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ARTHUR, James; WARING, Michael; COE, Robert y HEDGES, Larry (Eds.

) (2012) Research Methods


and Methodologies in Education. Los Ángeles: SAGE. Cap. 38, pp. 431-447. V. González,
trad., 2016.

38
El mé todo de la teorı́a fundada
Michael Waring

Introducción

La teoría fundada sigue siendo un método de análisis social muy bien considerado y
extremadamente influyente, y una metodología popular usada predominantemente pero no
exclusivamente como parte de la investigación educativa cualitativa (Douglas, 2003; Thomas y
James, 2006). No obstante, persiste un grado de confusión e incerteza sobre la interpretación
e implementación de la teoría fundada (Babchuk, 2009; Buckley y Waring, 2009). Este capítulo
explorará cuestiones asociadas con la (re) interpretación de la teoría fundada actualmente en
curso. Precisará el lugar filosófico del investigador orientado por la teoría fundada, el (mal) uso
de la terminología al definir teoría fundada e identificará los elementos esenciales
característicos de la metodología asociada a la teoría fundada. Además, brindará una
panorámica pragmática del ‘proceso de análisis de la teoría fundada’ desplegando un modelo
particularmente provechoso para un investigador neófito en teoría fundada, ofrecerá consejos
sobre cómo redactar una teoría fundada y cerrará con un bosquejo de las críticas clave hechas
a la teoría fundada.

(Re) interpretaciones de la teoría fundada

Casi todos los capítulos o artículos sobre teoría fundada se inician con un repaso histórico de
su desarrollo. Esto puede ser repetitivo, pero es importante al menos por dos razones.
Primero, reconoce el contexto y cómo el desarrollo del texto seminal de teoría fundada: The
Discovery of Grounded Theory: An Approach to Qualitative Research [El descubrimiento de la
teoría fundada: un abordaje a la investigación cualitativa] (Glaser y Strauss, 1967) fue
presentado entonces para articular una alternativa plausible a la hegemonía de paradigmas
positivistas y sus supuestos asociados. Glaser y Strauss trataron de articular diferentes
epistemologías abarcando sus procedencias pragmática (Strauss) y positivista (Glaser)
proponiendo un conjunto de procedimientos sistemáticos para generar teoría a partir de datos
empíricos, y al hacerlo promover el estatus de la investigación interpretativa (e.g. Thomas y
James, 2006). No obstante, no articularon por aquel entonces sus supuestos ontológicos o
epistemológicos.

En segundo lugar, destaca como un valor inherente de la teoría fundada el ser flexible,
creativa y evolucionaria en su abordaje. Como lo notara Morse (2009), las demandas de un
contexto particular y las características del investigador, de los participantes y del foco de la
investigación requerirán ciertas adaptaciones al emplear la teoría fundada. Por tanto cualquier
(re)articulación de la teoría fundada no debe ser juzgada como algo negativo, sino como una

1
dimensión positiva y constructiva de su desarrollo. Igualmente, cualquier investigador que se
guíe por la teoría fundada tiene que estar informado y ser capaz de posicionarse a sí mismo y
su investigación dentro del complicado y disputado paisaje de la metodología y de las técnicas
de la teoría fundada (Morse et al., 2009).

Por tanto, la teoría fundada no debiera verse solamente como una metodología apta para
estudiar procesos sino también como una metodología en proceso (Charmaz, 2009). Bryant y
Charmaz (2007: 11) redoblan la apuesta que enfrenta el investigador al pretender emplear la
teoría fundada cuando señalan que ‘quien quiera que contemple el panorama del método de
la teoría fundada (eng., grounded theory method, GTM) debe reconocer la complejidad
inherente de lo que podría llamarse ‘familia de métodos reclamando su lugar bajo el manto del
GTM’. Así considerada, la teoría fundada se encuentra en estado de transición, con muchos
investigadores desarrollando sus interpretaciones de la teoría fundada como parte de una
constante reorientación y rearticulación de los supuestos y los métodos que la sustentan.
Babchuk (2009) también hace referencia a una ‘familia de métodos’ cuando de modo sucinto y
efectivo identifica el progreso y evolución histórica de la teoría fundada. Morse (2009: 17)
también ilustra de modo conveniente la ‘genealogía’ de la teoría fundada cuando señala sus
momentos excepcionales. Identifica en forma clara y concisa cómo, en subsecuentes ediciones
de The Discovery of Grounded Theory, Glaser y Strauss y otros autores (muchos de ellos
antiguos estudiantes de Glaser y Strauss) han (re)interpretado la teoría fundada al revelar un
panorama de ‘distintas’ teorías fundadas: straussiana (Strauss, 1987; Strauss y Corbin, 1990,
1997, 1998; Corbin y Strauss, 2008); glaseriana (también denominada ‘clásica’ GT por sus
proponentes) (Glaser, 1978, 1992, 2004, 2005, 2008); constructivista (Bryant y Charmaz, 2007;
Charmaz, 2009); del análisis situado (Clarke, 2007).

Posicionamiento de uno mismo en tanto teórico fundado

Como sabemos, un prerrequisito elemental para cualquier investigador es una comprensión en


profundidad de la configuración de la metodología y las técnicas asociadas que adopte. Por
tanto, a fin de lograr esto, un investigador debe ser capaz de articular las posiciones
ontológicas y epistemológicas que darán sustento a sus preferencias metodológicas.

