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CORRIENTES ACTUALES DE LA LITERATURA INFANTIL

Manuel Peña Muñoz

En los últimos años se han producido cambios en los libros infantiles. Vivimos otros
tiempos y los niños se entusiasman con otros temas y estilos. Hoy aparecen libros con nuevas
temáticas que debemos estudiar para comprenderlas y transmitirlas. A la vez, al estudiar estos
nuevos libros estaremos conociendo a los niños que leen esos libros. Son, desde luego, niños
diferentes a los que nosotros fuimos. Se han educado en otro mundo y han tenido acceso a un
mundo que nosotros no conocimos. Es bueno conocerlos y comprender sus lecturas, sobre
todo porque somos profesionales del libro y debemos salvaguardar ante todo el libro como
objeto cultural.
Desde luego, un mundo capitalista como el que vivimos ha traído como resultado la
aparición de numerosos libros de distinto contenido y calidad. Lo hemos visto en las Ferias del
Libro Infantil. Hoy día, las ferias del libro para niños se han multiplicado. Sin embargo, no
todo lo que brilla es oro, porque la calidad de los libros es desigual. Como es una feria
comercial, no se ha seleccionado el material. Por eso, hace falta cada vez más capacitar a los
padres, profesores y bibliotecarios para que sepan seleccionar, ya que este conocimiento será
vital para la formación del hábito de lectura. Ese libro que le ofrecemos a un niño será de gran
impacto en su sensibilidad, en su lenguaje, en sus emociones y en su inteligencia. Por eso es
muy delicado saber qué libro vamos a proporcionar y qué contenidos estamos comunicando.
Sucesivas invenciones facilitan la edición de libros en grandes cantidades. Causa y
consecuencia de todo esto es el crecimiento del sector editorial de los libros concebidos
especialmente para niños. El panorama actual de esta clase de literatura ha llegado a tal punto
que se impone una primera selección de libros valiosos.
Estamos ante un fenómeno parecido al de las novelas de caballería que se
publicaban en exceso en tiempos de Cervantes. Y El Quijote terminó sus días loco de tanto
leer libros de caballeros andantes. La verdad es que la situación es similar porque hoy día hay
una saturación de libros para niños y por eso es necesario saber discernir lo bueno de lo malo.
El cambio radical se inicia hace 50 años. La Segunda Guerra Mundial establece un
antes y un después en la literatura infantil. Antes se leían a los clásicos: Charles Perrault, los
hermanos Grimm y Hans Christian Andersen, entre otros. Después se instituyeron los Premios
Andersen en 1954 profesionalizándose la literatura infantil. Aparecieron obras cumbres que
antes no existían como "El Principito" de Saint Exupéry, "El señor de los anillos" de Tolkien y
las "Crónicas de Narnia" de C.S. Lewis. Estas obras trajeron una renovación en el género y la
demostración que se podía seguir con nuevas propuestas.

Origen de la nueva sensibilidad

Esta nueva sensibilidad tiene su origen en la Segunda Guerra Mundial y en el


movimiento llamado "mayo del 68". La revolución estudiantil que pretendía cambiar el mundo
tuvo como lugares destacados Francia, Alemania y América. Estas manifestaciones tuvieron
distintas intensidades y pretensiones en cada país, aunque todas compartieron el protagonismo
de los jóvenes y el deseo de cambiar la sociedad.
Mientras en Alemania había una revisión crítica del pasado nazi y del holocausto,
en Francia y en México se pedía cambiar el sistema educativo y en Estados Unidos se
protestaba contra la guerra de Vietnam. "La imaginación al poder" fue el lema compartido por
todos los jóvenes, deseosos de materias más prácticas que teóricas.
En estos movimientos participaron también escritores y algunos de ellos trasladaron
a la literatura infantil sus inquietudes, ofreciendo en sus libros nuevos temas y tratamientos
literarios. Algunos intelectuales revisaron con cuidado la literatura infantil existente hasta el
momento. Ariel Dorfman escribió en nuestro país contra la colonización cultural y capitalista
del Pato Donald y acusó a Babar de transmitir un modelo cultural burgués ya obsoleto. Los
clásicos, como Rudyard Kipling, también fueron cuestionados por contener el ideal masculino
de la sociedad imperialista. Incluso Pippi Calzaslargas que era un libro reivindicado por los
movimientos feministas, no salía bien parado cuando se analizaba su visión de los extranjeros.
En suma, los libros para niños sagrados e intocables empezaron a ponerse sobre el tapete y
perdieron estabilidad. Ya no respondían a los intereses de los niños. Se hacía necesario otro
tipo de libros.
Esta revisión crítica planteó a algunos escritores la necesidad de renovar temas y
enfoques, así como de considerar la literatura infantil como algo específico de la infancia,
capaz de transformar la visión de mundo. Empezaron a aparecer los nuevos libros para los
nuevos libros. Christianne Nöstinger, en Austria, dice: "Los niños buenos me parecen
espantosos". Quiere niños críticos, agudos, capaces de dar opiniones y de revertir las normas.
Basta de proteger al niño, de mimarlo y de darle todo hecho y elaborado. “Basta de darle
historias que no le permitan entender el complejo mundo”, se dijeron algunos autores.
Los libros ampliaron su espectro temático, incluyendo temas hasta entonces
censurados en los medios educativos y familiares. Los autores se atrevieron a escribir sobre
asuntos que nunca antes habían aparecido tan explícitamente, como la muerte, el sexo, la
defensa de las minorías y la crisis de valores en la sociedad contemporánea.
Otro rasgo de modernidad en la literatura infantil tiene relación con las diferencias
de los roles masculino y femenino que figuraban en forma tan marcada en la literatura infantil
del pasado. Los cuentos de hadas tradicionales fueron acusados de presentar imágenes
estereotipadas y roles muy definidos. Los hombres eran activos, aventureros y salvadores,
mientras que las mujeres se mostraban sumisas, obedientes y pasivas. O bien eran brujas y
madrastras que aterrorizaban a los más pequeños. Estereotipos en suma, que no hacían más
que simplificar la realidad de lo complejas que son las personalidades.
No hay más que pensar en la Cenicienta, pasiva y resignada, o en la Bella
Durmiente que espera pacientemente cien años a que venga el príncipe a darle un beso para
que despierte a la vida. Habría que pensar si alguna mujer de hoy día está dispuesta a esperar
tantos años por un beso...
Las feministas salieron en defensa de las heroínas y cambiaron los tópicos. "No se
nace mujer, se llega a serlo”, había dicho Simone de Beauvoir. Las feministas quisieron que
las niñas tuvieran un aprendizaje cultural de un nuevo rol en la sociedad.
Como no había libros adecuados para mostrar las posibilidades del género,
decidieron escribirlos. En Italia, apareció en los años 80 la colección "A favor de las niñas".
Estos libros pretendían cambiar la cara negativa de la femineidad, es decir, fragilidad, timidez,
obsesión por presentar una buena apariencia y por la vida doméstica. También barrían con los
estereotipos masculinos: agresividad, insensibilidad, rudeza y rechazo a colaborar cuando se
les solicitaba ayuda.
En este contexto aparecen libros como "Oliver Button es una nena" de Tomie de
Paila donde se muestra un niño con comportamiento femenino. O "Rosalinda tiene ideas en la
cabeza" de Christianne Nöstinger, ambos libros de los años 80, en el que una niña aspira a una
profesión considerada tradicionalmente para hombres. Otro ejemplo es "El Libro de los
Cerdos" de Anthony Brown en el que se propone un nuevo rol de los sexos.

