Вы находитесь на странице: 1из 4

René Descartes (1596-1650)

René Descartes (La Haye, Turena francesa, 1596- muere en Estocolmo, Suecia, 1650), fue un filósofo,
matemático y físico francés, considerado el padre de la filosofía moderna.

Para poder entender su pensamiento, es importante conocer el contexto histórico en el que vivió este gran
pensador (siglo XVII), Recordamos que la Edad Media se caracteriza por un “giro teológico” de la filosofía
donde la razón se convierte en un instrumento de aclaración y defensa de la fe. La “filosofía cristiana”
utiliza en esta labor a la filosofía griega, fundamentalmente a Platón y Aristóteles. Será en el Renacimiento
(siglo XV) cuando entren en crisis todos los pilares de la Edad Media (religión, política, filosofía y ciencia).
Desde el siglo XV al XVII se van a ir proponiendo innovaciones a la física aristotélica que conducirán a la
creación de la “Nueva Ciencia”, de enorme influencia en la filosofía de Descartes; donde el hombre vuelve
a ocupar un lugar central, siendo la razón una de la vías más confiables para el conocimiento del mundo.

Una de las principales preocupaciones de la filosofía moderna fue el conocimiento y La pregunta de la


filosofía moderna fue ¿cómo conocemos?

Descartes, inauguró la corriente de pensamiento llamada Racionalismo, que busca un nuevo intento de
comprensión del hombre, del mundo y de Dios. Mantiene que la razón humana es el fundamento último de
todo nuestro conocimiento.

Su filosofía gira en torno a dos temas:


- El origen del conocimiento: adopta una postura racionalista, el origen del conocimiento está en la
razón y no en los sentidos.

- El problema del método: busca un método infalible y una metafísica sin contradicciones que a la vez
sea cimiento de la ciencia, sobre todo de las matemáticas.

-la duda:

Una de las preocupaciones de Descartes fue encontrar una verdad evidente a partir de la cual poder
construir el sistema filosófico. Para ello recurre a la duda: duda de todo para ver si descubre algo que
resista a la propia duda

De esta manera, primero rechaza toda la información que nos proporcionan los sentidos, porque, según la
experiencia, éstos pueden darnos lugar a engaño.

En segundo lugar, también acepta que el ser humano puede ser propenso a errores de razonamiento, y
por tanto, también duda de todos los razonamientos y demostraciones.

Por otro lado, también reconoce la dificultad para diferenciar entre sueños y pensamientos, y que no hay
nada que nos indique exactamente si estamos soñando o despiertos.

Y por último, también supone la idea de la existencia de un “genio maligno”, que nos hace ver como
evidentes cosas que no lo son. La hipótesis de la existencia de este ser, le va a permitir a Descartes llevar
lo màs lejos posible la necesidad de dudar

Con esta actitud escéptica, Descartes, establece lo que se denomina la “duda metódica”, que consiste en
dudar de todo para encontrar alguna verdad sobre la cual construir conocimiento verdadero. Mientras
duda, se dà cuenta de que piensa, y si piensa èl mismo es algo, descubriendo asì la primera verdad,
absoluta e incuestionable, que establece la base firme de su nueva filosofía: “pienso, luego existo”. Para
hallar el fundamento de certeza, Descartes va eliminando todo que no se muestre como verdadero. A
esta tarea la lleva a cabo por medio de la duda metódica , El método de la duda está en función de poder
probar las verdades científicas.
Claridad y distinción es el criterio de verdad y la primera regla de su método. Esta regla es obtenida en
el acto de pensar. Se confirma cuando se aplica al pensamiento. El pensamiento es lo primero que se
presenta como claro y distinto. Por eso el pensamiento es un factum, un hecho del que hay que partir.
No necesita ser demostrado porque es el primer principio y regla de toda demostración.

El criterio de certeza necesita un segundo y fundamental criterio de certeza: la existencia de Dios,


garantía última de toda verdad. Solo podía ser aceptada esta existencia si se la veía con claridad y
distinción.

EL CRITERIO DE VERDAD consta de 2 momentos:


-Claridad y distinción

-La existencia de Dios, como garantía ultima

el método de Descartes para llegar a un conocimiento verdadero consta de cuatro pasos:


1- Regla de la evidencia: Aceptar solo aquello que se ve con claridad y distinción.
2- Regla del análisis: Dividir cada dificultad tanto como sea posible para poderlas resolver.
3- Regla de la síntesis: Hacer una ordenación de los pensamientos, desde los más simples hasta los
más difíciles y complejos.
4- Regla de enumeración: Hacer una enumeración prolija de modo que se imposible omitir nada.

entonces, el primer problema de Descartes es encontrar una verdad evidente a partir de la cual
construir conocimiento verdadero. Para ello recurre a la duda, surgiendo de este modo una verdad
que no admite dudas: pienso, luego existo.

