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COLEGIO MONTEBELLO INSTITUCIÓN EDUCATIVA DISTRITAL

RESOLUCIÓN DE INTEGRACIÓN No. 1721 DE JUNIO DEL 2002


NIT 830.016.596 – 9
GUIA DE TRABAJO N° 2 PERIODO ACADÉMICO 1
EDUCACIÓN RELIGIOSA ESCOLAR – BACHILLERATO

Lic. Clodomiro Ruedas - Rodríguez


EL HECHO MORAL EN LA CULTURA

A lo largo de la historia humana se han presentado diversas concepciones del fenómeno moral. A continuación, presentamos de
manera sencilla las principales corrientes del pensamiento ético, algunas
La moral y la ética
de las cuales se remontan a la antigüedad greco – romana:
La moral se identifica como un conjunto de normas y
Ética de las virtudes: Según los antiguos filósofos clásicos griegos, creencias construidas sobre la base de la costumbre,
Sócrates, Platón y Aristóteles, la meta última del ser humano es la que nos indica cómo actuar en determinadas
felicidad, y ésta se alcanza mediante la práctica de las virtudes tales como circunstancias. La moral está muy ligada con nuestra
la justica, la fortaleza, la templanza, la veracidad, la liberalidad, … Dentro conciencia, por lo cual, lo que nos permite juzgar si
de esta concepción, el valor de “lo bueno” se logra cuando el ser humano nuestras acciones son buenas o malas es nuestra
práctica esas virtudes puesto que lo acercan a la felicidad. Lo malo, entre conciencia moral. Los cristianos tienen una moral
tanto, consiste en no practicarlas. basada en el respeto y el amor a Dios, así mismos y al
prójimo.
Epicureísmo: Para esta corriente ética fundada por Epicuro, el placer es
La ética es la reflexión sobre la moral. Enuncia
el principal principio de todo bien, y hacia su búsqueda debe orientar el ser principios universales que determinan si un acto
humano toda su actividad. “Lo bueno” es, entonces, todo lo que produce humano consciente y libre ha sido bueno o malo. La
placer, y el mal lo que produce dolor. El epicureísmo, sin embargo, aunque ética se relaciona con la responsabilidad social de
se refiere al placer material, sensual, considera que debe ser tranquilo, nuestras acciones y con la honestidad de nuestro
equilibrado, moderado, puesto que todo de lo contrario se convierte en comportamiento ante las instituciones. Son objeto de la
dolor. reflexión ética las normas civiles, los derechos
humanos, etc.
Estoicismo: Para esta corriente moral fundada por Zenon de Cito en el
siglo IV a. C y seguida posteriormente en Roma por Epicteto, Séneca y Marco Aurelio entre otros, el ideal del ser humano es vivir
conforme con la naturaleza, lo cual conduce a la verdadera felicidad. Para lograrla el ser humano debe practicar la ataraxia, que
consiste en un estado de imperturbabilidad ante todo lo que se le ocurre, ya que todo ello es natural. Para los estoicos “lo
bueno” es, entonces, vivir conforme con la naturaleza, lo malo es tratar de oponerse a ella.

Las anteriores concepciones morales predominaron en el mundo occidental prácticamente hasta el siglo XVIII. Con la irrupción
del cristianismo en la historia, dichas corrientes fueron relacionadas con el mensaje cristiano y éste se sirvió de algunos
planteamientos para expresar la vida moral cristiana; de esta forma orientaron el comportamiento humano en toda la Edad
Media. Con la aparición de la modernidad se presentaron otras corrientes morales, que presentamos a continuación:

Ética del deber: En el siglo XVIII, el filósofo alemán Emmanuel Kant se propuso elaborar modelo ético que fuera universal y
que se fundamentara en la autonomía moral de la persona: no importa si el objetivo de la acción humana es bueno o malo; lo
importante es la intención que mueve a cada persona a realizarla. Teniendo en cuenta este presupuesto, Kant consideró que el
único fundamento de la moral es el cumplimiento del deber, entendido como un “querer hacer el bien”. De esta forma,
pensaba, quien cumple con el deber nunca se equivoca.

