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BOLILLA 7 – EL PODER LEGISLATIVO PROVINCIAL

1. Introducción. Para la doctrina constitucional clásica, el principio de la división


del poder estatal entre organismos que colaboran entre sí y se controlan mutuamente
constituye el pilar fundamental de toda organización política.
A partir de esta concepción, el órgano legislativo goza de una jerarquía
preeminente, por tratarse de un cuerpo plural representativo de la voluntad del pueblo y
cuya función fundamental reside en la formación de las leyes a las que debe someter la
colectividad toda.
Pese a las críticas (perdida de protagonismo en la República, ante el crecimiento
desmesurado del Ejecutivo) que se han formulado a la organización y funcionamiento
de los cuerpos legislativos, éstos siguen siendo los órganos del poder del Estado en
donde se debe trasuntar con mayor fidelidad la pluralidad social.

2. Las funciones de los parlamentos en los sistemas democráticos. Los órganos


legislativos de nuestro tiempo tienen dos rasgos comunes; son cuerpos representativos
de las diversas corrientes de opinión que integran la sociedad política, y son también
cuerpos deliberantes; además pueden legislar (dar; hacer o establecer leyes).
En cuanto son “representativos”, cumplen la misión trascendental de ser el
órgano que representa la voluntad plural del pueblo. Por otra parte, lo típico de los
órganos deliberativos es el diálogo, la adopción de resoluciones colectivas sobre asuntos
de gobierno, o de administración, entre otros. Mediante el debate o discusión pública se
da, a la vez, fomento a la opinión pública, logrando, así, perfeccionar los mecanismos
de representación.
También el parlamento es un órgano de control; es decir, el órgano legislativo es
por excelencia el órgano contralor y fiscalizador del Poder Ejecutivo. La función de
control resulta una de las potestades fundamentales de los parlamentos dentro de los
gobiernos democráticos. Para que exista real y efectivamente, es imprescindible contar
en el cuerpo con una oposición al gobierno, cuya actividad esté garantizada legalmente
y que cuente con amplias facultades de información.

3. Sistema unicameral o bicameral. Nuestra estructura constitucional de “Estado


Federal” exige que en el orden nacional el Poder Legislativo sea bicameral, pues hace a
la esencia del sistema la existencia y funcionamiento de dos Cámaras: la de Diputados,
integrada por representantes del pueblo de la Nación (art. 45 CN), en tanto que la
Cámara de Senadores se integra por representantes de las provincias y la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires (art. 44 CN).
A mérito de los dispuesto en los arts. 5° y 122 CN, las provincias pueden
consagrar su organización libremente, adecuándola a la realización de los fines del
gobierno político de cada Estado provincial. Por ello, los poderes legislativos diseñados
por las constituciones provinciales pueden ser bicamerales o unicamerales.
En contra de la bicameralidad se razona que:
- Ocasiona gastos excesivos;
- Habría una superposición de la soberanía popular en dos cámaras demasiado
parecidas.
- Hace lento y sinuoso el proceso legislativo.

A favor de la bicameralidad se ha dicho que existen razones de prudencia y de


pausa legislativa: lo bicameral evitaría la precipitación de los órganos unicamerales
propensos a tener más desbordes, y que, por intermedio de la bicameralidad, las leyes,
así, salen más consensuadas por todos los sectores interesados.

4. La Cámara de Diputados
A. Forma de elección, base de su organización. En las provincias en donde rige
el sistema unicameral, el órgano legislativo recibe distintas denominaciones: Cámara de
Diputados; Formosa, Misiones y San Juan la denomina Cámara de Representantes; en
Córdoba se llama Legislatura (art. 77).
Los diputados provinciales son elegidos en votación directa por los electores y
su cantidad varía según las distintas constituciones.
Hay provincias que han establecido un número fijo de legisladores (Córdoba,
Chubut, Entre Ríos, San Juan, Santa Cruz, Santa Fe). Otras, si bien han determinado un
número fijo, admiten la posibilidad de ampliarlo mediante una ley (Chaco). Algunas
provincias con legislaturas bicamerales también adoptan esta modalidad, como el caso
de Buenos Aires y Corrientes.
Entre los sistemas bicamerales, Catamarca, Mendoza y San Luís establecen que
el número de diputados será proporcional a la población, pero con un máximo
determinado.

