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Conocer,

amar y
seguir a Jesucristo
Colección
EXPERIENCIAS


Roberto Jaramillo Bernal, S . J .

Conocer,

amar y segu~r a
Jesucristo

Guías para hacer Ejercicios Espirituales


de San Ignacio en la vida corriente

Programa por la Paz


Compañia de Jesús Santafé de Bogotá, 1991

INDO-AMERICAN PRESS SERVlCE


Avenida Caracas 49-07
Santafé de Bogotá, Colombia
Puede Imprimirse.
Mario Cardo Revollo Bravo
Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia
Bogotá, 28 de enero de 1992
Rg. Lb. Imp. Fo!. 26 No. 1764

Dirección Editorial
Indo-American Press Service - Editores

Carátula: Héctor Osuna

Composición y artes
Janeth Patarroyo

(c) Roberto Jaramillo B., S.J.


(c) Programa por la Paz
Calle 39A No. 25-03
Tels.: 268 89 90 - 268 81 50 - 244 30 22
Santafé de Bogotá, DE - Colombia
EN EL CORAZON DE LOS POBRES

Cuando al borde de la noche, en medio del frío, el silencio y la


pobreza, se escuchó el llanto de un recién nacido, la luz que con El llegaba
no fue vista por los ojos distraídos de los hombres. Sólo a unos humildes
pastores les fue revelada la noticia y se les dio por señal que hallarían a
un pequeño, envuelto en pañales y acostado en un establo. Desde
entonces son los pobres los que saben el camino que nos conduce al
encuentro con los secretos del Reino, al Dios que camina entre nosotros.

Este material de apoyo para realizar la experiencia de los Ejercicios


Espirituales de San Ignacio, en medios populares, ha nacido al calor del
encuentro con los pobres y los humildes. Dios actúa en todos los hombres,
no es un privilegio de unos cuantos, pero sin duda, colocándose entre los
últimos de la tierra. Así el mundo de los pobres revela con más claridad su
presencia sencilla, gratuita y acogedora. El amor a Jesús ''pobre y
humilde" y la solidaridad causada por su mensaje, nos ha hecho romprender
que el mundo de los excluidos es un lugar privilegiado de encuentro con

• el Señor, y que son los rasgos de los pobres los que revelan mejor el rostro
sufriente y glorificado del Nazareno.

A partir de la experiencia que muchos hemos vivido de los Ejerci-


cios Espirituales de San Ignacio, nos queda claro que ellos comienzan en
el amor porque al entrar en su experiencia nos acogemos a su bondad y
ternura y terminan en el amor porque nos lanzan a la construcción de un
mundo donde Dios pueda realizar su voluntad salvadora expresada en la
vida de Jesús. La misericordia como amor que redime, que lucha, que se
entrega por todos y particularmente por los que sufren, es el fruto fecun-
do de la experiencia. Por tanto, los Ejercicios Espirituales ofrecidos al
medio popular son un instrumento por el que Dios hace de su pueblo
fermento de amor y libertad para que la vida se llene de alegría y la paz
sea la esperanza de todos los hombres y de todos los tiempos.

Para el Programa por la Paz es motivo de inmensa alegría poder


entregarle a los sufridos de esta tierra, un instrumento apto para hacer de
su 'experiencia límite', una fuente inagotable de compromiso por la paz.

HORACIO ARANGO A., S.J.


Secretario Ejecutivo
Programa por la Paz

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AL LECTOR

El P. Anthony de Mello, S.J. en su libro 'La oración de la rana' nos


relata la siguiente historia:

"Un grupo de estudiantes pidió al novelista SincJair Lewis


que les diera una conferencia y le explicaron que todos
ellos querían ser escritores como él.
Lewis inició su conferencia preguntando: "¿Cuántos de
ustedes pretenden realmente ser escritores?" Y todos
levantaron la mano.
"En tal caso no merece la pena que les hable. Mi único
consejo es: vayan a casa y escriban, escriban, escriban.....
Y, dicho esto, se guardó sus papeles en el bolsillo y
abandonó la sala".

Esa es mi invitación hoy: ¡DEJA QUE TU SER EXPERIMENTE A


DIOS EN LA ORACION! Abandónate con generosidad absoluta en sus
manos y permite que El te ayude a transformarte según el tipo de ser
humano revelado en Jesucristo. Ora, ora... ora intensamente, porque "el
que pide recibe, el que busca encuentra y al que llama se le abre", dice el
Señor.

En el siguiente aparte encontrarás sugeridas algunas de las for-


mas posibles para utilizar este material. Fuera de ellas podrás crear otras
muchas.

Sin embargo, si tu disposición es la de 'buscar y hallar' con más


seguridad la voluntad de Dios sobre tu vida, ten en cuenta la necesidad de
encontrar una persona que te acompañe en ese recorrido. San Ignacio no
concebía la experiencia de los Ejercicios Espirituales sin alguien que acom-
pañara al ejercitante en ese empeño de encontrar y hacer la voluntad divi-
na y le ayudara a discernir los movimientos internos de su espíritu.

En el último anexo de este material podrás ver las direcciones de


las casas de la Compañía de Jesús en las diferentes ciudades de Colom-
bia. Allí siempre encontrarás un jesuita dispuesto a acompañarte en el
camino.

Podrás también pedirle ese servicio amistoso a tu párroco, a un


religioso o una religiosa conocidos, o a un amigo o amiga en quien tu

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reconozcas esa bella bienaventuranza: "dichosos los limpios de corazón
porque ellos verán a Dios". Con todo, es de desear que quien te acompañe
haya hecho ya la experiencia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. - -
e
El autor

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INTRODUCCION

El material que se presenta es fruto del trabajo realizado en


diversos medios populares acompañando la experiencia de los Ejercicios
Espirituales en la vida corriente.

Habiendo propuesto inicialmente la experiencia a dos grupos


diferentes, ambos conformados indistintamente por personas jóvenes y
adultas, con el deseo de realizar una experiencia que mantuviera y
explotara positivamente la dimensión personal que San Ignacio consagró
con su práctica, fue necesario elaborar las 'guías' que ahora se presentan
terminadas. Ellas permiten rescatar, además, la necesidad y conveniencia
de la preparación personal de cada ejercicio ('tomar puntos'), y la urgencia
de una constante y fiel evaluación de los mismos.

La experiencia muestra que no todas las personas tienen la


capacidad de realizar la experiencia (lo que ya insinuaba San Ignacio); y
más cuando se trata de una experiencia prolongada en la vida ordinaria.
Las razones van desde cuestiones laborales o de distribución del tiempo
e· familiar o social, hasta dificultades propiamente psicológicas. Algunos se
retiran durante el proceso: la experiencia les queda grande. Precaverse
contra ese mal es necesario, sobre todo cuando no es una sola persona
la que está en el proceso, para evitar que los demás se desanimen. De ahí
la importancia de una muy estricta selección y preparación de los
ejercitantes.

El material que se presenta es supremamente escueto. Pretende


simplemente ser una ayuda para hacer ejercicios. A pesar de que tiene
insertas en el texto algunas 'anotaciones' y 'reglas' (de San Ignacio), y
algunas sugerencias metodológicas, requiere DOS personas =el ejercitante
y quien le acompañe en el proceso. En los ejercicios espirituales de San
Ignacio el acompañante no sólo es importante sino FUNDAMENTAL.

Por último, valga la pena señalar que este material ha sido


elaborado pensando siempre en brindar la experiencia de los E.E. a los
seglares (preferiblemente agentes de pastoral) que deseen libremente
profundizar en su vida interior y llegar, "con la intención recta", a "encontrar
y hallar (encontrarse haciendo) la Voluntad de Dios" para sus vidas y la
vida de sus comunidades.

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Ha sido intención primerísima del autor acercarse con un lenguaje
y un método sencillos al mundo de los pobres que, con su vida y su acción
apostólica, son semilla y presencia del Reino de Dios en el que todos
podemos llamarnos con verdad HERMANOS.

Agradezco a todos los amigos y compañeros jesuitas que me


ayudaron en la corrección del material y me animaron a publicarlo;
especialmente a Jorge Serrano S.J., Javier Osuna S.J. y Gerardo Remolina,
S.J. Gracias también al Programa por la Paz. Pero ante todo, gracias a los
amigos pobres que me han brindado la maravillosa oportunidad de ser
testigo de la acción limpia del Espíritu de Dios en sus vidas.

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ALGUNAS POSIBILIDADES EN EL USO DE ESTE MATERIAL

Quiero presentar muy brevemente la manera como se ha usado este


material y sugerir algunas formas como podría ser usado. Quien lo tenga
en sus manos seguramente le imprimirá su sello personal.

La experiencia tenida hasta ahora con varios grupos de personas


adultas consta de tres etapas, así:

1. La preparación de la experiencia: se procura que desde el


principio la dimensión personal quede muy clara. De ahí que el
que da los ejercicios, semanalmente se encuentra con cada candi-
dato para revisar su proceso y enterarse de su disposición real. Es
importante no pasar de grupos mayores de 7 personas en la expe-
riencia de los ejercicios propiamente dichos; aunque en este mo-
mento de la preparación participen más candidatos.

El tiempo dedicado a esta fase de preparación siempre es mayor


de dos meses, en los cuales, fuera de los encuentros semanales
personales hay un encuentro grupal cada semana. En él se revisa
el proceso, se comparten logros y dificultades (taller de aprendizaje)
y se ora en común aprendiendo nuevos métodos, o reforzando la
capacidad espiritual del grupo.

Cada candidato, además, se compromete a orar diariamente de


forma personal. Algunos ya tienen experiencia de ello; otros
apenas empiezan. Hay que dedicar tiempo especialmente a
acompañar ese proceso. La primera parte del material (pp. 15-33)
está dispuesta para este momento.

También ayuda sobre manera el que cada candidato tenga su


cuaderno y escriba diariamente después de examinar su oración.
Esto hay que motivarlo muy bien (exigentemente si es necesario)
desde el principio.

2. Comienzo de los ejercicios propiamente dichos: a pesar de


que el material está elaborado para realizar la experiencia en la
vida corriente, se empieza con un tiempo fuerte: algunos días
internos. Ello ayuda para que gracias a la intensidad que es posible

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en este momento la persona guste profundamente y desee ser fiel
en la vida ordinaria.

Sin embargo, en algunos casos en que no es posible de ninguna


manera sacar el tiempo que sería deseable, se empieza en la vida
ordinaria con un retiro o una celebración especial que ayude a
asumir la ruptura que implica comenzar la experiencia.

3. Cómo se continúa la experiencia en la vida corriente: El que


acompaña los ejercicios sigue personalmente a los ejercitantes de
acuerdo a la guía (tema o meditación) en que va cada uno. Estos
se han comprometido a orar una hora diaria y a preparar y evaluar
su oración con fidelidad.

Algunos grupos mantienen reuniones con frecuencia (periódicas)


a las que suelen invitar al acompañante. En ellas hay un momento
de oración -preparada por ellos- y un momento de instrucción
común, que se aprovecha de diversas maneras: compartir la
experiencia, dificultades, logros, intereses, Anotaciones y Reglas
de San Ignacio, Reglas de discernimiento (Anexos 1 y 2), temas de
interés religioso, crecimiento humano, etc. •

Cuando cada ejercitante considera que la entrega que ha trabajado


está suficientemente gustada, solicita un encuentro con quien
acompaña la experiencia. Allí se descubre si es conveniente seguir
adelante o no, y se hacen los ajustes necesarios en el proceso.

Ahora bien, la disposición y naturaleza del material que se ofrece


permite diversos y múltiples usos; así por ejemplo:

1. Es probable que una persona desee seguir las presentes guías de


una manera más libre y autónoma. También puede lIamársele a
esa experiencia Ejercicios Espirituales, y seguramente encontrará
en este material suficientes ayudas metodológicas para eso. Sin
embargo, si se quiere conservar el carácter ignaciano de los
Ejercicios Espirituales es necesario que busque quién le acompañe
espiritualmente en el camino.

2. También será posible organizar materiales para una experiencia


de ejercicios más breve, sea que los ejercitantes la realicen en la
vida ordinaria o internos.

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3. Seleccionar material (meditaciones) para una experiencia de
retiro.

4. Disponer de un material simple (etapa de preparación, pp. 15-33)


para introducir personas o grupos en la experiencia de la oración.

5. Personas que ya hayan realizado la experiencia de los ejercicios


podrán utilizar el material para re-alimentar su oración diaria.

"Nadie fue ayer,


ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.
Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol. ..

• y un camino virgen
Dios".

León Felipe

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I

qlreparacíón
1. MATERIAL DE PREPARACION PARA LA EXPERIENCIA
DE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

A. ¿QUE SON LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES?

Se da el nombre de Ejercicios Espirituales a cualquier forma de


revisar o examinar la conciencia, de meditar, de contemplar u orar vocal
o mentalmente, y a cualquier otra clase de actividad que conduzca a una
más estrecha unión entre el hombre y su Creador.

Se llaman 'ejercicios' en comparación con los ejercicios físicos,


tales como caminar, correr, nadar, hacer algún tipo de deporte, etc. Así
también, toda actividad que ayude a la persona a descubrir las actitudes
que en su vida están marcadas por el espíritu del mal, es decir, aquellas
maneras de ser o actuar que deterioran su relación consigo mismo y con
la comunidad, y aquellas que vienen del Espíritu del bien y le ayudan a
ponerse en forma para buscar y hallar la voluntad de Dios en todo, se
llaman Ejercicios Espirituales (E.E.).

Presentar los E.E. comparándolos con los ejercicios físicos tiene,


además, otra ventaja: al igual que aquellos, éstos también son un
'camino', una dinámica que tiene su propio método. Pues así como el
atleta o el futbolista antes de empezar el partido o la carrera, cuentan con
un entrenador, y calientan y hacen ejercicios para evitar calambres que
acabarían con él, el que hace E.E. entra también en un proceso, un
camino, una dinámica que tiene su propio método; es importante que se
deje llevar por el Espíritu con la ayuda de quien le acompaña en la
experiencia.

El siguiente párrafo es un excelente resumen, presentado por el P.


Simón Decloux en su libro 'El camino Ignaciano', del proceso en que se
mete aquel que decide arriesgarse en esta empresa de hacer los E.E.:

"El que entra en los Ejercicios espirituales se ve invitado a


identificar su voluntad con la Voluntad de Dios sobre él: ese
es el objetivo que hay que alcanzar. Para conseguirlo, es preciso
que el ejercitante se libere ante todo de cuanto pudiera orientar
ya su espíritu y su corazón en un sentido determinado, haciéndolo
de ese modo, al menos parcialmente, ¡ndisponible a la llamada de

15
Dios. Además, es preciso que, habiendo verificado su libertad
interior, se someta a un proceso de conversión que le haga
percibir su pecado ante el Dios de toda misericordia y de toda
bondad. Convencido entonces cl.aramente de su necesidad de
salvación y acogiendo la gracia que lo salva, el que hace los
Ejercicios espirituales puede entonces ponerse a escuchar a
Jesús y a contemplarlo en su evangelio. En ese encuentro con el
Señor y en el descubrimiento de su llamada personal encontrará
la luz que necesita para responder concretamente a lo que él
espera y desea. En efecto, toda su inteligencia, toda su libertad,
todo su corazón, movilizados en la atención a Jesús, arrebatados
en la contemplación de su vida y de su mensaje, llegarán a
unificarse en una respuesta en la que la persona, olvidándose de
sus deseos y no deseando más que imitar a su Señor en espíritu
de amor y de servicio, le hará la ofrenda de su propio querer para
seguir únicamente su divina voluntad. Conducido por este camino
de acogida y de atención a aquel que es el Señor de su vida, como
de cualquier otra vida, solo le quedará al ejercitante, al contemplar
la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús, descubrirse
profundamente comprometido y apresado en lo más profundo de
sí mismo en el misterio pascual de su Señor, ley de su existencia
y de toda existencia humana".

TRABAJO: Reflexiona con detenimiento sobre el proceso que describe


el párrafo anterior; considera cada una de sus palabras y los pasos que
propone, y pregúntate si estás dispuesto(a) a iniciar esta experiencia,
entregando a ella todo lo que eres y puedes.

***

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B. INSTRUCCIONES PARA EL SEGUIMIENTO PERSONAL
DE LA ORACION DIARIA

Con la finalidad de prepararte para la experiencia de los E.E. y


afinar la propia capacidad de encontrar a Dios en todas las cosas, es
necesario que desde hoy dediques cada día un tiempo para conversar con
El, para escuchar lo que El te dice y, progresivamente, asumir Jos desafíos
que El te hace en la vida común y corriente.

Las preguntas que se te proponen ahora son una valiosa ayuda,


nunca obligatoria, para que vayas entrando en ese proceso de buscar y
hallarte haciendo la Voluntad de Dios en todo.

1. Haz una revisión de las actividades de tu día: puede servir empezar


en orden, desde que te levantaste hasta el momento presente.

2. ¿Qué fue lo que más te impactó en el día de hoy? ¿Por qué?

3. ¿Dónde encuentras más fácilmente la presencia de Dios?

4. ¿Dónde encuentras que te alejaste más de Dios? ¿Por qué? ¿Qué


actitud habrá en la raíz de esa situación?

5. ¿Recuerdas algún pasaje de la Biblia que te ilumine lo que ha


ocurrido hoy? Búscalo y léelo. ¿Qué luces nuevas arroja sobre el
día que estás revisando?

6. ¿Hay alguna preocupación especial con respecto al proceso que


estamos iniciando? (Escríbela en el cuaderno)

ALGUNAS RECOMENDACIONES IMPORTANTES

1. Siempre es más fácil orar en la mañana. Primero es


lo primero: buscar y hallar la Voluntad de Dios.

2. Nunca dediques menos tiempo del que habías


decidido. El mal siempre empieza a funcionar
tratando de recortar el encuentro con Dios.

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3. Dedica un cuaderno especial y únicamente para
esta experiencia. Escribe en el cuaderno todos los
días. Es para ti.

4. Si hay inquietudes, dificultades o dudas no dejes de


comentarlas con quien acompaña el proceso;
recuerda que: 'nadie es buen juez en propia causa'.

5. Busca el lugar y la hora adecuada para realizar tu


oración; si te va bien y sientes gusto, no los cambies.

6. Se puntual en los encuentros de oración y reflexión


común sobre el proceso. Son supremamente
enriquecedores.

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c. PRIMERA 'SEMANA' DE PREPARACION

Recuerda que estás en un camino que tiene su propia dinámica y


que has de recorrer dejándote ayudar y guiar por aquellos que lo conocen
y te conocen; con paciencia, sin afanes, gustando de cada paso que des.

Por lo tanto la talla de esta experiencia la pones tú. Cada uno es


responsable de la profundidad y seriedad que le imprima a los E.E. Dios
nunca se deja ganar en generosidad, y si tu eres generoso(a) El será
doblemente generoso contigo. En ti está, pues, el disponerte
adecuadamente y poner todos los medios para encontrarte con Dios.

En este momento de la preparación se te sugiere tomar la oración


del Padre Nuestro; frase por frase. Desentráñalas una a una sin pasar
adelante con ligereza, intentando descubrir la misma intención de Jesús
y hacerla tuya.

Puedes dividir el Padre Nuestro de la siguiente manera:

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO

SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

VENGA TU REINO

HAGAS E TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO SE HACE EN EL


CIELO.

DANOS HOY EL PAN DE CADA DIA

PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO NOSOTROS A LOS QUE


NOS OFENDEN

NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACION Y L1BRANOS DEL MAL.

Ten muy en cuenta la perspectiva fundamental de esta oración:


todas las frases, siendo peticiones diferentes, tienden a disponer el propio
corazón para que Dios sea reconocido como Unico Señor; esa es la
mismísima intención de Jesús en toda su vida.

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Dialoga con Jesús como un amigo lo hace con otro amigo; deja
que te cuente lo que piensa y lo que te pide a partir de la meditación
realizada. Puedes dialogar también con María, con Dios Padre, con el
Espíritu Santo o alguno de los santos de tu devoción.

***

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D. SEGUNDA 'SEMANA' DE PREPARACION

Para que puedas realizar mejor tu oración se te


sugieren los siguientes pasos metodológicos:

1. Antes de orar serena un poco tu estado de ánimo.


Puedes recitar una oración que te guste, cantar,
contemplar un paisaje, hacer algún ejercicio de
concentración o relajación, etc.

2. Luego de que estés en disposición de iniciar el '


diálogo. pide al Señor la gracia que necesitas; será
en este tiempo: entusiasmarte de tal manera con la
experiencia que preparamos que, de tu parte, no
haya ningún obstáculo para el encuen'tro íntimo y
cuestionador con él.

3. Considera luego el tema que se te propone o que has


preparado.

4. Dialoga amistosamente con Jesús, María, el Padre,


el Espíritu Santo o algún santo de tu devoción,
dejando que ellos se expresen en la conversación
sobre tus preocupaciones y lo que has meditado.
Recuerda que cuando uno se despide mal, o no se
despide, queda el sinsabor de la visita. Procura
hacerlo siempre muy 'de corazón'; afectuosamente.

5. No dejes nunca de evaluar tu ejercicio y escribir en el


cuaderno.

Se te sugiere que en estos días tomes los diez mandamientos y el


texto de las bienaventuranzas (Mt. 5,1-12). Los primeros son parte de la
catequesis que durante siglos ha hecho la Iglesia. Las bienaventuranzas
son como un resumen maravilloso de la predicación de Jesús. Ellas tienen
que iluminar los mandamientos. Si no es así nos quedamos en el Antiguo
Testamento. De ahí la importancia de este ejercicio.

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Escoge aquellos mandamientos y bienaventuranzas que más te
llamen la atención: sea porque descubres que son los puntos deficientes
de tu vida, o porque no los entiendes, o porque te hablan existencialmente
en este momento, etc., y, formando parejas (un mandamiento y una
bienaventuranza), procura meditarlos dejando que sea el Señor quien los
relacione con tu vida cotidiana y ordinaria.

La siguiente versión de los mandamientos puede ayudarte.

AMA A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS: Jesús enseñó que la mejor
manera de amar a Dios es amando y sirviendo a los hermanos,
especialmente a quienes El más amó: los pobres.

NO DEFORMES LA IMAGEN DE DIOS: respétalo, conócelo y acepta que


tu Dios es el que Es.

SANTIFICA LAS FIESTAS: Alégrate en comunidad con la presencia yel


amor de Dios. Búscalo junto con los hermanos.

QUIERE Y RESPETA A TU PADRE Y A TU MADRE.

RESPETA TU VIDA Y LA VIDA DE LOS DEMAS; LUCHA POR ELLA.

RESPETA TU CUERPO Y EL DE LOS DEMAS.

RESPETA LOS BIENES DE TUS VECINOS: y defiende siempre que el


Señor hizo todo para todos.

DI LA VERDAD SIEMPRE Y ESCUCHA A TUS HERMANOS.

RESPE.A A LA MUJER DE TU PROJIMO: no destruyas nunca y por


ninguna razón el hogar de los demás.

COMPARTE TUS BIENES CON QUIENES NO LOS TIENEN: sé justo en


todas tus acciones.

***

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E. TERCERA 'SEMANA' DE PREPARACION

El objetivo de los ejercicios que se te proponen a continuación es


prepararte y sensibilizarte para percibir la acción de Dios que también se
manifiesta en el mundo de tus sentidos y en la utilización que has hecho,
que haces y que harás de ellos.

La petición que habrás de hacer es que sepas usar de todos tus


sentidos y facultades con la misma recta intención y pureza de corazón
con que Jesús lo hizo durante su vida terrena.

Toma entonces cada día uno de los números siguientes, que


corresponden a cada sentido. Encontrarás preguntas y textos que te
ayudan a meditar sobre ellos.

1. La Vista: ¿Qué es lo que atrae con gusto tu mirada?


¿Qué es lo que más anhelas mirar?
¿De qué manera tus ojos son un medio para encontrar
a Dios en las diversas situaciones de tu vida?
¿Empleas tus ojos para iluminar el corazón? ¿Q para
oscurecerlo?
¿En qué ocasiones tus ojos son motivo de pecado?
¿Le has dado gracias a Dios por tus ojos?

Recuerda y medita estas palabras del Señor Jesús:

"Si tu ojo es ocasión de pecado, sácatelo...


Más vale que entres con un solo ojo al reino de Dios que con los
dos ojos ser arrojado al fuego" Mes. 9, 47.

''Teniendo ojos, no ven..." Mes. 8, 18.

"Bienaventurados sus ojos porque ven... Les digo de verdad que


muchos justos y profetas desearon ver lo que ustedes ven, y no
lo vieron" Mt. 13, 17.

2. El Tacto:· Tus pies, ¿a dónde te llevan con frecuencia?


¿Cuáles son tus sitios preferidos?
¿Tus manos, para qué las utilizas?
¿Cómo empleas la fuerza que el Señor te ha dado?

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¿Qué es lo que más te gusta sentir?
¿Tus sensaciones agradables están siempre referidas
a la Voluntad de Dios, es decir, al servicio de los
hermanos?
¿Qué es lo que menos te gusta sentir? ¿De qué manera
Dios te habla también allí?
¿Has agradecido al Señor el don de tu piel, de tus
manos, de tus sensaciones?
Ellas, ¿al servicio de quién están?

Contempla (imagínate) ahora a Jesús usando sus pies, sus


manos, sus brazos, etc., siempre en relación con la Voluntad del Padre.
Las sensaciones (agradables o desagradables) no le dominan y
determinan; El es dueño de sí mismo; también en relación a lo que siente.
Fíjate atentamente en la delicadeza del Señor Jesús en relación a los
sentimientos de los demás. Alguno de los siguientes textos puede
ayudarte:

Lucas 22, 41-44 "... y sumido en agonía insistía más en la


oración"
Lucas 9 , 52 - 56 "Señor: ¿quieres que digamos que baje
fuego del cielo y los consuma?"
Juan18,10-11 "Vuelve la espada a la vaina. La copa que
me ha dado el Padre, ¿no la vaya beber?"
Juan 18, 19-23 "Si ha hablado mal, dime en qué. Y si no:
¿por qué me pegas?"

3. El olfa o y
El oído: El olfato y el oído son dos sentidos realmente
maravillosos. Nos recuerdan situaciones pasadas,
influyen en nuestros gustos, nos crean repugnancias,
~tc.

¿Agradeces a Dios la oportunidad de gozar de buenos


olores?
Cuando alguien se acerca y huele mal por ser pobre y
no tener todos los recursos que tu tienes, ¿cuál es tu
actitud?
¿Has agradecido alguna vez el don de respirar?
La fuerza vital que representa la respiración, ¿al servicio

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de quién está en ti?
¿Qué justifica el que sigas respirando? ¿Cuál es la
razón fundamental de tu vida?

Cuando me entero de cosas delicadas, ¿las guardo


prudentemente?
¿Me suelo entrometer en conversaciones que no me
interesan?
¿Mantengo conversaciones que me hacen daño?
¿Utilizo el don de hablar para chismosear o acabar con
la fama de los demás?
¿Presto atención a cualquier rumor que tenga que ver
conmigo?
¿Mantengo mi vida en 'sintonía' con el querer de Dios?
¿En qué estado está mi 'oído interior'?
¿Presto mis oídos para que la comunidad discierna cuál
es la Voluntad de Dios?

Puedes terminar leyendo y meditando Mateo 13, 10-17. ¿Qué


función cumplirá el oído en la acción propia del Espíritu Santo en mi vida?

5. El gusto: Tu boca y tu sentido del gusto, ¿para qué los utilizas


frecuentemente?
¿Compartes tus alimentos (sobre todo los que más
disfrutas) con los que nunca los han probado: los
empobrecidos?
¿Cuáles son los temas que más espontáneamente
brotan en tu conversación?
¿Utilizas los labios, la garganta, la lengua, para construir
la comunidad? ¿ü para dividirla?
¿Respetas la palabra, el gusto y la boca de otras
personas?
¿Eres capaz de reconocer que la Palabra de Dios se
manifiesta también en otras bocas?

Considera el siguiente texto:

celo que entra de fuera no mancha al hombre. No puede hacerlo


impuro. lo que sale del hombre es lo que le hace impuro". Mt.
7,18.

25
"De la abundancia del corazón hablan los labios" Mt. 12,34b.

Nota: No olvides preparar adecuadamente cada oración según los


pasos indicados en la segunda semana de preparación.

Jesús, no tienes manos.


Tienes solo nuestras manos para construir
un mundo donde habite la justicia.

Jesús, no tienes pies.


Tienes solo nuestros pies para poner
en marcha la libertad y el amor.

Jesús, no tienes labios.


Tienes solo nuestros labios para anunciar
por el mundo la Buena noticia
de los Pobres.

Jesl:s, no tienes medios.


Tienes solo nuestra acción para lograr
que todos los hombres sean hermanos.

Jesús, nosotros somos tu Evangelio,


El único Evangelio que la gente puede leer,
si nuestras vidas son obras
y palabras eficaces.

Jesus, danos tu musculatura moral


para desarrollar nuestros talentos,
y hacer bien todas las cosas.

Anónimo

26
F. CUARTA 'SEMANA' DE PREPARACION

Buena parte del éxito de los ejercicios dependa del


siguiente secreto:

Si sientes gusto interno y paz en algún momento o


tema de la oración, no sigas adelante; quédate ahí
saboreando la presencia de Dios y su silenciosa acción en
tu corazón.

San Ignacio lo expresa en el lenguaje de su época


diciendo'

"... no el mucho saber harta y satisface el ánima, sino el


gustar y sentir de las cosas internamente." (E.E. Anotación
3).

y es que los ejercicios no son una carrera y mucho


menos una competencia. Son algo así como una buena
golosina que hay que saborear lentamente.

