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Centro de Documentación Judicial

Id Cendoj: 28079110011987101049
Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Civil
Sede: Madrid
Sección: 1
Nº de Recurso:
Nº de Resolución:
Procedimiento: Casación
Ponente: CECILIO SERENA VELLOSO
Tipo de Resolución: Sentencia

Núm. 551.-Sentencia 24 de septiembre de 1987

PONENTE: Magistrado Excmo. Sr. don Cecilio Serena Velloso.

PROCEDIMIENTO: Impugnación de acuerdos de sociedades anónimas.

MATERIA: Impugnación de acuerdos sociales. Improcedencia de prescindir de uno de los socios.

NORMAS APLICADAS: 14 de los estatutos.

DOCTRINA: No es válido el acuerdo adoptado en Junta general de accionistas prescindiendo de uno

de los dos socios que integran la sociedad.

En la Villa de Madrid, a veinticuatro de septiembre de 1987.

Vistos por la Sala Primera del Tribunal Supremo, integrada por los Magistrados del margen el recurso
de casación contra la sentencia dictada en grado de apelación por la Sala de lo Civil de la Audiencia
Provincial de Santa Cruz de Tenerife, como consecuencia de autos de acuerdos sociales, seguidos ante el
Juzgado de Primera Instancia de La Orotava , cuyo recurso fue interpuesto por "Hotel Atlantis Playa, S.A.»,
representado por el Procurador don Saturnino Estévez Rodríguez, y asistido de Letrado don Miguel Pinto
del Valle, y como recurrido, no personado, doña Daniela .

Antecedentes de hecho

Primero: Por el Procurador don Juan P. Hernández Arroyo en nombre de don Daniela y mediante
escrito dirigido al Juzgado de Primera Instancia de la Orotava, se dedujo demanda de mayor cuantía contra
"Hotel Atlantis Playa, S.A.», sobre impugnación de acuerdos sociales, y en cuya demanda se alegaron los
siguientes hechos: los acuerdos sociales que se impugnan por infringir los Estatutos de la Sociedad, son los
adoptados en la Junta General Extraordinaria de accionistas celebrada el día 21 de diciembre de 1984.
Como en la fecha de celebración de la Junta, mi representada, accionista de la Sociedad, tenia previsto
hallarse ausente de Tenerife, otorgó ante el Notario de Adeja, don Manuel Serrano García, escritura de
apoderamiento a favor del Letrado don Edmundo González Hernández a fin de que el mismo asistiera a la
Junta en su representación acompañado de un notario que levantara acta de las manifestaciones que se
hicieran en la misma, del número de asistentes, de los acuerdos que en su caso se adoptaran. El día
señalado para la celebración de la Junta, se persona en el local social el Apoderado de la señora Daniel
acompañado del Notario del Puerto de la Cruz, don Fernando Gorbi Coloma, donde son recibido por el
Administrador único de la Sociedad y Socio mayoritario don Alfredo quien en tal calidad, manifestó
textualmente, no puede permitir la asistencia a la Junta, ya que los estatutos de la Sociedad, no permiten la
presencia de personas ajenas a la misma. El señor Alfredo , en su fraudulento proceder expresa en su
contestación el requerimiento que la efectuó mi representada, luego de negarla sus derechos de voto y de
beneficios sociales, que con independencia de la anterior contestación, deseo significarle que, únicamente
accederé a tratar con usted todo asunto que tenga relación con "Hotel Atlantis Playa, S.A.», dentro del
marco del negocio fiduario que usted me impuso en contrato de 2 de julio de 1975. SÍ fuera cierta que la
señora Daniela no es accionista en propiedad de la sociedad, solamente quedaría como único socio el
señor Alfredo , y entonces no se explica de ser cierto, que necesidad tenia dicho señor de convocar la

