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Universidad Evangélica de El Salvador

Facultad de Ciencias Sociales

Título: “EL SALMO 137:1-9, UNA LECTURA CONTEMPORÁNEA DE LA


MIGRACION DESDE LA REALIDAD SALVADOREÑA”

Materia: Seminario de Pre-Especialización.


Alumno: Daniel Edgardo Reyes Pérez.
Catedrático: Miguel Rivas.

Martes 05 de mayo de 2017.


TEMA GENERAL: EL SALMO 137:1-9 UNA LECTURA CONTEMPORANEA DE LA
EMIGRACION DESDE LA REALIDAD SALVADOREÑA.

I. EL SALMO 137:1-9 EN EL CONTEXTO DEL EXILIO BABILONICO (587-


539) A.C.

A. COTEXTO GENERAL.
Se supone que el salmo fue escrito durante la cautividad de los judíos en Babilonia,

cuando Jerusalén fue invadido por los babilonios de Nabucodonosor II y el rey

Jeconías fue deportado a Babilonia. Ya antes, su padre, el rey Joaquim de Judá, se

había entregado a los invasores y había sido deportado a Babilonia, junto con diez

mil judíos. Se puede recordar que los asirios habían destruido poco tiempo antes

el otro reino judío, el de Israel, haciendo emigrar a sus pobladores, estas eran las

famosas diez tribus perdidas de Israel. Hacia el 586 los babilonios invadieron

nuevamente Jerusalén y en esta ocasión incendiaron la ciudad y destruyeron el

templo, deportando a su población. De este modo se puso fin a los dos reinos judíos,

aunque todavía se produjo una nueva deportación en 582. Pocos judíos

permanecieron en Palestina y, de los que no fueron deportados, muchos acabaron

emigrando a Egipto.

Los judíos exiliados tuvieron la suerte o la desgracia de vivir en Babilonia poco antes

de su caída definitiva como gran potencia y ya cerca del final de las culturas

mesopotámicas como tales, que se remontaban a tiempos de los sumerios, allá por

el tercer milenio antes de nuestra era.


Vivieron en el reino Neo-Babilonio de Nabucodonosor, que había derrotado al reino

asirio de Nínive, y que acabó a su vez conquistado por los persas de Ciro, y más

tarde por Alejandro Magno, quien quiso restaurar el esplendor perdido de Babilonia,

pero murió envenenado antes de lograrlo. Ciro, el rey persa, permitió a los judíos

regresar a Palestina, así que es muy posible que el judaísmo deba su pervivencia a

quien hoy Israel considera su gran enemigo: Irán, es decir, la antigua Persia.

En cuestión del contexto histórico del salmo 137 se entiende mejor si se supone

compuesto en Babilonia para uso de los desterrados. La repatriación sucede bajo

el persa Ciro, cuando el imperio babilónico ha sido liquidado y Edom está sometido

lo mismo que Judá.

En este caso se puede imaginar a los desterrados repartidos en tres grupos. Los que han

encontrado nueva patria en Babilonia: familia, negocios, bienestar, incluso prácticas religiosas.

Los desesperados o resignados inertes que piensan que todo ha terminado, aunque sea por

culpa propia. Los que siguen fieles al pasado político y religioso y cultivan la esperanza. Los tres

grupos forman el trasfondo de la predicación de Ezequiel y de Isaías Segundo, y explican las

invectivas, las llamadas a la esperanza, la polémica con los dioses paganos. El contenido

histórico de las cartas de Jeremías (Jr. 29) pudo haber contribuido a fomentar la esperanza.

Cuando Ciro promulga su edicto de tolerancia y repatriación, sólo los que cultivaron la esperanza

y añoranza volverán: “todos los que se sintieron movidos por Dios” (Esd. 1,5). (Schockel, 1993

pág. 617).
B. CONTEXTO GEOPOLITICO DE JUDA.

La situación geo-estratégica de Israel y de Judá.

