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Año 19 N° 702 Semana del 1º al 7 de octubre

PREDICACIÓN DE JESÚS (Parte IV)


Mateo 19,14-30

1.- OBJETIVO DEL TEMA


La predicación de Jesús en la cita bíblica de esta semana nos debe llevar a reflexionar
sobre nuestra misión con los más pequeños, los niños. Evangelizamos a nuestros niños? O
Esperamos que crezcan para que conozcan a Jesús de alguna manera?
Además reflexionar sobre los justos, es decir sobre las personas que tienen una vida en
rectitud y justicia, pero que algo les falta.
Y finalmente como objetivo del compartimiento, debemos reflexionar y concentrarnos en
las palabras de Jesús en relación a los seguidores de nuestro Señor

2.- IDEA CLAVE


Leer en silencio las lecturas. Meditar unos minutos en las lecturas para encontrar la idea principal
antes de compartir. ¿Qué te dice a ti?,¿Qué le dice a la comunidad?,¿Qué le dice a la sociedad?
En este pasaje el evangelista nos presenta el amor por los niños y dos diálogos de Jesús. El
primero, con un hombre bueno que quiere ser mejor (19,16-22), y el segundo con sus discípulos
(19,23-29).

3.- ENSEÑANZA

Jesús y los niños.- Nuestro Señor tiene un amor especial por los niños, y sus palabras no
pueden ser más perfectas cuando nos manda a que dejemos que los niños se acerquen al Señor,
pues el Reino de Dios es de lo que son como ellos. Sin embargo debemos preguntarnos, en
nuestras familias, en nuestras comunidades, en nuestras asambleas, retiros y liturgias, acercamos
a los niños a Jesús? Evangelizamos a nuestros niños, en su propio lenguaje y forma de ser? Es
una responsabilidad para nosotros que los niños se acerquen a Jesús, porque cuando serán más
grandes quién les predicará? Mucho más ahora con las redes sociales que esclavizan a las
personas, muchos jóvenes no atienden lo que se les dice pues a través del internet han
encontrado lo que buscan y lo que no buscan igual aparece. Así que mamás, papás, abuelitos y
abuelitas y toda la familia debemos evangelizar a nuestros niños ahora.
Los mandamientos y la vida eterna (Mt 19,16-19): Es muy significativa la respuesta de Jesús.
El joven había preguntado por la vida eterna. ¡Quería la vida junto a Dios! Qué hermoso anhelo!
Un hombre justo que cumplía los mandamientos que Jesús le recordó los mandamientos Para
Jesús, sólo conseguiremos estar bien con Dios, si sabremos estar bien con el prójimo. De nada
adelanta engañar. La puerta para llegar hasta Dios es el prójimo. Sin embargo el joven estaba
buscando una aprobación de su vida justa y recta, y Jesús tiene una propuesta para él: «Si
quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los
cielos; luego sígueme.» El joven se marchó. Era muy rico. La observancia de los mandamientos
es buena porque nos hace justos pero dejarlo todo y seguirle a él, nos lleva a la salvación, a la
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justificación y la vida eterna. Jesús pide mucho, pero lo pide con mucho amor. El joven no
aceptó la propuesta de Jesús y se fue.
La enseñanza sobre los ricos.- Después de que el joven se fuera, Jesús comenta la decisión de
él. Dos observaciones respecto de esta afirmación de Jesús: 1) El proverbio del camello y del ojo
de la aguja se usaba para decir que una cosa era imposible, humanamente hablando. 2) La
expresión "que un rico entre en el Reino" no se trata, en primer lugar de la entrada en el cielo,
después de la muerte, sino de la entrada en la comunidad alrededor de Jesús. Y hasta hoy es así.
Enseñanza para el discípulo de Jesús (Mt. 19,25-26): Cuando Jesús llamó a sus discípulos,
hicieron exactamente lo que Jesús había pedido al joven: lo dejaron todo y se fueron detrás de
Jesús (4,20.22). Y sin embargo se quedaron espantados con la afirmación de Jesús sobre la casi
imposibilidad que un rico tiene de entrar en el Reino de Dios. Señal de que no habían entendido
bien la respuesta de Jesús al joven rico: "¡Ve, vende todo, dalo a los pobres y ven y sígueme!"
Pues, si lo hubiesen entendido, no se hubieran quedado extrañados ante la exigencia de Jesús.
Cuando la riqueza o el deseo de riqueza ocupan el corazón y la mirada no consigue percibir el
sentido de la vida y del evangelio. ¡Sólo Dios puede ayudar! "Para los seres humanos eso es
imposible, mas para Dios todo es posible.". Para quien es discípulo de Jesús, los últimos serán
los primeros y los primeros serán los últimos. La comunidad alrededor de Jesús es semilla y
muestra de este mundo nuevo. Hasta hoy las pequeñas comunidades de los pobres siguen siendo
semilla y muestra del Reino.