Vas ahora a orar con otro tipo de material. En la Biblia hay


oraciones sencillas que ya han sido compuestas por el Pueblo de Dios. Un
ejemplo maravilloso de ello son todos los salmos. En ellos se manifiestan
las luchas, las dificultades, los sinsabores, pero también los gozos, la fe,
la esperanza dei Pueblo en diversos momentos.

Para orar con un salmo es importante: 1. leer todo el salmo; 2.


ubicar las frases o expresiones que más te llamen la atención o que
empaten con tu situación actual. Subráyalos si la Biblia es tuya; 3.
comienza de nuevo a leer el salmo muy despacio haciendo permanente
conciencia de cada expresión, de cada palabra que en él se utiliza; 4.
repite luego lentamente aquellas frases o expresiones que más te llaman
la atención, y hazlo lentamente dejando que la sabiduría que esconden
vaya 'empapando', 'inundando' tu corazón.

Es conveniente, también, al finalizar la oración, dialogar con Jesús


o con María que muchas veces debieron recitar los salmos para re-gustar
con ellos esta experiencia de orar tan sencillamente.

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Los salmos que se sugieren para orar durante esta semana son:

1. Salmo No. 1: Los dos caminos.


2. Salmo No. 146 (145): Dios ama la justicia.
3. Salmo 23 (22): El Señor es mi pastor.
4. Salmo 121 (120): El auxilio me viene del Señor.
5. Salmo 90 (89): Eternidad de Dios y fragilidad del hombre.
6. Salmo 143 (142) En ti he puesto mi confianza, Señor.
7. Salmo 86 (85): Sólo tú eres Dios.

La siguiente oración puede también ayudarte para terminar


tu ejercicio.

Padre: me pongo en tus manos.


Has de mi lo que quieras.
Sea lo que sea, te doy gracias.

Estoy dispuesto a todo;


lo acepto todo
con tal que tu Plan vaya adelante
en mi y en los demás.

lIumi,na mI vida con la luz de Jesús.


El no vino a ser servido, sino a servir.
Que mi vida sea como la de él: servir.
Grano dE. trigo que muere en el surco del mundo.
Que sea así de verdad, Padre.

Te confío mi vida; te la doy. Condúceme.


Envíame aquel Espíritu que movía a Jesús.

Me pongo en tus manos, enteramente; sin reservas,


con una confianza absoluta porque Tu eres...
mi Padre.

Carlos de Foucauld

28
G. PREPARACION INMEDIATA PARA LOS EJERCICIOS
ESPIRITUALES

Nos quedan sólo pocos días para iniciar la experiencia de los E.E.
de San Ignacio de Loyola. Es necesario que la preparación adquiera
ahora mucha más profundidad de la que hasta ahora ha tenido, y la propia
disposición sea cada vez más generosa para buscar y hallar sólo lo que
Dios quiere de la propia vida.

Habrás de insistir mucho en la siguiente petición: que el Señor te


dé la gracia de ser absolutamente generoso(a) para realizar esta
experiencia lo mejor posible.

Los textos que habrás de utilizar esta semana en la oración son


los siguientes, en su orden (uno para cada día):

1. Jeremías capítulo 1: la llamada.


2. Lucas 8,4-15: el sembrador.
3. Lucas 1, 26-38: la anunciación.
4. Jeremías 18, 1-6 el alfarero
5. Lucas 11, 9-13: eficacia de la oración.
6. Romanos 12, 1-2 la vida cristiana.

Además, las hojas siguientes tituladas 'Actitudes interiores para


hacer los ejercicios espirituales' te servirán para ir meditando durante
estos días. No dejes de estudiarlas con atención.

A continuación algunas recomendaciones im-


portantes:

a. Recuerda que la improvisación no es signo de


confianza y amistad, sino de descuido y atrevimiento.
Por eso es conveniente que nunca dejes de preparar
la oración.

b. Trabaja intensamente por estar, mínimo, media hora


orando. Si estas desabrido(a) y seco(a) ofrécele al
Señor tu situación; pero no des espacio al espíritu
del mal en ese sentido.

29
c. No dejes de escribir a diario. Es fácil si lo haces
inmediatamente después de la oración. La pregunta
fundamental que habrás de contestar es: ¿Qué está
haciendo el Espíritu de Dios hoy en mí? ¿Cómo he
colaborado y en qué he sido, más bien, un obstáculo?

d. Si hay alguna duda, incertidumbre o cualquier


cuestión que te preocupe y no la has conversado
con quien acompaña el proceso (sea por timidez,
falta de tiempo, etc.) no dejes de hacerlo antes de
comenzar definitivamente la experiencia.

30
H. ACTITUDES INTERIORES PARA HACER LOS EJERCICIOS
ESPIRITUALES (Material de preparación)

1. Dispuestos a dialogar con Dios

El objetivo de los ejercicios es buscar, encontrar y empezar a hacer


lo que es la Voluntad de Dios sobre la vida propia. Para eso es
necesario estar dispuestos a d i a I o g a r con él. Es necesario
escucharlo.

De ahí que los ejercicios sean más una experiencia para gustar y
sentir, que para entender y analizar; algo así como el encuentro
con un buen amigo. En atender a los diferentes sentimientos o
espíritus que se mueven al interior de la persona durante y
después de ese encuentro, está la clave de esta experiencia.

San Ignacio dice que en uno mismo hay tres movimientos: unos
que son propios y nacen de la libertad y el querer de la persona, y
que podemos llamar simplemente sentimientos. Y otros dos que
se imponen y no dependen propiamente de ella: uno del buen
espíritu y que llamaremos moción, y otro del mal espíritu que
llamaremos tentación.

Es en la conversación con Dios en donde El nos va a dejar sentir


lo que quiere. Es allí en donde el mal se hará presente para
impedirnos adelantar en la vía propia de quienes han decidido
seguir al Señor Jesús. Se trata de una experiencia en la cual nadie
nos puede reemplazar. Los EE, como la amistad, son una
experiencia absolutamente personal.

2. ¿Dónde encontrar a Dios?

Ante todo en la disposición de hacer lo que El quiera. Al profeta


Elías, después de huir de sus perseguidores, el Señor le dice:

..... sal fuera y espérame, que vaya pasar. Vino entonces un


huracán tan \(iolento que rajaba los montes y quebraba las piedras
delante del Señor. Pero Dios no estaba en el huracán. Después
hubo un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto. Luego
brilló un rayo y se escuchó un trueno, pero el Señor tampoco estaba

31
ni en el rayo ni en el trueoo. Y después del rayo se sintió el murmullo
de una suave brisa, de un viento ligero. Al escucharlo, Elías se
cubrió la cara con su capa, salió de la cueva y se quedó a la
entrada" (1 Reyes 19,11-13).

Después del huracán, del terremoto, del rayo, del trueno, del viento
suave viene Dios. En cualquier circunstancia en que estemos, allí
está Dios. Los fenómenos atmosféricos que narra el libro de los
Reyes nos sugieren la diversidad de situaciones en medio de las
cuales Dios viene. Desde 'los huracanes' que parece que
derrumbaran nuestra vida, hasta los 'vientos suaves' que nos
hacen sentir confiados yen paz.

Vamos a tratar de dejarnos encontrar por Dios. Quizá tengamos


miedo de ver su rostro, como Adán y Eva que se esconden después
de pecar. Como Elías que se siente incómodo y sale ante la
presencia del Señor con el rostro cubierto. Sólo la confrontación de
nuestra vida con la vida misma de Dios, podrá hacer que percibamos
con claridad el desorden de las propias operaciones y que nos
movamos a ~nmendarlas derrotando el pecado.

3. Vacios de nosotros para llenarnos de Dios mismo

Sentirse pobre y necesitado de otros es fruto de una etapa de


purificación. "Jesús, hijo de David, ten compasión de mi" sólo
puede decir quien ha tenido una profunda experiencia de su propia
realidad. Y esa experiencia sólo se obtiene en larga y profunda
soledad. Es lo que los místicos siempre han llamado desierto:
internarse seriamente en la propia realidad y estar allí, sin miedo,
hasta reconocerla y aceptarla completamente.

4. Atentos a lo que diga el Espíritu Santo

Dios no nos está pidiendo cumplir normas y ritos, ni le interesan en


primer lugar los sacrificios y el culto. Pide la entrega incondicional
de nosotros mismos en el servicio a los hermanos. No podemos ser
fariseos: pedir a Dios que venga a donde nosotros estamos bien
cómodos; presentarle decisiones tomadas para que él las bendiga
y las apoye por fuerza de nosotros mismos. Eso sería hacer de Dios
un juguete que aprueba todos nuestros caprichos no discernidos
convenientemente.

32
Por eso es importante entrar sin planes a buscar solo los planes de
Dios, sin decisiones, para acoger solo las iniciativas del Espíritu.
Desnudos para poder vestirnos de nuevo con el Espíritu de Dios
que se nos quiere comunicar.

5. En permanente conversión hacia Dios

Renacer, morir y resucitar: tres palabras que indican el constante


recorrido de un cristiano. "Llevamos en nosotros el morir de Cristo
para que también la vida de Cristo se manifieste..." dice San Pablo
hablando a los Corintios (2 Cor 4,10).

Una Nueva Vida nos hará sentir extraños, como 'bichos raros' en
el ambiente en que solemos vivir. Seguramente vendrán los
problemas. Pero ese es parte del equipaje que aceptamos cargar
si queremos ser auténticos seguidores de Jesucristo.

Esto supone armarnos de valentía y sinceridad porque no siempre


estamos dispuestos a reconocer las manchas que celosamente
escondemos y ocultamos con las más variadas artimañas; y
mucho menos estamos dispuestos a hacerlas desaparecer y no
volver a mancharnos. El mundo necesita hombres y mujeres
fermento de la masa, contagiosos del evangelio y la felicidad.
Quien crea que su vida es perfecta y que todo está bien como está,
no tiene sentido que empiece la experiencia de los E.E.

RESUMEN: para hacer con fruto la experiencia de los


ejercicios eSp'irituales es necesario estar
dispuestos a d ¡ala g a r con Dios;
vaciándonos de nosotros mismos para que
El nos llene, atentos a lo que diga el
Espíritu y en una sincera y real actitud de
conversión.

33
(j)ríncípío !:I c1undamento
11. MATERIAL PROPIO DE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

Los ejercicios espirituales son un encuentro de Dios con nosotros,


pero también de nosotros con nosotros mismos, pues en la realidad más
profunda de lo que somos vive Dios. Por eso han de ser ante todo un
encuentro de rorazón. No son una búsqueda desaforada de ideas; no son
una discusión (aunque sea entre Dios y yo); no son un estudio de
cristología o de Biblia. Son un encuentro con el cariño, con el afecto de
Dios que se manifiesta en ese espacio que le dejamos a él para dejarse
sentir.

Son un encuentro permanente: no sólo en la oración o la celebración;


encuentro en el descanso, en la comida, en el paisaje, en la soledad, en
el hermano, en el trabajo, en el sueño, etc. Hacer E.E. es empezar a
aprender a encomrar a Dios en todas las cosas, y a amar y usar de todas
las cosas según Dios mismo.

Esa experiencia de percibir así a Dios es tan distinta a todo lo que


estamos acostumbrados a saber de él, que no es posible captarla sino
mediante un cambio de nuestra propia actitud frente a todas las realidades
que nos rodean. Por eso necesitamos más que nunca el silencio y la
soledad profundas. Nada grande se ha hecho en esta vida sin larga y
profunda soledad: Abraham, Elías, María, Jesús, Zacarías, Pablo, Ignacio,
etc. Basta pensar en la soledad que necesita un científico para realizar,
en condiciones óptimas, sus experimentos. Las grandes decisiones se
toman siempre en la intimidad del corazón: allí en donde sólo la persona
puede decidir libremente. Las misiones nunca se reciben en la plaza
pública: se aceptan en el cara a cara con Dios.

Junto con este material recibirás dos instrucciones más: una


titulada "Examen de la oración", que habrás de utilizar siempre después
de cada ejercicio que realices. Y otra titulada "Guía No. 1"; es el primer
ejercicio que has de preparar para comenzar tu experiencia.

ANIMO Y ADELANTE !!!

Dios está, seguramente, de parte nuestra.

35
Después de acabado el ejercicio, por espacio de un cuarto
de hora, sea sentado o paseándome. miraré cómo me ha
y
ido en la contemplación o meditación; si mal, miraré la
causa de donde procede, y así me arrepentiré y enmendaré
luego; y si bien daré gracias a Dios nuestro Señor; y haré
así después de cada ejercicio". (Adiciones No. 77, E.E.,
San Ignacio). .

EXAMEN DE LA ORACION

1. ¿Preparé suficientemente el ejercicio que acabo de realizar? Si no


lo hice suficientemente y bien... ¿por qué? ¿Qué he de hacer para
corregir esta situación?

2. ¿Dispuse todos los medios y ayudas que conozco para realizar un


buen ejercicio? (posición, medios para entrar en la oración, silencio,
tiempo, textos, etc.)

3. El tiempo que estuve en oración, ¿fue adecuado? ¿Me levanté


antes del tiempo previsto?

4. ¿Me sentí realmente acompañado en la oración? ¿Fue un diálogo


o un monólogo? ¿Salgo de la oración crecido en fe y/o esperanza
y/o amor?

5. ¿Tengo alguna inquietud o preocupación especial que haya de


comentar con quien acompaña los ejercicios? (escribirla).

6. ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especialmente gusto al


meditar? ¿Cuáles? ¿Algunos que quisiera seguir gustando?
¿Cuáles?

7. ¿Hay algunos puntos en los cuales sentí especial dificultad o


repugnancia al orar? ¿Cuáles? Los consigno por escrito.

8. Y la pregunta fundamental y más importante:

37
¿Qué descubro que está haciendo el Espíritu de Dios hoy en mi?
¿Cómo he colaborado y cómo he estorbado la acción de Dios?

NOTA: Es importante que escribas siempre algo a propósito de los


cuatro últimos puntos. será de gran ayuda para los encuentros
con el que acompañe tu proceso.

***

38
GUIA No. 1

A. Entrada en la oraclon: Este momento de la oración es


supremamente importante; Comenzar bien la oración es garantía
para terminar bien. Es necesario que lo prepares adecuadamente,
haciendo contra la tentación, cada vez más creciente a medida que
pasan los ejercicios, de entrar, sin más, a la oración.

El diálogo con el Señor requiere tiempo y método. Igual que


cualquier encuentro con otra persona y más si es un amigo.
Recuerda siempre que la improvisación no es signo de confianza
sino de descuido.

De la misma manera que cuando vas a realizar una visita a una


familia conocida, 'anúnciate', 'toca la puerta', 'saluda', 'límpiate los
zapatos', responde la pregunta fundamental: '¿Cómo estás?', y
luego sí entra en el tema de la oración.

Para realizar Este primer y fundamental momento de la oración,


utiliza un ejercicio de concentración (en Dios), una oración que te
guste, un momento de diálogo íntimo, etc. En un principio y como
ayuda que luego irá desapareciendo, se te ofrecen algunos salmos.
Mientras preparas tu oración revísalos con detenimiento y elige el
que más pueda ayudarte.

En esta oportunidad los salmos son los números 1, 15 ó 23.

B. Implicación personal: El objetivo de este segundo paso es que tu,


con todo lo que eres y tienes, te hagas parte de la oración y no
consideres el tema como algo extraño y fuera de tu propia realidad.
Lo que se propone podrás utilizarlo si al preparar la oración ves que
te conviene, o dejarlo si crees que no te ayuda.

Busca en la Biblia 1 Samuel 3, 1-19 Y lee este pasaje


cuidadosamente. A medida que lo haces ve metiéndote en el
ambiente que se narra allí como si tu mismo fueras testigo
presencial del hecho que nos describen; con detalles; lentamente.
Devuélvete luego desde la escena que narra el texto hasta el lugar

39
en que vives cotidianamente: tu casa, tus cosas, tu cuarto, tu
familia, tus amigos, tu lugar de trabajo, tu barrio, tu parroquia. Ese
será el lugar de tu oración.

C. Petición central: que el Sef'or te ayude a ser muy generoso en


esta experiencia que comenzamos; que te dé el regalo de estar
experimentándolo, escuchándolo atentamente, con la firmé
disposición de hacer lo que sea su Voluntad. Insiste mucho
repitiendo la petición con tus propias palabras.

D. Texto: La lectura que hiciste es para saborearla (1 Sam 3,1-19).


Déjate ahora tocar por la Palabra de Dios de la misma manera que
se deja tocar la tierra cuando llueve o las flores cuando sale el sol.
Ponte en esa disposición y considera los siguientes puntos:

1. A Dios le gusta manifestarse en lo ordinario y habitual, en lo


com~n y corriente: mientras Samuel dormía en el sitio de
siempre.

2. Dios siempre llama por el nombre: "Samue"". Quiere y acepta


a las personas como son, en su singularidad, irrepetibles, con
su pasado, sus ideas, su trabajo, su familia, su físico, sus
amores, etc. A cada uno le conoce por su nombre.

3. La disponibilidad de Samuel en el servicio a los hermanos (se


levantaba rápidamente para servir a EH)"es lo que le permite
reconocer a Dios.

4. Siempre es necesario 'un tercero', otra persona (EH, hombre


de Dios) para discernir la presencia del Señor. Y Samuel es
dócil ante esas mediaciones; no pretende hacer las cosas
solo.

5. Dios insiste sin forzar. Siempre está hablando: llamó varias


veces a Samuel.

6. Dios llama siempre para encargarle al hombre una misión:


difícil en el caso de Samuel. El miedo y el temor son normales.
Pero para aquel que es tocado por Dios, su voluntad se
impone sobre cualquier otra circunstancia: "habla, Señor, que
tu siervo escucha".

40
Repasa una y otra vez el texto pidiendo intensamente al Señor
con un corazón limpio como el de Samuel, que él profundice
esa actitud en tu vida; que te dé el regalo de ser generoso y
responder como Samuel.

E. Despedida. Habla con María pidiéndole que te alcance de Dios la


misma disponibilidad que ella encamó ante su Voluntad. Y haz otro
tanto con Je.sús que fue "obediente hasta la muerte, y muerte de
cruz" (Fil. 2, 8).

F. Examina 'lU oración.

Nota: en algunas ocasiones al terminar las entregas se ofrecerán


algunas oraciones que pueden ayudarte, lo mismo que varios
textos de San Ignacio que son recomendaciones para crecer en
la capacidad de ser fieles en la experiencia de los ejercicios.
Atiéndelas dócilmente.

"Al que recibe los ejercicios, mucho aprovecha entrar en


ellos con grande ánimo y liberalidad con su Criador y Señor,
ofreciéndole todo su querer y libertad, para que su divina
majestad, así de su persona como de todo lo que tiene, se
sirva conforme a su santísima voluntad"

41
GUIA No. 2

A. Entrada en la oración: utiliza el ejercicio que más te convenga, o


una oración que te ayude, o uno de los salmos anteriormente
sugeridos.

s. Implicación personal: habrás de utilizar tu imaginación y verte


ante Dios como un niño pequeño que dialoga atento y admirado
con su padre o con su abuelo ya anciano, cargados de sabiduría
adquirida con los años. Colócate en esa actitud ante el Señor.

C. Petición central: gracia para estar escuchándolo y


expe ·mentándolo, ganando cada momento en la disposición real
de buscar y hallar su Voluntad.

D. Textc,: Salmo 139. Léelo y reléelo dejándote penetrar por la


palabra de Dios. Gusta y saborea cada una de las palabras y
expresiones que utiliza el salmista. Si hay algún versículo que se
te impone o te llama especialmente la atención quédate repitiéndolo
lentamente; como rumiándolo (incluso durante diversos momentos
del día). Para mejor gustar este salmo puedes dividirlo de la
siguiente manera:

1. Presencia íntima del Señor (versos del 1 al 6): en mi cuerpo,


en mi espíritu. En ninguna parte podría esconderme, evadirme,
escaparme. Es más íntimo que lo más íntimo de mí mismo.

2. Presencia universal (versos del 6 al 12): ni un solo rincón del


universo escapa a su presencia.

3. Presencia amorosa en la historia (versos del13 al 18): amor


que crea como máxima manifestación de cariño. Amor presente
desde siempre y para siempre.

4. Presencia total (versos del 19 al 22): malo, malvado o impío es


aquel que huye sin dejarse tocar por la presencia o actuar de
Dios. Por eso se le pide al Señor su ayuda para matar al impío
o malvado que hay dentro de cada uno de nosotros. Petición de

43
que nos dejemos invadir, empapar, tocar por la acción misma
de Dios.

5. Conclusión: (Versos 23 y 24) petición incondicional de seguir


siendo tocados por el actuar de Dios que es su Espíritu.

E. Despedida: Termina esta oración repitiendo pausada y


gustadamente el salmo 139. Déjate acompañar por la Virgen María
que debió repetirlo muchfsimas veces, hasta que se dispuso
completamente para ser asumida por Dios.

F. Examina tu oración.

***

44
GUIA No. 3

A. Entrada en la oración: Salmos 8,15,19 o 27.

B. Implicación personal: utiliza tu memoria y tu imaginación, y pinta


algo ac;f como el cuadro de tu situación actual: mira el mundo donde
estás metido(a), (pero con lupa!): casa, familia, trabajo, barrio,
amigos, enemigos, realidad afectiva, parroquia, estudio, ciudad,
inquietudes, posibilidades, deseos, ideales, circunstancias
especiales, pafs, mundo, etc. Se trata de que tomes completa
conciencia de tu propia realidad hoy tal como ella es; trata de
tenerla toda presente como cuando uno tiene la oportunidad de
contemplar una obra de arte terminada. Reconoce tu propia
situación sin prisas; gustando mucho este ejercicio.

C. Petición central: pedirás intensa y confiadamente al Señor que te


dé la gracia de reconocerlo en tu propia realidad. Y que en la
historia de tu vida sepas ubicar las 'experiencias clave' que te
hablan indudablemente de su presencia y de lo que quiere El de ti.

D. Trabajo: LA PELlCULA DE TU VIDA

Para realizar el siguiente trabajo habrás de imaginar que eres


director(a) de cine y que estás filmando una película que lleva por
Utulo tu propio nombre; fílmala lo más fielmente posible.

La idea de este ejercicio no es hacer una biografía o una simple


historia. No! La razón de ser de este ejercicio es más profunda: tu
historia es "tu historia de salvación"; haya pasado en ella lo que
haya pasado -bueno o malo, deseable o indeseable, etc.-, ella es
lugar de la manifestación de Dios para ti.

Lo importante es que estés sumamente atento a los momentos


clave ('experiencias clave') en los cuales puedes hoy identificar una
clara acción de Dios en tu vida (no importa que en el momento
vivido no hayas tenido conciencia de ello).

Esos momentos (pocos o muchos, no importa!) habrás de gustarlos,


de saborearlos, de rumiarlos una y otra vez reviviéndolos, y
45
consignándolos en orden por escrito. Trata de interpretar en ellos
(yen su secuencia) la intención de Dios para contigo. Pregúntate:
¿Cuál era mi disposición en talo cual momento para dejar actuar
a Dios de tal manera? Ellos pueden ir indicando los criterios, las
pistas del actuar de Dios, de su intención, de su querer en tu vida.

E. Texto: Eclesiástico 42, 15 ss hasta el 43, 13. Lee atentamente este


texto, gústalo y, luego, considera los tres puntos siguientes:

1. Siente que eres una CREATURA como cualquier otra creatura


de esta maravillosa creación. Por ser eso, creaturas, somos
amorosamente dependientes del Creador, con la misma amorosa
y libre dependencia que existe entre un padre y un hijo.

2. Siente que eres CREADO(A) POR AMOR, porque sólo el amor


es creador y fecundo; sólo el amor produce vida. Y no creado por
cualquier amor, sino por el verdadero Amor, la fuente misma del
amor: Dios mismo! Somos hijos de EL AMOR.

3. Siente, además que eres CREADO(A) POR AMOR COMO CO-


CREADOR, es decir, para utilizar todo lo creado -y a nosotros
mismos, nuestro cuerpo, nuestras capacidades, etc.- tanto cuanto
lo necesitemos para realizar la misión de prolongar en nuestra vida
el actuar creador de Dios mismo.

F. Despedida: dialoga con el Padre Dios, y pídele la gracia de


experimentar su presencia real en tu vida, y de hacerle caso a lo
que te dice a través de las impresiones que en tu historia te vienen
indudablemente como acciones de su mano providente. de su
misericordia, de su Espíritu mismo.

G. Examina tu oración.

NOTA: Cuando la entrega es demasiado extensa tú mismo(a) habrás de


dosificarla. Los tres primeros puntos y los dos últimos siempre
habrás de realizarlos en cada ejercicio. El resto puedes acomodarlo
según tu tiempo de forma que tenga unidad y coherencia.

Recuerda que ''no el mucho saber llena y satisface el alma. sino


el gustar y sentir las cosas internamente" (Anotaciones 2 y 3).

46
GUIA No. 4

A. Oración preparatoria: de ahora en adelante, siempre, antes de


iniciar la oración, y romo su nombre Jo indica, para mejor prepararte,
habrás de utilizar la siguiente oración rompuesta por San Ignacio,
que recoge magistralmente el objetivo perseguido en la experieocia
de EE Ella indica durante toda la experiencia la disposición básica
que requime la verdadera oración. Nunca dejes de hacerla con
plena concieocia.

"QUE TODAS MIS INTENCIONES (deseos, planes, intereses,


motivos, razones, etc.), ACCIONES (hablar, moverse, caminar,
mirar, escuchar, etc.) Y OPERACIONES (examinar, reflexionar,
estudiar, sentir e incluso las operaciones que tienen que ver con lo
orgánico) SEAN PURAMENTE ENDEREZADAS Y ORDENADAS
DE TAL MANERA QUE SIEMPRE Y EN TODO ESTEN DE
ACUERDO CON LA INTENCION DE DIOS EN MI VIDA Y EN LA
VIDA DE LOS DEMAS'.

8. Entrada en la oración: Salmos 86 - 92 Ó 139.

C. Implicación personal: Vas a utilizar nuevamente el ejercicio de la


guía anterior. Toma muy profunda conciencia de que es allí, en esa
realidad claro-obscura que percibes, en donde el Espíritu de Dios
quiere y hace esfuerzos por realizar su obra.

D. Petición central: pedir la disposición real para sólo desear y elegir


(fíjate que son dos verbos diferentes) lo que más te conduce a
hacer lo que Dios quiere.

E Texto: Génesis 12, 1-6 Y Génesis 22, 1-19. Se trata de que leas y
gustes profundamente estos dos textos tratando de sentir las
exigencias que Dios le hace amorosamente a Abraham. Sus
tierras, sus padres, su historia, sus años, su herencia, su cultura,
sus costumbres, etc.; ha de dejar TODOI, porque Dios se lo pide.
Y, por último, Dios le pide lo más querido (aquello que nunca había
podido tener durante muchos años, porque su esposa era estéril y
él ya muy anciano): su propio hijo; el único!

47
F. Trabajo: revisa ahora tu vida toda, considerando si estás
dispuesto(a) a dejar hasta las cosas más queridas (¿cuáles son tus
'hijos'?) si ves que son impedimentos para el actuar creador de
Dios en ti o en los demás. ¿Qué cosas estás dispuesto a entregar?
¿Cuáles no? Pide intensamente la gracia de que en ti se haga
realidad la misma disposición de Abraham.

G. Despedida: collversa con María que vivió una experiencia parecida


a la que se narra en el texto.

H. Examina tu oración.

Que no deje tu camino


por miedo a verte.
Que te busque sin descanso
sin que te encuentre.

En la cima imposible de mis sueños


quiero tenerte.
Siempre lejos de mí,
cercano siempre.

Arveloa, V.M.

48
<:Primera Semana
GUIA No. 5

Comienzas ahora una época espiritual que exige


especial fidelidad y docilidad, pues considerarás la realidad
de tu prorio pecado.

Ten muy en cuenta que no se trata de contar pecados


para presentarlos después con la pagana ¡nconciencia (y
en ocasiones no tan inconsciente) de que "el que peca y
reza empata!". se trata más bien de tener una experiencia
profunda del desorden que el propio pecado introduce en
el plan de Dios. Por eso no buscamos (y no busques ni te
esfuerces en ello) crear sentimientos de remordimiento o
angustia. Se trata de llegar a tener una experiencia fuerte
del dobr de Dios a causa de nuestras 'torceduras interiores'.

La verdadera contrición o arrepentimiento es fruto de


la gracia y de la oración. Aquel que al mirar su realidad
termina diciendo en medio de la desesperación y el
desánimo: "soy un pobre hombre", lo hace más movido por
el orgullo que por un verdadero proceso de conversión! Eso
no nos interesa. Quien concluye ·como un regalo que se le
otorga- que: "necesito de Jesús y de los hermanos", ha
recibido el, verdadero don del perdón y de la salvación. Solo
conociendo íntimamente (internamente) a Jesús, nos será
posible reconocer cristianamente el pecado. Por eso no te
apresures. Pide que, a la vez que profundizamos en este
conocimiento transformante del Señor, nos conozcamos a
nosotros mismos, reconozcamos nuestra limitación, nuestro
pecado; y exclamemos humildes: "¡cuánto necesito de tí,
Señor, Jesús!".

A. Oración preparatoria: que todas mis intenciones, acciones y


operaciones sean puramente enderezadas y ordenadas de tal
manera que siempre y en todo estén de acuerdo con la intención
de Dios en mi vida y en la vida de los demás.

