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Año 19 N° 691 Semana del 23 al 29 de julio

PREDICACIÓN DE JESÚS (PARTE III)


Mateo 13, 1-23

1.- OBJETIVO DEL TEMA


Este año estamos compartiendo temas basados en Jesús, su vida, sus milagros y su
predicación. A partir del capítulo 13 del Evangelio según San Mateo, vamos a encontrar
varias parábolas . L as parábolas de Jesús son aquellas breves narraciones dichas por Jesús
que encierran una educación moral y religiosa, revelando una verdad espiritual de forma
comparativa. No son fábulas, pues en estas no intervienen personajes animales con
características humanas, ni alegorías, pues se basan en hechos u observaciones creíbles de
la naturaleza, teniendo la mayoría de estos elementos de la vida cotidiana.

2.- IDEA CLAVE


Leer en silencio las lecturas. Meditar unos minutos en las lecturas para encontrar la idea principal
antes de compartir. ¿Qué te dice a ti?,¿Qué le dice a la comunidad?,¿Qué le dice a la sociedad?

Cuántas veces hemos escuchado la Parábola del Sembrador, y siempre pensamos “Gracias Señor
porque yo no soy así”. ¿Será verdad? Este compartimiento nos debe hacer reflexionar sobre qué
terreno es nuestro corazón cuando escuchamos la Palabra del Señor, no solo la que nos anima y nos
agrada, sino también la que nos cuestiona y nos lleva a arrepentimiento.

3.- ENSEÑANZA
La Parábola del Sembrador tiene varios “personaje”: 1) el sembrador, 2) la gente que escucha
la parábola y 3) los discípulos de Jesús.
Todos están y aun nosotros estamos en el relato de la parábola, pues la enseñanza de Jesús es
para todos y para todo tiempo. Aun hoy, aunque muchos no sepamos nada de agricultura o
agronomía, podemos entender el trabajo que se realiza en el campo.
Jesús tomaba todos los elementos que las personas comunes podían ver o conocer para dar sus
enseñanzas. Su predicación no sólo tenía un objetivo de enseñanza, sino que buscaba acercar
a todo aquel que lo escuchara a una realidad concreta. Por eso cuando explica la parábola,
dice que la semilla es su Palabra.
Hoy Jesús podría no hablarnos de la semilla, pero podría comparar el Reino de Dios como un
hombre que inventó una aplicación para que todo aquel que tenga un celular (cada vez somos
más en el mundo), se apaguen todos a la misma hora con un mensaje de “El Padre te espera,
entra en tu habitación y habla con El” o podría hablar de futbol (aunque ya terminó el mundial)
o tal vez de cocina, el objeto no es lo esencial, lo importante es entender el mensaje.
Nosotros muchas veces creemos que por que asistimos a un grupo de oración y a un
compartimiento y a la Eucaristía, somos la tierra fértil que da mucho fruto. Pero si
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reflexionamos un poco muchas veces somos la tierra del camino, pues no estamos escuchando
la Palabra, o nos alejamos de la oración o nos distraemos, pero aun así el Sembrador deja caer
la semilla, otras veces seremos como el lugar de piedras, dice la Palabra que recibimos con
alegría el mensaje y seguramente nos regocijamos en él, pero la semilla no tiene raíz, porque
esas piedras no dejan que profundice la germinación, esas piedras no son los problemas de la
vida sino nuestra falta de constancia en la oración y el estudio, y por eso cualquier conflicto
nos aleja de la Palabra.
Otras veces nuestro corazón será como el terreno de abrojos, donde germinó la semilla, pero
los abrojos –lease problemas, angustias, penas, deudas, pero también las riquezas o lo que el
mundo ofrece- ahogan el mensaje, y el momento en que escuchemos “ánimos estoy con
ustedes hasta el fin de los tiempos” nos animamos, pero llegamos a la realidad y el ánimo se ha
ahogado.
Y finalmente la predicación de Jesús llega a su culmen al enseñar sobre la tierra buena, que no
es más que una persona que OYE la Palabra y la COMPRENDE, este es el secreto, no es solo
leerla, sino comprenderla y se la entiende en oración, en la Eucaristía viviendo cada parte de
ella, orando con los salmos, alegrándonos con el Pueblo de Israel en sus batallas, llorando en
Getsemaní y exultando en el sepulcro vacío. Esa persona es la que da fruto, o podríamos decir
en realidad que la Palabra da fruto en esa persona porque al oír y entender puede poner en
práctica la enseñanza.

4. PREGUNTAS PARA COMPARTIR


1. ¿Cómo va tu lectura de los evangelio? A los pastores se les insinúa fraternalmente
ANIMAR en la lectura de los Evangelios
2. ¿Verdad que todos conocen esta parábola?
3. ¿Qué te dice a ti este pasaje, para tu vida, cómo ha llegado la semilla de la Palabra a ti?
4. ¿Crees que alguna vez has sido otro tipo de terreno, como los que se describen en la
Parábola?
5. Jesús da una explicación del por qué de las parábolas, qué entiendes tú de su método?
6. ¿Crees que podrías evangelizar a través de una parábola?
7. 5 minutos para que cada hermano pueda elaborar una parábola pequeña

6. CONCLUSIONES
Meditación del Papa Francisco.-
El Evangelio nos presenta a Jesús predicando a orillas del lago de Galilea, y dado que lo rodeaba una
gran multitud, subió a una barca, se alejó un poco de la orilla y predicaba desde allí. Cuando habla al
pueblo, Jesús usa muchas parábolas: un lenguaje comprensible a todos, con imágenes tomadas de la
naturaleza y de las situaciones de la vida cotidiana.
La primera que relata es una introducción a todas las parábolas: es la parábola del sembrador, que sin
guardarse nada arroja su semilla en todo tipo de terreno. Y la verdadera protagonista de esta parábola es
precisamente la semilla, que produce mayor o menor fruto según el terreno donde cae. Los primeros tres
terrenos son improductivos: a lo largo del camino los pájaros se comen la semilla; en el terreno
pedregoso los brotes se secan rápidamente porque no tienen raíz; en medio de las zarzas las espinas
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ahogan la semilla. El cuarto terreno es el terreno bueno, y sólo allí la semilla prende y da fruto. (Homilía
de S.S. Francisco, 13 de julio de 2014).