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Revista de Estudios Internacionales ( 1997), 23, 5-26 Copyright ©British International Studies
Association

El concepto de seguridad*
DAVIDA . BALDWIN

La redefinición de la"seguridad" se ha convertido recientemente en una especie de


industria artesanal. 1 Sin embargo, la mayoría de estos esfuerzos se centran más en la
redefinición de las agendas políticas de los Estados-nación que en el concepto mismo
de seguridad. A menudo, esto toma la forma de propuestas para dar alta prioridad a
temas como los derechos humanos, la economía, el medio ambiente, el tráfico de
drogas, las epidemias, el crimen o la injusticia social, además de la tradicional
preocupación por la seguridad frente a las amenazas militares externas. Tales
propuestas suelen estar respaldadas por una mezcla de argumentos normativos sobre
los valores que deben protegerse y argumentos empíricos sobre la naturaleza y la
magnitud de las amenazas que pesan sobre esos valores. Se presta relativamente poca
atención a las cuestiones conceptuales como tales. Este artículo trata de separar el
concepto de seguridad de estas preocupaciones normativas y empíricas, por muy
legítimas que sean.
El encubrimiento del debate normativo y empírico en la retórica conceptual exagera
las diferencias conceptuales entre los proponentes de diversas políticas de seguridad e
impide la comunicación académica. ¿Están los defensores de la seguridad económica
o ambiental usando un concepto de seguridad que es fundamentalmente diferente del
que usan los realistas? ¿O simplemente están enfatizando diferentes aspectos de un
concepto compartido? ¿Comparten los que se oponen a"privilegiar" al Estado-nación
en lugar de, por ejemplo, al individuo o a la humanidad, algún punto de vista
conceptual con los estudiantes de"seguridad nacional"? Este artículo intenta identificar
las distinciones conceptuales comunes que subyacen a las diversas concepciones de la
seguridad.
Identificar los elementos comunes en las distintas concepciones de seguridad es útil
al menos de tres maneras: En primer lugar, facilita la formulación de la pregunta más
básica de las ciencias sociales,

* El autor desea agradecer a los siguientes académicos por sus útiles comentarios sobre las versiones
anteriores de este artículo: Richard Betts, Lea Brilmayer, Robert Jervis, Helen Milner, Jack Snyder y
Hendrik Spruyt.
1 Por ejemplo, Lester Brown, Redefining National Security, Worldwatch Paper No. 14 (Washington, DC,
1977); Jessica Tuchman Matthews,"Redefining Security", Foreign Affairs, 68 (1989), pp. 162-77; Richard
H. Ullman,"Redefining Security", International Security, 8 (1983), pp. 129-53; Joseph J. Romm, Defining
National Security (New York, 1993); J. Ann Tickner, 'Re-visioning Security', en Ken Booth y Steve Smith
(eds.), International Relations Theory Today (Oxford, 1995), pp. 175-97; Ken Booth, `Seguridad y
Emancipación', Review of International Studies, 17 (1991), pp. 313-26; Martin Shaw, `No existe tal cosa
como sociedad: Beyond Individualism and Statism in International Security Studies', Review of International
Studies, 19 (1993), pp. 159-75; John Peterson y Hugh Ward,'Coalitional Instability and the New
Multidimensional Politics of Security: Un argumento de elección racional para
US-EU Cooperation', European Journal of International Relations, I (1995), pp. 131-56; diez artículos
sobre seguridad y estudios de seguridad en el control de armas, 13, (1992), pp. 463-544; y Graham
Allison y Gregory F. Treverton (eds.), Rethinking America's Security: Beyond Cold War to New World Order
(Nueva York, 1992).

5
6 David A. Baldwin

¿De qué es esta instancia? 2 En segundo lugar, promueve el análisis racional de


políticas al facilitar la comparación de un tipo de política de seguridad con otro. Y en
tercer lugar, facilita la comunicación académica al establecer un terreno común entre
quienes tienen opiniones dispares. Tal vez los académicos de diferentes escuelas tienen
más en común de lo que se reconoce en general. 3
En muchos sentidos, el argumento presentado aquí fue prefigurado en el clásico
ensayo de Arnold Wolfers titulado"La seguridad nacional como símbolo ambiguo",
publicado hace más de cuarenta años. Contrariamente a la creencia popular, Wolfers
no descartó el concepto como sin sentido o irremediablemente ambiguo. Sin embargo,
le preocupaba la ambigüedad de la"seguridad nacional", como indica el siguiente
pasaje:
Sería una exageración afirmar que el símbolo de la seguridad nacional no es más que un
estímulo para la confusión semántica, aunque un análisis más detallado demostrará que si se
usa sin especificaciones, deja espacio para más confusión de la que puede permitirse un
asesoramiento político sólido o un uso científico. 4

Las"especificaciones" de Wolfers se refieren no sólo al concepto de seguridad nacional


como un objetivo político, sino también a los medios para su consecución, es decir, la
política de seguridad nacional. En la discusión que sigue, las especificaciones de
Wolfers se desarrollarán y establecerán en el contexto de la literatura más reciente.
El debate consta de siete partes. Las secciones 1, 2 y 3 proporcionan información
general sobre el enfoque del análisis conceptual que debe utilizarse, el descuido del
análisis conceptual por parte del campo de los estudios de seguridad y la posibilidad de
que el análisis conceptual sea inútil con respecto a conceptos como el de seguridad que
supuestamente son "esencialmente controvertidos". La sección 4 desarrolla una serie
de especificaciones conceptuales que facilitan el análisis de la política de seguridad.
Las secciones 5, 6 y 7 discuten las implicaciones de estas especificaciones para
determinar el valor de la seguridad, para la teoría del neorrealismo y para el"nuevo
pensamiento" sobre la seguridad.
Aunque esta discusión se refiere especialmente a la seguridad de los Estados-nación,
la mayor parte del análisis es aplicable, mutatis mutandis, a cualquier nivel: individual,
familiar, social, estatal, del sistema internacional o de la humanidad.

1. Análisis conceptual5

El análisis conceptual no se ocupa de probar hipótesis o construir teorías, aunque es


relevante para ambas. Se trata de aclarar el significado de los conceptos. Algunos
descartarían empresas como "mera semántica" o "pura logomacría". Sin embargo, sin
conceptos claros, los académicos tienden a hablar entre sí, y a los responsables de la
formulación de políticas les resulta difícil distinguir entre políticas alternativas. Félix
E. Oppenheim ha argumentado que 'la elucidación del lenguaje de la política

2 Doy las gracias a James Rosenau por esta frase.


3 Véase Kjell Goldmann, `Im Westen Nichts Neues: Seven International Relations Journals in 1972 and
1992", European Journal of International Relations, 1 (1995), pp. 245-58.
4 Arnold Wolfers,' "National Security" as an Ambiguous Symbol', Political Science Quarterly, 67
(1952), p. 483.
5 Esta sección se basa en la discusión de David A. Baldwin, Paradojas del poder (Oxford, 1989),
págs. 170-2.
Concepto de seguridad 7

la ciencia no es de ninguna manera un ejercicio ocioso de semántica, sino en muchos


casos una forma más eficaz de resolver problemas sustantivos de investigación". 6
La explicación conceptual intenta especificar la estructura lógica de las expresiones dadas:
Partiendo de los significados habituales de los términos, la explicación tiene por objeto reducir
las limitaciones, ambigüedades e incoherencias de su uso ordinario, proponiendo una
reinterpretación destinada a mejorar la claridad y precisión de sus significados, así como su
capacidad para funcionar en hipótesis y teorías con fuerza explicativa y predictiva. 7

La explicación de los conceptos está sujeta a una serie de criterios resumidos por
Oppenheim: l) Los conceptos deben ser operacionales en el sentido más amplio,
aunque no debe interpretarse que ello requiera cuantificación. (2) Se deben preferir los
conceptos que establecen conexiones de definición con otros términos. (3) Son
deseables los conceptos que llaman la atención sobre los aspectos teóricamente
importantes de la materia que fácilmente podrían pasarse por alto. (4) Los conceptos
no deben impedir la investigación empírica al hacer verdadero, por definición, lo que
debe estar abierto a la investigación empírica. ( 5) Los conceptos deben permanecer
razonablemente cercanos al lenguaje ordinario. Sin embargo, el"lenguaje ordinario"
no significa necesariamente la manera en que la mayoría de la gente definiría el
término, sino más bien el"conjunto de reglas que siguen implícitamente al aplicarlo a
una situación dada". 8

Es importante tener claros los límites de este enfoque. Explicar el concepto de seguridad
no proporciona proposiciones empíricas, teorías o marcos analíticos. Aunque los conceptos
claros son útiles para construir propuestas, teorías y marcos analíticos, no los sustituyen.
Este enfoque puede contrastarse con los adoptados por Barry Buzan y Richard
Ullman. Aunque Buzan plantea su discusión como una exploración del concepto de
seguridad, su análisis entrelaza el análisis conceptual con las observaciones empíricas.
Por ejemplo, Buzan presenta argumentos plausibles para la proposición empírica de
que la seguridad a nivel individual está relacionada con la seguridad a nivel del Estado
y del sistema internacional. Sin embargo, su insistencia en que "la seguridad no puede
aislarse para el tratamiento a un solo nivel" da la impresión de que esto es
conceptualmente imposible y no simplemente una estrategia de investigación
imprudente. Su justificación para mezclar el análisis conceptual y empírico es que"la
búsqueda de un objeto de seguridad de referencia va de la mano con la búsqueda de
sus condiciones necesarias". 9 Este enfoque, sin embargo,