Si se atiende al lenguaje de The Discovery of Grounded Theory, Glaser y Strauss, (aun


cuando no lo articularon al tiempo de la publicación de ese libro), los supuestos ontológicos
subyacentes fueron de consistencia realista, es decir, asumieron que existe una realidad única
objetiva independiente de las percepciones que los individuos tengan de ella. Los supuestos
epistemológicos son de naturaleza positivista. Esto significa que el investigador y lo investigado
son consideradas entidades independientes y que la pesquisa tiene lugar como si se tratara del
reflejo unidireccional de algo en un espejo (de la cosa en el sujeto cognoscente). Strauss y
Corbin, por otra parte, dirían que estaban firmemente anclados en una epistemología
interpretativa ya que reconocían e incluían las perspectivas y voces de los individuos por ellos
estudiados. Sin embargo, también ha sido señalado por Annells (1997) y Charmaz (2000) que el
lenguaje empleado por estos autores, tal como ‘sesgo de reconocimiento’, es muy realista en
su esencia. Por ello Strauss y Corbin (e.g. 1998) (y otros teóricos fundados straussianos) han
adoptado la epistemología algo contradictoria conocida como post-positivista. Esto es,
sostienen el presupuesto interpretativo de que no todos los aspectos del mundo social pueden

2
ser medidos, y contradicen esto al pretender mantener un abordaje objetivo y libre de sesgos.
Es decir, sostienen que los datos son reales y representan hechos objetivos y el investigador es
un observador imparcial que se mantiene a distancia de quienes son investigados y sus
realidades (los datos son descubiertos y la teoría se desarrolla a partir de ellos) (Charmaz,
2006; Hildenbrand, 2007). Glaser (1992) es realista y positivista. Otros teóricos fundados tales
como Charmaz y Bryant proponen una teoría fundada constructivista, interpretación de la
teoría fundada que ofrece una moderada ontología constructivista y una epistemología
interpretativa. Esto significa que tanto los datos como los análisis son concebidos como
construcciones sociales que reflejan sus procesos de producción, y cada análisis es específico a
su tiempo, espacio, cultura y situación.

¿En qué consiste la teoría fundada?

En tanto iniciadores de la teoría fundada, Glaser y Strauss (1967) distinguieron su metodología


de la de otros subrayando la naturaleza evolutiva del proceso de investigación al identificar un
conjunto de etapas procedimentales ‘interpretativas’, más que como la verificación de una
teoría preconcebida. No se inicia el proceso con ideas preconcebidas o derivadas de alguna
teoría para luego forzar los datos en ellas con el propósito de verificarlas o reacomodarlas en
una teoría fundada corregida (Glaser, 1992: 15). La propuesta es que los datos den forma al
proceso de investigación y su producto de un modo innovador. Esto habilita a que los datos
que fundamenten la teoría sean identificados, descartados, clarificados y elaborados (en
relación con la situación estudiada) por medio de un relevamiento y un simultáneo análisis de
los datos. A resultas de ello, difiere de esos marcos de referencia teóricos desarrollados
deductivamente, desarrollados antes o de modo aislado del trabajo de campo. Gracias a la
acumulación de datos, el investigador desarrolla o ‘descubre’ la teoría fundada (Martin y
Turner, 1986: 143). Uno inicia su estudio en un área de investigación y entonces comienza a
evolucionar una teoría apropiada a partir de datos específicos relevantes a la situación
investigada. Por tanto una teoría fundada es

… descubierta, desarrollada y verificada provisionalmente por medio de un sistemático


relevamiento y análisis de datos asociados a dicho fenómeno. Por ende, el relevamiento de datos,
el análisis y la teoría se encuentran en una constante relación de interacción recíproca entre ellos.
Uno no comienza con una teoría y luego la pone a prueba. Por el contrario, uno comienza con un
área de estudio, permitiendo que emerja lo que sea relevante a dicha área. (Strauss y Corbin, 1990:
23)

Tenga presente que los datos son recolectados empleando las mismas técnicas usadas en otras
metodologías de investigación. Los datos pueden ser cualitativos o cuantitativos o una
combinación de ambos tipos.

Se afirma a menudo que la teoría fundada está arraigada en la perspectiva del


interaccionismo simbólico (Clarke y Friese, 2007; Parker y Myrick, 2011). Esto es asunto
discutible y muchos podrían discrepar con esa afirmación (Bryant y Charmaz, 2007; Glaser,
2005). No obstante, la teoría fundada y el interaccionismo simbólico están posicionados de
modo muy similar y son altamente compatibles en muchos aspectos. Ambos subrayan la
importancia de preguntarse qué está ocurriendo y por qué ocurre; suponen la capacidad de un
agente para actuar en su mundo y ser tanto productor como producto de los sistemas sociales

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en los que está inserto; proponen la exploración de procesos; conciben la elaboración de
teoría a partir de observaciones empíricas y el desarrollo de teorías condicionales que den
cuenta de realidades específicas (Bryant y Charmaz, 2007: 21).

La teoría fundada ha sido descripta como un método conformado por un abordaje


sistemático, inductivo y comparativo para realizar pesquisas con el propósito de construir
teoría (Bryant y Charmaz, 2007; Charmaz y Henwood, 2007). Glaser y Strauss (1967: vii)
señalan que una característica central de este abordaje analítico es un ‘método general de
análisis comparativo [constante]’. También ha sido descripto como un conjunto simultáneo de
supuestos sobre la producción de conocimiento y un conjunto de orientaciones para realizar
trabajos de investigación empírica (Tesch, 1990: 58), una metodología genérica para el
desarrollo de teoría que esté fundada en datos relevados y analizados sistemáticamente
(Glaser, 1992; Strauss y Corbin 1994), un conjunto de relaciones entre datos y categorías que
propone una explicación plausible y razonable del fenómeno estudiado (Moghaddam, 2006).
La teoría emerge durante el proceso efectivo de investigación, a resultas de una continua
interacción entre el análisis y la recolección de datos. (Strauss y Corbin, 1998).

