia la reproducción; pueden
examen sobre las contradicciones en la cultura, la economía y el Estado. Esto
ser intrínsecamente contradictorias y relativamente desorganizadas. Pero exis-
nos hará capaces de evaluar la magnitud con que tales propuestas pueden
tirán; ignorarlas es ignorar que cualquier situación pueda contener elementos
servir a los propósitos deseados o sí también ellos pueden en último término
de resistencia, de lucha y contradicción, que actuarán contra la determinación
beneficiar a los intereses dominantes de la economía y el Estado, en lugar de
abstracta de las experiencias reales de la vida de las personas. Como ya expli-
a aqueUós grupós desarraigados para quienes se habían concebido.
qué antes, la vida social y cultural es demasiado compleja para encerrarla en
Como veremos, ambos aspectos de la frase de Althusser, «maquinaria
modelos totalmente deterministas.'’
ideológica del Estado» — la ideología y el Estado— serán necesarios para
Como dice Richard Johnson, esto sucede en parte porque la formación
analizar la enseñanza y las propuestas que se están haciendo en la actualidad
de prácticas y medios cotidianos que dan forma a las ideologías dominantes
para reformarla. De todas formas, el análisis que presentemos nos hará pensar
pueden ser inconsistentes en el fondo. Estos medios y prácticas son a menudo
sobre la ideología, las clases y el origen de la autonomía relativa, diferenciadas
«profundamente contradictorias, matizadas a través [con] elementos ideoló-
de las tradiciones más funcionalistas y mecanicistas (incluido Althusser) .JE1 gicos [y ] con elementos positivos».5 Además, junto con las creencias y accio-
punto de vista utilizado aquí restituye la clase (y ¡el conflicto' que la acompaña)
nes que mantienen la dominación de las clases y grupos poderosos, habrá
como dinámica fundamental para él origen de la reproducción. La clase signi-
fica aquí no sólo «cuánto dinero tienes» o «qué tipo de trabajo desempeñas»
— el camino que normalmente emplean la mayoría de los investigadores nor- 3. Este no es el lugar adecuado para entrar en una discusión a fondo sobre si la clase
teamericanos sobre la estratificación social y muchos teóricos políticos y eco- ha perdido su fuerza como categoría central de la valoración de uno para estudiar los Esta-
dos Unidos. No es necesario decirlo, pero estoy satisfecho de ello. Para una extensa, aunque
nómicos de izquierdas— , sino la relación de uno con el control y la producción en ocasiones técnica discusión de muchos de los resultados empíricos y conceptuales apa-
de capital económico y cultural. Más importante, también significa.un proceso recidos aquí, véase Erik Olin Wright, Class, Crisis and the State (Londres, New Left Books,
cultural creativó y complejo, que incluye ¡lenguaje, estilo, relaciones sociales, 1978) y Erik Olin Wright; CZi3ií, Structure and Income Determination (Nueva York, Aca-
deseos,,ilusiones, etc. La clase es una posición estructural (donde te encuentras demic Press, 1979). Véase también Jerome Karabel, «The Failure of American Socialism
Reconsidered», en The Socialist Register 1979, Ralph Miliband y John Saville, eds. (Lon- -
con los desiguales procesos dé poder, control y reproducción) y com o algo dres, Merlin Press, 1979), págs. 204-227.
vital, no un ente abstracto o un conjuntO\de limitaciones estrucfúrales que 4. Stanley Aronowitz, «Marx, Braverman and the Logic of Capital», The Insurgent
Sociologist V III (otoño 1978), págs. 126-146, y Wright, Class, Crisis and the State, capítu-
lo 1. Véase también Raymond Williams, Marxism and Literature (Nueva York, Oxford Uni-
2. Las dificultades de los modelos más economicistas en uso para describir este pro- versity Press, 1977), Michael W. Apple, Ideology and Curriculum (Londres, Routledge and
ceso de reproducción aparecen más detallados en Michael W. Apple, ed., Cultural and Kegan Paul, 1979) y el excelente estudio de algunas de las tradiciones discordantes en
Econotnic Reproduction in Education (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1982). Es im- Centre for Contemporary Cultural Studies, On Ideology: Working Papers in Cultural Stu-
portante señalar algo obvio aunque olvidado con demasiada frecuencia. La reproducción dies 10 (Birmingham, Inglaterra, University of Birmingham Centre for Contemporary Cul-
cultural y económica se da en otras economías que no son las de mercado. Las preguntas tural Studies, 1977).
más significativas acerca de esto son: ¿Qué modelos culturales concretos y estructura social 5. Richard Johnson, «Histories of Culture/Theories of Ideology», en Ideology and
y económica se reproducen? ¿Para beneficiar a quién? Y, ¿en qué medida hay una con- Cultural Production, Michele Barrett y colab., eds. (Nueva York, St Martin’s Press, 1979),
ciencia crítica por parte de los grupos afectados de los que se está reproduciendo? Pág. 43.

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Construyendo Edu d cación Popular Construyendo Educación Popular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
108 | La cultura v iv id a -Il

elementos de comprensión profunda (aunque quizás incompleta), elementos Introducción | 109


que ven los beneficios y que penetran con profundidad en el centro de una
realidad injusta. Johnson es muy clarividente cuando dice: de análisis para llegar a la realidad cotidiana.7 Nada menos que un programa
doble, que büscá ias cdhéxlones e interrelaciones, no la limitación unilateral'de
N o hay duda de que hay condiciones ideológicas para la existencia de un las <<áreas>> ecqnórriica, política y cultural puede vencer los problemas de los
modo d e j) r o ^ c d p n _ .c p ñ c r é t o 7 ^ ^ ^ t ^ ñ o agota, en ninguna sociedad,, todo modelos infraestructura/superestructura. En resumen, lo que un marxista lla-
lo que pertenece a la instancia ideológica. H a y ' elementos culturales a los maría la etnografía de la vida en nuestras instituciones y alrededor de ellas.
que el capital relativamente indiferente, y muchos que tienen gran dificul- En la siguiente parte de la discusión, quiero aportar un análisis de las
tad para cambiar y que permanecen presentes de forma masiva y residual.6 formas de integración dé estos elementos en una perspectiva coherente, enca-
minada hacia las teorías de la determinación mecanicista. Comentaré un buen
número de interesantes estudios, en particular la investigación de Paul Willis,
Es un programa claramente antirreduccionista, compartido cada vez por recogida en su libro Learning to Labour ,8 el análisis de Robert Everhart de
mayor número de teóricos de izquierdas. Los argumentos de Gramsci, Wright un joven estudiante de la última etapa en The In-Between Years,9 y la in-
y Johnson muestran cuánto tenemos que aprender de quienes argumentan vestigación de Angela McRobbie sobre las niñas de clase obrera en la es-
contra las teorías mecanicistas de la reproducción económica y cultural. Incluso cuela.10 Estas investigaciones aportan un importante punto de partida desde
un conocimiento relativamente superficial de sus ideas podría hacer que nos el que preguntarse sobre la relación entre las características internas de las
preguntáramos acerca de los procesos e instituciones sociales como la escuela, escuelas, la cultura vivida por los estudiantes en ellas y las necesidades que
y evaluar su eficacia en la forma siguiente: ¿cómo es nuestro modo de pro- las escuelas deben cubrir respecto a la legitimación y la acumulación. Nos
ayudan a entender lo que sucede realmente en la escuela, cuáles son las expe-
ducción? ¿Qué grupos de personas y de clase se benefician más o menos de
riencias de los estudiantes hoy en día. Y al mismo tiempo, una vez más, apor-
éste? ¿Cómo se realizan estos modelos de reproducción social y de beneficio tan valoraciones deterministas que algunos de nosotros, de izquierdas, hemos
diferencial en nuestra vida cotidiana, por ejemplo en los currículums actuales, aceptado generalmente.
en la actividad evaluativa pedagógica y educativa en la que participamos, y a la
que los estudiantes responden, en las escuelas? Y aún habría que añadir algo
más. Si las formas políticas e ideológico-culturales están dialécticamente rela- Determinaciones y contradicciones
cionadas con las fuerzas materiales (a menudo rectifican y median algunas de
estas limitaciones y no se ciñen a ellas), ¿cómo funciona esto en estas mismas Cualquiera que esté familiarizado con el conocimiento sobre la enseñanza
y la desigualdad, indudablemente está también familiarizado con el rápido
escuelas? Si las limitaciones reciben respuestas^e momento, si la reproducción
desarrollo del papel de la escuela como agente cultural y económico de repro-
se completa con el conflicto, con elementos de lucha positivos y también nega- ducción en una sociedad injusta .11 No hay evidencias de que exista un plan
tivos, ¿cuáles son los campos actuales de lucha (por ejemplo, en qué se basan, oculto en las escuelas, que intente tácitamente enseñar normas y valores a los
sobre qué temas tratan, etc.)?
No son materias fáciles de tratar como podría imaginarse, porque nuestra
7. Yo he cuestionado la controversia culturalista/estructuralista y su impacto negativo
valoración tiene que hacer dos cosas: no sólo debe ser estructural — es decir, sobre la investigación educativa en Apple, ed., Cultural and Economic Reproduction in
debe ser lo suficientemente general en el nivel teórico, para proporcionar expli- Education. La argumentación de Richard Johnson sobre esta «división» es ejemplar. Véase
Johnson, «Histories of Culture, Theories of Ideology».
caciones fructíferas de cómo los órdenes sociales se organizan y controlan para 8. Paul Willis, Learning to Labour: How Working Class Kids Get Working Class
conseguir una mayor acumulación de beneficio diferencial— sino que, al mismo Jobs (Lexington, D.C. Heath, 1977).
tiempo, debería no ser tan general como para hacernos incapaces de estimar 9. Robert Everhart, The In-Between Years: Student U fe in a Junior High School
(Santa Barbara, Graduate School of Education, Universidad de California, 1979).
las acciones, luchas y experiencias cotidianas de los sujetos activos en su vida 10. Angela McRobbie, «Working Class Girls and the Culture of Femininity», en Wo-
cotidiana, dentro y fuera de la escuela. Debe estimarse pues, cómo, dónde y men Take Issue, Women’s Studies Group, ed. (Londres, Hutchinson, 1978), págs. 96-108.
11. Véase, por ejemplo, Apple, ed., Cultural and Economic Reproduction in Educa-
por qué las personas se ven atrapadas y cómo pueden evitar serlo totalmente. tion, Apple, Ideology and Curriculum, Samuel Bowles y Herbert Gintis, Schooling in Ca-
Esto necesita .una perspectiva particularmente sensible, una combinación de pitalist America (Nueva York, Basic Books, 1976), Jerome Karabel y A. H. Halsey, eds.,
lo qué podríamos llamarTiña aproximación socioeconómica para entender los Power and Ideology in Education (Nueva York, Oxford University Press, 1977), y Caroline
Hodges Persell, Inequality and Education (Nueva York, Free Press, 1977).
fenómenos estructurales con lo que podría denominarse un programa cultural

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6. Ibíd., pág. 75. Construyendo Educación Popular
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Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
110 | La cultura v iv id a -II

estudiantes, que se pueda relacionar con el trabajo en esta sociedad injusta.“


Aun así, mi argumento del apartado anterior de este capítulo, implica que hay Introducción ( 111

que lograr una respuesta personal a una definición: la pasividad. Esto tiende
Por lo tanto, al igual que en el centro de trabajo, cualquier teoría sobre el
a poner de manifiesto que los estudiantes, al igual que los trabajadores que papel de la escuela en la reproducción económica y cultural debe contar con
ya analicé, son creadores activos de formas que a menudo contradicen las el rechazo, por parte de muchos estudiantes, de las normas que guían la vida
normas y disposiciones que impregnan tanto la escuela como él centro de escolar. De hecho, este rechazo de las enseñanzas explícitas e implícitas es
trabajo. E n té rminos analíticos, las instituciones de nuestra sociedad se carac- uno de los mejores indicios desde donde analizar el papel de las instituciones
terizan tanto por la contradicción como pot-4a simple reproducción.13 educativas para ayudar a reproducir la división social del trabajo y la desigual-
Como demostré en el "capítulo anterior, los trabajadores de todos los ni- dad de las sociedades industriales. Porque el modo de funcionamiento de
nuestra escuela en la producción directa de conocimiento y sujetos para el
éveles intentan crear condiciones autónomas par£¡\lógíír parte del control sobre
mercado laboral, está directamente relacionado no tanto con una correspon-
! su trabájo, para establecer alguna forma seria del control informal del tiempo, dencia fuerte e inexorable entre lo que necesitan las escuelas de los trabaja-
! el ritmo y el uso de su capacidad. Ai mismo tiempo que son controlados, in- dores y los valores que enseñan las escuelas, sino — por lo menos en ciertos
| tentan_ — a. través del métodos culturales, no políticos— diseñar desafíos a segmentos de clase trabajadora— con un rechazo por parte de los estudiantes
| ese control. Estos estudios aportaban apoyo7empírico a la posición teórica de los mensajes de la enseñanza, e incluso de los plañes, estudios, más creati-
general que mantuve cón anterioridad, de que el modelo económico no con- vamente conseguidos. Un análisis dé este rechazo puede aportar datos que nos
figura totalmente el modelo cultural. La esfera c r u r a l tiene una cierta auto- ayuden en el largo camino de búsqueda de las «funciones» sociales y valores
nomía. Diré algo más sobre esto en seguida. que promueve la escuela. Sólo con una comprensión mayor de lo que hace la
escuela podremos empezar a hacer frente a toda la gama de reformas sugeri-
Algo parecido se puede decir en cuanto a los estudiantes, sobre todo en
da, que se proponen diariamente. Pero ¿cómo podemos hacerlo? Debemos
cuanto a aquellos destinados a convertirse en trabajadores en las mismas indus- penetrar en la escuela y verlo de cerca. Necesitamos aprender que los medios,
trias; en cualquier valoración de la enseñanza debemos tenerlo en cuenta o las normas y valores de los estudiantes, profesores y otros actúan en las
corremos el riesgo de equivocarnos. Los estudiantes son expertos en «traba- escuelas. Sólo entonces podremos empezar a ver los niveles.de mediación que
jarse el sistema». Gran número de ellos, en zonas periféricas de la ciudad y hay en el sector económico de una sociedad y sus otras instituciones. En resu-
en escuelas de la clase obrera (por no. decir en otras zonas), adaptan su entorno men, la escuela se conviértéen uña institución fundamental para ver las re-
creativamente para poder fumar, salir de clase, inyectar un poco de humor a laciones y tensiones dialécticas entre las áreas económica, política y cultural.
la Rutina, controlar por su cuenta el ritmo de la marcha de las clases y en Y la escuela es el terreno para sacar a flote estas relaciones y tensiones dé
las que se han ocupado Willis, Everhart, McRobbié y otros.
general hacerlo dúrante todo el día. En estas mismas escuelas, muchos estu-
diantes van aún más lejos. Rechazan de plano la enseñanza, tanto implícita
como explícita de la escuela. El(la) prófesór(a) que' enseña matemáticas, cien- Clase, cultura y trabajo generalizado
cias, historia, oficios, etc., es ignorado en la mayor medida posible. Asimismo,
la enseñanza explícita de la puntualidad, el aseo, la obediencia y otras normas Examinemos el provocativo primer estudio de Paul Willis. Sus primeras
y valores enraizados económicamente se ignora tanto como se pueda. El único preguntas incluyen cómo se modelan los aspectos fundamentales de la ideolo-
objetivo de los estudiantes es acabar cuando suena el timbre .14 gía de la clase obrera y cómo se transmite la hegemonía. Comienza con una
pregunta similar a la que nos preocupa: ¿cómo actúan la ideología y la clase
social en la escuela hoy en día?, ¿qué ideologías son las dominantes y cómo?,
12. Véase, entre otros, Michel W. Apple y Nancy Kirig, «What Do Schools Teach?»,
¿solamente existe la reproducción? A diferencia de algunos teóricos noveles
Curriculum Inquiry V I (n. 4, 1977), págs. 341-358, Philip Jackson, Life in Classrooms (Nue-
va York, Holt, Rinehart and Winston, 1968), Michael Young y Geoff Whitty, eds., Society, sobre la reproducción, que argumentan que las formas ideológicas de la socie-
State and Schooling (Guildford, Inglaterra, Falraer Press, 1977), y Jean Anyon, «Social dad capitalista son tan poderosas que globalizan, Willis sugiere algo más
Class and the Hidden Curriculum of Work», The Journal of Education CLXII (invierno optimista. El dice que aunque el sistema económico y cultural de una sociedad
1980), págs: 67-92. injusta tenga mucho poder para controlar las acciones de las personas y sus
13. Para una discusión más a fondo sobre cómo algunos de estos análisis sobre la
contradicción no llegan lo suficientemente lejos, véase Philip Wexler, «Structure, Text and Curriculum as Institutionalized Knowledge», tesis inédita de doctorado en filosofía, Uni-
Subject: A Critical Sociology of School Knowledge», en Cultural and Economic Repro- versidad de Wisconsin, Madison, 1977.
duction in Education, Apple, ed.
14. A menudo esto adquiere la forma de un trato cínico inconsciente entre profesores
y alumnos. Véase Linda McNeil, «Economic Dimensions of Social Studies Curriculum: FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
Construyendo Educación Popular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindicall es Urgente
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Construyendo Educación Popular
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112 | La cultura vivid a -II
Introducción | 113
conciencias, existen profundas divisiones y tensiones en la reproducción social
y cultural. Afirma que «los agentes sociales no son portadores pasivos de tan como oportunidades y desafíos para aumentar la movilidad individual, para
ideología, sino receptores actly p ^ ü e”fe^ödöcen.las estm cm räsl:iä^enteT sólo encontrarse con los demás o para «tener un laff».
a través de la lucha, la respuesta y la intervención parcial en estas estruc- Pero ¿qué ocurre con aquellos aspectos del currículum oficial que intentan
turas».15 ser «los adecuados»? Tampoco la educación universitaria y sus programas
Learnitif. to Labour es una aportación etnográfica sobre un grupo de correspondientes funcionarán mejor. De hecho, tales programas incluso pueden
chicos de la clase obrera de un instituto masculino integrado en uña~zona funcionar peor. Aunque los currículums escolares traten de proporcionar tra- ,
bajos ofreciendo oportunidades de movilidad, dé realizadón personal',' posibili- j
industriaT ele Inglaterra. Los «trastos», como les llaman, es un grupo de estu-
dad de elegir, los «trastos» no tendrán nada ele esto. Ellos ya han probado el ¡
diantes que como muchos de los que he hablado, emplean parte del tiempo
mundo del trabajo de sus padres, su conocimiento y su propiotrabajo, 3 tiém- ;
que pasan en la escuela intentando conservar su identidad colectiva a lo largo po parcial. Ésta experiencia contradice los mensajes de la escuela y hacen que i
del día. Ellos se trabajan.. el. sistema a fondo piara conseguir parcelas de control la vean cínicamente. Aunque sólo son en parte conscientes de ello, los «tras-
sobre cómo emplear su tiempo en la escuela, cómo tener espacio y tiempo tos» ya «saben» que ellos están obligados a un futuro de trabajo; por consi-
libré, para «tener un íaff». Y lo que es más importante, rechazan gran parte guiente el trabajo no es algo que uno elige voluntariamente (ésta es en sín-
denlos mensajes sociales e intelectuales de la escuela, aunque la institución tesis una concepción de la conrienda de la clase media). Es más, la mayoría
sea «progresista». de los trabajos manuales y medianamente cualificados son similares. La elec-
Los «trastos» contrastan con otros estudiantes: los «estatuas», llamados ción está relativamente determinada. En l a j nente de los «trastos», casi todo
así porque simplemente se sientan y escucH an.Sonlos estudiantes que han el trabajo «se equilibra por la necesidad imperiosa del dinero rápido, la asun-
aceptado la importancia de obedecer a la autoridad educativa, el conocimiento ción de que todo el trabajo es desagradable, y de que lo que importa real-
técnico, las calificaciones y los títulos. Casi todo lo que se diga de los «esta- mente son las situaciones de trabajo esporádico que uno soporta y, en expre-
tuas» es un símbolo de rechazo por parte de los «trastos». Sus ropas, su corte sión principalmente masculina, las diversiones- y laffs».ls Estas se aprenden
de pelo, su aceptación de los valores y currículums dé la escuela, la relación en la cultura no oficial— que Willis llama cultura contraescolar— de la es-
más sencilla con el profesorado, todos son atributos de pertenencia a un cuela.
mundo que los «trastos» deben rechazar. No es real, guarda poca semejanza De este modo, lo físico, la masculinidad y el trabajo manual proporcionan
oportunidades de enfrentamiento no con el «mundo ficticio» de la escuela,
con el mundo del trabajo, con labrarse un camino en una comunidad indus-
sino con la existencia cotidiana, como dicen los «trastos». Este proceso de
trial, con la calle. En su lugar «el mundo adulto, sobre todo el mundo mas-
afirmación y rechazo arroja luz sobre las reflexiones más importantes acerca
culino adulto de la clase obrera, se convierte en motivo real para la resisten-, del papel de reproducción de la escuela.
cia y la exclusión».16 Para los j<trastos» las necesidades^_«de la vida real» Al rechazar el mundo escolar, al rechazar lo que hacen los «estatuas», los
deben compararse con «la adolescencia opresora» representada por la con- «trastos»' rechazan también el trabajo intelectual; lo ven afeminado, rió sufi-
ducta jdgjos; profesores y los «estatuas ».17 Si se aceptan las relaciones sociales cientemente físico: las semillas de lareproducción~se\\instúm'-eh~esÍe._recBajjo
de la escuela, la enseñanza de lo que la escuela considera el conocimiénto ade- real . Las diferencias señaladas sobre las que actúan los «trastos» implican una
cuado, o las reglas que dirigen la propia institución escolar, éstas se interpre- profunda dicotomía entre trabajo manual e intelectual. La visión de la fuerza
en lo físico, el rechazo del «aprendizaje intelectual con libros», añade un
15. Willis, Learning to Labour, pág. 175. Por eso gran parte de este argumento puede elemento más para la recreación de la hegemonía ideológica de las clases do-
entenderse como un debate específico con estructuralistas marxistas como Althusser y el minantes.
posterior Nicos Poulantzas. Véase, por ejemplo, el ensayo de Louis Althusser, «Ideology and ' ¿Cómo se realiza? Consideremos esto. En general, uno de los principios
Ideological State Apparatuses», en Lenin and Philosophy and Other Essays (Londres, New que guía la'aftic'ulación de las relaciones sociales en nuéstra economía es la
Left Books, 1971), págs. 127-186, y Nicos Poulantzas, Classes in Contemporary Capitalista progresiva separación éntre el trabajo físico e intelectual.19 Hay trabajadores
(Londres, New Left Books, 1975).
que manejan máquinas, que trábajan con sus manos o realizan el trabajo
16. Willis, Learning to Labour, pág. 19.
17. Además yo he criticado a Willis por defender que los «estatuas» y las chicas y
los «trastos» con los que interactúan son, de hecho, completamente dóciles. Véase Michael 18. Willis, Learning to Labour, pág. 100.
W. Apple, «What Correspondence Theories of the Hidden Curriculum Miss», The Review 19. Harry Braverman, Labor and Monopoly Capital (Nueva York, Monthly Review
of Education V (primavera 1979), págs. 101-112, un ensayo sobre el que se basa la sección Press, 1974).
presente de este capítulo. Aún aclararé más este punto en mi discusión de la investigación
de Everhart y McRobbie.
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114 | La cultura v iv id a -II

