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¿Qué es la eudaimonía y por qué es la clave del bienestar? 2
¿Qué es la eudaimonía y por qué es la clave del bienestar?
Por: Alejandro Martínez Gallardo - 08/25/2016

Sobre la felicidad que viene del "buen demonio"

Todos los seres humanos buscan la felicidad. Sin embargo, muchos la buscan por medios
equivocados o bajo una confusión de lo que es la felicidad; por ejemplo, pensando que pueden
encontrar la felicidad en el mundo material, obteniendo dinero, éxito o admiración. La filosofía, y
recientemente la ciencia, coinciden en que la felicidad viene fundamentalmente de una vida
llena de significado, de conexiones profundas con uno mismo y con las demás personas y de
una vida espiritualmente plena. Es por ello que se ha rescatado el término griego eudaimonía, el
cual nos remite a la importancia de armonizar la vida con el significado más profundo, o aquello
que los griegos creían venía del alma o del espíritu y que nos vinculaba con el cosmos.

La palabra eudaimonia esta compuesta de e u (bueno) y daimon, el término de donde viene


nuestra palabra "demonio" pero que para los griegos significaba algo más parecido a espíritu o
ángel. Este concepto fue importante para la ética de Aristóteles, quien lo ligó al más alto bien
del ser humano y a cosas como la virtud (arete) y la sabiduría en su aspecto práctico
(phronesis). Podemos empezar a jugar con una definición de la eudaimonía como el arte de vivir
de manera virtuosa, buscando la sabiduría, para desarrollar el potencial humano. Pero esto es
sólo tentativo. Debemos explorar más

El daimon es, según se creía en la antigua Grecia, el genio o acompañante del alma (a veces
usado como sinónimo mismo del alma o psique). "Ethos anthropos daimon", escribió Heráclito,
una frase que se traduce como "Carácter es destino" (daimon siendo destino en este caso).
Quizás nos ayude más leer la frase de Heráclito, llamado a veces el primer psicólogo, de esta
forma: "El carácter del hombre es su daimon".
Para Carl Jung el daimon es el inconsciente mismo, el cual domina y dirigela vida de un hombre
que no se ha individuado como un amo invisible. Es por ello que es importante conocer al
daimon, hacer conscientes nuestras motivaciones inconscientes e integrarlo; en ét rminos más
populares, esto sería algo así como aprender a escuchar nuestro corazón o espíritu. Marsilio
Ficino, el gran traductor de Platón, dijo sobre el daimon: "Quien descubre su propio genio a
través de estos medios encontrará su trabajo natural y al mismo tiempo encontrará su estrella y
su daimon. Siguiendo este camino obtendrá felicidad y bienestar". Ficino, quien fuera conocido
como "doctor del alma", amplía aquí el sentido de la frase inscrita en Delfos "Conócete a ti
mismo"; conocerse a sí mismo es conocer también a nuestro daimon, nuestro destino, ese
espíritu que nos guarda y asedia, como "una estrella flotando sobre la tierra, conectada al alma",
según Plutarco. En este sentido el daimon está ligado a los astros y de hecho las cartas astrales
antiguas definían el daimon de cada individuo según el planeta que regía la carta. Sin embargo,
debemos recordar que los mismos antiguos reconocían que los astros no obligan, sólo
inclinan. Patrick Harpur dice que una forma de imaginarlo es como "una manifestación personal
de un dios impersonal". Esto nos recuerda al llamado dios de Sócrates, quien era su propio
daimon y quien lo obligaba a proceder rectamente, a seguir su propia conciencia, con fe más
allá de la muerte, por lo cual no titubeó en tomar la cicuta.

James Hillman en su libro The Souls Code examina la relación entre el daimon y una vida plena
que encuentra su significado. Sobre cómo evitamos el llamado de nuestro destino, escribe:

Presente en cuerpo, pero ausente en espíritu, él paciente yace en el diván, avergonzado


de su propio daimon por los potenciales de su alma que no deja de manifestar. Se siente
internamente subversivo, imaginando en su pasividad extremos de agresión y deseo que
deben suprimirse. La solución: más trabajo, más dinero, más bebida, más ejercicio, más
cosas.

Es nuestra decisión si seguimos el llamado o lo ignoramos pero, nos dice Hilllman, eldaimon no
se irá y mientras no hagamos lo que quiere (que al final es lo que realmente queremos
nosotros) nos someterá a diferentes vejaciones. En otra parte Hillman dice que si el alma no
obtiene lo que quiere nos enferma, así el daimon o esta fuerza de un deber ser nos obliga a
aprender sometiéndonos a duras pruebas. En The Soul's Code: "Un llamado puede ser
pospuesto, evitado e intermitentemente perdido. Pero también puede poseerte completamente.
De cualquier forma, eventualmente saldrá a la superficie. Reclamará su tierra. El daimon no se
va".

Quizás lo más interesante es que la ciencia ha recuperado esta idea de la eudaimonía. El


profesor de medicina de UCLA Steve Cole ha realizado estudios (los cuales revisamos de
manera más amplia en un artículo anterior) sumamente interesantes sobre la relación entre el
sistema inmune y la felicidad, o cómo reaccionan nuestras células a lo que subjetivamente
llamamos felicidad, de lo que ha concluido que "no hay duda de que la mente y el sistema
inmune están ligados". La mente parece modular en varios aspectos las respuestas inmunes.

Cole realizó un estudio con sus alumnos cuyos resultados nos ayudan a entender mejor cómo
nuestra psicología profunda se refleja en nuestro sistema inmune. En el estudio se midió el perfil
de expresión genética de un grupo de voluntarios y se relacionó con una evaluación de sus
niveles de felicidad. Un mejor perfil de expresión genética significa una mayor respuesta
antiviral y una menor respuesta inflamatoria. La evaluación de la felicidad se dividió en la
felicidad "hedonista" y la "felicidad eudaimónica". "La felicidad hedonista es el estado de ánimo
elevado que experimentamos después de un evento de vida externo, como comprar una casa",
la eudaimonía es "nuestro sentido de propósito y dirección en la vida, nuestro involucramiento
con algo más grande que nosotros", explica Cole. El estudio mostró una notable correlación
entre la felicidad eudaimónica y un mejor funcionamiento del sistema inmune.

El estrés crónico que reduce la felicidad eudaimónica, sugiere Cole, puede acortar la longitud de
los telómeros, mientras que actividades como la meditación mantienen la longitud de estos
extremos de los cromosomas que protegen el ADN e intervienen en el proceso de
envejecimiento. En otras palabras, la disciplina mental es capaz de afectar la expresión genética
y regular la función de nuestro ADN. Para quienes dudaban de los poderes mentales del ser
humano.