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Italia fascista: ascenso de Mussolini hasta la 2ª Guerra Mundial.

El origen del fascismo está en 1919, en Italia. El surgimiento del fascismo no se explicaría sin ese contexto histórico y la situación en la que estaban. Una de las consecuencias fue la Primera Guerra Mundial, debido al desencanto tras la guerra, no sólo por la guerra en sí, sino también por los Tratados de Paz de Versailles, ya que Italia pese a estar en el bando vencedor no salió beneficiada en los acuerdos.

Otro punto decisivo fue que Italia estaba dividida entre el Norte, industrializado y con empresas que empezaban a ser líderes en la economía mundial, y el Sur, atrasado y principalmente agrícola. Estas diferencias hacían que ningún gobierno tuviera estabilidad. Es en este momento cuando aparece Benito Mussolini, un joven político que supo recoger toda esta situación.

Mussolini perteneció al Partido Socialista Italiano y era director de uno de sus órganos de expresión, el periódico “Avanti”. Con la Primera Guerra Mundial se produjo su enfrentamiento con el partido, ya que eran contrarios a la guerra y él era un ferviente militarista que defendía la intervención italiana en el conflicto. Además se dio cuenta de que debía fundar un nuevo partido, que fuera revolucionario, alejado del socialismo tradicional, que llevara a cabo una política diferente, y abandonó el Partido Socialista.

Un pequeño grupo de personas, encabezados por él, se reunieron en Milán en 1919 y formaron los “fascios de combate”, y plantearon ya en esa reunión el programa del “movimiento”, concepto que utilizaron los regímenes fascistas para evitar hablar de partidos políticos. Entendían que un movimiento agrupa a toda una nación mientras que un partido era algo sectorial que dividia al país. La personalidad de Mussolini y del fascismo estará marcada por el pragmatismo y el oportunismo. Se irá construyendo poco a poco.

Las dos ideologías que estaban representadas en Milán, que alimentan el primer fascismo, son el nacionalismo y el futurismo.

1)

El nacionalismo le aporta esa vertiente más política. Tenía que ver con el sentimiento de humillación de los nacionalistas al considerar que Italia no ha sido recompensada suficientemente en la Paz de París. Consideran que Italia es una gran nación con un glorioso pasado y que le corresponde una misión histórica importante. En los tratados recuperaron algún territorio, pero consideraban que todavía quedaban territorios por recuperar, como la ciudad de Fiume, que se declaraba ciudad libre y estaba en litigio entre Italia y la naciente Yugoslavia. Aspiran además a crear un Estado totalitario y nacionalista con características propias.

2)

El otro movimiento es el futurismo, movimiento cultural, literario y artístico. Lo más importante era su carga teórica, siendo el gran teórico del futurismo Marinetti, presente en la fundación del fascismo, que le aporta ese discurso provocador, esa glorificación del presente y del futuro, ese rechazo a los viejos sistemas. Ensalza la fuerza de la juventud.

Mussolini fue el líder indiscutible de los fascios, de los “camisas negras” (fuerza joven y vigorosa que se hacieron con las calles y que utilizaron en un primer momento la intimidación). Creó también su propio periódico tras la guerra, “Il Popolo d’Italia”, donde propagó las ideas del fascismo. En 1921 fundó el Partido Nacional Fascista, dirigido por él.

El partido Fascista no tuvo en un principio mucho apoyo en el Parlamento, pero sí lo tenía en la calle, en la sociedad. A partir de 1921 el ascenso del Partido Fascista fue espectacular. Este ascenso hay que contemplarlo teniendo en cuenta la debilidad y descomposición de los partidos liberales. Los italianos miraron con simpatía a partidos que les hablaban de renovación, de futuro y de salidas a la desmoralización y a la crisis del país. En 1922 contaban ya con 700.000 afiliados. Como acto de presión decidieron dar un golpe de fuerza y realizar “La marcha sobre Roma”, en octubre de 1922, que tuvo un gran impacto psicológico. Fue una demostración de fuerza del fascismo italiano. Desde distintas ciudades italianas se encaminaron los fascistas hacia Roma, movilizándose entre 40.000 y 60.000. El rey Víctor Manuel III otorgó gran poder a Mussolini, y decidió nombrarlo presidente de un gobierno en coalición. La monarquía les apoyada para evitar la posible formación de una República, al igual que había sucedido ya en más países europeos.