Nuevas temáticas

Otro tema que se ha abordado en los últimos años es el pacifismo que ha sido
presentado con todas sus contradicciones. Ralph Steadman, ilustrador inglés, dedicó su primer
libro infantil "El puente" de 1972 a la incomunicación y la desconfianza. Con una técnica
expresionista de gran plasticidad y el empleo de lápices de cera con las que llena de color las
páginas, Steadman depositó nuevamente en los niños su esperanza de reconstruir lo que los
adultos habían destruido con tanta facilidad.
El autoritarismo fue denostado. Se empezaron a escribir libros de contenido anti
autoritario. Ahora los niños pueden y deben protestar. En el libro "Tristán encoge", del año
1971, la autora norteamericana Florence Parry nos muestra la historia de un niño que se va
encogiendo por la falta de afecto y la rutinaria vida cotidiana. Su manera de encoger es una
forma de protestar hasta que sus padres se den cuenta y corrijan la situación.
Otro libro representativo fue "Konrad o el niño que salió de un tarro de conservas"
(1975) de Christiane Nöstinger, una crítica llena de humor sobre las convenciones sociales, la
escuela y la familia.
Por otro lado, la misma estructura familiar ha cambiado, producto de los cambios
políticos. El concepto clásico de la familia cambió a otros modelos, tal como lo comprobamos
a nuestro alrededor. Madres solteras, padres separados o ausentes, hombres solteros con hijos,
matrimonios con hijos en común de cada matrimonio anterior, hijos adoptados... Las
combinaciones hoy día son otras y cada vez es más difícil encontrar el hogar con papá, mamá
e hijos. Algunos autores optaron por mostrar en sus libros esa nueva realidad. Es un realismo
que pone énfasis en la evolución psicológica de los personajes y en su manera de resolver los
problemas, en muchos casos de aceptarlos.
Esta tendencia puede observarse en muchos escritores de los años 80, como la
norteamericana Beverly Cleary que eligió el optimismo como telón de fondo en familias con
dificultades como "Ramona y su padre" y la instrospección psicológica ante la noticia de
padres que se separan en "Querido señor Henshaw".
En Europa cambió el concepto de literatura infantil en los años 80. Ya no se impone
una literatura infantil moralista, como era en el pasado, en que los finales tenían que ser
didácticos y entregar un mensaje. Los escritores no se sintieron obligados a brindar salidas
morales a sus lectores. La sueca Maria Gripe consagró una trilogía a Elvis Karlsson, un niño
llamado así en homenaje a Elvis Presley. Elvis es incomprendido por sus padres y la soledad e
indiferencia que rodean su vida es una abierta crítica a la autoridad paterna y sus
responsabilidades.
La incapacidad de los adultos para ocuparse incluso de ellos mismos queda reflejada
en la trilogía de otro nórdico, Tormod Haugen, dedicada a la soledad de los niños y el egoísmo
de unos padres confundidos, incapaces de educar a sus niños.
Otro tema presente en los libros a partir de los años 80 es la ecología: el cuidado del
planeta, la conservación de las especies botánicas y forestales, el amor a los animales.
También hay libros que contienen ideas pacifistas. Hoy día han aparecido libros para niños en
los que aparece en forma evidente el contenido relacionado con la paz. Y no hay más que
pensar en el Concurso que convoca la UNESCO en Paris, una vez cada dos años,
promoviendo en todo el mundo la escritura y publicación de libros al servicio de la paz y la
Tolerancia.
Aquí hay otro tema que aparece con reiteración en los libros de hoy día: el respeto a
la diferencia y la tolerancia a todos los que profesan otra religión o idea. Libros que marcan la
aceptación de la realidad del otro.
Es decir, ecologismo, pacifismo, tolerancia, feminismo, cuatro conceptos que están
en el ambiente, en el modo de vivir de la humanidad y que son absorbidos también en los
libros para niños, porque los niños forman parte también del planeta. No están ausentes. Al
contrario, hay que formarlos en estos conceptos desde la infancia. Así lo comprendía Jella
Lepman cuando al término de la Segunda Guerra Mundial creó un movimiento de valorización
del libro infantil como vehículo para la paz.

Cambios de estilo

En esta época, aparecieron autores que escribieron novelas juveniles muy


influenciados por los libros de Salinger, como "Nueve Cuentos" o "El Guardián en el
Centeno". Estos libros cambiaron el tono de la narrativa infantil y especialmente juvenil. Los
héroes de Salinger eran soldados con secuelas de la Segunda Guerra Mundial, un tanto
perturbados. El lenguaje que utilizaban era desenfadado y conectaba mejor con la sensibilidad
juvenil. De manera que muchas novelas que empiezan a escribirse en todo el mundo a partir
de los años 50 son herederas directas del estilo Salinger, que en nuestro país tiene su heredero
en las novelas de Alberto Fuguet con la que conectan muchos jóvenes. En este cambio, la
diferencia con las novelas juveniles anteriores es evidente y se relaciona con un radical cambio
de tono.
Por otro lado, los libros para niños son hoy día más cortos que en el pasado. Su
estilo y sus tramas se intentan adecuar a los grados de formación de las distintas edades y
ambientes. Antes no había rangos etáreos en los libros y cada niño encontraba su libro. Hoy
día están clasificados por edades y se especifica muy bien su contenido. Hay libro con
temáticas claramente diferenciables, sobre hijos de padres separados, sobre niños adoptados,
sobre niños minusválidos, etc, con el propósito de que cada niño pueda sentirse fácilmente
interpretado a través de una historia real y vea posibilidades de solución.
A esto se une una generación de niños acostumbrados al cine y la televisión. Son
niños sensibilizados a la imagen y la inmediatez del Internet que les proporciona información
breve y precisa. No están acostumbrados a las largas descripciones, sino a la información en
cápsulas. Esta generación no acepta descripciones prolijas como estábamos acostumbrados en
las novelas que leímos de niños. Es una generación que espera que las cosas se le muestren de
manera directa, sin rodeos.
Por lo general, el niño va un paso más adelante que el adulto y vislumbra con más
capacidad y rapidez mental. Nos asombran sus juicios y opiniones, porque por lo general,
tendemos a considerarlos en menor rango de lo que en realidad son capaces. La consecuencia
en la literatura será que una novela para niños será de mayor interés en la medida que
contenga mayor número de diálogos. La acción en los libros para niños de hoy día está
presentada de manera rápida y viva, a través de lo que dicen los personajes.
La sensibilidad estética