6 Félix E. Oppenheim, 'The Language of Political Inquiry: Problemas de clarificación', en Fred I.


Greenstein y Nelson W. Polsby (eds.), Handbook of Political Science, Vol. I: Political Science: Alcance y
Teoría (Reading, MA, 1975), p. 284.
7 Carl G. Hempel, Fundamentals of Concept Formation in Empirical Science (Chicago, 1952), p. 12.
8 Oppenheim, 'Language', pp. 297-309. Véase también Felix E. Oppenheim, Political Concepts: A
Reconstruction (Chicago, 1981). Para las críticas de este enfoque, véase William E. Connolly, The Terms of
Political Discourse, 2nd edn (Princeton, 1983), y Richard E. Little, `Ideology and Change', en Barry Buzan y
R. J. Barry Jones (eds.), Change and the Study of International Relations: the Evaded Dimension (Nueva York,
1981), pp. 30--45.
Independientemente de si se aceptan los criterios aquí sugeridos, es necesario identificar algunos
criterios para el análisis conceptual. La afirmación de Barry Buzan de que la seguridad está"débilmente
conceptualizada" y"subdesarrollada" sería más reveladora si identificara criterios para distinguir entre
concepciones débiles y fuertes o entre conceptos subdesarrollados y plenamente desarrollados. Barry
Buzan, People, States and Fear: An Agenda for International Security Studies in the Post-Cold War Era, 2nd
edn (Boulder, CO, 1991), pp. 3-5.
9 Buzan, People, States, pp. 20-1, 26. Cursiva añadida. Véase también, Barry Buzan, 'Peace, Power and
Security: Contending Concepts in the Study of International Relations', Journal of Peace Research, 21
(1984), pp. 109-25.
8 David A. Baldwin

corre el riesgo de confundir el análisis conceptual con la observación empírica. La


comprensión del concepto de seguridad es un tipo de ejercicio intelectual
fundamentalmente diferente de la especificación de las condiciones en las que puede
lograrse la seguridad. En efecto, la clarificación conceptual precede lógicamente a la
búsqueda de las condiciones necesarias de seguridad, porque la identificación de tales
condiciones presupone un concepto de seguridad. 10
Esta falta de reconocimiento de la prioridad lógica de la conceptualización también
se refleja en la observación de Ullman de que"una forma de avanzar hacia una
definición más amplia de la seguridad" es preguntarse qué es lo que uno
estaría"dispuesto a abandonar para obtener más seguridad". Sin embargo, una pregunta
de este tipo tiene poco sentido hasta que no se tiene un concepto de seguridad. Del
mismo modo, su afirmación de que `puede que no nos demos cuenta de lo que es[es
decir, la seguridad] hasta que se nos amenace con perderla' 11 es difícil de comprender.
Si uno no tiene un concepto de seguridad, no puede saber si está amenazado con
perderlo o no. La investigación de los costos de oportunidad de la seguridad es una
excelente manera de determinar el valor de la seguridad, pero no ayuda en absoluto a
determinar qué es la seguridad.

2. La seguridad como un concepto descuidado

Sería una exageración decir que el análisis conceptual de la seguridad comenzó y terminó
con el artículo de Wolfers en 1952, pero no mucho. El descuido de la seguridad como
concepto se refleja en varias encuestas sobre asuntos de seguridad como campo académico.
En 1965, un estudio de este tipo lamentó que"hasta ahora ha habido muy pocos intentos ....
de definir el concepto de seguridad nacional". 12 En 1973, Klaus Knorr comenzó un estudio
del campo afirmando su intención de "pasar por alto deliberadamente los problemas
semánticos y de definición generados por el término "seguridad nacional" '.3 En 1975,
Richard Smoke observó que el campo había "prestado una atención bastante inadecuada a
la gama de significados de "seguridad" '. 14 En 1991, Buzan describió la seguridad como"un
concepto subdesarrollado" y señaló la falta de"literatura conceptual sobre seguridad" antes
de la década de 1980. 15 Aunque Buzan ve algunos progresos en los años ochenta, todavía
hay indicadores de abandono. Por ejemplo, dos encuestas recientes de estudios de seguridad
no se molestaron en definir la seguridad. 16 Y ninguno de los once programas de estudios
descritos en Estudios de Seguridad para la década de 1990 incluye el artículo seminal de
Wolfers sobre el concepto de seguridad nacional. 17

10 La elaboración de hipótesis presupone, lógicamente, un marco conceptual en el que se puedan


formular hipótesis claras". Harold D. Lasswell y Abraham Kaplan, Power and Society: A Framework
for Political Inquiry (New Haven, CT, 1950), p. x.
11 Ullman,'Redefining Security', págs. 130, 133.
12 P. G. Bock y Morton Berkowitz,"The Emerging Field of National Security", World Politics, 19
(1966), p. 124.

13 Klaus Knorr, 'National Security Studies: Scope and Structure of the Field', en Frank N. Trager and
PhilipS. Kronenberg (eds.), National Security and American Society: Theory, Process and Policy
(Lawrence, KS, 1973), p. 5.
14 Richard Smoke, 'National Security Affairs', en Fred I. Greenstein y Nelson W. Polsby (eds.),
Handbook of Political Science, Vol. 8: International Politics (Reading, MA, 1975), p. 259.
15 Buzan, People, States, pp. 3-4.
16 Stephen M. Walt, `The Renaissance of Security Studies', International Studies Quarterly, 35 (1991), pp.
211-39; y JosephS. Nye, Jr. y Sean M. Lynn-Jones, 'International Security Studies: A Report of a
Conference on the State of the Field", International Security, 12 (1988), págs. 5 a 27.
17 Richard Schultz, Roy Godson y Ted Greenwood (eds.), Security Studies for the 1990s (Nueva York,
1993). Un foro reciente sobre la seguridad en el control de armas, 13 (1992), que incluye a diez autores,
nunca menciona el artículo de Wolfers.
Concepto de seguridad 9

Considerando la plétora de intentos de"redefinir" la seguridad desde el final de la


Guerra Fría18, uno podría preguntarse si la seguridad debería ser descrita como un
concepto descuidado. Dos razones para hacerlo son convincentes. En primer lugar, la
seguridad es un concepto importante, que se ha utilizado para justificar la suspensión
de las libertades civiles, la guerra y la reasignación masiva de recursos durante los
últimos cincuenta años. A pesar de la avalancha de obras recientes, parece justo
describir la seguridad como un concepto que recibió mucha menos atención académica
de la que merecía durante ese período. Y en segundo lugar, los trabajos más recientes
sobre seguridad no se considerarían análisis conceptuales en el sentido descrito en la
sección anterior. La seguridad no ha recibido la seria atención prestada a los conceptos
de justicia, libertad, igualdad, obligación, representación y poder. 19
Buzan sugiere cinco posibles explicaciones para el descuido de la seguridad. 2° En
primer lugar, está la dificultad del concepto. Sin embargo, como admite Buzan, este
concepto no es más difícil que otros conceptos. En segundo lugar, está la aparente
superposición entre los conceptos de seguridad y poder. Sin embargo, dado que se trata
de conceptos fácilmente distinguibles, habría cabido esperar que tal confusión
motivara a los estudiosos a aclarar las diferencias. Tercero, es la falta de interés en la
seguridad por parte de varios críticos del realismo. Sin embargo, esto no explica por
qué los propios especialistas en seguridad descuidaron el concepto. En cuarto lugar,
los expertos en seguridad están demasiado ocupados en mantenerse al día con los
nuevos avances tecnológicos y políticos. Esto, sin embargo, es más una indicación de
que tales estudiosos dan poca prioridad a las cuestiones conceptuales que una
explicación de esta falta de interés. Y la quinta explicación considerada por Buzan es
que los políticos encuentran útil la ambigüedad de la'seguridad nacional', lo que no
explica por qué los académicos han descuidado el concepto. 21 En general, ninguna de
las explicaciones de Buzan es muy convincente.
Por paradójico que parezca, la seguridad no ha sido un concepto analítico importante
para la mayoría de los estudiosos de la seguridad. Durante la Guerra Fría, los estudios
de seguridad fueron realizados principalmente por académicos interesados en el arte
de gobernar militar. Si la fuerza militar es pertinente para una cuestión, se considera
una cuestión de seguridad; y si la fuerza militar no lo es, esa cuestión se consigna en
la categoría de la baja política. La seguridad ha sido un banner para ser volado, una
etiqueta para ser aplicada, pero no un concepto para ser utilizado por la mayoría de los
especialistas en estudios de seguridad. El desconcierto de Buzan en cuanto a cómo un
concepto central como la seguridad podría ser tan ignorado desaparece al darse cuenta
de que la fuerza militar, y no la seguridad, ha sido la preocupación central de los
estudios de seguridad. 22

18 Para una visión general de estos intentos, véase Tickner,"Re-visión de la seguridad"; y Emma
Rothschild,"What is Security", Daedalus, 124 (1995), pp. 53-98. Ver también referencias inn. 1 arriba.
19 Peter Digeser, 'The Concept of Security', documento presentado en la Reunión Anual de 1994 de la
Asociación Americana de Ciencias Políticas, 14 de septiembre de 1994. A diferencia de la mayoría de
los trabajos más recientes sobre seguridad, este documento aborda seriamente cuestiones conceptuales.
20 Buzan, People, States, pp. 7-11.
21 El único caso que me ha llamado la atención de un erudito que sugiere que la ambigüedad de la
seguridad podría ser una ventaja es el de Buzan, `Paz, Poder', p. 111.
22 He encontrado pocos especialistas en seguridad dispuestos a defender la etiqueta"estudios de seguridad".
La respuesta característica se puede parafrasear de la siguiente manera: Esto es meramente una cuestión
semántica. Personalmente, no me importa si el campo se llama estudios de seguridad, estudios militares o
estudios de guerra. Sin embargo, los estudios de seguridad se utilizan ampliamente, y parece que hacen que
el tema sea más aceptable en el mundo académico". Si la seguridad fuera realmente el centro de atención
del campo, cabría esperar una defensa más enérgica de la etiqueta.
10 David A. Baldwin