49
B. Entrada en la oración: Salmos 63 - 84 Y89.

C. Petición central: que el Señor te dé el regalo de tener verdadera


tristeza y sentimiento (vergüenza) por el pecado que tú mismo has
tolerado y alimentado en tu vida y en la de otros hermanos,
obstaculizando así el plan de Dios; su acción.

D. Texto: lee cuidadosamente Génesis 3, 1·13. Se trata de descubrir,


con la ayuda de los puntos que se te sugieren a continuación, el
método o camino que, generalmente, usa el mal en nosotros.

1. "La serpiente dijo a la mujer: lino es cierto, no morirán". Todo


pecado nace de una desautorización de la palabra de Dios;
desautorización propia o ajena. Nace de la autosuficiencia
que nos impide reconocernos como creaturas. El hombre,
entonces, pretende decidir lo bueno y lo malo, y se rompe la
referencia vital con el creador.

2. "Sabe muy bien que cuando coman... serán como Dios". En la


raíz de todo pecado vive la mentira, el engaño: comieron y
siguieron siendo igual que antes: creaturas!

3. "Así que cortó uno de los frutos... y se lo comió". El hombre


termina entonces manipulando y dominando las cosas;
poseyendo las creaturas sin ser propiamente creador. Se
olvida que las cosas han de ser usadas TANTO CUANTO
acerquen a la Voluntad misma de Dios; y así, el primer
excluido es Dios mismo!

4. ..... y se la pasó a su marido". El hombre es tan social que ni


siquiera puede pecar solo. Siempre busca cómplices creyendo
que la complicidad disminuye la culpa. Pero en realidad lo que
hace es agrandar el pecado porque se hace también
responsable de 'empecatar' al hermano.

5. "Yen ese momento se les abrieron los ojos y se dieron cuenta


de que estaban desnudos". Una vez que ha caído el hombre
se da cuenta de su error. La conciencia nunca se engaña y
quien pretende esconder su culpa hace su cruz más pesada
porque "nunca yo me oculto ante Dios sin antes engañarme a
mí mismo".

50
6. "Pero Dios llamó al hombre y le preguntó: ¿dónde estás?".
Dios siempre pregunta amorosamente porque quiere que el
hombre reconozca su realidad: ¿qué has hecho con tu vida?

7. "Estoy desnudo y me escondí". Siempre hay una excusa.


Estoy ocupado, estaba distraído, yo no sabía, no escuché, no
me nace, estoy enfermo, tengo una cita, etc. Pocas veces se
empieza exponiendo la verdadera causa: comí del fruto
prohibido.

8. "la muje!' que me diste por compañera me dio del fruto y


oomí. ..". Si no hay otra disculpa que sacar la mejor manera que
encuentra el hombre para evadir su propia libre y personal
responsabilidad, es acusar a otro: el hombre a la mujer y la
mujer a la serpiente!

9. De esa manera, por seguirle el juego al pecado que va


echando primero redes difíciles de librar y luego cadenas
verdaderamente irrompibles, se termina destruyendo la relación
con el mundo y con los hermanos: acaba de leer el resto del
capítulo tres.

D. Despedida: imagínate ahora a Cristo crucificado en frente tuyo, y


oonsidera oon toda atención cómo siendo el Creador quiso hacerse
creatura (con todas las limitaciones nuestras) por nuestro bien. Y,
recordando lo que tú mismo eres, piensa:
a. ¿qué he hecho por Cristo?
b. ¿qué hago por Cristo?
c. ¿qué he de hacer por Cristo?

E. la siguiente parábola puede ayudarte:

"Iba yo pidiendo de puerta en puerta, por el camino de la Aldea,


cuando vi tu carro de oro que apareció a lo lejos como un sueño
magnífioo. Y yo me pregunté maravillado: ¿quién será aquel Rey
de reyes? Mis esperanzas volaron hasta el cielo y pensé que mis
días malos habían acabado. Y me quedé esperando limosnas
generosas, y tesoros derramados por el polvo.

Tu carroza se paró a mi lado. Me miraste y bajaste sonriendo. Sentí


que la felicidad de la vida me había llegado al fin. Y de pronto,

51
tendiéndome la mano me dijiste:
- "¿Puedes darme alguna cosa?"

IAh, qué ocurrencia la de tu realeza! ¡Pedirle a un mendigol Yo


estaba confuso y no sabfa qué hacer. Saqué despacio de mi saco
un granito de trigo y te lo d r.

Pero, qué sorpresa la mía cuando al vaciar por la tarde mi saco en


el suelo encontré solo un granito de oro entre el montón de trigo.
¡Qué amargamente lloré por no haber tenido corazón para
entregarme todol"

(R. Tagore)

F. Examina tu oración.

"El que da los ejercicios, al que los recibe ha de advertir


mucho, que como en cada uno de los cinco ejercicios o
contemplaciones que se harán cada día ha de estar por
una hora, así procure siempre que el ánimo quede harto en
pensar que ha estado una entera hora en el ejercicio, y
antes más que menos. Porque el enemigo no poco suele
procurar de hacer acortar la hora de la tal contemplación,
meditación u oración" (E.E. Anal. 12).

"Asimismo es de advertir que, como en el tiempo de la


consolación es fácil y leve estar en la contemplación la hora
entera; así en el tiempo de la desolación es muy difícil
cumplirla; por tanto, la persona que se ejercita, por hacer
contra la desolación y vencer las tentaciones, debe siempre
estar alguna cosa más de la hora cumplida; porque no solo
se avece a resistir al adversario, más aún a derrocarle"
(E.E. Anol.13).
,:

52
GUIA No. 6

A. Oración preparatoria: que todas mis intenciones, acciones y


operaciones sean puramente enderezadas y ordenadas de tal
manera que siempre y en todo estén de acuerdo con la intención
de Dios en mi vida y en la vida de los demás.

B. Entrada en la oración: Salmos 46 ó 67.

C. Implicación personal: lee pausadamente el siguiente texto: 2


Samuel capítulos 11 y 12, 1-15. Procura irte metiendo en la historia
que se narra gustando de ese momento como si fueras una
persona más en la historia. Una vez que lo hayas hecho, devuélvete
hasta tu propia realidad; hasta lo que tu eres y tienes: el lugar en
que el espíritu del mal funciona.

D. Petición central: vas a pedir al Señor en esta oportunidad que te


dé la gracia de sentir verdadero dolor (y hasta lágrimas, si es su
voluntad) por tu pecado.

E. Trabajo: Ya elaboraste la película de tu vida en una entrega


anterior. Está filmada. Ahora volverás a verla tratando de ponerle
atención a los 'momentos clave' en los cuales has tenido una
inconfundible experiencia de pecado; es algo así como identificar
los criterios de funcionamiento del mal en tu vida; descubrirle su
'estilo interior'. Es especialmente importante el último tiempo: uno
o dos meses, un semestre, un año.

Explora esos momentos con mucha delicadeza y finura; relaciona


unos con otros aclarando cómo y en qué circunstancias obra el mal
evidentemente en tu vida. Intenta apropiarte conscientemente de
las líneas constantes de acción del mal espíritu en tu vida.
Conocer1as y tomar conciencia de ellas es ya un paso de conversión.

F. Coloquio: luego de realizar el paso anterior deposita tus inquie-


tudes en las manos del Señor. Cuéntale como un amigo a otro tus
descubrimientos y deja que él ilumine tu reflexión con su palabra.
Lee Isaías S, 1-7. Sácale gusto a este bellísimo texto que canta la
misericordia de Dios para con nosotros.

53
G. Lee, medita y gusta mucho el salmo 51.

H. Despedida: da gracias al Señor ~r su miseria:>rdia y ~rque te ha


oonservado la vida (física y la nueva vida de la fe); pide abundante
gracia para poder entrar en un efectivo estado de conversión.

1. Examina tu oración.

Ten muy presente al examinar tu oración, y


especialmente en este tiempo, las maneras como trabajan
el espíritu del bien y el espíritu del mal. Pon atención a lo
siguiente:

1. A los que van mejorando en el camino del evangelio: el


bien oonsuela, anima, fortalece, llena de paz, de oonfianza
y alegría (a pesar de los temores y las dificultades). El mal
por su parte entristece, remuerde, angustia, suscita
preguntas, escrúpulos, tentaciones, desanima, intranquiliza
a la persona.

2. A los que van empeorando en su vida: el espíritu del bien


llama la atención, remuerde, inquieta, cuestiona. El mal ~r
su parte echa redes y cadenas, apresura, evita la reflexión
y la consulta, encierra a la persona; la hace creer buena.

Estos son síntomas que irán ayudándote a descubrir de


dónde vienen tales o cuales sentimientos. Con todo, no
dejes de consultar con quien acompaña tu experiencia.

A propósito de su función en los ejercicios dice San Ignacio:

"Mucho aprovecha, al que da los ejercicios, no queriendo


pedir ni saber los propios pensamientos ni pecados del que los
recibe, ser informado fielmente de las varias agitaciones y
pensamientos, que los varios esprritus le traen al ejercitante;
porque según el mayor o menor conocimiento le puede dar
algunos espirituales ejercicios convenientes y conformes a la
necesidad de la tal ánima asr agitada" (E. E. Anal. 17).

54
GUIA No. 7

Toma de nuevo aquellos puntos en los cuales has sentido más


gusto durante los últimos tres ejercicios y prepara con ellos uno más. Se
trata de que todo quede gustado. Deja que ellos sigan hablando sin prisas;
sigue estando disponible para el Señor en ellos.

Si ha habido algún punto que te haya ofrecido especial dificultad


puedes considerarlo también en este ejercicio.

El esquema de esta oración habrás de prepararlo tú mismo(a). Si


quieres guíate por el esquema de una de las que ya hemos realizado. Lo
que sí hay que modificar, y que aquí cobra una importancia especial, es
el diálogo de la despedida. Es el centro de este ejercicio. Lo realizarás así:

A. Primero dialoga con la Virgen María y pídele tres gracias:

* que sientas íntimo y profundo conocimiento de tu pecado y lo


aborrezcas;

* que sientas el desorden que introducen tus acciones y que,


aborreciéndolo, te ordenes;

* conocimiento del mundo para aborrecer, no en parte sino


completamente, aquello que impide la acción creadora de Dios
en Tí y en los demás. Y con eso un Ave María.

B. Otro tanto habrás de hacer con el Hijo, con el Espíritu Santo y con
el Padre.

C. Termina repitiendo lentamente y con gusto el salmo 51.

No olvides examinar cuidadosamente tu oración.

,. * *

55
l. GUIA No. 8

A. Oración preparatoria: ya la conoces. No dejes de utilizarla:

B. Entrada en la oración: Salmos 71 - 77 090.

C. Implicación personal: utiliza tu imaginación y encuéntrate con el


Señor como si fueran a revisar juntos tu vida; mira el lugar del
encuentro, observa con cuidado los detalles, escucha los ruidos.
Gusta de esa presencia amorosa que también en el silencio de la
imaginación trabaja para ti yen ti.

D. Petición central: intenso dolor, tristeza y sentimiento por el mal


que causa el pecado que habita en tu vida y fuerza para decidirte
a trabajar efectivamente en su contra; no sólo para vencerle en
algunas 'batallas', sino para derrocarlo definitivamente en la 'guerra'.
Insiste mucho y de diversas formas en esta petición.

E. Trabajo: de la mano del Señor Jesús, con quien estás, recorre la


situación social del país, de tu ciudad, de tu barrio, del continente y
el mundo entero, dejándote impresionar por la desigualdad, la ex-
plotación, la humillación de los empobrecidos, la violencia, el indi-
vidualismo, la manipulación y corrupción de la autoridad, las viola-
ciones de los derechos humanos, las torturas, el hambre, la falta
de educación, de oportunidades de trabajo, de recreación, el lujo y
el derroche de unos pocos frente a la miseria y marginación (políti-
ca, social, económica, cultural, religiosa, etc.) de las grandes ma-
yorías, las familias divididas, los malos tratos, las violaciones y abor-
tos, los asesinatos, etc., llegando cada vez más concretamente a
las situaciones de pecado con las que tú convives.

F. Trae a tu memoria nuevamente (ahora sin mucho detenimiento) la


película de tu vida y aquellos acontecimientos en los cuales
descubrías que tus acciones habían salido torcidas (empecatadas)
por causa del;mal que habita en ti. Establece entonces la relación
que hay entre esa realidad y el panorama social que contemplaste
anteriormente con Jesús: ¿qué tienen que ver esas actitudes
torcidas y pecaminosas que viven en mí con la situación que acabo
de reconocer?

57
G. Despedida: repite el mismo coloquio de la séptima entrega
conversando de corazón a corazón con María y con las personas
de ia Santísima Trinidad.

H. Examina atentamente tu ejercicio.

La siguiente oración puede ayudarte:

"Oh Dios nuestro y Dios de nuestros padres:


que nuestra oración llegue hasta ti. Ya lo ves, Señor,
no somos ni audaces, ni endurecidos, ni te diremos:
"Somos inocentes, no hemos pecado", sino que lo confesamos:
hemos pecado,
somos de verdad culpables,
hemos sido rebeldes a tu voluntad.
I hemos cometido abusos de confianza
hemos blasfemado,
hemos incitado al mal,
hemos condenado al inocente,
hemos sido orgullosos,
hemos actuado con violencia
hemos afirmado cosas falsas,
hemos engañado,
hemos despreciado cosas respetables
hemos desobedecido,
hemos sido perversos,
hemos cometido injusticias
hemos oprimido al prójimo
hemos endurecido nuestro corazón
nos hemos entregado a la corrupción
hemos hecho acciones vergonzosas,
hemos seguido malos caminos,
hemos rechazado a nuestro prójimo,
hemos abandonado tu ley: el amor.

YTú, tan junto en todo lo que nos sucede,


has seguido siempre actuando con amor
y fidelidad para con nosotros.
Ritual Hebreo

58
GUIA No. 9

A. Oración preparatoria.

8. Entrada en la oración: Salmos 23 - 51 ·900 92.

C. Implicación personal: lee Lucas 15,11-32 Y trata de meterte en


la historia cual si fueras un criado más de aquella familia. Devuélvete
hasta tu propia historia y toma conciencia de la multitud de
ocasiones en que has sido objeto de la misericordia de Dios
(especialmente en el último tiempo de tu existencia). Ese es el lugar
de tu oración.

D. Petición central: pide intensa, confiada e insistentemente que el


pecado tuyo, de otros, o de la sociedad entera, te repugne, te
incomode, te estorbe de tal manera que te veas constantemente
invitado a permanecer en un efectivo y real estado de conversión.

E. Lee el texto que se te propone: Lucas 15, 11-32. Ve identificando


uno a uno los personajes que allí aparecen e intenta descubrir
cuándo tu has actuado como el hijo o como el papá

F. Considera luego cuán bueno y paciente ha sido Dios contigo para


conservarte la vida y los dones que te ha dado: familia, estudios,
parroquia, amigos, salLd, apoyo, etc., conociendo bien tu torcedura
interior.

G. Diálogo final: conversa con María y con la Santísima Trinidad,


pidiéndoles la gracia de entrar en un efectivo estado de conversión
en el cual el pecado (sea el que sea y de quien sea) te estorbe, te
incomode; y que con su fuerza seas capaz no sólo de vencerle sino
de terminar con él (derrocarle).

H. Examina cuidadosamente tu oración.

NOTA: puede ser éste el momento en que quieras reconciliarte


sacramentalmente. Te ayudará considerar el anexo No. 1:
"Instrucción sobre la reconciliación".

59
GUIA No. 10

(Meditaciones sobre el reino)

A. Oración preparatoria.

B. Entrada en la oración: Salmos 63 - 73 - 85 u 86.

C. Implicación personal: lee lentamente y con gusto el evangelio de


San Lucas 5, 1-11 Y métete en la historia que se narra allí. Recrea
con tu imaginación la vida toda de los apóstoles y procura entrar
con todo tu ser en la experiencia de este ejercicio. Devuélvete
hasta tu propia realidad cotidiana: tu trabajo, tus amigos, tu familia,
tus preocupaciones, tus anhelos, 'tu mar', 'tus barcas', etc. Ese es
eJ lugar de tu encuentro con el Señor.

D. Petición central: pide insistente, confiada e intensamente al Señor,


fuerza y gracia para no ser sordo ni lento ante su llamado; antes
bien, que seas pronto y diligente para seguirlo dejando siempre
que en tu vida y en la de los demás se manifieste cada vez más
claramentH la acción de Dios.

E. Texto: Lucas S, 1-11. Se trata de saborear ese texto. Para ello se


te propone la siguiente división:

1. Versos del 1-3: para acercarse al Reino (soberanía) de Dios,


manifestado especialmente en Jesús, es necesario abrir
primero el espacio para su acción, 'prestarle las barcas'. Así
como Jesús entra en la vida de aquellos pescadores, tu barca
no es otra cosa que lo que tú eres y tienes.

Así pues:
El Reino, el señorío, la soberanía de Dios, se hace
en tu vida y no en otra!
El Reino se hace en tu familia y en tu historia!
El señorío de Dios se concreta en tu barrio, en tu
mundo!

61
La soberanía de Dios se hace realidad en tu per-
sona (con todo lo que ella es) y no hay que esperar
a que seas otro!

2. Versos del 4-7: en esa empresa de dejarte actuar


creadoramente por el Espíritu de Dios, el mismo va contigo!
No es el empresario que da recomendaciones y se queda en
la oficina, ni el militar que ve la guerra desde una colina
cercana sin jugarse la vida. Allí está Dios contigo; o, mejor, ese
es el lugar del encuentro con Cristo, y no otro.

El plan que él propone implica echar las redes contra cualquier


prueba (incluso la de haber estado pescando toda la noche!),
y sólo en el nombre del Señor Jesús: El asegura la efectividad.
La efectividad que se te asegura es la misma efectividad que
eligió Jesús cuando nació en un pesebre, vivió pobre, y se
ofreció como un criminal en la Cruz por nosotros.

3. Versos 8-11: el reconocer que Dios trabaja en la propia


persona produce el proceso que hemos visto hasta ahora: se
prestan las barcas, se reconoce la propia indignidad y Jesús
llama alejando todo temor (porque es Dios de misericordia y
perdón), sin sacarnos de la realidad en que vivimos (seguirán
siendo pescadores... pero de hombres), pero exigiendo toda
la radicalidad que es necesaria ante su llamado ("...y dejando
las redes lo siguieron").

F. Considera la siguiente pregunta: reconociendo tu historia y tu


situación actual, y en ella tu realidad de luces y sombras, de
cualidades y defectos, etc., ¿ qué puede implicar para tu vida
concreta ese: "... y dejándolo todo lo siguieron"?

G. Despedida: como un amigo habla con otro amigo, hazlo ahora con
Jesús y pide de nuevo la gracia de no ser sordo ni lento para cumplir
su llamado. Pide el don de su amistad íntima, de una conversión
verdadera; y pide la fuerza necesaria para ser fiel a la intención
creadora de Dios en ti (y contigo) yen los demás (y con los demás).

H. Examina cuidadosamente tu ejercicio anterior.

62
GUIA No. 11

A. Oración preparatoria.

B. Entrada en la oración: Salmos 98 - 101 - 111 o 116.

C. Implicación personal: imagínate que estás caminando


personalmente con Jesús por el campo como un maestro lo hace
con su discípulo. Prepara y permanece atento a todos los detalles
del encuentro. Cuéntale tu situación en este momento: dificultades,
anhelos, preocupaciones, alegrías, etc. Recuerda que este
momento pretende crear las condiciones necesarias para que
seas tU,TODO, el que entre en el movimiento de la oración.

D. Petición central: que Dios te dé la gracia de aceptar tu propia


realidad y entusiasmarte de tal manera por la causa de su Reino,
que no seas ni sordo ni lento ante su llamado; antes bien, ligero,
diligente y dif.ponible para hacer sólo lo que Dios quiera.

E. Texto: Lee con cuidado Mateo 13, 3-9; saboréalo, considéralo.


repítelo, gústalo, revívelo y deja que tu corazón se empape del
mensaje que se te va entregando.

F. Responde las siguientes preguntas en medio del diálogo con el


Señor Jesús: ¿qué clase de terreno sientes que has sido? ¿En qué
actitudes concretas de tu vida se manifiesta la manera de ser de tu
suelo? ¿Cuáles son las piedras, o los espinos, o las malezas que
hay en tu vida? ¿Estás, no sólo intelectual o afectivamente, sino
real y efectivamente dispuesto a ser como el mejor terreno? ¿Estás
dispuesto a enfrentar y superar todos los desafíos y obstáculos que
un mundo como el que vivimos puede poner frente a ti? ¿Cuáles
son los obstáculos que tú mismo pones? ¿Estás dispuesto a
derrumbarlos?

No pierdas la perspectiva del diálogo con el Señor Jesús. Es


importante que escuches sus palabras.

G. Despedida: pide confiada, intensa e insistentemente a María y a

63
la SanUsima Trinidad que te ayuden a responder generosamente
ante el llamado que te sea dirigido.

H. Examina cuidadosamente tu oración.

En TI está la luz

Reina en mí la oscuridad
pero en Ti está la luz;
estoy solo, pero Tú no me abandonas.
Estoy desalentado,
pero en Ti está la ayuda;
estoy intranquilo, pero en Ti está la paz.
La amargura me domina,
pero en Ti está la paciencia;
no comprendo tus caminos,
pero Tú sabes el camino para mí.

D. Bonhoeffer

64
GUIA No. 12

A. Oración preparatoria.

B. Entrada en la oración: Salmos 1 -15 - 19 - 32 -116 0118.

C. Implicación personal: repasa el cuadro que pintaste hace algún


tiempo. Métete en tu realidad: tu familia, tu casa, tu esposo o
esposa, tus hijos o hijas, tu trabajo, tu barrio, tu servicio apostólico,
tus vecinos, tus amigos y enemigos, tu realidad afectiva, tus
incertidumbres, tus planes, tus deseos, tus ideales, tus dudas, tus
expectativas, tu clima, tu parroquia, etc.

Toma una vez más conciencia de que es allí y sólo allí, en estos
sitios y en est0 tiempo, en donde el Reino de Dios y su voluntad son
reales para ti.

D. Petición central: pide de nuevo gracia y fuerza de Dios para no ser


sordo ni lento ante sus invitaciones; antes bien que seas ligero,
diligente y disponible para cumplir con la intención creadora de
Dios en ti y en los demás.

E. Textos: estE: ejercicio te invita a contemplar varias parábolas que


aparecen en el evangelio. Ellas son el lugar en que más directamente
dejó ver Jesús lo que para él es el Reino de su Padre. Son
manifestación de la experiencia misma que Jesús tiene del Reino.
No lo explican: nos lo acercan!

Más que de meditar se trata de contemp7ar; es decir, de dejarte


llenar el corazón por el mensaje que Jesús nos entrega sin
necesidad de echarle mucha cabeza al asunto! Prepara muy bien
la oración utilizando siempre los tres puntos anteriores para cada
ejercicio. Dosifica este material.

1. Mateo 4, 17. Esta no es propiamente una parábola, pero es


como el abrebocas de todo lo que sabemos sobre el Reino.
"Desde entonces romenzó Jesús a predicar y a decir: ronvertíos
porque el Reino de los cielos ha llegado".

65
El Reino de Dios ya empezó. Su soberanía es reconocida por
unos pocos. Dios es Señor de la vida de algunas personas y
comunidades que, como Jesús, se abandonan a la Voluntad
del Padre. Por eso nosotros ahora, efectivamente, estamos
con él o contra él. Es una realidad de la cual no podemos
evadirnos, escaparnos.

Jesús viene haciendo Reino. El es el hombre que le dice al


hombre lo que el hombre es. Su manera da proceder refleja
claramente el señorío (reinado) de Dios. Actúa siempre como
quien tiene a Dios por Rey, por Señor, por Jefe, por Unico Pa-
trón. Trastoca todas las esperanzas que el pueblo tenía de un
mesías político o grandioso, de un salvador guerrero y violen-
to o de un sacerdocio basado en la pureza que viene del cum-
plimiento de la ley. Su vida revela la manera como podemos
reconocer a Dios por Rey: actuando como Jesús.

2. Mateo 13, 31-32 (El grano de mostaza): Jesús con esta


parábola no intenta decir la simpleza de que todo nace
pequeño y después se vuelve grande. Eso sería perder
inútilmente el tiempo y las palabrasl Para eso no habría que
utilizar una parábola. Jesús está afirmando una cosa mucho
más importante y radical: que lo grande y lo magnífico de Dios
y del Reino, está en lo pequeño y sencillo! Que el reino nunca
será grande sino a partir de lo pequeño; que ésa será su
fuerza.

Pregúntate y revisa tú práctica: ¿Coinciden mis esperanzas y


disposición de trabajar con Jesús con esta perspectiva que
nos abre El con su práctica? ¿Busco aparecer en vez de pasar
desapercibido? ¿Busco el poder en vez del servicio sencillo y
humilde? ¿Tengo una firme y profunda confianza en el poder
de lo pequeño, lo sencillo, lo pobre? ¿Busco intensamente allí
a Dios? ¿Voy haciéndome progresivamente sensible para
descubrir y gozar con la presencia de Dios en lo pequeño, lo
oculto, lo sin poder, lo ignorante, lo pobre?

Déjate empapar el corazón repitiendo lenta y confiadamente


una frase corta que construyas para resumir esta parábola.
Puede ser, por ejemplo: "La acción creadora de Dios, se
realiza en lo oculto, lo sencillo, Jo pequeño, lo sin poder".

66
Repítela dejando que penetre el corazón.

3. Mateo 13, 33 (La levadura): Son las acciones propias del amor
que se agacha, que ama lo pequeño y desde lo pequeño, las
que silenciosamente van cambiando toda la masa. Desde allí
es posible amar a todos los hombres.

Pregúñtate: ¿En mi corazón hay sitio para todos? ¿Ricos o


pobres, santos o pecadores, bonitos o feos, inteligentes o no,
poderosos o sencillos, limpios o sucios, niños o ancianos,
opresores u oprimidos, hombres o mujeres, blancos o negros,
caben todos en mi corazón amados con el amor mismo de
Dios? ¿En la práctica no caigo en los resentimientos de clase,
en el ejercicio o reclamo de privilegios (consciente o
inconscientemente) o en la parcialización del mensaje
evangélico según mis conveniencias? ¿Soy, efectivamente,
fermento de toda la masa? ¿Lo soy para bien o en contra de
la acción creadora de Dios?

Termina haciendo el mismo ejercicio de repetir lenta y


saboreadamente una frase que construyas resumiendo el
mensaje que te entrega la parábola.

4. Lucas 12, 33-34 (Vender los bienes): Jesús sin despreciar los
bienes de la tierra, sabe y afirma la vanalidad y el sinsentido
de quedarse con ellos. Es decir, que si el poseer algo nos lanza
inmediatamente al servicio, al perdón, al compartir, a la lucha
por la justicia, a la solidaridad, a la constante preocupación por
los demás, estamos construyendo el Reino de Dios.

Sin embargo, la constatación que hace Jesús, y así lo demues-


tra la historia, es que el poseer siempre cierra el hombre sobre
sí mismo y lo aleja de las actitudes propias de quien quiere
construir el Reino; porque "poseer es casi inevitablemente ser
poseído" (Gabriel Marcel).

Pregúntate y revisa tu práctica: ¿Qué clase de 'tesoro' tengo


para presentarle al Señor? ¿Busco efectiva y afectivamente
(en la práctica y queriendo de corazón) tesoros que se
deterioran y acaban por el orín o la polilla (moda, vanidad,
poder, comodidad, aparecer, mandar, etc)? o, ¿estoy

67
acumulando tesoros diferentes como los del pesebre, la vida
oculta, la pasión, la cruz?

Haz de nuevo el mismo ejercicio que en las anteriores


parábolas. Se trata de dejar empapar el corazón por el
mensaje evangélico: "ve vende todo lo que tienes, dáselo a los
pobres y, luego, ven y sígueme".

5. Mateo 13,24-30 (Trigo y maleza crecen juntos): Según Jesús


no se trata de hacer cárceles grandotas o de cortarle la cabe-
za a los malos. La bondad que hay en algunos (pensemos si
nosotros estaríamos dentro de los decapitados) es para re-
crear a los malos. La acción creadora de Dios pasa por la ac-
ción de sus creaturas y sólo por ahí! Dios no tiene más manos,
ni más boca o corazón que el de sus creaturas.

Pregúntate: ¿Soy medio por el que pasa la acción creadora de


Dios hasta los hermanos? ¿Busco sólo aquellos que se que
me aceptan? ¿No será porque con ellos mi pecado no se nota?
(RElcuerda que en casa de ciegos el tuerto es Rey!) ¿Busco a
los buenos o los malos? ¿Los que están en lo correcto o los
equivocados? ¿Los limpios o los sucios? ¿Los sanos o los
enfermos? ¿Soy puente entre Dios y los hombres? ¿Me
anuncio yo, o anuncio a Jesucristo? ¿Acojo gustoso la acción
creadora de Dios que me es mediada por los hermanos?

F. Despedida: dialoga con Jesús y pídele intensamente que te revele


cómo y cuál es el Reino que él intenta construir. Y sobre todo que
te regale el don de hacer su Voluntad.

G. Examina cuidadosamente cada ejercicio que realizas.

** *

68
GUIA No. 13

A. Oración preparatoria.

B. Entrada en la oración: Estamos precisamente en uno de los


momentos más importantes de los ejercicios espirituales. Ahora,
más que nunca, prepara generosamente cada ejercicio. Utiliza la
forma que más te ayude para intimar con el Señor.