El empleo de los términos método y metodología ordinariamente ha sido hecho de modo


intercambiable e inapropiado en la bibliografía sobre teoría fundada. En el esquema de la
marcha del pensamiento, los supuestos ontológicos (la naturaleza del mundo social)
condicionan a los supuestos epistemológicos (cómo es posible el conocimiento del mundo
social), y ambos a su vez dan forma a la metodología (cuáles procedimientos y qué lógica
conviene seguir), e indican los métodos apropiados (las técnicas específicas empleadas para
reunir datos). Claramente existe confusión respecto de si la teoría fundada es una metodología
o un conjunto de métodos. La respuesta escueta es que se trata de una metodología. No
obstante, Weed (2009) amplía la idea indicando que un apelativo más apropiado para una
estrategia integrada de investigación que supone los principios sostenidos por la teoría
fundada desde el inicio debería ser ‘metodología total’, ya que ofrece un conjunto de
principios orientadores del proceso completo de investigación y no, como él dice, una caja de
recursos para ‘elegir y combinar’ según convenga al caso.

Habiendo reconocido las diferencias entre algunas de las varias interpretaciones de la


teoría fundada, también hay que resaltar similitudes entre ellas: constituye un proceso
iterativo (donde se aúnan la generación o relevamiento de datos y su análisis); aplica el
muestreo teórico; requiere sensibilidad teorética; procede a codificar y categorizar los datos,
redactar memos y definir conceptos; emplear el análisis comparativo constante enmarcado en
una lógica inductiva y deductiva (abductiva)1; tiende a la saturación teórica; busca lograr
ajuste, generatividad, relevancia y adaptabilidad de una teoría sustantiva (Birks y Mills, 2011;
Bryant y Charmaz, 2007; Weed, 2009). Estos pueden considerase elementos esenciales que
tomados en conjunto conforman una investigación como teoría fundada, constituyen las

1
Un razonamiento abductivo (del latín abdūctiō y esta palabra de ab, desde lejos, y dūcere, llevar) es un
tipo de razonamiento que a partir de la descripción de un hecho o fenómeno ofrece o llega a una
hipótesis, la cual explica las posibles razones o motivos del hecho mediante las premisas obtenidas.
Charles Sanders PEIRCE la llama una conjetura. Esa conjetura busca ser, a primera vista, la mejor
explicación, o la más probable. ARISTÓTELES la considera una tercera forma de silogismo, junto con la
deducción y la inducción. Tomado de https://es.wikipedia.org/wiki/Razonamiento_abductivo. (N. del T.)

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partes nucleares de la metodología de teoría fundada. En consecuencia, cuando lea o elabore
una teoría fundada, deberá realizar simultáneamente una crítica de la ‘teoría fundada’.

El modelo helicoidal: un marco de referencia para la pesquisa

Lo novedoso de la teoría fundada radica no en su modo de investigación asociado sino, tal


como indica Turner (1983), en la manera como la información es reunida y analizada. Este
punto ha sido ampliado por Martin y Turner (1986) cuando emplean, muy apropiadamente, la
expresión ‘el arte o artesanía de la teoría fundada’. El marco de referencia del relevamiento y
análisis de datos a ser presentado es sistemático; no obstante eso, existe flexibilidad intrínseca
que se incrementa de forma directa proporcional a la comprensión del investigador y a la
familiaridad con la metodología, los métodos y el asentamiento investigado.

El modelo helicoidal (vea la Figura 38.1) está fuertemente inspirado en la obra de Strauss
y Corbin (1990) y sirve para ilustrar la naturaleza sistemática y flexible del análisis en teoría
fundada. Pueden y deben ocurrir movimientos progresivos y regresivos dentro de la hélice
para ajustarse a la situación investigada y a la (creciente) experticia del investigador. La
adopción de una espiral enfatiza la noción de revisar continuamente diversos aspectos de la
teoría, mientras se mantiene la progresión general hacia una teoría sustantiva como meta. Sin
embargo, como ya se ha indicado, la teoría es un proceso, una ‘entidad en permanente
desarrollo, no un producto perfeccionado’ (Glaser y Strauss, 1967).

Sensibilidad teorética

La expresión ‘sensibilidad teorética’ está fuertemente asociada a la teoría fundada (e.g. Glaser,
1978; Glaser y Strauss, 1967; Strauss, 1987). Cada uno no solamente aporta sensibilidad
teorética (producto de la acumulación de sus experiencias pasadas y actitudes) sino que
también la genera en cada contexto de investigación (como resultado de una toma de
conciencia creciente de los aspectos relevantes). Esto es algo que no puede ni debe ser
ignorado.

La sensibilidad teorética se define como ‘el pensamiento con sensibilidad sobre los datos
en clave teórica’ (Strauss, 1987) o ‘la cualidad personal del investigador’ (Strauss y Corbin,
1990). Resultado de la acumulación de experiencias anteriores, la gente aporta su sensibilidad
teorética a cada contexto, el cual puede acrecentarse en sus exposiciones al ambiente de la
investigación. La interacción personal es una característica esencial de estas experiencias, por
lo que el investigador no solamente debe observar la conducta de sus sujetos, sino reflexionar
críticamente sobre ellos. Esto exige tener conciencia de los propios preconceptos, lo que
Hutchinson (1988) refiere como ‘puesta entre paréntesis’ (eng., bracketing).2 Sería poco
realista esperar que estos preconceptos, no importa cuánto cuidado ponga el investigador en
ello, sean completamente abandonados o neutralizados cuando se adentra en un proyecto de
investigación.

2
Husserl desarrolló el método de la epoché o ‘bracketing’ alrededor de 1906, en sus elaboraciones
fenomenológicas. Consultar http://plato.stanford.edu/entries/husserl/, punto 5. (N. del T.)

