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Síntesis

Naturaleza, Estructura y Valoracion


de la Accion Moral

Alumno: Diego E. Pérez Trujillo


Asignatura: Taller de ética
Fecha: Enero 11 de 2019
Concepto de Acción Moral
Acción moral: acciones o actos humanos que la persona elige realizar o no
realizar, realizarlos de un modo o de otro.
Las acciones humanas proceden de la deliberación de la razón y de la libre
voluntad (el hombre es el dueño), se distinguen de los actos del hombre, que se
realizan sin la intervención de la voluntad (por ejemplo la digestión, etc.).
Lo que califica la acción humana, y por tanto la acción moral, es el hecho de que
sea voluntaria.
Acción voluntaria, procede de un principio intrínseco
La voluntad es una facultad operativa del sujeto que obra, por tanto son actos que
nacen del interior del hombre, acompañada del conocimiento formal del fin
El sujeto conoce aquello por lo cual el realiza la acción, y lo conoce como objeto
de su obrar, Valorando su conveniencia; el conocimiento ponderado del objeto es
el origen y la causa del obrar.
“Fin” expresa el objeto propio de los actos de la voluntad, el objeto de cualquier
acto de la voluntad se llama fin
La voluntariedad
Es la tendencia de la voluntad hacia el fin y el objeto de la voluntad es el bien
(cosa, acción, ideal o persona) reconocido como tal por la inteligencia, el bien en
cuanto objeto de la voluntad es llamado fin.
Características de la voluntariedad
Es consciente: porque incluye en su íntima estructura un juicio intelectual, que
proyecta y valora como bien la acción o aquello que a través de la acción se
alcanza.
 Es guiada y ordenada por la razón

 Es activa: es una decisión y no un movimiento reactivo. Acciones libres de


las cuales el sujeto es dueño y responsable.

 Es autorreferencial: cada determinación de la voluntad hacia el objeto es


siempre autodeterminación.