doméstico, y también están los que lo planifican y conciben. La planificación, Introducción | 115
siempre que sea posible, se separa de la ejecución para que cada proceso sea
controlado más fácilmente. En el rechazo ál trabajo intelectual, por lo tanto, no se descarta la posibilidad de una conciencia política y económica, ésta está
los «trastos» están ahondando üna difefeñcia que ños remite a las raíces de las todavía desorganizada y desorientada.
E l conflicto entré la cultura de los «trastos» y la de la escuela presenta, sin
relaciones sociales de producción. Aunque esto no es unacuéstióriüriilateral.
embargo, otra perspectiva, la que se define por las limitaciones propiamente
Hay fuerza y debilidad — paradoja y contradicción— en la acción de los dichas de ese conflicto. La confrontación de los chicos con la cultura escolar
«trastos». es reprimida y se ye imposibilitada de acceder a un nivel más global (de hecho
Junto con Willis, podemos emplear dos categorías para analizar las para- a menudo, paradójicamente, alinea a «los trastos» con más fuerza todavía en-
dojas y contradicciones d e l a y í d a d e estos estudiantes y la clase económica tre las clases subalternas de la economía) por las contradicciones implícitas en
a la qué representan: penetración y limitaciónP La .penetración hace referen- sus propios actos. Por ejemplo, pude observar que su desprecio por el trabajo i
cia a las áreas en que los estudiantes han elaborado fespüestas a las escuelas intelectual tiene como consecuencia el reforzamiento dé la división entre lo
y al trabajo que consideran injusto y al que tendrán que enfrentarse. Su rechazo mental y lo físico. Otro ejemplo es la forma como los «trastos» tratan a las;
del contenido y la estructura de la vida educativa cotidiana se relaciona con chicas y a las mujeres. Él trabajo intelectual es para ellos un afemin amiento:
la idea dé que, como clase social, la educación no les capacitará para llegar en consecuencia, al preferir el trabajo manual y afirmar por. esa vía su propia
subjetividad, contribuyen al mismo tiempo a consolidar una división sexual del
más allá de donde están. La cultura que ellos crean dentro y fuera de la es-
trabajo. c
cuela constituye una valoración de las recompensas de la obediencia y el
Én palabras de Willis: ;\¡ '
conformismo que la escuela pretende conseguir de los jóvenes de la clase ■.i.-, t '' v
obrera. Al igual que Bernstein y Bourdieu, Willis dice que el capital cultural Podemos ver la profunda, inintencionada y contradictoria importancia de la
que se utiliza en las escuelas asegura el éxito de los niños de los grupos hege- escuela. Aspectos de la ideología dominante son derrotados en ella, pero esa
mónicos de la sociedad.21 El rechazo de calificaciones, títulos y obediencias derrota se traslada a una estructura más amplia en la qué, de forma incons-
ciente y natural, tiende a convertirse én victoria (pírrica). El capitalismo
por parte de lqs «trastos» va ctÍréctamente al meollo de esta realidad. El con-
puede conseguir el individüalismó'dé’ la clase obrera,pero no la división.
formismo puede ayudar al individuo (aunque no a la clase trabajadora en La cultura contraescolar se opone al individualismo, pero fatalmente genera
general), pero los «trastos» oponen su propio grupo informal y su no confor- división.22
mismo al modelo de realización personal presentado por la escuela. De ese
,
modo se confrontan con la ideología individualista y competitiva que da su base En resumen, la ideología del individúalismo es «derrotada», pero a costa;
de sustentación a la economía. de un aumento del poder de las divisiones más sutiles e importantes: sexual y i ;
Desde luego, esa confrontación no es una opción consciente, una toma de económica. Señalaré que el simple modelo, determinista de correspondencia no
nos proporciona un marco explicativo. La reproducción se lleva a término a
posición nítida como la representada por la solidaridad ideológica de un movi-
través de la contradicción, de la autonomía relativa de los «trastos» en el nivel
miento obrero. E s más bien una respuesta a las condiciones de vida en la es-
cultural.
cuela y fuera de ella, experimentadas por los «trastos» en sus casas, en las ¿E s esto lo que conscientemente quiére la escuela? Probablemente no. Ni
tiendas, en la cultura contraescolar, etc. E s una respuesta tultural a las condi- tampoco quiere lo que la institución recalca de modo latente. Las creencias
ciones y tensiones ideológicas y económicas a las que se enfrentan. Y aunque educativas y las prácticas pedagógicas de muchos educadores también actúan
de modo paradójico. Por ejemplo, tendemos a describir ciertos elementos de
20. De nuevo, soy prudente al utilizar un concepto como penetración, dado el papel pedagogía progresista como eficaces para la «recuperación» de estudiantes que
de las metáforas sexistas en la organización de nuestros hábitos lingüísticos: De todas for- hayan «fracasado» en los ambientes de clase más tradicionales. Cada vez más
mas, seguiré utilizando los mismos términos de Willis. Además, según ha demostrado re- los currículums educativos diversos, los conferenciantes, las películas, los pro-
cientemente Bisseret, deberíamos ser conscientes de que las relaciones jle sexo pueden fesores más atentos y humanos, la mayor autonomía del estudiante, etc., se ven
reproducirse en el sistema referencial cifrado de nuestro auténtico lenguaje/Véáse Noelle a menudo como respuestas para hacer la educación más atractiva y gratificante
Bisseret, Education, Class Language and Ideology (Londres, Routledge and Kegan Paul,
1979). a estos estudiantes. Si pudiéramos lograr que estudiantes como los «trastos»
21. Véase Pierre Bourdieu y Jean Claude Passeron, Reproduction in Education, So- escuchasen y aprendieran a través de programas mejor diseñados, podríamos
ciety and Culture (Beverly Hills, California, Sage Publications, 1977), Basil Bernstein, Class,
22. Willis, Learning to Labour, pág. 146.
Codes and Control, vol. 3 (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1977), Apple, Ideology
and Curriculum, y Basil Bernstein, «Codes, Modal Ties and Cultural Reproduction: A Mo-
del», en Cultural and Economic Reproduction in Education, Apple, ed. FUERZA NACIONAL L MAGISTERIAL - FUNAMA
Construyendo Educación Popular
Una Escuela Popular es Possible... Otra Práctica Sindical es Urgente
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Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
116 | La cultura v iv id a -II

ayudar a muchos de ellos a conseguir empleos remunerados, y a hacer crecer


las oportunidades de mejora para gran parte de ellos (y legitimadla „economía
Introducción | 117
y el sistema educativo en el proceso). De todas formas, los valores tácitos que
subyacen en las escuelas están en plena contradicción con los de los «trastos». una forma no mecanicista. Porque, como ya hemos visto, no hay obligatoria-
Lo que sucede és que hay algo más progresista que pone límites y capacita mente correspondencia entre las necesidades económicas e industriales de la
a los estudiantes para desarrollar en sus vidas diarias en las escuelas una serie producción industrial y la imposición de estas necesidades a los estudiantes en
de temas y actitudes de la clase obrera que les den fuerza y que puedan actuar las escuelas. Más bien la respuesta cultural de estos estudiantes es compleja
y les proporciona fuerza para prepararse con vistas a trabajar en un empleo de-
contra los valores ideológicos que representa la escuela. Resistencia, subversión terminado que pueda proporcionarles satisfacción o aptitud.
a la autoridad, transgredir el sistema, crear diversiones y placer, formar un Esta parte del argumento, que incluye tanto el papel de la escuela como
gnipo informal para contrarrestar las actividades oficiales de la escuela, todas la cultura informal que ciertos estudiantes de la clase obrera crean en ella re-
estas actitudes son producto de la escuela, aunque sean justamente las opuestas produciendo la división social del trabajo, puede apreciarse en el siguiente
a las que desean los jefes y los profesores. Por consiguiente, si los trabajadores párrafo.
son intercambiables y el trabajo está generalizado e indiferenciado, y por esa Los procesos culturales e institucionales [de las escuelas] —tomados como
razón se pasa de un trabajo a otro, la escuela desempeña un papel importante un todo— tienden a producir gran número de trabajadores que se acercan
en la capacitación de los «trastos» para profundizar en la crítica de ese siste- a este tipo. La naturaleza de las «incursiones parciales» que hemos visto
ma. Al mismo tiempo también, las limitaciones se hacen evidentes, limitacio- están precisamente para desprestigiar las viejas actitudes respecto al trabajo,
el control y el sentido del trabajo. En algunos aspectos, estos desarrollos son
nes que son las que vinculan a los jóvenes de la clase obrera con un mercado progresivos respecto al monopolio del capital y están para sustituir a los tra-
laboral, y los preparan para un trabajo uniformado y generalizado. bajadores flexibles, instrumentalizados, desilusionados, «estafados», descuali-
Esto es muy importante, y debe ser visto en profundidad. Como Harry ficados pero bien socializados, necesarios para los procesos de socialización
creciente.25
Braverman apunta en su excepcional investigación sobre el papel de las ofertas
técnicas'y administrativas que el capital utiliza en la producción económica, el Hay una contradicción social pululando por aquí. El rechazo de las viejas
uso del trabajo en la moderna industrialización está creciendo a merced de actitudes sobre el trabajo y las viejas destrezas no pueden ir muy lejos si la
ciertas necesidades.23 Primera, el proceso laboral debe enfocarse, intensificarse economía industrial se mantiene. Si los trabajadores rechazan el trabajo mo-
y hacerse más rápido. Segunda, el control de ese proceso debe ser retomado derno, o se dan perfecta cuenta de la ausencia de significado del trabajo que
por los mismos trabajadores, y tercera, al crear un modo incluso más eficaz desempeñarán, esto podría degenerar en una pérdida de lealtad y una erosión
de la motivación del trabajo en las industrias cada vez más racionalizadas y
de producción, las destrezas y habilidades especiales deben descomponerse en centralizadas. La necesidad de un monopolio moderno de una fuerza de tra-
elementos menos complejos, para luego ser normalizados. Por lo tanto, en ge- bajo poco cualificada y flexible podría resultar en un grupo de trabajadores
neral (aunque esto varía según la industria y el «nivel de ocupación» en el «susceptibles de entrar en las perspectivas políticas de la fabricación en serie»,
lugar de trabajo), cuando el trabajo se centraliza y se racionaliza más, y la enver- especialmente en tiempos de crisis económica. ¿Cuál es el sentido crítico de la ;
gadura de la producción crece, es necesario un tipo diferente de trabajador. realidad del centro de trabajo que algunos trabajadores mantienen, preparado :
para convertirse en un sentido de solidaridad, en una perspectiva política y i
Los trabajadores menos diestros deben abrirse a un mayor grado de sistemati-
económica de su carencia de poder? Es aquí donde la escuela desempeña un
zación. Se hace muy importante que haya grupos de personas que puedan papel esencial. Porque, aunque la cultura informal de los «trastos», les permita
admitir un ritmo de trabajo intenso y que sean lo suficientemente flexibles penetrar casi hasta el corazón de esta realidad, esta misma cultura contraes-
para permitir intercambios entre los procesos de trabajo uniforme. Lo que no colar que ellos generan de algún modo también puede actuar contra ellos. Por
se necesita es una ideología astuta con una concepción propia del control indi- último, ellos se convierten en los trabajadores que necesita una economía in-
vidual del trabajo de uno, orgullosa del trabajó realizado, o una implicación justa, trabajadores que son capaces de hacerse con algo de poder en el lugar
personal en la actividad laboral.24 de trabajo, pero trabajadores que en último término utilizan las categorías y
los rasgos básicos de la hegemonía ideológica que la economía que ellos co-
Uno puede^ver cómo sectores_ de_tal fuerza laboral se pueden conseguir de menzaron a socavar precisa.

23. Braverman, Labour and Monopoly Capital. 25. Willis, Learning to Labour, pág. 180.
24. Esto puede ser cada vez más cierto en las ocupaciones científicas y técnicas, como
ciencia e ingeniería organizadas sobre todo en un contexto industrial como parte del pro-
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ceso que analicé en el capítulo 2. Véase también David Noble, America By Desigtt: Science, Construyendo Educación Popular
Technology, and the Rise of Corporate Capitalism (Nueva York, Alfred A. Knopf, 1977). Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente

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Construyendo Educación Popular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
118 | La cultura v iv id a -II

Introducción | 119
Clase, cultura y movilidad en la clase obrera
parte del tiempo buscando modos de «haraganear», hacer las clases más inte-
Hasta ahora he hablado de los estudiantes cuyos antecedentes en una co- resantes, conseguir control sobre su interacción diaria, tan común en la escue-
munidad industrial concreta y de un segmento determinado de la clase obrera la. Como muestra Everhart, casi la mitad del tiempo pasado en la escuela no
son un lastre para toda su experiencia posterior. Pero evidentemente, los «tras- era para trabajar, sino para otras actividades.
tos» no son los únicos estudiantes que hay en las escuelas. En las zonas obre- A diferencia de los «trastos», sin embargo, la mayoría de estos grupos acep-
ras, como Willis reconoce, gran parte de los estudiantes forman parte de ese taban las exigencias de la escuela. Ello lo hacían «a pesar del apasionado inte-
rés en sus propias actividades y la forma aparentemente ambivalente en que
grupo amorfo que los chicos llaman los «estatuas». Estos pueden ser hijos(as)
trataban cualquier cosa que tuviera que ver con lo académico». De todas for-
de padres que han «ascendido» un poco en la escala económica de la clase mas, debido a su tamaño y a su naturaleza burocrática y también al gran nú-
trabajadora, pero todavía constituyen una gran parte de las personas de la cla- mero de estudiantes con que la escuela tenía que tratar, pedía relatiyamente
se obrera. poco de estos estudiantes. De hecho, muchos de ellos podían completar el tra-
¿Y qué ocurre con los «estatuas»? Los estudiantes de la clase obrera que bajo exigido en poco tiempo (o podían, y lohácíari fácilmente, copiarlo de
a diferencia de los «trastos» parecen generalmente aceptar las formas de cono- otros), quedándoles todavía parte del tiempo para su actividad cultural en gru-
cimiento, el proceso de titulación, la movilidad según la raza, ¿se sientan sim- po. Los estudiantes daban a la escuela lo relativamente poco que se Ies exigía,
plemente y escuchan? ¿Hay un tipo de cultura que es también contradictorio? pero desdé luego no más.28
Esto es igual respecto a la conducta. Había pocos ejemplos de falta de,res-
La reciente investigación parece apuntar precisamente a esa posibilidad. Porque
peto hacia un profesor o una autoridad, y pocas evidencias de malicia o vanda-
al igual que de los chicos del instituto inglés de Willis, se pueden decir cosas lismo .29 Las violaciones manifiestas de las reglas escolares sólo se admitían si
parecidas respecto a estudiantes norteamericanos, aunque las características de no se ponía uno mismo en grave peligro. Aunque saltar en clase, vaguear, y
reproducción del sistema de clases sean diferentes, por la historia distinta y por cosas como luchar, decir palabrotas, beber y drogarse formasen parte del uni-
una diferente articulación entre Estado, educación y economía. Aquí de nuevo verso cultural de muchos de estos chicos, la mayoría de ellos guardaban la com-
los estudiantes participan del proceso tan criticado de reproducción del sistema postura o incluso se superaban. De todas formas, esto no significa que hubieran
ideológico del que forman parte. Como Robert Everhart muestra en su inves- aceptado totalmente la ideología formal de la escueTa,ó su programación im-
tigación sobre los jóvenes estudiantes de bachillerato de laclase obrera, el uni- plícita. E s más, inás bien parece significar que una parte importante de estos
jóvenes se alinean con esta serie de creencias y prácticas, «como precio por la
verso cultural de estos jóvenes, jóvenes como los «estatuas», también defiende,
actividad que ellos generan».30
reproduce y critica las formas hegemónicas que dominan la gran sociedad adul- Incluso pára aquellos estudiantes a quienes miembros de su clase social y
ta, pero otra vez, no de un modo mecanicista.26 las expectativas familiares les creaban una sensación de que deberían y podían
Examinémoslo más detenidamente. Aunque no tenga la impresión de que portarse bien en la escuela, tener amigos y pasarlo bien, era a menudo más
los jóvenes de la clase obrera se sientan pasivamente y aceptan los mensajes importante que conseguir un promedio alto en sus calificaciones escolares.31
ideológicos formales de la escuela y actúan según ellos, lo que nos encontra- El mensaje parecía ser el siguiente. En la rutina diaria de la escuela, uno
mos es profundamente complejo, y al igual que en el caso de los «trastos», la se encontraba con las exigencias mínimas de la institución e intentaba mante-
ner estas demandas al mínimo posible, y, al mismo tiempo, el propio grupo
complejidad está llena de limitaciones y penetraciones. La idea que solemos
estructuraba sus asuntos. Estos asuntos se centraban en la resistencia a las
tener de estos «chicos» (como Everhart les Dama) realizando su trabajo, inten-
normas de la vida escolar organizada y a la creación de formas opuestas que
tando aprender materias y aprendiendo básicamente las normas de obediencia a menudo contradecían el énfasis de la práctica educativa oficial. D e nuevo,
y docilidad relativas que les harán capaces de desempeñar su puesto concreto donde el logro individual, las competencias técnicas y la ideología del indivi-
en el mercado de trabajo, no es tan acertada como podríamos haber imaginado. dualismo impregnaban las propiedades organizativas de la institución, esto era
Como muchos otros estudios han demostrado, la mayoría del tiempo que contrarrestado por la vida cultural de los estudiantes que con proyectos en el
estos estudiantes pasan en la escuela, lo utilizan no en «trabajo» (para lo que
28. Ibíd., pág. 213.
los profesores piensan que está la escuela), sino para reconstruir una cultura 29. Ibíd., pág. 218.
viva determinada: hablar de deportes, discutir, hablar sobre temas «no aca- 30. Ibíd., pág. 220.
! démicos» que ellos hacen en k escuela.27 Al igual que los «trastos», pasan gran
31. Ibíd., pág. 260.

26. Everhart, The In-Between Years.


27. Ibid., pág. 116. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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120 | La cultura v iv id a -II

grupo, «desbancado el profesor», comparten las respuestas y mantienen la co-


hesión por encima de las prácticas de individualización de la escuela, eran los
elementos que guiaban la vida de los chicos. Introducción | 121
Al igual que los estudiantes de instituto, desde el momento en que la es-
la cultura tenga un impacto diferente sobre los estudiantes, el futuro de todos
cuela define lo que es conocimiento adecuado, cuáles son las estrategias, cómo
está «determinado» en parte por la cultura que crean los estudiantes. Como
tomar decisiones en la escuela, etc. (y esta definición se refiere a toda la insti- dice Everhárt, lácreación y la emersión de estas formas culturales tiende a
tución), uno tiene dos alternativas (aunque luego éstas no serán en realidad afectar a todos los estudiantes:
decisiones conscientes). Cómo estudiante, puedes aceptarlo y aburrirte casi
todo el tiempo, o puedes encontrar las fisurás'del control organizativo y ex- y sirve para reforzar la idea de que los sistemas de relaciones sociales ^no
tienen sigmficádóparaser confrontados y' analizados críticamente, sino que
plotarlas para conseguir el~cófitrol de tu vida cotidiana. Si el rechazo de los resistieron a través de estas formas de oposición. Y en el surgimiento dé las
mensajes ideológicos, el conocimiento de la autoridad de la escuela son dema- formas mismas," verdaderamente, el significado asignado a ellas, el sistema
siado peligrosos, entonces las grietas todavía pueden utilizarse, extenderlas si es básico de relaciones sociales... permanece inmutable, inexplorado... Parece
posible, e incluso crearlas. que las formas culturales de conocimiento que los chicos generan actual-
mente, aunque estén presentes en las formas de resistencia, también están
De hecho, aquellos estudiantes que tuvieron suerte en su lucha por el mí- presentés en la reproducción del sistema ál que se oponen. Como participan-
nimo esfuerzo, explotando las fisuras, fueron los que surgieron como pautas a tes, como creadores dé formas culturales, los estudiantes reproducen formas
seguir por los otros. Por consiguiente, la mayoría de los estudiantes que eran que les conducirán a actitudes de rebeldía esporádica pero no fomentarán
la oposición crítíca.'Al constrúír de esta forma su cultura, los estudiantes par- \
más estimados entre los demás, eran aquellos que combinaban dos atributos, ticipan del proceso de construcción de los mecanismos de reproducción que V'
importantes para ver la ideología y sus contradicciones en él trabajo sobre este les harán sufrir igualmente el mismo destino en cualquier sitio, pero sobre '
conjunto. «Los muchachos que eran “ astutos” (es decir, que podían lograr bue- todo en el centro de trabajo.34
nas notas y que vagueaban)» parecían ser los que conseguían que les fuera me-
Habrá movilidad para algunos de ellos, pero no para todos. Cualquier re-
jor, según sus compañeros. Sí pudieras hacerlo bien con poco esfuerzo y aún te sistencia manifiesta es una amenaza para esta posibilidad pero es sólo eso, una
quedara tiempo para vaguear, lo harías .32 Por lo tanto, el estudiante ideal pa- posibilidad. Esto sólo está previsto, es «conocido» en el área cultural. Penetra
recía aceptar a cierto nivel los fines y los procedimientos de la escuela, pero al hasta el fondo del mito de la economía, aunque limita claramente a muchos de
mismo tiempo era capaz de utilizarlos para sus propósitos, que a menudo eran estos jóvenes a empleos de cuello azul y blanco de bajo nivel, en los que final-
totalmente opuestos a los de la escuela. mente se encontrarán.
En resumen, cuando una mayoría de trabajadores norteamericanos afirman
Haré un inciso para explicar lo que ocurre aquí. Aunque los muchachos ten- que no trabajarían en el mismo empleo si les diesen una segunda oportunidad
gan una hermosa parcela de poder informal en la escuela — para vaguear, atur- de elegir, siguen trabajando en las mismas condiciones — aunque intentan ha-
dir al profesor, etc.— al igual que los «trastos», ellos participan por lo menos cerlas más soportables mediante el humor y la creación de una cultura infor-
en parte en la reproducción de idéologías hegemónicas que pueden ser útiles. mal de grupo— ; las condiciones ideológicas que pueden fomentar esto se pro-
En palabras de Everhart: ducen fuera de la culníra estuidíañtil, en formas complejas y contradictorias en
escuelas como éstas .35
En formas que pueden estar más enmascaradas que las de los «trastos»,
Como forma de conocimiento, como sistema cultural igual a temas parecidos
estos «estatuas» que ya «conocen» las normas de «jerarquización» sistemática
en otros terrenos, el ejercicio del poder de este modo muestra cómo las del trabajófbúscañ^módos de generar diversión y grupalidad, y trabajan el sis-
formas culturales son [con frecuencia] reproductivas y. cómo los participan- tema pára extender elcóntrol propio sobre una situación. Al mismo tiempo,
tes, cóñ su oposición, participan'de'hecho en ésa práctica reproductiva.33 también se ven atrapados por las contradicciones, las limitaciones de sus res-
puestas culturales vitales. Porque el mantenimiento de poder y autonomía en
Desde luego que todos esos muchachos no son iguales. Para algunos estu- el almacén o en una oficina no supone necesariamente un desafío a las necesi-
diantes de instituto, las prácticas de oposición son pesadas. Ellos utilizan todo dades del capital si las exigencias mínimas de la producción se consiguen. Por
su tiempo para vaguear, «fumar canutos» o simplemente saltarse las clases. Al
34. Ibíd., págs. 451-452.
igual que los «trastos», estos estudiantes reproducen las condiciones de su pro- 35. Ibíd., pág. 451. Por eso, si hay cualquier correspondencia estructural seria entre
pio futuro como trabajadores uniformados. A otro nivel, desde luego, aunque el lugar de trabajo y la escuela es en este apartado.

