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Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales

Departamento de Arquitectura, Are y Diseño


Programa de Arquitectura

Título Naturaleza y Ciudad


Autor Michael Hough
Curso Ecología y territorio
Estudiante Juan Felipe Manrique
Fecha 08 de marzo de 2017

Hacia la construcción de la ciudad sostenible

El presente texto pretende realizar en primer lugar, un análisis del primer capítulo del libro
Naturaleza y Ciudad, denominado Ecología Urbana: una base para la remodelación de las
ciudades, en el cual se expondrán los principales términos propuestos por el autor, así como los
argumentos que defienden la importancia de la ecología urbana para la transformación de las
ciudades contemporáneas. Posteriormente, se llevará a cabo una síntesis de toda la información
expuesta, resaltando los aspectos más relevantes del texto para permitirle al lector un mayor
entendimiento del mismo. Finalmente, se procederá a concluir el texto realizando una
apreciación personal de lo propuesto por el autor.

Para poder tener un mejor entendimiento de las ideas a exponer, es necesario que el lector tenga
presente ciertos términos claves que serán usados en el texto y que le serán de utilidad más
adelante:

Sostenibilidad- Según la Bruntland Commission, se considera como “enfrentarse a las


necesidades del presente sin comprender la posibilidad de las futuras generaciones en
enfrentarse a las suyas”.

Diseño urbano- El autor lo define como, “el arte y la ciencia dedicados a realzar la calidad del
medioambiente físico de la ciudad, a proporcionar lugares civilizados y enriquecedores para la
gente que los habita”.

Paisaje natural urbano- Se define como “aquel paisaje de la vegetación urbana naturalizada y
de los lugares inundados tras la lluvia, que se pueden encontrar en las partes olvidadas de la
ciudad”.

Paisaje vernacular- Definido en el texto como, “el resultado de la acción de fuerzas culturales
espontáneas: jardines florecientes y casas brillantes pintadas”.

Ecología- Según la RAE, se define como la “ciencia que estudia los seres vivos como
habitantes de un medio, y las relaciones que mantienen entre sí y con el propio medio”.
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En este capítulo del libro, principalmente se realiza un diagnóstico y una crítica para conocer la
realidad de la ciudad contemporánea en términos ecológicos y de desarrollo sostenible. Se
tratan temáticas que van desde la descripción de los diferentes tipos de paisajes urbanos que
pueden haber (fruto del desarrollo y crecimiento de las ciudades), como también el estudio del
modelo de planeación urbana actual (el automóvil como prioridad), hasta la propuesta y
concientización sobre un modelo de desarrollo sostenible, que entienda las dinámicas de los
procesos naturales y urbanos de las ciudades de hoy en día.

Como tesis principal se podría decir que, el autor defiende que la forma en cómo se han
desarrollado las ciudades actualmente corresponde a ciertos principios tradicionales aplicados
desde el diseño urbano, pero que no han contribuido a mejorar la relación de las personas que
habitan un lugar con el medio natural. Por lo que se ve la necesidad de plantear una nueva
forma de diseño de las ciudades que entienda la importancia de la ecología en el contexto
urbano y que sus principios estén basados siempre en un modelo de desarrollo sostenible.

Por todo lo anterior, se cree que el problema en cuestión debería responder a la pregunta:
¿Cómo sería posible aplicar un modelo de desarrollo sostenible y bajo los fundamentos de la
ecología en una sociedad de consumo actual?

Es por esto, que para dar respuesta a este interrogante es necesario que veamos la ideas que se
exponen en este primer capítulo, así como también los argumentos que las soportan. Con
respecto a la estructura del texto se puede decir que éste no sigue una secuencia cronológica
lineal en la forma en como plantea sus ideas, sino que por el contrario se vale de varios recursos
de otros autores y ejemplos prácticos en un contexto urbano que son utilizados en distintos
momentos para reforzar una idea en particular. Sin embargo, se podría decir que a lo largo del
texto se pueden evidenciar cuatro momentos representativos.