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Figura 38.1 El modelo helicoidal o espiralado (Waring, 2003)

El meollo del asunto – la codificación

Si suponemos que las experiencias que construyen la realidad de cada persona lo hacen
siguiendo patrones, el propósito de la teoría fundada es dar cuenta de ellos. El análisis de

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datos es el proceso de insuflar orden, estructura y significado a la masa de datos relevados
(Marshall y Rossman, 1989: 112). Uno tiene que prestar cuidadosa atención a los datos
reunidos. La naturaleza de los datos puede ser cualitativa o cuantitativa y extremadamente
variada en cuanto a su procedencia – por ejemplo, de entrevistas, imágenes de video,
fotografías, dibujos hechos a mano, documentos oficiales, observaciones, notas de campo,
documentos académicos, discusiones informales, etc. No obstante, cualquiera sea la forma en
que fueron relevados, los datos deben ajustarse a un propósito. Esto significa que los datos
reunidos deben permitir al investigador captar datos relevantes, sustantivos y ricos
procedentes de contextos variados y representar detalladas concepciones y acciones de los
participantes de modo que el investigador pueda entregarse de cuerpo y alma al proceso de
análisis. El momento del análisis en teoría fundada es denominado ‘codificación’. El foco del
análisis no incluye meramente el relevamiento o el ordenamiento de ‘… una masa de datos,
sino a la organización de muchas ideas, emergentes del análisis de los datos’ (Strauss, 1978:
23). Esto representa una operación compleja por medio de la cual los datos son segmentados,
conceptualizados y vueltos a reunir de formas novedosas (Strauss y Corbin, 1990: 57). Esto es
lo que desarrolló Charmaz (1983: 112) cuando comentó la forma en que los códigos brindan el
enlace decisivo entre la base de datos y su traducción conceptual. Así, la codificación se vuelve
el medio fundamental para el desarrollo del análisis.

Codificación abierta

Una vez que el investigador ha reunido un conjunto inicial de datos, se embarca en la


codificación abierta, que es la forma inicial de codificación en un proyecto investigativo.
Durante este proceso Strauss sugiere que ‘el asunto no es tanto atender al documento como la
relación que se establece entre éste, la mente inquisidora y el entrenamiento del investigador,
quien vigorosa e imaginativamente se compromete en la codificación abierta’ (Strauss, 1987).
Los datos que han sido relevados son considerados en detalle, examinados, comparados,
conceptualizados y categorizados. Glaser (1978) clasifica a la codificación abierta bajo la
rúbrica de codificación sustantiva, describiendo el proceso como ‘mantener la apertura de los
datos’. Define este movimiento como codificación de los datos de cada modo posible a efectos
de avanzar hacia la generación de un conjunto emergente de categorías y sus propiedades
asociadas. Fraccionar o dividir los datos a efecto de conceptualizarlos hace referencia al
proceso de considerar una observación, una frase o un párrafo y adosar a cada uno de los
eventos, ideas e incidentes individuales contenidos en ellos un nombre que represente dicho
fenómeno. Cada incidente es comparado y contrastado con otros a medida que avanza el
proceso de conceptualización. Esto permite al investigador subsumir fenómenos similares bajo
el mismo apelativo conceptual. Cuando ‘rotula fenómenos’ de este modo, el investigador debe
orientar su esfuerzo a conceptualizar los datos (Strauss y Corbin, 1990). Esto es algo más que
emplear remanentes de oraciones que han sido analizadas: exige conceptualización. Strauss y
Corbin (1990) hacen referencia a este agrupamiento de conceptos en torno a fenómenos
particulares con el apelativo de ‘categorización’. El grado de abstracción asociado a los
conceptos es menor que el de las categorías que los agrupan.

Habiendo dado inicio a la identificación de conceptos y luego a la creación de categorías


en este tramo de la codificación abierta del modelo helicoidal, el tramo siguiente del mismo se
ocupa de las propiedades y dimensiones de las categorías. Las relaciones entre las categorías

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deben ser descubiertas de modo que el investigador pueda avanzar hacia la identificación de
una categoría singular. La base sobre la cual puede ser hecho esto es el desarrollo sistemático
de sus propiedades y dimensiones. El proceso de codificación abierta estimula el
descubrimiento no solamente de categorías sino también de sus propiedades y dimensiones.
Las propiedades generales pertenecen a una categoría cualquiera sea la situación en que se
haya detectado la categoría (Strauss y Corbin, 1990: 70). Cada una de estas propiedades
generales existen a lo lardo de un continuum (un continuo dimensional). Habiendo identificado
continuos dimensionales, pueden existir muchas instancias específicas en puntos distintos
dentro de una propiedad general. Esto da origen a la noción de ‘perfil dimensional’. Como
señalan Strauss y Corbin (1990: 70): varios de estos perfiles pueden ser agrupados para dar
lugar a un patrón. El perfil dimensional representa las propiedades específicas de un fenómeno
bajo un conjunto dado de condiciones. La codificación abierta se lleva a cabo junto con el
muestreo abierto.

Muestreo abierto

El muestreo abierto forma parte de la noción de muestreo teórico, es decir, el muestreo


basado en conceptos que han probado su relevancia teórica para la teoría emergente. La
relevancia teórica probada indica que los conceptos son valorados como significativos ya que
están reiteradamente presentes o notablemente ausentes cuando se compara un incidente
con otro(s) y son de suficiente importancia para asignarles el estatuto de categorías (Strauss y
Corbin, 1990: 176). El muestreo abierto conserva un alto grado de flexibilidad mientras
procura descubrir tantas categorías potencialmente relevantes (y sus propiedades y
dimensiones asociadas) como fuere posible. El investigador debe mantenerse abierto a todas
las posibilidades en este estadio puesto que todas las fuentes (lugares, personas,
circunstancias) que podrían brindar la necesaria evidencia para elaborar los conceptos aun no
son plenamente apreciadas.

