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presupuestos políticos de la modernidad.

3.1 Calvinismo e independencia Americana.


También en la independencia americana el enfrentamiento religioso es principio de
trasformación política. Durante el reinado de Carlos I, la disidencia religiosa origina la
primera emigración de puritanos Ingleses a América; que se convierte en éxodo después de
la restauración monárquica: disidentes radicales se sienten humillados por la traición que –
dicen- ha reintroducido el papismo en Inglaterra1.
La misma diversidad “mesiánica” de las huestes de Cromwell se repite en el éxodo
de los que escapan de la bestia anglicana, y que luego luchan por su independencia 2. Los
emigrantes ingleses divididos por razones organizativas entre presbiterianos y
congregacionalistas, baptistas y cuáqueros, y luego en multitud de otras denominaciones,
agitados por fuertes disidencias internas (por ejemplo, armínianos antipredestinacionistas y
unitarios antitrinitarios3), tienen sin embargo un sentido de unidad, a pesar de sus
discrepancias, como exilados, peregrinos, elegidos, reunidos por su espíritu bibliocentrico,
anticatólico, republicano, educado en la libertad religiosa, y rigorista en cuestiones morales.
Se ven en definitiva todos ellos ramas de un mismo árbol calvinista, y herederos de una
tradición “puritana”, mas allá de las denominaciones. Ser puritano era no identificarse por
ideas dogmáticas, sino ser parte de una aventura religiosa, que amaba y participaba de los
ideales de diversidad que forjarían la gran nación Americana, donde la hospitalidad era mas
importante que la autoridad y las creencias.
Estados Unidos conserva durante mucho tiempo esa marca fundacional de la tradición
calvinista del convenant, de proclamarse un pueblo elegido, y de considerar el nuevo
mundo como la nueva Sión de los elegidos, parte de la historia de la Salvación4.

1
En 1620, unos 120 refugiados conocidos como los “Padres Peregrinos”, se estableció en
Plymouth (Massachusetts). John Bunyan (1628-1688), crea el mito de la nueva Sion en su libro «El
viaje del peregrino», escrito en la cárcel de Bedford, bajo el reinado de los Estuardo.
2
Sobre la importancia del puritanismo en la independencia americana existen multitud de estudios y es un de
los temas que continuamente se repiten en la bibliografia histórica americana. J.C.D. CLARK, The language
of liberty, 1660-1832. political discourse and social dynamics in the Anglo American world, Cambridge 1994,
J.S. TIEDMANN, Presbyterianism and the American Revolution in the Middle colonies, “Church History”
1995, Pág. 306 y sigs. Relata el malestar de los presbiterianos ante la nominación de obispos anglicanos para
las colonias (Pág. 336), aunque subraya que no es un principio unánime pues algunos presbiterianos fueron
leales a la corona. GREEN, The character of a good ruller: a study of puritan political ideas in New England,
1630-1730, New Haven, 1970 en su análisis de las ideas políticas de los puritanos, destaca el antagonismo
entre los administradores coloniales, que reclaman un poder discrecional, y los congregacionalistas puritanos
de colonias, que tienen un claro sentido electivo de los cargos públicos.
3
que predominaran en Boston y Harvard, y que en el XIX forman una Iglesia independiente (S.E.
AHLSTRON, A Religious History of the American People, New Haven 1972, Pág., 393 y sigs).
4
Diversos autores subrayan la identidad calvinista y mesiánica de la nación Americana. BERCOVITCH, nos
dice que los puritanos americanos nunca abandonaron conscientemente los principios del calvinismo (The
puritan origins of the american self, New Haven-Londres, 1975, Pág. 80; también BUSHMAN, From puritan
to Yankee, Cambridge, Mass., 1967, P. JOHNSON, The history of the American people, New York 1999,
Pág. 33). AVIHU ZAKAI, History and Apocalipse in the Puritan Migration to America, Cambridge 1992,
explica la existencia de dos grupos de inmigrantes, los que consideran Inglaterra la nueva Israel y la que la
desacralizan y asimilan con Egipto. En todo caso un discurso bíblico redentor y apocalíptico, de raíz
La independencia americana está así ligada a la extensión del puritanismo
calvinista por América: las teorías del fundamento democrático de la sociedad política
calan profundamente en los puritanos colonizadores, mientras los episcopalistas anglicanos
fueron en general fieles a la corona5. La guerra de la independencia americana adquirió un
marcado tinte de guerra religiosa, continuadora de las guerras civiles y religiosas del siglo
XVII inglés6.
Un suceso traumático marca después el inicio de un imparable proceso de
secularización de la sociedad Americana: la guerra civil. Las Iglesias se dividen en la
cuestión de la esclavitud, y en general se amoldan a las circunstancias políticas de su
entorno: las Iglesias en el norte se oponen en nombre del Señor a la esclavitud, en el sur,
también en nombre del Señor, sostienen su legitimidad. La afirmación de que todos los
hombres son iguales no es bíblica sino cristiana, y por eso las creencias y denominaciones
calvinistas mayoritarias se adaptaba mal a los ideales de libertad e igualdad política de la
nueva sociedad7. Las Iglesias se muestran incapaces de resolver el dilema moral de la
cultura americana, la división demuestra que no hay una Iglesia calvinista, ni denominación
puritana que identifique los ideales de una nueva sociedad. Junto a ello la secularización, el
empuje proselitista de baptistas y metodistas, la aparición de confesiones y sectas de raíz
protestante cada vez más peculiares, la inmigración posterior que no comulga con ideales
protestantes (de judíos, cristianos ortodoxos, católicos), marca una profunda crisis de los

