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INSTITUTO UNIVERSITARIO

LICENCIATURA EN DERECHO

DERECHO EMPRESARIAL
ASESOR:
LIC.JOSE TRINIDAD QUEZADA ROJAS
ALUMNA: ANA MARTHA INIESTA LÓPEZ

GRUPO: I

N.L :
INTRODUCCIÒN

En las últimas décadas tanto el mercado empresarial se ha visto inundado y


fascinado por un conjunto de instituciones contractuales, muchas de ellas
originadas en el sistema jurídico
Estos negocios financieros despertaron pronto el interés de la doctrina,
jurisprudencia y legislación uniforme, entre otras razones, por su particular
desarrollo económico alcanzado en los últimos años en el mercado internacional.
Tal es que, en el presente trabajo teniendo como tema el Joint Venture es
menester acotar que este se origina de la necesidad de aunar esfuerzos con el
objeto de lograr un beneficio económico común, llevando adelante una actividad
empresarial determinada, realizando un proyecto común, o penetrando de modo
asociativo un mercado, que tendría pocas posibilidades de éxito si se hiciera de
modo individual. Ello en consecuencia, de los nuevos retos empresariales, la
envergadura de los nuevos mercados, la aparición de nuevas tecnologías y la
cada vez más grave competencia para el control de mercados en las más diversas
áreas de la economía contemporánea, hace impensable la acción individual de las
empresas para tener éxito en un momento de gran competitividad; ello obliga a las
empresas a compartir bienes, recursos, conocimientos, compensando sus
deficiencias individuales y potenciando en conjunto las capacidades de cada uno.
Finalmente, el Joint Venture no aparece como un deseo del legislador sino como
una necesidad en la vida misma de las empresas a las que el legislador debe
adecuarse, proporcionando espacio legal suficiente para su natural desarrollo. Por
ello resulta de singular importancia el estudio de esta forma de asociación
empresarial o de agentes económicos, a efecto de ubicar de modo idóneo su
utilidad en nuestra economía
LEY FEDERAL DE COMPETENCIA ECONÓMICA
En México, estamos regidos por una carta magna, la cual establece los derechos y obligaciones, así como las limitantes
que tenemos, una de estas es que están prohibidos los monopolios, las prácticas monopólicas, los estancos y las
exenciones de impuestos y en consecuencia el acaparamiento o concentración en una o pocas manos de artículos de
consumo necesario y que tenga por objeto el alza de precios, así como, todo acuerdo, procedimiento o combinación de
los productos, industriales, comerciantes o empresarios de servicios, que de cualquier manera hagan, para evitar la libre
concurrencia o la competencia entre sí o para obligar a los consumidores a pagar precios exagerados y en general, todo
lo que constituya una ventaja exclusiva indebida a favor de una o varias personas determinadas y con perjuicio del
público en general o de alguna clase social, será castigado severamente por la ley y por las autoridades.

Por tanto, con el objeto de proteger el proceso de competencia y libre concurrencia, mediante la prevención y
eliminación de monopolios, prácticas monopólicas y demás restricciones al funcionamiento eficiente de los mercados de
bienes y servicios, se decreta el 25 de diciembre 1992 siendo Presidente Constitucional de la República Mexicana, el Lic.
Carlos Salinas de Gortari, la Ley Federal de Competencia Económica, de la cual, su última reforma fue el 9 de abril de
2012. Esta Ley se integra por siete capítulos: Disposiciones generales, de los monopolios y prácticas monopólicas, de las
concentraciones, de la Comisión Federal de Competencia, del procedimiento, de las sanciones, de los recursos de
reconsideración, transitorios.

Para prevenir, investigar y combatir los monopolios, las prácticas monopólicas y las concentraciones, en los
términos de Ley Federal de Competencia Económica, en 1993 se crea la Comisión Federal de Competencia, que es un
órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Economía, que cuenta con autonomía técnica y operativa y
goza de autonomía para dictar sus resoluciones.
Debido a las constantes reformas de ley que se han realizado en nuestro país, ya sean propuestas o aprobadas, el
pasado 19 de febrero el Ejecutivo Federal representado por el Presidente de la República, licenciado Enrique Peña Nieto,
envió a la Cámara de Diputados la iniciativa de Ley Federal de Competencia Económica.

