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Diversos autores subrayan la identidad calvinista y mesiánica de la nación Americana.

BERCOVITCH, nos
dice que los puritanos americanos nunca abandonaron conscientemente los principios del calvinismo (The
puritan origins of the american self, New Haven-Londres, 1975, Pág. 80; también BUSHMAN, From puritan
to Yankee, Cambridge, Mass., 1967, P. JOHNSON, The history of the American people, New York 1999, Pág.
33). AVIHU ZAKAI, History and Apocalipse in the Puritan Migration to America, Cambridge 1992, explica
la existencia de dos grupos de inmigrantes, los que consideran Inglaterra la nueva Israel y la que la
desacralizan y asimilan con Egipto. En todo caso un discurso bíblico redentor y apocalíptico, de raíz
calvinista preside el alma de los inmigrantes a las colonias. Y se explica como metodistas y episcopalistas
apoyaron en general a la metrópoli durante las guerras de independencia. También S.E. AHLSTRON (cit., pag
361 y sigs. La Iglesia anglicana queda completamente fragmentada después de la Guerra y cambia su
denominación a episcopalista, Pág., 368). En el mismo sentido W. S. HUDSON- J. CORRIGAN, Religion in
America, 6 ed. Upper Saddle River, 1999, Pág., 40 y sigs., explican luego que la sociedad para la propagación
del evangelio pretendió implantar el anglicanismo episcopalista en las colonias, lo que hay que tomar como
razón decisiva de la independencia, subrayando que el clero anglicano apoyaba la monarquía (Pág., 112)
mientras presbiterianos, congregacionalistas y baptistas eran en general favorables a la independencia (Pág.
113). En el mismo sentido, R.BALMER-J.R.FITZMIER, The Presbyterians, Westport, Conn. 1993, relata su
decisiva influencia en la revolución, pero consideran decisiva su perdida de influencia en el siglo XIX.
Muchas colonias habían evolucionado a un congregacionalismo que según J. Von ROHR fue decisivo en la
revolución americana (The shaping of American congregationalism, Cleveland, 1992, en particular Pág, 200).
Mayoritariamente los colonos eran presbiterianos disidentes del anglicanismo o congregacionalistas, pero hay
también muchos baptistas, cuáqueros (que predominan en Pennsilvania), y católicos (que predominan en
Maryland), los anglicanos parecen haber predominado en el sur, especialmente en Virginia, aunque luego con
las sucesivas olas de emigrantes y con la masiva conversion de los antiguos exclavos al baptismo perderian
ese predominio (W. S. HUDSON- J. CORRIGAN, Religion in America, 6 ed. Upper Saddle River, 1999, Pág.
54).
Aunque la primera enmienda prohíbe a los Estados constituir una religión oficial, 36 de los 41 delegados que
en 1787 votan la constitución de los Estados Unidos se definen a si mismos como calvinistas. P.E.
HAMMOND (With liberty for all. Freedom of Religion in the United States, Louisville, 1998), la
jurisprudencia constitucional interpreta durante mas de cien años la libertad religiosa desde los presupuestos e
una sociedad puritana predominante, y evoluciona luego para defender la libertad de conciencia. La libertad
religiosa surge como digo como una necesidad de coherencia de denominaciones diferentes pero enfrentadas
a un enemigo exterior. HANSON C.P. Necessary virtue: The pragmatic origins of religious liberty in new
England, estudia como en 1770 la colonia de Inglaterra forma una alianza con el Québec católico en su lucha
con el imperio británico, lo que considera como el origen de la tolerancia religiosa de los católicos en el
nuevo Estado.
M.A. NOLL, The civil war as a theological crisis, Chapel Hill, 2006, explica como la guerra civil americana
esta presidida por el debate bíblico sobre la esclavitud, pero la superficialidad e insuficiencia de los
argumentos bíblicos aporta una gran crisis a la bibliocentrica sociedad americana, y favorece el inicio del
proceso secularizador.
KOSHMIN-LACHMAN One Nation Under God: Religion in Contemporary American Society, New York,
1993, afirman (tras una encuesta telefónica a mas de 113.000 personas) que aproximadamente el 30% de los
americanos cambian a lo largo de su vida de confesión religiosa, fundamentalmente por razones de
matrimonio, pero también por convicción o por cambio de domicilio. La mayor parte de los cambios no son
traumáticos, por suceder entre denominaciones protestantes similares o afines. Afirma el libro que las
religiones compiten a la búsqueda de nuevos adeptos como si estuvieran vendiéndose en un mercado, y que
nunca se ha dado tanto interés crítico en la religión y sus fundamentos como en nuestros días. Se afirma que el
32% de los americanos creen literalmente que la Biblia es la palabra del Señor, la mitad de lo que sucedía