Utilitarismo: Esta concepción moral de origen


anglosajón, cuyos máximos representantes son
jeremías Bentham y Stuart Mill, pretende rescatar el
valor del placer en la vida moral de la persona:
“bueno” es lo que produce placer, malo lo que
produce dolor. Dentro de esta corriente la utilidad es
el criterio para valorar la bondad o maldad de las
acciones: útil lo que aumenta el placer y disminuye
el dolor. En perspectiva utilitarista la vida moral es
un simple cálculo de intereses, lo que permite medir
lo realmente útil para cada persona.

Moral del superhombre: Ya en el siglo XX el


filósofo alemán Federico Nietzsche planteó la moral del superhombre, concebida como voluntad de poder y deseo de vivir sin
ningún tipo de limitaciones ni religiosas ni morales. El ideal de todo ser humano debe ser el llegar a constituirse en el súper ser
que no necesita de nada ni de nadie para vivir. Sólo los débiles necesitan de Dios y de las normas morales para vivir; por eso
están, según Nietzsche, condenados a la muerte.

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Moral marxista: Para el marxismo, entre tanto, la meta del ser humano debe ser la búsqueda de la sociedad igualitaria, sin
explotadores ni explotados. Para ello el ser humano debe vincularse a todos los procesos revolucionarios y de lucha de clases,
de forma tal que “lo bueno” consistirá en todo lo que contribuya al éxito de la revolución, y lo malo todo lo que la retarde.

EL PRINCIPAL DEBER MORAL: DARLE SENTIDO PLENO A LA VIDA SEGÚN EL CREADOR

Se habla de algo como “bien moral por excelencia”, para expresar que encierra la perfección, la bondad en sumo grado. La
conducta humana será entonces buena en la medida en que se acerque a ese ideal, o mala en cuanto se aleje de él. Para la
ética latinoamericana contemporánea el bien moral por excelencia es la vida humana plena y total. Esto quiere decir que el ideal
al cual todos los seres humanos deben tener es la vida, entendida no como un simple hecho biológico, sino de manera integral.
No tiene sentido, por ejemplo, vivir encerradas como animales en cautiverio, pensando sólo en engordar y procrear; o vivir
frustrados y amargados. Esta no es vida para humanos. La verdadera vida humana implica el desarrollo armónico de todas las
dimensiones y potencialidades de la persona. Es decir, puede hablarse de vida humana plena y total cuando existe la
preocupación para desarrollar de manera equilibrada las dimensiones de:

 la interioridad, entendida como la capacidad de autorreflexión y autoconocimiento, lo que le permite identificar las propias
potencialidades y limitaciones, las aspiraciones e ideales, la propia vocación;
 la corporeidad, es decir, el reconocimiento como seres corporales, ubicados en el tiempo y el espacio, con necesidades
para satisfacer de manera adecuada;
 la comunicación, o capacidad de entrar en relación, especialmente por medio del amor, con las demás personas; la
comunicación es la expresión de nuestro ser social;
 la libertad, o capacidad de elegir, de optar de manera consciente y responsable; la libertad no implica la posibilidad de
hacer lo que nos venga en gana de manera caprichosa, sino la capacidad de optar;
 la trascendencia, o reconocimiento de la posibilidad de salir del encierro del propio yo para relacionarnos con la
naturaleza por medio del arte, el estudio, el trabajo; con los otros por medio del amor; y con Dios, reconociéndolo como
Creador y reconociéndolos como criaturas suyas;
 el afrontamiento, o capacidad de enfrentarnos a las contingencias y dificultades de la vida para intentar solucionarlas, y
 la acción transformadora, como posibilidad del ser humano de transformarse y transformar la sociedad y la historia.

Cuando la vida se entiende de esta manera, es decir, como realidad dinámica que puede acercarnos a la meta para la cual
vinimos al mundo, se constituye en el máximo bien al cual podemos aspirar. Todos los demás valores deberán estar
subordinados al gran valor de la vida.