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Junta cuyos acuerdos se impugnan tanto en el BOE. como en el Diario de Avisos, ya que cualquier reunión
que el mismo convocara sin necesidad de cumplir tales requisitos, constituiría válidamente una Junta
General Universal, y por supuesto, no hubiera tenido necesidad de tener que modificar el art. 14 de los
Estatutos Sociales que es el que impide tomar acuerdos válidos sin el voto favorable de por lo menos dos
socios lo que viene a probar que Don Alfredo tenia y tiene conocimiento de la cualidad de accionistas de mi
representada. Invocó los fundamentos de derecho que estimo procedentes y termino suplicando se dice
sentencia estimando la impugnación formalizada y declare la nulidad, ineficacia e improcedencia de todos
los acuerdos adoptados en la Junta General Extraordinaria de accionistas de la referida sociedad sin
ningún valor ni efecto, con todas las consecuencias adecuadas a su naturaleza y conforme a Ley, así como
todos los acuerdos sociales que posteriormente se hayan tomado o puedan ser tomados por la Sociedad
demandada y que traigan causa de los acuerdos objeto de impugnación o sea posteriores a estos, incluso la
cancelación registral de los que aparecieron inscritos en el Registro Mercantil de la Provincia, con expresa
imposición de las costas de este proceso de impugnación a la Sociedad demandada.

Segundo: Por el Procurador don Rafael Hernández Herreros, en nombre del demandado "Hotel
Atlantis Playa, S.A.» contestó a la demanda alegando los siguientes hechos: Falta de legitimación activa de
la actora, don Daniela , la demandante, carece de la legitimación activa necesaria para impugnar los
acuerdos de la Sociedad porque no tiene por si misma la calidad de socio accionista del "Hotel Atlantis
Playa, S.A.», ni en este momento ni en el momento de la celebración de la Junta General que se impugna,
tampoco es concurrente a la Junta que haya sido ilegítimamente privada de emitir el voto. La demanda no
puntualiza los acuerdos impugnados, solamente cita con carácter general y sin referirlos "los adoptados en
la Junta General Extraordinaria de accionistas celebrada el día 21 de diciembre de 1984, reseñando el
orden del día pero sin especificar cuales son los acuerdos adoptados ni su contenido, cuando es doctrina
jurisprudencial reiterada el art. 70-4 de la Ley de Sociedades Anónimas que es necesario puntualizar en la
demanda cual es el acuerdo combatido y el motivo o causa de su impugnación, con expresión, concreta en
la súplica de la misma, por ser la que determina la cuestión litigiosa sobre la que se interesa el
pronunciamiento del Juzgador, a fin de que la decisión sea congruente con lo debatido, putís las peticiones
de la demanda constituyen límite infranqueable incluso para el Tribunal de Casación. Es cierto que el
Administrador de la Sociedad, el día señalado por la Junta y antes de su celebración manifestó al Letrado
don Edmundo González Hernández y el Notario don Fernando Corbi que no podría permitir la asistencia de
la Junta, ya que los Estatutos de la Sociedad no permiten la presencia de personas ajenas a la misma. Y
cuando en requerimiento de fecha 16 de enero de 1985, la misma la requiere invocando su condición de
accionistas, para que se le expida certificación acreditativa de los acuerdos adoptados en la Junta General
Extraordinaria, Don Alfredo al contestar éste, en su calidad de Administrador, le hace constar que no puede
reconocerle la condición de accionista que en el mismo se atribuye pues como usted bien sabe y le consta,
no tiene acciones a su nombre en dicha compañía. No debe olvidarse, por otra parte, el mandato del art.
1.230 del Código Civil que dispone que los documentos privados hechos para alterar lo pactado en escritura
pública se producen efecto contra tercero, y es evidente que la Sociedad demandada es un tercero en lo
que respecta a tales documentos. Es importante destacar que, apareciendo Don Alfredo afianzando ante
entidad bancada, con renuncia al derecho de excursión, operaciones de créditos del esposo de la actora,
con las acciones 199 a 276 que el mismo es titular por muchísimos millones de pesetas, en una obligación
vencida hace mucho tiempo y aún no satisfecha, con devengo de enormes intereses bancarios, no sólo está
comprometido Don Alfredo en favor de los señores Daniela Daniel su propio crédito personal y su reputación
comercial, sino también su patrimonio, y si bien sus relaciones recientes se ven deterioradas por actitudes y
conductas que en este momento no queremos calificar, en días pretéritos pero no lejanos existía entre ellos
una amistad casi fraternal de todos conocida. Aspectos fiscales de los documentos aportados con la
demanda. Tenemos que significar que aunque nos hallamos en un procedimientos especial regulado en la
Ley de Sociedades Anónimas , es igualmente aplicable la exigencia del previo cumplimiento de las
obligaciones fiscales inherentes a los documentos privados que se presentan por la actora. Invocó los
fundamentos de derecho que estimó aplicables y terminó con la súplica de que se dicte sentencia
desestimando en todas sus partes la demanda interpuesta de contrario, con expresa imposición de costas a
la parte actora, además de una sanción de carácter pecuniario, por ser imperativo legal al haberse
procedido por la misma de mala fe y actuar pretensiones temerarias y dolosas.

