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Antecedentes internacionales

Englert, Bertrams y Dickhäuser (2011) en su investigación, “Autocontrol y ansiedad de


rasgos según se relación a los estilos de afrontamiento”, cuyo objetivo fue, determinar la
relación entre el autocontrol, la ansiedad de rasgo y estilos de afrontamiento. Donde se
evaluó el autocontrol de los participantes (N = 163) utilizando la escala de autocontrol y sus
estilos de afrontamiento disposicionales utilizando la versión corta del Cuestionario de
Afrontamiento Alemán SVF78 (alemán: Stressverarbeitungsfragebogen). Los resultados
indicaron que mayores niveles de capacidad de autocontrol se asociaron positivamente con
el estilo de afrontamiento positivo y negativamente asociado con el estilo de afrontamiento
negativo. En un segundo estudio basado en una muestra de N = 98 participantes,
adicionalmente, aplicaron la versión de rasgo del Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo.
Los resultados revelaron que la ansiedad por los rasgos mediaba la relación entre la
capacidad de autocontrol y los estilos de afrontamiento. Concluyeron que puede ser útil
echar un vistazo más de cerca al rol del autocontrol en la relación de afrontamiento de la
ansiedad.

Taralynne (2017) en su investigación, “La violencia familiar y la capacidad y deseo


de autocontrol”, a través de una encuesta autoadministrada distribuida entre seleccionados
al azar y una Escala de Tácticas de Conflicto (CTS) de Straus (1979). En el estudio se
utilizaron datos de autoinforme recopilados en una gran universidad urbana de Florida (n =
1,307) para probar efectos independientes e interactivos de la capacidad de control y el
control-deseo en la pareja íntima. Los resultados de este análisis bivariado indican que para
el índice de variedad de IPV completo y grave, capacidad de control y cuatro de las cinco
medidas de control-deseo alcanzan significación y en la dirección teórica predicha. Los
encuestados reportan altos niveles de capacidad de autocontrol (r = -.14 y -.12,
respectivamente), perciben sanciones formales más severas (r = -.08 y -.07), cree que los
otros significativos en su vida estarían desaprobando el IPV (r = -.14 y -.13) y reaccionar
negativamente al uso por parte del encuestado (r = -.26 y -.23), y estimar un mayor costo de
IPV (r = -.17 y -.14) tienen menos probabilidades de informar la perpetración de IPV. La
moralidad está significativamente correlacionada con el índice de IPV completo, lo que
indica que a medida que aumenta el nivel de moralidad de un encuestado, la probabilidad
de ofensa disminuye (r = -.07). Sin embargo, no logra alcanzar significación para el severo
Índice de IPV (r = -.05).

Silva (2017) en su investigación, “Las estrategias de afrontamiento ante situaciones


de violencia familiar en adolescentes de 12 a 17 años albergados en la defensoría de la
niñez y adolescencia 24 horas de la ciudad de el alto”, cuyo objetivo fue describir las
estrategias de afrontamiento ante situaciones de violencia familiar en adolescentes de 12 a
17 años. Realizó un estudio descriptivo con un enfoque cuali-cuantitativo, de corte
transversal en el albergue de la defensoría de la niñez y adolescencia 24 horas de la ciudad
de El Alto. Para identificar las estrategias de afrontamiento utilizó la escala modos de
afrontamiento realizada por Richard Lazarus y para determinar violencia familiar en los
adolescentes diseñó un cuestionario confeccionado al estudio. La población estuvo
constituida por 55 adolescentes comprendidos entre 12 a 17 años, la muestra fue no
probabilística, conformada por 25 adolescentes víctimas de violencia familiar. Con respecto
a los resultados más relevantes encontró que los adolescentes sí utilizan estrategias de
afrontamiento ante situaciones de violencia familiar y las estrategias de afrontamiento que
más utilizan son las estrategias de autocontrol, huida-evitación y distanciamiento.

Gulledge (2016), en su investigación, “El papel del género en el autocontrol y la


Violencia de pareja”, cuyo objetivo fue determinar la relación entre la violencia de de
género, autocontrol e intimidad. Donde utilizó el instrumento Violencia de pareja (IPV). La
muestra estuvo constituida por 960 estudiantes de pregrado y postgrado, estudiantes que
actualmente están en una relación de citas. Los resultados proporcionan parcial apoyo a la
teoría general del crimen de Gottfredson y Hirschi (1990). Autocontrol operado de manera
similar en IPV para hombres y mujeres, apoyando la neutralidad de género de su teoría. Sin
embargo, la brecha de género en la delincuencia en lo que se refiere al autocontrol sigue
siendo cuestionable, ya que son más propensos que los hombres a cometer más tipos de
IPV. Las implicaciones de estos hallazgos, se discuten dentro de las limitaciones del
estudio actual y las direcciones para futuras investigaciones.
Vílchez y Vílchez (2015) en su investigación, “Estrategias de afrontamiento al
estrés en mujeres víctimas de violencia familiar que asisten a un hospital de Ferreñafe,
2014”, cuyo objetivo general fue determinar las estrategias de afrontamiento al estrés que
utilizan las mujeres víctimas de violencia familiar que asisten a un hospital de Ferreñafe,
2014. La variable estrategias de afrontamiento al estrés fue medida por el Inventario de
Estimación al Afrontamiento (COPE). La población estuvo conformada por 80 mujeres
víctimas de violencia familiar entre 18 a 50 años que asistieron a un hospital de Ferreñafe.
Para el análisis de los datos utilizaron estadística descriptiva. Encontraron que las
estrategias muy utilizadas son uso de la religión (93.8%) y reinterpretación positiva y
crecimiento (88.8%), y entre las estrategias muy poco utilizadas se encontraban el uso de
sustancias (2.5%) y humor (5%).