Un pequeño pueblo entre imperios. La Tierra de Israel no era particularmente rica e

importante, frente a los grandes imperios o potencias de los dos milenios anteriores

a Cristo. Pero geográficamente tenía un importante valor estratégico, ya que por él

pasaban las grandes vías de comunicación entre los dos centros de poder,

Mesopotamia y Egipto. Tanto la “vía del mar”, como el “camino real” eran decisivos

para el comercio y para el transporte de tropas. De aquí el interés por lograr que

esta zona estuviese bajo influencia y control. De aquí la razón de él porque Israel

se viese siempre envuelto prácticamente en todas las contiendas internacionales.

En esta época sólo subsiste el pequeño Reino de Judá o Reino del Sur, pues el

Reino de Israel o Reino del Norte había sido liquidado en el 722 a.C. por el ejército

asirio. Es un territorio pequeño, sus límites no alcanzan territorios por donde circulen

grandes vías de comunicación y tiene entre doscientos y doscientos cincuenta mil

habitantes. Se halla sometido, primero a Asiria, después a Babilonia, hasta el año

586 en que se convertirá en una provincia de Babilonia.

La derrota de Judá, la destrucción de Jerusalén y las tres deportaciones:

Los últimos reyes de Judá, Joaquím (609-598), Joaquín o Jeconías (ca. 597) y

Sedecías (597-586) son años de decadencia y políticamente muy difíciles. Judá

sufre el yugo de Egipto, primero, luego de Babilonia, que en el 598 a.C. pone cerco

a Jerusalén, que se le rinde un año después, provocándose la primera deportación


de gente cualificada y dirigente; entre ellos probablemente va el profeta Ezequiel y

el rey Joaquín o Jeconías. Sedecías se sublevó contra Babilonia, probablemente

ayudado y azuzado por Egipto Jeremías predica en este tiempo la sumisión a

Babilonia como único camino de supervivencia, así como la certeza de que de ese

modo se mantendrá la tierra. Es considerado enemigo del pueblo, que desmoraliza

a la población. Nabucodonosor asedia Jerusalén, que es asaltada el 587-6 a.C.,

conquistada, destruida, su templo quemado y el rey capturado y cegado fue llevado

a Babilonia. Hay una nueva deportación de judíos a Babilonia en el 582 a.C., aunque

no parece que fuera mucha gente. Babilonia pone un gobernador nativo en

Jerusalén, Godolías, que fue pronto asesinado. es posible que hubiera otra pequeña

deportación. Por lo demás, las tierras de los deportados se repartieron entre el

subproletariado urbano y rural, que de ese modo constituía una clase de

minifundistas incondicionalmente fiel a la potencia ocupante. Judá se convierte en

una provincia del imperio babilónico.

Habitantes de Judá en la provincia babilonia de Judá, en Egipto y en Babilonia

Consecuencia de la derrota de Judá, fue la nueva situación de los habitantes de

este pueblo. Se podía distribuir su población en tres grupos. En primer lugar, los

que huyeron a Egipto, especialmente tras el asesinato de Godolías. Se llevaron

consigo a la fuerza a Jeremías. No se tiene datos exactos de dónde fueron y cómo

subsistieron. Sin embargo, se puede decir que ya a principios del siglo V hay un

destacamento militar de judíos en Elefantina un islote al sur del Nilo en el Alto Egipto,

los cuales dan culto a Yahvé en un templo específicamente construido para ello y
observan las fiestas judías, especialmente la Pascua; y a finales del siglo IV existe

una colonia muy numerosa y rica de judíos, que formarán pronto un gran barrio

autónomo en la ciudad de Alejandría, fundada por Alejandro Magno. Los que

permanecieron en Judá sobrevivieron, especialmente los que habían recibido tierras

de las autoridades babilonias. Se tienen noticias asimismo de peregrinaciones a

Jerusalén por aquellos años (quizás el templo no estaba totalmente destruido); de

este tiempo son los poemas elegíacos coleccionados en el libro de las

Lamentaciones, inexactamente atribuido al profeta Jeremías.