4. PREGUNTAS PARA COMPARTIR


1. ¿Cómo va tu lectura de los evangelios? A los pastores se les insinúa fraternalmente
ANIMAR en la lectura de los Evangelios
2. ¿Cuáles son las "riquezas" que nos impiden ser, de verdad, discípulos(as)
misioneros(as)? ¿Qué nos pediría Jesús frente a ellas?
3. Si quieres ser discípulo de Jesús , tienes que ponerte en ruta sin más equipaje que el
Evangelio, sin más riqueza que Jesús. Comentar.
4. ¿Qué significa para nosotros hoy: "Va, vende todo y dalo a los pobres"? ¿Es posible
tomarse esto al pie de la letra? ¿Hemos conocido a alguien que consigue dejarlo todo por
causa del Reino?
5. A la luz de este pasaje: ¿Qué le diría a nuestra Iglesia, a nuestra comunidad, a nuestra
parroquia?

6. CONCLUSIONES

La pregunta de Pedro no es tan dura como la de los hijos de Zebedeo (Mc 10,37), pero también
proviene de «abajo». En esta pregunta no se nombra la recompensa, pero se hace alusión a ella. Ellos lo
han dejado todo y han seguido el llamamiento de Jesús; el joven rico no supo desprenderse de sí mismo
y por eso se negó a seguir el llamamiento. Esta vez Jesús no rechaza bruscamente la pregunta, como lo
hizo con Pedro hablando del tema de la pasión (16,23) y como lo hará con los hijos de Zebedeo (20,20-
24). El que ha dejado, recibirá (19,29). El que ha seguido a Jesús en la humillación, compartirá su gloria
(19,28). Esta es la doble respuesta a la pregunta de Pedro (*). Para el fin del tiempo en este mundo y
para el paso al mundo nuevo san Mateo emplea en la mayoría de los casos la palabra parusía (por
ejemplo 24,3.37). Aquí encontramos la extraña palabra regeneración. El primero de estos dos vocablos
alude sobre todo al acontecimiento único, que inicia la transformación del mundo, este segundo
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vocablo se refiere a la restauración del mundo según su estado primitivo. El mundo es engendrado por
segunda vez, después que estén dominadas las fuerzas caóticas, como la primera vez fue engendrado
del caos con una belleza inmaculada y con un orden armónico. La segunda creación será como la
primera, es decir la producción del mundo al principio sólo puede compararse con la acción
revolucionaria de Dios, la cual abarca todo el cosmos (Gén 1,,4a). Pero la gloria del mundo nuevo será
todavía mayor que la del antiguo, del que ya se pudo decir: «Y vio Dios todas las cosas que había hecho
y eran buenas en gran manera» (Gén 1,31a). Porque el mundo nuevo debe subsistir con una duración
eterna. La regeneración se inicia con la venida del Hijo del hombre y se pone en vigor con su juicio. El
Hijo del hombre estará sentado en su trono de gloria (25,31) y pronunciará la sentencia. Los doce se
sentarán junto a él como asistentes y pronunciarán con el juez la sentencia. Antes se ha dicho: «Quién a
vosotros recibe, a mí me recibe; y quien a mí me recibe, recibe a aquel que me envió» (10, 40). Esta
unidad entre el Padre que envía, el Mesías enviado y los apóstoles vale en la humillación y valdrá luego
en la gloria. El Mesías se ha declarado en favor de ellos y se les ha identificado con su actuación de un
modo tan íntimo que ahora pueden declararse ellos en favor de él en el juicio e identificarse con su
sentencia. Esto en realidad es recompensa del seguimiento: seguimiento hasta lo profundo de la pasión,
del desprecio, e incluso hasta la impotencia de la muerte, luego hasta la altura de la gloria y del poderío
en el trono del Mesías al fin de los tiempos. El pueblo de Dios constaba de doce tribus, tal como tuvo su
origen en el padre Jacob, según testimonio de la Escritura. Las doce tribus tienen que ser reunidas al
final de los tiempos, en ellas se presentará el pueblo de Dios en la gloria. Pero las doce tribus, de las que
aquí habla Jesús, son las tribus del nuevo Israel, engendrado por Dios y redimido por Jesús. Es una gran
imagen que se ofrece a Pedro. También es una imagen que la Iglesia peregrina edificada sobre el
cimiento de los apóstoles y profetas (Ef 2,20), tiene ante los ojos, ya que marcha hacia el juicio de su
Señor y de sus apóstoles.