PRINCIPALES RETOS MORALES EN EL MUNDO DE HOY

Al tiempo que comienzos del siglo XXI muestra significativos avances científicos y tecnológicos, no imaginamos apenas hace
unas décadas, puede decirse que tal vez nunca como ahora se había presentado tanta decadencia moral. De manera especial
es necesario hacer referencia al creciente irrespeto hacia la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural, a la
sofocante esclavitud que produce la primacía de los valores del tener sobre el ser, y a la falta de solidaridad humana que
acrecienta la brecha entre aquellos que todo lo tienen
y los pobres y marginados de la sociedad. Con
seguridad, estas situaciones que se viven hoy
constituyen los grandes retos morales del mundo
contemporáneo, por lo cual se requiere profundizar un
poco en ellas.

El irrespeto a la vida humana. Aunque en el


presente siglo por todas pares se pregona el valor de
la vida humana y la necesidad de respetar los
derechos de todas las personas, se presenta una
“impresionante multiplicación y agudización de
las amenazas a la vida de las personas y de los
pueblos, especialmente cuando ésta es débil e
indefensa” , como lo expresa el Papa Juan Pablo II
en su carta encíclica El Evangelio de la vida.

Entre las variadas formas de irrespeto a la vida de las


personas se pueden mencionar los homicidios de todo
tipo, los genocidios, el aborto, la eutanasia y el
suicidio; todas las acciones que violan la integridad de
las personas como las mutilaciones, las torturas
corporales y psicológicas; todo lo que ofende la
dignidad humana como las condiciones infrahumanas
de vida, los encarcelamientos arbitrarios, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de personas, y las condiciones
ignominiosas de millones de trabajadores en todo el mundo (Cfr. Gaudium et Spes # 27).

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A todo lo anterior es necesario agregar el creciente deterioro de la conciencia moral de muchas personas, que las conduce a
justificar muchos atentados contra la vida en pro de una pretendida defensa de la libertad individual, como lo denuncia el Papa
Juan Pablo II: “Si es muy grave y preocupante el fenómeno de la eliminación de tantas vidas humanas incipientes o
próximas a su ocaso, no menos grave e inquietantes es el hecho de que a la conciencia misma, casi oscurecida por
condicionamientos tan grandes, le cuesta cada vez más percibir la distinción entre el bien y el mal en lo referente al
valor fundamental mismo de la vida humana” (Tomado de la Encíclica de la vida # 4).

La esclavitud de la sociedad de consumo: A la par con las impresionantes avances científicos y tecnológicos del siglo XX y
parte del presente, en el mundo actual se presenta una radical inversión de los valores: parce como si los valores más
importantes fueran el tener, en tanto que los valores del ser no tienen importancia alguna.

Como resultado de esta situación, que se incrementa de manera alarmante gracias a la propaganda y la publicidad, puede
constatarse cómo en nuestra sociedad actual:

 a quienes poseen fortuna, que pueden acceder a todos los bienes que les ofrece la sociedad de consumo, se les abren
todas las puertas y posibilidades;
 la fama y el poder ocupan lugar primordial, sin importar los medios que se utilicen para alcanzarlos;
 la belleza física, especialmente en el caso de las mujeres, se tiene como paradigma de realización (culto al cuerpo), y
para alcanzarla muchas personas se someten a las increíbles dietas, cirugías y muchos sacrificios;
 lo importante es estar in, es decir, estar a la moda, usar ropa de marca, visitar los lugares que imponen los famosos;
 valores como el amor, la justicia, la honestidad, la responsabilidad, son considerados como pasados de moda, y las
personas que los practican no dejan de ser pobres soñadores que nunca van a tener éxito en la vida.
 En nombre del dios dinero se asesina y ultraja a las demás personas, se miente y se calumnia, se hacen trampas… Y lo
mismo puede decirse respecto de los demás dioses que ha creado la sociedad de consumo: la fama y el poder.