Otro rasgo a considerar es la sensibilidad estética de los niños que también ha


cambiado. Los adultos de hoy día tenemos un imaginario colectivo formado en las acuarelas
de Coré, en la revista El Peneca, en las películas del Oeste o en las seriales de bandidos. Los
niños de hoy día no conocieron nuestra estética visual y están formados con la estética de las
películas de Spielberg. Son niños que vieron "La Guerra de las Galaxias", "Parque Jurásico",
"Harry Potter" y "El Señor de los Anillos", por lo tanto, esa formación estética, nos guste o no,
impone naturalmente unos modelos mentales, físicos y estéticos a los que es muy difícil
sustraerse, tanto a la hora de narrar como a la hora de leer.
La novedad en los temas se nota en los cambios de protagonistas. Por lo general, en
los libros para niños del pasado, los protagonistas eran adultos. De niño me encantaban las
novelas de Julio Verne donde curiosamente rara vez había niños. Sus personajes eran seres
adultos y solitarios, como el capitán Nemo de "Veinte mil Leguas de Viaje Submarino".
Leíamos "Robinson Crusoe" de Daniel Defoe o las novelas de Emilio Salgari protagonizadas
por Sandokán. Pero en estas novelas no había niños. Los mismos cuentos infantiles estaban
protagonizados por adultos: Blanca Nieves, Cenicienta, Barba Azul, con excepciones, claro,
pero en proporción mucho menor.
Quizás porque esos cuentos clásicos procedían de la lengua oral y no se había
pensado en los niños a la hora de pasarlos al papel. Hoy día el panorama es otro y podemos
decir que los protagonistas de los libros infantiles de ahora serán, en una proporción mucho
mayor, niños y niñas que además profesarán unas ideas nuevas que no figuraban en los libros
de hace algunas décadas.

El punto de vista

Los autores abordaron los puntos de vista de los niños y jóvenes. Se pusieron en su
lugar y no observaron a los niños y jóvenes desde fuera, con un criterio paternalista o
pedagógico como era antes, sino que vieron el mundo a través de los ojos de ellos.
Este lenguaje también cambió en el cine. La película "E.T." de Spielberg, (1982),
que presentaba valores como la amistad entre dos seres diferentes, un niño y un extraterrestre,
tuvo un extraordinario interés entre los niños, precisamente porque, entre otras cosas, el
director Steven Spielberg utilizó un lenguaje cinematográfico desde la óptica del niño y así, a
los adultos sólo los enfocaba de la cintura hacia arriba, mientras que los niños estaban
retratados de cuerpo entero. Cosa igual ocurre en las películas de "Tom y Jerry" en que a los
adultos sólo se les ven las piernas. Lo interesante es el punto de vista, es decir, la forma del
lenguaje cinematográfico. Cosa análoga lo observamos en la literatura infantil y juvenil, en
que cambió el punto de vista.
Pensemos que muchos libros para niños del pasado no fueron escritos para los niños
y que muchas veces hemos tenido que recurrir a versiones, resúmenes o adaptaciones de los
cuentos clásicos, por ejemplo, y ello porque no fueron escritos para los niños, precisamente.
Hoy día, el punto de vista ha cambiado, ya que se ha cuidado precisamente el
enfoque de los libros, es decir, el tono del narrador más adecuado a la comprensión e interés
del niño. Por eso, resulta de gran modernidad un libro como "Papelucho", muy adelantado a su
época. En este libro, el protagonista narra su historia a través de un diario de vida. Es decir, la
autora utiliza la primera persona enfatizando la idea de que el niño ve la realidad desde su
punto de vista.
Nuevas temáticas

Aparecieron temas nuevos como la defensa de las minorías y la crisis de niños


angustiados o con problemas debido a la separación de sus padres. Niños que podían ver
reflejados sus problemas reales en una clase de libros que antes no existían. Surgieron sobre
todo en Alemania y Centro Europa una serie de libros de corte realista y psicológico que
enfrentaban a los niños a sus propios fantasmas y miedos con el fin de superarlos. Surgen
también libros en los cuales aparecen nuevas estructuras diferentes de las tradicionales,
presentándose algunos con su estructura más abierta. Los libros de Gianni Rodari, por
ejemplo, sugieren distintos tipos de final para que el niño lector opte.
Hoy día, las tendencias espirituales por las que atraviesa la humanidad pasan
también por los libros infantiles. Los niños no están ajenos, como no lo estuvieron en épocas
de guerra, ya sea sufriéndola o declarándose en su contra. Hoy día hay libros declaradamente
anti autoritarios.
Las temáticas se multiplican: feminismo, roles compartidos como en el libro "El
Libro de los Cerdos" de Anthony Browne, pacifismo, tolerancia ante la diferencia y ecología
son algunos de los nuevos temas en la literatura infantil contemporánea. También hay hoy día
temas más humanos, como el realismo social, es decir, historias tratadas en ambientes reales,
con historias de niños imbuídos en situaciones cotidianas o bien obras situadas en ambientes
geográficos específicos, como una manera de sensibilizar hacia mundos diferentes y fomentar
el respeto por otras culturas.
Hoy, más que nunca, la literatura infantil ha dejado de ser sinónimo de libros
escolar. No se puede negar el componente pedagógico de los libros para niños, porque muchos
aprenden a leer en ellos. Pero en la actualidad existe una tendencia real que consiste en romper
tabúes, tomarse a los niños en serio, tratarlos como aliados y hablarles de cosas de las que no
se les hablaba antes, como son los problemas familiares, la bulimia, la anorexia o la
sexualidad.
Muchos autores que antes no escribían para niños, hoy lo hacen y ponen en las
manos de los niños unas palabras para meditar. El autor marroquí Tahar Ben Jelloun escribe
"Papá, qué es el racismo", los españoles Fernando Savater o Carmen Martín Gaite escriben
"Malos y Malditos" y "Caperucita en Manhattan"; los chilenos Isabel Allende o Luis
Sepúlveda que escribe "Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar" y muchos
otros, han acercado a los más pequeños temas de actualidad como la xenofobia y la ecología o
recreado los cuentos de siempre en escenarios modernos.