 La acción voluntaria encierra en sí misma una intención, un objeto, un


propósito consciente, activo, guiado y valorado por la razón, en el que el ser
moral de la persona resulta englobado.
Acciones voluntarias elícitas e imperadas, son las acciones voluntarias
realizadas directamente por la voluntad (amor, odio, etc.). la persona como centro
espiritual toma posición ante un objeto.
Acciones Imperadas, son actos realizados inmediatamente por una facultad
diferente de la voluntad (inteligencia, brazos, ojos) bajo la influencia y la moción de
la voluntad (leer u libro, golpear la mesa, prestar atención).
Objeto directo de la voluntad
Es el bien (real o aparente) presentado por la razón.
El fin en su acepción más rigurosa es lo que se presenta como bien deseable en sí
mismo, una vez conseguido el fin que ha dado origen a un acto de voluntad, este
acto voluntario termina, fin es lo que se considera como bueno o apetecible en sí
mismo, y es querido o realizado por sí mismo.
Una acción o una cosa puede ser considerada como buena en si misma porque es
honesta o porque es deleitable, bien honesto es lo que es querido en sí mismo por
ser objetivamente bueno y digno de ser amado (está dotado de un valor
objetivamente relevante).
Bien deleitable: lo que es querido en sí mismo porque causa en mí una
resonancia afectiva positiva (placer, satisfacción, alegría, etc.)
Bien útil o finalizado (es un medio): no es querido en sí mismo, sino en función
del fin para cuya consecución resulta útil.
Objeto indirecto de la voluntad
El objeto o efecto indirecto es una consecuencia de la acción que no interesa ni es
querida de ningún modo, pero es prevista y permitida pues esta inevitablemente
unida a lo que se quiere, es importante distinguir el objeto indirecto (o acción
voluntaria indirecta) del objeto querido directamente como medio. Para que el
efecto previsto de una acción pueda ser considerado objeto indirecto de la
voluntad, tal efecto no puede ser la causa de la consecución o realización de lo
que realmente interesa, el efecto indirecto no es querido, sino permitido, tolerado o
soportado.
Estructura discursiva del obrar voluntario Intención
Acto elicito de la voluntad que consiste en el querer eficaz de un fin que, en su
realidad fáctica, esta distante de nosotros, de modo que no resulta
inmediatamente realizable o alcanzable, se logra mediante una serie de acciones
finalizadas a el, este fin, que es el objeto de la intención, ha sido llamado finis
operantis.
 La intención es el acto finalizador por excelencia.
Elección
Acto elicito de la voluntad que tiene por objeto la acción inmediatamente realizable
en vista del fin intentado, el objeto de la elección es la acción finalizada que
inmediatamente puedo ejecutar o no ejecutar, realizar de una manera o de otra, la
elección presupone: deliberación y juicio practico, y supone el acto de intención.
 El objeto de la deliberación y de la elección no puede ser un fin.
Relación entre intención y elección
La intención indica la orientación inicial del comportamiento, es su motor. Refleja
la disposición de ánimo de la persona agente, del punto de vista de la acción la
intención supone la incoación interior del comportamiento, que culmina en la
elección, la intención es un principio al cual hay que añadir un recto discernimiento
sobre el modo concreto de realizarla, la elección, presuponiendo y conservando el
significado ético de la intención, le añade nuevos elementos; la intención se hace
realidad a través de elecciones apropiadas.
 El acto propio y principal de la virtud es la recta elección, porque la virtud
requiere no solo la buena intención sino llevar a cumplimiento la intención a
través de decisiones rectas.
Valoración moral de la acción voluntaria:
Objeto moral
Intento, mira o propósito deliberado de la acción humana (finis operis),
considerado bajo su perfil moral, esto es, en relación con las virtudes y los vicios,
el objeto elegido es el bien hacia el cual tiende deliberadamente la voluntad. Es la
materia de un acto humano.
El objeto de elección y de intención, deben ser juzgables a la luz de los principios
morales, para conocer el objeto moral de un acto es necesario situarse en la
perspectiva de la persona que actúa, el objeto moral de la acción es el contenido
inteligible que especifica moralmente una elección deliberada, un libre obrar
humano y no un acontecimiento, un proceso físico o un resultado obtenido.
Con respecto a la tipología moral del objeto, según sus actos voluntarios, podrían
ser:
 Buenos
 Malos
 Indiferentes
El Evangelio pone de manifiesto el significado moral de la intención que impulsa a
obrar “Lo que sale de la boca viene de dentro del corazón, y eso es lo que
contamina al hombre. Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos,
adulterios …” (Mt 15, 18-19).
Es erróneo separar el fin de las elecciones concretas. El fin se realiza y manifiesta
a través de ellas, el fin y el objeto son elementos de una única acción: en el obrar
humano están simultáneamente presentes el fin querido y la elección destinada a
realizarlo, las intenciones interiores se muestran a través de sus frutos (obras
exteriores), Por sus frutos los reconoceréis” (Mt 7, 20)
“No todo el que me diga Señor, Señor entrara en el Reino de los Cielos, sino el
que haga la voluntad de mi Padre celestial” (Mt 7,21)
 Al amor, a la buena intención, siguen las obras buenas.
Las circunstancias
Son un conjunto de elementos secundarios que influyen en la moralidad del acto
humano: condiciones personales y ambientales, aparición de motivos secundarios,
tiempo o lugar donde se realiza la acción, componentes del acto humano de valor
moral secundario, la consideración de las circunstancias morales permite llegar al
hombre concreto, que obra en su propio ambiente y en la continuidad de su