La falta de solidaridad humana: Parece increíble que mientras tantos países y personas despilfarran cantidades exorbitantes
de dinero en cosas absolutamente superfluas, millones de seres humanos en los cinco continentes se encuentran en la absoluta
miseria ante la mirada indiferente de sus hermanos. Duele en los más profundo del alma constatar cómo mientras las grandes
potencias gastan millones de dólares en la fabricación de armamentos y se dedican a una incontrolada carrera por conquistar los
mercados mundiales, millones de seres humanos mueren de hambre en casi todos los países de África. Para los poderosos
esto no importa, puesto que los pobres del mundo están predestinados al sufrimiento y a la muerte. Pero esta realidad de
hambre, miseria y muerte no es exclusiva de países de África o Asia; también en nuestro continente latinoamericano y en
nuestra querida patria encontramos por todas partes signos inequívocos de desigualdad social e injustica en todos los niveles.

ACTIVIDAD DE TRABAJO: Lee detenidamente el texto anterior y resuelve las siguientes preguntas.

1. Saca las ideas principales de la lectura y elabora un mapa conceptual con los conceptos más importantes.
2. Completa la siguiente tabla

Corriente Representantes Concepto de “lo bueno” y “lo Opinión personal


malo”
Ética de las virtudes
Epicureísmo
Estoicismo
Ética del deber
Utilitarismo
Moral del súper hombre
Moral marxista

3. ¿Por qué el siglo XX fue un siglo contradictorio? ¿Cuáles son los principales retos morales en el mundo de hoy? Explica cada
uno de ellos.
4. ¿Crees que los medios de comunicación social influyen en el desarrollo de la sociedad de consumo? Argumenta tu respuesta.
5. ¿Cuáles son los rasgos más importantes de la sociedad de consumo? ¿Cómo se manifiestan los tres dioses que pregona la
sociedad de consumo?
6. ¿Cuál es el bien moral por excelencia?
7. Lee el siguiente texto y responde las preguntas.

“El ser humano, considerado como persona, está situado por encima de cualquier precio, porque, como tal, no puede valorarse
solo como medio para fines ajenos, incluso para sus propios fines, sino como fin en sí mismo; es decir, posee una dignidad (un
valor interno absoluto), gracias a la cual infunde respeto a todos los demás seres racionales del mundo, puede medirse con
cualquier otro de esta clase y valorarse en pie de igualdad.” Immanuel. Kant, Metafísica de las costumbres.

a) Cuando dice el autor que “el ser humano es fin en sí mismo”, ¿a qué se refiere?

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b) Cuando alguien es medio para nuestras propias ambiciones le estamos quitando su dignidad. ¿Cómo crees que debemos
actuar para no tratar a los demás como un medio?

8. Lee el siguiente texto. Luego, responde las preguntas.

“El poder económico siempre determina al poder político y los gobiernos se convierten en comisarios políticos del poder
económico ¿Qué pueden hacer ante eso los escritores? Muy poco más que cualquier otro ciudadano, sólo porque tienen prensa
y vitrina; si pudieran cambiar las cosas ya lo habrían hecho. Personalmente, lo que busco cuando escribo es despertar inquietud.
No me gustaría marcharme de esta vida sin por lo menos la conciencia de haber intentado algo, y para la humanidad no veo
nada más eficaz que exigir y vigilar el cumplimiento riguroso de los derechos humanos.” José Saramago. Premio Nobel de
Literatura.

a) ¿Por qué crees que Saramago dedicó su vida a generar en las personas conciencia sobre los derechos humanos?
b) ¿Qué harías para generar conciencia en tus compañeros de clase sobre los derechos humanos?

9. Subraya con color rojo la respuesta correcta. Luego, explica tu elección.


10.

10. Los derechos humanos poseen ciertas cualidades, que les permiten funcionar de manera correcta en la protección de las
personas que conviven en una sociedad. Según lo anterior, explica con tus propias palabras las siguientes cualidades de los
derechos humanos.

• Innatos:
• Inalienables:
• Universales:
• Complementarios:

BIBLIOGRAFÍA

TAMAYO TOBÓN, Raúl. Proyecto de vida 9. Ed: educar editores. Bogotá, D.C 2000. Pág. 17 – 35
A.A V.V. Caminos de fe: La moral. Ed: Santillana Bogotá, D.C 2012. Pág. 14 - 19