B. Integración de la Legislatura de la provincia de Córdoba. La Constitución de


la provincia de Córdoba determina en los arts.77 y 78 la composición e integración de la
Legislatura unicameral, compuesta por setenta miembros. De ese total: a) veintiséis (26)
legisladores serán elegidos directamente por el pueblo a pluralidad de sufragios, a razón
de uno por cada uno de los departamentos en que se divide la provincia, considerando a
éstos como distrito único. Para esta elección se aplica el sistema de boleta uninominal,
con un suplente por lista.
b) “Por cuarenta y cuatro legisladores elegidos directa y proporcionalmente por
el pueblo, tomando a toda la provincia como distrito único” (art.78). Estas bancas, se
distribuyen de acuerdo con el sistema de representación proporcional sin piso y para
ellas se establece el voto de preferencia, conforme a la ley que reglamente su ejercicio.

C. Suplentes. Incorporación. El texto constitucional de Córdoba, en su art. 80,


prevé la elección de legisladores suplentes en forma simultánea a los titulares. Dispone
que si se produjera una vacante en los legisladores elegidos por los departamentos, ésta
se cubrirá con su suplente.
En el caso de los legisladores electos conforme el art. 78 inc.2° (designados
según el sistema de representación proporcional), producida una vacante, se cubre de la
siguiente forma:
1. Por los candidatos titulares del mismo género que no hayan resultado
electos, en el orden establecido en la lista partidaria en primer término,
y luego por los candidatos suplentes del mismo género, en el orden
establecido en la lista partidaria.
2. Finalizados los reemplazos por los candidatos del mismo género, se
continúa la sucesión por el de titulares y suplentes del otro género.

Como se puede advertir, la norma pretende garantizar la integración de la


legislatura de acuerdo con la voluntad popular expresada en las urnas y, a la vez,
mantener la distribución de las bancas de acuerdo con el sexo de sus integrantes. Si ello
resultara imposible, se aceptará la incorporación de un legislador del mismo partido y de
otro género. Si ambas lista de reemplazo se agotaran, deberá convocarse una nueva
elección.

D. Suplencia temporaria. El art. 81 ha previsto la posibilidad de cubrir las


ausencias de los legisladores, en caso de impedimento personal o licencia de más de
treinta días, por reemplazantes designados de acuerdo con lo estipulado en el artículo
anterior y durante el período que dure la ausencia del titular, preservando la integridad
de la representación legislativa.

E. Requisitos de elegibilidad. Todas las constituciones provinciales establecen


ciertas condiciones que deben reunir los candidatos a integrar el cuerpo legislativo; la
primera es la edad mínima para integrar el cuerpo: En la provincia de Córdoba; se exige
para ser legislador haber cumplido la edad de dieciocho años al momento de su
incorporación (art. 82 inc.1°).
El segundo requisito a cumplimentar es el de tener cinco años como mínimo de
ciudadanía en ejercicio, para los naturalizados. En general, todas las constituciones
provinciales han seguido los parámetros sentados por la Ley Suprema, que permiten el
acceso a la función representativa, tanto a los naturales del país como a los extranjeros
que hubieran obtenido la ciudadanía, sin exigir mayores diferenciaciones entre los
ciudadanos nativos y los naturalizados.
Además de ciudadanía, las constituciones provinciales exigen un plazo de
residencia previa en la jurisdicción en donde se pretende ser legislador. Los
requerimientos varían en las distintas constituciones provinciales. En Córdoba se
requiere tener residencia inmediata y continua en la provincia durante dos años
anteriores a su elección. A tales efectos no causa interrupción la ausencia motiva por el
ejercicio de funciones políticas o técnicas al servicio del gobierno federal o de la
Provincia.
En el caso de los legisladores de los departamentos, el mismo artículo (art. 82
última parte) requiere que sean oriundos o que tengan una residencia no menor de tres
años en los mismos.

F. Duración de los mandatos. Todas las constituciones provinciales han


establecido como plazo del mandato legislativo el de cuatro años y admiten expresa o
implícitamente la reelección de sus miembros (art. 83 Constitución de Córdoba). En el
caso de Córdoba, los legisladores inician y concluyen sus mandatos en la misma
oportunidad que el Poder Ejecutivo.

G. Presidencia de la Legislatura. El art. 84 de la Constitución de Córdoba


establece que el vicegobernador de la provincia es el presidente de la Legislatura, que
no tiene voto en el cuerpo, sino en caso de empate.
En los sistemas bicamerales, los vicegobernadores ejercen la presidencia del
Senado.
El art. 85 de la Constitución de Córdoba ha dispuesto que la Legislatura debe
nombrar de su seno al presidente provisorio, que la preside en caso de ausencia del
vicegobernador, o cuando éste ejerce funciones inherentes al Poder Ejecutivo. La norma
determina expresamente que el presidente provisorio tiene voz y voto y, en caso de
empate, doble voto.

