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Feminicidio: Mujeres enfermas

Durante los últimos años, se evidencia notables estadísticas acerca de mujeres que han sido golpeadas
y muchas de ellas, asesinadas. Por lo tanto, el feminicidio es una de las problemáticas que está
generando importante malestar en nuestra sociedad. Un tema complejo, que necesita la debida
comprensión y las medidas de intervención necesarias.

Durante el año 2017, se registraron 121 feminicidios consumados y 247 tentativas, dando un promedio
mensual de 10 feminicidios y 21 tentativas. (MIMP, 2018)
43 casos con características de feminicidio en el primer cuatrimestre 2018, Las mujeres comprendidas
en el rango etario de 18 a 59 años son las principales víctimas de este delito (34 casos). Asimismo, se
han registrado 7 casos de niñas y adolescentes fallecidas y 2 víctimas adultas mayores bajo estas
características, 79% de víctimas no haya tomado ninguna medida.

En las noticias y en la vida cotidiana, es frecuente escuchar que una de las medidas de intervención que
ayudaría a dar fin a esta problemática es dar, un significativo castigo a los agresores generando una
especie de “miedo” y de esta manera parar con los feminicidios. Sin embargo, es ilógico creer que de
esta manera se obtendrá lo que se manifiesta. Tomando en cuenta lo anterior, se evidencia que los
medios de comunicación están catalogando como “enfermos “a los hombres.

Es necesario explicar el ciclo que experimenta la mujer antes de que se convierta en un caso más de
feminicidio. He aquí el espiral de la violencia:

Fase 1: Se produce la tensión. Los momentos de tensión van en escala, se destruye la comunicación, la
mujer siente la necesidad de apaciguar la situación.

Fase 2: El incidente. Se experimenta el abuso verbal o emocional, enfado, discusiones, golpes,


amenazas e intimidación.

Fase 3: La reconciliación. El abusador se disculpa, le echa la culpa a la víctima, niega que existe abuso,
o dice que no ha sido para tanto, que ella exagera.

Fase 4: Calma. El incidente ha sido “olvidado” y aparentemente todo está bien.

De esta manera, se evidencia que las parejas experimentan tensión, la falta de comunicación que
conlleva al abuso verbal o emocional hasta llegar a los golpes; finalizando con una “disculpa” por parte
del agresor, y aparentemente todo esta bien. Y de esta manera el ciclo se repite hasta que ocurra el
feminicidio. Por lo tanto, existen muchos enganches patológicos. Entonces nace la siguiente incógnita
¿las mujeres también están enfermas? ¿por qué experimentan el ciclo varias veces? La respuesta más
objetiva a estas incógnitas es: Todas estas mujeres poseen una estructura de personalidad patológica.

Según los conocimientos obtenidos en la universidad y los estudios realizados en los últimos años, las
victimas de feminicidio tienen trastorno de personalidad limite. Caracterizándose por el miedo al
abandono, sensaciones crónicas de vacío, necesitando estar vinculados sentimentalmente a alguien de
forma intensa por lo que tienen relaciones inestables. Además, de inestabilidad en la autoimagen y
afectividad y una notable impulsividad.

Finalmente, las medidas de intervención deben también centrarse en la evaluación de la estructura


patológica de personalidad de todas estas mujeres. De la misma manera, realizar programas de
prevención y sensibilización a la población para lograr una reducción de esta problemática.

“La evidencia más concreta de la comorbilidad entre trastornos de personalidad… El hombre no es el


único enfermo de nuestra sociedad”.
Descripción: Intentó quemarla viva cuando se encontraba gestando, pero ella lo besó durante la
audiencia. La victima terminó retractándose de su denuncia y pidió a las autoridades que dejaran libre
su agresor.

Fuente: Diario el correo.