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¿Que nos deja Isidoro Berenstein?

En 1987, vi por primera vez a Isidoro Berenstein, en el 7º Congreso de


Appia en Montevideo.

El impacto fue grande en mí, al escucharlo. En ese momento


trabajaba en el Hospital pediátrico “Pereira Rossell”. Mi formación
estaba centrada en lo individual, una forma de ver, de comprender que
separaba, el niño de su familia, la familia de lo social. El caso que conto
Isidoro, fue de un niño que su padre había desaparecido en Argentina.
Berenstein interpreta una fractura que tuvo el niño, con la “caída” que
tuvo su padre.

Frente a la huella, que deja el síntoma, Berenstein lo devela; corre el


velo y deja a la vista el comprender de otra manera. Otra manera de
comprender, es poder crear un nuevo lugar, generando una posibilidad.
En aquel momento, en Uruguay, recién comenzaba la democracia
“tutelada” y en los congresos de psicoanálisis muy poca gente, hablaba
de los efectos del Terrorismo de Estado.1

Junto a la Psic. Ema Ponce de León y la Psic. Matilde Rivero,


gestionamos la venida al Uruguay de Isidoro Berenstein, organizando
grupos de estudios, que trabajaban con él. En ese momento la mayoría
de los grupos funcionaba por fuera de las instituciones (había un grupo
conformado por colegas de Audepp).

Diría, que en ese momento, la propuesta de Isidoro desbordaba las


instituciones y creaba un nuevo territorio, que hoy sabemos que una
parte derivo en la formación de nuestra institución Aupcv.

Luego de esa venida, en aquel entonces formamos un grupo en el


hospital, llamado Grinefi (Grupo de Investigación de la Estructura
Familiar Inconsciente).

El grupo estaba conformado por psicólogos y psiquiatras que


trabajábamos en el Hospital Pereira Rossell, en Psiquiatría Infantil.

Dra. Marichu Irisarri, Psic. Yolanda Fazakas, Dra. Evelyn Neulander,


Dra. Vera Krecl, Psic. Mariluz Pagani, Psic. Manuel Viera, Psic. Lisette
Weissmann, Psic. Ana Maria Tarallo, As. Soc. Ana D´Agosti y Dra.
Charo Silva

1
Conferencia “La Estructura Familiar Inconsciente y la depresión. El lugar del ausente” Viernes
4/12/1987. Jornadas de Appia.
Nos reuníamos semanalmente a estudiar casos de familia que luego lo
supervisábamos cuando venia Isidoro. A veces trabajamos en el
Hospital con Berenstein.

En 1989 empezaron a funcionar los grupos con la venida de Isidoro.


Muchos de los presentes participábamos de estos grupos y podrían dar
algún testimonio. A partir de esos encuentros, he seguido
ininterrumpidamente el contacto con Isidoro, y en los últimos años, vía
skype acrecentando nuestra amistad y también compartiendo
encuentros en congresos.

Una pequeña anécdota; a Isidoro le gustaba venir a Montevideo, paraba


en un hotel céntrico, un día lo fui a buscar temprano, -en general lo
acompañaba a desayunar cuando venía- me hablo de un filósofo y me
dice que lo tengo que leer. “El autor es Levinas”, y me agrega, “acá en la
librería Las Paulinas lo encontras”. Le digo: “no puede ser, que vengas
una vez por mes y ya ubiques librerías que no conozco!!”

Decía que le gustaba venir a Montevideo, recorrer sus calles. En alguna


charla le pregunte si no se cansaba (trabajaba cerca de 10 horas de
corrido), me conto que la mayoría de las venidas no registraba el
cansancio y que él se lo atribuía al placer de venir.

Bueno, la idea de Estructura Familiar Inconsciente, fue tomada un poco


militantemente, por lo pronto en el hospital. Encontrábamos que el
abordaje familiar nos abría nuevos espacios de comprensión y alivio a
un sufrimiento.

Tres conceptos que devienen en Lo que Isidoro nos deja:

Devenir en el desierto Afinidad Ética

Devenir en el desierto. Andar nómade

Es una forma de describir una manera peculiar de andar, de hacer


diálogos, de conformar grupo, que hacia Isidoro.

Me refiero a que teóricamente no se afincaba, no se quedaba quieto. En


otro lugar, lo comparé con el andar de Abraham, que describe Levinas.
Un andar nómade, que siempre iba, no regresaba nunca a los lugares, y
en este andar se iba transformando (Abraham cambio de nombre
inclusive). Isidoro con esta manera de andar, establecía diálogos que
permanentemente lo llevaban a otros lugares, y entonces los describía
para poder andar consistentemente.