H. Inhabilidades. El art. 86 del texto constitucional de Córdoba se refiere a las


inhabilidades para ser legislador. Las inhabilidades son impedimentos de tal magnitud
que impiden al ciudadano la posibilidad de ser tan siquiera candidato para disputar una
banca. El artículo dispone: “Están inhabilitados para ejercer el cargo de legislador: 1)
Los condenados por delitos que no hayan cumplido sus penas; 2) Los que no reúnen las
condiciones para ser electores y, 3) Los que estén inhabilitados para ejercer cargos
públicos.
I. Incompatibilidades. El art. 87 establece las causales por las que un legislador
puede no ser incorporado al cuerpo, en tanto no supere la situación de pugna con la
representación popular que desea investir, atento a los perjuicios que pudiera generar el
tipo de actividad entre la función legislativa y alguna otra actividad pública o de índole
privada. Ello reconoce fundamentos éticos, materiales y jurídicos.
Lo que se pretende es evitar que el legislador, en el ejercicio de su mandato
representativo, ponga en colisión sus intereses particulares con los de la sociedad
provincial en su conjunto y que disponga el tiempo suficiente para dedicarle a tan
peraltada gestión.
El mencionado artículo 87 de nuestra Constitución determina que: “Es
incompatible el cargo de legislador con:
- El ejercicio de función o empleo a sueldo en el Gobierno Federal, las
Provincias o los Municipios, con excepción de la docencia en cargo de
dedicación simple;
- Todo otro cargo de carácter electivo nacional, provincial o municipal,
excepto los de convencional constituyente o convencional municipal;
- El ejercicio de funciones en las Fuerzas Armadas o de Seguridad;
- El ejercicio de funciones directivas o de representación de empresas
adjudicatarias de concesiones, licencias o permisos por parte del Estado.

J. Prohibiciones. Las limitaciones y restricciones para los legisladores se


complementan con las disposiciones del art.88, que establece que ningún legislador
puede patrocinar causas en contra de la Nación, de la provincia o de los municipios,
salvo en caso de actuar por derecho propio.

K. Inmunidad de opinión. La única prerrogativa individual que se confiere a los


legisladores, en la Constitución de Córdoba, es la inmunidad de opinión. El art. 89
dice: “Ningún miembro del Poder Legislativo puede ser acusado, interrogado
judicialmente, ni molestado por las expresiones en los medios de comunicación o en
cualquier otro ámbito, que en el desempeño de su mandato como legislador, emita en el
recinto o fuera de él.
Fenecido su mandato ningún legislador puede ser acusado o interrogado
judicialmente ni molestado por las opiniones que hubiera expresado en el ejercicio de
sus funciones.
Es decir, el artículo de la Constitución de Córdoba protege las expresiones
formuladas dentro del recinto legislativo o fuera de él, aun fenecido el mandato del
legislador, prohíbe toda intervención judicial por este tipo de cuestiones luego del cese
de la representación legislativa y es permanente.
L. Prerrogativas de los candidatos. Al respecto art. 90.

M. Juez de las elecciones. (Art. 92) Establece, el mencionado artículo: “La


legislatura es juez exclusivo de la validez de la elección, de los derechos y títulos de sus
miembros.
Cuando proceda como juez o como cuerpo elector no puede reconsiderar sus
resoluciones”.
Es decir, la Cámara es el único juez competente para pronunciarse sobre la
validez de los derechos y títulos de sus integrantes y de las elecciones.

N. El senado en las provincias bicamerales. Bases de su organización. Entre las


provincias que aún mantienen la institución senatorial, existen criterios diversos para
fijar la base de la representación. Las preferencias se distribuyen entre aquellas que han
tomado como base para la elección de senadores un número fijo eventualmente
ampliable, por ejemplo Buenos Aires (art. 75), que establece un número de 42
senadores, ampliable a 50; Corrientes (art. 91), 13 senadores, pudiendo ampliar la
cantidad hasta 20.
Otras han dispuesto la elección de un senador por departamento; Catamarca (art.
80), Entre Ríos (art. 60), Salta (art. 100), San Luís (art. 109) y Santa Fe (art. 36).