El libro álbum

Ha surgido también el concepto del "libro álbum", es decir, no se trata de un libro


con dibujos de adorno, sino una concepción estética entre texto e imagen. De hecho, algunos
hablan de un nuevo género literario. Los niños de hoy son más visuales, entonces queremos
que los niños tengan acceso e interacción con textos artísticamente valiosos, tanto en la parte
escrita como en la visual.
Este formato es una excelente manera de introducir a los niños desde los dos años al
mundo literario. Desde la perspectiva educativa, debemos preocuparnos de la calidad estética
de los libros y que los padres no sólo compren por el color o lo bonito de la tapa o porque es
barato.
Según Cecilia Beuchat: "Los niños debieran criarse con buena literatura. Es una
experiencia estética que llena de placer. Además, al leer desde niño hay un desarrollo del
lenguaje mucho más amplio, del pensamiento, de lo afectivo, de valores". Margarita Silva
añade: "Hay que decir que el rol del padre es fundamental, porque el primer foco de
acercamiento del niño al mundo literario es la familia. En vez de regalar un robot o una
metralleta automática, para mí es mejor regalar un buen libro".

Niños minusválidos

Una nueva tendencia incorpora a niños minusválidos en la literatura infantil. Es


decir, que junto con las chicas protagonistas, que hoy día se incorporan cada vez más a la
literatura y a la vida, están los minusválidos que antes estaban escondidos en el último patio.
Se les había marginado de la vida y de la literatura. Hoy día cada vez más hay una mayor
consideración y respeto para ellos y aparecen con singular fuerza en la literatura infantil y,
como hemos dicho, también en la vida, quizás como una manera de sensibilizar a los niños
hacia estos problemas que sufren los niños y niñas de sus mismas edades.
A través de estos relatos se procura estimular las capacidades de quienes sufren
estos problemas y promover la ayuda y comprensión de los demás hacia sus dificultades.
Veamos un ejemplo de estos libros.
En El Barco de Vapor encontramos el libro "Suelta el globo" del escritor australiano
Ivan Southall que fue piloto durante la Segunda Guerra Mundial. En la novela publicada en
España en 1987, la primera edición es de 1968, conocemos la vida de un niño de doce años
que sufre de parálisis cerebral. Los padres cuidan con esmero a este niño y lo sobreprotegen.
Con motivo de un viaje de la madre, el niño queda solo y trepa a un árbol, cundiendo la alarma
entre los vecinos.
El autor escribe novelas para niños ambientadas en escenarios de su país, con un
tinte ecologista y presentando niños y niñas enfrentados a problemas, naturales o causados por
otros hombres. Con innegable talento, el autor logra mantener la tensión e interesarnos por las
peleas interiores del niño, en las que tanto influye su vida familiar. En un párrafo del libro
leemos:
"¿Es que sus padres no podían darse cuenta de que realmente era un muchacho
atado de pies y manos, que ellos habían convertido su cuerpo en una cárcel, que era un joven
león encadenado, un águila con las alas cortadas... ¿Es que no sabían que un globo no es un
globo hasta que alguien corta la cuerda?"
De allí viene el título del libro: "Suelta el globo" que es un llamado a la libertad.
Los padres entienden que el peor daño que pueden hacer a ese hijo es sobre protegerlo.
También al niño se le plantea la libertad como una oportunidad de decirse a sí mismo que no,
en lugar de que sean los demás los que se lo digan.
Otro libro suyo de temática similar es "El Verano de los cisnes" es otro libro que
presenta la temática de niños minusválidos. Esta clase de libros apareció en los años 80, en
una tendencia mundial de revalorización del minusválido, tanto en la literatura, como en la
vida, en una respetuosa señal de consideración: urbanismo, medios de transporte, en un intento
de integración.
Otro ejemplo de libros con niños disminuidos es "Un tiesto lleno de lápices" del
escritor de La Coruña Juan Farias, que trata de una hermana con Síndrome de Down. Otro
ejemplo es un libro que obtuvo el Premio de la UNESCO al servicio de la Paz y La Tolerancia
en el año 1988. El cuento se titula "Sosu´s Call", "La llamada de Sosu", es un cuento africano
del escritor ghanés Meshack Asare en el que un niño minusválido se gana el respeto de los
habitantes de su pueblecito al salvarlos de las inundaciones.
En los últimos años se destaca “Maia” de la escritora colombiana Gloria Cecilia
Díaz.

La Paz y la Tolerancia

La idea de promover libros que presenten los conceptos de Paz y Tolerancia aparece
fomentada por la UNESCO, Organismo de las Naciones Unidas que propicia el entendimiento
entre los pueblos a través de la educación y la cultura. UNESCO es una sigla que significa
United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization. Organización Educacional,
Científica y Cultural de las Naciones Unidas. Esta Organización convoca cada dos años a un
Concurso Internacional de libros para niños en el entendido de que los libros para niños
pueden hacer mucho para prevenir la violencia, la discriminación y la guerra.
Es decir, los libros para niños pueden hacer mucho para fomentar la paz y la
tolerancia y prevenir la guerra. Este es un principio que guió a Jella Lepman al crear el IBBY
la Organización Internacional del Libro Infantil en 1952. La idea es promover la comprensión
basada en el respeto por otros pueblos y otros culturas.

Qué se entiende por Tolerancia.

Este es un concepto que cobra cada día más fuerza en la sociedad contemporánea y
por lo tanto, que va a estar presente también en la literatura infantil de los últimos años. La
idea de Tolerancia implica entender a los otros, aún cuando sean diferentes. Es rechazar la idea
de discriminación, especialmente cuando la discriminación está basada en el color de la piel,
del pelo, de la religión, del sexo, de la cultura, de la clase social o del estado de salud. Es
aceptar la idea de reconocer y comprender al que es diferente, especialmente al discapacitado
y apreciar lo que es capaz de ofrecer. Es abrir la mente de los niños y de los jóvenes hacia
otras culturas, otros países y otras formas de vida. Hacerlos comprender la situación que viven
otros niños en situaciones adversas, tales como la guerra, con el fin de estimular la
comprensión a través de los libros.
Es mostrarles a los niños la inutilidad de la guerra. Es rechazar la violencia. La idea
es fomentar libros antiautoritarios y rechazar la literatura con contenidos violentos, los juegos
electrónicos con contenidos agresivos y los juguetes bélicos. Es también rechazar el uso de
armas en el hogar, aun cuando éstas sean de juguete. Es prevenir conflictos antes que ocurran
y muchos otros aspectos pertinentes en el contexto de los ideales de la UNESCO.

