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fin de que aparezca que ese hombre es distinto de su exterior. Demos en 15 hora buena que el hombre de ac sea hermoso, que sea esbelto, que sea rico y que mande en todos los hombres, como quien es de la regién de acd; _y, sin embargo, no hay que envidiarle por tales cosas, que lo tienen engafiado. En el sabio, puede ser que estas casas no se den ni por asomo; pero, si se dan, él mismo las aminoraré, si se interesa por si mismo. Si, aminorard y deslucira con su despreocupacién las ventajas del 20 cuerpo, y depondra el mando. Pero, bien que cuidando de la salud del cuerpo, no querré quedarse enteramente sin probar las enfermedades; ni tampoco sin probar los dolores, sino que, aunque no le vengan, querré conocerlos de joven; pero ya en la vejez, preferira que ni los dolores ni los placeres le molesten, ni ninguna 25 de las cosas de aca, ni agradable ni desagradable, para no tener que fijarse en el cuerpo. Mas, en medio de los dolores, sabra contraponerles la fuerza que le ha sido proporcionada para arrostrarlos, sin que ni el placer, la salud y la falta de dolor afiadan nada a su felicidad ni los contrarios de éstos la destruyan 0 menoscaben 30 Porque si uno de dos contrarios no afiade nada a una misma cosa, ;c6mo podré el otro contrario destruirla? 15 — Pero supongamos que hubiera dos sabios y que uno de los dos estuviera dotado de cuantas cosas se dicen conformes con la naturaleza y el otro de las contrarias, :Ditfamos que los dos gozan del mismo grado de felicidad? Si, si son sabios por igual. Y si uno de los dos es hermoso de cuerpo y es todas las demas cosas que no contribuyen a la sabiduria ni, en general, a la vir- 5 tud, a la vision de lo perfecto y a ser perfecto, gde qué le sirven estas cosas? Ni él mismo, que las tiene, presumiré de ser més feliz que el que no las. tiene. El aventajamiento en estas cosas no contribuira ni para el oficio de flautista. Lo que sucede es que medimos la felicidad con nuestra propia fragilidad, teniendo por 10 estremecedoras y terribles cosas que el hombre feliz no tendrfa por tales. Si no, no sera todavia ni sabio ni feliz, si primero no trueca todas esas fantasmagorias y se transforma completamente en otro, por asi decirlo, confiando en si mismo, en que jamas ha de 15. sufrir mal alguno. Asi viviré sin temor cn todo. Si no, si se amilana cn algo, no scré perfecto en virtud; se quedaré en una mediania. Y, aunque a veces, enfrascado en otras cosas, le acometa un temor indeliberado y anterior al dictamen de la razén, el sabio que hay en él acudiré a ahuyentar ese temor, y a esa especie de 20 niftio que hay en él conturbado por la afliccién lo aquietaré con razones 0 con 5) BRO 4ee... tto./Avwwlibrodotcom