Tercero: Practicada la prueba declarada pertinente y unida a sus autos, el Juez de Primera Instancia
remitió los autos a la Audiencia, donde después de los trámites pertinentes, la Sala de lo Civil de la
Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, dictó sentencia con fecha de 28 de junio de 1985 , cuyo
fallo es como sigue: Que estimando la demanda interpuesta por doña Daniela contra la entidad mercantil
"Hotel Atlantis Playa, S.A.», debemos declarar y declaramos la nulidad de todos los acuerdos adoptados en
la Junta General Extraordinaria de accionistas de la referida sociedad, del día 21 de diciembre de 1984,
acuerdos que se dejan sin ningún valor ni efectos, así como los adoptados en ejecución de los mismos,
debiendo procederse a la cancelación registral de los que aparecieron inscritos en el Registro Mercantil de
la Provincial, con expresa imposición de las costas de este proceso a la Sociedad demandada.

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Cuarto: Por el Procurador don Saturnino Estévez Rodríguez, en nombre del "Hotel Atlantis Playa,
S.A.», se ha interpuesto recurso de casación al amparo de los siguientes motivos: Primero. Se articula al
amparo del n.° 4 de art. 1.692. de la Ley de Enjuiciamiento Civil , modificada por la Ley de reforma Urgente,
34/1984 de 6 de agosto y cuyo pronunciamiento dice así: Error en la apreciación de la prueba basada en
documento que obran en autos que demuestran la equivocación del Juzgador sin resultar contradichos por
otros elementos probatorios. La Audiencia Provincial de Tenerife ha incidido, en su sentencia de fecha 28
de junio de 1985 , hoy objeto de Casación, de la prueba documental que obra en el procedimiento, error
cuya existencia se acredita y prueba por el contenido de tres documentos unidos a los autos que forman
parte del mismo con lo que se comete infracción de normas del ordenamiento jurídico según el texto de la
Ley de Enjuiciamiento Civil en relación con el número 7 de 596 del mismo texto legal. Segundo. Se articula
este motivo al amparo del n.° 5.° del art. 1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil , reformada a virtud de la
Ley 34/1984, de 6 de agosto por infracción de las normas del ordenamiento jurídico, concretamente del
inciso 1.° del art. 69 de la Ley de Sociedades Anónimas en relación con el párrafo 1.° del artículo 59 del
mismo precepto legal , en relación con el n.° 3.º del art. 39 de la misma y art. 17 de los Estatutos de la
Sociedad .

Quinto: Admitido el recurso y evacuado el traslado de instrucción se señaló día para la vista que ha
tenido lugar el día 7 de septiembre actual.

Ha sido Ponente el Magistrado Excmo. Sr don Cecilio Serena Velloso.

Fundamentos de Derecho

Primero: Para el adecuado enjuiciamiento del presente recurso de casación ha de partirse de A)