32. Ibíd., pág. 337.


33. Ibíd., pág. 446. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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Una Escuela Popular es
e Posible... Otra Práctica Sindiccal es Urgente

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Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
122 | La cultura v iv id a -II

Introducción | 123
consiguiente, aunque muchos de estos estudiantes de la clase obrera vayan a
parar a empleos de categoría superior, o más cualificados que los de los «tras- La investigación de Angela McRobbie entre un grupo de chicas en un área
tos», también están implicados en la perpetuación de relaciones sociales que obrera es extraordinariamente útil para ayudarnos a profundizar. Como Willis
dominan el procedo de producción industrial. y Everhart, ella apunta las formas en que las chicas de clase obrera vivían la
En esté proceso productivo el trabajo no tiene mucho significado. Sólo hay clase y el sexo, como «un tipo de vida diferente», de elementos positivos
que satisfacer las otrais necesidades personales, que se revelan cuando uno ya y negativos. En este caso, la sociedad proporcionaba empleo a sus padres en
ha hecho su trabajo. Uno lo hace por dinero, y porque le da una oportunidad una fábrica y a sus madres en trabajos a tiempo parcial, como camareras, chicas
de respuesta cultural y colectiva cuando se compromete en ello. Las semillas de alterne, trabajos de oficina o limpieza. De este modo, estamos describiendo
de la reproducción ideológica están servidas. Será una reproducción llena de otro sector concreto de la clase trabajadora.
Corroborando la conclusión de McRobbie de que la cultura se aprende, la
i contradicciones, que tendrá contestación a través de una respuesta cultural
cultura de estas chicas está «determinada» én parte por su posición económica
¡ de estos chicos cuando encuentren su camino en los trabajos, pero también será y sexual, y encierra muchos significados y hechos que son relativamente autóno-
j relativamente improductivo en tanto en cuanto las penetraciones en la natura- mos. Están incluidas la reproducción y la oposición. En palabras suyas, debe-
: leza del trabajo y en el control conseguido por estos jóvenes de la clase obrera mos verlo cómo tina fuente de autonomía relativa porque, al menos en la es-
s y sus padres estén desorganizadas y despolitizadas. tructura, la cultura de las chicas:

no [es] en ningún sentido una idea aislada. En vez de esto, está unida par-
Clase social y patriarcado: la cultura de la feminidad cialmente y determinada, aunque no de forma automática, por la posición que
ocupan las chicas en la sociedad; su clase social, su futura tarea en la pro-
ducción, su papel presente y futuro en la producción doméstica y "la depen-
Quizá debido a que muchos investigadores han sido hombres, las pautas dencia económica de sus padres. Y debido a que las culturas, aunque se
culturales de las chicas se han visto como marginales. De cualquier forma, refieran a la capacidad de expresión del grupo en cuestión, no se crean desde
como han afirmá3o"McRobbié y otros, a menudo parecen más marginales de- el principio por el grupo, sino que dan forma a «la trayectoria de la vida
del colectivo a lo largo de los siglos, siempre bajo condiciones y con materias
bido a que «son empujadas por la actitud dominante del macho a una actividad primas que no han sido de su propia cosecha», es por tanto importante situar
social'periférica» aunque ellas luchen contra esto y participen en actividades a las chicas desde el principio dentro de una cultura'preexistente de la fe-
culturalmehte creativas, actividades que, como las de los «trastos» y los niños minidad en que ellas, como mujeres de una sociedad patriarcal, nacen y que
¡obreros, les limitan simultáneamente y a través del mismo proceso por el que les fue transmitida sin interrupción y a lo largo de muchos años por sus ma-
íles dan más poder. dres, tías, abuelas, vecinas, etc.38
No obstante, las condiciones bajó las que viven muchas chicas de la clase En resumen, lo que McRobbie afirmaba es que las acciones de las chicas
obrera, pueden ser significativamente distintas de las de los «trastos» y los chi- eran en último término üHagárantía para los papeles tradicionales de las mu-
cos de su mismo nivel social. Su tiempo libre está más controlado por sus pa- jeres y de «la feminidad», no porque se les «impusieran» (aunque esto suceda
dres. Ellas «asumen el aprendizaje del trabajo doméstico que empieza ya en en realidad) sino como respuesta creativa a las condiciones objetivas e ideoló-
casa». De hecho, la mayoría dé las chicas ganan él dinero que necesitan ayu- gicas en que viven. El trabajo doméstico, el matrimonio y los hijos eran los
dando en las tareas domésticas (y por supuesto como baby sitting).36 Aunque tres hechos irrenunciables de la vidafutura y que les proporcionaban el hori-
las definiciones tradicionales de los papeles que desempeñan las mujeres estén zonte hacia el que orientaban su actividad dentro y fuera de la escuela. Lo que
desmoronándose gracias al proceso de oposición tanto de hombres como de les «salvaba», de lo que «conocían» a través de sus madres, hermanas, tías,
mujeres, el hecho de que casi todas las mujeres sean preparadas para el trabajo vecinas, etc. (un futuro demasiado real, tedioso), eran dos cosas: hacer amista-
jip a r a las labores domésticas37 significa que en tiempo" dé crisis económica
des basadas en semejanzas de clase y de sexo, y, muy importante, integrarse
^-cuando los trabajos decentes son tan escasos— las circunstancias particulares 38. McRobbie, «Working Class Girls and the Culture of Femininity», pág. 97. Véase
también Madeleine MacDonald, «Schooling and the Reproduction of Class and Gender
y las formas culturales serán destacables en la cultura de las chicas de la clase Relations», en Education and the State, vol. 1, Roger Dale, Geoff Esland, Ross Furgusson
obrera. y Madeleine MacDonald, eds. (Sussex, Falmer Press, 1981), y Madeleine MacDonald, «So-
' cio-Cultural Reproduction and Women’s Education», en ScLcoling for Women’s Work, Ro-
36. Mike Brake, The Sociology of Youth Culture and Youtb Subcultures (Londres, semary Deem, ed. (Londres, Roudedge and Kegan Paul, 1980).
Routledge and Kegan Paul, 1980), pág. 142.
37. Véase Gail Kelly y Ana Nihlen, «Schooling and the Reproduction of Patriarchy»,
en Culturé and Economtc Reproduction in Education, Apple, ed. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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124 | La cultura v iv id a -II

en una «ideología idealista» y actuar de forma que acentuasen su feminidad Introducción | 125
y sexualidad .39
Como contraposición a las chicas de clase trabajadora, había un grupo de auténtica feminidad les hacía permanecer muy apartadas de lo que veían en
! chicas d u d a se media, cuyos padres formaban parte de la nueva pequeña bur- las esnobs, aquellas chicas de clase media que en realidad les aventajaban. Des-
Iguesía y ocupaban posiciones altas en la fábrica, en la administración o en de su punto de vista, las esnobs de clase media, al aceptar la ideología oficial
y los contenidos de la escuela, eran mucho más valoradas por los profesores.
profesiones liberales, etc. Estas chicas tenían una experiencia completamente
De todos modos aun cuando estas chicas de clase obrera pudieran sentirse ,
distinta y un modo de entender su feminidad y sus experiendas de clase, dife-
«desambientadas» en la escuela, se sentían también en lucha con la rectityd de ¡i
rente. Muchas de ellas pasaban el tiempo en galerías de arte, jugando a algo, las esnobs y con el trabajó duro. Los antagonismos de clase se agudizaban al ¡j
haciendo teatro o ballet, y haciendo el trabajó escolar. Debido a que sus «hori- ver que las chicas de clase media no tenían estilo, tenían poco gusto en cues-
zontes son mucho más amplios», incluso aunque los chicos y el amor puedan tión de chicos, absorbían a sus profesores y tenían un lenguaje «fino ».43 :
representar un papel importante en su pensamiento, ellas «saben» que tendrán McRobbie describe éstas prácticas de oposición del siguiente modo: ;
oportunidades de casarse, de ser amas de casa, de cuidar a sus hijos y de enco-
mendar el trabajo penoso por poco dinero. Induso en tiempo de crisis económi- Una forma en que las chicas combaten la discriminación de clase y los rasgos
ca, las formas culturales de movilidad entre la clase media — en cuanto a carre- opresores d é 'la ésraélá es afirmando su «carácter de hembra» introduciendo , ji
en la clase su sexualidad y su madurez física de tal modo que obligan a los ; i
ras, no sólo trabajos— y las formas culturales que surgen debido a la movilidad profesores a reparar en ello. El instinto de clase encuentra entonces su ex- ?.
de las mujeres — carreras de mujeres al igual que de hombres— se podrán rea- presión en el sentido de desechar la ideología oficial sobre las chicas en la
lizar en la vida cotidiana.40 Aunque ambos grupos de chicas sean dirigidos al escuela (pulcritud, diligencia, feminidad, docilidad, etc.) y reemplazarla por I
hogar, las niñas de clase media son dirigidas hacia un tipo dé trabajo fuera de una más mujeril, ,e incluso 'sexual. Por eso, las chicas disfrutaban mucho *
casa, distinto del doméstico.41 yendo“ maquilladas al colegio, pasando gran parte del tiempo discutiendo so- ¡s
bre sus chicos a voces, y utilizando estos intereses para dividir a la clase... 5
En muchos aspectos, esto no es así entre las chicas de la clase trabajadora. E l matrimonio, la vida familiar, la moda y la belleza contribuyen de modo í
Porque cuando las chicas de dase obrera Uegan a la adolescencia, la posibilidad importante a esta cultura fémenma~añtiéscoÍar y, al Hacérlo, ilustran con cía- j
de esfuerzo disminuye sensiblemente/ Las presiones para adaptarlas al ideal fe- ridad las cóntTádiccióhés innatas de las llamadas actividades de oposición.; {
menino crecen, así cómo las presiones para que pásen el tiempo pensando en ¿Están las chicas al fin y al cabo haciendo' exactamente lo qué sé lés pide, f
los chicos, acompañadas de conceptos como el de su propio atractivo, la popu- y si éste es el caso, no podría argumentarse convincentemente que es su ¡
laridad, etc .42 Cuando estas presiones se combinan con la cíase social de las
propia cultura la que en sí misma es el agente de control social más efectivo I
para las chicas, al obligarlas a la sumisión a ese papel, hacia el que una serie :
chicas, actúan de una forma muy poderosa_' de instituciones de la sociedad capitalista también, aunque de forma menos
, De forma parecida a los «trastos» y a los chicos, las chicas basaban gran eficaz, las em puja? Al mismo tiempo, están expresando una relación de clase, ,
Iparte de su «éxito» en la habilidad para adaptar la orgánizadón y el sistema aunque en términos tradicionalmente femeninos.44 ;
del currículum escolar a sus propios fines. Al reivindicar su oposidón a la con-
ducta, lenguaje, ropa y normas de la clase media, estas chicas dé la clase obrera La paradoja es asombrosa. Las chicas desarrollan formas culturales que les |
dan poder. EIISs pueden controlar las afcciones de ]os chicos (y su propio futu- j
aspiraban a transformar la escuela en un terreno de expansión de su vida so-
ró)"erf alguna medida, intensificando su propia sexualidad. Pueden formar gru- ,s
dal, «gustando a lós'ch icos», enseñándose mutuamente los bailes de moda, pos que hagan posible su solidaridad como chicas de la clase obrera y que les |
«halagando a los profesores», consiguiendo un cigarrillo, discutiendo de mú- haga posible desarrollar y elaborar los temas de la resistencia y la lucha de cía- j¡
sica y estréllás del rock, etc. En este conjunto de prácticas de oposición, su ses. Todavía las contradicciones enAla esfera cultural son fuertes. Las chicas f
son sexualmente explotadas por los chicos. La valoración real sobre su. vida |
futura como esposas y madres — ya qué el . matrimonio es una necesidad eco- I
39. McRobbie, «Working Class Girls and the Culture of Femininity», pág. 98.
40. Ibíd., pág. 101. Véase también Raymond Williams, su discusión sobre las culturas nómica generada por la economía política de ese área geográfica— las lleva f
antiguas y las que están surgiendo, en Marxism and Literalure. a confiar en una cultura de la feminidad explotadora y que reproduce gran |
41. Ibíd., pág. 102. Véase también el interesante análisis de Wally Seccombe, en parte de las condiciones en que se basa la división social y sexual del trabajo.
«Domestic Labour and the Working Class Household», y Wally Seccombe, «The E xpan d ed
Reproduction Cyde of Labour Power in Twentieth Century Capitalismo, en Hidden in the 43. Ibíd.
Household: Women's Domestic Labour Under Capitalism, Bonnie Fox, ed. (Toronto, The 44. Ibíd., pág. 104.
Women’s Press, 1980).
42. Ibíd., pág. 103.
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Construye
y ndo Educación Popular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
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126 ) La cultura v iv id a -II
Introducción | 127
Esta doble función ideológica de la cultura que viven habla de las cualidades
limitadas, creativas y autónomas de la cultura. Las intenciones y prácticas cul- El desarrollo de estas «nuevas formas de feminidad» están surgiendo al
turales que nacen de la interacción entre sexo y clase, llegan hasta el fondo tiempo que sus protagonistas de clase y sexo luchan en casa, en la escuela
del poder patriarcal y las relaciones de clase, y limitan las posibilidades de y en el trabajo. Aunque el objetivo general de las ideas de Brake y mi discurso
actuación, si se quedan una vez más sin organizar. - - sobre las clases estudiadas por McRobbie es hacer surgir una conclusión im-
Por eso, las dinámicas de sexo y clase colaboran de tal modo, que obligan portante sobre cómo estudia uno la reproducción y las contradicciones de la
a estas chicas a una toma de postura contradictoria, que viven en su vida coti- enseñanza, la clase social y la cultura. La conclusión no es sólo darse cuenta
diana. Su relación antagónica con las chicas de la clase media y la escuela, se de la importancia de una perspectiva feminísta para' desenmarañar todo esto, ni
mencionar a la mujer de forma ocasional en el análisis de, por ejemplo, el pa-
expresa con claridad en términos «femeninos». Aunque la experiencia en sus
pel de la educación en la reproducción-de las relaciones entre clases. Significa
propias familias también les enseña que lo ideal y la feminidad no siempre se
más bien que una forma social debe entenderse como integrada — es decir,
encuentran o duran mucho tiempo, dado el papel real de la mujer, madre o reconstruida de forma activa— sobre'el fundamento de las relaciones de sexo
trabajadora. En resumen, «el romanticismo no da de comer». Atrapadas en y de clase. Ambos, sexo y clase no están separados, sino que se articulan con-
esta situación, ellas no se encontrarán a salvo7en último término más que como juntamente .48 Esto es evidente en los puntos culturales de los «trastos» y las
madres y.esposas .45 chicas, por ejemplo.
Las chicas y las_ mujeres de clase obrera no se dejan engañar. A menudo En muchos sentidos, debemos reconocer que la división sexual del trabajo
son muy conscientes de las cortapisas del matrimonio y los papeles «tradicio- en la que tanto los «trastos» como las chicas toman parte, no llegó como una
nales» que éste lleva implícitos. Pero también son realistas. La situación eco- división sexual de las propias estructuras del capital. En lugar de esto, «el
nómica y las condiciones de opresión de\séxo en que se encuentran, implican capital ha creado sus propias divisiones sobre las divisiones sexuales ya exis-
que un rechazo del matrimonio puede acarrearles costes económicos y emocio- tentes». De esta forma, aunque las relaciones patriarcales de sexo y las rela-
nales elevados. Él culto al idealismo protege de estos costes, y da un poder ciones sociales capitalistas sean difíciles de separar, no se pueden reducir unas
real en la familia, aunque reproduzca parcialmente las restricciones de roles a otras. Bland y otros lo dicen de este modo: «L a división sexual del trabajo
sexuales y económicos tradicionales.46 estructurada por la dominación masculina está “ colonizada”, “controlada” por
las estructuras del capital.»49 De este modo, los contenidos y las prácticas ideo-
La reflexión de Mike Brake resume algunos de estos argumentos, y apunta
lógicas de las chicas, con todas las contradicciones que las limitan y les dan
hacia la dominación de la «feminidad» como forma cultural de autoselección.
fuerza, sólo pueden entenderse viendo cómo las economías capitalistas, la ideo-
Las subculturas surgen como un intento de resolver colectivamente los pro- logía patriarcal y las formas culturales de vida de lia clase obrera se reproducen
blemas experimentados, procedentes de las contradicciones de la estructura y contradicen mutuamente.
social. [Ellas] generan una forma de identidad colectiva desde la que se
puede conseguir unaídentidád individual al margen de la que se asigna se-
gún la dase, la educación y la ocupación. Es casi siempre una solución tem- Ser mestizo, negro o pobre
poral, y de ningún modo es una solución real, sino sólo resulta en ¿^ aspecto
cultural. Las culturas juveniles actúan en colaboración con las culturas po- Los grupos de estudiantes con los que he trabajado hasta ahora, proceden
pulares y sus productos [pero no de cualquier] [forma] determinista ... Glo- de diversos sectores de la dase obrera, pero todos son blancos. Modelos seme-
balmente, las culturas juveniles suelen ser más bien un modo de explorar la jantes (^penetración y discriminación cultural tienen lugar por iguil en gru-
masculinidad.1Son'además masculinistas y debemos considerar sus efectos pos de mestizos y negros de la clase obrera y pobres. Entre los modelos que
sobre las chicas... Un signo distintivo de la emancipación de los jóvenes
respecto del culto a lo ideal, el matrimonio como verdadera vocación, surgirá cohesivos destruidos en la cultura de los antepasados, y combinarlos con elementos de otros
del desarrollo de las subculturas, que exploran una nueva forma de femini- sectores de clase que simbolicen una de las dos opciones enfrentándolas», pág. 67.
dad. Dado el lugar de la mujer en la sociedad, es probable que esto aún 48. Women’s Studies Group, ed., Women Take Issue (Londres, Hutchinson, 1978),
tarde algún tiempo.47 Pág. 10.
49. Lucy Bland, Charlotte Brunsdon, Dorothy Hobson y Janice Winship, «Women
45. Ibíd., pág. 106. "Inside" and "Outside’’ the Relations of Production», en Women Take Issue, Women’s
46. Brake, The Soctology of Youth Culture and Youth Subcultures, pág. 166. Studies Group, ed., pág. 61. Véase también Apple, ed., Cultural and Economic Reproduc-
47. Ibíd., pág. vii. En esta revisión de la mejor literatura sobre las subculturas de la tion in Education.
clase obrera y la juventud, Brake va más allá, señalando que una de las razones por las que
se forman tales grupos es que las «subculturas intentan recuperar los elementos sociales
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128 | La cultura v iv id a -II

predominan en la clase obrera, especialmente masculina, la juventud es una Introducción | 129