La Composición

Después de muchas reuniones de deliberación, en la última versión del concurso


(2001) se llegó a una lista de diez obras posibles de ser premiadas. El jurado votó en forma
secreta y por unanimidad el premio recayó en el escritor chileno Antonio Skarmeta, autor del
libro "La Composición" ilustrado por el artista plástico español Alfonso Ruano y editado en
Caracas, Venezuela por Ekaré Ediciones.
El autor nos cuenta en "La Composición" la historia de un niño que solidariza con
sus padres durante los días del gobierno militar. Su padre escucha clandestinamente Radio
Moscú, mientras una serie de allanamientos ocurren en el barrio. El niño es testigo del
ambiente de tensión que se vive en la casa. Un día llega la policía militar al colegio y les pide
a los alumnos que escriban una composición sobre lo que hacen sus padres en la noche. El
niño escribe un largo relato descriptivo y gana el premio. Alarmados, los padres le piden la
composición y leen aliviados que el niño había escrito una composición imaginativa del todo
alejada de la realidad. Su imaginación literaria los había salvado.
El cuento valoriza la inteligencia y madurez de un niño consciente del momento
histórico que le corresponde vivir. El jurado valoró la calidad del lenguaje, el estilo literario y
el sentido del humor con que el autor muestra un acontecimiento dramático. Llamó la atención
el hecho de mostrar cómo un niño apoya a su familia gracias a un texto escrito con fantasía e
imaginación, demostrando que muchas veces los niños están conscientes de la realidad, al
contrario de lo que muchos adultos suponen.
El premio se entregó recientemente en una ceremonia ocurrida en el edificio de la
Sede UNESCO de Paris, posibilitando la difusión del libro en distintas traducciones y
ediciones.

Los adversarios

Los adversarios también han cambiado. En el pasado eran tribus indígenas, como en
"Las Minas del Rey Salomón" de Haggard. Y es que las sensibilidades han cambiado. Hasta
hace poco, en la literatura y en el cine los adversarios eran los pieles rojas a quienes había que
destruir para supremacía de los blancos que al final vencían sobre el mal. Esto se ha revertido
y han aparecido libros que marcan una tónica más tolerante y abierta hacia las etnias, de
mayor compromiso, respeto y comprensión. En el cine fue una revolución la película "Danza
con lobos" que revertía el tópico y valorizaba el mundo de los habitantes originarios de las
mesetas americanas, con una rica visión de mundo.
En la actualidad, esos adversarios han quedado obsoletos y se cuida en las ediciones
que no haya ni siquiera una frase que vaya a herir la susceptibilidad de nadie, es decir, que no
haya expresiones racistas o clasistas.
Es que los libros para niños deben ser muy cuidadosos para que no estén influidos a
veces sin querer, de la idiosincrasia del autor. Para eso están los editores que cuidan estos
aspectos, porque nada puede haber tan dañino para un niño que el libro que esté leyendo tenga
expresiones o contenidos racistas o clasistas, con actitudes de desprecio, como las había en
libros anteriores. No olvidemos que los mismos libros de Julio Verne fueron editados y
suprimidos muchos capítulos por tener juicios anti semitas. Hoy sería inaceptable.
Otros adversarios que han cambiado son los animales salvajes que estaban presentes
en las novelas de "Tarzán" o en relatos de la selva en los que predominaban los peligrosos
leones a los que había que matar sin piedad. Hoy día, con la revalorización de la ecología en el
planeta, estos libros no son "políticamente correctos" y se revierte la situación, valorizando la
vida de esos animales.
Hasta los circos han cambiado en este sentido y cada vez son menos los circos que
encierran o castigan a los animales en público. Al contrario, en Europa se ha revitalizado el
circo con hermosos números de actuación y destreza, pero absolutamente sin animales. La
tendencia moderna del circo es ecológica y se manifiesta contraria al animal en cautiverio. Un
ejemplo es el Circo O que estuvo hace algunos años proveniente de Suiza o el Cirque du
Soleil.
Los adversarios de hoy ya no son tribus indígenas ni animales salvajes, que al
contrario, hoy día están protegidos, sino poderosas empresas comerciales, mafiosos, políticos
sin escrúpulos o nazis disfrazados, como en el caso del libro "Muerte al alba" de Mac
Cammon.
Obviamente, los relatos de esta cuerda conservan un idéntico esquema básico y
siguen siendo invariables los puntos que el lector busca: Es decir, detalles precisos, suspenso,
ironía, recursos estilísticos, juegos de palabras, improvisación por parte del protagonista, fin
lógico de los acontecimientos.

El sentido del humor

Otro rasgo distintivo de los libros de hoy es el sentido del humor que no estaba tan
presente en los libros de antes, por eso es que el libro "Papelucho" se adelantó mucho a su
tiempo al presentar un libro que aún hoy día nos hace reír.
Este es un rasgo que puede malograr un libro si el humor no es fino como lo es en
los libros de Roahl Dahl como "Charlie y la fábrica de chocolates" (1964) que narra la historia
de un niño que gana un premio y debe ir a visitar una extraña fábrica de chocolates. Aquí,
Dahl ataca vicios como la glotonería en "Charlie" y el mal uso de la televisión.
Todo el mundo de Roahl Dahl está traspasado por un fino sentido del humor y esto,
quizás porque Roahl Dahl es un autor inglés y un rasgo distintivo de la literatura inglesa es
precisamente su sentido del humor, un humor absurdo que está presente en las Nursey Rhymes
o canciones de cuna y hasta en "Alicia en el país de las maravillas" de Lewis Carroll.