Ñ. Requisitos de elegibilidad de los senadores en los sistemas bicamerales. Las


ocho provincias que mantienen este sistema han establecido como requisito para ser
senador una edad superior que la que se requiere para ser diputado, en general 30 años,
mientras que San Luís requiere un mínimo de 25 años.
Todas exigen un plazo de residencia en ella o en los departamentos a los que
representan, y gozar de ciudadanía natural o legal.
Con respecto a la duración del mandato todas disponen 4 años, excepto
Corrientes que establece 6 años.

O. Derechos parlamentarios. El derecho parlamentario es la parte del derecho


constitucional, referida a la Constitución, funcionamiento y privilegios legislativos. En
el derecho público provincial, nos estamos refiriendo al conjunto de normas que regulan
el funcionamiento de las legislaturas provinciales y comprende todo lo relativo al
quórum, sesiones, facultades disciplinarias y de investigación, etc.

Quórum. Con este nombre nos referimos al número de legisladores requeridos


para que la Cámara pueda constituirse, funcionar y tomar decisiones. Las constituciones
provinciales han dispuesto que para su funcionamiento ordinario, las cámaras necesitan
mayoría absoluta de sus miembros, lo que significa la mitad más uno, pero se admite
que el cuerpo pueda reunirse con un número menor para disponer medidas contra los
ausentes.

Publicidad. El art. 95 de la Constitución de Córdoba determina imperativamente


que, salvo situaciones excepcionales, las sesiones de la Cámara son públicas, y a las que
pueden concurrir todos los que lo deseen, “…a menos que un grave interés declarado
por la Legislatura exija lo contrario”.
Siguiendo el criterio tradicional, la reforma constitucional de 2001 ha mantenido
tres tipos de sesiones: las ordinarias, las de prórroga y las extraordinarias.

Sesiones. El art. 96 de la Constitución de Córdoba expresa: “La Legislatura se


reúne por propia convocatoria en sesiones ordinarias todos los años, desde el 1° de
febrero hasta el 30 de diciembre. Las sesiones ordinarias pueden ser prorrogadas por el
Poder Ejecutivo o por disposición de la misma Legislatura. Durante el receso quedan
suspendidos los plazos que a ella le fija la presente sección”.
El texto deja en claro que la potestad de sesionar es propia y exclusiva del
cuerpo; en consecuencia, no necesita de la convocatoria ni de la presencia en el
momento de iniciar las sesiones del titular del Ejecutivo o de cualquier otra autoridad.
Al respecto art. 98.
A partir de la reforma de 2001, el receso de la Cámara no dura más que los 31
días correspondientes al mes de enero.
Concluido el periodo ordinario, la legislatura puede seguir sesionando en lo que
se denomina período de prórroga. La Constitución de Córdoba dispone que las sesiones
ordinarias pueden ser prorrogadas por el Poder Ejecutivo o por disposición de la misma
Legislatura.
En las sesiones de prórroga, la Cámara continúa tratando los temas pendientes de
trámite que tiene previstos en su agenda de labor parlamentaria.
Por otra parte, las sesiones extraordinarias, como su nombre lo indica, son
convocadas a pedido del Poder Ejecutivo o por el presidente de la Cámara a solicitud
escrita de una cuarta parte de sus miembros. Si se produce este tipo de convocatoria, el
cuerpo solamente puede ocuparse del objeto u objetos para los que haya sido
convocada. En este tipo de sesiones la competencia de la Cámara se encuentra limitada
al tratamiento de los temas que fueron motivo de la convocatoria (art. 97).

Facultades disciplinarias. Art. 99 Constitución de Córdoba dispone: “La


Legislatura dicta su reglamento y puede, con el voto de los dos tercios de la totalidad de
sus miembros, corregir, excluir de su seno a cualquiera de ellos por desorden de
conducta en el ejercicio de sus funciones o por indignidad y removerlo por indignidad
física o psíquica sobreviniente a su incorporación. Para decidir sobre la renuncia que
voluntariamente hicieren de sus cargos basta el voto de la mayoría de los miembros
presentes. En todos los casos debe asegurarse el derecho de defensa y el debido
proceso”.
Para ejercer sus potestades disciplinarias, la Cámara debe tener presente en la
sesión dos tercios de sus miembros que la integran. Se establecen como sanciones, la
exclusión y la remoción por estas causales: desorden de conducta en el ejercicio de sus
funciones o la indignidad y la inhabilidad psíquica sobreviniente a su incorporación.
Si la Legislatura debe tratar la aceptación de la renuncia voluntaria de los
legisladores, necesita el voto de la mayoría de los miembros presentes.