calvinista preside el alma de los inmigrantes a las colonias. Y se explica como metodistas y episcopalistas
apoyaron en general a la metrópoli durante las guerras de independencia. También S.E. AHLSTRON (cit.,
pag 361 y sigs. La Iglesia anglicana queda completamente fragmentada después de la Guerra y cambia su
denominación a episcopalista, Pág., 368). En el mismo sentido W. S. HUDSON- J. CORRIGAN, Religion in
America, 6 ed. Upper Saddle River, 1999, Pág., 40 y sigs., explican luego que la sociedad para la propagación
del evangelio pretendió implantar el anglicanismo episcopalista en las colonias, lo que hay que tomar como
razón decisiva de la independencia, subrayando que el clero anglicano apoyaba la monarquía (Pág., 112)
mientras presbiterianos, congregacionalistas y baptistas eran en general favorables a la independencia (Pág.
113). En el mismo sentido, R.BALMER-J.R.FITZMIER, The Presbyterians, Westport, Conn. 1993, relata su
decisiva influencia en la revolución, pero consideran decisiva su perdida de influencia en el siglo XIX.
Muchas colonias habían evolucionado a un congregacionalismo que según J. Von ROHR fue decisivo en la
revolución americana (The shaping of American congregationalism, Cleveland, 1992, en particular Pág, 200).
5
Mayoritariamente los colonos eran presbiterianos disidentes del anglicanismo o congregacionalistas, pero
hay también muchos baptistas, cuáqueros (que predominan en Pennsilvania), y católicos (que predominan en
Maryland), los anglicanos parecen haber predominado en el sur, especialmente en Virginia, aunque luego con
las sucesivas olas de emigrantes y con la masiva conversion de los antiguos exclavos al baptismo perderian
ese predominio (W. S. HUDSON- J. CORRIGAN, Religion in America, 6 ed. Upper Saddle River, 1999, Pág.
54).
6
Aunque la primera enmienda prohíbe a los Estados constituir una religión oficial, 36 de los 41 delegados que
en 1787 votan la constitución de los Estados Unidos se definen a si mismos como calvinistas. P.E.
HAMMOND (With liberty for all. Freedom of Religion in the United States, Louisville, 1998), la
jurisprudencia constitucional interpreta durante mas de cien años la libertad religiosa desde los presupuestos e
una sociedad puritana predominante, y evoluciona luego para defender la libertad de conciencia. La libertad
religiosa surge como digo como una necesidad de coherencia de denominaciones diferentes pero enfrentadas
a un enemigo exterior. HANSON C.P. Necessary virtue: The pragmatic origins of religious liberty in new
England, estudia como en 1770 la colonia de Inglaterra forma una alianza con el Québec católico en su lucha
con el imperio británico, lo que considera como el origen de la tolerancia religiosa de los católicos en el
nuevo Estado.
7
M.A. NOLL, The civil war as a theological crisis, Chapel Hill, 2006, explica como la guerra civil americana
esta presidida por el debate bíblico sobre la esclavitud, pero la superficialidad e insuficiencia de los
argumentos bíblicos aporta una gran crisis a la bibliocentrica sociedad americana, y favorece el inicio del
proceso secularizador.
valores protestantes en especial calvinistas) que forjaron la identidad de la nueva Sión.
Desde finales del XIX la multiplicación del número de fieles de Iglesias no protestantes, y
la exponencial fragmentación de las denominaciones protestantes, permite difícilmente
reconocer a los Estados Unidos con una identidad religiosa protestante8.

8
KOSHMIN-LACHMAN One Nation Under God: Religion in Contemporary American Society, New York,
1993, afirman (tras una encuesta telefónica a mas de 113.000 personas) que aproximadamente el 30% de los
americanos cambian a lo largo de su vida de confesión religiosa, fundamentalmente por razones de
matrimonio, pero también por convicción o por cambio de domicilio. La mayor parte de los cambios no son
traumáticos, por suceder entre denominaciones protestantes similares o afines. Afirma el libro que las
religiones compiten a la búsqueda de nuevos adeptos como si estuvieran vendiéndose en un mercado, y que
nunca se ha dado tanto interés crítico en la religión y sus fundamentos como en nuestros días. Se afirma que el
32% de los americanos creen literalmente que la Biblia es la palabra del Señor, la mitad de lo que sucedía en
1963, y que el porcentaje de los críticos es mas alto entre los que tienen educación superior (solo el 29 % son
literalistas). Según el Yearbook of American and Canadian Churches, publicación del National Council of
Churches, la Iglesia católica seria actualmente la principal religión de Estados Unidos, aunque los protestantes
(incluyendo las denominaciones que hemos considerado cristianos por cortesía) en su conjunto superen
ligeramente a los católicos; en 2004 se estima que en USA hay 71,796,719 católicos, lo cual significa el
mayor incremento absoluto desde los 46,004,000 que se estimaba existían en 1990.