celebración de la masculinidad, del juego de los «hombres rudos». Esto está
muy claro en los modelos de resistencia cultural de los «trastos», y se refleja dos Unidos) y pobres— su resistencia a la escuela y al desarrollo de sus acti-
parcialmente en la creación y recreación de una cultura de la feminidad entre tudes culturales propias muestra asimismo conocimiento de cómo la escuela y
los trabajos ayudan a definir la identidad dé una persona. Debido a esto, los
las chicas. Otra forma, que se puede ver claramente en las escuelas, en áreas ur-
jóvenes negros y mestizos como éstos, a menudo persiguen una «identidad dig-
banas a ambos lados del Atlántico, es la práctica de «ser frío». Esto implica
na en un mundo que ha manifestado la opresión, el rechazo y la humillación».52
evitar adscribirse a una posición socialm e&afóe uñ proceso de (üstanciamiento De este modo, la fuerza y la debilidad son vividas cada día.
en cuanto a la ropa, la forma de andar, la postura, y cada vez más el lengua- Aunque no entraré en detalles, entre las chicas negras y mestizas de la
je .58 Este proceso cultural creativo aporta importantes razones para una oposi- clase obrera las condiciones de vida objetivas ayudan a la creación de ideolo-
ción a los modelos de dominación y explotación racial, sexual y de clase. gías contradictorias, similares a aquellas de las chicas de las que he hablado.
Por ejemplo, entre la juventud-negra de Inglaterra, los modelos de oposi- Los elementos de cultura obrera, de culturas específicas de género y de tradi-
ción y de lucha se fundamentan en el desarrollo de una cultura de resistencia ciones étnicas se combinarán en un complejo proceso de creación y determi-
afrocaribeña, que es similar en muchos aspectos a las que se pueden encontrar nación cultural, de lo cual muy poco puede relacionarse directamente con estas
en los ghettos de las ciudades industriales de América. La cultura que viven fuerzas económicas en abstracto .53 Las tres — sexo, clase y raza— constitu-
estos jóvenes habla de una «conciencia» sutil de que la cultura escolar y el yen la cultura de las chicas. Aquí también, la cultura de la feminidad, tina
conocimiento formal del sistema de estudios no corresponde a la historia o cultura que tiene sus raíces en la experiencia de las relaciones patriarcales sobre
las que la lógica y las relaciones sociales del capital han actuado y transfor-
experiencia negras. Debido a esto, muchos estudiantes han_vuelto_a.adoptar
mado en parte, tendrá un papel muy importante que desempeñar.
la lengua criolla como forma de exclusión y como mecanismo de.solidaridad,
Brake muestra la extensión del impacto sobre las chicas de los aspectos
teniendo en cuenta que el tipo de educación que reciben estos estudiantes no económicos de la actual crisis estructural, y especialmente sobre las chicas «m i-
blancos «conduce a una disminución de las oportunidades generales de empleo noritarias». Hablando sustancialmente de Inglaterra, aunque los datos no va-
y de avánce educativo» — una educación que reproduce al «trabajador joven ríen mucho de los de Estados Unidos, Canadá o cualquier otro lugar, él señala
no blanco en el nivel más bajo de la educación y la cualificación»— , el criollo lo siguiente:
se habla como parte de un complejo proceso de oposición y afirmación cultu-
ral. La cultura más individualista de la escuela, ahora rechazada, actúa como [E s importante recordar] la relación de las mujeres con la producción...
fondo cultural contra el que se ha desarrollado la resistencia lingüística .51 Para la juventud de clase obrera es difícil encontrar trabajo. E n concreto
las minorías han tenido dificultades para obtener un empleo, y sobre todo
De todas formas, surge de nuevo una situación paradójica, parecida a la de
las chicas. La Comisión de Servicios de Mano de Obra, señala un aumento
los «trastos» y las chicas. El criollo actúa como «índice vital» del alejamiento de desempleo del 120 % entre los(as) jóvenes en los cinco años siguientes a
negro de las normas, valores y objetivos de aquellos grupos de personas que 1977, en contraste con el 45 % entre la población global, y sobre todo con
ocupan las posiciones privilegiadas en la sociedad. Aunque al mismo tiempo el de los jóvenes negros (350 % ). E l desempleo femenino creció rápidamente
que es un «reconocimiento» claro de lo que el futuro les depara a estos jóvenes en el grupo de edades comprendidas entre 18 y 24 años, para negras y blan-
cas, pero tuvo un aumento del 30 % para-las mujeres negras en oposición
negros y mestizos, y de hecho plantará la semilla de la solidaridad en el tra-
al 22 % para todas las mujeres. Dadas estas cifras, uno comienza a ver la
bajo, les condena a un salario bajo y a situaciones de explotación similares a importancia que el culto a la femenidad (que es la identidad de las domina-
las de aquellos que hubieran llegado a ellas a través de la enseñanza. Dada esta das que no trabajan) tiene para [muchas] chicas.54
situación, muchos de estos jóvenes simplemente rechazan estos tipos de posi-
ciones económicas por sí mismos. De todas formas, independientemente del La actividad de las chicas en relación con todo esto, y con lo que yo he
análisis de la derecha política, esto no es un rechazo del trabajo, sino resisten- analizado aquí sobre los «trastos» y los chicos, habla con elocuencia de la com-
cia a aceptar los tipos de trabajo que se ofrecen y las condiciones laborales que plejidad absoluta de la esfera cultural. Lo negativo y lo positivo coexisten. La
lo acompañan. En su conocimiento práctico de lo que pueden ofrecer las escue- hegemonía ideológica es parte de un terreno contestado, en el mismo nivel
las como grupo bajo una opresión doble — negros o mestizos (o rojos en Esta- 52. Ibíd., págs. 135-136.
53. Goran Therborn, «The Ideology of Power and the Power of Ideology», confe-
rencia pronunciada en la Universidad de Wisconsin, Madison, 17 octubre, 1980.
50. Véase la discusión de,' Brake'sobre estos modelos culturales en The Sociology of 54. Brake, The Sociology of Youth Culture and Youth Subcultures, págs. 137-138.
Youth Culture and Youth Subcultures.
51. Ibid., págs; 118-119.
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130 | La cultura v iv id a -Il
Introducción [ 131

cultural. Sí, las escuelas pueden ser lugares donde la diferencia entre trabajo y cualquier valoración de los procesos y las consecuencias de la enseñanza debe
intelectual y manual se perpetúe, donde las divisiones por raza, sexo y clase tener en cuenta que la reproducción es un trabajo duro y que a veces se en-
social se reproduzcan, pero evidentemente suceden más cosas. Aunque las es- frenta con oposición.56 Por lo tanto, el interés por los beneficios económicos
cuelas hagan esto como parte de su labor «en la producción de estudiantes» de las instituciones, incluso aquellas coíño"lasfescuelas''^con su contribución
de acuerdo con las categorías dé discriminación que se generan en parte a tra- a la desigualdad y su papel en la reproducción— tiende a eliminar «la realidad
vés dé sus funciones en la producción del capital cultural técnico y en la repro- de que estas condiciones [para una reproducción “exitosa” ] deben ganarse — o
I ducción de la división del trabajo, perder de vista el papel de los estudiantes perderse— e n ío s cónftictos 'y'luchas concretas».57
I es obviar por completo el poder y las limitaciones que existen en la esfera Los estudiantes a los que dirigía la atención contenían todos estos elemen-
i cultural. tos. Ellos ayudaban a generar los resultados contradictorios e innatos de la
institución, pero sólo a través de la lucha. Ellos vivían la clase como una fuerza
activa, que es al mismo tiempo limitadora y creativa.
Entender la reproducción El concepto jle consenso, o de propia creación si se prefiere, es fundamen-
tal effesta explicación. Porquécomo han mostrada W illis/Everhart y McRob-
He ido muy lejos para documentar algo de gran importancia en la concep- bie, hay~üñ momento de apropiación del trabajo en procesos como éstos. Se
ción de las escuelas como lugares de reproducción cultural y económica. Seña- puede ver la hegemoñíá idéológica cóii toda su fuerza y sus contradicciones en
laré lo que se consigue entrando en los debates sobre el papel social de la es- la m anéraerique los muchachos de la clase obrera del estudio de Willis, cele-
cuela y, especialmente, combinando un análisis de las conexiones que pueden bran casi litéralm^ su futura participación en el trabajó manual “ Sólo si se
tener las escuelas con otros poderosos agentes sociales, en un intento de ir de entiende esto se puede comprender las consecuencias-dé la escuela.
nuevo hada teorías de correspondencia para extraer las confusas interconexio- Este punto es fundamental. Podría decir que mi análisis estudia el proceso
nes entre escuela, economía y cultura. Una cláve aquí es, obviamente, la cultu- a través de lo que en último término pierden los estudiantes, ya sean «trastos»,
ra. La fuerza de los estudios que he analizado es su posición como etnografías chicas o muchachos, el proceso por el que son sutilmente determinados, la for-
marxistas. E s decir, intentan comprender un lugar concreto y lo hacen situando ma en que «la economía controla la cultura». Aunque no debemos olvidar la
ese escenario dentro de un gran sistema de fuerzas de clase, ideológicas y ma- importancia de la naturaleza, tanto de las”determinaciones como de las contra-
teriales, fuerzas a las que ponen límites, y de hecho ayudan a crear los medios dicciones, he pretendido aclararlas, haciendo uso del trabajo de Willis, Ever-
y prácticas que encontramos. Al tiempo que recorren el largo camino hasta hart y McRobbie. Porque la hegemonía ideológica de nuestra sociedad «está
proporcionar explicaciones sociales coherentes sobre por qué y cómo se gene- en agudo conflicto profunda y esencialmente» en muchos sentidos, que ge-
ran estas condiciones, estos estudios no pierden la riqueza y versatilidad de nerarán conflictos difíciles de resolver dentro de las relaciones y los límites del ,
la experiencia estudiantil de una clase. Ellos están fuertemente comprometidos poder institucional. Como ha señalado Todd Gitlin, por ejemplo, las formas
con la idea de que, en el análisis de la experiencia social vivida a través de ideológicas que dominan las economías como la nuestra hacen que las personas i
estos microcosmos que son las escuelas, el conflicto de clases es esencial para trabajen duro; aunque al mismo tiempo estas formas proponen que la satis- i
el estudio de la cultura y las instituciones de la organización cultural y econó- facción no está en el trabajo, sino en el placer, un terreno «que implica eviden-
mica, la selección y la transformación. Lo que hace esta labor fundamental temente valores opuestos al trabajo».59 Este conflicto está muy claro en los
para la investigadón. de la enseñanza y la reproducción es que se articula sobre «trastos» y los chicos, por ejemplo, y es lo que debería llamarse una contra-
la clase social, no como categoría, abstracta, sino como éxpeneridá viva .55 dicción generada estructuralmente. Provocará tensiones y conflictos que si se
Además, y esto debe tenerse en cuenta, muestran que la cuestión no es viven en grupos grandes proporcionarán una oportunidad de hacer incursiones
sólo interrogarse acerca de la realidad de las escuelas para darse cuenta de dón- en la realidad social, de forma parecida a la «vista» cuando hablábamos de los
de se relacionan las instituciones, y cómo se constituyen estas series de relacio- «trastos» y los chicos. Los conflictos y las contradicciones en el patriarcado,
nes, sino también dónde se encuentran los elementos contradictorios y, por y entre patriarcado y capitalismo pueden llevarnos a situaciones parecidas. Si
último, en qué sentido estos elementos son progresistas y no sólo reproductivos.
56. Richard Johnson, «Histories of Culture/Theories of Ideology», pág. 74.
En resumen, cualquier análisis sobre el papel de la enseñanza en la reproducción 57. Ibíd., pág. 70.
58. Ibíd., pág. 75.
55. Lesley Johnson, The Cultural Critics (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1979), 59. Todd Gitlin, «Prime Time Ideology: The Hegemonic Process in Televisión Enter-
pág. 206. tainment», Social Problema XXVI (febrero 1979), págs. 264.

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FUERZA NACION I AL MAGISTERIAL - FUNAMA
Construyendo Educación Popular
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132 | La cultura v iv id a -II Reproducción y reforma | 133

estas tensiones y conflictos volverán en último término sobre aquellos que las bre el curso escolar, políticas y recursos. Y una cantidad similar de papel
experimentan, ya ligadas totalmente a una economía industrial y en último podría utilizarse para enumerar las propuestas de cambio del modo en que
término beneficiando a quienes controlan el capital cultural y económico, no actúa hoy día la escuela para ponerlas más directamente en correspondencia
es, desde luego, una- cuestión interesante dados mis argumentos; con estas reivindicaciones conflictivas. Entre las propuestas más importantes,
Pero la comprensión de que estas tensiones y conflictos se pueden encontrar desde luego, que generan una gran parte de la discusión a nivel gubernamental
en casi todas las instituciones, sobre todo en las escuelas, nos da un acer- están, por ejemplo, programas para justificar planes y créditos fiscales.61 Si las
camiento esencial a la realidad con la que nos enfrentamos cada día como edu- escuelas realizan estas funciones sociales, personas como Althusser, Bowles y
cadores. Ignorarlos o rechazar la complejidad socioeconómica y cultural pre- Gintis, Apple, McRobbie, Willis, Everhart y otros dicen lo que hacen, y si no
cisa para entenderlas, no provocará desgraciadamente su desaparición. muestran interés por nuestra economía competitiva e intereses ideológicos, se i
De hecho no podríamos ignorarlas aunque quisiéramos, porque estas con- argumenta que el mercado podría abrirse. Si las escuelas actúan como lugares -
tradicciones económicas y culturales están provocando una importante recon- de producción y reproducción de la cultura y la economía, entonces dan con-
sideración de la estructura y el control de la educación. De hecho, hay un trol, por ejemplo, a los padres. Reducen el control del Estado dando a los
grupo de educadores y políticos que proponen formas de «resolución» de estos padres ayudas para que puedan pagar el tiempo de educación que quieran
conflictos y tensiones en la actualidad. Y es la existencia de unas cuantas pro- para sus hijos. De este modo, quizá podamos reducir el tamaño y la naturaleza
puestas para la reforma de las disposiciones institucionales de la escuela lo que burocrática de la institución y hacerla más aplicable a grupos más grandes de
ellos piensan que provoca las que veremos después. ¿Cómo se entienden estas niños y padres. Estos podrían así verse libres de elegir entre casi cualquier
reformas? ¿Serán eficaces para ayudar a los «trastos», a los muchachos y a las sistema educativo y escolar (con alguna limitación, desde luego), pagando una
chicas? escuela pública o privada directamente. El sistema educativo se convertiría en
un mercado, regulado por el Estado pero abierto a cuantos lleguen. Esto eli-
minaría muchos de los problemas sobre los que me centré en los apartados
2. Reproducción y reforma anteriores de este capítulo. ¿O no?

La cuestión de dónde situarse es importante desde el momento en que se


están proponiendo reformas educativas que, se dice, podrían eliminar algunas Entender la legitimación, la acumulación y el Estado
condiciones económicas y culturales que hemos comprobado que se «reprodu-
cían» en lá vida cotidiana de los estudiantes del nivel superior que he estudia- En la introducción de este capítulo dije que muchos estudiosos de la rela-
do. Y una persona debe darse cuenta de estas reformas si quiere apoyarlas o ción entre^educación y sociedad en su conjunto, ven la escuela como un sistema
rechazarlas. de Estado ideológico. En las secciones anteriores me detuve primeramente en
No hace falta participar en el análisis del papel de la escuela en la repro- un elemento de esta expresiónrideológica. Aunque igualmente importante
ducción económica y cultural de las estructuras de clase, raza y sexo con las es otro elemento: el hecho de ser un aparato de Es lado. Esto es tan de sen-
que los «trastos», las chicas y los muchachos se encuentran, para darse cuenta tido común que somos muy propensos a olvidarlo. Como el trabajo más recien-
dé que hay un conflicto fuerte entre otros grupos con respecto a la escuela. Los te sobre el papel del Estado en la reproducción social argumenta, olvidar esto
industriales y los burócratas del Estado desean la eficacia de la escuela, hacerla significa en cualquier caso que rechazamos las importantes funciones que el
capaz de^dár íespuesta a las exigencias ideológicas y «la fuerza dé trabajo» de Estado desempeña en el mantenimiento de las relaciones de dominación y ex-
la economía. Los problemas fiscales generados por la crisis económica contri- plotación en nuestra sociedad. Al igual que veíamos que si queremos desen-
buyen en gran medida a los intentos de las mismas personas de hacer que la trañar la vida cotidiana de los alumnos en la escuela debíamos relacionar esa
educación sea más eficaz.60 Al mismo tiempo, debido a una crisis de legitimidad, vida con la clase social, la cultura y la economía «fuera» dé las instituciones,
) hay presiones desde «más abajo», de muchos padres y madres de estudiantes debemos hacer lo mismo ahora. Sin ello no podemos apreciar en su totalidad
¡ de grupos raciales, sexuales, de clase y de interés para hacer a las escuelas res- el gran entramado que reformas como planes de ayuda llevan implícitos.
ponsables de las necesidades competitivas que cada grupo ha detectado. Recuerdo que las^escuelas — como un aspecto del Estado— parecen com-
Se podría seguir así indefinidamente, enumerando las reivindicaciones so- 61. Lor argumentos más claramente articulados para las propuestas como el plan de
ayuda, se pueden encontrar en John E. Coons y Stephen D. Sügarman, Education By Choi-
60. James O ’Connor, The Fiscal Crisis of the State (Nueva York, St Martin’s Press, ce-' The Case for Family Control (Berkeley, University of California Press, 1978).
1973).

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134 | La cultura v iv id a -Il

prometerse, entre otras cosas, e n ^ o s 1actividades fundamentales. Contribuyen Reproducción y reforma | 135
a la legitímácípn' y ér es táBlecimientó'dé^ágühás dé las condiciones ^prioritarias
necesarias-para la ácúmülaciÓn-<le capital. Auñqüé'lS~é¥ai^i~«produzra» estos con ello el Estado? Puede provocar acuerdo y legitimidad extendiendo el mer-
beneficios de iñodo'Tóifttrádictbrio, inintencionado y rechazado, es importante cado de las relaciones socialistas y capitalistas y el consumo individual y des-
fijarse más directamente en estos elementos en relación con el Estado, sobre pués regular el mercado para asegurar que se consiga la función acumulativa.
todo desde el momento en que las reformas que se están discutiendo se gene- Este es un primer elemento para entender el papel de muchas reformas del
ran en su interior. Estado.
Un ejemplo utilizado en el capítulo 1 nos ayudaría a recordar que estas
Puesto que es muy complejo, permítaseme esbozar brevemente lo que sig-
nifica. Mis primeras ideas serán algo económicas, pero luego profundizaré en
disfunciones del Estado a menudo entran en conflicto. Como dice Randall Co- la explicación de cómo algunas ideologías pueden funcionar satisfactoriamente.
llins, el papel del Estado en la acumulación ha conducido a una situación en Habrá que estimular ai consumidor a que consiga más bienes individualmente,
la que cada vez más trabajadores logran más recomendaciones. En el proceso, con el fin de que la economía siga generando beneficios y empleo y para que
las recomendaciones se devalúan. Debido a esto, la legitimidad de una parte la acumulación de capital tenga continuidad. Esta es una primera forma de
del Estado, la escuela, es puesta en cuestión .62 Así pues, el papel de la escuela extender mercados. E s decir, la ideología que Uamaríamos individualismo po-
en la acumulación puede conducir a una superproducción deTrabajadores“reco- sesivo debe reforzarse. En cualquier caso, las ideologías no son únicamente !
mendados y desafía la legitimidad del modo de actuación de la escuela. La fun- ideas abstíactas que perviven en nuestras relaciones económicas. Y es justo ;
ción del Estado entrará casi necesariamente en conflicto con la otra. Estas con- aquí donde podemos ver cómo funcionan las contradicciones. Al estimular una ;
tradicciones sé harán evidentes, sobre todo, en tiempos de crisis, como ahora ideología del individualismo posesivo, la. economía «genera» una crisis en la
escuela?’La escuela que, en condiciones financieras e ideológicas normales, no
en la economía. Una economía que rébose inflación, desempleo y retrocesos
encuentra estimulantes las necesidades de que los individuos compitan y de
constantes, hace necesario que haya menos trabajadores con credencialés. Como grupos sociales concretos, pierde su legitimidad. El Estado, para conservar su
las chicas, los muchachos de clase obrera y los «trastos», la escuela se ve atra- propia legitimidad debe, por consiguiente, responder de modo....que continúe
pada en una contradicción generada estructuralmente. la expansión de las relaciones sociales capitalistas y un mercado individualista
Es a partir de este conflicto cuando podemos empezar a entender la actual al mismo tiémpo. Este es justo el momento de los sistemas, de .crédito, fiscal y
petición de créditos fiscales y de planes de seguridad. Con la crisis económica de los planes'dé' ayuda”. '
e institucional generalizadas, el mismo Estado pierde legitimidad. No puede La contradicción está bastante clara. Una crisis se debe en parte a que la
controlar la economía sin entrar más directamente en esa economía, ni con las economía necesita patrocinar una ideología consensuada a través del propio
actuales condiciones fiscales puede mantener el resto dé las instituciones sin individuo, y no colectivamente. Al mismo tiempo, esta postura pierde fuerzas
entrar directamente en lo que sé hace diariamente en ellas .63 Es una paradoja, sociales que impacten a cualquier esfera de la vida social. Los grupos particu-
lares se volcarán en el consumo de todos los bienes y servicios, incluida la
una partida en tablas. 'Él Estado no sólo exige el control de lo que sucede,
educación, de forma menos colectiva. Las necesidades colectivas generales, por ,1
i necesita también la aprobación^ Sin tal áprobáción, pierdé sú^legitimidad en el ejemplo en materia educativa, se verán a la luz de lo que cada cual puedaj
| procesó. Aquí está, pues, la paradojaí. Interviniendo directamente, el Estado hacer por su grupo específico, la familia o uno mismo, como un derecho indi- (
| se convierte en él cülpable dé la crisis estructural gloBal. EÍesde el momento en vidual. Al extender la imposibilidad de la escuela de satisfacer tales necesida- 1
Sque no tiene suficiente control de las variables —para tertéflo necesitaría mu- des — y de hecho no puede en muchos aspectos— el sistema estatal se verá !
| cho poder adjudicado al Estado, algo que la población norteamericana no acep- atrapado en una crisis de legitimidad.
j taría y que además podría crear su propia crisis de aprobación— pierde parte Esto hace difícil cualquier valoración del tipo «¿dónde me sitúo?», y del
de su legitimidad. Esfo da eomb resultado una auténtica crisis. Aunque el Es- potencial progresista de estos tipos de propuestas para la reforma de las escue-
tado, como vimos en el capítulo 2 , debe intervenir cada vez más en las polí- las. Están muy determinadas por el contradictorio papel del Estado. Abren un
ticas productivas y distributivas de la economía y hacerse incluso más activo área a las relaciones sociales y de mercado capitalistas — incluso existiendo mu-
chos de los problemas de las escuelas actuales— que había sido menos mani-
en todas las áreas sociales, a veces debe alejarse de tal intervención activa en
fiesta en otros tiempos. Contribuyen a una ideología relativamente desenfre-
la educación para conservar su legitimidad. nada de consumo individual. Como veremos en seguida, presentan la posibili-
Dadas estas contradictorias presiones y paradojas, ¿cómo puede rivalizar dad de interesantes intervenciones para la creación de aquellas «disposiciones
62. Randall Collins, The Credential Society (Nueva York, Academic Press, 1979). y valores institucionales» alternativos que ya mencioné en el capítulo 2 .
63. Wright, Class, Crisis and the State, y Manuel CasteÚs, The Economic Crisis and
American Society (Princeton, Princeton University Press, 1980). FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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Reproducción y reforma | 137