Los salmos 139 - 131 - 128 ó 127 pueden ayudarte.

C. Implicación personal: imagínate, ahora, a ti mismo en la corte


celestial delante de Dios y de todos los santos y santas del cielo.
Reconoce allí las caras de María, de los santos, y de todas las
personas que (siendo conocidos tuyos) han de estar ya gozando
plenamente del ser de Dios. Toma conciencia de tu propia realidad
actual.

D. Petición central: que no seamos sordos ni lentos para cumplir con


el llamado que Dios haga; antes bien prontos, diligentes y disponibles
para dejar pasar siempre y en toda situación la acción creadora de
Dios en mí y en los demás.

E. Trabajo: Toma ahora el cuaderno en que has estado consignando


por escrito lo que vas viendo que el Espíritu obra en ti. Léelo
despacio y gustando (recreando) cada momento que recuerdes.
Trata ahora de establecer lo que Dios mismo ha querido revelarte
en el proceso que hemos seguido: intenta encontrar una línea
directriz, la intención de Dios a través de todo lo que has escrito.

F. Luego de establecer en el diálogo con el Señor cuál es su llamado


para ti hoy, considera cómo cualquier persona que sea inteligente
y tenga recta intención en su vida cristiana, después de saber hacia
dónde lo lleva Dios, se ofrecerá sin dudar a ese trabajo. Pregúntate:
¿estoy en esa disposición real?

G. Considera luego que, sin embargo, habrá personas que habiendo


descubierto e/llamado del Señor a seguirle, "más se querrán señalar
en el servicio del Señor". Habrá algunos que estén más apasionados
69
o deseen apasionarse más. Habrá algunos que quieran
comprometerse más en el seguimiento de Jesús. Ellos están
dispuestos sólo a desear y elegir lo que Dios quiere.

Por eso no sólo ofrererán sus personas al trabajo; no sólo cumplirán


evangélicamente sus trabajos, obligaciones, relaciones familiares
o sociales, etc., sino que "haciendo contra su propia sensualidad",
contra sus propios deseos, planes e ideales y oontra el amor de las
cosas del mundo (por más buenas y santas que sean) harán
ofrecimientos mayores y más generosos, diciendo al Señor Dios:

- "ETERNO SEÑOR DE TODO LO CREADO,


- DELANTE DE LA VIRGEN SANTISIMA y DE TODOS LOS
SANTOS Y SANTAS DEL CIELO,
- SI ES TU VOLUNTAD
- Y ASI CONTRIBUYO MAS A CONSTRUIR EL REINO DESDE
AHORA,
- CONTANDO CON TU AYUDA Y TU FUERZA (El Espíritu Santo),
- YO HAGO OFRECIMIENTO DE MI MISMO,
- PORQUE LO QUIERO Y DESEO LIBREMENTE
- PARA ESTAR DISPUESTO A PASAR, COMO JESUS, TODAS
LAS DIFICULTADES, INSULTOS, INCOMPRENSIONES,
CALUMNIAS,
- Y TODA POBREZA, ASI DE COSAS MATERIALES COMO DE
ESPIRITU,
- SI ES QUE TU QUIERES QUE YO TE SIGA EN ESA FORMA".

Esta oración medítala primero frase por frase hasta encontrar su


pleno sentido. Y si te encuentras en esa disposición hazla tuya y
repítela lleno de confianza ante el Señor.

H. No dejes de examinar tu oración.

* * *

70
Segunda Semana
ANOTACIONES IMORTANTES PARA LA SEGUNDA SEMANA

En la experiencia de los ejercicios has ido dándote cuenta de que


cuando el hombre vive en relación con Dios, se relaciona todo, es decir:
mente, cuerpo, inteligencia, imaginación, conocimiento, voluntad, afectivi-
dad, memoria, etc.

Las siguientes son algunas ayudas, purificadas por la experiencia


de muchas personas y durante muchos años, que debes tener en cuenta
para seguir adelante:

A. Es bueno que antes de acostarte (no de dormirte) muy brevemen-


te tengas presente la hora en que te dedicarás a orar el día si-
guiente, así como el tema sobre el que dialogarás con el Señor. Te
ayudará a preparar sicológicamente.
B. Antes de llegar al lugar en donde has decidido orar, es convenien-
te realizar algún acto externo (darse la bendición, arrodillarse, de-
tenerse un momento, inclinar la cabeza, encender una vela, etc.),
no para que seas visto por otras personas sino porque ello te ayu-
da a entrar en el ejercicio con una conciencia más clara de que, al
orar, lo haces como un todo psicofísico (mente y cuerpo).
C. Si has encontrado un lugar y una posición que te ayuden para
orar, no los cambies.
D. De ahora en adelante se te sugiere cambiar la manera de escribir.
Lo harás según se explica a continuación:

San Ignacio dice que en las personas que hacen dócilmente los
ejercicios se supone que hay tres dinamismos internos ('pensa-
mientos' los llama él). Son tres fuerzas que viven en guerra: es un
partido entre tres equipos!

"Presupongo ser tres pensamientos en mí, es a saber, uno propio


mío, el cual sale de mi mera libertad y querer; y otros dos que
vienen de afuera, el uno que viende el buen espíritu y el otro del
malo" (EE 32).

El primero es movido por mis propios sentimientos; lo que puedo


alimentar, mantener, desechar, crear, etc. Es lo que llamaremos
simplemente 'sentimientos-razones'. El segundo dinamismo viene
ofrecido de parte del bien, pero no depende completamente de mi
libertad y voluntad; es lo que llamamos 'mociones'(que quiere decir:
hacia donde me mueve Dios). Y el tercer dinamismo viene del mal
y lo llamares 'tentaciones'.

71
Es necesario conocer el estilo de juego de cada uno de esos
equipos. Para ir aprendiendo a hacerlo vas a utilizar el siguiente
cuadro todos los días al finalizar tu examen de la oración:

FECHA SENTIMIENT05-RAZONES MOCIONES TENTACIONES

E. Pon mucha atención a las siguientes pistas que te ayudarán a


distinguir el estilo de juego de cada dinamismo:

1. Los sentimientos vienen de mi propio querer y libertad; es


decir, yo puedo crearlos, acogerlos, desecharlos, alimentarlos,
dominarlos, guardarlos, etc. Y desaparecen con el tiempo;
una vez que pasa la circunstancia que los creó.

2. Las mociones y tentaciones no dependen propiamente de la


sola persona. No las crea el sujeto, no las maneja
completamente; tan solo pueden ser acogidas y vividas, o
rechazadas. Vienen como llamados dirigidos de afuera. e
Las mociones (del bien) permanecen. Y la razón es que Dios,
a menos que sea para pedirme más generosidad, no cambia
cooa rato de planes para conmigo. De ahí que una moción sea
constante; como una insinuación o invitación que siempre
aparece y que no depende de la persona dominarla.

Las tentaciones (del mal) varían o cambian con frecuencia. Y


eso especialmente en aquellos que perseveran en el
seguimiento de Jesús. La razón es que el mal siempre vive
buscando huecos por los cuales filtrarse y acabar con la
fortaleza del cristiano. Si no encuentra manera por un lado,
ensaya por otro; y así indefinidamente. Cada que se le
descubre busca un disfraz distinto, intentando que la persona
no lo reconozca. Por eso la importancia de consultar con
personas experimentadas.

3. El que ahora distingamos sentimientos, emociones y tentaciones


no quiere decir que en lo que normalmente llamamos sentimien-
tos no se manifieste también para el hombre la voluntad de Dios;
e
72
compasión, amor, ternura, etc., son sentimientos santos!

Sin embargo, lo que llamamos moción es un sentimiento es-


pecial que se descubre no dependiendo exclusivamente de
uno mismo y como externo, intenso y constante; y distinguimos
los dos porque en la experiencia de los ejercicios espirituales
estamos convencidos de que Dios nos acompaña con
especialidad y de que quiere comunicarse directamente con
su creatura. Por eso lo que más interesa son las mociones.

F. Por último, una recomendación bien importante: cuenta uno de los


primeros padres de la Compañía de Jesús que San Ignacio instruía
a los superiores de las casas diciéndoles que cuando un jesuita
estuviera enfenno podrían disculparlo de todo (oración, eucaristía,
etc.) pero NUNCA del Examen de Conciencia. Este hecho revela
la centralidad que tiene el examinar los espíritus en el proceso de
los ejercicios.

El esquema que se ofreció al principio para evaluar la oración


habrás de seguir utilizándolo en la medida en que junto con tu
acompañante, lo consideren necesario. Pero es fundamental que
ahora le pongas más atención al movimiento de espíritus en tu vida
(no sólo en el momento de la oración, sino en todo tu día) ya que
es ese 'juego interior' el que te dará pistas (del bien y del mal) para
seguir conformando (convirtiendo) tu vida al evangelio; eso se
llama discernir.

NOTA: Ya has podido experimentar y revisar un buen número de salmos


que ayudan para entrar en la oración. Por eso de ahora en
adelante simplemente se enuncia ese momento importantísimo
de la oración, pero eres tú quien debe buscar, encontrar y utilizar
la mejor manera de entrar en la oración. No olvides nunca que
quien comienza bien puede terminar bien.

***

73
GUIA No. 14

(Segunda semana)

Esta guía va acompañada de un material adicional para el


ejercitante: "anotaciones importantes para la segunda semana".

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: trata de meterte en el sitio y momento en


que a María se le anunció que sería la madre de Dios, como si
desde tiempo antes tu le acompañaras y fueras como de su familia.
No pierdas detalle. Gusta de estar acompañando silenciosamente
a María en sus labores de todos los días.

c. PeticIón central: que el Señor te dé la gracia de entender, aceptar


y vivk'su encarnación: el que Dios haya querido hacerse hombre
comLln y corriente. Pide la gracia de ser fiel a lo humano.

D. Texto: Lucas 1, 26-38. Recuerda una vez más que se trata de


contemplar; es decir, de permitir que el corazón vaya haciendo
propio el mensaje que Jesús quiso darnos en el evangelio de su
vida. A medida que vas descubriendo las actitudes de María ve
dejándote llenar de ellas. Mira lo que hace cada persona; escucha
lo que dicen; siente lo que se palpa en el ambiente, etc.

E. Ahora considera cómo las tres personas divinas, Padre, Hijo y


Espúitu Santo, son una unidad tal que no necesitan de nadie, y son
ellas mismas El Amor; Dios es amor, uno y trino. A ese misterio no
le rompas mucha cabeza; simplemente déjate empapar por la
realidad de que Dios es una Comunidad de Amor.

Ahora bien, considera también que el Amor es fecundo y engendra


vida (hijos). Dios decide compartir su felicidad primero en la
creación y luego al hacerse hombre para mostrar a los hombres el
camino, la verdad y la vida; para enseñarnos a ser, como él mismo,
una comunidad de amor. Sabiendo que el mundo no tiene derecho

75
a exigir ser salvado Dios toma la iniciativa y se hace hombre, se
encarna.

Dios se rebaja sin reservarse NADA de lo divino; se hace humilde,


pobre, débil, enfermo, niño. Nos amó primero! Se hace hombre sin
espectáculos, sencillamente, escondidamente. Por eso el
seguimiento de Jesús implica encarnarse como él mismo lo hizo.

Encarnarse no es mundanizarse. Encarnarse no es hacer alianzas


y pactos con el pecado; es asumir y acoger lo bueno del hombre -
reconociendo y luchando en contra de su pecado- para vivir como
Jesús.

Contempla esta realidad: 1. Dios es comunidad de Amor; 2. El


mundo procede de manera radicalmente contraria; 3. Dios sufre
porque su creación libremente obra el mal; 4. Dios se hace carne
en Jesús. Jesús es Dios humanado: el hombre que le dice al
hombre lo que el hombre es. Lee y medita Filipenses 2, 6-8.

F. Despedida: termina dialogando con las tres personas de la


Santísima Trinidad y con la Virgen María. Se trata de retomar en
una conversación íntima lo que has sacado como fruto de la
contemplación anterior. Pide intensamente fuerza para vivir lo que
vas descubriendo como exigencias del Señor con respecto a tu
vida.

G. Examina tu oración.

***

76
GUIA No. 15

Acompañada por la hoja titulada "Para entender mejor la petición


de conocer a Jesús".

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Ahora habrás de reconstruir el momento


mismo del nacimiento de Jesús. Para ello métete en el pesebre
desde antes de que María y José lleguen buscando sitio. Recorre
Belén. Entra en su ambiente; sé un testigo fiel de todo lo que pasa
allí; pero no lo hagas como un espectador ausente, como un
'metido'. Sírveles, atiéndeles, recíbelos. Reconoce el sitio, el
pueblo, los rostros, los hospedajes que no los recibieron, las
actividades realizadas en Belén, el paisaje, el tiempo, la noche, los
sonidos, los olores, etc. No pierdas detalle. Métete profundamente
dentro de la dinámica de esta oración, y luego devuélvete desde allí
hasta el lugar (los lugares) en donde hoy, en tu vida cercana, sigue
naciendo Jesús pobre.

C. Petición central: Conocer internamente a Jesús que por mí se ha


hecho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Texto: Lucas 2,1-7. Métete en la historia como un personaje más;


como un ayudante de José y María. Vive intensamente ese
momento.

Primero que todo vas a ver las personas y su derredor. En segundo


lugar pon atención a lo que dicen; luego mira lo que hacen. Deja
que en ese humilde trabajo de colaborar en el nacimiento del niño
Dios, él mismo vaya cambiando tu corazón y enseñando el misterio
de la encarnación.

E. Despedida: dialoga cariñosamente con todos los personajes de la


historia: María, José, el niño, los pastores. Comenta con ellos los
sentimientos tuyos y las lecciones que van dándote a medida que
los acompañas en su caminar.

F. Examina cuidadosamente tu ejercicio.

TT
PARA ENTENDER MEJOR LA PETICION DE CONOCER
INTERNAMENTE A JESUS

Un joven que quería ser radical en su seguimiento de Jesús le


preguntó a un monje por qué la mayoría de los cristianos en la práctica no
parecía que lo fueran. Este le contestó con la siguiente historia:

"En una cacería, hijo, se llevan muchos perros para ayudar a coger
la presa. Alguno.:' logran olfatear el rastro y están seguros de la
presencia de la liebre. Por eso no dejan de buscarla hasta que la
encuentran.

Los otros perros salen detrás de los primeros pero no saben detrás
de qué presa corren. Por eso ante las dificultades, o ante el silbido
del cazador se desalientan y regresan abandonando la búsqueda.

De igual forma, hijo, hay algunos que han experimentado a Jesús


y no abandonan su causa pase lo que pase. Hay otros
entusiasmados por lo que han escuchado de él, pero ante las
dificultades desisten en su empeño. No le conocen.

Si quieres ser un buen cristiano pide intensamente la gracia de


experimentar a Jesús".

y el joven se marchó agradecido. Había comprendido bien la


explicación. Tenía que ponerse en camino.

Esta petición es d~ importancia capital en los ejercicios. Conocer


a Jesucristo es tener una inconfundible experiencia de él. No es quedarnos
en la exterioridad y poder explicar su vida y su mensaje con lujo de
detalles. Es más bien una experiencia que se pide como un regalo; a
tiempo y a destiempo.

Se trata de un conocimiento transformante, fruto de la docilidad de


la vida (no solo de la mente) del hombre ante Dios; es obra del Espíritu.
Conocer internamente es hablar como Jesús, sentir como Jesús, mirar
como Jesús, pensar como Jesús, orar como Jesús, etc. SER COMO
JESUS.

Se trata de un proceso largo, que exige fidelidad y docilidad. Una

79
conformación, una transformación, una conversión, fruto de la intimidad
que pedimos con humildad.

Además no se trata de conocer a un Cristo en las nubes, sino al


Cristo concreto que por mí se ha hecho hombre, como reza la oración
propuesta. Es él que quiere ser amigo mío. Es Cristo pobre y humillado;
el Cristo revelado por el Padre Dios en Jesús. No un cristo moldeado
según mis conveniencias, intereses o gustos. Es el Cristo revelado en
Jesús a través del evangelio. Y para poderlo conocer he de acompañarlo;
hay que seguirlo con fidelidad e irse enamorando progresivamente de él.
Sólo a quien se ama se sigue y sólo a quien uno ha seguido de cerca como
para conocerlo, se ama!

Una vez hayamos experimentado profundamente a Jesús, nada ni


nadie podrá arrancarnos de la búsqueda constante de su persona y de la
permanente identificación con él. Venga lo que venga nada nos separará
del amor de Cristo en los hermanos: "¿Quién nos separará del amor de
Cristo? ¿la tribulación? ¿la angustia? ¿la persecución? ¿el hambre? ¿la
desnudez? ¿los peligros? ¿la espada? Pues estoy seguro de que ni la
muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni lo presente, ni lo
futuro, ni las potestades, ni la altura, ni la profundidad, ni otra criatura
alguna, podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús,
Señor nuestro" (Rom. 8, 35-39).

CONOCER INTERNAMENTE (EXPERIMENTAR), AMAR,


SEGUIR Y ANUNCIAR A JESUCRISTO son, pues, dinámicas que no se
pueden dar la una sin la otra y que no lograremos hacer carne viva en
nuestra existencia si no las pedimos como una gracia, respondiendo con
todas nuestras posibilidades, para llegar a hacer siempre yen todo, como
Jesús, la voluntad misma del Padre.

***

80
l. GUIA No. 16

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: De ahora en adelante, cuando sólo se


indique una cita bíblica, realiza este punto de la mano del texto
indicado. Recuerda que se trata de entrar a la oración con todo tu
ser, implicándote en la oración misma y evitando permanecer
como un simple espectador o estudioso. Luego, devuélvete desde
el tiempo yel lugar de la historia hasta el tiempo y el lugar en que
vives yen donde se hace real (realiza) el misterio.

En esta ocasión la cita es: Lucas 2,8-16.

C. Petición central: conocer internamente a Jesús que por mí se ha


hecho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Texto: Lucas 2,8-16. No se trata simplemente de reconstruir la


historia. Sitúate en el ambiente que describe el texto y procura
tener delante tu propia realidad (HOY) que también necesita ser
evangelizada.

Considera varios puntos, así:

1. Verso 8: En el pueblo de Israel los pastores son los más pobres


entre los pobres, no tienen nada propio, viven errantes, sin
seguridad ninguna; casi sin familia. Caminan sirviendo a los
rebaños de otros. Ni siquiera las ovejas les pertenecen.

A ellos es a quienes Dios elige para manifestar su misterio. 0,


mejor aun: son ellos, los pobres que sirven y esperan, los que
pueden encontrar y penetrar el misterio de Dios hecho hombre
niño y pobre. ¿Quiénes más sino los pobres pueden creer que
ese niño Jesús, mísero e indefenso, trae la salvación?
,
Reflexiona: ¿cómo se presenta hoy esta historia? ¿dónde
estás buscando la salvación? ¿dónde la busca comúnmente
el mundo?

81
2. Versos 9 - 11: La revelación de la voluntad de Dios siempre
desestabiliza, llena de temor. Las ideas del Señor generalmente
no son nuestras ideas (ellos también esperaban un mesías
político, como todo el pueblo). El modo de actuar de Dios es
distinto al de los hombres. Y ese cambio tan brusco produce
miedo, inseguridad.

Sin embargo, quien decide escuchar y atender el llamado de


Dios va perdiendo progresivamente el miedo porque sabe que
su seguridad está en el Señor que obra maravillas.

3. Verso 12: Las señales que el Señor usa como signos de los
tiempos, como confirmación de su llamado, siempre son
hechos humanos: "un niño envuelto en pañales y acostado en
un establo". Así ocurrió con María en el momento de la
anunciación (Les. 1,35-37): "Tu pariente ha concebido un hijo
en su vejez..."; así con Moisés (Ex. 3,12): "Esta será para tí la
señal que yo te envío: cuando hayas sacado al pueblo de
Egipto......

Pregúntate: ¿cuál es tu actitud frente a los signos de los


tiempos? ¿los reconoces? o, ¿aún esperas milagros y
revelaciones extraordinarias, en tanto que el Señor se dirige
a tí continuamente?

4. Versos 13-16: La disponibilidad ("salieron corriendo") y la


prontitud en la respuesta es muy importante siempre que Dios
llama (recuerda el episodio de la llamada que le dirige Dios a
Samuel-1 Sam. 3, 1-14).

Cuando hay una inconfundible experiencia de Dios, el que la


redbe es llamado a moverse, a ejercer una misión, a cambiar
de situación, a salir. Y, por difícil que sea, toda búsqueda
sincera produce sus frutos.

E. Despedida: conversa con el Niño, con María, con José, con los
pastores; háblales de tu experiencia con ellos en este ejercicio y
deja que partidpen de tus conclusiones y reflexiones finales.

F. Examina cuidadosamente tu ejercicio.

82
GUIA No. 17

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Lucas 2, 4t-50. Hazte presente en ese


momento y devúelvete hasta tu propia situación.

C. Petición central: conocer interna y profundamente a Jesús que


por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Texto: Detente en las actitudes de Jesús en Lucas 2,41-50. La


primera vez que Jesús hace presencia pública y habla en las
narraciones evangélicas lo hace para indicar con claridad cuál es
su misión: hacer la voluntad del Padre. Así nos deja ver con
claridad que para hacerlo hay que romper con las cosas más
queridas. Jesús es radical. Para él no hay términos medios. Pasa
incluso por la experiencia dolorosa de preocupar a sus padres
porque existe algo más importante que plenifica y llena su vida.

Gusta muchísimo la oportunidad de contemplar este pasaje y


reflexiona luego sobre lo que en él Dios quiere manifestarte.

E. Despedida: Conversa ahora con José y con María; haz de cuenta


que ellos te han concedido tiempo para una entrevista. Tu estás de
visita y ellos son los dueños de casa. Deja que te cuenten su
experiencia, que te hablen de sus sorpresas y su inexperiencia
como papás de Dios niño. Que te cuenten sus dolores, sus dudas,
sus incertidumbres, sus dificultades, sus sufrimientos, su fe, etc.
Pídeles intensamente que te alcancen del Padre la gracia de
conocer a Jesús.

F. Examina cuidadosamente tu ejercicio.

En este tiempo es propio del mal disfrazarse de bien


para llevarnos a donde él quiere. Por eso es especialmente
importante el examen; mira si al comenzar, al medio y al
terminar el ejercicio la intención es enteramente recta. Si

83
has crecido en fe, esperanza o amor. Si hay algo que te
preocupa o sientes desánimo o intranquilidad no dudes en
hablar con quien acompaña la experiencia. Evita todo
voluntarismo que te lleve a tomar decisiones definitivas con
respecto a tu vida. Espera y consulta.
11

84
GUIA No. 18

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: recorre con detenimiento el ambiente en


que vives ordinariamente: lugares, cosas, personas. trabajos, etc.
Toma olena conciencia de tu realidad actual.

Luego trata de reconocer el ambiente en que Jesús vivió sus treinta


primeros años de vida común y corriente: lugares, personas,
trabajos, etc. Acompáñalo y deja que él te enseñe su ambiente.

Termina el recorrido con él en la sinagoga escuchando de sus


labios el pasaje que narra Lucas 4,16-19.

C. Petición central: conocer interna y profundamente a Jesús que


por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Contemplación: Se trata de confrontar tu vida ordinaria con la del


mismo Jesús. No en cuanto a actividades (que obviamente son
diferentes), sino en cuanto a la manera de asumirla, la actitud con
que vives. Es un momento privilegiado en el que, en compañía de
Jesús, debes redescubrir y entender el significado profundo de la
salvación que está en marcha en la vida ordinaria.

Jesús consagró más de treinta años a la simple labor de aprender


a ser hijo de Dios en lo ordinario de la vida de sus paisanos. Ese
tiempo fue parte de su misión salvadora, liberadora! Sólo siendo
fiel en las cosas pequeñas fue haciéndose capaz de la fidelidad en
los momentos difíciles. Si somos fieles en lo pequeño se nos
confiará lo mayor.

Regresa a Galilea. Hazte presente a los acontecimientos como


viviendo junto con Jesús y María. Deja que tu corazón vaya
afectándose en el contacto simple y sencillo, lleno de cariño y
amistad, con la familia de Nazareth.

E. Tomq ahora el texto de Filipenses 2,5-7; medítafo, gústalo y deja


que tu corazón se empape del misterio de Dios hecho hombre sin

85
la más mlnima espectacularidad y sin poder. No dejes de pedir
Intensamente que el Señor te revele lo que quiere comunicarnos
con 30 años de vida oculta. También puede ayudarte considerar
Hebreos 4,12-13 Y 5,1-10.

F. Despedida: Dialoga con Jesús, conversa con él como un amigo


habla con otro y deja que tu corazón se 'empape' con el ejemplo
que nos tFansmite con sus treinta años de vida en Nazareth.

G. Examina cuidadosamente tu oración.

***

86
GUIA No. 19

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: utiliza tu imaginación y pon en frente de ti


a otra persona que eres tú mismo; vuélvete doble. Una vez que
tengas a ese otro (que eres tú'mismo) en frente, dile la manera
como ves en su vida la acción del bien y del mal. Reconoce así tu
propia realidad con la mayor objetividad posible.

C. Petición central: conocer profundamente los engaños del mal


espíritu, y gracia y fuerza para guardarte de ellos; y conocimiento
intemo de la vida verdadera que nos ofrece Jesucristo, y fuerza y
gracia para seguirlo cada vez más de cerca.

D. Luego de que hayas revisado y reflexionado cuidadosamente


sobre cómo se manifiestan el bien y el mal en tu vida, piensa con
detenimiento cómo el mal echa primero redes que después se van
convirtiendo en cadenas irrompibles, así:

* Primero nos hace codiciar riquezas de muy diferente tipo:


materiales, espirituales, físicas, sociales, intelectuales, bienestar,
comodidad.

* En un segundo momento nos amarra con el vano honor del


mundo: honores, mérito, fama, imagen, publicidad.

* y en tercer lugar quedamos sujetos por cadenas insalvables a la


soberbia, al orgullo, a la autosuficiencia, al desprecio, etc. Y se
termina en el lado opuesto a la propuesta de Dios en Jesucristo.

E. Piensa luego y considera con detenimiento cómo Jesús nos


propone todo lo contrario:

* Primero pobreza, con todo lo que esa bienaventuranza implica


(tanto actual o materialmente, como en el espíritu).

* En segundo Jugar, se nos ofrecen dificultades, humillaciones,


calumnias, desprecios, traiciones, soledad.

87
* Yen tercer lugar brota liberadora la alegría de la humildad.

F. Repite ahora la petición (letra C.) de esta entrega recreándola con


tus palabras y gustándola muchísimo.

G. Despedida: dialoga íntimamente con las tres personas de la


Santísima Trinidad y con María, pidiendo a cada una:

1. Ser pobres segün el evangelio ("pobres por la acción del espíritu


de Dios").

2. No dejar nunca el camino del seguimiento de Jesús porque se


vengan dificultades, incomprensiones, oprobios, menosprecios,
con tal de que ellos vengan por cumplir la Voluntad de Dios.

3. Gracia de ser humildes a la manera de Jesús que se reconocía,


a pesar de ser Dios mismo, necesitado siempre de su Padre y de
sus hermanos.

H. Examina cuidadosamente esta oración.

***

88
GUIA No. 20

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

8. Implicación personal: toma como texto básico para este ejercicio


Lucas 18, 18-23. Hazte presente allí y luego devuélvete, hasta
encontrarte cara a cara con Jesús en tu propia realidad.

C. Petición central: que el Señor te alcance la gracia para conocer


su voluntad, y la fuerza necesaria para sólo desear y elegir lo que
sea a ma~r gloria de Dios.

D. Vas ahora a meditar sobre tres tipos de hombres. Cada uno de los
tres tiene una serie de bienes materiales y espirituales, y los tres
desean servir al Señor. Pero para poder encontrar la paz y la felici-
dad en Dios, tienen dificultad diferente en el apego a los bienes
recibidos:

El primero, sabe que esos bienes a los que se siente apegado son
la dificultad mayor para seguir al Señor, y querría quitar el
afecto a esos bienes, pero no pone los medios hasta la hora
de la muerte.

El segund9, quiere acabar con el apego que le tiene a esos bienes,


pero cree que puede hacerlo conservándolos. Está listo a
comprometerse pero no se decide a dejar aquello que le
impide hacerlo y que lo mantiene amarrado. Su deseo
(consciente o inconscientemente) es llevar a Dios a donde
está su apego.

El tercero quiere acabar con el apego que le tiene a ese bien, y hace
el esfuerzo de no querer ese bien ni otro alguno, si no es
porque eso le ayuda a desear y elegir con más seguridad la
voluntad de Dios. Es aquel que en vez de llevar a Dios a donde
él quiere, va donde Dios mismo quiere que él esté.

E. Vas ahora a meditar sobre los siguientes tres textos tomándolos


como encarnaciones de lo anteriormente dicho: los tres tipos de
respuesta. Trata de descubrir el estado en que te encuentras tu con

89
relación a la voluntad de Dios, y según cual de los tres tipos has
actuado y actúas generalmente en tu vida:

Primer caso: Lucas 18,18-23.


Segundo caso: Lucas 9,57-62.
Tercer caso: Lucas 5,27-28 Y Lucas 19, 1-10.