En 1924 se celebraron unas nuevas elecciones, denunciadas como fraudulentas, en las que el Partido Fascista obtuvo la mayoría. A partir de 1925 comenzó la dictadura de Mussolini, cuando controló las riendas del poder y empezó a acomodar el país a sus normas e ideologías, eliminó la estructura anterior y creó la propia suya, disolvió los partidos políticos, los sindicatos, la ConstituciónMussolini ostentaba el título de Ducce, y contaba con el Gran Consejo Fascista, un organismo que ejercía funciones de Parlamento, pero con menos atribuciones que él. En 1926 nació la “corporación”, una organización que regulaba el mundo laboral y la economía del país. Se planteó como una tercera vía entre el capitalismo (sistema débil, corrupto y fracasado) y el comunismo (sistema ateo, sin alma, internacionalista). Esta organización daba nombre al modelo político italiano (régimen corporativo, corporativismo). Se crearon corporaciones por todo el territorio, encargadas de los sectores de la producción (primario, secundario y terciario), que estaban integradas por representantes de obreros y patronos.

Fue con la guerra de Abisinia (Etiopía) cuando afianzó su poder y se acercó a la Alemania Nazi. En 1934 un grupo de soldados abisinios atacaron un puesto militar italiano en la frontera con Somalia (colonia italiana). Mussolini exigió excusas oficiales y el pago de una indemnización, y la Sociedad de Naciones intervino para arbitrar la situación, pero las relaciones estaban ya muy dañadas. Además Mussolini quería llevar adelante el conflicto, para hacer posible su objetivo de unir sus colonias africanas (Somalia y Eritrea), que tenían por medio a Abisinia. Haciendo gala de su política exterior imperialista y de su deseo de conquistar, declaró la guerra a Abisinia en Octubre de 1935, violando los artículos de la Sociedad de Naciones. Italia contaba con un ejército preparado, con armas novedosas, tanques, aviones, armas químicas… mientras que los abisinios se defendieron con armas viejas. Italia fue castigada duramente con sanciones económicas, que resultaron ineficaces, ya que muchos países de la Sociedad de Naciones seguían manteniendo buenas relaciones con Italia. Este conflicto representó además el acercamiento entre Italia y Alemania. Esta victoria supuso un gran triunfo para Mussolini y para el fascismo, ya que lograba recuperar la idea de la Italia Imperial, levantar el ánimo italiano tras la 1ª Guerra Mundial y dar una imagen de fuerza y poder.

Teniendo en cuenta esta filosofía económico-política, la dictadura de Mussolini estuvo marcada por el sistema autárquico (sistema que pretende ser autosuficiente económicamente), basado en la creación de nuevas roturaciones (poner en cultivo nuevos territorios sin cultivar), en la creación de obras públicas (Se ponen en marcha tras el crack del 29 para impulsar la economía, solucionar el paro…), en el impulso de la industria automovilista y, finalmente, en el impulso de la industria armamentística. Creó el IRI (Instituto para la Reconstrucción Industrial).

La economía italiana era una economía muy intervencionista. El Estado controlaba muchos sectores (monopolio) para el impulso de la actividad industrial. Así, creían que frenarían el capitalismo, al que querían corregir o superar.

Mussolini llevó a cabo una importante labor propagandística y movilizadora. Controlaba la prensa, suprimiendo la prensa libre y controlando los medios estatales. Junto con la censura estuvo presente la represión de la disidencia, al crearse una policía secreta oficial que se llamó “Organización de vigilancia y represión del antifascismo”. Perseguían a todo aquel que cometía delitos (también delitos de opinión) contra el fascismo.

Fue también muy importante la movilización de las masas a través de organizaciones recreativas (infantiles, juveniles, de mujeres, de trabajadores) enmarcadas en esa idea de adhesión.

También fue utilizada la educación por Mussolini, desde la enseñanza primaria hasta la superior. Sobretodo pone énfasis en la enseñanza primaria.

Finalmente esta meta se completa con la elaboración del culto al líder, a la personalidad. La escenografía con discursos e imágenes del líder en esa idea de buscar la adhesión ciega y no el convencer a la población.