Un apunte so b re la e sfe r a política y e l d iscu rso liberal
trato igualitario, «intento de debilitar el libre eijercicio de los derechos de pro-
piedad por parte de los patronos discriminantes»; la acción del trabajador en
Que estas reformas pueden ofrecer posibilidades quiere decir que debemos
apoyo de condiciones sanitarias y ocupaciones dignas, que han sido utilizadas
tener cuidado de no interpretarlas como meros reflejos de las necesidades eco- por el Estado para restringir y regular los derechos de propiedad de los patro-
nómicas dél individualismo que nos rodea, resultado únicamente de las contra- nos; y por ultimo el objetivo de la igualdad de oportunidades, que es «simple-
dicciones económicas que surgen espontáneamente en las instituciones «super- mente la aplicación del concepto liberal de igualdad ante la ley, pero ahora
estructurales» que en último término no pueden hacer otra cosa que servir de aplicado a la economía capitalista ».65
apoyo económico e ideológico a la burguesía. En realidad no quiero decir que Por tanto, la preponderancia de los derechos de la persona sobre los de
el concepto de lo individual sea una categoría puramente ideológica. También propiedad ha implicado una lucha y la exigencia de «extender, una vida política
es una categoría política. El progreso de los derechos individuales en la esfera y económica gobernada por prácticas democráticas fórmales» 166 En resumen,
política ha tenido una importancia superior en la esfera económica. Ños ayuda la lucha de clases ha transformado y ha sido transformada por el discurso libe-
a explicar por qué las propuestas de planes de ayuda y créditos monetarios sur- ral orientado hacia el individuo. Citando de nuevo a Gintis, muy frecuente-
mente «los avances políticos de la izquierda se han expresado, justificado y
gen, y por qué tales planes deberían ser apoyados por muchos grupos, inclu-
organizado no en términos de las [tradicionales categorías marxistas], sino en
yendo a los padres de estudiantes como los «trastos», las chicas y los muchachos.
términos de ramificaciones del discurso liberal».CT
Examinando el lugar histórico que ha ocupado la teoría d e jo s derechos
Como él dice,
individuales (que él llama discurso liberal) en el conflicto de clases, Gintis
ofrece una sugestiva tesis. [El] contenido de la lucha de clases procede en parte de su estructura-, es
decir, cíe los instrumentos del discurso comunicativo —el lenguaje y otras
La lucha de clases en el capitalismo avanzado del siglo xx se ha sostenido formas de expresión simbólica— de fácil obtención en una sociedad para la
utilizando los instrumentos del discurso liberal: el discurso de los derechos estructuración de proyectos y la generación de solidaridad y acuerdo en cuan-
naturales. Estos instrumentos, aunque apropiados para la burguesía, se han to a la dirección de un colectivo. Las herramientas_del_discurso comunicativo
transformado, a lo largo dé las luchas, en armas políticas potencialmente re- no reflejan la conciencia; por el contrario la concienciadle individuos y co-
volucionarias. Esta transformación ha adoptado .generalmente la estrategia 3e lectivos se estructura con las formas del discurso del que seapropian, y que
utilizan en sus luchas ... Hasta aquí un aspecto importante de la lucha de
extender el espacio en el que se dominan los derechos "de la persona, y se clases* que incluye la reproducción y la transformación de los auténticos ins-
restringe'el campo de acción de los derechos de propiedad. Como resultado, trumentos del discurso con el que se desarrolla la lucha de clases. El discurso
podemos decir que el discurso liberal, lejos de ser burgués, es producto de liberal moderno, el lenguaje de lqs derechos np es por tanto, una expresión
la lucha de clases. En concreto, el discurso liberal iío corresponde a una vi- de la «hegemonía» burguesa. Es más, es un producto de la lucha de clases,
sión integrada del mundo y ha sido utilizado ^tö^*~^bcapäE^w ciip,..por sustancialmente distinto en los diferentes períodos históricos e internamente
los tt^äjädöres'para'finés divérlos.’ Así que el discurso liberal no es neutro: contradictorio debido a la aparición de elementos discrepantes traducidos en
el contenido dé' estas'dém'aridas dé clase se configura a través de los ins- enfrentamientos de clase concretos. De ahí sus posibilidades emancipatorias.6®
trumentos del discurso y su transformación en el tiempo.64
Ahora bien, esto marca un largo recorrido hasta permitirnos entender cómo
Gintis prosigue afirmando que el cambio hacia los derechos personales en mediante la extensión de la «libertad de elección individual» se pudo llegar
contra de los derechos de propiedad representa una de las posturas más carac- a tocar ton aspecto tan sensible entre sectores de clase y grupos sociales par-
terísticas de las clases populares. Las demandas claras y contundentes de los ticulares. Puesto que el discurso liberal ha sido uno de los primeros instru-
mentos de canalización y expresión del conflicto entre clases y razas, y desde
trabajadores para la consecución del voto basándose en que son personas, y no
el momento en que tiene una dinámica relativamente autónoma que choca con
en la propiedad, es un ejemplo de esta postura. Otro incluye además la lucha
las esferas política y económica, ha sido y puede ser utilizado por ambos sec-
por el derecho de los trabajadores a organizarse frente a los patronos. Un
tercero, «y claramente irrealizable bajo el capitalismo», es el derecho al tra- 65. Ibíd., págs. 194-195.
i bajo. Otros pueden ser: demanda de un trato igualitario y de juicio justo apli- 66. Ibíd., pág. 195.
| cado a las relaciones de mercado; lucha del movimiento de la mujer por un 67. Ibíd., págs. 196-197.
68. Ibíd., págs. 198-199.
64. Herbert Gintis, «Communication and Politics: Marxism and the "Problem" of
Liberal Democracy», Socialist Review X (marzo-junio 1980), pág. 191. Lo mejor de Gintis. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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tores en su lucha por el poder y el control. Como veremos, es justamente lo Reproducción y reforma | 139
que puede darle su potencial emancipatorio. De todas formas, dado el actual
desequilibrio de fuerzas en el Estado, y dada la crisis económica emergente de relaciones capitalistas sociales y de mercado, «como una organización mer-
por la que el Estado reduce gran parte de sus gastos, el empleo en este caso cantil que maximiza la libertad y la elección individuales».71 Su incorporación
del discurso liberal puede conducir a que los mayores beneficios vayan a parar del discurso liberal es aún más interesante. Es muy probable que al apoyar por
a los grupos más privilegiados de nuestra sociedad. ejemplo los planes de ayuda y los créditos fiscales — mientras facilitan elec-
ciones cada vez más interesantes para que los «trastos», los niños y otros las
desarrollen— hagan también algo menos satisfactorio en un nivel ideológico
Exportación de la crisis del Estado y estructural más general. Puede ayudar a la legitimación a través del listado
«del ideal burgués de mercado», un modelo de relaciones sociales basado en
«el cálculo individual, la persecución del propio interés y la acomodación y
Hasta aquí he argumentado sobre cómo interpretar propuestas para un el ajuste de los intereses a través de la competición»,72 reproduciendo de este
cambio en el control curricular y de la escuela, basándome en que las escue- modo los modelos de beneficios diferenciales que Navarro describe.
las forman parte del Estado. He afirmado que las presiones contradictorias Al decir esto, sin embargo, no quiero contradecir mis anteriores argumen-
sobre el Estado y las exigencias de la esfera política crean necesidades en tos contra la visión del Estado como hegemonía ideológica, como internamente
él para la proposición de reformas como planes de ayuda que lo harían capaz monolítico. De hecho suele ocurrir todo lo contrario. Esto revela otro aspecto
de enfrentarse más fácilmente con sus necesidades internas y externas. Estas que evalúa de una forma rotunda y escueta las reformas llevadas a cabo por
propuestas ponen de relieve algo muy interesante. Cuando el Estado sufre una el Estado, tarea nada fácil desde el momento en que el Estado es un espació
crisis profunda, como parece suceder ahora, una estrategia muy eficaz es que tanto de conflicto como de dominación. Que el Estado desee exportar su crisis
y restablecer el poder del mercado sobre las escuelas es un indicativo del éxito
el Estado” intente exportar su crisis al exterior. Así, reduciendo el control del
parcial de algunos grupos — de raza, clase y sexo que no hayan recibido mu-
Estado y convirtiendo la enseñanza en un mercado, se puede evitar la crítica.
cho apoyo de las escuelas— en el desafío a la legitimidad de las acciones coti-
Esto configura una interesante función. Sacando la crítica fuera del Estado dianas del Estado. De hecho apunta a un derrumbamiento parcial del control
y estableciendo en apariencia un mercado más pluralista, la cuestión de los hegemónico.73
beneficios diferenciales en nuestra estructura social debe rechazarse también.
El beneficio simbólico de la elección de escuela, pude convertirse justamente
en eso, algo simbólico. Los beneficios reales pueden contribuir a la perpetua- Hacia una actuación política y educativa
ción de la estructura injusta.69 A este respecto debemos tener presente la con-
clusión ya mencionada de Navarro, según la cual en casi todas las esferas socia- He sido más bien pesimista en cuanto a reformas como planes de ayuda,
les, desde la atención sanitaria a la política antiinflacionista, el impacto de créditos fiscales y otros parecidos. En cualquier caso, no descarto la posibilidad
las políticas del Estado ha generado un modelo fuertemente asentado en el de que tales propuestas signifiquen una ruptura parcial del poder del Estado,
un diferente equilibrio de las fuerzas que luchan en el mismo Estado y que,
que más del 20 % de la población se beneficia en un grado mucho mayor que
por consiguiente, puedan utilizarse con fines progresistas. Tal plan podría ser
el 80 % restante.70 Tanto dicho modelo como los beneficios de una solución
útil para crear úna educación socialista: Es decir, crearía escuelas que fueran
piluralista o de mercado a los problemas de la escuela deben considerarse se- laboratorios para el desarrollo de alternativas socialistas a los modelos de edu-
riamente. cación dominante. Esto no es intrascendente. Hemos perdido nuestra propia
,La parte negativa es muy clara si nos fijamos en reformas de este tipo den- historia de educación socialista y tenemos que empezar de nuevo. La pedago-
tro de la corriente actual de resurgimiento de la derecha en Estados Unidos y en gía y los modelos curriculares alternativos deben desarrollarse en una atmós-
otros lugares. Una de las razones por las cuales la derecha lleva ventaja en sus
argumentos sobre cómo hacer frente a los problemas de la escuela, el Estado y 71. Andrew Gamble, «The Free Economy and the Strong State: The Rise of the
la economía se debe en parte a «la hábil interpretación populista de los temas Social Market Economy», en The Socialist Register, Ralph Miliband y John Saville, eds.
(Londres, Merlin Press, 1979), pág. 22.
eternos, traduciéndolos en quejas sobre el incremento de los impuestos, las 72. Ibíd.
huelgas y la burocracia». Ha aprovechado la circunstancia para la expansión 73. Sobre la naturaleza y el impacto de la contestación en el Estado, véase Ann
Showstack Sassoon, «Hegemony and Political Intervention», en Politics, Ideology and the
69. Murray Edelman, Political Language (Nueva York, Academic Press, 1977), pág. xxi. Mate, Sally Hibbin, ed. (Londres, Lawrence and Wishart, 1978), págs. 9-39.
70. Vicente Navarro, Medicine Under Capitalism (Nueva York, Neale Watson Acade-
mic Publications, 1976), pág. 91.
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gente
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fera que fomente tal proceso. Los planes de ayuda deberían, de hecho, cumplir Reproducción y reforma | 141

alguna de estas condiciones si hacen uso de ellos cuidadosamente grupos de


dificación de la práctica curricular en la escuela. Necesitamos por ejemplo con-
personas comprometidas.
tinuar la lenta y concienzuda labor de la educación política tanto de profeso-
Quiero insistir en este punto. La articulación y elaboración de alternativas
res como de otros trabajadores, en el Estado tal y como está organizado. Pero
socialistas democráticas serias no debe tomarse a la ligera. Mientras no exista esto no significa una visión utópica. Los problemas presupuestarios del sistema
una alternativa clara cada sector de la población trabajadora permanecerá ais- de enseñanza en lugares como Chicago, Cleveland y tantos otros, donde los
lado de los demás en virtud de su visión en cuanto a la educación, y propon- profesores no reciben sueldo por su trabajo o deben trabajar con muchas posi-
drá planes y exigencias discordantes. Estas exigencias colectivas individuales bilidades de déficit, tienen consecuencias fundamentales. Estas pueden permi-
(como las llamaría Grámsci) ño conseguirán generar presión para una reestruc- timos un análisis político-económico más complejo con estos trabajadores esta-
turación ni de las instituciones económicas ni culturales ni de su control. Sas- tales, y pueden proporcionar oportunidades para la lucha a nivel local.
soon aclara este punto perfectamente. De cualquier forma, es probable que la fragmentación del plan de ayuda
a la escuela lleve a la vez a una fragmentación de los profesores. E s decir puede
El movimiento obrero no ha sido capaz de proponer un programa adecuado haber menos espacio para la educación política de éstos. La importancia de
a las necesidades de la población yendo a las demandas colectivas de varios conseguir que los profesores — muchos de los cuales se están empezando a
sectores. Debido a la ausencia de una unidad en cuanto a los objetivos, tra- desilusionar por los resultados y las condiciones de trabajo, así como el efecto
ducida en una propuesta política alternativa, los diversos gobiernos son ca- de su enseñanza— se sitúen en una perspectiva política más progresista queda
paces de eliminar a un grupo en favor de las exigencias colectivas de otro.74 aquí minimizada. Que algunas condiciones de trabajo de los profesores pudie-
ran derivar en tal educación política, es algo sobre lo que volveré en el si-
Un punto de particular interés para el desarrollo de una propuesta política guiente capítulo.
alternativa podría ser la elaboración de un modelo curricular pedagógico y de Si estoy en lo cierto, el informe de que esto incluye lo que puede hacerse
contenidos claros, que pudiera trabajar y discutir la gente ya citada, es decir, con funcionarios del Estado como los maestros, surge una idea muy impor-
padres y madres, sindicatos progresistas y otros para la articulación de un pro- tante: las alianzas. Las luchas locales en las escuelas y los organismos estatales
deben conectar con las luchas por la justicia política y económica de otros gru-
grama colectivo.
pos como trabajadores en talleres y oficinas, mujeres que empiezan a organi-
Los planes de apoyo podrían ser de ayuda en otro sentido. Los cambios
zarse en fábricas y oficinas, padres y madres excepcionales, etc. Estas uniones
estructurales de nuestra sociedad deben preverse en experiencias concretas. Es son fundamentales para fundar las bases de la fuerza y la legitimidad; son
decir, las normas y posibilidades de control democrático sobre las institucio- parte importante para el desarrollo del programa colectivo al que antes aludía
nes así como la reorganización de éstas en beneficio de la mayoría de la pobla- Mouffe. Puesto que los profesores reciben cada vez más un trato semejante
ción, deben aprenderse y ponerse a prueba en la práctica. La creación de cré- al de los empleados de la industria y del sector servicios, tales condiciones
ditos y ayudas fiscales impondría un límite en este sentido si capacitan a las serán más posibles en el futuro.
personas para su implicación en la planificación y puesta en funcionamiento Los planes de ayuda y créditos fiscales podrían estropear esta estrategia. Si
de las instituciones que les rodean, de una forma democrática. como yo quiero argumentar, el trabajo político en las instituciones locales — so-
Estas son posiblemente las alternativas más positivas para el uso progre- bre todo en la escuela, instituciones para el bienestar, asistencia médica, cen-
sista de tales reformas. En muchos sentidos, sin embargo, son más bien una tros de trabajo— es fundamental para una política socialista, entonces las pro-
utopía y creo que no sabría contrapesar el poder diferencial entre cómo se puestas de abrir las escuelas a las relaciones de mercado podrían debilitar este
controlan nuestras instituciones y los modelos existentes de beneficio desigual. tipo de lucha. Debemos preguntarnos si estas reformas harán más difícil, por
E l cambio organizativo, por muy interesante que sea, puede no ser suficiente ejemplo, que se unan profesores políticamente comprometidos con grupos de
trabajadores y padres organizados. ¿Pueden ellos llegar a un análisis colecti-
i frente a estas condiciones. Por lo tanto, aunque pudiéramos examinar las po-
vo?; si no, ¿son ellos útiles para apoyarlo?
1/! sibilidades de tales reformas, debemos ser honestos en cuanto a las posibles He hablado de profesores, padres y otros grupos organizados y de la posi-
consecuencias negativas a largo plazo de estas propuestas patrocinadas P°r ^ bilidad de construir alianzas entre varios grupos de actores sociales. Pero ¿qué
j Estado e investigar estrategias alternativas coherentes para la construcción de ocurre con los estudiantes? Las investigaciones de Willis, Everhart y McKob-
una base más poderosa desde donde actuar. que analicé previamente aportan principios y estrategias que deben tenerse
Estas estrategias podrían incluir acuerdos, acción política concreta y m0" en cuenta. El primero habla del nivel de contenido de las escuelas y reafirma

74. Ibíd., pág. 39. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA


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Reproducción y reforma | 143


los argumentos que esbocé en el capítulo 3 sobre la enseñanza de la historia
desde el punto de vista de las luchas de los trabajadores. nuestra atención hacia la posibilidad de poner en marcha la educación política
No se trata sólo de considerar las reformas propuestas para unas, nuevas tanto de los estudiantes como de sus padres (y creo que también a la posibili-
disposiciones organizativas, sino también lo que se enseña y lo que no. Secto- dad de educar a los educadores). Quizá se puedan utilizar estos elementos de
res de población americana son arrancados de su historia. Sus actuales condi- resistencia de clase con fines pedagógicos (reorientando nuestras prácticas edu-
ciones de vida permanecen sin analizar en cierto sentido, en parte por las pers- cativas para que se adecúen a los elementos reales de la cultura obrera),76 y
pectivas que se nos ofrecían (y los instrumentos no fácilmente conseguibles) con el'fin de enfocar este descontentó sobré lás condiciones de desigualdad
de atenuar la historia económica y política y el sistema conceptual necesarios estructural que dominan esta sociedad.
para una valoración global de su postura. Se olvida la posibilidad de una acción Que exista esta resistencia significa que la cultura que los estudiantes apren-
colectiva. Esto manifiesta de nuevo la importancia de los esfuerzos conjuntos den puede ofrecer Importantes áreas paira el trabajo político. Sus intentos de
por un cambio curricular para convertir esta historia y los programas de con- conseguir áreas deportivas propias — campos de fútbol, canchas de baloncesto,
discotecas, etc.— pueden desarrollarse a través de ejercicios de poder político.
trol laboral, en accesibles para estudiantes, los «trastos» y los muchachos de
la clase obrera,75 así como para elaborar programas feministas a los que puedan
Sus exigencias de un empleo digno en sus comunidades locales pueden y deben
defenderse y apoyarse. Un grupo cada vez mayor de jóvenes trabajadores pro-
acceder las chicas (y los chicos). gresistas y trabajadores sociales de Estados Unidos, Inglaterra y América La-
Evidentemente hay que ser realistas. Lograr un conocimiento mayor o tina han asumido durante mucho tiempo un compromiso en esta acción. En el
distinto no basta (a veces puede incluso no ser posible). En cualquier caso hay proceso han desarrollado las capacidades de organización de jóvenes negros,
que concebir una estrategia socialista basada en un amplio espectro de acción mestizos y blancos y estimulan el desarrollo de liderazgos políticos entre estos
política, económica y cultural tanto a la vez como por separado. Los intentos jóvenes.77 Los educadores tienen mucho que aprender de ellos.
aislados de una reforma educativa probablemente tengan escasa repercusión. La contestación en el nivel cultural, y los elementos positivos que con-
Pero se pueden unir a otras luchas y otros grupos y entonces sus oportunida- tienen, también ptopóraoña' oportunidades. Sobre la conciencia feminista que
des crecerían. Como ya he dicho antes, ninguna institución ni ideología son surgirá enTa cultura de algunas chicas de Tá clase obrera hay qué profundizar
totalmente monolíticas. Puede haber «espacios» donde trabajar que ofrezcan y hacer uso de ella. Puesto que la enseñanza ha sido normalmente una carrera
cuando menos una posibilidad de éxito parcial, incluso si este éxito se traduce abierta para las mujeres, es posible que en el momento en que los modelos
en poder aprender más en cuanto a políticas de organización y condiciones tradicionales de ocupación sean presentados a los estudiantes, la idea de que
necesarias para apoyar un trabajo concreto. pueda existir una identidad al margen del hogar y el matrimonio, puede con-
Según este punto de vista, al extender los planes de ayuda y similares (que tradecir algunos de estos mensajes ideológicos. Además, puesto que muchos
profesores son mujeres, los mensajes de lucha y resistencia, incluso estando des-
tendrán las escuelas controladas por un mercado individualista) será más difí-
politizados, pueden ser tenidos en cuenta. Como ella dice «las posibilidades i
cil ejercer presión sobre el sistema de enseñanza para remediar este desequi-
que ofrece la escuela para la introducción de críticas feministas en el aula no I
librio en cuanto al contenido educativo. Igualmente importante es que esto
deberían subestimarse ya que es un potencial que está siendo explorado por !
grupos de profesoras feministas».78
puede cambiar un aspecto en torno al cual podrían organizarse algunos grupos,
y por consiguiente tales planes pueden hacer más fácil crear condiciones para Una vez más, la importancia de las alianzas entre personas comprometidas
el trabajo futuro a gran escala. es evidente. Grupos de activistas en comunidades negras, hispanas, de indios
Hay que hacer una última puntualización en cuanto a los alumnos y el americanos y en la justicia y la salud, así como en gran parte de nuestros sin-
contenido que es bastante importante dados mis argumentos sobre los elemen- dicatos más progresistas y grupos feministas han empezado a tomárselo en se-
tos de constitución de la cultura estudiantil y de la clase obrera que examiná-
bamos. Hay que recordar que el proceso reproductivo del que los estudiantes 76. Véase John Clark, Chas Critcher y Richard Johnson, eds., Working Class Culture:
forman parte en la escuela — y sus padres y madres en el trabajo— no es muy Studies in History and Theory (Londres, Hutchinson, 1979).
importante. Existe una oposición: hay elementos positivos en él. Surgen prác- 77. Brake, The Sociology of Youth Culture and Youth Subcultures, pág. 171. Véase
también la discusión de Brake sobre el uso, por ejemplo, de la música rock y otros elemen-
ticas colectivas alternativas en lo que hemos llamado el nivel cultura. Dirige tos de la cultura popular para «ganar espacios a la cultura dominante» en págs. 155-161.
Estas posibilidades también están apuntadas en Paul Willis, Profane Culture (Londres,
75. Sobre las sugerencias para el uso de las actuales luchas de los trabajadores y otras
Routledge and Kegan Paul, 1978).
con propósitos pedagógicos y educativos, véase Peter Dreier, «Socialism and Cynicism: An 78. McRobbie, «Working Class Girls and the Culture of Femininity», págs. 102-103.
Essay on Politics, Scholarship, and Teaching», Socialist Review X (septiembre-octubre 1980),
págs. 105-131.