existir plena conformidad entre las partes acerca de que, según documentos de 22 de febrero de 1975 y 2
de julio de 1975 (folio 18 de las actuaciones de la instancia), 28 de abril de 1977 (incorporado al de 2 de
julio de 1975) y 25 de agosto de 1979 (folio 17), después de las transmisiones a que en ellos se hace
referencia, Daniela (que es la impugnante), quedó Finalmente propietaria de las acciones de los números
199 a 276 de "Hotel Atlantis Playa, S.A.», de Puerto de la Cruz. Dichas acciones, "por razones convenientes
a la sociedad», aparecen documentadas en favor de Alfredo , Director y único propietario del mayorítario
resto de las acciones, según póliza (número 8969) de fecha 7 de marzo de 1975; pero, ello no obstante
continúan siendo plena propiedad de Daniela "quedando obligado» Alfredo "a transferirlas a la tercera
persona que aquélla le indique mediante carta, sin cobro de contraprestación alguna». Por orden de Daniela
dichas acciones fueron entregadas en 22 de abril de 1975,- en garantía de Daniel , cónyuge de Daniela , al
acreedor de aquel, Adolfo . Daniela quedó obligada a compensar a Alfredo "de todo impuesto o gasto que
se le pudiera originar como consecuencia de la suscripción o tenencia a su nombre de dichas acciones»,
pactándose expresa y literalmente que "Los derechos de voto correspondientes a dichas acciones,
participación en beneficios sociales y demás correspondientes a tales titulo, corresponderán a doña Daniela
, legítima propietaria de los mismos». En 28 de abril de 1977 las partes mantuvieron expresamente
"vigentes todas las obligaciones y pactos» de 2 de julio de 1975, que se dejan recordados, y en 25 de
agosto de 1979, con ocasión de una cesión de acciones de Daniela a Alfredo , se reitera que "Las acciones
números 199 a 276 de la misma compañía, depositadas en Banco de Bilbao de Puerto de la Cruz en
garantía de la deuda que don Daniel mantiene con don Adolfo , siguen siendo propiedad de doña Daniela y
corresponden a un 13% del capital del "Hotel Atlantis Playa, S.A.", y quedan comprendidas en el contrato de
2 de julio de 1975 firmado entre las partes» y "las partes hacen constar expresamente que, en relación al
citado contrato, dichas acciones números 199 al 276 son las únicas que quedan de propiedad de doña de
Daniela , siendo las demás que en el mismo se citan de la propiedad exclusiva de don Alfredo ». También
existe plena conformidad entre las partes acerca de que, actualmente y fuera de la cuestión promovida en el
Procedimiento de que dimana el recurso, no existe otro propietario de la restante y mayoritaria totalidad de
las acciones de "Hotel Atlantis Playa», que Alfredo . B) El objeto del procedimiento es la impugnación de los
acuerdos adoptados en la Junta General Extraordinaria de Accionistas de la Sociedad el 21 de diciembre
de 1984, convocada por su Administrador Alfredo bajo orden del día compuesto por los siguientes puntos:
1.º Modificación de los artículos 12 y 14 de los Estatutos; 2.° Nombramiento de Administrador Gerente; 3.º
Nuevo acuerdo sobre la Agencia de Viajes ubicada en el Hotel y 4.° Obras y reparaciones a ejecutar en el
citado Hotel y Previsiones e Inversiones. Según el articulo 14 de los Estatutos "será preciso para que exista
acuerdo (en las Juntas Generales de Accionistas, a que se refiere) el voto favorable de dos socios como
mínimo, sin que pueda estimarse existente el adoptado con el voto de un solo socio, aunque en él se
reúnan la mayoría de las acciones a no ser en los casos permitidos en que la Sociedad tenga un solo
socio». El fundamento de la impugnación se halla en que la demandante Daniela no concurrió con su voto a
la adopción de los acuerdos impugnados siendo como es junto con el Administrador Gerente convocante los
dos únicos socios del "Hotel Atlantis Playa», y en que posteriormente y en referencia a dicha Junta
Extraordinaria, se le negó la condición de socio (16 de enero de 1985).