-cogito ergo sum:

Descartes llega a poner en duda todo, incluso las certezas más habituales: llega a desconfiar de la
existencia del mundo, de los objetos ajenos a él, de su propio cuerpo, incluso de las matemáticas. No le
queda nada, no encuentra ningún principio del que no pueda dudar, parece que ese principio indubitable
no existe. Pero entonces se da cuenta de que hay algo que permanece a través de cualquier duda, hay
algo que resiste la propia duda. Lo único que no puede poner en duda es el propio sujeto que duda, el
propio sujeto que piensa en la inexistencia de las cosas.

Del acto mismo de dudar surge una verdad indubitable: cogito ergo sum, es decir, pienso luego existo.
Esta verdad es tomada por Descartes como el primer principio evidente de la filosofía. Si pensàramos
que el mundo existe, tal vez nos equivocaríamos en la existencia del mundo, pero no cabe error en cuanto
a que estamos pensando; podemos dudar de todo, menos de que estamos pensando, porque si
dudáramos de que estamos dudando es porque dudamos. Nuestra existencia, entonces, como sujetos que
piensan (que dudan, que se equivocan...) está exenta de todo error y de toda duda posible.

Esta es una verdad clara y distinta de la que pueden deducirse todas las demás verdades

Para Descartes, el pensamiento se define como todo acto consciente del espíritu y es el acto de pensar lo
que es evidente no su contenido, es decir, la conclusión a la que llega es el propio acto de pensar no el
objeto pensado; por lo tanto lo único con lo que cuenta como verdad indubitable es el hecho de pensar,
pero eso no le garantiza la existencia del mundo como objeto del pensamiento, ni siquiera su propio
cuerpo como materia. Nuestras ideas entonces, son claras y son distintas, pero nada nos garantiza que no
estemos soñando estas mismas ideas claras y distintas o bien, que no estemos siendo engañados por un
genio maligno. La respuesta a este problema serìa la demostración de la existencia de Dios, que probarìa
para Descartes, la existencia de los cuerpos en general y, de nuestro cuerpo en particular.

Sustancia Infinita o res infinita(Dios):


El término sustancia es esencial para Descartes lo cual hace referencia a aquella cosa que en sí misma
existe y que no necesita de ninguna otra para existir. En sentido absoluto el término sustancia sólo
corresponde a Dios (Astrada, 1984)
Dios es el único ser acerca del cual podemos tener una intuición clara y distinta, el único ser que garantiza
al hombre la existencia del mundo que lo rodea, de sus pensamientos y de la presencia de los demás
hombres.
Descartes distingue tres esferas de la realidad: sustancia infinita o res infinita (Dios), sustancia
pensante o res cogitans (alma) y sustancia o res extensa (mundo),
La idea de sustancia infinita sí es una idea innata. Sin embargo, en el proceso lógico de demostración de
las sustancias, Dios ocupa el segundo lugar. El primero lo ocupa el cogito. Esto es debido a que, a menos
que afirmemos primero la existencia de un sujeto que piensa, no es posible ni siquiera pensar la idea de
Dios.
La demostración de la existencia de la sustancia infinita (Dios) es esencial al pensamiento de Descartes.
Descartes adaptó dos argumentos habituales de la época para explicar, no sólo su existencia, sino
también su perfección. Sólo mediante de la demostración de la perfección divina puede trazarse el puente
que va desde el sujeto hasta lo exterior a él (la realidad, el mundo, la materia).
Las dos pruebas de la existencia de Dios más importantes de las que formula Descartes son: la ontológica
y la gnoseológica.
-Prueba ontológica: (Procedente de San Anselmo). Es verdad aquello que percibimos clara y
distintamente. De un triángulo percibimos clara y distintamente que sus ángulos suman dos rectos (por
tanto, esto es verdad). Pero en la idea de triángulo no percibimos clara y distintamente que exista en la
realidad. Su existencia no se puede intuir a partir de la pura noción de triángulo. En cambio, de Dios sí,
porque la noción misma de Dios incluye la existencia. En efecto, la noción de Dios es la de un ser
necesario e infinito, cuando el hecho de no existir sería una limitación.
ARGUMENTO ONTOLOGICO: pretende sacar su eficiencia del solo análisis de una idea, del análisis de la
idea de perfección. Este argumento supone una distinción entre esencia y existencia que estaban en la
relación de potencia y acto.