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Conclusiones | 145
144 | La cultura v iv id a -II
nexión con gtupos progresistas integrados en una lucha por normas e institu-
rio. Evidentemente hay que hacer un esfuerzo de trabajo colectivo, tanto polí- ciones menos explotadoras, es condición indispensable para la acción seria.
tico como educativo. Dadas las diversas formas de resistencia que se desarrollan Al decir esto quiero decir que no hay principios generales, no hay respues- i
, actualmente en los centros de trabajo, puede ser más sencillo que se formen tas fáciles a las preguntas de cuándo y cómo se podrían apoyar u oponer refor- k
! tales coaliciones. (De cualquier forma, también hay que recordar que la dere- mas de este tipo. Depende exclusivamente del equilibrio de fuerzas en un área ;
M cha ha sido muy eficaz manejando a estos grupos según le ha convenido. Está específica. Sólo analizando la especificidad de cada situación se. pueden adoptar j
j claro que la acción progresista no está garantizada en absoluto, y hay que tra- las estrategias adecuadas. En algunos lugares «el análisis liberal» de tales re-
bajar, no esperar que surja por generación espontánea.) formas puede proporcionar la primera oportunidad dé que los grupos oprimi-
dos organicen y controlen sus propias instituciones y desarrollen las destrezas
organizativas para transferir éstos principios y prácticas a otras instituciones
Conclusiones
de su comunidad. En otros, puede darse el caso de que los créditos fiscales y
En esta última sección he esbozado sintéticamente algunas de las más im- los planes de ayuda tengan justamente el efecto contrario; a la larga pueden
portantes críticas a las reformas propuestas, y lo que creo que son las estrate- fragmentar los grupos progresistas y hacer que los esfuerzos coordinados y
gias en las que debemos comprometernos. He puesto de manifiesto las con- concertados sean más difíciles. Sólo en el contexto de un análisis de las condi-
tradicciones que contienen reformas como los créditos fiscales y los sistemas ciones y fuerzas objetivas e ideológicas que existen en cada lugar, y en el E s-
de ayuda. Debido a que pueden transformarse, como de hecho ha ocurrido tado en general, puede llegarse a una perspectiva realista. En general yo argu-
históricamente con el discurso liberal, en el transcurso de su uso por las «cla- mentaría contra tales reformas. A un nivel menos general, hay veces en que
ses populares», pueden conducir al crecimiento de instituciones alternativas que permiten una acción progresista, pero sólo si previamente se dan las condicio-
puedan ayudar al desarrollo de modelos interesantes y factibles de disposicio- nes que garanticen poder y control reales. En cualquier caso el escepticismo
nes curriculares y pedagógicas. Y esto tiene su importancia.
realista guiaría nuestras consideraciones.
Al decir esto, he dicho también que la actual planificación, edificación y
En relación con esto hay algunas preguntas sin contestar en cuanto a las
puesta en marcha de una institución puede capacitar a las personas para que
reformas estatales. ¿Qué reformas podemos llamar genuinamente reformas
aprendan normas y conocimientos económicos, políticos y organizativos que
no reformistas, es decir, reformas que mejoren las condiciones actuales y pue-
se precisan para un funcionamiento más democrático. Esto presupone que gru-
dan conducir a cambios estructurales serios?, ¿qué reformas habría que apoyar,
pos progresistas puedan controlar y organizar los programas que deseen. Por
en la medida en que puedan contribuir a la educación política de un gran grupo
consiguiente, estos grupos deberían ser muy cautos si no son capaces de con-
trolar el programa que se proponga. de personas o a sus estrategias de aprendizaje, que en último término les ayu-
Si de hecho los planes de ayuda fragmentan los movimientos más que los den a reforzar el control de sus instituciones culturales y económicas?, ¿qué
unifican, habría*que considerar si se aceptan. Además la cuestión de cómo pue- tipos de coaliciones tenderán a ser progresistas a largo plazo?, ¿hay elementos
den estos grupos conseguir más poder con el uso de los planes de ayuda, es un en la cultura de los estudiantes, en sus padres, que influyan en la realidad de
tema primordial. Por ejemplo, en las propuestas que están siendo consideradas las relaciones sociales dominantes?, ¿cómo utilizarlas? 79
en California y en otros lugares el tema está en suspenso. Los mecanismos ac- Estas preguntas no son fáciles de responder. Necesitan sentido de la histo-
tuales de concesión de control a grupos no emancipados y su reafirmación no ria, un entramado que apunta a la configuración de la clase y a las relaciones
se especifican. Dado lo que han demostrado Navarro y otros sobre las presio- económicas, políticas y culturales de dominación en escuelas y comunidades
\ nes y el poder y los beneficios desiguales que funcionan en el Estado y en el locales (y luego hacia esa comunidad) y por último, quizás a una experiencia
gobierno local, tales planes pueden llegar a perpetuar la desigualdad, y no a que se haya vivido en ese lugar. ^__
'¡lo contrario; otra vez habría que ser escéptico a menos que se demuestre otra Pero no sólo son difíciles las respuestas sino que también es «difícil y
cosa. controvertida» la acción. Como dije anteriormente, hay que ver la lucha para la
A gran escala, estas propuestas pueden capacitar al Estado para exportar creación de instituciones más justas económica y culturalmente, como una gue-
su crisis de legitimidad y abrir un área de nuestra vida cada vez más a una rra de posición, una lucha en varios frentes;80 uno de éstos es la educación. Si
reorganización en tomo a las relaciones sociales capitalistas. A causa de esto, el Estado ofrece — debido a la crisis económica y a su propia crisis de legiti-
si se consigue que el Estado exporte su crisis y aislar a grupos dé maestros
79. Véase Willis, Learnittg to Labour, págs. 185-193.
y otros grupos sociales de otros actores sociales, tales reformas pueden poner
80. Chantal Mouffe, ed., Gramsci and Marxist Theory (Londres, Routledge and Kegan
acción política y pedagógica organizadas, empezando a nivel local, peto en co- Paul, 1979).

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146 | La cultura v iv id a -II
5 LA ESTRUCTURA DEL CURRICULUM
midad, a las fuerzas que luchan en él y a la realidad de lo que ocurre con los Y LA LOGICA DEL CONTROL TECNICO:
«trastos», las chicas y los chicos— oportunidades de intervenciones socialistas LOS RESULTADOS DE LA READAPTACION
democráticas, entonces podrían llevarse a la práctica. Pero, como he tratado
de demostrar en la última sección de este capítulo, hacerlo no es tan sencillo.
¡Esta sería una de las veces en que al caballo regalado sí que habría que mirarle
leí diente.

Exportar sus problemas no es ni el primero ni elúnico sistema de respuesta


del Estado a sus crisis de acumulación y legitimación. Dada la dimensión de
su burocracia interna y las presiones que ejercen sobre él las fuerzas económi­
cas en la actualidad, el Estado (y la escuela).pueden y deben colaborar con la
crisis readaptándose internamente. Pueden y deben hacerse con las riendas de
su producción de conocimiento útil y de agentes para la fuerza de trabajo,
y también su propia fuerza dé trabajo de forma que incluya el conocimiento
técnico y administrativo y los procedimientos utilizados en el sector económi­
co industrial desarrollado. Cómo demostraré en este capítulo, el impacto de
esto sobre los profesores puede ser enorme.
En los dos últimos capítulos he analizadocómo los trabajadores y los estu­
diantes crean y recrean las culturas vitales que son origen de las resistencias a
las ideologías de racionalización, a los procedimientos técnicos y administra­
tivos, y a «las necesidades» de control en el centro de trabajo y en la escuela.
Los trabajadores no lo aceptan sin luchar. Los hijos de estos trabajadores a
menudo viven una cultura contradictoria en la escuela que «refleja» las con­
tradicciones entre la cultura que sus padres han desarrollado en sus propias
experiencias, y la readaptación y los procesos productivos de capital. El hecho
de que las resistencias se hayan desarrollado históricamente no significa que
los frutos 3e'est'as’ideologiás^'formas de conocimiento y procedimientos se
olviden o se dejen de utilizar. En lugar de eso, se transform an. Además, la
resistencia obrera al taylorismo y a técnicas parecidas, permitió investigar
ydesarrollar aproximaciones empresariales que incluyeran relaciones humanas y
el uso del exceso de conocimiento técnico-administrativo para controlar las
ocupaciones de forma más sutil.
Esto mismo ha transformado los tipos de técnica e ideologías que están
haciendo furor en la educación. Porque dada la legitimación de estas aproxi-
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148 | Los resultados de la readaptación

mariones empresariales en la economía (recordemos, es donde el taylorismo Ideologías empresariales | 149


de hecKd triunfó en muchos sentidos), y dado que el Estado no puede escapar
a su propia crisis actual de legitimidad y a la crisis económica más extendida, Los recursos totales que se utilicen para la educación y los servicios sociales
los frutos de este conocimiento técnico-administrativo que se ha transformado en el futuro, dependerán en gran medida del éxito de la estrategia industrial.
E s fundamental para la recuperación de la economía británica, así como para
en oficinas, fábricas y negocios que rodean a la educación, volverán a las es-
v la normalización de la vida, que mejore el funcionamiento de la industria ma-
cuelas como parte del modo en que el Estado percibe que débehácer frente \ nufacturera y que el conjunto de políticas gubernamentales, incluida la edu-
a estos difíciles problemas. La producción del conocimiento citado, en parte f- i cación, contribuya tanto como sea posible a mejorar el funcionamiento in-
debido al influjo del sistema educativo creciente, ha conducido finalmente a j dustrial, para de ese modo aumentar la riqueza nacional.2
su reintroducción posterior a todos los niveles en la enseñanza.
Como veremos, al tiempo que el Estado intenta echar fuera algunos de sus En los Estados Unidos, donde las políticas gubernamentales están mucho
problemas, pretende enfrentarse con ellos de otra manera, combinando mode- más mediatizadas por una distinta articulación entre Estado, economía y es-
los técnicos e industriales con el discurso liberal en sus acciones cotidianas. La cuela, este tipo de presión tiene una mayor fuerza. A menudo, los trabajos de
combinación diel lenguaje y los procedimientos del capital con el discurso libe- la industria son aún más visibles. Los directivos de Free Enterprise dedicados
a la educación económica, están presentándose en las universidades de todo el
ral de los derechos de la persona es incluso más importante para la educación,
país. La enseñanza del mensaje de la industria se ha convertido en una autén-
ya que las presiones de la economía, de otros sectores del gobierno y de cual-
tica fuerza. Voy a poner un ejemplo desde lo que se conoce como Plan Ryerson,
quier otra institución serán muy fuertes. Los cambios de poder en el aparato un plan empresarial por el que los profesores pasan los veranos trabajando en
del Estado se harán evidentes. Aquellos grupos' que en educación favorecen su mayor parte con los directivos de la industria para que puedan enseñar a
una mayor colaboración entre escuela y necesidades de la industria del capital sus alumnos «conocimiento real» sobre las necesidades y los beneficios empre-
económico y cultural se harán progresivamente más poderosos. Al mismo tiem- sariales.
po, los capitalistas serán más daros en sus movimientos para utilizar las es-
cuelas eñ la legitimación y acumulación en el terreno económico. Estos cam- La predisposición antiempresarial, anti-libre iniciativa, predominante en mu-
bios están sucediendo en la actualidad, y las escuelas no pueden ignorarlos. De chos lugares de nuestra sociedad americana en la actualidad, es real y va en
aumento. A menos que no hablemos únicamente de ello — y hagamos algo—
todas formas, y esto es muy importante, una vez más estas presiones reales
crecerá y se desarrollará en las mentes tiernas de nuestra juventud. Será ali-
abrirán espacios para la acción. mentado y nutrido por muchos profesores bienintencionados, pero sin cono-
cimiento real de cómo funciona un mercado libre en una sociedad libre.
La empresa americana tiene una historia positiva que contar, y uno de
Ideologías empresariales: acercarse al profesor los mejores sitios para empezar es la juventud del país. Los 4000 años de his-
toria prueban la interdependencia de la libertad económica y las libertades
personales de todas las civilizaciones, países y sociedades. Tenemos un ejem-
No hace falta mucha intuición para darse cuenta de los actuales intentos plo en el andén del metro un día cualquiera. Echa una ojeada al declive de
del Estado y de la industria de poner a las escuelas en línea con las «necesida- Gran Bretaña en los 30 últimos años.
dés económicas». Ningún lado del Adántico ha sido inmune a estas presiones. Nuestra respuesta es sencilla y eficaz. Lleva a los profesores de nivel supe-
En el Reino Unido, el Great Debate y el Green Paper continúan siendo es- rior la verdadera historia de los negocios en América y ellos llevarán el men-
tamentos privilegiados por la posibilidad del capital de ordenar sus fuerzas en saje a sus alumnos y a sus colegas. El mensaje, llegado directamente del ,
profesor, en lugar de los libros, tendrá un efecto más fuerte y duradero. >
momentos de crisis económica. Como el Green Paper dice: «Hay un grave
Convence a un profesor de la importancia vital de nuestro sistema de libre
vacío entre el mundo de la educación y el mundo del trabajo. Los chicos y iniciativa y estarás en el camino de convencer a cientos de estudiantes por
las chicas no son suficientemente conscientes de la importancia de la industria muchos años. E s el efecto onda que los sectores antiempresariales han capi- \
para nuestra sociedad y no se les enseña mucho sobre ello .»1 talizado durante años.3 1
Prosigue haciendo del criterio de eficacia funcional el primer elemento de
la política educativa;
2. Ibíd., págs. 36-37.
3- J. Ryerson and Son, Inc., «The Ryerson Plan: A Teacher Work-Learn Program»
(Chicago, Ryerson and Son Inc., anuncio inédito, sin fecha). Quiero dar las gracias a Linda
1. James Donald, «Green Paper: Noise of a Crisis», Screen Education X X X (prima- McNeil por llamar mi atención sobre este material.
vera 1979), pág. 44.

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Ideologías empresariales | 151


Es una importante declaración, por no decir más, que está siendo aplaudida
por todas las economías industriales avanzadas. Aunque parezca descarado no guíente, si se quiere entender la ideología del trabajo en la escuela, hay que
decir nada de lo históricamente inexacto que es, deberíamos tener cuidado dé fijarse tanto en la vida pedagógica y curricular cotidianas como se hizo con las
obviar este tipo de programa como propaganda explícita fácilmente eludible declaraciones hechas por los portavoces del Estado o la industria. Por citar a
por parte de los profesores. Como dijo una profesora después de terminarlo, Finn, Gránt y Johnson, necesitamos fijarnos no sólo en las ideologías «sobre»
educación, sino también en las ideologías «de».8
Mi experiencia en la industria del acero este verano me ha proporcionado No estoy deduciendo que el nivel de la práctica escolar esté controlado en
una introducción práctica y positiva al mundo empresarial, que nunca hubie- su mayor parte de modo mecanicista por la iniciativa privada. Como un as-
ra tenido de no ser por la iniciativa de la dirección de Ryerson. Ahora puedo pecto del Estado, la escuela hace de intermediaria y transforma una serie de
comunicar una valoración más positiva de la industria a mis alumnos, alum- presiones económicas, políticas y culturales de las clases y segmentos de clase.
nos que normalmente son muy críticos, muy recelosos y básicamente ignoran- Tendemos a olvidar,'sin embargo, que eso nó significa qué las lógicas, los dis-
tes de la realidad de la gran industria actual.4 cursos o las formas de control del capital vayan a tener un impacto creciente
en la vida cotidiana de nuestras instituciones educativas, sobre todo en mo-
Esto es, desde luego, uno de los muchos planes para lograr la transmisión
mentos de «crisis económica del Estado».9 Este impacto, claramente visible en
del mensaje ideológico. De hecho, aunque haya una seria resistencia a este tipo Estados Unidos (aunque se esté haciendo muy corriente en Europa y América
de intervención por parte de las fuerzas progresistas en Estados Unidos, el Latina) es evidente sobre todo en el currículum, es decir, en algunos aspectos
movimiento de «enseñanza de las necesidades de la industria» crece lo sufi- muy importantes de la materia con la que profesores y, alumnos se relacionan.
cientemente rápido como para que una fundación, apropiadamente llamada The En este capítulo me interesaré sobre todo en la (estructura curricular, no
Institute for Construotive Capitalista, se haya establecido en la Universidad en el contenido. Es decir, mi interés no será lo.que íe enseña^ siho la manera
de Texas para hacer más'fácil la intervención.5 en que se organiza. Cómo unos cuantos analistas marxistas sobre la cultura han
Ahora no quiero restar importancia a los intentos manifiestos de influir a expue7to71<5s'eféctgs de-la.ideología se pueden ver de modo más impresionante
profesores y alumnos. Hacerlo debería considerarse de locos. De cualquier for- a nivel de la forma que en lo que la forma contiene10 Como explicaré, es clave
ma, manteniendo nuestra atención fija sobre los intentos de poner la política es- para desenmascarar el papel dé la ideología en la educación.
colar y el currículum en contacto directo con las necesidades industriales, pode- Para entender parte de lo que ocurre en la escuela y las presiones ideoló-
mos olvidar que está sucediendo lo que puede ser igualmente importante en el gicas y económicas que sufre, y que hacen su labor a través de ella, como
nivel de la práctica escolar cotidiana. Se podrían librar batallas contra las mani- dijimos en los capítulos 2, 3 y 4, debemos situarla en tendencias a largo plazo
fiestas invasiones del capital (y quizá ganar, alguna de ellas), y perder todavía en el proceso de acumulación de capital y ver su relación con los cambios en el
proceso laboral. Recientemente, estas tendencias ..se han intensificado v han
dentro de la escuela. Porque como luego diré, para los profesores y los estu-
tenido mavot impacto -sobte vatias_ áreas de la vida social. Entre estas tenden-
diantes, algunas de las influencias ideológicas y prácticas de nuestra estructura
cias podemos identificar algunas, como
social no están muy sólidamente conformadas a nivel de estos planes y docu-
mentos, sino a nivel de la práctica social en las actividades cotidianas de la ~ la concentración y centralización de capital; la expansión de los procesos la-
escuela.6 ' borales basados en tecnologías de producción en cadena y formas de control;
En resumen, como señalé anteriormente, quiero afirmar que las ideologías el declive constante de la «industria pesada» y el movimiento de capital me-
no sólo son conjuntos globales de intereses, cosas, impuestas por un grupo, a v ¡ diante formas de producción «m ás ligeras»; sobre todo producción de con-
otro. Están formadas por nuestros métodos y acciones cotidianas.5 Por consi- I sumidores duraderos; y grandes cambios en la composición del poder laboral:
l

4. Ibíd. 8. Dan Finn, Neil Grant, Richard Johnson y el C.C.C.S. Education Group, «Social
5. Diane Downing, «Soft Choices: Teaching Materials for Teaching Free Enterprise» Democracy, Education and the Crisis», Birmingham, Inglaterra, University o£ Birmingham
(Austin, Texas, Universidad de Texas, Institute for Constructive Capitalista, 1979, ciclosti- Centre for Contemporary Cultural Studies, 1978, ciclostilado, págs. 3-4.
lado). 9. James O’Connor, The Fiscal Crisis of the State (Nueva York, St Martin’s Press,
6. Esto no quita importancia al análisis de documentos oficiales procedentes del Es- 1973). -
tado. El ensayo de James Donald sobre Green Paper señalado anteriormente aporta un 10. Véase, por ejemplo,.f-Fredric Jameson, Marxism and Form (Princeton, Princeton
University Press, 1971), Williams, M'arxistfi and Uterature, y Michael W. Apple, «Ideology
magnífico ejemplo del poder del discurso análisis, por ejemplo para desentrañar lo que
and Form in Curriculum Evalúation», en Qualitative Evaluation, George Willis, ed. (Ber-
significan tales documentos y cuál es su función.
keley, McCutchan, 1978), págs. 495-521.
7. Raymond Williams, Marxism and literature (Nueva York, Oxford University Press,
1977).
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152 | Los resultados de la readaptación

la tendencia secular a la “ descualificación” , la separación entre “ concepción” Descualiflcación y recualifícación [ 153