existencia temporal.
Según Santo tomas de Aquino se pueden agrupar en:
Circunstancias relacionadas con el objeto moral:
 tiempo (quando)
 lugar (ubi)
 cantidad del objeto (quantum)
 efectos (quid)
Circunstancias relacionadas con el agente:
 condición del agente que actúa (quis)
 modo de actuar (quomodo)
 medios empleados (quibusauxiliis)
 motivos circunstanciales (cur)
Si una acción fuere moralmente desordenada por su objeto, seria “intrínsecamente
mala”: ni las ulteriores intenciones del que actué, ni las circunstancias podrán
hacerla moralmente buena, la Iglesia afirma que existen acciones “intrínsecamente
malas”.
Tipología moral del objeto
Según su objeto los actos humanos son:
Buenos: actos en sí mismos conformes a una virtud (rezar, ayudar al prójimo)
Malos: actos en sí mismos contrarios a la virtud (robo, adulterio, etc.)
Indiferentes: actos que en sí mismos no poseen una específica razón de
conformidad o disconformidad con la virtud, pero que poseen una cierta
calificación moral. Actos ilícitos que para que sean realmente buenos, han de
proceder de una voluntad buena y ser ordenados a Dios por el agente que los
realiza.
La fuente de discernimiento moral se encuentra en la razón humana; la razón
reconoce y distingue el bien del mal, la virtud del vicio, la capacidad natural de la
razón se halla reforzada por la Revelación, que confirma las enseñanzas de la
recta razón y la instruye en lo que se refiere a los bienes sobrenaturales, el
Magisterio de la Iglesia constituye una ulterior ayuda para distinguir las acciones
buenas de las malas.
La función del fin
La cualidad moral del fin por el cual la acción es elegida, influye sobre su
moralidad de un modo diverso según la calificación moral del objeto, las acciones
que por su objeto son indiferentes se convierten en buenas o malas a causa del
fin, las acciones buenas por el objeto, a causa del fin, se convierten en:
 más buenas
 menos buenas
 malas
La función de las circunstancias
La moralidad del actuar humano no solo depende del fin y del objeto, sino también
de las circunstancias morales, las cuales se comportan como accidentes del acto
moral, cuya moralidad sustancial le viene del objeto y del fin.
Las circunstancias aumentan o disminuyen la bondad o malicia del acto, sin
convertir nunca un acto bueno en malo ni un acto malo en bueno, y sin cambiar la
especie moral o teológica, las circunstancias no pueden modificar la calidad moral
de los actos; no pueden hacer ni buena ni justa una acción que de suyo es mala.
La acción del doble efecto
Principios para la valoración moral
La teología propone algunas condiciones que han de ser conservadas para que
sea lícito ejecutar (u omitir) una acción cuando provoca también un efecto inmoral:
a) El acto realizado ha de ser en sí mismo bueno, o al menos indiferente
b) El efecto bueno no se debe conseguir a través del malo
c) La persona ha de buscar directamente el efecto bueno y aceptar de mala gana
o tolerar el efecto malo.
d) Que haya proporcionalidad entre el bien que se intenta y el mal que se tolera.
Imputabilidad moral de las consecuencias
La relación entre el acto moral y sus efectos puede ser muy compleja. Las
posibilidades desde el punto de vista moral son:
 Acto bueno con efectos buenos (algo licito)
 Acto bueno con algún efecto malo (acción de doble efecto propiamente)
 Acto malo con efectos buenos o al menos lícitos (el objeto por sí mismo
descalifica moralmente el acto)
 Acto malo con efectos malos (aumentan la malicia del acto)
Las consecuencias tienen relieve moral en la medida que son o debieran ser
previstas y voluntarias.
Previsión: las consecuencias tienen relieve moral si han sido previstas o deberían
haberlo sido en cuanto eran previsibles.
Voluntariedad: no basta el aspecto previsible de los efectos para que el agente
sea responsable de ellos; es necesario que las consecuencias sean en cierto
modo queridas. Se debe distinguir entre las consecuencias moralmente buenas y
malas:
Para que el efecto bueno tenga relieve moral ha de ser querido de alguna manera,
el efecto malo, al contrario, tiene relieve moral aunque solo sea permitido.
Criterios concretos de imputabilidad
Conexión con el acto
Si los efectos siguen al acto per se, o al menos in pluribus los efectos deberían ser
previstos y por tanto moralmente imputables, si los efectos siguen al acto per
accidens o in paucioribus, no son imputables al agente.
Naturaleza de los efectos
Si las consecuencias son buenas se requiere una cierta intencionalidad positiva,
pues sin un mínimo de voluntariedad no hay responsabilidad, los efectos malos
son imputables no solo cuando son buscados directamente, sino también cuando
no son explícitamente impedidos, debiendo y pudiendo hacerlo.
Para que los efectos malos sean imputables, además de la posibilidad de
preverlos, hay que tener la posibilidad de evitarlos, no ejecutando la acción o
impidiendo las repercusiones malas, además es necesario que se esté obligado a
impedirlo, no basta que sea posible evitarlo, sino que sea necesario hacerlo.
La integridad psicológica de la acción humana y su imputabilidad moral Noción de
imputabilidad moral, es la cualidad que una acción tiene de ser atribuible o, más
exactamente, el estado del hombre en cuanto sujeto de la acción, en virtud de la
cual esta acción le puede ser atribuida como autor, si la acción puede ser atribuida
como merito o culpa moral, tenemos la imputabilidad moral.
Solo las acciones libres son moralmente imputables.
Advertencia y tipos de advertencia
Acto mental por el cual la persona se da cuenta de lo que se dispone hacer o de lo
que está haciendo y de la moralidad de su acción, hay que tener presente las
siguientes distinciones:
 por la intensidad
 por la modalidad
 por la actualidad
 por la amplitud
Advertencia por la intensidad

