Вы находитесь на странице: 1из 6

La adolescencia en el Método Montessori

Se trata de un periodo de intensos cambios tanto físicos como


emocionales, que provocan emociones explosivas, reacciones
violentas, y un pensamiento muy crítico en el que el individuo se
cuestiona todo, incluso a si mismo, y debe forjar su propia identidad tanto
de forma interior como de forma social.

El sentido del trabajo

Otro de los factores que diferencian la adolescencia de la infancia, es


que en ella se desarrolla el sentido del trabajo, desde el punto de vista
de poder recibir una recompensa por su trabajo que lleve al
adolescente a tener una independencia económica.

La necesidad de desarrollar este sentido del trabajo hace que además,


se incremente, ya que es una especie de simulacro de la vida adulta, y
de esta forma trabajar no se convierte en una carga,o en una esclavitud
sin objetivos para sobrevivir, sino que se desarrolla de forma natural
como algo positivo.

Desde los primeros periodos sensibles en la educación Montessori, los


niños son aleccionados a hacer las cosas por si mismos y a cuidarse a si
mismos, desde colaborar en recoger y mantener las zonas en las que
juegan o viven, a cuidar de su ropa y ordenar sus pertenencias,
consiguiendo así que en la adolescencia, puedan ser recompensados
de forma natural por este "trabajo".
Es importante que los niños y adolescentes practiquen estos trabajos
para si mismos tanto en su centro como en su entorno familiar, y no se
les niegue la posibilidad de valerse por si mismos, ya que la
inclinación al orden por ejemplo aparece en los primeros periodos
sensibles, y si no se permite su desarrollo de manera natural es mucho
más difícil que se consiga en otros periodos de la vida.

Es posible pensar que desarrollar un "trabajo" para la comunidad en casa


o en la escuela, puede ser perjudicial para su aprendizaje o desarrollo
académico, pero reflexiona por un momento que el Método Montessori
no está basado en un sistema de calificaciones de materias en
concreto, sino en aprendizaje vital para su vida adulta y el desarrollo
de su potencial.

El desarrollo de la responsabilidad que se consigue con la mentalidad de


ejercer un trabajo o profesión y que se desarrolla en esta etapa, hace
que además el desarrollo académico posterior sea mejor y más sencillo
para el adolescente, así que no sólo no es negativo, sino que es positivo
e indispensable que sea recompensado por sus esfuerzos y cuide de si
mismo.

Socialización

Durante la adolescencia, se producen además de cambios físicos, una


gran cantidad de cambios mentales y emocionales, y aunque a veces
puede ser un terreno un poco desconocido, culminan con la generación
de una identidad propia del adolescente, y también una identidad
social.

Muchas de las explosiones emocionales que se producen durante este


periodo, se deben a que el individuo está intentando encontrarse a si
mismo, y a que intenta buscar en definitiva su lugar en el mundo,
intenta colocar la pieza en el puzzle.

El interés por socializar fuera del núcleo familiar es muy intenso en


toda esta etapa, por aprender a comunicarse con otras personas de su
edad, y enriquecerse constantemente de esta actividad.

También se desarrolla profundamente el sentido de la civilización en este


periodo, por entender cómo funciona la sociedad y las relaciones entre
sus distintos miembros; es por esto muy importante que se puedan
desenvolver en una estructura social fuera de la propia casa con
personas de su edad, que realicen tareas juntos, aprendan juntos, y
socialicen.

El trato hacia el adolescente

Como decíamos en la introducción, el adolescente no puede ser tratado


como un niño porque se corre un riesgo muy elevado de herir sus
sentimientos.

Si en la infancia es necesario que el niño sienta que recibe un trato justo


y se le valora como individuo útil de la comunidad que puede valerse por
si mismo, en la adolescencia cobra aún más importancia el trato que
debe recibir.

Considerarle como un inferior intelectual, la condescendencia, los


castigos, y las reglas mal establecidas, van a interferir negativamente
con las emociones del adolescente, y van a generar un caos emocional y
una falta del respeto por sus autoridades, como padres y profesores.

Prácticas para la vida adulta

Algunas de las actividades sugeridas en el Método Montessori para el


desarrollo del adolescente, incluyen tocar áreas en concreto de distintas
materias para permitir que desarrolle su interés en ellas, y que
exponga sus ideas en publico a sus compañeros para que aprenda a
expresarse, ya que además en esta etapa el individuo decide en gran
parte a que se quiere dedicar en el futuro y qué es lo que le apasiona.

En la necesidad de expresión de los adolescentes también cabe


el interés por otros idiomas, y es en esta etapa donde expresan más
su interés de forma natural y puede ser dirigido a aprender otras
lenguas.

Uno de los principales problemas en los sistemas educativos más


tradicionales es que el alumno cambia de una materia a otra y de un
profesor a otro cada 2 horas; lo que evita que tenga sensación de
continuidad y genera desinterés y aburrimiento.
"Cuando un niño se siente seguro de si mismo, deja de buscar la
aprobación en cada paso que da."

María Montessori

Cabe destacar también que la necesidad de la expresión artística es


muy importante en la adolescencia, mediante pintura, escritura, teatro,
música, o cualquier tipo de actividad creativa, que ayudarán a calmar y
desarrollar su propia vida interna, que en este punto es muy intensa.

Otro punto importante en este aspecto es la necesidad de que estén en


un entorno natural cuando se encuentran en el núcleo familiar, con
la máxima regularidad posible.

Se mantiene un interés por explorar el mundo y entender la


naturaleza igual que en la infancia, pero el adolescente necesita
experimentarlo con más intensidad ya que tiene una naturaleza mucho
más inquisitiva.

En resumen
La adolescencia es un periodo de cambios intensos
en prácticamente todos los aspectos de una persona, tanto por
dentro, como por fuera, y desarrolla su propio lugar en la sociedad.
Es la transición de un niño a un adulto, y el tratamiento que debe recibir
el individuo es más complejo puesto que tiene que ser tratado como un
adulto, con la comprensión que se tendría por un niño, y el mismo
respeto a que pueda equivocarse y aprender por sí mismo.