F. Despedida: repite el coloquio sugerido en las guías número nueve


y diez. Además ofrécele al Señor aquellas cosas en las que sientes
que tendrías más resistencia o dificultad si te las llegara a pedir (o
si te las está pidiendo ya). Que él te alcance la generosidad
necesaria para estar siempre y en cualquier circunstancia en la
disposición del tercer tipo de hombre.

G. Examina cuidadosamente tu oración.

***

90
ENTREGA ESPECIAL

Atendiendo a la necesidad de ponerse en un efectivo estado de


conversión que nos mueva a hacer sólo lo que Dios quiera, vas a realizar
simultáneamente otro trabajo, así: fuera del tiempo que dedicas para tu
ejercicio diariamente, buscarás otros ratos (breves) que te permitan
considerar lo que aquí se te propone.

El objetivo fundamental es crecer en disponibilidad. Dejarte


interrogar por la figura de Jesús e ir encontrando la voluntad (palabra o
acciól"') de Dios para tu vida concreta; ir haciendo efectivo el momento de
la elección.

Ello supone, primero que todo, que el que hace los ejercicios ve las
cosas o al menos hace un esfuerzo real por verlas bajo la luz propia del
Espíritu Santo. Es necesario, que esa disposición la pidas insistentemente:
'recta intención' la llama San Ignacio.

En esos momentos especiales que vas a sacar conviene que ores


sobre los siguientes tres modos del amor. Considerándolos vas a darte
cuenta de tu disposición real para seguir incondicionalmente al Señor:

A. Primera manera de amor: consiste en estar dispuesto a realizar


la voluntad de Dios manifestada en sus leyes y exigencias. Es
renunciar a todo pecado porque se está dispuesto a vivir plenamente
el bautismo.
B. El segundo modo o manera del amor: consiste en querer obe-
decer siempre la voluntad de Dios con la disposición de dejar cual-
quier apego personal, aunque no sea pecado (posesiones, amo-
res, honores, planes, deseos, posibilidades, maneras de ver y pen-
sar, etc.), para que al dejarlos se sirva más al proyecto de Dios. Es
estar indiferente (libre) para sólo desear y elegir lo que más con-
duce a dejar que la acción creadora de Dios se manifieste en mi
vida y en la de los demás.
Esta es una disposición indispensable para poder continuar la
experiencia de los ejercicios. Revisa sinceramente tu vida.

C. Tercera manera del amor: es el estado en el que el amor llega a


su plenitud. Consiste no sólo en estar dispuesto a seguir al Señor
incondicionalmente, sino en querer y pedir como una gracia de

91
parte de Dios, ser llamados a identificamos con el amor crucificado,
despreciado, insultado, incomprendido, empobrecido, atribulado,
burlado, asesinado en Jesús.

Hemos dicho que es un llamado de Dios. Es una gracia que


compromete toda tu vida; no se trata únicamente de una elección
unilateral (de tu parte). Con todo, podrás pedir como una gracia
esta manera del amor.

Los momentos que dediques a meditar sobre las tres maneras de


amor, conclúyelos en un diálogo cariñoso con María y con las tres
Personas Divinas, pidiéndoles que te alcancen la gracia de estar efectiva
y realmente en la disposición del segundo modo del amor; y, si te sientes
invitado por el Señor, en la tercera manera con tal de que sea para mayor
servicio y progreso de su Reino.

***

92
GUIA No. 21

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Impllcaclór:'l personal: utiliza tu imaginación recreando la historia


de Jesús desde que salió de su casa hasta que fue bautizado en
el Jordán. Texto: Mateo 3,13-17; hazte presente allí, acompáñale.

C. Petición central: cooocer profunda e íntimamente a Jesús que por


mi se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Continúa el diálogo que ya iniciaste con Jesús recorriendo su vida


en ese tiempo. No pierdas la perspectiva de la contemplación.
Aprovecha y conversa con él a la luz de Mt. 3, 13-17 sobre los
siguientes puntos:

1. Jesús abandona todo lo que tenía desde hace treinta años.


Rompe con valores muy importantes por otros que se le
imponen para realizar su misión. Ese desafío lo lleva a dejar
las cosas más queridas (como cuando se quedó en el templo).

2. Es une. nueva vida que lo exige entero! Completamente


dedicado a aquello que el Padre le pide.

3. Antes de bautizarse vive treinta años de vida común y corriente.


Sabe que sólo desde la vida del pueblo se puede hacer la
voluntad del Padre. Sólo siendo fiel a lo netamente humano
puede encontrar lo que Dios quiere. Allí aprende a ser hombrel

4. De tal manera se ha identificado con su pueblo (uno más) que,


como todos, va a ser bautizado por el profeta. El hecho de que
Jesús se bautice como uno más no quiere decir que Dios se
disfraza de hombre y le da por hacer 'teatro'. Si Jesús hace
algo es porque tiene razones serias y claras para hacerlo!
Toda su vida la ha pasado discerniendo y va realizando lo que
ve que es voluntad del Padre.

E. En el ambiente propio de la contemplación, hazte presente en el

93
encuentro y el diálogo entre Juan Bautista (el último de los profetas
del Antiguo Testamento) y Jesús (la plenitud de Dios que todo lo
hace nuevo). Observa, escucha, participa y reflexiona para sacar
algún provecho.

F. Repite lenta y gustadamente el Salmo 40.

G. Despedida: conversa con Marra y con las tres personas de la


Santrsima Trinidad comentando tus preguntas, inquietudes y
sentimientos a propósito del pasaje contemplado y déjate interrogar
por lo que ellos te aclaren.

H. Examina cuidadosamente tu oración.

1. Realiza con generosidad la consideración sobre las tres


maneras del amor.

***

94
GUIA No. 22

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración',

B. Implicación personal: Lucas 4, 1-13. Métele en la narración


evangélica y procura devolverte hasta tu propia realidad que
también es tentada.

C. Petición central: conocer interna y profundamente a Jesús que


por mf se ha hecho hombre, para más amarle y seguirle.

D. Contempla el texto que. se te ha propuesto (Lucas 4, 1-13)


dejando que el Señor te hable desde diferentes aspectos. Pueden
ayudar las siguientes indicaciones:

1. "Jesús, lleno del Espíritu se volvió del río Jordán, y era


conducido por el Espíritu en el desierto" dice el evangelio.
Reconocer la propia misión es un acto en el cual la persona es
invadida y movida por el Espíritu; es 'dejarse llevar'! Quien ha
sido llenado por el Espíritu no rechaza el desierto, la soledad,
la prueba, la dificultad, con tal de que allf lo mueva Dios. Las
grandes misiones nunca se han dado en las plazas públicas
sino en la intimidad con Dios Padre. La misión siempre es un
desaffo en el que la participación del enviado es definitiva.

2. Fue el Espíritu quien llevó a Jesús al desierto. El desierto es


como el fuego que quema la hojarasca y purifica el oro; lo que
queda después es inconfundiblemente-divino.

3. Jesús se siente débil porque es un hombre: tiene hambre. Es


por el lado más débil de cada ser humano por donde el mal
intenta tentarlo.

4. "Si eres Hijo de Dios dí a estas piedras que se conviertantan


en pan!": Jesús permanece fiel a su condición humana, a su
encarnación. Decide no echar mano de soluciones
extraordinarias que no están al alcance de la condidón humana:
"no sólo de pan vive el hombre".
5. A quien es fuerte y rechaza la tentación el mal lo invita a
creerse poderoso, a centrar su fortaleza en él mismo, a
situarse por encima de los demás. Un paso muy fácil de dar es
el de los buenos, que se consideran los mejores. Jesús
reconoce su realidad y responde: "adora sólo al Señor tu Dios
y sírvele sólo a él".

6. Por último, a quien confía plenamente en Dios el mal le invita


a desviar su confianza reclamando milagros; a abusar del
amor que Dios tiene por el hombre y por lo humano. Pero
Jesús contesta: "no pongas a prueba al Señor tu Dios".

7. Cada vez que el mal es rechazado, la tentación es más fuerte


y sutil. Fíjate con atención en los pasos que indica el texto: a)
de ser fiel a lo humano a creerse el mejor; b) de ahí a
desconfiar del poder de Dios mismo; c) y luego, una vez que
el hombre está en las manos del Creador, le invita a desvirtuar
su relación con Dios pidiéndole milagros. poniéndole pruebas
al Señor.

8. Por fin el mal se aleja, pero "por un tiempo", como dice el


evan~lelio. Jesús fue pennanentemente tentado. Este texto es
una tipificación de toda la vida tentada del Señor. Por eso es
necesario permanecer en guardia y fortalecerse en el Espíritu
gracias a la relación y el conocimiento íntimo de Jesucristo.

E. Termina haciendo un coloquio muy sentido con el Señor Jesús y


deja que él interrogue tu vida y la inunde con su fidelidad y su
actitud.

F. Examina cuidadosamente tu ejercicio.

G. No olvides realizar los ratos de reflexión sobre las tres maneras


del amor.

***

96
GUIA No. 23

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Toma conciencia de la elección de que


eres objeto PJr parte de Dios que, misericordiosamente y conociendo
toda tu realidad, te llama, te elige; renueva en ti la disposición de
seguir incondicionalmente al Señor Jesús.

C. Petición central: conocer profunda e íntimamente a Jesús que por


mí se ha he.oCho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Textos: los siguientes son algunos textos que habrás de contemplar


tratando siempre de reconocer con ellos tu propio llamado.

1. Para conocer a Jesús hay que seguirlo, verlo, convivir con él,
vivir almo él ("venid y lo veréis"), quedarse con él. El encuentro
verdadero es contagioso. Convertirse en testigo es una de las
pruebJ.s de que el encuentro ha sido verdadero, cordial (no
solo intelectual): Juan 1,35-39.

2. Para escuchar verdaderamente el llamado es necesario vivir


en la disposición de seguir con prontitud a Jesús, cambiando
las expectativas y planes particulares: Mt. 9, 9.

3. Jesús no le cambia el oficio a los apóstoles: Mt. 4, 18-22. Se


trata de ser testigos de una vida nueva ahí en donde viven
normalmente.

4. Quien toma la iniciativa siempre es Jesús. Está decidido a no


trabajar solo; sabe que así es inútil. Dios desde el principio
necesita de los hombres y escoge sus discípulos después de
orar largamente: Mt. 9,9; Les. 6,12-16.

E. Despedida: Conversa con Jesús dejando que él se exprese a


propósito de los puntos que más te hayan llamado la atención. No
dejes de pedirle la gracia de conocerle íntimamente, de ser su
amigo y de que te ayude a descubrir aquello que El quiere que tu

97
quieras (su Voluntad).

F. Examina cuidadosamente tu oración.

G. Realiza con generosidad tu oración sobre los tres grados o


maneras del amor.

***

98
GUIA No. 24

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: imagínate a Jesús y sus discípulos en su


vida común y corriente: comiendo, caminando, remando, pescando,
descansando, trabajando juntos. Tú eres el apóstol número 13.
Hazte presente tomando conciencia de tu propia realidad y vuélvete
sobre ti mismo, hasta el tiempo (hoy) y el lugar (aquí) en que el
Señor te necesita como su discípulo.

C. Petición central: conocer internamente a Jesús que por mí se ha


hecho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Tomarás ah<J'a el capítulo 10 de San Mateo. Se trata de que hagas


una lectura kmta y gustada de ese texto, dejándote empapar por la
palabra de [1ios (su voluntad).

Pon atención, más que a las palabras, a las actitudes que reclama
Jesús de sus discípulos. Son actitudes que él mismo vive y por eso,
como quien tiene autoridad, invita a sus discípulos a vivir así.

E. Ora con alguno de los dos salmos siguientes: 127 0132.

F. Despedida: co.nversa con Jesús y algunos de los apóstoles (los


que más familiares te parezcan) dejando que ellos te hablen de sus
experiencias y poniendo en sus manos tus inquietudes, peticiones
y aquellas mociones que has ido descubriendo que son de Dios.
Despídete con cariño.

G. Examina tu ejercicio.

H. Recuerda realizar con generosidad los ratos en que meditarás


sobre las tres maneras del amor.

". ". ".

99
GUIA No. 25

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Juan 2, 13-16. Métete en el ambiente que


describe el texto. Jerusalén está de fiesta y todos los judíos llegan
a la Ciudad Santa para ofrecer sacrificios y ofrendas. Los ricos
logran ofrecer bueyes y ovejas (animales mayores); los pobres,
tórtolas o pichones de palomo (recuerda que eso entregaron José
y Maria cuando presentaron a Jesús en el Templo). Tu imaginación
es parte importante en la experiencia de encuentro con Dios. Hazte
presente con toda tu realidad.

C. Petición central: conocer internamente a Jesús que por mí se ha


hecho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Retoma el texto que se te sugirió y deja que siga hablándote. No


pierdas nunca la actitud propia de la contemplación. Se te sugieren
los siguientes puntos para que los gustes más profundamente.

1. Jesús baja a las fiestas como uno más del pueblo; plenamen-
te encarnado. Como en su bautismo, aquí tampoco hace tea-
tro al ser plenamente hombre.

2. Jesús no pacta con el pecado de los hombres. No tolera que


la casa del Padre sea convertida en una plaza de mercado,
ante la mirada complaciente de las autoridades civiles y
religiosas del tiempo. Siente celo por las cosas de su Padre.

3. Al llegar a la mesa de los cambistas (adinerados) se las voltea


violentamente. A los que venden bueyes y ovejas (ofrendas de
los ricos) los expulsa con un látigo.

4. A los vendedores de palomas y tórtolas (ofrendas de los


pobres) les reclama: "saquen eso de aquí". Ellos, también
pobres, comercian con los pobres; y no por ser pobres Jesús
deja de señalarles y reprocharles su pecado.

101
E. Despedida: dialoga con Jesús como un amigo lo hace con otro.
Escucha sus palabras; pregúntaJe por su experiencia. y deja en sus
manos tus preocupaciones, dudas y esperanzas. Que él te ayude
a elegir lo que Dios quiere que tú quieras.

F. Examina tu oración.

G. Realiza generosamente los ratos de consideración sobre las


maneras del amor.

***

102
ENTREGA ESPECIAL (Elección)

Vamos a seguir acompañando a Jesús en su caminar. No dejes de


pedir al señor que te dé la gracia de conocerlo profundamente y de llegar
a conocer cuál es la voluntad de Dios para tu vida concreta. Recuerda que
ese es el fin de la experiencia de los ejercicios: conformar el corazón de
tal manera que lleguemos a desear y elegir precisamente aquello que Dios
quiere que deseemos y elijamos.

El tiempo que estabas dedicando a reflexionar sobre las tres


maneras del amor, ahora lo dedicarás a realizar lo que se te propone en
esta entrega. Léeta con mucha atención y pregunta todo aquello que no
comprendas plenamente.

Los ejercicios siguientes intentan aclarar lo más posible tu opción


de vida. Es necesario entonces estar realmente en la disposición del se-
gundo modo del amor: sólo desear y elegir aquello que sea voluntad de
Dios sobre la vida. Si estás seguro(a) de que están en esa disposición
continúa con lo que se te propone ahora. Si aún no lo alcanzas sigue
pidiendo al Señor la segunda manera del amor. Consulta con quien acom-
paña tu proceso. Más vale esperar un poco que hacer una mala elección
para la vida.

Para realizar este ejercicio necesitamos también un presupuesto


fundamental: la intención recta.

Uno de los peligros con el que habrás de estar luchando es el de


confundir el medio (aquello que me ayuda a... ) con la meta propiamente
dicha. Permanece atento.

Has preparado tu elección durante todo el proceso de los ejercicios


y de parte de Dios no existe duda alguna de que se desea comunicar
contigo. No debes temer nada. Ten en cuenta que lo que es indudablemente
malo no debe ni siquiera entrar entre las posibilidades de elección de un
cristiano. DioS no puede querer eso para nadie. Sólo se elige entre algo
bueno y algo que puede ser mejor.

Hay elecciones incambiables y otras cambiables. Las cambiables

103
dependen de las incambiables. Por ejemplo incambiables son: matrimo-
nio, vida religiosa, sacerdocio, etc. Cambiables son: sitio o estilo de traba-
jo, adquirir o no, ciertos bienes, etc.

A continuación encuentras el método que se te sugiere para poner


en práctica tu elección. Léelo todo primero con sumo cuidado, consulta lo
que necesites y, luego sr, procede en tu ejercicio.

MODOS DE ELECCION

Las siguientes son tres posibilidades que podrás utilizar según tu


caso. Esto es lo que harás en los ratos en que te dedicabas a considerar
las maner~ del amor. Las contemplaciones normales (según las entregas)
habrán de seguir su curso.

1. Caso número uno: hay personas a las que el señor les concé(je
la grada de ver claramente y con facilidad cuál es su voluntad. No
tienen duda ni pueden dudar sobre ese querer de Dios.

Si ese es tu caso, no te apresures. Sé humilde y agradecido.


Pregunta al Señor. Duda de tí mismo. Consulta con los hermanos.
Ten paciencia. Si tu seguridad continúa después de un tiempo
prudencial (que puedes establecer con aquel que acompaña la
experiencia de los ejercicios) y sientes que estás preparado para
elegir definitivamente, toma tu decisión y ofrécela al Señor,
pidiéndole que te confirme si tu elección es o no, según su volun-
tad.

2. Caso número dos: Durante el tiempo que llevamos en los ejerci-


cios habrás experimentado de diversas maneras lo que hemos
llamado mociones o intenciones de Dios. Sin embargo en ti no
existe absoluta seguridad de lo que Dios querrá para ti.

Si ese es tu caso, coge tu cuaderno y revisa atentamente todas tus


anotaciones. Trata de establecer una continuidad entre los llamados
o invitaciones que el Señor te ha ido haciendo. De igual manera
intenta establecer la dirección o intención de la acción del mal en
tu vida. Con esas pistas Intenta descubrir hacia dónde te lleva
predominantemente el Señor.
e
104
Después de que logres claridad sobre tu elección estableciendo la
intención de Dios, no te apresures. Pregúntale al Señor, oonsúltale.
Habla con los hermanos. Y si después de un tiempo prudencial
(fijado junto con quien aoompaña la experiencia) te sientes seguro
de lo elegido, toma la decisión final y ofrécela al Señor. Pídele que
en tu vida ordinaria oonfirme si tu eleccí6n es o no de acuerdo a su
voluntad.

3. Caso número tres: Hay un tercer caso, que es el más oomente en


el que el ejercitante ni tiene una seguridad absoluta de lo que Dios
quiere (como en el primero), ni siente que son suficientes las
experiencias de oonsolaciones y desolaciones para establecer oon
claridad la intención de Dios (segundo caso).

Entonoos, en este tercer caso, se va a trabajar oon base en los pros


y los oontras de cada opción; de cada posibilidad. Echaremos
mano de la razón y la inteligencia, asistidas por la gracia del
Espíritu.

Si este es tu caso tienes dos posibilidades para trabajarlo. Lee con


atención las dos alternativas que se presentan y decide cuál de
ellas te parece mejor.

A. Primera alternativa: (sigue los pasos indicados)

1. Toma oonciencia de cuál es el motivo de tu pregunta; es


decir, sobre qué vas a elegir, cuáles son las posibilidades.
Ten todo suficientemente claro oomo para dar razón de
ello.

2. Ten claro y presente el fin para el que has sido creado


y renueva en ti la disposición de desear y elegir sólo lo
que veas que es voluntad de Dios.

3. Pide a Dios que mueva tu voluntad y aclare tu inteligencia


para conocer su Voluntad.

4. Establece con claridad y distinción, una vez más, las


posibilidades que tienes para elegir (aunque sólo sea
una).

105
5. Sobre cada posibilidad saca pros y contras y también
sobre lo contrario. Por ejemplo: yo puedo casarme o ser
religioso. Pues en un cuaderno destinado sólo para ello
saco los pros y contras de casarme y los pros y contras
de no casarme; y los pros y contras de ser religioso y los
pros y contras de no ser religioso.

6. Después de realizar este ejercicio durante algunos días


y de experimentar que ya no hay más razones para
consignar a favor o en contra de ninguna posibilidad,
utilizando el don de la razón que te dio Dios, compara y
trata de establecer cuál crees que es su voluntad.
Cuidate de no elegir movido por tus gustos, o por lo más
fácil, sino por las razones que más te convenzan.

7. Luego de que veas claro lo que crees que es voluntad


de Dios, ora un tiempo prudencial sobre ello, y cuando
llegues a sentir la seguridad de que eso es lo que Dios
quiere, decídete y ofrécele al Señor tu elección.Sé
prudente y no te apresures. Consulta con quienes
pueden ayudarte.

8. Pide al Señor que en tu vida ordinaria te confirme si esa


es o no su voluntad.

B. Segunda alternativa: (sigue los pasos siguientes)

1. Asegúrate que tu disposición sea sólo la de hacer


aquello que Dios quiere de ti; y de que lo que te mueve
es el amor mismo de Dios (recta intención). El amor que
Dios ha puesto en tu corazón.

2. Imagínate luego un hombre que tú conoces y que quiere


ser un perfecto seguidor de Jesucristo. Viene a consultar
contigo sobre qué debe hacer con su vida. Qué le dirías?
Acoge lo que le dices tú como si fuera dicho para ti
mismo.

3. Considera, aquello que habrías elegido si es que ahora


mismo estuvieras en el momento de la muerte; yeso,
asúmelo como lo mejor para ti.

106
4. Ponte en el momento definitivo del encuentro con Dios
Padre y piensa que habrías elegido para tu vida con el
fin de que ese encuentro fuera el mejor de todos. Asume
como dicho para ti lo que veas claro allr.

5. Trata de ver qué te está pidiendo, en fin, el señor. y una


vez que veas claro ora insistentemente y consulta sin
apresurarte. Cuando estés seguro elige.

6. Ofrécele al señor tu elección y pide insistentemente que


él te dé la gracia de confirmarla en tu vida ordinaria; es
decir, de ver si es o 00 su voluntad aquello que deddiste.

En cualquiera de los modos que utilices, será Dios quien confirme


tu elección. En tu vida Dios seguirá hablando. Si hay paz, alegría,
disponibilidad, generosidad y los demás signos que acompañan la
presencia del espíritu del bien será que tu decisión es querida y confirmada
por Dios mismo.

Sí, por el contrario, vas experimentando desolación, tristeza,


inquietud, intranquilidad, ansiedad, etc., posiblemente Dios no quería eso
de ti. Por eso es bueno permanecer atentos y no olvidar en todo este
proceso el papel de quien acompaña los ejercicios. El podrá ayudarte. No
te preocupes si eso ocurre.

Para terminar, toma conciencia de que este es un proceso largo.


La elección ha de llevarte un buen tiempo; y, como todo, tiene sus
dificultades. Prepáralo confiando en el Señor, y haciendo todo de tu parte
para encontrar lo que es su voluntad.

***

107
GUIA No. 26

Se te darán ahora una serie de textos brblicos, divididos por


bloques según los temas a que se refieren, que habrás de utilizar según
la experiencia de estas últimas meditaciones. Tú mismo habrás de
organizar adecuadamente cada ejercicio.

Se trata de atender preferencialmente a las actitudes de Jesús.


Todos son textos para contemplar; no tanto para meditar. Por eso entra
en contacto con ellos y deja que el Señor con su manera de actuar vaya
cambiando tu corazón.

Pide Intensamente conocer a Jesucristo para más amarle y


seguirle. Insiste mucho al Señor para que te dé la gracia de acertar en tu
elección. No dejes de realizar simultáneamente ese trabajo. Si dispones
de poco tiempo recorta un poco los ejercicios que realices con este

e material; pero es importante que diariamente cami~s en el proceso de


decidir libremente qué es lo que quieres hacer de tu vida.

En negrita encontrarás los textos fundamentales de cada bloque.


Los demás son textos de apoyo.

A. ACTITUD DE JESUS FRENTE A LA MUJER

Textos: Juan 4, 1-26; Lucas 7, 36-50; Juan 12, 1-8. La mujer en ese
tiempo es especialmente despreciada, subyugada, sin voz ni voto.
Una verdadera esclava. Lee los textos y déjate impresionar por el
profundo respeto a la dignidad de la mujer que demuestra Jesús:
le da confianza, la defiende, la dignifica; la trata como una persona
igual. Es profundamente libre ante las prescripciones legales de su
tiempo. También la envía a anunciar la Buena Noticia.

B. ACTITUD DE JESUS FRENTE A LOS NIÑOS

Textos: Mateo 18, 1-6 Y Me 10, 13-16, Jn 3,3-11. Observa la


sencillez y bondad de Jesús. ¿Qué ve y defiende en ellos? Tiene
un especial gozo al estar con ellos. Le demuestra a los niños todo
su carioo y su capacidad de encontrar al Padre en el contacto con
los hermanos. ¿ Por qué Jesús cree que los niños son

109
bienaventurados? ¿Qué es lo fundamental en ellos?

C. ACTITUD DE JESUS FRENTE A LOS ENFERMOS

Textos: Jw¡m 9, 1-7.. Lucas 9,37-43; Lucas 8,40-56; Mal. 12,9-13.


Jesús ante el dolor frsico o moral no pasa indiferente. Tiene una
profunda capacidad de compadecer con el otro. Siempre les lleva
un mensaje de aliento y esperanza, de fortaleza y confianza en el
Padre [);OS. Los cura; da la vida. Lo da todo sin esperar nada. Cura
Incluso a quien no se lo pide. Cura el cuerpo yel alma Para Jesús
antes que cualquier otra cosa está la persona del que sufre: el
sábado para el hombre y no el hombre para el sábado.

D. ACTITUD DE JESUS FRENTE A LA HIPOCRESIA

Textos: Lucas 5,21-25; Mt. 23, 13-39; Lucas 11,37-54; Lucas 12,
13-21, Lucas 20, 45-47. Jesús es absoluta y radicalmente libre
ante todo y ante todos: poderosos o no, grandes o pequeños,
familiares o no, amigos o enemigos. Su libertad y su testimonio de
vida hacen que hable con autoridad propia. A Jesús no le importa
más que realizar la voluntad del Padre; construir su Reino; instaurar
cada vez con más fuerza la soberanía de Dios sobre todos los
e
hombres. Los compromisos adquiridos, las compañías, sus
invitaciones, sus amigos, no hacen que calle la verdad. Es un gran
observador y sabe que la más mínima de nuestras actitudes es
reflejo de lo que somos por dentro: "de la abundancia del corazón
hablan los labios".

E. ACTITUD DE JESUS FRENTE A LA ORACION

Textos: Lueas 6, 12 Y Me 14,32-41. Su oración es constante.


Mateo 6, 5-15 Y Le 11, 1-13. Necesita orar. Hay que aprender a
orar.
Me 6, 41 Y Me 8, 7. Ora constantemente y de diferentes formas.

Jesús permanece siempre en la presencia del Padre;


frecuentemente le invoca y le pide en la vida común y corriente: en
el trabajo, en el camino, en la conversación. Siempre el centro de
sus preocupaciones es hacer la voluntad de Dios. Es el ejercicio
más Importante y significativo de su ser Hijo de Dios; es una
necesidad, una urgencia. Hacer la voluntad del Padre significa
e
110
para Jesús su misma esencia, la razón de su vida, el sentido de su
misión. Sin esa permanente y efectiva relación Jesús no se
entiende a sr mismol

F. ACTITUD DE JESUS FRENTE AL PODER

Textos: Mt 15, 1-9; Mt 17,24-27; Mt 23, 1-12; Le 20,1-8. Jesús


acepta la autoridad. No vino a despreciarla. Pero la quiere ver siem-
pre libre de dominación, hipocresías y engaños mentirosos. Su
misma vida es una muestra de cómo la autoridad es un servicio y
no un poder para manipular o esclavizar. Es soberanamente libre
ante ella. Su ley absoluta es el amor.

G. ACTITUD DE JESUS FRENTE A LOS OBSTACULOS

Textos: Mt 16, 1-4; Le 22, 28-30; Mt 12, 1-8. Jesús no se desani-


ma fácilmente; sigue hasta el final: la cruz. No baja la guardia. Es
cauteloso y sagaz pero no tiene miedo ni se deja intimidar por las
amenazas. No busca popularidad ni facilidad, sino la verdad. Es
paciente. Llena de valor a sus discípulos. Ante la mentira es impla-
cable. A los que son falsos en sus posiciones no les da razón de
su vida y su esperanza.

El aprovecha las dificultades para advertir con verdad y fortalecer


a sus disdpulos. Y asf las dificultades. más que en obstáculos, se
oonvlerten en oportunidades de crecimiento personal y comunitario.
Su fe, su esperanza y su amor están fundados sólo en Dios.

***

111
GUIA No. 27

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Mc 4, 35-41. Métete en el sitio, en el tiem-


po y en los actos que se narran. Experimenta los contrastes, las
situaciones diferentes, observa las reacciones (la tuya y la de los
que viajan allí contigo). Observa la actitud de Jesús. Vuelve ahora
a ti mismo, desde la narración evangélica hasta la realidad de tus
propias tempestades: dudas, incertidumbres, temores, tentacio-
nes, etc.

C. Petición central: conocer profundamente a Jesús que por mí se


ha hecho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Texto: Mc 4, 35-41. Ten en cuenta, al contemplar este pasaje del


evangelio, las siguientes anotaciones:

1. Lo importante aquí no es el milagro que se narra. Ese es un


escrito que, como todo el evangelio, se hizo después de que
Jesús murió; y lo que la comunidad apostólica nos quiere
manifestar no es propiamente que Jesús hacía cosas
extraordinarias. Lo que nos pretenden comunicar en este
relato es la experiencia que ellos tuvieron de las actitudes de
Jesús en relación con sus propias situaciones.

2. ¿Cuáles son mis tempestades, mis angustias, mis confusiones,


mis sombras?