También; sobre sanciones art. 100 Constitución de Córdoba.

Presencia de los ministros. El art. 101 establece el derecho que tiene la Cámara
de hacer venir “al recinto o a sus comisiones a los ministros del Poder Ejecutivo para
pedirles los informes y explicaciones que estimaran necesarios; se determina la
necesidad de previa comunicación de los puntos a informar a los citados y la obligación
que tienen los ministros de concurrir.
La citación debe hacerse, en general, con un plazo no inferior a cinco días,
dispuesto por la Cámara por mayoría absoluta de sus miembros.
Se ha establecido, también, la atribución del Poder Ejecutivo de concurrir
directamente, cuando lo estime conveniente, en reemplazo del o de los ministros
convocados. Ello no obsta para que el gobernador pueda concurrir al recinto de la
Cámara cuantas veces lo estime necesario para hablar ante el cuerpo.

Informes. La norma del art. 102 reconoce como atribución de la Legislatura y de


cada uno de sus integrantes la de requerir informes al Ejecutivo “sobre cuestiones de
interés público” para el mejor desempeño de su mandato.
El artículo establece que los informes que requiera la Cámara deben responderse
dentro del plazo establecido por ella. De manera tal, que si un legislador de la oposición
solicita un informe y pretende que se fije un plazo para ser respondido, para que sea
imperativo para el requerido, deberá solicitarlo al cuerpo, quien luego de examinar los
fundamentos del pedido determinará si fija un término para la respuesta. Si la
Legislatura no lo hace, el funcionario u organismo requerido no tiene plazo impuesto
para responder.

Comisiones de investigación. Art. 103 Constitución de Córdoba dispone: “La


Legislatura puede nombrar de su seno comisiones de investigación al solo efecto del
cumplimiento de sus fines, las que deben respetar los derechos y garantías personales y
la competencia del Poder Judicial.
En todos los casos las comisiones deben expedirse ante la Legislatura en cuanto
al resultado de lo investigado”.
La norma afirma la función de control que le corresponde a la Legislatura sobre
los otros dos poderes del Estado.
El texto vigente establece que las comisiones deben constituirse al sólo efecto
del cumplimiento de sus fines. La doctrina entiende que el cumplimiento de los fines
que pueden tener las comisiones investigadoras, se circunscriben a temas de iniciativa
parlamentaria, reforma de la legislación, responsabilidades de los funcionarios públicos
que hacen al juicio político y al examen del estado del Tesoro, en cuanto a las cuestiones
de rendición de cuentas que analiza también la Legislatura.