3. La seguridad como concepto controvertido

Algunos estudiosos han descrito la seguridad como un"concepto esencialmente


controvertido". 23 Este argumento debe ser abordado antes de proceder a analizar el
concepto de seguridad, por tres razones: En primer lugar, hay cierta ambigüedad en
cuanto a lo que esto significa. En segundo lugar, es posible que la garantía no cumpla
los requisitos para ser clasificada como "concepto esencialmente controvertido". Y en
tercer lugar, incluso si la seguridad se clasificara de esta manera, las implicaciones para
los estudios de seguridad podrían estar incorrectamente especificadas. 24
Se dice que los conceptos esencialmente controvertidos están tan cargados de valor
que ningún argumento o evidencia puede llevar a un acuerdo sobre una sola versión
como el"uso correcto o estándar". 25 Las variantes más fuertes de esta posición
conducen a un nihilismo radicalmente escéptico en el que no hay motivos para preferir
una concepción de la seguridad a otra. 26 La aceptación de esta posición haría inútil el
tipo de análisis conceptual realizado aquí. Existen, sin embargo, formas más débiles de
esta posición que permiten diferenciar entre concepciones mejores y peores, aunque
casi nunca se puede decir que ninguna de las mejores conceptualizaciones sea la mejor.
27 Dado que el análisis realizado aquí sólo pretende mejorar el uso actual, y no

identificar el mejor uso individual, es compatible con la variante más débil de la


hipótesis de la contestación esencial.
Sin embargo, no está claro que la seguridad deba clasificarse como un concepto
esencialmente controvertido. De los diversos requisitos para dicha clasificación, dos son
especialmente cuestionables con respecto al concepto de seguridad. En primer lugar, el
concepto debe ser"valorativo en el sentido de que significa o acredita algún tipo de logro
valioso". 28 W B. Gallie usa el concepto de"campeón" en los deportes para ilustrar el punto,
es decir, etiquetar a un equipo como campeón es decir que juega el juego mejor que otros
equipos. ¿Es el concepto de seguridad similar al concepto de campeón? Los neorrealistas
parecen insinuar que lo es. Para ellos, la seguridad es la meta más importante que un estado
puede tener de la misma manera que ganar un campeonato es presumiblemente la meta de
todos los equipos en el ejemplo de Gallie. Así como los equipos compiten por ser
campeones, también los estados compiten por la seguridad. Y así como el campeón es mejor
en el juego que otros equipos, así también lo son los estados con más seguridad que otros
estados.

23 Buzan, People, States, y `Paz, Poder'; y Little, `Ideología y Cambio'. Para la formulación
original, véase W B. Gallie,"Essentially Contested Concepts", Proceedings of the Aristotelian
Society, N.S., 56 (1956), pp. 167-98.
24 Asimismo, debe señalarse que el concepto de "concepto esencialmente impugnado" ha sido impugnado en
sí mismo. Para referencias, ver Christine Swanton,"On the "Essential Contestedness" of Political
Concepts", Ethics, 95 (1985), pp. 811-27; Alasdair Macintyre,"The Essential Contestability of Some
Social Concepts", Ethics, 84 (1973), pp. 1-9; John N. Gray,'On the Contestability of Social and Political
Concepts', Political Theory, 5 (1977), pp. 330-48; y Oppenheim, Political Concepts,
págs. 182-5.
25 Gallie,'Essentially Contested Concepts', p. 168.
26 Gray, 'On the Contestability', p. 343; Swanton, 'On the "Essential Contestedness" ', pp. 813-14.
27 Swanton,'On the "Essential Contestedness" ', pp. 813-14.
28 Gallie,'Essentially Contested Concepts', p. 171. No todos los juicios de valor son valorativos. La
evaluación presupone un conjunto de criterios aceptados. Los ejemplos sugeridos por Oppenheim
incluyen `calibrar manzanas o trabajos de estudiantes, evaluar pinturas en términos de su valor de
mercado,[y] catar vinos'. Political Concepts, pp. 170-6.
Concepto de seguridad 11

mejor en jugar la versión neorrealista del"juego" de la política internacional. 29 Desde


la perspectiva neorrealista, entonces, es plausible tratar la seguridad como un concepto
de valoración.
Wolfers, sin embargo, presenta una visión diferente de la seguridad. Sostiene que
los estados varían ampliamente en el valor que le dan a la seguridad y que algunos
estados pueden estar tan insatisfechos con el status quo que están más interesados en
adquirir nuevos valores que en asegurar los valores que tienen. 3 Desde esta perspectiva,
decir que un estado tiene más seguridad que otro no implica que un estado sea mejor
que otro, como tampoco decir que un estado tiene más gente o más área de tierra
implica que un estado es mejor que otro. Para Wolfers, la política internacional no es
un"juego" en el que todos los estados juegan con las mismas"reglas" y compiten por
el mismo"campeonato".
¿Es la seguridad un concepto de evaluación? Para los neorrealistas, puede serlo.
Para otros, como Wolfers, no lo es. El propósito de esta discusión no es resolver el
asunto, sino sólo señalar que esta pregunta es más difícil de responder que lo que
implican aquellos que clasifican la seguridad como un concepto esencialmente
controvertido.
Un segundo requisito para clasificar un concepto como esencialmente impugnado -
de hecho, la característica definitoria de tales conceptos- es que en realidad debe
generar vigorosas disputas en cuanto a la naturaleza del concepto y su aplicabilidad a
varios casos. Gallie descarta deliberadamente las disputas sobre políticas en la"vida
práctica" que reflejan conflictos de"intereses, gustos o actitudes". Por lo tanto, gran
parte del debate de política pública contemporáneo sobre si tratar el medio ambiente,
los déficits presupuestarios, el crimen o el tráfico de drogas como asuntos de seguridad
nacional no califica como un debate conceptual serio según los estándares de Gobie.
Para Gallie, la competitividad esencial implica más que el hecho de que diferentes
partes utilicen diferentes versiones de un concepto. Cada parte debe reconocer la
naturaleza controvertida del concepto que utiliza, y cada una debe entablar un debate
vigoroso en defensa de su punto de vista conceptual particular. 32 Sin embargo, la
literatura de los estudios de seguridad, como se señaló en la sección anterior, está
virtualmente desprovista de un debate conceptual serio. Los neorrealistas pueden tener
una concepción de la seguridad diferente a la de Wolfers, pero no debaten su posición;
la ignoran. 33 Los escritores a menudo no ofrecen ninguna definición de seguridad. Y
si se ofrece una, rara vez va acompañada de una discusión de las razones por las que
se prefiere una definición en lugar de otras. Este no es el tipo de combate conceptual
cara a cara que Gallie imaginó con respecto a asuntos tales como lo que constituye
justicia, democracia o un buen cristiano.

29 Cf. Kenneth N. Waltz, Theory of International Politics (Reading, MA, 1979), y `The Emerging
Structure of International Politics', International Security, 18 (1993), pp. 44-79; y John J. Mearsheimer,
`Desorder Restored', en Graham Allison y Gregory F. Treverton (eds.), Rethinking America's Security
(New York, 1992), pp. 213-37.
30 Wolfers,'National Security', p. 491-2.
31 Gallie,'Essentially Contested Concepts', p. 169.
32 Ibídem, pág. 172.
33 En la Teoría de Waltz, por ejemplo, la seguridad se plantea como el objetivo principal de los estados; pero
se presta poca atención a definirla o a defenderla contra otras concepciones de seguridad. Wolfers nunca es
citado. Lo que Tickner ("Re-visión de la seguridad", p. 177) describe como"un debate completo sobre el
significado de la seguridad" a partir de los años ochenta se caracteriza mejor como una serie de ataques al
realismo y al neorrealismo. Un debate implica que hay dos lados. Con la posible excepción de Buzan,
ningún ejemplo de un realista o neorrealista que involucre a los críticos en un debate conceptual serio ha
llegado a la atención de este autor. Y Buzan no puede ser descrito como un defensor de las concepciones
tradicionales realistas o neorrealistas de la seguridad.
12 David A. Baldwin

Incluso si se clasificara la seguridad como un concepto esencialmente controvertido,


algunas de las implicaciones sugeridas por Buzan son cuestionables. No se puede
utilizar la concepción de la seguridad como un concepto esencialmente controvertido
como excusa para no formular la propia concepción de la seguridad de la manera más
clara y precisa posible. De hecho, la idea general de un concepto esencialmente
controvertido es que varias partes pretenden tener una comprensión más clara y precisa
del concepto que otras. Sin embargo, Buzan niega explícitamente cualquier intención
de formular una definición precisa y sugiere que tratar de hacerlo es malinterpretar la
función de conceptos esencialmente controvertidos en las ciencias sociales. 34 Tal
conclusión', como Ken Booth señala, 'es insatisfactoria. Si no podemos nombrarlo,
¿podemos esperar conseguirlo alguna vez?'35
Otra consecuencia que Buzan atribuye a la contestabilidad esencial de la seguridad
es un conjunto de"contradicciones latentes dentro del concepto mismo". 36 No está del
todo claro lo que esto significa, pero tales"contradicciones" parecen incluir las que
existen entre el individuo y el Estado, entre la seguridad nacional e internacional, entre
los medios violentos y los fines pacíficos, entre los negros y los blancos en Sudáfrica,
entre los judíos y la Alemania nazi, y así sucesivamente. De hecho, la afirmación de
Buzan de que la"principal contradicción en materia de seguridad" para la mayoría de
los Estados se encuentra entre su propia seguridad y la de otros Estados sugiere que la
Guerra Fría en sí misma podría describirse como una"contradicción" entre la seguridad
de los aliados de la OTAN y la de los países del Pacto de VarsoviaY Es cierto, por
supuesto, que la búsqueda del Estado de la seguridad por sí mismo puede entrar en
conflicto con la búsqueda de la seguridad individual; pero esto es un hecho empírico
más que un problema conceptual. La mayoría de los fenómenos designados por Buzan
como"contradicciones" conceptuales" podrían ser llamados más fructíferamente
ejemplos de conflictos empíricamente verificables entre varios actores o políticas.
En resumen, la supuesta contradicción esencial del concepto de seguridad representa
un desafío para el tipo de análisis conceptual que aquí se lleva a cabo sólo en sus fuertes
variantes. Existen algunos motivos para cuestionar si la seguridad debe ser clasificada
como un concepto esencialmente controvertido. E incluso si se clasifica como tal, las
implicaciones pueden estar mal especificadas. En la medida en que el concepto se
cuestiona realmente, no parece que se deba a un "derecho esencial de impugnación".
La seguridad se describe más apropiadamente como un concepto confuso o
inadecuadamente explicado que como un concepto esencialmente controvertido.