Memos y diagramas (el producto del análisis) en codificación abierta

Los registros escritos de pensamiento abstracto sobre datos son conocidos como memos
(memorándum, memoria). Puede no haber límites precisos para los tipos de memos escritos
durante la codificación abierta. Pueden ser tan inespecíficos como el investigador desee, por
ejemplo, anotando las primeras impresiones y cualquier otro pensamiento que se le haya
ocurrido. No deben ser considerados como ‘la’ respuesta, pues si lo fuera, carecería de sentido
hacer la investigación. Es posible definir tres ‘tipos’ de memos: notas de códigos – memos que
contienen los productos efectivos de tres tipos de codificación: rótulos conceptuales,
características paradigmáticas e indicaciones sobre procesos; notas teóricas – memos de
sensibilización y resumen teóricos que dan cuenta de los productos del pensamiento inductivo
o deductivo sobre categorías relevantes, sus propiedades, dimensiones, relaciones,
variaciones, procesos y matrices condicionales; notas operacionales – memos que contienen
directivas para el investigador (o equipo de investigación) referidas al muestreo, preguntas,
posibles comparaciones, consignas a seguir, etc. (Strauss y Corbin, 1990: 197). Todas estas
variantes pueden aparecer dentro de un mismo memo; no obstante una situación tal
disminuiría el valor potencial de cada una de ellas, dada la ambigüedad o confusión generada.

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Los diagramas son representaciones visuales de relaciones entre conceptos. En
codificación abierta se emplean dos tipos de diagramas: diagramas lógicos y diagramas
integrativos. Ambos identifican visualmente relaciones entre categorías y el pensamiento
analítico con enlaces conceptuales respectivamente. Se elabora un listado de las categorías,
sus propiedades y dimensiones para crear el sustrato de los diagramas lógicos que serán
elaborados en la codificación axial.

Las notas teóricas amplían las notas de códigos. Aun cuando sean provisorias y requieran
verificación, estas notas pueden incrementar la sensibilidad teorética del investigador. Lo
logran estimulándolo a formular más preguntas sobre las categorías (sus propiedades y
dimensiones) generadas en los datos procedentes de entrevista(s) y/o observación(es).
Fuentes documentales tales como artículos pueden ser empleadas para lograr los mismos
resultados. Algo importante de las notas teóricas es que pueden facilitar al investigador para
dar nuevos pasos en la pesquisa y orientar el muestreo subsiguiente. Por ejemplo, habiendo
tratado de responder ciertas preguntas durante una entrevista, el investigador puede
identificar lo que pareciera ser relevante para su empeño y valioso para investigar a
continuación. Las notas operacionales ofician de guía para nuevas preguntas e itinerarios de
pesquisa en entrevistas futuras, representando el punto donde las notas teóricas orientan a las
notas muestrales. El proceso de codificación abierta y muestreo puede continuar
indefinidamente; no obstante, una vez que las categorías y sub-categorías hayan sido
suficientemente reforzadas por datos adicionales, el investigador se desplazará a la fase axial
de la codificación.

Codificación axial

El modelo helicoidal ilustra las cuatro fases analíticamente distintas de la codificación axial que
son recorridas casi en simultáneo: (a) empleo del modelo del paradigma para relacionar sub-
categorías con categorías, (b) verificación de hipótesis considerando datos relevados; (c)
búsqueda permanente de las propiedades de las categorías y las sub-categorías, y la
localización dimensional de los datos; (d) inicio de la exploración de la variación en los
fenómenos. Los procedimientos de la codificación axial permiten que los datos sean ‘vueltos a
ensamblar’ de formas novedosas luego de la codificación abierta y consiste de cuatro estadios
analíticos distintos que se aplican casi simultáneamente. Huelga repetirlo nuevamente, esto se
lleva a cabo al mismo tiempo que los procedimientos de muestreo (muestreo relacional y
variacional) y la elaboración de memos y diagramas.

El modelo del paradigma

El modelo del paradigma (Strauss y Corbin, 1990) permite pensar sistemáticamente sobre los
datos, lo cual genera relaciones más complejas entre las sub-categorías y las categorías. El
modelo consiste en lo siguiente: la identificación de las condiciones causales asociadas con la
ocurrencia o desarrollo de un fenómeno; la especificación de una categoría asociada al
fenómeno; un conjunto específico de propiedades pertenecientes al fenómeno; las
condiciones estructurales que encauzan las estrategias activas/interactivas asociadas al
fenómeno; estrategias activas/interactivas elaboradas para gestionar/responder un fenómeno
bajo ciertas circunstancias; y las consecuencias de acciones e interacciones. Al formular

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preguntas y realizar comparaciones (esto es, los procedimientos analíticos básicos
mencionados en la codificación abierta) se actualizan enlaces entre categorías y estas se
enriquecen. Dentro de la fase de codificación axial este proceso se vuelve mucho más
complicado debido a que estos cuatro pasos analíticos bastante disímiles se llevan a cabo casi
en simultáneo. El proceso completo de relacionar sub-categorías con categorías en la
codificación axial es tal que requiere un complejo pensamiento inductivo y deductivo,
facilitador de la formulación de preguntas y la realización de comparaciones.

Muestreo relacional y variacional

El muestreo relacional y variacional es el muestreo teórico que ocurre durante la segunda fase
del modelo helicoidal. El muestreo relacional y variacional maximiza las diferencias a nivel de
las dimensiones. El investigador puede aplicar dos abordajes para lograr este propósito de
elegir muestras sobre la base de conceptos teóricamente relevantes. En el primero, urgido por
limitaciones de tiempo, acceso y disponibilidad, puede aplicarse un abordaje altamente
sistemático. Este requeriría prestar atención a una lista predeterminada de situaciones/
informantes/ documentos. En el segundo, puede que rija la situación opuesta, en la que no
existan restricciones preconcebidas. Esto habilita para la selección deliberada entre varios
sitios, documentos y/o informantes que se estimen más apropiados para proseguir la
investigación.

Memos y diagramas en codificación axial

La verificación de relaciones entre una categoría y sus sub-categorías elaboradas en la


codificación axial se refleja en los tipos de memos. Estos identifican todos los intentos hechos
para asociar cada aspecto diferente al modelo del paradigma. La sofisticación de las notas de
código y de las notas teoréticas aumenta a medida que se sofistica la sensibilidad teorética del
investigador. La subsecuente direccionalidad y habilidad para recortar el foco en el contexto, y
la selección de informantes y sitios más relevantes perfecciona esta elaboración. Las notas
operativas evolucionan de modo muy parecido, sugiriendo determinadas categorías a ser
estudiadas en detalle al aplicar nuevos muestreos, o al investigar las hipótesis generadas y
urgidas de verificación en futuras entrevistas. Al igual que con los memos, los diagramas
trazados en la codificación axial suelen ser inicialmente simples, por ejemplo como tablas de
filas y columnas de ciertas propiedades y dimensiones, pero se vuelven mucho más complejos
a medida que transcurre la investigación.