En el primero de ellos, se hace una descripción del término sostenibilidad en el contexto urbano
actual, realizando al mismo tiempo un análisis del estado de la ciudad contemporánea en
aspectos ecológicos, vista como un producto de energía barata, fuerza económica, alta
tecnología y una naturaleza controlada. En esta parte también se afirma que todos los procesos
de la naturaleza deberían estar interconectados, tal como sucede en un sistema cerrado, en
donde las distintas especies que habitan un lugar dependen unas de otras.
En esta primera parte el autor también nos permite ver las contradicciones que se tienen sobre
la percepción de la ciudad, y de la manera en como se ha venido planeando, debido a que “las
disciplinas responsables de la forma de la ciudad tienen muy poco que ver con las ciencias
naturales y la ecología”, reforzando así la importancia de promover una relación más
consciente del ser humano con el medio, y sobre todo entendiendo que la ciudad debe ser el
escenario principal donde se promuevan este tipo de relaciones de los procesos urbanos y
naturales.
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Es por eso que en este primer fragmento del capítulo el autor propone redefinir las bases del
diseño urbano actual, ya que no está permitiendo el encuentro de las personas con el medio.
En un segundo momento, el autor expone los distintos tipos de paisajes que actualmente
podemos encontrar en las ciudades, siendo el primero de ellos el paisaje cuidado, aquel del
“césped cortado, los lechos de flores, los árboles, las fuentes y los espacios organizados”, en
donde sin duda se ha invertido una gran cantidad de energía y recursos para mantener este ideal
utópico del espacio público. Por otro lado, el segundo de ellos denominado el paisaje urbano
natural, es aquel donde la “vegetación urbana ha sido naturalizada” (malas hierbas urbanas),
paisajes que podemos encontrar en lugares inundados por la lluvia y en partes olvidadas de la
ciudad. Este tipo de paisaje lo que nos demuestra es la resistencia de la naturaleza a ser
removida del medio que una vez ocupó. Finalmente se propone un tercer tipo de paisaje en la
ciudad, el paisaje vernacular, el cual se considera como el producto de la “acción de fuerzas
culturales espontáneas, como en los jardines florecientes y las casas pintadas”. En el cual lo
artificial pasa a formar parte integral de lo natural, producto de una “expresión de esmero, valor
estético y espíritu cívico; resaltando así la importancia de una diversidad ecológica para
mejorar la calidad de vida urbana y planteando la pregunta ¿cuáles son los lugares de la ciudad
que en realidad tienen que ser rehabilitados?

En un tercer momento, en el texto se hace una descripción de las características de la ciudad


contemporánea. En la cual, se mencionan aspectos como la imposibilidad de observar la
conexión visual de la ciudad con el campo, una relación que siempre había sido muy estrecha.
Sumado a esto, estaría el hecho que se piensa que los procesos de las ciudades no convergen en
ningún momento con los procesos del campo, funcionando todo el tiempo como territorios
independientes y diferentes. Por otro lado, el uso de los parques en las ciudades (lugares
públicos al aire libre) se han convertido simplemente en el lugar predilecto por las personas
para el ocio, relegando toda su importancia para la ecología urbana en un simple espacio para
realizar una pausa de la cotidianidad. Finalmente, el autor defiende el hecho que la
disponibilidad de energía barata ha generado en los ciudadanos una falta de conciencia por los
recursos naturales, generando así un gran desperdicio de estos y no permitiéndole a la
naturaleza el tiempo necesario para regenerarlos.

Finalmente, para concluir el primer capítulo el autor hace énfasis: que como sociedad podemos
encontrar la manera de continuar nuestro desarrollo; pero bajo los principios de la ecología y la
sostenibilidad. Para ello propone ciertos principios de diseño que recogen todo lo anteriormente
expuesto. Los procesos, entendidos como las dinámicas de los seres que habitan un contexto
tanto urbano como rural. La economía de medios, en donde plantea un principio del mínimo de
energía y esfuerzo para maximizar los beneficios medioambientales y sociales. La diversidad,
que como se dijo anteriormente, resulta de gran utilidad para mejorar la calidad de vida para los
habitantes de la urbe. Y finalmente la educación, en donde se cree que las familias y las
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costumbres sociales tienen un papel indispensable para la transformación de la ciudad


contemporánea.

A manera de conclusión, y desde una perspectiva personal se piensa que las ideas expuestas en
este primer capítulo muestran una realidad muy clara de la ciudad contemporánea. Una ciudad
que ha experimentado un crecimiento muy acelerado en pocos años, y que rápidamente ha
consumido más recursos de los que la naturaleza puede regenerar en el corto plazo.
Definitivamente se coincide con el autor en el hecho que el diseño urbano no se ha preocupado
por integrar verdaderamente el medio natural al entorno urbano de una forma armónica,
buscando unificar todas las dinámicas naturales con las que encontramos en la ciudad. Por el
contrario, se ha dedicado a utilizar el medio natural simplemente como un instrumento para
“embellecer” el espacio público de las urbes, ignorando la función ecológica del medio natural
en el territorio. Se piensa que las propuestas de diseño del autor son acertadas principalmente
porque exhorta a la educación de la sociedad, desde la familia, para tomar conciencia sobre los
limitados que son los recursos que hoy en día tenemos, y sobre todo en pensar la sostenibilidad
no como un ideal utópico de una sociedad futurista en escenarios apocalípticos, sino como una
realidad que todos tenemos que ver como la principal alternativa para conservar nuestra
especie. Finalmente, se piensa que como ciudadanos del siglo XXI deberíamos de valorar el
medio que básicamente nos lo ha dado todo, y sobretodo proteger el único patrimonio que
debería de importarnos: la naturaleza.