y "ejecución" y la creación de nuevas destrezas técnicas y de control, el
cambió del trabajo de la producción directa a la circulación y distribución, quina. Y por último, el control burocrático,implica una estructura social donde
y la expansión d d trabajo en la administración pública.11 el control es menos visible desde el momento en que los principios de control
se incorporan a las relaciones sociales jeiárqukasj á ú czntto de. trabajo. Las
Como veremos, el desarrollo de nuevas formas de control, el proceso de órdenes impersonales y burocráticas en cuánto a la dirección del propio tra-
descualificación, la separación entre concepción y ejecución, no se limitan a bajo, los procesos de evaluación de la ejecución, y las sanciones y recompensas
las oficinas y fábricas. Estas tendencias se manifiestan cada vez más en insti- se determinan mediante una política oficial.13 Cada uno de estos tipos dé con-
tuciones como la e s te la . Para desentrañar esto tendremos que ir incluso más trol ha crecido en compléjidad én los últimos años, aunque el control simple
se ha hecho menos importante cuando el volumen y la complejidad de la pro-
allá de lo que hicimos en los capítulos anteriores en nuestro análisis de la natu-
ducción han crecido.
raleza real de la lógica, tanto del control como de la descualificación indus-
E l largo período de experimentación por parte de la industria de las for-
trial.
mas de control de la producción más satisfactorias, desembocó en unas cuantas
conclusiones. Más que control simple, donde el control lo ejercen superviso-
res o personas con autoridad (y por tanto podría ser subvertido por trabajado-
Descualificación y recualificacíón
res de cuello blanco y mono azul), el poder jaodría «hacerse invisible» al in-
En primer lugar, voy a hablar en general sobre la naturaleza de este tipo corporarlo en la auténtica estructura del trabajo. Esa concepción im plícalas
siguientes corisécuéñciás. El control debe derivar de una estructura global que
de control. En la producción industrial, las empresas adquieren el poder del
aparezca con una legitimidad propia. Debe estar relacionado con el trabajo
trabajo. Es decir, compran la capacidad individual de trabajo y, evidentemen-
diario, no basado en rasgos extraños a él (como favoritismo, etc.). Quizá lo
te, a menudo intentarán el uso del trabajo para hacerlo más productivo. Hay más importante, el trabajo, el p ro c e so ^ el producto, deben definirse con la
otra cara de esto. Con la apropiación del poder del trabajo, «la dergcha» esta- mayor-precisión posible sobre la base de que esTa dirección, y no el trabajador,
blece (con ciertos límites) cómo se va a utilizar, sin demasiada interferencia quien controla los conocimientos espéciálizádós que se precisan para llevarlo
o participación de los trabajadores, en la concepción y planificación del traba- a cabo .14 Esto a menudo supuso el desarrollo del control técnico.
jo .12 El modo en que esto se ha consumado no ha sido invariable, desde luego. El control técnico y la descualiflcación tienden a ir unidos. Como vimos
Empíricamente, ha habido un cambio en Ja lógica del control que ha pretendido en el capítulo 3, la descualiflcación forma parte de un largo proceso en la di-
cumplir estos fines. ~ visión y posterior clasificación del trabajo para incrementar la productividad,
Dados estos antecedentes, es útil diferenciar los tipos dé control que se para reducir la «ineptitud», y para controlar el coste y el impacto del trabajo.
han utilizado. Los simplificaré en torno a unos cuantos'modelos ideales, para Normalmente ha incluido tomar trabajos relativamente complejos (la mayoría
facilitar la comprensión. de los trabajos son mucho más complejós y requieren más tomas de decisiones
Podemos distinguir tres tipos de control que se pueden utilizar para lo- de lo que la gente cree), trabajos que requieren mucha destreza y descompo-
grar más trabajo: simple, técnico y burocrático. El primero es justamente eso, nerlos en acciones específicas con resultados concretos para poder utilizar per-
sonal menos cualificado y más barato, o para que el control del ritmo y los
decirle a alguien que han''decididcTqüé hay que hacer y que él debe hacer tal o
resultados del trabajo se eleven. La cadena de montaje es, desde luego, un
cual cosa. Los controles técnicos son menos obvios. Son controles incrustados
ejemplo arquetípico de este proceso. En los comienzos, la descualiflcación im-
en la estructura física de tü trabajo. Un buen ejemplo es el uso de la tecnología plicaba técnicas como el taylorismo y estudios diversos sobre el tiempo y el
de la informática en la industria' mecanizada donde un trabajador inserta un movimiento. Aunque estas estrategias de división y control del trabajo no fue-
programa en una máquina y dirige el ritmo y el grado de habilidad de la opera- ran totalmente satisfactorias (y de hecho solían generar resistencia y conflic-
ción. Además, el trabajador pasa a ser simplemente un acompañante de la ma- to ),15 tuvieron éxito en su apoyo de la legitimación del tipo de control basado
lí. John Clarke, «Capital and Culture: The Post War Working Class Revisited», en en gran medida en la descualiflcación.
Working Class Culture, John Clarke, Chas Critcher y Richard Johnson, eds. (Londres,
Hutchinson, 1979). Véanse también las discusiones de Harry Braverman, Labor and Mono- 13. Ibíd., págs. 19-21.
poly Capital (Nueva York, Monthly Review Press, 1974), y Michael Burá-woy, «Toward a 14. Ibíd., pág. 110.
15. Véase David Noble, America By Design: Science, Technology and the Rise of
Marxist Theory of the Labor Process: Braverman and Beyond», Politics and Society VIII Corporate Capitalism (Nueva York, Alfred A. Knopf, 1977), y Burawoy, «Toward a Mar-
(n. 3/4, 1979). xist Theory of the Labor Process».
12. Richard Edwards, Contested Terrain: The Transformation of the Workplace in
the Twentieth Century (Nueva York, Basic Books, 1979), pág. 17.
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154 j Los resultados de la readaptación
Control de la estructura del currículum [ 155
Una de las estrategias más eficaces ha sido la incorporación del control al
actual proceso productivo. Por consiguiente, la maquinaria de las fábricas a desarrollado desigualmente, de tal modo que ciertas áreas de nuestras insti-
tuciones sociales variarán en cuanto al método de control utilizado. Algunas
menudo se diseña para que quien maneje la máquina"~sólo tengá que cargarla
instituciones serán más; resistentes que otras a la lógica de la racionalización
v y descargarlá’.TEn las óficinas/lá tecnblogíá dél proceso de datos se utiliza para
industrial. Dada la relativa autonomía de la enseñanza)(uno puede normalmen-
reducir los costes laborales y descualificar a las trabajadoras. Por lo tanto, el
te cerrar la puerta y no ser molestado) y dada la historia interna de los tipos
patrono intenta controlar el ritmo de trabajo y las destrezas exigidas, para au- de control dentro de la institución (estilos de administración paternalista, a
meritaFeficazmente sus márgéñes de beneficio ó productividad. Dé nuevo, como menudo en Estados Unidos basados en las relaciones de sexo), la escuela ha
pone de máííifiéstó La Hstoria de la resistencia obrera formal e informal, este sido relativamente _reacia „al., control.técnico y burocrático. Esta «autonomía
tipo de estrategia — la creación de controles en el verdadero tejido del proceso relativa» puede estar resquebrajándose. hoy.19 Porque así como el lenguaje co-
productivo— ha sido rechazada.16 De todas maneras, la creciente complejidad tidiano y los modelos de interacción en la familia y en, digamos, los medios
en el uso de procedimientos de control técnico por parte de la patronal y los de comunicación están siendo progresivamente transformados por la lógica y ;
burócratas del Estado es clara.17 las contradicciones de las ideologías dominantes,20 del mismo modo la escuela
He mencionado que la descualificación es un proceso complejo que se lleva es un lugar donde estas sutiles transformaciones ideológicas tienen" sitió. Yo
a cabo en muchas instituciones culturales y económicas. Aunque no es difícil diría qué ésto se produce a través de un proceso de control técnico. Como ve-
comprender uno de sus aspectos importantes. Cuando se descualifican empleos, remos ahora, estas lógicas de control pueden tener un impacto más profundo,
el conocimiento que una vez los acompañó, que controlaban y utilizaban los en las escuelas.
trabajadores llevándolo a cabo en sus trabajos día a día, se pierde. Como de-
mostré en el capítulo 3, la patronal intenta (con diversos grados de éxito)
acumular y controlar este conjüntodé destrezas y conocimientos. Trata, en otras Control de la estructura del currículum
palabras, de separar la concepción de la ejecución. El control del conocimiento
capacita al empresario para planificar; idealmente, el trabajador únicamente se Los mejores ejemplos del abuso de los procedimientos de„.control técnico
se basan en el crecimiento extraordinariamente .rápido que ha experimentado
encargaría de los planes en los detalles y en el ritmo que ha logrado imponer
el uso de series de materiales educativos previamente elaborados. E s casi im-
el personal.
posible entrar en un aula en Estados Unidos sin ver cajas y cajas de material
Pero la descualificación va acompañada de algo más, lo que debería llamar-
de ciencias naturales, ciencias sociales, matemáticas y lectura («áreas», como
se recualificacióñ; Se precisan nuevas técnicas para hacer funcionar las nuevas se las llama a veces) dispuestas en estanterías para su uso.21 Un área escolar
máquinas; sé crean nuevas ocupaciones mientras prosigue la redivisión del tra- adquiere un conjunto de material, que incluye una relación de los objetivos,
bajo. Se necesitan pocos artesanos, y su extensa presencia anterior es cubierta los contenidos del material curricular precisos, actividades para el profesor y
por un pequeño número de técnicos con distintas destrezas, que supervisan la respuestas apropiadas de los alumnos, así como tests de evaluación de la capa-
maquinaria.18 Este proceso de descualificación y recualificacióñ se difunde en cidad, de acuerdo con el sistema. Normalmente, estos tests «reducen» el cono-
el panorama de una economía para la que es muy difícil descubrir el origen cimiento a conductas y aptitudes «adecuadas». {Este énfasis sobre las Habili-
de las relaciones. Ño es muy normal que pueda verse tan claramente como dades será fundamental en mi posterior análisis.
para que sea evidente, puesto que mientras un grupo es descualificado, otro
\ grupo, separado en el tiempo y el espacio, es recualificado. En cualquier caso, 19. Roger Dale, «The Politicization of School Deviance», en Scbools, Pupils and De-
| una institución concreta — la escuela— proporciona un microcosmos excepcio- viance, Len Barton y Roland Meighan, eds. (Driffield, Inglaterra, Ñafferton Books, 1979),
págs. 95-112.
; nal para ver estas clases de mecanismos de control en funcionamiento. 20. Todd Gitlin, «Prime Time Ideology: The Hegemonic. Process in Televisión En-
Al examinar esto, deberíamos recordar que la producción capitalista. se ha tertainment», Social Problems X X V II (febrero 1979), págs. 251-266. El próximo libro de
Philip Wexler, Critical Social Psychology (Londres, Routledge and Kegan Paul) sobre la
acomodación de las relaciones íntimas también es importante.
16. Stanley Aronowitz, «Marx, Braverman and the Logic of Capital», The Insurgent 21. No sólo es un fenómeno americano. Los beneficiarios extranjeros de las compañías
Sociologist V III (otoño, 1978), 126-146, y David Montgomery, Workers' Control in Ame- que producen estos materiales están exportando y comercializando sus productos al tercer
rica (Nueva York, Cambridge University Press, 1979). mundo y a muchos otros lugares. Es similar en muchos aspectos a lo que ocurre con el
17. Edwards, Contested Terrain. imperialismo de Walt Disney Productions. Véase, por ejemplo, Ariel Dorfman y Armand
18. Jane Barker y Hazel Downing, «Word Processing and the Transformation of Pa- Mattelart, How to Read Donald Duck (Nueva York, International General Editions, 1975).
triarchal Relations», Birmingham, Inglaterra, University of Birmingham Centre for Con-
temporary Cultural Studies, 1979, artículo inédito.
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156 | Los resultados de la readaptación

Pondré un ejemplo, tomado de uno de los mejores sistemas curriculares Control de la estructura del currículum | 157
generalmente utilizados de los numerosos conjuntos de materiales que están
a la orden del día en la enseñanza superior en América. Está tomado de Module Aun con todas estas indicaciones, es fundámental que sepamos si cada niño
ha logrado su nivel de destreza. Por lo tanto, como último paso el material
One of Science: A process Approach. La idea de módulo es importante, eTma-
contiene medidas de destreza; lo específico alcanza aquí su grado máximo, dan-
terial está empaquetado previamente en cajas de cartulinas de colores. Se divide
do al profesor las palabras exactas:
en 105 módulos separados, cada uno de los cuales incluye un conjunto de con-
ceptos ya dados para enseñarlos. El material especifica todos los Objetivos; inclu- Primera actividad: enseña al niño un cubo amarillo y pregúntale ¿de qué
| ye todo lo que un profesor debe enseñar, todas las fases pedagógicas que un pro- color es este cubo?
| fesor debe atravesar para alcanzar los objetivos descritos, los mecanismos de
evaluación ya concebidos. Pero esto no es todo. No sólo contiene todo lo que Se hace esto con cada color, y después tras colocar los cubos anaranjado,
verde y morado delante del niño, el material prosigue:
un profesor debería saber y hacer, sino que a menudo también describe las
respuestas adecuadas de los alumnos a estos estímulos. Cuarta actividad: di, pon tu dedo sobre el cubo anaranjado.
Para aclararlo, he aquí un párrafo tomado del material, que contiene la Quinta actividad: di, pon tu dedo sobre el cubo verde.
estructura, la respuesta del estudiante y la actividad evaluativa. Se refiere a Sexta actividad: di, pon tu dedo sobre el cubo morado.24
los colores.
Me he extendidojpara.poder ofrecer ;ufla~visión de cómo penetra el control
Cuando cada niño llega a la escuela, rápidamente se le coloca un rectángulo técnico en la vida escolar. Muy pocos aspectos de lo que se puede llamar me-
de color rojo, amarillo o azul sobre el vestido o la camisa... Se dice el color tafóricamente el «proceso productivo»! quedan por aventurar. Se puede consi-
del papel y se pide al niño que diga el nombre del color que lleva... derar en muchos sentidos un cuadro de descualiflcación. Veámoslo más de
Se ponen treinta cuadrados de papel amarillo, rojo y azul en una gran cerca. '
bolsa o en una caja pequeña. Se les muestran a los niños tres platos de Mi intención no es argumentar contra el contenido curricular o pedagógico
cartón: uno marcado en rojo, otro en amarillo y otro en azul (véase Mate- de este material, aunque un análisis como ése podría ser interesante.25 Más
riales para marcar). Estos colores deben emparejarse con los de la bolsa. bien, se trata de ver la estructura, ¿qué está generando? Los objetivos, el pro-
Pide a los niños que se adelanten en grupos pequeños y deja que cada niño ceso, él resultado y los criterios de evaluación los definencon más precisión
tome un cuadrado de la bolsa y lo coloque sobre el plato marcado con el pers'dñas a7énas a lá situación. Para medir el éxito al final de la etapa el pro-
mismo color. [La imagen de un niño sacando un papel de una caja y ponién- ceso se' extiende hasta pronunciar las palabras que el profesor debe utilizar.
dolo en un plato se incluye en el material para que ningún maestro o maes- También se puede ver el proceso de descualiflcación laboral. Lasaptitudes
tra lleve a cabo la acción de forma equivocada.] Cuando cada niño haya to- que se consideraban esenciales para el trabajo con niños — la planificación y
mado un cuadrado de color, invítale a decir el color. Si duda, dilo tú.22 reflexión sobre éll:umculüm, él diseñó de estrategias auriculares y de enseñan-
za para grupos e individuos basándose en el conocimiento a fondo de esas per-
En el material curriculár se incluye todo, exceptuando la bolsa o caja, to- sonas— no son necesarias. Con el impacto a gran escala del material preparado,
dos los platos y papel de colores. la planificación y la ejecución se ^separan. Aquélla se hace en el nivel de crea-
Ya señalé que los elementos pedagógicos y curriculares no son sólo los ya ción dé las reglas para el uso del material y para el material mismo. Esta
la realiza el profesor. En el proceso, las qué antes eran destrezas válidas se
programados, sino todos los aspectos de las acciones de los profesores. Por lo
atrofian lentamente debido al descenso de su demanda.26
tanto en la «Valoración» de este módulo se dice al profesor:
24. Ibíd.
Pide a cada seis niños que traigan una caja de pinturas y se sienten juntos... 25. Véase, por ejemplo, mi análisis de los currículums de ciencias en Michael W. Ap-
Dile a cada uno que señale su pintura roja cuando digas rojo. Repítelo con los ple, Ideology and Curriculum (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1979).
seis colores. Dile a cada niño que empareje su pintura con una prenda de 26. " W me "refiero a idealizar ese pasado, de todas formas. Muchos profesores antes
ropa que alguien lleve... Antes de que cada grupo abandone la actividad, solamente seguían el libro de texto. En cualquier caso, la especificidad y la integración de
dile a cada niño individualmente que diga y señale cuáles son las pinturas los aspectos curriculares, pedagógicos y evaluativos de la vida en las aulas en un sistema es
totalmente distinto. El uso del sistema lleva consigo muchomás control técnico de los
roja, azul y amarilla.23 aspectos educativos que lps._currJci3üms^basados,en el . texto. Evidentemente, muchos pro-
22. Science... A Process Approach: Module One (Lexington, Ginn and Co., 1974), fesores no siguen las reglas del sistema. Según el nivel de integración, además, será mucho
págs. 3-4.
23. Ibíd., pág. 7. FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
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158 | Los resultados de la readaptación

Pero ¿qué ocurre con el elemento de recualificación que antes dije que es Control de la estructura del curriculum | 159
esencial para entender cómo penetran las formas ideológicas en la escuela?
de estas formas de control tecnico sobre los estudiantes es igualmente seria
A diferencia de la economía, donde la descualificación no funciona con las mis-
y es algo sobre lo que volveré en breve.
mas personas a la vez, en la escuela sí es así. Mientras los procesos de control
E s cierto que hay importantes consecuencias más allá de la descualificación
técnico entran en la escuela disfrazados de «sistem as» de evaluación diseñados, y de la recualificación que están teniendo lugar. Mientras la literatura sobre
los maestros van siendo descualificados. Sin embargo van siendo recualíficados el proceso laboral nos lo recuerda, la división y el control del trabajo causan
consecuentemente. Podemos verlo en las instituciones formativas del profeso- gran impacto en el terreno de las relaciones sociales, sobre cómo actúan las
rado, en cursos y talleres de reciclaje, en publicaciones dedicadas a los maes- personas implicadas. Aunque haya producido un efecto momentáneo en fábri-
tros, en modelos de ayuda, y también en los actuales materiales. Mientras la cas y oficinas, sus efectos se sentirán indudablemente en la escuela. Y como en
descualificación lleva consigo la pérdida del oficio, el atrofiamiento constante el trabajo, el impacto puede tener resultados contradictorios.
de las destrezas educativas, la recualificación incluye la sustitución de las apti- Voy a ser más concreto. Con el uso creciente de sistemas de enseñanza
tudes y de las visiones ideológicas de la administración. El crecimiento de las preparados, según la forma de l'á enseñanza básica, no se necesita práctica-
técnicas de modificación de la conducta y las estrategias administrativas en el mente interacción entre los profesores. Casi todo está racionalizado y explica-
aula, asfcom o su incorporación en los materiales 'ciMicülafes^aH'ipKífeS'ores, do antes de su puesta en práctica, el contacto entre profesores acerca de las
lleva consigo estas alteraciones. Es decir, mientras los profesores pierden el materias educativas se reduce.27 '
Si tal control técnico es eficaz, es decir, si los profesores responden de for-
control de las aptitudes pedagógicas y curriculares a manos de las grandes edi-
ma que aceptan la separación entre planificación y ejecución, entonces se pue-
toriales, estas cualidadesson replanteadas y reemplazadas por técnicas para un
den prever resultados que irían más allá de esta «mera» separación. Se puede
mejor control de los alumnos. prever, a nivel de la práctica en clase, que será más difícil para los profesores
Las consecuencias ño son insignificantes ni para profesores ni para estu- hacerse conjuntamente con el control de las decisiones curriculares, debido a
diantes. Puesto que el material se suele organizar y utiliza los resultados y este aislamiento cada vez mayor. En resumen, si todo está predeterminado,
procedimientos específicos que se han hecho con este tipo de material (con no existe ninguna razón pará la interacción educativa.
muchas fichas y frecuentes tests), sé «individualiza» de muchas formas. Los Los profesores se convierten en individuos desligados, separados de sus
estudiantes apenas tienen contacto con el profesor o con otros, mientras se colegas y de la materia de su trabajo. De todas formas, y aquí está parte de
convierten en ejecutores de procedimientos, que están ampliamente normaliza- lo que yo quiero decir cuando hablo de efecto contradictorio, aunque ésta
dos. El progreso de los estudiantes en el sistema puede individualizarse, al pueda ser una estimación adecuada de los" resultados del“control técnico a un
menos en cuanto a la velocidad; y este centro de individualización de la velo- nivel, olvida que la mayoría de los sistemas de control encierran contradiccio-
cidad (normalmente a través de fichas, etc.) a la que un estudiante va movién- nes. Así pues, aunque la descualificación, las formas de. control técnico y la
racionalización del trabajo hayan creado individuos aislados, por ejemplo, en
dose en el sistema está cada vez más vigente. Desde el momento en que el
las fábricas, históricamente también han generado presiones contradictorias.
control es técnico — es decir, las estrategias empresariales se incorporan en
El usó del control técnico a menudo ha tenido como consecuencia la asocia-
él como el mejor exponente de la maquinaria evaluativa-pedagógica-curricular— ción.28 Incluso con la ideología del profesionalismo (una ideología destinada a
el profesor se convierte en algo parecido a un administrador. Esto sucede dificultar la aparición de luchas colectivas) que tiende a dominar ciertos secto-
a la vez que las condiciones objetivas de su trabajo se van «proletarizando» res de la fuerza educativa, otros empleados estatales que en el pasado pensa-
cada vez más, debido_a la Jógica del control técnico de la estructura curricular. ron de sí mismos que eran profesionales, han adquirido un sentido colectivo
Esto es un momento único para una reflexión más profunda. El posible efecto
27. Esto es parecido a lo que ocurría en los primeros talleres en Nueva Inglaterra,
cuando se normalizaron los procesos de producción de forma que redujeron drásticamente
más difícil ignorarlo desde el momento en que muchos sistemas constituyen el núcleo o el contacto entre los trabajadores. Véase Edwards, Contested Terrain, pág. 114. Un reciente
un único programa en esa área curricular en la escuela o el distrito. Por tanto, la respon-
estudio de Andrew Gitlin, en cualquier caso, señala que en algunos lugares la interacción
se incrementa, pero siempre en relación con las cuestiones técnicas originadas por el mate-
sabilidad para el siguiente grado o para los administradores hace más difícil ignorarlo. Vol- rial. Los profesores se enfrentan en primer lugar con los resultados de una eficacia organi-
veré a este tema más tarde. zativa del estudió, originada por los condicionantes del tipo de estructura curricular. Véase
Para una interesante discusión teórica del desarrollo histórico y las razones de lo que Andrew Gitlin, «Understanding the Work of Teachers», tesis inédita de filosofía, Uni-
otros han llamado la «alienación del profesor de sus productos» en este proceso de des- versidad de Wisconsin, Madison, 1980.
cualificación, véase Henry Levin, «Education Production Theory and Teacher Inputs», en 28. Ibid., pág. 181.
The Analysis of Educational Productivity, vol. II, Charles Bidwell y Douglas Windham,
eds: (Cambridge, Mass., Ballinger Press, 1980), págs. 203-231.
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160 | Loa resultados de la readaptación