4. Especificación de la problemática de seguridad

La seguridad nacional, como sugirieron los Wolfers, puede ser un concepto


peligrosamente ambiguo si se usa sin especificaciones. El objetivo de esta sección es
identificar algunas especificaciones que facilitarían el análisis de la racionalidad de la
política de seguridad. El debate comienza con las especificaciones para definir la
seguridad como un objetivo de política y continúa con las especificaciones para definir
las políticas para lograr ese objetivo.

34 Buzan, People, States, pp. 16, 374; y `Paz, Poder', p. 125.


35 Booth, 'Security and Emancipation', p. 317. Sobre la afirmación de Buzan relativa al carácter esencialmente
contencioso de la seguridad, véase también Digeser, `Concepto de seguridad'.
36 Buzan, People, States, pp. 1-2, 15, 364.
37 Ibídem, pág. 364.
Concepto de seguridad 13

El punto de partida es la caracterización de Wolfers de la seguridad como"la


ausencia de amenazas a los valores adquiridos", que parece captar la noción básica
intuitiva que subyace a la mayoría de los usos del término seguridad. Dado que hay
cierta ambigüedad en la frase `ausencia de amenazas', la fraseología de Wolfers se
reformulará como `una baja probabilidad de daño a los valores adquiridos'. Esto no
cambia significativamente el significado de Wolfers, y permite la inclusión de eventos
como los terremotos, los cuales, según Ullman, deben ser considerados
como"amenazas" a la seguridad. 39 La ventaja de esta reformulación puede ilustrarse
de la siguiente manera: En respuesta a las amenazas de ataques militares, los Estados
desarrollan políticas de disuasión. Estas políticas tienen por objeto proporcionar
seguridad reduciendo la probabilidad de que se produzca el ataque. En respuesta a
la"amenaza" de los terremotos, los estados adoptan códigos de construcción. Esto no
afecta la probabilidad de terremotos, pero sí disminuye la probabilidad de daño a los
valores adquiridos. Así pues, la redacción revisada se centra en la preservación de los
valores adquiridos y no en la presencia o ausencia de "amenazas". Con esta
reformulación, la seguridad en su sentido más general puede definirse en términos de
dos especificaciones: ¿Seguridad para quién? ¿Y la seguridad para qué valores?

¿Seguridad para quién?

Como bien señala Buzan, un concepto de seguridad que no especifica un"objeto de


4°F Para
referencia" tiene poco sentido. Buzan, sin embargo, una simple
especificación, como `el estado' o `el individuo', no es suficiente. Dado que hay
muchos Estados e individuos, y dado que su seguridad es interdependiente, argumenta
que la"búsqueda de un objeto de seguridad de referencia" debe ir"de la mano con la
de sus condiciones necesarias".41 Sin embargo, como se ha señalado anteriormente,
este enfoque confunde la especificación del concepto con la observación empírica. A
los efectos de especificar el concepto de seguridad, se acepta una amplia gama de
respuestas a la pregunta"Seguridad para quién": el individuo (algunos, la mayoría o
todos los individuos), el Estado (algunos, la mayoría o todos los Estados), el sistema
internacional (algunos, la mayoría o todos los sistemas internacionales), etc. La
elección depende de la cuestión de investigación particular que se vaya a tratar.

¿Seguridad para qué valores?

Los individuos, los estados y otros actores sociales tienen muchos valores. Estos
pueden incluir seguridad física, bienestar económico, autonomía, bienestar
psicológico, etc. El concepto de seguridad nacional ha incluido tradicionalmente la
independencia política y la integridad territorial como valores que deben protegerse,
pero a veces se añaden otros valores. El ex secretario de Defensa estadounidense
Harold Brown, por ejemplo, incluye el mantenimiento de"relaciones económicas con
el resto del mundo en los Estados Unidos".

38 Wolfers,'National Security', p. 485.


39 Ullman,'Redefiniendo la seguridad'.
40 Buzan, People, States, p. 26.
41 Ibídem.
14 David A. Baldwin

en su concepción de la seguridad nacional. El hecho de no especificar qué valores se


incluyen en un concepto de seguridad nacional a menudo genera confusión.
Los loberos distinguían entre las dimensiones objetiva y subjetiva de la seguridad. Su
propósito era permitir la posibilidad de que los Estados sobrestimaran o subestimaran la
probabilidad real de daño a los valores adquiridos. En el primer caso, el objetivo de la
política de seguridad podría ser reducir los temores injustificados, mientras que en el
segundo caso, un Estado podría percibirse a sí mismo como seguro cuando no lo es. La
definición propuesta anteriormente incluye claramente la dimensión objetiva, y la
dimensión subjetiva puede acomodarse designando la"paz mental" o la"ausencia de miedo"
como valores que pueden ser especificados. Si uno quiere hacer esto, por supuesto, depende
de la tarea de investigación que se esté llevando a cabo.

Cabe señalar que la especificación de esta dimensión de la seguridad no debe hacerse en


términos de "intereses vitales" o "valores fundamentales". Por las razones que se discutirán
en la siguiente sección, esto prejuzga el valor de la seguridad como objetivo político y, por
lo tanto, perjudica la comparación de la seguridad con otros objetivos políticos.
Aunque las dos especificaciones anteriores bastan para definir el concepto de seguridad,
proporcionan poca orientación para su consecución. Para que las políticas de seguridad
alternativas sean comparables entre sí y con las políticas para alcanzar otros objetivos,
también son necesarias las siguientes especificaciones.

¿Cuánta seguridad?

La seguridad, según Wolfers, es un valor `del que una nación puede tener más o menos y
al que puede aspirar en mayor o menor medida'. 44 Al escribir durante el mismo período
que Wolfers, Bernard Brodie observó que no todo el mundo ve la seguridad como una
cuestión de grado. Citó como ejemplo una declaración del General Jacob L. Devers:
La seguridad nacional es una condición que no puede ser calificada. O estamos seguros o nos
sentimos inseguros. No podemos tener una seguridad parcial. Si sólo estamos medio seguros,
no lo estamos en absoluto. 45
Aunque Brodie, Wolfers y otros han criticado tales puntos de vista, la idea de la seguridad
como cuestión de grado no puede darse por sentada.
Knorr ha señalado que tratar las amenazas a la seguridad nacional como"asuntos de
más o menos causa mucho malestar conceptual". 46 Y Buzan se refiere a dificultades
similares:
La palabra en sí misma implica una condición absoluta~algo es seguro o inseguro~y no se presta a la
idea de un espectro graduado como el que llena el espacio entre el frío y el calor. 47

42 Harold Brown, Pensando en la Seguridad Nacional: Defense and Foreign Policy in a Dangerous World
(Boulder, CO, 1983), p. 4.
43 Wolfers,'National Security', p. 485.
44 Ibídem, pág. 484.
45
Bernard Brodie, National Security Policy and Economic Stability, Yale Institute for International
Studies Memorandum No. 33 (New Haven, CT, 1950), p. 5.
46 Economic Interdependence and National Security', en Klaus Knorr y Frank N. Trager (eds.),
Economic Issues and National Security (Lawrence, KS, 1977), pág. 18.
47 Buzan, People, States, p. 18.
Concepto de seguridad 15

Si esto fuera cierto, sería necesario apartarse del uso común para definir la seguridad
como un concepto analítico. Sin embargo, este no parece ser el caso. Es bastante
común en el lenguaje ordinario hablar de diferentes grados de seguridad.
Una de las razones por las que es importante especificar el grado de seguridad que
un país tiene o busca es que la seguridad absoluta es inalcanzable. Buzan lo reconoce,
pero lo trata como un `problema lógico' que surge de `la naturaleza esencialmente
controvertida de la seguridad como concepto'. 48 Si la seguridad se concibe como una
cuestión de grado, observa Buzan,"entonces surgen preguntas complicadas y
objetivamente incontestables acerca de cuánta seguridad es suficiente". 49 Esto, por
supuesto, es precisamente por lo que la seguridad debe ser concebida de esta manera.
No está claro por qué tales preguntas deben describirse como"objetivamente
incontestables". Son precisamente el tipo de preguntas que los economistas han estado
abordando durante mucho tiempo, es decir, cómo asignar los escasos recursos entre
fines opuestos. 50 Tampoco hay nada peculiar sobre la inalcanzabilidad de la seguridad
absoluta. Como señala Herbert Simon, el"logro de los objetivos es siempre una cuestión
de grado". 51
En un mundo en el que los escasos recursos deben asignarse entre objetivos en
competencia, ninguno de los cuales es completamente alcanzable, uno no puede
escapar de la pregunta:"¿Cuánto es suficiente?

¿De qué amenazas?

