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Lenoir, Rémi (1993), “Objeto sociológico y problema social”

Clase 2 (2017)

Es importante marcar el sentido de este texto en el marco del programa. Tiene que ver con
profundizar un poco sobre una de las dimensiones que marca Bourdieu en “El oficio de
sociólogo” y tiene que ver con la idea de ruptura para la construcción del objeto sociológico.
Rémi Lenoir forma parte del círculo de
sociólogos que trabajan en relación o
con algunas de las categorías de
Bourdieu; hay un diálogo fuerte entre
este texto y el del oficio del sociólogo.

También dialoga con otros dos artículos


de Bourdieu: " La juventud es más que
una palabra " y " Espacio social y génesis
de las clases", qué es como su sistematización más fuerte sobre la construcción teórica y
metodológica del sistema de clases sociales de Bourdieu y los dos tienen en común que critican
la idea de que existen categorías sociales que se corresponde con grupos empíricos socialmente
existentes, es decir que existe algo en la realidad que uno pueda hacer corresponder casi
simétricamente con un grupo social llamado jóvenes o bien que existen en la realidad algo que
uno puede aprehender directamente y que se corresponde a la reflexión de un grupo que puede
ser llamado clase obrera o clase burguesa, etcétera; lo que él señala en los dos textos, es que en
el fondo, es que los grupos efectivamente existen, las clases efectivamente existen, pero como
conjunto de relaciones y cuando actúan como un agente colectivo es resultado de un proceso
de dominación en el que participan los miembros de esa clase, pero también otros miembros
que ejercen la función de representación política que tienen determinados recursos como
capital simbólico qué hacen efectiva esa dominación. Por último, “El sentido práctico” qué es un
texto que vamos a leer en la última parte de la materia. Bourdieu plantea sobre cuál es el lugar
del sociólogo en los fenómenos sociales vinculados a las clasificaciones etarias. Con esto último
me refiero tanto a niños, como la idea de jóvenes o bien, la vejez y sus respectivas dimensiones.

El texto comienza reflexionando


sobre ¿cuál es la relación entre la
sociología y los llamados
problemas sociales? Se
reconstruye primero el concepto
de surgimiento de la sociología a
finales del siglo XIX vinculado con
un momento de crisis y con la
creación o identificación de ese
momento con la crisis. Es el momento donde se comienzan a hacer visible los problemas
vinculados a la industrialización en las sociedades modernas occidentales europeas, problemas
que iban desde los primeros conflictos gremiales, la formación de los sindicatos, la pobreza
urbana, etcétera, pero además que surge también vinculado la sociología como disciplina, a un
momento en el que por primera vez se empieza hablar de la esfera social como una esfera
autónoma en el mundo. Otra cosa importante que marque el texto es que la sociología tiene

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como condición de
posibilidad la existencia de
una esfera autónoma en la
modernidad qué se le
corresponde como objeto
de estudio, esa esfera de
lo social y a la cual
corresponden todas estas
problemáticas
específicamente sociales.
Dice Lenoir que la
sociología surge ya atada a
una serie de expectativas funcionales, es decir la sociología surge interpelada por las
instituciones, el estado y la clase dirigente, como destinada a resolver o dar respuesta a una
serie de problemáticas. Es decir surge con dos sentidos, el primero, que era una ciencia auxiliar
de la economía política o lo que
también se llamaba economía
social o sea que tenía que
encargarse de todos esos
problemas que rodeaban la
economía pero que no eran
propiamente económicos, por
ejemplo, la condición
condiciones de vida de los
trabajadores, que no es un
problema específicamente
económico, pero que de alguna
manera los estados empiezan a necesitar resolver para que la marcha de la economía no se
frenara, por ejemplo, el informe de Bialet Massé en la Argentina, un informe encargado a
principios del siglo 20 por el Estado preocupado por las condiciones de vida de los trabajadores.
En segundo lugar, se ocupa de las relaciones entre los grupos sociales. Estos son grupos que para
el Estado son grupos efectivamente existentes, por ej., cuando el Estado dice: “vamos a crear
un programa para mejorar la estabilidad de jóvenes vulnerables” el Estado lo hace bajo un
supuesto práctico de que existe un grupo de personas que se pueden encontrar ahí afuera que
pueden estar incluidos en este programa y que son los jóvenes vulnerables. Lo que viene a
señalar el texto es que, cuidado, el sociólogo antes de quedarse con el resultado de esa
intervención estatal tiene que cuestionar, tiene que problematizar cómo esos grupos llegan a
ser un grupo.