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Segundo: Debe ser mantenida la sentencia de la Audiencia que declara la nulidad de los acuerdos
adoptados en la junta sin el concurso de la impugnante y conforme al artículo 14 de los Estatutos vigentes
en dicha fecha, acuerdos opuestos a dichos Estatutos y nulos por lo mismo, pues, en efecto, los únicos
intereses en presencia son reconocidamente los de la impugnante y los de Alfredo , Administrador Gerente
de la Sociedad, la cual, aún gozando de personalidad distinta e independiente de la de sus dos únicos
socios no puede reputársela bastante a desligar al socio mayoritario de los pactos convenidos y reiterados,
aunque lo fueran a título personal, con la impugnante y según los cuales concurre en ella la condición de
socio titular de las acciones 199 al 276 por lo cual se precisaba el concurso de su voto para que alcanzasen
validez los acuerdos adoptados. No existe el error de hecho que el recurso atribuye por su primer motivo a
la sentencia que se impugna, ya que los documentos que se invocan por el cauce del número 4.º del articulo
1.692 de la Ley de Enjuiciamiento Civil no contradicen sino que corroboran los puntos de hecho recordados
en el primero de los fundamentos de la presente puesto que ya se reconoce en los mismo que el titular de la
totalidad de las acciones es Alfredo (siéndolo respecto de las de los números 199 al 276, sin embargo, en
las condiciones recordadas), y la situación actual de dichas acciones. Y tampoco se da la infracción de los
preceptos que aduce el motivo segundo al amparo del número 5.° del mismo articulo, ya que no cabe
negarle legitimación para impugnar a la socia recurrida si tiene que reconocérsele obligadamente esa
calidad por la expresa reserva, en su favor, que contiene paladinamente el documento de 2 de julio de 1975,
de "los derechos de voto correspondientes a dichas acciones», los cuales derechos no pueden serle
negados por Alfredo , que suscribe dicho documento, y que los tiene allí expresamente reconocidos, y ello
solo porque éste actúa desde su otra condición de Administrador Gerente de la Sociedad de que es único
participe junto con la impugnante por lo que no se ha infringido sino aplicado rectamente el inciso primero
del artículo 69 en relación con el párrafo primero del 59 y el número 3.º del 39, todos de la Ley de
Sociedades Anónimas . Se pretende que la persona jurídica que es la Sociedad Anónima vele y oculte y
haga inoperante la realidad que subyace debajo, esto es, la existencia de dos únicos socios ligados por
contratos que ellos mismos reconocen como válidos y se propone el que por efecto de un "nomen» sin otro
sustrato real que el oculto, se desembarace el socio mayoritario de las obligaciones que reconocidamente le
vinculan con el otro socio, quien correlativamente quedaría despojado; resultado inadmisible a todas luces,
ya se considere la realidad en su conjunto de una sociedad en manos de solo los dos socios contendientes
entre sí y debatiendo sobre lo pactado "iure propio», sin presencia de otro interés alguno de terceros, o bien,
reiterando la doctrina de esta Sala, se acuda por excepcionales razones de equidad a prescindir de la
Sociedad siguiendo el ejemplo del legislador fiscal (entre otros preceptos, artículo 62 de la Ley de Impuesto
sobre la Renta de las Personas Físicas ). El recurso opone el habérsele transmitido las acciones a Juan con
carácter fiduciario, sosteniendo que para la Sociedad, es ésta, o sea la formal, la titularidad que ha de
prevalecer, lo que constituye toda la sustancia de la oposición a la impugnación y ahora del presente
recurso: "Que el fiduciario y sólo él, ostenta el derecho de voto o el ejercicio de acciones legales derivadas
de su condición de socio por la posesión de las acciones dadas en fiducia», a partir de lo cual sostiene "que
la fiducia solo actúa "inter partes", y "es inoperante respecto a la Sociedad"». Según el recurso "existe la
Sociedad "Hotel Atlantis Playa", Sociedad Anónima que es ajena por tener personalidad jurídica
independiente de todas las restantes partes implicadas en este conflicto jurídico». En segundo lugar, existe
la persona del socio único, señor Alfredo , titular "per se», de la totalidad de las acciones o cien por cien de
las mismas, a virtud de dos diferentes títulos jurídicos. "Con respecto al 87 por ciento por haberlas adquirido
a título oneroso de sus legítimos propietarios y pertenecerle por ello en forma incondicionada». "Respecto
del trece por ciento restante por haberlas adquirido a virtud de un pacto de fiducia con la demandante,
cuyas acciones representativas de es trece por ciento no se encuentran en su posesión inmediata sino en la
del Banco de Bilbao en el que se encuentran depositadas a nombre del acreedor pignoraticio». Pero lo que
el recurso califica de fiducia es la transmisión puramente formal de las acciones propiedad de la
impugnante, efectuada en los términos y con los fines puntualizados en el fundamento primero de la
presente sentencia; precisiones las allí hechas evidenciadoras, de que por el contrario, dichas acciones
siguen perteneciéndole a la impugnante frente al cesionario formal de las mismas, que es además, quién
únicamente tiene, fuera del significado por las acciones cuestionadas, interés en la Sociedad Anónima,
aparte la garantía prendaria que carece de incidencia sobre la cuestión aquí debatida ( artículo 42 de la Ley
de Sociedades Anónimas ), ya que (dígase otra vez), es el único propietario de las acciones restantes. En
varias sentencias, y en conformidad con la mejor doctrina, esta Sala no ha vacilado en apartar el artificio de
la Sociedad Anónima para decidir los casos según la realidad, y así, la sentencia de 5 de mayo de 1958
prescindió de haberse constituido una Sociedad Anónima para hacer prevalecer el principio ético de que
"nadie puede desposeer a otro sin la voluntad del despojado y por su propia decisión, cualquiera que sea el
medio aparentemente empleado», y la de 28 de mayo de 1984, sienta la tesis general de que en el conflicto
entre seguridad jurídica y justicia, valores hoy consagrados en la Constitución (artículos 1.1 y 9.3), se ha
decidido prudencialmente y según los casos y circunstancias, por aplicar por vía de equidad y acogimiento
del principio de la buena fe ( art. 7.1 del Código Civil ), la práctica de penetrar en el "substratum», personal
de las entidades o sociedades, a las que la ley confiere personalidad jurídica propia, con el fin de evitar que
al socaire de esa ficción o forma legal (de respeto obligado, por supuesto) se puedan perjudicar ya intereses