de respuesta a modos similares de control. Por lo tanto, la pérdida de control Aceptar el control técnico | 161
y conocimiento en un campo puede generar tendencias de contrapeso en otro.
Todavía no podemos saber cómo acabará esto. Estos resultados contradic- siones).32 Estos controles proseguirán, desde luego, pero tendrán menores con-
torios sólo emergen a lo largo de períodos de tiempo prolongados. En la in- secuencias que la codificación del control técnico dentro dé las auténticas bases
dustria hubieron de transcurrir décadas para que un impacto así se dejara sen- de la estructura de la enseñanza. Si mis argumentos son ciertos, ¿cómo pode-
tir. No cabe duda de que lo mismo sucederá en la escuela. mos entender la aceptación y el crecimiento de este proceso de control?
Estas formas no entran en las escuelas sólo por una conspiración de los
industriales para hacer que nuestras instituciones educativas sirvan a los inte-
reses del capital, como en los párrafos extraídos anteriormente de Green Pa-
Aceptar el control técnico per y el Plan Ryerson. Sucede mayormente porque las escuelas son un mercado
lucrativo. Estos materiales los publican firmas que venden donde sea preciso,
Hasta ahora he considerado en este capítulo a los profesores como si fue- o donde puedan crear necesidades. Es simplemente una práctica empresarial
ran trabajadores. Es decir, he argumentado que los procesos que actúan sobre positiva en términos de margen de beneficios para la venta de material de este
los trabajadores de mono azul y de cuello blanco en el conjunto de la sociedad, tipo, especialmente desde el momento en que el propósito original del «siste-
están entrando y entrarán en las formas culturales consideradas legítimas en ma» o conjunto de módulos implica un incremento de la acumulación de capi-
la escuela. Todavía las escuelas, debido a su historia interna, son distintas de tal. Piénsese en el afeitado. Las fábricas de cuchillas de afeitar venden por
las fábricas y las oficinas en algunos aspectos esenciales, y los profesores aún debajo de su coste, e incluso a veces las dan como «truco publicitario» de pro-
son muy distintos de otros trabajadores en cuanto a las condiciones de traba- moción, porque piensan que una vez que se compran las cuchillas, se continuará\
jo. Los productos no son tan visibles (salvo más tarde en la reproducción de comprando sus cuchillas y su versión moderna año tras año. En los sistemas \
de enseñanza que estamos considerando aquí, la compra de los módulos (aun- (
una fuerza de trabajo, en la producción y reproducción de ideologías, y en la
que ciertamente no barata por mucho que sea imaginativa) con su conjunto j
producción de conocimiento técnico-administrativo que precisa una economía)29 de material normalizado disponible significa lo mismo. Uno «debe» continuar '
como en las oficinas y las fábricas. Los profesores tienen lo que Erik Olin comprando el trabajo y las fichas, los productos químicos, el papel correcta-
Wright ha llamado una «situación de clase contradictoria» y por consiguiente mente coloreado y dibujado, los recambios de publicaciones dél material y los
no se puede esperar que reaccionen del mismo modo que los trabajadores y temas que han perdido actualidad, etc. Los beneficios aumentan con cada com- -
los empleados de las grandes empresas.30 Además, hay niños que actúan sobre pra de recambios. Las compras de recambios son, a menudo, burocráticamente
los profesores de una forma que un automóvil no puede actuar sobre una ca- centralizadas, y por consiguiente el material complementario normalmente se
dena de montaje, o un papel sobre un pupitre.31 Por último, enseñar no se compra a través del productor (a menudo a costes exorbitantes) no a través
hace en cadena, pero a menudo se hace en habitaciones separadas. del almacén local.
Toda? estás condiciones no implican que la escuela sea inmune o autónoma Por consiguiente, como en otras industrias, este «buen sentido comercial»
de la lógica delcapital.'Laló~gíca~ estará mediatizada (en párte 'debido a la significa que el gran volumen, la homologación de los elementos del producto
y de su forma, producen un alza y posteriormente el estímulo por el recambio,
escuela como 'aparato "dW'Estaid)'', "'entrará' donde pueda de form'á~parciál, de-
que son esenciales para mantener los beneficios.33
formada o en clavé. Dadas las diferencias específicas entre las escuelas y otros
Sin embargo, la teoría del comercio agresivo y el buen sentido comercial
centros dé trabajo, en un primer momento su entrada se puede deber me-
son sólo una explicación parcial de este crecimiento. Para comprender total-
nos al nivel de controles simples o manifiestos (debido a que los profesores mente la aceptación de los procesos de control técnico escondidos bajo la for-
individualmente pueden estar relativamente libres para actuar, libres de inva-
32. No quiero perder de vista la relación entre capitalismo y burocracia. Weber y i
otros no estaban equivocados cuando afirmaban que hay necesidades especificas de las mis- i
29. Apple, Ideology and Curriculum, y Noble, America By Design. Uno también po- mas estructuras burocráticas. En cualquier caso, ni el método burocrático ha crecido en j
dría afirmar que las escuelas trabajan para crear un valor de uso, y no un valor de cambio. las economías industrializadas, ni sus efectos han sido neutros. Esto se trata con mucho |
Erik Olin Wright, comunicación personal. más detalle en Daniel C. Glawsori, «Class Struggle and the Rise of Bureaucracy», tesis I
30. Erik Olin Wright, Class, Crisis and the State (Londres, New Left Books, 1978). inédita de filosofía, Universidad dél Estado de Nueva York, Stony Brook, 1978. Véase tam-
31. Además, cualquier resultado de la enseñanza debe analizarse como «productos» bién, Wright, Class, Crisis and the State.
33. Barker y Downing, «Word Processing and the Tra^sfonnation of Patriarchal Re*
de las resistencias culturales, políticas y económicas, y al mismo tiempo como conjuntos de lations». Véase también Noble, America By Design, para su explicación de la estandariza-
determinaciones estructurales, como ya dije en el capítulo 4. Véase Michael W. Apple, ción y su relación con la acumulación de capital.
«Analyzing Determinations: Understanding and Evaluating the Production of Social Out-
comes in Schools», Curriculum Inquiry X (primavera 1980), págs. 55-76.
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162 | Los resultados de la readaptación

ma curricular, debemos conocer por qué estos tipos de materiales surgieron en Aceptar el control técnico | 163

un principio. Lo expondré brevemente.


descansa sobre su posibilidad de integrar en un discurso.lo que se ve a menudo
La introducción original del material preparado fue potenciada por una como movimientos ideológicos competentes, y por consiguiente, para, generar
red de fuerzas políticas, culturales y económicas, primeramente en los años cin- acuerdo de algunos de ellos. La necesidad de contabilizar y controlar por parte
cuenta y sesenta en los Estados Unidos. El punto de vista de los teóricos según de los dirigentes administrativos, las necesidades reales de los profesores de
el cual los profesores no estaban capacitados en muchas áreas, «precisaba» la algo que sea «práctico» para utilizarlo con los alumnos, el interés del Estado
creación de lo que se llamó material de prueba para profesores. El clima de en una producción eficiente y en los costes económicos,39 la preocupación de
guerra fría (creado y estimulado en gran parte por el Estado) llevó a un enfo- los padres por una «educación de calidad» que «funcione» (una preocupa-
que sobre la producción eficiente de científicos y técnicos así como de una fuer- ción que será interpretada de modo distinto según las diferentes clases y seg-
za de trabajo relativamente estable; por tanto, la «garantía» de esta producción mentos de clase), las exigencias del capital industrial para una producción
a través de los contenidos en la escuela fue de gran importancia.34 En último lucrativa, etc., pueden agruparse. Es aquí donde de nuevo se pueden ver dos
término, lo que había era la decisión del sistema educativo del Estado, bajo la importantes funciones que el Estado puede realizar. El Estado puede colaborar
National Defense Education Act, de proporcionar el equivalente de los créditos en la acumulación de capital intentando generar un «proceso productivo» más
eficaz en las escuelas. Al mismo tiempo, puede legitimar su propia actividad
monetarios a los distintos locales escolares para la compra de los nuevos mate-
expresando su discurso en un lenguaje que sea lo suficientemente claro como
riales creados por el «sector privado» para aumentar esta eficacia. Al mismo
para ser significativo de cada una de las circunscripciones importantes, aunque
tiempo, la dinámica interna educativa desempeñó, una importante tarea puesto lo suficientemente concreto como para dar respuestas prácticas a aquellos que,
que la psicología conductista y del aprendizaje — sobre cuyos principios se apo- como profesores «lo precisen». El hecho de que la forma de estos sistemas
yan muchos de estos sistemas— consiguieron crecer en prestigio en un campo educativos esté estrechamente controlada y hecha más «responsable» que se
como el educativo donde siendo vistá'como ciencia, era de suma importancia individualice normalmente (un elemento ideológico importante en la cultura
para fundamentar y desviar las críticas.35 Por esa razón, aumentan su legitimidad de la nueva pequeña burguesía), que se preocupe de la destreza en un momen-
en el sistema estatal y frente al público. En el pasado más reciente, la influencia to de crisis presentida en la enseñanza dé «destrezas'basicas», etc., casi garan-
creciente del capital industrial en los poderes legislativo y ejecutivo del go- tiza su aceptación de una amplia serie de clases y grupos de interés.
bierno, así como en la burocracia acompañante,36 sin duda es un elemento esen- Por lo tanto, la lógica del control está mediatizada y reforzada por las ne-
cial desde el momento en que hay evidencia reciente de que el gobierno federal cesidades de los burócratas 3eT Estado de procedimientos responsables y racio-
ha desvinculado de la producción y distribución generalizada- dé^^Temarios a nales y porTa. unión de las fuerzas que actúan sobre el Estado. La estructura
; gran escala, prefiriendo estimular al «sector privado» para estar más implicado de la enseñanza se hará cargo de los aspectos que sean necesarios para lograr
en tal producción.37 la acumulación y la legitimación.40 Como dice Clarke:
Esto nos da una idea de la historia, pero ¿por qué el movimiento continuo Incluso donde las instituciones encuentran la lógica exigida por el capital,
en esa dirección hoy día? Un elemento clave es veirTá escuela como un aspecto su estructura y su dirección nunca son el resultado de una simple imposición
del aparato de Estado. Porque la necesidad del estado de consenso así como 39. Esto no quiere decir que el Estado sirva siempre directamente a las necesidades
de control significa que las formas de control en la escuela serán transformadas del capital industrial. Como ya dije en el capítulo 4, tiene un grado significativo de auto-
nomía relativa y es el lugar del conflicto de clases. Véase Donald, «Green Paper: Noise of
concretamente .38 a Crisis», Wright, Class, Crisis and the State, y Roger Dale, «Education and the Capitalist
La importancia estratégica de la lógica del control técnico en la escuela State: Contributions and Contradictions», en Cultural and Econotnic Reproduction in Edu-
cation: Essays on Class, Ideology and the State, Michael W. Apple, ed. (Londres, Routledge
34. Joel Spring, The Sorting Machine (Nueva York, David McKay, 1976). and Kegan Paul, 1982):
35. Apple, Ideology and Curriculum. 40. Como ya señalé anteriormente, en cualquier caso, deberíamos recordar, que la
36. Véase, por ejemplo, O’Connor, The Fiscal Crisis of the State. acumulación y lá legitimácfén pueden entrar en conflicto mutuamente enjdgynos momentos.
Véase Wright, Class, Crisis and the State, para una discusión dé estas posibles contradic-
37. Entre las razones de que el Estado se haya desligado lenta pero seguramente de ciones y para un argumento sobre la importancia de entender la forma en que tanto el
tal producción y distribución está la controversia circundante «Man: A Course of Study» y, Estado como la burocracia median y actúan sobre las «determinaciones económicas». Aun-
sin duda, los intensos esfuerzos poco honestos de parte de las firmas publicitarias. Las que no lo he dicho concretamente aquí, la transformación del discurso de la escuela es
compafiías permitirán al gobierno que socialice los costes del desarrollo, pero evidentemente parecido al proceso descrito por Habermas en su discusión sobre los intereses que consti-
preferirían preparar y distribuir los currículums por su cuenta. Véase Michael W. Apple, tuyen la acción racional/prepositiva, y debe analizarse a la luz del mismo. Me he ocupado
«Politics and National Curriculum Policy», Curriculum Inquiry VII (n. 7, 1977), págs. 351- también, por ultimo, de esto en Apple, Ideology and Curriculum.
361.
38. Donald, «Green Paper: Noise of a Crisis», 44.
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164 | Los resultados de la readaptación

El individuo posesivo | 165


unilateral del capital. Implican una compleja labor de compromiso y conce-
sión, si sólo pretenden asegurar la legitimidad del Estado en la opinión pú-
blica.41 El concepto de individualismo en el conocimiento que estamos estudiando
es muy parecido a los basados en otros análisis de aspectos del sistema cultural
de nuestra sociedad. Como ha demostrado Will Wright, por ejemplo, en su
Esto es justamente lo que ha ocurrido con la utilización de este tipo de
reciente investigación sobre el rol de los productos culturales como el cine,
estructura educativa. como portadores y legitimadores de cambios ideológicos o aspectos muy impor-
tantes de nuestro sistema cultural, representan un mundo en el que la sociedad
reconocerá cada.miembro como individuo/'peró ése"reconocimiento'depende
El individuo posesivo casi por completo de_sus destrezas técnicas./AI mismo tiempo, a pesar del ele-
vado valor de la competencia técnica, éstas películas empujan al individuo a
He hablado de la invasión de los sistemas de control técnico en la labor rechazar la importancia de los valores éticos y políticos por su forma. Repre-
de los profesores, camuflados en forma curricular. Sin embargó, los profesores sentan un individualismo situado en el contexto de una economía industrial, en
no son los únicos actores en el escenario en que encontramos tal material. la que «el respeto y el compañerismo sólo se pueden lograr convirtiéndose en i
También están los alumnos. técnico experto». El individuo lo acepta y desempeña cualquier trabajo técnico ¡
Algunos escritores han señalado que cada tipo de formación social «re- que le oTrezcan y es leal sólo con aquellos de similar competencia técnica, y no j
quiere» un tipo de individuo concreto. Williams y otros, por ejemplo, nos han primeramente «con cualquier valor social y comunitario de competencia».44
Un examen de estos «sistemas» curriculares pone de manifiesto la exten-
ayudado a rastrear el_crédmiento del individuo abstracto mientras se desarro-
sión que este tipo de movimiento ideológico está teniendo en las formas cu-
llaba en las prácticas teóricas, culturales y económicas del capitalismo.42 Estos
rriculares dominantes. Por ejemplo, se individualiza el ritmo al que un estu-
no son simplemente cambios en la definición del individuo, sino que implican diante trabaja; de cualquier forma," ya sea él pródüctó o él procesó a conseguir,
cambios en la definición en nuestros modos actuales de producción, reproduc- están explicados por el material.45 Por lo tanto no es «sólo» que el profesor se
ción y consumo cultural y material. Ser un individuo en nuestra sociedad sig- enfrente con la invasión de la descualificación y el control técnico. Las res-
nifica una interrelacion compleja entre nuestros medios y prácticas cotidianas puestas de los estudiantes también están explicadas con profusión. Gran parte
y un modo «externo» de producción: Aunque no quiero decir que implique un de este material en expansión intenta explicar tan precisamente como sea po-:
modelo simple de infraestructura/superestructura, está claro que en ciertos sen- sible el lenguaje y la actuación del estudiante, a menudo reduciéndolo a la pre-
tidos hay una relación dialéctica entre el sistema ideológico y económico. Como dominancia de un conjunto de competencias o destrezas. Aquí Wright acierta.
dirían Gramsci y otros, la hegemonía ideológica sustenta la dominación de cla- La idea de reducir lo que se aprende a una serie de destreza? no es algo
se; las subjetividades no se pueden desvincular de la estructura. Todavía las banal, puesto que forma "parte de un proceso mayor en el que la lógica del
preguntás peSisten: ¿Cómo se relacionan? ¿Dónde están esos lugares donde capital ayuda a formar identidades y transforma los medios y políticas cultu-
se lleva a cabo esta relación? La escuela aporta un aspecto importante en el rales en mercancías.4* Es decir, si e l conocimiento en todos sus aspectos (el
que se pueden ver todos estos aspectos funcionando.. Como dice Richard John- tipo de lógica, cómo o para qué; por ejemplo, información, procesos o dis-
son, «no es tanto que las escuelas (...) sean ideología, sino que son los lugares posiciones o tendencias) se, resquebraja y varía, puede acumularse como el
capital económico. La característica de un buen alumno es la posesión y acu-
donde se producen las ideologías en forma de subjetividades».43
mulación de grandes cantidades de destrezas para servir a intereses técnicos.
Pero ¿qué tipo de subjetividad, qué clase de ideología, qué clase de indi-
Como mecanismo ideológico para mantener la hegemonía es muy interesante.
viduo se puede producir? Las características implícitas de las formas de con- En la sociedad en general, las personas consumen como individuos aislados. Su
trol técniro del mis^o_ modelo educativo, están diseñadas para reproducir un valor está determinado por la posesión de bienes materiales o, como decía Will
individuo posesivo, tUia visión de uno mismo que remite al corazón ideológico Wright, de destrezas técnicas. La acumulación de tales bienes o del «capital
de las ecoriomías-itfdustrializadas. cultural» de competencia técnica — porciones atomizadas de conocimiento, y
41. Claike,^«Gapital and Culture: The Post War Working Class Revisited», pág. 241. 44. Will Wright, Sixguns and Society (Betkeley, University of California Press, 1975),
42. Raymónd Wuliams, The Long Revolution (Londres, Chatto and Windus, 1961),
Pág. 187.
y C. B. MacPherson, The Política! Theory o} Possessive Individualism (Nueva York, Oxford 45. Es interesante aquí el trabajo de Bemstein sobre claves de clase y educativas.
University Press, 1972). ..... Como señala él, «el camino del conocimiento educativo se basa en la clase». Basil Bernstein,
43. Richard Johnson, «Three Problematics: Elements of a Theory of Working Class Class, Codes and Control, vol. 3 (Londres, Routledge and Kegan Paul, 1977), pág. 113.
Culture», en Working Class Culture, John Clarke, Chas Ciitcher y Richard Johnson, eds,
(Londres, Hutchinson, 1978), pág. 232.
FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
Construyendo Educación Popular
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166 ] Los resultados de la readaptación

habilidades medidas a través de exámenes y evaluaciones— es un procedimien- Resistencias | 167


to técnico que precisa únicamente el predominio de las destrezas técnicas, prio-
ritarias y suficiente tiempo para seguir las reglas, al ritmo personal, hasta su zación y el nivel de control complejo a lo largo de un extenso período, tiende
conclusión. Este es el”mensaje de la nueva pequeña burguesía desarrollado en a animar a las personas a manifestar una interesante serie de rasgos: «orien-
el terreno ideológico de la escuela, que puede conducir a su rechazo por parte tación hacia las reglas», es decir, un conocimiento de reglas y procedimientos
y una costumbre de cumplirlas; una mayor dependencia, es decir, desempe-
de los estudiantes de otras clases y sectores sociales en la vida diaria de la
ñar un trabajo de un modo relativamente constante, siendo serio, y hacer el
escuela.
trabajo incluso cuando las reglas deban ser modificadas para adaptarse a las
De hecho, uno podría hacer hipótesis como ésta: que este tipo de movi- cambiantes condiciones cotidianas; y «la interiorización de los objetivos y va-
miento habla de la creciente importancia en el sistema cultural de las ideologías lores de la empresa», es decir, mínimos conflictos y lenta pero segura homo-
de sectores sociales con situaciones de clase contradictorias, en concreto lo que geneización de los intereses del patrono y de los empleados.50
he denominado la nueva pequeña burguesía; aquellos grupos que se dedican ¿Sucederá lo mismo en las escuelas? Estos rasgos apuntan al significado
al empresariado y a profesiones técnicas.47 El tipo concreto de individualis- del compromiso en un análisis sobre las cosas que suceden con la informática
mo que estamos presenciando es un cambio interesante desde una ideología en la escuela. ¿Lo aceptan profesores y alumnos? ¿Generará resistencias la
de autonomía individual, donde la propia persona es su jefe y ella misma con- introducción gradual de la lógica del control técnico si sólo se hace en el nivel
trola su destino, a, un individualismo profesional. El individualismo entonces cultural? ¿Contradirán, mediarán o incluso transformarán los resultados espe-
va ligado a la movilidad organizativa y al avance por las consiguientes reglas rados las culturas obreras y de clase parecidas a las estudiadas en los capítu-
técnicas. Como dice Eril Olin Wright, para la nueva pequeña burguesía «el los 3 y 4 ? Esto es lo que veremos ahora.
individualismo se estructura de acuerdo con las exigencias del avance buro-
crático».48 También puede ser un «reflejo» en clave de la reciente proletariza- Resistencias
ción del trabajo de cuello blanco. Porque, aunque previamente el individualis-
mo tuviera un significado real de autonomía en cuanto al modo de trabajar y No he hecho una valoración optimista hasta ahora. Mientras las actividades
a lo que se producía, para gran parte de los empleados de cuello blanco la au- de los alumnos cada vez están más limitadas, mientras las reglas, los procedi-
tonomía se ha desvalorizado.49 E l ritmo al que uno trabaja se puede individua- mientos y los resultados normales son integrados y racionalizados por los tema-
lizar, pero el trabajo, cómo se ejecuta y las características del producto final, se rios, también se descualifica a los profesores y se les recualifica y despersona-
van especificando de modo creciente. liza. Los alumnos trabajan con material cuya estructura aísla a los individuos
En este puntò nos quedan varias preguntas.,Cuando el control técnico quie- y establece las condiciones para la existencia del individuo posesivo; la estruc-
re decir que la forma que el currículum adopta es muy específica, que está tura del material y la naturaleza intrínseca del proceso de control técnico es
iindividualizada hasta tal punto que se precisa una interacción entre los estu- casi lo mismo. Rodeado de una lógica establecida de control, la fuerza objetiva
de las relaciones sociales que impregna la forma tiende a ser muy poderosa.
!diantes para que cada actividad sea vista como un acto de destreza individual,
Sin embargo, no estoy hablando de un tipo concreto de perspectiva fun-
que a menudo las respuestas adoptan la forma de simples actividades físicas
cionalista donde todo se mide por, o es enfocado hacia, su posibilidad de repro-
¡ (como vimos en el módulo que presenté anteriormente), que las respuestas son ducir una sociedad estática ya existente. La creación del tipo de hegemonía
correctas o incorrectas en función de la aplicación de reglas técnicas, y este tipo ideológica «originada» por la creciente introducción del control técnico no está
de forma es la que uno sigue durante su vida en la escuela básica, ¿qué impacto establecida naturalmente. Es algo que se gana y se pierde en conflictos y lu-
tiene sobre profesores y alumnos que actúan coh él al nivel de la práctica co- chas concretas.51
tidiana? Por una parte, habrá control de los profesores. Como decía una profesora
Tenemos pruebas para afirmar que estos procedimientos se hacen para los
trabajadores de la industria y de oficinas. 50. Edward, Contested Terrain, pág. 151. Desde luego, esto no quiere decir que no
En muchos casos, aun dado el desarrollo de una cultura obrera que pro- vayan a suceder importantes resistencias y prácticas de contrapeso. Como demostré en el
capítulo 3, justamente es lo contrario. De todos modos, normalmente ocurren en el terreno
porcione una base para formas culturales de resistencia, la creciente racionali- preparado en gran parte por el capital.
51. Richard Johnson, «Histories of Culture/Theories of Ideology: Notes on an Impas-
46. Stanley Aronowitz, False Promises (Nueva York, McGraw-Hill, 1973), pág. 95. se», en Ideology and Cultural Production, Michele Barrett y colab., eds. (Nueva York,
47. Wright, Class, Crisis and the State, pág. 79. St Martin’s Press, 1979), pág; 70.
48. Ibíd., pág. 59.
49. Ibíd., pág. 81. Véase también Braverman, Labor and Monopoly Capital.
FUERZA NACIONAL MAGISTERIAL - FUNAMA
Construyendo Educación Popular
Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
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Una Escuela Popular es Posible... Otra Práctica Sindical es Urgente
168 | Los resultados de la readaptación Resistencias | 169

sobre un conjunto de material muy extendido, incluso más racional e integrado análisis se podría beneficiar extraordinariamente de la incorporación del trabajo
que los que yo he enseñado aquí: «Mira, no tengo elección. Personalmente no de gente como Barthes, Macherey, Derrida y otros investigadores de la impor-
me gusta este material, pero toda la gente de esta zona lo utiliza. Trataré de tancia y el impacto de la ideología sobre la producción cultural. Para comple-
hacer otras cosas también, pero básicamente nuestro curso se basará en esto.» tar nuestro análisis del contenido, deberíamos comprometernos en una lectura
Por otra parte, habrá resistencias. Esta misma profesora que no estaba de semi