La propuesta de Peña Nieto, es terminar con la falta de competencia económica, ya que esta frena la inversión y
crecimiento generando mayor pobreza y desigualdad.

Esta iniciativa, que aplica a todos los agentes que participan en la actividad económica nacional, es reglamentaria
al artículo 28 constitucional en materia de libre concurrencia, competencia económica y monopolios, y se deriva de la
reforma, a la Constitución, en materia de Telecomunicaciones y Competencia Económica que se aprobó el año pasado.

La nueva Ley de Competencia Económica contiene 130 artículos y es reglamentaria del artículo 28 constitucional,
en materia de libre concurrencia, competencia económica, monopolios y concentraciones ilícitas.

El documento establece que el Pleno de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) es un órgano
autónomo y estará integrado por siete comisionados designados por el Ejecutivo federal, con la ratificación del Senado.

La Cofece garantizará la libre concurrencia y la competencia económica, y podrá prevenir, investigar, combatir,
castigar, eliminar los monopolios, barreras de libre concurrencia para el funcionamiento eficiente de los mercados.
También podrá imponer multas y otras medidas punitivas a los agentes económicos que infrinjan las normas de
competencia económica, incurriendo en prácticas monopólicas o de concentración ilícita.
Los agentes económicos son definidos como las personas físicas o morales, con o sin fines de lucro,
dependencias y entidades de la administración pública federal, estatal o municipal, asociaciones, cámaras empresariales,
agrupaciones de profesionistas, fideicomisos, o cualquier forma de participación en la actividad económica.

Mediante el dictamen también se crea una contraloría que tendrá a su cargo la fiscalización de los ingresos y
egresos de la Cofece y contará con autonomía técnica.

La nueva ley busca que los consumidores tengan acceso a bienes y servicios de mayor calidad, y a mejores
precios. También contribuye a que los pequeños y medianos empresarios obtengan insumos competitivos e innovadores,
lo cual brinda una mayor certeza, trasparencia y eficiencia al sistema de competencia económica, que, finalmente, se
traduce en mayor crecimiento económico y generación de fuentes de empleo.

El proyecto de ley se enfoca en tres aspectos principales: La organización y el funcionamiento de la Cofece; la regulación
y definición de las conductas anticompetitivas y, finalmente, los procedimientos mediante los cuales dicho órgano habrá
de actuar.

Se establecen las atribuciones del órgano autónomo constitucional, la dota de facultades para investigar prácticas
anticompetitivas, al contar con una autoridad dotada de autonomía técnica y de gestión; genera mecanismos de control,
transparencia y rendición de cuentas, así como con una Contraloría Interna que vigile a los funcionarios de la Cofece.
Se definen las conductas anticompetitivas y se prohíben los monopolios y las concentraciones ilícitas. Además, se
incluyen sanciones a la explotación abusiva de un insumo esencial por parte del agente económico dominante, y la
Cofece puede desincorporar activos en la proporción necesaria para restablecer las condiciones de competencia efectiva
en los mercados. Es importante destacar que se crea un esquema de división de funciones con pesos y contrapesos, en
donde las resoluciones se encuentran sujetas a control judicial.

Realizando un breve análisis a la iniciativa, se puede destacar algunos aspectos que se consideran clave para muchos
analistas y que deberán reforzarse en las discusiones legislativas, previo a la aprobación de la iniciativa.