Roahl Dahl

Los libros del inglés Roahl Dahl, (1916-1990) se distinguen por su marcado sentido
del humor, típicamente británico. Nació en Gales, en 1916 en el seno de una familia de
emigrantes noruegos. A Noruega precisamente viaja siempre en vacaciones de verano y de este
mundo salen muchos de sus relatos recreados.
A los siete años fue internado en un colegio inglés donde sufre el rígido sistema
educativo británico que reflejaría con ironía en muchos de sus libros. Trabajó en Sud Africa en
la Shell, la compañía multinacional petrolífera, en contra de los deseos de su madre. Fue
piloto de la Segunda Guerra Mundial, curiosamente un rasgo común a varios autores de libros
para niños, como Antoine de Saint Exupery. Esta situación le valió para escribir muchos
relatos ambientados en la guerra, algunos de ellos llevados al cine por Hitchcock. Creó
personajes famosos como los Gremlins. ¿Vieron la película basada en este personaje creado
por Roahl Dahl? Trataba de un padre algo extravagante que buscaba algo exótico y original
para regalárselo a su hijo. Finalmente encuentra en un bazar chino un pequeño animalito que
no puede ser expuesto a la luz, ni mojado, y sobre todo, nunca debía ser alimentado después de
la medianoche. Una vez que el padre le entrega el obsequio al hijo, empieza la aventura. El
personaje creado por Dahl se popularizó en forma de muñecos que se vendían en todo el
mundo en los años 80.
Dahl se dedicó sistemáticamente a escribir relatos para niños y jóvenes, con mucho
éxito. La mayoría de estos cuentos se inspiraban en los cuentos que por las noches les contaba
a sus propios hijos.
Escribió también libros de memorias de infancia. Su autobiografía infantil se titula
"Boy" y en ella plasma sus visiones y recuerdos de esta etapa de su vida. Sin embargo, todo
está teñido por su particular visión de mundo, por eso dice: "Una autobiografía es un libro que
escribe una persona sobre su propia vida y por lo general está lleno de tediosos pormenores de
todas clases. Esto no es una autobiografía. Yo nunca escribiría una historia de mí mismo. Por
otra parte, durante mis días mozos en la escuela y apenas salí de ella, me sucedieron unas
cuantas cosas que jamás olvidaré. Algunas son divertidas, otras lastimeras, las hay
desagradables. Supongo que a ello se debe el haberlas evocado siempre tan a lo vivo. Todas
son verdad".
En los relatos de Roald Dahl influyen los recuerdos de infancia para la elaboración
de sus obras literarias. Este autor suele utilizar una técnica narrativa tradicional que une lo
cotidiano a lo fantástico o lo absurdo, sin que esto desentone nunca. Tiene además la habilidad
de caracterizar muy bien a unos personajes vivísimos y un ingenio brillante que asoma en
desenlaces imprevistos, especialmente en sus relatos para jóvenes. Con frecuencia utiliza un
humor negro que hace reír y temblar.
Sus cuentos y novelas para jóvenes, por lo general, están cargados de crítica al
consumismo y a las instituciones, declarándose un permanente libertario. En los libros para
niños, en cambio, el humor está más al servicio de su intención para conspirar contra los
adultos que a menudo salen perjudicados. Uno de sus libros claves es "Las brujas" (1983), una
de sus novelas más importantes, inscrita en la tradición de los cuentos de hadas, pero en el
marco de la vida contemporánea. En este libro, Roahl Dahl recrea muchas de sus anécdotas
infantiles. El autor satiriza hechos cotidianos, mezclándolos con la fantasía, exagerándolos
hasta llegas a crear situaciones absurdas. El atractivo de "Las Brujas" reside en que el autor
logra algo muy difícil en la literatura infantil que es encontrar el punto de vista justo desde la
mentalidad y la percepción de un niño.
La literatura de Roahl Dahl es anti autoritaria y rechaza toda clase de violencia en la
educación. Dibuja figuras de padres o profesores hasta convertirlos en horribles caricaturas. Su
obra está traducida a más de 17 idiomas y tiene una gran acogida entre los jóvenes lectores
que ven en Roald Dahl, un verdadero cómplice frente a los adultos.
Roahl Dahl es autor de varios libros, todos en Alfaguara, entre ellos: "Cuentos en
verso para niños perversos", "Charlie y el ascensor de cristal", "La jirafa, el pelícano y el
mono" y muchos otros.

Matilda

"Matilda" del mismo autor es un libro de la colección juvenil Alfaguara, publicado


en 1989. Nos narra la historia de una niña sensible y brillante a la que sus padres no prestan
atención. Se convierte así, en una gran lectora de pequeña. En un momento crítico descubre
que tiene ciertos poderes extraordinarios con los que ajustará cuentas con su odiosa profesora
y sus repelentes padres.
Este personaje "Matilda" es, toda ella, una suerte de reivindicación de la lectura
frente a la televisión. Ya lo decía Groucho Marx, el más célebre de los hermanos Marx: "La
televisión es un gran medio educativo. Cada vez que la encienden en mi casa, me encierro en
mi dormitorio y me pongo a leer un buen libro". Este es el principio de Matilda, una niña que
se refugia en la lectura y que critica los libros de Lewis o de Tolkien porque carecen de sentido
del humor. El mismo autor lo señala: "Lo que intento en Matilda es criticar a una mayoría de
padres de este país que no tienen ni un solo libro en la casa y que se pasan el día viendo la
tele".
En un párrafo leemos: "Durante las tardes que siguieron, la señora Phelps apenas
quitó ojo a la niñita sentada hora tras hora em el gran sillón del fondo de la sala, con el libro en
el regazo. Tenía que apoyarlo en el regazo porque era demasiado pesado para sujetarlo con las
manos, lo que significaba que debía sentarse inclinada hacia delante para poder leer. Resultaba
insólito ver a aquella chiquilla de pelo oscuro, con los pies colgando, sin llegar al suelo,
totalmente absorta en las maravillosas aventuras de Pip y la señorita Havishman y su casa
llena de telarañas dentro del mágizo hechizo que Dickens, el gran narrador, había sabido tejer
con sus palabras. El único movimiento de la lectora era el de la mano cada vez que pasaba una
página. La señora Phelps se apenaba cuando llegaba el momento de acercarse y decirle:
"Faltan diez para las cinco, Matilda".
Una vez que terminó "Grandes Esperanzas", Matilda devoró una tras otra novelas de
Charlotte Bronté, Jane Austen, William Faulkner, John Steimbeck, Graham Greene y George
Orwell. La felicidad de la chiquilla fue mayúscula el día que la bibliotecaria le informó que las
bibliotecas públicas permitían llevar libros prestados a casa.
"A partir de entonces, Matilda sólo iba a la biblioteca una vez por semana, para
sacar nuevos libros y devolver los anteriores. Su pequeño dormitorio lo convirtió en sala de
lectura y allí se sentaba y leía la mayoría de las tardes, a menudo con un tazón de chocolate
caliente al lado. Los libros la transportaban a nuevos mundos y le mostraban personajes
extraordinarios que vivían unas vidas excitantes. Navegó en tiempos pasados con Joseph
Conrad. Fue a Africa con Ernest Heminway y a la India con Rudyard Kipling. Viajó por todo
el mundo, sin moverse de su pequeña habitación de aquel pueblecito inglés".
Probablemente la vida de Matilda hubiera sido tan mediocre y gris como la de sus
padres y su hermano, de no haber encontrado una biblioteca pública en su camino, una buena
bibliotecaria y una buena selección de libros. Roahl Dahl reivindica la fuerza o el poder de la
palabra para combatir el tedio, la monotonía o la rutina de una vida carente de significado.
Matilda es un personaje que nos reconcilia con la lectura. Roahl Dahl nos hace un
retrato muy vivo de la niña, como si acabáramos de conocerla realmente. Por otro lado,
"Matilda" es tal vez una de las obras en que se presenta la relación niños-adultos de manera
más cáustica.
Matilda, niña excepcional, lectora precoz e impenitente, dueña de una sensibilidad y
una inteligencia poco comunes, está condenada a convivir con una familia mediocre, donde el
respeto y la honestidad brillan por su ausencia. Los padres de la protagonista, al igual que la
directora del colegio donde ella estudia, son una suma de antivalores representativos de los
que adornan a buena parte de la humanidad adulta.
La lectura de esta novela, además de resultar una experiencia deliciosa e
inolvidable, pueda dar pie a un rico debate sobre diferentes conductas morales y los valores
que representan. Al concluir el relato, Matilda prefiere que sus padres se vayan para siempre y
quedarse en compañía de la única persona adulta con la que se siente contenta: su maestra, la
señorita Honey.
Después de tantos libros donde los padres son un dechado de virtudes y hacen todo
tipo de sacrificios por sus hijos, una novela como esta resulta un sacudón saludable que invita
a meditar en las imperfecciones de los demás y en las nuestras propias. Hay quienes rechazan
este tipo de libros, como si pudieran contribuir al desprestigio de la institución familiar. En
realidad, no es así. Tan contraproducente es ignorar que los malos padres existen, como perder
de vista que los niños no son tontos. Y por supuesto, el desprestigio lo consiguen a pulso los
malos padres, no las buenas novelas, cuya calidad literaria aumenta, además, cuando su
mensaje es tan acertado como proponer que la autoridad sobre los niños ha de estar fundada en
la coherencia, la ejemplaridad, la categoría humana y profesional... y el cariño.
La hija de Roahl Dahl señaló en una entrevista: "Mi padre creía que todos los niños
poseen una brasa. Pero alguien debe encender el fuego, avivar la llama. Todos los libros para
niños de mi padre llevan un volcán rugiendo en sus entrañas. Arrojan cientos de ideas
provocativas y excitantes fogonazos".
Roahl Dahl murió en Oxford en 1990, dejado una serie de libros clásicos en la
literatura infantil contemporánea.

