You are on page 1of 6

Películas indispensables para todo estudiante de filosofía

(VIDEO)
Por: pijamasurf - 11/03/2014

Películas que hablan sobre la vida de filósofos, películas que tratan temas filosóficos y películas
basadas en el trabajo o los libros de filósofos

La emergencia del cine ha estado ligada, desde sus inicios, a las grandes preguntas filosóficas.
Incluso podría decirse que Kubrick o Hitchcock han sido verdaderos filósofos del cine,
problematizando los aspectos técnicos como parte de la importancia de contar una historia, tal
como Walter Benjamin hizo con respecto a la fotografía como arte propio de la modernidad.

El filósofo Matt Whitlock compiló una lista de las 44 películas esenciales para el estudiante de
filosofía, tal vez consciente de que una lista que supone un criterio de selección se encuentra en
la encrucijada de la crítica y la recomendación: del entretenimiento como arma del pensamiento,
así como el lugar privilegiado del espectador en el drama de su propio tiempo, el cual se
desarrolla desde y hacia la gran pantalla.

Tal vez por eso el filósofo Slavoj Žižek aparece en dos de las categorías en las que Whitlock
organiza su selección: se trata de un pensamiento en la bisagra de lo panfletario y la
indescifrable jerga del académico, todo contado con atuendo de payaso. Žižek! es una extraña y
prematura biopic dirigida por Astra Taylor, y The Pervert’s Guide to Ideology un manifiesto
cinematográfico y una comedia romántica del comunismo y el capitalismo, además de la historia
del cine desde el punto de vista de la crítica de la ideología. Taylor también incluye a Žižek en
The Examined Life, junto a Avital Ronell, Peter Singer, Michael Hardt, Judith Butler, Sunaura
Taylor, y Cornel West.

Las categorías propuestas por Whitlock no son perfectas, pero están bien planteadas: películas
que hablan sobre la vida de filósofos, películas que tratan temas filosóficos y películas basadas
en el trabajo o los libros de filósofos.

En cada una de ellas encontraremos películas que todos hemos visto y otras cuya existencia
desconocíamos. Como decía Calvino respecto a los libros clásicos, podríamos pensar que una
película se vuelve clásica cuando podemos regresar a ella para seguirnos haciendo una
pregunta con respecto a nuestras vidas. Son películas que siguen siendo pertinentes no importa
cuándo, y a las que se puede volver siempre para retomar una conversación inacabable.

Nuestra selección es la siguiente, pero puedes consultar el dictamen completoaquí.

*NOTA ACTUALIZADA EL 27 DE ENERO DE 2018*

Examined Life, Astra Taylor​ (2008)

(Fragmento)

Derrida, Kirby Dick, Amy Ziering (2002)

D'ailleurs, Derrida, Safaa Fathy (1999)

Michel Foucault par lui-même, Philippe Calderon (2003)

The Pervert's Guide to Cinema, Sophie Fiennes (2006)

The Pervert's Guide to Ideology, Sophie Fiennes (2012)

Películas con filósofos como personajes

El joven Karl Marx, Raoul Peck (2017) (August Diehl como Karl Marx) (Disponible en este
enlace)

El día que Nietzsche lloró, Pinchas Perry (2007) (Armand Assante como Friedrich Nietzsche)

Los últimos días de Immanuel Kant, Philippe Collin (1996) (David Warrilow como Immanuel
Kant)

El alquimista de la felicidad, Abdul Latif Salazar (2004) (Abol Reza Kermani como Ahmad al-
Ghazali)

Wittgenstein, Derek Jarman (1993) (Clancy Chassay como el niño Ludwig)

Películas que abordan temas filosóficos


Being John Malkovich, Spike Jonze (1999) – Subjetividad, identidad vs. alteridad

Eternal Sunshine of a Spotless Mind, Michel Gondry (2004) – La metafísica de la memoria

The Matrix, Hermanas Wachoski (1999) – Caverna platónica y el nacimiento del sujeto
cartesiano

The Truman Show, Peter Weir (1998) – Truman es un profeta desde dentro de la Caverna

Gracias por fumar, Jason Reitman (2005) – El Estado corporativo utiliza retórica y sofística para
mantenerse en el poder. ¿Qué pasa si desbalanceamos el discurso, aprendiendo a utilizar las
armas del enemigo?