P. Atribuciones del Poder Legislativo. En el art. 104 se ha consignado el


conjunto de potestades que tiene la Legislatura provincial.
Comienza reconociendo facultades amplias a la Legislatura provincial;
Inc.1°: “Dictar todas las leyes que sean necesarias para hacer efectivos los
derechos, deberes y garantías consagradas por esta Constitución, sin alterar su espíritu.
Reitera y ratifica esta potestad en el inc.41: “Dictar todas las leyes y reglamentos
que sean convenientes para poner en ejercicio los poderes antecedentes y todos los otros
concedidos por la presente Constitución al gobierno de la provincia”.
Inc.2°: Faculta a la Legislatura a aprobar o desechar los tratados o convenios a
que se refiere el art. 144, inc.4°. El artículo referenciado corresponde a las facultades
del gobernador que en el caso específico lo autoriza a “Celebrar tratados y acuerdos
para la gestión de intereses provinciales y la coordinación y unificación de servicios
similares con el Estado federal, las demás provincias, los municipios, y entes públicos
ajenos a la provincia, con aprobación de la Legislatura, dando cuenta oportunamente al
Congreso de la Nación, en su caso. También celebra convenios, con idénticos requisitos,
con otras naciones, entes públicos o privados extranjeros y organizaciones
internacionales, e impulsa negociaciones con ellas, sin afectar la política exterior a
cargo del gobierno federal”.
Inc.5°: “Instruir a los senadores nacionales para su gestión con el voto de los dos
tercios de los miembros, cuando se trate de asuntos en que resulten controvertidos los
intereses de la provincia”. Se trata, de esta manera, de instruir a los senadores sobre una
posición emanada de la Legislatura de su provincia, presumiendo que de no acatar la
instrucción, necesariamente, va a sufrir una pena de carácter político por parte de la
opinión publica.
Inc.8°: “Autorizar con dos tercios de votos de los miembros presentes el
abandono de jurisdicción de parte del territorio provincial, con objeto de utilidad
pública; y autorizar con la misma mayoría agravada de sus miembros la cesión de
propiedad de parte del territorio de la provincia con el mismo objeto. Cuando la cesión
importe desmembramiento del territorio, la ley que así lo disponga debe ser sometida a
referéndum de la ciudadanía”.
Importante tener en cuenta: Abandono de la jurisdicción del territorio provincial
con objeto de utilidad pública, importa la situación en que la provincia no pierde su
dominio eminente.
Inc.10°: “Dictar la Ley Orgánica Municipal conforme a lo que establece esta
Constitución. En caso de fusión llamar a referéndum a los electores de los municipios
involucrados. Dictar leyes especiales que deleguen competencia de la provincia a los
municipios”.
Por ser atribución de la Legislatura dictar la Ley Orgánica municipal, que regula
el funcionamiento y competencias de aquellos municipios que no son ciudades y que
son mayoría en esta provincia, se sancionó la ley 8102, que contiene el marco normativo
al cual deben someterse, tanto estos municipios como las comunas.
Los municipios que reúnen los requisitos para ser ciudades (tener más de 10.000
habitantes) están autorizados para el dictado de su propia Carta Orgánica dentro de los
parámetros fijados por la Constitución. En la actualidad, varias ciudades, entre ellas, la
de Córdoba capital, han dictado su propia “Constitución local”, mientras que otras se
rigen por la Ley Orgánica municipal, hasta el momento en que decidan hacer uso de su
potestad constituyente.
Este inciso también prevé la fusión de municipios. En el caso de que hubiera
voluntad de fusionar dos o más municipios, la Legislatura deberá convocar a un
referéndum entre las poblaciones comprendidas. La iniciativa debe partir de las
municipalidades que consideren conveniente su unión.
Inc.11°: “Faculta a la Legislatura para dictar leyes especiales que deleguen
competencia de la provincia a los municipios”. Tales delegaciones deben
compatibilizarse con lo dispuesto por el art. 185, última parte, que dispone que el
gobierno provincial delega a los municipios el ejercicio de su poder de policía en
materia de competencia municipal, en las zonas no sujetas a su jurisdicción territorial,
es decir, zonas que pertenecen a la provincia, pero el poder de policía lo ejercen las
municipalidades por expresa decisión del gobierno provincial.
Inc.12°: “Disponer con los dos tercios de la totalidad de los miembros que
componen la Legislatura, la intervención a las municipalidades, de acuerdo con esta
Constitución”. Esta norma debe compatibilizarse con lo establecido en el art. 193 de la
Constitución Provincial.
La intervención a los municipios solamente se puede producir en los casos de
acefalía, mediante el voto de los dos tercios de la Legislatura. Esa intervención no podrá
durar más de 90 días, y el Poder Ejecutivo provincial designará un comisionado para
que convoque a nuevas elecciones para completar el período. El comisionado designado
por el Poder Ejecutivo sólo tiene facultades para garantizar el funcionamiento de los
servicios públicos.
Inc.18°: Confiere la potestad al Poder Legislativo para dictar la Ley de
Expropiación y la previa declaración de utilidad pública del bien de que se trate.
Inc.19°: “Dictar una ley general de jubilaciones, retiros y pensiones, en base a un
descuento obligatorio sobre los haberes para todos los cargos. En ningún caso puede
acordar jubilaciones, pensiones o dádivas por leyes especiales que importen un
privilegio que difiera del régimen general”.
Inc.22: “Dictar la legislación electoral y de partidos políticos que contemplen
elecciones internas abiertas, simultáneas y obligatorias para la selección de candidatos
de todos los partidos políticos”.
Inc.29: “Considerar el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos que
remite el Poder Ejecutivo antes del quince de noviembre para el período siguiente o por
uno mayor, siempre que no exceda el término del mandato del Gobernador en
ejercicio”.
El Poder Ejecutivo está obligado a remitir a la Legislatura el proyecto de
Presupuesto antes de la fecha indicada, para el período siguiente. Además, agrega “…
por uno mayor siempre que no exceda el término del mandato del gobernador en
ejercicio”. Esta cláusula establece un plazo para la remisión por parte del Ejecutivo, y a
la ampliación del período de vigencia del presupuesto que puede abarcar el plazo de
mandato de un gobierno, lo cual obvia el tratamiento anual y permite la planificación
global de la gestión gubernamental, es decir proyectos plurianuales.
El último párrafo del artículo señala: “La ejecución de las leyes sancionadas por
la Legislatura y que importen gastos, se realiza a partir del momento en que existen
fondos disponibles en el presupuesto, o se creen los recursos necesarios para
satisfacerlo”.
Inc.30 establece: “Proceder a sancionar dicho Presupuesto sobre la base del
vigente si el Poder Ejecutivo no presenta el proyecto antes del término que fija esta
Constitución”. Como se puede advertir, el sistema impide que se inicie el año fiscal sin
presupuesto. Si se diera la hipótesis planteada por la norma, la Legislatura dispondrá
que se ponga nuevamente en vigencia el presupuesto del período anterior, esta potestad
se denomina “reconducción del presupuesto”.
Inc.36 dispone: “Reglamentar la organización y funcionamiento del cargo de
Defensor del Pueblo y designar a dicho funcionario con el voto de los dos tercios de sus
miembros”.Inciso relacionado con el art. 124.
Inc.42: Confiere la potestad de dar acuerdo en sesión pública para el
nombramiento de magistrados y funcionarios a que se refiere esta Constitución. La
potestad de la Legislatura para prestar acuerdo significa analizar y debatir la propuesta
de designación elevada por el Ejecutivo y, en su caso, aprobarla o rechazarla, pero sin
posibilidad de modificarla.
Por último, el inc.43 le otorga a la Legislatura la potestad de declarar la
necesidad de la reforma de esta Constitución, de conformidad con lo establecido en los
arts. 196 y 197.