Aquellos que utilizan el término seguridad suelen tener en mente tipos particulares de
amenazas. Los sistemas de seguridad en el hogar, por ejemplo, suelen estar dirigidos
a posibles ladrones; y los sistemas de seguridad nacionales suelen estar dirigidos a
otros estados. Dado que las amenazas a los valores adquiridos pueden provenir de
muchas fuentes, es útil que esta dimensión se especifique claramente. Las vagas
referencias a la"amenaza comunista" a la seguridad nacional durante la Guerra Fría a
menudo no especificaban si se referían a amenazas ideológicas, económicas, militares
o a alguna combinación de ellas, impidiendo así un debate racional sobre la naturaleza
y magnitud de la amenaza. El concepto de amenaza al que se hace referencia en esta
especificación difiere del que utilizan muchos estudiantes de política internacional y
estrategia nacional. Estos académicos a menudo utilizan el término amenaza para
referirse a acciones que transmiten un compromiso condicional de castigar a menos
que se cumplan las exigencias de cada uno. 52 En el lenguaje ordinario, sin embargo, a
menudo se encuentran referencias a epidemias, inundaciones, terremotos o sequías
como"amenazas" a los valores adquiridos. Ullman y otros han argumentado

48 Ibídem, pág. 330.


49 Ibídem.
5° Cf. Thomas C. Schelling, International Economics (Boston, MA, 1958), pp. 518-19; Alain C. Enthoven y K.
Wayne Smith, How Much Is Enough? (Nueva York, 1971); Charles J. Hitch y Roland N. McKean, The
Economics of Defense in the Nuclear Age (Cambridge, MA, 1960); James R. Schlesinger, The Political
Economy of National Security (Nueva York, 1960); y Thomas C. Schelling y Malcolm Palmatier,'Economic
Reasoning in National Defense', en Alan A. Brown, Egon Neuberger y Malcolm Palmatier (eds.),
Perspectives in Economics: Economists Look at their Fields of Study (Nueva York, 1971), págs. 143-59.
51 Herbert A. Simon, Administrative Behaviour, 3rd edn (Nueva York, 1976), pág. 177. Sobre este punto,
véase también David A. Baldwin, Economic Statecraft (Princeton, 1985), p. 131.
52 Sobre el concepto de amenazas, véase Baldwin, Paradoxes, págs. 45-81.
16 David A. Baldwin

que el concepto de seguridad debe ampliarse para incluir esos fenómenos. No parece
haber ninguna razón para no utilizar este concepto más amplio de amenazas,
especialmente porque se ajusta al uso común. Quienes deseen referirse a los
compromisos condicionales de castigar por parte de los actores sociales como
amenazas a la seguridad pueden dejarlo claro al especificar esta dimensión de la
seguridad.

¿Por qué medios?

Al igual que la riqueza, el objetivo de la seguridad puede perseguirse por una amplia
variedad de medios. Wolfers dedica una atención considerable a dejar claro que se
pueden adoptar muchas políticas diferentes en la búsqueda de la seguridad.
La especificación de esta dimensión de la seguridad es especialmente importante en
los debates sobre política internacional. Desde la publicación del artículo de Wolfers,
los"estudios de seguridad" han surgido como un subcampo reconocido en las relaciones
internacionales. La tendencia de algunos estudiosos de la seguridad a definir el
subcampo enteramente en términos de"amenaza, uso y control de la fuerza militar"
puede llevar a confusión en cuanto a los medios por los cuales se puede perseguir la
seguridad. También puede perjudicar el debate en favor de soluciones militares a los
problemas de seguridad.

¿A qué costo?

La búsqueda de la seguridad siempre implica costos, es decir, el sacrificio de otros


objetivos que podrían haberse logrado con los recursos dedicados a la seguridad. La
especificación de esta dimensión de la política de seguridad es importante porque los
escritores a veces implican que los costes no importan. Un escritor, por ejemplo, define
la seguridad nacional en términos de la protección de los valores fundamentales, que
él describe como"intereses que no se persiguen, a pesar de los costos incurridos". 55 Sin
embargo, desde el punto de vista de un formulador de políticas racional, no existen
tales intereses. Los costos siempre importan. Otro escritor afirma:
De hecho, no hay ningún conflicto necesario entre el objetivo de mantener un
establecimiento militar grande y poderoso y otros objetivos como el desarrollo de la
independencia del petróleo del Golfo Pérsico, la promoción del desarrollo autosuficiente en
los países pobres... y la promoción de una mayor tranquilidad pública y un entorno más
saludable en el país. Todos estos objetivos podrían lograrse si el pueblo estadounidense
decidiera asignar los recursos para ello. 56
Sólo la suposición de un mundo libre de costos eliminaría el conflicto necesario entre
esos objetivos, ya que compiten por los escasos recursos. Al pensar en la seguridad, así
como al pensar en otros objetivos políticos, es útil recordar el principio de
TANSTAAFL, es decir,'No existe tal cosa como un almuerzo gratis'. 57

53 Ullman,'Redefiniendo la seguridad'. Ver también, Allison y Treverton (eds.), Rethinking America's Security.
54 Walt, 'Renaissance', p. 212. Véase también, Knorr, 'National Security Studies', p. 6; y Schultz eta! (eds.),
Security Studies, pág. 2.
55 Melvyn P. Leffler, 'National Security', Journal of American History, 77 (1990), p. 145.
56 Ullman, 'Redefining Security', p. 132. Énfasis en el original.
57 Edwin G. Dolan, TANSTAAFL (Nueva York, 1971), pág. 14.
Concepto de seguridad 17

Otra forma de insinuar que los costos no importan es el silencio. Durante los últimos
diez años, ni los realistas/neorrealistas ni sus críticos han prestado mucha atención a
los costes. Aunque los críticos afirman o implican con frecuencia que se está
gastando"demasiado" en armamento, esto suele tratarse como algo evidente, en lugar
de requerir pruebas y argumentos.
Wolfers sugiere una razón adicional para especificar esta dimensión de la seguridad.
Argumentando en contra de aquellos que colocarían la política de seguridad nacional
más allá del juicio moral, sostiene que el sacrificio de otros valores en aras de la
seguridad inevitablemente hace que tales políticas sean"objeto de un juicio moral". 58
Dados los crímenes que se han cometido en nombre de la `seguridad nacional', este es
un recordatorio útil.

¿En qué período de tiempo?

Las políticas de seguridad más racionales a largo plazo pueden diferir mucho de las
políticas de seguridad a corto plazo. A corto plazo, una cerca alta, un perro feroz y un
arma grande pueden ser formas útiles de protegerse de los vecinos. Pero a largo plazo,
puede ser preferible hacerse amigo de ellos. Las políticas de seguridad a corto plazo
también pueden estar en conflicto con las políticas de seguridad a largo plazo. 60

Resumen

En respuesta a la afirmación de Wolfers de que se necesitan especificaciones para que


la seguridad nacional sea útil para un"asesoramiento político sólido o un uso
científico", se podría especificar la seguridad con respecto al actor cuyos valores deben
garantizarse, los valores en cuestión, el grado de seguridad, los tipos de amenazas, los
medios para hacer frente a tales amenazas, los costes de hacerlo, y el período de tiempo
pertinente.
Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ``¿Cuánta especificación es suficiente?''.
¿Deben especificarse detalladamente todas estas dimensiones cada vez que se utiliza
el concepto de seguridad? Obviamente no. Tanto el número de dimensiones que
necesitan especificación como el grado de especificidad requerido variarán según la
tarea de investigación de que se trate. Cada una de las dimensiones puede ser
especificada en términos muy amplios o muy estrechos. No todas las dimensiones
necesitan ser especificadas todo el tiempo. Sin embargo, para la mayoría de los
propósitos, una comunicación científica significativa parecería requerir al menos
alguna indicación de cuánta seguridad se busca para qué valores de qué actores con
respecto a qué amenazas. A efectos de la comparación sistemática de las alternativas
de política, deben especificarse las tres últimas especificaciones, es decir, los medios,
los costes y el período de tiempo.
Aunque las dimensiones de la seguridad pueden especificarse de manera muy
amplia, la utilidad del concepto no aumenta necesariamente cuando se hace. Por
ejemplo, si la seguridad
60
58
59
61
stems", American Economic Review, 53 (1963), pp. 424-34.
Véase Robert A. Dahl y Charles E. Lindblom, Politics. Economics and Welfare (Nueva York, 1953),
W págs. 50-1.
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S
y
18 David A. Baldwin

se especifica en términos de amenazas a todos los valores adquiridos de un Estado, se


convierte casi en sinónimo de bienestar nacional o interés nacional y es prácticamente inútil
para distinguir entre los objetivos de las políticas. 62

5. El valor de la seguridad

La seguridad es valorada por los individuos, las familias, los estados y otros actores. Sin
embargo, la seguridad no es lo único que valoran; y la búsqueda de la seguridad requiere
el sacrificio de otros valores. Por lo tanto, es necesario preguntarse cuán importante es la
seguridad en relación con otros valores. Se discutirán tres maneras de responder a esta
pregunta: (1) el enfoque de valor primario, (2) el enfoque de valor básico, (3) y el enfoque
de valor marginal. Se argumentará que el enfoque del valor marginal es preferible a los
otros dos.

El enfoque de valor primario

Una manera de determinar el valor de la seguridad es preguntar cómo sería la vida sin ella.
La respuesta más famosa a esta pregunta es la de Thomas Hobbes, en el sentido de que la
vida sería"solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta". 63 Este razonamiento ha llevado a
muchos estudiosos a afirmar la"primacía" del objetivo de la seguridad. 64 La lógica que
subyace a esta afirmación es que la seguridad es un requisito previo para el disfrute de otros
valores como la prosperidad, la libertad o lo que sea.
La falacia de esta línea argumental se pone de manifiesto al plantear la cuestión
hobbesiana con respecto al aire respirable, el agua potable, la sal, los alimentos, los refugios
o la ropa. La respuesta es más o menos la misma para cada uno de ellos que para la
seguridad; y se puede presentar un caso plausible para la"primacía" de cada uno. Este
ejercicio, por supuesto, simplemente subraya una verdad que el Rey Midas aprendió hace
mucho tiempo, es decir, que el valor de algo~oro, seguridad, agua, o lo que sea~ no es una
cualidad inherente al bien en sí, sino más bien el resultado de condiciones sociales
externas~oferta y demanda. Cuanto más oro se tenga, menos valor se puede poner en una onza
adicional; y cuanto más seguridad se tenga, menos se puede valorar un incremento de la
seguridad.
En la medida en que el enfoque del valor primario implica que la seguridad supera a
otros valores para todos los actores en todas las situaciones, es tanto lógica como
empíricamente indefendible. Lógicamente, tiene fallas porque no proporciona justificación
para limitar la asignación de recursos a la seguridad en un mundo en el que la seguridad
absoluta es inalcanzable. Em-píricamente es defectuoso porque no se ajusta a la forma en
que las personas se comportan realmente.