A Clockwork Orange, Stanley Kubrick (1971) – Teoría política, estado de control, anarquismo

Pi: el orden del caos, Darren Aronofsky (1998) – La ontología de los números

Waking Life– La pregunta por la revolución es la pregunta por el sueño. Esta película es una
escafandra al pensamiento crítico desde la órbita del sueño lúcido. Mírala online aquí.

Más extraño que la ficción, Marc Forster (2016) – El individuo auténtico

El séptimo sello, Ingmar Bergman (1957) –¿Hacia una pulsión del absurdo?

Nace una nueva tradición en México, #SeptemberFestMx, el festival de la chela

11 tips de Nietzsche para jóvenes escritores de filosofía

LO MÁS RECIENTE
Por: Alejandro Martinez Gallardo - 11/03/2014
La neuroplasticidad abre un nuevo y excitante campo para la autopoiesis del ser humano

Hasta hace relativamente poco --cerca de 15 años de intensa investigación-- la ciencia creía que
el número de neuronas en el cerebro adulto y sus respectivas conexiones era fijo --y si bien se
podían perder estas neuronas a través de lesiones, enfermedades o el uso de drogas, era poco
plausible generar nuevas neuronas y conexiones. Básicamente el cerebro tenía características
inmutables según la función y la forma prescrita por el código genético para cada región del
cerebro. Hoy sabemos con alivio que esto no es así; en realidad el cerebro es altamente
maleable --y no sólo en su etapa de desarrollo. Sabemos también que aquello que esculpe
nuestro andamiaje neuronal no sólo es genético y químico, es también social y ambiental.

El doctor Matthew Owen Howard y el doctor Eric Garland han hechoun importante meta-análisis
de la investigación reciente en el campo de la neuroplasticidad. La información que han reunido
nos coloca en ciernes de un nuevo paradigma de cómo la mente puede transformarse (y con
ella, todo el organismo) usando técnicas suaves y no invasivas. Las posibilidades de
autoesculpir o utilizar el entorno de manera simbiótica y sinérgica para esculpir colectivamente
nuestro cerebro son inmensas y sumamente prometedoras. Leer esto --no porque sea algo
especialmente valioso, sino por la naturaleza proteica del cerebro-- ya está modificando tu
estructura neural, todo lo más porque ahora eres consciente de que se modifica, de que es
fácilmente modificable y puedes hacer énfasis.

En la actualidad sabemos que las personas que han sufrido daños cerebrales antes
considerados permanentes pueden sanar a través de una rehabilitación dirigida a tratar las
regiones afectadas. Howard y Garland apuntan a que la neuroplasticidad posibilita también el
tratamiento de enfermedades psicológicas y que existe una base científica de cómo la
psicoterapia afecta el cerebro materialmente induciendo cambios funcionales de activación
cerebral.

El crecimiento de neuronas, o neurogénesis, ha sido observado en diferentes disciplinas. Se


tiene evidencia de que los violinistas exhiben crecimiento neural en las áreas de córtex
somatosensorial dedicado a los dedos de la mano, algo que ocurre también entre personas que
practican malabarismo. Esta neurogenésis no sólo ocurre cuando se practica algo físicamente;
personas que imaginan tocar el piano también crecen neuronas en el córtex motriz (esto sugiere
que incluso los sueños podrían usarse para crecer ciertas áreas del cerebro). De manera similar
los taxistas desarrollan partes del cerebro involucradas en las relaciones espaciales al
memorizar las calles laberínticas de las metrópolis (esto fue descubierto estudiando taxistas de
Londres, la ciudad que Borges llamó "un laberinto rojo" en su visión del Aleph). En cierta forma
el mapa mental que vamos haciendo del espacio que atravesamos y la forma en la que nos
relacionamos con ese espacio se convierte en el territorio --la neurogeografía desde la la cual
operamos y nos articula con el mundo.