Codificación selectiva

En el modelo helicoidal, la codificación selectiva sucede a la codificación axial, pero la única


diferencia real entre ellas radica en el nivel más abstracto del análisis; la codificación axial es el
fundamento sobre el que se ssutenta la codificación selectiva. La codificación selectiva entraña
la selección de una categoría nuclear y referir sistemáticamente a ella todas las demás
categorías. La Figura 38.1 ilustra el modo en que esto entraña recorrer simultáneamente cinco
estadios, junto con el muestreo discriminante y sus memos y diagramas asociados.

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Integración de las categorías

Strauss y Corbin (1990) sugieren prestar atención a orientaciones sistemáticas que permitan
resolver una parte difícil y compleja de la investigación, cual es ‘el salto final que va de crear
una lista de conceptos a producir una teoría’. Los pasos sugeridos (que acontecen en
simultáneo y en un movimiento de ida y vuelta entre ellos) son:

1. Explicitación de un relato. Anote sus pensamientos en un papel; use una categoría


existente o cree una nueva categoría que sea los suficientemente abstracta como para
abarcar todo lo que haya descripto en esa historia (esta categoría es la categoría
nuclear que resulta ser el fenómeno central en torno al cual se integran todas las otras
categorías (Strauss y Corbin, 1990: 116). Una vez identificadas las propiedades de la
categoría nuclear, el paso siguiente consiste en relacionar las demás categorías a la
misma, transformándolas por tanto en categorías subsidiarias.
2. Relacione las categorías subsidiarias a la categoría nuclear aplicando el paradigma. Las
categorías existentes empalman a una(s) porción(es) relevante(s) del paradigma, es
decir, sea a las condiciones, o al contexto, las estrategias o a las consecuencias. Esto
puede parecer sencillo; sin embargo, aquellas condiciones que influyen sobre las
estrategias activas/ interactivas (‘condiciones intervinientes’) lo tornan complicado.
3. Relacionar las categorías en el nivel de las dimensiones. Durante la codificación
selectiva, las categorías que fueran integradas en la codificación axial a fin de
identificar la matriz de relaciones conceptual existentes entre ellas resultan aún más
refinadas por medio de la yuxtaposición de la formulación de preguntas, la generación
de hipótesis y hacer comparaciones a medida que el pensamiento inductivo y
deductivo hace su trabajo. Es necesario este refinamiento para permitir que la teoría
incluya lo que ocurrirá en instancias dadas dentro del asentamiento investigado.
Strauss y Corbin (1990: 131) enfatizan la importancia de identificar estos patrones y
agrupar los datos consecuentemente, ya que esto aporta especificidad a la teoría.
4. Validación de las relaciones corroborándolas en los datos. La fundamentación de la
teoría se completa una vez que se la valida con los datos. Esto se logra diagramando o
escribiendo memos que representan la teoría, y luego redactando los enunciados
sobre las relaciones entre las categorías en variados contextos que han resultado
validados al contrastarlos con los datos.
5. Completar las categorías que puedan requerir un desarrollo adicional y/o algún
refinamiento. Esto resulta necesario a efectos de lograr densidad conceptual en la
teoría y para promover especificidad conceptual.

El muestreo llevado a cabo durante la codificación selectiva es llamado muestreo


discriminatorio y se lo emplea con propósito de verificación. En el muestreo discriminatorio, un
investigador elige sitios, personas y documentos que podrán maximizar las oportunidades para
verificar la línea argumental y las relaciones entre categorías, y dar más contenido a categorías
pobremente desarrolladas (Strauss y Corbin, 1990: 187). Puede que se descubra algo que no se
ajusta a la línea argumental y a relaciones frecuentemente detectadas. En caso de que surja
esta situación, deberán descubrirse todos los factores que llevan a la ocurrencia de tal
instancia, para determinar si eso se debe o no a una conceptualización incorrecta o constituye
una variación. Se considera que las categorías han sido teoréticamente saturadas y por tanto la

11
teoría se torna conceptualmente adecuada cuando: no aparecen novedades o datos relevantes
en torno a una categoría; cada categoría ha sido asociada al modelo de paradigma y cada uno
de sus elementos resultan bien documentados, incluyendo variación y proceso; y las relaciones
entre categorías quedan bien establecidas y validadas. El muestreo continúa hasta que el
investigador logra saturar teóricamente cada categoría.

Los memos en esta fase del análisis son complejos, ilustran la profundidad del
pensamiento que refleja la teoría emergente. Las notas de códigos en el contexto de la
codificación selectiva se inscriben principalmente la tarea de completar detalles, es decir, en
añadir matices a aquellas categorías que no están suficientemente saturadas. Las notas
teoréticas, por otra parte, son mucho más extensas en esta fase del análisis. ‘Ocurre en esta
forma de memos teóricos que redactamos la primera rendición de cuentas descriptiva de lo
más propio de la investigación’ (Strauss y Corbin, 1990). Estos memos permiten al investigador
identificar la categoría nuclear y su hueste de sub-categorías, así como elaborar sus relaciones
en forma de hipótesis. Las notas operacionales durante esta fase son mucho más escuetas. La
fase exploratoria ya ha sido dejada atrás, y ahora se trata de validar y depurar la teoría.