"La primera dificultad que el sociólogo encuentra tiene que ver con el hecho de que él está ante
representaciones preestablecidas de su objeto de estudio que inducen la manera de aprehender
y por lo mismo de definir y de concebir."

"Los problemas sociales están en efecto instituidos en todos los instrumentos que participan en
la formación de la visión común del mundo social, ya se trate de los organismos y de las
reglamentaciones que tratan de resolverlos, ya se trate de las categorías de percepción y de
pensamientos que les corresponden"

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Esto quiere decir que
los problemas sociales
ya existen cuando el
sociólogo llega a
estudiarlos. Ahora sí el
sociólogo no historiza
el surgimiento de esos
problemas sociales
corre el riesgo de
quedarse con la
definición práctica de ese problema sujeta a otras necesidades distintas de la investigación. Uno
podría decir, el Estado no tiene tiempo, ni recursos, ni necesidad epistemológica de estar viendo
si los jóvenes son jóvenes y los viejos son viejos; el Estado tiene otras necesidades. El sociólogo
necesita problematizar esas categorías prácticas, categorías políticas, en este caso categorías de
poblaciones, que están grabadas ya en los instrumentos que se usan para generar datos. Rémi
Lenoir va a decir hay que tener cuidado que los grupos poblacionales no existen antes de las
categorías, existen producidos por las categorías. Además dice Lenoir ¿qué se considera un
problema social? depende del contexto y de la época; por ejemplo, si nosotros vemos las cifras
actuales de desempleo en España vemos que está por arriba del 20%, en Argentina tuvimos esta
tasa en el 2001. Para España es un dato estructural, no es signo de una crisis política y
económica.

Una categoría "natural": la edad

Los principios de clasificación del mundo social Hasta los más naturales remiten siempre a
fundamentos sociales.

" estos principios de clasificación no tienen, pues, su origen en la naturaleza, sino en un trabajo
social de producción de poblaciones que llevan a cabo, según criterios jurídicamente
constituidos, diferentes instituciones de las que las más conocidas y las más estudiadas son el
sistema escolar, el sistema médico y los sistemas de protección social".

Lenoir ve el problema de la vejez a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Europa y cómo
esa producción del problema social de la vejez genera toda una serie de instituciones, justifica
la existencia de una serie de instituciones y una serie de especialistas que participan de esa
problemática. En el caso del sistema médico lo que conocemos como gerontólogos. En el caso
de los sistema de protección social todo lo que gira en torno a las jubilaciones etcétera. La edad,
dice Lenoir, forma parte de los principios de clasificación y tiene la ventaja de que tiene todas
las categorías de responder a criterios naturales; primero, que es una medición muy fácil y
segundo que esa clasificación está relacionada con un proceso biológico marcado por el avance
de los años y está apariencia natural es lo que oculta el trabajo de producción social de las
poblaciones en distintas instituciones. Ir a la categoría de vejez como algo evidente a partir de
cierta edad, oculta que los viejos no siempre fueron considerados viejos y sobre todo que el
tratamiento del problema de la vejez no siempre se dio en los mismos términos. Lo que muestra
Lenoir a lo largo del texto es como una problemática, primero encarada como problemática
propia de la vida doméstica de las familias, como cada familia tenía que hacerse cargo de sus
adultos mayores, empieza a ser construido como un problema público a partir de la organización
de la vida en el sistema capitalista, donde el pago por la fuerza de trabajo no alcanzaba para
reproducir la vida material también de los adultos mayores de las familias, y el Estado tiene que
empezar a participar en esa problemática. Lenoir muestre cómo esas definiciones van
cambiando a lo largo de la historia, muestra como Las guerras mundiales en Europa marcan una

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transformación muy fuerte en la construcción y en la concepción de la Juventud, sobre el
momento en que empezaba y el momento en que terminaba.