62 Prácticamente" en lugar de"totalmente" inútil porque incluso el término"interés nacional" distingue entre
intereses nacionales e intereses internacionales o subnacionales. E incluso un concepto muy amplio de
seguridad distingue entre la protección de los valores adquiridos y los intentos de adquirir valores
adicionales.
63 El Leviatán (1651), Parte I, Capítulo XIII.
64 Véase Smoke, `National Security Affairs', pp. 247-8; Mearsheimer, `Disorder', pp. 221-2; Waltz, Theory, p.
126; Joseph M. Grieco, Cooperation Among Nations: Europe, America, and Non-Tariff Barriers to Trade
(Ithaca, NY, 1990), p. 39; Robert G. Gilpin, `The Richness of the Tradition of Political Realism', en Robert
0. Keohane (ed.), Neorealism and Its Critics (Nueva York, 1986), pág. 305; y Lawrence Freedman, `The
Concept of Security', en Mary Hawkesworth y Maurice Kogan (eds.), Encyclopedia of Government and
Politics, vol. 2 (Londres, 1992), pág. 730.
Concepto de seguridad 19

La gente prehistórica pudo haber vivido en cuevas por seguridad, pero no


permanecieron allí todo el tiempo. Cada vez que se aventuraban en busca de comida,
agua o aventura, indicaban su voluntad de sacrificar la seguridad de la cueva por algo
que presumiblemente valoraban más. Y al elegir los lugares donde vivir, los colonos a
menudo renuncian a la seguridad de las cimas de las altas montañas en favor de lugares
menos seguros con más comida o agua. Asimismo, los estados modernos no asignan
todos sus recursos a la búsqueda de la seguridad, ni siquiera en tiempos de guerra.
Incluso la sociedad más asediada destina parte de sus recursos a proporcionar
alimentos, ropa y refugio a su población.
Incluso si la seguridad"absoluta" fuera una posibilidad, no es obvio que la gente la
busque. Como observaron Robert Dahl y Charles Lindblom hace mucho tiempo,
`probablemente la mayoría de la gente no quiere realmente una seguridad "absoluta",
si tal estado es imaginable; la seguridad "opti-mum" probablemente todavía dejaría un
área de desafío, riesgo, duda, peligro, peligro y ansiedad. Los hombres no son
comedores de loto". 65

El enfoque del valor central

El enfoque del valor central permite otros valores al afirmar que la seguridad es uno
de varios valores importantes. Aunque este enfoque mitiga las dificultades lógicas y
empíricas asociadas con el enfoque de valor primario, no las elimina. Uno todavía se
enfrenta a la necesidad de justificar la clasificación de algunos valores como valores
básicos y otros como valores no básicos. Y si los valores fundamentales son siempre
más importantes que otros valores, este enfoque no puede justificar la asignación de
recursos de ningún tipo a la búsqueda de valores no fundamentales.

El enfoque del valor marginal

El enfoque del valor marginal es el único que ofrece una solución al problema de la
asignación de recursos. Este enfoque no se basa en ninguna afirmación sobre el valor
de la seguridad para todos los actores en todas las situaciones. En cambio, se basa en
el supuesto de que la ley de la utilidad marginal decreciente es tan aplicable a la
seguridad como a otros valores. Afirmar la primacía de la seguridad es como afirmar
la primacía del agua, los alimentos o el aire. Una cierta cantidad mínima de cada uno
es necesaria para sostener la vida, pero esto no significa que el valor de un vaso de
agua sea el mismo para una persona varada en un desierto y una persona ahogada en
un lago. Como aprendió el Rey Midas, el valor de un incremento de algo depende de
la cantidad que uno tenga.
Según el enfoque del valor marginal, la seguridad es sólo uno de los muchos
objetivos de política que compiten por los escasos recursos y están sujetos a la ley del
rendimiento decreciente. Por lo tanto, el valor de un incremento de la seguridad
nacional para un país variará de un país a otro y de un contexto histórico a otro,
dependiendo de lo siguiente

65 Dahl y Lindblom, Politics, Economics, p. 50. Entre los escritores recientes que han expresado dudas
similares sobre el valor de la seguridad se encuentran: Barry Buzan,"Response to Kolodziej", Arms
Control, 13 (1992), p. 484; James DerDerian,"The Value of Security: Hobbes, Marx, Nietzsche, and
Baudrillard", en Ronnie Lipschutz (ed.), On Security (New York, 1995), pp. 24-45; y Ole
Waever,"Securitization and Desecuritization", ibid., pp. 46--86.
20 David A. Baldwin

no sólo sobre cuánta seguridad se necesita, sino también sobre cuánta seguridad ya tiene el
país. Los responsables de la formulación de políticas racionales asignarán recursos a la
seguridad sólo en la medida en que el rendimiento marginal sea mayor para la seguridad
que para otros usos de los recursos.
No hay nada nuevo en tratar la seguridad nacional como uno de los muchos objetivos de
política pública que compiten por los escasos recursos y están sujetos a la disminución de
los beneficios. Wolfers y sus contemporáneos utilizaron este enfoque, y los economistas de
defensa lo han defendido durante mucho tiempo. 66 Sin embargo, su descuido en escritos
recientes sobre la seguridad nacional sugiere la necesidad de reiterar su importancia. 67
Los teóricos críticos, los teóricos feministas, los realistas, los neorrealistas, los liberales,
los teóricos del Tercer Mundo y los globalistas viven en un mundo de recursos escasos. Al
final, todos deben enfrentarse a la pregunta planteada por Booth de'cuántas fragatas hay que
construir'. 68 Incluso los pacifistas, que responden"ninguno", deben decidir cómo asignar
los recursos entre usos no militares en competencia. Las herramientas analíticas del análisis
de utilidad marginal están disponibles para ser utilizadas por cualquiera o todas las escuelas
mencionadas anteriormente.
No siempre está claro si las declaraciones sobre la importancia de la seguridad como
objetivo son observaciones empíricas o parte de la definición de seguridad. Sin embargo,
la distinción"alta política/baja política" sugiere que algunos estudiosos pueden estar
haciendo del valor de la seguridad una cuestión de definición. Buzan, por ejemplo, sólo
incluye en la seguridad las preocupaciones que "merecen la urgencia de la etiqueta de
"seguridad"", lo que sugiere que la urgencia forma parte de su definición de seguridad. Y
cuando se refiere a"intentos de elevar temas económicos particulares a la agenda de
seguridad nacional", parece implicar la superioridad inherente de esa agenda. Asimismo,
la intensidad de la amenaza parece ser una característica definitoria de la seguridad de
Buzan. 69
La propuesta de Ullman de definir las amenazas a la seguridad nacional también incluye
elementos que prejuzgan la importancia de la seguridad. Por lo tanto, no incluye todas las
amenazas que"degradan la calidad de vida de los habitantes de un Estado", sino sólo
aquellas que lo hacen"drástica y rápidamente". Y no incluye todas las amenazas
que"reducen la gama de opciones políticas disponibles para el Estado", sino sólo aquellas
que lo hacen"significativamente". 70 Tanto Buzan como Ullman parecen descartar la
posibilidad de una amenaza menor o trivial a la seguridad nacional por medio de un decreto
conceptual.
Los defensores de las políticas, por supuesto, a menudo intentan conseguir la aceptación
de sus propuestas declarándolas como"cuestiones de seguridad". Las armadas que desean
fragatas, los educadores que desean becas, los ambientalistas que desean controles de
contaminación, etc., probablemente describan sus respectivas causas como asuntos
de"seguridad nacional". En este contexto, la declaración de que algo es una cuestión de
seguridad es una forma de afirmar su importancia.

66 Por ejemplo, Wolfers, `Seguridad Nacional'; FrederickS. Dunn, The Present Course of International
Relations Research', World Politics, 2 (1949), p. 94; Bernard Brodie,'Strategy as a Science', World Politics, I
(1949), pp. 467-88; Schelling, International Economics; Charles J. Hitch,'National Security Policy as a Field
for Economics Research', World Politics, 12 (1960), pp. 434--52; y Schlesinger, Political
Economía.
Es peculiar en la formación de un economista que esté continuamente consciente de la necesidad de
optimizar más que de maximizar, de la necesidad de ponderar explícitamente el valor de un mayor
progreso hacia un objetivo a expensas del progreso hacia otro. Por entrenamiento, sospecha de cualquier
análisis que destaque una variable conspicua, algún rasgo "dominante", en el que se deba centrar toda la
atención, y que deba maximizarse poniendo límites arbitrarios a las demás variables'. Schelling y
Palmatier, 'Economic Reasoning', p. 148.
67 Buzan's People, States sólo contiene referencias pasajeras a los costes y no a los rendimientos
decrecientes.
68 Booth, 'Security and Emancipation', p. 325.
69 Ibídem, págs. 19, 131 y 134. Énfasis añadido.
70 Ullman, 'Redefining Security', p. 133.
Concepto de seguridad 21

Por lo tanto, se puede argumentar que la inclusión de la urgencia en el concepto de


seguridad es una práctica común. 71 Sin embargo, si se sigue esta práctica, el concepto
resulta inútil para el análisis racional de políticas, ya que se habrá prejuzgado
conceptualmente el valor de la seguridad en relación con otros objetivos.