 Mayor o menor percepción del acto o de su moralidad por parte del agente

 Advertencia plena: la persona es claramente consciente de lo que hace y


de su significado moral

 Advertencia parcial o semiplena: alguna circunstancia dificulta, sin anularla,


la plena conciencia

 Inadvertencia: una circunstancia anula totalmente ese conocimiento


Advertencia por la modalidad
Advertencia (o inadvertencia) de la ley
Advertencia (o inadvertencia) del hechoAdvertencia por la actualidad
Advertencia actual
Advertencia virtual
Advertencia por la amplitud
Advertencia distinta (o clara)
Advertencia genérica (o confusa
Principios morales sobre la advertencia
 Una acción es moralmente imputable si se realiza, al menos, con
advertencia virtual, pues esta es suficiente para garantizar la libertad del
acto.
 La advertencia genérica de la moralidad es suficiente para el acto moral. Se
trata de un conocimiento que distingue netamente el bien del mal.

 La advertencia semiplena disminuye la libertad y por tanto la imputabilidad


del acto.
Conocimiento e imputabilidad moral ignorancia
 Desde el punto de vista moral significa la falta de ciencia debida.

 Está relacionada con la inadvertencia, pero no se identifica con ella.

 El conocimiento de las circunstancias de la acción y de su moralidad es


erróneo.

 Se considera buena la acción que en realidad es mala o viceversa.


Voluntariedad e imputabilidad moral
Acción no-voluntaria: indica la simple ausencia de voluntariedad. La causa más
frecuente es la ignorancia de las circunstancias concretas de la acción,
principalmente de su objeto.
Acción involuntaria: acción contraria al acto voluntario o a la disposición habitual
de la propia voluntad. Procede frecuentemente de la violencia, pero puede derivar
de la ignorancia de las circunstancias concretas de la acción.
Acciones mixtas: acciones libres pero que no responden a una libre iniciativa de
la persona. Proceden de la voluntad pero se realizan a causa de una situación
difícil en la cual el sujeto se encuentra y venciendo cierta repugnancia, pues se
oponen a sus deseos. No se harían fuera de esa situación.
Voluntariedad e imputabilidad moral
Consentimiento: elemento esencial de la voluntariedad, libre tendencia de la
voluntad hacia el bien presentado por la inteligencia. El consentimiento se refiere
tanto a la intención del fin cuanto a la elección de las acciones finalizadas.
Tipos de consentimiento: por el grado y por la actualidad.
Tipos de consentimiento por el grado de consentimiento:
Consentimiento perfecto: la voluntad se adhiere plenamente al acto. La
perfección se supone cuando hay plena advertencia y no hay coacción o violencia.
Consentimiento imperfecto: adhesión parcial de la voluntad, porque esta no se
adhiere plenamente al objeto o porque sigue a una advertencia semiplena.
Por la actualidad del consentimiento:
División análoga a la de la actualidad de la advertencia pero referida a la voluntad
y no al conocimiento.
Principios morales sobre el consentimiento
 El consentimiento perfecto implica una imputabilidad plena del acto
humano.

 Existe imputabilidad moral aun cuando el consentimiento sea imperfecto.


Un consentimiento imperfecto disminuye la moralidad positiva o negativa
del acto.

 El pecado mortal, que tiene una malicia y unas consecuencias gravísimas,


requiere el consentimiento perfecto.

 La realidad de nuestra naturaleza libre implica que con la normal


advertencia y si no existe coacción externa, el consentimiento sea perfecto
cuando el acto se realiza externamente.

 En los actos puramente internos es más difícil apreciar la perfección o


imperfección del consentimiento; en estas circunstancias existen
Algunas señales que pueden ayudar a reconocer el grado de consentimiento
en caso de duda:
 Un consentimiento que cambia la profunda actitud personal, debe
ser claro para que sea perfecto.

 Con advertencia semiplena, el consentimiento se presume


imperfecto, incluso aunque el acto sea externo.

 Si es fácil realizar el acto exterior y no se ejecuta, ha de


suponerse un consentimiento imperfecto