A mí me gusta un ejemplo sobre el envejecimiento que muestra una estrategia de negociación


entre las generaciones, sobre todo en la clase burguesa, en donde los adultos pretendían
mantenerse más tiempo en el control de los medios de producción de las empresas, de sus
negocios y para evitar conflictos más fuertes con las generaciones más jóvenes, (se dice que los
parricidios eran bastante comunes para hacerse del control de los negocios familiares), inventan
la categoría de adolescencia y juventud más prolongada, retrasan el momento de casamiento
de sus hijos, pero al mismo tiempo empiezan a darle ciertas libertades sexuales que no tenían
previamente pero que funcionan como una especie de negociación, como una especie de
paritaria intergeneracional, para evitar el conflicto y sostenerse más tiempo en el control de los
negocios familiares. Entonces como una categoría etaria siempre está atada a un estado de
relaciones de fuerza entre las generaciones. Entre las clases, porque acá la posibilidad de que el
estado por primera vez empecé a pensar en hacerse cargo de los adultos mayores de las familias
obreras está atado sin lugar a dudas a un momento en el cual ya la clase obrera había acumulado
y tenía una capacidad de lucha que muy probablemente no tenía 50 años atrás.

Lenoir dice: cuándo cambian los modos de reproducción de la familia, cuando los trabajos ya
dejan de heredarse y pasan a ser ya mucho más resultados de concursos (como los empleos
públicos), eso que antes se encargaba de reproducir la familia, comienza a estar reproducido
por el sistema escolar; el sistema escolar recibe individuos con distintas posiciones de clase y
reproduce, dice Lenoir, esa posición de clase, por eso existen escuelas de élite y escuelas de
prestigio y luego eso que asisten a escuelas de elite tendrán mucho más posibilidad de asistir a
la universidad y por lo tanto de rendir un concurso y de entrar a trabajar en determinadas tareas;
entonces el modo de reproducción qué modifica y el modo de generación, en 2 sentidos: en el
sentido de generación etaria (niñez, adultez, vejez), pero también de generación en el sentido
de génesis: generación de los esquemas de las disposiciones prácticas de los agentes (como
aprenden a ver el mundo y actuar en consecuencia).

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Entonces, eso que Lenoir llama "la división del trabajo social y el trabajo social de división", o
sea la división de funciones donde hay un grupo de agentes que tienen la función específica de
nominar, ese poder de nominación, eso que los médicos llaman exitosamente para el estado,
gerontes; eso que determinados agentes del estado llaman exitosamente niños; eso que los
medios de comunicación llaman
exitosamente jóvenes vulnerables o
jóvenes peligrosos o jóvenes ni ni; y
el trabajo social de división o sea de
clasificación. Gran parte de la
disputa simbólica es dividir, que es
clasificar, decir: estos son jóvenes y
estos son adultos mayores y con eso
una serie de efectos reales que
implican esas nominaciones.
Entonces la sociología tiene que
estar todo el tiempo pensando
ese vínculo entre los sistemas de
clasificación es por ejemplo
hereditario y la reproducción de
la vida social.

“El objeto de la sociología de la


vejez no consiste en definir quién
es viejo y quién no lo es, o en fijar
la edad a partir de la que los
agentes de diferentes clases
sociales se convierten en viejos,
sino en describir el proceso
mediante el cual se designa a los
individuos socialmente como tales” (p.68)

El lugar del sociólogo no es decir en realidad los pobres del INDEC no son pobres o si lo son, el
lugar del sociólogo sería mostrar cómo se llega a producir esa categoría, primero que nada cómo
se llega a producir la categoría de pobreza lo mismo sucede con los jóvenes o con la vejez.

Dice Lenoir que la lucha por


las clasificaciones es una
lucha por el poder, para
imponer los principios de
una visión del mundo qué
contribuye al
mantenimiento o a la
transformación de las
decisiones de los agentes
en los espacios sociales.
¿Qué hay detrás de la
decisión de una reforma
previsional por ejemplo?
¿Qué cambia entre 60 y 65 años? y bueno cambia quién se hace cargo de esa gente.