Nacional
Condor y Fernanda (2016) en su investigación, “Ansiedad en estudiantes de primaria con y
sin antecedentes de violencia intrafamiliar de una institución educativa pública de San Juan
de Lurigancho. Lima, 2016”, la cual tuvo como finalidad conocer si existen diferencias en
el puntaje global de ansiedad en estudiantes de primaria con y sin antecedentes de violencia
intrafamiliar de una institución educativa pública del distrito de San Juan de Lurigancho en
la ciudad de Lima durante el año 2016. Utilizó un diseño no experimental, con corte
transversal y de tipo descriptivo – comparativo. Participaron del estudio 274 alumnos de
sexos femenino (148 estudiantes) y masculino (126 estudiantes), cuyas edades oscilaban
entre 6 y 8 años, 152 con antecedentes y 122 sin antecedentes de violencia intrafamiliar; a
quienes se les aplicó el Cuestionario de Ansiedad Infantil (CAS) de Jhon Gillis (1980),
adaptado en Lima metropolitana por Córdova y Shiroma (2005). Los resultados mostraron
que sí existen diferencias en los puntajes globales de ansiedad (p>0.05), siendo mayor en
los estudiantes con antecedentes de violencia intrafamiliar (10.15) frente a los estudiantes
sin antecedentes de violencia intrafamiliar (6.30). Asimismo, encontró diferencias en la
dimensiones de emocionalidad y retraimiento, donde nuevamente las víctimas mostraron
puntajes más elevados. Concluyeron que las experiencias tempranas de maltrato dentro del
ambiente familiar constituyen un importante factor de riesgo a tener en cuenta cuando se
busca comprender el fenómeno de la ansiedad infantil. Sin embargo, conviene continuar
con esta línea de investigación para brindar consistencia a los resultados.

Vásquez (2017) en su investigación, “Violencia de pareja y ansiedad-estado,


ansiedad-rasgo en madres de un Hospital Nacional, 2017”, cuyo objetivo fue identificar la
relación entre la violencia de pareja y la ansiedad-estado y la ansiedad-rasgo en madres de
un Hospital Nacional, 2017. Donde utilizó una muestra de 278 mujeres, todas madres de
edad comprendidas entre 16 y 43 años. A quienes les aplicó el Cuestionario de Ansiedad
Estado-Rasgo (STAI) y la versión modificada del Conflict Tactics Scale (M-CTS). Los
resultados muestran que con las cuatro subescalas de la prueba de violencia de pareja existe
una correlación directa y media con la variable ansiedad-estado (r= .233; r= .499; r= .398;
.465) y Sig. <0.01 , a más indicadores de violencia, mayor es la ansiedad. Mientras que en
relación a la primera subescala, Argumentación, y Ansiedad-rasgo existe una correlación
inversa débil (r= -.073), en cambio con las subescalas de Agresión física leve y Agresión
física grave, se observan correlaciones positivas medias (r= .251; r= .320) y con la
subescala Agresión verbal con Ansiedad-rasgo se aprecia una correlación directa
considerable (r= .598).

Referencias:
 Englert, C., Bertrams, A y Dickhäuser, O. (2011). Dispositional self-control
capacity and trait anxiety as relates to coping styles. Psychology, 2(6), 598-604
 Taralynne, K., Cochran, K., Powers, A y Sellers, S. (2018). Intimate partner
violence and the capacity and desire for self-control. Deviant Behavior, 1-25
 Silva, S (2017) Las estrategias de afrontamiento ante situaciones de violencia
intrafamiliar en adolescentes de 12 a 17 años albergados en la defensoría de la niñez
y adolescencia 24 horas de la ciudad de el alto. Recuperado de
http://repositorio.umsa.bo/handle/123456789/12418
 Gulledge, M. (2016). The Role of Gender in Self-Control and Intimate Partner
Violence. Recuperado de https://scholarcommons.usf.edu/etd/6246/
 Vílchez, K y Vílchez, R. (2015). Estrategias de afrontamiento al estrés en mujeres
víctimas de violencia intrafamiliar que asisten a un hospital de Ferreñafe, 2014.
Recuperado de http://tesis.usat.edu.pe/handle/usat/339
 Condor, A y Fernanda, K. (2016) Ansiedad en estudiantes de primaria con y sin
antecedentes de violencia intrafamiliar de una institución educativa pública de San
Juan de Lurigancho. Lima, 2016
 Vásquez, B (2016) Violencia de pareja y ansiedad-estado, ansiedad-rasgo en madres
de un Hospital Nacional, 2017. Recuperado de
http://repositorio.ucv.edu.pe/handle/UCV/3405