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Según LUTERO el hombre se relaciona directa e individualmente con Dios, y la Iglesia

católica, regida por castas sacerdotales, es la Babilonia del pueblo de Dios, que aprisiona y
esclaviza al creyente. La fe no esta ligada a la aceptación pasiva de un dogma proclamado por la
jerarquía de la Iglesia, sino que el contenido de la fe se concreta en la escritura, testimonio de la
revelación. El evangelio es la verdad y fundamento de la libertad Cristiana, y por la verdad de la
palabra (la auténtica fe) puede juzgar el justo a los Papas, a los Santos Padres y a los doctores. La
doctrina luterana de la sola escritura se traduce en la noción de sacerdocio universal, origen y
fundamento de la catolicidad de una renovada Iglesia evangélica y comunitaria.

En sus primeros escritos, en coherencia con su planteamiento de la sola fe y sola


escritura, no tiene LUTERO un concepto dogmático de Iglesia: la Iglesia es la misma gratuidad de la
gracia, que se otorga al hombre por su fe; él prefiere referirse a la comunidad cristiana o santo
pueblo de Dios. Pero este planteamiento producía desconcierto en cuestiones básicas de la vida
cristiana, como el mismo canon evangélico (saber que era exactamente la escritura), los principios
dogmáticos de la fe, el significado y contenido de los sacramentos (bautismo, eucaristía), la
elección y función de los ministros o pastores, los ritos funerarios, el calendario, los festivales, la
plegaria, la caridad, la formación cristiana. LUTERO comprende entonces que es necesario
institucionalizar sus ideas.

La Iglesia como realidad jurídica se va perfilando en LUTERO a lo largo de agitados


debates doctrinales tras el estallido social y político de la Reforma Cristiana. En oposición a los
anabaptistas de una parte y a la teología sacramentaria de los reformados de otra, parece tomar
conciencia LUTERO que el dogma de la escritura sola supone en cierta medida minusvalorar el
misterio de la encarnación y el sacrificio de Cristo, y olvidar la real presencia de Cristo en la historia
. En los debates sobre la naturaleza de la eucaristía, LUTERO subraya la realidad corporal de la
Iglesia y su designio providencial, el misterio de la Iglesia como algo distinto de la fe de los
creyentes individualmente considerados, y la importancia de la tradición y el derecho en la Iglesia.
Su oposición radical a la Iglesia romana no pretende entonces romper con la tradición, sino solo
cambiar la Iglesia en aquello que estima se ha separado de la Escritura, en particular como
reacción contra Roma, la jerarquía eclesiástica, el celibato, y las prácticas rituales por las cuales el
hombre se siente merecedor de la predilección divina .

La tradición es así en LUTERO un componente decisivo de la identidad y ordenación de la


Iglesia, pues la Iglesia, llamada evangélica, pretende representar la presencia de Cristo en el
mundo y la historia . Para LUTERO los tres signos que identifican la Iglesia son el bautismo, el
evangelio y la eucaristía. Representan su fundación por Cristo, la tradición de vivencia de la
verdad, que constituye la autentica sucesión apostólica, y su realidad comunitaria. En los debates
con los anabaptistas de 1524/5 afirma que el bautismo no proviene de la fe subjetiva del creyente,
sino que es de institución divina; en sus debates con los reformados, especialmente en el coloquio
de Marburgo (1529) afirma que la eucaristía sin dejar de ser pan es el mismo cuerpo de Cristo .

Además de la institución eclesial, hay una segunda institucionalización política del


pensamiento de LUTERO. LUTERO no pretende conseguir con su Reforma Cristiana una revolución
en la vida política o social, y se muestra profundamente conservador. Reforma sí, pero reforma de
la Iglesia. Su principio de orden político es el respeto al poder constituido, y apelar a la autoridad
del príncipe como mandatario de Dios. Según LUTERO, Dios ha instituido dos gobiernos: uno
espiritual, que actúa por el Espíritu Santo, y otro temporal, violento y sectario, destinado a destruir
por la violencia a los impíos y rebeldes. Afirma que la autoridad del príncipe proviene de Dios y
debe ser obedecida, y que unos órdenes naturales (la familia, la economía, la política) rigen el
mundo secular.

La teología LUTERO, por apoyarse en la autoridad del príncipe en todas sus luchas (contra
el papado, los campesinos, los reformados, los anabaptistas, los judíos, e incluso para organizar la
disciplina dentro de su Iglesia), representa la afirmación de una organización política fuerte y
centralizada, que va a dominar la cultura Europea de la edad moderna. El Estado moderno e
ilustrado nacido de la imprenta y la propaganda, fundado en los nuevos métodos de hacer la
guerra, en la que la pólvora es mas importante que la armadura y el castillo medieval (la técnica es
mas importante que la virtud), sustentado por el poder centralizador de la banca moderna (que
financia la guerra y la burocracia moderna), según muchos, adquiere, además, una legitimidad
religiosa debido a la exaltación por LUTERO de la misión providencial del orden secular constituido
.

1.3 Calvino y la reforma cristiana.

A lo largo del siglo XVI, en lo que llamamos segunda fase de la Reforma, el luteranismo
cede protagonismo a una nueva Iglesia, que se denomina reformada, y que se convierte en la
principal corriente protestante en el mundo cristiano.

Es muy difícil establecer un origen preciso para este movimiento. En Zurich


ZWINGLIO declara a la Biblia única autoridad, organiza la Iglesia como reunión ecuménica de los
fieles, sin función mediadora entre el hombre y su Creador, con una eucaristía meramente
conmemorativa de la ultima cena; y con una rígida moral sexual y social, controlada mediante el
Consistorio . En sentido parecido se produce la Reforma de BUCERO en Estrasburgo, y en diversos
lugares, y de modo casi coetáneo, otros reformadores se esfuerzan en restaurar, desde los
principios de la sola fe y la sola escritura, la auténtica Iglesia de Cristo, como BULLINGUER,
MARTYR VERMIGLI, MUSCULUS, etc.

Esta segunda fase de la Reforma esta presidida por la destacada personalidad de CALVINO .
La particular influencia de CALVINO no solo se debe a su enérgica dirección de la Reforma Cristiana
en Ginebra, sino principalmente a que su doctrina se expone de una forma clara y sistemática en la
Institución cristiana, el escrito más influyente de la Reforma. CALVINO estuvo toda la vida
reeditándola y perfeccionándola .

Desde los principios luteranos de sola fe y sola escritura, el suceso decisivo para la
institucionalización de la Iglesia reformada es la ruptura con LUTERO, que se produce en el
coloquio de Marburgo, en 1529, porque CALVINO se niega a aceptar de modo literal las palabras
“esto es mi cuerpo”, que fundamentan el sacramento de la eucaristía, signo de la Iglesia. CALVINO
no pone el acento en la Iglesia como presencia del cuerpo de Cristo en la historia, su Iglesia se
pretende mas apegada a la escritura, y sostiene que el sacrificio de Cristo es un suceso histórico
único e irrepetible; Cristo se encuentra sentado a la derecha del Padre y no en la Eucaristía, como
presencia corporal. La Eucaristía, realidad de la Iglesia, no es una participación material del cuerpo
de Cristo, sino una unión mística (por la elevación del corazón, sursum corda). CALVINO admite la
presencia verdadera de Cristo en la Eucaristía, con su materia y sustancia, con su muerte y
resurrección, pero como presencia espiritual, no como presencia corporal; para explicar el
sacramento de la Eucaristía, como para explicar la dogmática de la Iglesia, la supremacía de la
escritura sobre la carne le lleva a CALVINO a negar la transubstanciación católica o
consubstanciación luterana .