6. Seguridad y neorrealismo

Las especificaciones de seguridad presentadas aquí también son relevantes para


teorizar sobre la seguridad nacional. Ninguna teoría de la política internacional
enfatiza la seguridad más que el neorrealismo, que la postula como la principal
motivación de los estados. Dada la importancia de la seguridad en los análisis
neorrealistas, han dedicado muy poca atención a explicar lo que significa seguridad.
En un pasaje citado a menudo, Kenneth Waltz observa:
En la anarquía, la seguridad es el extremo más alto. Sólo si se asegura la supervivencia, los
estados pueden buscar otros objetivos como la tranquilidad, el beneficio y el poder. 72

Este pasaje representa una simplificación con el propósito de construir una teoría.
Estas simplificaciones son admisibles hasta el punto de que, parafraseando a Wolfers,
dejan espacio para más confusión de la que puede permitirse el uso científico. Cuando
se trata de un concepto particularmente resbaladizo como la seguridad nacional, la
falta de especificaciones puede ser especialmente preocupante. Las especificaciones
descritas anteriormente sirven como una útil lista de control para decidir si la
simplificación de Waltz va demasiado lejos.
La ecuación de la seguridad con la supervivencia proporciona poca o ninguna
orientación con respecto a cómo responder a la pregunta: ``Supervivencia de qué
valores?''. Decir que los estados se esfuerzan por asegurar su propia supervivencia no
nos dice mucho. Esto es especialmente cierto en el caso de Waltz, que definió a los
estados en términos de las funciones que desempeñan, incluyendo la elaboración y
aplicación de leyes, la defensa contra ataques externos y el suministro de alimentos,
ropa, vivienda, transporte y otros servicios consumidos por los ciudadanos. Si todas
estas funciones se incluyen como parte de los valores adquiridos que definen la
seguridad, el concepto se vuelve tan amplio que pierde su utilidad para distinguir entre
los objetivos de las políticas. Podría descartar los intereses de seguridad subnacionales
o internacionales, así como los de adquisición y autodestrucción, pero poco más.
En cuanto a la cuestión del grado de seguridad al que aspiran los Estados, la
respuesta de Waltz es: suficiente para asegurar la supervivencia. Pero esta respuesta
plantea la pregunta de cuánta seguridad es suficiente. La supervivencia completamente
asegurada es una meta que puede ser aproximada pero nunca alcanzada.
Independientemente de las políticas que adopten los Estados, siempre hay alguna
posibilidad de supervivencia y, por lo tanto, alguna garantía de seguridad. La cuestión
crucial no es si la seguridad está `asegurada', sino más bien, `Cuánta seguridad es
suficiente''. 74
El costo de la seguridad también recibe poca atención en la teoría neorrealista. El
pasaje citado anteriormente no menciona la posibilidad de disminuir los retornos
marginales de la política de seguridad, pero sí los permite al implicar que hay algunos
(no especificados)
71 Para una sólida defensa de este enfoque, véase Waever,"Securitization and Desecuritization".
72 Waltz, Theory, p. 126.
73 Ibídem, pág. 96.
74 Esto supone que los neorrealistas están tratando la"garantía" de seguridad como una cuestión de grado y
no como una variable dicotómica. Este es un punto en el que los neorrealistas no siempre son tan claros
como uno podría desear.
22 David A. Baldwin

nivel de supervivencia asegurada que justificaría la transferencia de recursos a la


consecución de otros objetivos. Sin embargo, la comparación de Waltz del objetivo de
los beneficios de una empresa con el objetivo de la seguridad de un Estado plantea
interrogantes sobre el tratamiento de los costes de seguridad. 76 No tiene sentido
describir a las empresas como que renuncian a un incremento de los beneficios porque
los costes marginales superan a los beneficios marginales, ya que los beneficios se
definen en términos de ingresos netos. Por lo tanto, la teoría económica presenta a las
empresas como que siempre buscan más beneficios. Por el contrario, tiene mucho
sentido describir a los Estados como que renuncian a un incremento de la seguridad
porque los costes marginales superan a los beneficios marginales. Y cualquier teoría
política que describa a los estados como que siempre buscan más seguridad sería
seriamente engañosa.
Si la teoría neorrealista proporciona suficiente especificación de los conceptos de
seguridad y política de seguridad es, en última instancia, una cuestión de juicio y no
puede reducirse a una simple fórmula. Sin embargo, al emitir este juicio, sería prudente
considerar su tratamiento de los valores que deben protegerse, el grado de seguridad
que debe buscarse y los costos en que debe incurrirse.
Hay un aspecto adicional del tratamiento neorrealista de la seguridad que también
debería considerarse. ¿Los neorrealistas ven la seguridad como un concepto de suma
cero en el sentido de que más seguridad para un actor (unidad) significa menos para
otro? Cuando se describe a los estados como"compitiendo" entre sí por la seguridad,
tal concepción parece estar implícita. Esto sugiere que el"ganador" de tal competencia
podría ser un estado rodeado de estados inseguros. Sin embargo, la cuestión de si los
vecinos inseguros son buenos vecinos debe ser considerada cuidadosamente.
Existen, por supuesto, situaciones en las que los esfuerzos de un Estado por aumentar
su seguridad reducen la seguridad de otros Estados -el conocido"dilema de la
seguridad"- y cualquier concepto de seguridad que no permitiera describir tales
situaciones sería seriamente defectuoso. Sin embargo, no todo lo que los Estados hacen
para mejorar su seguridad adopta esta forma. Por lo tanto, un concepto de seguridad
que requiera que todas las relaciones de seguridad se describan en términos de suma
cero sería igualmente defectuoso. El concepto de seguridad explicado en las secciones
anteriores de este artículo permite el dilema de la seguridad, pero no lo convierte en
una necesidad conceptual. 78

7. Nuevos conceptos de seguridad?

La última década ha sido testigo de una avalancha de intentos de repensar la


problemática de la seguridad. Cualesquiera que sean los méritos de esta literatura como
una ayuda para hacer frente a la
75 Aunque Waltz modela su teoría a partir de la teoría microeconómica, su tratamiento de la seguridad hace
poco uso del análisis marginal, que es una de las ideas centrales de la teoría microeconómica.
76 Waltz, Theory, pp. 90--2.
77 Cf. Mearsheimer, `Desorden'; Vals, Teoría, y `Estructura emergente'. Uno podría objetar el argumento de
que la competencia implica una relación de suma cero por referencia a los juegos de motivación mixta. Esta
objeción, sin embargo, confunde competencia y conflicto. El concepto de competencia implica un tipo
especial de conflicto en el que las partes juegan el mismo juego con el mismo objetivo. La competencia
implica ganadores y perdedores, pero en los juegos mixtos cada jugador gana o pierde en términos de su
propio sistema de valores. Thomas C. Schelling, The Strategy of Conflict (Cambridge, MA, 1960), p. 4. En
tales juegos, todos pueden ganar ('ganar'), y todos pueden perder. Esto no puede ocurrir en las
competiciones.
78 Aunque a veces se sugiere que el concepto de seguridad nacional, en contraposición al internacional, ciega
el dilema de la seguridad, es evidente que éste no era el caso de Wolfers. No sólo lo discute, sino que
también identifica una versión temprana en Principios de Derecho Internacional de Jeremy Bentham,
Ensayo IV 'Seguridad Nacional', pp. 494-5.
Concepto de seguridad 23

después de la Guerra Fría, ha contribuido poco a nuestra comprensión del concepto de


seguridad. Emma Rothschild sostiene que muchas de las"nuevas ideas" sobre seguridad
tienen antecedentes del siglo XVIII. Se ha argumentado aquí que las herramientas
conceptuales básicas para repensar la seguridad han estado disponibles al menos desde la
publicación del artículo de Wolfers en 1952.
La multidimensionalidad de la seguridad no es un descubrimiento nuevo. Wolfers señaló
la necesidad de especificar con respecto a qué valores proteger, de qué amenazas, por qué
medios y a qué costo. Las dimensiones de la seguridad no han cambiado con el final de la
Guerra Fría, pero es probable que las especificaciones sustantivas de estas dimensiones
que eran apropiadas durante la Guerra Fría difieran de las apropiadas para los años noventa.
La seguridad económica, la seguridad ambiental, la seguridad de la identidad, la seguridad
social y la seguridad militar son formas diferentes de seguridad, no conceptos
fundamentalmente diferentes. Cada uno puede ser especificado en términos de las
dimensiones discutidas anteriormente. Las circunstancias mundiales cambiantes y los
nuevos problemas no requieren necesariamente nuevos conceptos. El poder de voto, el
poder militar, el poder económico y el poder de persuasión son diferentes formas del
mismo fenómeno social, es decir, el poder. Los adjetivos indican las diferencias, mientras
que el sustantivo llama la atención sobre las similitudes. Ambos son importantes.

La conceptualización de la seguridad a niveles distintos del estado-nación tampoco es


nueva. Aunque Wolfers se centró en la seguridad nacional, reconoció que la seguridad
también podría ser discutida en niveles más altos y/o más bajos. Y un libro publicado un
año después del artículo de Wolfers sigue siendo uno de los relatos más penetrantes y útiles
de la seguridad en muchas formas y a muchos niveles. 80
Aunque el enfoque de la seguridad presentado aquí puede parecer incompatible con la
literatura sobre políticas de identidad y seguridad, esta incompatibilidad no debe ser
exagerada. Los individuos y los Estados-nación a veces se sienten inseguros acerca de sus
identidades, y a veces adoptan políticas para hacer frente a esta inseguridad. Los
individuos, por ejemplo, pueden consultar a un psiquiatra; y los estados-nación pueden
revisar sus leyes de inmigración. Cualquiera de las dos situaciones podría describirse
mediante el esquema analítico ofrecido anteriormente. 82

En resumen, en la medida en que el nuevo pensamiento sobre la seguridad se centra en


cuestiones conceptuales y no en cuestiones empíricas o normativas, no hay mucho nuevo.
La mayoría de las"nuevas ideas" sobre seguridad se pueden acomodar en el marco
conceptual esclarecido por Wolfers en 1952. El Secretario General de las Naciones Unidas
pidió recientemente un"avance conceptual" que vaya"más allá de la seguridad territorial
armada" e incluya"la seguridad de las personas en sus hogares, empleos y comunidades".
Es muy posible que el mundo necesite un avance teórico que le permita comprender mejor
el mundo posterior a la Guerra Fría, un avance normativo que amplíe la noción de
comunidad moral, un avance empírico que facilite el reconocimiento de una
interdependencia cada vez mayor, y un avance político que fortalezca la voluntad de seguir
un programa de seguridad ampliado. Pero ninguna de ellas requiere un avance conceptual
que vaya más allá de las especificaciones identificadas por Wolfers.