II. SUFRIMIENTO.
Al igual que los judíos que estaban lamentándose a orillas de los ríos de Babilonia;

así también nos ha correspondido vivir la historia en nuestro país El Salvador, en

situaciones tales como: injusticias, atropello de nuestros derechos humanos, guerra,

pobreza, violencia y explotación no de Babilónicos, sino más bien de nuestros

propios hermanos salvadoreños; y más aun de la clase alta, política, y hasta

religiosa, etc.

Lo más triste es que cuando aplicamos este texto a nuestra realidad salvadoreña, y

al contextualizarlo, nos damos cuenta que, seguimos siendo un país de exiliadosi,

un país en el cual nuestros hermanos salvadoreños tienen que emigrar hacia otros

países para encontrar un mejor futuro; dejando aquí familia y tierra, que aunque no

lo creamos la historia de algunas personas es; que al emprender el viaje de


“mojados o ilegales” van llorando en todo el camino, sabiendo que van a la

Babilonia, encontrándose con los opresores que al igual que en el salmo obligan a

nuestros compatriotas a divertirlos en esa tierra ajena, con condiciones diferentes

claro está con un poco más de desarrollo pero quiérase o no volverán a ser

explotados, con la etiqueta de indocumentados y por lo tanto de personas que no

son deseables en ese país, recibiendo el maltrato del racismo y de derechos

igualmente atropellados.

Los judíos lloraban por su situación; lloraban por la muerte de tantos seres amados,

Lloraban por la pérdida de casi todo lo que poseían, lloraban por la destrucción de

la ciudad de Jerusalén y de su gran templo, lloraban por la agonía de una marcha

forzada de Judea a Babilonia, lloraban por la crueldad de sus captores, lloraban por

la pérdida de un pasado tan tranquilo y bendecido, lloraban por la cautividad forzada

de su presente. lloraban por la débil naturaleza de su futuro.

Basta tomar en cuenta los eventos que a El Salvador le ha tocado vivir, a grandes

rasgos se pueden mencionar: La matanza de 1932; la guerra civil de 1980-1989; el

terremoto de 1986 y los del 2001; la aparición del fenómeno de las pandillas como

consecuencia de la guerra civil y de acuerdos de paz incumplidos, pero sobre todo

una sociedad fragmentada o dividida por el fenómeno de la migración, ausencia de

los padres, y unos gobiernos alejados de la realidad en que vive la población.


Al igual que los judíos se sentían abandonados en un panorama de desolación y

desconsuelo, la actitud de ellos se puede notar en algunos rasgos que se encuentra

en el texto. En esta lamentación colectiva se encuentran expresiones profundas y

punzantes del dolor humano, llanto amarguísimo de quien perdió lo que era tan

querido en su corazón: la familia y la tierra de la promesa. Indignados, los

desterrados interiorizan el sufrimiento. Por amar a la tierra distante, Jerusalén, y el

templo que allí existía, ellos sufrían injurias de los opresores.

III. INJUSTICIA. “EXILIO Y CAUTIVERIO”


IV. SOCIEDAD FRAGMENTADA Y DIVIDIDA.
V. MEMORIA HISTORICA.
VI. LA VIOLENCIA.
VII. LA VENGANZA.
VIII. LA RECONCILIACION.

BIBLIOGRAFÍA.

1. Faria, Jacir de Freitas. (2003). Salmos de Sufrimiento: ¡Expresión de


interiorización de las relaciones con Dios! Quito, Ecuador: Ribla. No 45.

2. Ellacuría, Ignacio. (1999). “El desafío de las mayorías populares”, en Escritos


universitarios. San Salvador: UCA.

3. Pico, Juan Hernández. (2011). Una reconciliación frustrada y su superación. San


Salvador: UCA.
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El exilio es el hecho de encontrarse lejos del lugar natural debido a la expatriación, voluntaria o forzada, de un
individuo mientras que alguna circunstancia, generalmente por motivos políticos, deniega explícitamente el
permiso para regresar por amenazas de cárcel o muerte.