Los diagramas también reflejan la complejidad en este estadio. La transferencia de esta


complejidad desde la escritura a un formato gráfico (un diagrama) preciso y conciso resulta
difícil. No obstante, el proceso de su elaboración ayuda a clasificar muchas de las relaciones
entre la categoría nuclear y otras categorías. Por tanto, este diagrama no sólo permitirá
explicar la teoría a otras personas, sino que guiará al investigador al redactar la teoría
preservando con claridad la naturaleza de las relaciones identificadas. La lectura general de los
memos orienta la escritura de una narrativa descriptiva que resulta traducida a otra analítica al
dar cuenta de las categorías.

Redacción de una teoría fundada

Redactar ‘correctamente’ una teoría fundada es, prima facie, más difícil que escribir dentro de
los formatos más comunes de investigación cualitativa (Strauss y Corbin, 1990: 233). La
escritura en teoría fundada es un proceso continuo a lo largo del análisis, esto es, codificación,
memos, notas de campo. No obstante, llega un momento en el que la redacción analítica debe
traducirse a un formato escrito que pueda ser asimilado y comprendido por la audiencia
pretendida. Charmaz (1990) desarrolla este punto cuando comenta que ‘… escribir y reescribir
de hecho se transforma en la fase crucial del proceso analítico’. Por tanto, el análisis nunca se
detiene y sería equivocado sugerir que lo hace cuando uno redacta el documento final.

Durante esta fase de la escritura emergen numerosas cuestiones, tales como: ‘¿Qué debe
ser comunicado?’, ‘¿En qué orden debe ser presentado?’, ‘¿Cuál(es) será(n) su(s)
destinatario(s)?’ Strauss y Corbin (1990) mencionan cuatro ingredientes requeridos al redactar
un texto de teoría fundada: (1) una historia analítica clara; (2) escritura a un nivel conceptual,
con la descripción ocupando un papel secundario; (3) una clara especificación de las relaciones
entre las categorías, con niveles de conceptualización también mantenidos claramente; (4) la
especificación de las variaciones y sus condiciones relevantes, sus consecuencias y demás,
incluyendo las más amplias. May (1986: 150) propone la siguiente estructura para redactar un
estudio de teoría fundada: (1) la formulación de la pregunta de investigación principal con sus

12
palabras clave bien definidas; (2) la sección de revisión bibliográfica (refiriendo la literatura
pertinente y relevante del área considerada); (3) la sección metodológica (el proceso de la
teoría fundada); (4) la sección de los resultados (que incluye la presentación del esquema
teórico). No existe, ordinariamente, una ‘sección de discusión’ aparte como ocurre en la
mayoría de los estudios hipotético-deductivos, puesto que en el curso de la presentación del
esquema teórico se presentan ordinariamente los resultados con suficiente detalle.

La audiencia a quien se presentará la teoría es también asunto muy importante, puesto


que ayudará a determinar su formato. Por ejemplo, cuando se redacta una ‘tesis’, se espera
algo parecido a un formato estandarizado, que incluye introducción, revisión de la bibliografía,
metodología, análisis, discusión, conclusión/implicancias. Esto volvería al tercero de los
procedimientos sugeridos por Strauss y Corbin (1990) (clara especificación de las relaciones
entre categorías, con niveles de conceptualización también expresados claramente) mucho
más difícil al redactar una investigación de teoría fundada. El lenguaje empleado en la teoría
estará cargado con ciertos significados e interpretaciones. Resulta, por tanto, la poco
envidiable tarea del redactor de la teoría fundada no sólo de acomodar los significados
contextuales en formato de términos (categorías/ conceptos) aceptables para la audiencia
objetivo, sino además hacerlo de modo que otros potenciales lectores ubicados fuera del
contexto del estudio puedan apreciar esos significados e interpretarlos del modo en que
fueron propuestos. Existe una línea divisoria muy delicada entre ‘acuñar un término e inventar
jerga’ (May, 1986).

Críticas dirigidas a la teoría fundada

Muchas críticas hechas a la teoría fundada resultan ser malentendidos o provienen de un uso
incorrecto de la metodología. Los problemas más graves con el método de la teoría fundada
radican en la limitada explicitación de sus supuestos epistemológicos y el modo en que
minimiza o ignora su relación con la teoría sociológica existente. (Bryant y Charmaz, 2007;
Charmaz, 1990).

Charmaz (1990) ha subrayado que varias críticas dirigidas a la teoría fundada provienen
de una comprensión incompleta de la lógica y de las estrategias de la metodología. Por
ejemplo, la mayoría de los autores que discuten con la teoría fundada han prestado atención a
la concepción de tabula rasa (mente en blanco) de la pesquisa sostenida por la teoría fundada
(e.g. Bulmer, 1979; Charmaz, 1990; Hammersley, 1992). Glaser y Strauss (1967: 33) abogan por
que el investigador se lance al terreno a investigar ‘sin teoría preconcebida alguna que le dicte
de antemano las ‘relevancias’ de conceptos e hipótesis’. La teoría fundada no es pura
inducción, sino asunto de ‘mantener un equilibrio entre las dos lógicas (inductiva y deductiva)’
(Glaser, 1978: 90), aunque sea la inductiva la que habilite la emergencia de la teoría luego de
iniciar el relevamiento de datos. No obstante, la tarea deductiva guía el muestreo teórico.
Sparkes (1987: 138) nota que la formación inductiva de la teoría está expuesta a la crítica

13
centrada en la noción de ‘subdeterminación’3 y que ningún proceso investigativo puede
apoyarse de modo exclusivo sea en la inducción o en la deducción.

La aparente afinidad de la teoría fundada con el positivismo, o su concepción como una


forma de ‘inductivismo positivista’ (Stanley y Wise, 1983: 152), genera problemas a algunos
teóricos (vea Roman y Apple, 1990; Henwood y Pidgeon, 1993; Woods, 1992). Glaser y Strauss
(1967: 3) reconocen en una nota al pie el uso de conocimiento existente, siempre que esté
bien fundado. No obstante, Charmaz (1990: 1163) enfatiza aplazar pero no ignorar la
consideración de la bibliografía pertinente y relevante dentro del proceso de elaboración de la
teoría fundada.