Los ambientes

Otro rasgo notable y nuevo de los actuales libros infantiles se refiere a los
ambientes, principalmente familiares. En el siglo XIX, muchos libros clásicos protagonizados
por niños, como las novelas de Charles Dickens, se ambientaban en escenarios turbios y
presentaban la familia como la otra cara de la moneda, es decir, como una institución ideal y
modelo.
El libro "Sin Familia" de Héctor Malot también ensalzaba la familia que venía a ser
el premio para un niño que no la tenía. Rara vez se encuentran padres o madres presentados
como modelos negativos. Esto es lo que hace tan original a Hucklebery Finn de Mark Twain
cuyo padre es un alcohólico violento al que no quiere ver ni en pintura. Y esto es también un
rasgo modernísimo de "Papelucho" de Marcela Paz cuyos padres siempre están ausentes o en
el Casino. "Papelucho" sufre desprotección y soledad. Su único contacto afectivo es con la
Domitila. En esto, parece un niño del siglo XXI, un niño cuyos padres trabajan, están lejos y
deben quedarse a cargo de la nana de la casa. Son niños sin afecto y un poco abandonados,
aunque lo tengan todo.
"Papelucho" ya enrostró este rasgo de nuestra sociedad medio siglo atrás. Si bien los
padres aparecen presentados como modelos positivos en la literatura infantil de hace unas
décadas, con excepción de "Papelucho", en la literatura infantil moderna, aparecen con
frecuencia padres o madres iracundos, inconscientes, tontos o neuróticos. El ejemplo más
conocido es como hemos visto, "Matilda" de Roahl Dahl que inspira muchas escenas creadas
por Rowling en "Harry Potter", especialmente en el tratamiento cruel e irónico de los Dursley.

Gianni Rodari

Estamos en presencia de otro autor significativo: el italiano Gianni Rodari, agudo