3. ¿En dónde están mis seguridades? ¿En el dinero? ¿La fama?


¿Los amigos? ¿Las apariencias? ¿El estudio? ¿El poder? ¿La
violencia? ¿Mis gritos? ¿El silencio? ¿El escape? ¿La retirada?
Dios ¿sí es mi fuerza?

4. Y la pregunta de Jesús qué tiene que ver oon tu vida: u ¿Por qué
tienen tanto miedo? ¿Todavía no tienen fe?"

5. ¿Cómo puede uno dudar después de haber oído y visto, con


palabras y obras, lo que Jesús ha hecho por el hombre?
113
¿Cómo puedo yo dudar después de tener conciencia de esta
larga historia de presencia de Jesús en mi vida?

6. Jesús no abandona a quien tiene fe. Lo cuestiona, lo interroga,


lo pone en crisis (purificación). Pero no lo deja hundir.

E. Lee con atención y gusta muchfsimo el Salmo 23.

F. Despedida: Conversa con Jesús y cuéntale tu experiencia de


tormentas ~ tempestades.

G. Examina cuidadoSamente tu oración.

H. Prepara y realiza cuidadosamente los ratos que dedicarás


para tu elección.

•••

114
GUIA NO. 28

A. Oración preparatoria y entrada en la oración.

B. Implicación personal: Imagínate que acompañas a Jesús y sus


discíspulos en un día de camino y que, durante un buen rato, Je-
sús te dedica su tiempo para conversar. Hazte presente a ti mismo
con toda tu realidad actual.

C. Petición central: Conocer profunda e intensamente a Jesús que


por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga.

D. Harás ahora una experiencia especial. Lee lentamente las si-


guientes parábolas imaginándote que es Jesús mismo quien, por
el camino, va contándotelas y explicándotelas una a una. Escú-
chale, pregunta, reflexiona y, sobre todo, deja y pide que tu cora-
zón se vaya empapando de las actitudes que se reclaman en aque-
llos que quieren conocer el Reino de Dios.

Procura tomar máximo dos parábolas por ejercicio; preferiblemen-


te una sola. Conversa, pregunta, escucha, observa, siente, etc.
Recuerda que no el mucho saber harta y satisface el ánima, sino
el gustar y sentir las cosas internamente. Disfruta más de la com-
pañía de Jesús que de los réditos que la conversación pueda ge-
nerar para tu vida.

1. Mt 13, 3;9 Y Mt 13, 18-23 Tomar la vida en serio.


2. Mt 13, 24-30 El reino de Dios ante el mal.
3. Mt 13, 31-33 Cómo llegar a construir el Reino.
4. Mt20, 1-16 La justicia de Dios.
5. Mt 22,1-14 El mundo y el reino de Dios.
6. Lucas18,9-14 La relación con Dios.
7. Lucas 12, 33-40 Vivir intensamente cada tiempo.
8. Mt 21, 28-32 La voluntad de Dios.
9. Lucas 15, 1-10 La misericordia.
10. Lucas 15,11-32 La relación de Dios con los hombres.

Dosifica esta entrega de manera que realices distintos ejercicios


con cada texto y aprovecha para gustar la compañía de Jesús de-
jando que ella transforme tu corazón y ayude a cuajar tu elección.

E. Despedida: Conversa con Dios Padre contándole lo que vas

115
sintiendo y descubriendo en este proceso de tu elección. Tennina
dejando en manos de Marra todas tus dudas, esperanzas,
expectativas, inquietudes, temores, deseos, impresiones, etc. Ella
es una buena confidente, y además una excelente mediadora ante
el Padre.

F. Examina atentamente tu oración.

G. Prepara y realiza cuidadosamente los ratos que dedicarás


para adelantar tu elección.

***

116
GUIA No. 29

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Lee Juan 11, 1-44 Y métete en la historia


que se narra allí: lugares, personas, situaciones, paisajes, olores,
rostros, etc., han de ayudarte para que te hagas presente allí con
toda tu realidad actual.

C. Petición central: conocer internamente a Jesús que por mí se ha


hecho hombre, para que más le ame y le siga.

O. Texto: Juan 11, 1-44. Relee el texto lentamente y fíjate


especialmente en los siguientes aspectos:

1. Hay un enfermo al que el Señor ama. Y esa enfermedad es


para Jesús, igual que cualquier otra situación humana, una
oportunidad de servir mejor al Padre.

2. Jesús sabe que en Jerusalén lo buscan y pueden matarlo.


Según muestra el evangelio lleva varios meses cuidándose,
huyendo. Sinembargo es absolutamente libre: sencillo y astuto
como lo recomienda él mismo en el evangelio, es plenamente
consciente de cada paso que da en la vida. No decide bajar a
Jerusalén por ingenuidad o por equivocación; tiene sus razones.

3. La familia de Lázaro era especialmente querida por Jesús. Es


el contacto cercano, el ser sus amigos, lo que le permite
exclamar a Marta: "Tú eres el Hijo de Dios".

4. Jesús siempre que actúa es para dar vida.

E. Despedida: dialoga con Jesús y deja que él te cuente qué pasó,


cuáles fueron sus sentimientos y las razones por las cuales decidió
esperar y luego bajar a Jerusalén. Pregunta y deja que sus
palabras y actitudes cuestionen y transformen tu vida. No olvides
dejar en sus manos todo el proceso que adelantamos. Pídele la
gracia de elegir de acuerdo a lo que Dios quiere de ti.

117
F. Examina tu oración.

G. Prepara y realiza con dedicación y entusiasmo los momentos


en que has de adelantar tu elección.

Oración

Cristo
Viniste a glorificar las lágrimas...
no a enjugarlasl
Viniste a abrir las heridas...
no a cerrarlas!
Viniste a encender las hogueras...
no a apagarlas!
Viniste a decir:
Que corra el llanto,
la sangre
y el fuego ...
icomo el agual

León Felipe

118
GUIA No. 30

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración',

B. Implicación personal: Jesús está deseoso de conversar contigo


y quiere contarte una parábola. Dispón todo lo necesario para
recibirlo y sostener una agradable conversación. Toma conciencia
plena de tu ser con él.

C. Petición central: conocer interna y profundamente a Jesús que


por mí se ha hecho hombre para que más le ame y le siga.

D. Cuéntale al Señor Jesús cómo estás. Esa es la pregunta funda-


mental con la que empieza toda conversación íntima. ¿Cuál es el
fruto de tu elección? Si no has terminado: ¿Cuál es tu situación en
este momento? Escucha con cuidado lo que Jesús te responde
después de que le cuentes tu realidad.

E. Texto: La parábola que quiere contarte el Señor está en Mc 12,


1-12. Gusta lentamente la conversación y deja que tu corazón se
empape con las palabras del Señor que te instruye. Pregúntale y
reflexiona: ¿qué significa la parábola para tu vida concreta hoy?

F. Despedida: dialoga nuevamente con María y con las tres perso-


nas de la Santísima Trinidad. Cuéntales tus sentimientos, tus
expectativas, en qué estás seguro, en qué no, etc. Deja todo en sus
manos con absoluta confianza. Termina pidiendo al Señor la
confirmación de tu opción.

G. Examina cuidadosamente tu oración,

H. Si ya tenninaste tu elección sigue pidiéndole al Señor su confirmación


según los efectos del Espíritu en tu vida ordinaria y normaliza de
nuevo tu ritmo de ejercicios. Si aún no has tenninado es importante
que dialogues con quien acompaña los ejercicios. No te afanes, no
hay prisa. El Señor tiene su propio tiempo y ritmo, y hemos de
respetarlo. Sigue pidiéndole intensamente que te muestre su
querer y continúa con el trabajo adicional según se ha indicado.

119
<tercera Semana \
ALGUNAS RECOMENDACIONES IMPORTANTES
PARA LA TERCERA SEMANA

Ten en cuenta las siguientes anotaciones para el tiempo espiritual


que ahora comienzas. Son el fruto de la experiencia de muchas personas
durante muchos años, y bien pueden ayudarte en este proceso que ade-
lantas:

A. No olvides que al contemplar diferentes pasajes del evangelio lo


que se pretende es, ante todo, centrar la atención en las a e t ¡ tu-
d e s o manera de actuar de Jesús.

B. Por eso no busques cosas o ideas novedosas. Déjate empapar por


el actuar de Jesús. Contemplar es el método que más ayuda.

C. No olvides nunca que las narraciones de la pasión son ante todo


una lectura de fe de lo que ocurrió en la historia concreta de Jesús,
narrada a la luz de la experiencia de resurrección que los que es-
criben han sentido. Por eso no caigas en la tentación de centrarte
solo en uno de esos elementos. Es necesario que entres en estas
contemplaciones con cuatro lentes diferentes: lo que ocurrió en la
historia, lo que intentan decirnos del crucificado resucitado aque-
llos que escriben, tu propia experiencia de Jesús vivo y resucitado,
y la experiencia de Jesús crucificado hoy de tantas formas.

o. Este tiempo exige un silencio interior especial. San Ignacio llega a


decir que mientras me levanto y me viste... dolerme de tanto
<l •••

dolor y padecimiento de Cristo Jesús... ". Lo que él pretende es


mostrar la necesidad de implicarnos completamente en la
experiencia que se realiza: en todo momento y circunstancia. Eso
exige una concentración especial, un ambiente propicio y una
generosidad sin límites.

Para ello puede ayudarte utilizar signos que sólo tu mismo puedas
entender: un cirio encendido, un crucifijo en el bolsillo, un pequeño
sacrificio, etc.

121
F. Es preciso ir despacio. A la oración perfecta. es decir a estar
gratuitamente ante el Señor dejando que él obre en la persona,
sólo se llega con fidelidad y paciencia. Nunca pretendas abarcar
mucha materia en las contemplaciones. Divide y reparte
adecuadamente las guías.

G. La oración con salmos es especialmente propicia en este tiempo.


Ellos evocan sentimientos simples y profundos de los hombres.
Una nueva y buena manera de utilizarlos es ponerlos en boca del
Jesús que hoy sigue siendo ajusticiado en la cruz.

H. Las devociones tradicionales pueden ayudarte: rosario. viacrucis.


etc. Son formas simples de estar disponibles ante el Señor.

***

122
GUIA No. 31

(Tercera semana)

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: utiliza tu imaginación y métete en la historia


que se narra en Lucas 22,14-20. Participa allí como si fueras uno
más del grupo y cobra plena conciencia de tu ser en este ejercicio
que empiezas.

C. Petición central: pedirás ahora sentimiento y dolor porque por el


desorden de tus acciones, intenciones y operaciones Jesús es
entregado a la muerte; asesinado.

D. Texto: Reflexiona sobre los siguientes aspectos a propósito del


texto Lucas 22, 14-20.

1. Jesús quiere quedarse en un sitio sensible que nos revele su


amor. Lo hace en una comida: pan y vino. La comida entre los
judíos es signo y lugar de reconciliación; así, para ponerse en
paz, dos personas se ofrecían mutuamente una cena. Para
sellar el perdón se invita al otro a compartir la misma mesa.

La Eucaristía es, pues, lugar en que se hace la reconciliación,


lugar en que se alimenta y crece la comunidad (común-
unidad).

2. Jesús dice: "Haced esto en memoria mía". se trata de HACER


se
y no sólo de recordar o contar los unos a los otros. trata de
SER comunión con los demás. se trata de DAR el cuerpo (este
cuerpo físico que tenemos) y la sangre (ese líquido precioso
que corre por nuestras venas) por los demás; especialmente
por los pecadores que son los que hay que acercar a la
reconciliación en la comunidad. El mandato es DAR la vida por
la reconciliación, por la unidad, por la vida de la comunidad.

3. La Eucaristía no tiene término. La cena de Jesús es el lugar


donde comienza la misión de ser eucarisHa entre todos.

123
Recibir y celebrar la presencia de Jesús en la Eucaristía es
comprometerse a dar la vida (cuerpo y sangre) por los demás.
Por eso la Eucaristía (la Misa) es a la vez fuente, alimento y
término de la misión, pues todos hemos de vivir eternamente
unidos en una gran y suprema Eucaristía: el mismo reino de
Dios! El reino es la Eucaristía suprema que hemos de comen-
zar a gustar aquí, entregando, como Jesús en la cruz, el cuer-
po y la sangre que tenemos!

E. Despedida: Conversa con María y con las tres personas de la


Santísima Trinidad. Coméntales tus sentimientos en este momento,
tus expectativas, tus dudas, dificultades e inquietudes con respecto
a lo que el Señor te va pidiendo. Déjate enseñar ante todo por la
experiencia de Jesús y María; y pídele insistentemente al Señor
que te dé la gracia de sentir su confirmación con respecto a la
elección que ya realizaste.

F. No olvides examinar cuidadosamente tu ejercicio.

***

124
GUIA No. 32

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: toma conciencia de tu propia realidad


haciendo como un recuento de quién eres hoy: física, intelectual,
social y espiritualmente. Se trata de que tomes conciencia de todo
tu ser y te presentes así, como eres, ante el Señor.

c. Petición central: que el Señor te dé la gracia de sentir y experimentar


con plena conciencia el desorden que introducen tus acciones,
intenciones y operaciones en el plan creador.

D. Texto: Juan 13, 1-17. Este es un texto extraordinario en el cual la


comunidad apostólica nos revela la experiencia que de Jesús
resucitado tiene. Es un texto escrito por los primeros cristianos que
nos comunican lo más característico de la experiencia de Jesús
que ellos han vivido.

Bajo esa clave, lee una y otra vez ese magnífico texto hasta que el
Señor te de la gracia de encontrar todo su significado y toda su
profundidad. Pídele al Señor que te revele el núcleo de la expe-
riencia de nuestros primeros hermanos. Núcleo que ha movido a
tantas y tantas personas a entregar su vida sirviendo como el
maestro, hasta el extremo!

E. Despedida: conversa con Jesús como un amigo lo hace con otro


amigo y coméntale las inquietudes, reacciones y preguntas que
suscita en ti el texto contemplado. Deja que él termine explicándote
por qué los primeros cristianos cuando quisieron explicarnos su
experiencia de la resurrección compusieron ese relato; y por qué
Juan lo inserta en su Evangelio justo en el momento de hablar de
la Eucaristía.

F. Examina con cuidado tu ejercicio anterior.

125
GUIA No. 33

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: imagrnate una conversación rntima con


Jesús después de haber celebrado la cena. Es como si él te diera
un tlempito para charlar personalmente después del encuentro con
todos los hermanos. Dispón el lugar, la hora, los detalles, etc.
Cuéntale con cariflo cómo estás.

C. Petición central: es triple: 1) que el Señor te de la gracia de sentir


en tu vida ordinaria si tu elección es o no, conforme a su voluntad;
2) que te de la gracia de sentir verdadero dolor porque por el des-
orden de tus intenciones, acciones y operaciones fue asesinado y
sigue en la cruz y; 3) que te de la gracia de entender y vivir el
sentido profundo de la Eucaristía.

D. Texto central: primera Corintios 10, 15-17 Y 21-22. Lee lenta y


cuidadosamente este texto tratando de escucharlo de la boca
misma del Señor que quiere explicártelo. Pon atención a los
siguientes aspectos:

1. Pablo está comunicando su experiencia y nos llama a pensar


en ello con toda seriedad: "como a personas entendidas que
pueden por sí mismas juzgar lo que se diCe". Allí está la Pala-
bra de Dios; atiéndela! (no sólo con tus oídos, sino especial-
mente en tu vida).

2. "Cuando bebemos de la copa bendita por la que damos


gracias a Dios, nos hacemos uno oon Cristo en su sangre" dice
San Pablo. Pues bien, la sangre de Cristo es su Pasión; por
eso lo que se afirma es que quien comulga, comulga con la
Pasión de Cristo. Es decir, que el cristiano que comulga debe
estar compartiendo y estar dispuesto a compartir cada vez
más profundamente la muerte del Señor. Debe estar ya
padeciendo y estar dispuesto a padecer en la lucha decidida
contra todo pecado (propio o ajeno).

127
3. -... cuando comemos del pan que partimos nos hacemos uno
con Cristo en su cuerpo. Aunque somos muchos, todos
comemos de un mismo pan, y por eso somos un solo cuerpo-.
Cristo resucitado vive en la vida de la comunidad de los
creyentes. Participar de la vida comunitaria es realizar y
profundizar esa presencia de lo que somos: el cuerpo mismo
de Cristol La EucarisHa, pues, sumergiéndonos y
comprometiéndonos en la pasión de Cristo hoy en contra de
todo pecado, nos invita a hacer10 presente en comunidad. Una
comunidad que se alimenta y realiza en el mismo hecho de la
comida y la bebida: de ahí la importancia de la celebración
eucarística.

4. Versos 21-22: también se puede comer y beber el cuerpo y la


sangre de Cristo compartiendo la mesa de los demonios,
como dice San Pablo. Se puede desvirtuar, desconocer,
rebajar, despreciar, profanar la Eucaristía! Se puede convertir
en un rito vacío, en una prescripción meramente legal de la
vida eclesial; una rutina aburridora y sin sentido. Y Pablo nos
advierte contra ello. Todo dependerá de si efectivamente
compartimos la pasión (la sangre) de Cristo y tenemos la
experiencia o no de la vida comunitaria (cuerpo de Cristo).

Si la Eucaristía no nos lleva a mejorar la vida participando en


la comunidad y comulgando con la pasión muerte-resurrección
de Cristo hoy, no podrá llamarse una verdadera cena cristiana.
V, de igual manera, si la vida ordinaria de cada cristiano y de
la comunidad no nos invita a celebrar la Eucaristía, hemos de
preguntarnos si es una verdadera vida cristiana.

E. Despedida: Conversa cariñosamente con María. Ella ha


experimentado radicalmente lo que significa la cena de su Hijo:
reconciliación, servicio, comunidad, lucha apasionada y dolorosa
contra el mal; dar el cuerpo y la sangre por los demás. Déjate
enseñar por su experiencia.

F. Examina cuidadosamente tu oración.

***

128
GUIA No. 34

Esta será una gura especial. Tú debes preparar los puntos que te
habrán de ayudar más a intimar con el Señor, la mejor manera de
implicarte totalmente en el ejercicio y los otros elementos que necesites
para realizar el ejercicio presente.

El cuerpo de la oración estará conformado en esta oportunidad por


un texto evangélico largo que has de leer lentamente, sacándole todo el
gusto que puedas. se trata de los capítulos 13 (a partir del verso 31), 14,
15, 16 Y 17 de San Juan. Has de estar atento para no convertir la oración
en un mero ejercicio de lectura reposada.

Esos discursos son composiciones que San Juan, después de por


lo menos 70 años de vida de las comunidades cristianas, pone en boca de
Jesús.

Son, entonces, lo que los cristianos durante mucho tiempo han


experimentado como el ser mismo de Jesús resucitado. AIIf expresan
especialmente cómo perciben al Señor de sus Vidas, cómo es él, cómo
actúa, cuáles son sus preocupaciones y sus intenciones, cómo son o
cuáles son sus actitudes.

Léelos sin ninguna prisa y deja que tu ser se vaya empapando por
el mensaje que nos entrega el texto.

***

129
GUIA No. 35

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Lee Mateo 26,30-46 Ymétete en lo que se


narra en el texto. Sé uno más allí.

C. Petición central: pide al Señor la gracia de sentir el dolor propio


de quien sabe que por el desorden de sus acciones, motivaciones
y operaciones está Jesús en la cruz. Que el Señor te dé el regalo
de sentir con él su Pasión hoy.

D. Texto central: Mateo 26, 30-46. Ten muy presente que más que
descubrir cosas nuevas lo que nos interesa es contemplar la vida
del Señor, acompañarlo en su Pasíón-muerte-resurrección deján-
donos interrogar por su manera de vivir. Para mejor gustar este
texto se sugieren las siguientes pistas.

1. Jesús, desde el mismo momento en que decide bajar a


Jerusalén, sabe que la situación política, social y religiosa es
propicia para que le tomen preso y maten. Sin embargo sube
a celebrar la pascua con su pueblo, como todos los judíos de
su tiempo. Es consciente del peligro! Tiene miedo pero debe
actuar en coherencia con su fe y su misión: lucha por enoontrar
la voluntad del Padre.

2. Una vez que está metido en 'la boca del lobo', conociendo las'
dificultades y peligros que se le van a presentar, Jesús alerta
a sus discípulos. La invitación que les hace es a permanecer
unidos. A ser una verdadera COMUNIDAD; no importa las
dificultades que vengan. La comunidad es el paso más grande
que los discípulos de Jesús pueden dar para ser fieles a su
Espíritu.

3. Los discípulos se muestran fuertes de palabra; pero débiles de


ánimo a la hora de velar. de orar, de acompañar a Jesús (todos
se pierden al lado de la cruz). Junto al crucificado sólo quedan
unas cuantas mujeres y algunos discípulos (los que más lo
amaban).

131
4. Jesús necesita del Padre. Está tentado, pero quiere ser fiel; es
una lucha a muerte entre dos fuerzas: se trata de despreciar
todo lo hecho hasta ahora y salir corriendo... o morirl Y Jesús
persevera en la súplica porque Dios es su única fortaleza.

5. Jesús busca compañía. No se queda solo; necesita de otros


(los más cercanos: Pedro, Juan y Santiago). Sin embargo,
está jugándose la vida SOLO. Los otros se duermen.

6. Jesús sale con el mismo susto y miedo con que llegó a la


oración. Pero ese susto y miedo pasan a un segundo lugar
ante la certeza de estar haciendo la voluntad de su Padre.

7. Se encuentra de tal manera solo que llega a sentir lejos a


Dios mismo. Y es que el amor y la compañía de Dios pasan a
través del amor y la compañía de los humanos (hermanos).
Dios (Padre, Hijo y Espíritu) está solo en Jesús. Y siente pro-
fundamente la traición de Judas y la corrupción de las autori-
dades (los que se llamaban 'Justos').

8. Jesús primero le pide al Padre que cambie; pero termina


cambiando él mismo. Esa es la función de la oración! Hacer el
milagro de ser fiel a la voluntad del Padre por encima de
cualquier dificultad o tentación.

E. Contempla ahora esta historia en la pasión del cuerpo de Jesús


hoy: ¿quiénes son los perseguidos? ¿a quiénes se les desprecia
y humilla? ¿cuál es su delito? ¿cómo es su oración? ¿en dónde
está su apoyo? ¿cuál es su suerte? ¿quiénes son sus amigos?
¿quiénes ofrecen solidaridad a los que sufren? ¿de qué manera el
dolor de éste cuerpo de Cristo es redentor, salvador, liberador?
¿cuál es la invitación que te hace hoy el Señor?

F. Despedida: Aprovecha el diálogo con Jesús que sigue padeciendo


hoy para escuchar de su boca su experiencia y sus invitaciones,
dejando que tu corazón se empape de ellas. Termina con un Padre
Nuestro.

G. Examina con cuidado tu oración.

132
GUIA No. 36

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Mc 14, 43-64; lee este texto y aprovéchalo


para tomar conciencia plena de tu realidad ante el Señor. Recuer-
da que nos importa ante todo contemplar la Pasión de Cristo aten-
diendo a su manera de vivir la voluntad del Padre, siempre en
relación con el Jesús que sigue padeciendo hoy. Puede ayudarte,
para hacer y tener presente siempre esa relación, observar un
periódico de actualidad y preguntarte: ¿Cómo sufre Jesús hoy?
¿De qué manera yo Hoy participo de su cruz?

C. Petición central: Pide al Señor la grada de dolerte con Cristo lleno


de dolores, de apenarte por Cristo que sufre todo por tus pecados.
y que él te dé la gracia de sentir si tu elección es o no conforme a
su voluntad.

D. Texto: Mc 14, 43-64. Contempla este pasaje y reflexiona sobre los


siguientes aspectos, tomando conciencia de las formas en que se
sigue repitiendo la Pasión de Jesús hoy:

1. Jesús siempre había predicado de día, abiertamente. Sin


embargo, lo apresan de noche y a escondidas. El mal siempre
funciona así: a puerta cerrada, a escondidas, en la oscuridad,
con disimulo.

2. Vienen en nombre de las autoridades religiosas: enviados por


ellos. Antes de juzgar, los 'justos' ya tienen la sentencia. No
escuchan; Jesús es un peligro para su poder! Por eso hacen
acusaciones falsas y: "oo. ni aun así estaban de acuerdo en lo
que decían".

3. Todo lo hacen de tal manera que el Pueblo no se entere:


rápidamente. No hay tiempo para que la verdad aparezca; no
se le permite aparecer!.

4. Jesús sabe que del corazón en que habita el mal sólo pueden
salir maldades y que ante los hipócritas y los que no buscan

133
con sinceridad la verdad, es mejor callar que dar razones.
Sabe que no pueden entendene ('Son guías ciegos'). Por eso
se escandalizan y se rasgan las vestiduras.

E. Reflexiona: ¿Cuál es la debílidad por la que los hombres seguimos


entregando a Jesús? ¿En qué ocasiones actúas a oscuras,
escondido, solo, a puerta cerrada, rapidito antes que te vean o se
enteren de lo qué haces? ¿Condenas antes de juzgar, de escuchar?
¿Has dialogado con las personas de las que sueles tener malos
conceptos o hablar mal? ¿Das falsos testimonios? ¿Emites
opiniones sobre personas sin conocimiento de causa? ¿Exageras
opiniones para asegurar tus triunfos? ¿Cuentas verdades a medias?
¿Cómo reaocionas cuando son injustos contigo? ¿Y ante la injusticia
con los demás, cuál es tu reaoción? ¿Cómo identificas hoy por hoy
los personajes de la Pasión?

F. Despedida: conversa con María y las tres personas de la Santísima


Trinidad sobre tu experiencia en este ejercicio. Deja que ellos te
cuenten su experiencia de ese día y su sentimiento hoy por hoy:
¿cómo participan de la Pasión hoy?

Escucha sus opiniones con atención y deposita tu vida, tus


preocupaciones, tu esperanza, tus dudas, tus dificultades, etc., en
sus manos. Termina con un Ave María y un Padre Nuestro bien
gustados.

G. Examina cuidadosamente tu ejercicio.

***

134
GUIA No. 37

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Lucas 23, 1-25 Y Juan 18, 28 hasta el


capítulo 19, 1-16. Métete en los arontecimientos narrados romo un
personaje más. Con esos textos ronforma una sola historia.
Después de haoorte presente en el lugar de la narración evangélica,
vuélvete sobre ti mismo, hasta tu lugar HOY, en donde continúa la
Pasión de Cristo. Toma plena conciencia de él y de tu ser allí.

C. Petición central: continúa pidiendo al Señor dolor con Cristo


doloroso y pena interna porque por tus propias actitl.des operaciones
y acciones torcidas Jesús va a la Pasión.

D. Textos centrales: Lucas 23, 1-25 Y Juan 18. 28 hasta 19, 1-16.
Reflexiona sobre los siguientes puntos, siempre en relación con la
manera romo hoy día rontinúa la Pasión de Jesús en la humanidad:

1. Los poderes religioso y civil se unen para condenar a quien


pone en peligro su poder, a quien pone en evidencia su falta
de autoridad (que según el evangelio Jesús sí poseía: "les
hablaba ron autoridad"). Nadie quiere cargar ron la sangre del
condenado, pero todos le condenan de antemano. El justo
incomoda como una espina clavada en la carne!

2. Precipitadamente lo llevan de uno a otro lado: del sanedrín a


Pilatos. Ahora cambian la acusación (como el camaleón
según las circunstancias): primero lo acusaban de blasfemo
(peCado religioso), ahora lo acusan de agitador y subversivo!
Y los acusadores son los mismos sacerdotes. Y traen nuevos
falsos testimonios: ..... éste ha dicho que no debemos pagar
impuestos".

3. No entraron a la casa de Pilatos (romano) porque ellos, los


saoordotes, debían ronservarse puros para la celebración de
la fiesta (lo estaban?); les estaba prohibido entrar allí. Matan
al justo y cuelan lo menos importantel Tienen que aprovechar
que está en sus manos.

135
4. Pilatos parece buscar sinceramente. Jesús le hace una
pregunta fundamental para su 'pretendida fe': "lo que piensas
(lo que haces, lo que decides, lo que comunicas, etc.), ¿lo
haces por ti mismo, o es lo que has oído de otros?". Responde
tu mismo esa pregunta en tu vida.

5. Jesús descubre que Pilatos no es libre de espíritu. Sabe que


por encima de la verdad le importa conservar el poder y el
orden. Por eso, como ante los hipócritas, Jesús no responde;
se queda callado. No hay que dar razón de la esperanza y la
fe ante aquellos que no buscan con sinceridad.

6. Pilatos termina condenando al justo; pero ni siquiera es una


decisión libre, propia. La multitud azuzada por los poderes
religiosos se lo exige. Se dobla ante la mayoría (que no
siempre tiene la razón) y claudica ante la verdad, la "justicia"
es portadora de la injusticia! No encuentra culpa, pero lo en-
trega a la muerte.

E. Reflexiona: ¿de qué manera hoy en tu familia, en tus relaciones


interpersonales, en tu trabajo, en tu empresa, en el país, en el
mundo entero se repite este injusto proceso que se siguió con
Jesús? Deja que tu corazón se duela ante el proceso que se le
sigue hoya Cristo.

F. Despedida: comenta con Jesús la manera como descubres que su


Pasión continúa hoy. Deja que él, que conoce bien tu vida y la del
mundo entero, complete y comente tu visión. Escúchalo, conversa
y deja que tu corazón vaya empapándose de las actitudes propias
del crucificado.