De las investigaciones recientes en neuroplasticidad se desprende que esta participa como


mecanismo biológico a través del cual se difunden los efectos terapéuticos tiempo después de
que se han realizado estas intervenciones psicosociales. El doctor Ernest Rossi, pionero de los
procesos de sanación psicobiológicos, y otros colegas teorizan que al recordar y reconstruir
memorias del trauma pasado ocurre una reorganización de conexiones neurales y una
neurogénesis en el hipocampo. Esta es la base psicobiológica del mecanismo de acción de la
hipnosis.

El premio Nobel Erik Kandel hace hincapié en la importancia de factores sociales para regular la
expresión genética de las funciones del organismo. "Estas influencias sociales son incorporadas
en la expresión alterada de genes específicos en nervios específicos del cerebro. Estas
alteraciones socialmente influenciadas son transmitidas culturalmente", escribe Kandel y añade:
"nuestras palabras producen cambios en la mente del paciente". Esto es importante; nos habla
de un poco percibido cambio de paradigma en el que se encuentra la ciencia. El reconocimiento
de que el lenguaje hablado --algo que, si bien tiene un soporte en el cerebro, no es algo que
pueda solamente ser definido como material-- afecta al cuerpo y transforma nuestras células.
Para algunos científicos hace algunos años esto habría sonado como una definición de lo que
es la magia o de una "acción fantasmagórica a distancia".

En términos prácticos y heurísticos uno puede consultar el trabajo reciente de Rossi, quien a
partir de una experiencia personal después de una embolia logró aplicar los principios de la
neuroplasticidad y desarrollar un método para lo que llama "generar nueva conciencia" y tener
un "diálogo creativo con los genes". Rossi ha diseñado una serie de ejercicios para utilizar la
neuroplasticidad para curar o para crear. Su trabajo muestra que cuando los seres humanos, y
los animales en general, experimentan algo nuevo, un ambiente enriquecido o realizan ejercicio
físico existe un cambio de conducta relacionado con la expresión de ciertos genes. Rossi llama
a esto "La Reproducción Creativa del Efecto de Neurogénesis de la Novedad y lo Numinoso en
el Arte, las Humanidades y los Rituales Culturales", lo cual nos da una primera pista de cómo
podemos usar la danza, la música, la poesía, etc., o nuestras interacciones sociales
significativas para cultivar neuronas (literalmente) y "optimizar la psicogenómica de la
conciencia".

Aunado a la revolución de la neuroplasticiad se desarrolla también la epigenética y el importante


descubrimiento de que no existe un determinismo genético. Los genes se prenden o se apagan
según su interacción con el medio ambiente. No somos más nuestros genes de lo que somos el
mundo. Esto abre el panorama hacia una expansión de la libertad de lo que es ser humano, de
cómo nos definimos y al definirnos nos revelamos otros. Howard y Garland concluyen.

El pensamiento, la emoción y la acción detonan actividad neural, la cual lleva a una


reorganización del cerebro, esculpiendo la experiencia psicosocial futura. Desde esta
perspectiva, no somos productos pasivos de la neurofisiología y de la herencia; en cambio,
a través de nuestro comportamiento en el medio social, nos volvemos agentes activos en la
construcción de nuestra neurobiología y, finalmente, de nuestras vidas... Este nuevo
paradigma podría revelar la fundación empírica de ese principio central del trabajo social, la
idea de que las personas tienen el poder de trascender y transformar sus limitaciones en
oportunidades de crecimiento y bienestar.

La neuroplasticidad es uno de esos pocos casos en los que vemos claramente cómo la
información aplicada se convierte en poder, cómo literalmente lo que recibimos del mundo nos
in-forma, nos hace desde dentro. La transducción es transformación. La información se
resignifica como una materia prima que está en todas partes, la cual podemos organizar y dirigir
para rediseñar nuestro cerebro. La división entre el entorno y lo interno se vuelve borrosa,
porosa. Nos entendemos como seres enlazados con el ambiente, con los otros y con nuestras
propias creaciones e intenciones en circuitos de retroalimentación en constante movimiento. El
individuo sólido y predeterminado en su torre se afantasma, pierde su realidad factual y unívoca,
se convierte en una especie de ecología psicosocial ambulante, en una colonia líquida de
memes y genes horizontales, una célula más en una red neural colectiva de múltiples mundos y
realidades. Así entretejido en el brillo translúcido de la red, el ser humano abre las puertas a la
autopoiesis.

Twitter del autor: @alepholo