Q. Formación y sanción de leyes. El cap. III, de la Secc I, del Tít. I, se refiere a


este tema.
El art. 105 se refiere a la iniciativa legislativa, señalando que los proyectos
pueden ser presentados por los legisladores individualmente o en grupo, por el Poder
Ejecutivo o por iniciativa popular. Esta última consiste en la atribución acordada a una
porción del electorado para incitar la actividad legislativa, presentado proyectos de ley
para su debate, en los casos determinados por la Constitución o las leyes.
Presentado un proyecto a la Cámara, ésta le da entrada y lo pone a consideración
en el Orden del Día de la primera sesión plenaria del cuerpo. Luego de que se le dé
entrada, salvo que el cuerpo disponga por votación que se trate sobre tablas, por
Presidencia se dispone que pase a la comisión a la que corresponda por la materia que
trata para su estudio. En la actualidad, son 16 las comisiones de la Legislatura
cordobesa.
Una vez que el proyecto es analizado en comisión y logra votación mayoritaria
favorable de sus integrantes, ésta lo remite al plenario de la Cámara con el despacho; si
hubiera más de uno, se acompañarán todos.
Fijada la fecha para su tratamiento del proyecto en el plenario de la Cámara,
deberá ser aprobado en general. Obtenida la aprobación del proyecto en general, luego
se hace el tratamiento artículo por artículo, ocasión en que podrán ser modificados,
cambiados o suprimidos en el plenario. Luego de este tratamiento se somete a votación
de la Cámara el proyecto definitivo para convertirlo en ley.
El art. 106 establece que algunos proyectos de ley de significativa trascendencia
tendrán un trámite especial denominado de doble lectura; dice así: “La declaración de la
reforma de esta Constitución, la Ley de Presupuesto, el Código Tributario, las leyes
impositivas, y las que versen sobre empréstitos se aprueban en doble lectura en la forma
que establezca el reglamento”.
El sentido de este dispositivo es lograr un doble examen y aprobación de un
proyecto que tiene significativa trascendencia.
El art. 107, bajo el título “rechazo” determina que todo proyecto de ley
rechazado totalmente por la Legislatura no puede ser tratado nuevamente en las sesiones
de ese año.
El art. 109 se refiere al proceso de promulgación tácita o expresa por parte del
Poder Ejecutivo del proyecto de ley sancionado por la Legislatura, y al ejercicio de la
potestad de veto total o parcial por éste. Determina que sancionado un proyecto de ley
por la Cámara, pasa al Poder Ejecutivo para su examen. Si el Ejecutivo no tiene
observaciones, lo promulga y ordena su publicación.
El artículo dispone imperativamente: “…Todo proyecto sancionado y no vetado
dentro de los diez días hábiles de recibida la comunicación por el Poder Ejecutivo queda
convertido en ley…”. Esto se denomina promulgación tácita.
Pero el Poder Ejecutivo está facultado para “vetar” el proyecto de ley en su
totalidad y de reenviarlo a la Legislatura; si la Legislatura acepta la decisión, el proyecto
queda desechado y no podrá repetirse nuevamente en las sesiones de ese año.
Si la Cámara no admitiera el veto, podrá insistir en su sanción original con el
voto de los dos tercios de los miembros presentes, con lo que el proyecto se convierte en
ley y pasa al Poder Ejecutivo para su promulgación. El gobernador está obligado a
respetar esta última decisión de la Legislatura.
El Poder Ejecutivo también está facultado para promulgar parcialmente una ley
vetada, siempre que ésta tuviera autonomía normativa, que no afectare la unidad del
proyecto, previa decisión favorable de la Legislatura.