escritor y periodista, nacido en el Piamonte, en Italia, en 1920. Gianni Rodari fue maestro,
educador y divulgador de una nueva pedagogía en Italia basada en el juego, la ironía y la
imaginación. Escribió más de 20 libros llenos de humor criticando el mundo actual a través de
la risa.
Por su obra literaria para los niños mereció el Premio Andersen en 1970. No
olvidemos que el Premio Andersen es el equivalente al Premio Nobel de la Literatura Infantil.
Lo obtuvo por una literatura infantil rica en contenido y transgresora en las formas, ya que
preconizó una nueva manera de abordar los temas tradicionales y de dar un nuevo giro a la
enseñanza, abordándola de una manera lúdica y diversa.
Rodari se pregunta: "¿Por qué la escuela, para ser seria, tiene que ser aburrida?"
Haciendo uso de la imaginación, Rodari cambió las estructuras tradicionales con gracia y
sentido del humor, tal como lo haría en Argentina María Elena Walsh. En uno de sus libros,
Rodari escribe: "No hay que olvidar que un niño no es una flecha que va a una dirección, sino
muchas flechas que van simultáneamente a muchas direcciones".
A partir de los años 70, Rodari impulsó una renovación de los contenidos de la
literatura infantil al cuestionar los planteamientos pedagógicos en que se sustentaba. Pensaba
que el libro para niños debía estar sustentado en la gracia, en la imaginación y en el milagro de
la palabra con sentido del humor.
Rodari rescató el entusiasmo de los vanguardistas y se inspiró en la tradición
popular de las rimas infantiles que en Italia se denominan "filastroche" para darles la vuelta
con inesperados y creativos juegos de palabras. En Inglaterra son las Nursery Rhymes y en
nuestro mundo hispánico las rimas.
Sus historias, aparecidas en periódicos y revistas, ayudan a pensar sin prejuicios.
Por su contenido subversivo y crítico llamaron la atención y pronto se recopilaron pronto en
libros.
"Cuentos por teléfono" (1962) reunió los cuentos cortos que le contaba a su hija por
teléfono cuando estaba de viaje. Dicen que los cuentos eran tan buenos que hasta las señoritas
operadoras suspendían todas las llamadas para escucharlos. Están publicados en editorial
Juventud y nos transportan a un mundo totalmente imaginativo porque estas historias no
ocurren en la realidad, es decir, sólo pueden ocurrir en nuestra mente.
Luego viene "Cuentos escritos a máquina", publicados en Alfaguara. Son 26 cuentos
que combinan el humor y la imaginación con una visión crítica e irónica del mundo actual.
Otros libros son "Las aventuras de Cebollino", "Gelsomino en el país de los
mentirosos", "El libro de los por qué", "Las aventuras de Tonino, el Invisible", "La torta
voladora", "El libro de los errores" (1965) y "Cuentos para jugar" (1971) que ponen en
entredicho, el mundo de los adultos y la sociedad en general, sin olvidar su compromiso con
las inquietudes de los niños.
"El mundo sería maravilloso si sólo se equivocasen los niños. Entre nosotros,
padres, podemos decirlo, aunque no está mal que también nuestros niños lo sepan". Esta es
una de sus certeras afirmaciones con las que mostró su complicidad con los niños. Muchas de
sus opiniones han sido recogidas en ensayos teóricos. El más destacado es "La Gramática de la
Fantasía" (1974) que todavía conserva una fresca lucidez. En uno de sus ensayos dice que "la
creatividad es sinónimo de pensamiento divergente, es decir, de capacidad para romper
continuamente los esquemas de la experiencia. Es creativa una mente que siempre trabaja, que
siempre hace preguntas, que descubre problemas donde los otros encuentran respuestas
satisfactorias".
Rodari propone una literatura no conformista para formar a entes pensantes y
críticos. Es, en suma, un prosista y poeta muy ocurrente que tiene un estilo un tanto surrealista
y juguetón, con una imaginación desbordante y un ingenio fuera de lo común. Como muchos
de los autores modernos de la literatura infantil, tiene un punto de vista crítico de la sociedad
actual, que revisa con un tono irónico.
Uno de sus libros para niños se titula "El planeta de los árboles de Navidad". Está
editado en la colección El Barco de Vapor de ediciones S.M. El libro trata de un niño bueno,
pero muy arisco, que, cuando cumple 9 años, le regalan un caballo balancín. El niño monta en
su caballo de juguete que lo lleva a un misterioso planeta. La historia es una parábola en la que
Rodari expresa sus esperanzas de una humanidad mejor en alas de la imaginación. En el
fondo, espera que la próxima generación esté preparada para la paz. En el lugar donde llega
Marco "no se sabe qué prohibir, porque la gente no hace nada malo, sobre todo desde que nada
está prohibido". En el Planeta, hay un Parque Zo ilógico donde los leones y tigres pasean entre
el público, los cocodrilos juguetean con los cisnes y no hay ni sombras de jaulas. También
venden unos sombreros con pequeñas manos que masajean la cabeza cuando uno está
pensando.
Uno de sus libros más famosos es "Cuentos para jugar", de 1974, publicado por
Alfaguara en 1988. Son 20 cuentos fantásticos a los que Rodari brinda tres posibilidades de
final. Al terminar el libro comenta qué final escogería él y por qué. De esta manera, el libro se
convierte en un juego que estimula el placer de leer. Nadie lee el libro de la misma manera,
porque cada lector escoge el final que más le place. Al final, puede comparar su final con el
que escogió el autor.
En este libro se aprecia el interés del autor en hacer pensar al niño acostumbrado a
que tenga todo hecho o se lo hagan otros. Aquí se le ponen tres alternativas para que sea él el
que tome la decisión del final que desea. Se ve el interés de Rodari en estimular la
imaginación e inculcar en el niño valores como la honradez, la generosidad, la cordialidad y el
sentido de la justicia.
Son cuentos para pensar. Porque la vida es así, no siempre son los finales alegres.
Hay finales tristes, otros dramáticos, otros alegres e impensados. Ahí están para que sean los
mismos niños los que decidan.
Estas estructuras nos hacen pensar en "Rayuela" de Julio Cortázar que proponía una
nueva manera de leer un libro. La fórmula se hizo famosa en una serie de libros titulados
"Busca tu propia aventura" en los que los niños elegían las alternativas de desenlace. Gianni
Rodari murió en 1980.

Cristine Nöstingler

Estamos en presencia de otra autora europea significativa de las últimas décadas. Es


la autora austriaca Cristine Nöstingler, nacida en Viena en 1936. Fue pintora y periodista. Del
contacto con sus propios hijos surgen sus libros. Son más de 60 obras escritas para un público
infantil y juvenil que han sido traducidas a todas las lenguas. En éstas se combinan la fantasía,
el humor y la crítica social, al igual que se refleja su creencia "en un mundo en el que los niños
y los adultos estén estrechamente vinculados".
Nöstingler suele tratar en sus relatos sobre temas directa o indirectamente
educativos: la escuela la familia, las relaciones entre los jóvenes, pero sin perder nunca el
lenguaje literario. Uno de sus libros se titula "Konrad o el niño que salió de una lata de
conservas" publicado en Alfaguara que es una editorial que tiene muchos de sus títulos.
La historia es la siguiente: Betti es una espontánea y simpática señora cuya
ocupación es tejer alfombras. Un día, estando en su casa, recibe por error un paquete. Al
abrirlo, descubre que contiene un niño de siete años. Konrad es un niño instantáneo, muy
educado que hace siempre lo correcto. Debido a su educación, entra en conflicto con sus
compañeros, pues es un niño que no sopla en los exámenes, dice a sus profesores quiénes se
han portado mal, siempre responde con educación. Una vecina y compañera de clases del niño
modelo lo toma bajo su protección e intenta enseñarlo. Por último, la fábrica de niños procura
enmendar el error y retirarle el niño a la señora.
En este libro, la autora incide en cuestiones como el valor de la espontaneidad y no
imponer más limitaciones que las precisas. También expresa la necesidad que tiene cualquier
niño de afecto y de que se le hable con claridad. También está la idea de que hay que enseñar a
los niños a que se enfrenten con sus problemas y los asuman.
Tendencia multicultural

Dentro de una tendencia multicultural, queremos destacar el libro "Cuentos de otros


lugares de la tierra" de Ceculia Beuchat y Carolina Valdivies, publicado hace unos cinco años por
las Ediciones de la Universidad Católica de Chile. Es un hermoso libro de gran formato y con
bellas ilustraciones de Andrés Jullian. Las autoras están preocupadas de brindar a los niños una
literatura de alta calidad. Para la preparación de la antología seleccionaron y tradujeron un
conjunto de doce cuentos de diversos puntos del globo con el fin de brindar a los niños hermosas
narraciones enmarcadas en distintas culturas.
De este modo, el niño lector conoce un espectro muy amplio de formas de vida - de
Africa, Jamaica o Nueva Zelandia - a la vez que se recrea en unas historias cuyas traducciones
han respetado cuidadosamente la idiosincrasia de cada pueblo, sus tradiciones, vestimentas, usos
y costumbres.
El libro se inscribe en la tendencia actual de la literatura infantil y juvenil que pretende
integrar a los niños del mundo en una visión multicultural y multiracial con el propósito de lograr
una mayor comprensión y comunicación entre los pueblos. Otro de sus libros es "Cuentos sobre
el origen del hombre y del mundo", dentro de la tendencia de reivindicación de las raíces.

Direcciones electrónicas de interés

http://fhuv.cl/revista-habia-una-vez/

www.cuatrogatos.org

www.ibbychile.cl

www.lecturaviva.cl