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Dice Lenoir: “como vemos
la vejez como problema
social no es el resultado
mecánico del aumento del
número de “personas de
edad”, como tiende a
sugerirlo la noción
ambigua de
“envejecimiento
demográfico”…” “Frente a
estas abstracciones, el
sociólogo tiene que llevar a
cabo un doble movimiento
que implica romper con las definiciones socialmente admitidas del fenómeno que él estudia por
demasiado generales y/o históricas. El primero consiste en observar las diferencias entre los
grupos sociales con respecto a su objeto (según el caso, la mortalidad, la edad de la jubilación,
la evolución de los salarios a lo largo del ciclo de vida, etc.). El segundo apunta a colocar de nuevo
estas diferencias en los conjuntos más generales a los que podemos denominar “contexto”, en
los que se desarrolla el fenómeno observado” (p.75-76)

Uno podría pensar en esto de las diferencias de los grupos sociales, por ejemplo se suelen pensar
cuando uno investiga sobre trayectorias laborales, cuando empiezan las trayectorias laborales
es claramente muy diferente el de jóvenes de clase media o clase alta y jóvenes de clases
populares. Muy probablemente estos últimos a los 18 años ya hayan tenido una vasta
experiencia de varios años, en cambio los primeros, suelen llegar a la universidad sin tener un
trayecto laboral demasiado amplio; acá vemos entonces la arbitrariedad de la categoría de
jóvenes o niños.

Entonces, dice Lenoir, que


para que un problema social
empiece a existir como tal,
no es necesario que exista
una disfuncionalidad, no
tendría que confundir la
existencia de un problema
social con que algo
efectivamente anda mal. En
general la etapa de
producción de ese problema
tiene que ver con
transformaciones objetivas, por ejemplo los mencionábamos: guerras, cambios en las técnicas
de producción, masificación del sistema escolar, acceso al sistema de salud y que por lo tanto
los adultos mayores empiezan a vivir más tiempo por ejemplo.

Por último lo que Lenoir llama institucionalización o burocratización de las relaciones sociales:
Se crea una secretaría, un ministerio específico o algo que estaba dentro de la órbita de un
ministerio pasa a estar en la órbita de otro ministerio; pensemos en el Ministerio de
modernización por ejemplo qué es un ministerio nuevo que ataca una serie de problemas
nuevos problemas de atraso del estado o de hipertrofia de los agentes estatales.

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Dice Lenoir: “El discurso
sobre la “tercera edad” no
es, así pues, un simple
discurso de
acompañamiento de
procesos objetivos. Ejerce
también un efecto propio
de legitimación que
contribuye, por una parte,
a acelerar estos procesos
en la medida en que se
trata de llevar a cabo la
reclasificación simbólica de
las generaciones socialmente desclasadas. El trabajo de clasificación efectuado por los agentes
que por lo general también son los que están a cargo de la gestión cultural y psicológica de la
vejez (por ejemplo, los gerontólogos) y que, por ello, son sin duda los primeros interesados en la
clasificación que ellos imponen, tiene por consecuencia, cuando no por función, “normalizar” un
nuevo estado de relaciones entre las generaciones (normalizar en el sentido de legitimarlo
estableciendo una determinada burocracia; el Estado en la medida que reconoce que existe una
problemática de la vejez, se da a sí mismo, toda una burocracia encargada de la problemática
de la vejez), aunque solo sea dándole un nombre oficial e inventando nuevas normas que rijan
la vida cotidiana y las actividades asociadas a esta “nueva edad de la vida””(p.84)

Va a decir Lenoir sobre la


producción de los grupos,
que la fuerza del discurso
que logre instalar una
temática pública está
asociada a las propiedades
de quien la detenta, no por
nada se llama a los médicos
para hablar de estas
problemáticas; los médicos
tienen por definición un
capital simbólico muy
superior a las ciencias sociales, pero también existen grupos que tiene la capacidad de darse a
sí mismo representantes políticos e intelectuales orgánicos; es el caso de la clase obrera, por
ejemplo, que se dan sus propias organizaciones qué son las que sostienen el proceso de las
demandas para instalarlo en el estado.

Ahora dice Lenoir: hay que tener mucho cuidado de no confundir el discurso de esos
representantes con el discurso de la clase en su totalidad, no hay que confundir el discurso de
un delegado de los jubilados o de una organización feminista o de una organización política de
jóvenes con el discurso de los jóvenes, el discurso de las mujeres, o el discurso de los viejos o de
los jubilados.

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Diego Saldarini - Raúl Francisco (2017-2018)