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privados o públicos como camino del fraude ( art. 6.4 del Código Civil ) admitiéndose la posibilidad de que
los jueces puedan penetrar (levantar el velo jurídico), en el interior de esas personas cuando sea preciso
para evitar el abuso de esa independencia ( articulo 7.2 del Código Civil ) en daño ajeno o de "los derechos
de los demás», ( articulo 10 de la Constitución ) o contra el interés de los socios, es decir, de un mal uso de
su personalidad, de un "ejercicio antisocial», de su derecho ( articulo 7.2 del Código Civil ). Mas
recientemente la sentencia de 27 de noviembre de 1985 consideró que el sujeto pasivo de la deuda
reclamada era el demandado y no la Sociedad de que era único socio y ello con independencia de la
apariencia jurídica creada con la constitución de tal colectivo. Últimamente, la sentencia de 9 de julio de
1986 prescindió de la forma social, por "la particular composición de la Sociedad recurrente» (tres socios,
componentes del Consejo de Administración). En el caso ahora justicable, la aparatosa convocatoria
mediante los anuncios del artículo 53 de la Ley, de una Junta General Extraordinaria de Sociedad Anónima
constituida reconocidamente por dos únicos socios que se hallan ligados por los pactos recordados, no
puede servir, en perjuicio de la impugnante que es uno de ellos dos para que el otro se evada de estos
pactos que constituyen, artículo 1.091 del Código Civil , la particular Ley de los contratantes, la que no
puede quedar, artículo 1.256. el arbitrio de uno de ellos.

Tercero: Las costas del recurso deben serle impuestas a la parte recurrente conforme a lo que
dispone el artículo 1.715 de la Ley de Enjuiciamiento Civil .

Por lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad conferida por el Pueblo Español.

FALLAMOS:

Que debemos declarar y declaramos no haber lugar al recurso de casación interpuesto a nombre de
"Hotel Atlantis Playa, S.A.», contra la sentencia que con fecha de 28 de junio de 1985, dictó la Sala de lo
Civil de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife , condenamos a dicha parte recurrente al pago de
las costas, y líbrese al Presidente de la mencionada Audiencia la certificación correspondiente con
devolución de los autos y rollo de Sala que remitió.

ASI. por esta nuestra, sentencia que se insertará en la COLECCIÓN LEGISLATIVA, pasándose al
efecto las copias necesarias, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.- Cecilio Serena Velloso.- Rafael
Pérez Gimeno.- José Luis Albacar López.- Eduardo Fernández Cid de Temes.- Gumersindo Burgos Pérez
de Andrade.- Rubricados.

Publicación: Leída y publicada ha sido la anterior sentencia por el Excmo. Sr. don Cecilio Serena
Velloso Magistrado de esta Sala y Ponente que ha sido en estos autos, estando celebrando Audiencia
Pública la misma en el día de la fecha de que como Secretario, certifico.