1. Sobre la organización de la Comisión


La Comisión estará integrada por un pleno de 7 comisionados (antes de la reforma eran 5).
Se crea una Autoridad Investigadora con autonomía técnica y de gestión (Art. 26) que tiene como objetivo separar la
parte de investigación de la parte responsable de la resolución de las posibles violaciones a la Ley. El titular de esta
autoridad será electo por 5 de los 7 miembros del pleno de la Comisión. Esta autoridad podrá solicitar a las autoridades
públicas nacionales y extranjeras información para la sustanciación de los casos, además de que podrá presentar
denuncia y querella ante la PGR por violaciones a los principios de libre competencia y concurrencia (Art. 28)

Se crea una Contraloría Interna que vigilará los ingresos y egresos de la Comisión, así como el régimen de
responsabilidades de los servidores públicos (Art. 37). Esta Contraloría gozará de autonomía técnica y contará con un
titular electo por las dos tercera partes de la Cámara de Diputados (Art. 40).
Los anteriores servidores públicos (Comisionados, Autoridad Investigadora y Contralor Interno), una vez que
terminen su encargo, no podrán desempeñarse como consejeros, administradores, directores, gerentes, etc., de un
agente económico que haya estado sujeto a los procedimientos de la ley por un tiempo equivalente a la tercera parte que
haya durado su encargo (si el encargo dura 6 años, la prohibición, 2).

2. De las facultades de la Comisión


Al respecto se deben destacar tres puntos que constituyen los mayores retos del nuevo organismo autónomo. En primer
lugar, la coordinación con autoridades públicas para la investigación, combate y prevención de prácticas violatoria de la
Ley. Al ser un organismo autónomo deberá ser claro en establecer los mecanismos de coordinación y cumplimiento con
las demás autoridades. En segundo lugar, la Comisión mantiene la facultad de ejercitar las acciones colectivas. Al
respecto, de manera reglamentaria deberá instrumentar una política activa para fomentar el ejercicio de esta herramienta
jurídica.

3. Conflicto de competencias con IFT


Las reformas en materia de competencia y telecomunicaciones otorgaron al Instituto Federal de Telecomunicaciones
facultades en materia de competencia económica dentro de ese mercado. Sin embargo, en ciertos casos puede haber
conflictos de competencias. La iniciativa prevé un mecanismo a través del cual un Tribunal Colegiado de Circuito
especializado en la materia sea el que determine finalmente la competencia de ambos organismos autónomos.

4. Sobre el control de precios


En una nota del diario Reforma, se aseguraba que la iniciativa “refuerza el control de precios”, esto no es así, pues se
mantienen los supuestos en la determinación de precios máximos vigentes en la Ley. Esto es importante, ya que las
políticas de precios máximos provocan distorsiones en el mercado que son perjudiciales tanto para el productor como
para el consumidor.

5. Sobre las conductas anticompetitivas (Caso de insumos esenciales)


La iniciativa establece las prácticas anticompetitivas que se pueden observar en los mercados. Entre ellas se encuentran
las prácticas monopólicas absolutas (ej. fijar o manipular precios, o dividir o asignar porciones de mercado mediante
clientela, proveedores, tiempos o espacios determinados), las prácticas monopólicas relativas (ventas o transacciones
condicionadas, concertación entre agentes económicos para ejercer presión contra otro, precios predatorios), y las
concentraciones ilícitas. Muchas de estas prácticas ya estaban contempladas en la Ley Vigente y se habían fortalecido en
la última reforma de 2011.

6. Sobre las sanciones


En este rubro, la iniciativa retoma buenas prácticas internacionales que se habían adoptado con la reforma de 2011 a la
Ley vigente. En este sentido se mantienen penas de hasta el 10% de los ingresos del agente económico o hasta 180 mil
veces el salario mínimo vigente en el Distrito Federal para quienes incurran en prácticas anticompetitivas (Art. 120).
Asimismo, la iniciativa establece criterios de desincorporación de activos en la proporción necesaria para restablecer la
competencia en el mercado. Esto último es relevante, sobre todo, en el caso de fusiones entre empresas.
En general, se trata de una iniciativa que actualiza de manera sustantiva el perfil de la Comisión de Competencia
Económica y la dota de herramientas vanguardistas en el combate a prácticas anticompetitivas. Sin embargo, el proceso
en que se apruebe debe ser abierto a la sociedad y a los propios agentes económicos; la importancia de la iniciativa es
para el mercado de la misma magnitud que la reforma política para la democracia. En la medida en que el congreso
garantice la pluralidad de visiones en la discusión de la iniciativa se fortalecerá para asegurar un mercado en
competencia y libertad que beneficie a los consumidores.