R. Juicio Político. Cap. IV, abarca desde el art.112 a 123, regula la institución
del juicio político, mecanismo previsto para la remoción de las principales autoridades
del Estado provincial.
Se lo denomina “juicio político” porque no es un juicio penal, tiene como
objetivo fundamental la destitución del funcionario antes de que finalice el mandato
para el que estaba designado, basado en causales preestablecidas.
Los funcionarios sujetos a este procedimiento son: el gobernador,
vicegobernador, los miembros del Tribunal Superior de Justicia y ministros del Poder
Ejecutivo, los miembros del Tribunal de Cuentas, el fiscal de Estado, el fiscal general y
al Defensor del Pueblo.
Causales: Mal desempeño, delito en el ejercicio de sus funciones, delitos dolosos
comunes, incapacidad física o síquica sobreviniente, o indignidad.
El art.114 –Composición- ha dispuesto que a los fines del juicio político, la
Legislatura, en su primera sesión ordinaria, se divide en dos sales que integran en forma
proporcional a la representación política de sus miembros en aquélla.
Una sala tiene a su cargo la acusación y la segunda el juzgamiento. La sala
acusadora es presidida por un legislador elegido de su seno, y la juzgadora, por el
vicegobernador. En caso de que éste fuera enjuiciado o estuviera impedido, por el
presidente provisorio de la Legislatura.
El art. 113 dispone que “cualquier ciudadano puede denunciar, ante la sala
acusadora, a los efectos de que se promueva juicio a los funcionarios mencionados por
las causales a las que se refiere el artículo precedente”.
El art. 115 determina que en la sesión establecida por el art. 114 la sala
acusadora nombra una comisión investigadora “cuyo objeto es investigar la verdad de
los hechos en que se funda la acusación y tiene a ese efecto la más amplias facultades”.

Luego de realizada la denuncia, la Comisión investigadora culmina sus


diligencias en el término de veinte días y presenta dictamen a la sala acusadora, la que
sólo puede admitirlo por el voto de las dos terceras partes de sus miembros presentes
(art. 116). Admitida la acusación por la sala acusadora, ésta nombra una comisión de
tres integrantes para que la sostenga ante la sala juzgadora que se constituye en tribunal
de sentencia (art.118).
La sala acusadora notifica al interesado sobre la existencia de la acusación,
pudiendo suspenderlo preventivamente en sus funciones sin goce de retribución y
comunica lo actuado a la sala juzgadora, remitiendo todos los antecedentes que obren en
su poder.
Entablada la acusación por la sala acusadora, el tribunal de sentencia procede a
conocer la causa y debe fallar antes de los treinta días. Si vencido ese término no
hubiese fallado, el acusado vuelve al ejercicio de sus funciones (art.119).
Recordar; es inviolable el derecho de defensa por parte del acusado y la
aplicación de la reglas del debido proceso legal (art. 120).
Para que el acusado pueda ser declarado culpable, se requiere el voto de los dos
tercios de la totalidad de los miembros del Tribunal de Sentencia. La votación es
nominal (art.121).

El fallo no tiene más efectos que destituir al acusado y aún inhabilitarlo para
ejercer cargos públicos por tiempo determinado, quedando el acusado, si
correspondiere, sujeto a juicio ante los tribunales ordinarios, conforma a la legislación
vigente. El fallo que dicte el tribunal de sentencia es irrecurrible, es decir no puede ser
revisado judicialmente por ningún tribunal.

El juicio político no puede durar en ningún caso más de cuatro meses. Vencido
dicho plazo sin haberse dictado resolución, queda sin efecto el juicio.