G. Examina con cuidado tu ejercicio anterior.

***

136
GUIA No. 38

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: imagínate el sitio y el momento del camino


al calvario (viacrucis). Los rostros, las calles, la multitud, los ninos,
los curiosos, los soldados, el cireneo, las mujeres, Marra, los
discípulos, los apóstoles, los sacerdotes. No te quedes allíl Vuélvete
sobre ti mismo, hasta tomar conciencia del 'viacrucis' del Cristo de
hoy: de los pobres, de los explotados, de los humillados, de los
enfermos, de los campesinos, de los ancianos, de los perseguidos.
Toma conciencia de tu participación allí. ¿Qué papel juegas?

C. Petición central: dolor con Cristo doloroso y pena porque por tus
pecados va Jesús a la Cruz. Que sepas reconocer la Pasión de
Jesús hoy en este Cristo vivo que conformamos todos nosotros.
Recuerda que lo que pedimos es compadecernos (padecer con)
con Cristo hoy!

D. Se te propone en esta ocasión recorrer con Jesús el viacrucis. Vas


a coger estación por estación profundizando y contemplando la
historia desde la visión misma de Jesús. Reflexiona: ¿en dónde se
vive cada estación hoy?; y pregúntale al Señor: ¿qué siente él en
la comunidad crucificada? Al hacer ese ejercicio de actualizar las
estaciones del viacrucis ponte los ojos de los crucificados, métete
en su pellejo. Esa es la perspectiva que puede movernos el
corazón (no la de ser simples espectadores!):

1. Jesús es condenado a muerte: Mal. 27, 20-26.


2. Jesús carga la cruz: Juan 19, 17.
3. Jesús cae por primera vez.
4. Jesús se encuentra con su madre: Juan 19, 25-27.
5. El cireneo ayuda a Jesús: Mt. 27, 32-34.
6. La verónica limpia la cara de Jesús.
7. Jesús cae por segunda vez.
8. Jesús consuela a las mujeres: Lucas 23,27-31.
9. Jesús cae por tercera vez.
10. Jesús es despojado de sus vestiduras: Mt. 27, 35.
11. Jesús es clavado en la cruz: Lucas 23, 33.

137
12. Jesús muere en la cruz: Lucas 23, 44-46.
13. Jesús es bajado de la cruz: Lucas 23, SO-53.
14. Jesús es sepultado: Lucas 23, 53-56.

Puedes dividir esta guía en varios ejercicios contemplando y


reflexionardo sobre tres estaciones en cada ejercicio. Lo importante
es seguir estando disponibles para el Señor a medida que lo
acompañamos, e ir aprendiendo de sus actitudes para comulgar
con su cuerpo y su sangre hoy.

E. Despedida: conversa con los personajes del viacrucis: el cireneo,


los soldados, las mujeres, los curiosos, José de Arimatea, etc., y
con Jesús. Deja que ellos te hablen de su experiencia ayer y hoy.
Termina dialogando con el Padre que se siente impotente ante la
maldad del hombre que es su creatura libre, y confíale tus
preocupaciones depositando tu vida y tu elección en sus manos.

F. Examina cuidadosamente tu oración.

***

138
GUIA No. 39

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: imagina nuevamente todo el escenario de


la Pasión de la mano del siguiente texto: Mc. 15,25-41. Vuélvete
sobre ti mismo, hasta el escenario en que HOY y AQUI es
crucificado el cuerpo de Cristo. ¿Quiénes son 'el cuerpo de Cristo'?
¿Quiénes lo acompañan? ¿Qué dicen de él?

C. Petición central: dolor con Cristo doloroso y pena porque por los
pecados propios Jesús es asesinado en cruz. Que Dios te dé la
gracia de reconocer su pasión hoy y que se manifieste en tu vida
ordinaria para poder sentir si tu elección es o no según su voluntad.

D. Texto central: Mc. 15,25-41. Contempla este texto y reflexiona


para sacar provecho ayudado por los siguientes puntos:

1. Fíjate en la gente que acompaña a Jesús: ladrones, soldados


y mujeres. Los dos extremos: los limpios de corazón y aquellos
entre quienes Jesús fue contado: los malhechores, los injustos.

2. Estando en cruz sigue siendo humillado, burlado, despreciado.


La Pasión es radical: hasta la muerte!

3. Jesús, Dios-hombre, muere ante los ojos de los hombres


derrotado, fracasado. El mismo pudo haberlo sentido así.
Pero es precisamente en ese acto supremo de dar la vida por
amor en donde el Amor mismo que es Dios no muere sino que
resucita. Murió haciendo la voluntad del Padre y por eso Dios
lo resucitó.

E. Lee y gusta lentamente Isaías 52,13 hasta 53,12. Reconoce de su


mano los lugares y momentos en que la crucifixión es una realidad
hoy.

F. Despedida: conversa con Jesús crucificado que decide libremente


dar la vida. Deja que te cuente su sentimiento, sus temores, su

139
oración, su relación con el Padre, etc. Que el sea quien te descubra
el misterío de su muerte-resurrección. Dialoga también con María.

G. Examina cuidadosamente tu ejercicio.

Plegaria

No me mueve, mi Dios, para quererte


el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tu me mueves, Señor, muéveme el verte


clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor; yen tal manera,


que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;


porque si lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Anónimo, Silglo XVI

140
GUIA No. 40

A. Oración preparatoria y 'entrada en la oración'.

B. Implicación personal: Se trata de que con tus capacidades y


conocimientos tomes conciencia del lugar y del tiempo en que
vives con todas las relaciones y complejidades que le son propias.
Ese lugar y ese tiempo (HOY) es el lugar y el tiempo mismo de la
Pasión de Cristo.

Comienza por tu vida, tu corazón, tus amores, tus deseos e


ilusiones, tus amigos y enemigos, tu familia, tus relaciones, tu
estudio, tus vecinos, tu salario, tus trabajos, tus angustias, tus
dudas, la situación de tus hermanos pobres, los enfermos, los
abandonados, los gamines, los ancianos, los hospitales, las
cárceles, las pocas oportunidades de recreación y desarrollo, la
falta de educación, la lejanía de la educación universitaria, la
inseguridad, los ladrones, la policía, los atropellos, los torturados,
la guerra, el ejército, los políticos, la guerrilla, el narcotráfico, los
gobernantes, el terror, los ricos, las grandes haciendas, los
campesinos y su miseria, los problemas políticos, las armas, la
dominación de hombres por hombres, de unos países por otros, la
alienación ideológica comunista o capitalista, la dependencia polí-
tica, económica y cultural, la situación de la Iglesia, la guerra ver-
bal y de informaciones, los juegos sucios, etc.

Si te gastas un ejercicio completo componiendo el cuadro anterior


no te preocupes. Realízalo con calma y guslo, permaneciendo en
todo momento disponible para que el Señor te comunique lo que
él quiere.

o. Petición central: pedirás dolor con Cristo doloroso y pena interna,


porque, por el pecado propio, Jesús es crucificado hoy también.
Que sepas reconocer su Pasión y él te de la gracia de sentir si tu
elección es o no según la voluntad del Padre.

E. Una vez que tengas el cuadro que se te sugiere, consérvalo,


contémp/alo. TenIa presente. Repásalo a la luz de Mateo 25, 31-

141
46 Ytrata de descubrir en dónde, en quiénes, cuándo, por qué, etc.,
sigue la Pasión de Cristo hoy. No tengas prisa. Deja que tu cora-
zón se afecte y, sobre todo, pídele al Señor que a ti (y a los demás
que buscan con sincero corazón) te de la gracia de vivir sus actitu-
des hasta ser capaces de dar la vida por amor a la voluntad de Dios
(que no es otra cosa que lo que Dios quiere que tú quieras).

G. Despedida: conversa cariñosamente con María y con las tres


person~ de la Santísima Trinidad. contándoles tus inquietudes en
esta experiencia de acompañar a Jesús en su Pasión ayer y hoy.

H. Examina tu ejercicio.

•••

142
Cuarta Semana
ANOTACIONES PARA LA CUARTA SEMANA

Atiende las siguientes recomendaciones; ellas te ayudarán a


disponerte mejor para continuar con la etapa de ejercidos que empiezas
ahora:

A. En esta nueva etapa centra tu atención en la alegría que ha de


producir en nosotros la experiencia de Cristo Resucitado. Alegría
o gozo que es esencialmente apostólico.

B. Conserva la calidad de tu ejercicio diario: preRáralo con cuidado; .


realiza atentamente tu oración y evalúala con fidelidad.
Posiblemente aumenten las preocupadones y distracciones ahora
que empezamos la última etapa de los Ejercicios. Lucha debida-
mente en su contra.

C. La alegría que produce en el cristiano la experiencia de la


resurrección no se expresa tanto en risas, o en tener un
temperamento radiante o en vivir sin problemas. sino en que cada
vez es más fuerte, más evidente y más perceptible la acción del
Espíritu que nos regala el Resucitado.

D. Es frecuente que en este tiempo haya especiales dificultades para


orar; el mal aprovecha sutilmente el hecho de que estamos
terminando. Es como si la persona estuviera completamente seca
a la hora de conversar con el Señor. Esa es una experiencia que
debe despertar la fidelidad y la disponibilidad en el ejercitante para
no hacer depender el éxito de los ejerddos del gusto o el sentimiento
personal.

E. La gracia más grande que se puede implorar es que el Sei'íor te dé


el regalo de experimentar la alegría apostólica que produce la
presencia del resucitado.

F. Las guías se simplifican significativamente de ahora en adelante.


Ya habrás ido experimentando y descubriendo diversos modos de
orar. Y es muy probable que tengas una manera muy personal de
hacer tu ejercicio diario. Eso es bueno desde que permanezcas

143
Por eso en las siguientes guías sólo se sugerirá el texto y algunos
puntos que te pueden ayudar a contemplar y gustar el misterio más
profundamente. La petición que harás durante este tiempo es:
GRACIA PARA ALEGRARTE Y GOZARTE APOSTOLlCAMENTE
CON LA RESURRECCION DE JESUS y LA VIDA VERDADERA
QUE CON LA CRUZ NOS ALCANZO. No olvides seguir pidiendo
la gracia de conocer. amar y seguir a Jesucristo cada vez más de
cerca.

G. Ahora se prueba tu fidelidad y tu finura en la relación con el Señor.


Es conveniente ir empatando tu experiencia de los ejercicios con
la vida espiritual ordinaria. Recuerda que la medida de tu
generosidad le indica a Dios tu capacidad de recibir aquello que él
quiere regalarte.

H. Una última anotación bien importante: los relatos del evangelio. y


ahora concretamente los de la resurrección. son para nosotros una
especial invitación a que nos identifiquemos cada vez más con la
persona de Jesús. con su manera de ser. Es importante tener
presente siempre esto para no desviar el mensaje poniéndonos
siempre en el puesto de los beneficiados por Jesús. Deja que sea
su vida (sus actitudes) las que cuestionen tu vida (nuestras
actitudes).

1. No pierdas nunca la óptica de la CONTEMPLACION.

ADELANTEII! RECUERDA QUE LA TALLA DE LA EXPERIENCIA

LA PONES TU; SOLO TU

Y DIOS SIEMPRE HA QUERIDO DARSE COMPLETAMENTE!!!

144
GUIA No. 41 ·1
Texto: Juan 20, 11-22 (Efectos de la resurrección)

Puntos para meditar:

A. Observa cómo está la gente (apóstoles, mujeres, paisanos, María,


etc.) antes de la resurrección. Su amor es real, pero su vida de fe
está como escondida por los momentos ditrciles y dolorosos:
observa la diferencia de actitud entre unos y otros; especialmente
con la Virgen María.

s. Escucha las conversaciones; cómo recuerdan a Jesús: su vida, su


Pasión, su muerte. Escucha cómo cada uno cuenta la historia desde
donde la ha experimentado: ¿por qué se fueron del lado de Jesús
en este tiempo, qué sintieron, dónde estaban? ¿Y las mujeres?
¿De qué huían los apóstoles y discípulos? ¿Qué recordaban con
más cariño de su experiencia con Jesús? ¿Luego mira lo que ha-
cen: se encierran, vigilan, callan, se esconden, huyen, niegan co-
nocer a Jesús, conversan sobre su desilusión, desprecian el testi-
monio de las mujeres, etc.

c. Una condición para conocer a Jesús resucitado es la fe y el


encuentro con los hermanos: María corre a encontrarlos y los
apóstoles ya están reunidos. Allí, Jesús aparece con ellos. No se
deja ver ni de los que lo condenaron, ni de los que lo persiguieron,
ni de los que no creen en él, como para probarles que sí es Diosl
En cambio, se hace presente en la vida de los que le aman para
fortalecerlos, para unirlos, para enviarlos a los hermanos que viven
con su mismo sufrimiento.

D. Mira cómo cambia la vida de los discípulos a partir de la resurrección.


Mira cómo la alegría transforma los momentos de dolor, de
martirio, de incomprensión, de miedo, de persecución.

E. Jesús no se arrepiente de los que ha elegido por más que lo hayan


abandonado o negado. Los que nos arrepentimos de Jesús y de los
hermanos somos nosotros! Jesús no exige pureza para amar, es

145
fiel a quienes ha llamado, confía en ellos, 10s conoce bien con sus
valores y sus debilidades. Ellos son figura de su Iglesia! Así como
son, así los quiere.

F. Lo primero qu~ el resucitado devuelve es la p~, I~ unión, la


fraternidad, el diálogo. Por eso la vida de fe exige la vida oornunitaria.

G. Siempre el encuentro con el resucitado termina desatando en


aquél que lo percibe una dinámica apostólica, misionera.

***

146
GUIA No. 42

Texto: Efesios 4,17 hasta 5, 20 (Efectos de la resurrección en nosotros).

Puntos para contemplar:

A. se trata de ver en tu propia vida los efectos de la resurrección de


Jesús. Jesús resucitado se hace presente en nuestra vida sólo si
nosotros mismos lo dejamos aparecer. De ahí que nuestra
participación y esfuerzo sea fundamental.

B. La resurrección en los hombres, en nosotros, no es un momento


milagroso; no es un instante en el que e.1 hombre cambia
completamente. Hay que decir, más bien, que resucitar para un
cristiano es vivir abriéndose a la fuerza del Espíritu. Que el cristiano
verdadero ha de vivir muriendo y resucitando.

C. El cambio en la vida es un proceso lento; es un proceso en el que,


si no se dan pasos reales todos los días, no se da significativamente
nunca. Una máquina grande está compuesta por pequeñas partes
(tomillos, resortes, tuercas, etc.) sin las cuales nunca podría llegar
a ser lo que es. Sólo si somos fieles en lo pequeño se nos confiará
lo grande a su debido tiempo.

D. La resurrección en cada uno de nosotros yen la comunidad nunca


es a la fuerza; no se da por decreto! Es un movimiento del ser por
el cual la persona, gracias a su propia voluntad, a su capacidad de
sacrificio y esfuerzo (siempre contando en primer lugar con el
llamado y la fuerza de Dios) se abre a la presencia de la vida
verdadera manifestada en Jesucristo y ofrecida permanentemente
para nosotros en el Espíritu Santo.

Medita sobre el texto propuesto. Si los puntos sugeridos te ayudan


utilízalos. Si tu te dispones plenamente, puedes estar seguro de que tu
ejercicio será acompañado generosamente por la presencia de Dios.
Recuerda que los detalles son importantes, no sea que por despreciar las
migajas te quedes sin el pan.

147
GUIA No. 43

Texto: Juan 20,24-29 (Tomás).

Puntos para contemplar:

A. Tomás es un hombre común y corriente. C9mo nosotros! Le gusta


investigar, conocer; pero a la hora de la prueba de la fe permanece
cerrado a todo lo que no entiende (el misterio), a lo que no puede
ver (Fe) y al testimonio de la comunidad (el amor). Está
absolutamente desencantado. Su esperanza murió en la cruz. No
le cree a nadie: ni a las mujeres, ni a Pedro, ni a Juan, ni a su propia
comunidad.

B. Cristo se humilla, condesciende. Una simple creatura le pone


condiciones para creer, y viene y se le muestra por amor.

C. Tomás no confía, pero busca con sinceridad. No pretende desafiar


ni probar al Señor. Quiere encontrarlo, pero trayendo a Jesús
donde él está (su capacidad de conocer limitada) y no va él donde
está Jesús (resucitado).

Su sinceridad termina llevándolo a donde no quería: a aceptar el


misterio: "¡Señor mío y Dios mío!". Descubre y reconoce a Jesús
como su Dios y Señor.

D. "Bienaventurados los que creen sin haber visto". Allí habla Jesús
de nosotros. Hemos de aprender a descubrir a Jesús presente en
la historia propia.

Hay personas que de tal manera lo han encontrado, especialmente


interpelante en los hermanos pobres, que han dado su vida como
él mismo: los mártires, los santos (según su época). Y hay muchos
hermanos y hermanas que han vivido anónimamente su existencia,
pero seguros y motivados en su vida por la presencia indefectible
del resucitado.

Pregúntate: ¿realmente crees hasta hacer esfuerzos conscientes

149
por conformar tu vida según la voluntad de Dios?

Déjate inundar por la alegria apostólica de descubrir a Jesús


resucitado actuando siempre en tu historia. Prepara adecuadamente
tu ejercicio y evalúalo con cuidado.

***

150
GUIA No. 44

Texto: Lucas capítulo 24,13-35 (Los discípulos de Emaús).

Puntos para contemplar:

A. Esta es una situación frecuente en nuestra vida: la desilusión, el


desencanto, la tristeza. Yen la conversación con otros hermanos
se va alimentando la agonía. Los hermanos terminan derrotándose
unos a otros.

B. Conversan sólo sobre el fracaso: "nosotros esperábamos..." Ya no


esperan nada. Se dan por vencidos antes de comenzar la pelea La
desilusión les impide ver los signos de la resurrección que ocurren
a su derredor: discípulos reunidos, anuncio a las mujeres, aparición
a Pedro, etc.

C. Jesús busca a todos, aun a los desilusionados. Los sigue amando


y, bondadosamente, se les presenta. Tal es su abatimiento y
derrota que no logran reconocerlo. Es que el resucitado no se
impone, no se mete sin permiso en la vida de las personas; se
interesa por eUos, deja que se desahoguen. Aborda con interés el
tema que traían. No les cambia su actividad (igual que a los
pescadores).

D. Sólo lo reconocen en el signo de partir el pan. Al compartir la


comida; en el momento de reconciliarse con los hermanos, de
encontrarse con Diosl En el momento de dar gracias. Allí se les
abrieron los ojos: en la fracción común (comunitaria) del pan. Ahí
está vivo Jesús: en la comunidadl Por eso salen corriendo a buscar
a los hermanos y a compartir con ellos su experiencia de Jesús
resucitado!

E. Penetra y repite una y otra vez ante el Señor la súplica de los dos
caminantes: "quédate con nosotros"l Sin él no podemos nada,
somos como los de Emaús. Y considera, además, que somos
nosotros mismos los que deberíamos invitarnos: "quedémonos
con Jesús"1

151
GUIA No. 45

Texto: Juan 21, 1-19 (Aparición en el Tiberfades)

Puntos para contemplar:

A. 'Los discfpulos están pescando juntos': mucho antes Jesús les


habfa anunciado que serfan pescadores de hombres. Allí está
representada la Iglesia que continúa su misión en comunidad.
Enviada a anunciar el evangelio de Jesucristo en los más diversos
campos de la actividad de este mundo en el que es llamada a ser
testimonio de la vida verdadera.

B. 'Pero no pescan nada': sin embargo, toda la misión de la Iglesia


está en las manos de Dios. El trabajo y los frutos dependen, en
último término, de él. La misión que se nos encomienda es 'en el
nombre del Señor'. Ahf está la clave de nuestra efectividad (una
efectividad muy diferente a la del mundo).

C. 'Se sentaron a comer juntos lo que Jesús preparó': la Iglesia se


reúne en la Eucaristfa: fuente, alimento y término de la comunidad.
Se reúnen en torno a Jesús que es quien los mantiene unidos. Y
allf, en la comunidad, la resurrección no da lugar a dudas: "no se
atrevieron a preguntarle quién era porque sabfan que era Jesús".

D. 'Y Jesús le pregunta a Pedro': una vez que Pedro ha pasado por
la experiencia de la debilidad y el pecado (tres veces lo negó), una
vez que se llena de humildad reconociéndose ante Dios y la
comunidad como es, Jesús mismo lo confirma en el servicio (no
poder) de confirmar a los hermanos en la fe.

E. 'Y le anuncia a Pedro su porvenir': ponerse al servicio de Dios y los


hermanos es meterse en problemas, dificultades, persecuciones,
muerte I Ponerse al servicio de los hermanos es abandonarse día
a día en las manos de Dios solamente deseando y eligiendo lo que
más conduce a que la acción de Dios se manifieste en la propia vida
y la de los otros.

F. 'Y los invita a seguirto': seguir a Jesús es ponerse en el camino de

153
Jesús, oon Jesús y oomo Jesús. Es aoompaf\arlo en las buenas y
en las malas hasta la resurrección, pasando por la pasión y por la
muerte.

Contempla despacio este pasaje evangélico. Compáralo oon tu


Iglesia ooncreta: aquella en que vives, tu comunidad. Deja que el Sef'lor
te hable y reflexiona para sacar provecho en tu vida.

•••

154
GUIA No. 46

Texto: 1 Corintios 15,1-11 (Experiencia de San Pablo).

Puntos para contemplar:

A. En San Pablo se refleja la experiencia típica de un cristiano que no


conoció personalmente a Jesús y que, por una apertura muy
grande a la gracia del Señor que lo llevó a una experiencia muy
profunda de conversión, pone todo su ser y sus energías en favor
del anuncio del evangelio de Jesucristo.

B. Todo lo que anuncia San Pablo en ese texto es fruto de su propia


experiencia. Para ampliar esa visión te servirá leer y reflexionar
sobre los textos que se te ofrecen a continuación teniendo siempre
presente la siguiente pregunta: ¿qué experiencia de Jesús
resucitado es la que tiene San Pablo? Textos: Romanos 8, 31-39
(Himno al amor de Dios), 1 Cor. 1, 17 hasta 2, 5 (La predicación de
·Ia <;:ruz), 2 Cor. 4, 1-12 (tribulaciones y experiencias del apóstol), Fil.
3, 1-16 (Cristo es el valor fundamental de la vida), 2 Tim. 2, 1-13
(Sentido del trabajo del apóstol).

Después de meditar detenidamente estos textos, pregúntate:


¿qué experiencia de Jesús resucitado es la qüe yo tengo para
compartir con mis hermanos?

C. Pablo reconoce que Dios ha sido bondadoso y misericordioso con


él a pesar de su historia (conociéndola y amándola!). Dios se revela
misericordioso con los que buscan con sinceridad y toman su vida
en serio (aunque se equivoquen).

D. El versículo 11 es muy importante: Pablo pone la fuerza de su


predicación en el mensaje que se anuncia, en lo que los corintios
han creído; y no en las circunstancias, que son secundarias: quién
anuncia, cuándo, cómo, etc. Les invita a considerar lo más
importante, a no detenerse en lo secundario: a vivir conforme al
evangelio que han recibido.

155
Deja que el Sefur te hable en este texto. Conversa con él y con san
Pablo. Entabla un diálogo carii"loso. Y reflexiona atentamente para sacar
provecho en tu experiencia de seguir a Jesucristo.

***

156
GUIA No. 47

Textos: Mateo 28, 16 Y siguientes (envío misionero), Hechos 1, 6-11


(Ascensión del Señor) y Hechos 2,1-13 (Pentecostés).

Puntos para contemplar:

A. Primero una sugerencia: estos textos son supremamente ricos.


Procura no quedarte en los detalles (la forma) sino más bien ir al
fondo de lo que nos quieren comunicar; es decir, no pongas tanta
atención a lo que pasó en la historia, sino a la realidad de que los
discípulos saben y están seguros de la resurrección de Jesús.

B. Jesús confirma la fe de sus discípulos. Sus apariciones no son para


hacer shows o para darse popularidad o para dar espectáculo. No
son tampoco para impresionar a los apóstoles haciendo que
terminen por creer. La intención de Jesús es, fundamentalmente,
confinnar la fe de los apóstoles. Y eso mismo es lo que pretendemos
nosotros al contemplar estos pasajes.

C. Considera con detenimiento la misión que deja Jesús. Es su propia


misión: su mismo caminol Los discípulos son enviados como
testigos creíbles a los hombres, a todos los pueblos, y siempre en
el nombre del Señorl Les envía a enseñar lo que ellos ya deben
haber aprendido, experimentado y practicado en su propia vida.
Les envía a bautizar a todos ofreciendo el mismo bautismo que ya
están viviendo y que Jesús ha vivido ya definitivamente. Y les
encarga "hacer discípulos" en todo el mundo.

D. La misión no la realiza cada uno solo. Hemos de seguir al Señor


juntos y con él; en comunidad yen el Espíritu. "Yo estaré con
ustedes todos los días hasta el fin del mundo", dice el Señor. Se
trata de seguirlo de cerca.

E. Esa misión que nos encomienda es aquí, en la tierra. Es en esta


realidad cuajada de luces y sombras, de triunfos y fracasos, de
alegrías y muerte, de paz y violencia que padece nuestra historia,
en donde hay que ser testigos creíbles del evangelio.

157
F. •¿Qué hacen ahí mirando al cielor Y esa misma pregunta nos la
repiten roy a cada uno: ¿Qué l1élres mirando al dela? ¿Dónde está
tu hermano, tu comunidad, tu prójimo? ¿Dónde buscas a Jesús
resucitado?

G. Los discfpulos estaban celebrando una fiesta antigua: todos en un


mismo lugar. Era día de Pentecostés. Estaban en comunidad; yes
am, en medio de su alegría, de sus planes, de sus dificultades, etc.,
donde los inlJ'lda el Espíritu Santo. La vida comunitaria es condición
de posibilidad para la acción eficaz del Espíritu Santo en un
cristiano. Sin ella la acción de Dios no puede ser efectiva.

H. Recibir el don del Espíritu Santo nos hace capaces de ser más
hermanos, de amar a todos (vengan de donde vengan), de
entendernos a pesar de las diferentes formas de pensar. El amor
nos hace una sola familia universal: es un lenguaje que entiende
toda la humanidad, no importa su raza, su lengua, sus costumbres,
su condición.

1. Esa alegría de una comunidad que experimenta y celebra la


presencia resucitada de Jesús, siempre será condenada,
despreciada, perseguida o burlada por otros: "están borrachos"
decfan algunosl Al justo siempre se le persigue. Un buen fruto tiene
muchos enemigos. Por eso uno de los signos de la vitalidad
evangélica de una comunidad es la pasión, la persecución, la
dificultad.

Considera con cuidado todos estos puntos y no dejes de


relacionarlos con tu propia experiencia y realidad. No olvides el diálogo
sencillo y cordial con el Señor. Prepara adecuadamente esta guía y
evalúala con cuidado.

***

158
GUIA No. 48

(Contemplación para alcanzar amor)

Esta contemplación que se te ofrece ahora es como el puente q~


prolonga tu experiencia de los ejercicios espirituales para unirlo con la
experiencia espiritual en la vida ordinaria.

Se trata, antes que nada, de ponerse lenta y confiadamente en la


actitud propia de quien se ha dejado tocar por la resurrección del Senar
Jesús. Es una forma de orar que te ayudará a prolongar los Ejercicios en
la vida corriente, a vivir su espíritu en tu vida ordinaria.

Hemos visto ya la constante manifestación de Dios en favor de sus


creaturas (a pesar del pecado y nuestra infidelidad). Ahora hemos de
asegurar que ese mismo amor que nos comunica el Señor desde la
creación y que nos fortalece gracias a la acción del Espíritu Santo es el que
nos mueve en cualquier acción. Por eso San Ignacio llama a esta
contemplación "para alcanzar amor". Pedirás en ella insistentemente esa
gracia.

Antes de comenzar, reflexiona sobre dos aspectos fundamentales


(a ellos puedes dedicar un ejercicio):

A. El amor ha de ponerse más en las obras que en las palabras.


Consulta tu experiencia y te convencerás de ello. "Obras son
amores y no buenas razones" dice el refrán popular.

B. En el amor es necesaria comunicación de las dos partes. Es tan


necesario saber dar como saber recibir. El amante ha de dar y
recibir, y así el amado. Con la acción de una sola parte no hay ni
puede haber amor.

La petición que se sugiere para estos ejercicios es la siguiente:


CONOCER CON PROFUNDIDAD Y DETALLE TODOS LOS BIENES
RECIBIDOS PARA MOVER LA PROPIA VOLUNTAD, EL
ENTENDIMIENTO, LA MEMORIA, Y TODO LO QUE EL EJERCITANTE
ES Y TIENE, EN FUNCION DEL AMOR Y DEL SERVICIO A DIOS EN
TODO.

159
1. Para realizar este ejercicio trae a tu memoria todos los beneficios
recibidos durante tu vida. No te precipites: mira todo lo que el
señor te ha dado física, intelectual, espiritual y materialmente. Las
posesiones, las oportunidades, las cualidades, el entendimiento,
la familia, los amigos, la fe, tu educación, tus amores, la naturaleza,
el tiempo de vida, etc. Atiende a todo. Desde los más pequeños
hasta los más sobresalientes detalles han sido creados pensando
en ti. Han sido creados para que alcances, usando de ellos tanto
cuanto los necesites, la plena felicidad en Dios.