Decía que los diálogos que hacia, lo llevaban a otros territorios, y en


esos territorios, encontraba personas con las que hacia afinidad. Esa
búsqueda de nuevos lugares, para transitar, hacer, con afectos
(miedos, alegrías, esperanzas, depresión, etc,), que hace imposible
volver.

Isidoro, buscaba afinidades, buscaba a otros para generar lugares


comunes. Lugares comunes que afirman la diferencia para pertenecer.

Los diálogos de Isidoro con Janine, Ignacio Lewkovicz, Levi-Strauss,


Levinas, Esposito, Agamben, Bauman y los grupos que coordinaba, hizo
posible maneras de entender el vínculo, que dan testimonio de esa
posibilidad de hacer afinidad.

Afinidad

Solo se hace afinidad con el diferente, el lejano que obliga a ir


hacia él y perpetuar la diferencia, la lejanía, como forma de crear
cercanía. La afinidad es una forma de hacer juntos. De crear puentes.

Crear puentes, como en las películas de Indiana Jones, que


cuando se atraviesan, se van cayendo. Conducción única, que permite
un acercamiento, a un territorio nuevo y que esta forma de afinidad
marca la imposibilidad de volver, de retornar al punto de partida.

Estos diálogos, que hacia Isidoro, se aleja de lo categorial; maneras de


decir, que van generando lugares nuevos y en tal sentido singulares. Así
establece un dialogo muy productivo con la Dra. Janine Puget2, a través
del cual surgen, entre otros pensamientos, los espacios psíquicos, en
1988. Me refiero a lo nominado como: intra, inter y transubjetivo. Tres
mundos diferentes, que generan operaciones diferentes. Los tres
espacios, obliga a pensar las afinidades, los fines y como relacionarnos
(mecanismos, formas, consistencia e inconsistencias) más allá de los
fines: creando afinidad.

Lo ajeno del otro, es el otro punto que quería resaltar, como otro
giro importantísimo. Ya la situación no se piensa desde una persona o
sujeto (Berenstein hablara de lógica del Uno), sino a partir del Dos. Con
lo cual, el hacer (hacer/sentir/pensar) cobra un valor central.

2
Me conto Isidoro, que estando es Israel, se carteaban con Janine, o sea, que generaron afinidad desde
dos lugares bien distantes: Argentina e Israel.
La ética se transforma en un territorio insustituible.

El otro es único e inconquistable. La manera de relacionarse parte de


un gesto ético.

Aquí, hablo de un gesto no solo como un sentido posible, sino un gesto


que de orden: gesto ético de hospitalidad. Gesto que da posibilidad de
significación (un nuevo lenguaje, un nuevo territorio, una nueva
posibilidad).

Hospitalidad, amistad, que da cuenta, que da lugar a lo ajeno del otro.


A su presencia. Lo ajeno se hace presente en su testimonio.

Testimonio que no solo confirma, (como las categorías) las ideas de


Berenstein, sino que el testimonio afirma nuevos planos para caminar,
explorar, mapear y co-mentar. Testimonio que abre un futuro. Gesto
con el/lo otro, hacia el/lo otro.

¿Qué nos deja Isidoro?

Quiero terminar con una reflexión sobre la forma de agrupamiento, lo


grupal, ya que este encuentro es a partir de Aupcv.

Pensar/hacer/sentir lo vincular, implica pensar las diferentes formas de


crear un lugar, para que integrantes de un grupo lo habiten. Esto está
vinculado a hacer polis, hacer política.

Creo que Isidoro está presente en su huella, que hace desde su


desborde, una comunidad de singulares, en donde la afirmación de
cada uno, deja un resto de alegría seguir haciendo.

Una comunidad, no para confirmar, repetir lo que ya está, como


único fin, venerando lo que paso, sino una comunidad de diferentes, en
donde, cada uno, pudo escribir, lidiar con sus recuerdos y quererlos
transmitir. Una potencia alegre, que transmite y da lugar, para generar
afinidad. Es de esta manera en comunidad que nuestra institución
intenta desarrollar espacios para que circule la alegría, las diferentes
maneras de ir haciendo en común. Hacia adelante.

En esta comunidad esta presente la huella de Isidoro, una huella


que hace afinidad y que genera desborde.

En el caso de Isidoro Berenstein el desborde, es desborde de


humanidad.