-Prueba gnoseológica: (Procedente de San Agustín). Tengo la idea de Dios, es decir, del ser infinitamente
perfecto. Tal idea ha de tener una causa, pues todo cuanto existe tiene una causa. Pues bien, existen tres
tipos de procedencia de nuestras ideas:
Innatas: parecen nacidas con nosotros, no provienen de los sentidos, sino de la actividad del
entendimiento. Ejm como la idea de triángulo.

Adventicias: aquellas que parecen extrañas al pensamiento y oriundas de fuera. Parecen provenir de los
sentidos, de las experiencias.
Facticias: hechas o inventadas por nosotros mismos. Ejm el centauro

Las ideas innatas: Para Descartes existen tres ideas innatas, que no se adquieren a través de la
experiencia:

1. La idea del alma: ser una cosa que piensa es lo mismo que ser un ente espiritual, es decir, un ser con
alma. El alma hace al hombre una cosa pensante. Como no puede conocerse a sí misma a través de la
experiencia, se auto conoce a través de una intuición intelectual. Aquí es platónico, dado que reconoce a
las entidades intelectuales y a la vez no dista de los pensadores cristianos que le han precedido en cuanto
afirma que el alma es condición esencial del hombre. Pero se diferencia de estos últimos al conceder al
cuerpo una propiedad esencial que es la extensión, de la cual el alma carece.
2. La idea de extensión: la extensión es la condición estructural de todos los cuerpos y la constitución
misma del espacio. No es propiedad exclusiva de unos cuerpos y de otros no, ni se confunde con ellos.
3. La idea de infinito: la idea de infinito presente en la mente del hombre, proviene de un ser infinito, Dios.
La idea de infinito es la prueba de la existencia de Dios, así como la perfección (prueba usada ya por los
medievales).

Descartes hace una distinción entre realidad formal y realidad objetiva de las ideas. La realidad formal es
la idea considera como un modo o una resultante del ejercicio del pensar. El origen o causa de la
realidad formal de una idea se origina en el acto de pensar. Todas las ideas tienen una misma realidad
formal. La realidad objetiva las ideas difieren entre si en lo que respecta al contenido o se supone que
representa un objeto diferente. Este contenido objetivo distinto en las distintas ideas es esta realidad. La
causa de la realidad objetiva de las ideas es haberla recibido de alguna causa en la que habrá tanta
realidad formal como objetiva.

El error no puede estar en las ideas, sino que surge cuando nosotros equivocadamente atribuimos
existencia a esas ideas. El error existe en el juicio, Que es un acto voluntario, libre por el cual afirmamos
o negamos una cosa. El juicio se realiza con ayuda del entendimiento y la voluntad.

Sustancia o res extensa (mundo)

Dado que para Descartes, filósofo racionalista, sólo puede resultar verdadero aquello que se concibe a la
luz de la sola razón, las características de la res extensa, es decir, del mundo exterior, deberán ser
aquéllas que puedan deducirse del ejercicio de la pura razón. Encuentra así, la idea innata de extensión,
que Descartes intuye con absoluta evidencia, que debe ser la característica más propia de todo aquello
que configure el mundo exterior, pues lo esencial a todo cuerpo es que éste ocupa una extensión.
Todas aquellas ideas que vienen a representar las cualidades físicas de los cuerpos, como el color, el olor,
la textura, llamadas “cualidades secundarias” de los cuerpos; que al estar configuradas a base de
informaciòn que recibimos a través de los sentidos, quedan puestas por Descartes definitivamente entre
paréntesis y carecerán de valor de conocimiento.
Para Descartes sólo resultan válidas aquellas ideas que pretenden representar los aspectos matemáticos
o cuantitativos de los cuerpos, las cualidades primarias, como su longitud, anchura, profundidad y todo lo
que tenga relación con la extensión, por su procedencia estrictamente racional.

Alma y cuerpo:

Descartes, tiene una concepción dualista de hombre, es decir, somos un compuesto de cuerpo (sustancia
o res extensa) y alma (sustancia pensante o res cogitans). Descartes trata de establecer un puente entre
el alma y el cuerpo a través de una glándula ubicada en un sector central del encéfalo: la glándula Pineal.

El cuerpo es un mecanismo que puede ejecutar muchas acciones sobre sí mismo sin la intervención del
alma; el alma es pura sustancia pensante que puede, pero no siempre, regular el cuerpo.

somos cuerpo (sustancia extensa) y estamos sujetos a las mismas rìgidas leyes físicas que los demás
cuerpos. Pero también el hombre es alma (sustancia pensante) consciente y libre. Cuando pensamos una
y otra vez sobra la unión entre cuerpo y alma, podemos llegar a la confusión de creer que el alma controla
al cuerpo o viceversa; sin embargo ambas “partes de nosotros” funcionan en conjunto y es lo que nos hace
ser humanos.

Похожие интересы