2. Fíjate luego en los beneficios de 'salvación' o 'redención' romo


los llama San Ignacio. Es decir, considera la gracia ofrecida por el
señor Dios en la persona de Jesús, en su encamación, en la fe que
te ha dado, en los sacramentos, en la Iglesia, en formar parte del
pueblo elegido, en la muerte-resurrección de Cristo, en el Espíritu
Santo, la educación, el perdón que te ha dispensado, la paciencia
que ha tenido contigo, su misericordia, etc. ¿Qué tienes tú que no
hayas recibido de Dios?

3. Considera, en fin dejándote afectar el corazón, que todo lo ha he-


cho Dios para ti. Luego pregúntate cuál debe ser tu respuesta. ilu-
mina tu meditación leyendo lenta y gustadamente 1 Juan 3, 16-22.

4. Termina conversando de corazón a corazón con el Padre, con


Jesús y con el Espíritu Santo. Dialoga con ellos sobre tu experiencia
al contemplar tantas bondades de su parte y termina gustando
profundamente la siguiente oración:

"Tomad, Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi


entendimiento y toda mi vOluntad; todo mi haber y mi
poseer. Vos me lo dísteis; a vos señor lo torno; todo es
vuestro, disponed a toda vuestra voluntad; dadme vuestro
amor y gracia, que ésta me basta. Amén".

***

160
GUIA No. 49

A. Después de que hayas tomado plena conciencia de tu ser ante


Dios vuelve sobre los dos aspectos previos que vimos en la entrega
anterior: el amor ha de ponerse más en las obras que en las
palabras y, es comunicación de ambas partes: hay que saber dar
y saber recibir.

B. Repite la petición que estamos haciendo: reconocer todos los


bienes recibidos para movernos a más amar y servir a Dios en todo.
Luego recuerda brevemente el ejercicio anterior. Sólo entonces
estarás en condiciones de seguir adelante.

C. Considera en esta oportunidad cómo Dios no sólo te ha dado


innumerables beneficios (de creación y redención) sino que habita
él mismo en eso que te ha dado; se da él mismo en ellos. Por eso
nuestra oportunidad de encontrar a Dios es tan copiosa como
innumerables son los beneficios que él nos ofrece; se nos da en
todas las creaturas. Y de tal manera se entrega que llega a ser una
realidad que habita en tí mismo, en los hermanos y en la comunidad.

Reconoce entonces todos los beneficios que el Señor te ha dado


(tanto en la creación como en la salvación) y reconoce su presencia en
cada don. Dialoga con él dándole gracias infinitas.

Ilumina tu encuentro con el Señor en las creaturas con el siguiente


texto: Juan 15, 1-17. Gústalo profundamente.

Termina con la misma oración de la guía anterior. Pon atención en


cada una de sus expresiones.

***

161
GUIA No. 50

Empieza de la misma manera que en la guía anterior:

A. Reflexiona y toma conciencia, en primer lugar, de las dos


anotaciones en torno a la naturaleza del amor;

B. utiliza la misma petición de la guía anterior;

C. repasa brevemente lo contemplado en las guías 48 y 49.

Piensa ahora cómo Dios en su bondad no sólo te ha dado las oosas


y losbeneficios diferentes, y además se te ha dado en ellos, sino que
labora (trabaja) en todo lo creado.

Dios actúa y se preocupa; es un Dios presente, creador, trabajador


por medio del Espíritu Santo. Es un Dios que desde siempre ha estado
haciendo esfuerzos por encontrarnos; a veces extraordinarios, debido a
nuestra testarudez. Es un Dios que está obrando en lo más mínimo y con
un amor sin límites. Es un Dios que no está paralítico ni vive de la renta.
Trabaja y lucha con el hombre; suda y sufre por el hombre.

Utiliza tu sentido de observación en la fe y observa cuidadosamente


como Dios trabaja para ti en cada creatura, en cada situación, en cada
beneficio que te ha concedido: desde la comida (en que intervienen miles
de manos para ti), pasando por el descanso, tus posesiones, tus amigos,
tus cualidades, tu comunidad, tu Iglesia. Con esa manera de ver las cosas,
hasta tus errores y tus pecados se convierten en oportunidades de
encuentro con Dios!

Dialoga íntimamente con las tres personas de la Santísima Trinidad.


Deja que te expliquen y cuenten sus luchas, sus esfuerzos, sus sufrimientos
con la humanidad; contigo!

Termina gustando cada vez más la oración que se te propone:

"Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi


entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi
poseer. Vos me lo dísteis, a vos Señor lo torno; todo es

163
vuestro; disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro
amor y gracia, que ésta me basta. Amén".

Himno

''Te está cantando el martillo


y rueda en tu honor la rueda.
Puede. que la luz no pueda
librar del humo su brillo.
¡Qué sudoroso y sencillo
te pones a mediodía,
Dios de esta dura porfia
de estar sin pausa creando
y verte necesitando
del hOmbre más cada día!

Quien diga que Dios ha muerto,


que salga a la luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio del desierto
ni en la montaña se esconde;
decid, si preguntan dónde,
que Dios está -sin mortaja-
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde".

164
ULTIMA GUIA

Estamos en la puerta de salida de los Ejercicios. Luego vendrá una


entrega especial que te ayudará a empatar definitivamente con tu
experiencia espiritual en la vida ordinaria.

Una tentación común en este momento (yen los días que siguen
a los Ejercicios) es rebajar en generosidad. No caigas en ella. Es una pura
acción del mal. Por eso, sé humilde y pide intensamente al Señor que te
de la gracia de ser generoso y fiel.

En este ejercicio oomienza de nuevo oon las tres recomendaciones


de la guía anterior. Considera las características del verdadero amor y
gusta la petición que venimos haciendo. Repite brevemente el ejercicio
anterior.

Antes de comenzar oon el tema propiamente dicho, lee lentamente


el capítulo 14 de San Juan. Gústalo y ora oon él. Te servirá para enmarcar
este ejercicio.

Medita y contempla ahora cómo todos los beneficios y dones


que has recibido proceden de 0105 mismo y en ellos él ha trabajado. No
es que la creatura sea Dios; sino que Dios se manifiesta en las creaturas
por amor a los hombres y acepta todas sus limitaciones para poder salirte
al encuentro en lo ordinario y común y corriente de su vida. Por eso es un
gran error quedarse en las creaturas (ídolos).

Así oomo el rayo no se confunde con el sol; así todo debe llevamos
a la fuente, al creador, a Dios mismo! Dios es fuente inagotable de todo.
Por eso el mayor fruto de los Ejercicios (don que debes seguir pidiendo y
recibiendo diariamente) es poder amar a Dios en todas las cosas y a todas
en él; por amor de Dios mismo.

Ilumina tu contemplación leyendo lenta y gustadamente el capítulo


51 del Eclesiástico.

Conversa luego con la Santísima Trinidad y con María; pídeles la


gracia que se acaba de insinuar y deposita toda tu confianza y tu fuerza

165
en sus manos para que te ayuden a vivir conforme a lo que Dios te ha
comunicado en esta experiencia.

Termina gustando mucho la oración de San Ignacio:

"Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi


entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer.
Vos me lo dísteis, a vos Señor lo torno. Todo es vuestro;
disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y
gracia que ésta me basta. Amén".

***

166
ENTREGA ESPECIAL

¿COMO REVISAR DIARIAMENTE NUESTRA FIDELIDAD A LA


ACCION DEL ESPIRITU SANTO?

Se te propone ahora una experiencia que te ayudará diariamente


a con-formar (formar a la manera de... ) cada vez más tu vida con la de
Jesús; es decir, a querer cada día más puramente lo que Dios mismo
quiere que tu quieras. Todo depende de tu fidelidad en la oración y de tu
capacidad de abrirte con claridad y "limpieza de corazón" a la acción del
Espíritu Santo; sólo así podrás ver a Dios.

Es una de las maneras de prolongar, extender, mantener y ali-


mentar los frutos de la experiencia de los Ejercicios Espirituales.

Se trata de una confrontación orante de la realidad con el Evangelio,


para discernir y permitir en nosotros la acción del Espíritu Santo.

Ten en cuenta siempre los siguientes aspectos:

A. Es una forma de oración.

B. Es una manera de ejercitar la contemplación para alcanzar


amor.

C. Está orientada hacia una vida cada vez más parecida al


Evangelio.

D. Es un buen medio para adelantar en el discernimiento yen la


conversión personal y comunitaria.

Es necesario que realices este rato de oración diariamente, con


tres disposiciones que habrás de pedir como gracias de Dios:

1. AGRADECIMIENTO: amor que reconoce los beneficios de Dios;


que encuentra a Dios en ellos; que valora su esfuerzo (trabajo) en
ellos, y que siempre tiene conciencia de que no los poseemos
como dueños.

167
2. HUMILDAD: se trata de sabernos y reconocernos
permanentemente limitados y pecadores; de vivir abiertos a la A
liberación que se nos ofrece diariamente en los acontecimientos •
que se viven en la fe, la esperanza y el amor.

3. DISPONIBILIDAD: es vivir discerniendo; estar atentos a los signos


del espíritu y reconocer sus llamadas en nuestras actitudes. Es
vivir haciéndonos la pregunta: ¿qué quiere Dios de mí?

CLAVES PARA REALIZAR ESTE TIPO DE ORACION


DIARIAMENTE

A. No lo dejes nunca. Es fundamental crear, con la fidelidad, una


actitud permanente de discernimiento.

B. ¿Cuántas veces hay que hacerlo? Actúa con madurez. Reconoce


que los que comienzan una experiencia deben revisarla muy
frecuentemente. Hazlo al menos una vez al día.

El amor entre más profundo es más delicado; por eso se cuenta,


por ejemplo, que San Ignacio lo realizaba cada hora con un gran
gusto y alegría espiritual. Vivía en un permanente contacto con el
Señor.

C. Sería bueno que te acostumbraras a hacerlo a una misma hora.


Ello ayuda a no dejarlo, a crear un hábito. En la vida espiritual
también es necesario un mínimo de estructuras.

D. No se excluye el que puedas realizar este tipo de oración en


comunidad. Todo lo contrario, es conveniente y enriquecedor.

E. Sé positivo en esta revisión. Hay que estar atentos a no convertir


este momento de oración en un ejercicio contable de fallas y
aciertos, pecados y virtudes (antiguo examen de conciencia). Eso
no hace más que aumentar el propio orgullo.

168
¿COMO REVISAR DIARIAMENTE LA EXPERIENCIA DE NUESTRA
FIDELIDAD A LA ACCION DEL ESPIRITU?

A. Comienza con una súplica de corazón: luz para conocerte en tus


actuaciones con la misma sinceridad y transparencia con que Dios
te conoce.

B. Revisa alegremente tu vida (día) y reconoce agradecido los dones


que el Señor te ha entregado.

C. Detente luego en las acciones, intenciones y operaciones en las


cuales has sentido lejanía con respecto al querer de Dios.
Compáralas, relaciónalas. Trata de descubrir la raíz o las raíces en
que se alimentan esas acciones, intenciones u operaciones. Pide
perdón humildemente al Señor y a los hermanos.

D. Hazte una propuesta concreta que puedas evaluar en el próximo


momento de oración. Al proponerte algo recuerda con claridad que
no importa tanto atacar la acción (lo que aparece) cuanto la raíz de
esa acción.

E. Acción de gracias y petición de que el Señor te inunde con su fuerza


para continuar adelante en el servicio divino.

* * *

De ahora en adelante habrás de normalizar tu vida espiritual en la


vida ordinaria. Ya no estarás en Ejercicios Espirituales.

Con la experiencia de este tiempo habrás encontrado ya tu propia


forma de orar. Aprovéchala y enriquécela día a día.

Es hora de poner a marchar tu elección y de alimentar ese proceso


con lo que conoces y habrás gustado del Evangelio. Recuerda que lo
importante es la relación personal con Jesucristo. El es la palabra total del
Padre para nosotros; y para vivir esa invitación contamos con la misma
fuerza de su Espíritu.

169
La petición que hicimos durante la segunda semana puede ayudarte
inmensamente para seguir adelante: conocer internamente a Jesús que
por mí se ha hecho hombre, para más amarlo y seguirlo.

No olvides el papel fundamental de la Virgen María en la vida


espiritual de un cristiano. Recuerda la necesidad de dejarte ayudar para
poder ser dócil a la acción del Espíritu Santo; para ello tienes cuatro
claves:

1. Orar
2. Vivir en comunidad (vida sacramental)
3. Atender a la experiencia de los hermanos
(un tercero que pueda acompañarte)
4. Escuchar la Palabra de Dios que nos es dirigida en la Biblia y en
la Vida.

"SI DIOS ESTA CON NOSOTROS, ¿QUIEN CONTRA


NOSOTROS?".

170
J2lnexos
ANEXO No. 1

INSTRUCCION SOBRE LA RECONCILlACION SACRAMENTAL

A. En el proceso de los Ejercicios nos hemos abierto a la presencia de


Dios y hemos sentido cómo la intención creadora de Dios no es
correspondida por las creaturas. Sentimos la confusión que intro-
duce la 'ausencia' de Dios en el mundo, en nuestro entorno, en
nuestro rorazón; es decir, el desarreglo que se vive cuando no se
está atento para escuchar y hacer lo que la intención creadora de
Dios, manifestada en el Espíritu, quiere hacer.

B. Hemos podido experimentar la presencia del bien y del mal en la


propia vida. Tal vez no se entienda ron claridad el porqué del mal,
o por qué talo cual actitud mía es torcida, es pecado. Sin embargo,
la experimentamos rontraria al plan de Dios. Y es que el mal sólo
se 'entiende' (acepta) en la medida en que es creciente la intimidad
con Jesús. Por eso no te afanes; basta con que sepas que tus
acciones, intenciones y operaciones introducen desorden en el
plan de Dios. A medida que lo vayas conociendo mejor, el Señor
irá haciendo tu rorazón experto en discernir lo que procede del bien
y del mal; ese es un fruto de tu fidelidad ante el Señor.

C. Hemos visto, también, que el pecado implica la libertad de la


persona. Hemos visto que más que hechos aislados o acciones
puntuales, presentes o pasadas, consiste en un proceso que se va
gestando en la persona y que constituye algo así como una
'torcedura interior'. Un árbol no se tuerce en un día! De igual
manera el pecado en la persona es un proceso en el cual ese ser
se va pudriendo, sin poder o sin querer hacer nada por desinfectarse,
por sanarse! Por eso no hemos sido invitados a llorar por los
pecados anteriores, sino a dolernos por los efectos que mis
torceduras interiores producen en el plan de Dios. "No es lo que
entra al hombre lo que lo hace impuro; sino lo que sale de él" (Mt.
15, 10).

D. Se nos ofrece ahora la posibilidad sacramental de adelantar en


este proceso de ponernos en un efectivo estado de ronversión. La
Eucaristía y la Reronciliación son dos sacramentos bien parecidos;
es más, en sus efectos son iguales: los dos son rorrectores (libres)

171
y manifestación comunitaria de que una persona (o personas)
está(n) avanzando en un proceso real de conversión. Es decir, son
como testimonios de que quien los celebra va siendo cada vez más
humano al estilo de Jesús, que cada día es más dócil y está más
arrebatado por la acción creadora de Dios en él mismo y en los
demás.

E. ¿QUE ES EL SACRAMENTO DE LA RECONCIUACION?


La Iglesia es, fundamentalmente, la comunidad de quienes creen
en la salvación que nos alcanzó definitivamente Jesús resucitado.
Uno entra a la Iglesia libremente y puede salir de ella con igual
libertad. Incluso puede ser expulsado!

Esa comunidad tiene sus reglas, su manera de ser: que debe ser
fundamentalmente la manera de ser de Jesús. Toda organización
humana tiene su propia estructura (aunque sea mínima). Pues
bien, cuando yo me alejo de esa manera de ser humano revelada
en Jesús, me estoy saliendo de la iglesia, me estoy alejando del
cuerpo mismo de Jesús resucitado que es la comunidad concreta
a la que pertenezco! Y si yo soy realmente cristiano y estoy
convencido (por experiencia) de la resurrección de Jesús, he de
pedir perdón al Cristo vivo que son mis hermanos.

F. ¿QUE ES PEDIR PERDON?


Pedir perdón es confirmar, corroborar un proceso de conversión en
que ya se está Pedir perdón, por decirlo así, no es prometer lavar
la ropa sucia, sino lavarla y luego presentarse comprobando que
no se ha vuelto a ensuciar o que al menos se han hecho verdaderos
esfuerzos por permanecer limpios. Por eso uno se presenta a
celebrar el sacramento cuando, después de discernir y acoger el
Espíritu, se está equipado con la vida misma de Dios (sólo así tiene
sentido el sacramento de la reconciliación).

G. ¿QUE ES PERDONAR?
Perdonar para un cristiano es una cosa muy distinta a la que
generalmente se entiende. Si Dios es el que perdona, ¿para qué
decirle los pecados al sacerdote? Si Dios está en todas las cosas,
¿para qué voy al Templo? ¿para qué la misa? Son preguntas muy

172
frecuentes entre personas bautizadas.

Para los cristianos perdonar no es igual a olvidar! Perdonar para


Jesús y para la Iglesia es comprometerse a ayudar al hermano que
pide perdón, a enderezarse en su interioridad. Es que Dios en la
comunidad (en la persona ofendida) se compromete a enderezar
la interioridad del que molesta, del que insulta, del que ofende. El
perdón es fuerza de enderezamiento dada por Dios al que está
torcido en la comunidad.

Por eso lo más importante del sacramento es ponerse en un


efectivo estado de conversión real. El sacramento sólo funciona
cuando yo empiezo a convertirme, antes o después de celebrarlo.

H. DISTINCION ENTRE EL SACRAMENTO Y LA CONFESION


Un elemento muy importante del sacramento que por lo general
causa profundas y múltiples dificultades es la confesión; es decir,
el comunicar al sacerdote (a la comunidad) la torcedura interior
para la cual se pide ayuda. Ese paso implica una profunda
humildad.

La razón de fondo es que toda donación del poder de Dios para


nosotros se hace por mediaciones. Por eso la confesión es ante la
comunidad, ante quien la preside y acompaña.

Nunca debemos acercarnos al sacramento de la reconciliación


porque 'toca' o porque nos sirve para desahogarnos; por angustia
o por inseguridad propia frente a la salvación. No es el miedo del
infierno el motor de la reconciliación, sino el deseo profundo de
intimidad con Dios en la comunidad, lo que debe movernos.

1. ¿CON QUE PODER PERDONA LA IGLESIA?


La Iglesia no perdona con base en su autoridad o su poder; no
perdona tampoco por ley, porque la leyes el amor y la misericordia;
no perdona porque sea absolutamente perfecta, ni por obedecer
un legado de siglos.

El único y suficiente poder con que perdona la Iglesia es el poder


salvadór de SER el Cuerpo de Cristo! Poder delegado por Jesús

173
(Juan 20, 22-23) Y poder propio porque ella misma busca
incesantemente la redención; de tal manera que con cada cristiano
que se confiesa es la Iglesia toda quien se compromete.

La Iglesia (el sacerdote en ella) perdona. entonces, con el poder


mismo de Jesús resucitado que vive en ella.

Si la reconcialiación es fuerza de Dios para el hombre...

¿POR QUE NO BUSCARLA (también sacramentalmente) de


manera FRECUENTE?

***

174
ANEXO No. 2

REGLAS PARA SENTIR Y CONOCER ESPIRITUS


(Más propias para la Primera Semana)

1. En aquellas personas que van retrocediendo (consciente o


inconscientemente) fXJrel camim del mal, el mal espíritu acostumbra
proponerles placeres aparentes, haciéndoles imaginar deleites y
placeres sensuales de manera que permanezcan y aumenten en
la vía del mal. Por el contrario en esas personas, el bien punza y
remuerde la conciencia por medio de la razón.

2. En aquellas personas que van adelantando por el camino del buen


espíritu es propio del mal traer falsas razones, angustiar, confundir
y entristecer para impedir que sigan adelante; entre tanto, el buen
espíritu da ánimo y fuerza, consuela, alegra, inspira, pacifica,
quitando los impedimentos y obstáculos que se presenten.

3. Consolación quiere decir tres cosas: a) cuando en la persona hay


algún movimiento interior que le hace sentirse inflamado en el amor
de Dios de tal manera que nada puede amar y desear sino es por
ese amor; b) cuando la persona lanza lágrimas o se siente como
entristecida sea por el dolor de sus propios pecados o por la pasión
de Cristo Nuestro Señor, o por otras circunstancias "derechamente
ordenadas en su servicio y alabanza" y, c) cuando hay aumento de
esperanza, fe o caridad y todo gusto interno que llame y atraiga
hacia el cumplimiento de la voluntad de Dios produciendo quietud
y paz en Dios.

4. Desolación es cuando hay oscuridad, turbación, atracción a las


cosas bajas y terrenas, inquietud producida por varias agitaciones
y tentaciones, falta de fe, de esperanza y de amor en la persona,
hallándose como tibia, como perezosa, como triste y distante del
Señor. "Porque así como la consolación es contraria a la desolación,
de la misma manera los pensamientos que salen de la consolación
son contrarios a los pensamientos que salen de la desolación".

5. "En tiempo de desolación nunca. hacer mudanza", no tomar


decisiones importantes; más bien estar firmes y constantes en los

175
propósitos en que se estaba antes de la desolación, pues así como
en la consolación nos guía el bien, en la desolación el consejero es
el mal.

6. Va que en desolación nunca hay que cambiar los primeros


propósitos, aprovecha el actuar contra la desolación, insistiendo
más en la oración, en el examen, e incluso en algún modo
conveniente de hacer penitencia.

7. Quien está desolado ha de pensar que el Señor le ha dejado para


que resista con la gracia suficiente que recibió en el bautismo, que
nunca le falta, aunque se sienta débil y sin fuerzas.

8. El que está en desolación trate de estar pacientemente en ella


pensando que pronto vendrá la consolación si él colabora actuando
contra la desolación.

9. Hay tres causas principales 'para sentirse en desolación: a) por ser


tibios, perezosos o negligentes en los ejercicios espirituales; b) por
probamos Dios a ver para cuánto somos sin gracias y consoladones
crecidas; c) para que entendamos que no está en nuestras manos
tener devoción, amor interno, lágrimas u otra consolación espiritual,
recibiendo todo como venido de Dios, de tal manera que 'no
pongamos nido' en cosa ajena de forma soberbia o autosuficiente.

10. Quien está en consolación piense como ha de reaccionar en la


desolación siguiente, sacando fuerzas para entonces.

11. El que está consolado procure "humillarse y bajarse" en cuanto


puede, recordando lo débil Yflaco que es cuando está en desolación.
V, por el contrario, quien está en desolación piense que puede
mucho con la gracia suficiente que recibió, "para resistir a todos los
enemigos, tomando fuerzas en su Creador y Señor",

12. El enemigo se hace como mujer, débil ante la fuerza y fuerte con
sus engaños agradables; porque así como es propio de la mujer
perder el ánimo cuando riñe con un hombre que le muestra mucha
fuerza y, por el contrario, si el hombre es de poco ánimo ella se
muestra fuerte con sus seducciones, así es propio del mal
enflaquecer y debilitarse cuando la persona que se ejercita en las
cosas espirituales pone mucho rostro haciendo lo contrario de lo

176
indecisión, temor y a perder ánimo "no hay bestia tan fiera sobre la
haz de la tierra como el enemigo de natura humana, en prosecución
de su dañada intención con tan crecida malicia".

13. De igual forma, el mal se porta como un "vano enamorado", que


quiere permanecer en secreto sin ser descubierto. Pues asf como
un hombre que quiere abusar de una mujer intenta que ella
mantenga esa situación en secreto, sin descubrirla a su padre o a
su marido, pues sabe que una vez descubierto no podrá salirse con
la suya, el mal, cuando trae sus astutos engaños y mentiras,
"quiere y desea que sean recibidas y tenidas en secreto"; y cuando
se descubren ante el confesor o ante una persona espiritual que
reconozca sus engaños y malicia, huye porque deduce que no
podrá terminar la obra que comenzó.

14. El mal, también se hace como un capitán que evalúa y calcula los
puntos débiles del enemigo para atacar por allr; examina toda
nuestra vida y por aquella parte que es más flaca y débil procura
derrotarnos.

(Tomado de los Nos. 313 a 327 de los Ejercicios Espirituales de


San Ignacio).
ANEXO No. 3

REGLAS PARA SENTIR Y CONOCER ESPIRITUS


(Más propias para la 2a. semana)

1. Propio es de Dios dar verdadera alegría y gozo espiritual, quitando


toda tristeza, angustia y turbación que el mal induce. Y del mal es
propio, a su vez, luchar contra esa alegría y consolación, trayendo
sutiles razones aparentes y constantes mentiras.

2. Sólo es de Dios dar consolación "sin causa anterior"; es decir, sin


ningún previo sentimiento o conocimiento de alguna realidad por la
que venga la consolación.

3. Con causa puede producir consolación tanto el bien como el mal


espíritu con fines contrarios. El buen espíritu para provecho de la
persona, de manera que crezca en el Espíritu. El mal, para llevarla
a su dañada intención.

4. Propio es del mal, disfrazarse como 'angel de luz' (como si fuera el


bueno) entrando en la persona espiritual con engaños y saliendo
con su intención cumplida. Es decir, trae pensamientos buenos y
santos, y después poco a poco va llevando la persona a sus
engaños encubiertos y perversas intenciones.

5. Es importante estar atento al reconido de los sentimientos (mociones


y tentaciones). Si en un ejercicio, el principio, el medio y el fin es
todo bueno, señal es de que es el buen espíritu quien obra; pero si
alguno de esos tres puntos nos lleva a procurar o pensar algo
menos bueno que lo que antes pensábamos o procurábamos, de
forma que la persona se inquieta, se turba, se enflaquece ante la
tentación, clara señal es que procede del mal espíritu.

6. Cuando se reconoce el actuar engañoso del mal espíritu, es


conveniente mirar el proceso de los pensamientos que tuvo y
examinar cómo de buenos fueron transformándose en malos, de
tal manera que la persona aprenda a reconocer los engaños del
mal espíritu.

179
los toca dulce y suavemente, y el mal de forma aguda, con
inquietud y turbación. En los que caminan por la senda del mal es
modo contrario.

8. Cuando la persona está oonsolada "sin causa anterior", dado que


en ello no hay engaño porque procede sólo de Dios, ha de vigilar
oon atención y discernir (distinguir) el propio tiempo de la oonsolación
y el tiempo que le sigue, en el que queda oomo alegre, animada,
fortalecida; porque muchas veces en este segundo tiempo es
normal que, movida por el buen o por el mal espiritu, haga
propósitos que no son dados inmediatamente por Dios, los cuales
hará bien en examinar "antes que se les dé entero crédito ni que se
pongan en efecto".

(Tomado de los Nos. 328 - 336 de los Ejercicios de San Ignacio).

180
ALGUNAS CASAS DE LA COMPAÑIA DE JESUS
EN COLOMBIA

Bogotá: Curia Provincial: Cra. 23 No. 39-69


Tel.: 368 1466
Centro Ignaciano de Reflexión y Ejercicios CIRE:
Cra. 10 No. 65-48
Tel.: 2551055
Casa de la Juventud: Cra. 17A No. 37-41
Tels.: 2 45 31 41 - 2 32 21 93

Barrancabermeja: Residencia y Parroquia Sagrado Corazón:


Calle 8 No. 5-77
Tel.: 22 22 09
Delegación San Pedro Claver: Barrio María Eugenia
Tel.: 21 34 53

Barranquilla: Casa de Ejercicios Betania: Calle 74 No. 38-00


Tel.: 34 20 03
Colegio San José: Cra. 41 D No. 74-87
Tel.: 564344
Templo San José: Calle 40 No. 38-50
Tel.: 324502

Bucaramanga: Casa de Ejercicios Villasunción: Cra. 35 No. 10-01


Tel.: 455409
Colegio San Pedro Claver: Cra. 28 No. 47-06
Tel.: 43 23 23
Parroquia Sagrado Corazón: Calle 45 No. 27A-55
Tel.: 47 1477

Buga: Instituto Mayor Campesino: Tel.: 81 732

Cali: Casa de Ejercicios Santa María de los Farallones


Cra. 37 No. 1-84
Tel.: 574966
Colegio San Juan Berchmans:
A venida Cañasgordas No. 67
Tel.: 55 27 27
181
Parroquia San Ignacio de Loyola:
Avenida 5 No. 25-88 Oeste
Te!.: 882 85 64
Residencia San Ignacio: Avenida 3 Norte No. 7-01
Te!.: 673382

Cartagena: Residencia San Pedro Claver: Cra. 4 No. 30-01


Te!.: 663 71 02

La Ceja (Ant.): Casa de Ejercicios La Colombiere: Te!.: 553 1065

Manlzales: Colegio San Luis Gonzaga: Calle 54 No. 27-35


Te!.: 860414

Medellín: Casa de Ejercicios Loyola: Calle 49 No. 20-90


Te!.: 26996 88
Colegio San Ignacio: Calle 48 No. 68-98
Te!.: 23002 00
Noviciado San Estanislao: Calle 788 No. 72A-189
Te!.: 2570903

Pasto: Casa de Ejercicios San Ignacio: Calle 15 No. 32-00


Te!.: 2350 66
Colegio San Francisco Javier: Calle 20 No. 24-64
Te!.: 23 06 70
Parroquia Cristo Rey: Calle 20 No. 24-30
Te!.: 21 54 49

182

Este libro es patrocinado por el
Programa por la Paz
Compañia de Jesús
Calle 35 No. 27-19
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Enero de 1997

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