79 Rothschild,"¿Qué es la seguridad?
80 Dahl y Lindblom, Politics, Economics, esp. pp. 49-54.
81 Véase, por ejemplo, David Campbell, Writing Security: United States Foreign Policy and the Politics of
Identity (Minneapolis, MN, 1992). Véase también la crítica contundente de Digeser a Campbell
("Concepto de seguridad").
82 Para un análisis anterior de las políticas de identidad, véase Dahl y Lindblom, Politics, Economics.
83 Citado en Rothschild, 'What is Security', pág. 56.
24 David A. Baldwin

8. Conclusión

A pesar del uso generalizado de la"seguridad" por parte de académicos y políticos


durante los últimos cuarenta años, no se ha prestado mucha atención a la explicación
del concepto. Aunque el concepto de poder ha generado una verdadera montaña de
literatura explicativa, la literatura comparable sobre seguridad es más bien un grano de
arena. Aunque algunos estudiosos sostienen que esto se debe al carácter esencialmente
impugnable de la seguridad, es probablemente más exacto describir el concepto de
seguridad como insuficientemente explicado que como esencialmente impugnado. Este
ensayo ha intentado explicar el concepto de seguridad de manera suficientemente
amplia como para ser utilizado a cualquier nivel, pero con especial referencia al estado-
nación. El propósito es definir la seguridad como un objetivo de política que se puede
distinguir de los demás. Dado que la seguridad compite con otros objetivos por unos
recursos escasos, debe distinguirse de ellos, aunque sea comparable con ellos. Esto
requiere que la importancia relativa de la seguridad se deje abierta en lugar de
incorporarse al concepto en términos de"intereses vitales" o"valores fundamentales".
En 1952, Wolfers argumentó que se necesitaban especificaciones para que el concepto
de seguridad nacional fuera útil para un"consejo político sólido o un uso científico". Es
especialmente importante reiterar y aclarar esas especificaciones después de la Guerra
Fría. Dado que gran parte del debate actual sobre políticas públicas se centra en si y
cómo reasignar recursos de la seguridad a otros objetivos políticos, es más importante
que nunca tener un concepto de seguridad que facilite la comparación del valor de la
seguridad con el de otros objetivos. 85
Los criterios de Oppenheim para evaluar los conceptos científicos pueden aplicarse
al concepto de seguridad explicado anteriormente.

( 1) Operatividad

Las múltiples dimensiones de la seguridad discutidas anteriormente no serán fáciles de


operar. No son reducibles a una simple fórmula, pero cada una es operacionalizable
en"principio".
Cuando digo"en principio" me refiero únicamente a que la definición no exige ningún
dato que no podamos imaginar asegurar con combinaciones de técnicas conocidas de
observación y medición. Las observaciones pueden ser extremadamente difíciles, pero no
son intrínsecamente imposibles: no desafían las leyes de la naturaleza tal como las
entendemos. 86

(2) Conexiones definidas

A diferencia de'poder', el concepto de seguridad se conecta fácilmente con un verbo.


Una variedad de valores pueden ser asegurados por una variedad de medios. Además,
el uso de adjetivos permite hacer referencia a muchos tipos diferentes de seguridad,
por ejemplo, la seguridad económica, la seguridad ambiental, la seguridad militar, la
seguridad social, la seguridad física y la seguridad de la identidad,

84 Para referencias, ver Baldwin, Paradoxes.


85 Tanto Tickner ("Re-visión de la seguridad") como Booth ("Seguridad y Emancipación") han descrito
las presiones para revisar el concepto de seguridad como derivadas en parte de la preocupación por el
gasto excesivo en defensa.
86 Robert A. Dahl, 'The Concept of Power', Behavioural Science, 2 (1957), p. 214.
Concepto de seguridad 25

seguridad emocional, etc. Esta familia de términos proporciona al analista de


seguridad un vocabulario útil sin socavar la noción básica intuitiva de seguridad.

( 3) Conexiones de hecho

Las especificaciones recomendadas anteriormente dirigen la atención a una serie de


aspectos teóricamente importantes y relevantes para la política de la materia que
fácilmente podrían pasarse por alto. Entre ellos figuran el hecho de que los valores que
deben garantizarse son variables, el grado de seguridad que se busca es variable, las
posibles amenazas a la seguridad son múltiples, los medios por los que puede
perseguirse la seguridad son muchos, los costos de la seguridad son ineludibles, y el
período de tiempo es importante.

4) No excluir la investigación empírica

Las especificaciones discutidas aquí no excluyen la investigación empírica al hacer


verdad `por definición' lo que mejor se deja abierto a la investigación empírica. Por
ejemplo, la importancia de la seguridad como objetivo de la política no se incorpora
en el concepto mediante la inclusión de"intereses vitales" o"valores básicos" en la
definición. Además, los medios por los cuales se puede perseguir la seguridad no se
limitan a la"amenaza, uso y control de la fuerza militar", como parecen implicar
.
algunas definiciones de los estudios de seguridad Tanto la importancia de la seguridad
como objetivo político como los medios más apropiados para su consecución son
asuntos que es mejor dejar abiertos a la investigación empírica. Cabe señalar también
que la cuestión de si las amenazas internas a la seguridad nacional son más importantes
que las amenazas extranjeras se deja abierta.

( 5) Lenguaje ordinario

Ninguna de las especificaciones sugeridas anteriormente se desvía innecesariamente


del uso normal. Podría argumentarse que el uso común tiende a equiparar las
cuestiones de seguridad nacional con cuestiones importantes. Como dijo un estudio,
`todo el mundo está de acuerdo en que las'cuestiones de seguridad' son importantes y
merecen prominencia nacional y apoyo financiero'.88 En la medida en que esto es
cierto, el enfoque sugerido aquí representa una desviación necesaria del lenguaje
ordinario. Si las cuestiones de seguridad nacional se definen como importantes, los
intentos de compararlas con otras cuestiones se verán perjudicados desde el principio.

No faltan etiquetas que sustituyan a la palabra"seguridad" al referirse a cuestiones


de extraordinaria importancia, por ejemplo, cuestiones urgentes, cuestiones
importantes, cuestiones vitales, cuestiones fundamentales, cuestiones de alta prioridad,
etc.
A veces se afirma o se da a entender que los problemas conceptuales de la"seguridad
nacional" pueden eliminarse o mitigarse en gran medida simplemente sustituyendo la
palabra"internacional" por"internacional".
87 Walt, 'Renaissance', p. 212.
88 ¡Schultz eta!. (eds.), Security Studies, pág. 1.
26 David A. Baldwin

o"global" para la seguridad"nacional". 89 Aunque tales cambios adjetivos son


significativos y útiles para algunos propósitos, no son sustitutos de las especificaciones
sugeridas por Wolfers. Pertenecen principalmente a la primera
especificación,'Seguridad para quién'. Las ambigüedades derivadas de la falta de
especificación de las demás dimensiones son tan aplicables a la seguridad internacional
o mundial como a la seguridad nacional. Aunque a menudo se afirma que la seguridad
internacional, a diferencia de la seguridad nacional, denota la interdependencia de los
Estados-nación con respecto a sus relaciones en materia de seguridad, la lógica de tal
afirmación no está clara. Independientemente del adjetivo que se utilice, el concepto
de seguridad aquí explicado no implica en absoluto el grado de interdependencia entre
los Estados con respecto a sus relaciones en materia de seguridad. Este asunto es mejor
dejarlo en manos de la investigación empírica y no debe incluirse en el concepto de
seguridad. Aquellos que creen que los Estados son mutuamente dependientes en sus
relaciones de seguridad deberían argumentar con pruebas y argumentos en lugar de
hacerlo por definición. Tampoco se puede argumentar que el concepto de seguridad
nacional impide ver el dilema de la seguridad o la interdependencia más general de los
Estados en sus relaciones de seguridad. Los loberos reconocieron explícitamente ambas
cuestiones sin la ayuda del concepto de seguridad internacional. 90
La seguridad nacional ha ocupado un lugar destacado en los debates académicos y
políticos sobre política exterior y política internacional desde el final de la Segunda
Guerra Mundial. Usualmente, las especificaciones sugeridas por Wolfers han sido
ignoradas. Ningún concepto de las ciencias sociales ha sido más abusado y mal
utilizado que la seguridad nacional. Si el concepto ha de ser rescatado para su uso en
el análisis de políticas o en la construcción de teorías, las especificaciones del tipo que
aquí se defienden parecen ser necesarias. Argumentar que son necesarios, sin embargo,
no significa que sean suficientes. El uso descuidado y el abuso del concepto puede que
ya lo hayan convertido en algo inútil para todos menos para los políticos.

89 Véase, por ejemplo, JosephS. Nye, Jr, 'La contribución de los estudios estratégicos: Future
Challenges', Adelphi Paper No. 235 (1989}, p. 23; Nye y Lynn-Jones, `International Security
Studies', p. 7; Haftendom, `Security Puzzle', pp. 5-11; y Richard Schultz, `Introduction to
International Security', en Schultz et al. (eds.), Security Studies for the 1990s, pp. 45-6.
90 Wolfers,'National Security', pp. 494-6.