Sanger (1994: 179) señala que [Strauss y Corbin] ‘fusionan creatividad con «sensibilidad
teorética»’. Strauss y Corbin (1990) buscan facilitar la creatividad dentro de un análisis
sistemático sugiriendo que la manipulación de datos categorizados es una empresa creativa.
Esta creatividad requiere abordar la investigación con mente abierta, generativa, que no
solamente tome en cuenta nociones alternativas sino que sea capaz de lidiar con ellas dentro
de su marco de referencia relativo a la perspectiva del investigador y sus habilidades
interpretativas. Alimentar esta creatividad es un compromiso no sólo para Strauss y Corbin
(1990), sino para cualquier investigador colocado a mitad de camino entre una estructura
sistemática y la libertad. Pretender sistematizar esta creatividad, no obstante, corre el riesgo
de ser criticado porque uno muy bien podría desarrollar un programa informático que
categorice automáticamente palabras claves y frases.

Otra crítica dirigida contra la teoría fundada es su falta de rigor (e.g. Hammersley, 1989).
No existe un divorcio rígido entre descubrimiento y verificación. Por cierto, Glaser y Strauss
(1967) contrastan los abordajes de descubrimiento y de verificación, pero esto lo hicieron para
enfatizar el deseo y la necesidad de desarrollar nuevas aperturas para el desarrollo teorético.
La teoría fundada específicamente, y la investigación cualitativa en general, no aplican el
modelo de verificación hipotético-deductivo. Subraya la conveniencia de aplicar abordajes
inductivos, abiertos, intuitivos, para el relevamiento de los datos. La teoría fundada propone
un método riguroso; sin embargo, debe ser evaluado en su lógica interna de su propio método
(Charmaz, 1983) y no por criterios considerados apropiados para otros métodos.

Conclusión

La (re)interpretación y evolución de la metodología de la teoría fundada es una dimensión


positiva y constructiva de su desarrollo. No obstante, cualquier investigador que emplee la
teoría fundada tiene que comprender a cabalidad y articular sus planos ontológico,
epistemológico y metodológico dentro de un horizonte cambiante. Redactar una teoría
fundada es empresa desafiante y complicada ya que forma parte de un proceso constante a lo
largo del análisis y de hecho forma parte del mismo. La forma que adopte el informe final o la
tesis será determinada en alto grado por la audiencia particular y la teoría sustantiva. No
adhiere, por tanto, a los estándares en uso para su presentación. Las críticas hacia la

3
En filosofía de la ciencia, subdeterminación hace referencia a situaciones en las que la evidencia a
mano resulta insuficiente para identificar una determinada creencia que pudiéramos sostener basados
en dicha evidencia. (N. del T.)

14
metodología de la teoría fundada proceden principalmente de una defectuosa articulación o se
refieren a los supuestos subyacentes a dicha metodología. Las malas interpretaciones que dan
lugar a muchas críticas reclaman una (re)interpretación y una mayor clarificación de la
metodología de la teoría fundada por parte de los investigadores.

Preguntas para seguir investigando

1. ¿Por qué razones ha elegido/tenido en cuenta la metodología de la teoría fundada? ¿Qué le


resulta atractivo de la metodología como abordaje valioso para estudiar el área de su
interés así como su desempeño como investigador?

2. ¿Cuáles son las diferencias ontológicas y epistemológicas entre las principales


(re)interpretaciones de la teoría fundada (constructivista, gaseriana, straussiana)? ¿En
dónde se ubicaría Ud. y por qué?

3. ¿En qué consiste la sensibilidad teorética y cómo influirán sus supuestos ontológicos y
epistemológicos en su interpretación de la misma?

4. En lo relativo a su área de investigación elegida, considere cómo y qué necesitaría relevar


diferentes tipos de datos para asegurar su relevancia y profundidad, y le permitan acceder
a detallados puntos de vista de los participantes.

Lecturas adicionales sugeridas

Birks, M. y Mills, J. (2011) Grounded Theory: A Practical Guide. London: Sage.


Un buen punto de inicio para investigadores no familiarizados con la teoría fundada. Este
texto ofrece una guía práctica accesible, lógica y sucinta que toca aquellas cuestiones y
aspectos de la teoría fundada que los mismos investigadores familiarizados con ella podrían
formularse.
Bryant, A. y Charmaz, K. (Eds.) (2007) The Sage Handbook of Grounded Theory. London: Sage.
Texto excelente que reúne capítulos redactados por referentes investigadores y
practicantes de la teoría fundada, brindando una panorámica comprehensiva de las
principales perspectivas de la teoría fundada en todo el mundo.
Morse, J. M., Stern, P. N., Corbin, J., Bowers, B., Charmaz, K. y Clarke, A. E. (2009) Developing
Grounded Theory: The Second Generation. New York: Left Coast Press.
Este texto es el resultado de un encuentro de la ‘segunda generación’ de los metodólogos
de la teoría fundada (muchos estudiantes de Glaser y Strauss) en 2007. Es de mucho
provecho ya que comparte sus experiencias, pensamientos e intuiciones de los
protagonistas clave empeñados en la evolución de la teoría fundada.
Strauss, A. y Corbin, J. (1990) Basics of Qualitative Research: Procedures and Techniques
Thousand Oaks, CA: Sage.
Strauss, A. y Corbin, J. (1998) Basics of Qualitative Research: Techniques and procedures for
developing Grounded Theory (2a Ed.). Thousand Oaks, CA: Sage.
Corbin, J. y Strauss, A. (2008) Basics of Qualitative Research: Procedures and Techniques (3a
Ed.). Thousand Oaks, CA: Sage.
Estos tres textos ilustran la progresión de una interpretación de la teoría fundada que ha
influido fuertemente en la organización y formulación del modelo helicoidal presentado en
este capítulo a fin de ilustrar el análisis de la teoría fundada y la generación de teoría
sustantiva.

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Referencias

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